El precio invisible de ser mujer en el mercado laboral: ¿por qué la brecha salarial no cede?

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Imaginas trabajar la misma cantidad de horas, realizar exactamente las mismas tareas con el mismo nivel de responsabilidad y, al llegar la quincena, recibir un cheque significativamente menor al de tu compañero de al lado? Para millones de mujeres en el mundo no es una suposición ni un ejercicio conceptual: es su realidad cotidiana.

En el marco del Día Internacional de la Igualdad Salarial, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y la Coalición Internacional para la Igualdad Salarial (EPIC) recordaron una cifra que sintetiza esta disparidad: las mujeres perciben en promedio entre un 18 % y un 20 % menos ingresos que los hombres a nivel global por un trabajo de valor equivalente.

Dicho en términos simples y cotidianos, es como si a partir del mes de octubre de cada año, las mujeres trabajaran el resto del año completamente gratis. ¿Por qué ocurre esto en plena era de la transformación digital y la automatización? La respuesta va mucho más allá de un simple descuento en la nómina.

Detrás del 18 %: Los factores invisibles que achican el salario femenino

La brecha salarial de género rara vez es el resultado de una decisión arbitraria expuesta abiertamente en un tabulador de sueldos. Es, más bien, una suma de fricciones sociales y laborales que van erosionando el valor del trabajo femenino a lo largo de toda su trayectoria.

  • La penalización por la maternidad y el trabajo de cuidados:Las tareas del hogar y la atención de familiares dependientes recaen de manera desproporcionada sobre la fuerza laboral femenina. Esta carga limita la disponibilidad de tiempo para jornadas completas o viajes de negocios, empujando a muchas mujeres hacia empleos de medio tiempo o esquemas informales que ofrecen flexibilidad a costa de ingresos considerablemente menores.
  • Segregación ocupacional (el mito del «trabajo de mujeres»):Existe una tendencia estructural a remunerar con salarios más bajos a los sectores donde las mujeres representan la mayoría de la fuerza laboral, como la educación inicial, el trabajo social, la salud comunitaria y los servicios de cuidado. En contraste, sectores masculinizados como la ingeniería, la tecnología o las finanzas mantienen promedios salariales más elevados.
  • El techo de cristal en las posiciones de liderazgo:Aunque las mujeres ingresan en proporciones equitativas o incluso superiores a la educación universitaria, su representación cae drásticamente a medida que se asciende en la pirámide corporativa. Menos puestos en consejos de administración y direcciones generales se traducen en una brecha de ingresos sustancial en los niveles salariales más altos.

El impacto económico: Una factura que pagamos todos

Tratar la brecha salarial únicamente como un tema de equidad ética o laboral impide ver su impacto económico global. Cuando el ingreso de la fuerza laboral femenina se contrae, se reduce automáticamente la capacidad de consumo de los hogares, la inversión en salud y educación familiar, y el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de las naciones.

Estudios coordinados por el Foro Económico Mundial y la OIT coinciden en que cerrar las brechas de género en participación económica y remuneración podría inyectar billones de dólares a la economía global. La desigualdad de ingresos no solo empobrece a las trabajadoras; frena el dinamismo de los mercados locales y limita la recaudación fiscal de los gobiernos.

Transparencia salarial: La herramienta legal que está cambiando el juego

Frente a esta inercia, varios países y organismos internacionales han comenzado a pasar de la concienciación a la regulación directa. Una de las medidas más eficaces en años recientes ha sido la implementación de leyes de transparencia salarial.

Estas normativas obligan a las empresas de cierto tamaño a auditar sus nóminas, publicar sus bandas salariales y justificar técnicamente cualquier diferencia de ingresos entre puestos de categoría equivalente. Países de la Unión Europea y diversas jurisdicciones en América Latina han comenzado a aplicar inspecciones laborales enfocadas específicamente en detectar y sancionar la disparidad salarial injustificada.

Cuando las bandas salariales son públicas y transparentes desde la oferta de empleo, se neutraliza el sesgo de negociación y se reduce de manera medible la brecha en las contrataciones iniciales.

¿Cuánto tiempo tomará cerrar la brecha?

De acuerdo con las proyecciones más recientes sobre brecha de género, al ritmo de progreso actual tomaría más de un siglo alcanzar la paridad económica total a nivel mundial. Sin embargo, los informes de la OIT subrayan que este plazo no es un destino inevitable, sino una consecuencia de la inacción.

Acelerarlo requiere un compromiso coordinado entre tres actores principales:

  1. Gobiernos: Fortaleciendo la legislación de igualdad salarial, impulsando servicios públicos de cuidado infantil accesible y sancionando el incumplimiento en el sector privado.
  2. Empresas: Realizando auditorías salariales internas, eliminando los sesgos en los procesos de promoción y diseñando políticas de conciliación de la vida laboral y familiar para todos los empleados.
  3. Sindicatos y trabajadores: Utilizando la negociación colectiva para visibilizar las disparidades y exigir la valoración justa de las tareas de igual valor.

La igualdad salarial no es una concesión ni un beneficio extraordinario; es un principio de justicia social y un requisito indispensable para un crecimiento económico sostenible global.

Menos horas, más sobrecarga laboral: el riesgo que enfrenta la jornada de 40 horas

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La reducción de la jornada laboral en México parte de una promesa concreta: trabajar menos horas sin perder salario ni derechos. Pero mientras las organizaciones se preparan para este cambio, aparece una pregunta menos visible: ¿qué ocurrirá con todo el trabajo que actualmente ocupa esas horas? Si las tareas, los clientes y las metas permanecen intactos, reducir el tiempo disponible no necesariamente significa reducir la carga laboral.

Ese escenario ya comienza a generar preocupación entre especialistas en Recursos Humanos. Algunas empresas están optando por reducir turnos, congelar vacantes o distribuir entre la plantilla las responsabilidades de puestos que quedan libres. El problema es que una operación puede seguir funcionando durante meses mientras el costo de ese ajuste se acumula en las personas. Ahí es donde aparecen algunos de los principales riesgos de la jornada de 40 horas.

¿Cuándo comienza la reducción de la jornada laboral en México?

México estableció constitucionalmente la reducción gradual de la jornada laboral semanal para las personas trabajadoras comprendidas en el Apartado A del artículo 123. El cambio será progresivo: 48 horas en 2026, 46 en 2027, 44 en 2028, 42 en 2029 y 40 en 2030. La reforma también establece que la reducción no podrá utilizarse para disminuir salarios, prestaciones o derechos adquiridos.

Esto significa que las empresas tienen un periodo para rediseñar su operación, y no únicamente para recortar horas en el calendario. La implementación requiere revisar cómo se organizan los puestos, los turnos, las actividades y la cobertura necesaria para mantener la continuidad operativa.

La diferencia es importante: una reducción de horas puede convertirse en una transformación de la forma de trabajar, o simplemente en una presión para hacer lo mismo en menos tiempo.

¿Qué pasa cuando una empresa elimina un puesto o un turno?

Una de las decisiones que puede parecer más sencilla ante una reducción de jornada es no cubrir una vacante cuando alguien deja la organización. Otra es eliminar un turno y repartir sus actividades entre quienes permanecen. Sobre el papel, la operación continúa y los costos de personal pueden mantenerse contenidos; en la práctica, las responsabilidades simplemente cambian de manos.

De acuerdo con El Economista, Teresa López Pelcastre, directora de Operaciones de Brivé Soluciones, identifica esta práctica como una de las soluciones que pueden generar una falsa sensación de eficiencia. Cuando una posición deja de existir y sus tareas se distribuyen entre dos o tres personas, el equipo puede conseguir que la operación continúe, pero eso no significa necesariamente que el puesto fuera prescindible.

Con el paso de los meses, el ajuste puede normalizarse y hacer parecer que la plantilla funciona adecuadamente. Sin embargo, la carga laboral que antes correspondía a una persona ahora forma parte de las responsabilidades de otras, con un impacto que puede permanecer oculto en los indicadores financieros.

¿Cómo puede la jornada de 40 horas aumentar la intensidad laboral?

Arleth Leal, cofundadora del Colegio de Innovación en Recursos Humanos (CORH), señala que reducir el límite de horas no disminuye automáticamente el volumen de trabajo. Si la organización mantiene las mismas metas, clientes y entregables, pero dispone de menos tiempo para alcanzarlos, puede producirse una mayor intensidad laboral.

El problema aparece cuando la jornada más corta se convierte en una jornada más acelerada. Más tareas por hora, menos pausas, mayor presión por resultados y pendientes que terminan fuera del horario pueden convertir una medida pensada para mejorar el bienestar en una nueva fuente de desgaste.

Teresa López también señala que en México y Latinoamérica existe una cultura laboral en la que aceptar responsabilidades adicionales puede presentarse como una solución inmediata. Pero cuando esa disposición se vuelve permanente, la organización deja de resolver una necesidad operativa y comienza a trasladarla al trabajador.

