La empresa de productos químicos especializados LANXESS presenta su amplia gama de ingredientes aromáticos para casas de perfumería en SIMPPAR 2026, la feria internacional de materias primas para la industria del sur de Francia. LANXESS exhibirá una selección de ingredientes aromáticos de alta pureza e idénticos a los naturales, que abarcan desde fragancias florales y especiadas hasta notas cítricas, amaderadas y terrosas. Además, la también mostrará su gama sustentable de ingredientes Scopeblue.
Ingredientes aromáticos idénticos a los naturales
La gama de ingredientes aromáticos de alta pureza e idénticos a los naturales de LANXESS se divide en cuatro categorías: Florales, Terrosos, Especiados y Frutales. Estos ingredientes constituyen la base de las notas olfativas que desempeñan un papel fundamental en perfumes, productos de cuidado personal, limpiadores domésticos, alimentos y bebidas, así como en la nutrición animal.
Scopeblue: mayor sustentabilidad y menor huella de carbono
LANXESS apoya de manera activa a sus clientes para alcanzar sus objetivos de sustentabilidad. Para cada ingrediente aromático sintético de su catálogo, la empresa ofrece una variante Scopeblue. Todos los productos Scopeblue contienen, al menos, un 50 % de materias primas sustentables o tienen una huella de CO₂ inferior a la mitad de la de los convencionales. Disponen además de la certificación ISCC PLUS, según el enfoque de balance de masas.
Esto permite a LANXESS satisfacer de forma óptima la creciente demanda de la industria cosmética y de fragancias, con ingredientes aromáticos y conservantes eficaces y a la vez respetuosos con el medio ambiente, gracias a sus productos Scopeblue.
Proveedor global y confiable
LANXESS es uno de los principales productores mundiales de ingredientes aromáticos de alta pureza e idénticos a los naturales. Desde sus centros de producción estratégicamente ubicados en Estados Unidos, Europa e India, la empresa abastece a clientes como casas de perfumería de todo el mundo. Gracias a esta amplia base de producción, bien distribuida geográficamente, LANXESS puede entregar sus productos de forma segura y fiable prácticamente en cualquier lugar. Para ello, la empresa se adhiere a los más altos estándares de seguridad, calidad, responsabilidad y sustentabilidad.
Ha sido así desde que tengo memoria. A la llegada de cada Mundial de fútbol, las marcas se enfrentan a mordidas en una batalla de visibilidad: poner el logo en la cancha, lanzar anuncios con jugadores, inundar redes sociales, acciones de guerrilla para las más audaces… y esperar que el entusiasmo colectivo se traduzca en ventas.
Pero lo que no cambia está condenado a extinguirse.
Y justamente allí es donde la estrategia anunciada por Grupo Modelo rumbo al Mundial 2026 es una jugada que vale la pena analizar, porque parece responder a una lectura más estructural del evento que a la lógica habitual de sponsorship.
Es obvio que una cervecera tiene un objetivo de operación comercial en estos eventos —vender más cerveza durante la justa deportiva más popular del planeta— pero lo interesante es que la ejecución de Grupo Modelo no persigue solo el objetivo comercial: hay una apuesta por generar valor en capas, para distintos grupos de interés de la marca.
Y cuando marketing, reputación y responsabilidad corporativa logran alinearse correctamente, el impacto puede ser muchísimo más poderoso que cualquier campaña de ventas tradicional… Y diré algo que les cala a los marketers: muchos de esos KPIs no podrán ser medidos, solo vividos a lo largo del tiempo.
El Mundial no es una fiesta de estadios
Ese es quizá el primer gran insight de la estrategia.
En medio de una ola mediática que denuncia los irracionalmente altos precios de los boletos, Grupo Modelo entendió algo brutalmente real: a millones de personas no les importa, porque vivirán el Mundial desde bares, fondas y restaurantes. Es decir, la verdadera experiencia social del torneo no será en el estadio, ocurrirá en miles de pequeños negocios distribuidos por todo México.
Y ahí aparece una jugada de gambito: deja que la FIFA se pelee por quién va o no a los estadios (donde seguro también venderemos cerveza, porque AB InBev , propietario de Grupo Modelo, es uno de los patrocinadores globales de la Copa del Mundo 2026), pero fortalece los espacios comerciales y públicos antes del evento.
La compañía anunció apoyo para 35,000 restaurantes y bares mediante el pago de licencias de transmisión, pantallas, mobiliario, enfriadores, fachadas y equipamiento. No solo buscan vender producto; buscan convertir a sus distribuidores comerciales en aliados incondicionales al convertirlos en centros de la experiencia mundialista.
Eso cambia todo el paradigma. Porque allí el marketing deja de ser únicamente publicidad y se transforma en infraestructura… lo que deviene en una experiencia emocional y económica para terceros.
En otras palabras: el éxito de la marca comienza a depender también del éxito de sus stakeholders. Y eso es marketing estratégico, sí, pero es igual de relevante desde la responsabilidad corporativa.
Del punto de venta al ecosistema
Muchas empresas siguen viendo a sus distribuidores únicamente como canales comerciales. Pero las marcas más inteligentes entienden que son algo mucho más importante: son extensiones vivas de la experiencia de marca.
Un restaurante donde las personas celebran un gol, conviven, generan recuerdos y viven emociones colectivas, no es simplemente un “punto de consumo”.
Por eso la estrategia no se limita a poner branding o promociones. Busca fortalecer económicamente a esos negocios en un momento de altísima demanda.
La reputación, la moneda que no se mide pero se vive
Cuando una empresa ayuda a crecer a pequeños negocios locales, deja de percibirse únicamente como una fría y enorme corporación y comienza a posicionarse como un actor que participa activamente en el desarrollo económico de las comunidades donde opera.
Eso tiene dividendos enormes. No solo en ventas. También en percepción. En lealtad. En legitimidad social.
Muchas marcas llenan sus sitios web, redes y campañas de discursos sobre comunidad, inclusión o sostenibilidad, pero sin aterrizar esas narrativas en acciones concretas. Y las audiencias hoy detectan cuando algo es solo storytelling vacío.
La responsabilidad, si la promesa se cumple, deja de ser una frase inspiracional y se convierte en una acción visible para stakeholders reales. La reputación de marca no se construye con lo que una marca dice de sí misma, sino con lo que provoca en la experiencia vivencial de otros.
Precisamente por eso hoy las experiencias de marketing y responsabilidad corporativa están cada vez más fusionadas. Porque el consumidor ya no separa ambas cosas.
En otras acciones de responsabilidad corporativa, Grupo Modelo también tiene el “Mundial Social”, que incluye torneos y actividades comunitarias; además la Caravana Corona —que lleva pantallas a espacios públicos— y la promoción del consumo responsable. Con todo esto, la marca convierte un evento deportivo global en múltiples microexperiencias locales. Ya no se trata únicamente de mirar partidos. Se trata de vivir el Mundial en comunidad.
El marketing ya no puede pensar solo en consumidores
Quizá esa sea la lección más importante de todo este caso.
Durante décadas, el marketing se obsesionó con el consumidor final. Pero hoy las marcas necesitan pensar también en distribuidores, comunidades, aliados comerciales, empleados, territorios, creadores y sociedad. Porque todos forman parte del ecosistema reputacional de una empresa.
El Mundial 2026 será una enorme plataforma de marketing para decenas de empresas. Pero pocas estrategias serán tan interesantes de observar como aquellas que logren equilibrar negocio, comunidad y reputación.
Si la ejecución es consistente con lo anunciado, Grupo Modelo estaría apostando justamente por esa intersección. Porque sí, evidentemente se persigue y habrá un objetivo comercial. Eso es natural.
Pero cuando una marca entiende que crecer también implica fortalecer a quienes forman parte de su ecosistema, entonces el marketing no suma… multiplica.
Luis Maram, Marketing y sostenibilidad Marketer, Speaker, Experto en Marketing y Reputación Linkedin | Creo en el poder transformador de las marcas
Luis Maram es estratega digital especializado en desarrollo de contenidos orientados a visibilidad de marca, reputación y responsabilidad corporativa. Durante años ha acompañado a marcas en el diseño de acciones digitales que inspiran a sus audiencias, generan conexión y producen resultados concretos —desde el content marketing y el social media hasta la inteligencia artificial.
Es Director de Marketing y Media en Expok, donde lidera la estrategia digital de la empresa. Asimismo, edita uno de los blogs de estrategia de contenido y marketing digital más reconocidos de México, LuisMaram.com, y ha impartido más de un centenar de conferencias en México y el extranjero.
Ayer, en la rueda de prensa de Florentino Pérez, se vio un patrón bastante común en instituciones que han acumulado enorme poder simbólico durante décadas: cuando la narrativa de grandeza se tambalea, la reacción rara vez es la autocrítica; suele ser la defensa de la narrativa.
Después de dos temporadas sin títulos —algo que el propio presidente había calificado como intolerable—, el foco de la conferencia no estuvo únicamente en asumir errores deportivos o explicar cambios de fondo. Una parte importante se centró en denunciar una supuesta campaña mediática contra el club, leyendo titulares y señalando directamente a medios y periodistas.
Y ahí aparece uno de los dilemas más complejos del liderazgo en marcas icónicas: ¿dónde termina la legítima defensa del legado y dónde empieza la incomodidad frente al escrutinio?
⚽️ | AHORA: Florentino Pérez convoca a elecciones en el Real Madrid y anuncia que se volverá a presentar: "Lamento decirles que no voy a dimitir." pic.twitter.com/vN7qTMwkM2
Porque proteger la historia, los títulos y la identidad del Real Madrid C.F. forma parte del rol. Pero cuando esa defensa se convierte en confrontación permanente con la crítica, la percepción puede cambiar: más que fortaleza, comienza a proyectarse fragilidad.
Las grandes instituciones se construyen con victorias, relato y símbolos. Pero su legitimidad real también depende de su capacidad para convivir con el cuestionamiento, especialmente después de décadas de poder.
Quizá ese sea el riesgo más delicado de las organizaciones casi “religiosas”: terminar creyendo que proteger la narrativa es más importante que procesar la crisis.
R con R, por Edgar López
Edgar López Pimentel, es actualmente Director en Expok, ejerciendo su liderazgo día a día con pasión por la responsabilidad social y el desarrollo sustentable. Su labor ha contribuido significativamente al posicionamiento de empresas líderes en materia de responsabilidad social.
Su formación académica, enriquecida por programas de Alta Dirección de Empresas en el IPADE e IE Business School, así como una maestría en Responsabilidad Social Empresarial en la Universidad Anáhuac Norte, respaldan su liderazgo.
Edgar López es un activo participante en diversos comités dedicados a promover la responsabilidad social en México.
¿Qué hace que una fundación empresarial trascienda la filantropía tradicional y se convierta en un verdadero agente de transformación social? La respuesta no está únicamente en el monto de sus donativos, sino en la capacidad de construir modelos de intervención sostenibles, medibles y alineados con las necesidades estructurales del país. Hoy, las fundaciones empresariales de México más relevantes son aquellas que combinan visión estratégica, transparencia, alianzas multisectoriales y una clara orientación a resultados de largo plazo.
Las mejores organizaciones de este ecosistema comparten atributos que las distinguen: trabajan con ejes de impacto definidos, generan programas escalables, articulan esfuerzos con sociedad civil, academia y gobiernos, y alinean sus acciones con marcos globales como los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Además, entienden que la inversión social debe poder traducirse en indicadores cuantificables.
En ese sentido, las fundaciones empresariales de México que están liderando el sector son aquellas que han logrado convertir la responsabilidad social en infraestructura de bienestar. Por eso, características como su enfoque estratégico, su gobernanza, y su capacidad para generar innovación social y escalar soluciones, han hecho de las siguientes organizaciones algunas de las que más están contribuyendo a generar oportunidades, atender a grupos vulnerables y combatir desigualdades en nuestro país.
Estas son las 10 mejores fundaciones empresariales de México
1. Fundación Gigante
Fundación Gigante ocupa el primer lugar entre las mejores fundaciones empresariales de México por la madurez de su modelo de acción social, construido sobre una lógica de intervención estratégica, medición de resultados y alineación con los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Su fortaleza no radica únicamente en la diversidad de causas que impulsa, sino en la claridad con la que organiza su impacto a partir de tres pilares de atención: salud, educación y atención a desastres naturales. Esta estructura le permite equilibrar la respuesta a necesidades urgentes con proyectos de desarrollo de largo plazo, generando valor social sostenido en comunidades vulnerables.
Uno de los elementos que más la distingue dentro del ecosistema de fundaciones empresariales de México es la transparencia con la que comunica el alcance de su inversión social y la distribución de resultados. Por ejemplo, durante 2025 canalizó más de 27 millones de pesos a más de 25 proyectos, beneficiando a 56,601 personas. De este total, 46,227 beneficiarios corresponden al eje de educación, 10,343 al pilar de salud y 31 a acciones vinculadas con desastres naturales, una distribución que revela una apuesta estratégica por la formación de capacidades como base del desarrollo.
Entre sus iniciativas destacan Educación Responsable, Una Beca Gigante, Escuelas con Agua y Paquetes de Útiles Escolares, programas que reflejan la amplitud y especialización de su portafolio social. No obstante, uno de sus programas más importantes son los Proyectos Productivos, con los cuales se capacita a personas de comunidades vulnerables para adquirir algún oficio o aprender actividades productivas locales que les permitan ser autónomos. En 2025, la fundación canalizó al menos 2.4 millones de pesos a este rubro, beneficiando de forma directa a más de 800 personas y 200 familias, quienes, además de adquirir habilidades, pudieron fortalecer capacidades económicas tanto individuales, como comunitarias.
Fundación Carlos Slim se mantiene como una de las organizaciones más sólidas del país por la escala de su arquitectura de impacto. Su modelo destaca por trabajar simultáneamente en educación, salud, empleo, desarrollo económico, cultura y ayuda en desastres, bajo una lógica de formación integral de capital humano. Lo que la vuelve especialmente relevante es su capacidad para articular a la iniciativa privada con gobiernos, academia y sociedad civil, logrando que sus programas no sean esfuerzos aislados, sino plataformas de transformación de alcance nacional y regional.
Su dimensión es difícil de igualar: más de 56 millones de menores beneficiados en educación y más de 6 millones de personas impactadas en salud. Estos resultados, sumados a su oferta de becas, talleres, plataformas digitales y servicios médicos, la consolidan como una de las fundaciones empresariales de México con mayor capacidad para democratizar oportunidades y cerrar brechas estructurales.
