Las acciones proactivas que favorecen el liderazgo y desarrollo profesional de las mujeres son una decisión de negocios inteligente. Según cifras del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), si México incorporara 8.2 millones de mujeres al mercado laboral formal en los próximos 10 años, fomentaría un crecimiento adicional del PIB del 15% para el 2030 (con el 2020 como base). En este sentido, Aleatica, operadora global de infraestructura de transporte, ha identificado una oportunidad clave para impulsar un cambio significativo.
En su último Informe de Sostenibilidad, se indica que la brecha salarial de género se redujo en un 4%. Actualmente, el 37% de su plantilla está conformada por mujeres y el 29% de las posiciones ejecutivas son ocupadas por ellas. Además, su Consejo de Administración cuenta con dos consejeras independientes con amplia experiencia y trayectoria profesional. Estos esfuerzos le valieron el reconocimiento de 50/50 Women on Boards y Women Corporate Directors, que colocan a Aleatica como una de las 15 empresas con mayores avances en inclusión de género en los mercados de capitales y deuda en México.
Para reforzar su estrategia en Diversidad, Equidad e Inclusión (DEI), con el apoyo de Mercer Consulting, la compañía realizó un diagnóstico situacional en la materia y, a partir de este análisis, estableció una Política y conformó un Comité Global DEI con representantes de los siete países donde opera, asegurando la institucionalización de sus iniciativas.
Como parte de la implementación de la estrategia DEI, la empresa ha puesto en marcha acciones concretas para incrementar la participación de mujeres:
Se fomenta su inclusión en procesos de selección de personal.
Se fomenta el crecimiento profesional, para ello, se trabaja en alianzas con universidades para atraer talento femenino en etapas tempranas de sus carreras. Asimismo, se implementa un programa dirigido a recién graduadas en Ingeniería Civil, Industrial y Mecánica, ofreciendo mentorías con líderes de la empresa.
Este es un factor clave al considerar que en México la participación de mujeres representa sólo el 33% en carreras de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM por sus siglas en inglés).
“Aunque parezca obvio, para que las perspectivas y voces de las mujeres sean consideradas en los procesos de toma de decisiones, ellas deben tener un lugar en la mesa”, comentó Rubén López, CEO de Aleatica México.
Dado que lo que no se mide no se mejora, la evaluación del progreso de la empresa se basa en indicadores específicos como:
Incrementar 5% en 2025 el número de mujeres en posiciones ejecutivas.
Incrementar 5% de mujeres en posiciones de mandos medios en 2025, para promover el talento de futuras líderes ejecutivas.
Lograr que al menos el 85% de las personas del equipo de Aleatica perciba su entorno como libre de acoso y discriminación para 2025.
En Aleatica la equidad de género es clave para el crecimiento. Con acciones concretas, mide y fortalece el liderazgo femenino, elimina las barreras y crea oportunidades reales para quienes colaboran en su equipo. Llegar a la meta es un esfuerzo continuo y la empresa tiene el compromiso de liderar este cambio con el ejemplo.
En un mundo en el que la crisis climática y social exige respuestas inmediatas, los líderes en sostenibilidad deben estar preparados para enfrentar grandes desafíos. No basta con tener buenas intenciones; se requiere conocimiento, estrategia y resiliencia para impulsar cambios significativos dentro de las organizaciones y comunidades.
El rol de quienes encabezan estas iniciativas no solo implica diseñar soluciones innovadoras, sino también involucrar a distintos actores y generar impacto a largo plazo. Estas cinco claves ayudarán a los líderes en sostenibilidad a desempeñar su papel con eficacia y compromiso.
5 claves para los nuevos líderes en sostenibilidad
1. Atiende primero las cuestiones básicas
Para abordar la sostenibilidad de manera efectiva, es crucial asegurarse de que todos comprendan los conceptos fundamentales. Puede resultar tentador enfocarse en soluciones complejas, pero sin una base sólida, el impacto será limitado. Explicar con claridad qué es la sostenibilidad, cuáles son sus desafíos y por qué es urgente actuar es el primer paso para generar compromiso.
Muchas personas no piensan en estos temas de forma cotidiana, por lo que repetir “lo básico” no es una pérdida de tiempo, sino una inversión en educación y sensibilización. Incorporar a nuevos aliados en la conversación desde sus conocimientos previos fortalecerá el movimiento hacia la sostenibilidad. Además, esto permitirá crear una narrativa accesible y convincente que facilite la toma de decisiones dentro de las empresas y gobiernos.
Los líderes en sostenibilidad deben ser comunicadores efectivos, capaces de traducir temas complejos en mensajes comprensibles y persuasivos. Esto les permitirá influir en sus equipos, inversionistas y consumidores, generando un cambio cultural en la forma en que se entiende y prioriza la sostenibilidad en diferentes sectores.
2. Prioriza tu bienestar para evitar el agotamiento
Liderar en sostenibilidad implica enfrentar constantemente problemas urgentes y muchas veces desalentadores. La sobrecarga emocional y el agotamiento son riesgos reales para quienes se dedican a esta labor. Para mantenerse en el tiempo, es fundamental encontrar un equilibrio entre la pasión por el cambio y el autocuidado.
Construir una red de apoyo con personas que comparten valores similares puede ayudar a aliviar el estrés. Además, actividades como la meditación, el ejercicio o el arte pueden ser clave para mantener la energía y la motivación. Un líder en sostenibilidad debe ser un ejemplo de resiliencia y bienestar, ya que el liderazgo sostenible no solo se trata del medioambiente, sino también de la sostenibilidad personal y profesional.
Es importante también establecer límites claros entre la vida personal y laboral. La sensación de urgencia que acompaña a los problemas de sostenibilidad puede llevar a un activismo constante que, sin una adecuada gestión del tiempo, puede afectar la productividad y la salud mental. La planificación estratégica y la delegación de tareas son habilidades esenciales para evitar el desgaste emocional y maximizar el impacto a largo plazo.
3. Entiende que nadie puede hacerlo solo
El impacto real en sostenibilidad no proviene de esfuerzos aislados, sino de la colaboración entre sectores y actores diversos. Ninguna organización puede abordar por sí sola la crisis climática o la desigualdad social, pero cada una puede contribuir desde su rol específico.
En lugar de buscar la “solución perfecta”, los líderes en sostenibilidad deben centrarse en las oportunidades de acción dentro de su entorno. Cuestionarse si se está en el sector “correcto” es menos productivo que aprovechar los recursos disponibles para generar cambios desde cualquier posición. Desde las grandes corporaciones hasta los emprendedores sociales, cada actor tiene un papel crucial en la transición hacia una economía más sostenible.
Fomentar la colaboración entre gobiernos, empresas y sociedad civil es clave para alcanzar metas globales de sostenibilidad. La implementación de políticas públicas alineadas con estrategias empresariales responsables puede generar soluciones integradas y escalables. Además, las alianzas estratégicas permiten compartir conocimientos, recursos y tecnologías que optimicen el impacto de las iniciativas sostenibles.
4. Evalúa cuándo y con quién colaborar
Si bien la colaboración es esencial, también conlleva costos en términos de tiempo y recursos. No todas las alianzas serán beneficiosas, y es clave evaluar si los objetivos están alineados antes de comprometerse con un proyecto conjunto.
Las asociaciones efectivas se construyen con actores que aportan habilidades complementarias y que comparten una visión clara. En algunos casos, coordinar esfuerzos con otra organización puede ser más costoso que productivo. Un líder debe tener criterio para identificar colaboraciones que realmente generen valor.
Es fundamental analizar los incentivos de cada parte involucrada para asegurar que la alianza sea genuina y mutuamente beneficiosa. Las colaboraciones mal estructuradas pueden resultar en pérdida de tiempo, recursos y credibilidad. Además, establecer métricas claras de éxito y mecanismos de seguimiento garantizará que los esfuerzos conjuntos realmente contribuyan a los objetivos de sostenibilidad.
5. Aprende a optimizar los recursos disponibles
Uno de los grandes desafíos de la sostenibilidad es la falta de financiamiento y apoyo. Muchas iniciativas funcionan con recursos limitados, lo que obliga a los equipos a ser creativos y eficientes. Desarrollar habilidades multifuncionales y simplificar procesos es esencial para maximizar el impacto.
Aprovechar herramientas tecnológicas accesibles y fomentar la innovación con los recursos disponibles puede marcar la diferencia. Los líderes en sostenibilidad deben ser estrategas que encuentren soluciones prácticas y viables dentro de sus propias limitaciones. Adoptar enfoques como la economía circular y la digitalización permite reducir costos y mejorar la eficiencia operativa.
Además, es fundamental generar modelos de negocio sostenibles que integren el impacto social y ambiental en la rentabilidad financiera. La inversión en investigación y desarrollo puede facilitar la creación de soluciones innovadoras que no solo mitiguen los problemas actuales, sino que también prevengan futuros desafíos.
Desafíos y oportunidades del liderazgo en sostenibilidad
El liderazgo en sostenibilidad requiere una combinación de conocimientos técnicos, habilidades interpersonales y una mentalidad resiliente. Los nuevos líderes deben estar dispuestos a cuestionar el status quo y desafiar las estructuras tradicionales que perpetúan la crisis climática y social.
Sin embargo, también es importante reconocer que el cambio es progresivo. Cada pequeña acción suma y contribuye a un impacto mayor. El reto no es solo tener grandes ideas, sino implementar estrategias efectivas que generen transformaciones reales en las organizaciones y comunidades.
En este contexto, la capacidad de inspirar y movilizar a otros se vuelve un activo fundamental. Un líder en sostenibilidad no solo actúa, sino que también empodera a otros para sumarse a la causa, creando redes de impacto con un compromiso duradero.
Un liderazgo con propósito
Ser un líder en sostenibilidad hoy implica mucho más que diseñar estrategias ecológicas o implementar programas corporativos. Requiere una visión integral, un compromiso constante y la capacidad de navegar en un entorno desafiante sin perder el enfoque en el bienestar propio y de los demás.
Los retos son grandes, pero también lo es la oportunidad de transformar el futuro. Al aplicar estas cinco claves, los nuevos líderes en sostenibilidad podrán generar un impacto significativo y duradero, guiando el camino hacia una economía y sociedad más equitativa y resiliente.
México enfrenta una serie de desafíos estructurales que afectan su desarrollo económico, social y ambiental. Desde la inseguridad hasta la crisis del agua, estos problemas impactan directamente la calidad de vida de millones de ciudadanos y frenan el crecimiento del país. La falta de soluciones efectivas ha permitido que muchas de estas problemáticas persistan por décadas, generando desigualdad, desconfianza en las instituciones y afectaciones en sectores clave como la educación, la salud y el empleo.
Para atender los problemas más grandes en México, es necesario un enfoque integral que involucre a gobiernos, empresas y sociedad civil. Reformas estructurales, inversiones estratégicas y la participación activa de la ciudadanía pueden marcar la diferencia en la construcción de un futuro más equitativo y sostenible. A continuación presentamos algunos de los desafíos que enfrenta nuestro país y algunas soluciones viables que podrían aplicarse para transformar el país y garantizar mejores condiciones para las generaciones presentes y futuras.
Los 15 problemas más grandes de México y cómo solucionarlos
1. Inseguridad y violencia
La inseguridad es uno de los problemas más grandes en México, con altos índices de homicidios, secuestros y delitos de alto impacto. La presencia del crimen organizado y la falta de confianza en las instituciones policiales agravan la percepción de inseguridad en la población, afectando la calidad de vida y el desarrollo económico.
Para reducir la violencia, es necesario fortalecer el estado de derecho mediante una reforma profunda en las instituciones de seguridad y justicia. Invertir en la profesionalización de los cuerpos policíacos, mejorar la coordinación entre niveles de gobierno y fortalecer la prevención del delito con programas comunitarios y de educación son estrategias clave.
2. Corrupción
La corrupción es un obstáculo para el desarrollo del país, afectando la eficiencia del sector público y la confianza de los ciudadanos en las instituciones. Casos de desvío de recursos, sobornos y enriquecimiento ilícito han debilitado la credibilidad del gobierno y de las empresas privadas.
Para combatir la corrupción, se requiere una aplicación estricta de las leyes, con sanciones severas para los responsables. Además, es fundamental fortalecer la transparencia gubernamental mediante el uso de tecnologías digitales, auditorías independientes y la promoción de la participación ciudadana en la vigilancia del gasto público.
3. Pobreza y desigualdad
Más del 40% de la población mexicana vive en condiciones de pobreza, enfrentando dificultades para acceder a educación, salud y empleo digno. La brecha entre ricos y pobres sigue creciendo, lo que limita las oportunidades de desarrollo para millones de personas.
Para reducir la pobreza, es necesario implementar políticas de inclusión social que fomenten la educación de calidad, el acceso a servicios básicos y la creación de empleos bien remunerados. Programas de apoyo a pequeños negocios y cooperativas pueden impulsar la economía local y mejorar la distribución de la riqueza.
4. Educación deficiente
El sistema educativo mexicano enfrenta deficiencias en infraestructura, calidad de enseñanza y acceso equitativo. Muchos estudiantes no terminan sus estudios debido a la falta de recursos o a la necesidad de incorporarse tempranamente al mercado laboral.
Mejorar la educación en México requiere una inversión sostenida en capacitación docente, infraestructura escolar y tecnología educativa. Además, es clave modernizar los planes de estudio para adaptarlos a las necesidades del mercado laboral actual y fomentar la educación dual para combinar teoría y práctica.
5. Sistema de salud insuficiente
El acceso a servicios de salud de calidad es limitado en muchas regiones del país, especialmente en comunidades rurales e indígenas. La falta de hospitales, personal médico y medicamentos agrava la situación, dejando a millones de personas sin atención adecuada.
Para mejorar el sistema de salud, es necesario aumentar el presupuesto en infraestructura hospitalaria y garantizar la distribución equitativa de recursos médicos. La digitalización de los expedientes clínicos y el fortalecimiento de la telemedicina pueden facilitar el acceso a la atención médica en zonas alejadas.
6. Falta de empleo digno
El desempleo y la informalidad laboral afectan a millones de mexicanos, quienes carecen de prestaciones sociales y estabilidad económica. La precarización del trabajo limita el crecimiento personal y la movilidad social de los trabajadores.
Para generar más empleo digno, es fundamental incentivar la inversión en sectores estratégicos como la tecnología y la manufactura avanzada. Además, promover la formalización de empresas mediante incentivos fiscales y capacitación empresarial puede mejorar las condiciones laborales y salariales.
7. Cambio climático y contaminación
México enfrenta problemas ambientales graves, como la deforestación, la contaminación del aire y del agua, y el agotamiento de los recursos naturales. La sobreexplotación y la falta de regulación han afectado la biodiversidad y la calidad de vida en varias regiones del país.
Para mitigar el impacto ambiental, es crucial fortalecer las leyes de protección ecológica y fomentar el uso de energías renovables. Programas de reforestación, gestión adecuada de residuos y educación ambiental son esenciales para construir una cultura de sostenibilidad.
8. Transporte público ineficiente
El transporte público en muchas ciudades mexicanas es insuficiente, inseguro y poco accesible. Esto provoca congestión vehicular, altos tiempos de traslado y un impacto negativo en la calidad de vida de los ciudadanos.
Para mejorar la movilidad urbana, se debe invertir en infraestructura de transporte sostenible, como sistemas de metro y autobuses eléctricos. También es necesario promover el uso de bicicletas y regular mejor el transporte concesionado para garantizar seguridad y eficiencia.
9. Derechos humanos vulnerados
En México persisten violaciones a los derechos humanos, incluyendo desapariciones forzadas, violencia de género y represión contra activistas. La impunidad en estos casos refuerza un clima de desprotección y desconfianza hacia las autoridades.
Fortalecer el respeto a los derechos humanos requiere una política integral que garantice la justicia y reparación para las víctimas. Además, es vital impulsar campañas de sensibilización y programas de protección para grupos vulnerables, incluyendo mujeres, periodistas y defensores del medio ambiente.
10. Crisis del agua
México enfrenta una crisis hídrica debido a la sobreexplotación de los acuíferos y la contaminación de ríos y lagos. La falta de acceso al agua potable afecta a comunidades rurales y urbanas, generando problemas sanitarios y económicos.
Para resolver este problema, es esencial implementar políticas de uso eficiente del agua, invertir en infraestructura de saneamiento y fomentar la captación de agua de lluvia. La educación sobre el consumo responsable y la reducción del desperdicio son claves para la sustentabilidad hídrica en el país.
