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Sabormex vive un voluntariado lleno de sabor que brinda donaciones para quienes más lo necesitan

El momento de la comida en México es mucho más que una simple pausa; es un acto de unión, un espacio sagrado en el que, sentados a la mesa, compartimos historias, risas y los sabores que nos han acompañado durante generaciones. Entre estos sabores, hay uno que es inconfundible y profundamente nuestro: el de los frijoles. Un alimento que, desde tiempos prehispánicos, ha formado parte esencial de nuestra cultura y que, por sus excepcionales propiedades nutrimentales, sigue siendo un pilar fundamental en la dieta de los mexicanos.

Hoy, el cultivo de este alimento ancestral, que da vida a nuestros queridos antojitos como los sopes, tlacoyos y enfrijoladas, no solo es una tradición, sino una fuente vital de empleo. Más de 382 mil personas en México dependen de su producción, y este grano se ha convertido en un aliado indispensable para la seguridad alimentaria en el país. Los frijoles aportan una rica variedad de nutrientes esenciales: hierro, zinc, ácido fólico, calcio, potasio y muchos otros minerales que favorecen una nutrición saludable. Además, su cultivo tiene un impacto positivo en el medio ambiente y, al ser económicamente accesible, permite que más mexicanos puedan acceder a estos beneficios.

Sin embargo, a pesar de su vital importancia, hoy más de 53 millones de mexicanos enfrentan la dura realidad de la inseguridad alimentaria. En un país donde compartir la mesa es un acto de amor y tradición, es devastador que tantas familias no puedan disfrutar de este derecho básico. Ante esta situación, Sabormex, con su compromiso hacia la responsabilidad social, se ha sumado a una noble causa: una iniciativa de donaciones que busca la seguridad alimentaria en México, apoyando al cumplimiento del ODS 2: Hambre Cero de las Naciones Unidas. En Sabormex, buscamos apoyarnos de mexicano a mexicano, con la campaña de donación de frijol y voluntariado cada año.

Te invitamos a conocer más sobre esta colaboración que, con cada grano de frijol, está transformando vidas y asegurando que la comida siga siendo un acto de unión en todo México.

“Frijol de Mexicano a Mexicano”: Sabormex y su compromiso socialmente responsable

Sabormex, la empresa mexicana que da vida a marcas emblemáticas como La Sierra, Clemente Jaques, Café Legal, Café Garat y ha sido sinónimo de calidad para conservar los sabores tradicionales, tanto a través de sus productos como de sus acciones solidarias.

Un claro ejemplo de ello es que Sabormex se ha sumado a la lucha contra la inseguridad alimentaria con la campaña Compartamos barrigas llenas y corazones contentos,. Esta iniciativa te invita a ser parte de la solución a un problema que afecta a 1 de cada 4 mexicanos, y lo hace a través de las donaciones de frijol.  Este alimento, por su alto valor nutricional, es esencial para completar las despensas que el Banco de Alimentos distribuye, asegurando que cada persona atendida reciba una alimentación  saludable, que le permita continuar con sus actividades cotidianas y llevar una vida digna.

Sabormex promueve esta campaña de donaciones que combaten el hambre en todos sus centros de trabajo, con dos objetivos fundamentales:

1.    Donar frijoles La Sierra, a través de la solidaridad de sus colaboradores, donde Sabormex se compromete a duplicar la cantidad de alimentos recolectada.

2.    Concientizar a su equipo sobre la situación de inseguridad alimentaria en México.

Sabormex voluntariado

En 2024, el esfuerzo de la comunidad Sabormex fue más allá de lo esperado: lograron reunir 5 mil 360 kilos de alimentos, superando la meta inicial de 2 mil 500 kg. Sabormex duplicó esa cantidad y entregó un total de 10 mil 720 kilos al BAMX Puebla, mejorando la alimentación de muchas familias. Este año, los colaboradores lograron reunir 3,160 kg, cantidad que fue duplicada por la empresa, entregando así un total de 6,320 kg.

“En Sabormex creemos firmemente que como empresa mexicana es un privilegio para nosotros poder ayudar y es algo que nos inspira y nos llena de orgullo”.

Eduardo Arnoldo De La Loza Bellot, Director de Factor Humano en Sabormex.

Sabormex ofreció facilidades para que todos pudieran unirse a esta noble causa sin que la economía personal fuera un obstáculo. Los empleados obtuvieron un descuento al adquirir la bolsa de frijoles La Sierra vía nómina. Además, se brindaron otras opciones, como la posibilidad de realizar donaciones en línea, hasta la de depositar las bolsas de frijoles directamente en los contenedores ubicados en la Planta de Producción y el Centro de Distribución en Puebla. Así, cada acción de generosidad se convirtió en un pequeño gesto que, sumado al de todos, resultó en un gran impacto para quienes más lo necesitan.

Sabormex voluntariado

Voluntariado Sabormex, lleno de sabor y corazones contentos, permite compartir y dar la mano a quienes más lo necesitan

Con el firme compromiso de hacer de la solidaridad un acto tangible, Sabormex  participó en el voluntariado para la entrega de despensas directamente en los hogares de personas que por una situación de vulnerabilidad no pueden salir de sus casas para recogerlos. Este acto de entrega no solo es una respuesta a una necesidad, sino también un recordatorio de que en nuestra sociedad hay quienes requieren de nuestro apoyo para seguir adelante.

“Considero que Sabormex está haciendo algo muy valioso al permitir que participemos en este voluntariado y que veamos la realidad social, esto nos ayuda a ser más empáticos, a tratar de ayudar a los demás… Creo que ha sido una vivencia muy enriquecedora”.

Evelyn Sthephanie Rojas, analista de capacitación en Tierra Garat.

La Ruta de la Caridad, voluntariado del Banco de Alimentos, permitió a los voluntarios vivir encuentros profundamente conmovedores con las familias y personas que reciben la ayuda, ya que fueron testigos de lo mucho que un simple abrazo, una conversación cálida o la presencia pueden significar para personas como doña Petrita, una de las beneficiarias visitadas, quien, como muchos otros adultos mayores, enfrenta el abandono y la soledad.

Sabormex voluntariado

“Para mí este voluntariado es una oportunidad para poder compartir de nuestro tiempo, de nuestro amor, de nuestros recursos con personas que tienen carencias. Estos voluntariados son de gran importancia porque nos unen como empresa para combatir el hambre, para ayudar a aquellos que más lo necesitan y es una oportunidad en la que Sabormex suma recursos no solo económicos, sino también humanos para poder ayudar y estar presentes en la vida de quienes más lo necesitan”.

Hilda Elías, ingeniera de empaques en investigación y desarrollo de Sabormex.

Este voluntariado ofreció a los colaboradores de Sabormex una oportunidad única de ir más allá de la donación de alimentos o el armado de despensas. Fue un día diferente, un día en el que pudieron ofrecer compañía y atención a cada uno de los beneficiarios, brindándoles apoyo en tareas cotidianas que, para muchas personas mayores o con alguna discapacidad, representan un verdadero reto.

Este voluntariado les permitió dar de sí, comprender lo valioso de la acción colectiva, y cómo, al sumar esfuerzos, podemos construir un México con más “Barrigas Llenas y Corazones Contentos”, gracias a la donación de frijoles La Sierra.

10 acciones filantrópicas de Lady Gaga

Lady Gaga no solo es una de las artistas más influyentes del siglo XXI por su talento musical y su estilo inconfundible, también ha demostrado ser una figura clave en el mundo de la filantropía. A lo largo de los años, ha utilizado su visibilidad y recursos para impulsar causas sociales, defender los derechos humanos y brindar apoyo a poblaciones vulnerables. Su labor no es improvisada: está marcada por un profundo compromiso personal y una estrategia que integra valores de justicia social y empatía.

Este artículo recopila 10 acciones filantrópicas de Lady Gaga que demuestran que la influencia de una celebridad puede ir mucho más allá de los escenarios. Al analizar su impacto, no solo nos acercamos a su faceta más humana, sino que también descubrimos cómo se puede hacer filantropía con propósito, alcance global y autenticidad. Ya sea que trabajes en el ámbito de la responsabilidad social o que apenas comiences a interesarte por estas temáticas, esta nota te mostrará ejemplos que inspiran y dejan huella.

10 acciones filantrópicas de Lady Gaga

1. Fundación Born This Way

Una de las acciones filantrópicas de Lady Gaga más relevantes es la creación de Born This Way Foundation, en 2012. Esta organización sin fines de lucro, que cofundó con su madre, Cynthia Germanotta, busca empoderar a los jóvenes a través de programas de salud mental, educación emocional y fomento del bienestar.

La fundación promueve una cultura de bondad y apoyo comunitario, y ha establecido alianzas con escuelas, plataformas digitales y universidades. A diferencia de otras iniciativas caritativas más tradicionales, Born This Way Foundation se centra en escuchar a los jóvenes y crear espacios seguros donde puedan desarrollarse integralmente.

https://twitter.com/BTWFoundation/status/1909714784926515659

2. Apoyo a sobrevivientes de desastres naturales

Otra de las acciones filantrópicas de Lady Gaga fue su donativo de 1 millón de dólares a los afectados por los huracanes Harvey, Irma y María, en 2017. Además de su aporte económico, usó su influencia para generar conciencia sobre las necesidades de recuperación y reconstrucción.

Gaga también ha participado activamente en campañas de recaudación para la Cruz Roja y otras organizaciones humanitarias. Su enfoque ha sido integral: no solo brinda ayuda inmediata, sino que también respalda iniciativas de resiliencia comunitaria.

3. Visibilidad y ayuda a personas sin hogar

En varias ocasiones, Lady Gaga ha visibilizado la problemática de las personas sin hogar, especialmente de jóvenes LGBTQ+. A través de la fundación que dirige, ha creado campañas para ofrecer servicios de salud mental, alojamiento temporal y programas de apoyo.

Uno de los proyectos más destacados fue la asociación con la organización Covenant House, donde Gaga no solo aportó fondos, sino que convivió con los beneficiarios, enviando un mensaje claro de dignidad y respeto. Esta acción refleja su enfoque en la empatía activa.

4. Compromiso con la salud mental

Las acciones filantrópicas de Lady Gaga también incluyen su lucha incansable por normalizar el diálogo sobre salud mental. En colaboración con National Council for Behavioral Health, lanzó el programa teen Mental Health First Aid, destinado a capacitar a adolescentes para identificar señales de crisis en sus compañeros.

Gaga ha compartido públicamente sus propias experiencias con trastorno de estrés postraumático (TEPT), lo que ha ayudado a reducir el estigma. Su voz ha sido vital para avanzar en políticas públicas y educación en salud emocional.

5. Respuesta a la pandemia de COVID-19

Durante la pandemia, Lady Gaga lideró la organización del concierto global One World: Together at Home, en colaboración con la OMS y Global Citizen. El evento recaudó más de 127 millones de dólares para apoyar a los trabajadores de la salud y responder a la emergencia sanitaria.

Esta fue una de las acciones filantrópicas de Lady Gaga que mostró su capacidad para movilizar recursos a escala global. Además, la cantante promovió la vacunación, la solidaridad y la importancia de atender la salud mental durante el confinamiento.

6. Apoyo a víctimas de violencia sexual

Lady Gaga ha sido una defensora pública de las víctimas de violencia sexual, una causa que ha abrazado con valentía tras compartir su propia historia. En 2016, interpretó “Til It Happens to You” en los Óscar, acompañada de sobrevivientes, generando un fuerte impacto mediático.

Además de la visibilidad, Gaga ha financiado programas educativos y campañas contra la cultura de la violación. Esta es una de las acciones filantrópicas de Lady Gaga más simbólicas por su componente de justicia restaurativa y reparación emocional.

7. Defensa de los derechos LGBTQ+

Desde el inicio de su carrera, Lady Gaga ha sido una aliada fundamental de la comunidad LGBTQ+. Más allá de los discursos, ha respaldado activamente iniciativas legales y comunitarias en favor del matrimonio igualitario, la identidad de género y la protección contra la discriminación.

Entre las acciones filantrópicas de Lady Gaga destaca su constante trabajo con organizaciones como GLAAD y The Trevor Project. Su activismo ha contribuido a cambios legislativos y a crear espacios más seguros para las juventudes queer.

https://twitter.com/ladygaga/status/143527762446135299

8. Educación para el liderazgo juvenil

Lady Gaga ha impulsado programas que promueven el liderazgo juvenil, especialmente entre mujeres y personas de comunidades marginadas. A través de su fundación, ha lanzado el proyecto Channel Kindness, que ofrece una plataforma para que jóvenes compartan historias de impacto social.

Esta acción busca empoderar a las nuevas generaciones y fomentar una cultura de participación activa. Más que un programa educativo, representa un movimiento para cultivar el cambio desde lo cotidiano.

9. Recaudación para investigaciones médicas

En 2016, Gaga donó 1 millón de dólares al Center for Compassion and Altruism Research and Education de Stanford, apoyando investigaciones sobre la compasión y la empatía desde la neurociencia. También ha donado a la Elton John AIDS Foundation para combatir el VIH/SIDA.

Este tipo de acciones filantrópicas de Lady Gaga revelan su interés en causas de largo plazo. No se limita a lo mediático: invierte en ciencia, educación e innovación social como herramientas de transformación.

10. Apoyo a artistas emergentes

Lady Gaga también ha demostrado una conciencia social en el ámbito artístico. Ha promovido a artistas emergentes en sus giras, donado instrumentos musicales a escuelas públicas y financiado becas para estudiantes de arte en situación vulnerable.

Al entender el arte como herramienta de desarrollo social, Gaga conecta sus raíces creativas con un sentido profundo de justicia cultural. Esta acción fortalece comunidades creativas desde la equidad de oportunidades.

El impacto de las celebridades en la filantropía

El caso de Lady Gaga pone sobre la mesa el papel crucial que las celebridades pueden tener en la promoción de causas sociales. Si bien es fácil cuestionar la autenticidad de las donaciones públicas, sus acciones constantes y bien organizadas muestran un modelo de filantropía que combina convicción personal, estrategia y profesionalismo.

Además, la artista ha creado estructuras institucionales como su fundación para asegurar la sostenibilidad de sus esfuerzos. Esto la diferencia de quienes realizan acciones esporádicas y posiciona su filantropía como una apuesta de largo plazo con indicadores de impacto claros.

¿Qué podemos aprender desde la responsabilidad social?

Para quienes trabajamos en responsabilidad social, las acciones filantrópicas de Lady Gaga ofrecen lecciones clave: autenticidad, enfoque en la salud mental, inclusión y trabajo con alianzas estratégicas. Su ejemplo muestra que es posible alinear la imagen pública con valores que transforman realidades.

También nos invita a pensar en cómo podemos replicar este modelo en empresas, fundaciones o proyectos personales. Más allá del presupuesto, lo importante es la coherencia entre lo que se dice y lo que se hace, así como el deseo de generar un cambio real en la vida de otros.

Las acciones filantrópicas de Lady Gaga no son simples gestos simbólicos: son intervenciones profundas, consistentes y emocionalmente comprometidas. A través de su plataforma, ha logrado visibilizar problemáticas complejas y contribuir a soluciones tangibles desde diferentes frentes.

Este enfoque integral la convierte en un referente de cómo la filantropía moderna debe actuar: cercana, valiente, con impacto y con una clara visión de futuro. Sin duda, Lady Gaga nos demuestra que la empatía bien dirigida puede convertirse en una herramienta poderosa de transformación social.

¡Prepárate para mojarte otra vez! El Ice Bucket Challenge vuelve a favor de la salud mental

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Hace una década, el mundo fue testigo de una de las campañas virales más impactantes de la historia reciente: el Ice Bucket Challenge. Desde celebridades hasta ciudadanos comunes, millones se lanzaron cubos de agua helada sobre la cabeza para visibilizar la esclerosis lateral amiotrófica (ELA). El resultado fue impresionante: más de 220 millones de dólares recaudados y una conciencia global elevada sobre una enfermedad poco conocida hasta entonces, según The Guardian.

