Inicio Blog

Escribamos juntos un Futuro Verde con BIC

0

En el marco del Día Internacional del Medio Ambiente conmemorado el próximo 5 de junio, BIC invita a reflexionar y actuar con responsabilidad por la preservación del medio ambiente.

BIC, empresa líder en papelería, encendedores y rastrillos tiene un compromiso con el medio ambiente al ofrecer opciones simples, creativas y confiables para todos, mediante la implementación de procesos de manufactura sustentables y el uso de plástico biodegradable en sus empaques. El objetivo de la compañía es resguardar todo tipo de recursos para la sociedad y futuras generaciones.

Mario Berra, VP de BIC Manufactura Global, comentó “Hoy la sostenibilidad forma parte de todas las decisiones de negocio de BIC y está presente en todas nuestras operaciones. Nos enorgullece decir que hemos logrado que el 80% de la energía que se usa en todas las plantas de BIC alrededor del mundo, sea de origen renovable.”

Como parte de sus acciones de sustentabilidad y filantropía, BIC cuenta con el
programa Writing the Future, Together (Escribamos un Futuro Juntos), proyecto que comenzó en 2018 incorporando los Objetivos de Desarrollo Sustentable de la ONU y hoy está presente en sus operaciones diarias.

Futuro Verde con BIC

El programa de BIC cuenta con algunos objetivos para el 2025 como fomentar la
innovación sustentable reduciendo la huella ambiental y social de sus productos, asegurar un entorno de trabajo seguro; involucrar proactivamente a los proveedores para asegurar el abastecimiento más seguro, innovador y eficiente, y mejorar la vida a través de la educación, impulsando las condiciones de aprendizaje de 250 millones de niños en todo el mundo.

Desde 2020, la empresa cuenta con notables avances enfocados en la reducción del uso de plástico y papel. Hoy, a nivel global, el 48.9% de plástico de sus envases es reciclado, el 94.4% de estos son realizados sin uso de PVC y/o reciclado, y el 97.3% de sus empaques de cartón son de origen certificado o reciclado. Por otro lado, una de las claves para lograr un impacto positivo medioambiental es la colaboración con organizaciones, la comunidad y la sociedad. Actualmente, BIC es miembro y participa con distintas instituciones enfocadas a la protección del medioambiente, como son la Fundación Ellen MacArthur, enfocada en temas de la Economía Circular; Terracycle, organización que promueve la recolección y reciclaje de bolígrafos usados; UBICITY, empresa especializada en la producción de muebles a través de la reutilización de materiales de plástico; y LOOP, empresa enfocada en dar soluciones para la creación de productos sostenibles y reutilizables.

Con esta serie de aportaciones y compromisos, BIC invita a todos hacer una cadena de acciones verdes y nos recuerda que juntos podemos hacer la diferencia, no sólo en el Día Internacional del Medio Ambiente, sino también a largo plazo.

Comunicado de Prensa

Fundación AlEn lanza su Convocatoria 2026 para ampliar su impacto comunitario

Fundación AlEn anunció su Convocatoria Anual de Donativos 2026, con la que busca seguir impulsando proyectos de organizaciones de la sociedad civil que contribuyan a mejorar las condiciones de higiene, acceso al agua, educación y desarrollo comunitario en México.

Fundación AlEn es el brazo social de Grupo AlEn y representa su compromiso con el bienestar de las comunidades y el cuidado del entorno. En los últimos cinco años, a través de más de 500 alianzas con organizaciones sociales en todo el país, la Fundación ha impactado positivamente a más de 5 millones de personas y donado más de 3 millones de productos de limpieza.

Como parte de su evolución estratégica, Fundación AlEn concentrará su apoyo en cuatro ejes prioritarios que responden a necesidades clave del país:

  • Espacios Limpios, para promover la higiene y el bienestar en entornos comunitarios.
  • Agua Segura, mediante iniciativas que faciliten el acceso al agua, fomenten su cuidado y apoyen su conservación.
  • Educación, a través de becas académicas dirigidas a niñas, niños, jóvenes y mujeres en situación de vulnerabilidad.
  • Desarrollo Comunitario, impulsando proyectos de fortalecimiento de capacidades, empoderamiento de la mujer, inclusión laboral y atención a poblaciones vulnerables.
Fundación AlEn

La Convocatoria 2026 está dirigida a Organizaciones de la Sociedad Civil, y permanecerá abierta hasta el 13 de febrero de 2026, con cierre a las 16:00 horas (tiempo del Centro de México). Los resultados del proceso de dictaminación se darán a conocer en abril de 2026. Las organizaciones interesadas pueden consultar las bases en la liga.

Con esta convocatoria, Fundación AlEn refrenda su compromiso de trabajar mano a mano con la sociedad civil para generar soluciones que contribuyan a un México más limpio, saludable y con mayores oportunidades para todas las personas.

HEINEKEN México y Universidad Tecmilenio abren convocatoria de “Becas con Propósito”: un impulso a la educación y el liderazgo social

HEINEKEN México y la Universidad Tecmilenio anuncian el inicio de la convocatoria 2026 de Becas con Propósito, una alianza estratégica que  reafirma la responsabilidad de ambas instituciones con la inversión en el futuro de México a través  de la educación de alto impacto social. El programa, que ha otorgado más de 440 becas al cierre  de 2024, es una iniciativa fundamental para la acción social, fortaleciendo el objetivo de HEINEKEN México por impulsar el progreso del país para Brindar un Mundo Mejor.

Con una comunidad becada integrada por 58% de mujeres y 42% de hombres, se impulsa un  acceso equitativo que ya rinde frutos: a través del programa el 60% de los graduados reporta un  incremento en sus ingresos y el 55% ha accedido a nuevas y mejores posiciones laborales.

A partir del próximo 19 de enero de 2026, jóvenes con talento y un firme compromiso social,  podrán postularse para obtener una beca del 100% con la finalidad de fortalecer sus  competencias a través de la oferta educativa de Tecmilenio. 

“La inversión en educación es el motor que impulsa el desarrollo y el futuro de México. El programa  “Becas con Propósito” es una manifestación de nuestra estrategia social, donde en alianza con  Tecmilenio, abrimos las puertas a educación de calidad a estudiantes que demuestren un propósito de  vida claro y un sentido de gratitud por su comunidad,” comentó Inti Pérez, Directora de Sustentabilidad en HEINEKEN México.

La convocatoria y el proceso de evaluación buscan identificar a líderes en potencia bajo el  siguiente perfil:

Personas con talento y ganas de estudiar: Mexicanos residentes en el territorio nacional  con un alto desempeño académico (promedio igual o superior a 87/100 en bachillerato). ● Agentes de Cambio: Candidatos que demuestren una responsabilidad social y/o  ambiental comprobable con su comunidad mediante una idea o proyecto de impacto  positivo.

Perfil Socioeconómico: Aspirantes que requieran de una beca del 100% para continuar  sus estudios, lo cual será validado mediante un estudio socioeconómico.

Becas con Propósito

El proceso de evaluación es integral e incluye un examen de postulación de habilidades, la entrega  de videos de postulación y una entrevista final. El calendario clave para los aspirantes es: ∙ Inicio de Convocatoria: 19 de enero de 2026

Fecha Límite para Terminar Proceso: 15 de mayo de 2026

Evaluación del Comité: 31 de mayo de 2026

Anuncio de Resultados: del 1 al 15 de junio de 2026

Inicio de Clases: 10 de agosto de 2026 

El programa es un llamado a la acción para aquellos que buscan transformar su potencial en  impacto social. Los interesados pueden conocer todos los detalles de la convocatoria y el proceso de postulación a través del siguiente sitio.

“Un legado de esperanza”

Por Aldo Farrugia

Cristina Mittermeier y una vida dedicada a la humanidad y al planeta

Hay personas cuya vida se convierte en un puente entre la belleza del mundo y la urgencia de protegerlo. Cristina Mittermeier es una de ellas. Activista ambiental, fotógrafa, conservacionista y narradora visual, su trabajo ha trascendido la imagen para convertirse en un llamado global a la empatía, la acción y la esperanza.

Mitty ha dedicado su carrera a recordarnos una verdad simple pero poderosa: no podemos proteger aquello que no amamos, y no podemos amar aquello que no conocemos. A través de su lente, ha documentado algunos de los ecosistemas más frágiles del planeta y a las comunidades que dependen directamente de ellos para sobrevivir.

A través de su historia donde el arte se encuentra con la ciencia, la conservación con la justicia social, y la esperanza con la responsabilidad colectiva.

Su fotografía no busca solo admiración estética; busca generar conciencia. Cada imagen es una invitación a detenernos, a observar con atención y a reconocer nuestra conexión profunda con la naturaleza.

Esta semana tuve el honor de poder entrevistarla para mi espidodio #100 de COMUNAL Podcast en donde abordamos distintos temas; desde sus inicios a la fotógrafía, su experiencia viajando a más de 130 países, recorriendo comunidades originarias y su legado con SeaLegacy de la mano de Paul Nicklen su esposo y uno de los fotógrafos más reconocidos en el mundo.

Cristina Mittermeier

Hablar con Cristina Mittermeier fue una de esas conversaciones que fluyen con naturalidad, como si la vida ya nos hubiera cruzado antes. No hubo rigidez ni distancias: la plática se dio desde un lugar profundamente humano, honesto y generoso. Su capacidad de escuchar, de empatizar y de conectar con el otro no es una habilidad aprendida, sino el reflejo de una vida vivida con coherencia. En cada palabra se percibe la grandeza de alguien que ha entendido que el verdadero liderazgo nace de la sensibilidad, y que cuidar al planeta comienza siempre por cuidar a las personas.

Hope: la esperanza como motor de cambio

Platicamos también sobre su proyecto “HOPE”, en un contexto global marcado por la crisis climática, la pérdida de biodiversidad y la desigualdad social, Cristina ha insistido en algo fundamental: la esperanza no es ingenua, es estratégica.

El concepto de Hope atraviesa su trabajo como una fuerza movilizadora. No se trata de negar la gravedad de los problemas, sino de mostrar que aún estamos a tiempo. La esperanza, en su visión, nace cuando entendemos que nuestras decisiones como individuos, empresas y sociedades tienen un impacto real en el futuro del planeta.

También tuve la oportunidad de visitar la inauguración del evento “Levedad” en la Semana del Arte en alianza con Fomares una organización dedicada a proteger y restaurar los océanos y cosas en nuestro país, liderada por Gabriela Gomez ambientalista incansable por la conservación.

Cristina Mittermeier

El trabajo de Mitty no se limita a la conservación ambiental. En el centro de su narrativa están las personas, especialmente las comunidades indígenas y locales que han protegido la naturaleza durante generaciones.

Su enfoque reconoce que no puede haber conservación sin justicia social. Defender los ecosistemas implica también defender los derechos humanos, los saberes ancestrales y las formas de vida que han demostrado ser sostenibles mucho antes de que existiera la palabra “sustentabilidad”.

Su legado no se mide solo en premios, exposiciones o publicaciones. Se mide en las personas que, al ver su trabajo, deciden actuar: cambiar hábitos, apoyar causas, exigir mejores políticas, o simplemente volver a mirar el mundo con más respeto.

Mitty nos enseña que la esperanza se cultiva con acción, con historias honestas y con la valentía de enfrentar la realidad sin dejar de creer que podemos transformarla.

Porque cuidar el planeta, al final, es una de las formas más profundas de cuidar a la humanidad.

Gracias Mitty por tu activismo, tu trabajo y por ser la esperanza de tantas personas.


Aldo-Farrugia

El valor del altruismo, por Aldo Farrugia

Aldo Farrugia es un mexicano comprometido con el altruismo y la RS. Fundador y Director de Comunal, una agencia que promueve el impacto social mediante consultoría, marketing con causa y conferencias. También preside la Fundación Comunal, dedicada al fortalecimiento de organizaciones sin fines de lucro.

Con una formación en Mercadotecnia y certificaciones en Estrategia Comercial y Sostenibilidad, ha colaborado con más de 50 ONGs, enfocándose en ayudar a diversos grupos vulnerables, desde personas con discapacidad hasta pacientes con cáncer.

Busca transformar el individualismo en activismo, fomentando la empatía y la participación social entre los mexicanos. En 2023, desafió sus propios límites al correr el maratón de la CDMX a ciegas para apoyar a niños con retinoblastoma, logrando recaudar más de $500,000 mxn y obteniendo un Récord Guinness.

¿Por qué las empresas con propósito retienen mejor al talento?

En un mercado laboral marcado por la alta rotación, la escasez de talento especializado y la creciente exigencia de bienestar integral, las organizaciones enfrentan un reto que trasciende el salario: construir vínculos significativos con sus colaboradores. Hoy, el talento —especialmente el más calificado— no sólo evalúa compensaciones, sino cultura, impacto social y coherencia ética. En este contexto, el propósito corporativo ha dejado de ser un elemento reputacional para convertirse en un activo estratégico de gestión humana.

Diversos estudios en sostenibilidad y capital humano coinciden en que trabajar en organizaciones con una misión clara incrementa el compromiso, la productividad y la permanencia. Las empresas con propósito logran alinear objetivos de negocio con contribuciones sociales y ambientales, generando entornos laborales donde las personas encuentran sentido a su trabajo. Esta conexión emocional y valórica está redefiniendo las reglas de atracción y retención del talento a escala global.

¿Qué es una empresa con propósito?

Hablar de empresas con propósito implica ir más allá de declaraciones aspiracionales o campañas de marketing social. Se trata de organizaciones que integran un objetivo superior —social, ambiental o comunitario— en el centro de su modelo de negocio. Es decir, no operan únicamente para generar utilidades, sino para resolver problemáticas reales mientras crean valor económico sostenible.

El propósito se traduce en decisiones tangibles: desde la cadena de suministro hasta el diseño de productos, pasando por políticas laborales, gobernanza y relación con comunidades. Una empresa con propósito mide su éxito no sólo en EBITDA, sino también en métricas ESG, impacto social y huella ambiental. Esta integración estratégica evita que la sostenibilidad sea un área aislada y la convierte en eje transversal de la operación.

empresas con propósito

Además, las empresas con propósito construyen narrativas internas coherentes. El propósito no vive en la memoria anual, sino en la experiencia diaria del colaborador: liderazgo empático, diversidad e inclusión, voluntariado corporativo, innovación social y beneficios alineados al bienestar. Cuando el discurso coincide con la práctica, se fortalece la confianza organizacional, base fundamental para la permanencia del talento.

5 razones por las que las empresas con propósito retienen mejor al talento

1. Generan sentido de trascendencia en el trabajo

El salario emocional se ha convertido en un diferenciador clave. Colaboradores —especialmente millennials y centennials— buscan que su trabajo tenga impacto positivo. Las empresas con propósito ofrecen esa posibilidad al conectar las funciones individuales con causas mayores como acción climática, equidad social o desarrollo comunitario.

Este sentido de trascendencia incrementa la motivación intrínseca. Cuando una persona percibe que su esfuerzo contribuye a algo más grande que los resultados financieros, su compromiso se fortalece. No trabaja sólo por cumplir objetivos, sino por convicción, lo que reduce la intención de abandono.

A nivel organizacional, esto se traduce en culturas más resilientes. Equipos que comparten propósito enfrentan mejor las crisis, mantienen la cohesión y sostienen la productividad incluso en contextos adversos. El propósito opera como ancla emocional en momentos de incertidumbre laboral.

empresas con propósito

2. Fortalecen la cultura organizacional y el orgullo de pertenencia

El propósito actúa como columna vertebral cultural. Define comportamientos, prioridades y estilos de liderazgo. En las empresas con propósito, la cultura no se limita a valores enmarcados, sino que se refleja en decisiones éticas, transparencia y responsabilidad social activa.

