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Mujeres e IA: menos oportunidades en los nuevos empleos y más riesgo de desplazamiento

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La inteligencia artificial está creando algunos de los empleos de mayor crecimiento y mejor remunerados de la economía, pero las mujeres no están llegando a ellos al mismo ritmo que los hombres. Al mismo tiempo, ellas tienen mayor presencia en algunas de las ocupaciones que la IA puede transformar o automatizar con mayor rapidez.

El resultado es una paradoja que debería preocuparnos: las mujeres podrían tener menos participación en los empleos que surgen alrededor de la IA y, a la vez, mayor exposición a los puestos que esta tecnología puede desplazar. Sin embargo, esto no es únicamente un asunto de representación. También involucra igualdad de oportunidades, movilidad económica, condiciones laborales y gobernanza tecnológica.

¿Por qué las mujeres están quedando fuera de los empleos de IA?

Los datos de un informe de LinkedIn muestran una brecha considerable en el acceso a las nuevas oportunidades. En 2024, las mujeres representaron alrededor de una cuarta parte de las nuevas contrataciones en puestos relacionados con IA, frente a 50% de las contrataciones en empleos no vinculados con esta tecnología.

La diferencia es todavía mayor en las posiciones ejecutivas: las mujeres representan apenas 13% de las nuevas contrataciones relacionadas con IA.

La dimensión económica de esta brecha también es relevante. Las ofertas de empleo relacionadas con IA se han duplicado desde 2023 y estos puestos tienen, en promedio, salarios que duplican los de empleos que no requieren trabajar directamente con IA. Sin embargo, dentro de las ocupaciones relacionadas con esta tecnología, las mujeres están sobrerrepresentadas en puestos de menor remuneración, como la anotación de datos.

La consecuencia es una desigualdad que puede profundizarse conforme la IA gane peso en la economía: quienes tienen menor acceso a los empleos mejor pagados también tienen menos posibilidades de beneficiarse de la nueva movilidad económica que puede generar la tecnología.

Como explicó Sarah Steinberg, directora de alianzas globales de políticas públicas de LinkedIn, “la IA está creando algunos de los empleos de mayor crecimiento, mejor remunerados y con mayor impacto en la economía global”, pero las mujeres están “sorprendentemente poco representadas”.

mujeres en la IA

Mujeres en la IA: una brecha que empieza antes de hablar de automatización

La discusión suele concentrarse en cuántos puestos de trabajo podría eliminar la inteligencia artificial. Sin embargo, existe una pregunta anterior: ¿quién está consiguiendo los puestos que la IA está creando?

Urvashi Batra, cofundadora y CEO de una plataforma de IA para proveedores de servicios tecnológicos, cuenta que incluso como fundadora ha experimentado diferencias en la manera en que los inversionistas reciben su proyecto. Ella y su cofundador han aprendido que tienen más posibilidades de obtener financiación cuando es él quien presenta la propuesta.

El problema tampoco se limita a la inversión.

Las empresas de IA están contratando rápidamente, pero, de acuerdo con Brenda Darden Wilkerson, presidenta de AnitaB.org, muchas siguen buscando talento mediante “las mismas redes, las mismas recomendaciones y los mismos filtros” utilizados tradicionalmente en la industria tecnológica.

Eso puede reproducir una desigualdad conocida: si las redes profesionales de las que surgen las contrataciones están dominadas por hombres, recurrir a ellas una y otra vez no necesariamente produce una fuerza laboral más diversa, aunque la tecnología contratada sea completamente nueva. La IA puede ser una industria relativamente joven, pero sus mecanismos de acceso no necesariamente lo son.

mujeres en la IA

¿Qué empleos ocupan las mujeres y cuáles están más expuestos a la IA?

La otra mitad del problema está en los puestos que ya ocupan las mujeres. Una investigación de LinkedIn muestra que ellas tienen mayor presencia en trabajos con alta exposición a la disrupción de la IA, entre ellos el servicio al cliente. Esto significa que el riesgo no está únicamente en no acceder a las nuevas posiciones: también existe en que algunas de las ocupaciones donde hoy participan más mujeres sean transformadas o reducidas por la automatización.

Así, la brecha puede producirse por dos vías:

  • Menor acceso: las mujeres están subrepresentadas en los nuevos empleos relacionados con IA, particularmente en posiciones ejecutivas.
  • Mayor exposición: tienen una presencia importante en ocupaciones que pueden experimentar una fuerte transformación por la automatización.
  • Brecha salarial: dentro de los empleos vinculados con IA, los hombres reciben un salario medio aproximadamente 45,000 dólares superior al de las mujeres.
  • Concentración en puestos de menor valor: las mujeres están sobrerrepresentadas en ocupaciones como la anotación de datos, mientras los puestos de mayor remuneración y responsabilidad concentran una mayor participación masculina.

No se trata, por tanto, de asumir que la IA necesariamente eliminará el empleo femenino. El riesgo es más específico: que la transición hacia una economía más automatizada redistribuya las oportunidades de manera desigual.

Mujeres en la IA: la velocidad de la tecnología también puede convertirse en una barrera

Incluso para las mujeres que ya trabajan en el sector, mantenerse dentro de la industria puede representar un desafío.

Jayeeta Putatunda, jefa de ingeniería de IA en la firma de inversión Turing, describe un entorno en el que los avances son tan rápidos que mantenerse actualizado puede requerir jornadas de hasta 12 horas. También señala que no es extraño ser la única ingeniera mujer dentro de un equipo y tener que hacer un esfuerzo adicional para conseguir que sus ideas sean escuchadas.

