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La crisis silenciosa: 44 especies se extinguieron en 2025, alerta la UICN

La desaparición de una especie rara vez ocurre de forma visible. No hay un momento exacto, ni un último registro que haga ruido en los titulares globales. Ocurre en silencio, mientras los ecosistemas se fragmentan, las poblaciones se reducen y las alertas científicas quedan atrapadas entre otras urgencias. Así, el mundo despertó en 2025 con una cifra que estremece: 44 especies declaradas extintas por la UICN.

No se trata solo de números ni de nombres en una lista. Cada pérdida representa un vacío ecológico, una historia interrumpida y una señal clara de que los sistemas naturales están llegando a puntos de no retorno. En un contexto donde la sostenibilidad se discute en foros empresariales, gobiernos y comunidades, esta realidad nos confronta con una pregunta incómoda: ¿qué tanto más podemos perder antes de cambiar?

El peso de las especies extintas en 2025 en los ecosistemas

De acuerdo con Aristegui Noticias, las especies extintas en 2025 no son casos aislados ni excepciones estadísticas. Forman parte de una tendencia que la ciencia describe como una aceleración sin precedentes en la historia reciente del planeta. Para la UICN, cada evaluación no solo confirma una desaparición, sino que evidencia una falla colectiva en la protección de la biodiversidad.

El término “irreversible” que utilizan los expertos no es retórico. Cuando una especie se extingue, desaparece también su función ecológica: su rol en la cadena alimentaria, su interacción con otras especies y su contribución al equilibrio de los hábitats. El impacto, aunque invisible a simple vista, se propaga en cascada.

Historias que ya no volverán

El zarapito fino (Numenius tenuirostris) surcó durante siglos los cielos de Eurasia y el norte de África. Su migración era parte del pulso natural entre continentes, una coreografía ancestral que hoy solo existe en registros científicos y relatos de observadores.

En el océano, el pequeño caracol Conus lugubris, endémico de Cabo Verde, también desapareció. Aunque su picadura era venenosa, cumplía una función clave en los ecosistemas marinos. Su pérdida es un recordatorio de que incluso las especies menos “carismáticas” sostienen la vida bajo la superficie.

Mamíferos que se extinguieron lejos del radar

La musaraña de la Isla de Navidad (Crocidura trichiura) fue vista por última vez en la década de 1980. Su desaparición se confirmó décadas después, cuando ya no quedaba rastro alguno de sus poblaciones. Pequeña, discreta y frágil, su historia resume el destino de muchas especies ignoradas.

Australia también perdió tres especies de bandicuts, marsupiales que durante siglos lograron adaptarse a ambientes extremos. Lo que no pudieron resistir fue la presión humana: pérdida de hábitat, especies invasoras y cambios en el uso del suelo terminaron por borrarlos del mapa.

Las especies extintas en 2025 se suman a una cifra aún más inquietante: más de 48,600 especies están hoy en peligro de extinción, lo que representa el 28 % de las evaluadas por la UICN. Algunos grupos enfrentan riesgos extremos, como las cícadas, los corales, los anfibios y los tiburones.

Este panorama no es estático. En los últimos cinco años, 310 especies pasaron oficialmente a la categoría de “Extinta”. Aunque parte del aumento se debe a proyectos de investigación más amplios, la tendencia confirma que la tasa de desaparición sigue creciendo.

Cómo se mide el riesgo de desaparecer

La UICN evalúa a las especies mediante criterios cuantitativos que analizan el tamaño de sus poblaciones, su distribución, el grado de fragmentación y la velocidad de su declive. Estos indicadores permiten estimar la probabilidad de extinción y clasificarlas desde “Preocupación Menor” hasta “Extinta”.

Este sistema no solo ordena datos; también establece prioridades de conservación. Cada categoría es una alerta temprana que, si se ignora, puede convertirse en una sentencia definitiva.

Las especies extintas en 2025 comparten patrones claros: destrucción de hábitat, sobreexplotación, introducción de especies invasoras, enfermedades emergentes y el impacto creciente del cambio climático. Ninguna de estas amenazas actúa de forma aislada; se refuerzan entre sí.

En muchos casos, la presión humana acelera procesos que, de otro modo, tomarían siglos. La diferencia hoy es la velocidad: los ecosistemas no logran adaptarse con la misma rapidez con la que se transforman.

Un reto que también es corporativo y social

Para quienes trabajan en responsabilidad social, esta crisis no es ajena. La pérdida de biodiversidad afecta cadenas de suministro, seguridad alimentaria, estabilidad económica y bienestar comunitario. No es solo un problema ambiental, es un riesgo sistémico. Integrar la conservación en las estrategias empresariales ya no es opcional. Proteger la naturaleza es proteger la continuidad de los modelos de negocio, las comunidades y los recursos de los que dependemos.

Las especies extintas en 2025 son más que una estadística alarmante: son un reflejo de nuestra relación con el planeta. Cada nombre en la Lista Roja representa una oportunidad perdida para actuar a tiempo y una señal de que la sostenibilidad debe ir más allá del discurso.

Frente a esta crisis silenciosa, el desafío es transformar la conciencia en acción. La biodiversidad no es un recurso infinito, y su desaparición es una advertencia clara: proteger la vida en todas sus formas es, en última instancia, proteger nuestro propio futuro.

Solo 35% de las empresas se prepara para el impacto del cambio climático

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El cambio climático dejó de ser una advertencia lejana para convertirse en una variable crítica que ya está afectando la productividad, la salud y la estabilidad de los mercados. Hoy, las disrupciones ambientales redefinen cadenas de suministro, elevan costos operativos y exponen la fragilidad de modelos de negocio que no fueron diseñados para un planeta en transformación. En este contexto, hablar de sostenibilidad ya no es una conversación aspiracional, sino una discusión sobre continuidad empresarial y competitividad a largo plazo.

Sin embargo, la brecha entre lo que las organizaciones reconocen y lo que realmente integran en su estrategia sigue siendo alarmante. A pesar de la evidencia, solo una minoría se prepara de forma estructural para enfrentar estos riesgos. El informe Crecimiento frente a la disrupción climática, presentado en el Foro Económico Mundial, confirma esta distancia: mientras los riesgos ambientales escalan en la agenda global, las empresas frente al cambio climático avanzan con lentitud, sin incorporar aún estos factores como ejes centrales de decisión.

Empresas frente al cambio climático: un riesgo que ya es financiero

De acuerdo con Aristegui Noticias, los riesgos ambientales llevan ocho años consecutivos entre las principales amenazas económicas globales. No se trata únicamente de eventos extremos, sino de impactos sistémicos que afectan la productividad, la salud y la estabilidad social. Las proyecciones indican pérdidas de más de 1.5 billones de dólares anuales hacia 2050 si no se adoptan medidas de adaptación.

Para las compañías, esto se traduce en impactos directos en su operación de hasta 1.2 billones de dólares por año. Índices globales advierten que sin estrategias claras, el riesgo climático deja de ser externo y se convierte en un factor material que compromete resultados, valor de mercado y reputación.

Del discurso a la estrategia: la brecha del 35%

A pesar de estas cifras, solo 35% de las organizaciones cuenta con planes sólidos para adaptarse a los cambios físicos del planeta. Esto revela una desconexión profunda entre el reconocimiento del problema y su incorporación real en la gestión corporativa.

La mayoría de las compañías continúa tratando el clima como un tema paralelo, aislado de la planeación financiera y del gobierno corporativo. En consecuencia, las empresas frente al cambio climático permanecen en una zona de alto riesgo, reaccionando tarde a disrupciones que ya están ocurriendo.

El papel del consejo de administración

Uno de los grandes retos es que el riesgo climático aún no se asume como una responsabilidad fiduciaria. Desde la perspectiva de Chapter Zero, los consejos deben entender que el impacto financiero del cambio climático los obliga a integrar este tema como parte central de su mandato.

Cuando el consejo lidera la conversación, la sostenibilidad deja de ser un área operativa para convertirse en un eje estratégico. Esto permite alinear decisiones de inversión, innovación y crecimiento con una visión de largo plazo que proteja el valor de la empresa.

En México, el trabajo con consejeros ha demostrado que la formación es clave para romper inercias. Programas ejecutivos especializados traducen variables ambientales en lenguaje de negocio, mostrando cómo afectan la productividad, la operación y el desempeño financiero.

Con alrededor de 30 horas de formación en clima, naturaleza y sostenibilidad, los participantes adquieren herramientas prácticas para evaluar riesgos, identificar oportunidades y replantear modelos de negocio. Este enfoque busca que las empresas frente al cambio climático pasen de la reacción a la anticipación.

Cuatro principios para una transformación real

El primer principio establece que los temas climáticos son responsabilidad directa del consejo, por su impacto financiero. El segundo señala que la estrategia climática debe ser parte integral de la estrategia de negocio, no un apéndice.

El tercer principio se enfoca en identificar riesgos y oportunidades materiales, con datos estructurados y gobernanza clara. El cuarto pone énfasis en el reporte y la transparencia, garantizando que la información ambiental sea tan consistente como la financiera.

Del riesgo a la oportunidad

Cuando el consejo comprende el impacto de la crisis climática, también identifica nuevas oportunidades: innovación, eficiencia, nuevos mercados y modelos de negocio alineados con una economía baja en carbono y circular.

Este cambio de enfoque permite que la sostenibilidad deje de verse como un costo y se convierta en un motor de resiliencia y competitividad. Así, las empresas frente al cambio climático pueden construir ventajas en un entorno cada vez más incierto.

La crisis climática no es un escenario futuro, es una condición presente que redefine las reglas del juego. Ignorarla no solo incrementa los riesgos, también limita la capacidad de adaptación y crecimiento de las organizaciones. Integrar estos factores en la toma de decisiones ya no es opcional.

Las empresas que comprendan esta transformación y actúen desde su máximo órgano de gobierno estarán mejor preparadas para enfrentar la disrupción. El verdadero reto no es reconocer el problema, sino convertirlo en una palanca estratégica para asegurar la permanencia y el valor en el largo plazo.

¿Qué es el “capital reputacional” y cómo impacta en el valor real de una empresa?

Durante años, las organizaciones midieron su éxito únicamente en términos financieros, confiando en que los números reflejaban su verdadera fortaleza. Sin embargo, los escándalos corporativos, las crisis sociales y la hipertransparencia digital demostraron que los activos intangibles pueden destruir o multiplicar valor en cuestión de horas. Hoy, la confianza se ha convertido en una moneda más poderosa que cualquier inversión material.

En este contexto surge una pregunta clave: qué es el capital reputacional y por qué se ha transformado en un factor estratégico. No se trata de una tendencia pasajera, sino de un componente estructural del valor de marca. Comprenderlo implica reconocer que cada decisión impacta la percepción pública y, por ende, la viabilidad del negocio.

Qué es el capital reputacional y por qué ya no es intangible

Qué es el capital reputacional sino la suma de percepciones, emociones y expectativas que los grupos de interés proyectan sobre una empresa a partir de su comportamiento. No vive en un balance contable, pero se manifiesta en la preferencia de clientes, en la lealtad de empleados y en la confianza de inversionistas. Es un activo vivo que se construye todos los días.

Este capital no se compra ni se improvisa; se cultiva a partir de coherencia entre discurso y acción. Cada política interna, cada alianza y cada respuesta ante una crisis deja una huella que refuerza o debilita la credibilidad. Por eso, su valor no depende de campañas, sino de consistencia.

Cuando una organización entiende que la reputación es una forma de capital, deja de verla como un área aislada. Comienza a integrarla en su estrategia, conectando sostenibilidad, gobernanza y propósito. Así, lo intangible se vuelve medible a través de impactos reales en el negocio.

De la percepción al valor económico

El capital reputacional se traduce en preferencia, y la preferencia se traduce en ingresos. Una marca confiable reduce costos de adquisición, retiene talento y accede con mayor facilidad a financiamiento.

En mercados saturados, la reputación se convierte en un diferenciador tan relevante como el precio o la calidad.

Las empresas con una narrativa creíble logran resistir mejor las crisis porque cuentan con un “colchón de confianza”. Este respaldo no elimina el riesgo, pero sí amortigua sus efectos y acelera la recuperación. La reputación actúa como un seguro invisible que protege el valor de la organización.

En este sentido, qué es el capital reputacional no es una pregunta teórica, sino una ecuación práctica. Donde hay coherencia, hay estabilidad; donde hay confianza, hay crecimiento sostenible. La reputación deja de ser un intangible para convertirse en un motor económico.

El rol de la sostenibilidad en la construcción de confianza

La sostenibilidad dejó de ser un área complementaria para convertirse en un pilar de credibilidad. Las empresas que integran criterios sociales, ambientales y de gobernanza en su estrategia fortalecen su reputación porque demuestran visión de largo plazo. No se trata de “verse bien”, sino de “hacerlo bien”.

Cuando las acciones responden a necesidades reales de la comunidad, se genera una conexión emocional con los grupos de interés. Esa conexión es la base de una reputación sólida, porque trasciende el producto y se ancla en valores compartidos. La empresa deja de ser solo una marca para convertirse en un actor social.

