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Jurado señala a Meta y YouTube por diseño que habría perjudicado a jóvenes

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La discusión sobre el impacto de las plataformas digitales en la salud mental de niñas, niños y adolescentes dejó de ser únicamente académica o mediática. Un veredicto reciente en Estados Unidos volvió a colocar el tema en el centro del debate global, especialmente para quienes analizan la responsabilidad corporativa en la era digital. En este caso, un jurado determinó que dos de las plataformas más influyentes del mundo habrían contribuido al daño de una joven usuaria a partir de decisiones relacionadas con el funcionamiento de sus productos.

De acuerdo con The Guardian, el fallo marca un momento clave porque abre preguntas profundas sobre la forma en que se conciben los entornos digitales, el papel de las empresas tecnológicas y los límites éticos del diseño de plataformas con millones de usuarios jóvenes. Más allá del caso individual, el juicio también refleja una conversación más amplia sobre regulación, transparencia y la obligación de advertir riesgos cuando los productos pueden afectar el bienestar de las personas.

Un veredicto que cambia la conversación

El miércoles, un jurado de Los Ángeles concluyó que Meta y YouTube fueron responsables de diseñar deliberadamente productos que generaron comportamientos adictivos en una joven identificada en el proceso judicial como KGM. De acuerdo con el fallo, las compañías actuaron con negligencia al no advertir adecuadamente sobre los posibles riesgos asociados con el uso prolongado de sus plataformas.

La decisión llegó después de casi nueve días de deliberaciones y puso fin a un juicio de seis semanas en el que participaron ejecutivos de ambas empresas, especialistas en redes sociales, expertos en adicción digital y denunciantes. El jurado otorgó una indemnización de 6 millones de dólares a la demandante, de los cuales Meta deberá cubrir el 70 %, mientras que YouTube asumirá el resto.

Este proceso es considerado el primero de su tipo en llegar a juicio por presuntos daños causados por redes sociales a jóvenes, lo que lo convierte en un punto de referencia para futuras discusiones legales y corporativas en torno al diseño de Meta y YouTube.

La historia detrás del caso

Durante el juicio, KGM relató que comenzó a utilizar YouTube cuando tenía seis años y que su relación con Instagram empezó a los nueve. Según su testimonio, el uso constante de ambas plataformas influyó de forma negativa en su bienestar emocional y en su vida cotidiana.

A los diez años, explicó, ya experimentaba depresión y conductas de autolesión. Con el paso del tiempo, también enfrentó dificultades en sus relaciones familiares y en la escuela. A los trece años, su terapeuta le diagnosticó trastorno dismórfico corporal y fobia social, condiciones que ella relacionó con su experiencia en redes sociales.

Los abogados de la demandante señalaron que su historia no es un caso aislado, sino un ejemplo de lo que miles de jóvenes han vivido en internet. Desde su perspectiva, el diseño de Meta y YouTube forma parte de un ecosistema digital que, en algunos casos, prioriza el tiempo de permanencia sobre el bienestar del usuario.

diseño de Meta y YouTube

El debate sobre la ingeniería de la atención

Uno de los momentos más comentados del juicio ocurrió durante los alegatos finales, cuando el abogado de KGM describió lo que llamó “ingeniería de la adicción”. Con esta expresión se refirió a herramientas como el desplazamiento infinito de contenido o la reproducción automática de videos, elementos que, según los demandantes, buscan mantener a los usuarios conectados durante más tiempo.

Estas funciones fueron comparadas en el juicio con prácticas históricas de otras industrias que enfrentaron cuestionamientos por el carácter adictivo de sus productos, como ocurrió con las grandes tabacaleras en la década de 1990. En ambos casos, el centro del debate fue si las empresas conocían los riesgos y cómo comunicaron esa información al público.

La discusión ya no se limita a si estas herramientas funcionan, sino a si su implementación considera adecuadamente a usuarios vulnerables, especialmente menores de edad.

diseño de Meta y YouTube

El papel del diseño de Meta y YouTube en el debate global

La decisión del jurado se basó en preguntas clave: si la negligencia de las empresas fue un factor determinante en el daño sufrido por la demandante y si las compañías sabían que ciertos elementos de sus plataformas podían resultar peligrosos. El jurado, integrado por 12 personas, votó 10 a 2 a favor de KGM en todas las preguntas planteadas.

Este resultado no solo tiene implicaciones legales, sino también reputacionales y regulatorias para la industria tecnológica. El tema del diseño de Meta y YouTube se vuelve particularmente relevante en un contexto donde gobiernos, investigadores y organizaciones civiles analizan cómo funcionan los algoritmos y los sistemas de recomendación.

Además, el veredicto se produjo apenas un día después de otro fallo contra Meta en Nuevo México, donde un jurado ordenó el pago de 375 millones de dólares en multas civiles por engañar a consumidores sobre la seguridad de sus plataformas. Ambos casos marcan precedentes importantes en la discusión sobre responsabilidad digital.

diseño de Meta y YouTube

Apelaciones y lo que viene para la industria

Tanto Meta como YouTube han rechazado el veredicto y anunciaron que apelarán la decisión judicial. Un portavoz de Meta afirmó que la empresa considera que la salud mental de los adolescentes es un tema complejo que no puede atribuirse a una sola aplicación.

Por su parte, YouTube señaló que el caso, desde su perspectiva, malinterpreta la naturaleza de la plataforma, argumentando que se trata de un servicio de streaming construido de manera responsable. Ambas compañías también han negado irregularidades en relación con el caso de la demandante.

Este juicio es apenas el inicio de una serie de procesos similares. Forma parte de un conjunto consolidado de demandas presentadas en California contra varias plataformas digitales en nombre de más de 1,600 demandantes, entre ellos cientos de familias y distritos escolares. En el caso específico de KGM, TikTok y Snap llegaron a un acuerdo antes de que el juicio comenzara.

diseño de Meta y YouTube

Un precedente para futuras demandas

El caso de KGM es el primero de más de 20 juicios piloto programados para los próximos dos años. Este tipo de procesos busca evaluar cómo reaccionan los jurados ante las pruebas presentadas y establecer precedentes legales que podrían influir en litigios posteriores.

El siguiente juicio piloto está previsto para julio, mientras que en junio comenzará en San Francisco una serie de demandas federales con cientos de demandantes que presentan alegaciones similares. Esto sugiere que el tema seguirá ocupando un lugar relevante en la agenda pública y corporativa.

Para las empresas tecnológicas, estos procesos podrían marcar el inicio de una etapa en la que el diseño de plataformas digitales sea examinado con el mismo rigor que otros productos con impacto social significativo. Más allá de la sentencia específica, este caso refleja un cambio en la forma en que la sociedad analiza la responsabilidad de las grandes plataformas digitales. El diseño tecnológico ya no se observa únicamente desde la innovación o el crecimiento de usuarios, sino también desde sus efectos en la vida cotidiana de millones de personas, especialmente jóvenes.

Para quienes trabajan en responsabilidad social, el desafío será impulsar modelos de desarrollo digital que integren bienestar, transparencia y prevención de riesgos desde el origen del producto. El debate que abrió este juicio probablemente no termine en los tribunales: apenas comienza en la conversación global sobre ética tecnológica y cuidado de las audiencias más jóvenes.

La advertencia de Larry Fink: la IA podría ampliar la brecha de riqueza global

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El avance de la inteligencia artificial está marcando un nuevo capítulo en la economía mundial. Lo que para muchos representa innovación, eficiencia y competitividad, para otros abre interrogantes sobre cómo se distribuirán sus beneficios. En medio de este debate, algunas de las voces más influyentes del sistema financiero han comenzado a advertir que el impacto de esta tecnología podría ir más allá del mercado tecnológico y alcanzar la estructura misma de la economía global.

Uno de ellos es Larry Fink, quien desde su posición al frente de BlackRock planteó un escenario que ha captado la atención de inversionistas, empresas y especialistas en sostenibilidad económica. En su carta anual a inversionistas, el directivo subrayó que el crecimiento acelerado de la inteligencia artificial podría generar enormes oportunidades, pero también reproducir dinámicas históricas de concentración de riqueza.

Tecnología que podría ampliar la brecha de riqueza global

En su análisis, Fink advirtió que el auge de la inteligencia artificial podría profundizar tendencias ya conocidas en los ciclos tecnológicos. Históricamente, explicó, las innovaciones transformadoras generan valor significativo, pero una parte importante de ese valor termina concentrándose en las empresas que desarrollan la tecnología y en quienes poseen sus acciones.

El directivo señaló que, en el contexto actual, la situación podría repetirse a una escala mayor. Las compañías que ya cuentan con grandes volúmenes de datos, infraestructura tecnológica y capital suficiente para invertir en inteligencia artificial están en una posición privilegiada para capturar los beneficios económicos del nuevo ciclo tecnológico.

Según The Guardian, este escenario, de acuerdo con su advertencia, podría acelerar la brecha de riqueza global, especialmente si la participación en los mercados financieros continúa concentrada en un grupo relativamente reducido de inversionistas.

El dominio de unas pocas empresas en la carrera de la IA

La evolución reciente del mercado tecnológico refuerza parte de esta preocupación. Empresas vinculadas al desarrollo de inteligencia artificial han registrado fuertes incrementos en su valor bursátil, impulsadas por el entusiasmo de inversionistas y la expectativa de que esta tecnología redefina múltiples industrias.

Un caso emblemático es el del fabricante de chips Nvidia, considerado uno de los líderes del sector. Su crecimiento refleja cómo las empresas que construyen la infraestructura de la inteligencia artificial están concentrando gran parte del valor generado en esta etapa de innovación.

Para Fink, esta dinámica no es necesariamente negativa por sí misma. El desafío surge cuando el crecimiento del valor de mercado ocurre mientras la propiedad de esos activos permanece limitada, lo que puede hacer que la prosperidad parezca cada vez más distante para quienes quedan fuera de esos beneficios.

Brecha de riqueza global: una discusión que también involucra a los mercados

Desde una perspectiva económica más amplia, la reflexión de Fink abre un debate relevante para gobiernos, empresas y organizaciones que analizan la evolución de la desigualdad. Si el crecimiento económico se desplaza cada vez más hacia los mercados de capitales, la pregunta clave es quién tiene acceso real a ellos.

compromiso laboral

El directivo señaló que, en generaciones recientes, gran parte de la riqueza creada terminó en manos de personas que ya poseían activos financieros. Si la inteligencia artificial acelera este patrón, el riesgo es que la participación en el nuevo valor económico quede aún más concentrada.

Para quienes estudian temas de responsabilidad social y desarrollo sostenible, esta discusión resulta central: el acceso a oportunidades económicas no solo depende del crecimiento tecnológico, sino también de cómo se distribuyen los mecanismos para participar en ese crecimiento.

La posibilidad de una burbuja tecnológica

A la par del entusiasmo por la inteligencia artificial, también han surgido señales de cautela en distintos frentes del sistema financiero internacional. Algunos especialistas consideran que la velocidad con la que ha crecido la inversión en este sector podría recordar episodios pasados de sobrevaloración en los mercados.

Incluso instituciones financieras han comenzado a señalar posibles riesgos. El Banco de Inglaterra advirtió sobre la posibilidad de una corrección repentina en los mercados globales, vinculada al rápido aumento en las valoraciones de empresas tecnológicas relacionadas con la inteligencia artificial.

Además, se ha incrementado el escrutinio sobre ciertas operaciones multimillonarias dentro de la industria, incluyendo inversiones cruzadas entre compañías del sector. Este tipo de movimientos ha generado dudas sobre la sostenibilidad del crecimiento actual y sobre la solidez de algunos modelos de negocio vinculados a la IA.

compromiso laboral

Invertir o quedarse fuera del nuevo ciclo económico

En su carta, Fink también planteó una reflexión que ha generado debate: la necesidad de que más personas participen en los mercados de capitales. Según su visión, si gran parte de la prosperidad se está generando en estos espacios, ampliar el acceso a la inversión podría ser una vía para que más ciudadanos participen en el crecimiento económico.

Esta postura surge en un contexto donde adquirir vivienda se ha vuelto más difícil en muchos países, debido al aumento de precios, mayores requisitos crediticios y costos asociados como impuestos, seguros y mantenimiento. Para algunos hogares, el camino tradicional para construir patrimonio se ha vuelto menos accesible.

Sin embargo, el planteamiento también abre preguntas relevantes sobre educación financiera, regulación y equidad de acceso. La expansión de la inversión minorista podría ser una oportunidad, pero también requiere condiciones que reduzcan riesgos para quienes ingresan por primera vez a los mercados.

Brecha de riqueza global en la era de la inteligencia artificial

Más allá del debate financiero, el mensaje central de Fink apunta a un desafío estructural. La inteligencia artificial, afirmó, generará un valor económico significativo en los próximos años, posiblemente comparable con otras revoluciones tecnológicas de la historia.

El reto, según su planteamiento, consiste en asegurar que la participación en ese crecimiento se amplíe al mismo ritmo que el valor creado. Si esto no ocurre, la brecha de riqueza global podría ampliarse en un momento en el que las sociedades ya enfrentan tensiones relacionadas con desigualdad, acceso a oportunidades y confianza en las instituciones económicas.

Este punto conecta con discusiones cada vez más frecuentes en el ámbito de la responsabilidad corporativa, donde se analiza el papel de las empresas tecnológicas en la distribución del valor generado por la innovación.

La advertencia de Larry Fink no solo refleja la mirada de uno de los líderes más influyentes del sistema financiero global, sino también una preocupación que empieza a tomar forma en distintos sectores: el impacto social de la inteligencia artificial. A medida que la tecnología redefine industrias completas, también obliga a repensar cómo se construye y distribuye la prosperidad.

Para empresas, inversionistas y responsables de políticas públicas, el desafío no es únicamente impulsar la innovación, sino asegurar que sus beneficios se traduzcan en oportunidades más amplias. En un mundo donde el desarrollo tecnológico avanza con rapidez, la conversación sobre inclusión económica podría convertirse en uno de los temas centrales de la próxima década.

