Es maravilloso que cada vez más empresas estén impulsando acciones poderosas en temas como sostenibilidad, responsabilidad social o causas sociales. Pero además de hacer, también es necesario contar lo que se hace. Porque cuando el impacto se comunica con honestidad, transparencia y creatividad, su alcance se multiplica.
No se trata solo de presumir logros: se trata de generar conciencia, inspirar a otros y movilizar a la acción.
Estas son cinco claves para lograrlo:
1. Cuenta historias, no solo datos
Los números son importantes, pero las historias emocionan y conectan. Mostrar el cambio real que vivió una persona o comunidad es mucho más potente que cualquier cifra.
2. Contextualiza antes de impactar
Para que tu audiencia valore lo que hiciste, primero necesita entender por qué era necesario. Explica el problema y el porqué de tu intervención.
3. Muestra el proceso, no solo el resultado
Compartir el “cómo” humaniza tus acciones. Los retos, las decisiones y los aprendizajes hacen que el impacto se sienta más cercano y genuino.
4. Hazlo visual y emocional
Las imágenes y los videos tienen el poder de tocar fibras profundas. Combinar narrativas con recursos visuales ayuda a generar una conexión real.
5. Invita a otros sumarse
El verdadero impacto colectivo comienza cuando tu mensaje activa a otros. Incluye llamados claros a la acción: ¿cómo puede tu audiencia ayudar, participar o replicar?
En una era donde la transparencia y la empatía son clave, comunicar con propósito no es una opción: es una herramienta poderosa de transformación, ¡APROVÉCHALA!
El valor del altruismo, por Aldo Farrugia
Aldo Farrugia es un mexicano comprometido con el altruismo y la RS. Fundador y Director de Comunal, una agencia que promueve el impacto social mediante consultoría, marketing con causa y conferencias. También preside la Fundación Comunal, dedicada al fortalecimiento de organizaciones sin fines de lucro.
Con una formación en Mercadotecnia y certificaciones en Estrategia Comercial y Sostenibilidad, ha colaborado con más de 50 ONGs, enfocándose en ayudar a diversos grupos vulnerables, desde personas con discapacidad hasta pacientes con cáncer.
Busca transformar el individualismo en activismo, fomentando la empatía y la participación social entre los mexicanos. En 2023, desafió sus propios límites al correr el maratón de la CDMX a ciegas para apoyar a niños con retinoblastoma, logrando recaudar más de $500,000 mxn y obteniendo un Récord Guinness.
Cada vez más empresas implementan proyectos de voluntariado corporativo que, aunque bien intencionados, terminan siendo asistenciales: mitigan superficialmente síntomas de una problemática social, son puntuales y de bajo impacto. Muchas veces se enfocan más en una actividad social dentro de una agenda corporativa o una actividad de bienestar para los colaboradores que como un proyecto estratégico y de alto impacto que le genere valor a todos los actores involucrados: empresa, comunidad, colaboradores.
¿Por qué ocurre esto?
Las dos razones más frecuentes suelen ser la falta de tiempo y de presupuesto. Y aunque son comprensibles en el contexto empresarial, vale la pena cuestionar estos argumentos.
¿Realmente no hay tiempo?
La falta de tiempo de los gestores normalmente se debe a que tienen gran cantidad de responsabilidades, y el voluntariado no es su actividad principal. Aunque cada empresa tiene su propia realidad, lo más común es que una sola persona tenga que coordinar a numerosos voluntarios en diversas actividades, lo que hace muy complejo diseñar e implementar proyectos que demandan mayor dedicación y profundidad.
Por otro lado, la falta de tiempo de los colaboradores para participar en actividades de voluntariado suele deberse a que están involucrados en tareas clave para el buen funcionamiento de la empresa. Existen operaciones que no pueden detenerse ni desviarse de cierto estándar, ya que cualquier desajuste impactaría directamente en la calidad del servicio y/o producto.
La escasez de tiempo es algo real tanto para gestores como para voluntarios, sin embargo, también es cierto que los voluntarios necesitan espacios extralaborales que les permitan encontrar un equilibrio, no solo por su bienestar y salud mental, sino porque estas actividades tienen un efecto positivo en su energía y, por ende, en su productividad. En el caso de los gestores, el voluntariado corporativo es un tipo de iniciativa que puede agregar valor a muchas de sus otras iniciativas, generando un efecto multiplicador de impacto en los proyectos en los que se movilicen voluntarios.
¿Y el presupuesto?
Es común que los programas de voluntariado cuenten con presupuestos limitados, especialmente si se comparan con otras iniciativas que la empresa percibe con mayor alineamiento a sus prioridades estratégicas.
Sin embargo, cuando el voluntariado se plantea con un enfoque claro de generación de valor (contribuyendo de manera tangible a los objetivos del negocio) puede convertirse en un poderoso vehículo al cual se le asignen mayores recursos.
Voluntariado asistencial, ¿vale la pena?
Cuando una empresa se enfoca únicamente en voluntariado corporativo asistencial, puede enfrentar consecuencias internas como un bajo nivel de compromiso por parte de sus colaboradores, quienes perciben estas acciones como puntuales y desconectadas de un propósito mayor. Además, si estas actividades no están alineadas con la cultura y valores de la organización, se corre el riesgo de que el voluntariado sea visto como una acción aislada, sin relación con el propósito empresarial. Externamente, este enfoque puede generar relaciones de dependencia en las comunidades beneficiadas, en lugar de empoderarlas o generar cambios sostenibles. También existe el riesgo de que estas iniciativas sean percibidas como simples estrategias de greenwashing, lo que puede afectar la credibilidad de la empresa ante sus grupos de interés.
El voluntariado corporativo como motor de impacto
Un programa de voluntariado corporativo orientado a generar alto impacto social y contribuir al desarrollo de las comunidades requiere una planificación estratégica. Es clave identificar problemas profundamente sentidos por las comunidades, decidir con intención dónde y cómo intervenir, y definir acciones concretas que los colaboradores puedan realizar como voluntarios, que además de ser viables, deben apuntar a generar grandes cambios sostenibles y escalables en el tiempo. Para lograrlo, la mayoría de veces se necesita canalizar el talento y las habilidades profesionales de los colaboradores.
En este tipo de voluntariados la prioridad está en generar un cambio significativo en la comunidad, más que en el número de personas beneficiadas o el número de colaboradores movilizados. Es posible, y cada vez más frecuente, diseñar iniciativas que combinen un enfoque social profundo con un alcance masivo, algo que muchas empresas hoy están buscando para amplificar su contribución y compromiso con la sociedad.
¿Qué tipo de voluntariado predomina en tu empresa?
La respuesta a esta pregunta marcará la diferencia entre ser un agente de cambio o simplemente parecerlo. ¡Seamos todos agentes de cambio!
Jaime Ulloa es fundador y CEO de Osmia. Una organización social dedicada a acelerar la transformación de personas y empresas en agentes de cambio, para que impacten positivamente en la sociedad. Diseña e implementa proyectos de voluntariado corporativo estratégico y de inversión social de alto impacto.