Estos son solo algunos de los problemas más grandes en México, pero con soluciones adecuadas y el compromiso de todos los sectores, es posible avanzar hacia un país más equitativo y próspero. A medida que abordemos estos desafíos, se podrá mejorar la calidad de vida de millones de personas y construir un futuro más sostenible para las próximas generaciones.
🚱 ¿Sabías que el 16.1% de los hogares en México enfrenta inseguridad del agua moderada o severa?
La ENSANUT expone una realidad preocupante sobre el acceso al agua en el país. 🌍💧
El alto costo de la vivienda y la falta de financiamiento accesible impiden que muchas familias mexicanas puedan adquirir un hogar digno. La proliferación de asentamientos irregulares genera problemas de infraestructura y servicios básicos.
Para garantizar el acceso a la vivienda, es necesario promover políticas de financiamiento asequible y proyectos de construcción sustentable. La regularización de asentamientos y el desarrollo de viviendas sociales con acceso a servicios básicos pueden mejorar las condiciones de vida de millones de personas.
12. Discriminación y racismo
México sigue enfrentando problemas de discriminación hacia comunidades indígenas, afrodescendientes, personas con discapacidad y la comunidad LGBTQ+. Estas prácticas limitan el acceso a derechos fundamentales como la educación, el empleo y la salud, perpetuando desigualdades estructurales.
Para combatir la discriminación, es esencial fortalecer las leyes antidiscriminatorias y promover campañas de concientización desde la educación básica. Las empresas e instituciones deben implementar políticas de inclusión y equidad, asegurando oportunidades justas para todos los ciudadanos sin importar su origen, género u orientación.
13. Impunidad y debilidad del sistema judicial
La falta de justicia en México es un obstáculo para el desarrollo, ya que muchos crímenes quedan sin castigo. La impunidad fomenta la corrupción, la violencia y la desconfianza en las instituciones, debilitando el estado de derecho y afectando a toda la sociedad.
Para mejorar el sistema judicial, es clave garantizar investigaciones eficientes y sanciones ejemplares. La digitalización de procesos, la capacitación de jueces y fiscales, así como la independencia del poder judicial, son fundamentales para fortalecer la justicia y reducir la impunidad.
14. Desperdicio de alimentos
Cada año, México desperdicia millones de toneladas de comida mientras más de 53 millones de personas enfrentan inseguridad alimentaria. La mala gestión en la producción, distribución y consumo de alimentos contribuye a este problema, generando impactos ambientales y sociales negativos.
Para reducir el desperdicio de alimentos, es necesario mejorar la logística de distribución y fomentar programas de rescate alimentario. Iniciativas como bancos de alimentos, incentivos fiscales para donaciones y educación sobre el consumo responsable pueden ayudar a optimizar el uso de los recursos.
15. Falta de inversión en ciencia y tecnología
México destina un porcentaje mínimo de su PIB a la investigación y el desarrollo tecnológico, lo que limita la innovación y la competitividad global. La escasez de incentivos para científicos y emprendedores frena el crecimiento de sectores estratégicos como la biotecnología y la inteligencia artificial.
Para impulsar la ciencia y la tecnología, es imprescindible aumentar la inversión pública y privada en investigación. La creación de centros de innovación, programas de financiamiento para startups tecnológicas y alianzas con universidades pueden posicionar a México como un país competitivo en el ámbito global.
Con estas acciones, podemos enfrentar los problemas más grandes en México y generar cambios positivos en nuestra sociedad. Apostar por soluciones estructurales y sostenibles permitirá construir un país más justo, equitativo y con mayores oportunidades para todos.
El papel de la sociedad en la transformación del país
Si bien los gobiernos juegan un papel crucial en la solución de los problemas estructurales, la participación de la sociedad es igual de importante. La exigencia ciudadana, la denuncia de irregularidades y el involucramiento en iniciativas de cambio pueden acelerar la implementación de soluciones efectivas. Cada persona, desde su ámbito de acción, puede contribuir a la mejora de su entorno.
El sector privado también tiene una gran responsabilidad en el desarrollo sostenible del país. La implementación de políticas de responsabilidad social empresarial, la generación de empleos dignos y la adopción de tecnologías limpias pueden reducir significativamente problemas como la desigualdad, la corrupción y el cambio climático. La colaboración entre empresas, gobierno y ciudadanía es clave para impulsar un cambio real.
Además, el fortalecimiento de la educación cívica y la promoción de valores como la transparencia, la equidad y el respeto a los derechos humanos pueden generar una cultura de cambio a largo plazo. Invertir en la formación de ciudadanos críticos y comprometidos con su comunidad permitirá construir un México más fuerte, justo y resiliente ante los desafíos del futuro.
Un México con oportunidades para todos
Resolver los problemas más grandes en México requiere un esfuerzo coordinado y sostenido por parte de todos los sectores de la sociedad. La inseguridad, la corrupción y la falta de acceso a servicios básicos no son problemas insuperables, pero sí demandan soluciones estratégicas y compromisos a largo plazo. Es fundamental que los ciudadanos, las empresas y el gobierno trabajen en conjunto para implementar cambios profundos y estructurales.
Si se fomenta una cultura de legalidad, transparencia e innovación, México podrá avanzar hacia un modelo de desarrollo más equitativo y sostenible. La clave está en fortalecer las instituciones, mejorar la educación y promover la inclusión social, permitiendo que todas las personas tengan acceso a oportunidades de crecimiento. Con acciones concretas y un compromiso real, es posible construir un país donde el bienestar y la prosperidad sean una realidad para todos.
Con una asistencia récord de más de 500 empresas, expertos en sostenibilidad y representantes del sector público, el Segundo Foro ESG Nuevo León 2025 organizado por la Secretaría de Igualdad e Inclusión se consolidó como un espacio clave para la construcción de un futuro empresarial más competitivo y responsable.
Desde el Auditorio de EGADE Business School, el evento abordó el papel fundamental de la sostenibilidad social como un factor de competitividad y transformación empresarial, poniendo sobre la mesa un mensaje claro: las empresas que no integren la igualdad y la inclusión en su cadena de valor quedarán rezagadas en el mercado global.
Durante la conferencia de clausura, la Secretaria Martha Herrera subrayó que en Nuevo León la resiliencia es entendida como una construcción de alianzas.
Herramientas como la Constancia de Contribución e Impacto Social, dijo, han permitido a muchas empresas medir y reportar la inversión en resiliencia social, asegurando que cada peso invertido está generando un gran valor sostenible.
“Desde la Secretaría de Igualdad e Inclusión hemos acompañado a las empresas en la creación de estrategias que generen bienestar social y al mismo tiempo fortalezcan su competitividad. La sostenibilidad no vista como un tema aislado sino como un compromiso colectivo que involucra al sector privado, al gobierno y a la sociedad civil”, destacó la funcionaria estatal.
Durante el foro se presentó el Premio Igualdad e Inclusión Corporativa 2025, galardón que tendrá 2 categorías Compromiso Social y Proyectos de Inversión Social el cual reconocerá a las empresas comprometidas con la sostenibilidad social y brindará acompañamiento para ayudarlas a fortalecer su impacto social, generar estrategias más efectivas y facilitar su acceso a certificaciones internacionales.
El registro para las empresas que deseen participar será del 5 de marzo al 30 de mayo.
Con el lanzamiento del Premio, Nuevo León se coloca a la cabeza en la promoción de empresas que no solo buscan el éxito financiero, sino que están dispuestas a transformar su entorno y generar impacto positivo real.
El objetivo, señaló la Secretaria Martha Herrera es que más empresas puedan adoptar estándares globales de igualdad, inclusión y responsabilidad social, generando beneficios tanto para su operación como para la comunidad.
El evento contó con la participación de líderes de empresas globales, quienes compartieron su experiencia en la integración de ESG en sus modelos de negocio:
Tendencias Globales en ESG – Hernando Aguilera, CEO de Social Value Institute, presentó las últimas estrategias en sostenibilidad social como ventaja competitiva.
Casos de Éxito en Sostenibilidad y Competitividad – Empresas como Heineken, Nestlé, Clarios, Natura México y el Centro de Empresas Conscientes del Tec de Monterrey demostraron cómo ESG ya es un factor clave en la toma de decisiones estratégicas.
El Propósito Empresarial como Motor de Transformación – Dr. Boyd Cohen (EGADE Business School) analizó el papel de la innovación y la sostenibilidad en el éxito empresarial.
FIFA Y SU LEGADO ESG – Representantes de FIFA explicaron cómo el mundial 2026 generará impacto social y ambiental positivo, de igual forma la manera en que se aplicará criterios ESG en la organización de la Copa. Se resaltó el efecto positivo que traerá este enfoque en la región, especialmente en generación de empleo y desarrollo de infraestructura inclusiva.
Inteligencia Artificial para Medición y Reportes ESG – Elida Godínez Ramírez (IBM) mostró cómo la tecnología está revolucionando la medición del impacto social y ambiental en las empresas.
El Segundo Foro ESG Nuevo León 2025 no solo reafirmó el compromiso del estado con la agenda ESG, sino que dejó claro que las empresas que quieran permanecer en el mercado global necesitan un enfoque integral en sostenibilidad social.
En el evento estuvieron presentes Mauricio Canseco Cavazos, Subsecretario de Inversión Social y Alianzas Estratégicas y Juan Carlos Meade, Director de Alianzas Estratégicas de la Secretaría de Igualdad e Inclusión, así como Eva María Guerra, Decana Asociada de la EGADE Business School.
A las barreras que enfrentan las mujeres en el mundo laboral se suma una condición fisiológica ineludible: la menstruación. Este proceso natural sigue estando rodeado de estigmas que limitan su reconocimiento en el entorno corporativo. Según el estudio Menstruación y productividad laboral y la información proporcionada por El Economista, el 35% de las trabajadoras ha sufrido consecuencias económicas, como descuentos salariales, debido a ausencias por malestares menstruales.
La falta de políticas empresariales sobre el tema impide que las colaboradoras cuenten con medidas de apoyo para mitigar su impacto en la productividad. Solo cuatro estados en México han implementado licencias menstruales: Colima, Hidalgo, Nuevo León y Michoacán. Aun así, solo el 9% de las mujeres en estas entidades han podido acceder a estos permisos, mientras que el 75% ha enfrentado dificultades para obtenerlos. Esto demuestra la falta de infraestructura y regulación que garantice el derecho de las trabajadoras a gestionar su salud menstrual sin repercusiones laborales.
Impacto en la productividad y bienestar laboral
Las molestias menstruales afectan directamente el desempeño laboral. Según el mismo estudio, el 53% de las mujeres sufre dolor durante su periodo, y en el 48% de los casos, este dolor es incapacitante. A pesar de ello, las trabajadoras deben cumplir con sus responsabilidades sin un marco de apoyo adecuado. Esta situación genera un dilema: asistir al trabajo en condiciones adversas o faltar con el riesgo de ser sancionadas.
El 91% de las encuestadas percibe una disminución en su productividad durante los días de mayor malestar. Este descenso está relacionado con la falta de medidas de mitigación, como la posibilidad de trabajo remoto o flexibilidad horaria. Las empresas que han implementado estas políticas reportan menores impactos en el rendimiento de sus colaboradoras, demostrando que un enfoque basado en el bienestar es una inversión que beneficia tanto a las empleadas como a la organización.
Los cambios hormonales asociados al ciclo menstrual también influyen en la energía y desempeño de las empleadas. Si bien la menstruación en el trabajo es un tema evitado en muchos entornos corporativos, su consideración podría optimizar el bienestar y la productividad general de las organizaciones. La concientización sobre estos efectos permitiría adaptar la carga laboral de manera estratégica, maximizando la eficiencia sin comprometer la salud de las trabajadoras.
Políticas empresariales y su implementación
En México, hay más de 24 millones de mujeres en la fuerza laboral, representando el 40% de la población trabajadora. A pesar de su presencia, sólo el 5% de las empleadas encuestadas afirma trabajar en empresas con políticas de apoyo ante molestias menstruales. Esta cifra es alarmante, pues evidencia la falta de iniciativas que reconozcan las necesidades de las trabajadoras.
Las estrategias empresariales implementadas incluyen licencias menstruales pagadas, flexibilidad horaria y home office. Sin embargo, solo el 11% de las organizaciones han integrado alguna de estas medidas en sus normativas internas. Estas políticas han sido adoptadas tanto por grandes corporaciones como por pequeñas y medianas empresas, lo que demuestra que no es una cuestión de recursos, sino de voluntad para generar un entorno laboral más equitativo.
El incremento en la visibilización de esta problemática podría reducir la brecha de género en el ámbito laboral. Implementar medidas de apoyo no solo mejoraría la salud y bienestar de las trabajadoras, sino que también impulsaría su desempeño y permanencia en el empleo. Las empresas que han optado por incluir licencias menstruales y flexibilización han observado una reducción en el ausentismo y un aumento en el compromiso de su talento femenino.
Pérdida de horas laborales y costos asociados a la menstruación en el trabajo
Las molestias menstruales tienen un impacto directo en la economía de las empresas. Se estima que el 45% de las trabajadoras ha faltado o intentado faltar al trabajo debido a los síntomas menstruales. Esta situación representa una pérdida significativa de horas laborales y afecta la continuidad operativa de las empresas, lo que, a largo plazo, tiene consecuencias económicas tanto para las empleadas como para los empleadores.
El cálculo del número de horas anuales perdidas por molestias menstruales refuerza la necesidad de contar con políticas organizacionales incluyentes. En un entorno laboral competitivo, la pérdida de talento femenino debido a la falta de condiciones adecuadas para su bienestar es un problema que las empresas no pueden permitirse ignorar. El reconocimiento de la menstruación en el trabajo como una variable que influye en la productividad permite diseñar estrategias para reducir el impacto de sus síntomas en las operaciones diarias.
Garantizar diagnósticos adecuados y tratamientos para condiciones como la dismenorrea severa también es fundamental. La trivialización del dolor menstrual perpetúa la desigualdad en el trabajo y limita las oportunidades de desarrollo profesional de las mujeres. Además, normalizar la conversación sobre la salud menstrual en los espacios laborales ayudaría a desestigmatizar el tema y a fomentar una cultura de apoyo y comprensión.
Hacia una cultura empresarial más incluyente
La integración de políticas que aborden la menstruación en el trabajo es un paso esencial para la equidad de género en el ámbito laboral. No se trata solo de garantizar permisos, sino de generar espacios donde la salud menstrual sea comprendida y atendida sin estigmas. En este sentido, es fundamental que las empresas establezcan canales de comunicación efectivos para que las trabajadoras puedan expresar sus necesidades sin temor a represalias.
A nivel nacional, es urgente ampliar la licencia menstrual, mejorar su accesibilidad y promover diagnósticos oportunos. Empresas y gobiernos tienen la responsabilidad de construir un entorno donde las mujeres puedan desempeñarse en igualdad de condiciones, sin que un proceso biológico natural sea motivo de penalización laboral. La normalización de estas políticas contribuiría no solo al bienestar de las trabajadoras, sino también al fortalecimiento de la competitividad y sostenibilidad de las organizaciones en el mercado actual.
La presencia de mujeres en posiciones de Alta Dirección ha sido un tema recurrente de discusión en los últimos años, sin embargo, los retos de las mujeres en la Alta Dirección siguen siendo diversos y complejos. A pesar de los avances en términos de equidad de género y la inclusión de mujeres en cargos directivos, persisten barreras como la discriminación, los sesgos inconscientes y la desigualdad de oportunidades. Este panorama refleja que las mujeres enfrentan una lucha constante no solo para acceder a estas posiciones, sino también para mantenerse en ellas, de acuerdo con El Economista.
El estudio de KPMG sobre “Mujeres de la Alta Dirección en México y Centroamérica 2025” evidencia que, aunque ha habido avances en la reducción de la percepción de discriminación, las dificultades continúan siendo una constante para muchas de ellas. Además, factores como el agotamiento (burnout), la falta de políticas de apoyo y la escasa participación en iniciativas clave representan otros desafíos significativos para las mujeres que logran acceder a altos cargos directivos. A continuación, exploramos algunos de los principales obstáculos que enfrentan las mujeres en su camino hacia y dentro de la Alta Dirección.
