¿Puede la IA hacer más sostenible la fabricación de electrónicos?

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La industria electrónica enfrenta un reto creciente: mantener la producción de semiconductores y componentes esenciales en un contexto de escasez de agua, crisis climática e interrupciones en las cadenas de suministro. Taiwán, uno de los principales centros mundiales de fabricación de chips, ya depende del transporte de agua desde cuencas externas para mantener algunas líneas de producción. Este escenario evidencia la vulnerabilidad de un sector estratégico para la economía global.

La inteligencia artificial (IA) industrial puede contribuir a reducir estos riesgos mediante la optimización de recursos, el mantenimiento predictivo y la simulación de escenarios de crisis. Sin embargo, su potencial ambiental depende de cómo se implemente: los centros de datos que procesan sus modelos también consumen grandes cantidades de electricidad y agua. Por ello, el desafío no consiste únicamente en utilizar IA para producir de forma más eficiente, sino en garantizar que sus beneficios ambientales superen los impactos de la infraestructura que necesita.

Cambio climático y tensiones geopolíticas: riesgos para la industria electrónica

De acuerdo con un artículo de ESGDive, La disponibilidad de agua es uno de los principales desafíos para la industria de los semiconductores. Según datos del sector, para 2030, el 40 % de la capacidad mundial existente de fabricación de semiconductores y hasta el 40 % de las instalaciones en construcción podrían enfrentar un riesgo hídrico alto o extremadamente alto. La escasez de este recurso puede comprometer la continuidad operativa, elevar los costos y aumentar la presión sobre las cadenas de suministro.

A los riesgos climáticos se suman las tensiones geopolíticas y las interrupciones logísticas. De acuerdo con Reuters, las disrupciones del transporte marítimo en el estrecho de Ormuz contribuyeron a incrementos de 30 % en el precio del papel de cobre y de 40 % en el de las placas de circuitos impresos. Estos cambios muestran cómo los problemas de abastecimiento pueden repercutir en los costos de producción a escala global. Para las empresas, fortalecer la resiliencia implica anticipar estas amenazas y reducir su dependencia de recursos, proveedores y rutas específicas.

¿Cómo puede la IA hacer más sostenible la fabricación de electrónicos?

La IA industrial aplica modelos de inteligencia artificial a procesos de producción para analizar datos, anticipar fallas y optimizar el uso de recursos. En la fabricación de electrónicos, puede ajustar las operaciones ante restricciones de agua o energía, mejorar la planificación de materiales e identificar proveedores alternativos cuando surgen interrupciones en el suministro. Estas aplicaciones permiten responder con mayor rapidez a condiciones cambiantes y reducir el riesgo de paros productivos.

Otra herramienta son los gemelos digitales, modelos virtuales que simulan el funcionamiento de instalaciones y cadenas de suministro. Los fabricantes pueden utilizarlos para evaluar escenarios de escasez de materiales, fenómenos climáticos o cambios en la demanda antes de modificar sus operaciones. Esta capacidad predictiva facilita la toma de decisiones anticipadas, desde ajustar los volúmenes de producción hasta evaluar alternativas de abastecimiento, con el propósito de proteger tanto la continuidad del negocio como la eficiencia en el uso de recursos.

Eficiencia energética, reducción de residuos y resiliencia empresarial

La IA industrial también puede contribuir a reducir el impacto ambiental de las operaciones mediante el control de calidad, el mantenimiento predictivo y la identificación de ineficiencias. Asimismo, permite recopilar datos sobre emisiones de carbono y respaldar decisiones de diseño orientadas a la circularidad. Con información más precisa sobre los procesos, las empresas pueden detectar oportunidades para disminuir desperdicios y mejorar el aprovechamiento de materiales.

Una encuesta corporativa de Siemens encontró que el 65 % de las personas encuestadas había integrado IA industrial en la fabricación para ahorrar energía, mientras que el 43 % la utilizaba para gestionar mejor los recursos y los residuos. Estas cifras ilustran el interés empresarial por aplicar esta tecnología a objetivos operativos y ambientales. La eficiencia también puede reducir la exposición a la volatilidad de los precios energéticos y a la escasez de insumos, lo que vincula la gestión ambiental con la estabilidad financiera.

El impacto ambiental de los centros de datos

La IA también tiene una huella ambiental que debe considerarse. Los centros de datos que ejecutan sus modelos requieren electricidad para procesar información y sistemas de refrigeración para mantener sus equipos en funcionamiento. Según la Agencia Internacional de Energía (AIE), el consumo mundial de electricidad de los centros de datos ha aumentado alrededor de un 12 % anual durante los últimos cinco años. Esta demanda plantea un desafío para los objetivos de descarbonización, especialmente cuando la electricidad procede de fuentes intensivas en emisiones.

El consumo de agua añade otra presión. Una investigación de la Universidad de las Naciones Unidas estima que los centros de datos podrían consumir 9.3 billones de litros de agua para 2030. Por tanto, los beneficios de utilizar IA para ahorrar recursos en las fábricas deben evaluarse frente al impacto de la infraestructura digital que hace posible su funcionamiento. Sin esta visión integral, una mejora de eficiencia en una etapa podría coexistir con un aumento del consumo de recursos en otra.

Circularidad: una condición para que la IA contribuya a la sostenibilidad

Para reducir estos impactos, las empresas necesitan acompañar la adopción de IA con medidas de gestión ambiental en sus centros de datos y operaciones tecnológicas. Entre ellas destacan la reutilización y recuperación del agua, la reducción de residuos y el abastecimiento de electricidad procedente de fuentes 100 % limpias. Estas prácticas permiten abordar el consumo de recursos asociado con la infraestructura digital y fortalecer la coherencia entre los objetivos tecnológicos y ambientales.

La relación entre IA y sostenibilidad también funciona en sentido inverso: la electrónica hace posible el desarrollo de sistemas de inteligencia artificial, mientras que estos pueden facilitar el diseño de productos más duraderos, la optimización de materiales y la gestión de componentes al final de su vida útil. Integrar principios de economía circular desde el diseño hasta la recuperación de materiales puede reducir la demanda de recursos vírgenes y los residuos electrónicos. De este modo, la innovación tecnológica puede contribuir a una cadena de valor más eficiente, siempre que la circularidad se incorpore desde las decisiones de diseño y producción.

La IA debe generar beneficios ambientales medibles

La IA industrial puede fortalecer la sostenibilidad y la resiliencia de la industria electrónica al optimizar el consumo de agua y energía, reducir desperdicios, anticipar fallas y mejorar la gestión de las cadenas de suministro. Su capacidad para analizar datos y simular escenarios también puede ayudar a las empresas a prepararse ante riesgos climáticos, escasez de materiales e interrupciones logísticas.

Sin embargo, la IA no hace sostenible a una industria por sí sola. Para que su implementación genere un beneficio ambiental neto, las empresas deben evaluar tanto los recursos que ahorran en sus operaciones como los que consume la infraestructura digital. Medir resultados, reducir la huella de los centros de datos y adoptar principios de economía circular será fundamental para convertir esta tecnología en una herramienta de sostenibilidad. Como plantea la Asociación Global de Electrónica, la resiliencia y la responsabilidad ambiental pueden avanzar juntas si se integran en las decisiones operativas y de inversión.

La huella de hoy, el calor de siglos: los gases de efecto invernadero alcanzan un récord

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La atmósfera acumula una cantidad cada vez mayor de gases que retienen el calor, y sus efectos no desaparecerán cuando disminuyan las emisiones. En 2025, las concentraciones de dióxido de carbono (CO₂), metano y óxido nitroso alcanzaron niveles sin precedentes, según la Organización Meteorológica Mundial (OMM), una señal de que el calentamiento global seguirá intensificándose incluso si las emisiones comienzan a reducirse.

El problema no se limita al récord registrado, sino a la persistencia de sus consecuencias. Mientras los últimos 11 años han sido los más cálidos desde que existen registros, la acumulación de gases de efecto invernadero compromete el clima durante décadas y, en el caso del CO₂, incluso siglos. El diagnóstico de Naciones Unidas llega antes de la COP31, que se celebrará en noviembre en Antalya, Turquía, y vuelve a poner en evidencia la distancia entre la gravedad del problema y la velocidad de la respuesta mundial.

¿Qué récord alcanzaron los gases de efecto invernadero en 2025?

El 22.º Boletín anual sobre Gases de Efecto Invernadero de la OMM confirmó que los tres principales gases responsables del calentamiento de larga duración alcanzaron concentraciones atmosféricas máximas históricas en 2025.

Las cifras muestran cuánto han aumentado respecto de los niveles preindustriales, anteriores a 1750:

  • Dióxido de carbono (CO₂): 426.8 partes por millón (ppm), equivalente al 153% del nivel preindustrial.
  • Metano (CH₄): 1,948 partes por mil millones, equivalente al 267% del nivel preindustrial.
  • Óxido nitroso (N₂O): 339.1 partes por mil millones, equivalente al 126% del nivel preindustrial.

La secretaria general adjunta de la OMM, Ko Barrett, resumió la tendencia con una advertencia: “Un año más, un nuevo récord”.

