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Coca-Cola, Nestlé y Danone señaladas por falsas declaraciones en envases “100% reciclables”

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Una botella puede presentarse como totalmente reciclable sin que todas sus partes tengan las mismas posibilidades de recuperación. Esa diferencia, que suele quedar fuera de las etiquetas comerciales, llevó a organizaciones de consumidores europeas a cuestionar las declaraciones ambientales de Coca-Cola, Nestlé y Danone. Ahora, las tres compañías se han comprometido a modificar ciertas prácticas para ofrecer información más precisa sobre la reciclabilidad de sus envases.

El acuerdo, anunciado por la Comisión Europea, pone bajo la lupa una de las afirmaciones más utilizadas en la comunicación ambiental de las empresas: el “100% reciclable”. El caso muestra que no basta con que un material pueda reciclarse técnicamente; también importa qué componentes se recuperan, qué infraestructura existe para procesarlos y si la publicidad transmite una imagen exageradamente favorable del desempeño ambiental del producto.

¿Por qué se cuestionó la afirmación “100% reciclable”?

El caso comenzó en noviembre de 2023, cuando la Organización Europea de Consumidores (BEUC) y organizaciones miembro de 13 países presentaron una denuncia con el apoyo de ClientEarth y ECOS. Las reclamaciones se comunicaron a la Red de Cooperación para la Protección de los Consumidores (CPC), y las autoridades nacionales de Hungría y Suecia coordinaron la actuación.

BEUC argumentó que las declaraciones cuestionadas podían infringir las normas europeas sobre prácticas comerciales desleales porque presentaban la reciclabilidad como una característica absoluta, sin explicar las limitaciones del proceso.

botellas reciclables

En la práctica, que un envase sea técnicamente reciclable no garantiza que vaya a recuperarse. Su destino depende de factores como:

  • La existencia de sistemas de recolección y clasificación adecuados.
  • La capacidad de las instalaciones para procesar los distintos componentes.
  • La disponibilidad de procesos que permitan transformar el material recuperado en nuevos productos.
  • La proporción de plástico virgen que debe incorporarse durante la fabricación.

La diferencia es relevante para la comunicación corporativa: una característica potencial del material no equivale a un resultado ambiental garantizado. Si una declaración omite condiciones importantes para que el reciclaje ocurra, puede llevar al consumidor a sobreestimar el beneficio real del envase.

Tapones, etiquetas y ciclos cerrados: ¿qué queda fuera del 100%?

Uno de los principales cuestionamientos de BEUC se refiere a la composición de las botellas. El cuerpo del envase, el tapón y la etiqueta pueden estar fabricados con materiales distintos y no necesariamente siguen las mismas rutas de recuperación.

Por eso, las tres empresas se comprometieron a aclarar que sus declaraciones de reciclaje del “100%” no incluyen el tapón ni la etiqueta. La precisión importa porque una afirmación general puede interpretarse como si el envase completo pudiera recuperarse en las mismas condiciones.

BEUC también cuestionó las expresiones “100% reciclado” y “100% reciclable”. Aunque parecen similares, describen propiedades diferentes: la primera se refiere al origen del material utilizado; la segunda, a la posibilidad de recuperarlo después de su uso. Ninguna demuestra por sí sola que el envase se recicle efectivamente.

botellas reciclables

La organización señaló, además, que la legislación europea restringe el uso de material reciclado en los tapones de determinadas botellas de plástico. También advirtió que las etiquetas rara vez se reciclan y que los cuerpos de las botellas pueden incorporar plástico virgen.

Otro problema es la representación de un ciclo cerrado, es decir, la idea de que una botella usada se convierte nuevamente en otra botella. Según las cifras citadas por BEUC, la tasa estimada de reciclaje de botellas de PET en la Unión Europea es del 55%, mientras que la probabilidad de que una botella vuelva a convertirse en otra botella ronda el 30%.

Estos datos muestran que recolectar un envase y reciclarlo para producir material aprovechable no garantiza que regrese al mismo uso. Por ello, las imágenes de circuitos infinitos, paisajes naturales y logotipos verdes también pueden resultar problemáticas cuando sugieren un desempeño ambiental que no está respaldado por los resultados reales.