1. La discriminación: un obstáculo persistente para las mujeres en la Alta Dirección
Uno de los principales retos de las mujeres en la Alta Dirección sigue siendo la discriminación para promociones. De acuerdo con el estudio de KPMG, el 44% de las mujeres entrevistadas identifican los estereotipos y los sesgos inconscientes como barreras significativas en su ascenso dentro de las organizaciones. Aunque esta cifra representa una disminución respecto al 62% reportado en 2024, sigue siendo alarmante que casi la mitad de las mujeres enfrenten estos obstáculos.
Los sesgos inconscientes, las microagresiones y la falta de visibilidad para las mujeres continúan siendo problemáticas, especialmente cuando se consideran decisiones clave sobre ascensos o asignación de responsabilidades. A pesar de que más organizaciones están adoptando políticas de inclusión, la realidad para muchas mujeres sigue siendo un entorno de desigualdad, donde sus capacidades y logros no son reconocidos de igual forma que los de sus compañeros varones.
El informe también señala que la lucha contra estos estereotipos requiere un cambio cultural dentro de las organizaciones. La participación activa de los hombres y una mayor educación sobre la importancia de la igualdad de género son factores esenciales para transformar este panorama y garantizar que las mujeres tengan las mismas oportunidades para ascender a la Alta Dirección.
2. Desigualdad de oportunidades: un reto estructural que persiste
Otro de los retos de las mujeres en la Alta Dirección, ampliamente identificado en el estudio de KPMG, es la desigualdad de oportunidades para participar en iniciativas de alto impacto. El 38% de las mujeres encuestadas mencionan esta barrera como uno de los principales obstáculos para su desarrollo profesional. A menudo, las mujeres son excluidas de proyectos clave, como la transformación digital o la ciberseguridad, que son vistos como esenciales para el crecimiento de la organización y, a su vez, para la visibilidad y el avance en sus carreras.
Este desajuste en las oportunidades afecta de manera directa su capacidad para contribuir en las decisiones estratégicas de la empresa, limitando su potencial y afectando el desarrollo de sus habilidades. Además, la falta de visibilidad y la escasa representación femenina en estas iniciativas puede llevar a que las mujeres sean vistas como menos capacitadas o idóneas para asumir roles de mayor responsabilidad.
Para superar esta barrera, es crucial que las organizaciones implementen políticas que promuevan la participación equitativa en estos proyectos de alto impacto, permitiendo a las mujeres desarrollar sus competencias en áreas clave y demostrando el valor que aportan a la dirección estratégica de la empresa.
3. Burnout y agotamiento: un desafío que afecta a las mujeres directivas
El burnout o agotamiento es otro de los grandes retos de las mujeres en la Alta Dirección. El estudio de KPMG revela que el 36% de las mujeres directivas experimentan agotamiento, lo cual refleja una preocupación creciente sobre la sostenibilidad de sus carreras. Las demandas laborales, la presión por rendir al máximo y la responsabilidad de mantener un equilibrio entre la vida personal y profesional contribuyen a este agotamiento físico y emocional.
Este fenómeno no solo afecta el bienestar de las mujeres, sino que también impacta en su desempeño laboral y en su capacidad para mantenerse en cargos de alta responsabilidad. Las altas expectativas, tanto internas como externas, pueden llevar a una sobrecarga, agravada por la falta de políticas de apoyo que favorezcan el equilibrio entre la vida laboral y familiar.
Es esencial que las empresas reconozcan el impacto del burnout en las mujeres y desarrollen estrategias para mitigar este fenómeno, como ofrecer programas de bienestar, flexibilidad laboral y un ambiente de trabajo que valore la salud mental y emocional de las trabajadoras.
4. La falta de políticas de género: un obstáculo para el progreso
Un desafío crucial identificado por el 24% de las mujeres entrevistadas por KPMG es la falta de políticas de género adecuadas para momentos clave, como la maternidad o la paternidad. La ausencia de una estructura de apoyo en estas etapas de la vida, que permita a las mujeres gestionar tanto sus responsabilidades profesionales como familiares, continúa siendo una barrera significativa en su camino hacia y dentro de la Alta Dirección.
Esta falta de políticas de género también se traduce en la ausencia de protocolos claros para la igualdad de oportunidades, lo que genera un entorno poco inclusivo donde las mujeres tienen que enfrentar múltiples desafíos sin el apoyo necesario para equilibrar su vida laboral y personal.
El diseño e implementación de políticas con perspectiva de género, que reconozcan las diferentes necesidades y circunstancias de las mujeres en momentos clave, no solo sería una medida justa, sino también estratégica para las organizaciones que buscan aprovechar el talento femenino en toda su potencialidad.
Superando los retos de las mujeres en la Alta Dirección
Los retos de las mujeres en la Alta Dirección siguen siendo múltiples y complejos, pero no insuperables. Si bien es cierto que la discriminación, la desigualdad de oportunidades y el burnout son desafíos persistentes, las organizaciones tienen la oportunidad de implementar políticas inclusivas que favorezcan la igualdad de género y el bienestar de las mujeres en sus trayectorias profesionales. Para lograrlo, es fundamental un compromiso continuo por parte de todos los actores involucrados, desde los líderes empresariales hasta los propios equipos de trabajo.
Al hacerlo, no solo se estará contribuyendo a un entorno laboral más equitativo, sino que también se fomentará un desarrollo organizacional más inclusivo y diverso, que aproveche las habilidades, experiencias y perspectivas únicas que las mujeres aportan a la Alta Dirección. Solo así se podrán superar los obstáculos y garantizar un futuro más equitativo para las mujeres en el ámbito directivo.
Gerdau Corsa, una de las empresas líderes en la producción de acero en Latinoamérica, ha alcanzado un hito significativo en su compromiso con la sostenibilidad al convertirse en la primera empresa del sector siderúrgico en México en obtener la Certificación B. Con este logro, Gerdau Corsa se une a otras operaciones de Gerdau a nivel mundial que ya cuentan con esta distinción.
La certificación como Empresa B se concede a organizaciones que cumplen con rigurosos estándares de desempeño social, ambiental y de gobernanza, demostrando su capacidad para generar un impacto positivo en el entorno mientras mantienen un modelo de negocio sostenible. Este programa agrupa a empresas multinacionales que buscan integrar el bienestar social y ambiental en sus operaciones diarias, contribuyendo al desarrollo de una economía global sostenible.
En el caso de Gerdau Corsa, este reconocimiento valida su enfoque en prácticas responsables, como la economía circular, la reducción de emisiones y la transparencia empresarial. Algunas iniciativas evaluadas que sustentaron esta certificación incluyen el uso de material reciclado en la fabricación de productos, la evaluación social y ambiental de proveedores, el programa de voluntariado corporativo, las oportunidades de desarrollo y crecimiento para colaboradores, las políticas y programas para la promoción de la diversidad, así como las metas de sostenibilidad vinculadas a la remuneración de los ejecutivos.
El certificado cubre toda la operación de Gerdau Corsa en México, que obtuvo un puntaje final de 100.7 puntos en la evaluación. Además, otras operaciones de Gerdau en las Américas ya poseen la certificación: Estados Unidos y Canadá, Siderperu en Perú y Gerdau Summit en Brasil. El objetivo del grupo es certificar todas sus empresas como Empresas B.
Luis Güereca, director general de Gerdau Corsa, comentó: “Este reconocimiento refleja nuestra visión de que el éxito empresarial debe ir más allá de las ganancias económicas. En Gerdau Corsa, estamos comprometidos con construir un futuro sostenible mediante acciones concretas que beneficien a nuestros colaboradores, nuestras comunidades, clientes y el medio ambiente. Ser una Empresa B nos motiva a seguir impulsando la innovación y la sostenibilidad en cada paso que damos.”
Por su parte, el director ejecutivo de Sistema B México, Javier Herrero destacó: “la certificación de Gerdau Corsa como Empresa B marca un antes y un después en la industria siderúrgica de México. Su compromiso con la sostenibilidad y la economía circular demuestra que es posible liderar con responsabilidad y generar un impacto positivo real. Este es un llamado a que más empresas del sector se sumen a la transformación hacia una economía más equitativa, inclusiva y regenerativa, donde el éxito no solo se mida en resultados financieros, sino en el bienestar de las personas y el planeta.”
Entre las principales acciones que consolidan el liderazgo de Gerdau Corsa en sostenibilidad destacan:
La promoción de la economía circular a través del reciclaje y reutilización de chatarra, reduciendo significativamente los residuos industriales.
La generación de miles de empleos directos e indirectos mediante sus operaciones, impulsando el desarrollo económico en las comunidades donde opera.
La reducción de emisiones de carbono, con la meta global de Gerdau de alcanzar 0.82 toneladas de CO2e por tonelada de acero para 2031, como parte de su compromiso con el cambio climático.
La participación en proyectos certificados bajo la norma LEED, fomentando edificaciones más responsables con el medio ambiente.
La certificación como Empresa B también implica un cambio en la manera en que las empresas definen el éxito. Gerdau Corsa ha adoptado un modelo de triple impacto, priorizando la creación de valor social, ambiental y económico. Esta filosofía guía su estrategia empresarial, colocando el interés de los trabajadores, la comunidad y el medio ambiente como ejes centrales de sus operaciones.
Luis Güereca concluyó: “Quiero agradecer profundamente a todos los colaboradores de Gerdau Corsa por su dedicación y esfuerzo, ya que este logro es el resultado del compromiso y trabajo en equipo de cada uno de ellos. Este reconocimiento no solo nos enorgullece, sino que también nos impulsa a seguir construyendo un futuro mejor.”
Con este reconocimiento, Gerdau Corsa reafirma su liderazgo en la industria siderúrgica, inspirando a otras empresas a adoptar prácticas sostenibles que construyan un mundo mejor para las generaciones futuras.
El 8 de marzo, día de la conmemoración y lucha por los derechos de las mujeres, llegó con una avalancha de ofertas y promociones de marcas como Walmart, Amazon y Puma, una práctica que pone en duda la responsabilidad social empresarial (RSE) de estas y otras organizaciones que, en lugar de centrarse en el significado de la fecha, han optado por convertir el día en una estrategia comercial.
Si buscamos el lado bueno de estas acciones, bien podrían parecer un gesto amable, pero, en realidad, es una práctica oportunista disfrazada de apoyo, que trivializa una jornada históricamente dedicada al activismo y la visibilización de las desigualdades de género. Lamentablemente, las ofertas del 8M se han convertido en una táctica recurrente para atraer clientas sin ofrecer soluciones reales a las problemáticas que enfrentan las mujeres.
Marcas lanzan “ofertas del 8M”
Diferentes marcas han anunciado promociones especiales para el 8 de marzo en sus sitios oficiales y medios de comunicación. Algunas de estas incluyen:
Walmart: Descuentos en productos de belleza, cosméticos y servicios de salud, como mastografías sin costo y papanicolaou con descuento.
Amazon: Ofertas en libros sobre feminismo y empoderamiento femenino, así como descuentos en ropa y accesorios.
Puma: Promociones en productos de su línea deportiva femenina y descuentos exclusivos por compras en línea.
Bodega Aurrera: Cupones de descuento en comida rápida y entretenimiento para clientas que realicen compras superiores a determinado monto.
Lejos de representar un compromiso con la igualdad de género y la lucha por los derechos de las mujeres, las ofertas del 8M que ciertas marcas han ofrecido no sólo denotan una falta de comprensión del movimiento feminista, sino también una carencia de RSE, ya que, para mostrar un verdadero apoyo a la lucha de las mujeres es necesario implementar acciones con impacto real y profundo en las problemáticas que ellas enfrentan, no en descuentos y acciones superficiales.
El 8M: una fecha de lucha, no de consumo
El 8 de marzo es un día internacionalmente dedicado a visibilizar las desigualdades de género, las violencias que sufren las mujeres e impulsar la lucha por sus derechos. Aunque existen diversos acontecimientos históricos que han motivado la conmemoración, uno de los más aceptados como el origen de la fecha es una huelga de mujeres que ocurrió en Rusia el año de 1917 cuando, en plena Primera Guerra Mundial, miles de trabajadoras textiles y obreras salieron a las calles de Petrogrado (actual San Petersburgo) el 23 de febrero marcado por el calendario juliano, que era el utilizado en Rusia en ese momento y que, en el calendario gregoriano, que utilizamos actualmente, corresponde al 8 de marzo. Bajo el lema “pan y paz”, las manifestantes exigían mejores condiciones laborales, acceso a alimentos y el fin de la guerra.
La protesta creció rápidamente y derivó en una movilización masiva que llevó a la caída del régimen zarista y a la instauración de un gobierno provisional que concedió a las mujeres el derecho al voto en Rusia, mucho antes que en otros países europeos. Desde entonces, la jornada se ha convertido en un símbolo de lucha por la equidad y lucha por los derechos femeninos. El Día Internacional de la Mujer es un recordatorio de las injusticias y violencias sistemáticas que millones de mujeres enfrentan día a día, sin embargo, prácticas como las ofertas del 8M amenazan con convertirlo en un evento comercial y un claro ejemplo de whitewashing.
Las ofertas del 8M parecen ser más una estrategia de marketing utilizada por empresas, instituciones y gobiernos para aparentar compromiso con causas sociales sin adoptar acciones que realmente contribuyan a la solución de las problemáticas. En el contexto del 8M, muchas compañías utilizan las causas feministas con fines comerciales a través de campañas publicitarias y ofertas especiales, intentando posicionarse como aliadas del movimiento, pero sin modificar sus políticas laborales, salariales o estructurales que perpetúan la desigualdad de género.
Transformar el 8M en una oportunidad comercial no solo distorsiona el propósito de la conmemoración, sino que desvía la atención de las problemáticas que deberían abordarse, como la brecha salarial, la violencia de género y la falta de acceso a derechos fundamentales, ya que, en lugar de generar cambios reales, las empresas se benefician económicamente de una lucha social que no respaldan en su operación diaria.
¿Por qué las ofertas del 8M no son una solución real?
En el caso del 8M, las ofertas comerciales no representan una solución real para los retos y desigualdades que enfrentan las mujeres debido a que:
Los descuentos en productos no resuelven la inequidad económica. En lugar de ofrecer rebajas, las empresas deberían garantizar equidad salarial, ascensos justos y políticas de contratación incluyentes.
Las promociones en salud no son suficientes, si el acceso sigue siendo limitado. No basta con ofrecer mastografías gratuitas una vez al año; es necesario fortalecer los sistemas de salud pública y asegurar atención médica de calidad y accesible para todas las mujeres.
Los descuentos en comida rápida no solucionan la inseguridad alimentaria. En lugar de promociones temporales en restaurantes, se requieren programas de alimentación sostenible y subsidios que reduzcan la pobreza y garanticen acceso a una dieta nutritiva para mujeres, adolescentes y niñas en situación de vulnerabilidad.
Las ofertas en educación no solucionan la desigualdad en el acceso a la educación. Más allá de cursos con descuentos, las empresas pueden contribuir a cerrar la brecha educativa a través de becas, mentorías y programas que fomenten la inclusión de mujeres en sectores estratégicos como la ciencia y la tecnología.
Las promociones no combaten la violencia de género. Mientras las marcas impulsan estrategias comerciales en el 8M, la violencia contra las mujeres sigue en aumento. En lugar de lanzar cupones de descuento, las empresas deben invertir en políticas de prevención, apoyo a víctimas y ambientes laborales seguros y libres de acoso.
Las promociones en ropa y cosméticos no ayudan a combatir los estereotipos de belleza. Ofrecer descuentos en estos productos no contribuye a erradicar la presión social sobre la apariencia de las mujeres ni a redefinir su valor más allá de lo estético. En su lugar, las empresas deberían impulsar campañas que fomenten la diversidad, la autoaceptación y el reconocimiento de la mujer por sus capacidades y logros, no por su imagen.
Las ofertas del 8M no abordan estas problemáticas, sino que desvían la conversación de lo realmente urgente y necesario para garantizar la igualdad de género.
¿Cómo pueden las empresas evitar este tipo de situaciones?
Las empresas pueden demostrar su compromiso con la igualdad de género de manera responsable. Algunas recomendaciones incluyen:
Implementar políticas salariales equitativas y garantizar igualdad de oportunidades.
Fomentar ambientes laborales libres de violencia de género y acoso.
Apoyar programas de educación y formación para mujeres y niñas en sectores históricamente dominados por hombres.
Invertir en iniciativas de impacto social enfocadas en empoderamiento femenino.
Evitar el uso de la imagen feminista como estrategia comercial, y en su lugar, comprometerse con acciones concretas todo el año.