¿El trabajo fuera de horario puede convertirse en un problema?

Hay una señal especialmente reveladora: cuando las horas disponibles disminuyen, pero las actividades permanecen intactas. El correo que se responde desde casa, el pendiente que se termina por la noche o la reunión que invade el tiempo personal pueden parecer excepciones, pero su repetición modifica en la práctica la jornada.

Arleth Leal advierte que uno de los principales problemas sería sustituir las jornadas largas por jornadas más intensas. Si las personas deben atender al mismo número de clientes, cumplir los mismos objetivos o absorber nuevas tareas en un periodo menor, el descanso efectivo puede comenzar a desaparecer.

Desde una perspectiva de responsabilidad social, esto también cambia la conversación. No basta con contabilizar las horas registradas si una parte del trabajo se desplaza hacia espacios que ya no aparecen en el reloj: casa, fines de semana, mensajes fuera de horario o disponibilidad permanente.

¿Cuáles son las señales de sobrecarga laboral en una empresa?

La sobrecarga no siempre aparece primero como una queja formal. Puede comenzar con pequeños cambios en el funcionamiento cotidiano: más retardos, ausentismo, solicitudes de cambio de turno, horas extra inesperadas, desmotivación, menor productividad o una mayor rotación del talento.

Por eso, la implementación de la nueva jornada requiere mirar más allá del número de horas. Las organizaciones tendrán que revisar cobertura, turnos, plantilla disponible, distribución de actividades y volumen real de trabajo. De acuerdo con la estimación compartida por Arleth Leal a partir de estudios en organizaciones con turnos rotativos, mantener la continuidad operativa sin sobrecargar a las personas podría requerir, en promedio, alrededor de 20% más de personal en determinados modelos.

Estos indicadores también pueden funcionar como un sistema de alerta temprana. Si una reducción de jornada coincide con un aumento sostenido de horas extra, rotación o ausentismo, quizá el problema no sea que las personas estén trabajando menos, sino que están intentando concentrar demasiado trabajo en menos tiempo.

¿Qué pueden hacer las empresas para evitar la sobrecarga?

La transición hacia las 40 horas abre una oportunidad para revisar procesos que durante años se han sostenido por inercia. Las expertas plantean alternativas como automatizar tareas administrativas repetitivas, utilizar herramientas tecnológicas e inteligencia artificial para actividades de bajo valor, redistribuir cargas hacia áreas con menor presión y rediseñar flujos de trabajo.

También resulta necesario incorporar la gestión de los factores de riesgo psicosocial como parte de la planeación. La NOM-035 puede contribuir a identificar señales relacionadas con agotamiento, estrés, desmotivación y condiciones organizacionales que requieren atención.

Teresa López propone evaluar cualquier ajuste desde tres dimensiones: cumplimiento legal, necesidad real de la operación y sostenibilidad para las personas. Si una decisión funciona porque alguien está absorbiendo silenciosamente el trabajo que dejó de cubrirse, la eficiencia puede ser solamente aparente.

Una jornada más corta necesita una organización distinta

La reducción de la jornada laboral representa un cambio relevante en la relación entre tiempo de trabajo, productividad y bienestar. Sin embargo, sus resultados no dependerán únicamente de cuántas horas marque el calendario, sino de lo que ocurra dentro de ellas. La reducción será gradual hasta llegar a las 40 horas en 2030 y no podrá utilizarse para disminuir los ingresos ni los derechos adquiridos de las personas trabajadoras.

El verdadero reto para las empresas será evitar que el tiempo que sale del horario laboral reaparezca convertido en presión, pendientes o trabajo invisible. Una organización que reduce horas pero conserva intactas las cargas, los objetivos y las expectativas puede terminar trasladando el costo del cambio a su plantilla. La pregunta, entonces, no es solamente cómo trabajar menos horas, sino cómo rediseñar el trabajo para que esas horas realmente sean suficientes.

Embarazadas detenidas por ICE: abortos espontáneos sin registro y una cifra récord de detenciones

La detención migratoria no termina en la puerta de un centro de ICE. Para una mujer embarazada, puede significar además enfrentar un sistema en el que una consulta prenatal, una emergencia obstétrica o incluso un aborto espontáneo dependen de mecanismos de atención que hoy presentan importantes cuestionamientos. Una investigación de The Guardian, basada en documentos gubernamentales obtenidos mediante una solicitud de información y una demanda judicial, encontró que ICE llegó a tener 101 mujeres y adolescentes embarazadas detenidas en noviembre de 2025, la cifra más alta registrada durante el periodo analizado.

El mismo conjunto de documentos revela otro problema: ICE registró 18 abortos espontáneos entre enero y septiembre de 2025, pero no cuenta con información actualizada sobre estos casos desde el 3 de octubre de ese año. Al mismo tiempo, mujeres detenidas han denunciado dificultades para acceder a atención prenatal, especialistas y tratamiento ante complicaciones del embarazo. El resultado abre una discusión que trasciende la política migratoria: qué ocurre cuando una institución que tiene bajo su custodia a personas en una condición médica vulnerable no puede garantizar —o siquiera contabilizar adecuadamente— su atención y sus resultados de salud.

Embarazadas detenidas por ICE: ¿qué muestran los datos?

Los registros entregados por la agencia permiten observar un aumento en la detención de mujeres embarazadas durante el otoño e invierno de 2025. En octubre había al menos 87 mujeres y adolescentes embarazadas bajo custodia; en noviembre, la cifra llegó a 101. Los datos abarcan a personas embarazadas, puérperas y lactantes y fueron entregados después de que The Guardian solicitara la información mediante la Freedom of Information Act y posteriormente emprendiera acciones legales.

Pero los propios registros tienen una limitación relevante. ICE indicó que no dispone de información sobre abortos espontáneos después del 3 de octubre de 2025, debido a cambios en su sistema de procesamiento de reclamaciones médicas. La agencia había terminado su contrato con el Veterans Affairs Financial Services Center, mientras que Acentra Health asumió posteriormente el procesamiento de las reclamaciones, con retrasos durante la implementación del nuevo sistema.

Esto significa que las 18 pérdidas registradas no deben interpretarse como el número total de abortos espontáneos ocurridos durante el periodo, sino como los casos que aparecen en los registros disponibles. Expertos consultados por The Guardian consideran además probable que algunos abortos tempranos no lleguen a registrarse si no generan síntomas importantes o atención médica de emergencia.

embarazadas detenidas por ICE

¿Por qué importa que ICE haya perdido este registro?

Porque la ausencia de datos no es únicamente un problema estadístico. Impide conocer con precisión:

  • cuántas mujeres experimentaron una pérdida del embarazo bajo custodia;
  • cuántas recibieron atención médica posterior;
  • cuántas fueron trasladadas a hospitales;
  • qué complicaciones se presentaron;
  • y si existen patrones asociados con determinados centros de detención.

La propia estructura de información también genera interrogantes de gobernanza. Abogados de inmigración y exfuncionarios del DHS consultados por The Guardian cuestionaron que el registro de abortos espontáneos dependiera de un sistema de facturación médica.

Embarazadas detenidas por ICE denuncian barreras para recibir atención

Los testimonios recopilados muestran que el problema no se limita a la disponibilidad de un médico. En algunos casos, las mujeres describieron retrasos, dificultades para acceder a especialistas, barreras lingüísticas y falta de seguimiento después de acudir a servicios de emergencia.

Uno de los casos documentados es el de Anabell, una solicitante de asilo nicaragüense de 35 años. Tras ser detenida, descubrió mediante dos pruebas que estaba embarazada. Según su testimonio, no recibió una ecografía ni vitaminas prenatales. Semanas después comenzó a sangrar abundantemente y tuvo que ser trasladada a un hospital, donde le comunicaron que había perdido el embarazo.

El caso adquiere otra dimensión porque, de acuerdo con los registros médicos compartidos con The Guardian, el hospital recomendó seguimiento en una clínica de salud femenina. Anabell afirmó que posteriormente continuó con sangrado, vómitos y otros síntomas sin recibir esa revisión en el centro de detención. Su abogada tampoco pudo obtener inicialmente los registros médicos directamente de ICE.

Otro caso es el de Laura, de 21 años, quien permanece detenida en Texas durante un embarazo de alto riesgo. De acuerdo con su declaración legal, un médico del centro determinó que necesitaba atención especializada, pero la consulta con un obstetra-ginecólogo no había sido autorizada o programada.