Hoy, el Ice Bucket Challenge por la salud mental busca revivir esa energía colectiva, pero con un propósito distinto. Inspirados por la pérdida de dos amigos por suicidio, un grupo de estudiantes universitarios estadounidenses ha decidido dar un nuevo giro al reto, usando la etiqueta #SpeakYourMIND para poner en el centro del debate la importancia del bienestar emocional y la prevención del suicidio, especialmente entre jóvenes.

Ice Bucket Challenge por la salud mental: un nuevo propósito

El Ice Bucket Challenge por la salud mental ha sido relanzado como una iniciativa para enfrentar el estigma que aún rodea a los trastornos emocionales. Esta vez, los cubos de agua helada no solo simbolizan un reto viral, sino un grito de atención hacia una crisis silenciosa que afecta a millones de personas alrededor del mundo.

El movimiento ha sido adoptado por figuras públicas como Peyton Manning y James Charles, lo que ha permitido acelerar su visibilidad en redes sociales. La campaña no solo busca donaciones, sino también promover recursos de autocuidado y canales de ayuda disponibles en plataformas como Active Minds.

Ice Bucket Challenge por la salud mental

En ese sentido, este renovado Ice Bucket Challenge representa una oportunidad para transformar la empatía digital en acción concreta, conectando causas sociales con mecanismos creativos de participación ciudadana.

Una herramienta poderosa para la filantropía moderna

El éxito del Ice Bucket Challenge original demostró que las campañas virales pueden tener un impacto real si se vinculan con causas legítimas y urgentes. En esta ocasión, el Ice Bucket Challenge por la salud mental plantea un modelo similar, pero adaptado a las necesidades de la generación actual.

La salud mental es, sin duda, uno de los temas más apremiantes en la agenda global. El aumento en los índices de ansiedad, depresión y suicidio, especialmente entre jóvenes, exige una respuesta colectiva, sensible y bien estructurada. Este reto busca precisamente visibilizar el problema desde un enfoque empático y participativo.

Además de recaudar fondos —más de 338 mil dólares en apenas unos días— la campaña promueve conversaciones profundas sobre el autocuidado, el acompañamiento y la validación emocional como herramientas de transformación social.

Participación activa: más allá del reto viral

Uno de los elementos que distingue al Ice Bucket Challenge por la salud mental es su esfuerzo por construir comunidad más allá del espectáculo viral. La invitación no solo es a mojarse, sino a generar conciencia mediante la difusión de recursos, el compartir historias personales y el apoyo entre pares.

Jefferson, uno de los impulsores del movimiento, ha sido claro en su enfoque: “No se trata solo de recibir una nominación en redes, sino de sumarnos a una red de contención emocional que empiece en lo digital y trascienda al mundo real”. Esta visión convierte el reto en una herramienta de cohesión comunitaria.

Sin embargo, también ha habido críticas. Algunas voces apuntan a que este tipo de dinámicas pueden reforzar la exclusión si las personas no son “nominadas” públicamente. La respuesta del equipo organizador ha sido firme: cualquier persona puede participar, con o sin nominación, ya que el foco es la causa, no la viralidad.

El poder simbólico del agua… y sus contradicciones

Si bien el agua ha sido un símbolo de renovación, shock y visibilidad en el marco del reto, es imposible ignorar el contexto global actual: vivimos una crisis hídrica sin precedentes. En muchas regiones, el acceso al agua potable es limitado, y el derroche, incluso con fines nobles, puede enviar un mensaje contradictorio.

Desde una perspectiva de responsabilidad social y sostenibilidad, el Ice Bucket Challenge por la salud mental plantea un dilema ético relevante. ¿Cómo conciliar el uso simbólico del agua con la urgente necesidad de preservarla? ¿Existen formas alternativas de representar el impacto sin desperdiciarla?

Algunas propuestas ya han surgido: sustituir el agua por mensajes de voz, animaciones o incluso recreaciones digitales del cubo helado. Estas ideas no solo reducirían el desperdicio, sino que podrían ampliar el alcance del reto a personas con menor acceso a recursos básicos.

Ice Bucket Challenge por la salud mental

¿Repetir el éxito o reinventar el modelo?

La Asociación de Enfermedad de la Neurona Motora (EMN) ha sido clara: agradecen que otros actores sociales estén adoptando el formato del Ice Bucket Challenge, pero ellos prefieren explorar nuevas rutas de recaudación. Esta postura pone sobre la mesa una pregunta central: ¿deberíamos repetir las fórmulas exitosas del pasado o crear modelos más sostenibles y adaptados al presente?

En el caso del Ice Bucket Challenge por la salud mental, el formato ya demostró su efectividad. Pero si queremos que su impacto perdure y se traduzca en una cultura de cuidado emocional real, quizás sea momento de repensar su ejecución. La innovación también es responsabilidad social.

Lo cierto es que, al igual que en 2014, este nuevo movimiento ha logrado abrir conversación, romper silencios y visibilizar causas que merecen atención continua. Ahora el reto está en mantener la energía viva sin comprometer recursos vitales como el agua.

Conciencia sí, pero con coherencia

El regreso del Ice Bucket Challenge por la salud mental nos recuerda el poder de lo colectivo, lo simbólico y lo viral en la promoción de causas sociales urgentes. Visibilizar la salud mental y romper el estigma sigue siendo una necesidad inaplazable. Aplaudimos la intención, la empatía y la capacidad de organización detrás del reto.

Sin embargo, desde un enfoque crítico y sostenible, también debemos cuestionar el uso del agua en un momento en que millones carecen de ella. La coherencia entre los medios y los fines es parte esencial de toda campaña responsable. Quizá haya llegado el momento de reinventar los rituales de activismo sin comprometer los recursos que todos necesitamos para vivir.

La sostenibilidad no está peleada con la creatividad. Y si algo nos ha enseñado el Ice Bucket Challenge, es que una buena causa puede encontrar nuevas formas de brillar.

Trump sacude las finanzas sostenibles: inversores retiran 8.600 MDD en fondos 

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Durante el primer trimestre de 2025, el mundo de la inversión sostenible vivió uno de sus momentos más críticos. Los fondos globales etiquetados como sostenibles registraron salidas netas por 8.600 millones de dólares, una cifra histórica que refleja la creciente presión política y regulatoria. Las señales son claras: la polarización en torno a los criterios ESG está minando la confianza de los inversores, de acuerdo con edie.

Esta tendencia se ve especialmente agravada por el retorno de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos, cuya administración ha impulsado una agenda anti-ESG que ahora resuena más allá de las fronteras. En este nuevo contexto, las finanzas sostenibles en la era de Trump enfrentan su mayor desafío: mantenerse relevantes y resilientes frente al escepticismo político y financiero.

Una caída histórica en los flujos sostenibles

Los flujos netos negativos por 8.600 millones de dólares marcan un punto de inflexión en la narrativa de la inversión responsable. En contraste con los 18.100 millones de dólares en entradas durante el último trimestre de 2024, este cambio de rumbo evidencia una desconfianza creciente.

Estados Unidos lideró la retirada con 6.100 millones de dólares en salidas, sumando su décimo trimestre consecutivo en números rojos. Europa sorprendió al registrar salidas netas por primera vez desde 2018, y Asia —incluido Japón— también mostró signos de desaceleración.

finanzas sostenibles en la era de Trump

El panorama contrasta con mercados como Canadá, Australia y Nueva Zelanda, que lograron atraer modestos flujos positivos. Sin embargo, el impacto general sobre las tasas de crecimiento orgánico revela una contracción preocupante para las finanzas sostenibles en la era de Trump.

Fin de una era dorada para Europa

Europa, históricamente la región más fuerte en inversión ESG, también ha empezado a replegarse. Los fondos europeos sostenibles perdieron 1.200 millones de dólares, una cifra sin precedentes atribuida principalmente a estrategias activas. Solo los fondos pasivos lograron captar flujos, aunque con una caída del 72 %.

Las políticas estadounidenses están influyendo directamente en este cambio. El escepticismo promovido por Trump hacia temas como cambio climático y diversidad ha cruzado el Atlántico, afectando el apetito inversor en la Unión Europea.

A esto se suma una creciente complejidad regulatoria. Mientras los gobiernos europeos actualizan sus marcos ESG, como el reciente paquete Ómnibus, los inversores se enfrentan a una mayor incertidumbre jurídica y reputacional.

Finanzas sostenibles en la era de Trump: una marca bajo presión

Una de las señales más evidentes del retroceso en la narrativa ESG es la eliminación del lenguaje sostenible en los nombres de los fondos. Solo en el primer trimestre de 2025, más de 180 fondos europeos eliminaron los términos “ESG”, “sostenible” o “sostenibilidad” de sus denominaciones.

Este cambio no solo es simbólico. Busca evitar las tensiones políticas asociadas a dichas etiquetas, mientras se mantiene una imagen de compromiso ambiental y social. Palabras como “transición” o “climático” emergen como sustitutos estratégicos.

finanzas sostenibles en la era de Trump

Las finanzas sostenibles en la era de Trump ya no solo enfrentan retos técnicos, sino también semánticos. El discurso está mutando para sobrevivir en un entorno cada vez más hostil al lenguaje explícitamente asociado con la agenda ESG.

El impacto de la desregulación y la geopolítica

La administración Trump ha impulsado una serie de medidas que han debilitado el marco institucional para las inversiones responsables. La eliminación de guías pro-ESG para fondos de pensiones, y la presión legal sobre prácticas DEI, ha elevado el riesgo normativo en EE. UU.

Esto ha obligado a los gestores globales a adoptar posturas más conservadoras, no solo en sus carteras, sino también en su comunicación pública. La cautela se ha convertido en la nueva norma, incluso entre los actores más comprometidos con la sostenibilidad.

En este contexto, las finanzas sostenibles en la era de Trump están siendo rediseñadas para sortear obstáculos regulatorios, sin perder del todo su esencia ni a sus principales stakeholders.

Hacia un nuevo contrato de confianza con el inversor

Aunque el panorama actual parece sombrío, también abre la puerta a una nueva etapa de reinvención. Para sobrevivir, los fondos sostenibles tendrán que reforzar su narrativa, vincular resultados medibles a impactos sociales y climáticos, y demostrar rentabilidad con propósito.

El reto es enorme, pero no imposible. Ya se están viendo señales de consolidación, rediseño de productos y exploración de estrategias más transparentes y efectivas. En lugar de depender de etiquetas, las gestoras deberán centrarse en generar evidencia.

Las finanzas sostenibles en la era de Trump podrían convertirse en un laboratorio de resiliencia, donde solo sobrevivirán las propuestas más sólidas, audaces y centradas en el valor de largo plazo.

El retroceso de los fondos sostenibles en este primer trimestre de 2025 no es solo una cuestión de cifras, sino un llamado urgente a redefinir las reglas del juego. Las tensiones políticas, la desregulación y la erosión de confianza están desafiando profundamente los cimientos del ecosistema ESG.

En esta nueva etapa, las finanzas sostenibles en la era de Trump necesitan más que convicción ética: requieren estrategia, flexibilidad y una narrativa anclada en datos. De lo contrario, corren el riesgo de perder no solo inversionistas, sino también relevancia.

Este no es el fin de la sostenibilidad financiera, sino una oportunidad para demostrar su verdadera fortaleza y capacidad de adaptación.

¿Podríamos tener al primer papa negro en la historia moderna?

La muerte del Papa Francisco ha abierto nuevamente un espacio de reflexión sobre el futuro de la Iglesia Católica. Esta vez, el enfoque se ha desplazado hacia un tema histórico, simbólico y profundamente político: la posibilidad de elegir al primer papa negro en la historia moderna. En un momento donde los ojos del mundo observan con atención el relevo espiritual del Vaticano, África se perfila como un continente con fuerza moral, crecimiento religioso y un clero con cada vez mayor protagonismo.

En un contexto global donde la equidad, la inclusión y la lucha contra la discriminación son temas centrales, la elección del primer papa negro no solo representaría un hito para la Iglesia, sino un poderoso mensaje sobre su capacidad de transformación. Sin embargo, no podemos ignorar que aún persisten barreras estructurales, prejuicios raciales y resistencias dentro de una institución marcada por siglos de eurocentrismo y jerarquías excluyentes.

Un papa negro: ¿justicia simbólica o transformación profunda?

Hablar del primer papa negro va más allá de la representación. Significa cuestionar siglos de hegemonía blanca y europea en la máxima autoridad de una religión global. A pesar de que los orígenes del cristianismo se encuentran en Medio Oriente y África del Norte, el rostro del poder eclesiástico ha sido, con pocas excepciones, predominantemente occidental.

La historia recuerda que algunos papas del primer milenio nacieron en el norte de África o eran de ascendencia africana, aunque los registros sean difusos. La posibilidad de una figura negra en el trono de Pedro sería, más que una novedad, un acto de justicia histórica y un reconocimiento a los orígenes diversos de la Iglesia.

Sin embargo, el riesgo de una elección meramente simbólica sin un compromiso real con las causas estructurales del sur global —como la pobreza, la exclusión o la migración forzada— debe hacernos cautelosos. La representatividad vacía no transforma estructuras.

África: crecimiento espiritual y deuda histórica

El continente africano representa hoy el epicentro del crecimiento católico. Con más del 20% de los católicos del mundo y millones de nuevos fieles cada año, África se ha convertido en el corazón palpitante de la Iglesia. Este crecimiento no ha sido acompañado, sin embargo, por una representación equitativa en la jerarquía vaticana.

Postular a líderes como el ghanés Peter Turkson, el congoleño Fridolin Ambongo o el marfileño Ignace Bessi Dogbo como candidatos al primer papa negro responde, en parte, a esta deuda histórica. Son hombres con trayectorias sólidas, comprometidos con la justicia social, la paz y el papel transformador de la fe.

A pesar de esto, las posibilidades reales siguen siendo bajas. Ninguno de ellos ha sido sometido al nivel de visibilidad y escrutinio que enfrentan los cardenales europeos. Y en una Iglesia herida por escándalos recientes, la prudencia institucional muchas veces pesa más que el impulso renovador.

Conservadurismo, tensiones y resistencias internas

La elección de un primer papa negro también enfrenta desafíos ideológicos. Aunque algunos candidatos africanos comparten la sensibilidad social de Francisco —como la preocupación por el cambio climático o la justicia económica—, muchos de ellos sostienen posturas conservadoras en temas como los derechos LGBT+ o el rol de la mujer.

Este contraste genera tensiones: ¿se trata de avanzar en la inclusión racial a costa de retroceder en otros frentes de derechos? La Iglesia está dividida entre quienes buscan continuar el legado progresista de Francisco y quienes desean un retorno a formas más tradicionales del dogma católico.

Además, la fuerte influencia del conservadurismo en muchos sectores africanos puede generar reservas entre los cardenales que votarán en el cónclave. El riesgo de un retroceso doctrinal podría pesar más que los beneficios simbólicos de una elección histórica.

Racismo estructural: la barrera más difícil de romper

Aceptar la idea de un primer papa negro implica enfrentar el racismo estructural que ha permeado incluso a instituciones religiosas. A lo largo de la historia, la Iglesia ha replicado —consciente o inconscientemente— estructuras coloniales y eurocentristas, limitando la participación plena de los pueblos del sur global en la toma de decisiones clave.

Aunque se habla de la “universalidad” de la Iglesia, su poder sigue concentrado en Europa. Y si bien se ha avanzado en representaciones regionales, el Vaticano no ha logrado descolonizar su liderazgo de forma efectiva.

El desafío no es solo elegir un papa negro, sino crear condiciones que permitan su liderazgo con legitimidad plena, sin paternalismos, exotizaciones ni cuestionamientos constantes a su capacidad o visión.

El legado de Francisco: ¿camino abierto o contradicción?

La figura del Papa Francisco fue disruptiva por su firme defensa de los pobres, su crítica al sistema económico global y su cercanía con los pueblos del sur. En África, su voz fue especialmente significativa, al denunciar el expolio de recursos naturales y exigir respeto a la soberanía africana.

Un primer papa negro podría dar continuidad a ese legado, fortaleciendo la relación entre el Vaticano y los pueblos históricamente marginados. Sin embargo, también podría enfrentarse a contradicciones internas: ¿hasta qué punto está dispuesto el Vaticano a permitir que ese liderazgo se exprese libremente?