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Fundación BBVA México destaca por haber convertido la educación en una estrategia de movilidad social de largo plazo. Su valor diferencial es que no se limita al otorgamiento de apoyos económicos, sino que diseña trayectorias integrales que acompañan a los estudiantes desde secundaria hasta universidad, fortaleciendo competencias académicas, personales y profesionales. Esta visión sistémica la coloca entre las fundaciones empresariales de México más efectivas en reducción de desigualdades.
Su programa insignia, Becas BBVA para Chavos que Inspiran, beneficia a más de 50 mil estudiantes y se complementa con mentoría voluntaria de colaboradores, lo que agrega una dimensión humana al proceso formativo. Esa combinación entre financiamiento, seguimiento y redes de apoyo es lo que ha hecho de su modelo uno de los más robustos y replicables del país.
Fundación Televisa ocupa una posición destacada dentro de las mejores fundaciones empresariales de México por su capacidad para transformar talento en oportunidades de movilidad social. Su modelo de acción se concentra en educación, emprendimiento, nutrición, salud, vivienda y cultura audiovisual, lo que le permite atender distintas dimensiones del desarrollo humano. La fortaleza de la fundación está en la escalabilidad de sus programas y en la capacidad de convertir la visibilidad mediática y la red de aliados corporativos en plataformas de alto alcance.
Programas como Bécalos y Posible son prueba de esa capacidad de impacto. Tan solo en 2024, Bécalos benefició a más de 1 millón de niños, jóvenes y adultos, y ha otorgado más de 600 mil becas a lo largo de 19 años, mientras que Posible registró más de 15 mil emprendedores en su convocatoria nacional. Este enfoque integral convierte a Fundación Televisa en una de las fundaciones empresariales de México más relevantes para impulsar educación de calidad, innovación y creación de empleos sostenibles.
5. Fundación Walmart de México
Fundación Walmart de México sobresale por haber convertido la capacidad logística y operativa de la empresa en una plataforma de alto impacto social. Su modelo combina voluntariado, apoyo en emergencias, combate al hambre y fortalecimiento de pequeños productores, lo que le permite responder tanto a crisis inmediatas como a procesos de desarrollo económico local. Esta cercanía con las comunidades, apalancada en la presencia territorial de sus tiendas y clubes, le da una ventaja única frente a otras fundaciones empresariales de México.
Uno de sus mayores diferenciadores es la integración entre talento humano y músculo operativo. Voluntariado2k movilizó a más de 34 mil asociados en 2024 en acciones de limpieza, convivencia hospitalaria y apoyo comunitario, mientras que su programa de Apoyo en Situaciones Emergentes ha beneficiado a más de 734 mil personas en 20 años mediante donación de alimentos y productos de primera necesidad, así como otros apoyos a las personas afectadas. Este modelo demuestra cómo una estructura empresarial robusta puede traducirse en resiliencia y bienestar colectivo.
6. Fundación Azteca
Fundación Azteca se distingue por su apuesta de largo plazo por la juventud, la educación y la formación del liderazgo social. Su propuesta busca empoderar a las nuevas generaciones con herramientas académicas, desarrollo del carácter y visión de libertad, creando una ruta de movilidad social basada en mérito y talento. Además, complementa este trabajo con ejes de medio ambiente, cuidado animal y fortalecimiento de organizaciones civiles, lo que amplía su alcance más allá del ámbito educativo.
Los resultados refuerzan su compromiso: más de 132 mil vidas transformadas mediante programas educativos, 51 mil hectáreas reforestadas y más de 500 organizaciones fortalecidas en todo México. Su programa Plantel Azteca es uno de los mejores ejemplos de escalabilidad, con 17 escuelas en distintos estados que han servido como plataforma para desarrollar líderes jóvenes con visión nacional.
Este reconocimiento coloca a @FundacionAzteca como un referente internacional en educación pública, gracias a un modelo educativo que integra la formación académica y el desarrollo del carácter.
Apostar por una educación con propósito, abre oportunidades reales y fortalece el… https://t.co/WrnemxntZe
— Centro Ricardo B. Salinas Pliego (@CentroRSalinas) May 12, 2026
7. Fundación Helvex
Fundación Helvex destaca por su especialización temática en uno de los recursos más estratégicos para el país: el agua. Bajo la visión de “educar para preservar”, ha construido un modelo que combina cultura hídrica, infraestructura social y profesionalización técnica para grupos vulnerables. Esta capacidad de vincular sostenibilidad ambiental con inclusión productiva la convierte en una de las fundaciones empresariales de México más consistentes en impacto social y ecológico.
Entre sus programas más relevantes se encuentran Construyendo Sonrisas, mediante el cual ha donado más de 400 mil productos hidrosanitarios que han beneficiado a más de 10 millones de personas, y Técnicos por el Agua, enfocado en capacitación y certificación técnica. Además, su trabajo con mujeres en instalaciones hidrosanitarias y habilidades para la vida demuestra cómo una causa especializada puede traducirse en oportunidades económicas, salud y bienestar comunitario.
¡El sector hotelero en México marca un precedente en la gestión hídrica! 💦@HelvexMx y Fundación Helvex informaron que el Distintivo Hotel Hidro Sustentable ha generado ahorros de más de 750 millones de litros de agua 🏨. Ahora, el programa evolucionará para integrar… pic.twitter.com/cYo5ar6KNk
Soriana Fundación se ha consolidado como una de las fundaciones empresariales de México más relevantes por su enfoque directo en necesidades básicas que determinan la calidad de vida: niñez, alimentación y apoyo a la comunidad. Su modelo destaca por intervenir sobre problemáticas muy concretas con soluciones de alta pertinencia territorial. Esta capacidad de traducir la inversión social en mejoras tangibles para familias y comunidades rurales la vuelve especialmente efectiva en contextos de vulnerabilidad.
Entre sus iniciativas más representativas se encuentran el Programa Estufas Ecológicas y Gota a Gota. En los últimos tres años, el primero ha instalado 953 estufas seguras y eficientes, beneficiando a más de 4,000 personas, mientras que el segundo impulsó 87 sistemas de captación pluvial en Yucatán, Veracruz y Chiapas, con impacto en más de 460 personas. Este enfoque práctico y focalizado explica por qué Soriana Fundación figura entre las mejores del país.
9. Fundación ManpowerGroup
Fundación ManpowerGroup ocupa un lugar estratégico dentro de este listado por su especialización en inclusión laboral y acceso al empleo digno. Su fortaleza está en atender a poblaciones históricamente excluidas del mercado formal, como jóvenes sin experiencia, adultos mayores, personas refugiadas, personas con discapacidad, comunidad LGBT+ y víctimas de trata o trabajo forzado. Esta vocación de cerrar brechas de empleabilidad la convierte en una de las fundaciones empresariales de México con mayor capacidad para transformar vidas mediante autonomía económica.
Programas como Caminemos Juntos han permitido colocar a más de 14,231 personas en empleos formales desde 2001, gracias a la articulación con empresas, sociedad y gobierno. A ello se suman iniciativas de capacitación, sensibilización en diversidad e inclusión y fortalecimiento de habilidades para la búsqueda de empleo, consolidando un modelo que no solo inserta talento, sino que también transforma culturas corporativas.
10. Fundación Aleatica para la Seguridad Vial
Fundación Aleatica para la Seguridad Vial A. C. cierra este listado como una de las fundaciones empresariales de México más destacadas en movilidad segura y prevención de siniestros viales. Como brazo social de Aleatica, trabaja para reducir lesiones graves y muertes por hechos de tránsito mediante incidencia pública, concientización y generación de conocimiento basado en evidencia. Bajo el enfoque de Sistema Seguro, impulsa políticas, programas de formación y herramientas que priorizan la protección de los usuarios más vulnerables y promueven entornos de movilidad más seguros y sostenibles.
Entre sus programas más destacados se encuentra Somos Seguridad Vial, iniciativa que reconoce proyectos de organizaciones civiles y startups enfocados en atender factores de riesgo, así como en prevenir fatalidades y lesiones graves. Tan solo entre 2023 y 2025, el programa benefició a cerca de 27 mil jóvenes y capacitó a alrededor de 70 formadores. También resalta el Monitor de Seguridad Vial, una herramienta basada en datos públicos que la organización publica cada año y que permite identificar los principales retos del país en materia, orientar decisiones y visibilizar las zonas y grupos con mayor riesgo vial.
¡El marcador que más nos importa es salvar vidas! ⚽️🏠
Nuestra Directora, @feraesp, presenta oficialmente el plan de trabajo para proteger a las personas en las vías durante los próximos meses. Mientras el país se prepara para recibir a más de 5.5 millones de visitantes, nuestra… pic.twitter.com/aiYAFuWiig
Cuando la RSE se convierte en desarrollo para el país
Las mejores fundaciones corporativas no solo financian causas: diseñan soluciones, construyen alianzas y desarrollan modelos replicables que elevan el estándar de la responsabilidad social en México. Su capacidad para concentrarse en áreas clave de impacto como educación, salud, agua, empleabilidad, medio ambiente o resiliencia comunitaria demuestra que la acción estratégica del sector privado puede complementar y potenciar el desarrollo nacional.
En conjunto, estas fundaciones empresariales de México son prueba de que la acción coordinada, la transparencia y la especialización temática son herramientas fundamentales para impulsar un país más justo, competitivo y sostenible. Cuando las empresas entienden que su legado también se mide en bienestar colectivo, las fundaciones dejan de ser un brazo filantrópico y se convierten en verdaderos motores de transformación social.
Las ciudades del futuro ya no pueden diseñarse únicamente pensando en funcionalidad, estética o rentabilidad. Frente a la crisis climática, el crecimiento urbano acelerado y la presión sobre los recursos naturales, la arquitectura sostenible se ha convertido en una herramienta clave para construir entornos más resilientes, eficientes y saludables. En este contexto, los edificios sostenibles están marcando una nueva etapa en la forma de concebir los espacios donde vivimos, trabajamos y convivimos.
Más allá de incorporar paneles solares o jardines verticales, estos proyectos representan una transformación profunda en el sector de la construcción, una de las industrias con mayor impacto ambiental a nivel global. Desde rascacielos capaces de generar más energía de la que consumen hasta complejos corporativos que utilizan inteligencia tecnológica para optimizar recursos en tiempo real, los edificios sostenibles demuestran que innovación y responsabilidad ambiental pueden coexistir.
Su impacto no sólo reduce emisiones, también mejora el bienestar, redefine las ciudades y abre nuevas posibilidades para el desarrollo urbano del futuro, por lo que te presentamos, a continuación, algunos de los edificios que, según Sustainability Magazine, son los más sostenibles e innovadores en el mundo.
Edificios sostenibles que están revolucionando la arquitectura global
10. Ayuntamiento de Londres — Inglaterra
El actual Ayuntamiento de Londres, anteriormente conocido como The Crystal, fue concebido originalmente por Siemens como un espacio dedicado a exhibir soluciones de arquitectura sostenible y urbanismo inteligente. Desde su inauguración, el recinto se convirtió en un referente internacional por integrar tecnologías enfocadas en eficiencia energética, manejo responsable del agua y reducción de emisiones. Su diseño demuestra cómo los espacios gubernamentales también pueden funcionar como laboratorios de innovación climática.
El edificio alcanzó un hito histórico al convertirse en la primera estructura del mundo en obtener simultáneamente la certificación LEED Platino y la calificación BREEAM “Outstanding”. Entre sus principales innovaciones destacan las bombas de calor geotérmicas, los paneles solares térmicos y fotovoltaicos, así como un sistema de captación de agua pluvial con capacidad para 60 mil litros. Incluso elementos interiores, como las alfombras elaboradas con redes de pesca recicladas, reflejan una visión integral de sostenibilidad.
9. Bosco Verticale — Italia
Ubicado en Milán, el Bosco Verticale es uno de los proyectos más emblemáticos de diseño biofílico en el mundo. Sus dos torres residenciales cubiertas de árboles y vegetación transformaron por completo el horizonte urbano y demostraron que la densidad habitacional no tiene por qué estar peleada con la biodiversidad. El proyecto busca acercar la naturaleza al entorno urbano y reducir los efectos ambientales asociados al crecimiento de las ciudades.
Las torres albergan cientos de árboles y miles de plantas que ayudan a absorber dióxido de carbono, reducir el calor urbano y mejorar la calidad del aire. Además de su impacto ambiental, el Bosco Verticale también genera un microclima más fresco y disminuye la contaminación acústica. Su propuesta arquitectónica redefinió la relación entre ciudad y naturaleza, inspirando proyectos similares alrededor del mundo y consolidándose como uno de los edificios sostenibles más influyentes de la última década.
El Taipei 101 no sólo es reconocido por haber sido el primer rascacielos del mundo en superar los 500 metros de altura, también se ha convertido en un referente de sostenibilidad aplicada a edificios de gran escala. Aunque fue inaugurado en 2003, el complejo ha evolucionado constantemente para mejorar su desempeño ambiental y reducir su consumo energético.
Gracias a sus estrategias de eficiencia, obtuvo la certificación LEED Platino, una de las más prestigiosas del mundo. El edificio reutiliza agua reciclada para cubrir entre 20% y 30% de sus necesidades hídricas y cuenta con ventanas de doble acristalamiento capaces de bloquear la mitad del calor exterior. Estas medidas permiten reducir considerablemente el uso de aire acondicionado, uno de los principales retos energéticos en edificios de gran altura ubicados en climas cálidos y húmedos.
El Pixel Building, en Melbourne, es considerado el primer edificio de oficinas neutro en carbono de Australia y uno de los proyectos más innovadores en materia de construcción sustentable. A pesar de su tamaño relativamente pequeño, este inmueble logró posicionarse como un referente global gracias a su capacidad para integrar múltiples tecnologías verdes en un mismo espacio.
El edificio incorpora generación de energía renovable in situ, sistemas de captación de agua de lluvia, un techo verde y materiales de bajo impacto ambiental como el Pixelcrete. Además, su diseño busca maximizar la iluminación natural y reducir el consumo energético sin comprometer la comodidad de los usuarios. Este proyecto demuestra que la innovación sostenible no depende necesariamente de construcciones monumentales, sino de decisiones inteligentes de diseño y operación.
