Por: Antonio Vives
Afortunadamente algunos se han tomado muy en serio lo que el hacer bien puede rendir frutos y están aprovechando diferentes aspectos de la inversión responsable. En este caso el nombre ya lleva implícito el resultado deseado: lograr impacto. No se trate de invertir solamente en instrumentos que rindan beneficios, o de invertir en empresas que tengan prácticas responsables, se trata de invertir en proyectos y programas que tengan un objetivo social, que rindan beneficios y que tengan un impacto tangible y medible.
Es el último grito entre los que se dedican a inversiones responsables, pero que quieren apreciar el impacto.

Las invitaciones a fiestas llueven y siendo mi personalidad tan afable, debía recibir bastantes. Así ocurrió, por lo que después de estudiar mis alternativas, decidí decantarme por la reunión de mi amiga Isabela. Después de todo, era la mejor opción… por supuesto que hablo de Isabela y no del evento. De mirada verde acerada, piel nívea, con un coqueto lunar cerca de su ojo derecho y una sonrisa que puede asesinar dragones, Isabela es también editora de una prestigiosa revista de negocios. La elección fue simple. (¡Y dicen que los hombres somos difíciles de descifrar, pfff!)