Aquí, qué es el capital reputacional se entiende como el reflejo de una gestión responsable. Cada iniciativa auténtica suma credibilidad, mientras que cualquier incoherencia resta confianza.

La sostenibilidad no es el discurso: es la evidencia.

Liderazgo, cultura y reputación corporativa

El capital reputacional comienza dentro de la organización. Los colaboradores son los primeros embajadores de la marca y, al mismo tiempo, los primeros críticos. Una cultura alineada con el propósito fortalece la credibilidad hacia afuera porque nace de una convicción real.

El liderazgo juega un papel decisivo en este proceso. Las decisiones éticas, la transparencia y la escucha activa construyen una narrativa coherente que se replica en todos los niveles. Cuando el ejemplo viene desde arriba, la reputación se vuelve parte del ADN corporativo.

Así, qué es el capital reputacional se conecta directamente con la cultura interna. No puede existir una marca confiable sin personas que crean en ella. La reputación no se impone: se vive.

Gestión de riesgos y resiliencia reputacional

Las crisis son inevitables, pero su impacto depende de la fortaleza reputacional previa. Las organizaciones con credibilidad enfrentan los errores con mayor margen de maniobra, porque la sociedad les concede el beneficio de la duda. La reputación funciona como un amortiguador estratégico.

Gestionar este capital implica anticipar riesgos, monitorear percepciones y responder con transparencia. No se trata de controlar la narrativa, sino de asumir responsabilidades con coherencia. Cada crisis es una oportunidad para demostrar valores.

Desde esta perspectiva, qué es el capital reputacional también es una herramienta de resiliencia. Permite atravesar momentos críticos sin perder legitimidad, siempre que exista una base sólida de confianza.

Medir lo invisible: indicadores y estrategia

Aunque intangible, el capital reputacional puede analizarse a través de métricas de confianza, engagement, atracción de talento y percepción de marca. Estas señales permiten evaluar cómo las acciones impactan en la credibilidad de la empresa. Lo que no se mide, no se gestiona.

Integrar estos indicadores en la estrategia corporativa ayuda a tomar decisiones más conscientes. La reputación deja de ser reactiva para convertirse en un eje de planificación. Cada proyecto se evalúa no solo por su rentabilidad, sino por su impacto reputacional.

Comprender qué es el capital reputacional también implica asumir que su gestión requiere inversión, tiempo y coherencia. No es un resultado inmediato, sino un proceso continuo de construcción.

El capital reputacional es el puente entre lo que una empresa dice y lo que realmente es. Su valor no se limita a la percepción, sino que se traduce en estabilidad, crecimiento y legitimidad social. En un entorno donde la confianza es escasa, las organizaciones que la cultivan se posicionan como referentes.

Entender qué es el capital reputacional es reconocer que la reputación no es un accesorio, sino un activo estratégico que define el futuro de las empresas. Aquellas que lo gestionen con autenticidad no solo sobrevivirán, sino que liderarán el cambio hacia modelos de negocio más responsables y sostenibles.

¿Puede el evento deportivo más grande del mundo ser sostenible? El reto del Super Bowl LX

El Super Bowl no solo es una final deportiva: es un ritual global que conecta a más de 120 millones de personas frente a una pantalla, alrededor de un mismo espectáculo. Cada pase, cada anuncio y cada acorde del show de medio tiempo convierten a este evento en un fenómeno cultural con un impacto que va mucho más allá del deporte. Pero junto con esa magnitud también llegan preguntas incómodas sobre su huella ambiental.

De acuerdo con un artículo de Sustainability Mag, en 2026, el Super Bowl LX vuelve a poner el tema en la conversación pública, no como un accesorio, sino como parte central del relato. Con la presión de la opinión global y la urgencia climática como telón de fondo, la NFL, PepsiCo y Levi’s Stadium buscan demostrar que un Super Bowl LX sostenible no es una utopía, sino un experimento real a escala masiva que podría redefinir cómo se conciben los grandes eventos.

El escenario del desafío global

El domingo 8 de febrero de 2026, los New England Patriots y los Seattle Seahawks se enfrentarán en el Levi’s Stadium, casa de los San Francisco 49ers. No se trata solo de una final más, sino del evento deportivo más visto del planeta, con una logística comparable a la de una ciudad temporal. Energía, agua, alimentos y residuos se mueven en volúmenes extraordinarios.

Cada Super Bowl deja tras de sí toneladas de desechos y una huella difícil de justificar en tiempos de emergencia ambiental. Por eso, la edición LX se convierte en un laboratorio vivo para probar si es posible reducir impactos sin sacrificar la experiencia del fan. La pregunta ya no es si se debe intentar, sino cómo hacerlo.

La expectativa es alta, porque el alcance mediático del evento puede amplificar cualquier avance. Lo que funcione aquí tiene el potencial de replicarse en otros estadios y ligas. En ese sentido, el reto es tan simbólico como operativo.

PepsiCo y la apuesta por la reutilización

Una de las iniciativas más visibles nace de la alianza entre los 49ers y PepsiCo, que introdujo vasos reutilizables en el estadio desde la pretemporada 2025. Estos recipientes duraderos se integran en un sistema de circuito cerrado: el fan devuelve el vaso, se desinfecta y vuelve a circular. La lógica es simple, pero el impacto es profundo.

Durante la temporada regular, este modelo evitó que más de 32.000 vasos desechables terminaran en vertederos. Para el Super Bowl LX, el programa se ampliará con más contenedores de retorno y zonas piloto en áreas de asientos seleccionadas. Bold Reuse y Levy se encargan de la operación, demostrando que la logística de la reutilización es posible incluso en eventos de alta densidad.

Burgess Scott Davis, director de sostenibilidad de PepsiCo Norteamérica, lo resume con claridad: avanzar en la reutilización requiere colaboración y un cambio sistémico.

No se trata solo de tecnología, sino de transformar hábitos y hacer que la opción sostenible sea la más conveniente.

¿Qué tan viable es un Super Bowl LX sostenible?

Más allá de los vasos, la estrategia se extiende a la gestión integral de residuos. PepsiCo apoya la instalación de unidades Oscar Sort, sistemas interactivos con inteligencia artificial que guían a los asistentes para clasificar correctamente sus desechos. La tecnología se convierte así en una aliada pedagógica.

Se suman más de 200 contenedores de reciclaje plegables y reutilizables distribuidos por el estadio y zonas de eventos. Además, personal especializado en sostenibilidad estará disponible para orientar a los fanáticos, cerrando la brecha entre intención y acción. El objetivo es reducir la contaminación cruzada en los flujos de residuos.

Este enfoque integral muestra que un Super Bowl LX sostenible no depende de una sola medida, sino de un ecosistema de soluciones coordinadas. La experiencia del usuario sigue siendo prioritaria, pero ahora con una narrativa ambiental que invita a participar.

Donar, reutilizar y cerrar el ciclo

La NFL planea dar una segunda vida a los materiales y alimentos que queden tras el evento. Más de 30 organizaciones locales, entre bancos de alimentos y escuelas, recibirán donaciones que en ediciones pasadas superaron los 800.000 dólares en valor. Para 2026, se espera igualar o incluso superar esa cifra.

Esta fase posterior al evento es clave, porque conecta la sostenibilidad con la justicia social. No se trata solo de reducir residuos, sino de redistribuir recursos hacia quienes más los necesitan. Así, el impacto trasciende el estadio y se ancla en la comunidad.

Además, se están probando nuevos protocolos de clasificación que podrían convertirse en estándar para futuros eventos.

Cada Super Bowl se transforma en un ensayo que deja aprendizajes replicables.

Un legado verde para el Área de la Bahía

El compromiso no termina cuando se apagan las luces. La NFL busca dejar un “legado verde” en la región, priorizando donaciones y proyectos que generen beneficios duraderos. La idea es que el evento sea un catalizador de cambios locales, no una carga temporal.

Las organizaciones comunitarias participan activamente en este proceso, asegurando que los recursos se utilicen de manera estratégica. Este enfoque refuerza la noción de que la sostenibilidad no es un gesto simbólico, sino una inversión en resiliencia social.

Aquí, el Super Bowl LX sostenible se convierte en un puente entre el espectáculo global y la transformación local. Un recordatorio de que los grandes escenarios también pueden servir a causas mayores.

Colaboración como motor del cambio

Ninguna empresa puede resolver por sí sola los desafíos de los envases y los residuos. El valor de este esfuerzo radica en la colaboración entre la NFL, PepsiCo, el Levi’s Stadium y los propios fanáticos. Cada actor aporta una pieza al rompecabezas.

La participación del público es crucial. Devolver un vaso, separar un residuo o apoyar una donación son gestos pequeños, pero multiplicados por miles generan un efecto tangible. La sostenibilidad se vuelve un deporte de equipo.

Este modelo colaborativo ofrece una hoja de ruta para otros eventos masivos. No es perfecto, pero demuestra que el cambio sistémico empieza con alianzas estratégicas.

El poder de la visibilidad global

Con millones de personas observando, cada acción se amplifica. La narrativa del Super Bowl LX sostenible no solo se vive en el estadio, sino que viaja por pantallas de todo el mundo. La visibilidad convierte a la sostenibilidad en parte del espectáculo.

Este alcance tiene un efecto cultural: normaliza prácticas responsables y las presenta como parte del futuro del entretenimiento. Lo que antes era un esfuerzo silencioso ahora se integra al relato principal. Así, el evento no solo entretiene, sino que educa e inspira. La sostenibilidad deja de ser un tema de nicho para ocupar el centro del escenario.

El Super Bowl LX demuestra que incluso los eventos más complejos pueden reinventarse cuando existe voluntad, innovación y colaboración. No se trata de alcanzar la perfección, sino de avanzar con pasos concretos que marquen una diferencia real.

En ese camino, el Super Bowl LX sostenible se convierte en un símbolo de lo que es posible cuando el deporte, la industria y la comunidad trabajan juntos. Un recordatorio de que, incluso en los escenarios más grandes, cada acción cuenta.

El III Foro ESG Nuevo León de la Secretaría de Igualdad e Inclusión convierte la sostenibilidad social en una nueva oportunidad de negocio

Con la visión de que la sostenibilidad social puede y debe convertirse en una oportunidad real de negocio, Martha Herrera, Secretaria de Igualdad e Inclusión, anunció el III Foro ESG Nuevo León: Innovación como motor de Igualdad e Inclusión, que se llevará a cabo el próximo 3 de marzo en el Auditorio del EGADE Business School.

Martha Herrera, titular de la dependencia, destacó que desde la dependencia se impulsa una visión de gobierno que reconoce a las empresas como aliadas estratégicas del desarrollo social, generando sinergias que permiten vincular el crecimiento económico con causas sociales prioritarias. 

La Secretaría ha consolidado un modelo de colaboración público-privada que acompaña a las empresas para transformar su compromiso social en impacto medible, valor reputacional y ventajas competitivas reales.

“Nos propusimos desde el principio el trabajo colaborativo entre gobierno, academia, empresas, sociedad civil y gobierno estatal para poder realmente promover la sostenibilidad social dentro de las empresas. Entonces, Nuevo León, siendo un estado motor económico del país, pues definitivamente depende de la sostenibilidad de sus propias empresas. Y cuando hablo de la sostenibilidad de sus propias empresas, no hablo nada más de las empresas grandes, porque se creería que nada más las empresas grandes tienen que tener todos estos mecanismos para lograr su sostenibilidad económica, ambiental, social y de gobernanza”, dijo Martha Herrera. 

El Foro es un evento sin costo, abierto, inclusivo y con causa, diseñado para que empresas de todos los tamaños accedan a información estratégica, herramientas prácticas y casos reales que les permitan integrar la sostenibilidad social en sus modelos de negocio y cadenas de suministro, en línea con las exigencias de los mercados globales.

“Hoy las empresas no necesitan más discursos; necesitan aliados. Las empresas son generadoras de riqueza y bienestar, y cuando les va bien, le va bien a todo el estado. Desde el Gobierno de Nuevo León estamos construyendo un modelo que las acompaña para integrar la sostenibilidad social como una ventaja competitiva real, que les permita crecer, atraer inversión y abrirse a nuevos mercados”, afirmó Martha Herrera, Secretaria de Igualdad e Inclusión.

En un entorno donde las grandes inversiones que llegan al estado exigen cadenas de suministro responsables, la Secretaría impulsa este espacio como una vía para vincular a las empresas locales y a las personas a los beneficios del desarrollo económico, fortaleciendo la competitividad de Nuevo León frente a las cadenas globales de valor.

En este contexto, la academia y la formación de liderazgo juegan un papel clave para preparar a las empresas frente a los retos de la sostenibilidad, la innovación y la competitividad global.

Miguel Treviño, Director de la Sede Monterrey de la Escuela de Gobierno y Transformación Pública del Tecnológico de Monterrey, señaló que “la innovación, el conocimiento y la formación de líderes son factores clave para que las empresas puedan competir en un entorno global cada vez más exigente. Espacios como el Foro ESG Nuevo León permiten traducir la sostenibilidad social en capacidades reales para las organizaciones, fortaleciendo su toma de decisiones, su talento y su impacto en la economía y en la sociedad”.