🛑 Pixel Building 📍Melbourne, Australia
The building was built using uniquely designed concrete that contains half of the embodied carbon traditional concrete has while keeping the same architectural features.#sustainable_architecturepic.twitter.com/1qkO4EU3j8
One Central Park, ubicado en Sídney, es una de las obras más reconocidas por fusionar arquitectura, naturaleza y tecnología en un entorno urbano de alta densidad. El complejo, compuesto por dos torres de uso mixto, integra viviendas, comercios y espacios verdes en una propuesta que busca redefinir el concepto de ciudad sostenible.
El proyecto destaca por albergar algunos de los jardines verticales más altos del mundo, con más de 35 mil plantas distribuidas en múltiples muros vegetales. Además, incorpora un helióstato que redirige la luz natural hacia áreas con menor iluminación y una enorme red de agua reciclada que abastece a miles de residentes y trabajadores. Gracias a estas características, obtuvo una prestigiosa calificación de 5 estrellas verdes y se consolidó como uno de los edificios sostenibles más innovadores de Oceanía.
One Central Park – Sydney, Australia
A residential building with vertical gardens and a rooftop terrace, designed by renowned architect Jean Nouvel. pic.twitter.com/otrYpuvW1A
— The Timeless Traveler (@TimelessTrvlr) June 10, 2024
5. Powerhouse Brattørkaia — Noruega
En Trondheim, Noruega, el Powerhouse Brattørkaia se convirtió en un ejemplo sobresaliente de arquitectura con balance energético positivo. Esto significa que, a lo largo de su vida útil, el edificio genera más energía renovable de la que consume, un objetivo que pocas construcciones han logrado alcanzar a gran escala.
Su diseño incorpora una cubierta inclinada revestida de paneles solares estratégicamente orientados para aprovechar al máximo la radiación solar. A esto se suma una envolvente térmica altamente eficiente que reduce la pérdida de energía y optimiza el rendimiento climático del edificio. Además de funcionar como oficinas, el recinto también ofrece espacios públicos, demostrando que la sostenibilidad puede integrarse con el valor social y urbano.
¿Que oficina en el fiordo noruego produce el doble de energía que usa?
"..sus estrategias permiten que consuma la mitad de energía para la iluminación que un edificio de oficinas de tamaño similar..” pic.twitter.com/oJUPTR948i
La Torre de Shanghái es una de las estructuras más altas del planeta y uno de los proyectos más ambiciosos en materia de eficiencia aplicada a rascacielos. Con 632 metros de altura y 133 pisos, el edificio representa una nueva generación de arquitectura vertical diseñada para reducir su impacto ambiental sin sacrificar funcionalidad.
Su estructura incorpora una fachada de doble capa que disminuye la presión del viento y mejora el aislamiento térmico, permitiendo reducir aproximadamente 25% del acero estructural que normalmente requeriría un edificio de esa magnitud. Además, su diseño segmentado optimiza el rendimiento energético y crea espacios interiores más eficientes. La torre demuestra que incluso las megaestructuras pueden integrar criterios avanzados de sostenibilidad y eficiencia.
#JuevesDeArquitectura | Diseñada por Gensler, terminada en 2015, la Torre de Shanghái tiene varios récords:
🎙”…edificio más alto de China, segundo más alto del mundo, plataforma de observación más alta del mundo y sistema de ascensor más rápido…” pic.twitter.com/6rZpOIoNov
Conocido como uno de los edificios comerciales más sostenibles del planeta, el Bullitt Center, en Seattle, fue diseñado bajo estándares extremadamente exigentes de desempeño ambiental. Desde su apertura, el inmueble se planteó como un modelo replicable para demostrar que los edificios de energía neta positiva son técnicamente viables y económicamente funcionales.
Durante sus primeros diez años de operación, sus paneles solares generaron aproximadamente 30% más energía de la que consumió el edificio. Además, utiliza pozos geotérmicos para regular la temperatura interior y eliminó intencionalmente los estacionamientos para automóviles, priorizando el uso de bicicletas y transporte sostenible. Este enfoque integral convierte al Bullitt Center en una referencia obligada para el futuro de la construcción sustentable.
La Casa Olímpica, sede del Comité Olímpico Internacional en Lausana, fue concebida como un símbolo arquitectónico alineado con los principios de sostenibilidad, bienestar y eficiencia. Diseñada por el estudio danés 3XN, la estructura incorpora estrictos criterios ambientales enfocados en reducir el consumo energético y optimizar el uso del agua.
Además de sus atributos técnicos, el edificio pone especial atención en la salud y comodidad de sus ocupantes mediante espacios iluminados naturalmente, áreas colaborativas y condiciones interiores que favorecen el bienestar físico y emocional. Para el Comité Olímpico Internacional, el proyecto representa la materialización de los principios establecidos en la Agenda Olímpica 2020, demostrando cómo la sostenibilidad puede integrarse a la identidad institucional.
1. The Edge — Países Bajos
Considerado por muchos especialistas como el edificio de oficinas más inteligente y sostenible del mundo, The Edge, en Ámsterdam, redefinió los estándares de eficiencia corporativa desde su inauguración en 2014. El complejo obtuvo la puntuación BREEAM más alta registrada hasta ese momento, consolidándose como un referente global en innovación aplicada a espacios laborales.
El edificio utiliza alrededor de 28 mil sensores conectados para monitorear variables como temperatura, iluminación, movimiento, humedad y niveles de CO₂ en tiempo real. Esta infraestructura tecnológica permite optimizar el consumo energético y adaptar automáticamente las condiciones interiores según las necesidades de los usuarios. Además, emplea un sistema de almacenamiento térmico en acuíferos que regula la temperatura utilizando agua caliente y fría almacenada bajo tierra, reduciendo significativamente el consumo energético convencional.
Arquitectura sostenible: el futuro ya comenzó
Los edificios sostenibles están demostrando que la arquitectura puede convertirse en una aliada estratégica frente a los desafíos climáticos y sociales del siglo XXI. Más allá de reducir emisiones o incorporar tecnologías verdes, estos proyectos están transformando la manera en que entendemos el bienestar, la eficiencia y la relación entre las personas y el entorno construido. Cada uno de estos inmuebles representa una visión distinta de sostenibilidad, pero todos comparten un mismo objetivo: construir ciudades más resilientes y humanas.
A medida que el cambio climático intensifica la presión sobre los recursos y las infraestructuras urbanas, la innovación arquitectónica será cada vez más relevante para alcanzar metas de descarbonización y desarrollo sostenible. Los edificios sostenibles ya no son una tendencia exclusiva de grandes corporativos o proyectos icónicos; se están convirtiendo en una referencia para el diseño urbano del futuro. La gran pregunta ya no es si las ciudades deben transformarse, sino qué tan rápido podrán hacerlo.
Las jornadas laborales bajo temperaturas extremas están comenzando a pasar factura en la salud física y mental de millones de personas trabajadoras alrededor del mundo. Lo que para muchos parecía únicamente una sensación de agotamiento provocada por los días más calurosos del año, hoy es identificado por especialistas y organismos internacionales como un riesgo laboral con consecuencias cada vez más severas. Fatiga, irritabilidad, deshidratación y dificultad para concentrarse son apenas algunas señales de alerta asociadas al estrés térmico.
De hecho, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) advierte que el estrés térmico puede convertirse en un factor letal cuando el cuerpo pierde la capacidad de regular adecuadamente su temperatura interna. Además de poner en riesgo la vida y seguridad de las personas, el calor excesivo también está impactando la productividad, elevando las pérdidas económicas y presionando a las empresas a replantear sus estrategias de bienestar laboral. Frente al avance del calentamiento global, atender este fenómeno ya no es opcional, sino parte de la conversación sobre sostenibilidad y responsabilidad social empresarial.
Estrés térmico y productividad: cuando el calor reduce la capacidad de trabajar
De acuerdo con El Economista, el impacto del estrés térmico en el entorno laboral no se limita al malestar físico. Diversos organismos internacionales han documentado cómo el exceso de calor afecta directamente las funciones cognitivas y físicas de las personas trabajadoras, reduciendo su capacidad de concentración, reacción y rendimiento.
Por su parte, el informe Trabajar en un planeta más caliente de la OIT, las funciones físicas y mentales comienzan a deteriorarse cuando la temperatura corporal supera los 38 grados centígrados. Si ésta rebasa los 40°C, existe riesgo de daño orgánico, pérdida del conocimiento e incluso muerte. Esto ocurre porque el cuerpo activa mecanismos fisiológicos para intentar regular la temperatura interna, como el sudor excesivo y el aumento del ritmo cardíaco, lo que genera un desgaste significativo.
La consecuencia inmediata en el trabajo es una disminución en la productividad. El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) señala que el desempeño laboral disminuye aproximadamente 2% por cada grado Celsius por encima de los 25°C. Aunque el dato parece pequeño, sus efectos acumulados representan millones de horas laborales perdidas y una presión creciente sobre las operaciones empresariales.
Más allá de los números, el problema evidencia una realidad cada vez más visible: el cambio climático también compromete la competitividad, la continuidad operativa y la sostenibilidad de los entornos laborales.
Los síntomas del estrés térmico y sus consecuencias para la salud
El estrés térmico puede manifestarse de manera progresiva o repentina. En muchos casos, los primeros síntomas suelen confundirse con agotamiento cotidiano, lo que retrasa la atención y aumenta el riesgo de complicaciones.
La Guía sobre Exposición laboral a estrés térmico por calor y sus efectos en la salud del Ministerio de Trabajo de España explica que, cuando el cuerpo pierde la capacidad de mantener estable su temperatura interna, comienzan a presentarse alteraciones fisiológicas peligrosas. Entre los síntomas más frecuentes destacan:
Fatiga intensa y repentina
Náuseas y mareos
Deshidratación
Irritabilidad
Somnolencia
Baja concentración
Calambres musculares
Elevación de la frecuencia cardíaca
Erupciones cutáneas
Desmayos o agotamiento extremo
Estas afectaciones no sólo comprometen el bienestar individual, también incrementan el riesgo de accidentes laborales, errores operativos y lesiones derivadas de la disminución de reflejos o capacidad de atención.
Las consecuencias pueden ser fatales. La OIT calcula que cada año ocurren 22.8 millones de lesiones profesionales relacionadas con el calor excesivo y cerca de 18 mil 970 muertes vinculadas a altas temperaturas en los espacios laborales.
Además, existen sectores particularmente vulnerables, como la construcción, la manufactura, la agricultura, el transporte y los servicios de alimentos, donde las jornadas prolongadas, la exposición directa al sol o el uso de maquinaria que genera calor aumentan significativamente el riesgo.
¿Cómo prevenir el estrés térmico en el trabajo?
La prevención del estrés térmico requiere una visión integral que combine acciones organizacionales, adecuaciones en los espacios laborales y medidas individuales de autocuidado. No se trata únicamente de reaccionar ante emergencias climáticas, sino de construir entornos laborales resilientes y seguros frente al aumento sostenido de las temperaturas.
De acuerdo con el Instituto Nacional de Salud de los Trabajadores de Cuba, las medidas preventivas deben enfocarse primero en la fuente de calor y en el ambiente laboral. Entre las principales acciones destacan el aislamiento de equipos que generan altas temperaturas, como hornos o estufas industriales, así como el fortalecimiento de sistemas de ventilación y climatización.
Abrir ventanas, garantizar flujos adecuados de aire y utilizar ventiladores, campanas o equipos de refrigeración son estrategias que ayudan a reducir la acumulación de calor en los centros de trabajo. Asimismo, resulta fundamental asegurar la calidad del aire y mantener condiciones higiénicas adecuadas.
La organización del trabajo también juega un papel decisivo. Implementar pausas periódicas, evitar jornadas dobles, reducir las horas extra y posponer actividades no esenciales durante olas de calor puede disminuir considerablemente los riesgos. Del mismo modo, contar con personal aclimatado y distribuir las tareas físicamente extenuantes entre varios trabajadores son prácticas cada vez más necesarias.
En el plano individual, la capacitación y la educación sanitaria son esenciales para que las personas identifiquen los síntomas del estrés térmico y sepan cómo actuar. Mantener una hidratación constante, evitar el consumo de alcohol durante periodos de calor extremo y realizar exámenes médicos preventivos son medidas básicas de protección.
También es importante considerar el papel del equipo de protección personal. Aunque es indispensable en muchas industrias, ciertos materiales pueden dificultar la disipación del calor corporal, por lo que las empresas deben evaluar opciones que garanticen seguridad sin incrementar los riesgos térmicos.
Salud laboral y sostenibilidad: una agenda cada vez más conectada
Hablar de estrés térmico ya no es únicamente abordar un problema climático o ambiental; es discutir un desafío que impacta la salud pública, la productividad laboral, la economía y la sostenibilidad empresarial. Las altas temperaturas están transformando la manera en que las personas trabajan y evidencian la necesidad de replantear las condiciones laborales frente a un planeta cada vez más caliente.
La respuesta no puede recaer solamente en los trabajadores. Empresas, gobiernos, organismos internacionales y sociedad civil tienen la responsabilidad compartida de combatir las causas del calentamiento global y, al mismo tiempo, implementar estrategias de adaptación que protejan la vida y el bienestar de las personas. Incorporar políticas de prevención, fortalecer la cultura del cuidado y reconocer el vínculo entre clima y trabajo será indispensable para construir organizaciones más resilientes y socialmente responsables en los próximos años.
Durante años, Netflix construyó una imagen corporativa asociada a la innovación, la experiencia personalizada y un entorno aparentemente seguro para las familias. Su crecimiento meteórico transformó la manera en que millones de personas consumen entretenimiento y posicionó a la plataforma como uno de los gigantes tecnológicos más influyentes del mundo. Sin embargo, una reciente demanda presentada en Texas amenaza con cuestionar no sólo sus prácticas comerciales, sino también la ética detrás de su modelo de negocio y el impacto que éste puede tener sobre la privacidad y el bienestar de los menores.
El fiscal general de Texas, Ken Paxton, acusa a la compañía de espiar a sus usuarios —incluidos niños— mediante la recopilación masiva de datos personales y el uso de mecanismos diseñados para generar hábitos de consumo compulsivos, como la reproducción automática. El caso vuelve a colocar en el centro del debate la responsabilidad social de las plataformas digitales y la necesidad urgente de establecer límites más estrictos para empresas tecnológicas que operan con enormes volúmenes de información sensible y una capacidad sin precedentes para influir en el comportamiento humano.
¿Por qué demandan a Netflix?
