Una batería que apoya el ahorro de combustible y… al final de su vida, vuelve a casa para convertirse en otra.
Radiografía mercadológica
Marca:
LTH
Producto:
LTH Evolution AGM
Precio:
Desde $6,529 MXN
¿Por qué es nuestra Selección con Propósito?
Energía para apagar el motor
Durante décadas, la batería del auto fue un componente invisible: arrancar, encender las luces y esperar. Los autos actuales le piden mucho más. Pantallas, sensores, quemacocos, seguridad asistida, asientos con A/C, GPS consumen energía constantemente, y además, muchos modelos incorporan el sistema start-stop, que apaga el motor cuando el vehículo se detiene y lo vuelve a encender al soltar el freno.
Para esas exigencias, LTH, marca con más de 90 años en la industria automotriz en México, desarrolló su línea Evolution con tecnología AGM (Absorbent Glass Mat). La marca la describe como lo más avanzado en baterías de plomo-ácido de placa plana y como la energía que necesitan los vehículos con start-stop para ahorrar combustible.
¿Qué la hace distinta? En una batería convencional el electrolito es líquido; en una AGM queda absorbido en una malla de fibra de vidrio. Eso la vuelve sellada, libre de mantenimiento y a prueba de derrames. Además, tolera descargas más profundas: según Battery University, una AGM puede descargarse hasta 80% y conservar su vida útil en ciclos, mientras que una convencional se especifica al 50%.
Aquí está la clave de su propósito: la batería no ahorra combustible por sí misma, pero hace posible la tecnología que sí lo hace. En pruebas de la AAA, los autos con start-stop activado mejoraron su rendimiento entre 5% y 7% en el ciclo urbano de la EPA, con una reducción equivalente en emisiones de CO₂. Un estudio publicado por SAE en 2023 encontró mejoras de 7.27% en el ciclo urbano estándar y de hasta 26.4% en un ciclo que simula el tráfico pesado de una metrópoli como Nueva York. Es decir que entre más tráfico, el ahorro es mayor.
Además está hecha para durar: LTH respalda la mayoría de sus modelos Evolution con 48 meses de garantía, 18 de ellos con reemplazo sin costo.
Una batería pensada para una una nueva vida
Además de las bondades de energía, otro elemento de sostenibilidad viene a sumarse y este no ocurre en el auto, sino después. Al comprar una batería LTH y entregar la usada, el cliente obtiene un descuento y la marca se encarga de enviarla a una de sus recicladoras.
Es en García, Nuevo León, donde Clarios, la empresa detrás de LTH, opera su mayor centro de reciclaje de baterías en el mundo. Ahí se procesan alrededor de 19 millones de baterías al año para recuperar unas 184,000 toneladas de plomo, 15,000 de plástico y 32,000 de sulfato de sodio, un compuesto que se usa incluso en detergentes.
Dimensiones de impacto identificadas
La información declarada en su sitio web y en fuentes públicas permite identificar, a nivel general, las principales dimensiones de impacto asociadas al producto.
Economía circular
Clarios, la marca detrás de LTH diseña sus baterías para que hasta 99% de sus materiales pueda recuperarse y reutilizarse. El plomo se recupera y se funde para volver a utilizarse; el polipropileno también se recicla, se lava, se convierte en pellets y se transforma en nuevas baterías.
Reducción de emisiones
Al habilitar el start-stop, la batería contribuye a reducir el consumo de combustible y las emisiones en la ciudad, donde los altos y el tráfico multiplican el tiempo con el motor encendido sin avanzar.
Certificaciones responsables
Clarios, la empresa detrás de LTH cuenta con certificaciones ISO 14001 y SA8000, además del Distintivo ESR. Según la compañía, fabricar con materiales reciclados requiere 90% menos energía y genera 90% menos emisiones.
Preguntas que nadie se hace
Reflexiones lúdicas que no buscan calificar al producto, sino revelar cómo está construido: qué decisiones hay detrás, qué está comunicando más allá de lo evidente y dónde realmente se genera su valor.
¿Cuál es la forma de farmear aura de este producto?
Regresando una y otra vez. Esta batería no farmea aura al arrancar el auto, sino al final de su vida: cuando se agota, se entrega para reciclarse y sus componentes vuelven a convertirse en otra batería.
Si este producto fuera una criatura mitológica, ¿cuál sería?
Un fénix. Porque en vida está llena de energía pura, pero su historia no termina cuando su energía se agota: al final de su vida se entrega y de sus restos vuelve a renacer. Pero, a diferencia del fénix, no renace sola: necesita que alguien la lleve de vuelta. El consumidor es parte de la historia.
Si este producto tuviera un tatuaje, este sería…
Un rayo. Sencillo y directo, como ella: energía lista cada vez que se necesita, en cada arranque y en cada alto. Su mejor trabajo es el que nadie nota: que todo encienda, que todo funcione y que nadie tenga que pensar en ella.
Por todo esto…
En una industria donde la conversación sobre sostenibilidad está mirando hacia los autos eléctricos, esta batería recuerda que una de las economías circulares más maduras de la movilidad lleva décadas funcionando bajo el cofre. La LTH Evolution AGM destaca hoy porque habilita autos que apagan el motor cuando no lo necesitan, y por el sistema que la respalda. Sin embargo hay que decir que es heredera del trabajo de una marca que durante años ha trabajado en soluciones de energía y en circularidad.
Por todo esto, la LTH Evolution AGM se posiciona como nuestra Selección con Propósito Expok.
Siempre he sido crítico del exceso de siglas en nuestro sector. Pero hoy el caso INE me sirve para repasar algunas. Y añadir otras.
INE. RS. ESG. DD. WTF. SOS. PR. LOL.
RS — Responsabilidad social: también aplica a las instituciones públicas. ESG — Ambiental, social y gobernanza: la G incluye ponerle límites a quien preside. DD — Debida diligencia: anticipar riesgos WTF — ¿Qué está pasando?: cuando se cuestiona la integridad de quienes dirigen, la credibilidad de toda la institución queda expuesta. SOS — Auxilio: ya reventó. Toca responder, investigar y corregir. PR — Relaciones públicas: ¿qué hacemos?, ¿esperamos a que pase el ruido? 😉 LOL — Risa nerviosa: ¿y ahora qué? ¿Cambiamos al jefe y volvemos a empezar?
R con R, por Edgar López
Edgar López Pimentel, es actualmente Director en Expok, ejerciendo su liderazgo día a día con pasión por la responsabilidad social y el desarrollo sustentable. Su labor ha contribuido significativamente al posicionamiento de empresas líderes en materia de responsabilidad social.
Su formación académica, enriquecida por programas de Alta Dirección de Empresas en el IPADE e IE Business School, así como una maestría en Responsabilidad Social Empresarial en la Universidad Anáhuac Norte, respaldan su liderazgo.
Edgar López es un activo participante en diversos comités dedicados a promover la responsabilidad social en México.
En el mundo, los siniestros viales son la principal causa de muerte entre niñas, niños y jóvenes de 5 a 29 años, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). En México, cada día mueren en promedio 18 personas que viajaban en motocicleta.
Frente a esta realidad, YOURS (Youth for Road Safety), organización referente a nivel mundial en participación juvenil para una movilidad segura y sostenible, y el Circuito Exterior Mexiquense (CEM), apostaron en Chimalhuacán por una idea sencilla: que el mensaje no viniera de un experto ni de una campaña, sino de alguien de la misma edad, de la misma comunidad y expuesto a los mismos riesgos.