Estos testimonios no permiten establecer que las condiciones de detención hayan provocado los abortos espontáneos. De hecho, especialistas consultados por The Guardian advierten que determinar la causa de una pérdida gestacional puede ser complejo. Lo que sí permite analizar la evidencia disponible es si una mujer que presenta síntomas de una complicación recibe atención oportuna, seguimiento y tratamiento adecuados.

embarazadas detenidas por ICE

La propia política de ICE establece obligaciones de atención

La situación resulta particularmente relevante porque ICE cuenta con una directiva de 2021 sobre la identificación y monitoreo de personas embarazadas, en posparto o lactantes. La política establece que, salvo que la liberación esté prohibida por ley o existan circunstancias excepcionales, la agencia debe evitar su detención. Cuando la detención ocurre, establece obligaciones de monitoreo y reevaluación médica.

La documentación de ICE también establece que las pacientes embarazadas deben tener acceso continuo a atención obstétrica, incluidas citas oportunas y transporte para acudir con proveedores médicos.

El DHS sostiene que la directiva de 2021 continúa vigente y que las mujeres embarazadas reciben atención prenatal, servicios de salud mental, apoyo nutricional y alojamiento conforme a estándares comunitarios. Sin embargo, el departamento no respondió específicamente a las denuncias recogidas por The Guardian sobre falta de atención prenatal, posparto o después de abortos espontáneos.

La brecha entre lo que establece el protocolo y lo que algunas mujeres denuncian experimentar es, por ello, uno de los puntos centrales del caso.

Una cuestión de derechos y de violencia institucional

El acceso a la salud no desaparece porque una persona se encuentre bajo custodia migratoria. El Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas ha señalado que las personas migrantes detenidas deben tener acceso a servicios de salud física y mental, incluida la atención sexual y reproductiva, y que los Estados deben garantizar atención médica adecuada cuando las condiciones del centro no puedan proporcionarla.

En Estados Unidos, el Colegio Estadounidense de Obstetras y Ginecólogos (ACOG) también sostiene que las personas embarazadas detenidas deben recibir atención obstétrica y ginecológica basada en evidencia y estar protegidas frente al abuso y la coerción. Su guía de 2026 señala que la detención puede exacerbar riesgos físicos y psicológicos y documenta problemas como retrasos en la atención, barreras lingüísticas, falta de atención especializada y dificultades para acceder a servicios de emergencia.

Por eso, hablar de violencia contra mujeres embarazadas detenidas requiere distinguir entre una agresión directa y formas institucionales de vulnerabilidad. Una demora médica, la imposibilidad de acceder a un especialista, la falta de seguimiento después de una emergencia o la ausencia de mecanismos adecuados para documentar una pérdida gestacional pueden convertirse en factores de riesgo cuando ocurren dentro de un sistema donde la persona no tiene libertad para buscar atención por sus propios medios.

La propia ACOG señala que las personas detenidas durante el embarazo enfrentan mayores riesgos y que la atención debe seguir las mismas guías clínicas que para quienes no están detenidas.

embarazadas detenidas por ICE

El reto no termina con contar a las embarazadas detenidas por ICE

La discusión sobre las embarazadas detenidas por ICE no debería reducirse a una cifra récord. El problema también está en qué sucede después de que una mujer entra bajo custodia: si recibe controles prenatales, si puede acceder a un especialista cuando existe un embarazo de alto riesgo, si una emergencia es atendida a tiempo y qué seguimiento recibe después de una pérdida gestacional.

Los datos disponibles muestran una paradoja difícil de ignorar: mientras ICE registró un máximo de 101 mujeres y adolescentes embarazadas detenidas en noviembre de 2025, la propia agencia dejó de disponer de información sobre abortos espontáneos después del 3 de octubre de ese año.

Para cualquier sistema de gobernanza responsable, esa combinación debería activar mecanismos de supervisión, trazabilidad y rendición de cuentas. No porque cada pérdida gestacional pueda atribuirse automáticamente a la detención —algo que la evidencia no permite afirmar—, sino porque una persona embarazada bajo custodia depende de la institución para acceder a una atención que, fuera de ella, podría buscar directamente.

El lado oculto de los microplásticos: contaminantes, bacterias y resistencia a antibióticos

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Los microplásticos ya no son únicamente una preocupación por su presencia en océanos, ríos o alimentos. Una investigación multinacional de cinco años encontró que estas partículas también pueden transformar el suelo agrícola en un espacio donde interactúan contaminantes, microorganismos y sustancias químicas. El hallazgo abre una nueva dimensión sobre los efectos de la contaminación plástica.

El proyecto Minagris, financiado por la Unión Europea, identificó microplásticos en los 227 campos agrícolas analizados en 11 países europeos. Los resultados, reunidos hasta ahora en 22 estudios revisados por pares, muestran además que esta contaminación puede permanecer durante años y reflejar tanto las prácticas agrícolas actuales como el uso histórico de los terrenos.

Microplásticos: un vehículo para la resistencia a antibióticos

Una de las principales preocupaciones está en lo que ocurre sobre la superficie de estas partículas. Los microplásticos pueden convertirse en nuevos hábitats para microorganismos, conocidos como plastisferas, donde confluyen plásticos, microbios y agroquímicos. En ellas, los investigadores observaron un aumento de genes asociados con resistencia a antibióticos frente a los controles.

El fenómeno podría intensificarse cuando los microplásticos interactúan con otros contaminantes. Los pesticidas, por ejemplo, parecieron amplificar el aumento de estos genes, mientras que el tamaño de las partículas también importa: cuanto más pequeñas son, mayor es su capacidad para adsorber contaminantes, microorganismos y ADN.

Para Edoardo Puglisi, profesor de microbiología en la Universidad Católica del Sagrado Corazón, en Italia, esta combinación puede producir un efecto de “caballo de Troya” capaz de favorecer la dispersión de patógenos y genes vinculados con la resistencia a antibióticos.

Cuando la contaminación no llega sola

El proyecto encontró evidencia de que los microplásticos no actúan de manera aislada dentro de los ecosistemas agrícolas. En Suiza, los campos que presentaban mayores concentraciones de partículas provenientes del desgaste de neumáticos también registraban los niveles más altos de otros químicos tóxicos y metales.

Esto resulta relevante porque las evaluaciones ambientales suelen analizar los contaminantes uno por uno. Sin embargo, los resultados de Minagris apuntan a que sus efectos pueden cambiar cuando varias sustancias están presentes al mismo tiempo, generando interacciones que no necesariamente aparecen al estudiar cada contaminante por separado.

El suelo, por tanto, funciona como un sistema conectado: una partícula de plástico puede transportar o concentrar otras sustancias y entrar en contacto con organismos que cumplen funciones esenciales. El problema deja de ser únicamente cuánto plástico existe y pasa a ser qué transporta, con qué interactúa y durante cuánto tiempo permanece.

Lombrices, plantas y un suelo bajo presión

Uno de los estudios del proyecto encontró que el efecto “caballo de Troya” de los microplásticos puede afectar a las lombrices de tierra y a otros organismos del suelo, alterando procesos críticos como los ciclos de nutrientes. Esto es especialmente relevante porque las lombrices contribuyen a configurar el microbioma del suelo y participan en diversas funciones ecológicas.

La contaminación también puede alcanzar directamente a las plantas. Una investigación encontró que concentraciones elevadas de microplásticos redujeron la superficie foliar, el contenido de clorofila, la eficiencia fotosintética y la biomasa de plantas de lechuga.

Cuando las plantas fueron sometidas además a condiciones de sequía, los efectos fueron más pronunciados. Su desempeño fue inferior al observado cuando enfrentaban cualquiera de los dos factores de estrés por separado, una señal de que la combinación de presiones ambientales puede agravar sus consecuencias.

El reto de medir el problema completo

La investigación también pone en cuestión una solución que suele presentarse como alternativa frente a los plásticos convencionales: los materiales biodegradables. De acuerdo con el proyecto, estos no son automáticamente inocuos, ya que también pueden fragmentarse y generar microplásticos capaces de permanecer en el suelo y provocar efectos ecológicos.

La Dra. Esperanza Huerta Lwanga, investigadora asociada en física del suelo en la Universidad de Wageningen, señaló que, una vez fragmentados, estos materiales son prácticamente imposibles de retirar del suelo y pueden funcionar como vectores de agroquímicos, además de alterar ecosistemas esenciales.

Desde esta perspectiva, reducir la contaminación plástica requiere mirar más allá del material utilizado. Los investigadores plantean la necesidad de un sistema estandarizado para monitorear plásticos en el suelo, mayor transparencia de los fabricantes y evaluaciones de riesgo que consideren cómo interactúan los microplásticos con otros contaminantes y con distintas especies.

El hallazgo central de Minagris cambia la manera de observar los microplásticos en los sistemas agrícolas: no necesariamente son solo partículas que se acumulan en el suelo, sino posibles plataformas de interacción entre contaminantes, microorganismos, plantas y fauna edáfica. En ese entramado, la resistencia a antibióticos representa una de las señales que requieren mayor atención, particularmente cuando pesticidas y otros factores de estrés están presentes.