Corporativo Kosmos garantiza apoyo alimentario mensual a adultos mayores en México

El envejecimiento poblacional en México está avanzado con rapidez. Hoy, más de 17 millones de personas, es decir, aproximadamente, el 12.8 % de la población nacional, tiene 60 años o más. Además, las proyecciones demográficas señalan que para 2030 México entrará en una fase en la que habrá proporcionalmente más personas mayores que jóvenes de entre 0 y 14 años, lo que marca un punto de inflexión en la estructura poblacional.

Sin embargo, el país aún enfrenta un déficit importante en políticas públicas integrales que protejan plenamente los derechos de esta población, que con frecuencia es considerada vulnerable debido a factores como la precariedad económica, la falta de acceso a servicios especializados y la ausencia de redes de apoyo.

A esta situación se suma un problema preocupante: según especialistas de la UNAM, al menos el 16 % de los adultos mayores —es decir, cerca de 2.7 millones de personas— vive en condiciones de abandono o sufre algún tipo de violencia, que puede manifestarse como aislamiento domiciliario, soledad, violencia física o psicológica, abuso económico e incluso agresiones sexuales.

Ante este panorama, resulta fundamental desarrollar políticas públicas que ayuden a garantizar que los derechos de este grupo social sean respetados, así como involucrar a todos los actores sociales en su protección y cuidado. Consciente de esta realidad, Corporativo Kosmos, empresa líder en servicios alimentarios en México, está apoyando la alimentación de adultos mayores que viven en centros de atención para ancianos, con el objetivo de contribuir a que puedan vivir con mayor bienestar.

alimentación de adultos mayores

Corporativo Kosmos apoya la alimentación de adultos mayores

Desde su fundación, Corporativo Kosmos se ha enfocado en apoyar a diversos grupos en situación vulnerable a través de su brazo social, la Fundación Pablo Landsmanas, mediante iniciativas de impulso a la salud, educación y alimentación, siendo esta última una de sus principales vías de apoyo. Entre los sectores a los que apoya, se encuentran los adultos mayores, a los cuales ayuda mediante la colaboración con instituciones que brindan atención directa a este grupo de la población.

Uno de estos esfuerzos se materializa en la alianza con el Asilo de Ancianos San Judas Tadeo A.C., una casa de reposo dedicada al cuidado y sustento de personas mayores. Gracias a esta colaboración, la organización recibe donaciones constantes de alimentos que permiten cubrir una parte importante de las necesidades nutrimentales de los residentes, al mismo tiempo que fortalece las condiciones de atención dentro de la institución.

El apoyo de la Fundación Pablo Landsmanas no sólo permite asegurar la alimentación saludable de los residentes de este hogar, sino que también ayuda a reducir los gastos económicos de esta casa que busca ofrecer un entorno seguro, la atención y cuidados necesarios a ancianos de diversos contextos socioeconómicos.

Sin duda, acciones como las que impulsa Corporativo Kosmos resultan sumamente necesarias para apoyar a este grupo de la población que enfrenta problemáticas que, aunque muchas veces pasan desapercibidas, son reales, profundas y cada vez más urgentes de tratar. Si miramos con atención, encontraremos múltiples razones que explican por qué la sociedad debe involucrarse más en promover el bienestar de los adultos mayores. por eso, a continuación, te presentamos cinco motivos que muestran por qué apoyar a los adultos mayores es una responsabilidad colectiva.

alimentación de adultos mayores

Cinco razones por las que es urgente apoyar a los adultos mayores

1. El abandono es una realidad creciente

Uno de los problemas más graves que enfrentan muchas personas mayores es el abandono familiar o social. De acuerdo con especialistas, una proporción significativa de este grupo vive en condiciones de soledad o aislamiento domiciliario. Además, en muchos casos, enfermedades crónicas o limitaciones físicas dificultan su movilidad y reducen su interacción social, lo que incrementa el riesgo de depresión, deterioro cognitivo y exclusión.

2. La violencia contra las personas mayores existe y suele invisibilizarse

La violencia hacia los adultos mayores adopta múltiples formas. Puede tratarse de agresiones físicas o verbales, negligencia en el cuidado, manipulación psicológica o incluso abuso financiero. En algunos casos también se han documentado situaciones de abuso sexual o explotación económica. Estas prácticas suelen pasar desapercibidas porque ocurren dentro del ámbito familiar o doméstico, lo que dificulta su denuncia y atención.

3. Muchos carecen de ingresos suficientes

Aunque existen programas sociales dirigidos a personas mayores, una parte importante de esta población no cuenta con ingresos suficientes para cubrir sus necesidades básicas. Esto incluye gastos médicos, vivienda y alimentación. Por ello, el respaldo de organizaciones civiles y empresas puede marcar una diferencia significativa en su calidad de vida, especialmente cuando se trata de garantizar necesidades básicas como la comida diaria.

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4. Las necesidades nutricionales cambian con la edad

Con el paso del tiempo, el cuerpo requiere dietas específicas que ayuden a prevenir enfermedades y mantener la energía. Problemas como la pérdida de masa muscular, enfermedades crónicas o dificultades digestivas obligan a prestar especial atención a la nutrición. En este contexto, asegurar una adecuada alimentación de adultos mayores se vuelve fundamental para preservar su salud y autonomía el mayor tiempo posible.

5. El envejecimiento digno es una responsabilidad colectiva

Finalmente, apoyar a las personas mayores no solo es una cuestión de asistencia social, sino también de justicia y responsabilidad intergeneracional. Quienes hoy superan los 60 años contribuyeron durante décadas al desarrollo económico y social del país. Garantizarles condiciones de vida dignas es una forma de reconocer su aportación y fortalecer los valores de solidaridad y respeto dentro de la sociedad.

Dignidad y cuidado para quienes construyeron el país

El crecimiento acelerado de la población adulta mayor en México obliga a replantear la manera en que la sociedad protege y acompaña a este grupo. El abandono, la violencia y la precariedad económica siguen siendo desafíos importantes que requieren la participación conjunta del gobierno, la sociedad civil y el sector privado.

alimentación de adultos mayores

En este contexto, iniciativas como la impulsada por Corporativo Kosmos muestran cómo el sector privado, mediante alianzas con instituciones dedicadas al cuidado de adultos mayores, puede contribuir a fortalecer las redes de apoyo para adultos mayores y ayudar a garantizar que cuenten con las condiciones básicas para su bienestar.

Respaldar a quienes hoy enfrentan la vejez no solo es una necesidad social, sino también una señal del tipo de sociedad que se desea construir. Cuando organizaciones, comunidades y empresas se suman a este esfuerzo, se avanza hacia un modelo más solidario, en el que los adultos mayores puedan vivir con respeto, seguridad y calidad de vida.

Empresas más éticas del mundo en 2026: ¿quiénes están marcando el estándar global?

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Hablar de ética empresarial ya no es un ejercicio aspiracional, sino una conversación cada vez más vinculada con la competitividad y la sostenibilidad de los negocios. En un contexto marcado por crisis reputacionales, demandas sociales más exigentes y marcos regulatorios en evolución, identificar a las empresas más éticas del mundo en 2026 permite observar hacia dónde se están moviendo los estándares globales de integridad corporativa. No se trata únicamente de reconocer buenas prácticas, sino de analizar cómo estas se convierten en parte del ADN organizacional.

A lo largo de dos décadas, el reconocimiento impulsado por Ethisphere ha servido como un termómetro para medir la madurez ética de las organizaciones. Cada año, empresas de diferentes sectores y regiones se someten a un proceso riguroso que evalúa no solo políticas, sino cultura, liderazgo y gobernanza. El resultado es una radiografía interesante sobre qué significa hoy liderar con integridad y cómo esa apuesta se traduce en confianza, resiliencia y valor a largo plazo.

La ética corporativa como una estrategia de negocio

En muchas organizaciones, la ética dejó de ser vista como un elemento de cumplimiento para convertirse en un motor de decisiones estratégicas. Las compañías que buscan ser parte de las empresas más éticas del mundo en 2026 comprenden que la integridad no es un discurso, sino una práctica cotidiana que se refleja en la relación con colaboradores, clientes, proveedores e inversionistas. Esto implica integrar principios éticos en procesos clave del negocio, desde la cadena de suministro hasta la innovación.

Liderar con integridad significa también asumir que el entorno empresarial actual está marcado por una mayor vigilancia pública. Las organizaciones que destacan en este reconocimiento han logrado construir culturas donde la transparencia y la responsabilidad no son solo valores declarados, sino elementos que orientan la toma de decisiones en todos los niveles de la compañía. En ese sentido, la ética se vuelve una ventaja competitiva tangible.

Además, diversos análisis sobre valor corporativo señalan que cerca del 90 % del valor de una empresa proviene de activos intangibles, como la reputación, la propiedad intelectual o el capital humano. Por ello, invertir en programas sólidos de ética y cumplimiento ya no es opcional. Para muchas compañías, es una estrategia para proteger estos activos y fortalecer su legitimidad frente a las partes interesadas.

Un reconocimiento que cumple 20 años impulsando estándares globales

El reconocimiento de las empresas más éticas del mundo en 2026 forma parte de una iniciativa que comenzó hace 20 años con un objetivo claro: destacar a organizaciones que apuestan por la integridad corporativa como base de su crecimiento a largo plazo. Desde entonces, el programa ha evolucionado junto con las expectativas sociales y los desafíos que enfrentan las empresas a nivel global.

Más que un premio simbólico, este reconocimiento busca visibilizar a compañías que han demostrado consistencia en sus prácticas éticas. Es decir, organizaciones que no solo reaccionan ante tendencias, sino que integran la ética en su modelo de negocio, su cultura organizacional y su estrategia de sostenibilidad. Esta visión ha permitido que el reconocimiento se convierta en una referencia dentro del ecosistema empresarial.

Al mismo tiempo, el programa también cumple una función de aprendizaje colectivo. Las empresas que participan en el proceso reciben información comparativa sobre sus programas de ética y cumplimiento, lo que les permite identificar áreas de mejora y fortalecer sus marcos de gobernanza. En ese sentido, el reconocimiento también actúa como una plataforma de mejora continua para el sector empresarial.

La metodología detrás de las empresas más éticas del mundo en 2026

Uno de los elementos que ha consolidado la credibilidad de este reconocimiento es su metodología. El proceso de evaluación se basa en el Ethics Quotient®, una herramienta desarrollada por Ethisphere que analiza más de 200 puntos de datos relacionados con la cultura organizacional, la ética empresarial, la gobernanza, las prácticas ambientales y sociales, así como las iniciativas de diversidad y cumplimiento.

Este enfoque permite observar a las empresas desde una perspectiva integral. No se trata únicamente de evaluar políticas escritas, sino de analizar cómo estas se implementan y se traducen en prácticas reales dentro de la organización. La evaluación también considera cómo las compañías están respondiendo a desafíos contemporáneos, como la agenda ESG, la equidad, la inclusión y la seguridad.

Otro aspecto relevante es que todas las empresas que participan en el proceso reciben una tarjeta de puntuación analítica. Este documento ofrece una comparación con estándares de referencia y con las empresas que han sido reconocidas, lo que se convierte en una herramienta útil para mejorar programas de ética y cumplimiento. En otras palabras, la metodología no solo identifica líderes, también impulsa evolución en el ecosistema empresarial.

Un listado global que no funciona como ranking

Es importante subrayar un punto que suele generar confusión: el listado de las empresas más éticas del mundo en 2026 no es un ranking. A diferencia de otras clasificaciones empresariales, aquí no existe una posición numérica que determine quién es “más ético” que otro. El reconocimiento funciona más bien como una selección de organizaciones que cumplen con estándares elevados de integridad corporativa.

Dentro de este universo, existe un grupo conocido como el Top 25 por número de años de reconocimiento. Este grupo reúne a empresas que han mantenido su presencia en el listado durante largos periodos, lo que habla de consistencia en sus prácticas éticas. Sin embargo, esto no implica una jerarquía tradicional, sino una manera de reconocer la continuidad en el compromiso empresarial.

En el caso de América Latina, la presencia dentro del listado global sigue siendo limitada. Dentro de la edición de las empresas más éticas del mundo en 2026, aparecen dos compañías mexicanas: CEMEX y Grupo Bimbo, lo que refleja cómo algunas organizaciones del país están alineándose con estándares globales de integridad corporativa.

Empresas reconocidas que operan en México

Entre las organizaciones que han acumulado más años dentro del reconocimiento y que además tienen presencia en México, se encuentran varias compañías relevantes para el entorno empresarial del país. Este grupo refleja cómo la ética corporativa puede mantenerse como un eje estratégico a lo largo del tiempo y en distintos mercados.

A continuación, algunas de las empresas del Top 25 por número de años que operan en México y que han construido trayectorias consistentes en materia de integridad empresarial:

  • Ecolab: se ha basado históricamente en valores claros que incluyen hacer lo correcto de manera justa y honesta. Su equipo de Cumplimiento y Ética desempeña un papel clave al brindar orientación y apoyo a los colaboradores para que actúen conforme a las leyes, regulaciones y políticas corporativas, fortaleciendo así una cultura organizacional centrada en la integridad.

PepsiCo: La compañía considera fundamental proteger y apoyar el desarrollo profesional y los derechos humanos de sus empleados. Promover una cultura diversa, impulsar el progreso equitativo de las mujeres y ofrecer políticas laborales sólidas forman parte de su enfoque para atraer talento y fortalecer un modelo de negocio más ético, extendiendo estos principios a su cadena de valor.

Accenture: En un entorno cada vez más incierto, la organización ha señalado que la confianza se ha convertido en un activo central para las empresas. Su enfoque se basa en construir negocios responsables a partir de la ética, el respeto a los derechos humanos y un gobierno corporativo sólido que proteja a colaboradores, clientes y a la propia marca.

L’Oréal: Para la compañía, la ética es uno de los pilares fundamentales de su cultura y liderazgo. La continuidad en este reconocimiento refleja un compromiso sostenido con la transparencia, la integridad y la responsabilidad social, reafirmando que un modelo de negocio ético también impulsa la sostenibilidad a largo plazo.

ManpowerGroup: Desde su fundación, la organización ha promovido el principio de “hacer el bien, haciéndolo bien”. Su enfoque busca generar valor para empleados, candidatos, clientes, comunidades y la sociedad en general, manteniendo la ética como un eje central en la forma en que se desarrolla el talento y el empleo.