El desafío del sucesor no será solo llenar los zapatos de Francisco, sino superar los límites de una institución que aún lucha por reconciliarse con su diversidad y con el mundo moderno.

La posibilidad de tener al primer papa negro en la historia moderna es un espejo de las tensiones, aspiraciones y contradicciones que vive la Iglesia Católica en 2025. Es una conversación urgente que atraviesa temas de justicia social, antirracismo, inclusión y transformación institucional.

Más que un símbolo, esta elección puede ser una oportunidad para replantear el futuro de la Iglesia: uno que no tema reflejar la diversidad del mundo que dice representar. Pero para que eso ocurra, el cambio debe ser profundo, auténtico y acompañado de una revisión crítica de los sistemas de poder internos.

La Entrevista con Jessica Escobar Dávila, Directora General de Kueponi y Co-fundadora del Museo Itinerante de los ODS

La educación en sostenibilidad es uno de los pilares fundamentales para construir una sociedad más consciente, participativa y alineada con los retos globales que impone la Agenda 2030. En un mundo en el que las decisiones individuales y colectivas pueden marcar la diferencia, formar ciudadanos informados y comprometidos desde una edad temprana es más urgente que nunca.

Jessica Escobar Dávila es una de las voces más activas en esta transformación. Con más de 15 años de trayectoria, es fundadora y directora de Kueponi Consultoría SC, desde donde impulsa estrategias de sostenibilidad para empresas de América Latina. Comunicóloga por el Tec de Monterrey y con un Máster en RSC por la Universidad Pontificia de Salamanca, ha dedicado su carrera a vincular la ética empresarial con el cambio social.

En esta edición de La Entrevista, conducida por Edga López Pimentel, Director General de Expok, Jessica comparte su experiencia y visión detrás del Museo Itinerante de los ODS, un proyecto innovador que busca llevar la sostenibilidad a las calles, las empresas y, ahora, también a las infancias. Te invitamos a conocer más sobre esta innovadora propuesta.

Educación en sostenibilidad para cambiar el futuro: Museo Itinerante de los ODS

El Museo Itinerante de los ODS nació en 2019 con la intención de democratizar el acceso a los conocimientos sobre sostenibilidad. A través de experiencias lúdicas, pedagógicas y adaptadas al lenguaje cotidiano, busca hacer de los Objetivos de Desarrollo Sostenible algo tangible y accionable para cualquier persona, tal como apunta su lema “Convierte tus intenciones en acciones”.

Este museo recorre centros culturales, empresas y escuelas ofreciendo una experiencia de aprendizaje inmersiva. Con ocho salas temáticas, juegos didácticos y módulos de reflexión, los asistentes pueden identificar cómo sus decisiones impactan positiva o negativamente la Agenda 2030. Además, los contenidos están acompañados por monitores capacitados tanto en sostenibilidad como en pedagogía.

Lo que hace única a esta iniciativa es su capacidad para crear conexiones personales con los ODS. Al interactuar con actividades como murales de compromisos, rompecabezas temáticos y relatos de personas cuyas acciones han cambiado el mundo, los participantes descubren que ellos también pueden ser agentes de cambio y, así, la educación en sostenibilidad deja de ser una teoría para convertirse en una vivencia.

educación en sostenibilidad

Llevando la sostenibilidad a la infancia: una nueva etapa

Durante sus años de funcionamiento, el Museo ha identificado que las infancias son un público clave. A partir de esta visión, han desarrollado el Museo Interactivo de los ODS Kids, con materiales diseñados para niñas y niños de primaria. Esto responde a una convicción profunda: si se educa desde los primeros años, se forman hábitos de consumo y estilos de vida conscientes para toda la vida.

Escobar asevera que el Museo ha destinado sus esfuerzos hacia las ciudades de la República por tratarse de zonas con altas tasas poblacionales y ser los puntos donde los infantes tienen mayores índices de consumo: 

“En las ciudades los niños consumen más recursos. Si logramos impactar su conciencia a tiempo, su toma de decisiones será más respetuosa con el entorno”

Jessica Escobar Dávila, Co-fundadora del Museo Itinerante de los ODS.

Con dinámicas como memoramas de biodiversidad, actividades sobre cambio climático y narrativas de líderes como Malala, que desde corta edad lograron impactar el mundo, el museo busca empoderar a la niñez como protagonista del cambio, pues se trata de encender una chispa que los motive a ser agentes de transformación desde su entorno familiar y escolar, bajo la firme convicción de que no hay edad para empezar a construir un mundo mejor.

educación en sostenibilidad

¿Eres una empresa socialmente responsable? ¡Puedes sumarte a esta causa!

Las empresas socialmente responsables tienen una oportunidad invaluable de formar parte de esta transformación. El Museo Itinerante de los ODS ofrece modalidades presenciales, virtuales e híbridas para llevar la experiencia a colaboradores, clientes o comunidades. Esta acción fortalece su reputación y refuerza su compromiso con la educación en sostenibilidad.

Al aliarse con el museo, las compañías ganan visibilidad como promotoras activas de los ODS. Además, pueden acceder a estadísticas del impacto generado, gracias a los diagnósticos previos y posteriores que el Museo ofrece para cada experiencia y es una forma concreta de medir el retorno social de una inversión educativa, con beneficios tangibles para todos los involucrados.

Cabe destacar que sumarse a esta iniciativa es muy importante, ya que no sólo ayuda a que esta causa siga siendo posible, sino que permite ampliar el alcance del museo y generar una red de cambio en la que la participación de todos es crucial: 

“La sostenibilidad no se logra solo desde los gobiernos o las ONG; necesitamos sumar a todos los sectores”.

Jessica Escobar Dávila, Co-fundadora del Museo Itinerante de los ODS.

Si queremos un mundo más justo y ecológico, debemos empezar por educar desde cada frente posible.

El poder de educar para transformar

El Museo Itinerante de los ODS es más que una exposición: es una plataforma de cambio. Desde las aulas hasta las empresas, esta iniciativa tiene el poder de sembrar conciencia, formar hábitos sostenibles y fortalecer el compromiso social. Invertir en educación en sostenibilidad es una estrategia inteligente para quienes buscan construir un legado responsable.

Invitamos a las empresas socialmente responsables a sumarse como aliadas de esta causa. Ya sea con financiamiento, espacios o difusión, su apoyo puede multiplicar el impacto de este proyecto y llegar a más personas en más ciudades. La sostenibilidad comienza con educación y, hoy, el Museo Itinerante de los ODS es uno de sus aliados.

En el Día del Niño, Mundo Imáyina reafirma su compromiso de brindar magia y felicidad a menores con enfermedades crónicas

En México, cada año se diagnostican más de cuatro mil nuevos casos de cáncer infantil, mientras que entre el 12 y 24% de los menores de edad padecen insuficiencia renal crónica. Estos niños, sometidos a arduos tratamientos médicos, necesitan momentos de magia y alegría como los que ofrece Mundo Imáyina, un proyecto de Dr. Sonrisas, dedicado a transformar sus días y devolverles su infancia. Para lograrlo, es fundamental contar con la solidaridad, apoyo y compromiso de empresas que contribuyan a hacer posible estas iniciativas, generando un impacto positivo en la vida de los pequeños y reafirmando valores sociales.

En tan solo dos años, Mundo Imáyina, ubicado en Jojutla, Morelos, ha impactado a más de nueve mil 500 personas, integrantes de más de dos mil familias, alentando a los niños a dejar atrás, por unos días, las dificultades que enfrentan en sus tratamientos médicos y volver a ser solo niños.

“En Mundo Imáyina estamos comprometidos con ofrecer felicidad a los niños. Que puedan disfrutar de la emoción, las risas y diversión que caracterizan a la infancia y se olviden por un momento de ser pacientes. Asimismo, uno de nuestros objetivos fundamentales es que puedan compartir tiempo de calidad con su familia, por eso todos se hospedan en una villa exclusiva donde, además de descansar y relajarse, pasan un rato juntos fortaleciendo su relación”, destacó Andrés “Piki” Martínez, fundador y presidente de Mundo Imáyina.

La experiencia de este lugar, completamente gratuita para sus visitantes, está diseñada para ir más allá de la simple recreación, pues busca crear un impacto emocional positivo, tanto en los menores como en sus familias. Y es que para la Organización Mundial de la Salud (OMS), la salud emocional es un estado de bienestar que permite a las personas afrontar las presiones de la vida, trabajar productivamente y contribuir a la comunidad.

Día del Niño Mundo Imáyina

En Mundo Imáyina, los niños y sus familiares pueden disfrutar de una variedad de actividades, adaptadas a sus capacidades. Pueden refrescarse en el parque acuático con su alberca y toboganes, o divertirse en los juegos mecánicos y el carrusel. También pueden ver una película en la sala de cine, pasear por el lago, además de conocer y explorar el castillo del pueblo medieval, uno de los emblemas de este mágico lugar.

“La magia de Mundo Imáyina es una realidad gracias a los niños, sus familias, los voluntarios, y por supuesto, nuestros ‘cómplices’, quienes al patrocinar la experiencia aumentan la capacidad de recibir y beneficiar a más personas. Por ello, en el marco de este día que promueve una infancia feliz y un desarrollo pleno de la niñez, reiteramos nuestro compromiso con los pequeños e invitamos a más empresas a que se sumen a nuestra causa”, concluyó “Piki”.

El apoyo a proyectos como Mundo Imáyina genera un impacto directo en la vida de los infantes beneficiados y de sus familias. Al involucrarse en iniciativas como éstas, las empresas demuestran su compromiso con valores éticos y sociales; este respaldo construye una imagen positiva de las compañías y las posiciona como agentes de cambio en sus comunidades.

Xiaomi reafirma su compromiso con la sostenibilidad y la innovación

Xiaomi Corporation publicó hoy su séptimo Informe Anual de Medioambiente, Sociedad y Gobernanza (ESG) correspondiente a 2024, en el que vuelve a demostrar su compromiso con la sostenibilidad, impulsada por sus tecnologías centrales fundamentales. El informe detalla el liderazgo de Xiaomi en accesibilidad tecnológica, mitigación y adaptación al cambio climático, reciclaje y reutilización.

Liderazgo en tecnologías centrales fundamentales

Xiaomi presentó su nueva estrategia de desarrollo sostenible, basada en tecnologías fundamentales, durante la 29ª Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP29) en noviembre de 2024. La empresa ha puesto mayor énfasis en productos inclusivos, igualdad tecnológica y la estrategia de ecosistema “Human x Car x Home” para ofrecer a los consumidores un estilo de vida inteligente y sostenible.

En 2024, la inversión anual en I+D de Xiaomi alcanzó los 24,100 millones de RMB, y superó las 42,000 patentes presentadas a nivel mundial. Su equipo de I+D, compuesto por 21,190 empleados, representó el 48.5% de su fuerza laboral total. Se espera que la inversión acumulada en I+D supere los 100,000 millones de RMB en los primeros cinco años de la década 2020-2030.

El año pasado comenzaron a operar las fábricas inteligentes y de vehículos eléctricos de Xiaomi. Estas utilizan internet industrial y tecnologías de IA para lograr una producción eficiente y sostenible.

Gracias a su propio hardware y software, junto con otras tecnologías, la Xiaomi Smart Factory ha implementado líneas de producción flexibles, logística automatizada y control de automatización que operan en la nube y los dispositivos.

Accesibilidad tecnológica

Xiaomi tiene el compromiso de crear una experiencia digital equitativa e inclusiva para todos los usuarios, incluidas las personas con necesidades especiales. En 2024, continuó mejorando su soporte de accesibilidad enfocándose en grupos clave como personas con discapacidad visual, auditiva y física, e introdujo funciones como la extracción de texto, subtítulos en tiempo real y controles por gestos.

Por ejemplo, Xiaomi mejoró su función TalkBack —una herramienta de asistencia por voz para personas ciegas o con discapacidad visual— mediante la tecnología de reconocimiento óptico de caracteres (OCR) del subsistema de IA de Xiaomi HyperOS, lo que optimiza su uso. Esto permite un reconocimiento preciso y una narración en tiempo real del texto de las imágenes, lo que proporciona una experiencia de “lectura” fluida.

Xiaomi HyperOS 2, la última versión de su sistema operativo integró la función de subtítulos en tiempo real del Asistente de IA con la función de Reconocimiento de Sonido, logrando una tasa de precisión de transcripción del 93%.

También ha desarrollado tecnologías amigables para adultos mayores. En 2024, colaboró con varias instituciones para lanzar la iniciativa “Cuidando la salud y seguridad de los adultos mayores y promoviendo adecuaciones amigables”, con el objetivo de desarrollar estándares, productos y aplicaciones que mejoren su seguridad.

Xiaomi sostenibilidad

Mitigación y adaptación climática

Además de establecer objetivos de reducción de gases de efecto invernadero (GEI) para sus propias operaciones, Xiaomi exige a sus proveedores de la cadena de suministro de smartphones que establezcan metas de reducción de GEI y planes de uso de energías renovables. Para 2030, estos proveedores deberán lograr una reducción anual promedio de carbono no inferior al 5% (con base en 2024) y un uso de electricidad renovable de al menos el 25%. Para 2050, deberán usar electricidad 100% renovable.

Para finales de 2024, Xiaomi había medido la huella de carbono de vida útil de 18 productos representativos (13 dispositivos móviles, un dispositivo wearable y 4 productos de hogar inteligente). También colaboró con organizaciones independientes para establecer un proceso de evaluación de la huella de carbono de los teléfonos inteligentes.

Las medidas de respuesta climática abarcan todas las operaciones comerciales: oficinas, producción, logística, tiendas y cadena de suministro. El año pasado, las operaciones del Xiaomi obtuvieron la certificación ISO 50001 de gestión energética y aprobaron la auditoría de seguimiento anual.

Xiaomi también promovió el uso del transporte marítimo y ferroviario como alternativa al transporte aéreo, lo que le permitió reducir 3378 toneladas de emisiones de carbono en 2024.

Reciclaje y reutilización

Xiaomi implementa programas de reciclaje de residuos electrónicos a nivel mundial con un enfoque escalonado que incluye renovación, desecho, canje y compra interna de prototipos. Planea reciclar 38,000 toneladas de residuos electrónicos entre 2022 y 2026, alcanzando el 95.94% del objetivo a fines de 2024.

En China continental, se reciclaron más de 1,3 millones de dispositivos usados. En nueve países y regiones fuera de China se procesaron 23 353 órdenes de canje. Xiaomi ha ampliado su negocio de reacondicionamiento a ordenadores portátiles, proyectores y monitores, y ha reacondicionado más de 130.000 dispositivos en 2024, lo que supone un aumento del 4,7 % respecto a 2023.

Además, integra materiales reciclados en el diseño y la producción de smartphones, vehículos eléctricos inteligentes y electrodomésticos. Por ejemplo, la parte trasera del Xiaomi 14T está fabricada con un material biobasado derivado de residuos de limón y poliuretano de origen biológico. También incorpora aluminio reciclado en el marco central y metales reciclados (aluminio, oro y cobre) en los componentes acústicos.

Xiaomi Smart Factory implementó un sistema de gestión de residuos «cero a vertedero» y alcanzó una tasa de desviación de residuos del 99,35 % en 2024. TÜV Rheinland le concedió la calificación máxima de tres estrellas.

Xiaomi reafirma su compromiso con la innovación y los avances tecnológicos, trabajando con rapidez para construir un futuro mejor mediante el desarrollo sostenible.Este resumen destaca los puntos clave del informe ESG 2024. Para acceder a la versión completa, haz clic aquí.

Grupo Modelo anuncia inversión de 3,600 MDD con enfoque social y ambiental: ¿volver al liderazgo o quedarse en lo corporativo?

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Por Edgar López

Este jueves 24 de abril, en la conferencia matutina encabezada por la presidenta Claudia Sheinbaum, Grupo Modelo anunció una inversión de 3 mil 600 millones de dólares para el periodo 2025-2027, alineada con el Plan México, la estrategia nacional para promover inversiones con impacto social, regional y ambiental.

La presentación del anuncio no fue encabezada por el presidente de la compañía, Daniel Cocenzo, sino por Raúl Escalante, vicepresidente de Asuntos Corporativos, quien acudió acompañado por Lorena Madrid, vicepresidenta de Finanzas, y José Antonio Alfaro, director de Asuntos Corporativos. Esta representación ejecutiva, más institucional que mediática, marca un estilo que contrasta con épocas pasadas.

