Por: María José Evia H. Google
Últimamente parece que todos, desde tu abuelita hasta tu primo de 10 años, pasando por tu jefe y tu marca favorita de zapatos, están en alguna red social. El concepto es tan amplio que abarca casi toda la red como la conocemos ahora: una red social es una página de internet que no se limita a presentar información, sino que necesita de la interacción del usuario para funcionar.
Esta forma de navegar significa que, cada vez más, somos los individuos los que hacemos el contenido que está en línea. Las redes sociales sirven para compartir opiniones sobre una película, para publicar de cocina o para mostrarle a todos los amigos cómo se puso la fiesta del sábado por medio de un álbum de fotos. Estas mismas características son las que están cambiando la forma en la que empresas e instituciones se dirigen a sus clientes; hoy en día, casi todas las campañas tienen un componente social: “sube una foto”, “cuéntanos tu historia”, “comparte la imagen”, “mándanos tus ideas”.
La llamada Web 2.0 presenta una gran oportunidad para que la sustentabilidad y la responsabilidad empresarial dejen de ser un tema del que unos pocos se interesan y llegue a las masas. Con más de mil millones de usuarios activos al mes en Facebook, Pinterest creciendo como la espuma y los blogs manteniendo su popularidad, todas las redes sociales tienen un espacio para un poco más de verde.