La industria mexicana enfrentará en los próximos cinco años leyes ambientales más rígidas que las de sus socios comerciales en perjuicio de la competitividad internacional, pues habrá restricciones fiscales al uso de combustibles fósiles, comercio de emisiones obligatorio y limitantes geográficas para instalación de plantas.
Un estudio elaborado por las Cámaras Nacionales de la Industria de la Transformación, así como de la Industria del Hierro y el Acero, reveló que la Ley General de Cambio Climático que ya aprobó el Senado mexicano y analiza la Cámara de Diputados, rebasa los requerimientos ambientales existentes incluso en los países desarrollados.