La demanda presentada por el estado de Texas sostiene que Netflix habría violado la Ley de Prácticas Comerciales Engañosas al recopilar y explotar datos de sus usuarios sin un consentimiento claro ni plenamente informado. De acuerdo con las acusaciones, la plataforma rastreaba hábitos de visualización, preferencias de contenido, dispositivos utilizados, redes domésticas, uso de aplicaciones y otros datos conductuales tanto en cuentas de adultos como de menores de edad. De hecho, Ken Paxton señaló en un comunicado que:
“Netflix no es la plataforma sin anuncios y apta para niños que dice ser. En cambio, ha engañado a los consumidores y ha explotado sus datos privados para ganar miles de millones”.
BREAKING: I just sued Netflix for spying on Texas kids and consumers by illegally collecting users' data without their knowledge or consent. pic.twitter.com/iJkHyqPbuu
— Attorney General Ken Paxton (@KenPaxtonTX) May 11, 2026
Según la demanda, estas prácticas permitieron a la empresa construir perfiles detallados de consumo para posteriormente lucrar con dicha información. La acusación es particularmente delicada porque involucra datos de niños y adolescentes, un sector especialmente vulnerable frente a mecanismos de manipulación digital y explotación algorítmica.
El caso también pone sobre la mesa una contradicción importante en la narrativa histórica de la compañía. Durante años, Netflix defendió públicamente que su modelo de negocio no dependía de la publicidad ni de la explotación de datos. De hecho, la demanda recupera declaraciones del exdirector ejecutivo Reed Hastings, quien en 2020 aseguró que la empresa no recolectaba información para fines publicitarios y que se mantenía alejada de las controversias relacionadas con la monetización de datos.
No obstante, tras la introducción de publicidad en la plataforma en 2022, las acusaciones apuntan a que Netflix habría comenzado a capitalizar la enorme cantidad de información recopilada silenciosamente durante años, incluyendo datos de familias y menores de edad.
Netflix fomenta hábitos de consumo adictivos
Uno de los aspectos más polémicos del caso es la acusación de que Netflix habría diseñado deliberadamente funciones para maximizar el tiempo de permanencia de los usuarios en pantalla. Entre ellas destaca la reproducción automática, una herramienta que reproduce contenido de manera continua sin necesidad de intervención del usuario.
Aunque este tipo de funciones suele presentarse como una mejora de experiencia, diversos especialistas en comportamiento digital han advertido desde hace años que están diseñadas para reducir las pausas conscientes y fomentar el consumo compulsivo de contenido. En el caso de menores de edad, el impacto puede ser aún más sensible debido a que niñas, niños y adolescentes tienen una menor capacidad para autorregular sus hábitos digitales.
In the petition, Paxton says Netflix uses deceptive practices to keep users on the platform using features like autoplay. https://t.co/iVw7HwIZ7L
La demanda presentada en Texas busca que Netflix desactive por defecto la reproducción automática en perfiles infantiles, argumentando que esta herramienta contribuye a mantener a los menores “absortos” frente a las pantallas durante periodos prolongados. La acusación conecta con una preocupación creciente a nivel global: el uso de principios de diseño persuasivo o “dark patterns” por parte de plataformas tecnológicas para aumentar el engagement sin considerar plenamente las consecuencias psicológicas y sociales.
Más allá del caso específico, el debate revela una realidad incómoda para la industria tecnológica: muchas plataformas digitales han construido modelos altamente rentables basados en la atención constante de los usuarios. En ese contexto, el tiempo de permanencia deja de ser únicamente una métrica de negocio y se convierte en un factor con implicaciones éticas y de salud pública.
La respuesta de Netflix ante las acusaciones
Frente a las acusaciones, Netflix negó haber actuado ilegalmente y aseguró que cumple con las leyes de privacidad y protección de datos en todos los países donde opera. La empresa afirmó que se toma “muy en serio” la privacidad de sus suscriptores y defendió sus controles parentales, los cuales describió como líderes en la industria y adecuados para usuarios infantiles.
La compañía también adelantó que responderá a las acusaciones en los tribunales y buscará demostrar que sus prácticas de privacidad son transparentes. Sin embargo, el caso representa un desafío reputacional importante para una empresa que históricamente había evitado verse involucrada en controversias relacionadas con vigilancia digital o explotación agresiva de datos personales.
El problema para Netflix no radica únicamente en demostrar legalidad, sino en responder a cuestionamientos éticos cada vez más profundos sobre el funcionamiento de las grandes plataformas tecnológicas. En una época donde la confianza corporativa es un activo clave, las compañías digitales enfrentan una presión creciente para transparentar cómo recopilan información, cómo utilizan algoritmos y cuáles son los límites de sus estrategias de retención de usuarios.
Privacidad infantil y responsabilidad social: la deuda pendiente de las plataformas digitales
El hecho de que demandan a Netflix por presuntamente recopilar información de menores y fomentar dinámicas de consumo adictivas expone una discusión mucho más amplia sobre la responsabilidad social empresarial en la economía digital. Las plataformas tecnológicas no sólo distribuyen entretenimiento o servicios; también moldean hábitos, conductas y patrones de interacción social a gran escala.
Cuando una empresa diseña sistemas capaces de influir en el comportamiento de millones de personas, especialmente de niños y adolescentes, la discusión ya no puede limitarse a cumplimiento legal o innovación tecnológica. Existe una responsabilidad ética vinculada al bienestar de los usuarios, la protección de datos sensibles y la prevención de prácticas potencialmente dañinas.
El caso también evidencia la necesidad de regulaciones más robustas para las empresas tecnológicas. Actualmente, muchas plataformas operan bajo marcos regulatorios insuficientes frente a la velocidad con la que evolucionan los algoritmos, la inteligencia artificial y las técnicas de monetización de la atención. Esto deja a consumidores y menores particularmente expuestos frente a modelos de negocio que priorizan crecimiento, permanencia y rentabilidad.
Diversos especialistas han advertido que las plataformas digitales necesitan límites más claros respecto a la recopilación de datos de menores, la transparencia algorítmica y el diseño de funciones que puedan fomentar dependencia tecnológica. Asimismo, resulta indispensable fortalecer mecanismos de supervisión pública y exigir estándares más altos de debida diligencia corporativa en materia de derechos digitales.
Tecnología, ética y protección de la infancia
El caso por el que demandan a Netflix podría convertirse en uno de los precedentes más relevantes en la discusión sobre privacidad digital y protección infantil dentro de la industria del entretenimiento tecnológico. Más allá del desenlace judicial, la demanda pone en evidencia cómo los modelos de negocio basados en datos y atención permanente pueden entrar en conflicto con principios fundamentales de responsabilidad social y derechos de la niñez.
La conversación ya no gira únicamente en torno al contenido que consumen las personas, sino a las dinámicas invisibles que las plataformas utilizan para mantenerlas conectadas, observar su comportamiento y monetizar su atención. En un entorno donde la tecnología avanza más rápido que la regulación, gobiernos, empresas y sociedad civil tendrán que replantear urgentemente qué límites deben existir para proteger la privacidad, la salud mental y el bienestar de las nuevas generaciones.
Volkswagen de México llevó a cabo una jornada de voluntariado en el Jardín de Niños Santa Fe de Guadalupe, en el municipio de Silao, Guanajuato, como parte de sus acciones para fortalecer el desarrollo social y educativo en las comunidades donde tiene presencia.
En esta actividad participaron 11 voluntarios, quienes dedicaron su tiempo y esfuerzo a la mejora de las instalaciones del plantel, beneficiando directamente a 25 niñas y niños. La intervención se centró en el mantenimiento básico de la infraestructura escolar, incluyendo resanes, atención de humedad, pintura general y la rehabilitación del módulo sanitario, lo que contribuye a generar espacios más seguros, funcionales y adecuados para el aprendizaje.
Este tipo de iniciativas refleja el compromiso de Volkswagen de México con el desarrollo integral de las comunidades, a través de acciones que van más allá de su operación industrial y que impactan directamente en la calidad de vida de las personas. La colaboración con aliados estratégicos como Fondo Unido permite ampliar el alcance de estos esfuerzos y responder de manera efectiva a necesidades locales.
“En Volkswagen de México entendemos que el desarrollo sostenible también implica generar condiciones adecuadas para la educación desde las primeras etapas. A través de este voluntariado, contribuimos a crear espacios dignos que favorecen el aprendizaje y el bienestar de niñas y niños”, señaló Alea Lozada Canudas, directora de Comunicación Corporativa y Estrategia de Volkswagen de México.
La jornada forma parte del programa Por Amor a México de la armadora, que promueve la participación activa de sus colaboradores en proyectos comunitarios enfocados en educación, bienestar social y fortalecimiento del entorno. Estas acciones se integran a una estrategia más amplia que busca generar valor compartido y contribuir al desarrollo de comunidades más resilientes.
“Lo que realmente transforma estos espacios es el compromiso de las personas. La participación de nuestros colaboradores demuestra que, cuando sumamos esfuerzos, es posible generar cambios tangibles que impactan de forma positiva en las comunidades”, agregó Lozada.
A través de este tipo de intervenciones, Volkswagen de México continúa impulsando iniciativas que promueven el acceso a entornos educativos adecuados, fortaleciendo el vínculo con la comunidad y apoyando a la formación de nuevas generaciones en condiciones que favorezcan su desarrollo.
Grupo Danone México, Kinomé y Naturalia A.C. han unido esfuerzos para lanzar un proyecto integral de restauración y desarrollo sustentable en el Parque Estatal Sierra de Patlachique. Esta iniciativa, respaldada por las comunidades y autoridades ambientales, busca no solo recuperar los ecosistemas, sino también fortalecer la economía y el tejido social de la zona.
El proyecto contempla la reforestación de 200 hectáreas con especies nativas, la restauración ecológica de más de 40 hectáreas y la implementación de prácticas de silvopastoreo en 60 hectáreas. Todo ello, bajo una metodología participativa que involucra a los habitantes de Santiago Tepetitlán, Concepción Jolalpan y San Pedro Tepetitlán, quienes aportan su conocimiento y compromiso en cada etapa. Más de 300 personas participarán del proyecto y los tres ejidos serán fortalecidos en aspectos técnicos y de gobernanza para mejorar el manejo de sus tierras.
Además de la restauración ambiental, el proyecto busca generar un impacto positivo y duradero en varios niveles:
· Mejorar la calidad de vida de las familias locales mediante la creación de empleos y actividades económicas sostenibles vinculadas a la agroecología y el manejo forestal.
· Ofrecer alternativas para los jóvenes, brindando nuevas oportunidades de desarrollo profesional y evitando el éxodo rural.
· Fortalecer la resiliencia de los paisajes frente al cambio climático, a través de la gestión responsable del agua y el suelo, y la recuperación de áreas degradadas.
· Promover la educación ambiental y la participación social, empoderando a las comunidades para que sean agentes activos en la conservación de su entorno.
· Inspirar iniciativas similares en otras regiones de México y el mundo, demostrando que la colaboración entre empresas, organizaciones civiles y comunidades puede generar soluciones innovadoras y sostenibles.
El acompañamiento de la Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo Sustentable del Estado de México garantiza que cada acción se realice conforme a la normatividad vigente y con una visión de largo plazo.
Con este esfuerzo conjunto, Danone México, Kinomé y Naturalia reafirman su compromiso con la salud del planeta y de las personas, convencidos de que la restauración de la Sierra de Patlachique puede ser un modelo replicable para la conservación y el desarrollo sostenible en todo el país.
La participación ciudadana y el voluntariado están teniendo un relevante protagonismo en el contexto actual. Tan solo en 2024, el número de voluntarios en las instituciones sin fines de lucro privadas superó los 3 millones, y el valor económico que produjo cada persona voluntaria fue de $102,447 pesos, conforme a la Cuenta Satélite de Instituciones sin Fines de Lucro del INEGI*.
Distintas formas de acción social se están despertando, activismos y expresiones ciudadanas surgen en torno a una diversidad creciente de causas. La creación de una agenda común en México es necesaria para organizar esfuerzos y sumar a más actores en la construcción de lo público. En un esfuerzo por lograr consensos, Cemefi realiza el Encuentro de Colaboración Ciudadana 2026, el 12 y 13 de mayo en la IBERO ciudad de México.
El diálogo en torno a temas que afectan a la sociedad es más urgente que nunca. En este Encuentro se abordarán los desafíos para la acción social organizada, la violencia, el crimen organizado y la extorsión que están afectando la operación de las organizaciones de la sociedad civil (OSC), disminuyendo su capacidad de acción y orillando, en algunos casos, al cierre de operaciones.
“De la inspiración a la acción” es el tema del Encuentro que le dan marco a la participación de jóvenes activistas que trabajan por visibilizar su derecho a vivir en entornos libres de violencia escolar, violencia de género, y que están defendiendo los derechos de las personas de la comunidad LGBTIQ+, quienes presentarán sus iniciativas sociales en sesiones plenarias.
La cuarta edición del Encuentro de Colaboración Ciudadana 2026 se celebra en el Año Internacional del Voluntariado para el Desarrollo Sostenible. Directivos de la Asociación Internacional para el Esfuerzo Voluntario (IAVE) compartirán datos sobre el estado actual del voluntariado en el mundo; mientras que en los paneles principales se reflexionará sobre la participación ciudadana como un ejercicio de corresponsabilidad que fortalece la democracia; así como los entornos que posibilitan o imposibilitan la acción social organizada.
El número de trabajadores voluntarios en las instituciones sin fines de lucro privadas en 2024, superó los 3 millones. Fueron 3, 227, 335 voluntarios; de los cuales, 57% son hombres y 43% son mujeres.
El peso económico del sector de las instituciones sin fines de lucro en 2024, equivalió al 1.82 del PIB, es decir, $571, 276 millones de pesos. De esta cifra, 57.88%, o sea, $330, 631 millones de pesos, es el valor generado por el trabajo voluntario.
En promedio, significa que en 2024 el valor económico que produjo cada voluntario fue de $102,447 pesos.
Fuente: Cemefi con información de Sistema de Cuentas Nacionales de México. Cuenta Satélite de las Instituciones Sin Fines de Lucro de México, 2023 preliminar. INEGI.
Cada año, más de 16 mil personas pierden la vida en hechos de tránsito en México y decenas de miles resultan con lesiones graves. Frente a esta realidad, Fundación Aleatica para la Seguridad Vial abrió la Convocatoria Somos Seguridad Vial, un programa que financia y acompaña proyectos diseñados para reducir riesgos viales.