Para la responsabilidad social y ambiental, el desafío consiste en incorporar esta complejidad a la conversación sobre contaminación, producción de alimentos y salud de los ecosistemas. La evidencia apunta a que proteger el suelo no depende únicamente de retirar un contaminante, sino de comprender las interacciones que ocurren cuando varios factores se encuentran en el mismo territorio.

¿Cómo fortaleció Corporativo Kosmos la convivencia y el sentido de pertenencia durante el Mundial? 

¿Qué puede aportar un partido de fútbol a una organización? Para Corporativo Kosmos —empresa líder en servicios de alimentación en México— el Mundial representó una oportunidad para salir de la rutina y generar un espacio en el que colaboradores de distintas áreas pudieran compartir un interés común. 

La organización llevó a cabo una iniciativa interna para vivir algunos de los partidos junto con sus colaboradores. Más que ver fútbol, la propuesta buscó propiciar encuentros entre personas que, por la dinámica cotidiana y sus distintas responsabilidades, no siempre tienen oportunidad de convivir. 

Esta visión forma parte de la cultura organizacional de Corporativo Kosmos, que busca reconocer que quienes integran la empresa no solamente cumplen una función, sino que también tienen intereses, gustos y emociones. 

¿Por qué Corporativo Kosmos aprovechó el Mundial para reunir a sus colaboradores? 

El fútbol tiene una capacidad particular para generar entusiasmo y reunir a personas alrededor de un mismo interés. Ese entusiasmo se convirtió en el punto de partida de la iniciativa: aprovechar el contexto del Mundial para crear un momento diferente dentro de la jornada habitual de trabajo. 

Para Eréndira Hernández, gerente de la planta de cárnicos de Corporativo Kosmos, la intención era precisamente aprovechar esa emoción para propiciar un encuentro entre compañeros. 

“¿Por qué no aprovechar ese entusiasmo para reunir también a nuestros colaboradores? Queríamos crear un espacio diferente, donde pudiéramos salir un poquito de la rutina, convivir y compartir un interés que todos tenemos en común”. 

Así, el Mundial funcionó como detonador de una experiencia que llevó una pasión compartida al entorno laboral y abrió nuevas oportunidades de convivencia entre compañeros. 

¿Qué ocurrió cuando colaboradores de distintas áreas compartieron los partidos? 

Uno de los aspectos que Hernández observó durante la iniciativa fue una convivencia más natural entre colaboradores de diferentes áreas. 

Personas que normalmente no tienen tanta interacción durante la jornada pudieron platicar, reírse y compartir el momento, generando una dinámica distinta a la que suele darse alrededor de las responsabilidades de cada puesto. 

“Lo más bonito fue ver cómo se reunían todas las personas que quizás al día a día no tienen tanta oportunidad de convivir. De repente veías a colaboradores de diferentes áreas platicando y riéndose y compartiendo el momento”. 

Este tipo de interacción representa uno de los puntos de conexión con la cultura organizacional de Corporativo Kosmos: crear espacios que permitan a las personas conocerse y relacionarse más allá de sus funciones. 

Corporativo Kosmos

¿Cómo puede la convivencia contribuir al sentido de pertenencia? 

Para Hernández, estos momentos también pueden influir en la conexión que los colaboradores desarrollan con la organización. Cuando existen espacios destinados a la convivencia y el bienestar, las personas pueden sentirse parte de un equipo desde una perspectiva que va más allá del trabajo cotidiano. 

“Cuando una persona siente que forma parte de un equipo y que existen espacios pensados también para su bienestar y convivencia, su conexión con la empresa se fortalece muchísimo”.

La actividad alrededor del Mundial no pretende, por sí sola, construir el sentido de pertenencia. Su valor está en generar experiencias compartidas que pueden contribuir a que los colaboradores construyan vínculos, generen recuerdos y desarrollen una mayor cercanía con sus compañeros. 

En ese sentido, la convivencia se incorpora a una visión más amplia de la cultura organizacional de Corporativo Kosmos, donde las experiencias entre colaboradores también pueden formar parte de la construcción de comunidad. 

¿Por qué reconocer los intereses de los colaboradores puede fortalecer una organización? 

Detrás de la iniciativa existe una idea más amplia sobre la relación entre las personas y su lugar de trabajo: la cultura organizacional también se construye cuando una empresa encuentra formas de conectar con aquello que interesa, emociona y moviliza a quienes la integran. 

Hernández considera que conectar con esa dimensión puede generar relaciones más cercanas entre la organización y quienes la integran. 

“Las personas no solamente vienen a cumplir una función, sino que tienen intereses, gustos y emociones. Y cuando la empresa logre conectar con eso, se creará una relación mucho más cercana”. 

El Mundial permitió llevar esta idea a un momento concreto: convertir un interés común en una experiencia compartida. Para Corporativo Kosmos, este tipo de experiencias pueden contribuir a construir una identidad colectiva a partir de los vínculos que surgen entre las personas. 

Corporativo Kosmos

Del fútbol a la construcción de comunidad 

El partido fue el punto de partida, pero la experiencia buscó generar algo que permaneciera después del silbatazo final: momentos compartidos entre colaboradores. 

Para Hernández, ahí está precisamente el valor de estas iniciativas: “Son momentos sencillos pero significativos. Al final son esas experiencias compartidas las que también van construyendo recuerdos y hacen que las personas se sientan parte de algo mucho más grande.” 

La cultura organizacional de Corporativo Kosmos también se construye en estos espacios: cuando las personas encuentran intereses comunes, conviven con compañeros de otras áreas y generan recuerdos fuera de la dinámica habitual. 

Porque fortalecer el sentido de pertenencia no siempre requiere grandes acciones. A veces comienza con algo tan sencillo como compartir un partido y descubrir nuevas formas de sentirse parte del mismo equipo. 

42% menos agua: 2025 deja una alerta sobre las reservas hídricas del mundo

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Los ríos del planeta atravesaron en 2025 uno de sus años más secos en más de tres décadas, de acuerdo con la evaluación del ciclo mundial del agua realizada por la Organización Meteorológica Mundial (OMM). El diagnóstico revela además que la cantidad de agua dulce almacenada en la superficie terrestre o bajo ella —incluidas aguas subterráneas, lagos, ríos, nieve, hielo, humedad del suelo y agua almacenada en plantas y árboles— fue 42% inferior a lo normal durante el año.

El dato ofrece una fotografía de un problema que ya no puede entenderse únicamente como una sucesión de sequías. Las reservas hídricas en el mundo están sometidas a presiones simultáneas: cambio climático, contaminación, sobreexplotación y una mayor irregularidad del ciclo del agua. Mientras algunas regiones enfrentan escasez extrema, otras reciben precipitaciones capaces de provocar inundaciones repentinas. 

¿Qué reveló la evaluación de la OMM sobre las reservas hídricas en el mundo?

La investigación de la OMM analiza de manera integral el ciclo mundial del agua. No se limita a medir el nivel de los ríos, sino que incorpora distintos componentes del almacenamiento hídrico:

  • aguas subterráneas
  • ríos y lagos
  • humedad del suelo
  • nieve y hielo
  • evaporación y transpiración
  • agua almacenada en plantas y árboles

Para evaluar los caudales, el estudio utilizó simulaciones de 13 modelos hidrológicos mundiales, alimentados con datos meteorológicos observados.

Los resultados muestran que 2025 fue el séptimo año consecutivo en que las cuencas fluviales en condiciones consideradas normales fueron claramente minoritarias. Sólo entre 34% y 38% de las cuencas se ubicaron en ese rango, frente a un promedio de 46% entre 1991 y 2020.

El panorama de los caudales también fue desigual: 36% de la superficie de las cuencas fluviales mundiales presentó niveles inferiores o muy inferiores a lo normal, mientras que 21% registró caudales superiores o muy superiores a lo normal.

reservas hídricas en el mundo

El almacenamiento de agua lleva una década disminuyendo

Uno de los elementos más importantes del informe es que el déficit de 2025 no aparece como un fenómeno aislado. Celeste Saulo, secretaria general de la OMM, advirtió: “Estamos agotando esas reservas”, y señaló que el almacenamiento mundial de agua terrestre mantiene una tendencia descendente desde 2014-2016, una señal que se ha prolongado durante aproximadamente una década.

Esta tendencia importa porque el agua almacenada en el suelo, los acuíferos, la nieve, los lagos y los glaciares funciona como una reserva para los periodos en que las precipitaciones son insuficientes.

Cuando esa capacidad de almacenamiento disminuye, los territorios tienen menos margen para enfrentar una sequía. Y cuando el déficit se combina con una demanda creciente, la presión sobre las fuentes disponibles aumenta todavía más.