Este entorno genera orgullo de pertenencia. Los colaboradores se convierten en embajadores de marca porque se identifican con lo que la organización representa. Este orgullo impacta directamente en la retención: es menos probable abandonar un lugar donde se siente identidad y reconocimiento social.

Asimismo, la reputación externa influye. Trabajar en organizaciones percibidas como responsables eleva el prestigio profesional del colaborador. La marca empleadora se fortalece y la rotación disminuye, ya que el costo reputacional de salir es mayor.

3. Impulsan bienestar integral y equilibrio vida-trabajo

El propósito también redefine la forma en que se concibe el bienestar laboral. Muchas empresas con propósito entienden que no pueden promover impacto social si descuidan a su propio talento. Por ello, desarrollan políticas robustas de salud mental, flexibilidad laboral, inclusión y desarrollo humano.

Estas prácticas responden a una visión humanista del trabajo. El colaborador deja de ser recurso y se convierte en stakeholder prioritario. Programas de voluntariado, días de impacto social y beneficios alineados a causas fortalecen la satisfacción laboral.

El resultado es menor burnout y mayor lealtad. Cuando las personas perciben coherencia entre discurso social y trato interno, aumenta la confianza organizacional. Esta coherencia es determinante para la permanencia de perfiles clave.

empresas con propósito

4. Desarrollan liderazgo inspirador y ético

El liderazgo es uno de los principales factores de renuncia o permanencia. En las empresas con propósito, los líderes no sólo gestionan resultados, sino que movilizan sentido. Comunican impacto, conectan metas con valores y promueven decisiones éticas.

Este estilo de liderazgo genera mayor engagement. Los equipos se sienten escuchados, valorados y parte de una misión compartida. La autoridad se legitima no sólo por jerarquía, sino por congruencia.

Además, el liderazgo con propósito fomenta la innovación. Cuando existe claridad sobre el “para qué”, los colaboradores proponen soluciones alineadas al impacto social y ambiental. Esto eleva la satisfacción profesional y reduce la rotación por estancamiento.

5. Ofrecen oportunidades de desarrollo alineadas a valores

El talento actual busca crecimiento profesional con sentido. Las empresas con propósito responden mediante programas de formación en sostenibilidad, liderazgo responsable e innovación social, ampliando las competencias del colaborador.

Estas oportunidades fortalecen la empleabilidad y la fidelización. El talento percibe que su desarrollo no sólo incrementa su valor de mercado, sino su capacidad de generar impacto positivo.

Asimismo, participar en proyectos de impacto —desde economía circular hasta inclusión financiera— amplía la experiencia laboral. Este aprendizaje significativo incrementa la permanencia, ya que difícilmente se encuentra en organizaciones tradicionales.

empresas con propósito

Más allá de la retención: el propósito como ventaja competitiva

El vínculo entre propósito y talento no es aislado; forma parte de una transformación estructural del capitalismo corporativo. Fondos de inversión, reguladores y consumidores exigen cada vez más criterios ESG, lo que obliga a las empresas a redefinir su rol social.

En este escenario, atraer y retener talento con mentalidad sostenible es una ventaja competitiva. Profesionales especializados en clima, derechos humanos, compliance o impacto social prefieren organizaciones donde puedan ejercer su expertise con coherencia.

Además, el propósito impulsa innovación y rentabilidad de largo plazo. Estudios muestran que organizaciones con estrategias ESG sólidas presentan mayor resiliencia financiera y reputacional. El talento reconoce esta solidez y opta por permanecer en entornos con futuro sostenible.

Finalmente, el propósito fortalece la licencia social para operar. Colaboradores comprometidos actúan como puente con comunidades, clientes y aliados, amplificando el impacto organizacional. Así, la retención deja de ser un objetivo de RH y se convierte en un resultado sistémico.

Propósito que atrae, cultura que retiene

Las empresas con propósito están redefiniendo la relación entre organizaciones y talento. Al ofrecer sentido, coherencia ética, bienestar y oportunidades de impacto, construyen entornos donde las personas no sólo quieren trabajar, sino permanecer y crecer. La retención deja de depender de incentivos económicos aislados y se sustenta en vínculos emocionales y valóricos más profundos.

En un futuro laboral atravesado por automatización, crisis climática y demandas sociales crecientes, el propósito será un diferenciador decisivo. Las organizaciones que logren integrarlo de forma auténtica no sólo atraerán al mejor talento, sino que lo conservarán como su principal motor de innovación y sostenibilidad. Porque, al final, cuando el trabajo tiene sentido, la permanencia deja de ser estrategia y se convierte en consecuencia natural.

La gran omisión: solo 1% de las empresas reporta su impacto en la naturaleza

0

En medio de la creciente presión regulatoria, social y financiera por transparentar los riesgos ESG, un nuevo análisis impulsado por la Plataforma Intergubernamental Científico-Normativa sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas (IPBES) revela una brecha crítica: apenas el 1% de las empresas a nivel mundial reporta de forma integral su impacto en la naturaleza. El dato no sólo evidencia un rezago metodológico, sino una omisión estratégica frente a uno de los riesgos sistémicos más relevantes para la economía global.

El informe advierte que la pérdida de biodiversidad y la degradación de ecosistemas ya están alterando cadenas de suministro, disponibilidad de materias primas y estabilidad financiera. Sin embargo, la medición corporativa sigue centrada en carbono y energía, dejando de lado variables como uso de suelo, agua, especies y servicios ecosistémicos. Este vacío en la rendición del impacto en la naturaleza compromete tanto la toma de decisiones empresariales como la capacidad de los mercados para asignar capital de forma sostenible.

¿Por qué las empresas no reportan su impacto en la naturaleza?

El estudio de IPBES identifica barreras estructurales que explican por qué la divulgación corporativa en biodiversidad sigue siendo marginal. Entre las principales destaca la falta de marcos metodológicos estandarizados, lo que dificulta medir dependencias e impactos de manera comparable entre sectores y geografías. A diferencia del carbono —que cuenta con métricas consolidadas— la naturaleza implica variables multidimensionales aún en construcción técnica.

A ello se suma la limitada disponibilidad de datos trazables a lo largo de la cadena de valor. Muchas compañías dependen de proveedores en regiones con baja capacidad de monitoreo ambiental, lo que vuelve complejo cuantificar presiones sobre ecosistemas. El informe subraya que gran parte del riesgo está “oculto en los eslabones iniciales de producción”, especialmente en agricultura, minería y silvicultura.

impacto en la naturaleza

Otro factor crítico es la percepción de que reportar el impacto en la naturaleza puede traducirse en riesgos reputacionales o regulatorios. Sin incentivos claros de mercado, numerosas organizaciones priorizan divulgar aquello que ya gestionan —como emisiones— en lugar de abrir nuevas líneas de escrutinio. Esta lógica defensiva frena la evolución de reportes integrales.

Finalmente, IPBES señala la desconexión entre biodiversidad y desempeño financiero en los sistemas contables actuales. Mientras no se internalicen los costos de la degradación ambiental, las empresas seguirán considerando la naturaleza como externalidad y no como capital natural estratégico.

Riesgos sistémicos: cuando la naturaleza no se mide

La baja divulgación del impacto en la naturaleza no es un problema meramente técnico; constituye un riesgo económico sistémico. El informe advierte que más de la mitad del PIB mundial depende moderada o altamente de servicios ecosistémicos, desde polinización hasta regulación hídrica. No reportar estas dependencias limita la gestión de riesgos operativos y financieros.

Sectores como alimentos, construcción, farmacéutica y textil enfrentan exposiciones directas a la pérdida de biodiversidad. La degradación de suelos, por ejemplo, afecta rendimientos agrícolas; la deforestación altera patrones climáticos locales; y la sobreexplotación de especies compromete insumos críticos. Sin métricas claras, las empresas no pueden anticipar disrupciones.

IPBES advierte además que la falta de transparencia impide a inversionistas evaluar la resiliencia corporativa. “La naturaleza sustenta todas las economías”, señala el informe, subrayando que ignorar esta base biofísica distorsiona la valoración de activos y pasivos. El riesgo, por tanto, trasciende lo ambiental y se inserta en la estabilidad financiera global.

impacto en la naturaleza

La omisión también obstaculiza políticas públicas efectivas. Sin datos empresariales comparables, los gobiernos carecen de insumos para diseñar incentivos, impuestos o regulaciones basadas en evidencia. La medición del impacto en la naturaleza es, en este sentido, un prerrequisito de gobernanza ambiental.

Recomendaciones de IPBES para fortalecer la rendición corporativa

El organismo propone una serie de lineamientos para cerrar la brecha de divulgación. En primer lugar, insta a las empresas a identificar y mapear sus dependencias e impactos sobre biodiversidad a lo largo de toda la cadena de valor, no sólo en operaciones directas. Este enfoque de ciclo completo permite visibilizar riesgos ocultos.

Asimismo, recomienda adoptar marcos emergentes como el TNFD (Taskforce on Nature-related Financial Disclosures), que busca estandarizar la medición y reporte del impacto en la naturaleza con lógica similar a la divulgación climática. La alineación con estos estándares facilitaría comparabilidad sectorial.

Otra línea estratégica es integrar la naturaleza en la contabilidad corporativa mediante métricas de capital natural. Esto implica monetizar —cuando sea viable— servicios ecosistémicos, costos de restauración y pasivos ambientales, trasladando la biodiversidad al lenguaje financiero que utilizan los tomadores de decisión.

IPBES también enfatiza la necesidad de metas basadas en ciencia para biodiversidad, equivalentes a los Science Based Targets climáticos. Sin objetivos cuantificables, los reportes corren el riesgo de quedarse en narrativas reputacionales sin impacto operativo real.

Finalmente, el informe subraya el rol de la alta dirección. La gobernanza del impacto en la naturaleza debe escalar a consejos de administración, integrarse a gestión de riesgos y vincularse a compensaciones ejecutivas para asegurar implementación efectiva.

impacto en la naturaleza

De la divulgación a la transformación operativa

Reportar es sólo el primer paso. El análisis advierte que la medición debe traducirse en rediseño de modelos de negocio, desde abastecimiento regenerativo hasta economía circular y soluciones basadas en la naturaleza. Sin esta transición, la divulgación carecerá de efecto sistémico.

Empresas líderes ya exploran trazabilidad satelital, inteligencia artificial para monitoreo de ecosistemas y contratos de abastecimiento libres de deforestación. Estas innovaciones permiten convertir datos de biodiversidad en decisiones operativas concretas.

No obstante, IPBES advierte que la transformación requiere acción colectiva. Ninguna empresa puede gestionar sola ecosistemas compartidos; se necesitan alianzas sectoriales, marcos regulatorios y financiamiento blended para escalar soluciones.

El desafío, concluye el organismo, es pasar de una lógica de mitigación de daño a una de impacto positivo neto en la naturaleza, donde la actividad económica contribuya a restaurar sistemas vivos.

impacto en la naturaleza

Naturaleza: el nuevo eje de la transparencia corporativa

El hallazgo de que sólo el 1% de las empresas reporta su impacto marca un punto de inflexión para la agenda ESG. La invisibilidad del impacto en la naturaleza ya no es sostenible en un contexto de crisis de biodiversidad, presión inversionista y evolución regulatoria. Medir será, cada vez más, una condición de competitividad.

El estudio de IPBES deja claro que las barreras existen —metodológicas, financieras y culturales—, pero también que los marcos y herramientas comienzan a consolidarse. La estandarización de reportes, la contabilidad de capital natural y los objetivos basados en ciencia perfilan la próxima frontera de la sostenibilidad corporativa.

Para las organizaciones, la disyuntiva es estratégica: anticiparse y liderar la transparencia sobre su relación con la naturaleza, o reaccionar tarde ante regulaciones y disrupciones operativas. En la economía del siglo XXI, la biodiversidad dejará de ser un tema reputacional para convertirse en un indicador central de resiliencia empresarial.

Más allá del PIB: la advertencia de la ONU para evitar un colapso global

La economía mundial enfrenta una encrucijada histórica. Así lo advirtió el secretario general de la ONU, António Guterres, al llamar a una transformación radical de los sistemas económicos que hoy “premian la contaminación y el desperdicio”. Su posicionamiento no es retórico: surge de una creciente evidencia científica y financiera que vincula el modelo económico actual con la degradación ambiental y la inestabilidad social.

En declaraciones a The Guardian, luego de una reunión de economistas de alto nivel convocada por Naciones Unidas, Guterres fue enfático:

Debemos valorar verdaderamente el medio ambiente e ir más allá del producto interno bruto como medida del progreso y el bienestar humanos”.

La advertencia es clara: reformar la contabilidad económica global es indispensable para evitar un colapso global que ya comienza a manifestarse a través de crisis climáticas, sanitarias y financieras interconectadas.

Crecimiento que destruye valor

Durante más de siete décadas, el PIB ha sido el principal termómetro del éxito económico. Gobiernos, inversionistas y organismos multilaterales han alineado políticas públicas y decisiones financieras a su crecimiento. Sin embargo, expertos convocados por la ONU coinciden en que esta métrica ofrece una visión parcial —y peligrosa— del progreso. Guterres lo sintetizó con una frase contundente: “Cuando destruimos un bosque, generamos PIB. Cuando sobrepescamos, generamos PIB”. La medición del crecimiento económico, por tanto, puede aumentar incluso cuando se destruye capital natural crítico para la supervivencia humana.

evitar un colapso global

Frente a este diagnóstico, la ONU celebró en Ginebra la conferencia “Más allá del PIB” durante enero de este año, misma que contó con la participación de economistas como Joseph Stiglitz, Kaushik Basu y Nora Lustig, quienes están trabajando en el diseño de un panel alternativo de indicadores económicos. 

El objetivo del grupo es integrar variables de bienestar humano, sostenibilidad ambiental y equidad social, realidades que son invisibles en la contabilidad tradicional.

Lustig lo explicó con claridad: el PIB “nunca fue diseñado para medir el progreso humano, pero sigue siendo el parámetro dominante de éxito”.

Por su parte, el economista Kaushik Basu advirtió que las naciones están atrapadas en una competencia por crecer en términos de PIB, ignorando bienestar y sostenibilidad. “Si todos los nuevos ingresos se concentran en unos pocos individuos y el PIB crece, se espera que todos los ciudadanos aplaudan”.

Medir desarrollo bajo nuevos parámetros permitiría a gobiernos y empresas evaluar si la actividad económica mejora realmente la calidad de vida y protege los ecosistemas. Para la sostenibilidad corporativa, implicaría reportes integrados de valor económico, social y natural.

Crisis sistémicas: señales de un modelo al límite

Además, la ONU vincula la urgencia de reformar el sistema económico con la convergencia de múltiples crisis globales. Un informe del grupo de expertos convocado por Guterres señala que, en las últimas dos décadas, la economía mundial ha enfrentado shocks recurrentes: la crisis financiera de 2008, la pandemia de Covid-19 y disrupciones geopolíticas.

A estos eventos se suma la llamada “triple crisis planetaria”: cambio climático, pérdida de biodiversidad y contaminación. Estas presiones no sólo degradan ecosistemas, también erosionan productividad, infraestructura y estabilidad de mercados.

evitar un colapso global

El análisis advierte que los modelos actuales no integran adecuadamente los impactos de desastres climáticos extremos ni de puntos de inflexión ecológicos. Esta omisión contable puede subestimar riesgos sistémicos capaces de desestabilizar la economía global.

Desde esta perspectiva, reformar las métricas económicas no es un ejercicio técnico, sino una condición estructural para evitar un colapso global derivado de la desconexión entre economía y límites planetarios.

Rediseñar el sistema económico: del crecimiento al bienestar

Más allá de cambiar indicadores, el debate internacional ha comenzado a cuestionar la arquitectura misma del sistema económico. Los expertos convocados por la ONU coinciden en que no basta con medir mejor el progreso: es necesario redefinir qué se entiende por desarrollo y bajo qué límites debe ocurrir. Este replanteamiento ha dado origen a diversas corrientes económicas que buscan compatibilizar prosperidad con sostenibilidad.