En su cuarta edición, la iniciativa busca identificar y acelerar soluciones desarrolladas por donatarias autorizadas, así como organizaciones de la sociedad civil y startups, con capacidad de implementarse en zonas donde se concentra la siniestralidad con el fin de generar resultados medibles en la protección de los usuarios más vulnerables. Entre 2023 y 2025, se impartieron talleres informativos y de sensibilización a cerca de 27 mil jóvenes y se capacitaron a cerca de 70 formadores en seguridad vial.
Desde sus primeras ediciones, la iniciativa ha evolucionado hacia un modelo que articula a actores del ecosistema para desarrollar soluciones escalables y replicables. Este enfoque permite atender problemáticas inmediatas e incidir en las condiciones que originan los riesgos viales.
Este año el programa incorpora ajustes para fortalecer la calidad de las propuestas y ampliar su alcance. Entre ellos destacan mentorías especializadas para los finalistas, así como la incorporación de criterios que valoran la capacidad de mejora de los proyectos a lo largo del proceso.
Asimismo, la convocatoria refuerza la integración de la perspectiva de género como un elemento relevante en la evaluación para impulsar soluciones más inclusivas y alineadas a los distintos patrones de movilidad.
Las iniciativas deberán implementarse en las zonas de influencia de Aleatica en México, lo que permite enfocar los esfuerzos en contextos donde existen condiciones de riesgo identificadas y oportunidades de intervención.
El programa se enmarca en el Segundo Decenio de Acción para la Seguridad Vial 2021–2030 y se alinea al Decenio de Naciones Unidas de Transporte Sostenible 2026–2035, al integrar una visión que vincula la seguridad vial con sistemas de movilidad más seguros, accesibles e incluyentes.
“Buscamos soluciones que no se queden en el papel. Este programa apuesta por proyectos que puedan implementarse, medirse y escalarse para reducir riesgos viales en contextos reales”, señaló Bosco Martí, Presidente de la Fundación Aleatica.
Qué proyectos busca impulsar la Convocatoria Somos Seguridad Vial
La edición 2026 se estructura en tres líneas de acción:
● Seguridad sobre dos ruedas: enfocada en la protección de motociclistas.
● Transformando puntos de riesgo: orientada a proyectos integrales de seguridad vial, alineados al enfoque de Sistema Seguro, en entornos escolares y zonas de alta siniestralidad, para prevenir hechos de tránsito y promover conductas seguras.
● Cultura vial en movimiento: dirigida a modificar conductas de riesgo.
Las propuestas deberán atender factores de riesgo clavecomo exceso de velocidad, no uso de equipamiento y conducción de riesgo de motociclistas, no uso de cinturón de seguridad en todos los ocupantes, consumo de alcohol o estupefacientes al conducir, uso de celular y otros distractores, rebases inseguros, atropellamientos.
Cómo participar:
El registro estará abierto del 12 de mayo al 25 de junio de 2026.
Se financiarán tres proyectos por un monto total de $1,050,000 MXN junto con un acompañamiento de ocho meses para llevar a buen puerto las iniciativas.
Postula tu proyecto y gana hasta $400,000 pesos para hacerlo realidad.
Fue mi abuela quien me dio mi primera taza de café negro; probablemente tendría unos 14 años. Desde ese momento comenzó mi relación con la bebida. Sobra decir que cuando Starbucks llegó a México, yo ya disfrutaba de mi adicción y, como mercadólogo, poder hacerlo dentro del universo de una marca con tanta historia en el marketing simplemente me atrapó.
Desde entonces jamás he ocultado mi gusto por la marca. Lo sé, habrá quien diga que hay mejor café en México y concederé incluso que probablemente tengan razón. Pero la marca de la sirena tiene dos cosas que me atraen más allá del oscuro elixir.
La primera es su filosofía sobre el tercer espacio. Las personas tenemos nuestro hogar, definido como el primer espacio; el trabajo es el segundo, pero la marca siempre ha pugnado —sin ocultarlo jamás— por convertirse en el tercero: ese sitio donde uno puede disfrutar su bebida, trabajar, aprender, convivir o simplemente existir un rato. El concepto, desde que lo conocí, me pareció cautivador.
El segundo aspecto es su relación con la sostenibilidad. El hecho de que el 99% del café de la marca provenga de abastecimiento ético me parece sensacional. Y sí, lo sé bien: hay cosas que podría mejorar, como el uso de plásticos y otros temas pendientes. Pero, en esencia, veo en Starbucks a una organización que quiere mejorar y trabaja para hacerlo. ¿Perfectible? Sin duda… pero créanme, salir al mundo y decir “quiero hacer algo que deje impacto y estoy trabajando en ello”, no es algo que cualquier marca haga.
Para muestra, su última acción.
Tienda Insignia Starbucks, Casa de las Sirenas
Me encantan las tiendas temáticas y las insignia. De hecho, cuando una gran marca abre una nueva, procuro visitarla. Creo que son de los mejores espacios para entender su cultura, su visión y hasta sus contradicciones. En ese tenor recibí con entusiasmo el comunicado donde Starbucks anunció la apertura de su nueva cafetería insignia en Guadalajara. Y por si eso no bastara… está dedicada a las mujeres. las mujeres.
Tienda Insignia Starbucks, Casa de las Sirenas, Guadalajara. Imagen, cortesía de Starbucks.
La sirena no llegó al logo de Starbucks por casualidad. Fue elegida como signo de seducción irresistible, la criatura mítica que atraía a los marineros hacia algo que no podían evitar. Hoy, la nueva tienda retoma el simbolismo y se bautiza como Casa de las Sirenas, pero la marca da un giro interesante al simbolismo: si durante décadas la sirena representó la atracción del café, ahora también representa a las mujeres que están detrás de él, las que lo cultivan, las que lo sirven, las que construyen comunidad alrededor de él. El significado se amplía.
Casa de las Sirenas, no es solamente una tienda más de Starbucks. La marca la plantea como un espacio diseñado para impulsar oportunidades económicas, capacitación y desarrollo para mujeres en Jalisco.
Y aquí es donde el concepto del “tercer espacio” adquiere una dimensión mucho más interesante.
Porque durante años muchas marcas han hablado de comunidad, inclusión o empoderamiento femenino desde campañas publicitarias perfectamente iluminadas y cuidadosamente producidas… pero otra cosa muy distinta es convertir esos conceptos en infraestructura real. En espacios físicos. En programas permanentes. En acciones que vivan más allá de los copys de Instagram o los comunicados de prensa.
Casa de las Sirenas busca precisamente eso.
Ubicada en Guadalajara, la cafetería fue concebida como un punto de encuentro comunitario donde no solo se sirve café; también se desarrollarán talleres, encuentros y programas de capacitación para mujeres.
¿Cómo trabajará Casa de las Sirenas?
Starbucks explica que el espacio operará bajo dos pilares: Sirena Autónoma, enfocado en empleabilidad y emprendimiento, y Comunidad Sirena, orientado a actividades comunitarias y conversaciones colectivas.
Y honestamente… eso me parece brillante desde la óptica de marca.
¿Por qué? Porque cuando una organización logra que su propósito salga de la letra en los muros y se convierta en una experiencia tangible, la percepción cambia por completo. El branding deja de ser discurso y comienza a convertirse en cultura.
Por si esto no bastara, Starbucks decidió ligar parte de las ventas de la tienda a programas de autonomía económica para mujeres en Jalisco. A través de la iniciativa La Autonomía También es Dulce, desarrollada junto con Fundación Marisa, se apoyará a más de mil mujeres mediante programas de capacitación, liderazgo y emprendimiento.
Y aquí vale la pena detenernos un momento.
En marketing solemos obsesionarnos con métricas que francamente podríamos calificar como superficiales: views, engagement, alcance, viralidad (de hecho varias de ellas se pueden llegar a truquear)… pero las marcas más memorables suelen ser aquellas que logran conectar su operación con algo más profundo que la simple transacción comercial. Las Lovemarks, como solía llamarles Kevin Roberts, se quedan en el imaginario de las personas, construyendo una lealtad que viaja siempre más allá de lo razonable.
No se trata de romantizar a las empresas —eso sería ingenuo—, pero sí de entender que hoy las audiencias esperan mucho más que productos. Esperan postura. Esperan coherencia. Esperan señales de humanidad… y si lo llevamos a negocio, eso también se transforma en engagement e innovaciones que dan dividendos.
Starbucks parece entender bastante bien todo esto.
Incluso el diseño de la tienda fue construido bajo esa lógica. La cafetería reutilizó un antiguo edificio bancario y sumó obras creadas por artistas y diseñadoras del estado. Branding global convertido a local. Los murales de Alejandra Poiré fueron construidos a partir de conversaciones con mujeres, y los azulejos artesanales son obra de LOFA, estudio tapatío liderado por mujeres.
Las grandes marcas no solo compiten por vender productos; compiten por significado. Quieren convertirse en símbolos de algo más grande que ellas mismas. Nike no vende tenis. Apple no vende teléfonos. Starbucks jamás ha vendido únicamente café.
Y aunque habrá quien piense que esto es simplemente marketing de reputación —que sí lo es—, reducirlo únicamente a eso sería simplificar demasiado la conversación.
El contexto actual de las marcas y las regulaciones ESG les exigen hablar de inclusión, sostenibilidad, impacto económico y comunidad… pero no solo hablarlo: demostrarlo.
Casa de las Sirenas no resolverá los problemas de las mujeres en México, pero en Jalisco y en México, sin duda puede ser una bandera, porque la verdad es que en un entorno donde muchas marcas siguen atrapadas en campañas vacías cada 8 de marzo, resulta refrescante ver una iniciativa que al menos intenta construir algo permanente.
Tal vez ahí radica la verdadera fuerza de las marcas contemporáneas: no en parecer perfectas, sino en demostrar voluntad genuina de evolucionar.
Y sí… probablemente siga existiendo mejor café allá afuera.
Pero pocas marcas entienden tan bien como Starbucks que, al final, las personas no solo consumimos productos… consumimos historias, espacios y símbolos con los que queremos relacionarnos.
Luis Maram, Marketing y sostenibilidad Marketer, Speaker, Experto en Marketing y Reputación Linkedin | Creo en el poder transformador de las marcas
Luis Maram es estratega digital especializado en desarrollo de contenidos orientados a visibilidad de marca, reputación y responsabilidad corporativa. Durante años ha acompañado a marcas en el diseño de acciones digitales que inspiran a sus audiencias, generan conexión y producen resultados concretos —desde el content marketing y el social media hasta la inteligencia artificial.
Es Director de Marketing y Media en Expok, donde lidera la estrategia digital de la empresa. Asimismo, edita uno de los blogs de estrategia de contenido y marketing digital más reconocidos de México, LuisMaram.com, y ha impartido más de un centenar de conferencias en México y el extranjero.
En medio de un intenso debate público que ha dominado las redes y los medios durante los últimos días, el secretario de Educación Pública, Mario Delgado Carrillo, reafirmó durante la Primera Reunión Nacional Plenaria Extraordinaria de la SEP que “México no cabe en un solo calendario” y que “la escuela no debe ser una guardería por conveniencia del mercado laboral”.
El funcionario fue más allá al cuestionar la lógica actual del sistema educativo. Según sus palabras, insistir en “una visión tecnocrática que ignora los 45 grados en Sonora o la humedad en la Huasteca, convierte a la escuela después del 15 de junio en una estancia forzada sin propósito pedagógico real”. También señaló que después de ciertas fechas se genera un “tiempo muerto” dedicado principalmente a trámites administrativos.
El contexto del ruido mediático
El anuncio inicial de un adelanto significativo del fin de clases (al 5 de junio de 2026) generó una ola de críticas por parte de padres de familia, docentes y sectores de la oposición, quienes lo interpretaron como una medida improvisada, ya que la justificación del calor extremo y la organización del Mundial de Fútbol 2026 no parecen razonables. El calor no es nuevo en 2026; y respecto al Mundial, México solo albergará 13 juegos y además estarán repartidos en 3 ciudades. En este marco, no es de extrañarse que el anuncio intempestivo de suspender clases 40 días antes del término oficial en todo el país, a la sociedad y a las instituciones educativas les parezca bastante injustificado, por decir lo menos.
Ante el revuelo, la propia Presidencia de la República matizó la propuesta y el secretario Delgado convocó esta reunión extraordinaria con las 32 autoridades educativas estatales para “revisar de raíz” el calendario.
Lo que hoy circula profusamente en videos y publicaciones en redes es, en buena medida, el eco amplificado de estas frases, que han sido tomadas tanto para defender una mayor flexibilidad educativa como para criticar una supuesta ligereza en la gestión del calendario escolar.
🗣️🎒 Padres de familia opinan sobre el adelanto de las vacaciones de verano por Mundial y calor: “Que se pierda mes y medio de clases sí está crítico”; “De por sí la educación no es muy buena para que le recorten tantas semanas”
Un antecedente relevante para la responsabilidad empresarial
Más allá del ruido político y mediático inmediato, el señalamiento de Delgado pone sobre la mesa una cuestión estructural: la profunda interconexión entre el sistema escolar y el funcionamiento del mercado laboral. Al cuestionar que la escuela funcione como un soporte invisible que permite a los padres —principalmente las madres— incorporarse al empleo, el secretario evidencia una realidad que afecta directamente la operación de las empresas.
Este tipo de intervenciones suelen convertirse en precedentes para configuraciones posteriores de la política pública. En un país donde las tareas de cuidado recaen de manera desproporcionada sobre las mujeres, cualquier modificación en los tiempos escolares genera repercusiones concretas en la organización del trabajo, la productividad y los esquemas de conciliación vida-trabajo.
Desde la perspectiva de la responsabilidad social empresarial y los criterios ESG, el tema cobra especial relevancia:
En el componente Social (S), resalta la equidad de género y la economía de los cuidados.
En el Ambiental (E), legitima el argumento climático para replantear rutinas institucionales.
En el de Gobernanza (G), abre la puerta a mayores exigencias de corresponsabilidad por parte del sector privado.
Para las empresas, el interés radica en el potencial de este debate como antecedente. Si se consolida la tendencia hacia calendarios más flexibles o regionalizados, es probable que crezcan las expectativas —y eventualmente las exigencias— sobre políticas de flexibilidad laboral, apoyos al cuidado infantil y capacidad para absorber contingencias que antes resolvía el calendario escolar uniforme.