Durante el Foro se abordarán temas clave sobre cómo aumentar la valuación empresarial a partir de criterios ESG, la innovación en proyectos de impacto social, los nuevos modelos de financiamiento con propósito y el uso responsable de la inteligencia artificial en sostenibilidad.

Además, se realizará el lanzamiento del curso en línea gratuito para el cálculo del Retorno Social de la Inversión (SROI), que permitirá a empresas y organizaciones medir, gestionar y comunicar su impacto social alineado a estándares internacionales.

Uno de los momentos centrales será la presentación de resultados y la entrega del Premio Igualdad e Inclusión Corporativa 2025, un esquema de acompañamiento diseñado a partir del análisis de 16 certificaciones y estándares internacionales, que hoy reconoce a 26 empresas de distintos tamaños y sectores, desde grandes corporativos hasta empresas pequeñas, instituciones educativas y organizaciones del sector creativo.

Desde la perspectiva del sector privado, las alianzas estratégicas se consolidan como un factor clave para convertir la sostenibilidad social en valor económico y en una ventaja competitiva sostenible en el tiempo.

Ana Margarita Garza-Villarreal, Directora de Asuntos Públicos LATAM de Clarios, destacó que “la visión que compartimos con la Secretaría y con la Escuela de Gobierno del Tecnológico de Monterrey es la de sumar a cada vez más empresas a este ecosistema donde todos hacemos equipo para multiplicar el efecto positivo de nuestras acciones individuales. La invitación a empresas e instituciones de todos los tamaños es a informarse, prepararse, tomar conciencia y actuar con responsabilidad ante los desafíos que enfrentamos como estado y como humanidad, incluyéndonos como parte activa de la solución”.

Con este Foro, la Secretaría de Igualdad e Inclusión reafirma que la innovación con enfoque social no es un costo, sino una estrategia para hacer más y mejores negocios, impulsando proyectos público-privados que generan impacto medible, crecimiento económico y bienestar para las personas.

Para obtener más información o registrarse sin costo pueden visitar el sitio www.foroesgnuevoleon.com.

No cometa estos 5 errores de IA: una guía de sostenibilidad para la era de la IA

Por Vinod Bijlani, AI Practice Leader para APAC, HPE

A medida que la inteligencia artificial transforma las industrias a una velocidad vertiginosa, las organizaciones se apresuran a implementar soluciones de IA sin tener en cuenta su impacto ambiental. ¿El resultado? Una crisis oculta que amenaza tanto los objetivos medioambientales como la sostenibilidad empresarial. Aquí hay cinco errores críticos que debe evitar al crear su estrategia de IA.

1. Elegir modelos de gran tamaño para tareas simples

Implementar grandes modelos de lenguaje para tareas que los modelos de lenguaje pequeños podrían manejar con la misma eficacia.

Muchas organizaciones adoptan los modelos de IA más recientes y de mayor tamaño: pensando que cuanto más grande, mejor. Sin embargo, ejecutar inferencias en modelos masivos puede consumir entre 10 y 100 veces más energía por consulta que alternativas más pequeñas y optimizadas. Usar un modelo de 175 mil millones de parámetros para clasificar correos electrónicos de clientes o extraer datos básicos es como usar un camión de carga para hacer la compra. Considere si su caso de uso realmente requiere capacidades de vanguardia, o si un modelo más pequeño y eficiente—o incluso el aprendizaje automático tradicional—podría ofrecer resultados similares con una fracción del costo ambiental.

2. Ignorar la infraestructura y el despliegue de eficiencia energética

Ejecutar cargas de trabajo de IA sin optimizar la eficiencia energética ni considerar la intensidad de carbono de su infraestructura informática.

No todos los componentes de infraestructura o centros de datos son iguales en cuanto al uso de energía y las emisiones de carbono. Ejecutar el mismo modelo en centros de datos alimentados por carbón frente a aquellos que funcionan con energía renovable puede resultar en diferencias de hasta 10 veces en la huella de carbono. Del mismo modo, no implementar técnicas de optimización de modelos como la cuantificación, poda o destilación de conocimiento significa que sus modelos consumen cantidades innecesarias de energía durante la inferencia. Las organizaciones inteligentes auditan los compromisos de energía renovable de sus proveedores de centros de datos o en la nube y optimizan las arquitecturas de modelos para la eficiencia, no solo para precisión.

sostenibilidad IA

3. Descuidar las prácticas de gestión y almacenamiento de datos

Almacenar grandes conjuntos de datos indefinidamente sin políticas de gobernanza, conduce a un consumo innecesario de energía en los centros de datos.

Los datos son el combustible de la IA, pero una mala higiene de datos genera costos ocultos enormes. Muchas organizaciones recopilan y almacenan grandes cantidades de datos “por si acaso,” sin políticas para la gestión del ciclo de vida de los datos. Los datos redundantes, obsoletos o triviales aún requieren energía para ser almacenados y respaldados. Implemente marcos de gobernanza de datos que evalúen regularmente el valor de los datos, establezcan políticas de retención y utilicen técnicas de compresión.

Considere si realmente necesita almacenar los datos sin procesar de manera permanente, o si se procesan, conjuntos de datos más pequeños serían suficientes para sus aplicaciones de IA.

4. No invertir en las personas y en una comunicación clara

Implementar IA sin capacitar adecuadamente a su fuerza laboral o comunicar cómo la IA complementará en lugar de reemplazar los roles humanos.

Una mala gestión del cambio en la adopción de la IA genera resistencia organizativa, reduce la eficiencia y, en última instancia, desperdicia la energía invertida en los sistemas de IA. Cuando los empleados temen la pérdida de empleo o carecen de las habilidades para trabajar eficazmente con herramientas de IA, las organizaciones enfrentan menores tasas de adopción, esfuerzos duplicados y resultados subóptimos. Esta fricción humana hace que las implementaciones de IA sean menos sostenibles tanto ambiental como económicamente. Una comunicación clara que posicione la IA como una herramienta colaborativa—ayudando a los humanos a centrarse en trabajos creativos y de mayor valor—combinada con programas de capacitación integral, asegura que sus inversiones en IA generen los beneficios previstos mientras se mantiene el compromiso y la productividad de la fuerza laboral.

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5. No medir y monitorear el impacto total de la IA en la sostenibilidad

Tratar la sostenibilidad de la IA como un pensamiento posterior en lugar de integrar la medición y el monitoreo desde el primer día de sus operaciones de IA.

Usted no puede gestionar lo que no se mide. La mayoría de las organizaciones no tienen visibilidad del consumo de energía ni de las emisiones de carbono de sus sistemas de IA, lo que hace imposible identificar oportunidades de optimización o realizar un seguimiento del progreso hacia los objetivos de sostenibilidad. Implemente herramientas y marcos de trabajo que monitoreen métricas clave de eficiencia, como tokens procesados por kilovatio-hora, solicitudes de inferencia por unidad de energía consumida, tiempo de respuesta del modelo frente a la carga computacional y emisiones de carbono por interacción del usuario. Realice un seguimiento tanto de los KPI de impacto ambiental (consumo de energía por tarea, reducción de la huella de carbono, porcentaje de uso de energía renovable) como de los KPI de aumento de productividad (reducción del tiempo de realización de tareas, horas humanas ahorradas, mejoras en la eficiencia de la automatización de procesos) junto con las métricas de rendimiento tradicionales como precisión y latencia. Este enfoque de medición dual permite la mejora continua, ayuda a identificar cuándo los modelos funcionan de manera ineficiente y proporciona métricas concretas para justificar inversiones en prácticas de IA más eficientes.

Incorporar la sostenibilidad en la IA desde el principio

La sostenibilidad de la IA no se trata solo de emisiones de carbono y mitigación de riesgos ambientales, es un negocio inteligente. Los sistemas de IA más eficientes reducen los costos operativos, mejoran el rendimiento y preparan las inversiones en tecnología para el futuro contra el aumento de los costos de energía y las regulaciones climáticas. Al evitar estos errores comunes, las organizaciones pueden aprovechar el poder transformador de la IA mientras construyen un futuro digital más sostenible.

La clave es integrar el pensamiento de sostenibilidad en su estrategia de IA desde el principio, no añadirlo posteriormente. A medida que la IA se vuelve omnipresente, las organizaciones que dominen las prácticas sostenibles de IA hoy tendrán una ventaja competitiva significativa mañana.

CONAGUA y HEINEKEN Water Challenge impulsan a emprendedores para convertir soluciones hídricas en proyectos de alto impacto

Con el objetivo de fortalecer el desarrollo de soluciones innovadoras para la gestión del agua en México y en el marco del Acuerdo Nacional por el Derecho Humano al Agua y la Sustentabilidad, la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA), en colaboración con HEINEKEN México, brindó a emprendedores orientación estratégica durante el HEINEKEN Water Challenge 2025, una iniciativa que forma parte de los compromisos asumidos por HEINEKEN para contribuir activamente a la gestión responsable y sostenible del recurso hídrico en el país.

Este esfuerzo contó con el acompañamiento de aliados clave como el Tecnológico de Monterrey, Banco Santander y la Embajada de los Países Bajos en México, consolidando un espacio de colaboración multisectorial orientado a transformar la innovación en acciones concretas de impacto social y ambiental.

A través de esta iniciativa, CONAGUA y HEINEKEN México abrieron la oportunidad para que emprendedores con proyectos enfocados en la gestión, conservación y acceso al agua recibieran acompañamiento especializado, lo que permitió fortalecer sus modelos, evaluar su viabilidad técnica y potenciar su implementación en contextos reales. Este enfoque busca cerrar la brecha entre la innovación y la ejecución, uno de los principales desafíos que enfrentan los emprendimientos de impacto.

El HEINEKEN Water Challenge 2025 se consolidó como una plataforma que trasciende la generación de ideas, al priorizar proyectos con potencial de convertirse en soluciones aplicables y escalables. En este marco, la participación de CONAGUA contribuyó a enriquecer el diálogo y a brindar un referente institucional que permite a las iniciativas participantes visualizar posibles rutas para su desarrollo e implementación, alineadas con los objetivos del Acuerdo Nacional.

De acuerdo con datos de CONAGUA, el 96% de la población mexicana tiene acceso a fuentes mejoradas de agua potable, reflejo de avances importantes en infraestructura hídrica. Sin embargo, persisten desafíos significativos en la preservación de cuerpos de agua y en el acceso equitativo al recurso, especialmente en comunidades vulnerables. Frente a este panorama, la articulación entre sector público, iniciativa privada y emprendedores resulta clave para detonar soluciones innovadoras que complementen los esfuerzos públicos y contribuyan al cumplimiento del derecho humano al agua.

CONAGUA y HEINEKEN

Los proyectos apoyados se enfocan en dos áreas prioritarias:

  • Mejora de cuerpos de agua, mediante soluciones orientadas a la preservación, recuperación y reducción de contaminantes en ríos, lagos y otros ecosistemas.
  • Acceso al agua potable para comunidades vulnerables, con propuestas que buscan garantizar agua limpia y segura, mejorando la calidad de vida de las personas.

Con este esfuerzo conjunto, CONAGUA y HEINEKEN México reafirman su compromiso con el Acuerdo Nacional por el Derecho Humano al Agua y la Sustentabilidad, impulsando el talento emprendedor como un aliado estratégico para la gestión sostenible del agua. A través del HEINEKEN Water Challenge 2025, ambas instituciones fortalecen una plataforma que conecta innovación, impacto social y acción concreta, con una meta compartida: transformar buenas ideas en proyectos reales que contribuyan a una gestión responsable y sostenible del agua en México.

Fuente de Sabiduría consolida en BC su impacto social y educativo durante 2025

Durante el ejercicio 2025, la asociación civil Fuente de Sabiduría consolidó su presencia y fortaleció su impacto social mediante la ejecución de acciones estratégicas orientadas al desarrollo educativo, comunitario y humano en los municipios de Ensenada y Tijuana, Baja California, reafirmando su compromiso como una organización formalmente constituida y socialmente responsable.

Las actividades iniciaron en abril con la participación en el Holiday Bazar, a través de un stand de difusión institucional enfocado en dar visibilidad a la labor de la Asociación Civil y promover sus programas de apoyo educativo.

En mayo, se llevó a cabo un evento de recaudación y donación de ropa y calzado en beneficio de la comunidad del Valle de Guadalupe, además de la colaboración con IAMAEASYING y la Psicóloga Pamela Cassis, quien impartió talleres de educación y crianza en Ensenada.

“Cada actividad que realizamos tiene como eje central la dignidad y el bienestar de las niñas, los niños y sus familias; no entregamos apoyos, entregamos oportunidades”, afirmó Verónica Rosas, Directora de Fuente de Sabiduría A.C.

En julio, dio inicio el programa de recorridos en escuelas becadas de Ensenada para la captación de datos oficiales del ciclo escolar 2025, beneficiando a jardines de niños y primarias de la zona.