Por eso, el dato sobre las reservas hídricas en el mundo debe interpretarse como una señal sobre la capacidad de los sistemas naturales para amortiguar los extremos del ciclo del agua.

¿Qué está pasando con los ríos del planeta?

Los ríos se encuentran en el centro de esta transformación. Durante los cinco años que abarca el análisis de la OMM se observaron repetidamente caudales inferiores a lo normal en amplias zonas de las cuencas del Amazonas y del Río de la Plata, América del Norte, África central y oriental, Asia central y Oriente Medio.

En 2025, los caudales entre inferiores y muy inferiores a lo normal afectaron, entre otras regiones, a:

  • gran parte de Norteamérica
  • las cuencas del Río de la Plata y del São Francisco
  • Europa oriental
  • Oriente Medio
  • Asia central

La situación no es exclusivamente de escasez. Durante los últimos cinco años, los servicios meteorológicos e hidrológicos nacionales también han informado de inundaciones y sequías sin precedentes. En algunos territorios, incluso, no ha existido suficiente tiempo de recuperación entre un evento extremo y el siguiente.

Esto ayuda a entender por qué hablar de crisis hídrica únicamente en términos de falta de agua resulta insuficiente. El desafío también consiste en enfrentar un recurso cuya disponibilidad es cada vez más irregular y difícil de predecir.

reservas hídricas en el mundo

Los glaciares también están perdiendo su función como reserva

La pérdida de hielo constituye otro indicador de la presión sobre las reservas hídricas en el mundo.

En 2025, por cuarto año consecutivo, las 19 principales regiones glaciares del planeta perdieron masa de hielo. De acuerdo con la evaluación, los glaciares están registrando sus mayores pérdidas desde la década de 1990 y las reducciones más importantes corresponden a los años más recientes.

Sólo durante 2025 se perdieron aproximadamente 400 gigatoneladas de masa de hielo, contribuyendo con alrededor de 1.1 milímetros al aumento del nivel global del mar.

El problema no se limita a ese incremento. Los glaciares funcionan como reservas naturales que almacenan agua y la liberan progresivamente hacia los sistemas fluviales. Su retroceso modifica esa dinámica y puede afectar la disponibilidad de agua en regiones que dependen de los deshielos, especialmente durante temporadas secas.

reservas hídricas en el mundo

¿Por qué el estado de los ríos importa para la economía?

Un río con poco caudal no representa solamente un problema ambiental. Puede afectar el suministro de agua potable, la agricultura, la generación eléctrica, la industria y distintos sectores que dependen de las cuencas.

Un ejemplo citado en la información de la OMM ocurrió en Hungría y Rumanía, donde los niveles históricamente bajos del Danubio provocaron una crisis energética durante el verano. Todos sus reactores nucleares, salvo uno, tuvieron que detenerse porque el caudal del río era demasiado bajo para proporcionar suficiente agua para su refrigeración.

Otros grandes sistemas fluviales enfrentan presiones diferentes. El Misisipi, una fuente de agua para 50 municipios estadounidenses, está expuesto a contaminación química, zonas hipóxicas en el Golfo de México, pérdida de humedales, intrusión de agua salada y episodios de sequía.

En África, ríos como el Nilo, Níger y Zambeze enfrentan contaminación y sequías asociadas con el cambio climático, con consecuencias para los niveles de agua y los ecosistemas.

El caso de Inglaterra muestra otra dimensión: ninguno de sus ríos presenta actualmente buena salud ecológica y química general, debido a una combinación de contaminación por aguas residuales, actividades agrícolas, productos químicos persistentes y sobreexplotación.

reservas hídricas en el mundo

¿Qué implica para la responsabilidad empresarial?

La crisis de las reservas hídricas en el mundo plantea una diferencia importante entre eficiencia hídrica y responsabilidad hídrica.

Una compañía puede reducir el consumo de una planta y mejorar sus indicadores internos, pero si continúa dependiendo de una fuente que está siendo sobreexplotada, su estrategia puede resultar insuficiente desde una perspectiva territorial.

La gestión responsable implica mirar más allá de los límites físicos de la empresa y considerar la cuenca como una unidad de riesgo compartido. Esto significa entender cómo el consumo corporativo interactúa con las necesidades de las comunidades, los ecosistemas y otros usuarios.

Para los líderes ESG, el agua también debería dejar de tratarse como un indicador ambiental aislado. Puede convertirse en un riesgo operativo, financiero y social cuando su disponibilidad amenaza la continuidad de una planta, eleva costos, genera conflictos por el recurso o interrumpe una cadena de suministro.

Cuidar el agua exige actuar antes de que falte

Wayne Jenkinson, director de hidrología de la OMM, calificó la investigación como un llamado a la acción ante la disminución continua de los recursos hídricos y destacó la necesidad de mejorar el conocimiento sobre ellos.

“Debemos redoblar nuestros esfuerzos para mejorar nuestro conocimiento sobre los recursos hídricos a nivel mundial”, afirmó. Para lograrlo, añadió, es necesario aumentar la recopilación y el intercambio de datos.

Esta recomendación también tiene una lectura empresarial. No se puede gestionar aquello que no se mide y, en materia de agua, medir el consumo corporativo sin entender el estado de la cuenca ofrece una visión incompleta.

La alerta de 2025 no significa que el planeta haya perdido 42% de toda su agua dulce. El 42% corresponde a la proporción de almacenamiento de agua que se encontró por debajo de los niveles normales, de acuerdo con la evaluación presentada. Precisar el dato es importante porque el desafío no consiste en una desaparición uniforme del agua, sino en una transformación de dónde está disponible, cuánto se almacena y con qué regularidad puede recuperarse.

Las reservas hídricas en el mundo están mostrando señales que deberían modificar la manera en que gobiernos y empresas planifican su futuro. En un ciclo hídrico cada vez más irregular, esperar a que una fuente llegue a niveles críticos para reducir el consumo significa reaccionar cuando las opciones ya son menores.

Para las compañías, la responsabilidad no termina en instalar tecnologías que utilicen menos agua. El siguiente paso es preguntarse qué impacto tiene su demanda sobre la cuenca y qué puede hacer para contribuir a que esa fuente siga siendo viable en el largo plazo. El informe de la OMM convierte esa pregunta en una cuestión cada vez más difícil de posponer.

Google y la NASA mapean con IA uno de los gases que más calientan al planeta

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Google y el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA desarrollaron un modelo de inteligencia artificial capaz de detectar y mapear emisiones de metano desde el espacio a escala global. La herramienta, denominada MAPL-EMIT, amplía la capacidad para identificar fuentes de uno de los gases de efecto invernadero con mayor impacto en el calentamiento del planeta.

Más allá del avance tecnológico, el proyecto plantea una cuestión relevante para la responsabilidad empresarial: ¿qué ocurre cuando una compañía utiliza sus capacidades para generar infraestructura de información que puede servir no sólo para gestionar su propia huella ambiental, sino también para que otras empresas, gobiernos e investigadores conozcan mejor el problema y actúen sobre él?

¿Cómo funcionan los nuevos mapas de metano?

El sistema MAPL-EMIT utiliza información obtenida por EMIT, un instrumento de la NASA instalado en la Estación Espacial Internacional. Este dispositivo captura observaciones hiperespectrales de la superficie terrestre, es decir, información que permite identificar características de los materiales a partir de cómo interactúan con diferentes longitudes de onda de la luz.

La inteligencia artificial combina esa información espectral con el contexto espacial de cada píxel. Así puede reconocer la forma característica de una columna de metano y seguirla hasta determinar su posible punto de origen.

Una de las ventajas del modelo es que también puede distinguir columnas que se superponen en zonas industriales densamente pobladas, un escenario especialmente complejo para los sistemas de detección.

mapas de metano

¿Cómo entrenaron la inteligencia artificial?

Google y JPL entrenaron MAPL-EMIT con 3.6 millones de columnas de metano sintéticas generadas a partir de modelos físicos e incorporadas en observaciones reales de EMIT.

Las simulaciones contemplaron distintas variables, entre ellas:

  • diferentes tasas de emisión;
  • condiciones atmosféricas diversas;
  • distintos entornos geográficos;
  • columnas de metano con características variables.

El resultado es un modelo que puede analizar las observaciones de manera automatizada en lugar de depender exclusivamente de la inspección manual de las imágenes.

¿Qué tan efectivos son estos mapas de metano?

Las pruebas con observaciones reales muestran una diferencia importante frente a los métodos tradicionales. MAPL-EMIT detectó 84% de las columnas de metano identificadas previamente por expertos.

Pero el hallazgo más significativo apareció al ampliar el análisis. En aproximadamente 1,100 gránulos de datos de EMIT, el modelo identificó alrededor de 50% más columnas plausibles que los analistas humanos.

Cuando Google y JPL desplegaron el sistema a mayor escala, MAPL-EMIT encontró más de 23,000 columnas adicionales de metano en todo el mundo. También detectó emisiones en 24 de los 25 vertederos con mayores emisiones del planeta.