La ética como parte del futuro empresarial

La conversación sobre integridad corporativa continúa evolucionando a medida que surgen nuevos desafíos para las empresas. Aspectos como la inteligencia artificial, la transparencia en las cadenas de suministro o las expectativas sociales en torno a la sostenibilidad están ampliando el alcance de lo que hoy se entiende por ética empresarial.

En este contexto, las organizaciones que forman parte de las empresas más éticas del mundo en 2026 ofrecen señales sobre cómo se están redefiniendo los estándares globales. Su experiencia demuestra que integrar la ética en la estrategia empresarial no solo fortalece la reputación, sino que también contribuye a construir negocios más resilientes y preparados para el futuro.

Al mismo tiempo, el reconocimiento también funciona como una invitación abierta para que más compañías adopten prácticas responsables. En un entorno donde la confianza se ha convertido en un activo clave, el liderazgo ético puede marcar la diferencia entre organizaciones que simplemente operan en el mercado y aquellas que ayudan a transformarlo.

Empresas más éticas del mundo en 2026

Terralago obtiene certificación LEED for Cities and Communities: Plan and Design nivel Gold y se posiciona como referente de desarrollo urbano sostenible en México

El Conjunto Urbano Terralago, ubicado en Naucalpan, Estado de México, se consolida como un referente internacional de urbanismo sostenible al ser reconocido como un modelo de desarrollo replicable, tras haber obtenido la certificación LEED for Communities: Plan and Design level Gold del U.S. Green Building Council (USGBC). Más allá del reconocimiento, el proyecto destaca hoy por su validación global como ejemplo de cómo integrar sostenibilidad, rentabilidad y calidad de vida en el desarrollo urbano en México.

El U.S. Green Building Council (USGBC) es la organización internacional responsable del sistema LEED (Leadership in Energy and Environmental Design), uno de los estándares más rigurosos y reconocidos a nivel global para evaluar el desempeño integral de los proyectos urbanos y de edificación. A través de este sistema, se miden aspectos clave como la eficiencia energética, gestión del agua, reducción de emisiones, uso de materiales, planificación del entorno, movilidad, conservación de ecosistemas e impacto en la calidad de vida de las personas. Su certificación no sólo valida el cumplimiento de criterios técnicos de alto nivel, sino que también posiciona a los proyectos como referentes en sostenibilidad, resiliencia y desarrollo urbano responsable.

Con este reconocimiento, Terralago se integra a una red de solo 200 proyectos certificados bajo los estándares LEED for Cities y LEED for Communities a nivel global, y se posiciona como el primero en México en obtener esta certificación, consolidándose como un referente nacional en desarrollo urbano sostenible.

Actualmente en construcción –y con conclusión prevista para 2027–, Terralago contempla más de 1,500 unidades residenciales, 317 lotes, 28 edificios multifamiliares y cinco espacios de uso mixto. El proyecto ha sido concebido como un modelo integral que combina infraestructura urbana, restauración ecológica y calidad de vida, alineando el crecimiento habitacional con la conservación del entorno natural.

“Más del 23% de Terralago se conserva como área natural, incluyendo tres parques públicos. La zona forestal preservada se ubica en el centro del desarrollo, funcionando como eje rector de la planeación urbana y generando beneficios como mejora en la calidad del aire, regulación microclimática y bienestar para la comunidad”, señaló Roberto Cueto, titular de Relaciones Institucionales en Terralago.

En materia hídrica, el desarrollo implementa un modelo de descarga cero mediante el tratamiento y reutilización de aguas residuales, así como sistemas de captación pluvial que reducen la dependencia de fuentes externas, en un contexto marcado por el estrés hídrico en México.

Terralago incorpora estrategias para reducir emisiones y mejorar la movilidad, como infraestructura energética eficiente, iluminación de bajo consumo y acceso a transporte público, contribuyendo a disminuir costos operativos y fortalecer la conectividad urbana.

Desde una perspectiva de negocio, la certificación otorgada por el U.S. Green Building Council no sólo valida el desempeño ambiental del proyecto, sino que también fortalece su valor comercial y su atractivo para inversionistas, en un contexto donde la demanda por desarrollos sostenibles continúa en aumento.

El proyecto destaca por su modelo de comunidad abierta, alineado con el concepto de Conjunto Urbano en México, que prioriza la conectividad, el acceso a servicios y la integración con el entorno, frente a esquemas tradicionales de desarrollos cerrados.

Con este logro, Terralago no sólo se posiciona como un caso emblemático en México, sino como parte de una conversación global impulsada por el U.S. Green Building Council, que busca transformar la forma en que se diseñan, construyen y habitan las ciudades hacia modelos más sostenibles, resilientes y centrados en las personas.

Nestlé identificó el riesgo. Pero ¿de quién es realmente la responsabilidad?

Por Edgar López

En enero de 2026, Nestlé retiró del mercado, en más de 60 países, varios lotes de fórmulas infantiles (marcas SMA, BEBA, NAN y otras) por posible contaminación con cereulide, una toxina producida por la bacteria Bacillus cereus. El origen se ubicó en un ingrediente suministrado por un proveedor tercero. Miles de familias ya habían comprado y estaban usando los productos cuando se activó la alerta.

El episodio no fue del todo imprevisto. En su Non-Financial Statement 2025, la compañía reconoce de forma explícita el riesgo general de que productos inseguros lleguen al consumidor final.

En la matriz de materialidad (páginas 18 y 25), Nestlé catalogó el impacto “Consumption of unsafe products” como uno de sus 39 impactos negativos materiales, ubicándolo en la fase downstream (consumo final). El texto del documento es claro:

“This negative impact in our downstream value chain relates to how compromised product safety or inaccurate allergen labeling can pose health risks to consumers.”

Nestlé
Non-Financial Statement 2025 – Nestlé

Nestlé divide su cadena de valor en tres niveles nítidos: upstream (proveedores), own operations (operaciones propias) y downstream (consumo final). Aunque el origen técnico del problema estuvo upstream, la capacidad de control y decisión —y, por tanto, la responsabilidad operativa— se ubica en las own operations de la compañía: aprobación de proveedores, controles de calidad finales y decisión de lanzar el producto bajo su marca. Es ahí donde el riesgo pudo haberse contenido antes de llegar al consumidor.

El informe aplica a todos sus impactos el mismo marco: identificar, prevenir, monitorear y remediar. Ese es, en esencia, su modelo de debida diligencia. Nestlé afirma seguir las directrices de la OCDE y cuenta con procesos específicos de Human Rights and Environmental Due Diligence (HREDD). No promete eliminar todos los riesgos en su origen, sino gestionarlos a lo largo de la cadena.

Nestlé
Non-Financial Statement 2025 – Nestlé

El retiro de las fórmulas infantiles ilustra con precisión cómo funciona ese modelo en la práctica. El riesgo downstream ya estaba documentado, pero se materializó de todos modos. Con este caso es razonable suponer que el resto de los impactos negativos que Nestlé reconoce —deforestación, contaminación de agua, pérdida de biodiversidad, riesgos de trabajo infantil o salarios insuficientes— se manejan bajo la misma lógica: se identifican, se mapean, se publican y se gestionan, pero no siempre se previenen por completo.

Nestlé
Non-Financial Statement 2025 – Nestlé

La compañía también reportó avances medibles en 2025: reducción neta del 24,52 % en emisiones de gases de efecto invernadero desde 2018, 28 % menos uso de plástico virgen, 87,5 % de empaques diseñados para reciclarse y 27,6 % de ingredientes clave bajo prácticas de agricultura regenerativa.

El valor del Non-Financial Statement 2025 no está solo en lo que promete. Está en lo que permite entender. Nestlé había identificado el riesgo general. Su sistema funcionó para detectarlo y retirar el producto. Pero el caso deja abierta una pregunta más relevante: ¿hasta qué punto gestionar los riesgos es suficiente cuando se trata de productos que ya están en manos del consumidor?

Más aún, este tipo de episodios obliga a ir un paso más allá en la lectura del propio modelo: ¿deberían algunas de estas categorías de impacto —aunque se materialicen downstream— reconsiderarse como responsabilidad de own operations, dado el nivel de control que la empresa ejerce sobre el producto final?

Este caso no lo uso para sensacionalizar, sino para comprender mejor el modelo de responsabilidad de una empresa de esta escala. Revela lo complejo que resulta sostener promesas sobre seguridad, responsabilidad y bienestar cuando los productos ya están en manos del consumidor.

Los informes de sostenibilidad como este son valiosos precisamente porque muestran —con mayor nivel de detalle— cómo las grandes compañías identifican, categorizan y atienden sus asuntos materiales. No ocultan los riesgos; los publican.

La verdadera prueba está en cómo esa transparencia se traduce en resultados concretos. Y en si las empresas están dispuestas no solo a gestionar los impactos que identifican, sino a asumir —y, en su caso, redefinir— aquellos que dependen directamente de sus propias decisiones.


Edgar López Pimentel, es actualmente Director en Expok, ejerciendo su liderazgo día a día con pasión por la responsabilidad social y el desarrollo sustentable. Su labor ha contribuido significativamente al posicionamiento de empresas líderes en materia de responsabilidad social.

Su formación académica, enriquecida por programas de Alta Dirección de Empresas en el IPADE e IE Business School, así como una maestría en Responsabilidad Social Empresarial en la Universidad Anáhuac Norte, respaldan su liderazgo.

Nestlé identified the risk. But who is really responsible?

By Edgar López

In January 2026, Nestlé recalled several batches of infant formula (brands SMA, BEBA, NAN, and others) in more than 60 countries due to possible contamination with cereulide, a toxin produced by the bacterium Bacillus cereus. The source was traced to an ingredient supplied by a third-party provider. Thousands of families had already purchased and were using the products when the alert was issued.

The episode was not entirely unforeseen. In its 2025 Non-Financial Statement, the company explicitly acknowledges the general risk that unsafe products may reach the end consumer.

In its materiality matrix (pages 18 and 25), Nestlé categorized the impact “Consumption of unsafe products” as one of its 39 material negative impacts, placing it in the downstream phase (final consumption). The document states clearly:

“This negative impact in our downstream value chain relates to how compromised product safety or inaccurate allergen labeling can pose health risks to consumers.”

Non-Financial Statement 2025 – Nestlé

Nestlé divides its value chain into three distinct levels: upstream (suppliers), own operations, and downstream (final consumption). Although the technical origin of the issue was upstream, the capacity for control and decision-making—and therefore operational responsibility—lies within the company’s own operations: supplier approval, final quality controls, and the decision to launch the product under its brand. This is where the risk could have been contained before reaching the consumer.

The report applies the same framework to all its impacts: identify, prevent, monitor, and remediate. This is, essentially, its due diligence model. Nestlé states that it follows OECD guidelines and has specific Human Rights and Environmental Due Diligence (HREDD) processes in place. It does not promise to eliminate all risks at their source, but rather to manage them throughout the value chain.

Non-Financial Statement 2025 – Nestlé

The recall of infant formula illustrates precisely how this model works in practice. The downstream risk had already been documented, yet it still materialized. Based on this case, it is reasonable to assume that the other negative impacts Nestlé acknowledges—deforestation, water pollution, biodiversity loss, risks of child labor, or insufficient wages—are managed under the same logic: they are identified, mapped, disclosed, and managed, but not always fully prevented.

Non-Financial Statement 2025 – Nestlé

The company also reported measurable progress in 2025: a net 24.52% reduction in greenhouse gas emissions since 2018, 28% less use of virgin plastic, 87.5% of packaging designed for recycling, and 27.6% of key ingredients sourced under regenerative agriculture practices.

The value of the 2025 Non-Financial Statement lies not only in what it promises, but in what it helps us understand. Nestlé had identified the general risk. Its system worked to detect it and withdraw the product. But the case raises a more important question: to what extent is managing risks sufficient when it comes to products already in consumers’ hands?

Moreover, this type of episode pushes us to go a step further in interpreting the model itself: should some of these impact categories—even if they materialize downstream—be reconsidered as part of own operations responsibility, given the level of control the company exerts over the final product?

This case is not used to sensationalize, but to better understand the responsibility model of a company of this scale. It reveals how complex it is to uphold promises of safety, responsibility, and well-being when products are already in consumers’ hands.

Sustainability reports like this are valuable precisely because they show—in greater detail—how large companies identify, categorize, and address their material issues. They do not hide risks; they publish them.

The real test lies in how that transparency translates into concrete results—and whether companies are willing not only to manage the impacts they identify, but also to assume—and, if necessary, redefine—those that depend directly on their own decisions.


Edgar López Pimentel is currently a Director at Expok, where he exercises his leadership every day with a strong passion for social responsibility and sustainable development. His work has significantly contributed to positioning leading companies in the field of corporate social responsibility.

His academic background, enriched by executive education programs in Senior Management at IPADE Business School and IE Business School, as well as a master’s degree in Corporate Social Responsibility from Universidad Anáhuac México Norte, supports his leadership.

Mars beneficiará a 48,400 animales con la creación del Fondo de Impacto Mars

Mars Incorporated, líder global en snacking, alimentos, nutrición y cuidado de las mascotas, anunció el lanzamiento del Fondo de Impacto Mars (Mars Impact Fund), un nuevo vehículo filantrópico de nivel empresarial diseñado para acelerar un cambio significativo y duradero en las comunidades donde opera la compañía.

El Fondo ha seleccionado a Humane World for Animals como uno de sus beneficiarios iniciales y aprobó una subvención de $726,000 dólares para ser distribuidos en sus proyectos de India y México que expanden el acceso equitativo a servicios veterinarios de alta calidad, incluyendo servicios preventivos, vacunación y esterilización, así como fortalecer la capacitación profesional en comunidades específicas.

“La generación de impacto comienza por escuchar a las comunidades y colaborar con organizaciones que comprenden las necesidades locales”, señaló Michelle Grogg, Directora Ejecutiva del Fondo de Impacto Mars. Nuestra alianza con Humane World for Animals refleja este enfoque al contribuir a la expansión del acceso al cuidado veterinario y a la capacitación en las comunidades donde más se necesita”. 

Se prevé que esta subvención constituya la fase inicial de una colaboración plurianual, estableciendo las bases para una mayor escala en el futuro.