Así nació una red de 16 jóvenes formadores que, después de capacitarse en seguridad vial y en herramientas para transmitir esos conocimientos, salieron a las aulas para conversar de tú a tú con cerca de 2,300 estudiantes de 10 escuelas del municipio.
El riesgo que viaja en dos ruedas
En Chimalhuacán, como en muchas comunidades del país, la motocicleta se ha convertido en una alternativa para los traslados cotidianos. Sin embargo, el crecimiento de su uso ha venido acompañado de un fuerte incremento en la siniestralidad. México tiene hoy casi 9 millones de motocicletas registradas, más del triple que en 2015, según el Monitor de la Seguridad Vial de Fundación Aleatica. En ese mismo periodo, las muertes de motociclistas pasaron de 2,620 a 6,749. Hoy, cuatro de cada diez personas que pierden la vida en un siniestro vial en el país viajaban en motocicleta.
“Ningún joven debería perder la vida por ir a la escuela, al trabajo o encontrarse con sus amigos. Durante años les hemos hablado de seguridad vial desde afuera. En YOURS creemos que el cambio puede ser más profundo cuando son los propios jóvenes quienes toman la palabra, comparten lo que viven y comienzan a cuidarse entre sí”, afirmó Daniela Gómez, Gerente de Desarrollo de Capacidades en YOURS.
De alumnos a formadores
YOURS nació en 2009, con el apoyo de la OMS, para impulsar un movimiento juvenil global por la seguridad vial. Desde entonces, uno de sus principios centrales ha sido involucrar a las personas jóvenes no solo como destinatarias de los mensajes de prevención, sino como protagonistas de las soluciones en sus propias comunidades.
En Chimalhuacán, esa idea tomó forma mediante su metodología de aprendizaje entre pares. Primero, los 16 jóvenes formadores fueron capacitados sobre uso seguro de la motocicleta, la importancia de utilizar un casco certificado y la identificación de riesgos en la vía. Pero la preparación fue más allá del conocimiento técnico: también aprendieron cómo compartirlo con otros jóvenes y generar conversaciones capaces de conectar con sus experiencias cotidianas.
Después llegaron a preparatorias, universidades y una secundaria del municipio. En lugar de hablarles desde la teoría, llevaron la conversación a los trayectos que recorren todos los días, a lo que significa caminar o desplazarse en motocicleta y a los riesgos de las calles que conocen de memoria.
Una metodología con resultados
El aprendizaje entre pares cuenta con experiencias internacionales que muestran su potencial en materia de seguridad vial. Un estudio publicado en 2022 en el Indian Journal of Community Medicine evaluó esta metodología entre 113 adolescentes en India. Diez estudiantes previamente capacitados impartieron educación vial a 103 compañeros. Después de la intervención, la puntuación media de conocimiento aumentó de 10.5 a 17.5, cerca de 67%, y el estudio también identificó una mejora en las actitudes hacia la seguridad vial.
Una conversación que puede multiplicarse
La experiencia de Chimalhuacán deja una idea que va más allá de una capacitación: cuando los jóvenes dejan de ser únicamente receptores de mensajes y se convierten en quienes los transmiten, la seguridad vial puede transformarse en una conversación entre iguales que después se multiplica en la comunidad.
El proyecto contó con el apoyo del Circuito Exterior Mexiquense (CEM), que lo patrocinó a través de Gran Vecino, el modelo de intervención comunitaria de Aleatica en las comunidades cercanas a su operación. Chimalhuacán fue el punto de partida y la experiencia abre la posibilidad de llevar este modelo de formación entre pares a otros municipios del Estado de México.
Conoce los testimonios de quienes participaron en el proyecto.
Instituciones educativas participantes
Escuela Preparatoria Oficial Núm. 338 “Forjadores de la Patria”
UEAMEx Chimalhuacán
Secundaria Técnica #78 Dr. Guillermo Massieu Helguera
Tecnológico de Estudios Superiores de Chimalhuacán (TESCHI)
Escuela Preparatoria No. 234 Independencia
CECYTEM Chimalhuacán II
Preparatoria Oficial No. 85
Preparatoria Oficial No. 0637 Héroes de México
Forjadores de la Patria 328
Escuela Preparatoria Oficial No. 238 Margarita Morán
El Instituto del Fondo Nacional para el Consumo de los Trabajadores (INFONACOT) realizó dos emisiones de bonos sociales etiquetadas con enfoque de género, mediante una colocación de certificados bursátiles por $5,750 millones de pesos, en dos series a tres y cinco años. La operación tiene carácter social y se orienta a fortalecer la inclusión financiera de las mujeres trabajadoras.
Los recursos se destinarán a otorgar créditos de nómina a mujeres que laboran en la economía formal en sector público o privado, mediante el otorgamiento de crédito a la mujer en efectivo, producto que ofrece a una tasa de interés desde el 8.9% anual, siendo la más baja del mercado. Este esfuerzo ha ido de la mano con un crecimiento constante de la participación de las mujeres en la colocación de crédito, que pasó de 34% en 2017 a 39% en 2025.
La Directora General, Wendolyne Retana Alarcón, señaló: “somos un habilitador estructural de inclusión financiera y movilidad social. Me llena de orgullo poder contribuir a trasladar a las mujeres esquemas que permiten, a través de nuestro programa de financiamiento, cerrar la brecha de género.”
La operación se realizó en condiciones financieras favorables para el Instituto. Durante el proceso de colocación, la sobretasa de la serie a cinco años disminuyó de 79 a 73 puntos base, la cual se suma sobre el Bono “M5” (5 años) emitido por el Gobierno federal; mientras que la serie a tres años, la sobretasa pasó de 60 a 59 puntos básicos sobre la TIIE de fondeo de 28 días. En ambos casos, constituyen las mejores condiciones históricas observadas a las que había podido acceder FONACOT en el mercado bursátil; y esto es gracias a los resultados del Instituto y su solidez financiera, la cual es reconocida por los inversionistas. Estas condiciones contribuyen a optimizar el costo de fondeo del INFONACOT y a fortalecer su capacidad para ofrecer financiamiento accesible en beneficio de las familias trabajadoras.
Durante el proceso de colocación se tuvo sobredemanda por parte de los inversionistas. Se recibieron posturas por $12,323 millones de pesos, lo que equivale a más de dos veces el monto colocado.
El Coordinador General de Crédito y Finanzas, y encargado de la oficina de la Subdirección General de Finanzas, Rodolfo Liaño Gabilondo, indicó “el resultado de la demanda en la colocación del papel de FONACOT en el Mercado de Valores confirma el apetito por parte de los inversionistas, ya que el propósito y actividad natural del Instituto se apega a los estándares de la emisión de deuda etiquetada con un fin social”.
Las emisiones se apegan a nuestro “Marco de Referencia para Bonos Sociales” actualizado recientemente en el mes de septiembre, con la opinión independiente y favorable por parte de HR Ratings. Asimismo, recibieron las calificaciones AAA(mx) de Moody’s y HR AAA de HR Ratings, lo que refleja la solidez financiera del Instituto y su alta calidad crediticia.
La industria electrónica enfrenta un reto creciente: mantener la producción de semiconductores y componentes esenciales en un contexto de escasez de agua, crisis climática e interrupciones en las cadenas de suministro. Taiwán, uno de los principales centros mundiales de fabricación de chips, ya depende del transporte de agua desde cuencas externas para mantener algunas líneas de producción. Este escenario evidencia la vulnerabilidad de un sector estratégico para la economía global.