Una de las más influyentes es la llamada economía del donut, que propone que la actividad económica debe operar entre dos fronteras: un piso social mínimo —salud, educación, ingresos— y un techo ambiental que no debe rebasarse. El objetivo no es crecer indefinidamente, sino garantizar bienestar sin sobreexplotar los ecosistemas.

Otra vertiente es la economía del bienestar, que coloca la calidad de vida en el centro de la política económica. Bajo este enfoque, el éxito de un país no se mide sólo por cuánto produce, sino por indicadores como salud mental, cohesión social o acceso a servicios básicos. Gobiernos como los de Nueva Zelanda o Escocia ya han incorporado esta lógica en sus presupuestos públicos.

También emerge la idea de una economía de estado estacionario, que plantea estabilizar los niveles de producción y consumo dentro de la capacidad ecológica del planeta. No implica detener la innovación, sino desacoplarla del uso intensivo de recursos naturales.

evitar un colapso global

En el extremo del espectro se encuentra el decrecimiento, que propone reducir de forma planificada aquellas actividades económicas ambientalmente dañinas —como la extracción fósil excesiva— para priorizar sectores socialmente valiosos como energías renovables, salud o transporte público.

El economista Jason Hickel señala que estas corrientes están ganando legitimidad académica y política. Citó una encuesta donde el 73 % de casi 800 investigadores en políticas climáticas apoyan posturas poscrecimiento, evidencia de que el debate ha dejado de ser marginal. Para Hickel, sin embargo, avanzar hacia estos modelos exige transformaciones estructurales más profundas para evitar un colapso global:

“Necesitamos democratizar el control de la producción, lo que nos permitirá cambiar qué producimos y para quién”.

Medir distinto para transformar el futuro

La advertencia de la ONU es inequívoca: el sistema económico actual mide crecimiento, pero no bienestar; registra ganancias, pero no destrucción ecológica. Esta asimetría contable ha permitido que prosperidad y degradación avancen simultáneamente. Reformar las métricas es el primer paso para alinear economía con sostenibilidad.

La propuesta de ir más allá del PIB ya no es solo un debate académico, sino que debe ser una agenda estratégica para gobiernos, inversionistas y empresas que buscan resiliencia en un entorno de riesgos climáticos, sociales y tecnológicos crecientes. Incorporar capital natural, equidad y bienestar en la toma de decisiones será clave para evitar un colapso global.

En última instancia, lo que está en juego no es sólo cómo medimos el progreso, sino qué tipo de progreso decidimos perseguir. Porque, como recordó Guterres, “nuestro mundo no es una corporación gigantesca”: su éxito no puede evaluarse únicamente en balances de ganancias y pérdidas.

¿Por qué no todo lo reciclable es realmente sostenible?

0

Durante años, el discurso corporativo y de consumo ha instalado una premisa cómoda: si un producto es reciclable, entonces es ambientalmente responsable. Los sellos, símbolos y etiquetas generan confianza, facilitan el cumplimiento normativo y permiten a las marcas respaldar sus promesas ESG. Sin embargo, esta narrativa simplificada ha comenzado a resquebrajarse frente a análisis más rigurosos del desempeño ambiental real.

Tal como ha señalado Packaging Gateway, asumir que lo reciclable es sostenible puede derivar en decisiones erróneas de diseño, compra e inversión. La sostenibilidad no se define por la posibilidad técnica de reciclar un material, sino por lo que ocurre a lo largo de toda su cadena de valor. Desde la extracción de materias primas hasta su disposición final, existen impactos ocultos que pueden anular —o incluso superar— los beneficios del reciclaje.

Cuando lo reciclable es sostenible… solo en teoría

Uno de los mayores equívocos en sostenibilidad corporativa es confundir reciclabilidad con reciclaje efectivo. Que un material pueda reciclarse en laboratorio o bajo condiciones ideales no significa que será reciclado en sistemas reales. Las tasas de recuperación dependen de infraestructura, regulación, tecnología disponible y comportamiento ciudadano.

En la práctica, grandes volúmenes de materiales etiquetados como reciclables terminan en vertederos o incineradoras. Esto ocurre porque los sistemas locales no cuentan con capacidad para recolectarlos, clasificarlos o reprocesarlos de forma eficiente. La brecha entre diseño y realidad operativa sigue siendo uno de los principales cuellos de botella.

Los materiales complejos ilustran bien este problema. Envases multicapa, plásticos pigmentados o combinaciones de resinas pueden ser reciclables en teoría, pero resultan inviables a escala industrial. Muchas plantas de reciclaje los rechazan por su dificultad técnica o baja rentabilidad de recuperación.

lo reciclable es sostenible

La contaminación agrava el escenario. Restos de alimentos, adhesivos, tintas o etiquetas inutilizan materiales que originalmente eran reciclables. Cuando esto sucede, el proceso deja de ser eficiente y el residuo pierde valor, incrementando la presión sobre los sistemas de disposición final.

A ello se suma el factor conductual. El reciclaje depende de que consumidores y empresas dispongan correctamente los residuos. Etiquetas confusas, normas dispares y falta de educación ambiental elevan las tasas de error. Cuando los materiales no se reciclan en la práctica, afirmar que lo reciclable es sostenible se vuelve más un argumento de marketing que un indicador ambiental.

Materiales que elevan —y ocultan— el impacto ambiental

Otro ángulo crítico radica en la huella ambiental previa al reciclaje. Algunos materiales reciclables demandan altos niveles de energía, agua y procesamiento químico durante su fabricación. Estos impactos iniciales suelen quedar fuera de la conversación pública.

Procesos de alta temperatura, refinamiento intensivo o tratamientos químicos complejos incrementan significativamente las emisiones de carbono. Si además el material tiene bajas tasas de reciclaje al final de su vida útil, el balance ambiental total puede ser negativo frente a alternativas menos sofisticadas.

El peso también influye. Materiales más voluminosos o densos incrementan las emisiones logísticas en toda la cadena de suministro. Transportar materias primas, envases vacíos y productos terminados implica mayor consumo de combustible, especialmente en cadenas globalizadas.

Existe además una relación directa entre diseño para reciclabilidad y desempeño funcional. Algunos empaques o componentes reducen su capacidad de protección para facilitar el reciclaje. Cuando esto provoca merma, caducidad o daño del producto, el impacto ambiental del desperdicio supera con creces el del propio envase.

lo reciclable es sostenible

Por ello, evaluar sostenibilidad exige equilibrio sistémico. No basta con que un material sea reciclable: debe optimizar recursos en producción, transporte, uso y disposición. Ignorar estas compensaciones puede llevar a que productos “verdes” incrementen, en realidad, su carga ambiental.

La sostenibilidad exige mirar todo el ciclo de vida

Un producto verdaderamente sostenible se diseña bajo lógica de ciclo de vida. Esto implica analizar abastecimiento de materias primas, eficiencia manufacturera, desempeño logístico, reutilización y resultados al final de su vida útil. La reciclabilidad es solo una variable dentro de un sistema mucho más amplio.

La reducción de materiales suele ofrecer beneficios ambientales más tangibles que el simple cambio a opciones reciclables. Estrategias como aligeramiento, redimensionamiento o eliminación de componentes innecesarios disminuyen impactos en todas las etapas de la cadena.

La reutilización representa otra oportunidad subestimada. Soluciones diseñadas para múltiples usos —desde embalajes logísticos hasta componentes industriales— superan ambientalmente a los artículos reciclables de un solo ciclo, incluso cuando las tasas de reciclaje son elevadas.

lo reciclable es sostenible

La compatibilidad regional es igualmente decisiva. Un material puede reciclarse eficientemente en Europa y fracasar en América Latina o África por diferencias de infraestructura. Las empresas globales deben alinear diseño con realidades locales, no con supuestos universales.

Finalmente, la transparencia determina resultados. Instrucciones claras de disposición mejoran tasas de recuperación y fortalecen la confianza de stakeholders. Cuando la comunicación se limita a afirmar que lo reciclable es sostenible, se corre el riesgo de inducir a error a consumidores, inversionistas y reguladores.

¿Cómo tomar decisiones realmente sostenibles?

Superar la visión reduccionista de la reciclabilidad exige rediseñar la toma de decisiones corporativas. Las organizaciones deben evaluar impactos con métricas de ciclo de vida y evidencia científica, no solo con atributos técnicos aislados.

La colaboración interáreas resulta clave. Diseñadores, proveedores, equipos logísticos y especialistas ESG deben trabajar de forma integrada para optimizar soluciones. Preguntas como peso, protección, reciclabilidad real y eficiencia logística deben abordarse de manera conjunta.

También es fundamental validar desempeño en condiciones reales. Materiales que funcionan en pruebas de laboratorio pueden fracasar en flujos de residuos existentes. La retroalimentación de recicladores y gestores de residuos permite ajustar diseños a la realidad operativa.

Los objetivos de sostenibilidad más efectivos priorizan reducción de impacto antes que simbolismos. Minimizar materiales, optimizar transporte e impulsar reutilización suele generar mayores beneficios que centrarse exclusivamente en etiquetas verdes.

En última instancia, comprender que lo reciclable es sostenible solo bajo ciertas condiciones permite avanzar hacia decisiones más responsables. Las empresas que adoptan esta visión sistémica dejan atrás el cumplimiento superficial y se acercan a una sostenibilidad medible, estratégica y de largo plazo.

Los 25 filántropos más influyentes de EE.UU: quiénes son y por qué importan

0

En un contexto global marcado por crisis climáticas, desigualdad social y sistemas de salud presionados, la filantropía ha dejado de ser un acto accesorio para convertirse en un motor estratégico de transformación. Hoy, las grandes fortunas no sólo se miden por su valor en el mercado, sino por su capacidad de incidir en la solución de los problemas más urgentes del planeta. Desde la innovación científica hasta la justicia social, el capital filantrópico está redefiniendo el alcance del impacto privado en la esfera pública.

Bajo esta lógica, Forbes elaboró su listado de los 25 filántropos de Estados Unidos más generosos, una radiografía del poder de donación en uno de los países donde la filantropía empresarial e individual ha moldeado universidades, sistemas hospitalarios, agendas climáticas y programas de desarrollo global. No se trata sólo de quién dona más, sino de quién dona mejor: con visión de largo plazo, estructuras institucionales sólidas y estrategias alineadas a los Objetivos de Desarrollo Sostenible. 

Las cifras son monumentales, pero más revelador aún es el porcentaje de patrimonio comprometido, las causas priorizadas y la velocidad con la que estos recursos se movilizan. Analizar a estos actores no sólo es observar actos de generosidad, sino descifrar hacia dónde se dirige el futuro de la inversión social privada y qué tan decisiva puede ser para cerrar brechas estructurales. 

Las cifras detrás de la generosidad: así se elaboró el listado

Para comprender el alcance de este listado es clave revisar la metodología empleada por Forbes, la cual se centra en el análisis histórico de las donaciones realizadas en vida por los grandes patrimonios de Estados Unidos. El ranking no mide promesas filantrópicas ni compromisos futuros, sino recursos efectivamente desembolsados hacia causas sociales, fundaciones propias y terceros. Asimismo, contrasta el monto total donado con el patrimonio neto actual de cada filántropo, permitiendo dimensionar no sólo quién da más en términos absolutos, sino quién ha destinado una mayor proporción de su fortuna al bien público.

empresas con propósito

Otro elemento metodológico relevante es la trazabilidad de las donaciones. Forbes integra información de reportes fiscales, fundaciones privadas, anuncios públicos y documentos financieros auditados para estimar las cifras acumuladas. Esto incluye tanto aportaciones directas como transferencias a vehículos filantrópicos —por ejemplo, fundaciones familiares o fondos asesorados por donantes— siempre que el destino final sea social. El enfoque privilegia la transparencia y la comparabilidad interanual, lo que permite observar la evolución de la filantropía estratégica en EE.UU.

Entre los hallazgos más relevantes destaca la creciente concentración de donaciones en causas estructurales como salud global, cambio climático, educación y reducción de desigualdades. También resalta un cambio generacional: nuevos donantes están acelerando la entrega de capital en vida, rompiendo con el modelo tradicional testamentario. Finalmente, el listado evidencia que la filantropía ya no se limita a la caridad, sino que opera como un instrumento de transformación sistémica, capaz de influir en políticas públicas, innovación social y escalamiento de soluciones a problemas complejos. Sin más preámbulos, te presentamos a los 25 más generosos de Estados Unidos, a continuación.

Los 25 filántropos más influyentes de EE.UU.

1. Warren Buffett

Considerado el mayor donante de la historia moderna, Warren Buffett —CEO de Berkshire Hathaway— ha convertido la filantropía en el eje de su legado. A través de donaciones principalmente canalizadas a la Bill & Melinda Gates Foundation y a fundaciones familiares, ha aportado más de US$56,000 millones a lo largo de su vida. Su patrimonio neto ronda los US$120,000 millones, lo que implica que ha comprometido cerca del 47% de su fortuna a causas sociales. Su enfoque se centra en salud global, reducción de la pobreza y educación, bajo una lógica de filantropía de alto impacto basada en evidencia. Buffett también es cofundador del Giving Pledge, iniciativa que impulsa a multimillonarios a donar la mayor parte de su riqueza.

filántropos más influyentes

2. Bill Gates y Melinda French Gates

Cofundador de Microsoft, Bill Gates ha redefinido la filantropía estratégica mediante la Bill & Melinda Gates Foundation, una de las organizaciones privadas más influyentes del mundo. Sus donaciones personales superan los US$39,000 millones, mientras que su patrimonio neto se estima en alrededor de US$140,000 millones, lo que representa aproximadamente un 28% de su riqueza ya comprometida. Sus aportaciones se enfocan en erradicación de enfermedades infecciosas, acceso a vacunas, sistemas de salud, agricultura resiliente y educación. Su modelo se caracteriza por alianzas público-privadas y financiamiento a gran escala para innovación científica.

Por su parte, Melinda French Gates, empresaria y filántropa independiente tras su separación de Bill Gates, ha consolidado una agenda propia centrada en equidad de género. Ha donado más de US$17,000 millones entre contribuciones a la fundación que cofundó y su organización Pivotal Ventures. Su patrimonio neto se estima en cerca de US$13,000 millones, lo que implica que ha destinado más del 100% de su riqueza inicial transferida a compromisos filantrópicos a lo largo del tiempo. Sus prioridades incluyen derechos de las mujeres, salud reproductiva, liderazgo femenino y justicia económica, posicionándola como una de las voces más influyentes en filantropía con enfoque de género.

filántropos más influyentes

3. MacKenzie Scott

Novelista y exesposa de Jeff Bezos, MacKenzie Scott se ha convertido en una de las filántropas más influyentes y disruptivas del mundo por la velocidad y el modelo de sus donaciones. Desde 2020 ha entregado más de 17,000 millones de dólares a miles de organizaciones, una cifra que la posiciona entre quienes más han donado en menor tiempo en la historia reciente. Su patrimonio neto, estimado por Forbes en alrededor de 35,000 millones de dólares, implica que ha destinado cerca de un 50% de su riqueza a causas sociales. Su enfoque se distingue por otorgar donaciones sin restricciones a organizaciones de base que trabajan en equidad racial, igualdad de género, seguridad alimentaria, educación y desarrollo comunitario. Su modelo ha redefinido la filantropía tradicional al priorizar la confianza institucional, la rapidez en la entrega de recursos y el impacto directo en comunidades históricamente subfinanciadas.

filántropos más influyentes

4. Michael Bloomberg

Exalcalde de Nueva York y fundador de Bloomberg LP, Michael Bloomberg ha donado más de US$17,400 millones a lo largo de su vida. Su patrimonio neto supera los US$95,000 millones, lo que equivale a cerca del 18% de su riqueza comprometida filantrópicamente. Sus contribuciones se concentran en acción climática, salud pública, control del tabaco, seguridad de armas y fortalecimiento de ciudades. Bloomberg Philanthropies se ha posicionado como actor clave en financiamiento climático y transición energética a nivel global.