En su mensaje, Escalante detalló que la inversión se distribuirá en cinco ejes estratégicos:

  1. Modernización de plantas para aumentar eficiencia hídrica. “En la última década hemos reducido en un 30 % la cantidad de agua necesaria para producir cerveza”, destacó. Además, Grupo Modelo cedió de manera definitiva 20 millones de metros cúbicos de agua a la Comisión Nacional del Agua (Conagua), como parte del Acuerdo Nacional por el Derecho Humano al Agua.
  2. Impulso a la economía circular, mediante más envases retornables y reciclaje de vidrio.
  3. Fortalecimiento de 300 mil tienditas que distribuyen sus productos, con acceso a tecnología, crédito, infraestructura y eficiencia energética.
  4. Mayor proveeduría local, actualmente en 70 %, con planes de incrementarla.
  5. Inversión en experiencias positivas: patrocinios culturales, deportivos y de entretenimiento, como festivales, ferias, conciertos y participación en la Copa del Mundo y los Juegos Olímpicos.
https://twitter.com/Energiaque97962/status/1915483238182859177

“En Grupo Modelo confiamos en este país, confiamos en su gente. Aquí empezó nuestra historia hace un siglo y aquí seguiremos construyendo, con usted, los próximos 100 años”, expresó Escalante ante la presidenta Sheinbaum.

La mandataria celebró no sólo el monto invertido, sino el enfoque adoptado:

“No solo se agradece la inversión económica, sino también el enfoque que han tomado, porque se alinea con nuestros principios: sustentabilidad, responsabilidad social, economía circular y fortalecimiento de la cadena local. Eso también es parte del desarrollo”, subrayó Sheinbaum.

Además, recordó que durante su gestión como jefa de Gobierno, Grupo Modelo fue clave para rehabilitar un hospital abandonado que terminó operando como hospital COVID y que hoy funciona como centro de atención oncológica bajo el esquema IMSS-Bienestar.

Por su parte, el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, informó que esta inversión se suma al portafolio activo del Plan México, que ya cuenta con 1,937 proyectos y un valor acumulado de 298 mil millones de dólares. “Hasta ahora, ningún proyecto ha sido cancelado”, afirmó.

Desde la trinchera corporativa

Lo primero que llama la atención es quién hizo el anuncio… y quién no. No fue Daniel Cocenzo, presidente de Grupo Modelo, quien presentó el proyecto, sino Raúl Escalante, vicepresidente de Asuntos Corporativos, acompañado por colegas de finanzas y asuntos institucionales.

Esta no es una omisión menor. La elección del vocero transmite un mensaje: el anuncio se enmarca desde lo institucional-corporativo, no desde el liderazgo empresarial visible. Y en ese gesto hay una señal ambigua. Por un lado, se cumple con lo que pide la hora: un enfoque ESG claro, propuestas concretas en torno al uso responsable del agua, economía circular, apoyo a pequeños comercios y dinamismo cultural.

Por otro lado, el anuncio llega en un momento en que Grupo Modelo ya no ocupa el lugar de liderazgo público e industrial que tuvo en los tiempos de Ricardo Tadeu, quien fuera una figura reconocida por su presencia en foros de alto nivel, su articulación con autoridades y su impulso a la innovación desde una posición activa.

https://twitter.com/catrina_nortena/status/1915404442318372990

¿Una oportunidad para volver al frente?

Desde hace al menos una década, Grupo Modelo ha optado por un perfil más discreto, funcional quizá para la operación global de AB InBev, pero que contrasta con lo que alguna vez fue una marca emblemática no solo en ventas, sino en influencia e innovación.

Este anuncio, hecho desde la trinchera de los asuntos corporativos, podría —y debería— ser el inicio de una reconexión con otros grupos de interés, más allá de los gobiernos y los accionistas. Organizaciones sociales, consumidores críticos, trabajadores, comunidades locales: todos ellos esperan algo más que eficiencia operativa.

Bien por el enfoque ESG. Bien por las metas de eficiencia hídrica. Bien por las acciones en reciclaje y comercio local. Pero si esto no se convierte en una narrativa transversal de toda la compañía —que se sienta desde sus plantas hasta sus campañas de comunicación—, el riesgo es que se quede como un anuncio más, alineado con el guion institucional, sin provocar una transformación sustantiva.

¿Competencia en la industria cervecera?

El sector cervecero mexicano, históricamente vibrante y símbolo del país, lleva años en pausa en términos de competitividad social y ambiental. Este anuncio podría detonar una “batalla responsable” dentro del sector: no por cuota de mercado, sino por liderazgo en responsabilidad, en trazabilidad, en eficiencia, en impacto comunitario.

Fuente: https://www.gob.mx/presidencia/es/articulos/version-estenografica-conferencia-de-prensa-de-la-presidenta-claudia-sheinbaum-pardo-del-24-de-abril-de-2025?idiom=es

Volaris y Grupo SAF México impulsan la investigación y la innovación para acelerar la producción de Combustibles Sostenibles de Aviación (SAF)

En línea con su compromiso de apoyar iniciativas que aceleren la descarbonización de la industria aérea, Volaris, la aerolínea de ultra bajo costo que opera en México, Estados Unidos, Centro y Sudamérica, participó activamente en las dos ediciones del concurso “Sustainable Aviation Fuels México”, iniciativa impulsada por Airbus y el Grupo SAF México que busca reconocer el talento mexicano en investigación e innovación para el desarrollo de combustibles sostenibles para la aviación (SAF, por sus siglas en inglés).

En un contexto global donde el SAF representa hasta el 65% del camino hacia la descarbonización de la industria aérea, pero cuya disponibilidad aún es limitada, América Latina —y en particular México— tiene un gran potencial para convertirse en líder en su producción. La disponibilidad de materias primas locales y el talento académico del país son factores clave para aprovechar esta oportunidad.

El Grupo SAF México —conformado por Airbus, Aeropuertos y Servicios Auxiliares (ASA), IATA, CANAERO, COMEA, FEMIA, ICSA, Volaris y otras aerolíneas nacionales— lanzó esta iniciativa dirigida a instituciones académicas y de investigación para fomentar el desarrollo de soluciones escalables y asequibles que aceleren la producción de SAF en México. En sus dos ediciones (2023 y 2024-2025), el concurso ha reunido a más de 30 universidades y centros de investigación de todo el país, con más de 40 proyectos registrados. De ellos, 25 alcanzaron las etapas finales y seis fueron seleccionados como finalistas, destacando por su innovación, viabilidad y enfoque sostenible.

Volaris y Grupo SAF México

Durante la premiación, celebrada en el marco de la Feria Aeroespacial México (FAMEX), se reconocieron los tres proyectos ganadores de esta segunda edición:

  • Primer lugar: equipo del Centro de Investigación Científica de Yucatán (CICY), por su propuesta de producción de SAF mediante la ruta “Alcohol-to-Jet” (ATJ), utilizando nejayote (residuo del proceso de nixtamalización del maíz) y residuos de henequén.
  • Segundo lugar: equipo del Instituto Politécnico Nacional (IPN), por su proyecto de producción de SAF a partir de agave angustifolia.
  • Tercer lugar: equipo del CIATEC en Guanajuato, por el desarrollo de la tecnología “Furanos-to-Jet” (FTJ), basada en la conversión de residuos agrícolas como rastrojo de maíz, paja de trigo y bagazo de caña en bioturbosina.

Durante la ceremonia de premiación en la que se galardonó a los tres mejores proyectos, Mario Enrique Geyne Pliego, Director Senior de Flota y Compras de Volaris, entregó el premio al primer lugar, felicitó a los ganadores y reconoció el valor e interés mostrados por todos los participantes.

“Estamos muy entusiasmados por la buena recepción que ha tenido esta iniciativa entre los investigadores e instituciones educativas de nivel superior, pues con ello nos damos cuenta que hay interés en impulsar la innovación en la industria de la aviación y que buscan, como nosotros, comprometerse con la protección del medio ambiente al impulsar soluciones que reduzcan las emisiones contaminantes”, aseguró Mario Enrique Geyne”.

Volaris felicita a los finalistas y ganadores de esta edición por su talento, visión y compromiso con el futuro de la aviación. Sus proyectos reflejan el enorme potencial de México para convertirse en un referente global en la producción de SAF, a partir de materias primas locales y tecnologías sostenibles.

97% de líderes empresariales apoyan dejar los combustibles fósiles

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El consenso entre líderes empresariales sobre la necesidad de abandonar los combustibles fósiles nunca había sido tan contundente. De acuerdo con el informe Impulsando la energía: Perspectivas empresariales sobre la transición a la electricidad renovable, el 97 % de los ejecutivos de 15 mercados globales pide acelerar esta transformación energética. Se trata de una señal clara para los gobiernos y una exigencia urgente desde el sector privado.

El respaldo a esta transición va más allá de los compromisos simbólicos. El 78 % de los encuestados apoya una transformación total hacia la electricidad renovable en los próximos diez años. Esta postura empresarial refleja no solo una preocupación ambiental, sino una apuesta estratégica por la seguridad energética, la eficiencia operativa y la competitividad a largo plazo.

Una transición necesaria y urgente

Cada vez más empresas entienden que abandonar los combustibles fósiles no es solo una medida ética, sino una acción estratégica. El 90 % de los líderes empresariales considera el acceso a energías renovables como un factor clave para decidir dónde invertir. La transición energética es vista como una herramienta para protegerse frente a la volatilidad del mercado energético.

“La transición a las energías renovables es una estrategia empresarial sólida que reduce la dependencia de los precios volátiles de los combustibles fósiles”, explicó un director ejecutivo con sede en el Reino Unido. Esta visión está presente en las decisiones de más del 70 % de las empresas, que planean eliminar los combustibles fósiles de su matriz eléctrica en menos de una década.

Además, el 93 % de las organizaciones ya está considerando instalar energías renovables in situ. Para muchas, esto representa independencia energética y ahorro a mediano plazo. “Al generar nuestra propia energía limpia, podemos reducir significativamente nuestra dependencia de la red eléctrica tradicional”, apuntó un ejecutivo alemán.

abandonar los combustibles fósiles

Abandonar los combustibles fósiles: factor clave para la inversión

La viabilidad del negocio ya está ligada al acceso a energías limpias. Casi la mitad de las empresas (49 %) considera reubicar sus cadenas de suministro si no se garantiza un suministro renovable suficiente. El 52 % también evalúa trasladar sus operaciones principales ante la falta de condiciones energéticas sostenibles.

Esta tendencia señala un realineamiento global de operaciones. Las compañías buscan territorios con marcos regulatorios claros, políticas de fomento a las energías limpias y acceso garantizado a fuentes renovables. El riesgo de inacción gubernamental comienza a tener un costo: el 48 % teme que la inestabilidad energética afecte sus costos, y el 34 % teme por su competitividad.

En este escenario, abandonar los combustibles fósiles se ha convertido en un componente crítico de las estrategias de mitigación de riesgos. Las decisiones de inversión se vinculan directamente a la capacidad de generar energía renovable, lo que coloca presión sobre los responsables de formular políticas públicas.

abandonar los combustibles fósiles

Visión empresarial: rentabilidad y sostenibilidad

La transición energética ya no es percibida como un gasto, sino como una inversión con retorno claro. El 75 % de los ejecutivos señala que la electricidad renovable mejora la seguridad energética de sus operaciones, mientras que el 50 % menciona la reducción de costos y el 42 %, un incremento de las ganancias.

Este cambio de enfoque representa una evolución en la lógica empresarial. Abandonar los combustibles fósiles permite a las empresas operar con mayor previsibilidad, reducir su exposición a crisis geopolíticas y cumplir con estándares de sostenibilidad exigidos por los consumidores y los mercados financieros.

Para los líderes en sostenibilidad, este es también un asunto reputacional. Incorporar energías limpias y abandonar los combustibles fósiles envía una señal de compromiso real. Y en un entorno donde la transparencia es clave, esto puede traducirse en ventajas competitivas duraderas.

Los gobiernos, ante un punto de inflexión

Aunque el sector empresarial está dando pasos firmes, la expectativa es que los gobiernos acompañen esta transformación. El 78 % de los ejecutivos considera que sus países deben completar la transición hacia la electricidad renovable para 2035 o antes. No es solo un deseo: es una exigencia concreta al poder político.

abandonar los combustibles fósiles

María Mendiluce, directora ejecutiva de la Coalición We Mean Business, lo expresó con claridad: “El futuro pertenece a las energías renovables y los gobiernos deben actuar en consecuencia.” La declaración resume el sentir de una comunidad empresarial que ya no espera permisos, pero que sí valora marcos regulatorios estables.

El llamado es claro: impulsar políticas que faciliten la inversión en renovables, eliminar subsidios a los combustibles fósiles y ofrecer incentivos reales para acelerar esta transición. El sector privado ya puso manos a la obra; ahora le corresponde al sector público consolidar el cambio.

Un cambio que no puede esperar

La decisión de abandonar los combustibles fósiles ha dejado de ser opcional para las empresas globales. Con una mayoría empresarial alineada en favor de las energías renovables, el desafío ahora es garantizar que la infraestructura y la regulación estén a la altura del momento histórico que vivimos.

Para quienes trabajan en responsabilidad social, sostenibilidad y gobernanza, esta es una oportunidad crítica. Las organizaciones que lideren esta transformación no solo mitigarán riesgos, sino que definirán el estándar del nuevo capitalismo: uno en el que la rentabilidad camina de la mano con el respeto por el planeta.

¿Microplásticos podrían afectar la fertilidad de las mujeres?: Estudio

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Durante años, los microplásticos fueron considerados una amenaza para la salud lejana, pero investigaciones recientes han demostrado que ya están profundamente integrados en nuestro organismo. Desde la sangre y la placenta hasta el cerebro, estos diminutos fragmentos han sido hallados en órganos vitales, y ahora también en el líquido folicular del ovario humano, un líquido que rodea y nutre a los óvulos durante su maduración.

Que se hayan encontrado partículas de plástico en él, como documenta un estudio publicado en Ecotoxicology and Environmental Safety, sugiere un potencial impacto en la fertilidad femenina. Los expertos no solo apuntan a riesgos físicos, sino también a una alteración bioquímica con consecuencias en el equilibrio hormonal y la salud reproductiva en general.

Un hallazgo preocupante: microplásticos en el entorno ovárico

El estudio se realizó en una clínica de fertilidad en Salerno, Italia, con mujeres que se sometían a tratamientos de reproducción asistida. De 18 participantes, en 14 se detectaron microplásticos en el líquido folicular, una sustancia que cumple funciones críticas para el desarrollo de los óvulos. El hallazgo fue calificado como “muy alarmante” por el autor principal del estudio, Luigi Montano:

“El descubrimiento debería servir como una importante señal de advertencia sobre la invasividad de estos contaminantes emergentes en el sistema reproductor femenino”.

Luigi Montano, investigador de la Universidad de Roma.
microplásticos en la fertilidad

Los microplásticos en la fertilidad femenina podrían afectar no solo el desarrollo del óvulo, sino también el equilibrio hormonal necesario para una fecundación exitosa, ya que estas partículas actúan como vectores de sustancias químicas como ftalatos, bisfenol A y PFA, reconocidas por alterar el sistema endocrino. Estas toxinas pueden desencadenar disfunción ovárica, reducción de la capacidad fecundante e incluso alterar el tejido ovárico, como se ha demostrado en modelos animales.

El estudio también sugiere que existe una correlación entre la cantidad de microplásticos y los niveles de fertilidad. Esto podría significar que la exposición prolongada a estas partículas podría reducir de forma directa la posibilidad de concebir, especialmente en contextos de alta contaminación ambiental.

Microplásticos en la fertilidad: una amenaza invisible

La investigación plantea nuevas preguntas sobre los microplásticos en la fertilidad y cómo llegan al sistema reproductivo. Alimentos contaminados, agua, utensilios de cocina y envases de plástico son las principales vías de exposición. Estudios previos ya los habían encontrado en la sangre, orina, placenta y ahora también en el fluido ovárico.