Las ofertas del 8M son un reflejo del oportunismo corporativo y la falta de comprensión sobre la lucha feminista. Convertir una fecha de protesta en un evento de descuentos desvirtúa su significado y minimiza las problemáticas estructurales que enfrentan las mujeres en el mundo.
Las empresas tienen la responsabilidad de alinear sus valores con acciones concretas y coherentes durante todo el año. En lugar de lanzar ofertas del 8M y promociones, deberían comprometerse con la equidad de género a través de políticas de inclusión, apoyo a iniciativas feministas y garantías de derechos para sus trabajadoras y clientas.
El 8M no es una celebración comercial, sino un recordatorio de la deuda histórica con los derechos de las mujeres. Es tiempo de que las empresas lo entiendan y actúen en consecuencia.
En un entorno laboral cada vez más exigente, el uniforme de trabajo es mucho más que una prenda; es una herramienta de identidad y pertenencia, a la vez que brinda seguridad, confort y contribuye al desempeño.
De acuerdo con la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el uso adecuado de equipos de protección personal (EPP), que incluye uniformes especializados, es esencial para crear un entorno laboral seguro. Las telas con características como regulación térmica, alta resistencia o control de humedad, aseguran que los trabajadores estén protegidos ante condiciones extremas, al mismo tiempo que, ofrecen confort y durabilidad durante cada jornada laboral.
Gracias a la innovación textil, el concepto de uniforme ha evolucionado significativamente. Hoy en día, las empresas buscan prendas que proyecten una imagen corporativa sólida y que ofrezcan comodidad, funcionalidad y bienestar para los colaboradores.
Según la Administración de Seguridad y Salud Ocupacional de Estados Unidos (OSHA), la adopción de programas efectivos de seguridad y salud, que incluyen el uso de equipos de protección personal como uniformes especializados, puede resultar en una reducción significativa de lesiones, enfermedades y fatalidades entre los trabajadores. En este sentido, en el entorno clínico por ejemplo, los uniformes están diseñados con telas inteligentes, que ofrecen protección frente a riesgos comunes como la exposición a luces de alta intensidad en áreas hospitalarias; tecnología antifluido que repele líquidos, fluidos corporales y sustancias peligrosas, y disminuye de manera significativa el riesgo de contagios o lesiones directas, brindando así una protección adicional.
Frente a esto, la industria textil ha desarrollado soluciones avanzadas para optimizar el rendimiento de los trabajadores, y una de las compañías que lidera esta transformación es Lafayette, empresa colombiana con más de 30 años de trayectoria en México y especializada en telas para uniformes. La textilera, ha implementado tecnologías que garantizan mayor durabilidad, protección y confort en la jornada laboral.
“Detectamos las necesidades de cada área, como médicos, militares y profesionales de la seguridad, etc, y desarrollamos telas que combinen tecnología, confort y sostenibilidad. Ofrecemos soluciones que proyectan una imagen profesional, y que a la vez brindan protección, durabilidad y confianza en cada jornada laboral”, menciona Héctor Perez, Director Comercial y de Negocios de Lafayette. Cuentan en su portafolio con materias primas de origen reciclado, a partir de botellas PET, chip con el que se reduce el consumo de agua y energía en la elaboración de sus telas, implementando así procesos ecoeficientes.
Así, a través de tecnologías innovadoras y materiales sostenibles, Lafayette impulsa el camino hacia soluciones textiles que además de cumplir con los más altos estándares de protección, también promueven el bienestar y empoderamiento de los colaboradores, así como contribuir a la sostenibilidad ambiental.
La revolución textil: innovación para todas las industrias
La evolución de los textiles ha transformado diversas industrias, ofreciendo soluciones más eficientes, seguras y funcionales. Algunos ejemplos son:
● En la industria aeronáutica, el uso de fibras de carbono y materiales compuestos ha permitido reducir hasta un 20% el peso de las aeronaves, lo que mejora la eficiencia del combustible y disminuye las emisiones de CO₂.
● En entornos de alto riesgo como la industria petroquímica, la seguridad es una prioridad. La demanda de textiles técnicos con resistencia a químicos y al fuego crece a un ritmo del 6% anual, impulsada por regulaciones más estrictas.
● En el sector salud, los hospitales han comenzado a incorporar textiles con propiedades antimicrobianas, logrando reducir en un 30% las infecciones nosocomiales.
● Otro sector que ha revolucionado es el mundo del deporte. La ropa deportiva inteligente, capaz de monitorear parámetros fisiológicos, ha experimentado un crecimiento del 15% anual. Atletas y entusiastas del fitness ahora cuentan con herramientas que les permiten mejorar su rendimiento a través de datos en tiempo real.
● En el ámbito de la limpieza, la introducción de textiles de microfibra ha marcado una diferencia notable. Estos materiales han demostrado ser un 40% más efectivos en la eliminación de bacterias en comparación con los métodos tradicionales.
● En la industria gastronómica, la adopción de uniformes con textiles repelentes a líquidos y manchas ha aumentado un 25%, facilitando su mantenimiento y asegurando una apariencia profesional en todo momento.
Todos estos avances reflejan el impacto de la innovación en la industria textil, que no solo responde a las necesidades del mercado, sino que también eleva la seguridad, la eficiencia y la calidad en múltiples sectores. En un mundo en constante evolución, los textiles seguirán desempeñando un papel fundamental en la transformación de nuestras industrias.
Este estímulo fiscal permite que las empresas aporten recursos para el desarrollo del deporte de alto rendimiento en México y, a cambio, obtengan un crédito fiscal equivalente al monto aportado. En términos simples, las empresas pueden destinar parte de sus impuestos a financiar infraestructura deportiva o programas de entrenamiento y competencia para atletas mexicanos.
Un mecanismo interesante que en 2024 distribuyó casi $87 millones de pesos en diversos proyectos. Sin embargo, pocas empresas lo aprovecharon, y entre los beneficiarios se encuentran:
BANCO MONEX S.A., Institución de Banca Múltiple MONEX GRUPO FINANCIERO, que aportó $6,700,000.00 al programa “A.R. Program Cycling WE”.
Vesta Baja California, S. de R.L. de C.V., de Corporación inmobiliaria Vesta (oficialVesta) contribuyó con $6,650,000.00 al mismo programa de ciclismo.
Es sabido que Banorte ha mostrado un fuerte vínculo con el deporte ecuestre, disciplina en la que Carlos Hank Guerreiro, hijo de Carlos Hank González, ha destacado a nivel internacional.
¿Por qué es una alternativa atractiva para las empresas?
Si bien es una aplicación fiscal, su origen y efectos están claros: las empresas destinan parte de su carga impositiva al fomento del deporte.
Pero en el mundo de la gestión sustentable, este esquema bien podría ser un canal para impulsar proyectos que, además de apoyar el deporte de alto rendimiento, formen parte de una estrategia de inversión social bien estructurada.
Este esquema permite:
Impulsar el desarrollo del deporte de alto rendimiento en México.
Utilizar la carga fiscal para financiar proyectos con impacto positivo.
Fortalecer la reputación corporativa a través del apoyo al deporte.
Después de todo, el empresario tiene dos opciones: aplicar ese recurso directamente al fisco o destinarlo a un proyecto que, además de cumplir con la regulación, pueda llevar su nombre y generar valor más allá del simple cumplimiento fiscal…
Si realmente queremos fortalecer el deporte de alto rendimiento en México, el EFIDEPORTE debería conocerse más, aprovecharse mejor y garantizarse su equidad y transparencia.
Que se sepa más. Y para ello, hay que observar, analizar, opinar y seguir buscando.
Si no habías escuchado de esto antes… ¿no te parece que es una alternativa que debería ser más conocida y utilizada?
Edgar López Pimentel, es actualmente Director en Expok, ejerciendo su liderazgo día a día con pasión por la responsabilidad social y el desarrollo sustentable. Su labor ha contribuido significativamente al posicionamiento de empresas líderes en materia de responsabilidad social.
Su formación académica, enriquecida por programas de Alta Dirección de Empresas en el IPADE e IE Business School, así como una maestría en Responsabilidad Social Empresarial en la Universidad Anáhuac Norte, respaldan su liderazgo.
La industria turística enfrenta grandes desafíos relacionados con la sostenibilidad, donde el impacto de las actividades humanas sobre el medio ambiente y las comunidades sigue siendo significativo. Sin embargo, el turismo sustentable en los huéspedes es una oportunidad crucial para mitigar esos efectos negativos y promover prácticas más responsables. Un reciente informe de Accor, en colaboración con Booking.com y la Universidad de Surrey, proporciona valiosas estrategias para integrar la sostenibilidad en las decisiones de los viajeros, un paso clave hacia la construcción de un futuro más verde en el sector, de acuerdo con Sustainable Brands.
Las investigaciones revelan que, aunque la mayoría de los viajeros están dispuestos a tomar decisiones más sostenibles, la falta de información clara y accesible sobre cómo contribuir al turismo sustentable en los huéspedes genera escepticismo. Es esencial que las empresas del sector turístico comprendan las motivaciones de los viajeros y diseñen experiencias que fomenten comportamientos responsables de manera efectiva. A continuación, se presentan cuatro formas de impulsar el turismo sustentable en los huéspedes, basadas en la última investigación sobre el tema.
4 formas de impulsar el turismo sustentable en los huéspedes
1. Comunicar prácticas claras de sostenibilidad y cómo los huéspedes pueden contribuir
Una de las formas más efectivas de impulsar el turismo sustentable en los huéspedes es ofrecer información clara y específica sobre las prácticas sostenibles de las propiedades. Según el estudio, los mensajes vagos como “ecológico” o “verde” pueden generar desconfianza en los viajeros, mientras que las comunicaciones detalladas y accesibles fomentan la participación activa. Por ejemplo, informar a los huéspedes sobre cómo reducir el desperdicio de alimentos o sobre las opciones de reciclaje en el hotel les permite tomar decisiones informadas y sentirse parte de un proceso responsable.
Los resultados de la investigación demostraron que los mensajes específicos que detallan el rol de los huéspedes en la reducción de residuos pueden disminuir significativamente el escepticismo, lo que resalta la importancia de la transparencia. Esto también ayuda a evitar percepciones de greenwashing, una preocupación común cuando las prácticas sostenibles no se comunican de forma efectiva. La claridad en los mensajes no solo fomenta una mayor participación, sino que también fortalece la relación de confianza entre los viajeros y las marcas hoteleras.
Finalmente, es fundamental que los hoteles no se queden solo en palabras, sino que implementen prácticas visibles y coherentes con los mensajes que envían. Esta congruencia entre lo que se comunica y lo que se hace será clave para mantener la credibilidad y aumentar el impacto de las iniciativas de sostenibilidad.
2. Promover la sostenibilidad a través de experiencias placenteras y cómodas
El turismo sustentable en los huéspedes no tiene que implicar sacrificios en la calidad de la experiencia. A menudo, los viajeros asocian la sostenibilidad con restricciones o experiencias menos placenteras, lo que puede desincentivar la adopción de comportamientos responsables. Para contrarrestar esto, los hoteles deben ofrecer opciones que combinen sostenibilidad con comodidad y disfrute. Experiencias como paseos en tren panorámico o cenas con productos locales no solo son agradables, sino también responsables con el medio ambiente.
La investigación indicó que los mensajes que equilibran la sostenibilidad con el placer y la comodidad generan una respuesta emocional mucho más positiva en los viajeros. Se observó un aumento significativo en la satisfacción de los huéspedes cuando se presentaban actividades sostenibles que también eran placenteras. De esta manera, los establecimientos pueden hacer que la sostenibilidad sea una parte integral de la experiencia de viaje sin restarle valor al disfrute del huésped.
Además, la creación de experiencias que resalten la conexión con la cultura local y el medio ambiente puede mejorar la percepción de los viajeros sobre la sostenibilidad, permitiéndoles vivir prácticas responsables de manera más consciente y gratificante.
3. Empoderar a los huéspedes sin imponer restricciones
Un aspecto clave para impulsar el turismo sustentable en los huéspedes es adoptar un enfoque que los empodere, en lugar de imponerles restricciones. Según el informe, el 55% de los viajeros se sienten escépticos ante mensajes autoritarios, como los que instan a “limitar el uso del agua”. En lugar de forzar comportamientos, los hoteles deben inspirar a los huéspedes a tomar decisiones informadas de manera voluntaria, proporcionándoles conocimientos sobre prácticas sencillas y de alto impacto que puedan aplicar durante su estancia.
Los hoteles pueden fomentar el empoderamiento ofreciendo opciones sostenibles claras y accesibles, como horarios de transporte público más ecológicos o actividades que apoyen a las comunidades locales. Al presentar estas opciones de manera atractiva y sin presionar a los huéspedes, se favorece un cambio de comportamiento más auténtico y duradero, alineado con las expectativas de los viajeros.
Además, los mensajes que promueven la toma de decisiones autónomas y responsables tienden a generar un mayor sentido de conexión y pertenencia, lo que refuerza el compromiso de los huéspedes con las iniciativas sostenibles del establecimiento.
4. Fomentar comportamientos sostenibles a través de la familiaridad y la confianza
El turismo sustentable en los huéspedes también depende de la capacidad de los hoteles para hacer que los viajeros se sientan como en casa, incluso en un entorno diferente. La investigación señala que los huéspedes desean continuar con sus hábitos sostenibles cuando están fuera de casa, pero los procesos operativos de los hoteles a menudo dificultan este objetivo. Por ello, los hoteles deben crear un ambiente que evoque familiaridad y confianza, haciendo que los viajeros se sientan cómodos al adoptar prácticas responsables, como el reciclaje o el ahorro de energía.
Los mensajes que apelan a la sensación de “hogar” tienen el potencial de reducir el escepticismo de los viajeros y fomentar comportamientos sostenibles de manera más natural. En lugar de imponer reglas rígidas, se debe destacar cómo las acciones cotidianas, como apagar las luces o reducir el uso de agua, son igual de fáciles de implementar en un hotel que en casa.
Crear una atmósfera en la que los huéspedes se sientan responsables, pero sin presiones, contribuirá a que las iniciativas sostenibles sean más efectivas, al tiempo que reforzará la lealtad del cliente a largo plazo.
El turismo sustentable en los huéspedes es una de las formas más efectivas de generar un cambio positivo en la industria hotelera. A través de prácticas claras, experiencias placenteras, el empoderamiento de los viajeros y la creación de un entorno de confianza, los hoteles pueden motivar a los huéspedes a tomar decisiones más responsables. Los resultados de la investigación de Accor, Booking.com y la Universidad de Surrey demuestran que el compromiso de los hoteles con la sostenibilidad, combinado con una comunicación efectiva, puede reducir el escepticismo y aumentar la participación de los viajeros en las iniciativas sostenibles. Al integrar estas estrategias, la industria puede lograr un impacto ambiental y social significativo, contribuyendo a un futuro más sostenible para todos.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha causado controversia con sus recientes declaraciones sobre las protestas estudiantiles en el país, de acuerdo con Forbes. El mandatario amenazó con recortar la financiación federal a cualquier escuela, colegio o universidad que permitiera protestas consideradas “ilegales”, particularmente aquellas que se han llevado a cabo en el marco de las manifestaciones contra la guerra en Gaza y el apoyo de Washington a Israel. Las palabras de Trump han desatado un debate sobre la libertad de expresión, la educación y la posible interferencia del gobierno federal en las decisiones internas de las instituciones educativas.
Además, el presidente fue claro al señalar que las consecuencias no solo incluirían recortes financieros, sino que también podrían implicar acciones legales como la detención o deportación de los estudiantes extranjeros involucrados en las protestas. En este artículo analizaremos las implicaciones de esta amenaza para las escuelas en EE.UU., el contexto detrás de las protestas estudiantiles y las posibles repercusiones de las medidas anunciadas por Trump.
Las protestas estudiantiles en las escuelas en EE.UU.
Las protestas que motivaron la amenaza de Trump comenzaron en abril de 2024, cuando estudiantes de varias universidades de todo EE.UU. se manifestaron contra la guerra en Gaza y la postura del gobierno estadounidense hacia el conflicto. En los campus universitarios de prestigiosas instituciones como Columbia y Harvard, los estudiantes se unieron para expresar su desaprobación sobre el apoyo de Washington a Israel en el contexto del ataque militar en Gaza, que resultó en la muerte de miles de personas.
