No se quedaron de brazos cruzados al conocer lo amenazante que puede ser la industria de la moda con el medio ambiente, y desde sus residencias en Nueva York, Londres y Barcelona, estas diseñadoras han creado propuestas emergentes con uso exclusivo de materiales orgánicos
La soya puede ser chic
Nueva York es el sitio de las alternativas y de lo alternativo como modo de vida. Y así como fue la primera capital occidental en impulsar un movimiento hacia la práctica del yoga en los años sesenta, hoy encabeza una nueva cruzada: la orgánica. El sol cada vez calienta más, los inviernos se han vuelto feroces, y en la ciudad más poblada de Estados Unidos muchos han decidido con convicción que nada de lo que vistan, coman y beban, dañará el planeta. Susana Colina, una venezolana que reside desde hace tres años y medio en Nueva York, tradujo esta determinación en dos refinadas colecciones de ropa hechas exclusivamente de material orgánico y sin pesticidas.