Por: Mtro. Juan Carlos Sánchez López
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Son las 6:00 a.m., a 200 años de la independencia de México, y como todos los días emprendo la rutina de levantarme, prender la televisión y mientras me alisto para ir al trabajo, escucho las noticias para saber cómo estará el clima durante el día, el tráfico y por si fuera poco nuevamente está en la agenda nacional e internacional la inseguridad, la pobreza, desigualdad y sobre todo el tema económico y financiero.
Al ir en el coche hacia el trabajo, nuevamente escucho las noticias en la radio donde retoman la problemática que enfrentará México durante el cierre de este año y los venideros. Es decir, estamos viviendo y enfrentando un desconcierto que tenemos que resolver, aunado al rezago que ya enfrentamos como país, si bien México cuanta con 106 682 518 millones de personasi y según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo tenemos un Índice de Desarrollo Humano de 0.802ii (donde 1 es el máximo, en el cual se mide el grado de escolarización, longevidad y el Producto Interno Bruto por habitante) quiere decir que de forma general estamos bien, sin embargo cuando analizamos nuestra realidad tenemos que más del 60% de la población vive en pobreza, solo el 45.5% de la población tiene condición de aseguramiento en saludiii y de la población económicamente activa (45,460,003 personas) el 4.15% no tiene empleoiv.