Es importante distinguir entre emisiones y concentraciones. Las primeras son los gases que se liberan a la atmósfera durante un periodo; las segundas representan lo que se ha acumulado en ella. Por eso, reducir las emisiones no significa que las concentraciones comiencen a bajar de inmediato: mientras se siga liberando más CO₂ del que los sistemas naturales pueden absorber, su presencia atmosférica continuará aumentando.

gases de efecto invernadero

¿Por qué sigue aumentando el CO₂ si su crecimiento se desaceleró?

Entre 2024 y 2025, la concentración media mundial de CO₂ aumentó 2.8 ppm. Aunque el incremento fue menor que el récord de 3.6 ppm registrado entre 2023 y 2024, superó el promedio de 2.6 ppm observado durante la última década y quedó muy por encima de las 0.8 ppm de la década de 1960.

La reducción de un año a otro no significa que el problema esté resuelto. Según Oksana Tarasova, principal responsable científica de la OMM, influyeron la recuperación de los sumideros terrestres de carbono y la disminución de las emisiones procedentes de incendios durante 2025, después del fuerte fenómeno de El Niño de 2023-2024.

El comportamiento de estos sumideros —los ecosistemas terrestres y los océanos que absorben parte del CO₂— es decisivo. Aproximadamente la mitad del dióxido de carbono emitido cada año permanece en la atmósfera; el resto es absorbido por estos sistemas naturales.

Sin embargo, su capacidad de absorción puede variar con las condiciones climáticas. La OMM advirtió que un nuevo aumento de las concentraciones podría producirse en 2026 debido a la quema de combustibles fósiles y al desarrollo de un potente fenómeno de El Niño, que puede debilitar la absorción terrestre de carbono.

gases de efecto invernadero

El CO₂ representa alrededor del 66% del efecto de calentamiento atribuido a los gases de efecto invernadero de larga duración. Su persistencia hace especialmente costosa la inacción: cada nueva emisión se suma a una acumulación que no puede revertirse rápidamente.

¿Por qué los gases de efecto invernadero seguirán calentando el planeta durante siglos?

Estos gases retienen parte del calor que la Tierra emite hacia el espacio. Cuanto mayor es su concentración, más energía queda atrapada en el sistema climático, lo que contribuye al aumento de las temperaturas y a la intensificación de fenómenos meteorológicos extremos.

El CO₂ constituye el principal desafío a largo plazo por la escala de sus emisiones y su permanencia atmosférica. Como explicó Barrett, sus efectos no se limitan a años o décadas, sino que pueden extenderse durante siglos.

El metano presenta otra dinámica. Aunque representa aproximadamente el 16% del calentamiento asociado a los gases de efecto invernadero de larga duración y permanece menos tiempo en la atmósfera que el CO₂, es un potente gas de calentamiento. Cerca de un tercio de sus emisiones procede de fuentes naturales, como los humedales; el resto se relaciona con actividades humanas, entre ellas la ganadería, el cultivo de arroz, los vertederos y la quema de biomasa.

Reducir las emisiones de metano puede contribuir a limitar el calentamiento a corto plazo, mientras que recortar drásticamente las emisiones de CO₂ es indispensable para frenar su acumulación durante periodos mucho más prolongados. Ambas acciones son necesarias, pero no intercambiables.

¿Qué otros gases deberían preocuparnos?

La transición energética también exige prestar atención a gases menos abundantes que pueden tener un efecto climático considerable. La OMM destaca el hidrógeno molecular (H₂) y el hexafluoruro de azufre (SF₆), vinculados de distintas formas con los sistemas energéticos.

El SF₆ se utiliza principalmente como aislante y supresor de arcos eléctricos en equipos de distribución eléctrica. Su concentración ha aumentado de manera constante durante las últimas tres décadas. Aunque se emite en cantidades mucho menores que el CO₂, tiene una vida atmosférica que puede alcanzar los 3,200 años y un potencial de calentamiento global superior a 24,000 veces el del dióxido de carbono, según Barrett.

gases de efecto invernadero

En cuanto al hidrógeno, las razones del incremento de sus niveles durante la última década siguen sin conocerse. Su relevancia merece atención a medida que se amplía su utilización en sistemas energéticos, incluido el almacenamiento de energía.

Estos casos muestran que descarbonizar la generación eléctrica no consiste únicamente en sustituir combustibles fósiles por fuentes renovables. También requiere controlar las fugas y emisiones de los equipos, mejorar la medición y evitar que la expansión de nuevas tecnologías genere riesgos climáticos que pasen inadvertidos.

¿Qué falta por hacer para frenar el aumento de los gases de efecto invernadero?

El nuevo récord confirma que las medidas actuales no han conseguido detener la acumulación atmosférica. La quema de carbón, petróleo y gas continúa alimentando el aumento del CO₂, mientras que la agricultura, los residuos y otras actividades humanas contribuyen a las emisiones de metano y óxido nitroso.

La respuesta requiere acelerar la reducción de combustibles fósiles, disminuir las emisiones de metano, proteger los ecosistemas que absorben carbono y controlar gases industriales de larga duración. Para las empresas, esto supone ir más allá de los compromisos climáticos generales: deben identificar sus principales fuentes de emisiones, establecer objetivos medibles y demostrar reducciones reales, incluidas las de sus cadenas de valor cuando corresponda.

La COP31 será una nueva oportunidad para revisar compromisos y elevar la ambición climática. Pero los anuncios políticos y corporativos solo tendrán valor si se traducen en cambios verificables en los sistemas energéticos, industriales y productivos.

La advertencia de la OMM tiene una implicación fundamental: cada año de emisiones elevadas añade una carga climática que permanecerá mucho después de que se hayan tomado las decisiones que la provocaron. Esperar a que las consecuencias sean más visibles significa trasladar mayores riesgos y costos a las próximas generaciones.

Los récords de los gases de efecto invernadero no son únicamente indicadores científicos. También miden el costo acumulado de una transición que avanza más lentamente de lo que exige el problema. Reducir las emisiones con rapidez es indispensable para limitar el calentamiento futuro; hacerlo tarde no elimina la huella ya acumulada en la atmósfera.

Snapchat llega a juicio por adicción a las redes: miles de demandas podrían seguir el caso

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El diseño de las redes sociales está bajo creciente escrutinio judicial en Estados Unidos. Snapchat y Meta deberán defender sus plataformas ante acusaciones que vinculan ciertas funciones digitales con el uso compulsivo y el deterioro de la salud mental adolescente. El proceso podría marcar un precedente para miles de litigios que buscan establecer hasta qué punto las empresas tecnológicas deben responder por los riesgos asociados con sus productos.

La relevancia del caso va más allá de las posibles sanciones económicas: pone en el centro de la discusión un modelo de negocio que monetiza la atención y utiliza mecanismos para incentivar la interacción constante. Para la industria, el desafío será demostrar que la seguridad de los usuarios, especialmente de los menores, puede prevalecer sobre los incentivos comerciales que favorecen su permanencia en las plataformas.

¿De qué acusan a Snapchat y Meta en el nuevo juicio?

Las demandantes, identificadas en documentos judiciales como S.J., de 16 años, y K.D.B., de 18, aseguran que comenzaron a utilizar YouTube cuando tenían entre tres y cuatro años y otras plataformas alrededor de los nueve.

Según sus demandas, funciones como la reproducción automática, el desplazamiento infinito y las rachas de interacción contribuyeron a un uso compulsivo de las aplicaciones. Ambas jóvenes relacionan esa experiencia con depresión, ansiedad y trastornos alimentarios. También declararon haber pasado noches enteras navegando por redes sociales, perder la concentración en clase y recurrir a autolesiones mediante métodos que habían visto en videos.

Los casos se presentaron en 2023 contra Meta, Snap, TikTok y YouTube. TikTok y YouTube alcanzaron acuerdos extrajudiciales antes del juicio, al igual que Meta con la demandante de Illinois. El proceso actual examina las reclamaciones contra Snap de ambas jóvenes y la demanda contra Meta de la adolescente de Misisipi.

demanda vs Snapchat

Las demandantes solicitan indemnizaciones por daños y perjuicios y daños punitivos, aunque no han especificado las cantidades. Se prevé que declaren el director ejecutivo de Meta, Mark Zuckerberg; el responsable de Instagram, Adam Mosseri, y el director ejecutivo de Snap, Evan Spiegel.

¿Cómo funcionan las características cuestionadas y qué responden las empresas?

La controversia se concentra en funciones que pueden incentivar el uso prolongado o frecuente de las aplicaciones. El desplazamiento infinito elimina las pausas naturales entre contenidos; la reproducción automática reduce la necesidad de decidir si se continúa viendo, y las rachas pueden incentivar visitas repetidas para mantener una interacción.

Estas características no demuestran por sí solas que una plataforma provoque una adicción clínica. Sin embargo, las demandantes sostienen que su combinación favoreció hábitos compulsivos y contribuyó a sus problemas de salud mental. La cuestión judicial será determinar si las empresas actuaron con negligencia y qué relación existe entre el diseño de sus servicios y los daños alegados.