La protesta se extendió por varios meses, alcanzando su punto álgido en junio, y resultó en la detención de aproximadamente 3,100 personas, muchas de ellas estudiantes. Los organizadores de las manifestaciones negaron cualquier relación con el grupo terrorista Hamás y afirmaron que su objetivo era condenar las políticas militares de Israel en Gaza, sin que existiera un trasfondo antisemita en sus movilizaciones.
Este tipo de protestas, que se han dado en numerosas escuelas en EE.UU., ha generado una fuerte polarización en la sociedad estadounidense. Mientras algunos defienden el derecho a la protesta como una forma legítima de expresión política, otros consideran que tales manifestaciones deberían ser restringidas, especialmente cuando involucran a estudiantes extranjeros. La intervención de Trump refleja la creciente tensión sobre el papel de las universidades en la promoción de la libertad de expresión y el límite de la política pública en su interior.
La amenaza de recorte de fondos federales
Donald Trump ha dejado en claro que las escuelas en EE.UU. que permitan las protestas “ilegales” podrían enfrentar severas sanciones. Según sus declaraciones, cualquier institución educativa que no frene tales manifestaciones podría ver cómo se les retiran los fondos federales que actualmente reciben para sus programas de educación. Esta medida tiene el potencial de afectar gravemente a las universidades y colegios públicos, que dependen de estos recursos para garantizar una educación de calidad.
Trump anunció que quitará fondos a escuelas que permitan protestas “ilegales”. Estudiantes extranjeros serán deportados y los estadounidenses, expulsados o arrestados. Así quiere el uribismo: la educación con bozal y la protesta como crimen. pic.twitter.com/7Pwgea5IYz
El impacto de estos recortes sería significativo, no solo en el ámbito financiero, sino también en la autonomía de las instituciones. El gobierno federal, al imponer este tipo de sanciones, estaría interviniendo directamente en la gestión de las escuelas en EE.UU., lo cual abre un debate sobre la independencia de las universidades frente a la presión política del gobierno central. En muchos casos, las universidades son vistos como espacios de libre pensamiento y debate, por lo que esta amenaza podría generar una reflexión sobre los límites entre el derecho a la educación y la influencia del poder político.
Además, esta postura podría tener repercusiones a largo plazo en el clima de libre expresión dentro de los campus. Las escuelas en EE.UU. históricamente han sido centros de lucha y debate político, y los recortes de fondos podrían generar un clima de autocensura y represión en las futuras generaciones de estudiantes. Esto podría, incluso, afectar la forma en que los jóvenes se involucrarán en temas políticos o sociales, temiendo las consecuencias legales o académicas de sus acciones.
La orden ejecutiva de Trump y sus consecuencias
El presidente Trump firmó a finales de enero una orden ejecutiva que refuerza su postura hacia el movimiento propalestino. En dicha orden, se califica a este movimiento de “proyihadista” y se establece que los estudiantes extranjeros que participen en las protestas podrían ser identificados y deportados. Además, aquellos considerados “simpatizantes de Hamás” podrían enfrentar la cancelación de sus visas, lo que provocaría un impacto directo en la comunidad universitaria internacional.
La orden ejecutiva también establece la creación de un grupo de trabajo dentro del Departamento de Justicia, el cual visitará varias universidades de renombre en EE.UU. para recopilar información sobre las protestas y evaluar la implementación de sanciones. Este grupo de trabajo ya ha comenzado su labor, visitando instituciones como la Universidad de Columbia y la Universidad de Harvard para investigar los posibles vínculos de los estudiantes con actividades que se consideren ilegales o vinculadas con organizaciones extremistas.
La preocupación sobre las posibles consecuencias de esta orden ejecutiva se extiende más allá de las universidades de élite. Muchas escuelas en EE.UU., particularmente aquellas con una alta presencia de estudiantes internacionales, podrían verse afectadas por la creciente vigilancia y control sobre las actividades de sus estudiantes. Los efectos de esta política se podrían traducir en una mayor polarización dentro de las instituciones educativas y en un clima de tensión entre estudiantes y autoridades.
La reacción de la comunidad educativa y la sociedad
Ante las amenazas de Trump, diversos sectores de la sociedad y la comunidad educativa han expresado su preocupación. Muchos académicos y defensores de los derechos civiles argumentan que las acciones del presidente podrían tener efectos dañinos para la democracia y los derechos humanos en el país. Organizaciones como la American Civil Liberties Union (ACLU) han rechazado la propuesta, señalando que se trata de una clara violación de la libertad de expresión.
Además, varios rectores y directores de universidades en EE.UU. han manifestado su rechazo a las medidas anunciadas por Trump, defendiendo el derecho de los estudiantes a expresar sus opiniones políticas sin temor a represalias. Las escuelas en EE.UU. son vistas tradicionalmente como espacios de pensamiento crítico, donde la diversidad de opiniones es crucial para el desarrollo intelectual de los estudiantes.
Por otro lado, algunos sectores conservadores en el país han aplaudido las medidas del presidente, argumentando que las universidades deben actuar con mayor responsabilidad y no permitir que se lleven a cabo protestas que puedan considerarse una amenaza para el orden público o la seguridad. Estos grupos ven las protestas estudiantiles como una forma de desestabilizar el sistema y restar legitimidad al gobierno.
¿Un cambio en el rumbo de las escuelas en EE.UU.?
Las amenazas de Trump sobre los recortes de fondos a las escuelas en EE.UU. generan inquietud en torno al futuro de la educación y la libertad de expresión en el país. Si bien el presidente justifica sus acciones como parte de un esfuerzo por mantener el orden y la seguridad, muchos temen que estas medidas puedan poner en peligro el carácter democrático de las universidades y afectar el derecho de los estudiantes a expresarse libremente.
En última instancia, el debate sobre las protestas estudiantiles y el papel de las universidades en EE.UU. seguirá siendo un tema candente en la política estadounidense. Las decisiones que tome el gobierno en los próximos meses podrían tener repercusiones significativas tanto para el sistema educativo como para la sociedad en su conjunto, afectando el equilibrio entre la seguridad y la libertad en el ámbito académico.
La economía circular es un concepto que ha cobrado gran relevancia en los últimos años debido a su potencial para transformar la forma en que consumimos, producimos y gestionamos los recursos. Sin embargo, este modelo todavía está rodeado de confusión y malentendidos. A pesar de que muchos reconocen sus beneficios, existen una gran cantidad de mitos sobre la economía circular que dificultan su comprensión y adopción.
A medida que más empresas y organizaciones se interesan por la transición hacia la economía circular, es fundamental derribar estos mitos para fomentar un cambio positivo y efectivo. En este artículo, abordaremos los 20 mitos sobre la economía circular más comunes, desmitificando cada uno para ofrecer una visión clara y precisa de cómo este modelo económico puede ser una herramienta poderosa para la sostenibilidad y el bienestar social.
20 mitos sobre la economía circular
1. La economía circular es solo reciclaje
Mito: Muchos creen que la economía circular se limita únicamente al reciclaje de materiales, sin considerar otras estrategias como la reutilización, reparación o el rediseño de productos. Este concepto ha sido simplificado erróneamente como un proceso que solo busca recuperar materiales al final de su vida útil.
Realidad: La economía circular va mucho más allá del reciclaje. Se trata de un enfoque integral que abarca todas las etapas del ciclo de vida de un producto, incluyendo el diseño, el uso, la reparación y la reutilización. Es un modelo que promueve la maximización del valor de los recursos mediante la reducción del desperdicio y el aumento de la durabilidad de los productos.
2. Solo las grandes empresas pueden implementar la economía circular
Mito: Se piensa que solo las grandes corporaciones con amplios recursos pueden implementar la economía circular, lo que hace que muchas pequeñas y medianas empresas (PYMES) se sientan excluidas de este modelo económico.
Realidad: La economía circular es perfectamente adaptable a empresas de todos los tamaños. Las pequeñas empresas también pueden aplicar principios circulares como la reducción de residuos, el diseño para la durabilidad, y la reutilización de materiales. De hecho, muchas startups han adoptado con éxito este modelo para diferenciarse en el mercado y aumentar su sostenibilidad.
3. La economía circular es incompatible con la economía lineal
Mito: Existe la creencia de que la economía circular y la economía lineal son conceptos opuestos que no pueden coexistir. Algunas personas piensan que para implementar la economía circular, es necesario abandonar por completo el modelo lineal de “extraer, producir, consumir y desechar”.
Realidad: La economía circular no requiere la eliminación completa del modelo lineal, sino que puede coexistir con él y, de hecho, transformar ciertas prácticas dentro de ese sistema. Las empresas pueden adoptar principios circulares en fases, integrándolos gradualmente en su modelo lineal para hacer que sus procesos sean más sostenibles y eficientes.
4. La economía circular es demasiado costosa de implementar
Mito: Uno de los mitos sobre la economía circular más comunes es que su implementación requiere grandes inversiones iniciales y es económicamente inviable, especialmente para pequeñas empresas.
Realidad: Si bien algunas innovaciones en la economía circular pueden requerir una inversión inicial, a largo plazo, este modelo puede generar ahorros significativos. Reducir el desperdicio, optimizar el uso de los recursos y diseñar productos duraderos puede reducir los costos operativos y aumentar la rentabilidad. Además, las prácticas circulares también pueden abrir nuevas oportunidades de negocio.
5. Los consumidores no están interesados en la economía circular
Mito: Muchas personas creen que los consumidores no están interesados en productos o servicios circulares, pensando que la sostenibilidad no es una prioridad para la mayoría de los compradores.
Realidad: La realidad es que una parte significativa de los consumidores, especialmente las generaciones más jóvenes, están cada vez más comprometidos con la sostenibilidad y prefieren productos que sean parte de un modelo económico circular. La demanda de productos más responsables y éticos está en aumento, lo que impulsa a las empresas a adoptar prácticas circulares para satisfacer las expectativas de los consumidores.
6. La economía circular es solo para productos de consumo
Mito: Algunos creen que la economía circular solo es aplicable a productos de consumo, como ropa, tecnología o envases, y no entienden cómo puede aplicarse en otros sectores industriales.
Realidad: La economía circular puede aplicarse a una variedad de sectores, incluidos aquellos con productos más duraderos o industriales, como la automoción, la construcción y la energía. La clave está en rediseñar los procesos de producción, fomentar la reutilización de materiales y alargar la vida útil de los productos en cualquier industria.
7. La economía circular implica solo el reciclaje de materiales
Mito: Existe la percepción de que la economía circular se refiere exclusivamente al reciclaje de materiales, sin tener en cuenta otras alternativas como la reparación, la reutilización o el alquiler.
Realidad: El reciclaje es solo una de las muchas estrategias que componen la economía circular. Este modelo también promueve la reparación y la reutilización de productos, lo que permite que los materiales y recursos sigan siendo útiles durante más tiempo. Además, fomenta el rediseño de productos para facilitar su reparación y reutilización.
8. No se puede aplicar en países en desarrollo
Mito: Un mito común es que la economía circular solo es aplicable a países desarrollados con una infraestructura avanzada, excluyendo a los países en desarrollo de esta transición.
Realidad: La economía circular tiene un gran potencial en los países en desarrollo. De hecho, estos países pueden beneficiarse enormemente de un modelo económico circular, ya que permite evitar los errores de los países más industrializados y aprovechar de manera más eficiente los recursos disponibles. La transición hacia la economía circular puede ser una vía para un crecimiento más sostenible.
9. La economía circular requiere un cambio total de infraestructura
Mito: Se piensa que la implementación de la economía circular requiere una reestructuración masiva de la infraestructura existente, lo que hace que muchos piensen que no es viable.
Realidad: Aunque algunas modificaciones en la infraestructura pueden ser necesarias, la economía circular se puede implementar con los sistemas existentes, adaptándolos para hacerlos más eficientes. Muchas prácticas circulares, como la optimización de recursos y la reducción de desperdicios, se pueden incorporar sin grandes inversiones en infraestructura.
10. La economía circular es una tendencia pasajera
Mito: Algunos sostienen que la economía circular es solo una moda temporal o una tendencia que desaparecerá, sin darse cuenta de su impacto duradero.
Realidad: La economía circular no es una tendencia pasajera, sino una transformación necesaria hacia un modelo económico más sostenible. Con la creciente presión por abordar el cambio climático y la gestión de los recursos naturales, la economía circular se está consolidando como un pilar clave en la agenda global de sostenibilidad.
11. La economía circular solo se refiere a productos reciclables
Mito: Muchos asocian la economía circular solo con productos reciclables, sin comprender su alcance completo en cuanto a la reutilización, reparación y rediseño de productos.
Realidad: La economía circular abarca mucho más que el reciclaje. También promueve el diseño de productos con la intención de alargar su vida útil, facilitar su reparación y reutilización, lo que disminuye la necesidad de reciclar y maximiza el valor de los recursos.
12. Implementar la economía circular es complicado
Mito: Se cree que la transición hacia la economía circular es un proceso complejo y complicado que requiere grandes esfuerzos y conocimientos especializados.
Realidad: Aunque puede haber desafíos, la economía circular no necesariamente es difícil de implementar. Las empresas pueden empezar con pequeños pasos, como el rediseño de productos para facilitar su reciclaje o la optimización de sus procesos de producción, y avanzar gradualmente hacia prácticas más circulares.
13. La economía circular es solo para productos ecológicos
Mito: La economía circular se asocia erróneamente solo con productos ecológicos, lo que limita su comprensión y aplicación.
Realidad: La economía circular se aplica a todo tipo de productos, independientemente de su clasificación ecológica. Su enfoque está en maximizar el uso de los recursos y reducir el desperdicio, lo que beneficia tanto a productos de consumo masivo como a aquellos de lujo o industriales.
14. Los residuos no pueden convertirse en recursos
Mito: Un error común es pensar que los residuos no tienen valor y no pueden convertirse en recursos útiles para otros procesos productivos.
Realidad: La economía circular demuestra que los residuos pueden ser recursos valiosos. Con tecnologías avanzadas y procesos adecuados, muchos tipos de residuos, como plásticos, metales y componentes electrónicos, pueden ser reciclados o reutilizados en lugar de ser desechados.
15. Solo se aplica a materiales físicos
Mito: Se piensa erróneamente que la economía circular solo se refiere a productos materiales, dejando de lado su aplicación en servicios o procesos intangibles.
Realidad: La economía circular también aplica a los servicios, como la reutilización de productos, el alquiler o el mantenimiento de equipos, lo que reduce la necesidad de fabricar constantemente nuevos productos. Esto también fomenta un modelo económico más eficiente y menos basado en el consumo.
16. Las políticas públicas son innecesarias para la economía circular
Mito: Algunos creen que las políticas públicas no juegan un papel importante en la economía circular y que el sector privado puede implementar estos cambios por sí mismo.
Realidad: Las políticas públicas son esenciales para facilitar la transición hacia la economía circular. Los gobiernos pueden crear marcos regulatorios, incentivos fiscales y apoyo a la innovación que ayuden a las empresas a adoptar prácticas circulares y a cumplir con los objetivos de sostenibilidad.
17. La economía circular es solo una solución a corto plazo
Mito: Se percibe que la economía circular es una solución temporal que no podrá sostenerse a largo plazo.
Realidad: La economía circular es una solución sostenible a largo plazo. Su objetivo es crear un modelo económico que respete los límites del planeta, promueva la eficiencia y reduzca los impactos ambientales, garantizando la viabilidad de los recursos en el futuro.
18. Solo los productos de lujo pueden beneficiarse de la economía circular
Mito: Se asume erróneamente que solo los productos de lujo, como ropa de alta gama o vehículos exclusivos, pueden beneficiarse de la economía circular.
Realidad: Todos los productos, sin importar su precio o calidad, pueden beneficiarse de un enfoque circular. La clave está en maximizar la vida útil de los productos, reducir residuos y fomentar prácticas como la reparación, el alquiler o la reutilización.
19. Es demasiado tarde para implementar la economía circular
Mito: Algunos piensan que ya es demasiado tarde para cambiar al modelo de economía circular debido a los grandes desafíos ambientales que enfrentamos.
Realidad: Nunca es demasiado tarde para empezar a implementar prácticas circulares. Incluso pequeñas acciones pueden tener un gran impacto positivo en la sostenibilidad, y el cambio hacia la economía circular es fundamental para abordar los retos ambientales a los que nos enfrentamos.
20. La economía circular no tiene impacto en el empleo
Mito: Se cree erróneamente que la economía circular no influye en la creación de empleo o que podría generar pérdidas de trabajos.