La situación se vuelve más compleja cuando se combina con responsabilidades de cuidado.

Putatunda relata que después de cuatro meses de licencia de maternidad encontró estructuras y modelos completamente diferentes al regresar a su trabajo. El apoyo de sus compañeros y el reparto equitativo del cuidado de sus hijos con su esposo le permitieron ponerse al día.

mujeres en la IA

Su experiencia apunta a un aspecto que las estrategias empresariales de talento suelen pasar por alto: la brecha no necesariamente se origina en falta de interés o capacidad, sino en las condiciones que permiten o impiden mantenerse en una industria que cambia a una velocidad extraordinaria.

Si progresar en IA requiere disponibilidad permanente, jornadas extendidas y actualización continua, las personas con responsabilidades de cuidado pueden enfrentar una desventaja estructural. Y esa carga sigue recayendo de manera desproporcionada sobre las mujeres.

¿Qué implica esta brecha para las empresas y el ESG?

La discusión sobre mujeres en la IA no debería limitarse a cuántas mujeres aparecen en las fotografías de los equipos tecnológicos. Para las empresas, el desafío está en revisar toda la trayectoria laboral: contratación, remuneración, promoción, permanencia y acceso a posiciones de decisión.

Esto plantea al menos cinco preguntas de gobernanza:

  1. ¿De dónde proviene el talento? Revisar si las empresas dependen excesivamente de redes y recomendaciones que reproducen los mismos perfiles.
  2. ¿Quién accede a los empleos de mayor valor? No basta con aumentar la contratación femenina si las mujeres permanecen concentradas en puestos operativos o de menor remuneración.
  3. ¿Quién recibe capacitación? La actualización de habilidades debe considerar que la velocidad de la IA puede dejar atrás a quienes no cuentan con tiempo o recursos para capacitarse continuamente.
  4. ¿Quién permanece en la industria? Las métricas de representación deberían complementarse con datos sobre rotación, promociones, salarios y permanencia.
  5. ¿Quién participa en las decisiones sobre IA? La diversidad también importa entre quienes diseñan, implementan y gobiernan los sistemas que afectarán a toda la fuerza laboral.

Desde una perspectiva ESG, esto desplaza la conversación de la diversidad como iniciativa aislada hacia la gestión responsable de la transformación tecnológica.

Menos mujeres en la IA también significa menos poder para decidir sobre la IA

Estados Unidos ya tiene un problema de representación en tecnología: las mujeres ocupan alrededor de un tercio de los empleos tecnológicos y abandonan la industria con mayor frecuencia que sus colegas hombres. Las barreras incluyen la falta de inclusión y las dificultades para avanzar profesionalmente.

Ahora, la inteligencia artificial introduce una nueva dimensión.

Si las mujeres tienen menor presencia en los equipos que desarrollan IA, menor acceso a sus puestos mejor remunerados y mayor exposición a los empleos que pueden ser transformados por ella, la brecha deja de ser solamente laboral. Puede convertirse en una brecha de poder. Esa es precisamente la preocupación expresada por Felicia Newhouse, fundadora de AI Powered Women:

“Estamos hablando de quién captará una nueva e importante fuente de movilidad económica”.

Su advertencia es que la diferencia de participación podría terminar convirtiéndose en una diferencia de poder. Y existe otra dificultad: las empresas han reducido en los últimos años algunos programas de diversidad, equidad e inclusión. En ese contexto, iniciativas específicamente dirigidas a incorporar y promover mujeres en tecnología pueden encontrar mayores obstáculos institucionales.

mujeres en la IA

¿Cómo evitar que la transición hacia la IA amplíe la brecha de género?

Las empresas no pueden controlar por completo la evolución del mercado laboral, pero sí pueden decidir cómo gestionan la transición dentro de sus organizaciones.

Para evitar que la adopción de IA profundice desigualdades, una estrategia empresarial debería combinar:

  • Capacitación y reskilling para personas cuyos puestos serán transformados.
  • Criterios transparentes de promoción y remuneración en las áreas de IA.
  • Ampliación de las fuentes de reclutamiento, más allá de las redes profesionales tradicionales.
  • Seguimiento de representación femenina no solo en la plantilla, sino en puestos técnicos, directivos y de decisión.
  • Políticas de flexibilidad y corresponsabilidad, especialmente en áreas donde se espera disponibilidad constante.
  • Evaluaciones de impacto laboral antes de implementar sistemas de automatización que puedan afectar de manera diferenciada a determinados grupos.

La pregunta para las organizaciones ya no debería ser solamente cuántos empleos reemplazará la IA. También deberían preguntarse quiénes accederán a los empleos que surjan, quiénes podrán conservar los que se transformen y quiénes tendrán voz para decidir cómo se produce esa transición.

La experiencia de las mujeres en la IA muestra que una tecnología nueva no garantiza por sí misma oportunidades más igualitarias. Si las empresas reproducen las mismas redes de contratación, las mismas brechas salariales y las mismas condiciones laborales que históricamente han limitado la participación femenina, la inteligencia artificial puede terminar automatizando no solo tareas, sino también desigualdades.

Para el ESG, esa es una señal que merece atención: la inclusión en la economía de la IA no será resultado automático de la innovación. Tendrá que ser una decisión deliberada de gobernanza.

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