Meta rechaza las acusaciones y sostiene que la salud mental de los jóvenes depende de múltiples factores. Su defensa también señala que la demandante de Illinois utilizaba TikTok mucho más que Instagram o Facebook y que sus circunstancias personales influyeron en sus dificultades.

Snap argumenta que Snapchat se diferencia de otras redes porque no abre directamente con un flujo de publicaciones clasificadas. La compañía afirma que ha implementado medidas de seguridad y sostiene que las acusaciones tergiversan tanto las experiencias de sus usuarios como el diseño de su servicio.

Por su parte, Emily Jeffcott, abogada de la demandante de Misisipi, anticipó que presentaría pruebas sobre los riesgos de los flujos infinitos, la reproducción automática y las rachas de interacción, así como sobre la forma en que Meta y presuntamente Snap implementaron estas funciones.

¿Por qué la demanda vs Snapchat podría influir en miles de litigios?

La demanda vs Snapchat forma parte de un conjunto de más de 3,000 reclamaciones presentadas por particulares y otras partes, consolidadas ante el Tribunal Superior de Los Ángeles. Algunos casos fueron seleccionados como procesos piloto, cuyos veredictos pueden influir en las negociaciones y estrategias legales del resto, aunque no determinan automáticamente su resultado.

El juicio llega después de un precedente relevante. En marzo, un jurado de Los Ángeles falló a favor de una joven identificada como Kaley G. M. y determinó que Meta y YouTube habían actuado con negligencia, condenándolas a pagar seis millones de dólares en daños y perjuicios.

Las empresas tecnológicas han argumentado que la Sección 230 de la Ley de Decencia en las Comunicaciones de 1996 las protege frente a reclamaciones relacionadas con contenidos publicados por usuarios. Sin embargo, el juez del caso determinó que esa disposición no impedía continuar con las demandas centradas en el diseño de las plataformas.

La distinción es importante: las reclamaciones no se limitan a preguntar quién es responsable de un video o una publicación, sino si determinadas decisiones de diseño pueden generar riesgos previsibles para los usuarios. Meta y Snap también solicitaron que los casos se separaran en juicios distintos, al considerar que un proceso conjunto podría confundir al jurado; la jueza Carolyn Kuhl aún debe resolver esa petición.

demanda vs Snapchat

Redes sociales y responsabilidad empresarial: ¿por qué las demandas no cambian el modelo?

La demanda vs Snapchat evidencia una tensión estructural de la industria: las plataformas obtienen valor comercial de la atención de sus usuarios, mientras que las consecuencias de un uso problemático pueden recaer sobre las personas, sus familias y los sistemas de salud.

En los modelos financiados por publicidad, el tiempo de permanencia y la interacción pueden contribuir a generar ingresos. Esto crea incentivos para desarrollar experiencias que favorezcan el regreso frecuente y prolonguen las sesiones. El problema no consiste en afirmar que toda interacción digital es perjudicial, sino en determinar qué ocurre cuando las decisiones de diseño priorizan el crecimiento y la retención sin gestionar suficientemente los riesgos para la salud y el bienestar.

Los litigios pueden obligar a las compañías a revelar información, defender sus decisiones ante un jurado y asumir consecuencias económicas si se acredita su responsabilidad. Sin embargo, las indemnizaciones no garantizan por sí mismas una transformación del producto. Una empresa puede pagar por los daños de un caso sin modificar los incentivos que contribuyeron a generarlos.

Desde una perspectiva ESG, la respuesta exige algo más que herramientas de control parental o campañas de bienestar digital. También implica evaluar los riesgos de las funciones, incorporar la protección de menores desde el diseño, ofrecer controles efectivos sobre las recomendaciones y las notificaciones, y transparentar los resultados de las medidas de seguridad.

La demanda vs Snapchat podría convertirse en otro punto de referencia para determinar hasta dónde llega la responsabilidad de las plataformas por el diseño de sus servicios. Pero el desafío para la industria es más amplio que ganar o perder un juicio: consiste en demostrar que la seguridad de los usuarios puede tener un peso real en las decisiones de producto, incluso cuando limitar ciertas dinámicas de interacción entra en tensión con los objetivos comerciales.

Mientras miles de reclamaciones avanzan, el cambio de fondo dependerá de que la protección de los usuarios deje de tratarse únicamente como una respuesta a las crisis y se incorpore a los criterios con los que las empresas diseñan, evalúan y monetizan sus plataformas.

Airbnb donará 10 centavos por reserva para ayudar a más personas en emergencias

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Airbnb destinará 10 centavos de dólar de los ingresos generados por cada reserva a financiar Airbnb.org, su organización de alojamiento temporal para personas afectadas por emergencias. Con esta medida, la compañía busca aportar 500 millones de dólares en cinco años y ampliar la asistencia que ofrece a personas desplazadas por desastres naturales, refugiados y pacientes que necesitan viajar para recibir atención médica.

El nuevo modelo de financiación permitirá que Airbnb.org cuente con recursos más constantes para ampliar sus operaciones y atender a más beneficiarios. La organización, fundada en 2020, ya ha extendido su presencia a 16 países y busca multiplicar por diez su alcance durante el próximo lustro, además de incorporar nuevas causas a sus programas de apoyo.

¿Cómo funcionarán las donaciones de Airbnb?

La compañía aportará 10 centavos de dólar por reserva mediante una reducción de su propio margen. Según Airbnb, el mecanismo no aumentará los precios para los viajeros ni reducirá los pagos a los anfitriones, quienes tampoco tendrán que inscribirse o realizar trámites.

El objetivo es reunir 500 millones de dólares para Airbnb.org durante los próximos cinco años. A diferencia de las campañas de recaudación ocasionales, este modelo vincula la financiación social con la actividad comercial de la plataforma y ofrece una fuente potencialmente más estable de recursos.

Fundada en 2020, Airbnb.org surgió después de varios años de donaciones informales de noches de alojamiento. Su operación consiste en proporcionar créditos para estancias gratuitas a beneficiarios identificados mediante asociaciones y entidades locales.

Hasta ahora, la organización ha apoyado a personas afectadas por huracanes e incendios, refugiados y personas desplazadas. También incorporó a quienes deben viajar para recibir atención médica y prevé ampliar sus programas a personas que enfrentan violencia intrafamiliar.

Airbnb.org busca alcanzar un millón de noches gratuitas al año

La organización reporta un crecimiento importante de su capacidad de respuesta: pasó de atender ocho catástrofes en 2023 a más de 200 durante 2026, en 16 países. Entre sus intervenciones recientes figuran las estancias para personas evacuadas por los incendios forestales de Gironda, en el suroeste de Francia.

Christoph Gorder, director ejecutivo de Airbnb.org, estima que la organización facilitará alrededor de 100,000 estancias durante 2026. Su meta es alcanzar un millón de pernoctaciones gratuitas al año en cinco años.

El aumento de recursos podría contribuir a alcanzar esa escala, pero el número de emergencias atendidas no basta para medir el impacto. También será necesario conocer cuántas personas reciben ayuda, cuánto tiempo permanecen alojadas y qué tan rápido responde la organización ante una crisis.

Por ello, las donaciones de Airbnb deberán evaluarse mediante resultados verificables, no únicamente por el monto comprometido o la expansión geográfica de sus programas. La transparencia sobre los recursos transferidos y su utilización será fundamental para determinar si el crecimiento financiero se traduce en una mayor protección para las personas vulnerables.

¿Puede Airbnb contribuir a resolver emergencias mientras enfrenta críticas por la vivienda?

La iniciativa tiene un beneficio social concreto: proporcionar un lugar seguro a personas que han perdido temporalmente su hogar o necesitan desplazarse por circunstancias extraordinarias. No obstante, la labor de Airbnb.org convive con los cuestionamientos que enfrenta la plataforma por su posible contribución a reducir la oferta de vivienda para residentes locales.

En determinados mercados, destinar inmuebles residenciales al alquiler turístico puede intensificar la competencia por la vivienda y presionar los precios de los alquileres de largo plazo. La magnitud de estos efectos varía según las condiciones locales y la regulación, pero representa un riesgo social que una evaluación ESG de la compañía no debería ignorar.

La filantropía y la responsabilidad corporativa cumplen funciones diferentes. Financiar alojamiento de emergencia puede aliviar una necesidad inmediata, pero no compensa automáticamente los posibles efectos adversos del modelo de negocio. La responsabilidad de Airbnb también exige evaluar cómo su actividad influye en las comunidades donde opera y qué medidas adopta para reducir las presiones sobre la vivienda asequible.

En septiembre, la compañía anunció un fondo para la construcción de viviendas, con una inversión inicial de 250 millones de dólares y la ambición de alcanzar 5,000 millones en diez años. Esta iniciativa se relaciona de forma más directa con el desafío habitacional, aunque sus resultados dependerán de la cantidad de viviendas construidas, su ubicación y su accesibilidad para las comunidades que más las necesitan.

donaciones de Airbnb

¿Son suficientes las donaciones de Airbnb para generar impacto social?