Cuenta con más de 24 años de experiencia creando programas y proyectos de voluntariado para más de 250 grandes empresas en Perú, Colombia, México y otros países de la región.
También es ponente en los principales eventos de voluntariado a nivel mundial y pertenece a varias redes globales relacionadas a voluntariado, emprendimiento e innovación social. Jaime es Fellow de Ashoka y Responsible Leader de la BMW Foundation.
Coppel yFundación Coppel, en alianza con el Fideicomiso Pro Zoológicos de la Ciudad de México, lanzaron una campaña para recaudar y donar a favor de la conservación del lobo mexicano, una especie en peligro de extinción desde 1976.
La campaña “Conservación en acción, Lobo Mexicano” estará vigente hasta diciembre de 2025 y contará con el apoyo de los clientes de Coppel, quienes por la compra de cada prenda o calzado de una selección especial de productos de la marca Refill donarán a la causa. Cabe destacar que la marca de venta exclusiva en Coppel usa la imagen de un lobo como símbolo de autenticidad y liderazgo.
En total participan 9 modelos de ropa (5 de dama y 4 de caballero) y 4 modelos de calzado, que estarán marcados con una etiqueta especial con la leyenda “Conservación en acción, Lobo Mexicano”, que indica que esa compra apoya a la conservación de esta especie en peligro de extinción.
Al finalizar la campaña, Fundación Coppel destinará lo recaudado al Fideicomiso Pro Zoológicos de la Ciudad de México, donde se desarrolla un programa de conservación integrada. Gracias a estos esfuerzos de conservación, desde la década de 1970 se han logrado 41 camadas con un total de alrededor de 190 crías en zoológicos de la Ciudad de México.
Esta iniciativa reafirma el compromiso de Coppel y sus aliados con la conservación de especies en peligro y el desarrollo de proyectos sustentables en colaboración con instituciones ambientales.
La sostenibilidad corporativa, tras dos décadas de avances, se enfrenta hoy a un entorno político hostil. Tensiones geopolíticas, populismos que desacreditan la acción ambiental y nuevas resistencias a la regulación han puesto en pausa muchos de los compromisos asumidos por gobiernos y empresas. Como lo plantea un artículo de Harvard Business Review, no se trata de una retirada total, pero sí de una peligrosa desaceleración.
Estados Unidos ha comenzado a desmantelar políticas clave, mientras algunas corporaciones reducen en silencio sus metas. La resistencia a los estándares europeos de reporte y la creciente politización de los temas ESG han dejado a la sostenibilidad en una posición incierta. Esto ha generado la percepción de que la sostenibilidad corporativa está en crisis, al menos en su forma tradicional.
Sin embargo, el hecho de que esté en crisis no significa que su importancia haya disminuido. Por el contrario: el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la desigualdad social siguen intensificándose. Ante estos desafíos estructurales, la sostenibilidad sigue siendo un imperativo ético, una necesidad estratégica y una fuente de ventaja competitiva. Su vigencia no solo persiste: se vuelve más urgente que nunca.
¿Por qué la sostenibilidad ganará la batalla política?
Pese al retroceso en ciertas políticas y narrativas, la sostenibilidad corporativa no ha perdido su fuerza estructural, pues diversas fuerzas de fondo continúan empujando su avance. La actual crisis no marca su final, sino un periodo de transformación turbulenta que las empresas deben aprender a navegar.
Avances irreversibles en energía renovable China lideró el 40 % de la expansión global de capacidad renovable entre 2019 y 2024. Este progreso, apuntalado por inversiones anuales de hasta 400 mil millones de dólares, ha vuelto las energías limpias económicamente viables y difíciles de revertir. En 2023, un cuarto del consumo energético europeo ya provenía de fuentes renovables.
Estos avances reflejan una infraestructura consolidada que no se puede desmantelar fácilmente. La sostenibilidad corporativa en crisis convive, paradójicamente, con mercados energéticos que se vuelven cada vez más verdes, impulsados tanto por la eficiencia como por la competencia geopolítica.
La crisis ambiental modificará el rumbo político La frecuencia e intensidad de los desastres climáticos está moldeando la opinión pública y, con ello, la política. Según el marco de límites planetarios citado por Harvard Business Review, seis de nueve dimensiones críticas del sistema terrestre han sido sobrepasadas, lo que incrementa el riesgo de daños irreversibles.
En este escenario, la sostenibilidad no puede ser descartada sin consecuencias. La presión de la ciudadanía, las pérdidas económicas por eventos extremos y los impactos visibles harán que incluso los actores reacios deban volver a priorizarla. El retroceso actual puede ser el preludio de un renacimiento.
Modelos de negocio sostenibles que generan valor Empresas como Maersk, al invertir en electrificación y combustibles limpios, han convertido la sostenibilidad en una ventaja competitiva. Plataformas de movilidad compartida, redes solares y sistemas de economía circular ya son rentables y responden a necesidades reales del mercado.
Harvard Business Review enfatiza que la innovación empresarial ha hecho de la sostenibilidad algo más que un deber moral: hoy es también una fuente de ingresos, eficiencia y diferenciación. Esta transformación está en marcha y no se revertirá con facilidad, incluso si el entorno político vacila.
¿Qué hacer cuando la sostenibilidad corporativa está en crisis?
En momentos donde el contexto político y social parece socavar décadas de avances, las empresas deben actuar con visión estratégica. La publicación de Harvard Business Review advierte que ni el idealismo absoluto ni el abandono total de la sostenibilidad son caminos viables. El reto consiste en navegar este periodo de incertidumbre con pragmatismo, resiliencia y claridad de propósito.
A continuación, se presentan acciones concretas que las compañías pueden implementar para prepararse ante la sostenibilidad corporativa en crisis y, al mismo tiempo, posicionarse como líderes cuando el entorno vuelva a exigir compromisos firmes:
Adopte una visión de largo plazo basada en resiliencia
La sostenibilidad volverá a ser exigida por la sociedad, incluso si hoy la narrativa política parece retroceder. Según Harvard Business Review, anticiparse es clave: las empresas que actúen desde ahora reducirán su exposición a riesgos físicos derivados del cambio climático y estarán mejor posicionadas frente a futuras regulaciones.
Además, una estrategia coherente de largo plazo construye confianza con consumidores, empleados y stakeholders. Este enfoque no solo protege a la empresa, sino que la convierte en agente de transformación ante un panorama que, aunque incierto, tiene dirección clara hacia lo sostenible.
Fortalezca sus valores fundamentales como brújula estratégica
En un mundo polarizado, operar desde valores universales como la protección del entorno o el bienestar generacional es un recurso poderoso. Harvard Business Review sugiere que estos principios permiten construir puentes entre visiones opuestas y sostener decisiones en contextos volátiles.
Una narrativa empresarial basada en valores proporciona consistencia y legitimidad, incluso frente a presiones políticas. Esto facilita el alineamiento interno de equipos y fortalece la reputación externa, especialmente cuando otras organizaciones optan por retroceder o permanecer inmóviles.
