Por Isela Maya
En México, las mujeres se han convertido en pieza clave para incrementar el desarrollo económico del país, generando sinergias en distintos sectores productivos y cada día son más a nivel global quienes se deciden a ser empresarias y rompen con paradigmas sociales participando de forma activa en la economía.
De acuerdo con el INEGI, el 41% de las mujeres mexicanas que trabajan, lo hacen por su cuenta, de las cuales el 42% de estas empresarias tiene un nivel de escolaridad de secundaria completa, 70% inicia su empresa con ahorros personales, 88% de estas empresas son administradas sin ayuda profesional, 72% tiene como cliente al consumidor final, más de 50% no realiza publicidad, y por si fuera poco 96% combina sus actividades laborales aún con quehaceres domésticos.

“Las empresas son cada vez más conscientes de las ventajas que tiene ser una organización ética, especialmente en la economía global. Las empresas encuentran que las prácticas comerciales éticas aumentan su competitividad en sus sectores respectivos, contribuyendo a fundamentar aún más la noción de que la cultura de la ética es crucial para la excelencia sostenible” dijo Alex Brigham, director del Instituto.
La obesidad y los problemas que se derivan de esta condición pueden bajar el rendimiento de un trabajador hasta 50 por ciento y elevar las incapacidades laborales en 25 por ciento, advirtió Juan Pablo Rodríguez Sierra, director general del laboratorio Ysonut World Wide.