La aportación prevista de 500 millones de dólares representa una apuesta financiera relevante para ampliar la asistencia humanitaria. Sin embargo, su suficiencia no puede determinarse sin conocer el costo de los programas, la demanda de alojamiento y los resultados que se obtengan.

Para Airbnb.org, el reto será transformar los recursos en más estancias gratuitas y ampliar sus alianzas para atender nuevas causas, incluida la violencia intrafamiliar. Para Airbnb, el desafío es más amplio: demostrar que su compromiso social no se limita a financiar respuestas ante emergencias, sino que también contempla los efectos de su actividad comercial.

Las donaciones de Airbnb pueden ayudar a miles de personas a encontrar refugio en momentos críticos. Pero una estrategia ESG sólida debe evaluar tanto el beneficio generado como la capacidad de la empresa para prevenir y reducir los impactos negativos vinculados con su negocio. La asistencia humanitaria es una contribución valiosa; garantizar que las comunidades donde opera no enfrenten mayores barreras para acceder a una vivienda es una responsabilidad que debe abordarse por separado.

Respuesta de ChatGPT bajo sospecha: OpenAI enfrenta demanda por “ejercer medicina sin licencia”

La inteligencia artificial se ha convertido en una herramienta para resolver dudas de salud, pero sus respuestas también pueden influir en decisiones médicas de alto riesgo. Una nueva demanda a OpenAI cuestiona los límites de estas tecnologías tras la muerte de Bowen Wan, una mujer de 31 años con epilepsia, cuyos padres aseguran que ChatGPT la orientó para suspender su medicamento anticonvulsivo.

Qun Wan y Meiqin Xu presentaron una demanda por homicidio culposo contra OpenAI y su director ejecutivo, Sam Altman. Según la denuncia, el chatbot diseñó un plan para reducir la dosis de lamotrigina de Bowen hasta eliminarla, sin supervisión médica. El caso reabre el debate sobre la seguridad de la inteligencia artificial generativa, la protección de los usuarios y la responsabilidad de las empresas cuando sus productos ofrecen recomendaciones que pueden afectar la salud.

¿Por qué OpenAI enfrenta una demanda por sus consejos médicos?

De acuerdo con Quartz, la denuncia, presentada ante el Tribunal Superior de San Francisco, sostiene que ChatGPT elaboró un plan para reducir la dosis de lamotrigina de Bowen Wan, quien tomaba 400 miligramos del medicamento. El esquema habría disminuido la dosis hasta llegar a cero en 25 días, sin que un médico lo prescribiera.

Los padres alegan que el chatbot ejerció la medicina sin licencia al proporcionar indicaciones que contradecían la guía para pacientes de Lamictal aprobada por la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA). También señalan que ChatGPT cuestionó la experiencia del epileptólogo de Bowen y calificó su negativa a realizarse un análisis de sangre como una «estrategia de evasión muy agresiva».

Estas acusaciones sitúan en el centro del caso una cuestión de seguridad: ¿cómo deben actuar los sistemas de inteligencia artificial cuando una consulta requiere evaluación clínica? Para los demandantes, las respuestas del chatbot pudieron influir en las decisiones de Bowen y alejarla del tratamiento indicado por sus especialistas.

Las conversaciones con ChatGPT revelan advertencias de la paciente

Un análisis de The New York Times identificó al menos 158 ocasiones en las que Bowen expresó preocupación por la reducción de su medicamento durante sus conversaciones con ChatGPT. El dato es relevante porque apunta a que las dudas sobre el tratamiento aparecieron reiteradamente, en lugar de limitarse a una consulta aislada.

El Dr. Nicholas Poolos, director del Centro Regional de Epilepsia de la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington, declaró al periódico que habría considerado irracional ese esquema para una paciente con los antecedentes clínicos de Bowen. «No, no es racional, de ninguna manera», afirmó al evaluar el plan descrito.

El caso evidencia un desafío para la inteligencia artificial aplicada a la salud: una respuesta detallada y convincente no necesariamente es médicamente correcta. Por ello, la capacidad de reconocer situaciones de riesgo, comunicar límites y dirigir a los usuarios hacia profesionales sanitarios es un componente esencial de la seguridad de estos sistemas.

¿Qué relación señala la demanda entre la suspensión del medicamento y la muerte?

Según la denuncia, Bowen Wan tomó su última dosis de lamotrigina alrededor del 10 de febrero. El plan atribuido a ChatGPT establecía que dejaría de tomar el medicamento el 12 de febrero, fecha en la que falleció.

El médico forense del condado de King determinó que la causa de muerte fue una muerte súbita inesperada relacionada con la epilepsia. La demanda también indica que el análisis de sangre posterior al fallecimiento encontró una concentración de lamotrigina equivalente aproximadamente a una quinta parte de la concentración mínima generalmente considerada terapéutica.

Los demandantes presentan estos datos como parte de los elementos que respaldan sus acusaciones contra OpenAI. Sin embargo, corresponde al proceso judicial examinar las circunstancias de la muerte, la relación entre las respuestas del chatbot y las decisiones de Bowen, y la posible responsabilidad legal de la compañía. Las alegaciones no constituyen, por sí mismas, una determinación judicial de culpabilidad.

OpenAI afirma que ChatGPT utilizaba un modelo anterior

Drew Pusateri, portavoz de OpenAI, calificó el caso como una situación «increíblemente desgarradora». No obstante, señaló que Bowen utilizó GPT-4o, una versión anterior del sistema que la empresa ya había retirado de su aplicación para consumidores.

De acuerdo con The New York Times, GPT-4o dejó de estar disponible en esa aplicación el 13 de febrero, un día después de la fecha de fallecimiento señalada en la denuncia. Pusateri añadió que los modelos más recientes de OpenAI detectan mejor las situaciones que requieren atención urgente.

La denuncia también cuestiona la consistencia de las medidas de seguridad según el idioma. Bowen utilizaba ChatGPT en inglés y chino, pero, según sus padres, no recibió una advertencia sobre posibles diferencias en la precisión y las protecciones del producto al utilizar el segundo idioma. El señalamiento plantea interrogantes sobre cómo las empresas evalúan sus sistemas en distintos contextos lingüísticos y comunican sus limitaciones a los usuarios.

La demanda a OpenAI se suma a otros casos por daños atribuidos a ChatGPT

El proceso se suma a otras acciones legales que cuestionan las consecuencias de los consejos médicos generados por inteligencia artificial. En julio, un ex pastor de Florida demandó a OpenAI al alegar que las respuestas de GPT-4o le proporcionaron consejos perjudiciales que retrasaron el tratamiento de una embolia pulmonar.

En mayo, una pareja de Texas presentó otra demanda por homicidio culposo. Los padres sostienen que su hijo murió por una sobredosis de drogas después de seguir recomendaciones de ChatGPT. Aunque los casos involucran circunstancias distintas, todos plantean preguntas sobre la seguridad de estos sistemas y los límites de la responsabilidad de sus desarrolladores.

Matthew P. Bergman, abogado fundador del Centro Legal para Víctimas de las Redes Sociales, afirmó que, si un médico humano hubiera proporcionado a Bowen ese consejo, podría enfrentar una reclamación por negligencia médica. Benjamin S. Schenk, socio del bufete Schenk, señaló que el caso plantea una cuestión fundamental: dónde termina la IA generativa y comienza la medicina, y quién responde cuando un producto cruza esa frontera.

La seguridad de la IA también implica rendición de cuentas

La muerte de Bowen Wan ha puesto bajo escrutinio la capacidad de ChatGPT para gestionar consultas médicas delicadas y reconocer cuándo una respuesta puede representar un riesgo. Más allá de la precisión de sus modelos, el caso plantea la necesidad de evaluar cómo se diseñan las medidas de protección, qué límites se comunican a los usuarios y cuándo un sistema debe recomendar atención profesional en lugar de ofrecer instrucciones específicas.

Desde la responsabilidad social empresarial, el caso también vincula la innovación tecnológica con la prevención de daños, la transparencia y la rendición de cuentas. La resolución judicial deberá determinar si OpenAI tiene responsabilidad legal en estas circunstancias; entretanto, la discusión trasciende a una sola compañía: ¿qué obligaciones deben asumir los desarrolladores de inteligencia artificial cuando sus productos influyen en decisiones que pueden comprometer la salud y la vida de las personas?

Fundación Gigante y Obras Educativas impulsan la educación de 41 jóvenes en Oaxaca 

La educación puede abrir caminos para que las nuevas generaciones construyan un futuro con más oportunidades, tanto para ellas como para sus comunidades. Para acercar esas posibilidades a más jóvenes, la colaboración entre organizaciones sociales y fundaciones empresariales puede ayudar a responder a necesidades educativas concretas. 

En la región Chontal del Istmo de Tehuantepec, Oaxaca, 31 estudiantes de bachillerato y 10 universitarios se preparan para construir nuevas oportunidades en sus comunidades con el apoyo de Obras Educativas, asociación civil que trabaja en alianza con Fundación Gigante, brazo social de Grupo Gigante y Grupo Presidente. Esta colaboración se vincula con el Objetivo de Desarrollo Sostenible 4 (ODS 4), que busca garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad. 