5. George Soros

El inversionista y fundador de Open Society Foundations ha donado más de US$32,000 millones para promover democracia, derechos humanos y libertad de prensa en más de 120 países. Con un patrimonio neto cercano a los US$7,000 millones, Soros ha destinado más del 80% de su fortuna original a causas sociales, uno de los porcentajes más altos del ranking. Su filantropía se distingue por financiar sociedad civil, transparencia gubernamental, justicia racial y apoyo a comunidades vulnerables, particularmente en Europa del Este, África y América Latina.

filántropos más influyentes

6. Marilyn Simons y familia

Marilyn Simons y su familia se han consolidado como una de las figuras más relevantes dentro del ecosistema filantrópico estadounidense, tras continuar y ampliar el legado solidario del pionero del comercio cuantitativo Jim Simons. A lo largo de su vida, han canalizado 10.3 mil millones de dólares en donaciones, con un incremento reciente de 0.9 mil millones, enfocando sus aportaciones principalmente en ciencia y matemáticas, áreas estratégicas para el desarrollo del conocimiento global. Su patrimonio neto asciende a 109,000 millones de dólares, de los cuales aproximadamente 19% ha sido destinado a causas filantrópicas, reflejando un compromiso significativo con el avance científico. Como ejemplo reciente, en abril Marilyn Simons comprometió 80 millones de dólares para lanzar la Colaboración Simons sobre Neurociencia Ecológica, una iniciativa orientada a profundizar la investigación interdisciplinaria sobre cerebro y medio ambiente, ampliando así el impacto de su inversión social en la ciencia de frontera.

7. Steve y Connie Ballmer

Steve y Connie Ballmer figuran de manera consistente entre los filántropos más influyentes de Estados Unidos por la escala y la orientación estratégica de sus donaciones. El ex CEO de Microsoft y su esposa han aportado 6.5 mil millones de dólares a lo largo de su vida —con un incremento reciente de 1.5 mil millones— enfocados principalmente en la movilidad económica y el bienestar infantil. Su patrimonio neto asciende a 141,000 millones de dólares, por lo que sus contribuciones representan alrededor del 4% de su fortuna. A través del Ballmer Group, la pareja ha financiado apoyos para comunidades afectadas por incendios en California, además de comprometer hasta 170 millones de dólares anuales para educación preescolar en Washington y 72 millones para clínicas de salud mental en varios estados, consolidando un enfoque sistémico de impacto social.

filántropos más influyentes

8. Mark Zuckerberg y Priscilla Chan

Mark Zuckerberg y Priscilla Chan se han consolidado como una de las duplas filántropos más influyentes de la nueva economía digital al vincular tecnología de frontera con ciencia médica. A lo largo de su vida han donado 6.1 mil millones de dólares —con un incremento reciente de 1,000 millones— orientando sus recursos hacia la biología impulsada por inteligencia artificial. Con un patrimonio neto estimado en 213,000 millones de dólares, sus contribuciones representan cerca del 3% de su fortuna. A través de la Iniciativa Chan Zuckerberg y su Biohub, la pareja ha apostado por acelerar la cura o prevención de enfermedades mediante IA, destinando tan sólo en 2025 más de 400 millones de dólares a esta plataforma científica, lo que refleja una filantropía enfocada en innovación biomédica de largo plazo.

filántropos más influyentes

9. Sergey Brin

Sergey Brin, cofundador de Google, se mantiene entre los filántropos más influyentes del sector tecnológico al canalizar su fortuna hacia la ciencia médica y la acción climática. A lo largo de su vida ha donado 5.1 mil millones de dólares —con un aumento reciente de 1.2 mil millones— concentrando sus aportaciones en la investigación del Parkinson y en iniciativas contra el cambio climático. Con un patrimonio neto estimado en 249,000 millones de dólares, sus contribuciones representan alrededor del 2% de su riqueza. Destaca una donación acumulada de 2,200 millones de dólares para estudiar el Parkinson —incluidos 477 millones en 2025— motivada por la experiencia personal de su familia, además de 345 millones destinados a organizaciones climáticas y nuevos esfuerzos filantrópicos enfocados en trastornos del sistema nervioso central como el autismo.

10. Jeff Bezos y Lauren Sánchez Bezos

Jeff Bezos y Lauren Sánchez Bezos han consolidado una plataforma filantrópica que combina acción climática con atención a problemáticas sociales urgentes. En conjunto, han donado 4.7 mil millones de dólares a lo largo de su vida —con un incremento reciente de 0.6 mil millones— enfocando sus aportaciones en la lucha contra el cambio climático y el apoyo a personas sin hogar. Con un patrimonio neto estimado en 250,000 millones de dólares, sus contribuciones representan alrededor del 2% de su fortuna. A través del Fondo Bezos para la Tierra han destinado 2,400 millones de dólares de los 10,000 millones comprometidos hacia 2030, financiando soluciones como la monitorización de arrecifes con IA y la ganadería baja en metano; además, impulsan educación temprana gratuita mediante la Academia Bezos y programas de alojamiento temporal a través del Fondo Familias Día 1.

11. Phil y Penny Knight

Phil y Penny Knight han construido uno de los legados filantrópicos más influyentes en los ámbitos de la educación y la investigación médica en Estados Unidos. El cofundador de Nike y su esposa han donado 4.5 mil millones de dólares a lo largo de su vida —con un incremento reciente de 0.5 mil millones—, lo que representa cerca del 12% de su patrimonio neto, estimado en 31.8 mil millones de dólares. Su apuesta más emblemática es el respaldo al Instituto Oncológico Knight de la Universidad de Salud y Ciencias de Oregón, al que prometieron una donación récord de 2,000 millones de dólares, considerada la mayor realizada a una institución académica o centro de salud en el país. Este compromiso se suma a aportaciones previas de 100 millones en 2008 y 500 millones en 2013, consolidando una estrategia de impacto de largo plazo contra el cáncer.

12. Dustin Moskovitz y Cari Tuna

Dustin Moskovitz y Cari Tuna destacan por una filantropía altamente estratégica enfocada en riesgos globales y salud pública. El cofundador de Facebook y la ex periodista han donado 4.3 mil millones de dólares a lo largo de su vida —con un incremento reciente de 0.8 mil millones—, lo que equivale a cerca del 29% de su patrimonio neto, estimado en 10.5 mil millones de dólares, uno de los porcentajes de entrega más elevados entre grandes donantes. Su enfoque prioriza la salud global y, más recientemente, la seguridad de la inteligencia artificial, principalmente a través de su plataforma filantrópica Coefficient Giving (antes Open Philanthropy). Tan sólo en 2025 destinaron 100 millones de dólares a organizaciones dedicadas a investigar riesgos de la IA —como vulnerabilidades en grandes modelos de lenguaje—, manteniendo a la par inversiones históricas en causas como la prevención de la malaria y otras enfermedades de alto impacto.

filántropos más influyentes

13. Barbara Picower

Barbara Picower, inversionista y filántropa estadounidense, es la viuda de Jeffry Picower —financiero vinculado al esquema Ponzi de Bernie Madoff y fallecido en 2009— y ha reconvertido esa fortuna en una plataforma de alto impacto social. A lo largo de su vida ha donado 4.1 mil millones de dólares —con un incremento reciente de 0.5 mil millones— posicionándose entre las filántropos más influyentes por su enfoque en la defensa de la democracia y la investigación médica. Aunque su patrimonio neto exacto no es público, se estima en menos de 100,000 millones de dólares, y su actividad se articula principalmente a través de la Fundación Freedom Together. Tan sólo en 2025 destinó más de 400 millones de dólares a iniciativas democráticas, mientras que, conforme al testamento de su esposo, la fundación ha distribuido miles de millones adicionales hacia ciencia médica, causas ambientales y programas de combate a la pobreza.

14. Lynn y Stacy Schusterman

Lynn y Stacy Schusterman han consolidado un legado filantrópico profundamente arraigado en la justicia social, la educación y el fortalecimiento comunitario. Viuda e hija, respectivamente, del multimillonario petrolero Charles Schusterman, han donado en conjunto 40,000 millones de dólares a lo largo de su vida —con un incremento reciente de 0.5 mil millones—, destinando recursos principalmente a la educación y al desarrollo de la comunidad judía. Con un patrimonio neto estimado en 4.4 mil millones de dólares, sus aportaciones representan aproximadamente el 47% de su fortuna, uno de los porcentajes de entrega más altos del listado. Históricamente vinculadas a causas judías y a iniciativas locales en Tulsa, Oklahoma, hoy también impulsan agendas de cambio social más amplias, incluyendo programas de reintegración para personas previamente encarceladas.

15. Edythe Broad y family

Edythe Broad, filántropa y productora cultural estadounidense, es la viuda del magnate inmobiliario y cofundador de KB Home, Eli Broad, con quien construyó uno de los legados filantrópicos más influyentes en ciencia, educación y artes en Estados Unidos. Junto con su familia han donado 3.6 mil millones de dólares a lo largo de su vida —con un incremento reciente de 0.1 mil millones— enfocando actualmente sus contribuciones en acción climática y apoyo a personas sin hogar. Con un patrimonio neto estimado en 7,000 millones de dólares, sus aportaciones representan cerca del 34% de su fortuna. Tras el fallecimiento de Eli Broad en 2021, Edythe ha mantenido activo el legado familiar, incluyendo la ampliación de 100 millones de dólares del Museo Broad en Los Ángeles y aportaciones históricas superiores a 1,000 millones al Instituto Broad del MIT y Harvard para investigación biomédica.

16. Michael y Susan Dell

Michael Dell, fundador y CEO de Dell Technologies, y su esposa Susan Dell, empresaria y filántropa enfocada en salud y educación infantil, han consolidado una de las plataformas de inversión social más relevantes del sector tecnológico. A lo largo de su vida han donado 3.3 mil millones de dólares —con un incremento reciente de 0.4 mil millones— posicionándose entre los filántropos más influyentes por su enfoque en educación y estabilidad económica. Con un patrimonio neto estimado en 139,000 millones de dólares, sus contribuciones representan cerca del 2% de su riqueza. Entre sus iniciativas más destacadas figura la asignación de 6,250 millones de dólares para crear 25 millones de cuentas de inversión infantil dentro del programa Invest America, además de una donación de 100 millones al Charter School Growth Fund para fortalecer infraestructura y oportunidades educativas para más de 725,000 estudiantes.

17. Pierre y Pam Omidyar

Pierre Omidyar, fundador de eBay, y Pam Omidyar han consolidado una plataforma filantrópica orientada a la equidad social, los derechos civiles y el desarrollo humano. A lo largo de su vida han donado 3.1 mil millones de dólares —con un incremento reciente de 0.1 mil millones— destinando sus recursos al alivio de la pobreza, la defensa de los derechos humanos y la educación. Con un patrimonio neto estimado en 12.1 mil millones de dólares, sus aportaciones representan cerca del 20% de su fortuna, reflejando un compromiso significativo con causas estructurales. A través de Omidyar Network impulsan iniciativas de gobernanza tecnológica como Humanity AI, mientras que Hopelab —fundada por Pam— ha producido investigaciones sobre el impacto de la tecnología en la salud mental juvenil, ampliando su incidencia en bienestar digital.

filántropos más influyentes

18. Eric y Wendy Schmidt

Eric Schmidt, ex CEO de Google, y Wendy Schmidt han orientado su filantropía hacia el fortalecimiento del conocimiento científico y el acceso educativo. En conjunto han donado 2.9 mil millones de dólares —con un aumento reciente de 0.6 mil millones— enfocando sus contribuciones en la educación y la investigación científica. Su patrimonio neto asciende a aproximadamente 37.2 mil millones de dólares, por lo que sus donaciones equivalen a cerca del 7% de su riqueza. A través de la Schmidt Family Foundation y otras iniciativas, la pareja ha financiado proyectos de innovación científica, sostenibilidad y desarrollo académico, posicionando su inversión social como catalizador de soluciones basadas en evidencia y tecnología avanzada.

19. Billi Marcus y familia

El fallecido cofundador de Home Depot, Bernie Marcus, y su esposa, Billi Marcus, construyeron uno de los legados filantrópicos más activos en los ámbitos de la investigación médica y el fortalecimiento de causas judías. A lo largo de su vida canalizaron 2.7 mil millones de dólares en donaciones —con un incremento reciente de 0.7 mil millones— a través de la Marcus Foundation, aunque el porcentaje respecto a su patrimonio no ha sido divulgado públicamente. Su fortuna se estimaba en menos de 1,000 millones de dólares, lo que dimensiona la magnitud relativa de su entrega. Tan sólo en 2025, la fundación destinó 290 millones de dólares, incluyendo 30 millones a Stanford Medicine para desarrollar interfaces cerebro-computadora dirigidas a víctimas de accidentes cerebrovasculares, además de aportaciones de 19 millones a la Foundation for Defense of Democracies y 16 millones a Secure Community Network para fortalecer la seguridad de la comunidad judía.

filántropos más influyentes

20. Ken Griffin

Ken Griffin, fundador del fondo de cobertura Citadel, ha consolidado una presencia filantrópica significativa orientada a la investigación médica y la educación. A lo largo de su vida ha donado 2.5 mil millones de dólares —con un incremento reciente de 0.5 mil millones—, lo que representa cerca del 5% de su patrimonio neto, estimado en 51.8 mil millones de dólares. Sus contribuciones recientes incluyen 50 millones de dólares para impulsar escuelas chárter Success Academy en Miami, ciudad a la que trasladó su firma en 2022, así como 20 millones al Museo y Jardines Vizcaya. Además, en el marco del 250.º aniversario de Estados Unidos, aportó 15 millones al Centro Nacional de la Constitución y prestó piezas históricas de su colección personal, ampliando su impacto hacia la educación cívica y cultural.

21. George Kaiser

George Kaiser, magnate de la energía y la banca, ha orientado su filantropía al desarrollo comunitario integral, con especial énfasis en salud y educación. A través de su fundación ha donado 2.5 mil millones de dólares a lo largo de su vida —con un aumento reciente de 0.3 mil millones—, equivalente a aproximadamente el 14% de su patrimonio neto, estimado en 15.7 mil millones de dólares. Su impacto se concentra particularmente en Tulsa, Oklahoma, su ciudad natal, donde tan sólo en 2025 destinó 253 millones de dólares para fortalecer educación, atención médica y movilidad económica. Asimismo, ha financiado innovación local invirtiendo en CASSIE, empresa tecnológica de filtración de aire, y respaldado la creación del Centro de Política Educativa de la Universidad de Oklahoma para impulsar mejoras estructurales en el sistema educativo estatal.

22. John y Laura Arnold

John Arnold, ex operador de energía convertido en inversionista, y Laura Arnold han construido una de las plataformas filantrópicas más orientadas a la incidencia en políticas públicas basadas en evidencia. A lo largo de su vida han donado 2.3 mil millones de dólares —con un incremento reciente de 0.2 mil millones—, destinando sus recursos principalmente a la educación y la reforma de la justicia penal. Con un patrimonio neto estimado en 2.9 mil millones de dólares, sus aportaciones representan aproximadamente el 44% de su fortuna, uno de los porcentajes más elevados del listado. A través de Arnold Ventures —que emplea a más de 100 especialistas— han financiado más de 900 subvenciones, incluyendo 6.6 millones a Recidiviz para mejorar sistemas de datos penitenciarios y 5.7 millones a programas de empleabilidad en colegios comunitarios de Carolina del Norte.