Active estrategias locales y policéntricas
La fragmentación de marcos globales ofrece una oportunidad para redescubrir el potencial de lo local. Como lo plantea Harvard Business Review, trabajar con comunidades, gobiernos locales y actores descentralizados puede brindar estabilidad y generar soluciones contextualizadas y efectivas.
Empresas como Nike y New Belgium Brewing ya han demostrado cómo los enfoques policéntricos impulsan resiliencia y adaptabilidad. Al invertir en lo local, las organizaciones no solo reducen su dependencia de políticas nacionales inciertas, sino que además refuerzan la confianza desde las bases.
Integre sostenibilidad con innovación tecnológica
La sostenibilidad no tiene que ser un ideal abstracto ni un gasto adicional: puede convertirse en eficiencia tangible. Harvard Business Review cita a Interface como ejemplo de cómo integrar la circularidad en el modelo de negocio genera beneficios operativos y reputacionales a la vez.
Fusionar sostenibilidad con innovación tecnológica –desde el uso de materiales reciclados hasta soluciones energéticas inteligentes– permite defender los avances incluso cuando el contexto es hostil. Lo sustentable deja de ser una meta lejana para convertirse en una ventaja competitiva presente.
Cultive una mentalidad pragmática y adaptable
Los líderes deben aceptar que el entorno político evolucionará con reveses y contradicciones. Según la nota de Harvard Business Review, más que resistirse a ese dinamismo, es esencial asumirlo con flexibilidad y dirigir los esfuerzos hacia objetivos sostenibles alcanzables y medibles.
En lugar de promesas performativas, se recomienda priorizar metas concretas y defendibles. Esto no solo facilita la gestión interna y la rendición de cuentas, sino que también prepara a la organización para reescalar sus ambiciones cuando el contexto lo permita.
Actúe mientras otros dudan
Los momentos de crisis también son momentos de oportunidad. Harvard Business Review sugiere que, mientras muchos competidores se repliegan, las empresas decididas pueden avanzar, desarrollar nuevas capacidades y ganar terreno en sostenibilidad.
La clave está en enfocarse en imperativos que generen retornos a corto plazo sin comprometer la visión de largo aliento. Eficiencia energética, innovación en productos o resiliencia climática son áreas donde es posible consolidar liderazgo hoy y capitalizar mañana.
La sostenibilidad sigue siendo el camino correcto
Reconocer que la sostenibilidad corporativa está en crisis no implica abandonarla, sino comprender la complejidad del momento. Las tensiones políticas y los retrocesos normativos son reales, pero no anulan las urgencias ambientales ni sociales que la impulsan. Como sugiere Harvard Business Review, se trata de un periodo transitorio, no terminal.
Las empresas deben ver este momento como una oportunidad para consolidar su compromiso, mejorar su propuesta de valor y fortalecer su reputación. Porque más allá de las tendencias del poder, la sostenibilidad no es una opción: es una necesidad, una responsabilidad y, cada vez más, una ventaja estratégica. Estar preparados hoy es decidir quién liderará mañana.
La industria del fútbol mueve millones de personas, pasiones y recursos en todo el mundo. Sin embargo, pocos se detienen a pensar en el impacto ambiental que tienen los estadios, los desplazamientos de los equipos y aficionados, o la producción de mercancía oficial. En tiempos de crisis climática, es fundamental que los equipos que tanto admiramos impulsen la sostenibilidad.
La huella ecológica del fútbol es considerable. Se estima que esta industria genera entre 64 y 66 millones de toneladas de CO₂e al año, lo cual equivale a toda la producción de un país como Austria. La energía, el transporte, los residuos y la alimentación en los estadios son solo algunas de las fuentes de estas emisiones. Por eso, surge una pregunta clave: ¿qué están haciendo los clubes para mitigar su impacto?
Afortunadamente, cada vez más equipos se comprometen con la sostenibilidad. En este artículo conocerás a algunos de los equipos de fútbol más responsables del mundo, cuyas acciones van desde el uso de energías limpias hasta la implementación de políticas educativas y alimentarias sostenibles. El objetivo es claro: reducir su huella ecológica y convertirse en un ejemplo dentro y fuera de la cancha.
¿Por qué los clubes de fútbol deben tomar medidas para ser más sostenibles?
Los clubes de fútbol consumen grandes cantidades de recursos naturales para mantener sus instalaciones. Mantener el césped verde todo el año requiere iluminación de alto consumo, calefacción especializada y sistemas de riego constante. Además, los partidos generan toneladas de basura y una alta emisión de CO₂ por el traslado de aficionados.
La infraestructura de los estadios modernos también representa una carga energética importante. Desde los marcadores digitales hasta las pantallas gigantes y los sistemas de audio, todo funciona con electricidad que, en muchos casos, proviene de fuentes no renovables. Los clubes deben reconocer esta responsabilidad y buscar alternativas para reducir su impacto.
Ante este escenario, han surgido los equipos de fútbol más responsables, aquellos que lideran con acciones y políticas ambientales reales. Estos clubes entienden que su popularidad puede ser utilizada como plataforma de concientización, y que el deporte más popular del mundo tiene el poder de movilizar a millones en favor del planeta.
10 equipos de fútbol más responsables
1. Liverpool FC
El Liverpool FC encabeza el Brand Finance Football Sustainability Index 2023 como el club más sostenible del mundo, gracias a su estrategia integral The Red Way. Esta hoja de ruta ambiental establece metas ambiciosas: reducir en un 50 % sus emisiones operativas para 2030 y alcanzar cero emisiones netas en 2040. A la fecha, ha logrado reducir en un 15 % sus emisiones totales respecto a la temporada base 2019/20, y un impresionante 89 % en las emisiones de Alcance 1. Esto se debe en parte a la transición hacia tarifas de gas verde y tecnologías de eficiencia energética.
Además, el 96 % de la energía utilizada por el club proviene de fuentes renovables o bajas en carbono, incluyendo paneles solares instalados en sus instalaciones. Liverpool FC ya compensa el 100 % de sus emisiones residuales de Alcance 1, 2 y 3, adoptando un enfoque holístico que abarca desde el uso de biocombustibles hasta la eliminación de vuelos chárter nacionales cuando es posible. En los pocos casos donde los vuelos siguen siendo necesarios, el club invierte en combustibles alternativos de aviación (SAF) a través del modelo “Reserva y Reclama”, en línea con los protocolos internacionales de GEI.
Otra de las áreas clave del club es la gestión de las emisiones de Alcance 3, que representan más del 80 % de su huella total. El LFC ha reducido estas emisiones en un 17 % y ha lanzado políticas de movilidad sostenible que involucran a todo el personal, desde jugadores hasta equipos médicos. Además, colabora con empresas de tecnología como 1PointFive para medir y compensar la huella de carbono de sus productos comerciales. Este compromiso ha sido reconocido internacionalmente como modelo de buenas prácticas, consolidando al Liverpool FC como uno de los equipos de fútbol más responsables y un líder climático dentro del deporte.
