El número de personas que padecen hambre crónica en el mundo ha descendido por debajo de los mil millones, la primera caída que registra en 15 años.
El declive obedece a las abundantes cosechas obtenidas en lo que va del año, así como al abaratamiento de la comida, superada la crisis alimentaria que entre 2007 y 2008 provocó episodios de violencia en varios países en desarrollo, según un informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) publicado ayer.
Sin embargo, el organismo advirtió que la cifra de 925 millones de personas subalimentadas sigue siendo “inaceptablemente alta”.