“En Mars Pet Nutrition México, nos llena de orgullo contribuir de manera significativa al bienestar de los animales de compañía y a promover un acceso equitativo a servicios veterinarios de calidad. Nuestro más reciente Índice de las Mascotas sin Hogar revela que México es uno de los siete mercados que concentran el 92% de las mascotas en situación de calle a nivel global, lo que subraya la importancia y urgencia de este tema tanto para nosotros como para la sociedad en general. Por ello, nos complace profundamente que nuestro país haya sido seleccionado para recibir una de las primeras subvenciones del Fondo de Impacto Mars, a través de Humane World for Animals. Esta oportunidad nos permitirá contribuir, de manera aún más relevante, a mejorar la vida de las familias y sus animales de compañía en nuestras comunidades. Sin duda, esta iniciativa está plenamente alineada con nuestro Propósito de hacer Un Mundo Mejor para las Mascotas”, afirmó Miguel Fuertes, Director General de Mars Pet Nutrition México. 

Mars ha trabajado con Humane World for Animals durante varios años. Han sido aliados estratégicos para la división de Mars Petcare, a través de iniciativas como el Índice de las Mascotas Sin Hogar, entre otros proyectos locales. Asimismo, han colaborado en esfuerzos de asistencia durante la pandemia y en otros desastres o crisis en distintas regiones del mundo, con el objetivo de asegurar el cuidado y el rescate de las mascotas. 

Fondo de Impacto Mars

Se estima que los programas en India y México mejoren directamente la vida de 48,400 animales e indirectamente la de 400,000 adicionales. Es igual de importante anticipar la obtención de aprendizajes relevantes que contribuyan a informar y fortalecer una alianza estratégica de largo plazo en estos países y en otras geografías con poblaciones vulnerables de animales de compañía.

En México, Humane World for Animals ampliará su trabajo actual en Aguascalientes mediante clínicas móviles de acceso a cuidados veterinarios, alianzas para la capacitación de veterinarios y un mayor involucramiento comunitario. Adicionalmente, la organización evaluará oportunidades en la Ciudad de México, una de las zonas urbanas más grandes del mundo, para la expansión de la atención veterinaria y capacitación.

“Junto con Mars, estamos eliminando una de las mayores barreras para lograr mejores resultados en la salud y el bienestar de los animales de compañía: el acceso a una atención veterinaria de calidad. Nuestro programa en Aguascalientes está llegando a perros y gatos en comunidades desatendidas, fortaleciendo las capacidades veterinarias y fomentando la educación humanitaria”, dijo Anton Aguilar, Director Ejecutivo de Humane World for Animals México. “Está haciendo más que solo mejorar la vida de los animales: está creando soluciones duraderas para comunidades más saludables, felices y seguras aquí en nuestro país”. 

Estas primeras subvenciones reflejan el compromiso del Fondo de colaborar con aliados estratégicos para beneficiar de forma tangible a comunidades alrededor del mundo. De manera integral, el Fondo de Impacto Mars se enfocará en tres prioridades alineadas con el negocio y los valores de la compañía:

1. Fortalecer la resiliencia de la comunidad de proveedores para mejorar la calidad de vida, el bienestar y la resiliencia de las familias y comunidades del sector agrícola.

2. Ampliar y diversificar la banca de científicos, expandiendo las oportunidades para los científicos, especialmente en los campos de alimentos, agricultura y cuidado de las mascotas.

3. Mejorar el bienestar de los animales de compañía al incrementar el acceso a la atención veterinaria y el apoyo para mascotas en hogares y comunidades desfavorecidas.

Como empresa familiar guiada por principios, Mars ha mantenido, a lo largo del tiempo, la convicción de que los negocios deben ser una fuerza para el bien. Con base en este legado, el Fondo de Impacto Mars está diseñado para complementar los esfuerzos existentes en materia de sustentabilidad y las actividades de sus fundaciones mediante inversiones estratégicas de largo plazo. Entre 2025 y 2027, el Fondo de Impacto Mars habrá contribuido con $85 millones de dólares y se prevé que, a partir de 2028, se distribuyan $50 millones de dólares anuales en capital filantrópico.

Para más información sobre el Fondo de Impacto Mars, puede visitar el siguiente enlace.

Arquitectura con segunda vida: ¿cómo diseñar edificios desde la economía circular?

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Durante décadas, las ciudades se han transformado bajo una lógica silenciosa: construir rápido, usar durante un tiempo limitado y, cuando cambian las necesidades, demoler para empezar de nuevo. En Europa y el Reino Unido, esta dinámica se ha vuelto especialmente visible. Cada año se derriban decenas de miles de edificios, incluso cuando muchos de sus materiales y estructuras aún podrían seguir funcionando durante décadas. En ese contexto surge una pregunta cada vez más urgente: ¿cómo pasar de un modelo lineal a uno más responsable con los recursos y con el planeta?

Hoy, la conversación sobre sostenibilidad en arquitectura ya no se limita a la eficiencia energética. También implica repensar el ciclo completo de los materiales y la vida útil de las construcciones. Aquí es donde aparecen los edificios con economía circular, un enfoque que busca mantener los recursos en uso el mayor tiempo posible, reducir residuos y diseñar espacios capaces de evolucionar con la sociedad en lugar de desaparecer prematuramente.

El problema detrás de la demolición masiva

De acuerdo con edie, en el Reino Unido se demuelen alrededor de 50 000 edificios cada año, de acuerdo con la Red Climática de Arquitectos. Esta cifra refleja un sistema que todavía funciona bajo una lógica lineal: extracción de materias primas, construcción, uso limitado y eliminación. A pesar de la creciente conciencia ambiental, muchos inmuebles siguen considerándose productos temporales.

Diversos estudios muestran que la vida útil promedio de un edificio ronda los 71 años, aunque en el caso de los edificios comerciales europeos puede caer hasta los 43 años. En muchos casos no se trata de fallas estructurales, sino de decisiones económicas o de diseño que vuelven obsoletos los espacios antes de tiempo. La obsolescencia funcional y la falta de flexibilidad terminan siendo más determinantes que la resistencia del propio edificio.

edificios con economía circular

Cuando el diseño impide el futuro de los edificios con economía circular

Uno de los principales retos es que muchos edificios se diseñan pensando en un único uso. Techos bajos, estructuras compactas o instalaciones difíciles de modificar limitan la posibilidad de reconvertirlos. Con el paso del tiempo, estos elementos hacen que la renovación parezca más costosa o compleja que la demolición.

Ejemplos recientes en Europa han generado debate, como propuestas de derribo de edificios reconocidos por su valor arquitectónico que podrían haberse adaptado a nuevas funciones. Este tipo de casos revela una tensión creciente entre desarrollo inmobiliario, sostenibilidad y conservación del valor material y cultural de las construcciones.

Oportunidades que hoy se están perdiendo

La construcción es responsable de una gran parte de los residuos globales. Solo en el Reino Unido se generan alrededor de 222 millones de toneladas de residuos al año, y el sector de la construcción representa cerca del 62% de ese total, principalmente por demoliciones. A esto se suma que aproximadamente el 13% de los materiales de construcción se desechan sin siquiera haber sido utilizados.

El impacto no solo es físico, también climático. Cada edificio contiene carbono incorporado en sus materiales y procesos de construcción. Cuando se demuele prematuramente, ese valor ambiental y económico se pierde. Además, muchos edificios de oficinas presentan niveles de ocupación inferiores al 40 o 50%, lo que evidencia un desajuste entre cómo se diseñan los espacios y cómo realmente se utilizan.

edificios con economía circular

Diseñar edificios con economía circular desde el inicio

La economía circular propone algo aparentemente simple, pero transformador: mantener los materiales en uso el mayor tiempo posible mediante reparación, reutilización, reciclaje y remanufactura. En arquitectura, esto implica pensar los edificios como sistemas dinámicos que pueden desmontarse, adaptarse y evolucionar.

Una de las ideas más influyentes proviene del concepto de “capas del edificio”, desarrollado a partir del trabajo de Frank Duffy y retomado por Stewart Brand. Según este enfoque, un edificio está compuesto por elementos con diferentes ciclos de vida: estructura, fachada, instalaciones o distribución interior. Cuando estos sistemas se diseñan para cambiar de forma independiente, el edificio puede actualizarse sin necesidad de ser demolido.

Nuevas herramientas para reutilizar materiales

El sector también está incorporando herramientas para aprovechar mejor los recursos existentes. Las auditorías previas a la demolición permiten identificar qué materiales pueden recuperarse y reutilizarse. Además, el diseño para desmontaje facilita que componentes completos vuelvan a entrar en el mercado.

Otra innovación clave son los llamados pasaportes de materiales, registros digitales que documentan el origen, composición e impacto ambiental de los componentes de un edificio. Plataformas especializadas almacenan estos datos para que, en el futuro, los materiales puedan reincorporarse a nuevas construcciones, manteniendo su valor dentro del sistema.

edificios con economía circular

Proyectos que ya están marcando el camino

Alrededor del mundo comienzan a surgir ejemplos que muestran el potencial de este modelo. Algunos proyectos han logrado reutilizar grandes porcentajes de estructuras existentes o construir edificios completos con materiales recuperados, reduciendo significativamente las emisiones de carbono.

También hay desarrollos que integran prefabricación, diseño modular y materiales reciclados desde la fase conceptual. En varios casos, estas estrategias no solo reducen residuos, sino que también disminuyen costos y mejoran la adaptabilidad de los espacios, lo que refuerza el valor económico a largo plazo de los edificios con economía circular.

Cuando la circularidad también impulsa la economía

Más allá del impacto ambiental, la transición hacia modelos circulares puede representar una oportunidad económica importante. Diversos análisis estiman que una economía circular aplicada al sector de la construcción podría generar hasta 1.8 billones de euros en valor para la Unión Europea hacia 2030.

El cambio implica repensar toda la cadena: desde fabricantes que recuperan materiales al final de su vida útil hasta plataformas que comercializan excedentes de construcción. Incluso residuos inesperados —como textiles, plásticos o subproductos agrícolas— comienzan a transformarse en nuevos materiales de alto rendimiento para la arquitectura contemporánea.

El debate sobre el futuro de nuestras ciudades ya no gira únicamente en torno a cuánto construimos, sino a cómo lo hacemos y cuánto tiempo puede mantenerse útil lo que ya existe. Pensar en el entorno construido como un banco de materiales y no como un conjunto de estructuras desechables abre una nueva narrativa para el urbanismo sostenible.

En este escenario, los edificios con economía circular representan mucho más que una tendencia arquitectónica. Son una estrategia para reducir emisiones, preservar recursos y fortalecer la resiliencia de las ciudades. Si el diseño logra anticipar el cambio y permitir la adaptación, la arquitectura podría dejar de ser parte del problema ambiental y convertirse en una de sus soluciones más visibles.

Del escenario al planeta: ¿cómo el K-pop se volvió aliado de la sostenibilidad?

La cultura pop suele asociarse con entretenimiento, consumo y tendencias pasajeras. Sin embargo, en los últimos años algo distinto comenzó a suceder dentro de una de las industrias musicales más influyentes del mundo: el K-pop. Lo que empezó como un fenómeno cultural originado en Corea del Sur hoy es una conversación global donde millones de personas no solo siguen a sus artistas favoritos, sino que también cuestionan el impacto ambiental de la industria que aman.

Detrás de los éxitos internacionales de grupos como BTS o BLACKPINK existe una comunidad organizada y altamente movilizada. En lugar de limitarse a consumir música o mercancía, parte de ese fandom ha decidido involucrarse en temas de sostenibilidad, consumo responsable y presión corporativa. Lo que estamos viendo es el surgimiento de una narrativa distinta dentro del entretenimiento global.

Cuando la música se convierte en movimiento

El K-pop es mucho más que un género musical. Combina pop, hip-hop, R&B y música electrónica en una industria altamente estructurada que conecta música, moda, tecnología y cultura digital. Este ecosistema ha convertido a Corea del Sur en una potencia cultural con impacto económico tangible.

Solo en su país de origen, el sector representa cerca del 0,5 % del producto interno bruto y genera ingresos anuales que superan los 10.000 millones de euros. La influencia del K-pop no solo se mide en listas de popularidad o reproducciones en streaming, sino también en tendencias de consumo y comportamiento social.

Ese alcance global explica por qué cualquier cambio dentro del ecosistema K-pop puede amplificarse rápidamente. Cuando millones de fans comparten una preocupación común, el impacto trasciende la música.

sostenibilidad del K-pop

La comunidad que cambió el papel de los fans

Durante años, los fandoms fueron vistos únicamente como audiencias apasionadas. Sin embargo, la evolución de las redes sociales transformó a estas comunidades en actores capaces de organizar campañas, presionar a empresas y generar conversación pública.

Hoy, el fandom del K-pop suma alrededor de 90 millones de personas en todo el mundo. Esa escala permite coordinar acciones colectivas con rapidez y visibilidad global.

Lo que antes era apoyo a artistas ahora también puede convertirse en activismo climático.

Este cambio refleja una tendencia más amplia: consumidores jóvenes que esperan coherencia ambiental de las industrias que admiran. El entretenimiento ya no queda fuera de esa expectativa.

K-pop con propósito y la fuerza del fandom climático

Una de las iniciativas más representativas de esta transformación es #Kpop4planet, una plataforma creada por fans preocupados por la crisis climática. El movimiento nació en 2021 y reúne a participantes de más de 220 países, con decenas de miles de apoyos activos.

A diferencia de muchas campañas ambientales tradicionales, esta no surge desde organizaciones o artistas, sino desde la comunidad. Son fans comunes quienes investigan, organizan campañas y dialogan con empresas relacionadas con la industria del entretenimiento.

Este fenómeno demuestra que el poder cultural del fandom puede trasladarse a agendas sociales. La misma energía que impulsa tendencias musicales ahora también impulsa demandas de sostenibilidad.

Streaming, conciertos y la huella invisible de la música

Para muchos consumidores, escuchar música en streaming parece una actividad sin impacto ambiental. Sin embargo, detrás de cada reproducción existe una cadena tecnológica que consume electricidad: centros de datos, redes digitales y dispositivos. Diversos estudios señalan que largas sesiones de streaming pueden generar más impacto ambiental que formatos físicos como CD o vinilo. Esto ha llevado a que fans y activistas cuestionen el modelo de consumo digital que domina la industria musical actual.