Realidad: La economía circular tiene un gran potencial para generar nuevos empleos, especialmente en sectores como el reciclaje, la reparación, la gestión de residuos y el diseño de productos sostenibles. Al promover un enfoque más eficiente y sostenible, puede contribuir a un crecimiento económico inclusivo.
La importancia de la educación y sensibilización en la economía circular
Uno de los desafíos más importantes que enfrenta la economía circular es la falta de conocimiento y sensibilización. Muchas personas aún no entienden cómo funciona este modelo y cómo pueden beneficiarse de él. La educación sobre la economía circular es fundamental para impulsar la adopción de prácticas más sostenibles y para preparar a las futuras generaciones para los retos ambientales que enfrentamos.
Es crucial que tanto empresas como consumidores se informen sobre las oportunidades que ofrece la economía circular. Esto no solo permitirá a las empresas mejorar su rentabilidad, sino que también ayudará a crear una conciencia colectiva sobre la importancia de gestionar los recursos de manera responsable.
El rol de la innovación en la economía circular
La innovación es un pilar clave de la economía circular. Las nuevas tecnologías, como el reciclaje avanzado, la biotecnología y la inteligencia artificial, están abriendo nuevas posibilidades para la reutilización de recursos y la creación de productos más sostenibles. Empresas y gobiernos deben fomentar la investigación y el desarrollo de soluciones innovadoras que faciliten la transición hacia una economía más circular.
En resumen, los mitos sobre la economía circular pueden generar confusión y obstaculizar la adopción de este modelo. Desmitificar estas ideas erróneas es crucial para fomentar un cambio hacia un sistema más sostenible y eficiente en el uso de los recursos. La economía circular no solo es una tendencia, sino una necesidad para garantizar un futuro más sostenible para todos.
La implementación de prácticas circulares no solo beneficia al medio ambiente, sino que también puede resultar en importantes beneficios económicos y sociales. Por lo tanto, es fundamental que tanto las empresas como los consumidores sigan aprendiendo sobre la economía circular y trabajen juntos para hacerla una realidad.
El acoso sexual en el trabajo es un problema grave que afecta tanto a las víctimas como a las empresas. Si bien las consecuencias emocionales y psicológicas para quienes lo sufren son bien conocidas, hay un aspecto que frecuentemente pasa desapercibido: el impacto económico. De acuerdo con estimaciones de Kroll, el costo del acoso sexual en el trabajo puede llegar a ser de hasta 500,000 dólares, cuando se suman tanto los daños directos como los indirectos. Este dato revela que la falta de prevención de conductas inapropiadas no solo perjudica a los empleados, sino que también pone en riesgo las finanzas de las organizaciones.
El informe resalta que la magnitud económica de estos casos no debe ser subestimada. Para Arturo del Castillo, director general de Kroll México, el costo del acoso sexual en el trabajo tiene un impacto más allá de la cultura organizacional, y puede afectar a la estabilidad financiera de las empresas. Las empresas que no implementan políticas efectivas de prevención y corrección no solo están expuestas a sanciones legales, sino que también enfrentan costos derivados de la gestión de crisis, pérdida de productividad y daño a su reputación, comparte el Economista.
Impacto directo e indirecto para las empresas
El costo del acoso sexual en el trabajo es considerablemente alto tanto de manera directa como indirecta. Los daños directos incluyen honorarios por investigación, asesoría legal, apoyo psicológico a la víctima y compensaciones económicas. Además, el tiempo y recursos invertidos en la gestión de estos casos se suman a la cifra. En el informe de Kroll, se estima que los daños directos pueden oscilar entre 150,000 y 280,000 dólares, lo que representa una carga significativa para las empresas.
Por otro lado, los daños indirectos pueden superar los 200,000 dólares en algunos casos. Estos incluyen medidas correctivas, como campañas de sensibilización y manejo de crisis, así como el costo de reemplazar al personal afectado. La contratación de nuevos empleados, las interrupciones en el trabajo y la disminución de la moral en la organización también inciden en la productividad. Las empresas que no actúan rápidamente ante situaciones de acoso sexual pueden ver cómo estos costos aumentan con el tiempo.
La gravedad de los primeros comportamientos: los “piropos” y las bromas
El estudio de Kroll pone de manifiesto que el acoso sexual en el trabajo suele comenzar con bromas o comentarios aparentemente inofensivos, conocidos comúnmente como “piropos”. Sin embargo, estos comportamientos no deben ser minimizados, ya que en muchos casos son solo el inicio de una escalada hacia conductas más graves, como miradas lascivas o tocamientos no deseados. El 80% de las víctimas señaló que el acoso comenzó con comentarios de poca gravedad, pero con el tiempo se volvieron más frecuentes y explícitos, lo que agravó la situación.
El costo del acoso sexual en el trabajo puede aumentar exponencialmente si las empresas no actúan de manera preventiva ante estos primeros indicios. Ignorar los “piropos” y las bromas en apariencia inofensivas puede generar un ambiente de trabajo tóxico y permitir que la situación evolucione hasta convertirse en un problema grave. Es fundamental que las organizaciones tomen en serio cualquier tipo de conducta inapropiada desde el inicio, para evitar consecuencias más severas a largo plazo.
La falta de prevención y la cultura organizacional
Uno de los principales hallazgos del informe de Kroll es que, a pesar de que el 72% de las empresas investigadas afirmaron contar con políticas de prevención del acoso sexual, solo la mitad de estos programas son efectivos. La falta de medidas de prevención adecuadas y la simulación de controles son errores graves que muchas organizaciones cometen. La cultura organizacional juega un papel fundamental en este aspecto; si las empresas no crean un entorno en el que los empleados se sientan seguros para reportar casos de acoso, los problemas seguirán persistiendo.
Es crucial que las empresas inviertan en programas de capacitación que incluyan tanto al personal de base como a los directivos. La capacitación debe centrarse en sensibilizar a los empleados sobre el comportamiento adecuado y en cómo identificar y prevenir el acoso sexual en el trabajo. Solo de esta manera se puede garantizar que los protocolos de prevención y corrección no sean solo una formalidad, sino que se implementen de manera efectiva y con el compromiso de toda la organización.
Medidas correctivas: el despido como solución parcial
Cuando se detecta un caso de acoso sexual en el trabajo, la medida correctiva más común es el despido del agresor, el cual se da en el 66% de los casos investigados. Sin embargo, este tipo de solución no resuelve el problema de fondo. Según Arturo del Castillo, el despido por sí solo no es suficiente para erradicar el acoso sexual en una organización. Las empresas deben ir más allá y trabajar en reforzar la cultura organizacional, ofrecer entrenamiento y establecer protocolos claros para prevenir futuros incidentes.
Además, Kroll recomienda implementar protocolos de reporte confiables y establecer un equipo de primeros respondientes capacitados para atender a las víctimas de manera inmediata. Estos primeros respondientes son cruciales para garantizar que los casos sean manejados de manera efectiva y con sensibilidad hacia las personas afectadas. La implementación de estas medidas puede reducir significativamente el costo del acoso sexual en el trabajo al evitar que los casos escalen y afecten más gravemente a las víctimas y a la organización en su conjunto.
El costo humano y financiero del acoso sexual
El costo del acoso sexual en el trabajo no solo se mide en términos financieros, sino también en el daño a la cultura organizacional y al bienestar de los empleados. Las empresas deben comprender que la prevención es la clave para evitar que estos casos se conviertan en una carga económica y emocional. Invertir en programas de prevención, capacitación y protocolos efectivos es una forma de proteger a las víctimas y garantizar un ambiente de trabajo seguro y respetuoso. El costo del acoso sexual en el trabajo es una realidad que no debe ser ignorada, y las empresas que no tomen medidas para prevenirlo pueden enfrentarse a consecuencias graves tanto para su reputación como para sus finanzas.
El sector financiero juega un papel fundamental en la transición hacia las emisiones netas cero, un desafío crucial para mitigar el cambio climático. Un informe conjunto de Deloitte y el Instituto de Finanzas Internacionales (IIF) revela que, actualmente, el 45% de las empresas financieras emplean a un director de sostenibilidad (CSO), frente a un 15% en 2020. Este cambio resalta la creciente importancia de integrar la sostenibilidad en la estrategia corporativa de las instituciones financieras, de acuerdo con ESG News.
El informe pone de manifiesto que, a pesar de los avances en la contratación de talento especializado en sostenibilidad, aún persisten desafíos en la gobernanza y ejecución de estos compromisos. Las empresas que apuestan por directores de sostenibilidad están enfrentando obstáculos clave, como la integración de los objetivos climáticos en las funciones centrales y la obtención de datos relevantes para evaluar los riesgos climáticos. Sin embargo, las acciones para mitigar estos desafíos se están intensificando a medida que el sector financiero responde a la urgencia de cumplir con los objetivos globales de sostenibilidad.
El impulso hacia el cero neto
Las empresas que apuestan por directores de sostenibilidad están acelerando sus esfuerzos para alcanzar las emisiones netas cero. Este objetivo implica un compromiso más allá de las promesas, ya que las emisiones de gases de efecto invernadero deben comenzar a disminuir de manera drástica en los próximos años. Las organizaciones que integran a un CSO en su estructura están demostrando una mayor capacidad para alinear la sostenibilidad con su estrategia general y liderar la innovación de productos.
Además, las instituciones financieras que apuestan por directores de sostenibilidad están implementando un enfoque más integral para la contratación de talentos en sostenibilidad. Esto incluye la obtención de datos ESG más precisos y la creación de nuevos productos que apoyen la transición hacia un futuro con bajas emisiones. El informe destaca que las empresas están avanzando más rápido en este campo, lo que refleja una comprensión cada vez mayor de que la sostenibilidad no es una opción, sino una necesidad urgente.
Gobernanza y ejecución: un trabajo en progreso
Aunque las empresas que apuestan por directores de sostenibilidad están realizando importantes avances, la implementación de sus compromisos sigue siendo un reto. Las estructuras de gobierno en muchas instituciones financieras no están completamente alineadas con los objetivos de cero emisiones netas, lo que genera fricciones en la ejecución de las políticas climáticas. A pesar de que el 70% de las empresas ya tienen a un CSO o un puesto equivalente, integrar estas funciones en el negocio central sigue siendo una tarea pendiente.
La evaluación de los riesgos climáticos es otro desafío crítico para las instituciones financieras. Solo un pequeño porcentaje de empresas afirma tener la capacidad de evaluar adecuadamente los riesgos climáticos para sus clientes. Sin una correcta evaluación de estos riesgos, las instituciones no podrán diseñar estrategias efectivas que apoyen la transición a un modelo financiero sostenible y resiliente ante el cambio climático.
Innovación en finanzas
El compromiso de las empresas que apuestan por directores de sostenibilidad también se refleja en la creación de nuevos productos financieros diseñados para facilitar la transición hacia las emisiones netas cero. Aproximadamente el 25% de las instituciones financieras han lanzado productos centrados en sectores clave como la energía, el transporte y la construcción, sectores que están en el centro de la lucha contra el cambio climático.
Además, los bancos están formando equipos especializados en ESG (medioambientales, sociales y de gobernanza) para asesorar a sus clientes en la financiación de la transición. Estos equipos están desarrollando productos que incluyen tecnologías innovadoras como el hidrógeno verde y la captura de carbono. Sin embargo, a pesar de estos avances, las empresas siguen enfrentando dificultades en la cuantificación del riesgo climático, lo que obstaculiza su capacidad para ofrecer soluciones financieras que impulsen de manera más efectiva la descarbonización.
El camino por delante
El camino hacia las emisiones netas cero es complejo y requiere un enfoque interfuncional. Las instituciones financieras deben ir más allá de las promesas y asegurar una ejecución efectiva de sus compromisos climáticos mediante una gobernanza sólida y la colaboración entre diferentes áreas. Es imperativo que las empresas que apuestan por directores de sostenibilidad utilicen los conocimientos adquiridos para mejorar continuamente sus estrategias y así cumplir con los objetivos globales.
El sector financiero tiene una oportunidad única para jugar un papel de liderazgo en la lucha contra el cambio climático. Si las empresas logran superar los obstáculos actuales, como la falta de datos de calidad o la integración efectiva de los objetivos climáticos, su impacto positivo en la economía global será significativo. Como señalan los líderes de la industria en el informe, la transición hacia un futuro con bajas emisiones de carbono es un viaje que requiere el compromiso colectivo de todos los actores del sector financiero.
El informe de Deloitte e IIF subraya que las empresas que apuestan por directores de sostenibilidad están tomando pasos cruciales hacia la integración de la sostenibilidad en su núcleo estratégico. Sin embargo, la transición hacia emisiones netas cero requiere seguir avanzando en áreas clave como la gobernanza, la innovación financiera y la evaluación de riesgos climáticos. A medida que el sector financiero continúa adoptando estos cambios, el papel de los directores de sostenibilidad será cada vez más relevante para cumplir con los ambiciosos objetivos de descarbonización global.
La situación global en 2025 se presenta cada vez más fragmentada, reflejando un panorama de incertidumbre e inestabilidad que afecta a todos los ámbitos de la sociedad. A lo largo de los últimos años, los riesgos ambientales, tecnológicos, geopolíticos y sociales han evolucionado, intensificándose en complejidad y urgencia. Las fuerzas estructurales que han caracterizado la última década —como el cambio climático, la aceleración tecnológica, los cambios geoestratégicos y la bifurcación demográfica— continúan su curso, interrelacionándose y ampliando los desafíos a nivel mundial.
En este contexto, el Informe de Riesgos Globales 2025 que comparte ESG News, destaca que los riesgos más inmediatos incluyen las tensiones geopolíticas, la polarización social y los desastres climáticos, que se han convertido en una realidad cada vez más urgente. A su vez, los riesgos más a largo plazo, como las crisis relacionadas con la biotecnología y la pérdida de biodiversidad, también emergen con preocupantes implicaciones para el futuro. Es fundamental que tanto los gobiernos como las empresas y las organizaciones internacionales se preparen para abordar estos riesgos, implementando soluciones colaborativas que promuevan la resiliencia global.
Riesgos globales en 2025
1. La creciente polarización y sus consecuencias
Los riesgos globales en 2025 no se limitan a cuestiones económicas o políticas, sino que también se extienden a las tensiones sociales y culturales. La polarización dentro de las sociedades está alcanzando niveles alarmantes, lo que a su vez incrementa la desinformación y socava la confianza pública. Este fenómeno, que ha sido exacerbado por la expansión de las tecnologías de inteligencia artificial, crea un terreno fértil para la desestabilización social. La desinformación, de hecho, se ha consolidado como una de las principales preocupaciones a corto plazo, ya que los contenidos falsos o engañosos pueden influir en la opinión pública y alterar la estabilidad política.
Este panorama es aún más complejo cuando se analizan los factores económicos subyacentes que alimentan la polarización. La creciente desigualdad social y económica es un catalizador importante de estos procesos, y la crisis del costo de vida ha agudizado las tensiones entre diferentes sectores de la población. En muchos países, la falta de políticas inclusivas que reduzcan las disparidades ha dejado a grandes grupos sociales al margen, exacerbando la fragmentación interna. Así, los riesgos sociales se presentan como un desafío urgente, que pone en peligro la cohesión social y la gobernanza democrática.
A largo plazo, los efectos de esta polarización y desigualdad podrían profundizar aún más las divisiones entre los países y dentro de ellos, lo que podría generar un caldo de cultivo para conflictos internos y geopolíticos. La creciente fragilidad de los sistemas democráticos y la erosión de las libertades civiles plantean riesgos considerables para el futuro cercano, como se observa en diversas regiones del mundo donde los regímenes autoritarios están ganando terreno.
2. Tensiones geopolíticas y conflictos armados
En el panorama de los riesgos globales en 2025, las tensiones geopolíticas continúan siendo una amenaza significativa. El informe resalta el aumento de los conflictos armados entre naciones, como es el caso de Ucrania, el Medio Oriente y Sudán, que han generado una creciente preocupación sobre la expansión de las guerras estatales. Este fenómeno ha elevado el riesgo de desestabilización global, especialmente cuando las naciones implicadas en estos conflictos son potencias clave en la geopolítica mundial. La falta de una respuesta eficaz por parte de las instituciones multilaterales agrava aún más la incertidumbre.
