Ambiental

Mexicanos relegan ecología; hay asuntos más importantes, dicen

A unos días del inicio de la Conferencia sobre Cambio Climático COP-16 que se celebrará en Cancún y ante la culminación de la Cumbre Climática Mundial de Alcaldes, la opinión pública nacional se encuentra dividida sobre la prioridad que debe tener el calentamiento global en relación con otros problemas, como los económicos o de inseguridad, así lo revela la más reciente encuesta telefónica nacional BGC-Excélsior.

No obstante, existe preocupación por el cambio climático y se piensa que México debe comprometerse a bajar sus emisiones de gases que lo provocan, aunque sea costoso, ello a pesar de que países como Estados Unidos no lo hagan.

La población está consciente del calentamiento global, 93% piensan que sí está ocurriendo; la mayoría, 74%, lo considera un problema serio.

Asimismo, los habitantes de México conocemos cada vez más las afectaciones que este fenómeno puede provocar en el país, especialmente cambios de temperatura, falta de agua y desastres naturales, como las inundaciones o las sequías.

Después de dos años de dificultades económicas reales, manifiestas en poco crecimiento económico y mayor desempleo, las prioridades cambian y las necesidades económicas recuperan terreno entre la opinión pública nacional frente a las ecológicas.

Mientras que antes de la crisis, en junio de 2007, casi dos terceras partes preferían el cuidado del medio ambiente, aunque “costara” un poco, ahora las opiniones se encuentran divididas: crece en 15 puntos el porcentaje de entrevistados que prefieren crecimiento económico, aunque pueda haber algunos daños al medio ambiente.

Así, 43% se inclina, por el progreso económico, cifra muy parecida y a 47% que piensan que el cuidado ecológico debe tener preponderancia.

En tanto, sobre la preferencia que debe tener el problema del aumento en la temperatura promedio global, también se observan puntos de vista encontrados, pues el 43% dice que debe ser la prioridad, en tanto 44% cree que hay otros asuntos que merecen ser atendidos primero, como la pobreza, el desempleo o la inseguridad.

Las cumbres climáticas mundiales, como la próxima a llevar se a cabo en Cancún, suelen alcanzar acuerdos poco relevantes debido a la dificultad para asignar responsabilidades y para acordar medidas aceptables para todos los participantes.

Los mexicanos nos asignan la responsabilidad de enfrentar el calentamiento global sólo a los países más desarrollados, percibidos como principales causantes del problema, pues consideran necesaria la cooperación de todas las naciones, sean ricas o pobres (93%).

Además, frente a la inconformidad de Estados Unidos al considerar injusta la presión para obligarlo a reducir su emisión de gases de efecto invernadero sin que esa demanda sea similar hacia otras naciones altamente contaminantes 76% de la población mexicana cree que la obligación de bajar la emisión de esos contaminantes debe ser equitativa, incluidos los países menos desarrollados.

Algunas naciones no creen justo o útil disminuir sus emisiones si Estados Unidos no lo hace, pues creen que el sacrificio en inversiones costosas y afectaciones económicas deben ser parejo. En el caso del país, 78% de sus habitantes creen que México sí debe comprometerse a bajar las emisiones de esos contaminantes en una cantidad específica aún si Estados Unidos no conviene lo mismo.

Por la situación actual del cambio climático, la opinión pública mexicana, 72%, piensa que todos los países deben acordar disminuir forzosamente sus emisiones de gases generadores del problema en la proporción que se haya determinado –como fue el caso de la propuesta de reducción del 5% en el Protocolo de Kyoto– y no dejar esa decisión a la voluntad de cada nación.

Pese a que la COP-16 se realizará en el país, la población está ajena a ese encuentro sobre cambio climático en Cancún. Apenas 30% sabe que se va a celebrar ese evento, aún cuando sólo faltan unos días para que comience.

La Cumbre de Cancún se da un entorno donde el anfitrión, el gobierno de Felipe Calderón, genera la impresión de realizar labores insuficientes para proteger el medio ambiente y la naturaleza (poco, 44%; nada, 21%). Incluso la mayoría de la población no sabe (58%) o no ve (20%) acciones oficiales para contribuir a evitar el calentamiento global.

En lo individual, los ciudadanos creen que están haciendo algo para ayudar a detener el cambio climático; 22% piensa que lo hace no tirando basura en la calle, 18% afirma que ahorra energía eléctrica, 15% dice que contribuye usando menos el automóvil, entre otras medidas mencionadas.

Fuente: Excélsior, Nacional p. 23.
Publicada: 22 de noviembre.

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