23. Reed Hastings y Patty Quillin

Reed Hastings, cofundador de Netflix, y Patty Quillin han orientado su filantropía hacia la transformación educativa y el acceso al conocimiento. En conjunto han donado 2.2 mil millones de dólares a lo largo de su vida —con un aumento reciente de 0.1 mil millones— enfocados principalmente en educación. Con un patrimonio neto estimado en 4.9 mil millones de dólares, sus contribuciones representan cerca del 31% de su riqueza, reflejando un compromiso sustantivo con el desarrollo académico. Entre sus iniciativas recientes destaca la donación de 50 millones de dólares a Bowdoin College para lanzar la Iniciativa Hastings para IA y Humanidad, un programa destinado a explorar las implicaciones sociales, éticas y tecnológicas de la inteligencia artificial en la educación y la sociedad.

filántropos más influyentes

24. Donald Bren

Donald Bren, el magnate inmobiliario más rico de Estados Unidos, ha consolidado un perfil filantrópico centrado en la conservación ambiental y la educación, con donaciones acumuladas de 2.1 mil millones de dólares a lo largo de su vida, equivalentes al 10% de su patrimonio neto estimado en 19.2 mil millones. Su impacto académico es notable: ha financiado más de 60 cátedras en instituciones como UC Irvine, Caltech y la Universidad del Cuerpo de Marines, fortaleciendo la investigación y la formación de talento. Aunque el último año destinó 11 millones de dólares a escuelas y universidades, su legado estructural en infraestructura educativa y preservación ecológica mantiene una huella de largo alcance.

25. Charles Koch

Charles Koch ha dirigido su estrategia filantrópica hacia el alivio de la pobreza y la educación, acumulando 2.0 mil millones de dólares en donaciones —con un incremento reciente de 0.1 mil millones—, lo que representa el 3% de su patrimonio neto de 73.8 mil millones. A través de su red Stand Together, se sumó a una alianza con líderes como Bill Gates y Steve Ballmer para movilizar 1,000 millones de dólares enfocados en impulsar la movilidad económica mediante inteligencia artificial. Paralelamente, la Fundación Charles Koch destinó 68 millones de dólares en 2024, incluyendo 30 millones a la Universidad George Mason y su Instituto de Estudios Humanos, reforzando iniciativas académicas orientadas al pensamiento liberal clásico.

Filantropía estratégica: el poder de donar para transformar sistemas

Reconocer a los filántropos más influyentes de Estados Unidos no es sólo un ejercicio de admiración, sino una oportunidad para entender cómo el capital privado puede acelerar soluciones donde los recursos públicos y multilaterales resultan insuficientes. Las cifras analizadas por Forbes revelan algo más profundo que la generosidad: muestran estrategias de inversión social cada vez más sofisticadas, orientadas a ciencia, educación, salud global, justicia social y acción climática. Cuando las donaciones se estructuran con métricas, alianzas y visión de largo plazo, su impacto trasciende la caridad tradicional y se convierte en infraestructura para el bienestar colectivo.

En un contexto global marcado por desigualdades, crisis ambientales y brechas de acceso, el rol de los filántropos más influyentes seguirá siendo decisivo para catalizar innovación social, movilizar a otros donantes y redefinir la responsabilidad del sector privado. Entender quiénes son y por qué importan permite dimensionar el verdadero alcance de la filantropía contemporánea: no como un complemento, sino como un motor de transformación sistémica.

¿Sabías que las legumbres tienen su propio día mundial?

Cada 10 de febrero se conmemora el Día Mundial de las Legumbres, una fecha que busca reconocer la importancia de alimentos como frijoles, lentejas, garbanzos, chícharos y habas, fundamentales por su valor nutricional, su accesibilidad y su papel en la seguridad alimentaria a nivel global.

Las legumbres han sido, históricamente, un pilar de la alimentación en México. Su presencia en la cocina tradicional responde tanto a su versatilidad, como también a su capacidad para aportar nutrientes esenciales y adaptarse a distintos contextos sociales y económicos. En un escenario donde la seguridad alimentaria sigue siendo un reto, estos alimentos cobran especial relevancia por su potencial para fortalecer dietas equilibradas y sostenibles.

Desde el trabajo que impulsa Saber Nutrir, se ha identificado que el impacto de las legumbres no se limita a su consumo, sino que está estrechamente ligado a su aprovechamiento y conservación. Contar con alimentos nutritivos disponibles durante más tiempo permite a las familias planear mejor su alimentación, reducir pérdidas y fortalecer su autosuficiencia alimentaria.

En comunidades rurales, una parte clave de este proceso es el almacenamiento adecuado de granos y legumbres. A través de herramientas como los silos, es posible proteger estos alimentos de la humedad, las plagas y la contaminación, alargando su vida útil y asegurando su disponibilidad a lo largo del año. En este sentido, Saber Nutrir ha entregado, en total, 127 silos en comunidades de Yucatán y el Estado de México, contribuyendo a una mejor conservación de alimentos básicos y al aprovechamiento de los recursos locales.

Desde el punto de vista nutricional, las legumbres son una fuente importante de proteína vegetal, además de aportar fibra, minerales como hierro, calcio y magnesio, y vitaminas del complejo B. La fibra favorece la digestión y ayuda a regular los niveles de glucosa y colesterol en sangre, mientras que su contenido de micronutrientes las convierte en aliadas de una alimentación equilibrada.

Las proteínas que aportan las legumbres están formadas por aminoácidos, pequeñas moléculas esenciales para el funcionamiento del organismo. De los 20 aminoácidos que el cuerpo necesita, 9 son esenciales, ya que no los produce por sí mismo y deben obtenerse a través de la alimentación. Aunque las legumbres carecen de alguno de estos aminoácidos, al combinarse con cereales como maíz, arroz, trigo o avena, se obtiene una proteína vegetal de alto valor biológico, una práctica común en la cocina tradicional mexicana.

Conmemorar el Día Mundial de las Legumbres es una oportunidad para reconocer que una buena nutrición no sólo depende de lo que se produce, sino también de cómo se conserva, se combina y se aprovecha. Decisiones cotidianas, tanto en el hogar como en las comunidades, pueden contribuir a sistemas alimentarios más justos, resilientes y sostenibles.

Saber Nutrir

Te invitamos a celebrar este día con una receta simple y práctica:

Ensalada tibia de lentejas con verduras y limón

Ingredientes (4 porciones):

·         1 taza de lentejas cocidas

·         ½ taza de jitomate picado

·         ½ taza de pepino en cubos

·         ¼ de cebolla morada finamente picada

·         1 cucharada de aceite de oliva

·         Jugo de 1 limón

·         Sal y pimienta al gusto

·         Opcional: perejil o cilantro fresco

Preparación:

Mezcla las lentejas cocidas con el jitomate, pepino y cebolla. Agrega el aceite de oliva, el jugo de limón, sal y pimienta. Integra bien y termina con hierbas frescas al gusto. Puede consumirse sola o acompañarse con arroz o tortillas de maíz para lograr una combinación de proteína vegetal de alto valor biológico.

Semarnat y Tetra Pak impulsan acciones de limpieza de playas y educación ambiental en Oaxaca y Jalisco

En el marco del programa Adopta una Playa, que forma parte de la Estrategia Nacional de Limpieza y Conservación de Playas y Costas de México 2025–2030, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), en colaboración con Tetra Pak, llevaron a cabo jornadas de limpieza y educación ambiental en playas de Oaxaca y Jalisco, como parte de las primeras 12 actividades previstas para este 2026, en las que se recolectaron más de 280 kilogramos de residuos.

Las acciones se realizaron los días 29, 30 y 31 de enero en las playas Agua Blanca, San Agustinillo y la Bocabarra de la Laguna del Palmar, en Oaxaca; así como también el 30 y 31 en Melaque–Barra de Navidad y Punta Pérula, en Jalisco. Adicionalmente, se tiene programada una jornada en La Manzanilla, Jalisco, para el próximo 15 de febrero.

La participación de Tetra Pak, empresa de soluciones de envasado y procesamiento de alimentos, fue clave para el diseño e implementación de las jornadas, al aportar su experiencia en economía circular y reciclaje, así como su conocimiento en el manejo responsable de materiales posconsumo. A través de estas actividades, la compañía reafirma su compromiso con el desarrollo de soluciones sostenibles que contribuyan a la protección de los ecosistemas costeros y al fortalecimiento de las capacidades locales.

Semarnat y Tetra Pak

“En Tetra Pak entendemos que la sostenibilidad va más allá de nuestros procesos productivos; implica trabajar de manera conjunta con autoridades, comunidades y organizaciones para generar cambios reales. Estas jornadas reflejan nuestro compromiso por impulsar una cultura del reciclaje y del cuidado ambiental que tenga un impacto duradero en las costas del país”, señaló Alfredo Román, gerente de Sostenibilidad en Tetra Pak México. 

De manera complementaria, se llevaron a cabo actividades de sensibilización dirigidas a la población local y a visitantes, enfocadas en la correcta separación de residuos y la importancia de conservar los espacios naturales.

Las playas seleccionadas representaron contextos estratégicos para la implementación de acciones integrales de conservación, al permitir el intercambio de experiencias entre comunidades, autoridades y sector privado, y generar aprendizajes replicables en otros puntos del país.

AWOMAN 2026 celebra 15 años con una edición especial para conectar, aprender y crecer juntas

AWOMAN, la plataforma de talento y desarrollo para mujeres más relevante de México, anuncia su edición 2026. Este encuentro marca quince años de construir espacios seguros e inspiradores para mujeres que buscan crecer, reconectar consigo mismas y avanzar con mayor claridad y confianza en su camino personal y profesional.

A lo largo de su trayectoria, AWOMAN se ha consolidado como un referente de historias reales, aprendizaje práctico y una energía colectiva que ha impulsado a miles de mujeres a confiar en su voz y atreverse a ir por más.

La edición 2026 se llevará a cabo el 28 de febrero y 1 de marzo y, por primera vez, tendrá como sede Campo Marte, uno de los espacios más emblemáticos de la Ciudad de México. Este cambio marca un nuevo capítulo para el evento, elevando la experiencia a un formato más grande, inmersivo y vibrante.

La experiencia de dos días ofrecerá una agenda integral con conferencias, workshops y paneles con más de 60 ponentes, abarcando temas clave como emprendimiento, finanzas, bienestar físico y emocional, y desarrollo personal. Además, AWOMAN 2026 contará con espacios diseñados para generar conversaciones auténticas, un bazar de marcas mexicanas y activaciones pensadas para conectar de forma natural con cada asistente.

AWOMAN 2026

“AWOMAN es ese espacio que nos recuerda que no estamos solas. Aquí aprendemos, compartimos y nos llevamos herramientas reales que nos acompañan más allá del evento. Esta edición es una celebración de todo lo que hemos construido juntas”, comentó Irma Zapata, COO y Socia de AWOMAN.

Este año, la experiencia se renueva integrando nuevas voces, formatos y marcas aliadas que comparten la visión de impulsar a las mujeres en todas sus facetas: emocional, física, profesional y financiera.

Como antesala a la edición 2026, hoy se llevó a cabo la conferencia de prensa, conducida por Mónica Basilia, donde se compartió una probadita de lo que se vivirá en AWOMAN. Más que una presentación tradicional, fue un espacio cercano y dinámico que dejó ver que este encuentro es de esos que se quedan contigo y te mueven por dentro.

Durante la sesión, las asistentes participaron en distintas actividades que reflejaron la esencia del evento y la conversación fue fluyendo casi como entre amigas. Primero llegó Claudia Torre y, entre ejemplos y risas, nos hizo ver que el orden no se trata solo de acomodar cosas, sino de crear espacios que te den paz y claridad. Como si nos dijera bajito que soltar no es perder, es volver a encontrarte.

Luego Ceci Valdés nos sorprendió con una dinámica tan simple como poderosa: un hilo que iba pasando de mano en mano hasta formar una red visible entre todas. En ese momento se entendió sin muchas palabras lo que pasa cuando las mujeres se apoyan y se impulsan; esa sensación de que juntas siempre llegamos más lejos.

AWOMAN 2026

Después Pamela Herrera abrió el tema del placer desde un lugar inesperado, casi como quien lanza una pregunta en voz alta para que todas pensemos. Con tarjetas y ejercicios prácticos fuimos descubriendo pequeñas formas de disfrute que normalmente se nos escapan, ampliando la mirada más allá de lo evidente.

Más adelante, Vanessa Pelayo nos llevó a conectar con el cuerpo de una manera muy consciente, enseñándonos que incluso con nuestras propias manos podemos liberar tensiones y toxinas. Fue un momento breve pero muy presente, de esos que te recuerdan que el autocuidado también puede ser sencillo.

Y ya para cerrar, Andrea Fit subió la energía del lugar invitándonos a movernos, sudar un poco y reconectar con nuestra fuerza. Un cierre ligero pero poderoso que dejó claro que sentirnos fuertes también es bienestar.

En conjunto, fue un adelanto íntimo y significativo de lo que AWOMAN busca generar: experiencias que inspiran, conectan y dejan huella mucho más allá del momento.Para conocer la agenda completa y adquirir boletos, visita las redes sociales oficiales, @awomanmx, y el sitio web.

¿Sabías que en México solo 1 de cada 4 perros está esterilizado? 

De acuerdo con el Índice de Mascotas Sin Hogar realizado por Mars a nivel global, México enfrenta una de las crisis más severas del mundo con más de 29.7 millones de perros y gatos viviendo en las calles del país. Es por ello que, Mars Petcare, líder global en nutrición y bienestar animal, reafirma su propósito de crear “Un Mundo Mejor para las Mascotas“, mediante sus programas Pedigree Adóptame™ y Ciudad Para las Mascotas, consolidando las campañas de esterilización como un pilar preventivo ante esta problemática.

En colaboración con el Instituto de Protección Animal y el Gobierno Municipal de El Marqués, Mars anuncia jornadas gratuitas de esterilización y vacunación en la comunidad de Matanzas. Esta iniciativa es histórica, ya que busca convertir a Matanzas en la primera comunidad en Querétaro con una población de perros y gatos 100% esterilizada.

“Como líderes de la categoría de alimento para mascotas, sentimos la responsabilidad de mitigar esta problemática desde sus diversos frentes. Este fin de semana marcará, para muchas familias de la comunidad de Matanzas, un primer acceso a servicios veterinarios confiables y accesibles, lo que se vuelve imprescindible en un contexto en donde, sin un manejo responsable de la reproducción, la cantidad de perros puede duplicarse cada seis meses, pasando de 2 a 2,048 en tan sólo cinco años”, señaló Daniel Cosío, Gerente de Asuntos Públicos de Mars Pet Nutrition.

Tan solo en nuestro país, Mars en su división de mascotas ha facilitado más de 490,000 esterilizaciones y ha ayudado a más de 83,000 animales a encontrar un hogar. El Índice de Mascotas Sin Hogar de Mars revela que, en México, la tasa de esterilización en perros es de apenas el 25%, una cifra que Mars busca elevar mediante esfuerzos que transformen esta realidad.

Un Mundo Mejor para las Mascotas

Entre los principales beneficios de la esterilización de perros y gatos son:

  • Reduce el riesgo de cáncer:
    • En hembras, disminuye la probabilidad de cáncer de mama, ovarios y útero.
    • En machos, previene el cáncer testicular y reduce problemas de próstata.
  • Evita infecciones graves
  • Suelen vivir más tiempo y con menos complicaciones médicas a largo plazo.
  • Menos agresividad y peleas, sobre todo en machos.
  • Disminuye el marcaje con orina y los escapes en busca de pareja.
  • Menos ansiedad sexual: no entran en celo ni muestran conductas asociadas (maullidos, aullidos, inquietud).
  • Evita camadas no deseadas, que muchas veces terminan en abandono o refugios saturados.
  • Facilita una convivencia más tranquila en casa y con otros animales.
  • Ayuda a controlar la sobrepoblación animal, reduciendo el número de animales en la calle y el sacrificio en refugios.
  • Es un acto de tenencia responsable.

