En Grupo Educación reconocen que la educación tradicional ya no es suficiente. El mundo enfrenta retos urgentes como la desigualdad, el cambio climático y la violencia, y consideran que los estudiantes deben estar preparados para ser parte de la solución.
A través de Red Aprende, impulsan el modelo de Escuela Socialmente Responsable (ESR), alineado con la Agenda 2030 de la ONU. Este enfoque les permite formar estudiantes con excelencia académica y, al mismo tiempo, ciudadanos conscientes, éticos y comprometidos con su comunidad y el planeta.
Su modelo integra dos grandes pilares:
Aprendizaje en el Servicio, que conecta los contenidos escolares con proyectos comunitarios reales.
Participación de toda la comunidad estudiantil, donde alumnos, familias y docentes colaboran en iniciativas de inclusión, cultura de paz, innovación social y cuidado ambiental.
El resultado es un perfil de egreso transformador: jóvenes con pensamiento crítico, compromiso social y liderazgo responsable.
En Grupo Educación están convencidos de que educar con responsabilidad social es educar para la vida y sembrar desde hoy las semillas de un futuro más justo, sostenible y solidario.
En los últimos años, el debate sobre la sostenibilidad corporativa ha estado marcado por voces que advierten un supuesto “invierno ESG”. Sin embargo, una investigación reciente de Bain & Company, que analizó más de 35,000 declaraciones de 150 empresas líderes, revela que esta percepción no refleja la realidad completa. Aunque las menciones a ESG han disminuido en la comunicación de los directores ejecutivos, la investigación indica que lo que parece silencio es, en realidad, una mayor concentración en resultados tangibles.
Este hallazgo sugiere que estamos entrando en una fase de madurez en la que las compañías priorizan el impacto sobre el discurso. Según Bain, la despriorización de la sostenibilidad ha tocado fondo y las empresas están reforzando su compromiso mediante acciones concretas. Para los especialistas en responsabilidad social, esto representa un cambio estratégico: menos marketing y más enfoque en métricas, inversiones rentables y transición acelerada hacia modelos sostenibles.
Acción en ESG: de la retórica a la implementación
Los primeros años de adopción de criterios ESG se caracterizaron por ambiciosos compromisos y promesas públicas de alcanzar el cero neto. Sin embargo, en 2023 los directores ejecutivos revisaron sus estrategias y ajustaron sus prioridades, buscando optimizar el retorno de inversión. Este cambio ha creado una “brecha entre lo que se dice y lo que se hace”, como lo describe Jean-Charles van den Branden, de Bain, que más que un retroceso es un indicio de madurez empresarial.
En este contexto, la acción en ESG se vuelve un diferenciador competitivo. Las empresas están invirtiendo en estrategias de descarbonización que no solo reducen su impacto ambiental, sino que también generan beneficios económicos. Ejemplos incluyen mejoras de eficiencia energética y el rediseño de productos bajo principios de economía circular.
El estudio de Bain revela que el 25% de las emisiones globales podría reducirse de manera rentable hoy mismo, mientras que otro 32% adicional podría lograrse en el mediano plazo si se alinean políticas públicas y preferencias de consumo. Esto confirma que la sostenibilidad no es solo una obligación ética, sino también una oportunidad financiera.
Para los profesionales de ESG, el mensaje es claro: la fase de anuncios masivos ha terminado y el valor está en ejecutar proyectos medibles. La acción en ESG se convierte en la pieza central de la agenda corporativa y en el indicador clave para evaluar a los líderes del mercado.
Consumidores y clientes impulsan el cambio
La investigación de Bain también muestra que los consumidores siguen preocupados por el impacto ambiental y social de las marcas. En una encuesta a más de 14,000 personas en ocho países, el 80% afirmó que la sostenibilidad sigue siendo importante, incluso en un entorno de incertidumbre económica. Esta demanda presiona a las empresas a mantener programas sólidos de ESG, aun cuando no lo comuniquen con la misma intensidad.
El estudio también analizó la percepción en empresas B2B de sectores como automoción, química y construcción. Más del 50% de estas organizaciones prioriza la compra a proveedores más sostenibles, y el 70% planea aumentar su gasto en ellos en los próximos tres años. Esto demuestra que la acción en ESG también se convierte en un criterio de competitividad dentro de las cadenas de suministro.
A pesar de que el enfoque mediático en sostenibilidad parece disminuir, el mercado está recompensando a las compañías que integran criterios ambientales y sociales en su modelo de negocio. Esta tendencia confirma que el verdadero valor de ESG radica en su capacidad para fortalecer la relación con clientes y socios estratégicos.
El reto ahora para las empresas es encontrar el balance entre comunicar sus logros y evitar el greenwashing. La transparencia, respaldada con datos verificables, se vuelve fundamental para generar confianza y responder a la presión de consumidores informados.