Estos resultados muestran que el valor de la IA no está únicamente en automatizar una tarea que antes realizaban especialistas. También puede ampliar el universo de emisiones que llegan a ser visibles.

¿Por qué es importante detectar el metano?

El metano tiene un potencial de calentamiento global aproximadamente 30 veces superior al del dióxido de carbono durante un periodo de 100 años. Además, se estima que ha contribuido con cerca de una cuarta parte del calentamiento global antropogénico desde el inicio de la era industrial.

Su importancia también está relacionada con su permanencia relativamente corta en la atmósfera. Por ello, reducir las emisiones de metano representa una de las vías disponibles para contribuir a desacelerar el calentamiento en el corto plazo.

El problema es que una parte de estas emisiones puede ser difícil de localizar. Esto ocurre particularmente en actividades como la producción de petróleo y gas, la gestión de residuos y otras operaciones industriales en las que pueden existir emisiones persistentes o fugas que no siempre son visibles mediante los métodos convencionales de monitoreo.

mapas de metano

Una tecnología con límites que también deben transparentarse

Una mayor sensibilidad no significa que cada detección sea necesariamente una emisión confirmada. Los sistemas capaces de identificar señales más débiles también pueden producir falsos positivos, especialmente cuando trabajan sobre terrenos complejos.

Por ello, los resultados de MAPL-EMIT incorporan medidas de confianza e información sobre el ajuste espectral, lo que permite a los usuarios filtrar los resultados de acuerdo con el nivel de certeza que necesiten.

El modelo trabaja con una resolución de 60 metros, proporcionando estimaciones sobre el incremento de metano, los límites de las columnas y la posible ubicación de las fuentes. Sin embargo, su cobertura depende de dónde y cuándo EMIT realizó sus observaciones.

Factores como la nubosidad, las sombras y las superficies oscuras también pueden afectar el desempeño.

¿Cómo pueden utilizar las empresas estos mapas de metano?

Aquí aparece una de las principales implicaciones empresariales del proyecto. La tecnología puede contribuir a que las emisiones de metano de determinadas instalaciones sean más visibles y, por tanto, más susceptibles de ser investigadas, corregidas y verificadas.

Para empresas de petróleo y gas, gestión de residuos y otras industrias con potenciales emisiones relevantes, esta capacidad podría utilizarse para complementar sus sistemas internos de monitoreo.

Los datos también pueden ser útiles para:

  • identificar fuentes persistentes que anteriormente no habían sido detectadas;
  • priorizar inspecciones y acciones correctivas;
  • complementar inventarios corporativos de emisiones;
  • contrastar reducciones de emisiones reportadas por las empresas;
  • proporcionar información adicional para evaluar riesgos ambientales y de transición;
  • fortalecer procesos de verificación independiente.

Esto modifica también el entorno en el que las compañías reportan su desempeño ambiental. Cuanto más accesibles y precisos sean los datos externos sobre emisiones, menor será la dependencia de información exclusivamente autodeclarada.

Reguladores e investigadores también pueden beneficiarse

La utilidad de los mapas de metano no termina en las empresas que generan las emisiones. Una herramienta de alcance global puede convertirse en una fuente adicional de información para gobiernos y organismos reguladores.

Una identificación más rápida de posibles fuentes puede ayudar a orientar investigaciones, supervisar el cumplimiento de normas y determinar dónde resulta necesario intervenir.

Para investigadores, la disponibilidad de grandes volúmenes de información también abre posibilidades para estudiar la distribución geográfica de las emisiones y comprender mejor su comportamiento.

Google ha publicado la base de datos global de columnas detectadas a través de Earth Engine, además de una aplicación interactiva para visualizar la información. El modelo entrenado y los conjuntos de datos sintéticos están disponibles en Kaggle, mientras que las herramientas de inferencia fueron publicadas en GitHub.

La apertura de estos recursos es relevante porque convierte el desarrollo tecnológico en una infraestructura que puede ser utilizada por actores distintos de sus desarrolladores.

El siguiente desafío: pasar de detectar a reducir

La importancia de los mapas de metano aumentará conforme mejore la capacidad de observación desde el espacio. De acuerdo con la información proporcionada por Google, la NASA prepara una nueva generación de espectrómetros de imágenes que podría incrementar entre 30 y 50 veces la cobertura de observación.

El crecimiento de los datos plantea, sin embargo, un nuevo problema: procesarlos. Una cantidad de observaciones de esa magnitud difícilmente podría analizarse manualmente de manera eficiente.

Por eso, la inteligencia artificial adquiere un papel que va más allá de la velocidad. Puede convertirse en una capa de procesamiento capaz de transformar enormes cantidades de observaciones en información utilizable para tomar decisiones.

Pero detectar una emisión no equivale a eliminarla. El verdadero impacto dependerá de lo que ocurra después: si los operadores corrigen fugas, si los reguladores utilizan la información, si los inversionistas incorporan estos datos en sus análisis y si las reducciones pueden comprobarse de manera independiente.

mapas de metano

Google y una RSE que genera soluciones para otros

El proyecto también permite observar una dimensión de la responsabilidad social empresarial que suele recibir menos atención: la capacidad de una compañía para desarrollar soluciones que trasciendan su propia operación.

Google tiene una responsabilidad directa sobre los impactos ambientales asociados con sus operaciones y cadena de valor. Sin embargo, colaborar con la NASA para desarrollar una herramienta que permita identificar emisiones de metano en instalaciones de todo el mundo amplía el alcance potencial de esa responsabilidad.

La diferencia está entre utilizar la tecnología únicamente para responder a las propias metas ambientales y utilizar capacidades empresariales —en este caso, inteligencia artificial, procesamiento de datos y desarrollo tecnológico— para contribuir a resolver un problema colectivo.

No significa que la tecnología sustituya las obligaciones ambientales de las empresas ni que el desarrollo de una herramienta elimine la huella de quien la crea. Significa que la RSE puede tener una dimensión adicional: generar bienes, datos o soluciones que permitan a otros actores actuar mejor frente a un desafío compartido.

En el caso de MAPL-EMIT, esa posibilidad resulta particularmente clara. Una observación obtenida desde la Estación Espacial Internacional puede convertirse, mediante IA, en información para una empresa que busca localizar una fuga, un regulador que necesita investigar una instalación o un investigador que estudia las emisiones globales.

La siguiente etapa será determinar cuánto de esa nueva visibilidad se convierte realmente en reducción de emisiones. Porque hacer visible el problema es un avance; utilizar esa información para modificarlo es lo que finalmente puede convertir la innovación tecnológica en impacto ambiental.

Del campo al clima: Liverpool FC busca compensar sus emisiones de carbono

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Para un club de fútbol, la huella ambiental no termina en el estadio ni en el transporte de sus jugadores. También está presente en aquello que millones de aficionados compran: camisetas, accesorios, artículos de colección, regalos y productos de estilo de vida. El Liverpool Football Club busca intervenir precisamente en ese frente mediante una colaboración con 1PointFive, incorporando captura directa de aire (DAC) para eliminar de la atmósfera una cantidad de CO₂ equivalente a las emisiones generadas por la fabricación de dos nuevos productos.

La iniciativa amplía una colaboración que comenzó con una camiseta conmemorativa por el 20 aniversario de la victoria del Liverpool en la Champions League de 2005. Ahora, el Mighty Red Teddy y el nuevo Red Ted llegan al catálogo global del club con una estrategia de eliminación de carbono asociada a su fabricación hasta el punto de venta. El caso muestra cómo la responsabilidad social del Liverpool FC empieza a extenderse hacia una pregunta especialmente relevante para las empresas: cómo reducir el impacto ambiental de productos que forman parte esencial del negocio.

¿Qué acuerdo hicieron Liverpool FC y 1PointFive?

La colaboración establece que 1PointFive utilizará tecnología de captura directa de aire para retirar CO₂ de la atmósfera en una cantidad equivalente a la huella de carbono generada durante la fabricación de los dos nuevos productos hasta que llegan al punto de venta.

Los productos son:

  • Un renovado Mighty Red Teddy, inspirado en la mascota oficial del club.
  • El nuevo Red Ted, otro artículo dirigido a los aficionados.
  • La eliminación de carbono asociada cubre las emisiones generadas en su fabricación hasta el punto de venta.

La diferencia importante frente a determinados esquemas tradicionales de créditos de carbono es que la DAC busca retirar físicamente dióxido de carbono que ya se encuentra en la atmósfera, en lugar de contabilizar únicamente acciones destinadas a evitar que se produzcan emisiones adicionales.

Para el Liverpool, además, la acción se integra en The Red Way, su programa general de sostenibilidad.

¿Qué es la captura directa de aire?