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El Forest Green Rovers, aunque es un club pequeño en términos de liga, es un gigante en sostenibilidad. Es el primer club del mundo en adoptar una dieta 100 % vegana para sus jugadores y para el menú que ofrece a los aficionados. Su estadio, The New Lawn, funciona con energía 100 % renovable, parte de la cual se genera in situ mediante paneles solares. Además, recolectan agua de lluvia, reciclan aceite de cocina para convertirlo en biocombustible y utilizan un robot cortacésped solar.
Este club también apuesta por la biodiversidad: su campo está rodeado de flora y fauna local, y colabora con agricultores que reutilizan el césped cortado como acondicionador de suelos. Además, ha instalado cargadores para autos eléctricos y ha implementado un sistema de “parqueo y traslado” para reducir las emisiones de los asistentes. Su impacto global ha crecido gracias a una estrategia mediática inteligente que combina el fútbol con la lucha contra el cambio climático, atrayendo a una base de seguidores cada vez más internacional y comprometida.
El Real Betis ha consolidado su liderazgo ambiental con la creación de Forever Green, una plataforma abierta para que empresas e instituciones colaboren en la lucha contra el cambio climático utilizando el fútbol como herramienta de cambio. Con una puntuación ESG de 83/100, el club ha desarrollado iniciativas para promover la sostenibilidad tanto dentro como fuera del estadio, incluyendo campañas de sensibilización, proyectos de movilidad sostenible y actividades de educación ambiental.
Además, el club se ha declarado neutro en carbono tras reducir sus emisiones y participar en proyectos internacionales, como la instalación de 25 turbinas eólicas en Costa Rica. Esta combinación de acciones locales y globales refleja una visión integral de sostenibilidad. El Real Betis demuestra que un club puede ser relevante en lo deportivo y también ejercer un liderazgo climático, usando su alcance mediático para multiplicar el impacto de sus mensajes y generar un efecto dominó en otros actores del fútbol.
El Real Madrid, uno de los clubes más influyentes del mundo, también ha tomado medidas concretas para reducir su huella ambiental. A través de un acuerdo con Ecoembes, ha implementado un sistema de recolección y tratamiento de residuos que supera las exigencias de la Unión Europea. En cuanto al uso del agua, la Ciudad Deportiva del club opera con agua reciclada y pluvial, lo que reduce su impacto en el consumo hídrico local.
La sostenibilidad es ya un componente esencial de su estrategia corporativa. Aunque su comunicación en este ámbito es más discreta que la de otros clubes, sus acciones lo colocan entre los equipos de fútbol más responsables. Su alta puntuación ESG (79/100) valida este esfuerzo. El Real Madrid reconoce que el prestigio también se construye fuera del terreno de juego, y que el respeto por el medio ambiente forma parte de lo que hoy se espera de una marca deportiva global.
El Real Madrid se incorpora al Pacto Mundial de Naciones Unidas, la mayor iniciativa de sostenibilidad corporativa del mundo.
Se convierte en el primer club de fútbol en suscribirlo como “participante”, el nivel de compromiso más elevado. pic.twitter.com/tvUO9eHaSg
Udinese Calcio ha dado pasos importantes hacia la neutralidad de carbono, convirtiéndose en uno de los primeros clubes italianos en unirse al programa Sports for Climate Action de las Naciones Unidas. Gracias a su alianza con Bluenergy, su estadio Dacia Arena funciona exclusivamente con energía de fuentes renovables. Además, ha conseguido que su recinto sea uno de los primeros estadios carbono neutro de Europa, reforzando su compromiso medioambiental.
Su compromiso también se refleja en los detalles: los uniformes del equipo son fabricados por Macron con tejidos 100 % sostenibles, cada uno hecho con 13 botellas plásticas recicladas. Este enfoque en la circularidad de los recursos muestra cómo las decisiones estratégicas pueden tener un impacto real en la sostenibilidad. Udinese demuestra que el respeto por el entorno puede coexistir con un alto rendimiento deportivo, y que la innovación ambiental es también una inversión en el futuro del club.
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El Stade de Reims destaca por su enfoque en la conciencia ambiental dentro y fuera del terreno de juego. Fue uno de los clubes mejor evaluados en la categoría de Medio Ambiente en el Brand Finance Football Sustainability Index. El equipo promueve activamente iniciativas con la comunidad, como su participación en el World Clean Up Day, donde moviliza a sus seguidores y jugadores para realizar jornadas de limpieza y sensibilización ecológica.
Más allá de los gestos simbólicos, el club ha integrado la sostenibilidad en su identidad. Utiliza su visibilidad en el fútbol francés para cultivar una mentalidad ecológica entre los aficionados, fortaleciendo su vínculo con la sociedad y el entorno. Aunque su comunicación ESG puede mejorar, el Stade de Reims ya demuestra que los equipos de fútbol más responsables no necesitan presupuestos millonarios, sino voluntad y creatividad para generar impacto.
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RC Lens ha logrado la puntuación más alta en compromiso comunitario dentro del ranking ESG gracias a su estrecha colaboración con la empresa Nexans, especializada en electrificación sostenible. Esta alianza va más allá del patrocinio: involucra operaciones conjuntas con los trabajadores de ambas instituciones, fortaleciendo así la relación entre el club y su entorno económico local.
El club aprovecha esta colaboración para impulsar prácticas responsables tanto a nivel ambiental como social. Aunque aún debe trabajar en una comunicación más proactiva sobre sus políticas de sostenibilidad, RC Lens se posiciona como un referente en la conexión entre deporte, comunidad y medio ambiente. Forma parte de los equipos de fútbol más responsables al demostrar que la sostenibilidad también se construye desde lo local y con vínculos genuinos.
La Real Sociedad, uno de los clubes con mayor arraigo en el País Vasco, ha adoptado una visión transversal de la sostenibilidad. Aunque su estrategia no ha sido ampliamente difundida, figura entre los equipos mejor evaluados en el índice ESG, lo cual refleja una gestión ambientalmente consciente y socialmente activa. Su modelo de gobernanza también ha sido reconocido como uno de los más responsables del fútbol español.
El club integra criterios ambientales, sociales y de gobernanza en su funcionamiento diario y trabaja para alinear sus prácticas con los ODS. Participa activamente en programas de inclusión social y se esfuerza por reducir su impacto ambiental desde su ciudad deportiva hasta su estadio. Su caso demuestra que, aunque algunos esfuerzos no siempre son visibles, la coherencia interna es clave para pertenecer al grupo de los equipos de fútbol más responsables.
SC Freiburg es un pionero en sostenibilidad dentro del fútbol alemán. En 1995, fue el primer club en instalar paneles solares en su estadio, una decisión revolucionaria en su momento. Su nuevo recinto, el Europa-Park Stadion, continúa esta tradición funcionando exclusivamente con energía solar. Su enfoque en la gestión eficiente de recursos lo convierte en líder en la categoría de Medio Ambiente en su país.
Este compromiso de largo plazo ha tenido un efecto positivo en la percepción del club tanto a nivel local como nacional. SC Freiburg demuestra que la sostenibilidad no es un eslogan, sino una filosofía operativa arraigada. Es uno de los equipos de fútbol más responsables porque ha priorizado el impacto ambiental mucho antes de que fuera tendencia, y hoy recoge los frutos de esa visión a largo plazo.