Lo que hoy parece una polémica pasajera sobre el calendario escolar podría convertirse en una de las discusiones más relevantes para el futuro del trabajo en México. Porque cuando el Estado cuestiona abiertamente el papel de la escuela como soporte indirecto del sistema laboral, también está enviando un mensaje implícito al sector empresarial: parte de esa carga podría desplazarse hacia las organizaciones.
Muchas empresas aún observan estos debates como asuntos ajenos, políticos o exclusivamente educativos. Sin embargo, ignorar esta conversación sería un error estratégico. Los cambios demográficos, la crisis climática, la presión por esquemas laborales más humanos y la creciente centralidad de la economía de los cuidados ya están modificando las expectativas sociales sobre el papel de las compañías. Y tarde o temprano, esas expectativas se traducen en presión reputacional, regulatoria y operativa.
La pregunta no es si el sector privado participará en esta conversación, sino bajo qué condiciones llegará a ella: reaccionando tarde y absorbiendo costos imprevistos, o anticipándose con visión estratégica.
Las empresas que entiendan desde ahora que la sostenibilidad no se limita al carbono ni a los reportes ESG, sino que también implica corresponsabilidad social, flexibilidad laboral y adaptación climática, tendrán ventaja. Las que no, podrían terminar pagando —literalmente— los platos rotos de un sistema que está empezando a redefinir quién cuida, quién absorbe las crisis y quién sostiene realmente la productividad del país.
De última hora
Tras más de cinco horas de diálogo entre el secretario de Educación Pública, Mario Delgado Carrillo, y la Comisión Nacional de Autoridades Educativas (Conaedu), por la tarde del lunes se acordó respetar el calendario escolar vigente. En consecuencia, el cierre del ciclo 2025-2026 NO se adelantará y se mantiene fijo hasta el 15 de julio, discutiéndose además el arranque del ciclo 2027.
Durante décadas, el éxito corporativo se midió casi exclusivamente bajo una misma lógica: crecimiento financiero y maximización de ganancias. Sin embargo, el deterioro ambiental, las crisis sociales y una ciudadanía cada vez más informada han cambiado las expectativas sobre el papel de las empresas. Hoy, el mercado exige algo más que rentabilidad: exige propósito, transparencia e impacto medible.
En ese contexto, cada vez más organizaciones exploran caminos que les permitan demostrar su compromiso de forma tangible. Ahí es donde surge un fenómeno que ha ganado notoriedad global: convertirse en B Corps, una alternativa empresarial que busca equilibrar el rendimiento económico con beneficios sociales y ambientales verificables. Pero, ¿qué está impulsando realmente este auge y por qué más compañías están apostando por este modelo?
¿Qué significa convertirse en B Corps?
Hablar de B Corps implica entender un cambio profundo en la manera de hacer negocios. Una Benefit Corporation —o Corporación de Beneficio Social— es una empresa con fines de lucro que trabaja explícitamente para equilibrar el crecimiento económico con impactos positivos en el medio ambiente, las comunidades y las personas.
La certificación, otorgada por la organización independiente B Lab, exige estándares superiores de propósito, transparencia y responsabilidad. No se trata de una promesa aspiracional ni de campañas de reputación: las empresas deben medir, evaluar y mejorar continuamente su impacto social y ambiental para conservar el distintivo. Por ello, convertirse en B Corps representa para muchas organizaciones una transformación estructural de su modelo de negocio.
#Rethink achieves B Corp certification in North America 🌱🏆 endorsed by B Lab. More than just creativity, it's committed to social and environmental impact, with shared profits and diverse leadership. 🌍 #BCorp#Sustainability#Creativityhttps://t.co/y8RjPdXcLo
Convertirse en B Corps como respuesta a la presión por la sostenibilidad
El incremento de reportes ESG, regulaciones sobre divulgación no financiera y una ciudadanía más crítica han generado un nuevo escenario para las empresas. Actualmente, no basta con decir que una compañía es sostenible; también debe demostrarlo mediante evidencia verificable.
En este contexto, muchas organizaciones recurren a certificaciones independientes como una manera de validar sus esfuerzos y fortalecer la confianza con sus grupos de interés. La certificación B Corp ha ganado terreno precisamente porque evalúa el impacto integral de una empresa y no únicamente una dimensión específica, como ocurre con otros distintivos.
No es casualidad que el movimiento haya crecido rápidamente. Desde su creación en 2006, existen más de 10 mil empresas certificadas en 215 países y alrededor de 160 industrias. Este crecimiento refleja una necesidad creciente de demostrar coherencia entre discurso y acción corporativa.
Las cinco áreas que evalúan a las empresas
Uno de los elementos que ha fortalecido la credibilidad del modelo B Corp es el rigor del proceso de evaluación. Para certificarse, las organizaciones deben responder más de 150 preguntas respaldadas con evidencia documental dentro de la Evaluación de Impacto B.
El análisis contempla cinco dimensiones clave: gobernanza, trabajadores, comunidad, medio ambiente y clientes. La revisión incluye aspectos tan diversos como la inclusión del impacto social en la toma de decisiones, la equidad salarial, la eficiencia energética, las prácticas comunitarias o la relevancia social del producto o servicio.
Además, la certificación no es permanente ni automática. Las empresas deben alcanzar una puntuación mínima de 80 sobre 200 puntos y publicar sus resultados. Después, cuentan con tres años para implementar mejoras que les permitan mantener el reconocimiento, reforzando así una cultura de mejora continua.
¿Por qué más compañías buscan convertirse en B Corps?
Uno de los factores que explica el auge de esta certificación es su potencial para generar resiliencia empresarial. Diversas investigaciones muestran que las compañías B Corp suelen destacar por su capacidad de innovación, debido a que buscan constantemente mejorar sus impactos económicos, sociales y ambientales.
Este enfoque también fortalece su reputación frente a inversionistas, consumidores y talento. En un mercado donde las nuevas generaciones priorizan el propósito laboral, las B Corps suelen resultar atractivas para quienes buscan empleos alineados con valores y sentido de contribución.
Incluso existen señales de desempeño económico favorable. Datos de B Lab UK muestran que las empresas B Corp registraron un crecimiento del 23% entre 2023 y 2024, frente al 17% de las empresas no certificadas. Asimismo, se reportó un crecimiento del 22% entre el momento de la certificación y la recertificación de estas organizaciones.
El debate sobre el ecoblanqueo y los desafíos del modelo
Pese a su crecimiento, el modelo no ha estado libre de cuestionamientos. Algunas voces han acusado a ciertas empresas de utilizar la certificación como una herramienta reputacional sin generar cambios profundos, alimentando preocupaciones sobre posibles prácticas de ecoblanqueo.
Casos como la certificación de Nespresso en 2022 generaron controversia dentro de la propia comunidad B Corp. Varias empresas cafeteras certificadas cuestionaron públicamente la decisión, argumentando preocupaciones relacionadas con derechos humanos y estándares insuficientes. De forma similar, BrewDog perdió su certificación tras denuncias sobre acoso laboral.
Estas críticas evidenciaron la necesidad de fortalecer los procesos de validación. En respuesta, B Lab actualizó sus estándares con criterios más rigurosos y verificaciones acreditadas por terceros, buscando reforzar la transparencia y garantizar que las empresas mantengan mejoras constantes y verificables.
Más que una certificación, una transformación empresarial
Aunque no representa una solución absoluta a los desafíos ambientales, sociales y económicos, el movimiento B Corp sí ha abierto una conversación relevante sobre el propósito empresarial. Frente a modelos centrados exclusivamente en el valor para el accionista, esta certificación propone una visión más amplia de creación de valor.
En ese sentido, convertirse en B Corps no solo significa obtener un sello de reconocimiento, sino adoptar un compromiso legal, operativo y moral con una economía más inclusiva, equitativa y regenerativa. Y precisamente esa visión de largo plazo parece ser una de las razones más poderosas detrás de su creciente auge.
La industria automotriz enfrenta uno de los mayores desafíos de su historia: reducir el impacto ambiental de sus operaciones sin comprometer productividad, innovación ni competitividad. En este contexto, cada avance hacia procesos de manufactura más limpios se convierte en un caso de estudio relevante para empresas, especialistas en sostenibilidad y consumidores interesados en el futuro de la movilidad. Toyota ha decidido asumir ese reto desde el corazón de su producción.
La noticia proviene de Japón, donde la planta sostenible de Toyota ubicada en Tahara alcanzó la neutralidad de carbono, convirtiéndose en la primera fábrica de la compañía en lograr este objetivo. Más allá del simbolismo, el caso resulta relevante porque demuestra cómo una instalación industrial de gran escala —con décadas de operación— puede transformarse mediante energías renovables, eficiencia energética y estrategias de reducción de emisiones.
La planta sostenible de Toyota y su transformación hacia la neutralidad de carbono
La planta de Tahara, ubicada en Japón, produce vehículos Toyota desde enero de 1979. Con cerca de 9 mil empleados y una extensión de 4.03 kilómetros cuadrados, se trata de una de las instalaciones de manufactura más grandes de la empresa en el país. Durante años, la fábrica ha trabajado en disminuir las emisiones derivadas de la producción automotriz, concentrándose especialmente en aquellas generadas dentro de sus propias instalaciones.
El resultado de estos esfuerzos es significativo: Tahara se convirtió en la primera fábrica neutra en carbono de Toyota. Este avance responde al compromiso global de la automotriz japonesa de alcanzar la neutralidad de carbono para 2050, una meta que requiere intervenir desde la fabricación hasta el ciclo de vida completo de los vehículos.
It turns out to be next to the Toyota Motors Tahara Plant, one of Toyota's major factories in Japan.
Toyota seems to have a ~34% stake in the project as per @GlobalEnergyMon's database.
You can see newly-made cars lined up for shipping, and even a test track for test driving! pic.twitter.com/wLd337qTZL
Uno de los factores clave fue la integración de infraestructura de energía renovable. En 2023, Toyota incorporó cinco aerogeneradores de 145 metros de altura, considerados entre los más altos de Japón, reforzando así su capacidad para producir energía limpia directamente en el sitio.
¿Qué tecnologías impulsaron a la planta sostenible de Toyota?
La apuesta por energías renovables no se limitó a la energía eólica. Posteriormente, la empresa instaló alrededor de 1,200 paneles solares en áreas cercanas a la pista de pruebas de la planta, con una capacidad de generación de 530 kW. Además, la compañía ya contempla ampliar esta infraestructura con nuevas instalaciones solares en zonas de estacionamiento.
Sin embargo, la estrategia no dependió exclusivamente de producir energía renovable. Toyota también trabajó en disminuir emisiones industriales mediante medidas de eficiencia energética y el uso de hidrógeno de combustión limpia en distintos procesos de manufactura. Esto refleja un enfoque más integral, donde reducir emisiones implica intervenir múltiples puntos del sistema productivo.
La experiencia de Tahara deja una lección importante: incluso industrias históricamente intensivas en carbono pueden avanzar hacia modelos más sostenibles cuando combinan innovación tecnológica con metas ambientales de largo plazo.
Neutralidad de carbono: una meta que Toyota busca acelerar
El caso de Tahara no ocurre de manera aislada. Toyota ha desplegado objetivos específicos en distintas regiones para acelerar su transición. En Europa, por ejemplo, Toyota Motor Europe busca alcanzar la neutralidad de carbono total para 2040 y pretende que todas sus instalaciones propias sean neutras en carbono para 2030.
Como parte de esta estrategia, en 2025 la compañía puso en marcha el sistema Toyota Circular Factory en su planta de Burnaston, en Derbyshire, Reino Unido.
Esta iniciativa busca procesar vehículos al final de su vida útil bajo un modelo basado en circularidad y aprovechamiento de materiales.
El sistema se centra en tres ejes: reutilización de piezas, remanufactura de componentes y recuperación de materiales reciclables. Según estimaciones de Toyota Motor Europe, la planta podrá reciclar aproximadamente 10 mil vehículos al año, recuperar 300 toneladas de plástico de alta pureza y rescatar alrededor de 8,200 toneladas de acero.
Economía circular: el siguiente paso de la industria automotriz
Para Toyota, alcanzar la neutralidad de carbono no solo implica modificar el consumo energético de las fábricas. También supone repensar el destino de los vehículos una vez que concluyen su ciclo de vida útil. Bajo esta lógica, la economía circular se posiciona como una pieza clave dentro de su estrategia ambiental.
Leon van der Merwe, vicepresidente de Economía Circular de Toyota Motor Europe, ha señalado que el objetivo es expandir este tipo de operaciones en toda Europa e, incluso, colaborar con otras organizaciones interesadas en avanzar hacia modelos de producción circulares.
Este enfoque responde a una realidad ineludible: el impacto ambiental de un automóvil no termina cuando sale de la línea de producción. La reutilización de componentes y el aprovechamiento de materiales pueden reducir considerablemente la demanda de nuevos recursos y las emisiones asociadas.
La industria automotriz acelera la reducción de emisiones industriales
Toyota no es la única empresa que está apostando por disminuir el impacto de la manufactura automotriz. La sueca Polestar, especializada en vehículos eléctricos, informó una reducción del 31% en emisiones por vehículo vendido desde 2020, impulsada principalmente por el uso de energía renovable en la producción y fabricación de baterías.
El paralelismo resulta interesante porque muestra una tendencia más amplia dentro del sector: sustituir combustibles fósiles por fuentes limpias en procesos industriales. En este sentido, el uso de aerogeneradores y paneles solares en Tahara parece alinearse con una estrategia similar.
Además, empresas como Volvo también avanzan hacia procesos de producción climáticamente neutros, al tiempo que preparan la manufactura de nuevos modelos eléctricos para los próximos años.
Por qué la planta sostenible de Toyota podría marcar un precedente
De acuerdo con un informe del Foro Económico Mundial en colaboración con McKinsey, gran parte de las emisiones de carbono de los materiales utilizados por el sector automotriz podrían reducirse antes de 2030 sin generar incrementos netos en costos. Esto significa que muchas de las soluciones tecnológicas ya existen y podrían implementarse de inmediato.
En este escenario, la planta sostenible de Toyota representa algo más que un logro corporativo: funciona como evidencia de que las fábricas existentes pueden adaptarse a nuevas exigencias climáticas sin necesidad de empezar desde cero. La transición, aunque compleja, parece cada vez más viable.
La historia de Tahara también rompe con la idea de que la sostenibilidad industrial depende únicamente de nuevas construcciones. En cambio, demuestra que instalaciones con décadas de operación pueden evolucionar si existe inversión, visión estratégica y objetivos claros.