Posteriormente, en agosto, el programa de becas se amplió a la ciudad de Tijuana, alcanzando un total de 3 mil 404 beneficiarios entre ambos municipios.

Este crecimiento incluyó la entrega de paquetes escolares más completos, incorporando material de limpieza para los planteles, resmas de hojas, material didáctico y equipo deportivo, además de la realización de un magno evento de entrega simbólica de becas en el Auditorio Municipal de Tijuana.

Durante septiembre y octubre se realizaron las entregas presenciales de becas en Ensenada y Tijuana, otorgando mil 800 becas en Ensenada y 2 mil 400 becas en Tijuana, cada una integrada por uniforme escolar completo, uniforme deportivo, zapatos, tenis y kits de útiles escolares asignados por grado.

Fuente de Sabiduría

En este mismo periodo, la Asociación brindó apoyo integral a Alberto, un niño originario de Mexicali con una condición cardíaca congénita, cubriendo en su totalidad estudios médicos y viáticos para su atención especializada en la Ciudad de México.

“El crecimiento de la Asociación es reflejo de la confianza de la comunidad y de la suma de voluntades; nuestro compromiso es seguir ampliando el impacto social con transparencia y responsabilidad”, destacó la Directora de Fuente de Sabiduría, Verónica Rosas.

El año concluyó con la realización, en diciembre, del Bingo Navideño con Causa, a beneficio de Fuente de Sabiduría A.C. y Mujeres por Mujeres, integrando además la actividad “Abriga a una familia”, mediante la donación de cobijas para comunidades en situación vulnerable.

Asimismo, se incorporó la Escuela Primaria Gustavo Aubanel, en Tijuana, al programa de becas, beneficiando a otras 520 niñas y niños.

Con estas acciones, Fuente de Sabiduría A.C. reafirma su misión de generar oportunidades reales para la niñez y las comunidades de Baja California, consolidándose como un referente de impacto social, educación solidaria y compromiso comunitario.

¿Por qué algunas marcas “verdes” desaparecen?

Durante la última década, la promesa de la sostenibilidad se convirtió en uno de los activos más poderosos para las marcas. Certificaciones, campañas con causa y mensajes de impacto llenaron los anaqueles y las redes sociales. Sin embargo, muchas de esas empresas hoy enfrentan una realidad incómoda: el discurso “verde” no basta cuando no existe una transformación profunda detrás.

Lo que antes generaba confianza hoy puede detonar desconfianza si no se respalda con acciones medibles y coherentes. En este contexto, las marcas “verdes” desaparecen, preparar a tu empresa para una crisis social dejó de ser una consigna preventiva para convertirse en una necesidad estratégica. Comprender por qué ocurre este fenómeno es el primer paso para evitar que la reputación se diluya.

La sostenibilidad como moda y no como sistema

Muchas organizaciones adoptaron la sostenibilidad como una etiqueta atractiva, sin integrarla en su modelo de negocio. El problema surge cuando el marketing avanza más rápido que las operaciones, creando una brecha entre lo que se comunica y lo que realmente se hace. Esa distancia se vuelve visible con el tiempo.

El consumidor especializado, los inversionistas y las comunidades ya no se conforman con mensajes aspiracionales. Buscan datos, procesos auditables y compromisos públicos que puedan verificarse. Cuando no los encuentran, interpretan la falta de consistencia como una señal de riesgo reputacional.

En este escenario, las marcas “verdes” desaparecen, preparar a tu empresa para una crisis social se vuelve una alerta temprana. No es un fenómeno aislado, sino el resultado de estructuras frágiles que no resisten el escrutinio. La moda pasa, pero la coherencia permanece.

El greenwashing como detonador de crisis

El greenwashing no solo erosiona la confianza, también acelera la caída de marcas que parecían sólidas. Un solo reporte, una investigación periodística o una denuncia en redes puede activar una crisis de alcance global. La velocidad digital no deja margen para corregir a tiempo.

Cuando la narrativa no coincide con la realidad, la audiencia reacciona con mayor dureza. El daño no se limita a una campaña fallida, sino que impacta en la credibilidad corporativa, en el valor de marca y en la relación con aliados estratégicos. La reputación se vuelve un activo volátil.

Por eso, entender por qué las marcas “verdes” desaparecen, preparar a tu empresa para una crisis social es una prioridad para líderes en RSE. No se trata de evitar el error, sino de construir sistemas que detecten y corrijan antes de que sea demasiado tarde.

Falta de gobernanza y métricas claras

Sin una estructura de gobernanza sólida, la sostenibilidad queda dispersa entre áreas sin un responsable claro. Esto provoca decisiones fragmentadas y mensajes inconsistentes. La ausencia de indicadores dificulta evaluar avances y comunicar resultados reales.

Las empresas que sobreviven a largo plazo son aquellas que convierten la sostenibilidad en un proceso transversal. Integran métricas en su planeación estratégica y asignan responsabilidades con autoridad real. Así, cada acción se conecta con una visión común.

Cuando esta base no existe, las marcas “verdes” desaparecen, preparar a tu empresa para una crisis social se convierte en un síntoma de desorden interno. La crisis no nace afuera, sino en la falta de estructura que sostiene la promesa.

La presión de audiencias cada vez más informadas

Hoy, las audiencias tienen acceso a información, comparativos y reportes que antes solo estaban en manos de especialistas. Esta democratización del conocimiento elevó el estándar de exigencia hacia las empresas. Ya no basta con decir; hay que demostrar.

Los stakeholders cruzan datos, revisan cadenas de suministro y cuestionan cada afirmación. Este nuevo entorno exige transparencia radical y una narrativa respaldada por evidencia. Las marcas que no se adaptan quedan expuestas.

Así, las marcas “verdes” desaparecen, preparar a tu empresa para una crisis social refleja un cambio cultural profundo. No es una moda pasajera, sino una transformación en la relación entre empresas y sociedad.

La desconexión entre propósito y operación

El propósito corporativo pierde fuerza cuando no se refleja en las decisiones diarias. Muchas marcas comunican valores ambiciosos, pero operan con lógicas tradicionales que contradicen su discurso. Esa incoherencia genera fricción interna y externa.

Los colaboradores también detectan estas brechas, lo que impacta en la cultura organizacional. Cuando el equipo no cree en la narrativa, la comunicación se vuelve mecánica y poco creíble. La marca pierde autenticidad desde adentro.

En este contexto, las marcas “verdes” desaparecen, preparar a tu empresa para una crisis social se vuelve un recordatorio: el propósito debe vivirse, no solo declararse. La congruencia es el verdadero diferenciador.

Anticiparse: del discurso a la resiliencia

Preparar a una empresa para una crisis social implica reconocer que el riesgo es parte del entorno. La diferencia está en cómo se gestiona. Las organizaciones resilientes diseñan protocolos, escenarios y rutas de acción antes de que ocurra el conflicto.

Esto incluye escuchar activamente, medir impactos y ajustar estrategias con rapidez. La sostenibilidad deja de ser un área aislada para convertirse en un sistema de gestión de riesgos y oportunidades. La prevención se vuelve una ventaja competitiva.

Cuando las marcas “verdes” desaparecen, preparar a tu empresa para una crisis social deja de ser una advertencia y se transforma en una práctica constante, la reputación se fortalece. La marca ya no reacciona: lidera.

Las marcas no desaparecen por ser “verdes”, sino por no ser coherentes con lo que prometen. En un entorno donde la transparencia es ineludible, la sostenibilidad debe construirse desde la estrategia, la operación y la cultura. Solo así se convierte en un pilar real de valor.

Entender por qué ocurre este fenómeno permite a las organizaciones evolucionar hacia modelos más sólidos. Porque cuando la sostenibilidad es auténtica, no solo resiste la crisis: la transforma en una oportunidad para crecer con propósito.

P&G gana batalla legal contra anuncios de competencia acusados de greenwashing

Durante años, la industria de productos de consumo ha utilizado el lenguaje de la sostenibilidad como una promesa aspiracional, una forma de conectar con consumidores cada vez más conscientes. Sin embargo, esa narrativa también ha abierto la puerta a interpretaciones ambiguas que hoy son cuestionadas por reguladores, marcas y especialistas en responsabilidad social. El reciente fallo en Reino Unido marca un punto de inflexión en la conversación global sobre qué significa realmente comunicar con ética ambiental.

De acuerdo con edie, el caso enfrenta a dos pymes con certificaciones y discursos verdes frente a uno de los gigantes del sector: Procter & Gamble. Más allá de la disputa comercial, la resolución de la Autoridad de Normas Publicitarias (ASA) expone una tensión clave del mercado: cómo evitar que la sostenibilidad se diluya en slogans sin sustento. Este episodio pone bajo la lupa el fenómeno de los anuncios acusados de greenwashing, obligando a redefinir los límites entre intención, evidencia y percepción.

El origen del conflicto: anuncios acusados de greenwashing

La ASA recibió quejas formales por parte de P&G contra las campañas digitales de Kit & Kin y Cheeky Panda, dos marcas que promovían pañales y toallitas húmedas como “sostenibles” y “biodegradables”. En ambos casos, el regulador concluyó que la información no explicaba de manera suficiente el alcance real de dichas afirmaciones.

La resolución ordenó retirar los anuncios en su forma actual, al considerar que podían inducir a error al consumidor promedio. Para la autoridad, el problema no fue la intención, sino la falta de claridad sobre el impacto ambiental real de los productos a lo largo de su ciclo de vida.

El caso Kit & Kin: promesas verdes sin contexto

Kit & Kin utilizaba en su sitio frases como “mejor para nuestro mundo” y “protegiendo nuestro futuro”, acompañadas de imágenes de pañales etiquetados como “sostenibles”. Además, describía sus productos como fabricados con materiales de origen vegetal y con certificación FSC.

Aunque la empresa presentó pruebas de biodegradabilidad en condiciones de compostaje doméstico y destacó su estatus como B Corp, la ASA determinó que el sitio no explicaba la naturaleza comparativa ni el contexto de estas afirmaciones. Para el regulador, el consumidor interpretaría que el impacto ambiental era positivo o nulo, algo que no estaba debidamente sustentado.

Cheeky Panda y el lenguaje absoluto

En el caso de Cheeky Panda, los pañales de bambú se promocionaban como “bambú sostenible” y “más respetuosos con el planeta”, con mensajes como “mantendrán al planeta sonriendo”. Para la ASA, estas expresiones eran absolutas y carecían de una base cuantificada.

La empresa argumentó que utilizaba “sostenible” para referirse a un menor impacto frente a alternativas tradicionales y presentó análisis de ciclo de vida. Sin embargo, la autoridad concluyó que la comparación no estaba explicada y que el consumidor no podía entender en qué se basaba esa supuesta ventaja ambiental.

Biodegradable no es igual en todos los contextos

Uno de los puntos más sensibles fue la afirmación de que las toallitas eran “biodegradables”. Cheeky Panda incluso sugería desecharlas en el contenedor y esperar su descomposición. Para la ASA, el comprador razonable esperaría que se degradaran completamente en cualquier entorno.

La evidencia mostró que la viscosa de bambú solo se biodegradaba en un 80% tras 122 días a 25 °C. Esta diferencia entre expectativa y realidad fue clave para que el regulador determinara que el mensaje podía inducir a error, reforzando la necesidad de precisión en los anuncios acusados de greenwashing.

El papel de P&G en la disputa

P&G, con marcas como Pampers y Luvs, fue quien impulsó las quejas ante la ASA. Aunque podría interpretarse como una estrategia competitiva, el fallo demuestra que incluso las grandes corporaciones pueden actuar como catalizadores para elevar los estándares de comunicación ambiental.

Más allá de la rivalidad, el caso revela cómo la presión entre actores del mercado puede fortalecer la regulación y promover prácticas más transparentes. La sostenibilidad deja de ser un diferenciador superficial para convertirse en un compromiso medible.

Ambas pymes contaban con certificaciones como B Corp y FSC, además de colaboraciones con organizaciones ambientales. Sin embargo, la ASA dejó claro que estos sellos no justifican, por sí solos, afirmaciones amplias o comparativas.

Las certificaciones son un punto de partida, no un sustituto de la explicación clara. El consumidor necesita entender qué parte del producto cumple con esos estándares y cómo se traduce en beneficios ambientales reales.

Un precedente para la comunicación responsable

El fallo envía un mensaje contundente a la industria: el lenguaje verde debe estar respaldado por datos claros y contextualizados. No basta con utilizar términos aspiracionales si no se explica su alcance y sus límites.

Para marcas, agencias y especialistas en RSE, este caso redefine las reglas del juego. La transparencia ya no es una opción, sino un requisito para evitar caer en anuncios acusados de greenwashing que erosionan la confianza.

La decisión de la ASA no solo afecta a dos pymes, sino que establece un precedente para todo el ecosistema de consumo. La sostenibilidad debe ser comunicada con rigor, evitando generalizaciones que puedan interpretarse como verdades absolutas.

En un mercado donde la conciencia ambiental crece, la credibilidad se convierte en el activo más valioso. Este caso demuestra que el verdadero desafío no es parecer sostenible, sino serlo y poder explicarlo con claridad frente a una audiencia cada vez más informada.