AC Milan, una de las marcas deportivas más prestigiosas del mundo, también se ha sumado a la tendencia de sostenibilidad. Ha establecido alianzas con proveedores de energía renovable y marcas de ropa sostenible para alinear su modelo de negocio con criterios ESG. Su presencia en el ranking global refleja un esfuerzo creciente por reducir su impacto y adoptar prácticas más responsables.
Si bien su transformación aún está en proceso, el club ya se encuentra entre los equipos de fútbol más responsables, sentando bases sólidas para una estrategia ambiental más ambiciosa. Su historia, visibilidad internacional y capacidad de influencia lo convierten en un actor clave para promover el cambio en el fútbol europeo. El reto ahora es consolidar estos esfuerzos y comunicar con mayor claridad sus logros al mundo.
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Aunque la sostenibilidad aún no es un factor decisivo para la mayoría de los aficionados, sí lo es para los patrocinadores. Las marcas no quieren asociarse con clubes que no cumplan con estándares ambientales, especialmente cuando ellas mismas deben rendir cuentas.
La sostenibilidad también puede ser un diferenciador reputacional clave. Un club comprometido con el planeta puede captar nuevos fans, fidelizar a su audiencia actual y generar impacto social positivo. En un mundo donde la conciencia climática crece, los equipos de fútbol más responsables se convertirán en referentes culturales.
Además, estos equipos actúan como educadores. A través de sus canales, pueden promover valores sostenibles, cambios de hábitos y fomentar la participación activa de la comunidad. Si el fútbol es pasión, también puede ser solución.
El juego sostenible apenas comienza
Los equipos de fútbol más responsables nos enseñan que es posible combinar la pasión por el deporte con el compromiso ambiental. Lejos de ser una moda, la sostenibilidad es ahora una necesidad urgente que debe permear cada decisión institucional. Desde el transporte hasta el merchandising, todo cuenta.
Estos clubes están trazando un nuevo camino, demostrando que las prácticas sostenibles también pueden fortalecer la reputación, atraer patrocinios éticos y generar un mayor sentido de pertenencia entre sus aficionados. No se trata solo de reducir emisiones, sino de liderar con el ejemplo y crear una cultura consciente en torno al fútbol.
El reto ahora es que más equipos se sumen, y que la afición valore estos esfuerzos como parte integral del juego. Si el fútbol puede movilizar multitudes, también puede liderar la transformación hacia un futuro más verde. El marcador ambiental importa, y cada gol en favor del planeta cuenta.
En medio de los grandes desafíos sociales que enfrenta el mundo —desde la pobreza hasta las emergencias climáticas—, el papel del sector privado ha evolucionado hasta convertirse en una fuerza que ayuda a combatir las desigualdades y promover una mayor conciencia ambiental. En este contexto, fomentar una cultura de donación dentro de las organizaciones representa una vía concreta para contribuir al bienestar colectivo.
Este tipo de cultura va más allá de transferencias económicas: implica generar conciencia, empatía y compromiso social entre los colaboradores. Cuando las empresas promueven activamente acciones de donación, se convierten en agentes de cambio capaces de multiplicar su impacto a través de cada persona que forma parte de su comunidad laboral.
¿Por qué deberías fomentar una cultura de donación en tu empresa?
Integrar la cultura de donación en la estrategia empresarial es una forma de crear valor compartido. No solo se trata de apoyar causas, sino de involucrar activamente a los equipos en prácticas solidarias. Esto permite que los colaboradores comprendan las distintas realidades sociales y descubran que, desde su rol cotidiano, pueden marcar una diferencia.
Además, esta cultura fortalece la Responsabilidad Social Empresarial (RSE), impulsando una identidad corporativa alineada con principios éticos y humanitarios. Acciones como donar tiempo, dinero o talento crean espacios de sentido y pertenencia, lo que impacta positivamente en la motivación y el clima laboral.
Empresas que practican la donación de manera regular también construyen reputación y confianza, no solo hacia fuera, sino al interior. Colaboradores que sienten que su trabajo contribuye al bien común se vuelven más leales, comprometidos y conscientes de su papel en la sociedad.
Consejos para fomentar una cultura de donación en tu empresa
Implementar acciones para fomentar una cultura de donación no requiere grandes presupuestos, sino voluntad, estrategia y constancia. Aunque cada organización tiene su propia identidad, existen prácticas comunes que pueden adaptarse a diferentes contextos para lograr un impacto sostenible y coherente con los valores institucionales. Aquí te presentamos algunas estrategias para activar este tipo de cultura dentro de tu empresa:
Establece alianzas con causas sociales cercanas a los valores de tu empresa
Colaborar con organizaciones de la sociedad civil, fundaciones o iniciativas comunitarias permite enfocar los esfuerzos de manera eficiente y generar vínculos de confianza. Es importante que las causas estén alineadas con los objetivos sociales de la empresa y que se mantenga una comunicación abierta y respetuosa entre ambas partes.
Estas alianzas no solo fortalecen la legitimidad de las acciones de donación, sino que también aportan experiencia y contexto sobre las verdaderas necesidades sociales. Esto ayuda a que las donaciones se canalicen de forma estratégica, generando mayor impacto y evitando duplicidades o asistencialismos poco efectivos.
Diseña campañas de donación internas y participativas
Las campañas pueden desarrollarse en torno a fechas clave, como el Día Internacional de la Solidaridad, o responder a emergencias sociales o climáticas. Involucrar a los colaboradores desde la planeación —por medio de encuestas, votaciones o propuestas abiertas— fomenta el sentido de pertenencia y colaboración.
Esta participación activa aumenta el compromiso, ya que las personas se sienten parte del proceso y no solo como donantes pasivos. Además, la comunicación clara y visual de los objetivos, metas y resultados refuerza la transparencia, el entusiasmo y la continuidad de las campañas a lo largo del tiempo.
Crea espacios para el voluntariado corporativo
Fomentar el voluntariado es una forma poderosa de involucrar al equipo en acciones con impacto social directo. Las empresas pueden ofrecer días de permiso pagado para que sus colaboradores participen en actividades comunitarias, como reforestaciones, apoyo en albergues o mentorías educativas.
Estos espacios no solo promueven la solidaridad, sino que también fortalecen habilidades como el liderazgo, la empatía y el trabajo en equipo. Además, vivir estas experiencias genera una conexión emocional entre el colaborador y la misión de la empresa, lo cual se traduce en una cultura organizacional más comprometida y humana.
Facilita canales seguros y transparentes para donar
Contar con plataformas o mecanismos accesibles para realizar donaciones voluntarias, ya sea económicas, en especie o de tiempo, simplifica el proceso y aumenta la participación. Estos canales deben garantizar la seguridad de los datos, así como una trazabilidad clara de los recursos.
Es recomendable que la empresa ofrezca reportes periódicos sobre el uso e impacto de las donaciones, mostrando cómo cada contribución ha ayudado a mejorar una situación específica. La transparencia no solo genera confianza, sino que también educa y motiva a seguir participando.
