Ser mujer, indígena y encontrarse privada de la libertad puede significar enfrentar distintas capas de desigualdad antes, durante y después del proceso penitenciario. En el marco del Día Internacional de las Mujeres y las Niñas Indígenas del Mundo, FUNDACIÓN ADO, brazo social de MOBILITY ADO, e Interculturalidad, Salud y Derechos A.C. (INSADE) ponen el foco en un reto menos visible: generar herramientas reales para que las mujeres puedan reconstruir su autonomía económica y su proyecto de vida.
Ser libre también significa tener herramientas para decidir sobre el propio futuro.
Bajo esta premisa, ambas organizaciones impulsaron “Hecho en libertad: contribuyendo a la reinserción social sostenible de mujeres indígenas privadas de su libertad”, proyecto desarrollado en el CERESO Las Cruces, en Acapulco; el CERESO de Atlacholoaya, en Morelos; y el Centro Femenil de Reinserción Social Santa Martha Acatitla, en Ciudad de México. La meta inicial contemplaba atender a 100 mujeres; sin embargo, 105 participantes concluyeron satisfactoriamente los procesos de capacitación, alcanzando 105% de cumplimiento respecto a los objetivos planteados.
La intervención combinó talleres de emprendimiento con formación práctica en áreas como auxiliar de cocina, bisutería, dulces tradicionales, velas aromáticas, serigrafía, elaboración de peluches, productos de belleza y encapsulado en resina. El objetivo fue que las participantes no solo adquirieran un oficio, sino también herramientas para generar ingresos y desarrollar alternativas productivas al momento de su reinserción.

Los resultados muestran avances que van más allá de lo económico. Las participantes fortalecieron su autoestima, confianza, comunicación, trabajo en equipo y capacidad para la toma de decisiones, al tiempo que recuperaron proyectos de vida y construyeron redes de apoyo. Algunas desarrollaron productos comercializables e integraron sus creaciones a catálogos digitales para ampliar sus posibilidades de venta.
“La reinserción social requiere algo más que abrir una puerta: requiere generar capacidades, confianza y oportunidades reales para comenzar de nuevo. Cuando una mujer desarrolla herramientas para emprender, trabajar y tomar decisiones sobre su futuro, también se fortalece su posibilidad de reconstruir su proyecto de vida con mayor autonomía”, señaló Andrés Pérez-Peña Campos, Gerente General de FUNDACIÓN ADO.
El proyecto también reconoce que muchas mujeres privadas de la libertad enfrentan condiciones de vulnerabilidad previas a su ingreso al sistema penitenciario, como pobreza, discriminación, violencia de género y falta de acceso a educación o empleo. Fortalecer sus capacidades productivas puede contribuir a romper ciclos de exclusión y ampliar sus posibilidades de reinserción social.

El impacto trasciende a las beneficiarias directas. Muchas son madres, hijas o sostén económico de sus familias, por lo que recuperar autonomía y herramientas para generar ingresos también puede repercutir positivamente en sus hijos, familiares y comunidades. El proyecto estima 315 beneficiarios indirectos vinculados con las 105 participantes.
Además, todas las participantes recibieron capacitación en emprendimiento con enfoque ambiental, promoviendo el uso de materiales biodegradables, compostables y reciclables, así como prácticas productivas sostenibles.
Con esta iniciativa, FUNDACIÓN ADO reafirma su compromiso de impulsar proyectos que fortalezcan capacidades, autonomía económica y oportunidades reales para poblaciones en condiciones de vulnerabilidad, articulando alianzas con organizaciones especializadas para acompañar procesos de desarrollo con una visión humana, incluyente y sostenible.