El Fondo Bezos acelera la acción climática apoyando 48 iniciativas globales

En un contexto donde la crisis climática avanza más rápido que las soluciones, las alianzas estratégicas se han convertido en una de las herramientas más poderosas para cerrar la brecha entre la innovación y la implementación real. Hoy, el impulso no proviene solo de gobiernos o multilaterales, sino de fondos filantrópicos que buscan escalar proyectos con alto potencial transformador. Entre ellos, el Fondo Bezos se posiciona como un actor clave para llevar ideas locales a escenarios globales.

De acuerdo con edie, la reciente colaboración con el Premio Earthshot marca un nuevo capítulo en esta visión: 48 proyectos de todo el mundo recibirán recursos para convertir prototipos y soluciones emergentes en respuestas de impacto sistémico. Más que un esquema de financiamiento, esta alianza busca demostrar que la innovación climática no es un privilegio de unos pocos, sino una red viva de iniciativas que esperan el empuje correcto para crecer.

Fondo Bezos: una apuesta por la escala y la velocidad

La alianza destinará 100.000 dólares a cada uno de los 48 proyectos seleccionados, sumando 4,8 millones de dólares en tres años. Estos recursos provienen del compromiso filantrópico de Jeff Bezos, quien ha asignado 10.000 millones de dólares para acelerar soluciones frente a la crisis ambiental.

Más allá de las cifras, el verdadero valor está en la intención: no dejar que las ideas se queden pequeñas cuando el mundo las necesita en grande. La colaboración busca romper la barrera que separa a la innovación del impacto masivo, especialmente en comunidades que ya enfrentan los efectos más severos del cambio climático.

Fondo Bezos y Earthshot: una alianza con propósito

Los proyectos apoyados serán seleccionados del amplio grupo de nominaciones del Premio Earthshot, uno de los ecosistemas de innovación climática más diversos del mundo. Esto permite acceder a una cartera global de soluciones que ya han demostrado su potencial, aunque no hayan sido finalistas.

La Dra. Kelly Levin, jefa de ciencia y cambio de sistemas del fondo, subrayó que la innovación surge tanto en laboratorios como en comunidades locales. Sin embargo, sin financiamiento y redes, muchas de estas ideas no logran crecer. Esta alianza busca convertir “chispazos de esperanza” en soluciones capaces de transformar sistemas completos.

De las nominaciones al impacto real

Para la edición 2025 del Premio Earthshot se recibieron casi 2.500 nominaciones, lo que revela una demanda global de recursos para escalar proyectos ambientales. Aunque el premio selecciona solo 15 finalistas cada año, su red es mucho más amplia y diversa.

Jason Knauf, director ejecutivo del Premio, destacó que este universo de nominaciones representa una línea global de soluciones en las que se puede invertir. Con el respaldo del Fondo, estas iniciativas ahora cuentan con una puerta de entrada a nuevas oportunidades de crecimiento.

La colaboración apoyará a 16 proyectos por año durante tres años, creando una cohorte continua de innovación climática.

Este modelo permite dar seguimiento, aprendizaje colectivo y ajustes estratégicos a lo largo del tiempo.

El enfoque no es solo financiar, sino acompañar procesos de escalamiento. Al integrar recursos económicos con visibilidad internacional, las iniciativas pueden cruzar fronteras y acelerar su impacto en sectores clave como energía, conservación y economía circular.

Primeros beneficiarios: diversidad de soluciones

Entre los proyectos seleccionados se encuentran organizaciones como Air Protein Inc, Instituto Floresta Viva, Fundación Rewilding Argentina, Mati Carbon y Misión Tiburón, entre otros. Cada uno aborda un reto distinto: desde proteínas alternativas hasta restauración de ecosistemas y captura de carbono.

Esta diversidad refleja una comprensión integral de la crisis climática, donde naturaleza, tecnología y comunidades deben avanzar juntas. No se trata de una única solución, sino de un mosaico de respuestas que, en conjunto, pueden redefinir nuestra relación con el planeta.

Un ecosistema que se expande

La noticia llega tras el anuncio de nuevos aliados para Earthshot, como la fundación filantrópica del fundador de easyJet, Sir Stelios Haji-Ioannou. Este respaldo amplía el alcance del premio y fortalece su red global.

Para las iniciativas seleccionadas, esto significa acceso a nuevos mercados, mentorías y conexiones estratégicas. La colaboración no solo entrega recursos, sino que construye puentes entre innovadores, inversionistas y tomadores de decisiones.

La alianza entre el Premio Earthshot y el Fondo Bezos demuestra que la filantropía estratégica puede ser un catalizador de cambio sistémico. Al apostar por la escala, la colaboración reconoce que el tiempo es un factor crítico y que las soluciones deben crecer tan rápido como los desafíos que enfrentan.

En una década decisiva para el futuro del planeta, este modelo ofrece una hoja de ruta: invertir en innovación, conectar redes globales y confiar en que las ideas, cuando reciben el apoyo adecuado, pueden transformar realidades. La acción climática necesita velocidad, colaboración y visión; hoy, estas tres fuerzas comienzan a alinearse.

ESG es prioridad pese a Trump

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La escena parecía escrita para el retroceso: desregulación federal, salida del Acuerdo de París y un discurso político que relativiza la urgencia climática. Sin embargo, en los pasillos corporativos de Estados Unidos ocurre algo distinto. Lejos de frenar, muchas compañías han decidido sostener —e incluso profundizar— sus compromisos de sostenibilidad, aunque ahora lo hagan con un perfil más bajo. El mensaje es claro para quienes saben leer entre líneas: ESG es prioridad aun cuando el entorno no lo favorece.

De acuerdo con Waste 360, este movimiento no es romántico ni ingenuo. Está impulsado por una combinación de presión de inversionistas, expectativas de clientes y una visión de largo plazo que entiende la sostenibilidad como un factor de resiliencia. El contexto ha cambiado, pero no el rumbo estratégico. En una era de mayor escrutinio, donde el greenwashing se castiga con rapidez, las empresas se mueven con cautela, pero no con indiferencia. El nuevo consenso es pragmático: avanzar sin ruido, pero con impacto real.

ESG es prioridad: cuando el mercado marca el ritmo

Un estudio del MIT que encuestó a 1,200 empresas revela que el 73% no modificó sus compromisos de sostenibilidad tras la desregulación en EE. UU. y la retirada del país del Acuerdo de París. Más aún, un 12% declaró haber incrementado sus esfuerzos. Estos datos desarman la narrativa de retroceso y confirman que la inercia del mercado es más fuerte que la coyuntura política.

Los factores que sostienen esta decisión son contundentes: expectativas de los inversionistas, demanda de consumidores informados y la rentabilidad a largo plazo. No se trata solo de reputación, sino de continuidad del negocio. Como resume el Dr. Josué Velázquez Martínez, del MIT, la sostenibilidad hoy es sinónimo de viabilidad.

ESG es prioridad

La rentabilidad como argumento central

“La sostenibilidad es realmente rentable”, afirma Velázquez Martínez. Las organizaciones con visión entienden que las inversiones ESG fortalecen la resiliencia operativa y reducen riesgos futuros. La ecuación ya no enfrenta ética contra beneficios: los integra.

El caso de UPS es ilustrativo. Gracias a un sistema de enrutamiento dinámico, la empresa ahorró entre 300 y 400 millones de dólares, recorrió 160 millones de kilómetros menos y redujo 38 millones de litros de combustible al año, evitando 100,000 toneladas métricas de CO₂. Aquí, la eficiencia es la nueva sostenibilidad.

ESG es prioridad: invertir hoy para no pagar mañana

Pero el tiempo importa. Algunas compañías apuestan por biocombustibles compatibles con la infraestructura actual; otras miran hacia la electrificación o esperan la madurez del hidrógeno. La tentación de postergar es grande, pero el riesgo es mayor.

La Dra. Sreedevi Rajagopalan advierte que existen inversiones seguras y probadas —como la optimización de rutas y la gestión del combustible— que reducen emisiones y costos hoy, evitando transiciones más caras mañana. Esperar no es neutral: es una decisión estratégica con consecuencias.

Las empresas líderes concentran sus esfuerzos en cuatro frentes clave. El primero es el compromiso con proveedores y la reducción de emisiones de Alcance 3, donde se concentra entre el 70% y el 90% de la huella total.

Le siguen la electrificación y los combustibles alternativos; la optimización de embalajes y materiales; y la mejora de redes e inventarios. Estas palancas no solo reducen emisiones, también transforman costos, tiempos y resiliencia logística.

Innovar sin prometer de más

El informe de TIME y Statista, que identifica a 101 empresas líderes en sostenibilidad, muestra que solo 17 tienen sede en EE. UU., pero destacan casos como Nvidia. La compañía, sexta en el ranking, logró un crecimiento colosal al desarrollar una red de IA hasta 25 veces más eficiente energéticamente que generaciones anteriores.

Sin embargo, no todas cumplen lo que anuncian. Un estudio de UC Berkeley revela que solo el 60% alcanzó sus objetivos de emisiones; 9% fracasó y 31% dejó de informar. El desafío ya no es prometer, sino demostrar.

Las tasas de éxito son mayores en países con entornos institucionales sólidos, libertad de prensa y mayor escrutinio. Para el Dr. Shawn Kim, esto subraya la importancia del monitoreo externo: reguladores, inversionistas, clientes y empleados generan incentivos reales.

Los informes de terceros y la divulgación estandarizada refuerzan la credibilidad y la confianza. Incluso cuando los objetivos no se alcanzan, la transparencia permite distinguir entre límites reales y abandono silencioso.

Presiones distintas, mismo destino

En América del Norte, el motor es el mercado: inversionistas, juntas directivas y liderazgo ejecutivo. En Europa, la regulación marca el paso, con directivas que exigen transparencia y aceleran la descarbonización.

Ambos caminos convergen en el mismo punto: la sostenibilidad ya no es opcional. Las empresas que lideran entienden que la descarbonización de la cadena de suministro es una palanca estratégica para la competitividad a largo plazo.

El contexto político puede oscilar, pero la lógica empresarial es clara: ESG es prioridad porque define quién estará preparado para el futuro. Las compañías que avanzan lo hacen con pragmatismo, integrando impacto y rentabilidad en una misma estrategia.

En un mundo donde la confianza es un activo escaso, la transparencia, la innovación y la coherencia se convierten en ventaja. Más allá de Trump o de cualquier administración, el mensaje persiste: ESG es prioridad porque es, en esencia, una apuesta por la permanencia.

Impuesto a refrescos y cigarros: no cambió hábitos, solo empujó a marcas más económicas

El inicio de 2026 marcó un punto de inflexión en la conversación pública sobre los llamados “impuestos saludables”. En cuestión de días, las tienditas de barrio comenzaron a recibir nuevas listas de precios que reflejaban aumentos de hasta 20 por ciento en cigarros y refrescos, productos que forman parte de la vida cotidiana de millones de personas en México. La intención oficial era clara: desincentivar el consumo de bienes asociados con enfermedades crónicas y mejorar los indicadores de salud pública a largo plazo.

Sin embargo, el impacto real no se ha manifestado en un cambio de hábitos, sino en un reajuste de decisiones. De acuerdo con El Economista, los consumidores que no están dispuestos —o no pueden— abandonar estos productos, ahora buscan alternativas más económicas o presentaciones más pequeñas para mantener su consumo sin desbalancear su presupuesto. Así, el impuesto a refrescos y cigarros no ha transformado comportamientos, sino que ha desplazado la demanda hacia nuevas marcas, nuevos tamaños y, en algunos casos, hacia mercados informales.

Impuesto a refrescos y cigarros: el alza que sacudió los precios

A sólo unos días de la entrada de 2026, los comercios de todo el país comenzaron a circular listas con los nuevos precios derivados del ajuste al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS). De acuerdo con la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes, el aumento en cigarros va de 15 a 22 pesos por cajetilla, mientras que en refrescos los incrementos oscilan entre uno y ocho pesos, dependiendo de la presentación.

En el caso del tabaco, marcas como Pall Mall ya alcanzan los 96 pesos por cajetilla, Lucky Strike los 103 y algunas versiones de Marlboro superan los 106 pesos. Otras marcas se mantienen en rangos más bajos, entre 50 y 87 pesos, lo que ha abierto un abanico de opciones para quienes buscan reducir su gasto sin abandonar el consumo.

Impuesto a refrescos y cigarros

En bebidas, el IEPS por litro pasó de 1.64 a 3.08 pesos en productos con azúcares añadidos y se añadió un impuesto de 1.5 pesos por litro a bebidas con edulcorantes no calóricos. Así, una Pepsi de 600 mililitros ahora cuesta 20 pesos, una de litro 25 y una Coca-Cola de litro y medio ronda los 35 pesos, configurando un nuevo escenario de precios en los anaqueles.