Con acciones como esta, Mars Petcare no solo atiende una urgencia de salud pública, sino que establece un modelo de colaboración replicable entre iniciativa privada y gobierno. La meta es clara: asegurar que cada mascota en México tenga la oportunidad de vivir en un entorno seguro, saludable y con un hogar responsable.

La Fundación Moving for Care avanza en el cuidado de la salud periimplantaria

En el marco del acto inaugural del XIII Congreso Ticare, que se celebra en Valladolid los días 6 y 7 de febrero, se ha presentado la Fundación Moving for Care. Esta entidad, sin ánimo de lucro, ha sido impulsada por el compromiso con la ciencia y la sociedad de Mozo Grau-Ticare, empresa vallisoletana pionera en implantología dental que este año celebra su 30 Aniversario.

La Fundación Moving for Care promueve una implantología más segura, basada en evidencia científica y en la salud periimplantaria a largo plazo de las personas con implantes dentales o que se vayan a someter a este tratamiento. Trabaja desde una perspectiva independiente y ética, actuando como nexo entre los profesionales clínicos, la investigación científica y la sociedad.

En palabras del presidente del Patronato de la Fundación, Fernando Mozo: “La Fundación Moving for Care nace en un contexto de madurez y responsabilidad del sector de la implantología dental en España. Nuestro objetivo es contribuir al avance del conocimiento científico y clínico en la salud periimplantaria, fomentando la prevención, la cooperación, la divulgación de buenas prácticas y la innovación clínica”.

Tras la presentación, a cargo de Ángel Mozo, patrono de la Fundación, se ha concedido el primer reconocimiento de la entidad. El galardonado ha sido el Profesor Doctor Carlos Navarro Vila, por su dedicación a los pacientes oncológicos y por su contribución al ámbito de la implantología dental. Fernando Mozo ha sido el encargo de hacerle entrega del galardón.

salud periimplantaria

XIII Congreso Ticare

El Congreso Ticare ha sido declarado de Interés Sanitario por la Junta de Castilla y León y cuenta con el respaldo de diversas sociedades científicas del ámbito odontológico. El acto inaugural de su XIII edición ha sido presidido por Fernando Rubio, director de la Agencia de Innovación y Desarrollo Económico de Valladolid.

Este evento reúne en la Feria de Valladolid a cerca de 1.500 profesionales del sector, entre odontólogos, cirujanos maxilofaciales, protésicos, higienistas y responsables de clínicas, así como a más de 55 ponentes nacionales e internacionales.

¿Cómo integrar la sostenibilidad en la toma de decisiones y no solo en el área de RSE?

0

La sostenibilidad dejó de ser un “programa” para convertirse en un criterio estratégico que define la viabilidad de las organizaciones. Hoy, las empresas que realmente transforman su impacto no son las que comunican mejor, sino las que deciden distinto en cada nivel de su operación. El verdadero cambio ocurre cuando la visión social y ambiental deja de estar aislada y se integra en la lógica de negocio, desde la planeación hasta la ejecución.

Hablar de sostenibilidad en la toma de decisiones es hablar de coherencia, de procesos que conectan propósito con resultados, y de liderazgos que entienden el largo plazo como una ventaja competitiva. No se trata de sumar iniciativas, sino de rediseñar la forma en que se elige, se prioriza y se mide. Esta nota propone un recorrido práctico y estratégico para lograr que la sostenibilidad sea el eje que guíe cada elección relevante dentro de la organización.

De área funcional a principio organizacional

Durante años, la sostenibilidad se concentró en un solo departamento, con presupuestos y metas aisladas del core del negocio. Esto generó avances relevantes, pero también una brecha entre el discurso y la realidad operativa. El primer paso es reconocer que el impacto no se gestiona en silos, sino en decisiones transversales.

Cuando la sostenibilidad se convierte en un principio organizacional, cada área comienza a cuestionar cómo sus acciones afectan a la cadena de valor. Finanzas, compras, operaciones y talento humano empiezan a compartir la responsabilidad.

La cultura deja de ver la RSE como un “extra” y la entiende como parte del modelo de negocio.

Este cambio implica revisar estructuras, procesos y métricas internas. No basta con reportar resultados; es necesario que las decisiones cotidianas se evalúen bajo criterios sociales, ambientales y económicos. Así, la sostenibilidad se convierte en una guía práctica, no en un ideal abstracto.

Sostenibilidad en la toma de decisiones: un cambio de mentalidad

Integrar la sostenibilidad en la toma de decisiones exige un giro profundo en la forma de pensar el crecimiento. Ya no se trata de maximizar beneficios a corto plazo, sino de crear valor que resista el tiempo y las crisis. Este enfoque redefine el concepto de éxito empresarial.

Las organizaciones que adoptan esta lógica comienzan a analizar riesgos y oportunidades desde una perspectiva sistémica. El impacto social y ambiental deja de ser un costo y se convierte en un factor estratégico para la innovación. Cada decisión se evalúa por su capacidad de generar resiliencia.

Este cambio no ocurre de la noche a la mañana. Requiere liderazgo, comunicación constante y una narrativa interna que conecte propósito con resultados. Cuando las personas entienden el porqué, el cómo se vuelve más claro y alcanzable.

Gobernanza y liderazgo como catalizadores

La integración real de la sostenibilidad comienza en el nivel más alto de la organización. Consejos directivos y comités ejecutivos deben asumir un rol activo, incorporando criterios ESG en sus procesos de aprobación. Sin este respaldo, cualquier iniciativa pierde fuerza.

El liderazgo debe traducir la visión en reglas claras de operación. Políticas, códigos de conducta y sistemas de incentivos alineados refuerzan el mensaje de que la sostenibilidad no es negociable. Cada decisión estratégica refleja ese compromiso.

Cuando la alta dirección actúa con coherencia, se genera un efecto cascada. Los equipos replican ese enfoque y lo integran en sus procesos diarios. La gobernanza se convierte en el puente entre la estrategia y la acción.

Datos, impacto y toma de decisiones informada

No se puede gestionar lo que no se mide, y la sostenibilidad no es la excepción. Contar con indicadores claros permite evaluar el impacto real de cada decisión. La información se transforma en una herramienta de mejora continua.

Los sistemas de medición ayudan a identificar áreas de riesgo y oportunidades de innovación. Al integrar estos datos en los tableros de control, la sostenibilidad se vuelve parte de la conversación estratégica. Las decisiones dejan de basarse solo en intuición. Este enfoque fortalece la credibilidad interna y externa. Los resultados se comunican con transparencia y se utilizan para ajustar procesos. La organización aprende de sus propios datos y evoluciona con ellos.

Sostenibilidad en la toma de decisiones en la cadena de valor

La verdadera transformación ocurre cuando la sostenibilidad en la toma de decisiones se extiende más allá de la empresa. Proveedores, aliados y clientes se convierten en parte del mismo ecosistema de impacto. Cada elección afecta a toda la red. Seleccionar socios con criterios responsables fortalece la reputación y reduce riesgos. Las decisiones de compra, logística y producción se alinean con estándares éticos y ambientales. La cadena de valor se convierte en un motor de cambio.

Este enfoque genera relaciones de largo plazo basadas en confianza. La sostenibilidad deja de ser un requisito y se convierte en una ventaja competitiva compartida. El impacto se multiplica cuando se trabaja en red.

Cultura organizacional y aprendizaje continuo

La integración de la sostenibilidad no se sostiene sin una cultura que la respalde. Capacitar, comunicar y reconocer buenas prácticas refuerza el comportamiento esperado. Las personas se convierten en agentes de cambio. El aprendizaje continuo permite adaptar la estrategia a nuevos contextos. Las organizaciones que escuchan a sus colaboradores y comunidades toman decisiones más informadas. La sostenibilidad se vive, no solo se declara.

Cuando la cultura se alinea con la estrategia, cada decisión refleja el propósito. La coherencia se convierte en un valor compartido que guía el crecimiento. Así, la empresa evoluciona junto con su entorno

Integrar la sostenibilidad en la toma de decisiones no es una tendencia, es una necesidad para construir organizaciones resilientes y relevantes. Significa repensar cómo se define el éxito y cómo se mide el impacto. Cuando la sostenibilidad se convierte en el eje de cada elección, la empresa no solo responde al presente, sino que construye el futuro con responsabilidad y visión de largo plazo.

Cero emisiones, cero sustento: Shein retira sus afirmaciones climáticas

0

La promesa de un futuro “cero emisiones” se ha convertido en una de las banderas más visibles de las grandes corporaciones. En un mercado saturado de discursos verdes, los compromisos climáticos funcionan como símbolos de modernidad, innovación y responsabilidad. Sin embargo, cuando estas declaraciones no se sostienen con datos claros, metas verificables y planes públicos de transición, el mensaje se transforma en un riesgo reputacional de alto impacto. La historia reciente de Shein es una prueba de cómo la narrativa puede derrumbarse cuando se enfrenta al escrutinio legal y social.

Según un artículo de edie, en Alemania, uno de los mercados más exigentes en materia de consumo responsable, la plataforma de moda rápida decidió dar un paso atrás. Shein retira sus afirmaciones climáticas más visibles tras una denuncia por lavado verde que cuestiona la falta de sustento detrás de su promesa de cero emisiones netas para 2050. El caso no solo pone en jaque la credibilidad de la empresa, sino que abre un debate más amplio sobre el uso de compromisos ambientales como estrategia de marketing. La discusión ya no es si las marcas deben ser sostenibles, sino cómo demostrarlo con hechos.

Shein retira sus afirmaciones climáticas y enfrenta su primer gran reto legal

La organización ambiental Deutsche Umwelthilfe (DUH) presentó una demanda contra Infinite Styles Services Co., operador de la plataforma de Shein en Alemania. El argumento central fue que las declaraciones de “cero emisiones netas” violaban las leyes de protección al consumidor. Según DUH, no existían explicaciones claras ni evidencia que respaldaran el compromiso.

Para el consumidor promedio, estas afirmaciones transmitían la idea de que el impacto ambiental de la empresa ya estaba disminuyendo. Esa percepción, señalaron los activistas, generaba una ventaja competitiva injusta frente a otras marcas que sí transparentan sus procesos. La demanda expuso la brecha entre el discurso y la realidad operativa de la compañía.

Ante la presión legal, Shein optó por presentar una declaración de cese y desistimiento. Este acuerdo es legalmente vinculante y contempla sanciones económicas si se incumple en el futuro. En lugar de llevar el caso a los tribunales, la empresa eligió retirar sus mensajes climáticos más visibles, reconociendo implícitamente la fragilidad de su narrativa.

Un compromiso alineado con estándares, pero sin resultados visibles

A principios de 2025, Shein anunció su meta de cero emisiones netas para 2050. El objetivo se alineaba con el Estándar Corporativo de Cero Neto de la iniciativa Science Based Targets (SBTi). Esto implicaba reducir en un 90% sus emisiones absolutas respecto a una línea base de 2023.

El compromiso incluía emisiones de Alcance 1, 2 y 3, abarcando desde operaciones directas hasta toda su cadena de suministro. En teoría, se trataba de un enfoque integral y ambicioso. Sin embargo, la falta de una hoja de ruta pública y verificable debilitó la credibilidad del anuncio.

La contradicción más evidente llegó con sus propios informes. En 2024, las emisiones totales de Shein aumentaron un 23% interanual. Este dato desató cuestionamientos sobre la viabilidad real de su promesa y reforzó la percepción de que el compromiso estaba más cerca del marketing que de la transformación estructural.

Un gigante con huella ambiental descomunal

Shein es una de las cadenas de moda más grandes del mundo. Su modelo de producción acelerada y de bajo costo ha redefinido la industria, pero también ha multiplicado su impacto ambiental. En 2024, reportó 26 millones de toneladas métricas de CO₂e en todos los alcances.

Esta cifra casi duplica las emisiones reportadas por Inditex, la empresa matriz de Zara. La comparación ilustra la magnitud del desafío al que se enfrenta Shein si realmente busca una transición climática creíble. No se trata solo de optimizar procesos, sino de replantear un modelo de negocio completo.

La escala de sus operaciones convierte cualquier promesa en un compromiso de alto riesgo. Cada palabra pesa, y cada omisión se amplifica. En este contexto, la narrativa climática no puede separarse de los números, porque son ellos los que determinan la legitimidad de cualquier declaración.

El efecto en la confianza del consumidor

DUH sostuvo que el consumidor promedio interpretaría la promesa de cero emisiones como una señal de mejora ambiental inmediata. Esa percepción, sin datos que la respalden, puede inducir a decisiones de compra basadas en información incompleta o engañosa.

La confianza, uno de los activos más frágiles de una marca, se erosiona cuando se detectan inconsistencias. En mercados con regulaciones estrictas, como Alemania, la transparencia ya no es opcional. Es un requisito básico para operar con legitimidad.

El caso de Shein demuestra que el greenwashing no solo es un problema ético, sino también legal. Las empresas que no acompañan sus discursos con métricas claras y verificables se exponen a sanciones, pérdida de reputación y boicots de consumidores cada vez más informados.

Más allá del “cero neto”: otras afirmaciones bajo la lupa

Durante la investigación, DUH también encontró etiquetas como “ecológico” y “100 % natural” en productos de Shein. Estas afirmaciones carecían de respaldo técnico, lo que motivó nuevas acciones legales. El proceso sigue en curso y podría ampliar el alcance del caso.

Este patrón revela un problema sistémico en la comunicación de la marca. No se trata de un error aislado, sino de una estrategia basada en términos aspiracionales sin sustento verificable. La consecuencia es una crisis de credibilidad que se extiende a toda su narrativa ESG.

Para las empresas globales, el mensaje es claro: cada palabra debe estar respaldada por datos, auditorías y planes de acción. En la era de la rendición de cuentas, la ambigüedad ya no es una opción.

Un nuevo liderazgo frente a una crisis de credibilidad

Hace aproximadamente un año, Shein nombró a su primer director global de sostenibilidad. Mustan Lalani, con experiencia previa en Tetra Pak, asumió el reto de construir una estrategia ambiental creíble desde cero. Su llegada marcó un intento por profesionalizar la gestión ESG de la empresa.

Sin embargo, el contexto no podría ser más complejo. Hereda una narrativa cuestionada, cifras en aumento y procesos legales en marcha. El desafío no es solo comunicar mejor, sino transformar estructuras internas que permitan una reducción real de emisiones.

El liderazgo en sostenibilidad, en este caso, deberá demostrar que el cambio es posible incluso en modelos de negocio intensivos en recursos. La coherencia entre discurso y acción será la medida de su éxito.

Shein retira sus afirmaciones climáticas: una lección para la industria

La decisión de retirar sus mensajes más visibles no elimina el problema de fondo. Al contrario, lo expone ante una audiencia global. Shein retira sus afirmaciones climáticas como respuesta a una presión que seguirá creciendo en otros mercados.

El caso se convierte en un precedente para la industria de la moda rápida. Las promesas sin sustento ya no pasan desapercibidas. Cada compromiso debe ser medible, auditado y comunicado con claridad. De lo contrario, el riesgo reputacional supera cualquier beneficio de marketing.

Para el sector, esta historia marca un punto de inflexión. El futuro no se construye con slogans, sino con transformaciones reales. La sostenibilidad dejó de ser una narrativa aspiracional para convertirse en un estándar exigible.

La historia de Shein refleja el momento crítico que atraviesa la comunicación corporativa en temas ambientales. Las marcas ya no pueden esconderse detrás de declaraciones ambiguas ni de metas lejanas sin planes concretos. Shein retira sus afirmaciones climáticas como resultado de un sistema que exige coherencia, evidencia y responsabilidad.

Más allá de este caso, la lección es clara: la sostenibilidad no se promete, se demuestra. En una era de consumidores informados y regulaciones estrictas, solo las empresas que alineen su discurso con acciones verificables podrán construir confianza duradera y un verdadero impacto positivo.

