El 90 por ciento de las emisiones que se generan en un evento de esta clase proceden del transporte, tanto de los ponentes como del material utilizado durante su desarrollo.
El transporte por avión y carretera de una persona que viaja desde Argentina hasta Ávila supone una emisión a la atmósfera de tres toneladas de dióxido de carbono (CO2). Si su propósito es acudir a una cita que dura más de un día necesitará dormir en un hotel y desplazarse por la ciudad varias veces, lo que también genera emisiones.