Según Montano, los microplásticos son “un caballo de Troya” que introduce sustancias peligrosas en los órganos. Lo que más preocupa es su capacidad de atravesar barreras biológicas clave, como la cerebral y la placentaria. Su llegada al ovario implica que pueden influir en la salud reproductiva incluso antes de la concepción.

Xiaozhong Yu, investigador de la Universidad de Nuevo México, considera que este hallazgo “es un paso importante, pero necesitamos cuantificar”. Su equipo trabaja en estudios epidemiológicos para determinar la dosis mínima de exposición capaz de causar efectos adversos en humanos.

¿Qué dicen los estudios con animales?

Varios experimentos en animales han revelado que los microplásticos afectan directamente el sistema reproductivo. En ratones, por ejemplo, se ha documentado menor maduración de ovocitos, menor capacidad de fecundación y alteraciones estructurales en el tejido ovárico. Estos hallazgos coinciden con las observaciones preliminares en humanos.

Aunque los hombres también presentan riesgos —como disminución del recuento espermático—, las mujeres podrían ser más vulnerables a los efectos de estas partículas. La interferencia con la producción de hormonas reproductivas y el daño a las células ováricas son dos de los impactos más recurrentes documentados hasta ahora.

microplásticos en la fertilidad

Montano advierte que estas alteraciones no solo afectan a nivel individual. “Estamos frente a un posible problema de salud pública que compromete la capacidad reproductiva de futuras generaciones”, señaló en una conferencia reciente. La alerta se ha encendido entre los expertos en salud ambiental y reproductiva.

¿Podemos reducir nuestra exposición?

Evitar completamente los microplásticos parece casi imposible, dada su ubicuidad en el ambiente. Sin embargo, los expertos coinciden en que reducir su presencia en la cocina y en nuestra dieta diaria puede marcar una diferencia. Utensilios de madera o acero, envases de vidrio y alimentos orgánicos son pasos clave.

Los pesticidas también pueden contener microplásticos, o incluso ser microplásticos en sí. Por eso, una dieta libre de productos industriales y envases plásticos podría ayudar a disminuir los niveles corporales. El equipo de Montano está actualmente investigando cómo una dieta orgánica influye en la reducción de estos contaminantes.

Xiaozhong Yu recomienda evitar calentar plástico o colocar alimentos calientes en envases plásticos. Elementos comunes como vasos de café desechables, bolsitas de té y plásticos de microondas pueden liberar miles de millones de partículas al contacto con el calor.

fertilidad

La RSE frente a un nuevo reto para la salud reproductiva

Los microplásticos en la fertilidad ya no son una hipótesis. La ciencia confirma que estas partículas, cargadas de toxinas, se alojan en los órganos reproductivos femeninos y pueden alterar funciones esenciales para la concepción. Esta amenaza requiere respuestas urgentes desde la salud pública, la educación y también desde el sector empresarial.

Para las empresas comprometidas con la sostenibilidad y la salud, esta es una oportunidad para rediseñar productos, procesos y campañas educativas. En un contexto donde la responsabilidad social cobra nuevo sentido, mitigar el impacto de los microplásticos en la fertilidad es una tarea que no puede esperar.

¿Vasos inteligentes? McDonald’s pone a prueba el reciclaje con IA

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Cada año, el Reino Unido desecha cerca de 2,500 millones de vasos de papel. Aunque la mayoría de estos envases contienen fibras reciclables de alta calidad, el revestimiento de polietileno complica su recuperación y reciclaje eficiente. Como resultado, la mayoría termina como basura común o en vertederos, perpetuando un modelo insostenible en el consumo de bebidas para llevar.

Frente a esta realidad, varias marcas líderes del sector de alimentos y bebidas se han unido para impulsar una iniciativa innovadora. Durante tres meses, McDonald’s, Costa Coffee, Greggs, Pret a Manger y Caffe Nero pondrán a prueba un sistema de reciclaje con IA que no solo busca mejorar la tasa de recuperación, sino también incentivar a los consumidores mediante recompensas por su participación activa.

Un piloto colaborativo con tecnología pionera

El plan piloto es financiado por un fondo conjunto del Programa Nacional de Reciclaje de Vasos del Reino Unido y tendrá lugar en varias tiendas estratégicas. La propuesta es sencilla pero ambiciosa: que los consumidores devuelvan sus vasos usados y reciban 5 peniques por cada uno, escaneándolos con una aplicación inteligente sin necesidad de códigos QR ni de barras.

La tecnología clave detrás del programa es desarrollada por Bower, en colaboración con Google. Su sistema de detección fotográfica utiliza inteligencia artificial para identificar los vasos, registrar su devolución y procesar automáticamente la recompensa. Se trata de la primera vez que este tipo de sistema se utiliza a nivel mundial para vasos desechables.

Además, se recopilarán datos demográficos y de comportamiento a través de la app y encuestas diseñadas por Valpak y Keep Wales Tidy, quienes supervisan el proyecto. Según Hannah Osman, gerente nacional de reciclaje de vasos de Valpak, “la colaboración entre marcas, tecnología y comunidades está generando soluciones prácticas con impacto ambiental real”.

reciclaje con IA

Incentivar con tecnología: un cambio de lógica

Este programa no solo innova en materia de infraestructura tecnológica, sino también en la forma en que se incentiva el reciclaje. Al recompensar directamente a los consumidores, se establece una nueva lógica: el reciclaje deja de ser una obligación difusa para convertirse en una acción tangible con beneficio inmediato.

La aplicación Bower facilita la experiencia del usuario al eliminar obstáculos como el escaneo de códigos, y permite que cualquier consumidor, sin importar su nivel de familiaridad con la tecnología, pueda participar fácilmente. Este diseño inclusivo refuerza la viabilidad del reciclaje con IA como estrategia escalable.

Como lo señaló Darren Hughes, especialista en residuos de Costa Coffee, “esta es una oportunidad emocionante para probar nuevas formas de involucrar a los clientes y hacer el reciclaje más accesible para todos”. El componente educativo del piloto también incluye una campaña de concienciación paralela, coordinada por Keep Wales Tidy.

vasos desechables

¿Por qué los vasos de papel siguen siendo un problema?

A pesar de que los vasos de papel se perciben como sostenibles, su recubrimiento plástico interno complica su procesamiento en plantas de reciclaje convencionales. Aunque el Reino Unido cuenta con infraestructura para tratarlos, solo el 2.8% de los vasos fueron reciclados en 2019, según datos de Valpak.

Esto evidencia un reto estructural: la desconexión entre las capacidades técnicas y la participación ciudadana. Por eso, el piloto de reciclaje con IA busca cerrar esa brecha a través de un enfoque sistémico. Al recopilar datos de uso y comportamiento, el programa puede optimizar futuras campañas y diseñar intervenciones más efectivas.

El vaso de papel es apenas un símbolo de un problema mayor: el consumo desechable. Transformar esa lógica requiere de innovación tecnológica, incentivos económicos y campañas educativas que activen a los consumidores. Este programa lo intenta desde todos esos frentes al mismo tiempo.

reciclaje con IA

Inteligencia artificial como aliada del medio ambiente

El uso de inteligencia artificial aplicada al reciclaje está abriendo nuevas posibilidades en la gestión de residuos. En este piloto, la IA no solo identifica objetos, sino que recopila información clave para mejorar procesos, reducir errores humanos y generar análisis predictivos.

Este enfoque permite que el reciclaje deje de ser una operación lineal y se convierta en un circuito retroalimentado por datos. La IA potencia la eficiencia operativa y permite adaptarse a distintos contextos urbanos y demográficos, haciendo que el modelo sea replicable a gran escala.

Berfin Mert, cofundador de Bower, resumió el espíritu de la colaboración: “esta iniciativa demuestra cómo la tecnología, las marcas y las comunidades pueden unirse para combatir el desperdicio e impulsar un cambio ambiental real”. El reciclaje con IA no es solo una innovación puntual, es una señal de hacia dónde puede evolucionar la economía circular.

El papel de las marcas en una cultura de reciclaje

Este piloto también refuerza la importancia del liderazgo corporativo en temas de sostenibilidad. McDonald’s y las demás marcas involucradas están dando un paso importante al asumir su responsabilidad en la gestión del ciclo de vida de sus productos. No basta con usar materiales reciclables; hay que facilitar su recuperación efectiva.

Además, al invertir en infraestructura tecnológica y en incentivos económicos para los consumidores, estas empresas están modelando nuevas expectativas sociales. En lugar de esperar que los ciudadanos reciclen por convicción, están apostando por mecanismos que premian ese esfuerzo.

El reciclaje con IA no sustituye el trabajo de base ni la educación ambiental, pero sí lo complementa con herramientas más sofisticadas y efectivas. En una época donde la tecnología es omnipresente, usarla al servicio del planeta es más una responsabilidad que una opción.

vasos desechables

¿Una nueva era para el reciclaje?

Este plan piloto de tres meses puede parecer una iniciativa modesta frente a los desafíos del cambio climático, pero en realidad propone un nuevo modelo de acción: ágil, accesible y respaldado por datos. Al unir incentivos, tecnología e inteligencia artificial, este esfuerzo redefine cómo se puede impulsar el reciclaje en espacios urbanos de alto consumo.

El reciclaje con IA no es solo una innovación técnica, sino un experimento social que pone al consumidor en el centro de la solución. Si la experiencia resulta positiva, su escalabilidad puede marcar un punto de inflexión en la forma en que gestionamos los residuos cotidianos. Porque incluso un vaso, cuando se recicla bien, puede cambiar el rumbo.

12 compromisos de sustentabilidad que terminaron siendo greenwashing

Los compromisos de sustentabilidad se han convertido en una herramienta clave para las empresas que buscan proyectar una imagen responsable ante el mundo. En un contexto donde los consumidores valoran cada vez más el impacto ambiental y social de las marcas, declarar públicamente metas ecológicas se ha vuelto una estrategia común. Pero no todas estas promesas se traducen en acciones reales.

En los últimos años, ha aumentado la preocupación por el uso engañoso de estos compromisos. El llamado greenwashing ocurre cuando una empresa exagera, distorsiona o directamente miente sobre su desempeño ambiental. Se trata de una práctica que afecta la credibilidad de la sustentabilidad corporativa y que puede tener consecuencias tanto reputacionales como legales.

A través de ejemplos de diferentes sectores —moda, energía, transporte, alimentos, tecnología—, esta nota expone algunos compromisos de sustentabilidad que aunque fueron ampliamente difundidos, no han cumplido con lo que prometían y muestra cómo muchas empresas usan el lenguaje verde como fachada sin modificar sus operaciones, ni rendir cuentas de manera transparente.

12 compromisos de sustentabilidad que terminaron siendo greenwashing

1. McDonald’s y sus empaques “más verdes”

McDonald’s anunció en 2018 que eliminaría todos los plásticos de un solo uso y que migraría hacia empaques 100 % reciclables, compostables o reutilizables para 2025. La promesa fue recibida con entusiasmo por consumidores y medios. Sin embargo, años después, se reporta que sus empaques continúan generando toneladas de residuos difíciles de reciclar, especialmente en mercados con infraestructura limitada.

Un informe de Break Free From Plastic identificó a McDonald’s como uno de los principales contaminadores de residuos plásticos del mundo. Además, la empresa ha sido criticada por sustituir popotes plásticos por versiones de papel no reciclables. Este tipo de compromisos de sustentabilidad parecen más una respuesta cosmética a la presión pública que una transformación genuina del modelo operativo.

2. H&M y su “Conscious Collection”

H&M promocionó su “Conscious Collection” como una línea de ropa sustentable hecha con algodón orgánico y materiales reciclados. Aunque esta colección se ha vuelto una constante en sus tiendas, representa una fracción mínima del total de prendas que produce la marca. Además, no hay trazabilidad completa de los materiales ni evidencia sólida sobre el impacto ambiental positivo de esta línea.

Organizaciones como Changing Markets Foundation han criticado a H&M por prácticas de greenwashing al usar etiquetas como “conscious” sin validación externa. El compromiso de sustentabilidad es cuestionable si la empresa continúa promoviendo la moda rápida, impulsando el hiperconsumo y generando residuos textiles masivos sin un cambio en su modelo de negocio.

3. Volkswagen y el escándalo del “diesel limpio”

Volkswagen prometió desarrollar una línea de autos diésel limpios con emisiones mínimas, asegurando a sus clientes un producto “ecoamigable”. Años después, se reveló que la empresa instaló software ilegal para manipular los resultados de pruebas de emisiones en más de 11 millones de vehículos a nivel mundial. Fue uno de los mayores escándalos de fraude corporativo relacionados con sostenibilidad.

El caso, conocido como Dieselgate, evidenció cómo los compromisos de sustentabilidad pueden ser utilizados de manera fraudulenta para atraer consumidores conscientes. Volkswagen enfrentó miles de millones de dólares en multas y una grave pérdida de confianza pública. Más allá del daño económico, el impacto ambiental real fue mucho mayor de lo que la empresa declaró.

4. Shell y su apuesta por “energía más limpia”

Shell ha invertido millones en campañas que promueven su compromiso con la transición energética. En sus reportes públicos, declara apoyar una reducción progresiva del uso de petróleo y gas, apostando por una matriz energética más diversificada. Sin embargo, sus cifras revelan que más del 90 % de su inversión aún va dirigida a hidrocarburos, dejando apenas 8 % para renovables.

Activistas climáticos y analistas han denunciado que Shell utiliza el lenguaje de sostenibilidad sin modificar su núcleo de operaciones. Su estrategia sigue centrada en la extracción de combustibles fósiles, lo cual contradice sus compromisos de sustentabilidad. Las acciones de compensación de carbono también han sido cuestionadas por no tener impacto verificable y perpetuar la dependencia de la industria petrolera.

5. Amazon y su neutralidad de carbono para 2040

Amazon lanzó su iniciativa “Climate Pledge” prometiendo ser una empresa neutra en carbono para 2040. Aunque la meta suena ambiciosa, los informes de sostenibilidad muestran un crecimiento constante en sus emisiones de carbono, impulsado por su modelo logístico centrado en entregas exprés, aviones, furgonetas y centros de distribución energéticamente intensivos.

Expertos han señalado que Amazon confía excesivamente en mecanismos de compensación, como la compra de créditos de carbono, en lugar de reducir emisiones reales. Además, el crecimiento acelerado de la empresa pone en duda su compromiso con un modelo más limpio. Estos compromisos de sustentabilidad, si no se acompañan de cambios estructurales, corren el riesgo de volverse un caso más de greenwashing corporativo.

6. Coca-Cola y su “mundo sin residuos”

En 2018, Coca-Cola se comprometió a recolectar y reciclar el equivalente al 100 % de sus botellas para 2030. A pesar de esta promesa, ha sido nombrada por múltiples auditorías ambientales como la mayor contaminadora plástica del mundo durante cuatro años consecutivos. Gran parte de sus envases siguen siendo de un solo uso y difíciles de recolectar.

La compañía ha sido criticada por promover soluciones individuales como el reciclaje, sin transformar su modelo de distribución global. Su estrategia de greenwashing consiste en desviar la responsabilidad hacia los consumidores y gobiernos locales. Mientras tanto, continúa promoviendo el uso masivo de plásticos en sus operaciones globales sin ofrecer alternativas verdaderamente sostenibles.

7. Zara y su “plan para una moda sostenible”

Zara, una de las principales marcas de moda rápida, presentó un ambicioso plan de sustentabilidad con objetivos como el uso exclusivo de tejidos ecológicos para 2025 y la neutralidad en carbono en sus instalaciones. A primera vista, parece una transformación relevante. Sin embargo, su modelo de negocio basado en la sobreproducción y la rotación constante de colecciones contradice estos compromisos.

La empresa continúa lanzando nuevas prendas cada semana, incentivando un consumo masivo que genera enormes cantidades de residuos textiles. Además, no hay informes independientes que respalden avances significativos en su cadena de suministro. Los compromisos de sustentabilidad de Zara no están acompañados por un rediseño sistémico, lo que los convierte en una estrategia que prioriza la imagen sobre la acción real.