La inteligencia artificial (IA) industrial puede contribuir a reducir estos riesgos mediante la optimización de recursos, el mantenimiento predictivo y la simulación de escenarios de crisis. Sin embargo, su potencial ambiental depende de cómo se implemente: los centros de datos que procesan sus modelos también consumen grandes cantidades de electricidad y agua. Por ello, el desafío no consiste únicamente en utilizar IA para producir de forma más eficiente, sino en garantizar que sus beneficios ambientales superen los impactos de la infraestructura que necesita.
Cambio climático y tensiones geopolíticas: riesgos para la industria electrónica
De acuerdo con un artículo de ESGDive, La disponibilidad de agua es uno de los principales desafíos para la industria de los semiconductores. Según datos del sector, para 2030, el 40 % de la capacidad mundial existente de fabricación de semiconductores y hasta el 40 % de las instalaciones en construcción podrían enfrentar un riesgo hídrico alto o extremadamente alto. La escasez de este recurso puede comprometer la continuidad operativa, elevar los costos y aumentar la presión sobre las cadenas de suministro.
A los riesgos climáticos se suman las tensiones geopolíticas y las interrupciones logísticas. De acuerdo con Reuters, las disrupciones del transporte marítimo en el estrecho de Ormuz contribuyeron a incrementos de 30 % en el precio del papel de cobre y de 40 % en el de las placas de circuitos impresos. Estos cambios muestran cómo los problemas de abastecimiento pueden repercutir en los costos de producción a escala global. Para las empresas, fortalecer la resiliencia implica anticipar estas amenazas y reducir su dependencia de recursos, proveedores y rutas específicas.
¿Cómo puede la IA hacer más sostenible la fabricación de electrónicos?
La IA industrial aplica modelos de inteligencia artificial a procesos de producción para analizar datos, anticipar fallas y optimizar el uso de recursos. En la fabricación de electrónicos, puede ajustar las operaciones ante restricciones de agua o energía, mejorar la planificación de materiales e identificar proveedores alternativos cuando surgen interrupciones en el suministro. Estas aplicaciones permiten responder con mayor rapidez a condiciones cambiantes y reducir el riesgo de paros productivos.
Otra herramienta son los gemelos digitales, modelos virtuales que simulan el funcionamiento de instalaciones y cadenas de suministro. Los fabricantes pueden utilizarlos para evaluar escenarios de escasez de materiales, fenómenos climáticos o cambios en la demanda antes de modificar sus operaciones. Esta capacidad predictiva facilita la toma de decisiones anticipadas, desde ajustar los volúmenes de producción hasta evaluar alternativas de abastecimiento, con el propósito de proteger tanto la continuidad del negocio como la eficiencia en el uso de recursos.
Eficiencia energética, reducción de residuos y resiliencia empresarial
La IA industrial también puede contribuir a reducir el impacto ambiental de las operaciones mediante el control de calidad, el mantenimiento predictivo y la identificación de ineficiencias. Asimismo, permite recopilar datos sobre emisiones de carbono y respaldar decisiones de diseño orientadas a la circularidad. Con información más precisa sobre los procesos, las empresas pueden detectar oportunidades para disminuir desperdicios y mejorar el aprovechamiento de materiales.
Una encuesta corporativa de Siemens encontró que el 65 % de las personas encuestadas había integrado IA industrial en la fabricación para ahorrar energía, mientras que el 43 % la utilizaba para gestionar mejor los recursos y los residuos. Estas cifras ilustran el interés empresarial por aplicar esta tecnología a objetivos operativos y ambientales. La eficiencia también puede reducir la exposición a la volatilidad de los precios energéticos y a la escasez de insumos, lo que vincula la gestión ambiental con la estabilidad financiera.
El impacto ambiental de los centros de datos
La IA también tiene una huella ambiental que debe considerarse. Los centros de datos que ejecutan sus modelos requieren electricidad para procesar información y sistemas de refrigeración para mantener sus equipos en funcionamiento. Según la Agencia Internacional de Energía (AIE), el consumo mundial de electricidad de los centros de datos ha aumentado alrededor de un 12 % anual durante los últimos cinco años. Esta demanda plantea un desafío para los objetivos de descarbonización, especialmente cuando la electricidad procede de fuentes intensivas en emisiones.
El consumo de agua añade otra presión. Una investigación de la Universidad de las Naciones Unidas estima que los centros de datos podrían consumir 9.3 billones de litros de agua para 2030. Por tanto, los beneficios de utilizar IA para ahorrar recursos en las fábricas deben evaluarse frente al impacto de la infraestructura digital que hace posible su funcionamiento. Sin esta visión integral, una mejora de eficiencia en una etapa podría coexistir con un aumento del consumo de recursos en otra.
Circularidad: una condición para que la IA contribuya a la sostenibilidad
Para reducir estos impactos, las empresas necesitan acompañar la adopción de IA con medidas de gestión ambiental en sus centros de datos y operaciones tecnológicas. Entre ellas destacan la reutilización y recuperación del agua, la reducción de residuos y el abastecimiento de electricidad procedente de fuentes 100 % limpias. Estas prácticas permiten abordar el consumo de recursos asociado con la infraestructura digital y fortalecer la coherencia entre los objetivos tecnológicos y ambientales.
La relación entre IA y sostenibilidad también funciona en sentido inverso: la electrónica hace posible el desarrollo de sistemas de inteligencia artificial, mientras que estos pueden facilitar el diseño de productos más duraderos, la optimización de materiales y la gestión de componentes al final de su vida útil. Integrar principios de economía circular desde el diseño hasta la recuperación de materiales puede reducir la demanda de recursos vírgenes y los residuos electrónicos. De este modo, la innovación tecnológica puede contribuir a una cadena de valor más eficiente, siempre que la circularidad se incorpore desde las decisiones de diseño y producción.
La IA debe generar beneficios ambientales medibles
La IA industrial puede fortalecer la sostenibilidad y la resiliencia de la industria electrónica al optimizar el consumo de agua y energía, reducir desperdicios, anticipar fallas y mejorar la gestión de las cadenas de suministro. Su capacidad para analizar datos y simular escenarios también puede ayudar a las empresas a prepararse ante riesgos climáticos, escasez de materiales e interrupciones logísticas.
Sin embargo, la IA no hace sostenible a una industria por sí sola. Para que su implementación genere un beneficio ambiental neto, las empresas deben evaluar tanto los recursos que ahorran en sus operaciones como los que consume la infraestructura digital. Medir resultados, reducir la huella de los centros de datos y adoptar principios de economía circular será fundamental para convertir esta tecnología en una herramienta de sostenibilidad. Como plantea la Asociación Global de Electrónica, la resiliencia y la responsabilidad ambiental pueden avanzar juntas si se integran en las decisiones operativas y de inversión.
La atmósfera acumula una cantidad cada vez mayor de gases que retienen el calor, y sus efectos no desaparecerán cuando disminuyan las emisiones. En 2025, las concentraciones de dióxido de carbono (CO₂), metano y óxido nitroso alcanzaron niveles sin precedentes, según la Organización Meteorológica Mundial (OMM), una señal de que el calentamiento global seguirá intensificándose incluso si las emisiones comienzan a reducirse.
El problema no se limita al récord registrado, sino a la persistencia de sus consecuencias. Mientras los últimos 11 años han sido los más cálidos desde que existen registros, la acumulación de gases de efecto invernadero compromete el clima durante décadas y, en el caso del CO₂, incluso siglos. El diagnóstico de Naciones Unidas llega antes de la COP31, que se celebrará en noviembre en Antalya, Turquía, y vuelve a poner en evidencia la distancia entre la gravedad del problema y la velocidad de la respuesta mundial.