Los conciertos, por su parte, siguen siendo una de las mayores fuentes de emisiones dentro del sector musical global. Viajes, logística, iluminación y producción generan una huella significativa que pocas veces se discute en el debate público.

Melon y el cambio hacia energías renovables

Uno de los primeros logros visibles del activismo de fans ocurrió con Melon, la principal plataforma de streaming en Corea del Sur. Con más de 30 millones de usuarios activos, su infraestructura tecnológica representa un consumo energético considerable. En 2023, activistas vinculados al movimiento realizaron una campaña pública solicitando que la empresa adoptara energía renovable. La presión incluyó acciones en calles de Seúl y movilización digital internacional.

Tiempo después, la plataforma anunció su compromiso de migrar sus centros de datos a energía 100 % renovable hacia 2030. Aunque no siempre es posible atribuir directamente la decisión a una campaña, el caso ilustra cómo la conversación ambiental ya forma parte del ecosistema del K-pop.

Cuando el fandom presiona a grandes corporaciones

El impacto del movimiento no se ha limitado a empresas musicales. Algunas campañas han señalado a marcas globales que utilizan ídolos del K-pop como embajadores, buscando coherencia entre marketing y sostenibilidad. Un ejemplo relevante fue la presión ejercida sobre Hyundai, uno de los mayores fabricantes de automóviles del mundo. La compañía había firmado un acuerdo para el suministro de aluminio con una empresa vinculada a la industria del carbón.

Tras la campaña climática respaldada por fans, la empresa anunció que pondría fin a ese acuerdo y exploraría alternativas de suministro. Este episodio evidenció cómo el fandom puede influir incluso fuera de la industria musical.

El desafío del consumo dentro del K-pop

El crecimiento del K-pop también ha traído consigo prácticas de marketing que incentivan el consumo excesivo. Entre ellas destacan la producción masiva de álbumes físicos y estrategias que empujan a los fans a comprar múltiples versiones del mismo producto. Fotocards aleatorias, sorteos para conocer a artistas y rankings basados en ventas han impulsado lo que muchos llaman “inflación de álbumes”. El resultado es un aumento significativo en residuos, especialmente plásticos y materiales difíciles de reciclar.

Este tema ha generado debate dentro de la propia comunidad fan. Cada vez más personas reconocen que apoyar a un artista no debería implicar necesariamente un impacto ambiental negativo.

K-pop con propósito frente al problema de los álbumes de plástico

Una de las campañas más visibles del movimiento ha sido la que denuncia la producción excesiva de álbumes físicos. Bajo diferentes iniciativas, los fans han pedido a agencias de entretenimiento transparencia sobre residuos y emisiones. También han propuesto cambios concretos: reducir empaques, eliminar incentivos que fomentan compras duplicadas y ofrecer opciones digitales más sostenibles. Algunas agencias ya comenzaron a experimentar con nuevos formatos de álbumes.

Aunque el cambio aún es parcial, la conversación ha llegado al centro de la industria. Lo que antes era un tema marginal hoy forma parte del debate sobre el futuro del K-pop.

El inicio de una transformación cultural

Más allá de campañas específicas, lo que está ocurriendo es un cambio en la relación entre fandom e industria. Los fans ya no se ven únicamente como consumidores, sino como participantes activos en la construcción del ecosistema cultural. Esta transformación es particularmente significativa porque la mayoría de estas comunidades está compuesta por jóvenes altamente conectados y conscientes del cambio climático. Su influencia digital les permite amplificar causas con rapidez.

El resultado es una nueva forma de activismo cultural donde entretenimiento, sostenibilidad y ciudadanía se cruzan constantemente.

El fenómeno que rodea al K-pop demuestra que la cultura popular puede convertirse en un espacio de transformación social. Lo que comenzó como un movimiento de fans interesados en reducir residuos o exigir energías limpias hoy es una conversación global sobre responsabilidad dentro de la industria del entretenimiento.

Si esta tendencia continúa, el impacto podría ir más allá del K-pop. La combinación de comunidades digitales organizadas, presión social y expectativas ambientales podría redefinir cómo funcionan otras industrias culturales en el futuro. En ese escenario, la música no solo seguiría moviendo emociones, sino también cambios reales.

5 millones de toneladas de CO2 en 14 días: la huella de la guerra entre EE. UU. e Irán

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Las guerras suelen medirse en territorios ocupados, vidas perdidas y daños económicos. Sin embargo, cada vez con más fuerza, también se empiezan a medir en emisiones. En las primeras dos semanas del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, un análisis reciente estimó que se liberaron más de 5 millones de toneladas de gases de efecto invernadero. La cifra no solo impacta por su magnitud, sino por lo que revela: los conflictos armados también aceleran la crisis climática. Entender la huella climática de la guerra permite observar un costo que rara vez se incorpora al debate público.

De acuerdo con un artículo de The Guardian, mientras los ataques con drones, misiles y bombardeos han dejado devastación humana y material en varios países de Oriente Medio, también han convertido la región en un escenario de daños ambientales masivos. Infraestructura energética incendiada, ciudades afectadas y operaciones militares intensivas en combustible han generado una enorme carga de carbono. En ese contexto, el análisis difundido internacionalmente abre una conversación urgente sobre cómo los conflictos geopolíticos están ligados a la estabilidad del planeta.

La huella climática de la guerra: un costo que rara vez se contabiliza

Durante décadas, los impactos ambientales de los conflictos armados se han documentado principalmente en términos de contaminación local, destrucción de ecosistemas o crisis humanitarias. Sin embargo, el reciente análisis del costo climático del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán introduce una dimensión distinta: el efecto directo sobre el presupuesto global de carbono.

El estudio estima que las emisiones generadas en tan solo 14 días equivalen a lo que muchos países producen en meses o incluso años. De hecho, la cifra se acerca a las emisiones combinadas de decenas de economías con baja huella de carbono. Esto significa que los conflictos no solo generan impactos inmediatos, sino que también comprometen los esfuerzos globales para limitar el calentamiento del planeta.

Para especialistas en sostenibilidad, este dato confirma una realidad que empieza a discutirse más abiertamente: los sistemas energéticos, la política exterior y la seguridad global siguen profundamente conectados con la dependencia de los combustibles fósiles.

la huella climática de la guerra

Cuando la infraestructura civil se convierte en emisiones masivas

Uno de los principales factores detrás del alto volumen de emisiones es la destrucción de infraestructura. Según estimaciones basadas en reportes humanitarios, cerca de 20.000 edificios civiles resultaron dañados durante los primeros días del conflicto.

La reconstrucción, el colapso estructural y los materiales involucrados en estos daños representan el mayor componente del costo climático. Solo este sector habría generado alrededor de 2,4 millones de toneladas de CO2 equivalente. Es un recordatorio de que cada edificio destruido no solo implica pérdidas sociales y económicas, sino también un impacto ambiental que puede tardar décadas en compensarse.

Además, los daños en infraestructura crítica suelen desencadenar efectos secundarios: reconstrucciones intensivas en recursos, nuevos procesos industriales y mayor consumo energético.

Combustible militar: el motor invisible de las emisiones

Las operaciones militares modernas dependen de enormes volúmenes de combustible. En este conflicto, bombarderos estadounidenses realizaron misiones desde bases ubicadas a miles de kilómetros de distancia, mientras buques y vehículos de apoyo operaban de forma constante.

El análisis estima que entre 150 y 270 millones de litros de combustible fueron utilizados por aeronaves, barcos y vehículos militares en solo dos semanas. Esto se traduce en aproximadamente 529.000 toneladas de CO2 equivalente liberadas a la atmósfera. Más allá de la cifra puntual, el dato evidencia cómo la logística militar global se sostiene sobre infraestructuras energéticas altamente intensivas en carbono, algo que rara vez se incluye en las discusiones sobre transición energética.

la huella climática de la guerra

Incendios petroleros y la imagen de un cielo oscuro

Uno de los momentos más impactantes del conflicto ocurrió cuando ataques a depósitos de combustible generaron enormes incendios cerca de Teherán. Las imágenes de nubes oscuras y lluvia negra recorrieron el mundo y simbolizaron el impacto ambiental inmediato de la guerra.

De acuerdo con el análisis, entre 2,5 y 5,9 millones de barriles de petróleo se habrían quemado en ataques a instalaciones energéticas y represalias regionales. Estas combustiones liberaron cerca de 1,88 millones de toneladas de CO2 equivalente. Más allá del daño climático, este tipo de incidentes también genera contaminación del aire, riesgos para la salud pública y efectos duraderos en el entorno urbano.

Armas, equipos militares y su costo de carbono

Otro componente menos visible del impacto climático está en la destrucción del propio material militar. Aeronaves, buques de guerra y sistemas de lanzamiento de misiles contienen grandes cantidades de carbono incorporado debido a su fabricación.

Durante los primeros 14 días del conflicto se reportó la pérdida de múltiples aeronaves, decenas de embarcaciones militares y cientos de lanzadores de misiles. La destrucción de este equipo generó alrededor de 172.000 toneladas de CO2 equivalente en emisiones incorporadas. A esto se suma el uso intensivo de armamento. Miles de misiles, drones y sistemas de defensa fueron desplegados por ambas partes, contribuyendo con decenas de miles de toneladas adicionales de emisiones.

la huella climática de la guerra

La huella climática de la guerra y el presupuesto global de carbono

Si se proyectan las emisiones registradas en estas dos semanas a lo largo de un año, el resultado sería comparable con las emisiones anuales de economías dependientes de combustibles fósiles. El total estimado de 5.055.016 toneladas de CO2 equivalente en 14 días evidencia cómo la huella climática de la guerra puede escalar rápidamente.

Este fenómeno ocurre en un momento particularmente crítico. Científicos climáticos han advertido que el mundo dispone de un presupuesto limitado de emisiones para mantener una probabilidad razonable de evitar que el calentamiento global supere 1,5 °C.

Al ritmo actual de emisiones globales, ese margen podría agotarse antes de que termine la década. Conflictos que incrementan la quema de combustibles fósiles o destruyen infraestructura energética aceleran aún más ese escenario.

Los conflictos armados siempre dejan cicatrices visibles: ciudades destruidas, comunidades desplazadas y crisis humanitarias profundas. Sin embargo, cada vez es más claro que también dejan una marca menos evidente, pero igual de trascendente: su impacto sobre el clima. Analizar la huella climática de la guerra permite ampliar la conversación sobre seguridad, energía y sostenibilidad en un mismo marco.

La evidencia sugiere que los conflictos asociados a la geopolítica de los combustibles fósiles no solo prolongan tensiones internacionales, sino que también agravan la crisis climática. En un mundo que intenta reducir emisiones con urgencia, cada guerra representa un retroceso difícil de compensar. Entender esta dimensión puede ser clave para replantear cómo se toman decisiones globales que afectan tanto a las personas como al planeta.

¿Qué es la manosfera y cómo alimenta discursos machistas?

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En el documental Dentro de la machosfera, disponible en Netflix, el cineasta británico Louis Theroux se sumerge en un ecosistema digital que, desde hace años, influye en la manera en que algunos jóvenes interpretan la masculinidad. A través de entrevistas con creadores de contenido y streamers, la película muestra cómo se construye una narrativa que mezcla aspiraciones de riqueza, notoriedad en redes y una visión rígida de lo que significa “ser hombre”. La experiencia de verlo deja más preguntas que respuestas.

De acuerdo con un artículo de The New York Times, más allá del espectáculo, lo que emerge es un retrato de un fenómeno cultural que combina economía de la atención, algoritmos y discursos provocadores. El documental deja ver que este entorno digital no solo produce contenido viral, también fabrica identidades y aspiraciones. En ese contexto, entender qué está ocurriendo se vuelve clave para quienes analizan cultura digital, comunicación y responsabilidad social.

¿Qué es la manosfera en el ecosistema digital actual?

Cuando se intenta explicar qué es la manosfera, es útil pensarla como una red de pódcasts, canales de video, cuentas virales y foros donde algunos creadores promueven visiones ultraconservadoras sobre género y poder. A este espacio también se le ha llamado androsfera o machosfera, y lleva al menos 15 años circulando en internet. Con el tiempo, su discurso se volvió más visible en el debate público.

Durante el primer mandato de Donald Trump, este tipo de contenido comenzó a aparecer con mayor frecuencia en conversaciones mediáticas y políticas. El fenómeno no surgió de la nada: retoma ideas tradicionales sobre masculinidad —dinero, fuerza física, dominación— y las empaqueta en formatos diseñados para atraer audiencias jóvenes. Redes sociales y transmisiones en vivo amplificaron el alcance de estas narrativas.

En el documental aparecen creadores como HSTikkyTokky o Sneako, quienes reproducen estos mensajes con una estética aspiracional: autos de lujo, gimnasios y estilos de vida hiperexpuestos. Aunque el discurso parece moderno por el formato, muchas de sus ideas tienen raíces en visiones de género mucho más antiguas.

Narrativas virales: masculinidad, dinero y provocación

Una característica central de este ecosistema es la construcción de narrativas que mezclan éxito económico con provocación constante. Los creadores presentan un modelo de vida donde la riqueza rápida y el estatus masculino se convierten en metas prioritarias. Para sostener la atención del público, la exageración se vuelve parte del espectáculo.

El documental muestra cómo, en muchas conversaciones, el discurso termina derivando hacia teorías conspirativas o afirmaciones extremas. Estas ideas no son nuevas: algunas circulan desde el siglo XIX en panfletos o propaganda política. Sin embargo, en el entorno digital adquieren una nueva velocidad y un alcance global.

Esto genera un efecto particular en las audiencias jóvenes. En lugar de un debate complejo sobre identidad masculina o bienestar emocional, el contenido se reduce a provocaciones que generan clics, comentarios y polémica. En otras palabras, el algoritmo premia lo escandaloso más que lo reflexivo.