8. BP y su cambio de nombre a “Beyond Petroleum”

British Petroleum sorprendió al mundo al cambiar su nombre a “Beyond Petroleum” y lanzar campañas en favor de la transición energética. Prometió reducir su huella de carbono y diversificar sus inversiones hacia energías renovables. Sin embargo, datos de sus reportes financieros revelaron que más del 97 % de sus ingresos aún provienen de combustibles fósiles.

Este rebranding fue ampliamente criticado por ambientalistas y medios, que lo catalogaron como uno de los casos más evidentes de greenwashing en la industria energética. Sus compromisos de sustentabilidad fueron desacreditados al comprobarse que la empresa apenas modificó sus operaciones. La estrategia se enfocó en la narrativa, sin transformar su estructura ni modelo de generación de valor.

9. Starbucks y su eliminación de popotes plásticos

Starbucks eliminó los popotes de plástico como parte de su promesa de reducir residuos plásticos en sus más de 30,000 tiendas globales. No obstante, los reemplazó con tapas de mayor tamaño y peso, cuyo impacto ambiental en términos de producción y desecho es incluso mayor. Además, no hay evidencia de que los nuevos materiales sean más reciclables en la práctica.

Este tipo de compromisos de sustentabilidad puede resultar contraproducente si no se evalúa el ciclo de vida completo del producto. Aunque la iniciativa fue celebrada por su simbolismo, en la práctica no representó una mejora ambiental significativa. Este caso demuestra cómo acciones aisladas, sin visión sistémica, pueden disfrazarse de sustentabilidad cuando en realidad son solo ajustes superficiales.

compromisos de sustentabilidad

10. Unilever y sus productos “naturales”

Unilever ha sido una de las empresas más vocales sobre su compromiso con la sustentabilidad, promoviendo líneas de productos con ingredientes “naturales” y envases reciclables. Sin embargo, investigaciones han revelado que gran parte de estos productos no cuentan con certificaciones que avalen prácticas sostenibles ni trazabilidad completa de origen.

Además, términos como “natural” o “libre de químicos” se han usado sin regulación clara, lo que puede inducir a error al consumidor. Estos compromisos de sustentabilidad, aunque bien intencionados, se ven debilitados por la falta de transparencia y rigor en su ejecución. Sin métricas claras ni auditorías externas, el riesgo de incurrir en greenwashing aumenta considerablemente.

11. Ryanair y su “vuelo ecológico”

Ryanair se ha promocionado como “la aerolínea más verde de Europa”, basando su afirmación en factores como eficiencia de combustible y menores emisiones por pasajero. Sin embargo, expertos señalan que toda la industria aérea es, por definición, altamente contaminante. Su promesa se basa en comparaciones relativas que no abordan el impacto total de sus operaciones.

Además, ha sido criticada por minimizar la gravedad de su huella de carbono y no invertir significativamente en tecnologías limpias o combustibles alternativos. Los compromisos de sustentabilidad en la aviación requieren acciones más profundas, como compensación efectiva, innovación y reducción real de vuelos innecesarios, no solo publicidad inteligente y datos comparativos favorables.

12. Chevron y su campaña “We Agree”

Chevron lanzó la campaña “We Agree” para mostrar su preocupación por el medio ambiente, afirmando que estaba comprometida con energías limpias y reducción de impactos. No obstante, sus prácticas incluyen continuar con la explotación intensiva de petróleo y gas, además de litigios prolongados con comunidades afectadas por contaminación ambiental.

Diversas organizaciones han señalado que Chevron utiliza la publicidad verde para suavizar su reputación sin implementar cambios significativos en sus operaciones. Sus compromisos de sustentabilidad carecen de credibilidad cuando se enfrentan a su historial legal y ambiental. Es un ejemplo claro de cómo una narrativa bien construida no puede sustituir a la responsabilidad corporativa real.

¿Qué tienen en común estos “compromisos de sustentabilidad”?

En apariencia, todos estos compromisos de sustentabilidad apuntan a mejorar el impacto ambiental de las empresas, hablan de reciclaje, reducción de emisiones, productos más ecológicos o inversiones en energías limpias, pero al examinar su implementación, emergen patrones similares de incongruencia, omisión y superficialidad.

La mayoría carece de mecanismos efectivos de evaluación o rendición de cuentas. Muchas veces, se trata de anuncios vagos, sin metas concretas o con plazos tan largos que resultan imposibles de verificar a corto plazo. A esto se suma la falta de transparencia sobre cómo y cuándo se cumplirán los objetivos.

Los compromisos de sustentabilidad deben ser coherentes con el modelo de negocio. No basta con cambiar el empaque si se mantiene una lógica de consumo excesivo o si no se transforman los procesos clave. La coherencia, la trazabilidad y la rendición de cuentas son los pilares que diferencian una estrategia legítima de una que solo busca mejorar la imagen.

¿Cómo detectar un compromiso falso antes de que sea greenwashing?

Aprender a identificar compromisos de sustentabilidad poco confiables es clave para quienes trabajan en responsabilidad social, pero también para cualquier persona interesada en un consumo informado. Existen varios elementos que pueden servir de alerta: metas difusas, sin plazos claros, sin datos verificables o con avances que nunca se reportan.

Otro signo común es la desproporción entre la acción comunicada y el impacto real del negocio. Si una empresa altamente contaminante promueve una pequeña acción ecológica como eje de su estrategia de sustentabilidad, probablemente esté desviando la atención de los verdaderos problemas. Esto es típico en sectores como el energético, el aéreo o el textil.

Finalmente, es necesario observar si hay auditorías externas, certificaciones independientes o participación de terceros en el monitoreo de los avances. Cuando los compromisos de sustentabilidad se desarrollan de forma aislada, sin escrutinio público o mecanismos de validación, aumenta el riesgo de que se conviertan en greenwashing encubierto.

Promesas vacías, impactos reales

Los compromisos de sustentabilidad deben entenderse como algo más que una declaración de intenciones. Son pactos éticos con la sociedad, el planeta y las futuras generaciones. Por eso, cuando no se cumplen, no solo defraudan al consumidor: contribuyen al desgaste del concepto mismo de sustentabilidad.

En una era de crisis climática, pérdida de biodiversidad y desigualdades crecientes, el greenwashing representa una distracción peligrosa. Las empresas que adoptan estas prácticas priorizan su reputación a corto plazo por encima de una transformación real. Peor aún, generan desconfianza hacia aquellas organizaciones que sí están haciendo bien las cosas.

El reto es claro: pasar del discurso a la acción. Exigir compromisos de sustentabilidad auténticos, medibles y con impacto verificable es una tarea que involucra a gobiernos, sociedad civil, inversionistas y consumidores. Porque cuando la sustentabilidad se convierte en propaganda, todos perdemos.

Mujeres delgadas, fértiles y conservadoras es el nuevo modelo antifeminista: ‘womanosfera’

Un nuevo fenómeno mediático está moldeando el discurso hecho para consumo femenino desde espacios digitales con una peligrosa carga ideológica: se trata de la “womanosfera”, una red de medios, influencers y publicaciones que promueven un retorno a los valores conservadores más restrictivos. Alejada del empoderamiento y los derechos, esta tendencia coloca el valor de la mujer en su delgadez, fertilidad y capacidad de agradar a los hombres.

Revistas, podcasts y creadoras de contenido se alinean para impulsar una narrativa donde el feminismo se presenta como un error histórico. En este nuevo ecosistema, ser deseable, servicial y conservadora es el nuevo ideal femenino. Quienes se preguntan qué es la womanosfera deben entenderla como un engranaje digital que, con estética actual y lenguaje accesible, promueve una ideología retrógrada disfrazada de sentido común.

El ecosistema mediático que impulsa la womanosfera

Revistas de estilo de vida, medios de derecha e influencers están construyendo un universo que glorifica estereotipos pasados. Desde artículos sobre cómo cocinar para “seducir al marido” hasta tutoriales sobre cómo ser más “femeninas” para atraer a un hombre deseable, este contenido configura el nuevo rostro del antifeminismo digital. La pregunta qué es la womanosfera encuentra su respuesta en estos espacios que se presentan como alternativos, pero que en realidad replican roles de género profundamente opresivos.

Publicaciones como Evie y Conservateur promueven una feminidad que glorifica la sumisión, la maternidad y la belleza como deber. Influencers como Riley Gaines o Allie Beth Stuckey no solo glorifican estos ideales, sino que atacan de forma sistemática a quienes se salen del molde. Lo que se vende como una defensa de la libertad femenina es, en realidad, una narrativa que limita sus derechos y define su valor desde una lógica patriarcal.

La creación de esta womanosfera no es accidental. Como lo destaca Anna Silman en su artículo publicado en The Guardian, se trata de una estrategia de largo plazo que busca disputar el terreno cultural que históricamente ocupó el feminismo. Estos espacios no solo replican la estética de medios progresistas, sino que buscan establecer una comunidad cohesionada donde ser feminista es sinónimo de fracaso, y la realización femenina solo se alcanza dentro de la familia y el hogar.

El podcast de Cooper: propaganda con rostro juvenil

Brett Cooper se ha convertido en una de las principales exponentes de esta tendencia. Su canal de YouTube fue el segundo de mayor crecimiento político en 2025, y su audiencia es mayoritariamente femenina. Con una estética amigable y un tono conversacional, Cooper transmite mensajes abiertamente antifeministas. Para ella, “los hombres construyeron la civilización” y “las mujeres deberían celebrarlo, no resistirlo”.

En uno de sus episodios más virales, Cooper pregunta: “¿Quieres volver a sentarte en un cubículo cuando podrías tener este hijo tan maravilloso que has creado con el amor de tu vida?”. Este tipo de retórica, cargada de juicios de valor, es presentada como una elección personal, pero en el fondo actúa como una crítica velada a las mujeres que priorizan su carrera, independencia o deseo de no ser madres.

Su discurso mezcla ataques a celebridades feministas, burlas a los movimientos progresistas y la exaltación de un modelo de mujer tradicional. Cooper forma parte clave de lo que es la womanosfera: un espacio donde el antifeminismo se disfraza de empoderamiento para imponer nuevamente la idea de que el valor de una mujer está en su cuerpo, su docilidad y su fertilidad.

Revistas conservadoras: el regreso de Cosmo en versión reaccionaria

Evie, autodenominada como el “Cosmo conservador”, ha dado un paso más allá en la promoción de roles femeninos tradicionalistas. Aunque su portada podría confundirse con cualquier revista de bienestar, su contenido está plagado de mensajes que asocian el éxito femenino con la capacidad de reproducirse y agradar a los hombres. Sus artículos incluyen recetas para quedar embarazada y consejos sexuales “solo para mujeres casadas”.

Esta publicación idealiza cuerpos normativos, demoniza el feminismo y desprecia abiertamente a quienes no se ajustan al modelo de mujer blanca, delgada y heterosexual. La belleza, según Evie, no es diversa ni subjetiva: es un estándar que las mujeres deben alcanzar si quieren ser amadas. Esta postura, lejos de ser inofensiva, representa un retroceso similar al de las revistas del siglo XIX.

La revista también promueve desinformación sobre anticonceptivos, cuestiona los métodos médicos modernos y glorifica la maternidad como única vía de autorrealización. Quienes se preguntan qué es la womanosfera deben mirar con atención este tipo de contenidos que, con envoltorio elegante, pretenden reinstalar un orden social que reduce a las mujeres a su función reproductiva y ornamental.

Influencers como agentes de poder político y social

Detrás de estos espacios no solo hay ideología, también hay estrategia política. Medios como The Daily Wire, The Blaze y grupos como Turning Point USA han invertido en la formación de influencers conservadores. En palabras de Charlie Kirk, “invertimos a largo plazo en creadores que serán los líderes de opinión del futuro”. Estas figuras no son entretenimiento: son actores con influencia real en la opinión pública.

Emily Amick advierte que subestimar este fenómeno es un error: “Lo que vimos en las elecciones presidenciales de 2024 fue que la esfera de los hombres tuvo más impacto del que se esperaba. Creo que en 2028 veremos lo mismo con la womanosfera”. Esta influencia parasocial convierte a los influencers en referentes íntimos, presentes en la vida cotidiana de su audiencia.

La irresponsabilidad ética del contenido que difunden es alarmante. Desinformar sobre salud reproductiva, demonizar a las mujeres independientes y promover modelos excluyentes no es solo una estrategia mediática: es una violación a los principios básicos de equidad. Este tipo de contenido debería ser objeto de revisión, regulación y crítica desde las instituciones, los medios y la sociedad civil.

Retrocesos disfrazados de empoderamiento

Los creadores y difusores de la womanosfera no son ingenuos. Saben tomar fragmentos de debates reales —crisis de soledad, precariedad económica, sobrecarga laboral producto de las dobles responsabilidades en el trabajo y la casa— y distorsionarlos para justificar la vuelta a un modelo que atenta contra la equidad de género. Bajo la apariencia de libertad, promueven un sistema que reduce a la mujer a objeto sexual, servicial y reproductivo.

Lo que está en juego no es solo el discurso mediático, sino los derechos ganados. Cada publicación, podcast o video que impulsa esta agenda es un intento de socavar la autonomía femenina. Ante este panorama, quienes trabajan por la justicia social y la responsabilidad empresarial deben entender qué es la womanosfera y oponerse activamente a su narrativa: una que legitima la desigualdad y busca perpetuar la subordinación de las mujeres.

Cambio climático: lo que la gente espera, lo que el gobierno no hace, y lo que las empresas pueden lograr

Por Edgar López

En el marco del Día Internacional de la Tierra 2025, Ipsos presentó su más reciente investigación global, “Las personas y el cambio climático”, un estudio que revela la percepción de los mexicanos frente a la crisis climática. Los resultados son contundentes: el 77% de los ciudadanos considera que el país debería hacer más para combatir esta crisis, y el 79% se declara preocupado por sus impactos. La conciencia y el sentido de urgencia están presentes. ¿Pero qué tan alineadas están las acciones del gobierno con esta preocupación?

cambio climático

Una nota reciente del periódico Reforma ( Diana Dante) , titulada “Fallan metas verdes”, expone una realidad que contrasta con las expectativas ciudadanas. Según el Plan Nacional de Desarrollo 2025-2030, solo el 11% de la energía en México provendrá de fuentes renovables, mientras que el 89% restante seguirá dependiendo de combustibles fósiles. Esta cifra está muy por debajo de la meta original de 35% para 2024 y alejada de los compromisos internacionales como el Acuerdo de París.

cambio climático

Mientras tanto, el 80% de los mexicanos considera que no actuar ahora es fallar a las futuras generaciones. Apenas el 26% cree que México es un líder mundial en la lucha climática, y solo el 38% percibe que exista un plan claro para actuar. En paralelo, solo el 25% confía en las afirmaciones ambientales de las empresas.

Hay una desconexión clara entre la percepción social, la credibilidad institucional y las prioridades públicas.

Hacer bien las cosas… por negocio: así avanza la IP mexicana

En México, la iniciativa privada no actúa para ocupar el lugar del gobierno ni para suplir sus omisiones. Las empresas operan impulsadas por su necesidad de ser competitivas: generar eficiencias, innovar, cumplir con estándares de clientes e inversionistas, gestionar riesgos y construir reputación. Muchas de las prácticas ambientales que ejecutan —reducción de emisiones, manejo de residuos, ahorro energético— no nacen por una agenda pública, sino por una lógica de negocio que las vuelve más rentables, más resilientes y más atractivas en el mercado global.

En este contexto, cuando el Estado desacelera su ambición o limita su acción, no significa que las empresas se hagan cargo de lo que no hace el gobierno. Significa que siguen avanzando, desde sus propios motores, y que —al hacerlo— generan externalidades positivas que también responden a inquietudes sociales.

Aquí es donde aparece una oportunidad estratégica: ocupar con inteligencia aquellos espacios que hoy están disponibles. No para confrontar, sino para demostrar que la acción empresarial —si es transparente, consistente y medible— puede ser reconocida, valorada y preferida por múltiples grupos de interés: desde reguladores y comunidades hasta consumidores, clientes y medios.