¿Qué récord alcanzaron los gases de efecto invernadero en 2025?
El 22.º Boletín anual sobre Gases de Efecto Invernadero de la OMM confirmó que los tres principales gases responsables del calentamiento de larga duración alcanzaron concentraciones atmosféricas máximas históricas en 2025.
Las cifras muestran cuánto han aumentado respecto de los niveles preindustriales, anteriores a 1750:
Dióxido de carbono (CO₂): 426.8 partes por millón (ppm), equivalente al 153% del nivel preindustrial.
Metano (CH₄): 1,948 partes por mil millones, equivalente al 267% del nivel preindustrial.
Óxido nitroso (N₂O): 339.1 partes por mil millones, equivalente al 126% del nivel preindustrial.
La secretaria general adjunta de la OMM, Ko Barrett, resumió la tendencia con una advertencia: “Un año más, un nuevo récord”.
Es importante distinguir entre emisiones y concentraciones. Las primeras son los gases que se liberan a la atmósfera durante un periodo; las segundas representan lo que se ha acumulado en ella. Por eso, reducir las emisiones no significa que las concentraciones comiencen a bajar de inmediato: mientras se siga liberando más CO₂ del que los sistemas naturales pueden absorber, su presencia atmosférica continuará aumentando.
¿Por qué sigue aumentando el CO₂ si su crecimiento se desaceleró?
Entre 2024 y 2025, la concentración media mundial de CO₂ aumentó 2.8 ppm. Aunque el incremento fue menor que el récord de 3.6 ppm registrado entre 2023 y 2024, superó el promedio de 2.6 ppm observado durante la última década y quedó muy por encima de las 0.8 ppm de la década de 1960.
La reducción de un año a otro no significa que el problema esté resuelto. Según Oksana Tarasova, principal responsable científica de la OMM, influyeron la recuperación de los sumideros terrestres de carbono y la disminución de las emisiones procedentes de incendios durante 2025, después del fuerte fenómeno de El Niño de 2023-2024.
El comportamiento de estos sumideros —los ecosistemas terrestres y los océanos que absorben parte del CO₂— es decisivo. Aproximadamente la mitad del dióxido de carbono emitido cada año permanece en la atmósfera; el resto es absorbido por estos sistemas naturales.
Sin embargo, su capacidad de absorción puede variar con las condiciones climáticas. La OMM advirtió que un nuevo aumento de las concentraciones podría producirse en 2026 debido a la quema de combustibles fósiles y al desarrollo de un potente fenómeno de El Niño, que puede debilitar la absorción terrestre de carbono.
El CO₂ representa alrededor del 66% del efecto de calentamiento atribuido a los gases de efecto invernadero de larga duración. Su persistencia hace especialmente costosa la inacción: cada nueva emisión se suma a una acumulación que no puede revertirse rápidamente.
¿Por qué los gases de efecto invernadero seguirán calentando el planeta durante siglos?
Estos gases retienen parte del calor que la Tierra emite hacia el espacio. Cuanto mayor es su concentración, más energía queda atrapada en el sistema climático, lo que contribuye al aumento de las temperaturas y a la intensificación de fenómenos meteorológicos extremos.
El CO₂ constituye el principal desafío a largo plazo por la escala de sus emisiones y su permanencia atmosférica. Como explicó Barrett, sus efectos no se limitan a años o décadas, sino que pueden extenderse durante siglos.
El metano presenta otra dinámica. Aunque representa aproximadamente el 16% del calentamiento asociado a los gases de efecto invernadero de larga duración y permanece menos tiempo en la atmósfera que el CO₂, es un potente gas de calentamiento. Cerca de un tercio de sus emisiones procede de fuentes naturales, como los humedales; el resto se relaciona con actividades humanas, entre ellas la ganadería, el cultivo de arroz, los vertederos y la quema de biomasa.
Reducir las emisiones de metano puede contribuir a limitar el calentamiento a corto plazo, mientras que recortar drásticamente las emisiones de CO₂ es indispensable para frenar su acumulación durante periodos mucho más prolongados. Ambas acciones son necesarias, pero no intercambiables.
¿Qué otros gases deberían preocuparnos?
La transición energética también exige prestar atención a gases menos abundantes que pueden tener un efecto climático considerable. La OMM destaca el hidrógeno molecular (H₂) y el hexafluoruro de azufre (SF₆), vinculados de distintas formas con los sistemas energéticos.
El SF₆ se utiliza principalmente como aislante y supresor de arcos eléctricos en equipos de distribución eléctrica. Su concentración ha aumentado de manera constante durante las últimas tres décadas. Aunque se emite en cantidades mucho menores que el CO₂, tiene una vida atmosférica que puede alcanzar los 3,200 años y un potencial de calentamiento global superior a 24,000 veces el del dióxido de carbono, según Barrett.
En cuanto al hidrógeno, las razones del incremento de sus niveles durante la última década siguen sin conocerse. Su relevancia merece atención a medida que se amplía su utilización en sistemas energéticos, incluido el almacenamiento de energía.
Estos casos muestran que descarbonizar la generación eléctrica no consiste únicamente en sustituir combustibles fósiles por fuentes renovables. También requiere controlar las fugas y emisiones de los equipos, mejorar la medición y evitar que la expansión de nuevas tecnologías genere riesgos climáticos que pasen inadvertidos.
¿Qué falta por hacer para frenar el aumento de los gases de efecto invernadero?
El nuevo récord confirma que las medidas actuales no han conseguido detener la acumulación atmosférica. La quema de carbón, petróleo y gas continúa alimentando el aumento del CO₂, mientras que la agricultura, los residuos y otras actividades humanas contribuyen a las emisiones de metano y óxido nitroso.
La respuesta requiere acelerar la reducción de combustibles fósiles, disminuir las emisiones de metano, proteger los ecosistemas que absorben carbono y controlar gases industriales de larga duración. Para las empresas, esto supone ir más allá de los compromisos climáticos generales: deben identificar sus principales fuentes de emisiones, establecer objetivos medibles y demostrar reducciones reales, incluidas las de sus cadenas de valor cuando corresponda.
La COP31 será una nueva oportunidad para revisar compromisos y elevar la ambición climática. Pero los anuncios políticos y corporativos solo tendrán valor si se traducen en cambios verificables en los sistemas energéticos, industriales y productivos.
La advertencia de la OMM tiene una implicación fundamental: cada año de emisiones elevadas añade una carga climática que permanecerá mucho después de que se hayan tomado las decisiones que la provocaron. Esperar a que las consecuencias sean más visibles significa trasladar mayores riesgos y costos a las próximas generaciones.
Los récords de los gases de efecto invernadero no son únicamente indicadores científicos. También miden el costo acumulado de una transición que avanza más lentamente de lo que exige el problema. Reducir las emisiones con rapidez es indispensable para limitar el calentamiento futuro; hacerlo tarde no elimina la huella ya acumulada en la atmósfera.
La relevancia del caso va más allá de las posibles sanciones económicas: pone en el centro de la discusión un modelo de negocio que monetiza la atención y utiliza mecanismos para incentivar la interacción constante. Para la industria, el desafío será demostrar que la seguridad de los usuarios, especialmente de los menores, puede prevalecer sobre los incentivos comerciales que favorecen su permanencia en las plataformas.
¿De qué acusan a Snapchat y Meta en el nuevo juicio?
Las demandantes, identificadas en documentos judiciales como S.J., de 16 años, y K.D.B., de 18, aseguran que comenzaron a utilizar YouTube cuando tenían entre tres y cuatro años y otras plataformas alrededor de los nueve.