Impuesto a refrescos y cigarros y la promesa de cambiar hábitos

La Secretaría de Hacienda ha insistido en que el objetivo del ajuste no es recaudatorio, sino preventivo. Para el tabaco, diseñó un esquema de actualización gradual que elevará la cuota por cigarro de forma progresiva hasta 2030, con la expectativa de que el encarecimiento sostenido reduzca su consumo en el tiempo.

No obstante, los primeros resultados muestran una realidad distinta. Comerciantes de distintos estados coinciden en que sus clientes no están dejando de comprar, sino modificando su elección: cambian de marca, reducen el tamaño del producto o espacia su compra, pero no eliminan el hábito.

Esta respuesta sugiere que, sin un acompañamiento educativo y cultural, los impuestos funcionan como un factor de presión económica, pero no como una herramienta efectiva para transformar patrones de consumo profundamente arraigados.

La elasticidad que no cede

Especialistas del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas han señalado que la demanda de estos bienes es altamente inelástica, es decir, no responde de manera proporcional a los cambios en el precio.

Aunque el costo suba, el consumo se mantiene relativamente estable en el largo plazo.

Esta característica se explica porque se trata de productos con fuerte carga social, emocional y cultural. El refresco acompaña celebraciones, comidas y reuniones, mientras que el cigarro está asociado a rutinas y espacios de socialización, lo que dificulta su abandono.

Bajo este contexto, el precio se convierte en un obstáculo parcial, pero no en un catalizador de cambio, generando únicamente ajustes en la forma de consumir, no en la decisión de hacerlo.

La sustitución como nueva norma

En las tiendas de abarrotes, el fenómeno es evidente. Donde antes se vendían marcas líderes, ahora crecen las opciones más económicas. Consumidores que solían comprar Coca-Cola optan por Red Cola; quienes elegían Marlboro ahora prefieren Pall Mall o Winston.

La diferencia de ocho o diez pesos por producto, multiplicada por el consumo mensual, representa un alivio tangible para las familias. Así, el criterio de compra se desplaza de la preferencia a la accesibilidad. La sustitución no sólo redefine el mercado, sino que revela cómo las personas priorizan su economía sin renunciar por completo a hábitos que forman parte de su vida cotidiana.

En el caso del tabaco, el aumento ha fortalecido de forma significativa al contrabando. Según la Anpec, tres de cada diez cigarros que se venden en México ya son ilegales, impulsados por una brecha de más de 75 pesos entre una cajetilla legal y una de contrabando. Esta realidad no sólo afecta la recaudación, sino que expone a los consumidores a productos sin controles sanitarios y fortalece redes de comercio ilícito.

El efecto colateral del impuesto, lejos de reducir el consumo, ha sido abrir un espacio a prácticas que ponen en riesgo tanto la salud como la legalidad.

Aunque las marcas tradicionales siguen dominando el mercado, su participación comienza a fragmentarse. La competencia más económica gana terreno y obliga a los grandes jugadores a ajustar precios y estrategias. Recientemente, algunas refresqueras redujeron hasta 15 por ciento el costo de ciertas presentaciones, buscando recuperar volumen tras el alza generalizada. Este reajuste confirma que el consumo no desaparece: se redistribuye, reconfigurando el equilibrio del mercado.

Educación: la pieza que falta

Economistas y analistas coinciden en que el cambio real no vendrá sólo de los impuestos. La transformación de hábitos requiere campañas sostenidas de concientización, educación desde edades tempranas y entornos que faciliten decisiones saludables. Sin estos elementos, el impuesto a refrescos y cigarros se limita a encarecer productos sin modificar las razones que sostienen su consumo.

La prevención necesita una estrategia integral que combine regulación, información y corresponsabilidad social.

El aumento de precios ha revelado que el consumo persiste, adaptándose a nuevas condiciones económicas. Más que abandonar, las personas buscan cómo seguir comprando sin gastar de más.

Si el objetivo es cuidar la salud pública, el desafío no está sólo en el gravamen, sino en construir una cultura que permita tomar decisiones distintas. Sólo así, el cambio dejará de ser un ajuste en la marca para convertirse en una transformación real de hábitos.

Time Ceramics reafirma su compromiso con el fortalecimiento de la economía y el desarrollo del país

Time Ceramics, la líder fabricante de porcelanatos de México, reafirmó su compromiso con el fortalecimiento de la producción nacional, el impulso a la calidad y el incremento del contenido nacional como pilares para el desarrollo económico del país.

Compañía mexicana de capital chino, asentada en el estado de Hidalgo, es una de las 4 mil empresas nacionales a las que la Secretaría de Economía le otorgó en 2025, los distintivos “Hecho en México” y “Made in Mexico”, por haber cumplido con los criterios de manufactura nacional, sustentabilidad y calidad, establecidos en la normatividad federal.

La dependencia que encabeza Marcelo Ebrard Casaubond, consideró que Time Ceramics cumple con las reglas de uso, como la implementación de acciones de desarrollo sustentable, la promoción del crecimiento económico inclusivo, sostenible y el trabajo decente.

El programa “Hecho en México”, agrega la Secretaría de Economía, reconoce a las “empresas que cumplen con altos estándares de calidad, contribuyen al crecimiento económico y al incremento de la competitividad regional y nacional, fortaleciendo la confianza de las personas consumidoras de lo que se produce en México”.

Marcelo Ebrard mencionó recientemente que “mientras más hagamos en México, mejor le irá a nuestra economía. Con ello tendremos más empleos y mejor calidad de vida y bienestar”.

Time Ceramics

Al respecto, el vocero de Time Ceramics, Alan Sánchez, destacó que esta empresa opera con materias primas mexicanas y mano de obra nacional. Actualmente, dijo, cuenta con casi 700 trabajadores, de un total de mil 200 que requiere para sus tres líneas de producción, de las cuales actualmente sólo opera una.

Todos son mexicanos procedentes de comunidades cercanas de los estados de Hidalgo, Tlaxcala, Puebla, y el Estado de México, con salarios y prestaciones de ley, lo cual ha dado gran impulso económico a la región y frenado la migración de trabajadores que antes iban a los Estados Unidos en busca de mejores oportunidades de vida.

Precisó que el 60 por ciento de sus trabajadores son de comunidades del Municipio de Emiliano Zapata y otros limítrofes con este, por ello tienen el respaldo y apoyo de las autoridades de estas, quienes consideran que la planta ha traído grandes beneficios a la región y confían en que en breve plazo esta se convierta en un importante polo de desarrollo para el estado de Hidalgo.

Time Ceramics

Además, dijo que Time Ceramics, realiza un sin número de apoyos a la comunidad, la cual está de acuerdo con su permanencia en la zona.

Time Ceramics, dijo, está comprometida también con la normatividad ambiental vigente, ya que en su proceso productivo utiliza exclusivamente agua tratada y el aprovechamiento de agua de lluvia la cual pasa por sistemas de recuperación que permiten reutilizar hasta el 99%; el 1% restante se evapora.

Time Ceramics no es como otras industrias, que utilizan grandes cantidades de agua ya que sólo ocupa 350 mil metros cúbicos anuales, contra millones de metros cúbicos que requieren otras empresas en sus procesos productivos.

Alan Sánchez, señaló que Time Ceramics agradece el reconocimiento del que ha sido objeto de parte de las autoridades locales, estatales y federales, lo cual confirma una vez más su confianza de haber elegido a México como el lugar ideal para el establecimiento de su fábrica de porcelanatos, con una inversión récord de 3 mil millones de pesos que permitirá la contratación de mil 200 empleos directos y más de 2 mil indirectos, convirtiéndose en un importante motor económico para el desarrollo del país.

4 formas en las que los recortes a la EPA afectarán a nivel ambiental

Durante décadas, la política ambiental en Estados Unidos ha funcionado como una red de contención: imperfecta, sí, pero clave para reducir riesgos invisibles y daños acumulativos. Hoy, esa red muestra signos de debilitamiento acelerado, con decisiones que reconfiguran la capacidad del Estado para prevenir impactos ambientales y sanitarios.

Este cambio no ocurre en el vacío. Comunidades, empresas y organizaciones sociales observan cómo la desregulación ambiental se presenta como una promesa de crecimiento económico, mientras expertos advierten que los costos reales podrían pagarse en salud pública, deterioro ecológico y mayor desigualdad ambiental.

Una reconfiguración profunda del rol ambiental del Estado

De acuerdo con The Guardian, en el último año, la Agencia de Protección Ambiental ha impulsado más de 60 acciones para revertir o debilitar normas existentes. El volumen y la velocidad de estos cambios indican una estrategia estructural, no ajustes marginales.

Este giro plantea un dilema central para la responsabilidad social: ¿quién protege cuando el marco regulatorio se retrae? La respuesta, cada vez más, parece desplazarse hacia gobiernos locales, sociedad civil y actores privados con compromisos voluntarios.

4 formas en las que los recortes a la EPA afectarán a nivel ambiental

1. El aire que respiramos

La calidad del aire es uno de los primeros frentes en resentirse. Las exenciones otorgadas a industrias altamente contaminantes reducen la efectividad de la Ley de Aire Limpio, una de las políticas más exitosas en la historia ambiental del país.

La eliminación de comités científicos y el cambio en la forma de valorar beneficios sanitarios —priorizando costos empresariales— alteran el equilibrio entre economía y salud. Para las comunidades cercanas a refinerías o plantas de carbón, esto implica mayor exposición a contaminantes con efectos directos en enfermedades respiratorias y cardiovasculares.

recortes a la EPA

2. El agua que bebemos

El agua potable enfrenta riesgos silenciosos. La redefinición de qué cuerpos de agua están protegidos deja fuera arroyos, humedales y fuentes esenciales para la filtración natural, facilitando descargas contaminantes desde actividades agrícolas e industriales.

A esto se suma la flexibilización de límites sobre sustancias persistentes como los PFAS. Millones de personas podrían quedar expuestas a contaminantes asociados con cáncer y trastornos del desarrollo, trasladando la carga del riesgo del sistema regulatorio al ámbito doméstico.

3. Los químicos que nos rodean todos los días

La revisión de las evaluaciones de riesgo químico limita el análisis a usos específicos, ignorando exposiciones acumulativas. Esto debilita la capacidad de anticipar daños reales en contextos cotidianos como hogares, escuelas y centros de trabajo.

La relajación de restricciones sobre sustancias como el formaldehído o el cloruro de metileno plantea un escenario donde la protección depende menos de la ciencia preventiva y más de decisiones políticas. Para la responsabilidad social empresarial, el desafío es decidir si cumplir solo lo mínimo o ir más allá.

4. El clima como eje que conecta todos los impactos

El intento de derogar la base legal de las regulaciones climáticas federales representa uno de los movimientos más significativos. Transporte, energía y emisiones industriales quedarían con controles debilitados en un momento crítico para la acción climática.

La reducción de oficinas de investigación y la eliminación del lenguaje climático en plataformas oficiales refuerzan una narrativa que minimiza la crisis. Sin datos ni seguimiento, la capacidad de respuesta se fragmenta y los impactos recaen de forma desigual.

Implicaciones sociales y responsabilidad compartida

Cuando la regulación se reduce, la expectativa social sobre otros actores aumenta. Empresas, organizaciones civiles y gobiernos locales se convierten en la primera línea de defensa frente a riesgos ambientales crecientes.

En este contexto, la responsabilidad social deja de ser complementaria y se vuelve estratégica: gestión de riesgos, transparencia y enfoque preventivo ya no son solo buenas prácticas, sino condiciones para la sostenibilidad.

Los recortes a la EPA redefinen el equilibrio entre desarrollo económico y protección ambiental. Sus efectos no se limitan a indicadores técnicos, sino que atraviesan la vida cotidiana de millones de personas, especialmente de las comunidades más vulnerables.

Frente a este escenario, comprender las cuatro áreas de impacto es el primer paso. El siguiente es asumir que la sostenibilidad, hoy más que nunca, requiere liderazgo informado, decisiones éticas y una visión de largo plazo que trascienda los ciclos políticos.

Qué es Mundial Social México 2026

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El Mundial de Fútbol 2026 no solo se juega en los estadios ni se mide en goles. En México, la conversación va mucho más allá del espectáculo deportivo y se convierte en una apuesta por el tejido social, la inclusión y la participación comunitaria. Desde las aulas escolares hasta los barrios, desde la infancia hasta la vejez, el fútbol se plantea como un vehículo para generar bienestar colectivo.

En este contexto surge una iniciativa que entiende al deporte como política pública y como herramienta de transformación social. El Mundial Social 2026 articula esfuerzos institucionales, territoriales y comunitarios para que la Copa del Mundo deje capacidades instaladas, oportunidades reales y una narrativa distinta: la de un país que se reconoce diverso, participativo y con talento en todos sus rincones.

Qué es Mundial Social México: una visión social del Mundial 2026

Responder a la pregunta qué es Mundial Social México implica entender que se trata de una estrategia nacional que pone a las personas en el centro del mayor evento deportivo del planeta. No es un programa aislado, sino un ecosistema de torneos, actividades culturales y acciones comunitarias que acompañarán todo el año 2026.

https://twitter.com/Secihti_Mx/status/2018515026462888218?s=20

La iniciativa contempla la realización de 74 Mundialitos y Copas de Fútbol en los 32 estados del país, coordinadas por distintas dependencias federales. El objetivo es claro:

Llevar el fútbol a donde históricamente no ha llegado y convertirlo en un motor de inclusión, desarrollo y cohesión social.