Liderar sin chocar: cómo ocupar espacios sin hacer ruido político

El desafío para las empresas no está en “hacer quedar mal” al gobierno. Al contrario. Una narrativa bien diseñada puede posicionar sus avances como parte de una visión de país que permite —y no obstaculiza— este tipo de prácticas responsables. Una narrativa que hable de cómo, en México, las empresas encuentran terreno para avanzar en sostenibilidad gracias a marcos regulatorios que, aunque mejorables, existen y se pueden aprovechar.

De hecho, no sería la primera vez que el sector público termina por seguir el ejemplo de la iniciativa privada, institucionalizando prácticas previamente desarrolladas por empresas líderes.

Convertir eficiencia en reputación

Muchas veces, sin llamarlo por su nombre, las empresas ya están haciendo sostenibilidad. Procesos más eficientes, tecnologías limpias, ahorro de recursos… todo eso genera beneficios ambientales concretos. Lo que falta no es acción, sino consciencia estratégica.

El verdadero reto está en alinear liderazgos internos que rara vez se cruzan: operaciones, marketing, asuntos corporativos, ESG, sustentabilidad. Imaginemos esa reunión clave donde se reconoce que lo que ya se hace bien —por eficiencia o innovación— puede también convertirse en un nuevo atributo de marca. Que lo técnico se lea como ambiental, y que lo ambiental se proyecte como reputacional.

Ahí está la oportunidad: alinear esfuerzos, comunicar con propósito y ocupar un espacio que hoy no tiene dueño, pero sí muchas miradas encima.

La expectativa ya está puesta. La ciudadanía observa, espera y decide. Y si algo distingue a las empresas con visión, es su capacidad para detectar vacíos y transformarlos en preferencia.

Ese vacío existe. Y no es solo un hueco por llenar, es una plataforma lista para quienes lideren desde lo que ya saben hacer: eficiencia, innovación y gestión responsable. Actuar en sostenibilidad no es una concesión, es una ventaja competitiva. Es tomar posición, ganar legitimidad y construir un liderazgo que la sociedad —y el mercado— están listos para reconocer.

Porque en los negocios, como en la vida, los espacios disponibles no esperan. Y quien se adelanta, marca la pauta.


Edgar López Pimentel, es actualmente Director en Expok, ejerciendo su liderazgo día a día con pasión por la responsabilidad social y el desarrollo sustentable. Su labor ha contribuido significativamente al posicionamiento de empresas líderes en materia de responsabilidad social.

Su formación académica, enriquecida por programas de Alta Dirección de Empresas en el IPADE e IE Business School, así como una maestría en Responsabilidad Social Empresarial en la Universidad Anáhuac Norte, respaldan su liderazgo.

10 ideas para comer más sostenible 

El sistema alimentario mundial es responsable de cerca del 30% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero. Desde la producción intensiva de carne hasta el desperdicio de alimentos, nuestras decisiones diarias en torno a la comida tienen un impacto directo sobre el planeta. Comer se ha convertido en un acto político y ambiental que requiere conciencia y responsabilidad.

En un contexto de crisis climática, pérdida de biodiversidad y degradación del suelo, repensar nuestros hábitos alimenticios es una necesidad urgente. Si bien los gobiernos y empresas tienen un rol clave, cada persona puede ejercer un poder transformador desde su plato. Comer más sostenible no es una moda, es una forma de proteger el presente y garantizar el futuro.

Por ello, en este artículo te presentamos algunas ideas para comer más sostenible desde casa. Todas están pensadas para consumidores comunes que quieren reducir su impacto ambiental sin sacrificar salud, sabor, ni presupuesto, ya que cambiar el mundo también puede empezar por lo que ponemos en nuestra mesa.

10 ideas para comer más sostenible 

1. Elige proteína vegetal como base de tu dieta

Reemplazar parcialmente la carne roja por proteínas vegetales —como lentejas, garbanzos, tofu o tempeh— puede reducir significativamente las emisiones de gases de efecto invernadero. La ganadería intensiva requiere grandes cantidades de agua, tierra y alimento para animales, y es una de las principales causas de deforestación. En contraste, las leguminosas capturan nitrógeno y mejoran la calidad del suelo.

Además del beneficio ambiental, las proteínas vegetales aportan fibra, vitaminas y minerales clave para una dieta balanceada. Comer más sostenible implica valorar no solo el impacto del alimento, sino también su aporte nutricional. Con recetas sabrosas y bien equilibradas, es posible disfrutar de la comida sin renunciar al sabor ni al compromiso con el planeta.

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2. Compra local y de temporada

Los alimentos que se cultivan cerca de donde vives requieren menos transporte, lo que se traduce en menores emisiones y menor uso de embalaje. Además, suelen necesitar menos conservación artificial, porque llegan más rápido al punto de venta. Esta práctica también evita depender de productos que requieren refrigeración constante o transporte aéreo.

Comprar de temporada significa respetar los ciclos naturales de producción, lo que favorece cultivos más sostenibles y con menos necesidad de químicos. Comer más sostenible es también comer con el calendario agrícola en mente. Así, no solo reduces tu huella ambiental, sino que también obtienes productos más frescos, nutritivos y sabrosos.

3. Planea tus comidas y evita el desperdicio

El desperdicio de alimentos es uno de los grandes problemas ambientales invisibles. Cada producto que tiramos representa recursos desperdiciados: agua, energía, tiempo y dinero. Planificar tus menús semanales, revisar lo que tienes en casa y hacer una lista de compras ajustada son pasos sencillos para evitar que los alimentos terminen en la basura.

Además, puedes aprender a aprovechar mejor cada ingrediente: tallos, cáscaras y restos pueden convertirse en caldos, encurtidos o compost. Comer más sostenible también es aprender a ver el valor en lo que muchas veces desechamos por costumbre. La creatividad en la cocina es una aliada poderosa para reducir tu impacto ambiental y aprovechar al máximo cada compra.

4. Da prioridad a los envases reutilizables o a granel

Los supermercados están llenos de productos sobreempaquetados que generan residuos difíciles de reciclar. Comprar a granel, llevar tus propios frascos o bolsas reutilizables reduce el uso de plásticos de un solo uso y disminuye la presión sobre los sistemas de reciclaje. Esta práctica tiene un impacto directo y visible en la cantidad de basura doméstica.

Además, comprar a granel suele permitirte adquirir solo lo que necesitas, evitando el desperdicio por exceso. Comer más sostenible es también pensar en cómo llega la comida a casa, no solo en qué comemos. Cada recipiente reutilizado es una pequeña victoria contra la contaminación plástica y una apuesta por un consumo más consciente.

educación ambiental

5. Prefiere productos agroecológicos y orgánicos certificados

Los alimentos agroecológicos y orgánicos se cultivan sin pesticidas ni fertilizantes químicos, lo que protege la salud de los suelos, del agua y de quienes los producen. Aunque suelen ser más costosos, su impacto ambiental y social es menor. Favorecen la biodiversidad y permiten prácticas agrícolas que regeneran el ecosistema en lugar de degradarlo.

Apoyar estos modelos productivos fortalece a pequeños agricultores y fomenta economías locales más sostenibles. Comer más sostenible también es una forma de activar un sistema agroalimentario justo y transparente. Elegir orgánicos certificados es invertir en una cadena de valor que prioriza la salud ambiental, la justicia social y la seguridad alimentaria.

6. Incorpora alimentos fermentados o preparados en casa

Hacer tus propios fermentos —como kéfir, kimchi, chucrut o yogur— reduce la dependencia de productos industriales, que suelen venir con envases plásticos, aditivos y cadenas logísticas contaminantes. Estos alimentos no solo tienen una larga vida útil, sino que además promueven la salud intestinal y fortalecen el sistema inmunológico.

Prepararlos en casa te conecta con procesos más lentos y conscientes, donde cada etapa tiene un sentido. Comer más sostenible también es reconectar con técnicas ancestrales que permiten conservar alimentos de manera natural. Además, hacer tus propios fermentos puede ser una actividad educativa, divertida y profundamente transformadora.

7. Reduce el consumo de ultraprocesados

Los alimentos ultraprocesados generan una carga ambiental significativa por su producción, transporte, empaques y residuos. También contienen ingredientes de bajo valor nutricional y alta huella ecológica, como aceites refinados, jarabes de maíz y aditivos químicos. Estos productos son diseñados para durar, no para nutrir.

Comer más sostenible significa elegir alimentos frescos, preparados en casa y mínimamente procesados. Esto no solo reduce tu impacto ambiental, sino que mejora tu salud y tu relación con la comida. Priorizar lo natural es una forma de desintoxicar tu dieta… y también el planeta.

alimentos

8. Cultiva tus propios alimentos, aunque sea en macetas

Tener un huerto urbano o plantar aromáticas en casa disminuye tu dependencia del sistema industrial y reduce la huella de transporte y empaques. No necesitas un jardín grande: macetas en el balcón, una caja con tierra en la ventana o incluso hidroponía casera son opciones viables y sostenibles.

Cultivar tus propios alimentos es un acto de autonomía y conciencia ambiental. Comer más sostenible también es comprender el ciclo de vida de una planta, valorar el tiempo de la naturaleza y reconectarte con lo que comes desde la semilla. Cada tomate, albahaca o lechuga cosechada en casa tiene un sabor diferente: el de lo hecho con tus manos.

9. Replantea tu relación con los “alimentos feos”

Millones de frutas y verduras son descartadas cada año simplemente por no tener el tamaño o la forma “perfecta”. Sin embargo, estos alimentos son igual de nutritivos y están en óptimas condiciones. Comprar productos “imperfectos” combate el desperdicio estructural y apoya iniciativas que valoran toda la cosecha.

Al elegir productos que otros descartarían, estás enviando un mensaje claro al sistema alimentario. Comer más sostenible también es desafiar los estándares estéticos impuestos por el mercado y recuperar la diversidad natural de los alimentos. Cada alimento “feo” que eliges es un acto de justicia ecológica y económica.

10. Infórmate y educa a otros sobre alimentación sostenible

Una de las herramientas más poderosas para transformar el sistema alimentario es el conocimiento. Investigar el origen de lo que consumes, leer etiquetas, entender sellos ecológicos y compartir esta información con otros genera un efecto multiplicador que va más allá del plato.

Comer más sostenible no es solo una acción individual: es un movimiento colectivo que necesita ser comprendido y replicado. Conversar sobre estos temas en familia, con amigos o en redes sociales ayuda a generar conciencia y empoderar a más personas para actuar. La educación alimentaria es una semilla que cambia hábitos y transforma comunidades.

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Alimentación sostenible: mucho más que una tendencia

Cada vez más estudios confirman que cambiar nuestros hábitos alimenticios es una de las formas más efectivas de reducir nuestra huella ecológica. Una transición global hacia dietas basadas en plantas podría recortar hasta un 70% de las emisiones del sistema alimentario. Comer más sostenible se perfila como una de las estrategias clave para alcanzar los compromisos climáticos internacionales.

Además del impacto ambiental, existen beneficios directos para la salud. Reducir productos ultraprocesados y aumentar el consumo de alimentos frescos puede prevenir enfermedades cardiovasculares, obesidad y diabetes. Comer más sostenible no solo es una acción ambiental, también es una herramienta poderosa de prevención y autocuidado.

La sostenibilidad alimentaria también está conectada con la justicia social. Cambiar lo que comemos y cómo lo producimos puede mejorar las condiciones de trabajo en el campo, reducir la inequidad en el acceso a alimentos saludables y fomentar modelos económicos más equitativos. Comer más sostenible es, en última instancia, una forma de cuidar tanto el planeta como a las personas.

El rol de las empresas, gobiernos y consumidores

Los consumidores individuales tienen un poder importante, pero no están solos. Para facilitar decisiones sostenibles, es necesario que los gobiernos promuevan políticas públicas que incentiven la producción responsable, subsidien alimentos frescos y regulen la publicidad de productos no sostenibles. Comer más sostenible debe ser un derecho, no un lujo.

educación ambiental

Las empresas, por su parte, deben asumir su papel en la transformación. Desde la reducción de envases hasta la mejora de condiciones laborales en sus cadenas de suministro, su influencia es clave. Los sistemas de trazabilidad, transparencia y ecoetiquetado permiten a los consumidores elegir con información clara. Comer más sostenible también depende de lo que las marcas ofrecen.

Finalmente, los consumidores deben ver su rol más allá del acto de compra. Al exigir productos responsables, al compartir conocimiento, al cocinar en casa y al educar a sus familias, cada persona se convierte en agente de cambio. Comer más sostenible no es solo una tendencia: es una oportunidad para construir un modelo alimentario que funcione para todos.

Un acto cotidiano con poder transformador

Cada comida que preparamos es una oportunidad para actuar. Comer más sostenible no requiere cambios drásticos, sino decisiones informadas y progresivas que, sumadas, tienen un gran impacto. Al elegir alimentos de menor huella ambiental, reducimos emisiones, protegemos ecosistemas y cuidamos nuestra salud.

La alimentación puede convertirse en un puente entre el compromiso personal y la acción colectiva. Una receta familiar, un huerto urbano, una compra consciente son pequeñas revoluciones cotidianas. Comer más sostenible nos recuerda que el cambio empieza en lo más íntimo y cotidiano: nuestra mesa.

En un mundo que demanda soluciones urgentes, transformar la forma en que comemos es uno de los caminos más accesibles y potentes. Comer más sostenible es sembrar conciencia, cosechar bienestar y alimentar futuro. Porque cada bocado cuenta, y porque el planeta también se defiende con cuchara y tenedor.

¡PUMA lo logra!: El 90% de sus productos son fabricados con materiales reciclados o certificados

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La industria textil global se encuentra en un punto de inflexión. Las marcas que lideran no solo innovan en diseño o rendimiento, sino que integran la sostenibilidad como eje estratégico. Tal es el caso de PUMA, que ha alcanzado un hito contundente: el 90% de sus productos ya están hechos con materiales reciclados o certificados, un objetivo que se había fijado para 2025 pero que cumplió un año antes.

Este logro no solo posiciona a la marca como referente en responsabilidad corporativa, sino que refuerza su papel como impulsora de una economía circular. La sostenibilidad de PUMA no es una meta de escritorio, sino una serie de acciones concretas con impactos medibles. Con ello, la empresa reafirma su Visión 2030 y se compromete a reducir su huella ambiental con liderazgo y coherencia.

Un hito anticipado: materiales reciclados, visión y resultados

Desde 2021, PUMA se propuso que 9 de cada 10 de sus productos fueran fabricados con materiales reciclados o certificados. En 2024, logró cumplir este objetivo, demostrando la capacidad de su equipo y sus socios para acelerar las metas ambientales. “Alcanzar nuestra meta un año antes de lo previsto es un testimonio del excelente trabajo en equipo”, destacó María Valdés, directora de producto.

Este logro se materializa en cifras contundentes: el 75% del poliéster utilizado en sus prendas ya es reciclado, mientras que el 13% del algodón proviene de fuentes recicladas. Son avances que responden a un plan estructurado y al compromiso transversal de la compañía en toda su cadena de valor. No se trata solo de usar nuevos materiales, sino de cambiar la lógica de producción.

Una muestra clara de esta transformación es el proyecto RE:FIBRE, una apuesta pionera por el reciclaje textil a textil. A través de este programa, PUMA reutiliza desechos industriales y postconsumo para fabricar nuevos productos, disminuyendo la dependencia de insumos plásticos convencionales. En 2024, un 13,9% del poliéster en sus productos de indumentaria provino ya de esta innovadora técnica.

https://twitter.com/pumafootball/status/1773258758988145149

Estos resultados no son aislados, sino parte del enfoque Visión 2030. PUMA avanza hacia un modelo circular con metas verificables, orientadas a reducir las emisiones y regenerar recursos. Así, la sostenibilidad de PUMA se consolida no solo como un valor empresarial, sino como una práctica operativa y competitiva que transforma a fondo la industria deportiva.

La sostenibilidad de PUMA también es social

La sostenibilidad de PUMA no se limita al entorno natural. En el eje social, la empresa ha apostado por mejorar las condiciones laborales en su cadena de suministro. Entre las acciones más relevantes se encuentran las capacitaciones sobre derechos humanos, con un enfoque particular en la prevención del acoso sexual.

Desde 2021, más de 290,000 empleados han participado en estas formaciones. Esta cifra revela un esfuerzo sistémico por transformar no solo los procesos productivos, sino también las culturas organizacionales. Además, el salario promedio de los principales proveedores de PUMA fue 66% superior al salario mínimo en 2024.