Reconoce y comunica los logros obtenidos
Celebrar los resultados de las campañas de donación o del voluntariado genera orgullo colectivo y fortalece la cultura interna. Se pueden utilizar boletines internos, redes sociales o eventos breves para compartir historias, testimonios y cifras que evidencien el impacto alcanzado.
El reconocimiento también puede ser personalizado, mediante certificados, menciones o agradecimientos especiales, que refuercen la conexión emocional con la causa. Cuando los colaboradores sienten que su esfuerzo fue valorado, están más dispuestos a seguir participando en futuras iniciativas solidarias.
Más allá del apoyo económico: construir una cultura solidaria
Fomentar una cultura de donación implica adoptar una visión más profunda de la solidaridad. No se trata únicamente de dinero: se puede donar tiempo, talento, alimentos, conocimientos o hasta espacios de escucha. Las empresas pueden convertirse en catalizadoras de ese tipo de generosidad cotidiana, donde cada persona aporta desde sus posibilidades.
Además, una cultura organizacional solidaria puede extenderse al entorno. Al promover estas prácticas entre colaboradores, se crea un efecto dominó que impacta también a sus familias, comunidades e incluso otras empresas que se inspiran en el ejemplo.
En un contexto donde muchas organizaciones buscan tener un propósito claro, la cultura de donación puede ser el puente entre los valores institucionales y las acciones concretas. Una empresa que da, también recibe: reputación, sentido y compromiso a largo plazo.
El poder transformador de la generosidad colectiva
Fomentar una cultura de donación al interior de la empresa es una inversión social que trasciende métricas tradicionales. Su impacto se mide en conciencias despiertas, equipos solidarios y comunidades más resilientes frente a los desafíos.
Más que una tendencia, es una necesidad ética en un mundo donde las soluciones deben construirse desde todos los frentes. Cuando las empresas adoptan esta visión y la convierten en hábito, siembran un legado de empatía y responsabilidad que permanece.
Las tensiones entre la administración Trump y los grupos ambientalistas han alcanzado un nuevo punto crítico. Recientes rumores sobre un posible intento presidencial por revocar exenciones fiscales a organizaciones sin fines de lucro han encendido las alarmas entre las ONG climáticas en Estados Unidos. Las acciones que el expresidente podría tomar representarían un giro drástico en la relación entre gobierno y sociedad civil.
Este posible escenario amenaza con afectar directamente los recursos y la operatividad de organizaciones cuya labor resulta esencial en la lucha contra el calentamiento global. Para quienes defienden el medio ambiente, los impuestos en organizaciones climáticas no solo representarían una carga económica, sino una estrategia de intimidación para desincentivar su misión ética y social.
¿Qué está ocurriendo con los impuestos en organizaciones climáticas?
Desde hace días circulan rumores sobre órdenes ejecutivas que buscarían redefinir qué temas califican como “caritativos” ante el IRS. Las ONG climáticas temen que el presidente Donald Trump utilice esta vía para revocar la exención fiscal de organizaciones 501(c)3, con argumentos similares a los que usó contra Harvard. La exclusión del cambio climático como causa benéfica podría ser el primer paso.
Estas preocupaciones se han intensificado a raíz de declaraciones del propio Trump, quien señaló públicamente que estaba considerando eliminar el estatus fiscal de Harvard. Aunque no mencionó directamente a las organizaciones climáticas, su estrategia parece orientada a debilitar el campo filantrópico progresista, al que históricamente ha mostrado rechazo.
President Donald Trump said Harvard could lose its tax-exempt status for not protecting against antisemitism.
De concretarse, los impuestos en organizaciones climáticas serían un golpe no solo financiero, sino simbólico: implicaría que proteger el planeta ya no es considerado un bien público. Esta amenaza ha generado temor y movilización entre ONG, fundaciones y líderes del sector filantrópico.
Una respuesta organizada ante el miedo jurídico
Frente a la incertidumbre, la respuesta de la sociedad civil no se ha hecho esperar. La ACLU y Public Citizen organizaron una videollamada por Zoom que reunió a más de 5,000 representantes de organizaciones sin fines de lucro. El objetivo: comprender los límites legales del poder presidencial y prepararse ante cualquier escenario.
Durante la llamada, se compartieron memorandos y opiniones legales que ofrecieron cierta tranquilidad. El bufete Sandler Reiff explicó que el presidente no puede revocar por decreto el estatus fiscal de una organización. Cualquier intento en esa dirección carecería de validez legal y enfrentaría un rechazo inmediato en tribunales.
Lawrence Lessig, profesor de Derecho en Harvard, también fue enfático: “No hay posibilidad de que un tribunal avale un cambio fiscal sin evidencia previa de que la organización violó la ley”. Así, aunque la amenaza es real, las protecciones jurídicas también lo son, lo cual permite a las organizaciones mantener su labor mientras se preparan para lo que pueda venir.
Preparación estratégica frente a una amenaza política
Aunque aún no se ha emitido ninguna orden oficial, muchas organizaciones han comenzado a tomar precauciones. Fundaciones con grandes fondos, como MacArthur, han reafirmado su compromiso con el financiamiento ambiental, incluso ante un entorno hostil. Su presidente llamó a eliminar temores y aumentar la acción.
En la reunión anual de grupos filantrópicos realizada en Reino Unido, el mensaje fue claro: la misión es más importante que nunca. Impuestos en organizaciones climáticas serían un obstáculo, pero no un freno. Las fundaciones deben actuar con decisión y aprovechar su capacidad de acción legal y financiera para resistir.
Estas organizaciones están reforzando sus estructuras legales, diversificando sus fondos y promoviendo alianzas internacionales. En muchos casos, también han comenzado a capacitar a sus equipos jurídicos y a diseñar campañas de comunicación para explicar que, pese a todo, seguirán cumpliendo su deber con el planeta.
Un obstáculo deliberado contra la acción ambiental
La posibilidad de imponer impuestos en organizaciones climáticas no es un mero tecnicismo tributario: sería un intento deliberado de debilitar al ecosistema de actores que hoy lideran la defensa ambiental y social en EE. UU. En un contexto global donde las lluvias extremas, los incendios forestales y la inseguridad climática son cada vez más frecuentes, obstaculizar el trabajo de estas organizaciones no puede interpretarse de otro modo que como un retroceso político intencional.
La magnitud de esta amenaza trasciende lo financiero: se trata de frenar la capacidad de las ONG para articular soluciones, incidir en políticas públicas y proteger a comunidades vulnerables. No se trataría de un ajuste administrativo, sino de una ofensiva política contra quienes cuestionan el modelo extractivo y proponen alternativas sustentables y justas.
Aplicar esta medida equivaldría a ignorar la urgencia climática y debilitar una red de apoyo que resulta fundamental para el cumplimiento de metas ambientales, nacionales e internacionales. Significaría transformar una herramienta fiscal en arma ideológica, y poner en entredicho el compromiso institucional del país con el bienestar común y el futuro del planeta.
La vigilancia sigue siendo clave
Hoy más que nunca, las organizaciones climáticas deben mantenerse firmes, informadas y listas para defender su legitimidad. Si bien las amenazas del presidente Trump generan incertidumbre, el marco legal y la cohesión del sector ofrecen un respaldo sólido. La posibilidad de que se impongan impuestos en organizaciones climáticas no solo pondría en jaque su operatividad, sino también los valores que defienden.