Según sus demandas, funciones como la reproducción automática, el desplazamiento infinito y las rachas de interacción contribuyeron a un uso compulsivo de las aplicaciones. Ambas jóvenes relacionan esa experiencia con depresión, ansiedad y trastornos alimentarios. También declararon haber pasado noches enteras navegando por redes sociales, perder la concentración en clase y recurrir a autolesiones mediante métodos que habían visto en videos.
Los casos se presentaron en 2023 contra Meta, Snap, TikTok y YouTube. TikTok y YouTube alcanzaron acuerdos extrajudiciales antes del juicio, al igual que Meta con la demandante de Illinois. El proceso actual examina las reclamaciones contra Snap de ambas jóvenes y la demanda contra Meta de la adolescente de Misisipi.
Las demandantes solicitan indemnizaciones por daños y perjuicios y daños punitivos, aunque no han especificado las cantidades. Se prevé que declaren el director ejecutivo de Meta, Mark Zuckerberg; el responsable de Instagram, Adam Mosseri, y el director ejecutivo de Snap, Evan Spiegel.
¿Cómo funcionan las características cuestionadas y qué responden las empresas?
La controversia se concentra en funciones que pueden incentivar el uso prolongado o frecuente de las aplicaciones. El desplazamiento infinito elimina las pausas naturales entre contenidos; la reproducción automática reduce la necesidad de decidir si se continúa viendo, y las rachas pueden incentivar visitas repetidas para mantener una interacción.
Estas características no demuestran por sí solas que una plataforma provoque una adicción clínica. Sin embargo, las demandantes sostienen que su combinación favoreció hábitos compulsivos y contribuyó a sus problemas de salud mental. La cuestión judicial será determinar si las empresas actuaron con negligencia y qué relación existe entre el diseño de sus servicios y los daños alegados.
Meta rechaza las acusaciones y sostiene que la salud mental de los jóvenes depende de múltiples factores. Su defensa también señala que la demandante de Illinois utilizaba TikTok mucho más que Instagram o Facebook y que sus circunstancias personales influyeron en sus dificultades.
Snap argumenta que Snapchat se diferencia de otras redes porque no abre directamente con un flujo de publicaciones clasificadas. La compañía afirma que ha implementado medidas de seguridad y sostiene que las acusaciones tergiversan tanto las experiencias de sus usuarios como el diseño de su servicio.
Por su parte, Emily Jeffcott, abogada de la demandante de Misisipi, anticipó que presentaría pruebas sobre los riesgos de los flujos infinitos, la reproducción automática y las rachas de interacción, así como sobre la forma en que Meta y presuntamente Snap implementaron estas funciones.
¿Por qué la demanda vs Snapchat podría influir en miles de litigios?
La demanda vs Snapchat forma parte de un conjunto de más de 3,000 reclamaciones presentadas por particulares y otras partes, consolidadas ante el Tribunal Superior de Los Ángeles. Algunos casos fueron seleccionados como procesos piloto, cuyos veredictos pueden influir en las negociaciones y estrategias legales del resto, aunque no determinan automáticamente su resultado.
El juicio llega después de un precedente relevante. En marzo, un jurado de Los Ángeles falló a favor de una joven identificada como Kaley G. M. y determinó que Meta y YouTube habían actuado con negligencia, condenándolas a pagar seis millones de dólares en daños y perjuicios.
Las empresas tecnológicas han argumentado que la Sección 230 de la Ley de Decencia en las Comunicaciones de 1996 las protege frente a reclamaciones relacionadas con contenidos publicados por usuarios. Sin embargo, el juez del caso determinó que esa disposición no impedía continuar con las demandas centradas en el diseño de las plataformas.
La distinción es importante: las reclamaciones no se limitan a preguntar quién es responsable de un video o una publicación, sino si determinadas decisiones de diseño pueden generar riesgos previsibles para los usuarios. Meta y Snap también solicitaron que los casos se separaran en juicios distintos, al considerar que un proceso conjunto podría confundir al jurado; la jueza Carolyn Kuhl aún debe resolver esa petición.
Redes sociales y responsabilidad empresarial: ¿por qué las demandas no cambian el modelo?
La demanda vs Snapchat evidencia una tensión estructural de la industria: las plataformas obtienen valor comercial de la atención de sus usuarios, mientras que las consecuencias de un uso problemático pueden recaer sobre las personas, sus familias y los sistemas de salud.
En los modelos financiados por publicidad, el tiempo de permanencia y la interacción pueden contribuir a generar ingresos. Esto crea incentivos para desarrollar experiencias que favorezcan el regreso frecuente y prolonguen las sesiones. El problema no consiste en afirmar que toda interacción digital es perjudicial, sino en determinar qué ocurre cuando las decisiones de diseño priorizan el crecimiento y la retención sin gestionar suficientemente los riesgos para la salud y el bienestar.
Los litigios pueden obligar a las compañías a revelar información, defender sus decisiones ante un jurado y asumir consecuencias económicas si se acredita su responsabilidad. Sin embargo, las indemnizaciones no garantizan por sí mismas una transformación del producto. Una empresa puede pagar por los daños de un caso sin modificar los incentivos que contribuyeron a generarlos.
Desde una perspectiva ESG, la respuesta exige algo más que herramientas de control parental o campañas de bienestar digital. También implica evaluar los riesgos de las funciones, incorporar la protección de menores desde el diseño, ofrecer controles efectivos sobre las recomendaciones y las notificaciones, y transparentar los resultados de las medidas de seguridad.
La demanda vs Snapchat podría convertirse en otro punto de referencia para determinar hasta dónde llega la responsabilidad de las plataformas por el diseño de sus servicios. Pero el desafío para la industria es más amplio que ganar o perder un juicio: consiste en demostrar que la seguridad de los usuarios puede tener un peso real en las decisiones de producto, incluso cuando limitar ciertas dinámicas de interacción entra en tensión con los objetivos comerciales.
Mientras miles de reclamaciones avanzan, el cambio de fondo dependerá de que la protección de los usuarios deje de tratarse únicamente como una respuesta a las crisis y se incorpore a los criterios con los que las empresas diseñan, evalúan y monetizan sus plataformas.
Airbnb destinará 10 centavos de dólar de los ingresos generados por cada reserva a financiar Airbnb.org, su organización de alojamiento temporal para personas afectadas por emergencias. Con esta medida, la compañía busca aportar 500 millones de dólares en cinco años y ampliar la asistencia que ofrece a personas desplazadas por desastres naturales, refugiados y pacientes que necesitan viajar para recibir atención médica.
El nuevo modelo de financiación permitirá que Airbnb.org cuente con recursos más constantes para ampliar sus operaciones y atender a más beneficiarios. La organización, fundada en 2020, ya ha extendido su presencia a 16 países y busca multiplicar por diez su alcance durante el próximo lustro, además de incorporar nuevas causas a sus programas de apoyo.
¿Cómo funcionarán las donaciones de Airbnb?
La compañía aportará 10 centavos de dólar por reserva mediante una reducción de su propio margen. Según Airbnb, el mecanismo no aumentará los precios para los viajeros ni reducirá los pagos a los anfitriones, quienes tampoco tendrán que inscribirse o realizar trámites.
El objetivo es reunir 500 millones de dólares para Airbnb.org durante los próximos cinco años. A diferencia de las campañas de recaudación ocasionales, este modelo vincula la financiación social con la actividad comercial de la plataforma y ofrece una fuente potencialmente más estable de recursos.