Seis copas, un mismo propósito

El corazón del Mundial Social 2026 está en sus seis copas, concebidas como una gran cantera nacional. La Copa Escolar destaca por su alcance sin precedentes, con una proyección de participación de 22 millones de estudiantes de primaria, secundaria y bachillerato, organizados en más de 125 mil equipos de 25 mil escuelas.

A esta se suman la Copa Conade, orientada a jóvenes talentos; la Copa Paralímpica, que visibiliza el deporte adaptado; la Copa Barrio, que recupera el fútbol comunitario; la Copa Edad de Oro, enfocada en personas adultas mayores; y la Copa Trabajadores, que reconoce el derecho al deporte en el ámbito laboral. Todas dialogan bajo una misma lógica de inclusión.

Instituciones que juegan en equipo

Una de las fortalezas del Mundial Social 2026 es la coordinación interinstitucional. Secretarías como Educación Pública, Mujeres y Ciencia, junto con Conade, IMSS e Imjuve, suman capacidades para ampliar el impacto del proyecto. Esta articulación permite llegar a públicos diversos y responder a realidades muy distintas entre sí.

Desde torneos escolares hasta competencias de robótica vinculadas al fútbol, la estrategia reconoce que el desarrollo deportivo también se cruza con la ciencia, la tecnología, la salud y la igualdad de género. El mensaje es potente: el deporte no es un compartimento aislado, sino una plataforma transversal de desarrollo social.

Fútbol con enfoque de derechos e inclusión

El Mundial Social 2026 incorpora una mirada explícita de derechos humanos. Ejemplo de ello son los torneos impulsados por el IMSS, que incluyen categorías como fútbol sin correr para personas mayores y fútbol para adolescentes y adultos con síndrome de Down, además de competencias femeniles y encuentros internacionales con enfoque social.

Estas acciones amplían la noción tradicional de competencia y colocan en el centro la dignidad, la participación y el acceso al deporte como un derecho. El fútbol se adapta a las personas, y no al revés, rompiendo barreras físicas, sociales y culturales que históricamente han limitado la participación.

Juventudes, mujeres y ciencia en la cancha

Las juventudes tienen un rol protagónico a través de jornadas nacionales, torneos comunitarios y la recuperación de espacios públicos. Se estima que al menos medio millón de jóvenes participen en actividades que combinan deporte, convivencia y apropiación del territorio.

Qué es Mundial Social México

Por su parte, el Torneo Nacional Mundial Mujeres Libres y las actividades en los Centros LIBRE para Mujeres colocan la agenda de igualdad en el centro del Mundial Social. A esto se suma la Copa FutBotMx, que integra ciencia y tecnología, demostrando que el fútbol también puede ser un laboratorio de innovación y pensamiento estratégico.

Qué es Mundial Social México y por qué importa

Volver a preguntarse qué es Mundial Social México permite dimensionar su relevancia como legado social del Mundial 2026. No se trata solo de organizar torneos, sino de generar rutas de detección de talento, promover hábitos saludables y fortalecer el sentido de comunidad en todo el país.

La presencia de visores y reclutadores en las distintas copas abre oportunidades reales para niñas, niños y jóvenes que, de otro modo, quedarían fuera del radar profesional. El fútbol se convierte así en una herramienta de movilidad social y de reconocimiento del talento local.

El Mundial Social 2026 plantea una narrativa distinta sobre el impacto de los grandes eventos deportivos. Al apostar por la inclusión, la participación masiva y la coordinación institucional, México propone un modelo donde el éxito no se mide solo en resultados deportivos, sino en beneficios sociales tangibles y duraderos.

Entender qué es Mundial Social México es reconocer que el verdadero legado del Mundial no estará únicamente en la infraestructura o en la memoria colectiva del torneo, sino en millones de personas que encontraron en el fútbol un espacio de encuentro, desarrollo y dignidad compartida.

‘Coalie’: la polémica mascota con la que Trump normaliza el carbón como energía “limpia”

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La imagen es tan llamativa como inquietante: un trozo de carbón con ojos enormes, sonrisa permanente y vestimenta de minero aparece de pronto como símbolo oficial de una política energética. No se trata de una broma ni de una campaña infantil, sino de una estrategia cuidadosamente diseñada para reconfigurar el relato alrededor de uno de los combustibles más cuestionados del mundo.

De acuerdo con The Guardian, en un contexto de urgencia climática, debates regulatorios y tensiones sociales en territorios históricamente mineros, la administración Trump apostó por el poder del storytelling visual. Así nació Coalie, un personaje que busca suavizar décadas de impactos ambientales y sanitarios mediante una estética amable, casi tierna, que interpela tanto al público general como a audiencias menos familiarizadas con los costos reales del carbón.

De meme interno a emblema político

Aunque hoy aparece como portavoz oficial, Coalie no surgió en un laboratorio de comunicación política. Sus orígenes se remontan a 2018, cuando una imagen informal —un trozo de carbón con ojos saltones— comenzó a circular en redes sociales vinculadas a la Oficina de Recuperación y Cumplimiento de la Minería a Cielo Abierto (OSMRE).

Lo que en su momento fue un recurso lúdico terminó convirtiéndose en un activo estratégico. Con el paso del tiempo, el personaje fue adquiriendo atributos: casco, botas, guantes y un discurso alineado con la promesa de revitalizar una industria en declive.

El salto definitivo ocurrió cuando la imagen, aparentemente generada por inteligencia artificial, fue retomada por altos funcionarios del gobierno para encarnar la llamada “Agenda de Dominación Energética Estadounidense”.

La irrupción de la mascota Coalie en la narrativa energética

La presentación pública del personaje marcó un punto de inflexión. Doug Burgum, entonces secretario del Interior, no solo compartió la imagen en redes sociales, sino que le asignó un rol político explícito, dotándolo de voz y misión institucional.

Desde ese momento, la mascota Coalie comenzó a aparecer como embajadora de una visión que busca resignificar el carbón, desligándolo de su carga histórica de contaminación y asociándolo a conceptos como orgullo nacional y seguridad energética. Este recurso no es casual:

Humanizar objetos o industrias controvertidas permite generar cercanía emocional, diluir el conflicto y desplazar el debate técnico hacia el terreno simbólico.

Estética kawaii, mensaje duro

Uno de los elementos más discutidos es el contraste entre la estética del personaje y la realidad que representa. Sus grandes ojos y sonrisa remiten a un estilo japonés de ternura ampliamente utilizado en juguetes y marcas dirigidas al consumo masivo.

Las imágenes difundidas lo muestran en escenas idílicas: reuniones de oficina, familias sonrientes o antiguas minas convertidas en áreas de picnic. Todo parece indicar una intención clara de reescribir visualmente el pasado y el presente del carbón.

Esta narrativa choca frontalmente con la experiencia de comunidades afectadas por la minería a cielo abierto y la quema del combustible fósil más contaminante.

El impacto simbólico de la mascota Coalie en la opinión pública

El uso de este personaje representa una forma de banalización del daño. La mascota Coalie no solo invisibiliza las emisiones y la contaminación, sino también los problemas de salud que han marcado a generaciones de trabajadores mineros.

Voces como la de Junior Walk, desde Virginia Occidental, han denunciado el uso de inteligencia artificial y comunicación amable para “ponerle una cara sonriente” a una industria vinculada a enfermedades mortales como el pulmón negro.

El debate, entonces, trasciende lo comunicacional: interpela la ética de las políticas públicas y el rol del Estado en la construcción de relatos que afectan la percepción social del riesgo.

Mercado, regulaciones y contradicciones

Más allá del esfuerzo simbólico, la realidad económica sigue imponiendo límites. El carbón enfrenta la competencia de fuentes más baratas y limpias como la solar y la eólica, mientras la automatización reduce la necesidad de mano de obra. A esto se suman decisiones políticas controvertidas: flexibilización de normas ambientales, retrocesos en protecciones laborales y recortes a fondos destinados a la remediación de minas abandonadas.

El resultado es una paradoja evidente: se promueve una imagen optimista mientras se profundizan tensiones sociales y ambientales que el personaje no puede ocultar.

Coalie no es solo una curiosidad gráfica, sino un síntoma de cómo la comunicación puede ser utilizada para moldear percepciones en momentos de crisis. En lugar de abrir un diálogo honesto sobre transición energética justa, la estrategia apuesta por el maquillaje simbólico de un problema estructural.

Para quienes trabajan y reflexionan en el ámbito de la responsabilidad social, el caso invita a una pregunta incómoda pero necesaria: ¿hasta qué punto el storytelling puede —o debe— sustituir a la rendición de cuentas? La respuesta, como el propio carbón, sigue siendo densa y difícil de disimular.

¿Cómo lograr una IA ética y responsable?: 10 principios

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La humanidad atraviesa una de las transformaciones tecnológicas más profundas de su historia. La inteligencia artificial dejó de ser una herramienta exclusiva de laboratorios o grandes corporaciones para convertirse en una tecnología de dominio público, integrada en procesos productivos, decisiones gubernamentales y dinámicas sociales cotidianas. Este avance acelerado ha abierto oportunidades inéditas, pero también riesgos éticos, sociales y de seguridad que no pueden ignorarse.

La automatización de decisiones, el uso masivo de datos y la opacidad de algunos sistemas algorítmicos han puesto sobre la mesa dilemas complejos relacionados con derechos humanos, desigualdad y rendición de cuentas. En este contexto, hablar de innovación sin regulación resulta insuficiente. El verdadero reto ya no es solo desarrollar IA más potente, sino asegurar que su despliegue sea justo, transparente y alineado con el bienestar colectivo.

Por ello, las grandes tecnológicas, los gobiernos y la sociedad civil enfrentan la responsabilidad compartida de establecer límites claros. Avanzar hacia una IA ética en México implica reconocer que la tecnología no es neutral y que su diseño y aplicación deben observar principios que protejan a las personas, fortalezcan la democracia y eviten la reproducción de desigualdades estructurales.

IA ética en México

Principios de Chapultepec: un marco ético para la IA en México

Conscientes de que el desarrollo tecnológico debe avanzar acompañado de regulación, la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (SECIHTI), que tiene como misión articular la política pública en ciencia y tecnología con una visión de derechos humanos y desarrollo social, presentó los llamados Principios de Chapultepec, un conjunto de diez lineamientos normativos orientados a establecer criterios éticos y de gobernanza para la inteligencia artificial en el país.

Estos principios parten de una premisa central: no existe neutralidad técnica en los sistemas complejos, tal como lo explicó Rosaura Ruiz Gutiérrez, Ministra de la SECIHTI, durante la presentación de este marco:

“Los avances tecnológicos nunca son socialmente neutrales. La IA representa uno de los desarrollos científicos y tecnológicos más relevantes de nuestro tiempo”

Desde esta perspectiva, la IA ética en México no es un freno a la innovación, sino una condición necesaria para que esta no profundice desigualdades ni genere nuevas formas de discriminación.

La iniciativa identifica riesgos críticos como el sesgo algorítmico, la opacidad en los modelos de aprendizaje profundo y la automatización de decisiones sin supervisión humana. Frente a ello, los Principios de Chapultepec buscan garantizar que la IA solo tenga valor estratégico si genera bienestar social y protege el derecho a la información y buscan orientar tanto al sector público, como al privado en el diseño, implementación y supervisión de sistemas de inteligencia artificial que respondan a criterios de responsabilidad, transparencia y justicia social.

IA ética en México

10 principios para una IA ética y responsable en México

A continuación, se presentan los 10 principios propuestos por la SECIHTI para avanzar hacia una IA ética en México, capaz de equilibrar la innovación tecnológica con la protección de los derechos humanos, la gobernanza democrática y el bienestar social:

1. “La IA debería ampliar los derechos, nunca reducirlos.”

Este principio establece que la inteligencia artificial debe concebirse como una herramienta para fortalecer derechos humanos y no como un mecanismo que los limite. En la práctica, implica evaluar si los sistemas de IA amplían el acceso a servicios, información o justicia, o si, por el contrario, generan exclusiones. Una IA ética en México debe evitar reproducir desigualdades estructurales ya existentes. De no observarse este criterio, la tecnología corre el riesgo de institucionalizar nuevas formas de discriminación.

2. “Toda decisión respaldada por IA debe tener responsabilidad humana, basada en marcos institucionales claros.”

La automatización de decisiones no exime a las organizaciones de su responsabilidad ética y legal. Este principio subraya la necesidad de que siempre exista una persona o institución claramente identificable que responda por los impactos de la IA. Sin responsabilidad humana, los errores algorítmicos pueden diluirse en sistemas opacos. Contar con marcos institucionales sólidos es clave para garantizar rendición de cuentas.

3. “Si una decisión no se puede explicar, no debe automatizarse.”