Fundación Gigante: educación como eje de su compromiso social 

Desde hace más de 20 años, Fundación Gigante contribuye a mejorar la vida de las personas en México mediante programas de beneficio social. Como organización sin fines de lucro, concentra sus acciones en tres pilares: educación, salud y ayuda en desastres naturales. 

Su alianza con Obras Educativas se relaciona con el primero de estos ejes y con la labor que la asociación civil desarrolla en comunidades indígenas de Oaxaca. Para entender el contexto de esta colaboración, es importante conocer cómo trabaja la organización y cuáles son las necesidades que busca atender. 

educación inclusiva

¿Cómo trabaja Obras Educativas con las comunidades indígenas de Oaxaca? 

Obras Educativas promueve el cambio social mediante procesos educativos y productivos en la región Chontal del Istmo de Tehuantepec. Su labor busca contribuir al desarrollo de las comunidades indígenas con respeto a su dignidad y diversidad cultural. 

Durante los últimos 10 años, ha trabajado con un modelo centrado en el potencial humano, que contempla acompañamiento, orientación y capacitación para que las personas participantes descubran su visión y desarrollen su potencial empresarial. 

Este trabajo se organiza en tres líneas: 

  • Autoempleo: impulsa la creación y consolidación de iniciativas económicas que aporten valor a la sociedad. 
  • Agua: promueve un manejo sustentable y eficiente del recurso para contribuir a la seguridad hídrica de comunidades rurales vulnerables a la sequía. 
  • Educación: brinda hospedaje y alimentación a jóvenes de nivel medio y medio superior, además de becas de manutención para estudiantes de preparatoria y universidad, con el propósito de favorecer la conclusión de sus estudios. 

La línea educativa permite contextualizar la colaboración con Fundación Gigante y su relación con un desafío más amplio: favorecer el acceso a una educación de calidad, especialmente en comunidades donde persisten barreras para continuar los estudios. 

ODS 4: ¿por qué importa la educación de calidad? 

El Objetivo de Desarrollo Sostenible 4 (ODS 4), establecido por las Naciones Unidas, busca garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad, así como promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida. 

Sin embargo, obstáculos como la infraestructura educativa insuficiente, la disponibilidad de docentes y las desigualdades que afectan a comunidades marginadas pueden dificultar el acceso y la continuidad escolar. 

En este contexto, el trabajo de Fundación Gigante en alianza con Obras Educativas se vincula con la formación académica de jóvenes de una comunidad indígena. Los programas educativos de la asociación contemplan apoyos como becas de manutención, hospedaje y alimentación para favorecer la continuidad de los estudios. 

educación inclusiva

¿Qué aportan estas alianzas a la responsabilidad social empresarial? 

La colaboración entre fundaciones empresariales y organizaciones de la sociedad civil permite sumar capacidades y experiencia para atender necesidades sociales concretas. Desde la responsabilidad social empresarial (RSE), la educación es un ámbito relevante por su relación con el desarrollo de habilidades y la ampliación de oportunidades. 

Para comunicar la contribución de estas alianzas con rigor, también es importante dar seguimiento a los programas y distinguir entre sus objetivos, las acciones realizadas y los resultados documentados, sin atribuir impactos que no se hayan medido. 

En la región Chontal del Istmo de Tehuantepec, los estudiantes de bachillerato y universidad representan el punto de referencia de esta colaboración entre Fundación Gigante y Obras Educativas. Su formación académica sitúa la educación en el centro de los esfuerzos por ampliar las oportunidades de las nuevas generaciones.

Cómo cobran y facturan los guías y artesanos que trabajan alrededor de la zona arqueológica

A media mañana la fila de puestos que bordea el camino hacia la zona ya está armada. Los toldos se tensan contra el sol de Yucatán. Alguien acomoda máscaras de madera sobre una manta, otro cuelga hamacas que se mecen sin viento. Un guía espera de pie junto a un grupo que todavía no decide si contrata el recorrido o entra por su cuenta. Cada uno de esos oficios se sostiene con reglas propias, y esas reglas definen cómo cobra cada quien.

Quiénes trabajan alrededor y de qué vive cada uno

El entorno de Chichén Itzá vive de gente de Pisté, de Tinum y de los pueblos cercanos. Está el artesano, que fabrica o revende objetos y gana según lo que logra colocar en el día. Está el guía, que ofrece su conocimiento y su voz durante un par de horas. Está el transportista, que trae y lleva visitantes desde la costa o desde Mérida. Y está el puesto de comida, que trabaja con el hambre de quien lleva horas caminando bajo el calor.

Son negocios distintos aunque trabajen a pocos metros unos de otros. El artesano depende del volumen y del margen por pieza. El guía, de cuántos recorridos cierra y de cómo llena su semana. El que sirve comida vive de la rotación. Cada modelo tiene su ritmo, y ese ritmo marca cómo se ordena el cobro.

Cuando el visitante dejó de traer efectivo

Durante años el cálculo era simple: billetes en la mano, cambio en una riñonera, cuentas al final del día sobre una calculadora vieja. Eso cambió cuando empezó a llegar gente que ya casi no carga efectivo. El viajero de fuera trae tarjeta, a veces solo el teléfono, y espera pagar así hasta una figura de barro.

Quien no aceptaba más que billetes empezó a perder ventas frente al puesto vecino que sí cobraba con terminal. El cambio no fue una decisión ideológica, sino una respuesta a lo que el cliente traía en el bolsillo. Y en cuanto entra un cobro que no es efectivo, queda un registro que antes no existía de qué se vendió y cuándo.

El puesto que vende mercadería, inventario, referencias y precios

El artesano que solo vende lo que él mismo talla maneja pocas cosas y las conoce de memoria. El problema aparece en el puesto grande, el que revende de todo: figuras, textiles, joyería, dulces regionales, refrescos. Ahí conviven decenas de referencias con precios que cambian según la temporada y según lo que costó reponer.

Cuando llega un grupo entero y todos quieren pagar a la vez, la cuenta mental falla. Cobrar tres piezas iguales no es lo mismo que cobrar quince distintas, cada una con su precio. Para ese comerciante, tener los productos codificados y usar un lector de código de barras acelera el cobro y deja claro qué salió del puesto en el día. La herramienta sirve poco si la mercadería no está etiquetada; cuando lo está, resuelve la velocidad en la fila y también deja saber qué reponer al día siguiente.

El guía: no vende un objeto, vende su tiempo

Un guía no tiene inventario. Ofrece una hora y media de recorrido, y eso no se guarda ni se repone. Su negocio se administra como una agenda. Un día puede encadenar cuatro grupos y al siguiente no cerrar ninguno. No maneja stock, maneja disponibilidad, y su límite es cuántas veces puede repetir la caminata sin quedarse sin voz.

Al cobrar, también documenta distinto. Quien presta un servicio profesional emite un comprobante que corresponde a su actividad, y conviene saber si aplica la factura o el recibo de honorarios. Cuál corresponde depende de la figura bajo la que trabaje cada quien, y esa definición es tema de un contador y de lo que indique el SAT, no de la costumbre del puesto de al lado.

Dos comprobantes distintos y por qué importa la diferencia

La diferencia de fondo es concreta. Quien vende un objeto documenta una venta de mercancía; quien presta un servicio documenta un trabajo. Parece un detalle administrativo y termina definiendo obligaciones distintas para dos personas que trabajan a un metro de distancia.

Por eso el artesano y el guía, aunque cobren al mismo turista el mismo día, no entregan el mismo papel. Cuando llega una revisión, o simplemente cuando hay que declarar, tener claro qué se emitió evita dolores de cabeza. La orientación puntual la da un contador que conozca el caso.

Los meses de mucho y los meses de nada

El ingreso alrededor de la zona no llega parejo. Hay semanas en que los estacionamientos se llenan de camiones y el guía no da abasto, y hay meses tibios en que los puestos abren más por costumbre que por venta. Vivir de esto obliga a administrar el año entero con lo que rinden las temporadas fuertes.

Quien lleva registro sabe cuánto entró de verdad en los meses buenos y puede estirar ese dinero en los flacos. Quien cobraba solo en efectivo, sin anotar, suele terminar con una idea vaga de cómo le fue.

El visitante extranjero y sus formas de pago

El turista de fuera cambia el escenario. Rara vez trae pesos suficientes, paga con tarjeta emitida en otro país y a veces pregunta por un comprobante que pueda mostrar en su casa. Para el que cobra, eso significa aceptar medios que no controla del todo y entregar constancia cuando se la piden.

Qué conviene tener resuelto antes de la temporada alta

Antes de que empiece el volumen conviene tener tres cosas ordenadas: cómo se cobra, cómo se registra lo que entra y qué comprobante se entrega. Llegar a los meses fuertes improvisando esos puntos cuesta ventas y noches de cuentas mal hechas.

