Integrantes de la agrupación Sin Maíz no hay País consideraron un triunfo la determinación de la Comisión del Codex Alimentarius de etiquetar los productos transgénicos; México deberá asumir la nueva normativa y garantizar el derecho de los consumidores a saber qué comen.
Tras 20 años de discusión, en dicho organismo internacional –creado en 1963 por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura y la Organización Mundial de la Salud para desarrollar de forma conjunta normas alimentarias para proteger la salud de consumidores y asegurar prácticas de comercio claras– estableció la nueva directriz al ser aprobada por la delegación estadunidense.