En el ámbito económico, las confrontaciones geoeconómicas también se perfilan como un riesgo creciente. La implementación de medidas proteccionistas, como aranceles y restricciones comerciales, podría agravar las tensiones internacionales, llevando a una desaceleración económica global. Estos choques no solo afectan a las economías de los países involucrados, sino que también tienen repercusiones en el comercio internacional y en las cadenas de suministro, lo que impacta negativamente en la estabilidad económica mundial.
A largo plazo, los riesgos derivados de la falta de cooperación internacional y el resurgimiento del unilateralismo pueden poner en peligro el orden mundial tal como lo conocemos. Las grandes potencias, en su afán de asegurar sus intereses nacionales, podrían apostar por una escalada de conflictos que desestabilice aún más la situación global, lo que afectaría directamente la paz y seguridad internacionales.
3. Los riesgos ambientales: de preocupación a crisis urgente
Una de las principales conclusiones del Informe de Riesgos Globales en 2025 es la creciente gravedad de los riesgos ambientales. El cambio climático sigue siendo uno de los problemas más urgentes, con fenómenos como el aumento de desastres naturales, las olas de calor extremo y las inundaciones intensificándose en todo el planeta. Estos eventos, que anteriormente se percibían como amenazas a largo plazo, son ahora una realidad palpable que requiere respuestas inmediatas y eficaces.
La pérdida de biodiversidad y el colapso de los ecosistemas figuran entre los riesgos más preocupantes a largo plazo. La destrucción de hábitats naturales, el cambio en los patrones de migración de especies y la contaminación ambiental están creando un escenario de crisis ecológica que podría afectar a millones de personas, especialmente en regiones vulnerables. La falta de acción en este frente podría tener consecuencias catastróficas no solo para el medio ambiente, sino también para la salud pública y la seguridad alimentaria mundial.
Es imprescindible que los gobiernos adopten políticas más ambiciosas y efectivas para mitigar los impactos del cambio climático y la pérdida de biodiversidad. La cooperación internacional es esencial para implementar soluciones globales que frenen el avance de estos riesgos, garantizando un futuro más sostenible para las generaciones venideras.
4. El impacto de la tecnología y la inteligencia artificial en la sociedad
Aunque los riesgos globales en 2025 incluyen múltiples facetas, la tecnología juega un papel fundamental tanto en la exacerbación de los problemas existentes como en la creación de nuevos desafíos. La inteligencia artificial (IA), por ejemplo, si bien tiene el potencial de transformar positivamente muchas áreas de la vida humana, también presenta riesgos considerables. Uno de los mayores peligros es el uso indebido de la IA para crear y difundir desinformación a gran escala. Esta amenaza se agrava por la creciente capacidad de los algoritmos para manipular opiniones públicas y alterar procesos democráticos.
Además, los avances en biotecnología y otros campos tecnológicos podrían dar lugar a riesgos inesperados si no se gestionan adecuadamente. El uso de tecnologías de edición genética y la biotecnología en áreas sensibles podrían tener consecuencias desastrosas si se malutilizan. Por lo tanto, es crucial que se establezcan marcos regulatorios más estrictos para garantizar que los avances tecnológicos se utilicen de manera responsable y no aumenten la fragilidad social y económica.
La interacción entre la tecnología y otros riesgos, como la polarización social y los conflictos geopolíticos, también debe ser monitorizada cuidadosamente. La tecnología, al ser un factor común en muchos de los riesgos globales, puede actuar tanto como catalizador como solución, dependiendo de cómo se maneje.
Los riesgos globales en 2025 presentan un panorama cada vez más complejo e interrelacionado. Desde las tensiones geopolíticas y la polarización social hasta los desafíos ambientales y los avances tecnológicos, los líderes globales enfrentan una encrucijada crítica. Es imperativo que los gobiernos, las organizaciones internacionales y las empresas colaboren en la creación de soluciones multilateralistas que aborden estos riesgos de manera integral. Solo a través de la cooperación, la innovación responsable y un compromiso genuino con la sostenibilidad será posible mitigar los efectos de estos riesgos y garantizar un futuro más seguro y equitativo para todos.
En los últimos años, la preocupación por la sostenibilidad y la reducción de residuos ha impulsado a muchas empresas a buscar soluciones más responsables. El uso de vasos reutilizables se ha convertido en una de las estrategias clave para lograr un cambio positivo en la industria de bebidas. Grandes compañías como Starbucks, PepsiCo y Coca-Cola se han unido al reto de transformar el consumo de bebidas para llevar a través de un proyecto innovador, de acuerdo con Sustainability Magazine.
En agosto de 2024, estas marcas fueron parte de un proyecto piloto en la ciudad de Petaluma, California, que exploró cómo la reutilización de vasos puede convertirse en una práctica común. Durante doce semanas, más de 30 restaurantes de la ciudad proporcionaron vasos morados reutilizables, logrando resultados sorprendentes tanto en términos de participación como en impacto ambiental.
El desafío de cambiar los hábitos de consumo
El cambio hacia el uso de vasos reutilizables plantea varios desafíos, especialmente cuando se trata de modificar los hábitos de los consumidores. En un sistema donde los vasos desechables dominan, pedir a los usuarios que adopten una alternativa reutilizable no es una tarea sencilla. A menudo, el comportamiento arraigado de descartar los envases se convierte en un obstáculo importante.
En este contexto, una de las claves del proyecto fue la creación de una infraestructura que hiciera posible la devolución de los vasos de manera cómoda y eficiente. Con estaciones de recolección disponibles en puntos clave, los consumidores podían devolver las tazas con facilidad. Además, la participación de empresas como Starbucks y Coca-Cola fue crucial para garantizar que el sistema fuera accesible a gran escala.
Sin embargo, este tipo de iniciativas solo puede ser efectivo si los consumidores comprenden el valor de la reutilización. Según Jim Andrew, director de sustentabilidad de PepsiCo, la colaboración entre todos los actores involucrados fue fundamental para que el sistema funcionara. La clave radica en cambiar no solo los hábitos de consumo, sino también la forma en que las empresas gestionan sus productos.
La colaboración, pieza clave del éxito
Uno de los aspectos más destacados de esta prueba fue la colaboración entre diversos actores, que incluyó tanto a grandes corporaciones como a pequeñas empresas locales. El Consorcio NextGen, que integró a Starbucks, McDonald’s, PepsiCo y Coca-Cola, fue fundamental para coordinar los esfuerzos. Además, la participación de la ciudad de Petaluma y de diversas organizaciones sin fines de lucro ayudó a generar un marco de trabajo sólido.
Este modelo de colaboración demuestra que la implementación de soluciones de reutilización no solo es responsabilidad de las grandes empresas, sino que requiere el esfuerzo conjunto de todos los sectores involucrados. Según el informe del Proyecto de Vasos Reutilizables de Petaluma, más de la mitad de los vasos distribuidos fueron devueltos, lo que supuso un impacto positivo en el medio ambiente.
La colaboración de actores tan diversos también permitió superar varios de los obstáculos iniciales, como la logística de la limpieza y el almacenamiento de los vasos. De este modo, el proyecto ofreció una demostración tangible de cómo los sistemas de reutilización pueden ser efectivos, incluso en comunidades más grandes y con una infraestructura menos especializada.
Resultados del proyecto: un modelo a seguir
Los resultados del piloto de vasos reutilizables en Petaluma fueron sumamente positivos. Más de 220,000 tazas fueron devueltas durante las 12 semanas de prueba, lo que representó un alto porcentaje de retorno por parte de los consumidores. En total, el 81% de los residentes locales que recibieron una taza informaron haber devuelto al menos una, superando las expectativas de retorno.
El diseño de los vasos, que incluía el uso de un color llamativo como el morado, también contribuyó a generar una mayor conciencia sobre la importancia de la reutilización. De hecho, más del 80% de los residentes de Petaluma conocían el programa, y el 82% de los consumidores entendían que los vasos estaban destinados a ser reutilizados.
Además, el proyecto logró superar el punto de equilibrio ambiental, lo que significa que el sistema generó un impacto positivo en comparación con el uso de vasos desechables. Según los participantes del proyecto, este tipo de iniciativas podrían ser escalables, lo que abre la puerta a su implementación en otras ciudades y comunidades a nivel global.
Los retos futuros de la reutilización a gran escala
Aunque el piloto de Petaluma demostró que el uso de vasos reutilizables es posible a gran escala, aún existen retos significativos por resolver. El sistema de reutilización a gran escala requiere no solo la infraestructura adecuada, sino también una educación continua para los consumidores, que deben cambiar sus hábitos y mentalidad.
A nivel empresarial, las compañías tendrán que continuar innovando en términos de eficiencia y rentabilidad en los programas de reutilización. Para las marcas como Coca-Cola, PepsiCo y Starbucks, el reto será integrar este modelo de manera sostenible en sus operaciones a nivel mundial, superando las barreras logísticas y económicas.
El desafío también implica involucrar a los consumidores en un proceso de educación y concientización. Solo cuando los usuarios comprendan los beneficios a largo plazo de utilizar vasos reutilizables, será posible lograr una adopción generalizada y hacer que este modelo sea la norma en lugar de la excepción.
Un paso hacia la sostenibilidad
El proyecto piloto de vasos reutilizables en Petaluma es un ejemplo claro de cómo el compromiso conjunto entre empresas, gobiernos y consumidores puede generar un cambio significativo hacia la sostenibilidad. A pesar de los retos, los resultados positivos demuestran que la reutilización masiva de envases es una posibilidad real. Este tipo de iniciativas podría ser clave para reducir el impacto ambiental de la industria de bebidas y contribuir a un futuro más sostenible. El uso de vasos reutilizables es una de las soluciones más prometedoras en la lucha contra el desperdicio de plásticos, y su implementación masiva podría transformar la manera en que las personas consumen bebidas para llevar.
El Centro Mexicano para la Filantropía (Cemefi) ha demostrado un firme compromiso con la investigación en torno a la sociedad civil, sus dinámicas de participación y los desafíos que enfrenta. En un contexto donde la gobernanza democrática y la transparencia son claves para el desarrollo social, contar con estudios rigurosos y propuestas innovadoras es fundamental.
Consciente de esta necesidad, Cemefi impulsa el Premio a la Investigación sobre Sociedad Civil, cuyo objetivo es fomentar la generación de conocimiento con un alto estándar metodológico. Esta iniciativa reconoce a investigadores cuyas tesis ofrecen análisis originales y propuestas de valor para fortalecer el papel de la sociedad civil en América Latina y el Caribe. A continuación, presentamos a los ganadores del Premio a la Investigación sobre Sociedad Civil de la XVIII edición de este prestigioso reconocimiento.
Conoce a los ganadores del Premio a la Investigación sobre Sociedad Civil
Este galardón busca incentivar investigaciones que exploren y expliquen las dinámicas del tercer sector, promuevan la transparencia y fortalezcan la gobernanza participativa. Se otorga en dos categorías: tesis de maestría y tesis de doctorado, evaluadas por un jurado de especialistas en la materia. Los proyectos reconocidos deben demostrar rigor metodológico, innovación y una contribución relevante al conocimiento sobre la sociedad civil en la región.
Los ganadores del Premio a la Investigación sobre Sociedad Civil en esta edición representan estudios clave que aportan nuevas perspectivas y conocimientos fundamentales:
Ganadores en la categoría de Tesis de Maestría
Primer lugar:La lucha por la visibilización, reconocimiento y dignificación de las y los intérpretes de lenguas indígenas en el sistema de justicia en Oaxaca (1996-2022). Eduardo Ezequiel Martínez Gutiérrez, Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, México.
Esta investigación examina el papel de los intérpretes de lenguas indígenas en el sistema judicial, destacando su importancia para garantizar el acceso a la justicia y los desafíos que enfrentan en términos de reconocimiento y condiciones laborales.
Segundo lugar:La capacidad de incidencia de las OSC en Jalisco: ¿Un camino hacia la gobernanza democrática? Ashlyn Elizabeth Nuckols, ITESO, Universidad Jesuita de Guadalajara.
El estudio analiza cómo las organizaciones de la sociedad civil en Jalisco influyen en la toma de decisiones gubernamentales, evaluando su impacto en el fortalecimiento de la democracia participativa.
Tercer lugar:Uso de prácticas y tecnologías de comunicación en el proceso de discusión de la Ley de Personas Desaparecidas de Jalisco. Martha Leticia Bravo Contreras, ITESO, Universidad Jesuita de Guadalajara.
La investigación explora el papel de la comunicación digital en los debates legislativos sobre desapariciones en Jalisco, destacando su impacto en la movilización social y la creación de políticas públicas.
Mención honorífica:Las organizaciones de la sociedad civil como escenarios para el proceso de empoderamiento de mujeres cisgénero de sectores populares y/o de escasos recursos en León, Guanajuato. Teresita Navarrete Villa, Universidad de Guanajuato.
Se estudia el impacto de las OSC en el empoderamiento de mujeres en situación de vulnerabilidad, analizando cómo estas organizaciones contribuyen a la autonomía y participación social de sus beneficiarias.
Ganadores en la categoría de Tesis de Doctorado
Primer lugar:Open strategy and volunteering practices in Non-Profit Organizations (NPOs). Lenis Yelin Araque, Universidad EAFIT, Colombia.
Esta tesis aborda las estrategias abiertas en las organizaciones sin fines de lucro y cómo estas prácticas influyen en la gestión del voluntariado y la sostenibilidad institucional.
Segundo lugar:Condiciones para la incidencia de las organizaciones de la sociedad civil en asuntos públicos en México. El caso del Centro Mexicano de Derecho Ambiental. María Isabel Verduzco Verduzco, UNAM.
Se analiza el impacto de las OSC en la política ambiental mexicana, tomando como caso de estudio al Centro Mexicano de Derecho Ambiental y su capacidad de incidencia en políticas públicas.
Tercer lugar:La sociedad civil organizada y su contribución al desarrollo social, el caso del Programa de Coinversión Social (PCS) 2009-2019. Ma. del Rosario López García, El Colegio Mexiquense, A.C.
La investigación evalúa los efectos del PCS en el desarrollo social en México, examinando su efectividad como un modelo de colaboración entre OSC y el gobierno.
Mención honorífica:El papel de las coaliciones de la sociedad civil en el cambio de la política de cannabis de Colombia y México en el siglo XXI. Adrián Jiménez Sandoval, UNAM.
Se estudia la influencia de los movimientos ciudadanos en la transformación de la política de drogas en ambos países, destacando el rol de las coaliciones de sociedad civil en este proceso.
🎉 ¡Ya están las tesis ganadoras del XVIII Premio a la Investigación sobre Sociedad Civil! 🙌 Felicidades a quienes, con su rigor y originalidad, contribuyen al análisis del sector. 🔍 Más información sobre la premiación: 👉 https://t.co/2yLRNOKavvpic.twitter.com/PSIl6R5j90
— Centro Mexicano para la Filantropía (@Cemefi) March 3, 2025
El impacto de la investigación sobre la sociedad civil
Las investigaciones sobre la sociedad civil juegan un papel crucial en la construcción de sociedades más equitativas y participativas. A través del análisis de políticas, dinámicas sociales y modelos de gobernanza, estos estudios permiten comprender mejor los retos y oportunidades que enfrenta el tercer sector en América Latina y el Caribe.
Además, la producción de conocimiento académico facilita la formulación de estrategias innovadoras para fortalecer la incidencia de las organizaciones de la sociedad civil en la toma de decisiones públicas. Estas investigaciones no solo generan datos relevantes, sino que también promueven el desarrollo de herramientas prácticas para mejorar la eficiencia y sostenibilidad de las OSC.
El Premio a la Investigación sobre Sociedad Civil de Cemefi contribuye significativamente a este proceso al reconocer y difundir estudios con un alto nivel metodológico y un impacto tangible en el sector. Incentivar la investigación y la divulgación de sus hallazgos es clave para seguir fortaleciendo la participación ciudadana y la transformación social en la región.
Un reconocimiento que fortalece a la sociedad
El Premio a la Investigación sobre Sociedad Civil de Cemefi no solo impulsa el desarrollo de estudios académicos de alto nivel, sino que también contribuye a la creación de políticas públicas más efectivas e inclusivas. Los ganadores del Premio a la Investigación sobre Sociedad Civil aportan nuevas perspectivas sobre los retos y oportunidades que enfrenta el sector en América Latina, promoviendo soluciones innovadoras que benefician a toda la sociedad.