Cuando la fila de puestos vuelve a armarse a media mañana, se nota quién tiene su cobro resuelto y quién todavía suma con los dedos. Buena parte del oficio, alrededor de la zona, pasa por esos detalles que no se ven desde afuera.

¿Los alimentos ultraprocesados son menos nutritivos? ALAIAB explica qué determina su valor 

En el debate sobre alimentación y salud, el término “ultraprocesado” suele asociarse con productos de menor calidad nutricional. Sin embargo, para la Alianza Latinoamericana de Asociaciones de la Industria de Alimentos y Bebidas (ALAIAB), el grado de procesamiento y el valor nutricional son conceptos distintos que deben analizarse por separado. 

Desde Expok realizamos una entrevista con Juliana Cortez, Líder de Asuntos Públicos, Comunicación y Sostenibilidad de ALAIAB, para conocer la perspectiva de la organización sobre este debate. Durante la conversación, explicó por qué considera importante diferenciar entre cómo se elabora un alimento y lo que este aporta, así como el papel que puede desempeñar la tecnología alimentaria frente a retos de salud, seguridad alimentaria y sostenibilidad. 

¿Qué son los alimentos ultraprocesados y qué mide la clasificación NOVA? 

De acuerdo con Cortez, no existe una definición única y consensuada a nivel internacional sobre qué son los alimentos ultraprocesados. El término está relacionado con NOVA, un sistema de clasificación desarrollado en Brasil que agrupa los alimentos en cuatro categorías según su grado de procesamiento y el propósito de este dentro de la producción industrial. 

ALAIAB no comparte este enfoque como criterio para caracterizar los alimentos, dado que considera que el grado de procesamiento, por sí solo, no permite determinar su calidad nutricional ni sus efectos sobre la salud. La categoría 4 corresponde a los llamados ultraprocesados y considera la presencia de determinadas sustancias e ingredientes que se incorporan mediante procesos industriales. Para ALAIAB, uno de los puntos centrales del debate es que esta clasificación se enfoca en el procesamiento y no directamente en el contenido o aporte nutricional. Por ello, dentro de una misma categoría pueden convivir productos con perfiles muy diferentes, como una bebida azucarada, un pan integral, un yogur con activos o un cereal fortificado.  

Alimentos ultraprocesados

¿El grado de procesamiento determina el valor nutricional? 

La postura de ALAIAB parte de una distinción: el procesamiento describe cómo se elabora un alimento, mientras que su valor nutricional depende de lo que contiene y aporta. 

Un mismo proceso puede dar lugar a productos con cantidades distintas de azúcares, sodio, grasas, proteínas o fibra. También ocurre a la inversa: que un alimento considerado mínimamente procesado no necesariamente tenga, por ese solo hecho, un perfil nutricional más favorable. 

Cortez señala procesos como la pasteurización, que permite eliminar patógenos, y la fermentación, que puede mejorar la biodisponibilidad de nutrientes. También destaca la fortificación como una intervención relevante en salud pública que requiere capacidades técnicas para desarrollarse a escala. 

Desde esta perspectiva, evaluar un producto únicamente por la forma en que fue fabricado puede dejar fuera elementos de su composición. La misma lógica aplica a la innovación: si una empresa reduce azúcar, sodio o grasa en una formulación, pero esa mejora no se refleja en una clasificación basada en el procesamiento, el incentivo para continuar reformulando podría verse limitado, sostiene ALAIAB. 

¿Qué dice la evidencia sobre los alimentos ultraprocesados? 

ALAIAB reconoce que existen estudios que han encontrado asociaciones entre el consumo de estos productos y distintos efectos adversos para la salud. Sin embargo, Cortez plantea que la evidencia debe analizarse considerando su nivel de solidez. 

La vocera explica que los estudios científicos se organizan en una jerarquía de acuerdo con su capacidad para establecer relaciones causales. En ese esquema, los ensayos controlados aleatorios y sus metaanálisis ocupan un lugar distinto al de los estudios observacionales. 

Según la perspectiva expuesta por ALAIAB, una parte importante de las investigaciones que relacionan el consumo de estos productos con efectos adversos son observacionales. Por ello, identifican asociaciones, pero no necesariamente permiten establecer que el consumo de un alimento sea la causa directa de determinado resultado. 

También señala que quienes consumen mayores cantidades de determinados productos pueden diferir en factores como actividad física, nivel de ingreso, índice de masa corporal, patrón dietético y estilo de vida, elementos que deben considerarse al interpretar los resultados.  

Alimentos ultraprocesados

¿Cómo debería evaluarse un alimento y qué papel juega el etiquetado frontal? 

En el caso del etiquetado frontal, ALAIAB afirma compartir el objetivo de proporcionar información clara y útil para fortalecer las decisiones de los consumidores. La organización propone que estas herramientas consideren principalmente el perfil nutricional del producto, además de factores como: 

  • Porción. 
  • Frecuencia de consumo. 
  • Composición nutricional. 
  • Contexto dentro del patrón dietético. 
  • Educación alimentaria. 
  • Actividad física. 
  • Acceso a los alimentos. 

Desde esta perspectiva, el etiquetado frontal no debería considerarse una herramienta aislada. Para ALAIAB, mejorar los hábitos alimentarios requiere combinar información con educación, actividad física y políticas que atiendan el acceso a los alimentos. 

La organización también plantea una mayor coherencia regional. De acuerdo con Cortez, la coexistencia de distintos sistemas de etiquetado en América Latina puede incrementar costos comerciales, dificultar la integración y afectar especialmente a las pequeñas empresas. 

Además, considera necesario evaluar las políticas mediante indicadores de resultado para conocer si realmente modifican los patrones dietéticos y contribuyen a mejorar los indicadores de salud. 

¿Cómo puede la tecnología alimentaria contribuir a la sostenibilidad? 

El debate sobre el procesamiento no se limita a la nutrición. Para ALAIAB, la tecnología alimentaria también puede contribuir a enfrentar desafíos ambientales y sociales del sistema alimentario. 

Uno de ellos es la pérdida y el desperdicio de alimentos. El procesamiento puede ampliar la vida útil de determinados productos y acercar la producción al consumo, especialmente en regiones donde existen limitaciones de infraestructura o cadenas de frío. La innovación también puede contribuir al uso más eficiente de recursos y al desarrollo de nuevas soluciones para los envases. 

Entre las alternativas mencionadas por Cortez están: 

  • Ecodiseño de envases. 
  • Uso de materiales reciclados. 
  • Sistemas de recolección. 
  • Envases inteligentes que permitan identificar cuándo un producto está próximo a deteriorarse. 
  • Mejora de formulaciones. 
  • Fortificación de alimentos. 

Así, el procesamiento puede tener una función que va más allá de transformar un producto: también puede contribuir a conservar alimentos, reducir desperdicios y desarrollar soluciones para necesidades nutricionales específicas.  

Alimentos ultraprocesados

Alimentos ultraprocesados: ¿cómo incorporarlos en una alimentación equilibrada? 

Para Cortez, la discusión debe trasladarse del producto individual al conjunto de la alimentación. 

La vocera señala que los alimentos y bebidas pueden incorporarse dentro de una dieta variada y equilibrada, considerando las necesidades particulares de cada persona. Por ello, un producto procesado no debería evaluarse de manera aislada, sino tomando en cuenta su composición, cantidad, frecuencia y función dentro del patrón dietético. 

En este sentido, el planteamiento de ALAIAB busca desplazar la conversación de una clasificación entre alimentos “buenos” y “malos” hacia una evaluación más amplia de lo que contiene cada producto y el lugar que ocupa dentro de la alimentación. 

En medio del debate sobre alimentos ultraprocesados, la organización plantea que la discusión no debería centrarse únicamente en cómo se elaboró un producto, sino también en qué aporta, cuánto se consume, con qué frecuencia y qué papel cumple dentro de un patrón alimentario y de un sistema alimentario más amplio. 

¿Puede el voluntariado corporativo contribuir a restaurar un bosque? Así lo hace Grupo Restaurantero Gigante  

Los bosques urbanos necesitan acciones constantes para conservarse, recuperar su vegetación y fortalecer los servicios ambientales que brindan a las ciudades y es por eso que el voluntariado puede convertirse en una herramienta para que las empresas participen directamente en su cuidado y, al mismo tiempo, acerquen a sus colaboradores a los retos ambientales.  

Este es precisamente el objetivo del voluntariado corporativo de Grupo Restaurantero Gigante: generar un impacto en el entorno mientras quienes participan conocen de primera mano qué implica restaurar y conservar un espacio natural, así como la importancia de ser parte de estos esfuerzos. 

Cada año, la iniciativa de esta compañía busca dar una segunda vida a los árboles naturales utilizados durante la temporada decembrina en las sucursales de Toks, pero también generar una experiencia en la que la sostenibilidad, que forma parte importante dentro de la cultura de la compañía, pueda experimentarse, comprenderse y convertirse en una responsabilidad compartida. 

¿Cómo se llevó a cabo el voluntariado corporativo de Grupo Restaurantero Gigante 2026? 