La explicabilidad se vuelve un requisito indispensable para la confianza social en la IA. Los modelos que no permiten comprender cómo se llega a una decisión dificultan la detección de sesgos y errores. Este principio protege el derecho a la información y a la defensa frente a decisiones automatizadas. Una IA ética en México debe ser auditable y comprensible para las personas afectadas.

IA ética en México

4. “La IA se gestiona mejor cuando las decisiones se toman colectivamente.”

La gobernanza de la IA no puede recaer únicamente en actores tecnológicos o gubernamentales. Este principio promueve la participación de la academia, la sociedad civil y el sector privado en la toma de decisiones. La gestión colectiva reduce asimetrías de poder y fortalece la legitimidad de las políticas públicas. Además, permite incorporar perspectivas diversas en el diseño de sistemas más justos.

5. “La IA sólo es valiosa si genera bienestar para las personas.”

Este principio redefine el valor de la inteligencia artificial desde una lógica social y no únicamente económica. La eficiencia o la innovación pierden sentido si no se traducen en mejoras reales para la calidad de vida. Evaluar el impacto social de la IA es esencial para evitar desarrollos tecnológicamente avanzados pero socialmente dañinos. La IA ética en México debe medirse por su capacidad de generar bienestar colectivo.

6. “Antes de automatizar, es necesario comprender a quién y a qué afecta.”

Este principio obliga a realizar evaluaciones de impacto social antes de implementar sistemas de IA. Automatizar sin este análisis puede profundizar brechas existentes y afectar de forma desproporcionada a ciertos grupos. Comprender a quién impacta una decisión permite anticipar riesgos y corregir sesgos desde el diseño. En el contexto de una IA ética en México, este enfoque es clave para proteger a poblaciones vulnerables.

IA ética en México

7. “La tecnología estratégica debe responder a las necesidades del país.”

No toda innovación tecnológica es pertinente si no atiende problemáticas locales. Este principio promueve el desarrollo de soluciones alineadas con prioridades nacionales, sociales y económicas. Una IA ética en México debe contribuir al desarrollo sostenible y a la soberanía tecnológica. De lo contrario, la adopción acrítica de sistemas externos puede generar dependencia y desigualdad.

8. “El desarrollo de la IA requiere fortalecer la educación y el conocimiento en el país.”

Sin capacidades técnicas y éticas locales, la implementación responsable de la IA resulta inviable. Este principio destaca la necesidad de invertir en educación, investigación y formación de talento. Fortalecer el conocimiento permite evaluar, auditar y mejorar los sistemas utilizados. Una IA ética en México depende directamente de contar con profesionales preparados y críticos.

9. “La IA no puede ser ajena a la diversidad cultural y lingüística del país.”

La exclusión de contextos culturales y lenguas indígenas en los sistemas de IA reproduce desigualdades históricas. Este principio exige tecnologías sensibles a la pluralidad social de México. Incorporar la diversidad fortalece la inclusión y la representatividad en los modelos algorítmicos. Una IA ética en México debe reflejar la complejidad cultural del país.

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10. “Los datos son un bien público que debe gestionarse con responsabilidad.”

Los datos son el insumo central de la inteligencia artificial y su uso indebido puede vulnerar derechos fundamentales. Este principio subraya la importancia de proteger la privacidad y garantizar una gestión ética de la información. Considerar los datos como un bien público implica transparencia y corresponsabilidad. Sin este enfoque, la confianza social en la IA se ve seriamente comprometida.

Regular para innovar con responsabilidad

La adopción de estos principios marca un paso decisivo hacia una IA ética en México que coloque a las personas en el centro del desarrollo tecnológico. Integrar estos lineamientos desde el diseño de los sistemas permite anticipar riesgos y construir confianza social en la innovación. Ignorarlos, en cambio, abre la puerta a impactos negativos difíciles de revertir.

Para los creadores y desarrolladores de IA, incorporar estos principios no es una carga adicional, sino una inversión en sostenibilidad y legitimidad. La historia reciente demuestra que la falta de regulación puede erosionar derechos y generar costos sociales significativos. Una tecnología sin ética es un riesgo latente para la humanidad.

En última instancia, el desafío no es solo crear tecnología avanzada, sino crear tecnología segura, justa y responsable. Apostar por una IA ética en México implica reconocer que el progreso verdadero se mide por su capacidad de mejorar la vida de las personas sin comprometer su dignidad ni sus derechos.

¿Progreso desigual? Jornada de 40 horas solo beneficiará a 3 de cada 10 colaboradores

En México está en marcha una de las discusiones laborales más importantes de los últimos años: la gradual transición hacia la jornada de 40 horas en México. Presentada formalmente el 3 de diciembre de 2025, la iniciativa busca reformar la Constitución y la Ley Federal del Trabajo para reducir progresivamente la semana laboral hasta 2030, incorporando nuevos mecanismos de regulación de horas extraordinarias, registro electrónico y mayores protecciones para las y los trabajadores.

Aunque en teoría esta propuesta representa un avance hacia condiciones laborales más dignas y un mejor equilibrio entre vida y trabajo, su alcance real se ve limitado por la estructura del mercado laboral mexicano, la predominancia de la informalidad y las brechas regionales y sectoriales existentes. El resultado es una reforma con potencial transformador —en papel— que enfrenta desafíos estructurales profundos.

¿Qué propone realmente la reducción de la jornada de 40 horas en México?

La reforma presentada contempla una reducción gradual de la jornada laboral estándar, que pasaría de las actuales 48 horas a un máximo de 40 horas por semana en 2030. El calendario establecido por la iniciativa es progresivo: a partir de enero de 2027 la jornada sería de 46 horas; en 2028, 44; en 2029, 42; y finalmente, en 2030, 40 horas.

Este enfoque escalonado busca dar tiempo a las empresas para reorganizar sus estructuras, ajustar procesos productivos y mantener productividad mientras cumplen con la normativa. En paralelo, se proponen mecanismos para regular y remunerar las horas extraordinarias, así como la obligatoriedad de llevar un registro electrónico de jornadas a partir de 2027.

Entre los objetivos declarados están mejorar la calidad de vida de las personas trabajadoras, alinear México con estándares internacionales de tiempo de trabajo y reforzar derechos laborales, sin disminuir salarios ni prestaciones.

Una reforma que suena bien… pero con alcance limitado

Pese al potencial simbólico de la reforma, su impacto inmediato será limitado. Según un análisis del área de Análisis Económico de Banorte con datos de la ENOE, solo alrededor de 15.9 millones de personas forman parte del universo objetivo de la regulación, es decir, trabajadores formales con un solo patrón que laboran más de 40 horas a la semana. Esto representa apenas el 26% de la población ocupada en México.

Incluso dentro del sector formal, una parte significativa (9.6 millones) ya trabaja 40 horas o menos semanalmente, por lo que no vería cambios significativos con esta reforma. La Secretaría del Trabajo ofrece estimaciones aún más conservadoras: unos 13.4 millones de trabajadores serían los que realmente verían un beneficio tangible en sus condiciones de trabajo.

Estas cifras muestran que la jornada de 40 horas en México podría beneficiar de manera directa a aproximadamente 3 de cada 10 personas en condiciones laborales formales, subrayando la naturaleza parcial de este avance.

El obstáculo estructural de la informalidad

De acuerdo con un artículo de El Economista, una de las barreras más relevantes para ampliar el impacto de la reducción de la jornada es la informalidad laboral. Millones de personas trabajan sin contrato formal, sin seguridad social ni protección legal, lo que de entrada los excluye de los beneficios de la reforma. Cuando se incluye a trabajadores con empleador, tanto formal como informal, el universo potencial de beneficiarios podría duplicarse, llegando a cerca de 31.3 millones de personas (el 52% de la fuerza laboral).

Sin embargo, alcanzar este escenario implicaría transformar las condiciones de contratación en México, un reto de largo plazo que requiere políticas públicas complementarias, incentivos a la formalización y diálogos sostenidos con sectores productivos.

Mientras la informalidad siga siendo una opción estructural para empleadores y trabajadores, el impacto social de la jornada de 40 horas en México será más simbólico que real.

El efecto de la reducción de la jornada no será homogéneo. Algunos sectores concentran una proporción significativa de trabajadores con jornadas extensas: los corporativos lideran con 62% de su fuerza laboral por encima de las 40 horas, seguidos por minería (59%) y comercio al por mayor (54%).

En cambio, sectores como educación (6%), primario (9%) y construcción (15%) muestran porcentajes bajos de jornadas prolongadas, lo que sugiere que la reforma generará beneficios desiguales entre las distintas actividades económicas. Estos contrastes destacan que la reducción no solo es una cuestión de normas, sino de prácticas productivas y demandas específicas de cada industria.

Geografía laboral: desigualdad regional

La reforma también tendrá efectos heterogéneos por región. Estados con fuerte perfil industrial, como Coahuila (44%), Nuevo León (42%) y Chihuahua (41%), concentran mayores porcentajes de trabajadores con jornadas superiores a 40 horas.

En contraste, en Oaxaca, Guerrero y Chiapas los porcentajes son significativamente menores, alrededor de 10-13%. Incluso entre las zonas más pobladas del país, como el Estado de México y la Ciudad de México, la incidencia de jornadas largas es menor al 30%, lo que sugiere que la jornada de 40 horas en México podría tener un impacto más marcado en regiones industriales medianas que en grandes metrópolis.

Estas diferencias reflejan economías regionales diversas y subrayan la necesidad de enfoques adaptados a contextos locales para maximizar los beneficios sociales y productivos de la reforma.

Nuevas reglas y retos para la implementación

Además de reducir horas, la reforma propone cambios importantes en la gestión del tiempo de trabajo. Por ejemplo, establece límites al tiempo extraordinario de hasta 12 horas por semana con distintos pagos según el exceso, prohíbe horas extra para menores y exige registro electrónico de jornadas para mayor transparencia y cumplimiento.

Estos ajustes implican cambios organizativos y financieros para las empresas: inversiones en sistemas de control de tiempo, rediseño de turnos y estrategias para equilibrar productividad con bienestar. También abren espacios para el diálogo con empleados en la gestión de horarios y conciliación trabajo–vida.

No obstante, estos requerimientos pueden representar cargas administrativas adicionales para pequeñas y medianas empresas, lo que demanda enfoques diferenciados para facilitar la transición sin sacrificar competitividad.

La propuesta de reducción gradual de la jornada laboral hacia las 40 horas en México representa un hito en la discusión de derechos laborales y estándares de trabajo. En términos normativos, introduce avances relevantes que buscan mejorar las condiciones laborales y alinear al país con prácticas internacionales.

Sin embargo, su impacto será desigual y limitado si no se acompaña de políticas que atiendan problemas estructurales como la informalidad, las brechas sectoriales y las capacidades de adaptación de las empresas. La clave para que la jornada de 40 horas en México se traduzca en beneficios reales no está solo en reducir horas, sino en transformar las condiciones laborales de manera integrada y sostenible.

Mars lidera acciones y refuerza su compromiso ante los perros y gatos en situación de calle

De acuerdo con el Índice de Mascotas Sin Hogar realizado por Mars a nivel global, México enfrenta una de las crisis más severas del mundo con más de 29.7 millones de perros y gatos viviendo en las calles del país. Es por ello que, Mars Petcare, líder global en nutrición y bienestar animal, reafirma su propósito de crear “Un Mundo Mejor para las Mascotas“, mediante sus programas Pedigree Adóptame™ y Ciudad Para las Mascotas, consolidando las campañas de esterilización como un pilar preventivo ante esta problemática.

En colaboración con el Instituto de Protección Animal y el Gobierno Municipal de El Marqués, Mars anuncia jornadas gratuitas de esterilización y vacunación en la comunidad de Matanzas. Esta iniciativa es histórica, ya que busca convertir a Matanzas en la primera comunidad en Querétaro con una población de perros y gatos 100% esterilizada.

“Como líderes de la categoría de alimento para mascotas, sentimos la responsabilidad de mitigar esta problemática desde sus diversos frentes. Este fin de semana marcará, para muchas familias de la comunidad de Matanzas, un primer acceso a servicios veterinarios confiables y accesibles, lo que se vuelve imprescindible en un contexto en donde, sin un manejo responsable de la reproducción, la cantidad de perros puede duplicarse cada seis meses, pasando de 2 a 2,048 en tan sólo cinco años”, señaló Daniel Cosío, Gerente de Asuntos Públicos de Mars Pet Nutrition.

perros y gatos en situación de calle

Tan solo en nuestro país, Mars en su división de mascotas ha facilitado más de 490,000 esterilizaciones y ha ayudado a más de 83,000 animales a encontrar un hogar. El Índice de Mascotas Sin Hogar de Mars revela que, en México, la tasa de esterilización en perros es de apenas el 25%, una cifra que Mars busca elevar mediante esfuerzos que transformen esta realidad.

Con acciones como esta, Mars Petcare no solo atiende una urgencia de salud pública, sino que establece un modelo de colaboración replicable entre iniciativa privada y gobierno. La meta es clara: asegurar que cada mascota en México tenga la oportunidad de vivir en un entorno seguro, saludable y con un hogar responsable.