Influencers, economía de la atención y modelos de negocio

Algo que el documental revela con claridad es que muchos de estos creadores entienden perfectamente cómo funciona la economía de la atención. Algunos incluso reconocen que su crecimiento en redes depende de decir cosas cada vez más impactantes. La controversia se convierte en estrategia.

En transmisiones en vivo, al estilo de un reality permanente, sus vidas cotidianas se convierten en contenido continuo. Sin embargo, la rutina por sí sola no basta para sostener audiencias. Por eso, los comportamientos se intensifican: desde insultos hasta situaciones diseñadas para volverse virales.

El objetivo final, según sugiere el propio documental, no siempre es ideológico. En muchos casos, se trata de vender cursos, asesorías financieras dudosas o plataformas educativas no acreditadas dirigidas a adolescentes que buscan escapar de la incertidumbre laboral. Allí es donde el fenómeno se conecta con riesgos reales para audiencias vulnerables.

La dimensión política y cultural del fenómeno

El auge de estos discursos no puede separarse del contexto político reciente. En la película, se establece un vínculo entre la popularidad de ciertas figuras digitales y la influencia cultural del entorno político asociado a Donald Trump. Algunos creadores incluso presumen cercanía simbólica con ese universo político.

Durante su segundo mandato, el uso intensivo de memes y narrativas digitales dentro de la comunicación gubernamental generó un ambiente donde la frontera entre política, entretenimiento y provocación se volvió difusa. Para algunos analistas, esto fortaleció un estilo de comunicación basado en la viralidad.

Sin embargo, también produjo desgaste. El exceso de espectáculo en la esfera pública puede terminar diluyendo el impacto inicial que atraía a ciertas audiencias jóvenes, especialmente aquellas que buscaban discursos transgresores o contraculturales.

¿Por qué la manosfera conecta con algunos jóvenes?

Para comprender qué es la manosfera, también es necesario mirar el contexto generacional. Muchos jóvenes enfrentan incertidumbre económica, presión social y expectativas contradictorias sobre éxito y masculinidad. Este entorno puede hacer que mensajes simples —aunque problemáticos— resulten atractivos.

Los creadores ofrecen una narrativa clara: riqueza rápida, reconocimiento social y control sobre la vida personal. Ese discurso funciona como una promesa de sentido en un momento donde las trayectorias tradicionales, como el empleo estable, parecen menos accesibles. El problema surge cuando esas promesas se sostienen en estereotipos o en soluciones poco realistas.

Aun así, los datos recientes muestran un panorama más complejo. Encuestas internacionales señalan que una parte significativa de hombres jóvenes considera positivo que más mujeres ocupen posiciones de liderazgo en empresas y gobiernos. Esto sugiere que el discurso dominante en redes no necesariamente representa a toda una generación.

Señales de desgaste en la influencia de la manosfera

Aunque el fenómeno sigue generando debate, algunos indicadores sugieren que su influencia podría estar cambiando. Encuestas recientes muestran una caída en el apoyo político entre hombres jóvenes hacia ciertos liderazgos asociados con estos discursos. Ese cambio refleja una relación menos estable entre audiencias jóvenes y narrativas radicalizadas.

También aparecen tensiones dentro del propio ecosistema. Figuras que antes compartían espacios digitales ahora discuten públicamente entre sí, especialmente sobre temas políticos o geopolíticos. El conflicto constante, que antes era parte del atractivo, puede terminar fragmentando a sus propias comunidades.

Además, algunos jóvenes parecen empezar a cuestionar las promesas económicas o de éxito que estos creadores venden. La distancia entre el estilo de vida que proyectan y la realidad cotidiana de sus seguidores se vuelve cada vez más visible.

Entre el espectáculo y la responsabilidad social

Desde una mirada de responsabilidad social, el debate no se limita a señalar discursos problemáticos. También implica preguntarse por el rol de plataformas digitales, creadores de contenido y audiencias en la construcción de conversaciones más saludables. El fenómeno revela fallas estructurales en la forma en que circula la información.

Las empresas tecnológicas, los medios y las organizaciones que trabajan en educación digital tienen un papel importante para fortalecer el pensamiento crítico. Comprender cómo funcionan los algoritmos, la viralidad y la desinformación es clave para reducir el impacto de contenidos que se aprovechan de la vulnerabilidad emocional o económica.

Al mismo tiempo, este momento abre una oportunidad para impulsar narrativas distintas sobre masculinidad, liderazgo y bienestar. Narrativas que no se basen en la confrontación constante ni en la explotación de audiencias jóvenes.

El documental deja una sensación clara: detrás del ruido mediático y las provocaciones virales, el fenómeno revela más sobre el funcionamiento de internet que sobre la masculinidad en sí misma. Muchos de estos creadores parecen operar dentro de un modelo donde el escándalo es rentable, pero también efímero.

En paralelo, la cultura audiovisual también ha comenzado a abordar este fenómeno. La serie Adolescence (2025) ha contribuido a poner sobre la mesa cómo ciertos discursos asociados a la manosfera pueden influir en adolescentes que pasan gran parte de su tiempo en entornos digitales. A través de su narrativa, la producción muestra cómo los algoritmos, las comunidades en línea y la búsqueda de identidad pueden llevar a algunos jóvenes a entrar en contacto con contenidos que refuerzan visiones polarizadas sobre género y relaciones.

Entender qué es la manosfera hoy implica reconocer tanto su impacto como sus límites. Aunque ha influido en debates culturales y políticos, también existen señales de que nuevas generaciones están cuestionando sus promesas. En ese proceso, el reto para quienes analizan comunicación y responsabilidad social será seguir observando cómo evoluciona este ecosistema digital y qué narrativas ocuparán su lugar.

Donatarias revocadas: algo más que una depuración

Por Edgar López

Hay cosas que pasan cada año y, por lo mismo, dejamos de mirar con atención. El padrón de donatarias es una de ellas. Entran, salen, se ajusta. Parte del sistema.

Revisando la actualización 2026 del Servicio de Administración Tributaria, hubo algunos nombres que me brincaron. No por escándalo, sino por lo que representan.

El motivo es el de siempre: no cumplir con los requisitos para mantener la autorización como donataria. Nada nuevo. Lo interesante empieza cuando dejas de ver la lista como lista… y empiezas a leer los casos.

Moverse Vector A.C., por ejemplo. Ahí el contexto es difícil de ignorar. Hay un vínculo claro con Vector Casa de Bolsa, y 2025 no fue un año cualquiera para la firma: temas de #PLD, intervención, presión regulatoria. En ese escenario, es razonable pensar que las cosas se mueven. Cuando una organización ajusta su operación, también cambia lo que la rodea, incluida la forma en la que canaliza su acción social. No digo que esa sea la razón de la revocación, pero sí que es un caso que se deja leer con contexto.

Otros no. Como Procura, A.C. y Amigos de Filantrofilia A.C. (mejor conocida como #Filantrofilia): organizaciones que no están en campo, que no reparten apoyos y cuyo trabajo no siempre es visible. Su rol ha sido otro: ayudar a que otras ONG consigan recursos, ordenar procesos, profesionalizar, acompañar.

Y justo por eso su caso llama la atención.

También hay otro tipo de organizaciones que, aunque no operan programas sociales directos, sí trabajan en terrenos especialmente sensibles para el momento que vive México. El Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) A.C., México Evalúa, la Fundación Barra Mexicana, A.C. o Mexicanos Primero no están en campo, pero sí en la conversación donde se disputan temas como políticas públicas, contrapesos, justicia, elecciones y educación.

Y en el México de hoy, eso no es menor.

No prueba nada por sí mismo, pero sí sugiere que estos casos no pueden leerse solo en clave administrativa. Hay un entorno más tenso, más sensible a la observación, menos cómodo con ciertos contrapesos.

El nivel de exigencia ha subido. Y eso, bien visto, también era necesario. El problema es que, cuando el sistema se vuelve más estricto, también se vuelve más difícil de sostener.

No sé si esto sea una señal de alarma o simplemente un ajuste natural del sistema.

Pero sí deja ver algo: el entorno para las organizaciones —incluso para aquellas que ayudan a fortalecer a otras— se está volviendo más exigente, y ya no se trata solo de hacer mejor las cosas, sino de poder sostenerlas en un sistema que ya no funciona igual.

🔗 https://www.sat.gob.mx/minisitio/DonatariasAutorizadas/documentos/padron_donatarias/Revocaciones2026.pdf


Edgar López Pimentel, es actualmente Director en Expok, ejerciendo su liderazgo día a día con pasión por la responsabilidad social y el desarrollo sustentable. Su labor ha contribuido significativamente al posicionamiento de empresas líderes en materia de responsabilidad social.

Su formación académica, enriquecida por programas de Alta Dirección de Empresas en el IPADE e IE Business School, así como una maestría en Responsabilidad Social Empresarial en la Universidad Anáhuac Norte, respaldan su liderazgo.

Eco Jornadas LTH regresan a Cumbre Tajín 2026 para inspirar a nuevas generaciones en el cuidado del planeta

En el marco de Cumbre Tajín 2026, uno de los festivales culturales más emblemáticos del país, LTH®, marca líder de baterías en México y parte de Clarios, reafirma su compromiso con la sostenibilidad al acercar a niñas, niños y familias experiencias educativas que combinan juego, aprendizaje y acción en favor del medio ambiente.

En un contexto donde la educación ambiental cobra una relevancia creciente, las Eco Jornadas LTH regresan por sexta ocasión al festival como un espacio de participación activa y reflexión colectiva. De la mano de la organización sin fines de lucro Preservamb A.C., el programa ofrece actividades interactivas que invitan a las y los asistentes a comprender la importancia de preservar el entorno, adoptar hábitos responsables y reconocer el impacto de sus acciones en la construcción de comunidades más sostenibles.

La sostenibilidad forma parte central de la estrategia de LTH, no como un eje aislado, sino como un principio que orienta sus decisiones y la manera en que genera valor. A través de iniciativas como Eco Jornadas, la compañía trasciende su portafolio de productos para invertir en educación ambiental, apostando por la formación de nuevas generaciones y por la construcción de un impacto social de largo plazo en las comunidades donde tiene presencia.

Cumbre Tajín, reconocida por su enfoque en la preservación cultural y ambiental, se consolida como una plataforma clave para amplificar este mensaje. En ediciones anteriores, más de 10 mil niñas y niños han participado en las Eco Jornadas dentro del festival, convirtiéndose en agentes de cambio en sus hogares y entornos. Tan solo en la edición de 2025, más de 3,000 niñas y niños formaron parte de estas actividades, reflejando el alcance y la conexión del programa con el público infantil.

Eco Jornadas LTH

Más allá de este encuentro, el impacto del programa es contundente. Desde su creación en 2010, las Eco Jornadas LTH han beneficiado directamente a más de 1.7 millones de personas y generado un impacto indirecto superior a los 7 millones, con presencia en más de 40 ciudades del país, miles de escuelas y decenas de parques. En 2025, el programa alcanzó a más de 300 mil personas, consolidándose como una de las iniciativas de educación ambiental más relevantes en México y la región.

Hoy, las compañías enfrentan el reto de generar un impacto que trascienda su actividad comercial. En este sentido, iniciativas como las Eco Jornadas reflejan cómo el crecimiento empresarial puede ir de la mano con el fortalecimiento de comunidades más conscientes, mejor informadas y activamente involucradas en su entorno.

Preservamb A.C, organización civil sin fines de lucro, impulsa la continuidad de programas de educación ambiental a partir de un trabajo constante y cercano con las comunidades, promoviendo procesos formativos que van más allá de la información y buscan la adopción de hábitos sostenibles. A través de su colaboración con LTH, ha contribuido a que miles de niñas y niños integren estos aprendizajes en su vida diaria y se conviertan en agentes multiplicadores de prácticas responsables en sus entornos.

Aunque el programa pone un énfasis especial en la niñez, su enfoque está diseñado para involucrar a personas de todas las edades, incluyendo familias y visitantes interesados en el cuidado y la conservación del medio ambiente.

La participación de las Eco Jornadas en Cumbre Tajín 2026 no solo refuerza el alcance del programa, sino que también abre un nuevo espacio para inspirar a más personas a involucrarse activamente en el cuidado del medio ambiente. Del 20 al 22 de marzo, en un horario de 10:00 a 18:00 horas, el estand 5000 será punto de encuentro para quienes buscan aprender, participar y formar parte de un cambio que comienza con acciones cotidianas.

¿Realmente son más limpios? Un estudio alerta sobre el impacto oculto de los combustibles “sin humo”

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En los últimos años, los llamados combustibles sin humo se han posicionado como una alternativa “más limpia” frente a opciones tradicionales como la leña, el carbón o la turba. Comercializados ampliamente para calefacción doméstica —especialmente en chimeneas abiertas y estufas ecológicas—, estos productos prometen reducir emisiones visibles y contribuir a mejorar la calidad del aire en entornos urbanos y residenciales. Su adopción ha sido incluso impulsada por políticas públicas en diversos países europeos que han restringido combustibles más contaminantes.

Sin embargo, un nuevo estudio ha puesto en entredicho esta narrativa. Aunque estos combustibles generan menos humo visible, la investigación revela que podrían emitir niveles significativamente más altos de partículas ultrafinas, invisibles al ojo humano pero potencialmente más peligrosas para la salud. Este hallazgo redefine la conversación sobre los combustibles sin humo, al evidenciar que “menos humo” no necesariamente implica menor riesgo ambiental o sanitario.

El estudio que cuestiona la narrativa de los combustibles sin humo

La investigación fue liderada por especialistas de la Universidad de Galway, quienes originalmente buscaban comparar el desempeño ambiental de distintos combustibles en estufas tradicionales y de diseño ecológico. El hallazgo clave surgió de forma inesperada durante las pruebas de laboratorio, lo que añade un elemento de relevancia metodológica al descubrimiento. La profesora Jurgita Ovadnevaite explicó: 

“Nadie había considerado la posibilidad de que una menor cantidad de humo pudiera provocar simultáneamente un aumento de las partículas ultrafinas. Tampoco habíamos previsto un efecto tan marcado hasta que vimos los datos”

combustibles sin humo

Este punto es particularmente relevante para quienes diseñan políticas públicas o estrategias ESG, ya que evidencia una brecha en la evaluación tradicional de emisiones.