Año con año, durante la temporada de lluvias, se lleva a cabo la jornada de voluntariado corporativo de Grupo Restaurantero Gigante en el llamado Bosque Toks, un espacio ubicado al sur de la Ciudad de México en el que Grupo ha invertido, por más de nueve años en acciones de reforestación y mantenimiento de este entorno natural. 

Para lograrlo, la compañía se ha aliado con Reforestalia, una organización que forma parte esencial de este proyecto, ya que, gracias a su propuesta innovadora de adopción de árboles de Navidad en maceta, desde 2017 se ha encargado de proporcionarle los pinos que adornan las sucursales Toks de toda la República durante las fiestas decembrinas, mismos que, pasadas las festividades y luego de un tiempo de adaptación, son reintegrados al bosque durante los voluntariados del Grupo.  

Una vez allí, los árboles plantados reciben cuidados y monitoreo por parte del personal de Reforestalia, el cual ayuda a mantener en pie este recinto natural que, a su vez, proporciona diversos beneficios ambientales a la metrópoli en la que se encuentra ubicado. 

Durante el voluntariado de este año, colaboradores de Grupo Restaurantero Gigante y estudiantes de la Cátedra Universitaria GRG —una iniciativa académica de la compañía que tiene por objeto acercar a jóvenes del IPN y la UNAM a la gestión de negocios sostenibles—, participaron no sólo en la reintegración de los árboles al entorno, sino también en dinámicas para fomentar el trabajo en equipo y la integración y actividades creativas, como pintar una tote bag, luego de lo cual pudieron disfrutar de una comida preparada con insumos locales y elaborada por los habitantes de la zona. El resultado es una jornada que combina restauración ambiental, convivencia y aprendizaje. 

voluntariado corporativo de Grupo Restaurantero Gigante

¿Cómo ayuda esta iniciativa a restaurar el medio ambiente? 

El modelo busca cerrar el ciclo de vida de los árboles que llegan temporalmente a las sucursales de Toks. En lugar de que su uso termine al concluir la temporada, los ejemplares reciben cuidados y un proceso de adaptación antes de regresar al entorno natural. 

Gracias a la reforestación promovida a través de esta iniciativa de adopción de árboles en maceta, así como a los voluntariados por medio de los cuales los árboles regresan al entorno natural, ha sido posible no sólo contribuir a la recuperación de áreas verdes, sino también al fortalecimiento de los suelos, la generación de aire limpio y la salud de los mantos acuíferos en dicha zona ubicada al sur de la CDMX. 

Por todo ello, el valor de la colaboración entre GRG y Reforestalia no se limita a una donación o a una actividad aislada, sino que constituye un esfuerzo de conservación ambiental sostenido y que, además involucra a las personas que forman parte de la organización, propiciando así la adopción de hábitos más sostenibles y la generación de una conciencia ambiental. 

voluntariado corporativo de Grupo Restaurantero Gigante

¿Qué aporta el voluntariado a los colaboradores? 

El voluntariado corporativo de Grupo Restaurantero Gigante también tiene un componente interno. Al reunir a personas de distintas áreas y perfiles alrededor de un objetivo común, estas actividades generan espacios de convivencia que difícilmente forman parte de la rutina laboral. 

Para Juana Baltazar Andrés, encargada administrativa en Toks, participar en este voluntariado fue comprender la dimensión de los esfuerzos ambientales del Grupo: 

“Para mí este voluntariado ha significado conocer personas, convivir con la naturaleza, conocer más del medio ambiente y, sobre todo, darnos cuenta de todo el ciclo que llevan estos arbolitos que en un momento dado van a parar las unidades de Toks”. 

Por su parte, Gaudencio Bantier Ández Gálvez, colaborador de Toks, destacó el aprendizaje relacionado con la colaboración: convivir con personas de otras áreas y escolaridades le mostró que, aunque existan diferentes perspectivas, “al tener un objetivo claro, todos se pueden unir”. 

Estos espacios pueden contribuir a fortalecer la comunicación, la integración y el sentido de pertenencia, al permitir que los colaboradores conozcan otras facetas de sus compañeros y participen juntos en una causa que trasciende sus funciones cotidianas. 

voluntariado corporativo de Grupo Restaurantero Gigante

¿Qué revela este voluntariado sobre la estrategia de RSE de GRG? 

El voluntariado corporativo de Grupo Restaurantero Gigante muestra cómo una iniciativa ambiental puede generar beneficios simultáneos para el entorno y para las personas que participan en ella. La reintegración de los árboles contribuye a recuperar áreas verdes, mientras que la experiencia presencial ayuda a construir conciencia sobre el cuidado de los recursos naturales. 

Para los colaboradores, además, existe una dimensión de orgullo y pertenencia, como lo expresa Gaudencio Bantier: 

“Para mí, trabajar en una empresa que es responsable es una satisfacción y un orgullo, ya que le damos un segundo uso a los materiales que nos entrega la tierra, en lugar de solo tirarlos a la basura”. 

El caso también ejemplifica cómo las estrategias ambientales adquieren mayor fuerza cuando las personas pueden participar activamente en ellas. En GRG, el bosque se convierte así en un espacio de aprendizaje y colaboración donde restauración ambiental, integración y responsabilidad empresarial coinciden. 

Por eso, más que devolver árboles al suelo, estas jornadas buscan que quienes participan comprendan que la conservación también requiere involucrarse. Y cuando ese aprendizaje sale del bosque y regresa a la empresa, puede convertirse en una cultura ambiental compartida. 

¿Son clave los créditos de carbono para llegar al cero neto? El 81% dice que sí

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Los créditos de carbono están ganando terreno en las estrategias climáticas corporativas. Un estudio de Climate Impact Partners (CIP), realizado entre 600 altos responsables de la toma de decisiones climáticas en Reino Unido y Estados Unidos, revela que el 81% de quienes utilizan o planean utilizar estos instrumentos considera que son esenciales para alcanzar los objetivos de cero emisiones netas. Además, el 90% de los compradores afirma que han contribuido al cumplimiento de objetivos organizacionales durante los últimos 12 meses.

Sin embargo, los resultados positivos conviven con una contradicción: mientras las empresas reconocen el valor climático y comercial de estas inversiones, el temor a las críticas y las acusaciones de ecoblanqueo limita su comunicación pública. El reto para las organizaciones no consiste únicamente en financiar proyectos de mitigación, sino en demostrar que sus contribuciones son creíbles, complementan la reducción de sus propias emisiones y generan beneficios verificables.

¿Por qué los créditos de carbono son importantes para alcanzar el cero neto?

El informe de CIP, titulado Marcando la pauta: La perspectiva de las organizaciones de la sociedad civil, muestra que los mercados voluntarios de carbono ocupan un lugar cada vez más relevante en la planificación climática empresarial. Entre los responsables de la toma de decisiones que utilizan o planean utilizar estos instrumentos, el 81% los considera esenciales para cumplir sus objetivos de cero emisiones netas.

La perspectiva también apunta al largo plazo: el 66% prevé que seguirán siendo cruciales para sus planes climáticos dentro de seis años. Este dato sugiere que las empresas no los consideran necesariamente una medida temporal, sino una herramienta que podría formar parte de sus estrategias durante la transición hacia modelos de negocio con menores emisiones.

No obstante, su papel requiere una distinción importante: comprar créditos de carbono no equivale a reducir directamente las emisiones propias de una empresa. Estos instrumentos suelen financiar proyectos que evitan, reducen o eliminan emisiones fuera de las operaciones o la cadena de valor del comprador. Por ello, su contribución climática debe entenderse como un complemento de los esfuerzos de descarbonización, no como un sustituto de ellos.

Para las áreas ESG, la cuestión central es cómo integrar estas inversiones en una estrategia climática con objetivos medibles, plazos definidos y mecanismos de rendición de cuentas.

¿Qué beneficios empresariales generan los créditos de carbono?

Los resultados de CIP indican que la inversión climática puede aportar beneficios que van más allá de los compromisos ambientales. El 90% de los compradores encuestados afirmó que los créditos contribuyeron al cumplimiento de sus objetivos organizacionales durante los últimos 12 meses.

Entre los beneficios reportados destacan:

  • 38% registró una mayor confianza en la marca.
  • 37% señaló un crecimiento de los ingresos.
  • 36% informó una mejora en la reputación.
  • 35% identificó beneficios en la captación de clientes.

Los resultados también varían según el modelo de negocio. Entre las empresas que venden directamente al consumidor (B2C), el 43% reportó aumentos directos en sus ingresos relacionados con estas iniciativas. Además, el 48% de las compañías con contacto directo con consumidores señaló beneficios en la retención y fidelización de clientes.

En las empresas que operan entre negocios (B2B), los incentivos pueden ser diferentes. Allí, los créditos también se relacionan con la gestión de riesgos climáticos y con las expectativas de las partes interesadas. De hecho, el 58% de los compradores B2B encuestados afirmó que alcanzar el cero neto no es posible dentro de su propia organización.