Fundada en 2020, Airbnb.org surgió después de varios años de donaciones informales de noches de alojamiento. Su operación consiste en proporcionar créditos para estancias gratuitas a beneficiarios identificados mediante asociaciones y entidades locales.
Starting today, Airbnb donates a portion of revenue from every stay to Airbnb․org to help provide free short-term housing for people displaced by disaster, traveling for medical care, or facing other crises.
Hasta ahora, la organización ha apoyado a personas afectadas por huracanes e incendios, refugiados y personas desplazadas. También incorporó a quienes deben viajar para recibir atención médica y prevé ampliar sus programas a personas que enfrentan violencia intrafamiliar.
Airbnb.org busca alcanzar un millón de noches gratuitas al año
La organización reporta un crecimiento importante de su capacidad de respuesta: pasó de atender ocho catástrofes en 2023 a más de 200 durante 2026, en 16 países. Entre sus intervenciones recientes figuran las estancias para personas evacuadas por los incendios forestales de Gironda, en el suroeste de Francia.
Christoph Gorder, director ejecutivo de Airbnb.org, estima que la organización facilitará alrededor de 100,000 estancias durante 2026. Su meta es alcanzar un millón de pernoctaciones gratuitas al año en cinco años.
El aumento de recursos podría contribuir a alcanzar esa escala, pero el número de emergencias atendidas no basta para medir el impacto. También será necesario conocer cuántas personas reciben ayuda, cuánto tiempo permanecen alojadas y qué tan rápido responde la organización ante una crisis.
Por ello, las donaciones de Airbnb deberán evaluarse mediante resultados verificables, no únicamente por el monto comprometido o la expansión geográfica de sus programas. La transparencia sobre los recursos transferidos y su utilización será fundamental para determinar si el crecimiento financiero se traduce en una mayor protección para las personas vulnerables.
¿Puede Airbnb contribuir a resolver emergencias mientras enfrenta críticas por la vivienda?
La iniciativa tiene un beneficio social concreto: proporcionar un lugar seguro a personas que han perdido temporalmente su hogar o necesitan desplazarse por circunstancias extraordinarias. No obstante, la labor de Airbnb.org convive con los cuestionamientos que enfrenta la plataforma por su posible contribución a reducir la oferta de vivienda para residentes locales.
En determinados mercados, destinar inmuebles residenciales al alquiler turístico puede intensificar la competencia por la vivienda y presionar los precios de los alquileres de largo plazo. La magnitud de estos efectos varía según las condiciones locales y la regulación, pero representa un riesgo social que una evaluación ESG de la compañía no debería ignorar.
La filantropía y la responsabilidad corporativa cumplen funciones diferentes. Financiar alojamiento de emergencia puede aliviar una necesidad inmediata, pero no compensa automáticamente los posibles efectos adversos del modelo de negocio. La responsabilidad de Airbnb también exige evaluar cómo su actividad influye en las comunidades donde opera y qué medidas adopta para reducir las presiones sobre la vivienda asequible.
En septiembre, la compañía anunció un fondo para la construcción de viviendas, con una inversión inicial de 250 millones de dólares y la ambición de alcanzar 5,000 millones en diez años. Esta iniciativa se relaciona de forma más directa con el desafío habitacional, aunque sus resultados dependerán de la cantidad de viviendas construidas, su ubicación y su accesibilidad para las comunidades que más las necesitan.
¿Son suficientes las donaciones de Airbnb para generar impacto social?
La aportación prevista de 500 millones de dólares representa una apuesta financiera relevante para ampliar la asistencia humanitaria. Sin embargo, su suficiencia no puede determinarse sin conocer el costo de los programas, la demanda de alojamiento y los resultados que se obtengan.
Para Airbnb.org, el reto será transformar los recursos en más estancias gratuitas y ampliar sus alianzas para atender nuevas causas, incluida la violencia intrafamiliar. Para Airbnb, el desafío es más amplio: demostrar que su compromiso social no se limita a financiar respuestas ante emergencias, sino que también contempla los efectos de su actividad comercial.
Las donaciones de Airbnb pueden ayudar a miles de personas a encontrar refugio en momentos críticos. Pero una estrategia ESG sólida debe evaluar tanto el beneficio generado como la capacidad de la empresa para prevenir y reducir los impactos negativos vinculados con su negocio. La asistencia humanitaria es una contribución valiosa; garantizar que las comunidades donde opera no enfrenten mayores barreras para acceder a una vivienda es una responsabilidad que debe abordarse por separado.
La inteligencia artificial se ha convertido en una herramienta para resolver dudas de salud, pero sus respuestas también pueden influir en decisiones médicas de alto riesgo. Una nueva demanda a OpenAI cuestiona los límites de estas tecnologías tras la muerte de Bowen Wan, una mujer de 31 años con epilepsia, cuyos padres aseguran que ChatGPT la orientó para suspender su medicamento anticonvulsivo.
Qun Wan y Meiqin Xu presentaron una demanda por homicidio culposo contra OpenAI y su director ejecutivo, Sam Altman. Según la denuncia, el chatbot diseñó un plan para reducir la dosis de lamotrigina de Bowen hasta eliminarla, sin supervisión médica. El caso reabre el debate sobre la seguridad de la inteligencia artificial generativa, la protección de los usuarios y la responsabilidad de las empresas cuando sus productos ofrecen recomendaciones que pueden afectar la salud.
¿Por qué OpenAI enfrenta una demanda por sus consejos médicos?
De acuerdo con Quartz, la denuncia, presentada ante el Tribunal Superior de San Francisco, sostiene que ChatGPT elaboró un plan para reducir la dosis de lamotrigina de Bowen Wan, quien tomaba 400 miligramos del medicamento. El esquema habría disminuido la dosis hasta llegar a cero en 25 días, sin que un médico lo prescribiera.
Los padres alegan que el chatbot ejerció la medicina sin licencia al proporcionar indicaciones que contradecían la guía para pacientes de Lamictal aprobada por la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA). También señalan que ChatGPT cuestionó la experiencia del epileptólogo de Bowen y calificó su negativa a realizarse un análisis de sangre como una «estrategia de evasión muy agresiva».
Estas acusaciones sitúan en el centro del caso una cuestión de seguridad: ¿cómo deben actuar los sistemas de inteligencia artificial cuando una consulta requiere evaluación clínica? Para los demandantes, las respuestas del chatbot pudieron influir en las decisiones de Bowen y alejarla del tratamiento indicado por sus especialistas.
Las conversaciones con ChatGPT revelan advertencias de la paciente
Un análisis de The New York Times identificó al menos 158 ocasiones en las que Bowen expresó preocupación por la reducción de su medicamento durante sus conversaciones con ChatGPT. El dato es relevante porque apunta a que las dudas sobre el tratamiento aparecieron reiteradamente, en lugar de limitarse a una consulta aislada.
El Dr. Nicholas Poolos, director del Centro Regional de Epilepsia de la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington, declaró al periódico que habría considerado irracional ese esquema para una paciente con los antecedentes clínicos de Bowen. «No, no es racional, de ninguna manera», afirmó al evaluar el plan descrito.
El caso evidencia un desafío para la inteligencia artificial aplicada a la salud: una respuesta detallada y convincente no necesariamente es médicamente correcta. Por ello, la capacidad de reconocer situaciones de riesgo, comunicar límites y dirigir a los usuarios hacia profesionales sanitarios es un componente esencial de la seguridad de estos sistemas.
¿Qué relación señala la demanda entre la suspensión del medicamento y la muerte?
Según la denuncia, Bowen Wan tomó su última dosis de lamotrigina alrededor del 10 de febrero. El plan atribuido a ChatGPT establecía que dejaría de tomar el medicamento el 12 de febrero, fecha en la que falleció.