El caso de la planta sostenible de Toyota en Tahara muestra cómo la neutralidad de carbono puede dejar de ser una aspiración lejana para convertirse en una realidad tangible dentro de sectores altamente industrializados. La combinación de energía eólica, paneles solares, hidrógeno limpio y eficiencia energética evidencia que la transformación industrial ya está ocurriendo.
Al mismo tiempo, este avance abre una conversación más amplia sobre el futuro de la manufactura automotriz. Mientras las empresas enfrentan presiones regulatorias, climáticas y sociales, ejemplos como el de Toyota sugieren que el camino hacia operaciones más sostenibles no solo es posible, sino cada vez más necesario para mantener competitividad y legitimidad en el largo plazo.
Durante los últimos años, el debate sobre los criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ESG, por sus siglas en inglés) ha estado marcado por posturas encontradas. Mientras algunos sectores han cuestionado su efectividad e incluso han impulsado narrativas anti-ESG, los inversionistas parecen enviar un mensaje distinto: lejos de perder relevancia, estos factores continúan siendo determinantes al momento de evaluar riesgos y oportunidades de negocio.
Una encuesta de GlobeScan aplicada a más de 8 mil inversionistas minoristas en 23 mercados confirma una tendencia que desafía las percepciones más escépticas. A pesar del cambio en el lenguaje sobre inversión responsable y del ruido mediático alrededor de los ESG, las convicciones que impulsan estas decisiones permanecen firmes.
El riesgo climático, la desigualdad económica y la búsqueda de rendimientos sostenibles siguen estando en el centro de la conversación financiera.
Accionistas y ESG: una relación que se mantiene firme
Hablar de accionistas y ESG ya no implica únicamente abordar temas reputacionales o estrategias de sostenibilidad corporativa. Para muchos inversionistas, estos factores se han convertido en una lente para interpretar la capacidad de resiliencia de una empresa frente a riesgos complejos y cada vez más visibles.
Los resultados del estudio muestran que poco más del 80% de los encuestados en 2025 considera que la desigualdad económica representa uno de los principales riesgos para los inversionistas, una cifra prácticamente idéntica a la registrada en 2020. De manera similar, la percepción del cambio climático como un riesgo relevante para la inversión se mantuvo estable durante el mismo periodo.
Esta consistencia resulta especialmente significativa si se considera el contexto reciente. En distintos mercados se intensificó la retórica anti-ESG, cuestionando el valor de integrar criterios de sostenibilidad en las decisiones financieras. Sin embargo, los datos sugieren que los inversionistas han optado por priorizar señales de largo plazo sobre debates coyunturales.
¿Por qué los accionistas y ESG siguen siendo relevantes?
Uno de los hallazgos más relevantes del estudio está relacionado con el desempeño financiero. La idea de que las inversiones responsables pueden generar mayores rendimientos ganó terreno entre los inversionistas minoristas. En 2025, el acuerdo total con esta afirmación aumentó siete puntos porcentuales hasta alcanzar el 77%.
Además, el porcentaje de quienes expresaron un acuerdo firme respecto a esta relación también creció siete puntos, situándose en 32%. Esto refleja un cambio importante: la responsabilidad corporativa ya no se percibe únicamente como una obligación ética o regulatoria, sino como un elemento vinculado directamente con la rentabilidad.
El fortalecimiento de esta percepción envía una señal clara al mercado. Para muchos inversionistas, las empresas capaces de gestionar riesgos sociales y ambientales con eficacia tienen mayores posibilidades de generar valor sostenido en el tiempo, incluso en contextos económicos inciertos.
La desigualdad y el clima siguen marcando las decisiones de inversión
Durante mucho tiempo, los factores financieros tradicionales dominaron las conversaciones entre inversionistas. Sin embargo, hoy variables como la desigualdad económica o los impactos del cambio climático forman parte de los análisis estratégicos sobre desempeño empresarial y estabilidad de largo plazo.
La persistencia de estas preocupaciones indica que muchos accionistas ya no entienden la sostenibilidad como un elemento aislado, sino como una dimensión integrada a la gestión del riesgo. Las afectaciones derivadas de fenómenos climáticos, tensiones sociales o brechas económicas pueden traducirse en interrupciones operativas, pérdida de reputación o menor competitividad.
Desde esta perspectiva, accionistas y ESG conforman una conversación que va más allá de tendencias temporales. Se trata de entender cómo una organización se prepara para enfrentar desafíos sistémicos que podrían impactar tanto sus operaciones como su capacidad de crecimiento.
Lo que las empresas deben entender sobre accionistas y ESG
Para las empresas, estos resultados implican un cambio importante en la manera de comunicar y ejecutar sus estrategias de sostenibilidad. Ya no basta con presentar iniciativas sociales o ambientales como elementos complementarios de posicionamiento de marca. Hoy existe una expectativa más alta por parte de los inversionistas.
La evidencia apunta a que abordar de manera creíble problemáticas como la desigualdad o el riesgo climático puede fortalecer la confianza de los accionistas, especialmente cuando estas acciones están claramente vinculadas con la resiliencia empresarial y la creación de valor.
En otras palabras, accionistas y ESG representan una relación cada vez más orientada hacia la rendición de cuentas y los resultados tangibles.
Las organizaciones que logren conectar sus prácticas responsables con desempeño financiero y visión de largo plazo podrían estar mejor posicionadas para mantener el respaldo de sus inversionistas.
La encuesta de GlobeScan, realizada entre julio y agosto de 2025 a más de 8,400 consumidores que poseen acciones en 23 mercados, deja ver un panorama claro: las convicciones detrás de la inversión responsable no solo permanecen, sino que en algunos casos se fortalecen. Pese a los cambios en el discurso público, los factores ESG siguen influyendo en la forma en que muchos inversionistas evalúan el futuro de las compañías.
En un entorno donde la confianza se ha convertido en uno de los activos más valiosos, las empresas enfrentan un reto cada vez más evidente: demostrar que sus compromisos ambientales y sociales no son promesas aisladas, sino parte de una estrategia capaz de sostener el desempeño y generar valor en el largo plazo. Aquí radica, precisamente, la vigencia de accionistas y ESG en la conversación empresarial actual.
El planeta se calienta a un ritmo alarmante. Las tensiones geopolíticas en Oriente Medio y Ucrania escalan mientras el riesgo de una confrontación nuclear vuelve a ocupar un lugar incómodo en las conversaciones internacionales. Al mismo tiempo, tecnologías como la inteligencia artificial avanzan con una velocidad que desafía la capacidad humana para comprenderlas y regularlas. En medio de esta combinación de incertidumbre y amenaza, existe un símbolo que, desde hace casi ocho décadas, busca advertir al mundo sobre los peligros que enfrenta la humanidad: el Reloj del Juicio Final.
En enero de 2026, el reloj marcó 85 segundos para la medianoche, el punto más cercano al desastre registrado hasta ahora. Aunque no se trata de una medición científica exacta, sí representa el consenso de expertos que analizan amenazas globales capaces de alterar el futuro de la civilización. La pregunta inevitable surge entonces: ¿quién decide la hora del Reloj del Juicio Final y por qué millones de personas alrededor del mundo siguen observándolo con tanta atención?
¿Quién decide la hora del Reloj del Juicio Final?
Detrás de las manecillas simbólicas del reloj no hay un algoritmo ni una autoridad gubernamental. La decisión recae en el consejo científico y de seguridad del Bulletin of the Atomic Scientists, organización creada por científicos vinculados al Proyecto Manhattan tras los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki. Cada año, este grupo de académicos, científicos y diplomáticos debate los riesgos existenciales que amenazan al planeta y busca alcanzar un consenso sobre qué tan cerca está la humanidad del abismo.
La directora ejecutiva del Bulletin, Alexandra Bell, advierte que la última década ha sido un lento avance hacia peligros cada vez mayores. Desde su perspectiva, las amenazas actuales no solo coexisten, sino que se alimentan mutuamente: el cambio climático intensifica conflictos, mientras la incorporación de inteligencia artificial en decisiones militares añade incertidumbre a escenarios ya de por sí frágiles.
⏰ | AHORA: EL RELOJ DEL JUICIO FINAL AHORA ESTÁ A 85 SEGUNDOS DE LA MEDIANOCHE. LO MÁS CERCANO DE LA HISTORIA. pic.twitter.com/rYCggnlG52
Aunque el ajuste suele anunciarse una vez al año, el comité tiene la facultad de mover las manecillas cuando las circunstancias lo ameriten.
La lógica es simple: si el mundo cambia drásticamente, el reloj también debe hacerlo.
Un reloj nacido del miedo… y de la responsabilidad
El origen del Reloj del Juicio Final se remonta a 1947, cuando científicos nucleares que habían participado en el Proyecto Manhattan decidieron alertar al público sobre el enorme poder destructivo que ayudaron a crear. Muchos de ellos cargaban con culpa y preocupación tras comprender que la humanidad había adquirido, por primera vez, la capacidad real de autodestruirse.
El primer reloj fue diseñado por Martyl Langsdorf, artista y esposa de un físico nuclear, quien eligió colocar las manecillas a siete minutos de la medianoche. La decisión, en principio, obedeció más al diseño gráfico que a un cálculo matemático, pero terminó convirtiéndose en uno de los símbolos políticos y científicos más reconocibles del último siglo.
Desde entonces, el reloj evolucionó hasta convertirse en una herramienta de comunicación pública. Más allá de medir amenazas, busca traducir debates científicos complejos en una imagen poderosa y comprensible: el tiempo se agota.
La Guerra Fría y el momento en que el reloj empezó a avanzar
En 1949, la Unión Soviética realizó con éxito su primera prueba nuclear, detonando oficialmente la carrera armamentística. Como respuesta, las manecillas avanzaron de siete a tres minutos para la medianoche, marcando uno de los primeros grandes cambios del símbolo.
A lo largo de las décadas siguientes, el reloj se movió según acontecimientos internacionales. En 1953, tras el desarrollo de la bomba de hidrógeno, se acercó aún más al desastre. Más adelante, acuerdos diplomáticos entre potencias permitieron alejarlo parcialmente, demostrando que la cooperación internacional también podía comprar tiempo.
El momento más optimista llegó en 1991, al término de la Guerra Fría, cuando el reloj alcanzó 17 minutos para la medianoche, la distancia más lejana registrada. En ese momento, el Bulletin llegó a declarar que el mundo parecía entrar en una nueva era.
La hora del Reloj del Juicio Final ya no depende solo de armas nucleares
Durante años, el reloj estuvo ligado casi exclusivamente al riesgo de una guerra nuclear. Sin embargo, en 2007, bajo una nueva dirección, el Bulletin amplió el alcance del análisis para incorporar amenazas humanas emergentes como el cambio climático y las tecnologías disruptivas.
La decisión no estuvo exenta de críticas. Algunos especialistas consideraron que integrar más factores diluía el mensaje original del reloj. Pero sus defensores argumentaron que el verdadero riesgo existencial ya no podía analizarse de forma aislada: los problemas globales interactúan entre sí.
El debate sigue vigente, especialmente frente a tecnologías como la inteligencia artificial. Expertos han advertido sobre la posibilidad de que sistemas de IA sean incorporados en decisiones militares sensibles, un escenario que Alexandra Bell considera particularmente inquietante debido al margen de error que implica.
Nuclear weapons states are considering using AI in their command and control systems.
Can we trust the integration of AI into systems that can lead to catastrophic consequences due to a single error?
Sign up for an expert discussion on this question and more tomorrow, 2/19. ⬇️ https://t.co/JpocKb2OXp
— Bulletin of the Atomic Scientists (@BulletinAtomic) February 18, 2026
De los minutos a los segundos: ¿por qué estamos tan cerca?
En 2020, el reloj dejó de medir minutos para comenzar a contar segundos. El Bulletin justificó el cambio debido al debilitamiento del control de armamento, la insuficiente respuesta climática, el crecimiento de la desinformación y los riesgos asociados con la IA.
La situación empeoró en enero de 2026, cuando el reloj se posicionó a tan solo 85 segundos de la medianoche. Según el comité, el aumento de conflictos internacionales, el riesgo nuclear y el acelerado desarrollo tecnológico explican este escenario sin precedentes.
Bell ha sido clara al respecto: mientras más armas existan durante más tiempo, mayores serán las probabilidades de que algo salga mal. La humanidad, insiste, no debe confundir décadas sin ataques nucleares con una verdadera seguridad.
¿Puede el reloj ayudarnos a evitar el desastre?
A primera vista, un símbolo parece insuficiente frente a amenazas tan complejas. Sin embargo, quienes trabajan detrás del reloj sostienen que su verdadero valor radica en la conciencia pública. El objetivo nunca ha sido sembrar pánico, sino incentivar conversaciones incómodas y empujar a líderes y ciudadanos hacia la acción.
Rachel Bronson, quien lideró el Bulletin antes de Bell, observó algo revelador: las personas tienden a temer más aquello que no entienden. Quizá por eso el reloj resulta tan poderoso; transforma escenarios difíciles de imaginar —como un invierno nuclear o una pandemia devastadora— en algo visible y tangible.
La historia también ofrece razones para no caer en el fatalismo. Quienes han dedicado décadas al estudio de estos riesgos recuerdan que la humanidad ya ha reducido arsenales nucleares y superado momentos límite. El problema no es la imposibilidad del cambio, sino la lentitud política para actuar.
“A world splintering into ‘us versus them’ will leave all of humanity more vulnerable,” said Bulletin Science and Security Board Chair Daniel Holz.
— Bulletin of the Atomic Scientists (@BulletinAtomic) January 27, 2026
La hora del Reloj del Juicio Final también depende de la ciudadanía
Hablar del fin del mundo puede resultar paralizante. Frente a amenazas globales tan inmensas, muchas personas optan por ignorarlas o relegarlas al fondo de sus preocupaciones cotidianas. Sin embargo, Alexandra Bell insiste en que pensar que la ciudadanía no tiene poder es una idea equivocada.
Para ella, la historia del control nuclear demuestra que la presión social sí modifica decisiones políticas. Aunque las preocupaciones económicas, la seguridad o el acceso a la salud ocupen la agenda inmediata de millones de personas, ignorar los riesgos existenciales podría hacer irrelevante cualquier otra discusión.
La enseñanza detrás del reloj parece incómoda, pero necesaria: si la humanidad falla en los desafíos más importantes —sobre todo el nuclear—, poco importará lo demás.
