Columna: Factor Energía
La reunión del G-20 en Corea pareció anteceder a la Cumbre de Cancún del COP16, pero realmente son parte de un continuo de reuniones ministeriales, presidenciales y de cuanto alto nivel podamos imaginar alrededor del cambio climático.
Las cumbres, como eventos aislados, difícilmente son eventos en los que pudiera pensarse que se concluirá con algo. Las soluciones reales provienen de la labor previa de grupos de trabajo en donde se estipulan las propuestas técnicas. El verdadero problema está en los compromisos que dichas propuestas técnicas implican, y es ahí cuando se empantanan los acuerdos protocolarios, que hacen que una gran Cumbre declare haber sido exitosa.