La captura directa de aire es una tecnología diseñada para extraer CO₂ directamente del aire mediante sistemas de ingeniería. Posteriormente, el carbono capturado puede ser almacenado o destinado a otros usos dependiendo de la tecnología y del proyecto.

Su atractivo climático está precisamente en que actúa sobre el carbono que ya está en la atmósfera. Sin embargo, todavía enfrenta desafíos importantes para alcanzar una implementación masiva, entre ellos el costo, la escala, la infraestructura y la necesidad de demostrar de manera verificable cuánto carbono se elimina y durante cuánto tiempo permanece fuera de la atmósfera.

Por ello, utilizar DAC en productos de consumo no elimina la necesidad de reducir las emisiones en su origen. Más bien introduce una herramienta adicional dentro de una estrategia climática.

La responsabilidad social del Liverpool FC llega al producto

El movimiento resulta relevante porque el club está expandiendo considerablemente su negocio comercial. El Liverpool señala que opera más tiendas minoristas propias que cualquier otro club deportivo o franquicia a nivel mundial y recientemente lanzó una nueva plataforma de comercio electrónico.

Su catálogo ya no se limita a las equipaciones deportivas. Incluye:

  • ropa
  • accesorios
  • artículos de colección
  • regalos
  • productos de estilo de vida

Esto modifica la dimensión ambiental de su operación. Cuanto mayor es el volumen y la variedad de productos que una marca comercializa, mayor es la importancia de conocer qué emisiones están asociadas con su fabricación y distribución.

En este sentido, la responsabilidad social del Liverpool FC no se limita a incorporar una iniciativa climática a su estructura corporativa. También comienza a trasladarla a los productos que forman parte de su relación cotidiana con los consumidores.

Lee Dwerryhouse, vicepresidente sénior de merchandising del Liverpool FC, señaló que la expansión de la oferta comercial hacia productos de estilo de vida, accesorios y artículos de colección abre oportunidades para desarrollar productos “más sostenibles” y fortalecer al mismo tiempo el vínculo con los aficionados.

¿Puede la sostenibilidad formar parte del producto?

Aquí aparece uno de los aprendizajes más interesantes para otras empresas. Tradicionalmente, la sostenibilidad se comunica en informes corporativos, objetivos de reducción de emisiones o programas ambientales. Liverpool y 1PointFive están probando otro camino: incorporar una acción climática directamente en la propuesta comercial de un producto.

La lógica puede ser trasladable a otros sectores. Una empresa que vende bienes físicos podría identificar las emisiones asociadas a determinados productos, establecer qué parte de ellas puede reducirse directamente y determinar qué emisiones residuales podrían abordarse mediante mecanismos de eliminación de carbono.

Pero para que el modelo sea creíble necesita responder preguntas concretas:

  1. ¿Qué emisiones están incluidas?
  2. ¿Cómo se calculó la huella del producto?
  3. ¿Cuánto CO₂ se elimina realmente?
  4. ¿Dónde y cómo se realiza esa eliminación?
  5. ¿Quién verifica los resultados?
  6. ¿Cuál es la durabilidad de la eliminación?

Estas cuestiones serán cada vez más importantes conforme las empresas utilicen atributos climáticos como parte de sus productos y estrategias de marca.

¿Qué aporta este modelo a la estrategia climática empresarial?

Para los líderes ESG, el caso del Liverpool plantea una distinción fundamental: compensar o eliminar carbono no debería convertirse en sustituto de reducir emisiones operativas.

Una estrategia climática robusta puede requerir diferentes niveles de intervención:

Primero, medir. Identificar las emisiones vinculadas con productos, operaciones y cadena de suministro.

Después, reducir. Atacar las fuentes de emisiones mediante eficiencia energética, materiales, logística, diseño de producto y otras medidas.

Finalmente, abordar las emisiones residuales. En aquellos casos en que no sea posible eliminarlas inmediatamente, pueden considerarse mecanismos de remoción de carbono, siempre con criterios claros de adicionalidad, permanencia, medición y verificación.

La colaboración del Liverpool se sitúa principalmente en este último terreno para las emisiones asociadas a los productos señalados. Su valor estratégico dependerá, por tanto, de cómo se articule con las reducciones directas que forman parte de The Red Way.

La responsabilidad social del Liverpool FC también involucra a los aficionados

Existe además una dimensión de participación. Anthony Cottone, presidente y director general de 1PointFive, sostuvo que la colaboración permite mostrar cómo las organizaciones pueden involucrar a sus aficionados en soluciones de sostenibilidad y vincular la captura directa de aire con productos de consumo.

El alcance potencial es significativo. Una tecnología climática que normalmente se relacionaría con gobiernos, grandes corporaciones o mercados especializados puede llegar a millones de personas a través de una marca deportiva.

Esto no significa que comprar un producto con eliminación de carbono convierta automáticamente al consumidor en responsable de la solución climática. La responsabilidad principal por las emisiones continúa correspondiendo a quienes las generan y a las decisiones que determinan cómo se producen los bienes.

Pero sí puede contribuir a normalizar la conversación sobre tecnologías de eliminación de carbono y hacer que conceptos hasta ahora especializados formen parte de la experiencia cotidiana del consumidor.

De la operación al ecosistema: qué puede aprender una empresa

El caso del Liverpool resulta útil porque muestra una evolución en la manera de entender la responsabilidad social del Liverpool FC: la sostenibilidad deja de ser exclusivamente una cuestión de instalaciones u operaciones internas y se relaciona con el ecosistema comercial que permite funcionar al club.

Para otras compañías, el aprendizaje puede trasladarse a cuatro preguntas:

  • ¿Dónde está mi mayor huella ambiental? No sólo dentro de mis instalaciones, sino también en los productos que vendo y en mi cadena de suministro.
  • ¿Qué puedo reducir directamente? La eliminación de carbono no debería desplazar las oportunidades de prevención y reducción.
  • ¿Qué tecnologías emergentes pueden complementar esa estrategia? La innovación puede abrir alternativas, pero requiere evaluar costos, madurez tecnológica y evidencia.
  • ¿Cómo puedo hacer que la sostenibilidad sea parte del negocio? Integrarla al diseño, producción y comercialización puede generar incentivos para que deje de operar como un programa aislado.

El punto central es que una empresa no necesariamente tiene que detener su actividad comercial para avanzar hacia una operación ambientalmente más responsable. El desafío consiste en rediseñar la forma en que produce, vende y crece, reduciendo progresivamente los impactos asociados.

El reto: que la eliminación de carbono sea verificable y escalable

La DAC todavía se encuentra en una etapa de desarrollo en la que los costos y la capacidad de despliegue son desafíos relevantes. Por ello, el modelo aplicado por Liverpool tiene una escala limitada frente a la huella climática total de un club deportivo global.

Precisamente por eso, el caso debe leerse como una prueba de concepto y no como una solución completa. La pregunta empresarial será si estas tecnologías pueden ampliar su escala, reducir costos y ofrecer mecanismos suficientemente sólidos de medición y verificación para integrarse de manera más amplia en las estrategias climáticas.

La responsabilidad social del Liverpool FC, en este sentido, puede entenderse menos como una acción aislada de compensación y más como un proceso de experimentación: identificar nuevas formas de intervenir sobre la huella ambiental sin desvincularlas del negocio.

El verdadero aprendizaje para las empresas está ahí. La sostenibilidad corporativa no necesariamente consiste en elegir entre operar o cuidar el ambiente, sino en encontrar cómo transformar las operaciones para que producir, comercializar y relacionarse con los consumidores genere cada vez menos impacto. Liverpool está llevando esa búsqueda desde el campo hasta uno de los espacios más cotidianos de su negocio: el producto que termina en manos del aficionado.

60 días para investigar el acoso laboral: ¿puede esta medida frenar la impunidad en las empresas?

Una investigación interna que se prolonga durante meses puede convertirse en una segunda carga para quien denuncia acoso u hostigamiento: mientras el expediente permanece abierto, la incertidumbre continúa y, en algunos casos, la persona que denunció sigue compartiendo espacio con quien señala.

Por eso, el tiempo que transcurre entre una denuncia y una resolución no es un detalle administrativo, sino una variable que puede determinar la manera en que una organización enfrenta la violencia dentro del trabajo.

Frente a este problema, una iniciativa presentada en la Cámara de Diputados propone establecer un plazo máximo de 60 días hábiles para investigar casos de acoso sexual y hostigamiento sexual en los centros de trabajo, con una posible ampliación de hasta 30 días cuando exista una causa justificada. La propuesta también contempla procedimientos formales y comités internos para organizaciones con más de 10 trabajadores, con requisitos de imparcialidad, confidencialidad y protección para las personas involucradas.

¿Qué propone la iniciativa para investigar el acoso laboral?