¿Qué cambiarán Coca-Cola, Nestlé y Danone en sus etiquetas?

Danone fue la última de las tres empresas en comprometerse a modificar algunas prácticas de etiquetado de su agua embotellada, después de Coca-Cola y Nestlé. Según la Comisión Europea, los compromisos buscan evitar que los consumidores reciban una impresión equivocada sobre la reciclabilidad y los beneficios ambientales de las botellas de plástico.

Las compañías acordaron tres cambios principales:

  • Aclarar el alcance de las declaraciones: las afirmaciones de reciclaje del “100%” deberán especificar que excluyen el tapón y la etiqueta.
  • Evitar sugerir un ciclo cerrado: las etiquetas y la publicidad no deberán dar a entender que las botellas se convierten necesariamente en nuevas botellas.
  • No exagerar los beneficios ambientales: la comunicación comercial deberá evitar mensajes o recursos visuales que presenten los envases plásticos como inocuos para el medioambiente.
botellas reciclables

El cambio busca reducir la distancia entre lo que una marca comunica y lo que realmente ocurre al final de la vida útil del envase. Para las empresas, esto implica revisar no solo las palabras utilizadas en sus etiquetas, sino también los símbolos, las imágenes y el contexto en el que presentan sus productos.

¿Cómo se supervisará el cumplimiento de Coca-Cola, Nestlé y Danone?

BEUC celebró los compromisos de las tres empresas y pidió que se cumplan. Agustín Reyna, director general de la organización, sostuvo que los consumidores deben poder confiar en las afirmaciones ambientales de las compañías y consideró positivo que se aclare qué partes de las botellas quedan fuera de las declaraciones de reciclaje del “100%”.

La organización también instó a las autoridades a actuar con firmeza en caso de incumplimiento. Las asociaciones de consumidores supervisarán la aplicación de los cambios, aunque el anuncio no especificó un plazo para implementarlos ni las sanciones correspondientes.

El acuerdo representa un avance en la precisión de la comunicación ambiental, pero no demuestra por sí mismo que las botellas sean más fáciles de reciclar ni que aumenten las tasas de recuperación. Su alcance inmediato está en cómo se presentan los productos y en la obligación de evitar mensajes que exageren sus beneficios.

Para las empresas que comercializan envases, la conclusión es clara: las afirmaciones sobre botellas reciclables deben reflejar tanto las posibilidades técnicas del material como las limitaciones de su recuperación. En un mercado donde los consumidores y las autoridades examinan cada vez más los mensajes ambientales, la credibilidad dependerá menos de las promesas absolutas y más de la evidencia, la precisión y la transparencia.

botellas reciclables

¿Qué implica el acuerdo para las empresas y el greenwashing?

El caso evidencia que las declaraciones ambientales deben evaluarse por la impresión que generan en el consumidor, no únicamente por la interpretación técnica que la empresa les atribuye. Una frase puede contener información parcialmente correcta y, aun así, resultar engañosa si omite condiciones esenciales o transmite una certeza que el sistema de reciclaje no puede garantizar.

Para los equipos de sostenibilidad, comunicación y cumplimiento, el caso deja tres lecciones:

  • Respaldar las afirmaciones con evidencia: las declaraciones sobre reciclabilidad deben corresponder con las características del envase y considerar las condiciones reales de recuperación.
  • Revisar el mensaje completo: palabras, símbolos, imágenes y anuncios deben evaluarse en conjunto para evitar que sugieran beneficios ambientales absolutos.
  • Distinguir entre diseño y desempeño: que un producto esté diseñado para ser reciclable no significa que todos sus componentes se recuperen ni que el material se transforme en un nuevo envase.

La transparencia en este ámbito no es solo una cuestión reputacional. También está relacionada con el cumplimiento normativo y con la confianza de los consumidores, que necesitan información clara para distinguir entre mejoras ambientales verificables y promesas comerciales.

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