Testimoniales de mujeres victoriosas del cáncer de mama
El proceso que viví con el cáncer se convirtió para mí en la película que no pasó. Fue algo muy curioso, porque tres años antes de que me lo detectaran, me descubrí una bola en mi seno cuando me estaba bañando; sentí que me moría. Inmediatamente, mi esposo me llevó a sacarme una mastografía y me operaron.
Todo pasó muy rápido, pero recuerdo que cuando desperté de la anestesia, lo primero que pregunté fue si todavía tenía mi seno; me dijeron que había sido benigno.
Pasaron tres años de este primer incidente cuando, por cosa de Dios, creí sentirme otra bolita. Como ya me tocaba mi revisión anual fui a hacerme mis exámenes de rutina y, al tener los resultados de la mastografía, la radióloga me dijo que había algo raro. Me comentó que como existía una cirugía anterior podía ser una cicatriz pero, ante la duda, me aconsejó que me hiciera la biopsia.