El estudio analizó diferentes tipos de combustibles, incluidos ovoides de carbón sin humo y briquetas de huesos de aceituna. Aunque, como se esperaba, estos generaron menos partículas visibles que la madera o el carbón, también produjeron entre dos y tres veces más partículas ultrafinas por cada kilogramo quemado.

La Dra. Chunshui Lin subrayó el rigor del proceso: “Nos llevó casi dos meses, con la quema de muestras prácticamente a diario, para garantizar la calidad y la coherencia de los datos”. Este nivel de validación refuerza la credibilidad de los resultados y sugiere que el fenómeno observado no es marginal, sino estructural en el comportamiento de los combustibles sin humo.

Hallazgos clave: contaminación invisible y riesgos sistémicos

Uno de los descubrimientos más relevantes del estudio es la capacidad de las partículas ultrafinas para penetrar profundamente en los pulmones. Debido a su tamaño —menor que la longitud de onda de la luz—, estas partículas no solo pasan desapercibidas, sino que también pueden depositarse en tejidos sensibles, incrementando riesgos de enfermedades respiratorias y cardiovasculares.

En términos cuantitativos, los datos son contundentes. En Dublín, más de la mitad de las partículas ultrafinas capaces de depositarse en los pulmones fueron atribuidas a los combustibles de baja emisión de humo. Además, estas partículas incluyen hidrocarburos poliaromáticos, algunos reconocidos como carcinógenos.

combustibles sin humo

El análisis de campo reforzó los hallazgos de laboratorio. Mediciones realizadas en Dublín y Birr detectaron concentraciones elevadas de partículas ultrafinas durante noches de invierno, coincidiendo con el uso doméstico de estos combustibles. En algunos casos, los niveles superaron los registrados en ciudades altamente contaminadas como Pekín y Shanghái, un dato que redefine la percepción de riesgo en contextos urbanos europeos.

Además, se observó un incremento sostenido de estas partículas a partir de 2021 en Dublín, alineado con la transición hacia combustibles sin humo tras la prohibición del carbón tradicional. Este efecto rebote plantea un dilema crítico: sustituir un combustible por otro sin evaluar integralmente sus impactos puede generar externalidades negativas no previstas.

Más allá del humo: desafíos regulatorios y responsabilidad corporativa

El estudio también pone sobre la mesa un vacío regulatorio importante. Si bien países como Reino Unido e Irlanda han avanzado en la eliminación del carbón doméstico, los combustibles de baja emisión de humo continúan siendo legales e incluso obligatorios en ciertas zonas urbanas.

Esto genera una paradoja regulatoria: combustibles promovidos como solución podrían estar contribuyendo a nuevas formas de contaminación. En palabras de Ovadnevaite:

“Necesitamos un enfoque más integral para abordar la contaminación del aire, uno que tenga en cuenta todos sus efectos”.

combustibles sin humo

Para las empresas que producen y comercializan combustibles sin humo, este contexto implica un desafío directo en materia de responsabilidad social corporativa. La evidencia sugiere que la comunicación ambiental basada únicamente en emisiones visibles puede ser insuficiente —e incluso engañosa— si no incorpora métricas más complejas como las partículas ultrafinas.

Hacia una visión integral de la sostenibilidad energética

El caso de los combustibles sin humo evidencia una lección crítica para la agenda ESG: no todas las soluciones “verdes” lo son en términos sistémicos. La transición energética, particularmente en el ámbito doméstico, requiere evaluaciones más sofisticadas que consideren no solo la reducción de emisiones visibles, sino también los impactos invisibles y acumulativos en la salud pública.

En este sentido, es fundamental impulsar mayor investigación científica que permita comprender a profundidad estos efectos. Asimismo, los gobiernos deben actualizar marcos regulatorios para incorporar nuevas evidencias, mientras que las empresas tienen la responsabilidad de transparentar los riesgos asociados a sus productos. La sostenibilidad real no se construye únicamente con narrativas de menor impacto, sino con evidencia robusta, responsabilidad compartida y decisiones informadas que prioricen el bienestar colectivo a largo plazo.

Doritos lanza su versión con proteína: ¿será un snack más responsable?

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La industria de alimentos enfrenta una transformación acelerada impulsada por consumidores cada vez más conscientes de su salud, pero también por regulaciones más estrictas y una creciente presión social hacia productos más responsables. En este contexto, PepsiCo ha anunciado el lanzamiento de los Doritos con proteína representa un movimiento estratégico que va más allá de la innovación de producto: se inserta en una tendencia global hacia snacks funcionales que prometen beneficios adicionales, como mayor aporte nutricional.

En un contexto en el que, según la compañía, el 86% de los consumidores busca aumentar su ingesta proteica, los Doritos con proteína abren un debate necesario sobre el equilibrio entre funcionalidad, percepción de salud y responsabilidad corporativa.

Doritos con proteína: innovación de producto en un mercado en transformación

El lanzamiento de los Doritos con proteína marca la entrada de la marca en la categoría de snacks proteicos, un segmento en rápido crecimiento. Cada porción de 28 gramos ofrece 10 gramos de proteína —frente a los 2 gramos de la versión tradicional—, manteniendo un contenido calórico similar de 150 calorías. Además, la empresa ha anunciado una versión futura con hasta 17 gramos de proteína por bolsa individual, ampliando su propuesta de valor.

Esta reformulación responde directamente a las tendencias de consumo: el 70% de los consumidores busca snacks salados con proteína, y más del 50% prioriza este nutriente en momentos de consumo entre comidas. Hernán Tantardini, director de marketing de PepsiCo Foods US, lo resume así:

“Estamos elevando la experiencia característica de Doritos, integrando proteínas en las ocasiones cotidianas de consumo sin comprometer el sabor”.

Desde el punto de vista técnico, el desarrollo del producto implicó desafíos significativos. Jason Niermann, director senior de I+D, señaló: “Queríamos evitar los problemas comunes de los snacks proteicos, como texturas secas o sabores extraños”. La solución fue la incorporación de caseína, una proteína láctea completa que contiene los nueve aminoácidos esenciales.

El resultado, según pruebas internas, es un producto cuyo sabor y textura son prácticamente indistinguibles de los Doritos originales. Este elemento es clave para su adopción, ya que reduce la fricción entre indulgencia y funcionalidad, un punto crítico en la evolución de los snacks.

¿Snack funcional o percepción de salud? El debate sobre su valor nutricional

A pesar de sus mejoras, los Doritos con proteína plantean una discusión relevante: ¿añadir proteína convierte automáticamente a un producto en más saludable? Si bien el incremento proteico es significativo, el producto sigue siendo un snack ultraprocesado, lo que limita su impacto positivo en términos de nutrición integral.

El hecho de que mantenga el mismo nivel calórico que su versión tradicional sugiere que el beneficio está más asociado a la composición que a una reducción de riesgos. En este sentido, el valor de los Doritos con proteína radica en su funcionalidad específica, pero no necesariamente en una transformación completa hacia un alimento saludable.

No obstante, hay avances relevantes. La eliminación de colorantes y saborizantes artificiales alinea el producto con tendencias regulatorias y de consumo más estrictas. Este cambio responde también a presiones externas, como la intención de gobiernos de limitar ciertos aditivos sintéticos en la industria alimentaria.

Así, el producto se sitúa en una zona intermedia: no es un alimento saludable en el sentido tradicional, pero sí una evolución dentro de su categoría. Para los consumidores, esto implica una mejora relativa, no absoluta, lo que exige una comunicación clara y responsable por parte de la marca.

Doritos con proteína

RSE y estrategia corporativa: el papel de PepsiCo en la transformación del consumo

El lanzamiento de los Doritos con proteína no puede analizarse de forma aislada, sino como parte de una estrategia más amplia de PepsiCo para diversificar su portafolio hacia productos con ingredientes funcionales. Iniciativas como Quaker Protein, SunChips Fiber o Pepsi Prebiotic Cola reflejan una apuesta consistente por adaptarse a nuevas expectativas del consumidor. Jess Spaulding, vicepresidenta de marketing, lo plantea en términos de evolución de marca:

“Demostramos que Doritos puede expandirse ofreciendo lo mejor de ambos mundos: sabor y nuevos ingredientes funcionales”.

Esta narrativa busca reconciliar indulgencia con bienestar, un equilibrio clave en la industria actual.

Desde la perspectiva de responsabilidad social, el reto es mayor en mercados como México, donde las tasas de obesidad obligan a las empresas a asumir un rol más activo. Introducir opciones con mejor perfil nutricional es un paso en la dirección correcta, pero no sustituye la necesidad de reformulaciones más profundas y educación al consumidor.

Además, existe una oportunidad —y responsabilidad— en la transparencia. Comunicar claramente qué significa “más proteína” y qué no implica en términos de salud es fundamental para evitar prácticas de “health washing”, donde atributos positivos específicos se amplifican para mejorar la percepción general del producto.

Doritos con proteína

Entre la innovación y la responsabilidad

Los Doritos con proteína representan un ejemplo claro de cómo la industria alimentaria está respondiendo a las nuevas demandas del mercado. Se trata de una innovación relevante que incorpora beneficios funcionales sin sacrificar la experiencia del consumidor, lo que aumenta su potencial de adopción. Sin embargo, su impacto en la salud pública debe analizarse con cautela y en su justa dimensión.

Para empresas como PepsiCo, el desafío no es solo innovar, sino hacerlo de manera coherente con sus compromisos de responsabilidad social. Esto implica avanzar hacia portafolios más equilibrados, transparentes y alineados con las necesidades reales de los consumidores. En un contexto donde la salud y la sostenibilidad son cada vez más prioritarias, la verdadera diferenciación no estará en añadir ingredientes, sino en transformar profundamente la forma en que entendemos el consumo.

El mundo se acerca a los 2 °C… y más países podrían quedarse sin alimentos suficientes

Uno de los ámbitos donde los efectos del cambio climático comienzan a ser más visibles —y preocupantes— es la seguridad alimentaria, un pilar crítico para el desarrollo sostenible. De hecho, un nuevo análisis advierte que a medida que las temperaturas globales se aproximan a un aumento de 2 °C respecto a niveles preindustriales, los riesgos asociados a la producción, distribución y acceso a alimentos se intensifican de forma alarmante y que rebasar este umbral climático podría desencadenar un deterioro acelerado en los sistemas alimentarios, especialmente en los países más vulnerables. 

La evidencia sugiere que no se trata solo de una crisis agrícola, sino de una disrupción sistémica con implicaciones económicas, sociales y geopolíticas. En este contexto, la seguridad alimentaria deja de ser un tema sectorial para convertirse en una prioridad estratégica en la agenda de responsabilidad social y gobernanza global.

El riesgo sistémico: cómo el cambio climático redefine la seguridad alimentaria

El estudio del Instituto Internacional para el Medio Ambiente y el Desarrollo (IIED) proyecta que, si el calentamiento global alcanza los 2 °C, el número de países en situación de crisis crítica de seguridad alimentaria podría casi triplicarse, pasando a 24. Este dato revela la magnitud del problema y la velocidad con la que puede escalar en ausencia de medidas contundentes.

Uno de los hallazgos más relevantes es la profunda desigualdad en los impactos. Los sistemas alimentarios de los países de bajos ingresos podrían deteriorarse hasta siete veces más rápido que los de las economías avanzadas. Esta brecha no solo amplifica las desigualdades existentes, sino que también plantea cuestionamientos éticos sobre la distribución de responsabilidades frente a la crisis climática. Ritu Bharadwaj, autora del estudio, advierte:

“Se prevé que los países que ya se enfrentan a la pobreza, la fragilidad y las redes de seguridad limitadas experimenten el deterioro más rápido de sus sistemas alimentarios, a pesar de haber contribuido menos a las emisiones globales”.

seguridad alimentaria

Esta afirmación subraya una paradoja estructural: quienes menos contribuyen al problema son quienes enfrentan sus peores consecuencias.

Actualmente, casi el 59% de la población mundial vive en países con niveles de seguridad alimentaria por debajo del promedio. Bajo escenarios de mayor calentamiento, esta proporción podría incrementarse significativamente, consolidando una crisis global que trasciende fronteras y sectores.

Impactos en cadena: mercados, desigualdad y estabilidad global

El análisis del IIED también destaca que los sistemas alimentarios globales están profundamente interconectados. Esto implica que las perturbaciones climáticas en una región productora clave pueden desencadenar efectos en cadena en los mercados internacionales, afectando precios, disponibilidad y acceso a alimentos en múltiples países.

Uno de los elementos más críticos es el impacto sobre los cuatro pilares de la seguridad alimentaria: disponibilidad, acceso, utilización y sostenibilidad. El estudio identifica que los componentes más vulnerables al cambio climático son la sostenibilidad y la utilización, lo que implica que los primeros efectos se manifestarán en sistemas de agua, salud y saneamiento, incrementando los niveles de desnutrición incluso cuando haya alimentos disponibles.

seguridad alimentaria

En términos regionales, países como Somalia, República Democrática del Congo, Afganistán, Haití y Mozambique enfrentan escenarios particularmente severos. Bajo un aumento de 2 °C, la inseguridad alimentaria podría incrementarse en más del 30% en estas naciones, frente a un aumento promedio de apenas 3% en países de altos ingresos.

Este desequilibrio tiene implicaciones geopolíticas profundas. Bharadwaj advierte:

“Si los Estados frágiles y afectados por conflictos se enfrentan a un colapso sistémico, el resultado es una inestabilidad global masiva, el colapso de los Estados y la migración forzada”.

Así, la crisis de seguridad alimentaria se posiciona también como un riesgo para la estabilidad internacional y la seguridad global.

La seguridad alimentaria como prioridad estratégica global

La evidencia es clara: el cambio climático está reconfigurando los sistemas alimentarios a una velocidad que supera la capacidad de respuesta de muchos países. En este escenario, fortalecer la seguridad alimentaria no solo es una cuestión humanitaria, sino una necesidad estratégica para garantizar la estabilidad económica, social y política a nivel global.