El médico forense del condado de King determinó que la causa de muerte fue una muerte súbita inesperada relacionada con la epilepsia. La demanda también indica que el análisis de sangre posterior al fallecimiento encontró una concentración de lamotrigina equivalente aproximadamente a una quinta parte de la concentración mínima generalmente considerada terapéutica.
Los demandantes presentan estos datos como parte de los elementos que respaldan sus acusaciones contra OpenAI. Sin embargo, corresponde al proceso judicial examinar las circunstancias de la muerte, la relación entre las respuestas del chatbot y las decisiones de Bowen, y la posible responsabilidad legal de la compañía. Las alegaciones no constituyen, por sí mismas, una determinación judicial de culpabilidad.
OpenAI afirma que ChatGPT utilizaba un modelo anterior
Drew Pusateri, portavoz de OpenAI, calificó el caso como una situación «increíblemente desgarradora». No obstante, señaló que Bowen utilizó GPT-4o, una versión anterior del sistema que la empresa ya había retirado de su aplicación para consumidores.
De acuerdo con The New York Times, GPT-4o dejó de estar disponible en esa aplicación el 13 de febrero, un día después de la fecha de fallecimiento señalada en la denuncia. Pusateri añadió que los modelos más recientes de OpenAI detectan mejor las situaciones que requieren atención urgente.
La denuncia también cuestiona la consistencia de las medidas de seguridad según el idioma. Bowen utilizaba ChatGPT en inglés y chino, pero, según sus padres, no recibió una advertencia sobre posibles diferencias en la precisión y las protecciones del producto al utilizar el segundo idioma. El señalamiento plantea interrogantes sobre cómo las empresas evalúan sus sistemas en distintos contextos lingüísticos y comunican sus limitaciones a los usuarios.
La demanda a OpenAI se suma a otros casos por daños atribuidos a ChatGPT
El proceso se suma a otras acciones legales que cuestionan las consecuencias de los consejos médicos generados por inteligencia artificial. En julio, un ex pastor de Florida demandó a OpenAI al alegar que las respuestas de GPT-4o le proporcionaron consejos perjudiciales que retrasaron el tratamiento de una embolia pulmonar.
En mayo, una pareja de Texas presentó otra demanda por homicidio culposo. Los padres sostienen que su hijo murió por una sobredosis de drogas después de seguir recomendaciones de ChatGPT. Aunque los casos involucran circunstancias distintas, todos plantean preguntas sobre la seguridad de estos sistemas y los límites de la responsabilidad de sus desarrolladores.
Matthew P. Bergman, abogado fundador del Centro Legal para Víctimas de las Redes Sociales, afirmó que, si un médico humano hubiera proporcionado a Bowen ese consejo, podría enfrentar una reclamación por negligencia médica. Benjamin S. Schenk, socio del bufete Schenk, señaló que el caso plantea una cuestión fundamental: dónde termina la IA generativa y comienza la medicina, y quién responde cuando un producto cruza esa frontera.
La seguridad de la IA también implica rendición de cuentas
La muerte de Bowen Wan ha puesto bajo escrutinio la capacidad de ChatGPT para gestionar consultas médicas delicadas y reconocer cuándo una respuesta puede representar un riesgo. Más allá de la precisión de sus modelos, el caso plantea la necesidad de evaluar cómo se diseñan las medidas de protección, qué límites se comunican a los usuarios y cuándo un sistema debe recomendar atención profesional en lugar de ofrecer instrucciones específicas.
Desde la responsabilidad social empresarial, el caso también vincula la innovación tecnológica con la prevención de daños, la transparencia y la rendición de cuentas. La resolución judicial deberá determinar si OpenAI tiene responsabilidad legal en estas circunstancias; entretanto, la discusión trasciende a una sola compañía: ¿qué obligaciones deben asumir los desarrolladores de inteligencia artificial cuando sus productos influyen en decisiones que pueden comprometer la salud y la vida de las personas?
La educación puede abrir caminos para que las nuevas generaciones construyan un futuro con más oportunidades, tanto para ellas como para sus comunidades. Para acercar esas posibilidades a más jóvenes, la colaboración entre organizaciones sociales y fundaciones empresariales puede ayudar a responder a necesidades educativas concretas.
En la región Chontal del Istmo de Tehuantepec, Oaxaca, 31 estudiantes de bachillerato y 10 universitarios se preparan para construir nuevas oportunidades en sus comunidades con el apoyo de Obras Educativas, asociación civil que trabaja en alianza con Fundación Gigante, brazo social de Grupo Gigante y Grupo Presidente. Esta colaboración se vincula con el Objetivo de Desarrollo Sostenible 4 (ODS 4), que busca garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad.
Fundación Gigante: educación como eje de su compromiso social
Desde hace más de 20 años, Fundación Gigante contribuye a mejorar la vida de las personas en México mediante programas de beneficio social. Como organización sin fines de lucro, concentra sus acciones en tres pilares: educación, salud y ayuda en desastres naturales.
Su alianza con Obras Educativas se relaciona con el primero de estos ejes y con la labor que la asociación civil desarrolla en comunidades indígenas de Oaxaca. Para entender el contexto de esta colaboración, es importante conocer cómo trabaja la organización y cuáles son las necesidades que busca atender.
¿Cómo trabaja Obras Educativas con las comunidades indígenas de Oaxaca?
Obras Educativas promueve el cambio social mediante procesos educativos y productivos en la región Chontal del Istmo de Tehuantepec. Su labor busca contribuir al desarrollo de las comunidades indígenas con respeto a su dignidad y diversidad cultural.
Durante los últimos 10 años, ha trabajado con un modelo centrado en el potencial humano, que contempla acompañamiento, orientación y capacitación para que las personas participantes descubran su visión y desarrollen su potencial empresarial.
Este trabajo se organiza en tres líneas:
Autoempleo: impulsa la creación y consolidación de iniciativas económicas que aporten valor a la sociedad.
Agua: promueve un manejo sustentable y eficiente del recurso para contribuir a la seguridad hídrica de comunidades rurales vulnerables a la sequía.
Educación: brinda hospedaje y alimentación a jóvenes de nivel medio y medio superior, además de becas de manutención para estudiantes de preparatoria y universidad, con el propósito de favorecer la conclusión de sus estudios.
La línea educativa permite contextualizar la colaboración con Fundación Gigante y su relación con un desafío más amplio: favorecer el acceso a una educación de calidad, especialmente en comunidades donde persisten barreras para continuar los estudios.
ODS 4: ¿por qué importa la educación de calidad?
El Objetivo de Desarrollo Sostenible 4 (ODS 4), establecido por las Naciones Unidas, busca garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad, así como promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida.
Sin embargo, obstáculos como la infraestructura educativa insuficiente, la disponibilidad de docentes y las desigualdades que afectan a comunidades marginadas pueden dificultar el acceso y la continuidad escolar.
En este contexto, el trabajo de Fundación Gigante en alianza con Obras Educativas se vincula con la formación académica de jóvenes de una comunidad indígena. Los programas educativos de la asociación contemplan apoyos como becas de manutención, hospedaje y alimentación para favorecer la continuidad de los estudios.
¿Qué aportan estas alianzas a la responsabilidad social empresarial?
La colaboración entre fundaciones empresariales y organizaciones de la sociedad civil permite sumar capacidades y experiencia para atender necesidades sociales concretas. Desde la responsabilidad social empresarial (RSE), la educación es un ámbito relevante por su relación con el desarrollo de habilidades y la ampliación de oportunidades.