Estos datos muestran que la acción climática puede alinearse con objetivos comerciales concretos. Sin embargo, los beneficios reportados por las empresas no demuestran por sí solos la eficacia ambiental de cada crédito ni permiten concluir que la compra sea la causa exclusiva de los resultados financieros. Para evaluar su valor integral, es necesario analizar tanto la calidad de los proyectos como su contribución a la estrategia empresarial.

créditos de carbono

¿Qué hace que un crédito de carbono sea confiable?

El crecimiento del mercado no depende únicamente de la cantidad de empresas dispuestas a invertir. La integridad ambiental de los proyectos es determinante para que la financiación produzca resultados reales y las organizaciones puedan respaldar sus declaraciones climáticas.

Según el informe de CIP, el 84% de los compradores actuales prioriza la calidad sobre el precio. Esta preferencia refleja una mayor atención a los criterios que permiten distinguir las contribuciones climáticas sólidas de aquellas cuyo impacto resulta cuestionable.

Para evaluar una cartera de créditos, las empresas deben examinar aspectos como:

  • Adicionalidad: si el proyecto genera beneficios climáticos que no se habrían producido sin esa intervención.
  • Cuantificación y verificación: si las reducciones o eliminaciones de emisiones se calculan con metodologías sólidas y son verificadas de forma independiente.
  • Permanencia: si el carbono retirado de la atmósfera puede mantenerse almacenado durante el periodo previsto, considerando los riesgos de reversión.
  • Fugas: si la intervención desplaza las emisiones a otra zona o actividad y reduce así el beneficio neto.
  • Salvaguardas sociales y ambientales: si el proyecto respeta los derechos de las comunidades y evita daños colaterales.

Estos criterios son especialmente relevantes para las organizaciones que necesitan justificar sus decisiones ante inversionistas, clientes, empleados y reguladores. Una cartera más barata no necesariamente ofrece una mejor relación entre costo e impacto si sus resultados son inciertos o difíciles de demostrar.

La calidad, por tanto, no debería evaluarse solo como una característica del producto adquirido, sino como parte de la gestión de riesgos, la gobernanza climática y la credibilidad de las declaraciones ESG.

¿Por qué las empresas tienen miedo de hablar de sus inversiones climáticas?

Uno de los hallazgos más reveladores del estudio es la distancia entre los resultados que las empresas atribuyen a sus compras y su disposición a comunicarlos.

Solo el 22% de los compradores activos se siente seguro al hablar públicamente sobre sus créditos de carbono, mientras que el 69% ha reducido o detenido sus comunicaciones públicas debido al escrutinio de los medios de comunicación. Además, el 58% de los responsables de la toma de decisiones identifica la preocupación por la reputación como una de las principales barreras internas antes de comprar estos instrumentos.

La cautela tiene una explicación: las afirmaciones ambientales sin evidencia suficiente pueden exponer a una empresa a acusaciones de ecoblanqueo. Presentar una compensación como si eliminara la huella completa de un producto o negocio, por ejemplo, puede crear una impresión engañosa si no se explica qué emisiones se redujeron directamente y cuáles se abordaron mediante proyectos externos.

Pero el silencio también tiene consecuencias. Cuando las compañías que ya participan en el mercado evitan compartir sus experiencias, otras organizaciones pierden referencias para evaluar los proyectos, comprender sus riesgos y decidir si deben invertir. CIP advierte que esta falta de casos visibles puede frenar la incorporación de nuevos compradores y limitar el capital disponible para iniciativas climáticas.

El desafío no consiste en comunicar más a cualquier precio, sino en hacerlo con mayor precisión. Las empresas necesitan explicar qué financian, qué resultados se han verificado, qué límites tiene la contribución y cómo se relaciona con sus propios objetivos de reducción de emisiones.

créditos de carbono

¿Qué necesitan las empresas para comunicar sus créditos de carbono sin caer en el ecoblanqueo?

La verificación independiente y los marcos de comunicación creíbles pueden ayudar a reducir la incertidumbre. El informe de CIP señala que el 94% de los altos responsables de la toma de decisiones recibiría favorablemente una declaración clara y creíble a nivel de producto que demuestre el apoyo voluntario a proyectos de carbono de alta calidad.

Este interés apunta a una necesidad empresarial: contar con información comprensible y verificable para explicar la contribución climática sin exagerar sus alcances.

Para avanzar, las organizaciones pueden adoptar varias medidas:

  1. Vincular la compra con una estrategia de descarbonización. Establecer metas de reducción de emisiones propias y explicar cómo las contribuciones externas las complementan.
  2. Exigir evidencia verificable. Documentar la metodología, la certificación, la trazabilidad y los resultados de los proyectos financiados.
  3. Comunicar con precisión. Evitar expresiones ambiguas como “cero emisiones” o “carbono neutral” si no se explican las condiciones, el alcance y los límites de la afirmación.
  4. Involucrar a las áreas clave. Alinear sostenibilidad, comunicación, asuntos legales, finanzas y dirección para que las declaraciones públicas coincidan con la evidencia disponible.
  5. Dar seguimiento a los resultados. Revisar el desempeño de los proyectos y actualizar las afirmaciones cuando cambien los datos o aparezcan riesgos nuevos.

La gobernanza es esencial en este proceso. El estudio indica que, en promedio, 2.4 partes interesadas internas participan en cada decisión corporativa de compra. Esto refuerza la necesidad de establecer responsabilidades claras y evitar que la adquisición de créditos sea una decisión aislada del área de sostenibilidad.

Además, el 31% de los responsables de la toma de decisiones climáticas en Estados Unidos identifica las expectativas de los inversionistas como un factor determinante para comprar créditos, frente al 19% en Reino Unido. La diferencia muestra que las motivaciones pueden variar por mercado y que las empresas deben comprender qué esperan sus grupos de interés antes de diseñar sus estrategias de inversión y comunicación.

¿Cómo están utilizando las empresas las alianzas climáticas?

Las colaboraciones entre compañías y proveedores especializados muestran algunas de las formas en que las organizaciones buscan integrar las contribuciones climáticas a sus planes de sostenibilidad. Climate Impact Partners trabaja con empresas de distintos sectores para apoyar proyectos que complementan sus estrategias de reducción de emisiones.

Entre los ejemplos que comunica CIP se encuentran:

  • Microsoft: mantiene una colaboración con Climate Impact Partners desde 2012. Según la información de la organización, la cartera gestionada incluye más de 50 proyectos en 30 países.
  • Deloitte Norte y Sur de Europa: colabora en un programa climático alineado con el marco de mitigación Beyond Value Chain Mitigation de la iniciativa Science Based Targets (SBTi), enfocado en la acción climática más allá de la cadena de valor.
  • Fujitsu: trabaja con CIP para conectar sus ambiciones climáticas con sus objetivos empresariales y compromisos de cero emisiones netas.
  • Trainline: participa en una alianza que vincula su actividad en el sector del transporte con iniciativas climáticas más amplias.
  • Aviva: colabora en iniciativas de acción climática que, de acuerdo con CIP, han beneficiado a más de un millón de personas.

Estos casos ilustran distintos enfoques de colaboración, pero no constituyen por sí mismos una evaluación independiente de los resultados de cada proyecto. Para determinar su eficacia, sería necesario revisar los créditos adquiridos, los estándares aplicados, las emisiones asociadas y los resultados ambientales y sociales verificados.

Para los equipos ESG, la lección es que las alianzas pueden facilitar el acceso a proyectos y conocimientos especializados, pero la responsabilidad sobre las declaraciones climáticas sigue siendo de cada empresa. Elegir un proveedor reconocido no elimina la necesidad de diligencia debida ni sustituye la evaluación del impacto.

créditos de carbono

Créditos de carbono y cero neto: ¿qué deberían priorizar los líderes ESG?

El estudio de CIP apunta a una conclusión relevante para las empresas: existe una percepción extendida de que los créditos pueden contribuir a los objetivos climáticos y generar valor comercial, pero el miedo al escrutinio limita la comunicación y puede frenar la participación de nuevos compradores.

El 81% que los considera esenciales refleja la importancia que han adquirido en las estrategias corporativas. Sin embargo, esa cifra no significa que sean indispensables para todas las empresas ni que cualquier compra garantice avances hacia el cero neto. El resultado describe la opinión de quienes utilizan o planean utilizar estos instrumentos, no un consenso de todas las organizaciones ni una prueba independiente de su eficacia.

La prioridad para los líderes ESG debe ser distinguir entre la contribución financiera a proyectos climáticos y la reducción efectiva de las emisiones de la propia organización. Los créditos de carbono pueden aportar financiación a iniciativas relevantes, pero su valor depende de la integridad de los proyectos, de la transparencia con que se comunican y de que no desplacen las medidas necesarias para transformar las operaciones.

Si las empresas quieren convertir el potencial del mercado en avances climáticos duraderos, necesitan combinar inversiones de calidad con reducciones propias, verificación independiente y rendición de cuentas. La confianza no se construye ocultando las decisiones climáticas ni presentándolas como una solución absoluta, sino mostrando con evidencia qué se ha logrado, qué falta por hacer y cómo cada contribución encaja en una trayectoria creíble hacia el cero neto.