Por qué integrar sostenibilidad en la IA es esencial para un mundo más limpio

0

La inteligencia artificial se ha convertido en una de las herramientas más poderosas para enfrentar los grandes desafíos ambientales de nuestra era. Desde la optimización de sistemas energéticos hasta la predicción de riesgos climáticos, su capacidad para procesar grandes volúmenes de información abre oportunidades inéditas para acelerar la transición hacia modelos más responsables. Sin embargo, este mismo motor de cambio encierra una contradicción: su operación exige enormes cantidades de recursos naturales.

De acuerdo con We Forum, cada modelo entrenado, cada centro de datos en expansión y cada actualización de hardware nos recuerda que el progreso digital también tiene una huella física. Cuanto más confiamos en la tecnología para resolver los problemas del planeta, mayor es el riesgo de crear nuevos desequilibrios. Por eso, integrar sostenibilidad en la IA no es un lujo, sino una condición indispensable para que la innovación no rebase los límites ambientales.

La paradoja tecnológica que no podemos ignorar

La IA promete ser aliada de la descarbonización, la conservación de ecosistemas y la eficiencia industrial. Pero al mismo tiempo, su crecimiento implica un aumento significativo en el consumo energético y de agua, así como una mayor presión sobre los minerales críticos. Esta tensión define el punto de partida del debate actual.

Si no se establecen criterios claros, la tecnología que pretende salvarnos puede terminar agravando la crisis. La clave está en reconocer que el impacto no es un efecto colateral, sino una variable que debe ser gestionada desde el diseño.

Sostenibilidad en la IA: una nueva definición de progreso

Durante años, el avance se midió casi exclusivamente por la precisión de los modelos y su rendimiento en pruebas. Hoy, ese parámetro resulta insuficiente frente a los retos ambientales que enfrentamos. La sostenibilidad en la IA propone ampliar la noción de “estado del arte”. No solo importa qué tan bien funciona un sistema, sino cuánto cuesta al planeta. Modelos más pequeños, reutilizables y energéticamente eficientes redefinen el valor de la innovación.

No se puede gestionar lo que no se mide. A diferencia de otros sectores, la IA carece de marcos estandarizados para evaluar su huella ambiental a lo largo de todo su ciclo de vida. Esto genera diagnósticos incompletos y decisiones basadas en suposiciones.

La integración de datos en tiempo real y evaluaciones holísticas permite identificar dónde se concentran los mayores impactos. Solo así es posible reducir riesgos, fortalecer la resiliencia y construir una estrategia coherente.

Iniciativas como el Índice Energético de IA y el Compute Carbon Intensity abren una nueva etapa de transparencia. Estas métricas permiten comparar, priorizar y tomar decisiones informadas sobre eficiencia. Cuando la sostenibilidad se vuelve visible, deja de ser un ideal abstracto y se transforma en una hoja de ruta. La inversión ya no se guía solo por la potencia, sino por el equilibrio entre desempeño y responsabilidad.

Acciones para un cambio inmediato

Diseñar arquitecturas eficientes, optimizar centros de datos, extender la vida útil del hardware, usar datos de forma responsable y establecer barandillas de gobernanza son pasos concretos. No requieren esperar al futuro: pueden implementarse hoy. Cada acción, por pequeña que parezca, reduce la presión sobre los recursos y envía una señal clara a toda la cadena de valor. El impacto acumulado es lo que redefine el sistema.

Ningún actor puede resolver este desafío por sí solo. Proveedores, desarrolladores, reguladores y clientes comparten la responsabilidad de construir estándares abiertos y prácticas comunes.

La colaboración crea coherencia y acelera el aprendizaje colectivo. Así, la sostenibilidad en la IA deja de ser un esfuerzo aislado y se convierte en una meta compartida por todo el ecosistema.

Innovar sin comprometer el futuro

Lejos de frenar el progreso, la eficiencia impulsa mejores soluciones. Modelos más ligeros, costos más bajos y sistemas escalables fortalecen la competitividad de las organizaciones.

Al mismo tiempo, la sociedad gana acceso a herramientas poderosas sin hipotecar el planeta. La tecnología demuestra que puede ser parte de la solución cuando se alinea con valores claros.

Integrar criterios ambientales en cada decisión tecnológica es una responsabilidad ineludible. No se trata de elegir entre innovación y cuidado del entorno, sino de comprender que ambos deben avanzar juntos.

El camino hacia un mundo más limpio comienza con medir lo que importa, diseñar con conciencia y asumir que la sostenibilidad en la IA es el nuevo estándar para un desarrollo verdaderamente responsable.

Activismo corporativo en 2026: por qué las marcas ya no pueden ser neutrales

0

La narrativa de la sostenibilidad durante años se sostuvo en metáforas grandilocuentes como “romper barreras”, “superar límites” o “llegar más lejos”, frases que prometían transformación sin necesariamente demostrarla. Ese lenguaje épico construyó una ilusión de avance, aunque muchas veces no existía un cambio estructural detrás. Hoy, ese tipo de discurso ha perdido fuerza frente a audiencias más críticas y líderes que exigen resultados tangibles. En este nuevo escenario, el activismo corporativo en 2026 surge como una respuesta inevitable ante una realidad que ya no tolera simulaciones.

De acuerdo con edie, durante el último año, los criterios ESG enfrentaron cuestionamientos que sacudieron al ecosistema empresarial, generando incertidumbre y obligando a revisar su verdadero impacto. Al mismo tiempo, las tensiones geopolíticas, los eventos climáticos extremos y la crisis del costo de vida reforzaron la urgencia de tomar decisiones más responsables. La sostenibilidad dejó de percibirse como un complemento reputacional para convertirse en un factor de resiliencia. En este contexto, las organizaciones comenzaron a replantear su papel frente a la sociedad.

La continuidad de los compromisos con la descarbonización, la transparencia en la cadena de suministro y la inclusión laboral demuestra que el cambio no se ha detenido, sino que ha evolucionado. Hoy se evalúan estas acciones desde una lógica más estratégica, alineada con la gobernanza y la creación de valor. La pregunta ya no es si las empresas deben involucrarse, sino cómo hacerlo de forma coherente.

La neutralidad ha dejado de ser una opción creíble.

Del eslogan a la estrategia

Las frases inspiracionales que durante años impulsaron campañas de sostenibilidad ya no son suficientes para movilizar confianza. Sin métricas claras y decisiones operativas, el discurso pierde legitimidad ante públicos cada vez más informados. El cambio más profundo no es retórico, sino estructural: la acción debe sostener a la narrativa. Hoy, la coherencia es el nuevo lenguaje del liderazgo corporativo.

Este viraje refleja una madurez del ecosistema, donde ya no se celebra la intención sino la capacidad de ejecución. Las organizaciones están dejando atrás el simbolismo para concentrarse en procesos, inversiones y resultados medibles. La sostenibilidad se integra en la planeación estratégica, no como una moda, sino como una ventaja competitiva. Así, se consolida una visión de largo plazo que redefine el éxito.

La conversación ahora gira en torno a conceptos como continuidad del negocio, gestión de riesgos, eficiencia de recursos y retención del talento. Estos términos revelan que la sostenibilidad se ha vuelto un componente central de la operación. Ya no se trata de “romper” sistemas, sino de rediseñarlos con paciencia y consistencia.

El cambio real se construye con decisiones cotidianas.

La sala de juntas como nuevo epicentro

Las dudas sobre la validez de los criterios ESG trasladaron el debate directamente a los consejos de administración. La sostenibilidad dejó de ser un tema exclusivo de comunicación para convertirse en un asunto de gobierno corporativo. Este movimiento obligó a priorizar iniciativas con impacto real. Cada decisión ahora refleja convicciones estratégicas.

Integrar estos temas en la gobernanza permite establecer métricas más sólidas de inversión y desempeño. Las organizaciones ya no reaccionan, sino que anticipan escenarios. El propósito se traduce en lineamientos claros que guían la toma de decisiones. La estrategia se vuelve el puente entre impacto y rentabilidad.

Este enfoque también redefine el concepto de valor, incorporando dimensiones sociales y ambientales. La empresa ya no se mide solo por su crecimiento económico, sino por su contribución al entorno. Así, la sostenibilidad se convierte en un criterio operativo. El liderazgo se ejerce desde la coherencia.

Activismo corporativo en 2026: menos ruido, más impacto

En los últimos meses, muchas marcas redujeron campañas públicas en torno a temas ESG para concentrarse en la ejecución interna. Este silencio estratégico no implica retroceso, sino una evolución hacia acciones más profundas. El cambio ya no se anuncia, se demuestra. La credibilidad se construye con hechos.

El activismo corporativo en 2026 se define por convicciones reflejadas en decisiones difíciles y sostenidas en el tiempo. Cada iniciativa adoptada o suspendida revela el verdadero compromiso de la organización. La reputación ya no depende del discurso, sino de la consistencia. El impacto se vuelve tangible.

Este nuevo enfoque responde a una necesidad de autenticidad en un entorno saturado de mensajes. Las empresas entienden que el valor se genera cuando el propósito se integra en la operación. Así, el activismo se convierte en una herramienta estratégica. La transformación es interna antes de ser pública.

Cambiar la conversación con autenticidad

La forma de comunicar la sostenibilidad ahora depende de la cultura y los objetivos estratégicos de cada organización. La prioridad es el impacto, no la visibilidad. Se busca conectar con realidades tangibles y resultados verificables. La autenticidad reemplaza a la señalización de virtudes.

Para acelerar soluciones hacia 2026, el activismo debe escalar de forma estratégica. Algunas empresas liderarán desde la política pública, mientras otras integrarán cambios graduales en su operación. Ambos enfoques son válidos si parten de un propósito claro. La clave es la coherencia.

Este cambio de conversación fortalece la relación con los grupos de interés. La confianza se construye cuando las acciones reflejan los valores declarados. Así, la sostenibilidad se convierte en una práctica cotidiana. El relato se alinea con la realidad.

El valor del activismo silencioso

El activismo silencioso demuestra que no todo cambio necesita visibilidad. Los métodos no confrontativos permiten transformar sistemas sin polarizar. Este enfoque genera confianza y facilita el diálogo. La discreción se convierte en una estrategia. En un mundo fragmentado, esta forma de actuar abre espacios de colaboración. Las organizaciones pueden avanzar sin cerrar puertas. El cambio se vuelve un proceso compartido. La transformación se consolida.

El impacto a largo plazo se logra cuando las prácticas reemplazan al statu quo. La constancia supera al ruido. Así, el activismo se redefine como una fuerza sostenida. El progreso se construye paso a paso.

Colaborar para desafiar lo establecido

La colaboración con ONG y organismos profesionales permite abordar temas complejos sin temor a represalias. Estas alianzas amplían el alcance del cambio. La acción colectiva fortalece la legitimidad. El impacto se multiplica. Ejemplos como la Coalición Empresarial para un Tratado Global sobre Plásticos muestran el poder de unir voces. Las empresas ya no actúan solas. La cooperación redefine el liderazgo. El cambio se acelera.

Incluso cuando los métodos cambian, el objetivo sigue siendo desafiar el statu quo. Cuestionar sistemas obsoletos es parte del proceso. La sostenibilidad madura exige valentía. El futuro se construye hoy.

Activismo corporativo en 2026 como determinación estratégica

El año que viene no será de gestos, sino de decisiones alineadas con un propósito medible. La sostenibilidad se consolida como valor estratégico. Cada acción refleja convicciones. El cambio se institucionaliza. Aquí, el activismo corporativo en 2026 se posiciona como herramienta para construir resiliencia. No es un ejercicio de imagen, sino de transformación. La coherencia se vuelve diferencial. El impacto es real.

Hablar con discreción no es venderse, es elegir otra forma de generar valor. Las marcas que adopten esta lógica liderarán el progreso. La neutralidad ya no es viable. El futuro exige compromiso. Las empresas que prosperen serán aquellas capaces de pasar del discurso a la acción. La coherencia entre propósito y operación define el liderazgo. La sostenibilidad se vuelve un eje estratégico. El impacto es la medida del éxito.

En este horizonte, el activismo corporativo en 2026 representa una evolución necesaria. Es la expresión de una responsabilidad madura. El propósito se convierte en motor. El cambio es irreversible.

Nike es investigada por presunta discriminación laboral contra blancos en EE. UU.

La noticia sacudió tanto a los círculos empresariales como a quienes siguen de cerca la evolución de la diversidad corporativa: una de las marca deportivas más influyentes del mundo enfrenta una investigación federal por presunta discriminación laboral en Nike. El caso no solo involucra documentos, demandas y citaciones judiciales, sino una discusión profunda sobre los límites de las políticas de Diversidad, Equidad e Inclusión (DEI) en el contexto actual de Estados Unidos. En el centro del debate está la pregunta de si promover la representación puede, paradójicamente, generar nuevas formas de exclusión.

De acuerdo con Aristegui Noticias, lo que comenzó como una revisión administrativa se ha convertido en un símbolo de una tensión mayor entre justicia social, legalidad y percepción pública. La intervención del gobierno estadounidense, a través de la Comisión para la Igualdad de Oportunidades en el Empleo (EEOC), ha colocado a Nike bajo un reflector incómodo. El caso trasciende a la empresa y pone en juego la credibilidad de los programas corporativos que buscan corregir desigualdades históricas sin violar los principios de igualdad ante la ley.

Discriminación laboral en Nike y el inicio de la investigación

La EEOC presentó una demanda ante un tribunal federal para obligar a Nike a entregar documentos relacionados con sus prácticas de contratación y desarrollo profesional. El organismo sostiene que la empresa pudo haber aplicado criterios raciales en decisiones laborales, lo que podría contravenir el Título VII de la Ley de Derechos Civiles.

La investigación se enfoca en programas de mentoría, liderazgo y capacitación con restricciones raciales.

Según la agencia, existen indicios de un “patrón o práctica” de trato desigual contra trabajadores blancos. Estas acusaciones abarcan desde ascensos y despidos hasta el acceso a oportunidades de crecimiento. Algunas se remontan a 2018, durante el primer mandato de Donald Trump, lo que amplía el alcance temporal del caso.

La demanda se justifica, afirma la EEOC, porque Nike no habría proporcionado toda la información solicitada en las citaciones previas. Para la agencia, este paso legal es necesario para determinar si hubo violaciones sistémicas a las leyes federales contra la discriminación.

Discriminación laboral en Nike y el papel de los programas DEI

El foco principal está en los objetivos de representación que la compañía estableció para 2025 en Estados Unidos. Nike buscaba alcanzar un 30% de minorías raciales y étnicas en puestos directivos y un 35% en su fuerza laboral corporativa. Para la EEOC, estas metas podrían haber derivado en decisiones que excluyeron a otros grupos.

Andrea Lucas, presidenta de la agencia, afirmó que cuando existan indicios contundentes de que los programas DEI pueden violar la ley, la EEOC actuará con firmeza. Aseguró que la protección contra la discriminación aplica a todas las razas, sin distinciones de color.

Este posicionamiento reabre un debate complejo: ¿hasta qué punto las metas de diversidad pueden coexistir con un marco legal que exige neutralidad racial? La respuesta, aún incierta, tendrá implicaciones para cientos de empresas que adoptaron estrategias similares.

El contexto político y legal detrás del caso

La investigación se inscribe en un entorno político donde el gobierno de Donald Trump ha reforzado la aplicación estricta de las leyes de derechos civiles. Bajo este enfoque, la EEOC ha intensificado sanciones e investigaciones contra organizaciones acusadas de prácticas discriminatorias, incluso cuando estas se presentan como iniciativas de inclusión.

Lucas, quien impulsó la acusación original en 2024 cuando era comisionada, sostuvo que Nike pudo haber tomado “medidas ilegales” al intentar construir una fuerza laboral representativa de sus consumidores. Para ella, la intención no justifica métodos que puedan vulnerar derechos.

Este contexto convierte al caso en un precedente potencial para el sector privado. Lo que se decida podría redefinir cómo se diseñan y comunican los programas DEI en el futuro.