Ese avance representa una mejora de tres puntos porcentuales respecto al año anterior y responde a una política de beneficios laborales orientada al bienestar. Esto no solo garantiza condiciones más dignas, sino que también genera entornos laborales más seguros y productivos. El enfoque de PUMA muestra cómo la sostenibilidad social debe ser parte esencial del negocio.

sostenibilidad de PUMA

La sostenibilidad de PUMA se entiende, así, como una estrategia integral que reconoce que no hay futuro sostenible sin derechos humanos. Apostar por proveedores mejor capacitados, más justos y con condiciones laborales avanzadas es una inversión en la resiliencia operativa de largo plazo. Esto consolida a PUMA como líder en prácticas responsables y escalables.

Reducción de emisiones: un enfoque integral

En el plano ambiental, PUMA ha logrado reducciones significativas de emisiones. Desde 2017, las emisiones generadas por sus propias operaciones han disminuido un 86%, un avance que fue posible gracias al uso exclusivo de energía renovable en oficinas, almacenes y tiendas. Esto incluye también la implementación de flotas eléctricas y la instalación de dos grandes plantas solares.

Pero el compromiso va más allá de sus operaciones directas. En su cadena de suministro, una de las más complejas del sector, logró una reducción del 17% en las emisiones generadas por los bienes y servicios adquiridos. Este esfuerzo requirió colaboración constante con proveedores y el rediseño de procesos logísticos clave, todo bajo criterios de sostenibilidad de PUMA.

A futuro, la empresa busca una reducción absoluta del 90% en sus emisiones propias y del 33% en su cadena para 2030. Estas metas están alineadas con los compromisos del Acuerdo de París y con lo que la ciencia climática establece como urgente para limitar el aumento de la temperatura global a 1.5 °C. PUMA demuestra que los objetivos ambiciosos pueden cumplirse con claridad estratégica.

https://twitter.com/ExeterCircular/status/1818272367170523587

Innovación y circularidad: hacia el futuro sostenible

Uno de los elementos que diferencia a PUMA es su apuesta decidida por la circularidad. El proyecto RE:FIBRE, al utilizar residuos textiles en lugar de botellas plásticas, plantea una nueva lógica de producción y reciclaje. Este enfoque disminuye la dependencia de materiales no renovables y reduce significativamente las emisiones.

La sostenibilidad de PUMA también se refleja en el rediseño de productos pensando en su durabilidad, menor uso de insumos vírgenes y la posibilidad de ser reciclados nuevamente. Esto no solo responde a la demanda de consumidores más conscientes, sino que también prepara a la empresa ante un futuro con regulaciones ambientales más estrictas.

Además, PUMA ha fortalecido su innovación con alianzas clave, participación en iniciativas globales y transparencia en sus métricas. Sus informes de sostenibilidad comunican avances reales y retos pendientes, lo que genera confianza entre stakeholders. Esta honestidad refuerza su reputación como marca con propósito, sin descuidar su liderazgo comercial.

https://twitter.com/UrbanStreetZA/status/1732386793205506232

El compromiso de PUMA va más allá del marketing

PUMA no solo cumple con las expectativas del mercado: las supera. Al alcanzar en 2024 su meta de materiales reciclados para 2025, demuestra que el cambio sostenible es posible si se impulsa con visión estratégica, alianzas sólidas y un enfoque holístico. Este avance refuerza la sostenibilidad de PUMA como uno de sus valores centrales, no como un accesorio reputacional.

En todos sus frentes —ambiental, climático y social—, PUMA avanza con paso firme y resultados medibles. Su enfoque demuestra que es posible integrar la responsabilidad en cada área de operación sin perder competitividad. De hecho, la sostenibilidad se convierte aquí en un diferenciador clave, en una ventaja estructural y reputacional.

Para los líderes de sostenibilidad empresarial, PUMA ofrece un ejemplo valioso: cumplir metas antes del plazo, generar impacto positivo y comunicarlo con claridad. La sostenibilidad de PUMA no solo transforma su cadena de valor, sino que inspira al sector a seguir por un camino más justo, circular y resiliente.

¿Dónde están hoy los jóvenes que marcharon por el clima junto a Greta Thunberg?

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En septiembre de 2019, Australia vivió una de las mayores manifestaciones públicas desde las marchas contra la guerra en Irak. Más de 300,000 personas salieron a las calles impulsadas por un movimiento juvenil global, encabezado por Greta Thunberg. La huelga escolar por el clima marcó un antes y un después para una generación que, megáfono en mano, pedía justicia ambiental y acción política urgente.

En ese escenario estaba Grace Vegesana, una joven australiana que esperaba reunir a un centenar de personas en una plaza del centro de Sídney. Llegaron cinco mil. “¡Dios mío, hemos desatado una bestia!”, recuerda. Esa chispa inicial se convirtió en fuego: las manifestaciones crecieron rápidamente, alcanzando cifras históricas y posicionando a los jóvenes como agentes centrales del cambio climático.

Cinco años después de aquel suceso, The Guardian logró contactar a varios de esos jóvenes seguidores de Greta Thunberg. Sus testimonios revelan un mapa emocional y político de lo que ha significado ser parte de ese hito colectivo. Algunos, como Vegesana, continúan en la lucha climática. Pero lo hacen desde trincheras distintas: menos visibles, más estratégicas y profundamente adaptadas a un contexto cambiante. Algunos siguen en la lucha desde otros espacios, otros se han replegado y unos más han encontrado nuevas formas de resistir, dentro y fuera de las calles.

Seguidores de Greta Thunberg: del asfalto a los despachos

El movimiento por el clima no solo formó activistas, también moldeó líderes. Hoy, Grace Vegesana, una de las estudiantes que acudió a la convocatoria del movimiento dirigido por Greta Thunberg en Australia, dirige la Coalición Juvenil Climática de Australia (AYCC), donde coordina campañas, alianzas y estrategias digitales. Si en 2019 su voz se alzaba en medio de una multitud, hoy lo hace tras una pantalla, armando contenidos para TikTok o preparando acciones legislativas con jóvenes líderes de todo el país. “Es muy diferente, pero seguimos luchando”, afirma.

Lo que comenzó como un grito masivo en las calles se ha transformado en una red de iniciativas más discretas, pero igualmente comprometidas. Algunos de los seguidores de Greta Thunberg se han profesionalizado, otros militan desde la política institucional, como es el caso de Lincoln Ingravalle, ahora embajador climático de UNICEF, que colabora con una empresa energética desde donde sigue impulsando políticas sostenibles. “Hay cansancio, pero el impulso persiste”, afirma.

Este paso de las calles a los espacios institucionales ha permitido que jóvenes formados en la protesta ahora participen directamente en la formulación de leyes y políticas. Isabelle Zhu-Maguire, por ejemplo, ayuda desde Canberra a convocar coaliciones locales de acción climática. “No lamento aquellos días de movilización juvenil, porque no creo que hayan desaparecido del todo”, señala.

La experiencia dejó huella. Como dijo Amanda Tattersall, profesora de la Universidad de Sídney, “los movimientos sociales siempre han tenido altibajos; lo que perdura es el liderazgo y la capacidad democrática que se consolidan en el siguiente movimiento”. Los seguidores de Greta Thunberg no desaparecieron: se transformaron en actores de la acción climática.

seguidores de Greta Thunberg

Cuando la lucha se volvió silenciosa

Sin embargo, no todos lograron mantenerse activos. La pandemia detuvo el crecimiento del movimiento justo cuando debía pasar la estafeta a una nueva generación. Las huelgas escolares se trasladaron a lo digital, pero como explicó Zhu-Maguire, “se sintieron menos influyentes políticamente”. La acción colectiva perdió fuerza y visibilidad.

Además del aislamiento, surgió un nuevo desgaste: la sobrecarga emocional. Kayla Hill, quien lideró protestas frente a la residencia del primer ministro, abandonó el activismo en 2023. “Mucha gente se sintió realmente insegura sobre cómo seguir luchando”, comentó. Para muchos, la desilusión fue inevitable cuando la política no respondió con acciones contundentes.

A esto se sumaron nuevos desafíos globales: guerras, crisis económicas, la inflación y el alto costo de la vida. Según encuestas recientes, solo el 8% de los jóvenes australianos consideran el clima como su preocupación principal. Hoy, la participación cívica está fragmentada, y muchos exactivistas han optado por atender sus necesidades más inmediatas.

Activismo 2.0: entre TikTok y el escepticismo

Con el declive de las marchas masivas, las redes sociales se convirtieron en el principal escenario para la acción. Desde oficinas como la de la Coalición Juvenil Climática de Australia, los jóvenes editan videos, lanzan campañas en TikTok y viralizan mensajes políticos. “Es una herramienta poderosa, pero también puede fracturar audiencias”, advierte Grace Vegesana.

La pérdida de unidad es evidente. Zhu-Maguire destaca que “uno de los éxitos de las huelgas escolares fue la forma en que todos las sortearon; fue un momento de unidad”. Hoy, proliferan emprendimientos sociales e iniciativas individuales, pero falta cohesión para generar presión pública efectiva. La acción colectiva ha sido reemplazada por una lógica más atomizada.

seguidores de Greta Thunberg

También han influido factores legales. La intensificación de leyes contra protestas ambientales ha generado mayor cautela. “Hay más miedo entre padres y organizadores”, explica la investigadora Eve Mayes. Aun así, nuevos grupos como el Movimiento Mañana siguen ideando estrategias creativas para mantener viva la conversación climática. El legado persiste, aunque con nuevas formas.

¡La lucha sigue viva, la lucha sigue siendo crucial!

Muchos de los seguidores de Greta Thunberg dejaron de marchar, pero no han dejado de influir. Lo que comenzó como un movimiento juvenil espontáneo se convirtió en una escuela de liderazgo para una generación entera. Aprendieron a organizar, comunicar, presionar y resistir. Hoy, aplican esas habilidades en nuevos frentes.

El mundo necesita su energía, incluso cuando la lucha parezca menos visible. Como dijo Natasha Abhayawickrama: “No se puede salir a la calle después de cada desastre natural… Vivimos en este mundo”. Pero vivir en él también implica actuar por él. La lucha climática no ha terminado: simplemente ha cambiado de escenario. Cada paso, cada acción, cada voz, sigue contando.

Microsoft quiere pagar a sus empleados de bajo rendimiento para que se vayan, ¿responsable?

Desde el inicio de 2025, Microsoft ha implementado cambios significativos bajo la dirección de Amy Coleman, su nueva directora de personal. Su objetivo: elevar los niveles de productividad en un entorno cada vez más competitivo. La empresa, en línea con otras big tech, ha endurecido sus expectativas de rendimiento y ahora ofrece a ciertos empleados la opción de irse voluntariamente… a cambio de una compensación.

Este nuevo enfoque busca atacar de raíz el bajo desempeño, dejando claro que el rendimiento será la piedra angular de la permanencia laboral. Con el lanzamiento de su Plan de Mejora del Rendimiento (PIP, por sus siglas en inglés) y del Acuerdo de Separación Voluntaria Global (GVSA), Microsoft pone sobre la mesa una pregunta clave en materia de responsabilidad empresarial: ¿se trata de eficiencia o de exclusión?

Rendimiento bajo la lupa: un giro drástico para los empleados de Microsoft

La nueva estrategia de Microsoft pone el foco en la eficiencia individual. Aquellos empleados de Microsoft que sean evaluados con resultados bajos —calificados en la categoría de 0% o 60%— deberán optar por dos caminos: entrar a un PIP o aceptar el GVSA, que ofrece una salida voluntaria con una indemnización de hasta 16 semanas de salario.

Estos cambios han sido comparados con el sistema Pivot de Amazon, ampliamente criticado por ser una forma encubierta de forzar renuncias para cumplir cuotas de despido. En el caso de Microsoft, los trabajadores afectados tienen apenas cinco días para decidir su futuro, y en caso de elegir el plan de mejora, pierden el derecho al pago. Además, si abandonan la empresa en ese contexto, no podrán volver a postularse por dos años.

empleados de Microsoft

Este endurecimiento de criterios llega en un contexto donde las tecnológicas buscan mayor austeridad tras años de expansión agresiva. Como parte de esta tendencia, los empleados de Microsoft están recibiendo un mensaje claro: el alto rendimiento ya no es deseable, es imprescindible. La barra ha subido, y el margen de error se ha reducido drásticamente.

Así funciona la nueva política de salida de Microsoft

El Plan de Mejora del Rendimiento (PIP) es un programa estructurado que establece metas específicas, plazos y evaluaciones. Si el empleado no mejora en ese período, puede ser despedido. Para evitar ese proceso, Microsoft ofrece el GVSA: una salida “voluntaria” acompañada de una compensación económica.

Esta opción puede parecer beneficiosa para algunos empleados de Microsoft, pero también implica una presión considerable. El trabajador debe decidir en corto tiempo si se queda para intentar mejorar su desempeño bajo un sistema estricto o si renuncia, aceptando que su ciclo en la empresa ha terminado.

La combinación del PIP y el GVSA dibuja un panorama donde el mensaje subyacente es claro: si no estás rindiendo, la empresa facilitará tu salida. Aunque esta medida se presenta como transparente y globalmente consistente, en la práctica podría vulnerar derechos laborales y generar un ambiente de incertidumbre y ansiedad permanente.

empleados de Microsoft

¿Estrategia justa o cultura del descarte?

La decisión de Microsoft de endurecer sus políticas internas pone sobre la mesa un dilema ético en materia de responsabilidad social empresarial (RSE). Si bien elevar los estándares de rendimiento puede ser legítimo, vincular directamente bajo desempeño con salida forzada pone en entredicho el compromiso con el bienestar y desarrollo de sus colaboradores.

Desde una perspectiva de RSE, estas acciones deben evaluarse más allá de su lógica operativa. ¿Qué soporte real está brindando la empresa para que los empleados de Microsoft mejoren su desempeño antes de verse forzados a irse? ¿Qué acompañamiento emocional o profesional se ofrece durante este proceso? La ausencia de estas garantías puede convertir una política de mejora en una estrategia de expulsión silenciosa.

Asimismo, limitar las posibilidades de reintegración laboral dentro de la misma organización o vetar futuras postulaciones refuerza una lógica punitiva. El aprendizaje y la reinserción laboral son valores clave para una cultura organizacional ética y humana. La medida de Microsoft parece alejarse de este ideal.

Derechos laborales y el nuevo paradigma corporativo

Más allá de la productividad, las empresas deben garantizar que sus políticas respeten los derechos laborales fundamentales. El hecho de que empleados de Microsoft con bajo rendimiento no puedan transferirse a otras áreas internas, ni volver a aplicar a corto plazo, puede vulnerar principios de inclusión y movilidad interna.

Este tipo de medidas puede tener implicaciones legales distintas según cada país. Mientras en EE. UU. el sistema permite más flexibilidad, en otras jurisdicciones puede considerarse como coercitivo o discriminatorio. Las empresas globales deben tener un enfoque sensible a los marcos regulatorios y a la dignidad de sus trabajadores.

A medida que la inteligencia artificial y las nuevas métricas digitales redefinen la medición del talento, se vuelve urgente establecer salvaguardas éticas. Microsoft ha incluido herramientas de capacitación con IA para mejorar las conversaciones de feedback, pero estas deben ser complementadas con prácticas que prioricen el respeto, la justicia y la salud mental en el entorno laboral.

empleados de Microsoft

¿Eficiencia a toda costa?

La apuesta de Microsoft por elevar los estándares de rendimiento refleja una tendencia cada vez más común entre las grandes tecnológicas: hacer de la productividad el único indicador válido. Sin embargo, al ofrecer dinero a los empleados para que se vayan, sin un soporte suficiente para mejorar, se corre el riesgo de erosionar la confianza organizacional y debilitar el compromiso colectivo.

Los empleados de Microsoft son más que cifras en una tabla de rendimiento. Las empresas responsables saben que los entornos de alta exigencia deben ir acompañados de estructuras de apoyo, formación continua y respeto por los procesos de desarrollo individual. La eficiencia, cuando no considera lo humano, deja de ser sostenible.