Frente a este desafío, las soluciones deben ser igualmente sistémicas. Invertir en agricultura resiliente, fortalecer los sistemas de protección social y mejorar la gestión de recursos como el agua y el suelo son acciones clave. Como señala Bharadwaj, es posible mitigar estos impactos si se actúa con anticipación y coordinación. Para empresas, gobiernos y actores de la sociedad civil, la tarea es clara: integrar la seguridad alimentaria en el núcleo de sus estrategias ESG y asumir un rol activo en la construcción de sistemas alimentarios más justos, resilientes y sostenibles.

¿Las redes sociales nos hacen más felices? Informe encuentra una relación con el bienestar

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Durante la última década, el debate sobre el impacto de las redes sociales en la vida cotidiana ha evolucionado de una conversación tecnológica a una discusión central en la agenda de bienestar, salud mental y responsabilidad social. Plataformas como Facebook, Instagram o TikTok han redefinido la forma en que las personas interactúan, se informan y construyen identidad, especialmente entre las generaciones más jóvenes. Sin embargo, su papel en el bienestar humano sigue siendo profundamente ambivalente.

De hecho, el más reciente Informe Mundial sobre la Felicidad aporta nuevos elementos a este debate al analizar cómo el uso de estas plataformas se relaciona con el bienestar subjetivo en más de 140 países. Aunque los resultados muestran que, en general, los jóvenes son más felices que hace dos décadas, también revelan caídas preocupantes en países desarrollados, donde el impacto de las redes sociales parece estar asociado con menores niveles de satisfacción, especialmente cuando su uso es intensivo.

El impacto de las redes sociales en el bienestar global

El estudio, elaborado con datos de Gallup y la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible de la ONU, cubre al 96% de la población mundial y se basa en entrevistas realizadas en múltiples contextos culturales. Este enfoque permite dimensionar con mayor precisión el impacto de las redes sociales en distintos entornos socioeconómicos. Los resultados muestran una tendencia clara: el bienestar juvenil ha disminuido en países como Estados Unidos, Canadá, Australia y Reino Unido.

Ilana Ron Levey, directora general de Gallup, destacó que este fenómeno no es uniforme. Mientras algunas regiones experimentan caídas, en Europa Central el bienestar juvenil ha mejorado, lo que sugiere que factores como la cohesión social y las relaciones familiares pueden mitigar los efectos negativos del entorno digital. Esto refuerza la idea de que el impacto de las redes sociales no es lineal, sino dependiente del contexto.

impacto de las redes sociales

Uno de los datos más contundentes del informe es que los jóvenes que utilizan redes sociales más de cinco horas al día reportan niveles significativamente más bajos de bienestar. Este hallazgo introduce una variable crítica para tomadores de decisiones: la intensidad de uso. No se trata únicamente de acceso digital, sino de patrones de consumo.

Aun así, el informe es cauteloso en sus conclusiones. Ron Levey subraya que las redes sociales no son el único factor que explica el descenso del bienestar, pero sí uno relevante. Este matiz es clave para evitar enfoques simplistas y avanzar hacia estrategias más integrales en materia de salud mental y sostenibilidad social.

Beneficios y riesgos: una relación ambivalente

El análisis del informe deja claro que el impacto de las redes sociales no puede clasificarse como exclusivamente positivo o negativo. En contextos de baja exposición o uso moderado, estas plataformas pueden facilitar la conexión social, el acceso a información y la construcción de comunidades, especialmente en entornos donde las interacciones físicas son limitadas.

Sin embargo, los riesgos emergen con mayor fuerza cuando el uso se intensifica. Martijn Burger, coautor del estudio, señala que más de cinco horas diarias están asociadas con mayores niveles de estrés, síntomas depresivos y comparaciones sociales negativas. Este fenómeno está vinculado a la exposición constante a versiones idealizadas de la vida de otros usuarios.

El profesor Cass Sunstein aporta otra dimensión al problema al identificar lo que denomina una “trampa social”. Según explica:

“Muchos jóvenes pasan tiempo en las redes sociales simplemente porque otros jóvenes pasan tiempo en ellas, y desearían que no existieran”.

impacto de las redes sociales

Esta presión social refuerza patrones de uso incluso cuando los usuarios reconocen sus efectos negativos. Además, el estudio revela una paradoja conductual relevante: aunque las personas reportan sentirse mejor al desconectarse, les resulta difícil hacerlo.

“Cuando la gente se desconecta de Facebook durante un mes, se siente más feliz, menos ansiosa y menos deprimida”, afirma Sunstein.

Sin embargo, se requerirían incentivos económicos para mantener esa desconexión, lo que evidencia un componente adictivo.

Vulnerabilidad y recomendaciones: cómo gestionar el impacto de las redes sociales

El informe también identifica grupos particularmente vulnerables. Jean Twenge, profesora de psicología, señala que las adolescentes son las más afectadas: “Las chicas que usan mucho las redes sociales están menos satisfechas con sus vidas”. En muchas regiones, aquellas que no utilizan redes reportan mayores niveles de bienestar, lo que cuestiona la idea de que estas plataformas son indispensables para la vida social.

Desde una perspectiva generacional, los efectos también varían. La Generación Z es la más afectada, mientras que el impacto es casi neutro para la Generación X y ligeramente positivo para los baby boomers. Esto sugiere que la madurez digital y el tiempo de exposición son variables críticas en la ecuación del bienestar.

Ante este panorama, los expertos proponen una serie de recomendaciones prácticas. En primer lugar, enfocar las intervenciones en la intensidad del uso más que en su eliminación total. Limitar el tiempo a aproximadamente una hora diaria puede generar mejoras significativas en el bienestar, según Ron Levey.

Otras estrategias incluyen reducir la exposición a contenido aspiracional o “vidas perfectas”, establecer acuerdos colectivos para desconectarse —como horarios sin dispositivos— y priorizar interacciones fuera de línea. También se destaca el papel de los padres como modelos de comportamiento digital y la necesidad de ajustar constantemente los hábitos según su impacto real en la salud emocional.

impacto de las redes sociales

Hacia un uso responsable y consciente

El análisis del impacto de las redes sociales plantea un desafío clave para la agenda de responsabilidad social: cómo equilibrar los beneficios de la conectividad digital con la protección del bienestar individual y colectivo. La evidencia sugiere que no se trata de demonizar estas plataformas, sino de comprender sus efectos complejos y diseñar estrategias que maximicen su valor sin amplificar sus riesgos.

En este contexto, empresas tecnológicas, reguladores y organizaciones tienen un papel compartido. Desde el diseño ético de algoritmos hasta la promoción de alfabetización digital y políticas públicas basadas en evidencia, el objetivo debe ser construir entornos digitales más saludables. La conversación ya no es si las redes sociales son buenas o malas, sino cómo gestionarlas de forma responsable para que contribuyan genuinamente al bienestar humano.

HEINEKEN impulsa en México un modelo hídrico basado en Reducir, Reusar y Reabastecer

En el marco del Día Mundial del Agua, la conversación empresarial sobre sostenibilidad hídrica evoluciona hacia un modelo claro y medible: Reducir, Reusar y Reabastecer.

Hoy, la gestión del agua en el sector productivo ya no puede entenderse solo como eficiencia operativa; requiere una visión integral que conecte procesos industriales con la salud de las cuencas y con resultados verificables de largo plazo. Las 3Rs se consolidan como el estándar técnico para operar con responsabilidad en un contexto de creciente estrés hídrico. 

Reducir implica optimizar cada proceso para disminuir el consumo de agua por unidad producida, apoyándose en innovación tecnológica, monitoreo constante y disciplina operativa.

En México, los avances en eficiencia hídrica muestran resultados tangibles. Un caso destacado es la operación de HEINEKEN México y su planta Meoqui, que sigue posicionándose como la más eficiente del grupo a nivel global, con un consumo de 1.71 litros de agua por litro de cerveza producido. 

A nivel nacional el promedio de consumo de agua de HEINEKEN México se sitúa en 2.3 litros por litro de cerveza producido en zonas de estrés hídrico, cifra significativamente por debajo del promedio global de la industria cervecera, que oscila entre 4 y 6 litros.

Reducir no solo representa ahorro de recursos; significa disminuir presión sobre acuíferos y generar resiliencia operativa en regiones con alta variabilidad hídrica. 

Reusar implica extender la vida útil del agua dentro de los procesos productivos mediante sistemas de tratamiento, circularidad y aprovechamiento en etapas secundarias. 

La circularidad hídrica se convierte así en una práctica transversal que combina inversión en tecnología, mejora continua y estándares técnicos rigurosos. El reúso permite reducir extracción sin comprometer calidad ni seguridad, fortaleciendo la sostenibilidad desde el corazón mismo de la operación industrial.

HEINEKEN México

Reabastecer. La tercera R, trasciende la planta y conecta la operación con los ecosistemas. A través de soluciones basadas en la naturaleza, es posible reabastecer las cuencas y contribuir activamente a la seguridad hídrica de las comunidades y los entornos donde hay operación. 

Reabastecer significa contribuir a la resiliencia hídrica regional con acciones trazables, medibles y de impacto comprobable.

Un hito reciente es el logro del balance hídrico total en la operación de Tecate de HEINEKEN México, convirtiéndose en la primera cervecería del grupo en América Latina en reabastecer la totalidad del agua contenida en sus productos a la cuenca.

Este resultado se alcanzó mediante proyectos de restauración y reposición enfocados en ecosistemas estratégicos como la cuenca del Río Colorado, en alianzas con organizaciones especializadas como Restauremos el Colorado A.C. 

Reducir, Reusar y Reabastecer no son conceptos aspiracionales, sino criterios técnicos que orientan inversión, innovación y toma de decisiones. En un país donde el agua es un recurso estratégico, las empresas tienen la responsabilidad y la oportunidad de demostrar que crecimiento y cuidado ambiental pueden avanzar de la mano.

Porque cada litro cuenta, y cada acción suma hacia cuencas más saludables y un futuro hídrico más resiliente para México. 

En el Día Mundial del Agua, cuyo tema central en 2026 es agua y género, el llamado es claro: la sostenibilidad hídrica empresarial debe basarse en evidencia, métricas y colaboración multisectorial. En este contexto, HEINEKEN México impulsa diversas iniciativas como, “Cultivadoras de Agua y Clima”, que fortalece proyectos liderados por mujeres mexicanas que protegen el agua, la biodiversidad y el clima en distintas regiones del país, promoviendo soluciones con impacto real en las comunidades y los ecosistemas.

Nace el CISEF, una apuesta de CETYS por el impacto social y el liderazgo femenino

CETYS Universidad, a través del Colegio de Administración y Negocios, presentó el Centro para el Impacto Social y el Emprendimiento Femenino (CISEF), iniciativa orientada a fortalecer el desarrollo de la comunidad mediante el impulso del emprendimiento liderado por mujeres. Este espacio surge con una visión integral que reconoce no solo el impacto económico de las emprendedoras, sino también su capacidad para generar transformación social en sus entornos, promoviendo oportunidades, innovación y equidad.

La Dra. Guadalupe Sánchez Vélez, Directora del Colegio de Administración y Negocios del Sistema CETYS, explicó que el CISEF será un espacio de aprendizaje que brindará recursos, herramientas y generación de conocimiento para comprender mejor la realidad de las mujeres emprendedoras e incidir en su crecimiento económico.

“Tenemos una visión que reconoce a las mujeres emprendedoras no sólo como agentes económicos, sino como impulsoras de transformación social, capaces de generar cambios significativos en sus familias y en sus entornos”, expresó.

Por su parte, la Mtra. Yanina Rubio Bojórquez, Directora de CETYS Universidad Campus Tijuana, subrayó que este centro representa una plataforma clave para abrir oportunidades, fortalecer capacidades y construir un futuro más equitativo.

“Hoy más que nunca es importante generar espacios que impulsen el talento, la innovación y la participación de las mujeres en el ámbito empresarial, con un impacto significativo en nuestra comunidad”, puntualizó.

CETYS Universidad

El CISEF funcionará como un puente entre la academia y la comunidad, articulando esfuerzos de investigación aplicada, vinculación y formación. A través de la participación de profesorado y estudiantes, el centro impulsará iniciativas pertinentes y de alto impacto, fomentando el trabajo colaborativo y el aprendizaje experiencial.

En ese sentido, el Mtro. Jaime Moncada Garibay, Director del Centro de Excelencia en Competitividad y Emprendimiento (CECE) del Sistema CETYS, destacó que CETYS ya cuenta con diversos centros enfocados en la generación de conocimiento, como el Centro de Investigación de Estudios Económicos del Noroeste (CIEN), orientado al análisis de los retos económicos en la región. Señaló que, con la incorporación del CISEF, se fortalece la dimensión social del emprendimiento, particularmente en el impulso al talento femenino.

“Estamos impulsando diversas iniciativas para generar beneficios tangibles en estudiantes, academia y comunidad. En este caso, las mujeres emprendedoras pueden acercarse a las incubadoras de negocios de los tres campus para recibir acompañamiento y, posteriormente, vincularse con las acciones del CISEF”, comentó.

Desigualdad en el emprendimiento femenino

La Dra. Karina Parra Elizalde, Directora de la Escuela de Administración y Negocios en CETYS Tijuana, explicó que la creación de este centro responde a un contexto donde persisten brechas importantes para las mujeres, como la desigualdad de ingresos, la alta informalidad en los emprendimientos y las limitadas oportunidades de acceso al empleo. Estas condiciones evidencian la necesidad de implementar acciones que fortalezcan sus capacidades y reduzcan las barreras estructurales, especialmente en una región dinámica y compleja como la frontera.

CETYS Universidad

Para atender esta realidad, el CISEF contempla diversas líneas de acción que incluyen proyectos de investigación, programas de vinculación comunitaria, formación de liderazgo social y el desarrollo de un observatorio que genere información relevante sobre el emprendimiento femenino. Asimismo, se ofrecerán talleres, acompañamiento mediante incubación y aceleración de negocios, mentorías especializadas y espacios de aprendizaje que permitirán a las participantes fortalecer sus proyectos y consolidar redes de apoyo.

ESTADÍSTICA

  • Las mujeres emprendedoras ganan hasta 37% menos que los hombres emprendedores, 
  • 5.2 millones de emprendedoras, el 82% operan en la informalidad. 
  • 10 millones de mujeres en México no tienen autonomía económica y solo el 40% de toda la población de mujeres en Tijuana tienen autonomía.