Cuando los doctores quieren que sus pacientes se duerman en una cirugía suelen utilizar gas, pero éstos gases tienen un efecto invernadero potencial tan alto como los refrigerantes, reveló un estudio publicado en la revista British Journal of Anaestecia.
Ole John Nielsen, de la Universidad de Copenhagen y titular del estudio, añade que por el momento no es obligación reportar la cantidad de gas anestésico como ocurre con otros gases de efecto invernadero como el dióxido de carbono (CO2) y los refrigerantes.