De acuerdo con El Economista, la propuesta plantea modificar la Ley Federal del Trabajo para que los centros de trabajo con más de 10 personas trabajadoras cuenten con un procedimiento formal para prevenir, atender, investigar y sancionar el acoso sexual y el hostigamiento sexual.

El procedimiento tendría como referencia un máximo de 60 días hábiles para resolver las investigaciones. La propuesta contempla una prórroga única de hasta 30 días adicionales, siempre que existan causas justificadas.

investigar el acoso laboral

La intención es establecer un parámetro que actualmente no está definido de esa manera en el marco señalado por la iniciativa. Regina de la Vega, asociada senior de Consultoría y Compliance Laboral de D&M Abogados, explicó que ha conocido casos en los que una investigación ha tardado hasta año y medio.

“El interponer un plazo nos obliga a los abogados y a los empleadores a echarle las ganas, evitar la revictimización y hacer que este tipo de cuestiones sean investigadas a la brevedad”, añadió.

La propuesta todavía forma parte del proceso legislativo; por tanto, sus disposiciones no deben confundirse con obligaciones ya vigentes para las empresas.

¿Por qué el plazo de 60 días puede cambiar la gestión empresarial?

La principal transformación potencial está en convertir la investigación de una actividad que puede prolongarse indefinidamente en un proceso con responsabilidad temporal definida.

De la Vega señaló que en los últimos dos meses recibió ocho denuncias relacionadas con violencia laboral y discriminación, y consideró que el aumento en el uso de canales institucionales muestra que las empresas están tomando mayor relevancia en la investigación, canalización y aplicación de medidas preventivas y correctivas.

Para una organización, contar con un plazo definido puede generar presión para resolver problemas que de otro modo podrían permanecer en una zona gris. También permite establecer indicadores de gestión: cuántas denuncias se reciben, cuánto tiempo tardan en investigarse, qué porcentaje termina con una resolución y qué medidas se implementan posteriormente.

Eso abre una posibilidad particularmente interesante para los líderes ESG: convertir la atención de la violencia laboral en un proceso medible de gobernanza y bienestar.

¿Qué tendrían que hacer las empresas?

El cambio más importante no sería simplemente poner un cronómetro a Recursos Humanos. Para investigar el acoso laboral —entendido aquí en el sentido de las conductas que aborda la iniciativa— una empresa tendría que contar con capacidades institucionales suficientes para cumplir el plazo sin sacrificar la calidad del procedimiento.

La propuesta contempla que los centros con más de 10 personas trabajadoras constituyan un Comité Interno para la Prevención, Atención e Investigación del Acoso Sexual y el Hostigamiento Sexual. El Sistema de Información Legislativa registra además que la iniciativa plantea procedimientos imparciales, confidenciales, expeditos y con perspectiva de género.

Durante la investigación deberían garantizarse elementos como:

  • derecho de audiencia de las partes;
  • posibilidad de ofrecer y desahogar pruebas;
  • confidencialidad;
  • protección de la presunta víctima;
  • respeto al debido proceso;
  • resolución fundada y motivada.

La iniciativa también contempla prohibir represalias contra quienes denuncien o participen como testigos, así como impedir que las empresas obstaculicen investigaciones internas o externas.

El reto de investigar el acoso laboral sin revictimizar

La velocidad, por sí sola, no garantiza justicia. Una investigación que busca cumplir los 60 días pero que no protege a quien denuncia, no conserva adecuadamente las pruebas o carece de imparcialidad podría generar nuevos problemas.

Por eso, el plazo tiene que estar acompañado de infraestructura institucional. Para las empresas, esto significa revisar si quienes integran sus comités tienen preparación suficiente, si existen canales seguros para denunciar y si hay reglas claras sobre conflictos de interés.

También importa qué ocurre mientras se investiga. La propuesta contempla medidas de protección cuando existan elementos que permitan advertir un riesgo para la presunta víctima, con el objetivo de evitar represalias o revictimización.

En términos de gestión, esto supone pasar de un esquema reactivo —“recibimos una denuncia y veremos cómo atenderla”— a uno preparado de antemano.

investigar el acoso laboral

¿Qué relación tiene la propuesta con el Convenio 190 de la OIT?

La iniciativa busca complementar el marco existente en México en materia de violencia y acoso laboral, incluyendo las obligaciones relacionadas con el Convenio 190 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y los instrumentos de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS), de acuerdo con la explicación de la especialista citada.

El propio Sistema de Información Legislativa describe que la propuesta busca establecer procedimientos confidenciales, accesibles, seguros, imparciales y expeditos, además de medidas de protección para las personas denunciantes.

Así, el cambio planteado no consiste solamente en reducir días. Busca fortalecer el proceso completo: prevención, recepción de denuncias, investigación, protección y resolución.

La propuesta también exige revisar los comités internos

El umbral de más de 10 trabajadores es relevante para las organizaciones. La propuesta plantea que estos centros constituyan el comité específico de atención e investigación y establece requisitos para su integración, entre ellos la paridad de género y una representación mínima de 40% para un mismo género, de acuerdo con la información proporcionada sobre la iniciativa.

Esto puede representar un reto para compañías que ya cuentan con protocolos, pero que no necesariamente tienen una estructura especializada para llevar investigaciones.

Por ello, esperar a que termine el proceso legislativo para revisar estos mecanismos podría dejar a las empresas reaccionando tarde. Incluso antes de una eventual entrada en vigor, los líderes de Recursos Humanos, Compliance y ESG pueden evaluar:

¿Quién recibe una denuncia? ¿Quién investiga? ¿Quién decide? ¿Cómo se protege a la persona denunciante? ¿Qué ocurre si la persona señalada ocupa una posición directiva? ¿Qué evidencia se conserva? ¿Cómo se documenta la resolución?

Responder estas preguntas permite identificar las brechas antes de que aparezca un caso.

Investigar el acoso laboral también es una cuestión de bienestar

Una investigación que se prolonga un año o más no representa únicamente un problema administrativo. Puede afectar la confianza de las personas trabajadoras en los canales internos y generar la percepción de que denunciar no conduce a una resolución.

Por eso, investigar el acoso laboral con oportunidad puede formar parte de una estrategia más amplia de bienestar. No porque un plazo legal vaya a eliminar por sí mismo la violencia, sino porque una respuesta institucional clara puede reducir la tolerancia a determinadas conductas y establecer consecuencias cuando se acrediten.

La prevención también depende de que las personas sepan que existe un mecanismo confiable para reportar lo ocurrido. Un canal que recibe denuncias pero no consigue resolverlas pierde parte de su función.

Desde la perspectiva ESG, esto conecta directamente con la dimensión S: condiciones de trabajo, derechos humanos, seguridad psicológica, no discriminación y mecanismos de reparación. Pero también toca la G, porque habla de controles internos, rendición de cuentas, documentación y responsabilidad de quienes toman decisiones.

investigar el acoso laboral

¿Puede una investigación de 60 días acabar con la impunidad?

El plazo propuesto podría contribuir a reducir uno de los obstáculos de estos procedimientos: la dilación. Pero 60 días no garantizan por sí mismos que exista una investigación eficaz ni que un caso termine en una sanción.

Para que el mecanismo funcione, las empresas necesitarían combinar rapidez con independencia, evidencia, confidencialidad, protección y debido proceso.

La oportunidad está en utilizar el posible cambio regulatorio como un punto de partida para profesionalizar estos procedimientos. En lugar de esperar a que una denuncia active improvisadamente un comité, las compañías pueden diseñar desde ahora protocolos claros, capacitar a las personas responsables, establecer tiempos internos, documentar cada etapa y definir las medidas de protección disponibles.

De esa manera, investigar el acoso laboral deja de ser una tarea que aparece cuando existe una crisis y se convierte en parte de la arquitectura de gobernanza de la empresa.

El verdadero cambio estaría en no esperar una denuncia para actuar

La propuesta llega en un momento en que las organizaciones enfrentan una expectativa creciente de demostrar que sus políticas contra la violencia no existen sólo en documentos. Para los líderes ESG, el desafío consiste en demostrar que los mecanismos funcionan cuando alguien los necesita.

Un límite de 60 días puede ayudar a crear esa presión institucional, pero su efectividad dependerá de lo que ocurra dentro de cada empresa: quién investiga, con qué recursos, bajo qué reglas y con qué independencia.

En última instancia, investigar el acoso laboral con rapidez no debería entenderse únicamente como una obligación de cumplimiento. También puede ser una herramienta para recuperar confianza, proteger a las personas y construir ambientes de trabajo donde denunciar una conducta indebida no signifique entrar en un proceso interminable.

La pregunta para las empresas, por tanto, no debería ser solamente si estarán preparadas para cumplir un eventual plazo de 60 días. Debería ser si hoy mismo cuentan con un sistema capaz de responder de manera justa y oportuna cuando una persona pide ayuda.