La defensa del planeta es también una defensa de la democracia, la equidad y la verdad científica. Estas organizaciones existen porque el cambio climático es real, urgente y necesita acción. Cualquier intento de frenarlas, directa o indirectamente, es una señal de que su trabajo está marcando la diferencia. Y eso, por incómodo que resulte, es exactamente lo que las hace indispensables.
En México, la inseguridad alimentaria afecta a millones de personas. De acuerdo con el Coneval, más de 53.5 millones la padecen en algún grado, mientras que 10.2 millones enfrentan una situación severa de carencia de alimentos por la que se ven obligados a saltarse una o más comidas al día. Este escenario evidencia una realidad preocupante que vulnera uno de los derechos humanos más básicos: el derecho a la alimentación.
Garantizar que cada persona pueda ejercer este derecho de forma efectiva es esencial para construir una sociedad con igualdad de oportunidades, ya que no es posible hablar de progreso cuando hay familias que no pueden cubrir sus necesidades más elementales. La alimentación adecuada es el primer peldaño para desarrollar las capacidades físicas, mentales y emocionales de una persona.
La lucha contra el hambre en México es una tarea que exige la colaboración del gobierno, la sociedad civil y el sector privado y en la que la responsabilidad social empresarial (RSE) puede jugar un papel fundamental, tal como lo ha demostrado Corporativo Kosmos, una compañía que se ha posicionado como un actor en el combate al hambre a través de diversas alianzas con las que brinda apoyo alimentario en México a los sectores más vulnerables.
La RSE de Corporativo Kosmos: un compromiso firme con el apoyo alimentario en México
Corporativo Kosmos ha asumido la lucha contra el hambre como uno de los pilares de su estrategia de RSE, mismo que ejecuta a través de su brazo social, la Fundación Pablo Landsmanas (FPL), cuyo objetivo es fortalecer y ayudar a la población vulnerable en aspectos como el acceso a la alimentación. En concordancia con este objetivo, la FPL ha establecido alianzas con más de 30 organizaciones a las cuales entrega alimentos de manera continua.
Dichas colaboraciones han permitido a la fundación beneficiar a menores de edad, adultos mayores, mujeres y migrantes, quienes acceden a una alimentación suficiente y saludable que les permite enfocarse en su desarrollo. Por ello, en el marco del Día Nacional de la Responsabilidad Social, que se celebra el 23 de abril, reconocemos el impacto social positivo que el conglomerado de empresas de servicios de alimentación, a través de la FPL, ha logrado generar entre los diferentes sectores a los que apoya, demostrando el importante rol que el sector privado puede desempeñar cuando se trata de construir un México más justo para todas y todos.
Tan solo en 2024, la Fundación Pablo Landsmanas logró entregar 450 mil comidas mensuales, beneficiando a cerca de 5 mil familias a lo largo del país. Estas cifras evidencian no solo la capacidad logística de la organización, sino también su compromiso constante con garantizar un apoyo alimentario en México que genere impactos positivos en la calidad de vida de quienes más lo necesitan.
¿Cómo ayuda Corporativo Kosmos a combatir la inseguridad alimentaria?
Corporativo Kosmos brinda apoyo alimentario en México mediante dos líneas de acción principales: la entrega de despensas a organizaciones sociales y la colaboración con uno de los bancos de alimentos que operan en el país. Ambas estrategias permiten atender diferentes necesidades y perfiles de población vulnerable de manera eficaz, tal como se muestra a continuación:
Donación de despensas a organizaciones sociales
Corporativo Kosmos, a través de la Fundación Pablo Landsmanas, dona mensualmente despensas a organizaciones que atienden a personas en condiciones vulnerables, garantizando el acceso continuo a alimentos básicos y nutritivos. Estas donaciones permiten que las organizaciones enfoquen recursos en otras necesidades urgentes como salud, educación o vivienda.
Fundación Ser Humano La FPL dona despensas mensuales a esta fundación que atiende a niñas, niños y jóvenes con VIH. Gracias a este apoyo alimentario, se mejora la nutrición de los menores, lo cual es crucial para fortalecer su sistema inmunológico y favorecer una respuesta positiva a sus tratamientos. Además, la fundación puede enfocar su presupuesto en medicamentos y otros servicios esenciales.
Banco de Tapitas Esta alianza permite que menores de 21 años con cáncer y sus familias reciban despensas nutritivas cada mes. La alimentación adecuada fortalece sus defensas durante tratamientos agresivos como la quimioterapia. Para muchas familias, este apoyo es la diferencia entre una alimentación digna y el riesgo de desnutrición.
DAR FPL entrega despensas a familias de menores con insuficiencia renal que enfrentan altos gastos médicos. Esta ayuda garantiza que los niños reciban una dieta balanceada, indispensable para sobrellevar su enfermedad. Además, alivia la carga económica de las familias, permitiéndoles enfocarse en la recuperación de sus hijos.
Casa de las Mercedes, I.A.P. Esta organización brinda refugio y atención integral a niñas y adolescentes víctimas de violencia. A través de las despensas donadas, FPL garantiza una alimentación constante y saludable, fundamental para su bienestar físico y emocional. La nutrición adecuada también contribuye a su proceso de recuperación y empoderamiento.
Centro SUMA El centro atiende a menores con labio y paladar hendido que requieren intervenciones quirúrgicas. FPL asegura, mediante despensas mensuales, que estos niños reciban los nutrientes necesarios para prepararse y recuperarse con éxito de sus tratamientos. Muchas de estas familias no pueden costear una alimentación adecuada por sí mismas.
Estas acciones no sólo ayudan a garantizar el derecho a la alimentación de quienes reciben la ayuda, sino que también amplían las posibilidades de desarrollo, recuperación y bienestar de poblaciones que enfrentan múltiples carencias.
🍎💙 ¿Qué tan importante es una buena alimentación para la salud de un niño o niña con #VIH? Descubre cómo La Cosmopolitana, a través de la Fundación Pablo Landsmanas, está transformando vidas con su apoyo. 🎥🍽️ #NutriciónInfantil#RSEpic.twitter.com/ykdk8MMeuC
La segunda línea de acción clave es la colaboración entre Corporativo Kosmos y Alimentos de México a Compartir, A.C. (AMA). Esta alianza se enfoca en rescatar alimentos no comercializables pero en buen estado para su distribución entre comunidades en situación de pobreza extrema.
Desde que se estableció esta colaboración, se han distribuido más de 990 toneladas de alimentos en todo el país. Este volumen ha permitido alimentar a miles de personas y reducir significativamente el desperdicio de alimentos en la cadena de suministro de Corporativo Kosmos, fortaleciendo así una economía circular solidaria.
Gracias a esta estrategia, el grupo no solo amplía el impacto de su apoyo alimentario en México, sino que también contribuye a disminuir el impacto ambiental derivado del desperdicio de productos alimenticios. Esta colaboración refuerza la visión integral de su RSE, que une impacto social con sostenibilidad.
