Por Emilio Guerra Díaz
Hace algunos años en una Reunión Anual del Centro Mexicano para la Filantropía participaron algunos representantes de empresas y OSC venezolanas y confirmaron lo que había sido un rumor: Hugo Chávez quería centralizar las donaciones privadas y ser él, o su gobierno, quienes designaran a quienes debían llegar las aportaciones voluntarias provistas por ciudadanos libres.
Las tentaciones de diversos políticos por controlar todo o bien “corporatizar” aquellas acciones ciudadanas independientes siempre está latente en México, Venezuela y otros países. El riesgo se puede traducir en una amenaza a la independencia del denominado tercer sector.