La respuesta de Nike y su estrategia de defensa

La compañía calificó la investigación como una “escalada sorprendente e inusual”. En un comunicado, aseguró haber colaborado de buena fe con la EEOC y haber compartido miles de páginas de información, además de respuestas detalladas a las solicitudes recibidas.

Nike sostiene que continúa en proceso de entregar datos adicionales, a pesar de la versión de la agencia sobre una supuesta falta de cooperación. Para la marca, este conflicto no refleja una negativa, sino diferencias en la interpretación de los alcances legales de la investigación.

Desde su perspectiva, sus programas buscan crear entornos más justos y representativos, sin intención de excluir. Sin embargo, la disputa ahora se resolverá en los tribunales.

El impacto en la reputación y la confianza pública

Más allá del resultado legal, el caso ya ha generado un impacto en la percepción pública de la empresa. La posibilidad de una discriminación laboral en Nike plantea dudas sobre la coherencia entre sus valores declarados y sus prácticas internas.

Para muchos, este episodio demuestra que la transparencia y el diseño ético de políticas internas son tan importantes como los objetivos que se persiguen. La confianza se construye no solo con metas ambiciosas, sino con procesos claros y auditables. El caso también invita a otras organizaciones a revisar sus estrategias de diversidad, asegurando que estén alineadas con la ley y con principios de equidad real.

Un debate que trasciende a una sola empresa

La controversia no se limita a Nike. Refleja una conversación global sobre cómo equilibrar justicia histórica, representación y legalidad. En un mundo cada vez más polarizado, las empresas se encuentran en la delgada línea entre la innovación social y el riesgo legal.

La discriminación laboral en Nike se ha convertido en un símbolo de esta tensión. Lo que suceda marcará un antes y un después en la forma en que las compañías estructuran sus compromisos con la diversidad. Este caso no solo es un proceso judicial, sino una llamada de atención para el sector empresarial. Demuestra que las buenas intenciones deben ir acompañadas de marcos claros, inclusivos y legalmente sólidos.

Al final, el verdadero reto no es elegir entre diversidad o igualdad, sino construir modelos que integren ambas sin sacrificar derechos. La historia que hoy rodea a Nike podría ser el punto de inflexión para redefinir cómo se entiende la responsabilidad social en el siglo XXI.

Corporativo Kosmos y AMA apoyan la alimentación de más de 26 mil familias de bajos recursos

El desperdicio de alimentos representa una de las contradicciones sociales y económicas más graves en México. Cada año se pierden alrededor de 20.4 millones de toneladas de alimentos, lo que equivale al 34 % de la producción nacional. Esta pérdida no solo implica un impacto económico superior a los 400 mil millones de pesos, sino también un enorme desperdicio de recursos naturales como agua, energía y suelo, en un contexto de creciente presión ambiental.

Al mismo tiempo, 27.5 millones de personas carecen de acceso a una dieta suficiente, nutritiva y de calidad. Esta realidad expone una brecha estructural: mientras millones de toneladas de alimentos aptos para el consumo humano se desechan, millones de familias enfrentan diariamente la incertidumbre de no saber si podrán cubrir una de sus necesidades más básicas.

Frente a estos desafíos, alianzas como la de Corporativo Kosmos —líder nacional en servicios de alimentación— y el Banco de Alimentos AMA —organización de la sociedad civil dedicada a rescatar, revalorizar y distribuir alimentos a familias en situación vulnerable— han unido capacidades y recursos para brindar apoyo alimentario en México y así  ayudar a quienes más lo necesitan. 

Corporativo Kosmos y AMA brindan apoyo alimentario en México

La alianza entre el Banco de Alimentos AMA y el brazo social de Corporativo Kosmos, la Fundación Pablo Landsmanas (FPL), inició en 2018 como una apuesta estratégica para ampliar el alcance del apoyo alimentario en México y fortalecer la lucha contra el hambre. En ese momento, tal cómo explicó María Contreras, Directora del Banco de Alimentos AMA, la organización tenía apenas tres años de operación, pero una visión clara: rescatar alimentos aptos para el consumo humano y llevarlos a las familias que más lo necesitaban. 

Para AMA, la confianza de la FPL significó un parteaguas, pues les permitió incrementar de manera significativa el número de hogares beneficiados y consolidar un modelo de colaboración de largo plazo. Desde entonces, la FPL dona alimentos provenientes de distintas filiales de Corporativo Kosmos que han perdido su valor comercial, pero que aún pueden ser aprovechados, así como productos no perecederos:

Nos convocan cuando van a sacar productos de sus almacenes por cuestiones de calidad, pero que aún son aptos para el consumo humano; nosotros los recibimos y los revalorizamos para canalizarlos a familias de bajos recursos”, detalla Contreras.

Gracias a esto, AMA logra beneficiar a grupos altamente vulnerables, como madres y padres solteros, personas adultas mayores, personas con discapacidad y familias cuyos ingresos mensuales no superan los 4 mil 700 pesos, los cuales pueden acceder a dietas suficientes, variadas y nutritivas a través de este tipo de alianzas.

Alimentos que alivian el hambre y el estrés cotidiano

Las familias beneficiadas reciben los insumos mediante el programa Canastas que Nutren, el cual les permite obtener una canasta semanal con alimentos perecederos —como frutas, verduras y otros productos frescos— y una canasta mensual de alimentos no perecederos, acompañada de un kit de higiene. Esta frecuencia permite que cada semana se apoye a familias distintas y que, de manera constante, más hogares cuenten con alimentos suficientes.

Las donaciones de Corporativo Kosmos y la Fundación Pablo Landsmanas no sólo representan el 13% de los productos que recibe AMA, sino que han hecho posible que más de 2 mil familias reciban un apoyo alimentario en México de manera mensual. 

Más allá de cubrir una necesidad básica, este respaldo libera a las familias del estrés permanente que implica no saber si podrán comer al día siguiente. Además, contribuye a mejorar su salud, les brinda tranquilidad y les permite elevar su calidad de vida al reducir la carga económica destinada a la alimentación.

Tres frentes, una misma solución

Cabe destacar que la alianza entre la Fundación Pablo Landsmanas y el Banco de Alimentos AMA permite abordar de forma estratégica no una, sino tres problemáticas graves que enfrenta México. La primera es la inseguridad alimentaria, ya que, tan sólo en 2025, esta colaboración logró poner al alcance de más de 26 mil familias los insumos necesarios para ejercer su derecho a una alimentación nutritiva y suficiente, un derecho que millones de personas ven vulnerado diariamente.

La segunda es el desperdicio de alimentos, pues en siete años de trabajo colaborativo, esta alianza ha permitido recuperar más de mil 670 toneladas de alimentos aptos para el consumo humano, evitando que terminen en la basura y que se pierdan también todos los recursos empleados para producirlos —agua, energía, trabajo y transporte.

La tercera son las emisiones contaminantes, pues al rescatar todos estos alimentos, estas organizaciones han evitado la emisión de cerca de 3 mil 850 toneladas de CO₂, lo que equivale a plantar más de 185 mil árboles y conservarlos durante un año, lo que posiciona a este tipo de alianzas como una herramienta poderosa para impulsar la sostenibilidad y el cuidado del planeta.

Colaboraciones que alimentan a miles de familias mexicanas

Durante 2025, la alianza entre estas organizaciones continuó fortaleciendo su alcance. AMA recolectó alimentos de más de 60 empresas, siendo la colaboración con Corporativo Kosmos una de las más relevantes por su volumen y constancia. Gracias a estas aportaciones, se logró beneficiar a miles de familias en 13 alcaldías de la Ciudad de México y 4 municipios del Estado de México, con especial énfasis en Iztapalapa, una de las alcaldías con mayor inseguridad alimentaria del país. María Contreras, directora del Banco de Alimentos AMA, expresó su agradecimiento por esta colaboración:

“Quiero agradecer a la Fundación Pablo Landsmanas,  a su equipo directivo y a todas las personas de sus unidades de negocio por el compromiso y responsabilidad social que tienen con el combate al hambre y con ayudar a que miles de familias reciban los alimentos variados y nutritivos que merecen”.

Dado el volúmen y constancia del apoyo que Corporativo Kosmos brinda al banco de alimentos, la compañía líder en servicios de alimentación en México se ha convertido en uno de los aliados más destacados del banco, cuyo apoyo resulta indispensable para que AMA pueda lograr el objetivo de alimentar a más personas, pues, como destacó Contreras, sin este tipo de sinergias sería imposible cumplir su misión:

“Alianzas como esta nos permiten ampliar nuestro alcance de apoyo y llegar a más familias que lo necesitan; no podemos hacerlo solos, necesitamos el respaldo de empresas como ustedes”.

Corporativo Kosmos y AMA: sumando esfuerzos para transformar realidades

La colaboración entre Corporativo Kosmos, la Fundación Pablo Landsmanas y el Banco de Alimentos AMA demuestra que el trabajo conjunto entre el sector privado y las organizaciones de la sociedad civil es una vía efectiva para enfrentar problemáticas estructurales como el hambre y el desperdicio de alimentos en México. Cuando los recursos, la logística y la voluntad social se alinean, el impacto se multiplica.

Más allá de las cifras, esta alianza refleja el valor de construir soluciones sostenibles que dignifican a las personas, cuidan el medio ambiente y fortalecen el tejido social. Apostar por este tipo de colaboraciones no solo es una estrategia de responsabilidad social, sino una contribución directa a un país más justo, donde el derecho a la alimentación deje de ser una deuda pendiente.

ONU propone un impuesto climático para obligar a las petroleras a pagar por los daños al planeta

El debate sobre cómo financiar la respuesta global al cambio climático ha entrado en una fase decisiva. En un contexto marcado por desastres cada vez más frecuentes, desigualdades profundas y una crisis de confianza en los sistemas fiscales, la ONU vuelve a poner sobre la mesa una idea que durante años fue considerada políticamente inviable: que quienes más contaminan contribuyan directamente a reparar el daño causado. Hoy, la conversación ya no gira solo en torno a metas ambientales, sino a la arquitectura económica que las hace posibles.

De acuerdo con The Guardian, en este escenario, la propuesta de un impuesto climático se perfila como un punto de inflexión para la gobernanza global. No se trata únicamente de recaudar recursos, sino de redefinir responsabilidades históricas y abrir una vía de justicia para los países más golpeados por la crisis. Mientras las negociaciones avanzan en Nueva York, el mundo observa si esta vez el discurso se traducirá en reglas claras y vinculantes.

El llamado a que “quien contamina pague”: el impuesto climático como eje del nuevo debate

Las conversaciones sobre un tratado fiscal global han regresado a la sede de la ONU con una consigna central: hacer que los grandes contaminadores asuman parte del costo de la crisis climática. Decenas de países respaldan reglas más estrictas para que las ganancias extraordinarias de las petroleras no queden al margen de la responsabilidad ambiental.

Este impulso busca conectar dos crisis que hasta ahora se han tratado por separado: la climática y la fiscal. Para muchos negociadores, el impuesto climático no es solo una herramienta financiera, sino una señal política de que el modelo extractivo ya no puede sostenerse sin rendir cuentas.

El reto es que este principio no quede diluido en declaraciones generales. Los países en desarrollo reclaman que el texto final establezca con claridad cómo se vincularán los tributos ambientales con los compromisos climáticos reales.

Países vulnerables: cuando el clima destruye economías enteras

Para naciones expuestas a huracanes, sequías e inundaciones, la discusión no es teórica. Jamaica, por ejemplo, vio desaparecer en una noche el equivalente al 40 % de su PIB tras el paso del huracán Melissa, una experiencia que ilustra la urgencia de un sistema más justo.

Delegados de estas regiones subrayan que sin recursos propios no hay resiliencia posible. Depender de préstamos y deuda solo profundiza la fragilidad, mientras que un esquema fiscal global permitiría reconstruir de forma sostenible.

En este contexto, la tributación ambiental se convierte en una palanca de desarrollo. La demanda es clara: no puede haber sostenibilidad sin integrar el cambio climático en el diseño de las normas fiscales internacionales.

Un proceso lento y lleno de resistencias

El tratado, impulsado originalmente por países africanos en 2022, ha avanzado con lentitud. La salida de Estados Unidos de las conversaciones y la preferencia de algunos países ricos por discutir estos temas en la OCDE han generado tensiones sobre quién debe liderar la agenda.

Para muchos Estados, la ONU sigue siendo el único foro verdaderamente inclusivo, donde todas las voces tienen peso. Sin embargo, las propuestas iniciales se han suavizado, eliminando incluso la idea de un registro global de activos que facilitaría gravar a los ultrarricos.

Esta resistencia refleja un temor persistente: que un sistema fiscal más justo altere el statu quo económico. Aun así, la presión de la sociedad civil y de los países más afectados no deja de crecer.

Desigualdad global y beneficios extraordinarios

Mientras comunidades enteras luchan por sobrevivir, las cifras muestran un contraste extremo. El 0.001 % más rico del planeta acumula más riqueza que la mitad más pobre de la población, una brecha que sigue ampliándose.

Las petroleras, por su parte, han obtenido beneficios récord, impulsados por la volatilidad de los precios tras conflictos geopolíticos. Organizaciones como Eurodad estiman que un recargo del 20 % sobre las mayores productoras habría generado más de un billón de dólares desde 2015.

Este escenario refuerza el argumento de que el impuesto climático no es una penalización, sino una corrección necesaria para equilibrar un sistema profundamente asimétrico.

Paraísos fiscales: el agujero negro de la recaudación

La Red de Justicia Fiscal calcula que los países pierden casi 500 mil millones de dólares al año debido a la evasión facilitada por paraísos fiscales. Este dinero podría financiar infraestructura resiliente, transición energética y protección social. Sin mecanismos globales, los esfuerzos nacionales quedan limitados. Las empresas pueden trasladar ganancias y los individuos más ricos esconder activos, debilitando cualquier intento de tributación progresiva.

Por ello, la convención busca cerrar estas brechas mediante normas comunes. Solo así se podrá garantizar que los recursos fluyan hacia quienes más los necesitan.

Justicia climática y corresponsabilidad histórica

Para pequeños Estados insulares como Tuvalu, la crisis climática no es una amenaza futura, sino una realidad diaria. Sus representantes recuerdan que quienes menos han contribuido al problema son quienes enfrentan las peores consecuencias. Desde esta perspectiva, el impuesto climático se convierte en una herramienta de justicia, al reconocer la responsabilidad histórica de los mayores emisores y su obligación de apoyar a los más vulnerables.

Activistas insisten en que la tributación ambiental progresiva puede reducir desigualdades y fortalecer la cooperación internacional, alineando economía y sostenibilidad.

Hacia un nuevo pacto fiscal global

Algunos países ya exploran impuestos al consumo de combustibles fósiles, pero solo un acuerdo amplio permitiría gravar directamente la extracción y el patrimonio de los ultrarricos sin provocar una “carrera hacia el fondo”.

Estudios muestran que un impuesto anual de hasta 5 % sobre grandes fortunas podría recaudar 1.7 billones de dólares al año. Si se coordina globalmente, este mecanismo reduciría la evasión y ampliaría la base de recursos. El respaldo reciente de países como el Reino Unido al principio de “quien contamina paga” sugiere que el consenso, aunque frágil, comienza a tomar forma.

La propuesta de la ONU no es solo un ajuste técnico, sino un intento de redefinir las reglas del juego en una era marcada por la catástrofe climática. Vincular la tributación con la sostenibilidad implica reconocer que la economía global debe transformarse si quiere seguir siendo viable.

Si las negociaciones logran concretar un acuerdo ambicioso, el mundo podría dar un paso histórico hacia una gobernanza más justa. El desafío ahora es convertir la voluntad política en un sistema que haga realidad la promesa de que, esta vez, los costos no recaigan sobre quienes menos han contribuido al problema.