En un mundo en constante transformación, es esencial continuar fomentando espacios de análisis y reflexión sobre la sociedad civil. Este tipo de iniciativas permiten generar conocimientos clave para mejorar la participación ciudadana y fortalecer la democracia en la región. Cemefi reitera su compromiso con la investigación y el desarrollo del tercer sector, invitando a más investigadores a participar en futuras ediciones de este importante galardón.
En los últimos años, las conversaciones sobre igualdad de género han ganado más visibilidad en diferentes ámbitos, incluyendo el entorno laboral. Entre las distintas formas de apoyo y solidaridad que se pueden encontrar, la sororidad laboral se ha convertido en una de las más significativas para mejorar el bienestar de las mujeres en sus lugares de trabajo. Este concepto no solo promueve la unidad entre mujeres, sino también un enfoque de apoyo mutuo que trasciende el simple compañerismo, buscando cambiar las estructuras tradicionales y las dinámicas de poder en las organizaciones.
La sororidad laboral implica crear espacios en los que las mujeres se fortalezcan, se apoyen y se ayuden entre sí para superar barreras que históricamente han dificultado su desarrollo profesional. No se trata solo de un gesto de amabilidad, sino de una verdadera construcción de redes colaborativas y empáticas que potencian tanto la igualdad de oportunidades como la justicia en el entorno profesional. En este artículo exploraremos qué es la sororidad laboral, sus ejemplos y los impactos que puede generar tanto en las mujeres como en las empresas.
¿Qué es la sororidad laboral?
La sororidad laboral es un concepto que se refiere a la solidaridad y el apoyo mutuo entre mujeres en el ámbito laboral. Derivado de la palabra “sororidad”, que hace referencia a la hermandad entre mujeres, este término busca promover una red de apoyo en la que las mujeres trabajadoras se ayuden y respalden entre sí en su crecimiento profesional, empoderamiento y lucha contra las desigualdades de género presentes en los entornos laborales.
En lugar de competir de manera destructiva, la sororidad laboral propone un enfoque basado en la colaboración y el fortalecimiento colectivo. Se trata de construir una cultura en la que las mujeres se reconozcan como aliadas, con el objetivo de superar las barreras estructurales que a menudo limitan su desarrollo, como los techos de cristal, la brecha salarial de género o los prejuicios inconscientes que afectan su acceso a posiciones de liderazgo.
Ejemplos de sororidad laboral
La sororidad laboral no es solo un concepto teórico, sino que se puede poner en práctica de múltiples maneras. Aquí te presentamos tres ejemplos claros de cómo las mujeres pueden fomentar la sororidad en el trabajo:
Mentoría entre mujeres: En muchos entornos laborales, las mujeres experimentan barreras para avanzar en sus carreras debido a la falta de apoyo. Un ejemplo claro de sororidad laboral es la mentoría, en la cual una mujer con más experiencia guía y apoya a otra para ayudarla a navegar en su desarrollo profesional. Esto puede incluir desde compartir consejos sobre la gestión del tiempo hasta proporcionar recomendaciones sobre cómo enfrentar situaciones difíciles en el trabajo.
Redes de apoyo profesional: Las mujeres pueden formar redes de apoyo dentro de sus áreas profesionales, como grupos de discusión, eventos de networking o encuentros para compartir experiencias. Estas redes no solo fomentan la conexión, sino que también permiten a las mujeres intercambiar conocimientos y recursos, lo cual es fundamental para mejorar sus oportunidades de crecimiento y visibilidad en sus respectivos campos.
Defensa conjunta de los derechos laborales: Un ejemplo práctico de sororidad laboral se puede ver cuando un grupo de mujeres dentro de una organización se une para abogar por políticas laborales inclusivas. Esto puede incluir acciones para mejorar las condiciones de trabajo para todas las mujeres, como la implementación de políticas de igualdad salarial, la promoción de licencias parentales más equitativas o la lucha contra el acoso laboral.
Impactos positivos de la sororidad laboral
La sororidad laboral genera una serie de impactos positivos tanto para las mujeres como para las organizaciones en general. Algunos de los beneficios más destacados incluyen:
Aumento de la igualdad de oportunidades: Al fomentar un entorno donde las mujeres se apoyan mutuamente, la sororidad laboral promueve la igualdad de oportunidades en el acceso a posiciones de liderazgo y toma de decisiones.
Reducción de la brecha salarial de género: La colaboración entre mujeres puede ayudar a identificar y desafiar prácticas salariales injustas dentro de las empresas, trabajando de forma conjunta para cerrar la brecha salarial de género.
Fortalecimiento de la autoestima y confianza: El apoyo emocional y profesional que las mujeres se brindan unas a otras mejora su autoestima y confianza en sí mismas, permitiéndoles tomar riesgos profesionales y asumir nuevos desafíos sin miedo al fracaso.
Mayor retención de talento femenino: Cuando las mujeres experimentan un ambiente laboral inclusivo y solidario, es más probable que se queden en sus puestos de trabajo, lo que reduce la rotación de personal y mejora la estabilidad de las organizaciones.
Ambiente laboral más positivo y colaborativo: La sororidad laboral contribuye a la creación de una cultura organizacional más inclusiva, basada en el respeto mutuo y la cooperación, lo que mejora la satisfacción general de los empleados y el rendimiento colectivo.
El rol de las organizaciones en la promoción de la sororidad laboral
Si bien la sororidad laboral puede surgir de manera espontánea entre las trabajadoras, las organizaciones también tienen un rol crucial en su promoción. Para ello, deben implementar políticas y prácticas que favorezcan la colaboración y la inclusión. Algunas medidas efectivas pueden ser:
Capacitación en diversidad e inclusión: Ofrecer programas de formación sobre igualdad de género, empatía y sororidad para todos los empleados puede contribuir a que la cultura de la sororidad se extienda a todos los niveles de la empresa.
Fomentar grupos de apoyo internos: Las organizaciones pueden crear espacios dedicados para que las mujeres compartan experiencias y se apoyen mutuamente, como comités de mujeres o foros en línea.
Visibilizar modelos a seguir: Es importante que las empresas celebren y visibilicen los logros de las mujeres dentro de la organización, especialmente aquellas que promuevan la sororidad laboral y actúen como modelos a seguir para otras.
Sororidad laboral y la construcción de líderes mujeres
Un aspecto fundamental de la sororidad laboral es su contribución a la creación de líderes mujeres dentro de las organizaciones. La falta de mujeres en roles de liderazgo sigue siendo una de las barreras más significativas en muchos sectores, pero la sororidad laboral juega un papel crucial en cambiar esta dinámica. Al crear redes de apoyo y colaboración entre mujeres, se favorece la construcción de habilidades de liderazgo y el desarrollo profesional necesario para que más mujeres asuman puestos de alta responsabilidad.
Las mujeres que experimentan un entorno solidario en el que otras comparten su conocimiento y experiencia se sienten más capacitadas para tomar decisiones y enfrentarse a los retos que supone una posición de liderazgo. Además, las alianzas estratégicas y el apoyo emocional mutuo permiten que las mujeres se atrevan a aspirar a roles de liderazgo sin las limitaciones que suelen imponer las estructuras organizacionales tradicionalmente dominadas por hombres.
Fomentar una cultura de sororidad laboral, en la que se valoren las habilidades y el potencial de las mujeres, puede contribuir a una representación más equitativa en puestos directivos. Las organizaciones que apoyan la sororidad también pueden trabajar en la visibilidad de las mujeres en sus equipos, reconociendo sus logros y proporcionando oportunidades de desarrollo para aquellas que muestran potencial para ocupar cargos de liderazgo.
Este enfoque no solo beneficia a las mujeres, sino que también puede ser transformador para la empresa, ya que un liderazgo diverso mejora la toma de decisiones y aporta perspectivas más enriquecedoras. Además, la sororidad laboral contribuye a desmantelar estereotipos de género, desafiando las normas que limitan el acceso de las mujeres a posiciones de poder y visibilidad en las organizaciones.
La sororidad laboral no es solo una tendencia, sino una necesidad para lograr una verdadera igualdad de género en el trabajo. Promover la colaboración y el apoyo entre mujeres dentro de las organizaciones no solo beneficia a las propias mujeres, sino que también tiene un impacto positivo en la cultura organizacional y en el rendimiento empresarial. Al implementar prácticas de sororidad laboral, las empresas pueden crear entornos inclusivos y colaborativos, donde todas las personas, sin importar su género, tengan la oportunidad de desarrollarse plenamente y contribuir al éxito colectivo. Así, la sororidad laboral no solo mejora el bienestar de las trabajadoras, sino que también fortalece a las organizaciones, generando un impacto positivo en la sociedad en general.
La responsabilidad social empresarial (RSE) sigue siendo una de las principales áreas de enfoque para las empresas a medida que avanzamos hacia 2025. En este contexto, la lucha contra el cambio climático y las demandas de una mayor transparencia en la información medioambiental y social se posicionan como los dos pilares fundamentales para cualquier organización que desee ser reconocida como sostenible y responsable. Además, las expectativas de los consumidores y los inversores continúan creciendo, lo que obliga a las empresas a repensar sus estrategias y a adaptar sus prácticas a las exigencias del mercado, de acuerdo con Climate seed.
En este artículo, exploramos las tendencias emergentes de la RSE en 2025 y proporcionamos una guía de las principales prioridades que las empresas deben tener en cuenta para seguir siendo competitivas y cumplir con las normativas ambientales y sociales que se imponen cada vez con más rigor.
10 prioridades de RSE en 2025
1. Descarbonización: Un camino necesario y urgente para las empresas
La descarbonización sigue siendo la prioridad principal dentro de la RSE en 2025. Las empresas enfrentan un entorno normativo cada vez más estricto que las obliga a reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero. Actualmente, se está impulsando la transición ecológica, y las organizaciones deben adaptarse rápidamente a nuevas regulaciones y otros requerimientos.
Además, esta transición hacia una economía baja en carbono es una oportunidad para la innovación. Las empresas que inviertan en tecnologías limpias y en procesos más eficientes no solo cumplirán con las expectativas regulatorias, sino que también mejorarán su competitividad a largo plazo.
2. Transparencia total en los informes de sostenibilidad
En 2025, se exigirá a las empresas un mayor nivel de transparencia en cuanto a su impacto ambiental y social. Algunas normas establecen un marco de informes detallado que permitirá a los inversores y otras partes interesadas acceder a datos confiables y comparables sobre el desempeño de las empresas en términos de sostenibilidad.
Las empresas que ya estén comprometidas con la RSE deberán ajustarse a estos nuevos estándares para evitar sanciones y mantener su reputación. Para ello, será crucial integrar estos informes en la estrategia global de sostenibilidad y asegurar que sean verificables, alineados con las mejores prácticas internacionales y, sobre todo, auténticos.
3. Créditos de carbono: El auge de las soluciones locales y sectoriales
En la búsqueda de reducir su huella de carbono, muchas empresas recurrirán en 2025 a la compra de créditos de carbono, una herramienta clave para compensar las emisiones. Sin embargo, las empresas se están moviendo cada vez más hacia la adquisición de créditos de carbono locales y alineados con su sector de actividad. Esta tendencia responde a la necesidad de aumentar la transparencia y la trazabilidad de los proyectos, lo que permite garantizar que las inversiones en compensación sean efectivas y sostenibles.
Además, los créditos de carbono locales tienden a tener un impacto positivo en las comunidades donde se implementan los proyectos, reforzando el compromiso social y mejorando la percepción pública de las empresas que los adquieren. No obstante, es necesario que las empresas evalúen cuidadosamente los costos y beneficios asociados con estos proyectos, ya que los créditos locales suelen ser más caros que los internacionales.
4. El Mecanismo de Ajuste en Frontera del Carbono (CBAM): Una nueva barrera para las importaciones
El Mecanismo de Ajuste en Frontera del Carbono (CBAM) será otro de los aspectos clave en la RSE en 2025. Este mecanismo, que introduce un impuesto al carbono sobre las importaciones de productos con altas emisiones, afectará especialmente a las empresas que dependen de la importación de productos como el acero o el cemento. Las empresas deberán adaptarse a estas nuevas condiciones para no enfrentar costes adicionales y garantizar que sus cadenas de suministro sean sostenibles.
El CBAM no solo tiene implicaciones económicas, sino también estratégicas, ya que podría llevar a las empresas a reconsiderar su estructura de aprovisionamiento y a buscar alternativas más sostenibles, tanto dentro como fuera de Europa.
5. La transición hacia el Net-Zero
En 2025, la iniciativa Science Based Targets (SBTi) revisará su estándar para las empresas que buscan alcanzar el objetivo de emisiones netas cero. Esta revisión será una oportunidad para que las empresas ajusten sus objetivos de reducción de emisiones y refuercen sus compromisos hacia la descarbonización. Las empresas que no hayan fijado metas claras y alcanzables en cuanto a emisiones de carbono corren el riesgo de quedar atrás en la carrera hacia la sostenibilidad.
La actualización de los estándares de SBTi permitirá a las empresas establecer objetivos más ambiciosos y alineados con la ciencia, lo que contribuirá a la aceleración de la transición hacia una economía más limpia y sostenible.
6. Economía circular: La clave para la sostenibilidad a largo plazo
Una de las tendencias más importantes para las empresas en 2025 será la adopción de modelos de negocio basados en la economía circular. Este enfoque promueve la reutilización de materiales, la reducción de residuos y la mejora de la eficiencia en el uso de recursos. Las empresas que integren principios de economía circular en sus operaciones no solo reducirán su impacto ambiental, sino que también se beneficiarán de una mayor eficiencia operativa y menores costos a largo plazo.
Además, las políticas regulatorias cada vez más estrictas sobre la gestión de residuos y la sostenibilidad ambiental obligarán a las empresas a innovar y repensar sus modelos de negocio tradicionales para incorporar prácticas más circulares.
7. Involucrar a los grupos de interés: Doble materialidad en acción
Para que la RSE sea efectiva en 2025, las empresas deberán involucrar a todos sus grupos de interés, incluidos inversores, clientes, proveedores y empleados. Este enfoque, basado en el concepto de doble materialidad, exige que las empresas consideren tanto el impacto de sus actividades en el medio ambiente y la sociedad como la influencia de estos factores en su propio desempeño económico y financiero.
La integración de la doble materialidad en la estrategia empresarial ayudará a las empresas a anticiparse a riesgos y a generar valor a largo plazo, además de mejorar la credibilidad y confianza con sus stakeholders.
8. Cultura corporativa sostenible: La clave del éxito a largo plazo
Una cultura corporativa centrada en la sostenibilidad será esencial para el éxito de la RSE en 2025. Las empresas deberán asegurarse de que sus empleados, desde los altos directivos hasta el personal operativo, compartan un compromiso común con la sostenibilidad. Esto puede lograrse mediante la formación continua, la integración de valores sostenibles en la misión corporativa y la promoción de prácticas responsables dentro y fuera de la empresa.
Además, la implementación de programas de responsabilidad social empresarial que fomenten la participación activa de los empleados en iniciativas sostenibles fortalecerá la cultura organizacional y aumentará el impacto de las acciones de RSE.
9. Innovación tecnológica: Nuevas soluciones para la sostenibilidad
La innovación será un motor clave de la sostenibilidad en 2025. Las empresas deberán invertir en tecnologías limpias, como la inteligencia artificial, el Big Data y las energías renovables, para reducir su huella de carbono y mejorar la eficiencia en sus operaciones. Las soluciones tecnológicas también permitirán a las empresas monitorear y reducir su impacto ambiental de manera más efectiva, lo que facilitará el cumplimiento de las nuevas normativas y la mejora de su desempeño.
10. Acceso a datos: La importancia de una gestión robusta de la huella de carbono
La capacidad para acceder a datos precisos y fiables será fundamental en 2025 para calcular y gestionar la huella de carbono de las empresas. Las nuevas regulaciones de informes de sostenibilidad exigirán que las empresas implementen sistemas de gestión de datos robustos y eficientes para garantizar el cumplimiento de los estándares internacionales y proporcionar transparencia a los grupos de interés.
Las empresas que logren integrar la medición precisa de su impacto ambiental en sus procesos de negocio estarán mejor preparadas para afrontar los desafíos del futuro y asegurar su éxito a largo plazo.
La RSE en 2025 se perfila como un desafío clave para las empresas que buscan no solo adaptarse a las nuevas regulaciones, sino también posicionarse como líderes en sostenibilidad. Las empresas que se anticipen a los cambios y adopten una estrategia integral de descarbonización, innovación y transparencia serán las que logren un éxito duradero en un mundo cada vez más centrado en la sostenibilidad.