Para comunicar la contribución de estas alianzas con rigor, también es importante dar seguimiento a los programas y distinguir entre sus objetivos, las acciones realizadas y los resultados documentados, sin atribuir impactos que no se hayan medido.
En la región Chontal del Istmo de Tehuantepec, los estudiantes de bachillerato y universidad representan el punto de referencia de esta colaboración entre Fundación Gigante y Obras Educativas. Su formación académica sitúa la educación en el centro de los esfuerzos por ampliar las oportunidades de las nuevas generaciones.
Desde Expok realizamos una entrevista con Juliana Cortez, Líder de Asuntos Públicos, Comunicación y Sostenibilidad de ALAIAB, para conocer la perspectiva de la organización sobre este debate. Durante la conversación, explicó por qué considera importante diferenciar entre cómo se elabora un alimento y lo que este aporta, así como el papel que puede desempeñar la tecnología alimentaria frente a retos de salud, seguridad alimentaria y sostenibilidad.
¿Qué son los alimentos ultraprocesados y qué mide la clasificación NOVA?
De acuerdo con Cortez, no existe una definición única y consensuada a nivel internacional sobre qué son los alimentos ultraprocesados. El término está relacionado con NOVA, un sistema de clasificación desarrollado en Brasil que agrupa los alimentos en cuatro categorías según su grado de procesamiento y el propósito de este dentro de la producción industrial.
ALAIAB no comparte este enfoque como criterio para caracterizar los alimentos, dado que considera que el grado de procesamiento, por sí solo, no permite determinar su calidad nutricional ni sus efectos sobre la salud. La categoría 4 corresponde a los llamados ultraprocesados y considera la presencia de determinadas sustancias e ingredientes que se incorporan mediante procesos industriales. Para ALAIAB, uno de los puntos centrales del debate es que esta clasificación se enfoca en el procesamiento y no directamente en el contenido o aporte nutricional. Por ello, dentro de una misma categoría pueden convivir productos con perfiles muy diferentes, como una bebida azucarada, un pan integral, un yogur con activos o un cereal fortificado.
¿El grado de procesamiento determina el valor nutricional?
La postura de ALAIAB parte de una distinción: el procesamiento describe cómo se elabora un alimento, mientras que su valor nutricional depende de lo que contiene y aporta.
Un mismo proceso puede dar lugar a productos con cantidades distintas de azúcares, sodio, grasas, proteínas o fibra. También ocurre a la inversa: que un alimento considerado mínimamente procesado no necesariamente tenga, por ese solo hecho, un perfil nutricional más favorable.
Cortez señala procesos como la pasteurización, que permite eliminar patógenos, y la fermentación, que puede mejorar la biodisponibilidad de nutrientes. También destaca la fortificación como una intervención relevante en salud pública que requiere capacidades técnicas para desarrollarse a escala.
Desde esta perspectiva, evaluar un producto únicamente por la forma en que fue fabricado puede dejar fuera elementos de su composición. La misma lógica aplica a la innovación: si una empresa reduce azúcar, sodio o grasa en una formulación, pero esa mejora no se refleja en una clasificación basada en el procesamiento, el incentivo para continuar reformulando podría verse limitado, sostiene ALAIAB.
¿Qué dice la evidencia sobre los alimentos ultraprocesados?
ALAIAB reconoce que existen estudios que han encontrado asociaciones entre el consumo de estos productos y distintos efectos adversos para la salud. Sin embargo, Cortez plantea que la evidencia debe analizarse considerando su nivel de solidez.
La vocera explica que los estudios científicos se organizan en una jerarquía de acuerdo con su capacidad para establecer relaciones causales. En ese esquema, los ensayos controlados aleatorios y sus metaanálisis ocupan un lugar distinto al de los estudios observacionales.
Según la perspectiva expuesta por ALAIAB, una parte importante de las investigaciones que relacionan el consumo de estos productos con efectos adversos son observacionales. Por ello, identifican asociaciones, pero no necesariamente permiten establecer que el consumo de un alimento sea la causa directa de determinado resultado.
También señala que quienes consumen mayores cantidades de determinados productos pueden diferir en factores como actividad física, nivel de ingreso, índice de masa corporal, patrón dietético y estilo de vida, elementos que deben considerarse al interpretar los resultados.
¿Cómo debería evaluarse un alimento y qué papel juega el etiquetado frontal?
En el caso del etiquetado frontal, ALAIAB afirma compartir el objetivo de proporcionar información clara y útil para fortalecer las decisiones de los consumidores. La organización propone que estas herramientas consideren principalmente el perfil nutricional del producto, además de factores como:
Porción.
Frecuencia de consumo.
Composición nutricional.
Contexto dentro del patrón dietético.
Educación alimentaria.
Actividad física.
Acceso a los alimentos.
Desde esta perspectiva, el etiquetado frontal no debería considerarse una herramienta aislada. Para ALAIAB, mejorar los hábitos alimentarios requiere combinar información con educación, actividad física y políticas que atiendan el acceso a los alimentos.
La organización también plantea una mayor coherencia regional. De acuerdo con Cortez, la coexistencia de distintos sistemas de etiquetado en América Latina puede incrementar costos comerciales, dificultar la integración y afectar especialmente a las pequeñas empresas.
Además, considera necesario evaluar las políticas mediante indicadores de resultado para conocer si realmente modifican los patrones dietéticos y contribuyen a mejorar los indicadores de salud.
¿Cómo puede la tecnología alimentaria contribuir a la sostenibilidad?
El debate sobre el procesamiento no se limita a la nutrición. Para ALAIAB, la tecnología alimentaria también puede contribuir a enfrentar desafíos ambientales y sociales del sistema alimentario.
Uno de ellos es la pérdida y el desperdicio de alimentos. El procesamiento puede ampliar la vida útil de determinados productos y acercar la producción al consumo, especialmente en regiones donde existen limitaciones de infraestructura o cadenas de frío. La innovación también puede contribuir al uso más eficiente de recursos y al desarrollo de nuevas soluciones para los envases.
Entre las alternativas mencionadas por Cortez están:
Ecodiseño de envases.
Uso de materiales reciclados.
Sistemas de recolección.
Envases inteligentes que permitan identificar cuándo un producto está próximo a deteriorarse.
Mejora de formulaciones.
Fortificación de alimentos.
Así, el procesamiento puede tener una función que va más allá de transformar un producto: también puede contribuir a conservar alimentos, reducir desperdicios y desarrollar soluciones para necesidades nutricionales específicas.
Alimentos ultraprocesados: ¿cómo incorporarlos en una alimentación equilibrada?
Para Cortez, la discusión debe trasladarse del producto individual al conjunto de la alimentación.
La vocera señala que los alimentos y bebidas pueden incorporarse dentro de una dieta variada y equilibrada, considerando las necesidades particulares de cada persona. Por ello, un producto procesado no debería evaluarse de manera aislada, sino tomando en cuenta su composición, cantidad, frecuencia y función dentro del patrón dietético.
En este sentido, el planteamiento de ALAIAB busca desplazar la conversación de una clasificación entre alimentos “buenos” y “malos” hacia una evaluación más amplia de lo que contiene cada producto y el lugar que ocupa dentro de la alimentación.
En medio del debate sobre alimentos ultraprocesados, la organización plantea que la discusión no debería centrarse únicamente en cómo se elaboró un producto, sino también en qué aporta, cuánto se consume, con qué frecuencia y qué papel cumple dentro de un patrón alimentario y de un sistema alimentario más amplio.