El Reloj del Juicio Final no predice el futuro ni funciona como un cronómetro científico del apocalipsis. Su verdadero poder está en recordarnos algo profundamente humano: las amenazas más graves rara vez aparecen de golpe; suelen construirse lentamente, entre decisiones políticas fallidas, avances tecnológicos sin regulación y crisis globales que se agravan mutuamente.
Quizá por eso el mundo sigue tomando tan en serio este símbolo. Porque, más allá del miedo, plantea una pregunta incómoda pero urgente: si aún quedan segundos antes de la medianoche, ¿qué estamos dispuestos a hacer para ganar tiempo?
En los pasillos de los supermercados, las palabras “natural”, “eco”, “sostenible” o “respetuoso con el planeta” se han convertido en verdaderos imanes para consumidores cada vez más conscientes. Frente a un anaquel saturado de opciones, muchos compradores buscan señales rápidas que les permitan elegir productos alineados con sus valores ambientales. Sin embargo, ¿qué ocurre cuando esos mensajes no necesariamente reflejan un menor impacto ecológico? La respuesta podría poner en entredicho gran parte de las promesas “verdes” presentes en la industria alimentaria.
Un reciente estudio australiano abre una conversación incómoda sobre la falsa sostenibilidad y el papel que juegan las etiquetas ambientales en la toma de decisiones. La investigación reveló que algunos alimentos que presumían beneficios ecológicos, lejos de representar mejores alternativas, generaban mayores emisiones de carbono que productos similares sin dichos distintivos. Esto plantea una pregunta urgente: ¿se está ayudando al consumidor a decidir mejor o se está aprovechando su preocupación ambiental para vender más?
La promesa verde en el supermercado
Durante años, las etiquetas ambientales han ganado terreno como un recurso de diferenciación comercial. Conceptos como “natural”, “vegano”, “responsable” o “sostenible” apelan a una creciente sensibilidad sobre el cambio climático, la biodiversidad y el impacto de los sistemas alimentarios.
Sin embargo, un análisis realizado por investigadores del Instituto George para la Salud Global, que revisó más de 27 mil productos en supermercados australianos, encontró que casi cuatro de cada diez alimentos incluían algún tipo de declaración relacionada con sostenibilidad. El problema no estaba únicamente en la abundancia de mensajes, sino en su falta de sustento verificable.
La mayoría de estas afirmaciones, según el estudio, eran autodeclaradas por las propias marcas, sin supervisión o certificación independiente. Esto incrementa el riesgo de que mensajes aparentemente responsables terminen convirtiéndose en simples estrategias de posicionamiento.
Falsa sostenibilidad: cuando las etiquetas dicen más de lo que prueban
Uno de los hallazgos más preocupantes es que muchas expresiones ambientales utilizadas en empaques carecen de definiciones legales claras. Términos como “natural” o “sostenible” pueden interpretarse de distintas maneras, pero pocas veces están respaldados por criterios estandarizados.
La profesora Alexandra Jones, líder del programa de gobernanza alimentaria del instituto, advirtió que estas afirmaciones pueden convertirse en una forma de ecoblanqueo o greenwashing. Cuando no existen parámetros transparentes, el consumidor asume beneficios ambientales que quizá nunca fueron comprobados.
La falsa sostenibilidad surge precisamente en ese espacio gris: cuando un mensaje genera percepción de responsabilidad ambiental sin evidencia suficiente para sostenerla.
Más allá del marketing, esto pone en riesgo la confianza hacia las marcas y la credibilidad de los compromisos ESG.
¿Un producto “verde” puede contaminar más?
En un segundo estudio, los investigadores evaluaron si los productos con afirmaciones relacionadas con el clima realmente tenían menores emisiones de carbono. Aunque, en términos generales, algunos sí mostraron mejores resultados, ciertas categorías arrojaron conclusiones completamente opuestas.
Particularmente en productos cárnicos y de confitería —sectores tradicionalmente asociados con una alta huella ambiental— los alimentos que presumían beneficios ecológicos registraron emisiones significativamente mayores que sus equivalentes sin etiquetas “verdes”.
El hallazgo resulta especialmente problemático porque expone una contradicción relevante: un consumidor puede creer que está reduciendo su impacto ambiental cuando, en realidad, podría estar haciendo exactamente lo contrario.
La crisis de confianza detrás de la falsa sostenibilidad
La confianza del consumidor se convierte en uno de los principales daños colaterales de esta situación. Cuando etiquetas como “amigable con el carbono” aparecen en productos con impactos elevados, la información deja de ser útil y se transforma en un elemento potencialmente engañoso.
De acuerdo con especialistas en políticas de marketing y sostenibilidad, el exceso de términos ambiguos ha generado un entorno de confusión. Muchas personas quieren comprar de manera más responsable, pero se enfrentan a mensajes inconsistentes, difíciles de comparar y, en ocasiones, contradictorios.
La falsa sostenibilidad no solo afecta la experiencia de compra; también puede debilitar los avances hacia modelos de consumo más responsables. Si los consumidores dejan de confiar en los mensajes ambientales, incluso las empresas que sí hacen esfuerzos legítimos podrían verse perjudicadas.
¿Por qué seguimos creyendo en las etiquetas verdes?
El interés de los consumidores por productos sostenibles es real y creciente. Investigaciones sobre comportamiento de compra en Australia muestran que aproximadamente la mitad de las personas considera la sostenibilidad al elegir alimentos y suele basarse en mensajes presentes en los empaques.
La razón es simple: el supermercado exige decisiones rápidas. En cuestión de segundos, una palabra o símbolo puede inclinar la balanza entre un producto y otro. Las marcas lo saben y han aprendido a capitalizar esa necesidad de orientación inmediata.
Sin embargo, cuando las afirmaciones realmente útiles conviven con otras vagas o poco fundamentadas, distinguir entre información valiosa y marketing aspiracional se vuelve una tarea casi imposible para el consumidor promedio.
La regulación como antídoto frente al greenwashing
Frente a este panorama, distintos expertos coinciden en que la regulación podría convertirse en una herramienta clave para reducir la ambigüedad. Algunos países ya avanzan hacia sistemas más claros de medición ambiental.
Un ejemplo es el modelo Eco-Score implementado en Francia, que asigna calificaciones visibles y fáciles de interpretar mediante códigos de color similares a un semáforo. El objetivo es permitir comparaciones rápidas entre productos sin depender únicamente de slogans comerciales.
Especialistas señalan que, si las afirmaciones ambientales estuvieran correctamente reguladas, podrían actuar como una poderosa palanca para impulsar cambios reales en la sostenibilidad alimentaria y elevar los estándares de la industria.
Consumir mejor: menos obsesión por etiquetas, más visión integral
Mientras los marcos regulatorios evolucionan, investigadores sugieren un enfoque más amplio para quienes buscan reducir su impacto ambiental. En lugar de concentrarse exclusivamente en productos individuales con promesas verdes, recomiendan observar categorías completas de consumo.
Reducir la ingesta de carne y priorizar frutas, verduras y legumbres suele representar una estrategia más efectiva para disminuir la huella ambiental personal que confiar ciegamente en etiquetas llamativas o declaraciones poco claras. Esto no significa ignorar los mensajes de sostenibilidad, sino aprender a cuestionarlos y buscar evidencia detrás de ellos. En un contexto de creciente conciencia climática, informarse se convierte en una forma de consumo responsable.
La sostenibilidad ya no es un valor marginal: hoy influye en millones de decisiones de compra. Pero precisamente por su relevancia, también se ha convertido en terreno fértil para mensajes ambiguos y promesas difíciles de comprobar. El caso de los supermercados australianos muestra que no todas las etiquetas “verdes” representan necesariamente mejores alternativas ambientales.
La falsa sostenibilidad representa un desafío para consumidores, empresas y reguladores por igual. Mientras no existan estándares claros y verificables, el riesgo de confusión persistirá. En un momento donde la transparencia se ha vuelto indispensable para la reputación corporativa, las marcas tienen frente a sí una oportunidad crucial: demostrar con evidencia que sus compromisos ambientales van más allá del empaque.
Como parte de su compromiso con la atención integral de la salud en comunidades vulnerables, Dr. Vagón, El Tren de la Salud, programa emblema de Fundación Grupo México, anuncia una alianza estratégica con Bayer para la donación de un medicamento de alta especialidad destinado a la protección renal en pacientes que viven con diabetes.
La colaboración contempla la donación de la más innovadora terapia de Bayer, diseñada para detener el avance del daño renal y proteger la salud cardiovascular en personas con diabetes tipo 2, una de las principales causas de insuficiencia renal en el país. El medicamento actuará como un “escudo” para el riñón, al desacelerar el deterioro renal, reducir el riesgo cardiovascular y evitar que los pacientes lleguen a etapas críticas que requieren diálisis o hemodiálisis.
Gracias a esta alianza, comunidades que tradicionalmente no tienen acceso a hospitales de alta especialidad podrán recibir un tratamiento innovador que normalmente no está disponible en zonas alejadas del país.
“Para Bayer es un orgullo unirnos por segunda ocasión a Dr. Vagón. Esta colaboración nos permite estar más cerca de los pacientes que requieren atención y tratamientos especializados para mejorar su calidad de vida. Nuestro compromiso es claro: llevar innovación a donde más se necesita y contribuir, junto con aliados estratégicos, a construir un futuro con mejores oportunidades de salud para todas las personas”, comentó Daniel Londero, Líder de la División Farmacéutica de Bayer en México
En su trayecto, Dr. Vagón, a través de profesionales de la salud, identificará a pacientes en riesgo para brindarles el tratamiento antes de que su condición se convierta en una emergencia irreversible. Nuestro objetivo es evitar tratamientos hospitalarios permanentes que afecten la calidad de vida de las personas y la estabilidad financiera de sus familias.
Con acciones como esta, Dr. Vagón, El Tren de la Salud junto con Bayer fortalecerán su misión de acercar servicios médicos de calidad, innovadores y gratuitos a quienes más lo necesitan en México.
De acuerdo con el Servicio Meteorológico Nacional, el próximo 15 de mayo dará inicio la temporada de huracanes en el Pacífico y a partir del 1 de junio se presentará en el Atlántico, extendiéndose hasta alrededor del 30 de noviembre. Este ciclo coincide con la temporada de lluvias, por lo que organizaciones de respuesta humanitaria como World Vision se preparan en caso de tener que actuar frente a algún desastre natural.
Se estima que cada año, México se ve afectado por un aproximado de 25 ciclones, de los cuales cuatro suelen llegar a tierra, generando diferentes afectaciones que varían dependiendo de la intensidad y trayectoria de estos fenómenos naturales. Datos del perfil nacional de riesgos del 2023 del gobierno mexicano, indicaron que por lo menos 600 mil personas viven en zonas de alto riesgo o riesgo moderado asociado a deslizamientos.
Con el objetivo de atender a las niñas, niños, adolescentes y a las familias que podrían requerir atención inmediata derivado de algún desastre natural, World Vision Latinoamérica y el Caribe reitera su promesa de respuesta humanitaria y anuncia su capacidad instalada de respuesta en siete países: Colombia, Venezuela, Haití, Honduras, El Salvador, República Dominicana y México. Esto es reflejo de sus años de experiencia y sus protocolos definidos para actuar en un lapso menor, por lo que suelen llegar primero hasta el lugar donde su ayuda es requerida.
Como organización humanitaria con más de 40 años de presencia en México y 75 años de labor a nivel mundial, World Vision ha brindado ayuda humanitaria en diferentes momentos clave, por lo que está en condiciones de activar una respuesta integral en un plazo máximo de 36 horas tras una alerta oficial. En una primera etapa de atención, distribuye kits de higiene, alimentos, agua potable y soluciones de refugio.
“Nosotros llegamos a donde nos necesitan, y frente a momentos de emergencia provocados por desastres naturales, en nuestro país somos de los primeros en llegar porque llevamos años trabajando de cerca con las comunidades vulnerables y por ello, desde antes nos preparamos para llevar lo que sabemos que es necesario en momentos de emergencia. El trabajo con autoridades sanitarias locales, voluntarios y organizaciones basadas en la fe es clave para lograr nuestro objetivo”, destacó Mario Valdez, Director Nacional de World Vision México.
De acuerdo con el directivo, su capacidad instalada de atención en nuestro país permite beneficiar a alrededor de 40 mil familias. De cara a la última emergencia provocada por las inundaciones tropicales el año pasado, en la primera fase de atención en Veracruz, se brindó atención a más de 180,370 personas.
En años anteriores World Vision México asistió a la niñez mexicana que se vio afectada por el terremoto de 2017 en Ciudad de México, Morelos, Puebla, Estado de México, Oaxaca y Guerrero. En el 2020 respondió a las inundaciones de ETA y IOTA de 2020 en Tabasco y Chiapas, mientras que en el 2023 apoyó a la población afectada por el Huracán Otis. En el 2024 entregó más de 5 mil despensas y la misma cantidad de kits de higiene y de limpieza para las familias afectadas en Guerrero por el Huracán John.
En un contexto donde los desastres naturales afectan de manera desproporcionada a niñas, niños y adolescentes, World Vision reafirma su compromiso de actuar con rapidez, humanidad y enfoque en derechos. Es por ello que esta organización internacional opera en zonas urbanas, rurales, fronterizas y de difícil acceso, llegando a comunidades donde otros actores humanitarios tardan más en intervenir. Desde Delta Amacuro en Venezuela hasta La Gonâve en Haití, pasando por el Amazonas colombiano y comunidades indígenas en Honduras.
Dentro de la extensa experiencia que tiene World Vision en la atención de alertas sanitarias, destaca la del virus del Ébola en África Occidental (2014) y en la República Centroafricana del Congo (2019) y el virus del Zika en Latinoamérica (2016). Gracias a su labor de ayuda humanitaria, a nivel mundial ha logrado alcanzar a 29,6 millones de personas (14,7 millones de niñas y niños) en respuesta a 59 emergencias en 52 países.
A nivel Latinoamérica y el Caribe, World Vision atendió a más de 300,000 personas en el último ciclo de emergencias, con kits de higiene, alimentos, agua potable, acopio y dignidad. En Haití benefició a más de 225,000 personas, en El Salvador a 86,625 personas y en Honduras a 20,451 familias, mientras que en Colombia favoreció a más de 5,240 familias, demostrando su compromiso y experiencia para brindar atención humanitaria.