Potenciar los valores de la responsabilidad social empresarial constituye un objetivo imprescindible para la recuperación económica, la generación de confianza y la creación de valor. El autor reflexiona sobre el papel de la RSE en ese contexto
En tiempos de incertidumbre, cuando el futuro ya parece gastado y la incapacidad decisoria de muchos dirigentes resulta patente, numerosos ciudadanos siguen buscando certezas que les ayuden a vivir, que les comprometan a conseguir un mundo mejor para todos los que creen que es posible sentar las bases del porvenir desde planteamientos antropocéntricos, donde las personas y los valores ocupen el lugar protagonista que nunca debieron perder. De poco sirve tener sociedades ricas (?) y democráticas si en su actuar las élites políticas y económicas no muestran, y demuestran, decencia y respeto hacia sus conciudadanos. Como escribe Jeffrey Sachs (El precio de la civilización, 2012), estamos dejando el civismo en el camino y “si no restauramos los valores de la responsabilidad social, no puede haber ninguna recuperación económica significativa y sostenible”.