Los anuncios publicitarios de comida chatarra dirigidos a los niños deterioran sus hábitos alimentarios y los conducen a malas elecciones nutricionales, por ello, Alejandro Calvillo, director de la organización El Poder del Consumidor, urge a prohibir esta clase de propaganda así como establecer un adecuado etiquetado de productos que no engañe a los padres de familia sobre las cualidades de los comestibles.
De acuerdo con el activista, las promociones que incluyen un regalo en la compra de alguna golosina o los comerciales que muestran a algún ídolo infantil recomendando un alimento con altas cantidades de azúcar, grasa y/o sodio, son estrategias de marketing que promueven el factor fastidio. El pequeño insiste tanto en la compra del objeto, que el padre termina por ceder.