Además, la directora de AMA ha destacado cómo esta alianza ha permitido extender su cobertura y atender a comunidades marginadas que anteriormente no podían ser beneficiadas. De esta manera, Corporativo Kosmos suma esfuerzos con aliados estratégicos para transformar realidades a través de la alimentación.
🍎 El Banco de Alimentos #AMA rescata alimentos en buen estado para distribuirlos a familias en vulnerabilidad. 🏠❤️ Mantenemos una alianza con él, distribuyendo más de 990 toneladas de alimento, apoyando programas sociales, entre otros, para mujeres y madres.#8M#RSEpic.twitter.com/9hcTt37BZL
— Fundación Pablo Landsmanas (@FPLandsmanas) March 7, 2025
Un ejemplo de RSE que transforma vidas
Corporativo Kosmos ha logrado posicionarse como un referente en el combate a la inseguridad alimentaria en México. Su modelo de RSE, enfocado en la entrega continua y estratégica de alimentos, demuestra que el sector privado puede tener un rol decisivo en la transformación social del país.
En el marco del Día Nacional de la Responsabilidad Social, es esencial reconocer el valor de iniciativas como las de Corporativo Kosmos, pues gracias a su compromiso, miles de personas tienen hoy acceso a una alimentación digna que les permite vivir con mayor salud, bienestar y esperanza.
Sin duda, Corporativo Kosmos ha entendido que el apoyo alimentario en México no sólo cubre una necesidad básica, sino que es una herramienta poderosa para construir un país más justo, ya que con cada despensa y comida entregada, contribuye a asegurar un futuro más equitativo para todas y todos.
Las nuevas oficinas del edificio Citicenter en Buenos Aires son las primeras en el país, y uno de los 50 proyectos de LATAM, en recibir la prestigiosa certificación WELL en nivel Platinum, el más alto reconocimiento en su tipo enfocado en que el diseño, construcción y operación de un espacio laboral constituyan un ambiente saludable que brinda un mayor nivel de bienestar a los ocupantes.
Esta certificación, que fue desarrollada por el International Well Building Institute y respaldada por el Consejo de Edificios Verdes de Estados Unidos (USGBC), es la primera para Citi en América Latina, seguida luego por las instalaciones The Summit, en México.
Entre los aspectos clave que contribuyeron a esta certificación se destacan:
● Aire: Instalación de filtros de alta eficiencia.
● Agua potable segura: Cumplimiento de estrictos estándares internacionales en cada estación de agua, asegurando su calidad óptima.
● Nutrición: Fomento de una alimentación saludable con opciones nutritivas y etiquetado informativo.
● Iluminación natural: El 100 % de los espacios cuentan con acceso a luz natural, favoreciendo el ritmo circadiano.
● Movimiento y ergonomía: Contamos con estaciones de trabajo ajustables, lo que facilita la reducción del sedentarismo.
● Bienestar mental: Espacios diseñados para reducir el estrés, incluyendo cuartos para aislamiento y relax, y vistas al exterior en todas las áreas.
Además, las instalaciones han recibido la certificación LEED GOLD. Se trata de un reconocimiento al alto nivel de sustentabilidad en los espacios, que se evalúa a través del diseño y el enfoque innovador en relación con la conservación de la energía, la reducción del uso del agua y la calidad del aire, entre otros beneficios ambientales.
“Recibir estas certificaciones es un orgullo para Citi Argentina, ya que constituyen una validación a nuestro objetivo de crear espacios confortables con el mejor ambiente para nuestros colaboradores. Cada escritorio, salas de reunión o amenities, están pensados para conformar un entorno de trabajo cómodo, saludable y luminoso. Nuestras oficinas en la Fase 1 de Citicenter son las primeras en el país que han logrado un reconocimiento de este tipo, y solo tengo palabras de agradecimiento para los equipos que han trabajado para alcanzar este hito”, menciona Federico Elewaut, CCO ARG & South Cluster Banking Head.
Con la certificación WELL Platino y al invertir en la creación e integración de espacios de trabajo que priorizan la salud, bienestar y desarrollo de los usuarios, Citi fortalece su liderazgo en el sector financiero, abriendo el camino para que más empresas prioricen la salud y el confort en el diseño de sus oficinas; además se consolida como un referente en innovación de la arquitectura y el diseño de oficinas corporativas socialmente responsables.
La certificación FSC continúa liderando la protección de los bosques al integrar Google Earth Engine (GEE), una de las plataformas más poderosas para el análisis de datos geoespaciales y la monitorización satelital, en sus esfuerzos por salvaguardar los ecosistemas forestales en todo el mundo. A través de este uso innovador de la tecnología satelital, FSC está transformando la manera en que los bosques son monitoreados, gestionados y protegidos, contribuyendo de manera crucial al cumplimiento de las regulaciones y al impulso de un Manejo Forestal Responsable a nivel global.
Gracias a la capacidad de GEE para procesar enormes volúmenes de datos satelitales, FSC puede analizar con mayor precisión y rapidez los cambios que ocurren en los bosques de todo el mundo. A través de imágenes satelitales de alta resolución y potentes algoritmos de análisis, es posible detectar alteraciones sutiles o grandes en la cobertura forestal, ayudando a medir cuánto ha sido modificado un bosque por actividad humana.
Uno de los conceptos clave en esta labor es el de naturalidad, que evalúa qué tan intacto o alterado está un ecosistema forestal. Este concepto se mide considerando variables como la densidad y la altura de los árboles, así como huellas humanas como carreteras. El uso de GEE permite a FSC monitorear esta evolución en tiempo real, aportando una herramienta vital para evaluar la salud de los ecosistemas y tomar decisiones de manejo basadas en datos.
Además de monitorear la salud forestal, FSC ha utilizado GEE y la base de datos Dynamic World para identificar áreas con potencial de restauración. Esta labor va más allá de la reforestación: busca restablecer ecosistemas completos, con enfoque en biodiversidad, resiliencia climática e integridad ecológica. Gracias a esta combinación de datos históricos y actuales, FSC puede diseñar planes de restauración más precisos y efectivos.
El Reglamento de la Unión Europea sobre Productos Libres de Deforestación (EUDR) es una guía de lo que pronto América podría estar implementando. Dicha regulación exige que las empresas demuestren que sus productos no contribuyen a la deforestación, y el uso de GEE permite a FSC colaborar con autoridades y empresas para cumplir este estándar de forma más efectiva y transparente.
El futuro: innovación continua y escalamiento global
El uso de Google Earth Engine marca un hito para FSC, pero es solo el comienzo. En los próximos meses, se planea seguir perfeccionando estas herramientas tecnológicas en respuesta a las necesidades del sector forestal, y llevarlas a regiones con alta deforestación y vulnerabilidad climática.
Con más de 150 millones de hectáreas de bosques certificados globalmente, FSC continúa consolidando su liderazgo en conservación, restauración y manejo sostenible. La tecnología, aplicada con propósito y colaboración, será clave para asegurar que los bosques del mundo sigan cumpliendo sus funciones vitales para el planeta y para las generaciones futuras.