Tecnología e inteligencia artificial en la agenda
Uno de los hallazgos más relevantes de Bain es el creciente interés de las empresas en usar inteligencia artificial para acelerar la transición sostenible. De los 400 ejecutivos entrevistados, casi el 80% considera que la IA puede hacer contribuciones significativas en eficiencia y reducción de emisiones. Sin embargo, más de la mitad aún está en fase piloto, explorando casos de uso y midiendo resultados.
El potencial de la IA para apoyar la acción en ESG es evidente: desde optimizar rutas logísticas para reducir emisiones hasta diseñar materiales de bajo impacto ambiental. No obstante, el informe advierte sobre los riesgos: en un escenario de alto crecimiento, los centros de datos de IA podrían generar hasta 810 millones de toneladas de CO₂ para 2035, el equivalente al 2% de las emisiones globales.
Esto significa que la digitalización debe ir acompañada de inversiones en energía limpia y eficiencia en la infraestructura de datos. Las empresas que lo logren podrán aprovechar el poder de la IA sin comprometer sus metas de sostenibilidad.
Para los equipos de RSE, la lección es clara: la tecnología es un aliado, pero requiere una gestión cuidadosa para evitar que la huella digital se convierta en una nueva fuente de emisiones. La planificación estratégica de TI y la colaboración con proveedores de nube sostenible serán esenciales.
Barreras y oportunidades para las PYMES
El panorama no es uniforme para todas las empresas. Una encuesta de money.co.uk reveló que el 44% de las pymes del Reino Unido identifican las finanzas como su mayor obstáculo para implementar criterios ESG. Los costos iniciales (38%) y la falta de conocimiento (36%) son otros factores que frenan su avance.
Esta realidad implica que, mientras las grandes corporaciones avanzan con estrategias sofisticadas, las pymes necesitan apoyo para integrarse en la cadena de valor sostenible. Sin financiamiento accesible y capacitación, su acción en ESG se mantendrá limitada.
Las federaciones empresariales y gobiernos tienen un papel clave al ofrecer incentivos, programas de formación y acceso a soluciones tecnológicas a bajo costo. De esta forma, las pequeñas empresas podrán contribuir al objetivo colectivo de cero emisiones netas en 2050.
Para los lectores especializados, este es un llamado a impulsar colaboraciones público-privadas y modelos de negocio inclusivos que permitan que todas las empresas, sin importar su tamaño, participen de manera activa en la transición.
Menos discurso, más resultados
El panorama actual demuestra que la reducción en la comunicación de temas ESG no equivale a un retroceso, sino a un enfoque más pragmático. Las compañías están destinando recursos a proyectos que generan impacto real, acelerando su transición hacia modelos sostenibles.
Para los profesionales de RSE, este es el momento de priorizar métricas, colaborar en ecosistemas de innovación y garantizar que cada inversión genere resultados medibles. La acción en ESG ha dejado de ser opcional: es la nueva medida del liderazgo empresarial.
La industria de los materiales de construcción y acabados ha enfrentado el desafío de reducir su impacto ambiental, particularmente en lo que respecta a las emisiones de carbono y el uso de recursos. En esta búsqueda, la economía circular se ha convertido en un modelo indispensable para transformar el diseño y producción de productos, evitando el ciclo lineal de “extraer-fabricar-desechar”. Adoptar este enfoque permite mantener los recursos en uso el mayor tiempo posible y disminuir la generación de residuos.
En este contexto, Interface, una empresa líder en soluciones de pisos, ha apostado por diseñar para la circularidad como eje estratégico para cumplir su meta de ser carbono-negativa para 2040. A través de innovaciones en materiales, instalación y programas de recuperación, ha demostrado que es posible combinar desempeño, estética y sostenibilidad, inspirando a otras compañías a seguir su ejemplo y a repensar sus procesos productivos.
Diseñar para la circularidad: el compromiso de Interface
Interface ha hecho de la circularidad el núcleo de su estrategia climática. Para la empresa, diseñar para la circularidad significa considerar todo el ciclo de vida de sus productos, desde la selección de materias primas hasta su reutilización o reciclaje al final de la vida útil. Este enfoque no solo busca minimizar el impacto ambiental, sino también alinear sus procesos con las necesidades de sus clientes, quienes demandan soluciones más responsables.
De acuerdo con información de Sutainable Brands, un aspecto clave ha sido la colaboración con aliados estratégicos que permitan escalar soluciones de bajo carbono. Interface ha entendido que el cambio sistémico requiere alianzas intersectoriales, innovación en materiales y un compromiso real con la reducción de emisiones. Por ello, sus esfuerzos no se limitan a su operación interna, sino que involucran a proveedores, clientes y socios.
El compromiso de Interface también se refleja en la educación de su cadena de valor. La empresa fomenta la conciencia ambiental entre sus clientes y diseñadores, invitándolos a participar activamente en programas de recuperación de productos. Este esfuerzo conjunto refuerza la transición hacia un modelo de producción y consumo más sostenible.
Finalmente, su lema “Si nosotros podemos, cualquiera puede” sintetiza su visión: demostrar que es posible implementar soluciones circulares en una industria tradicionalmente lineal, marcando un precedente para el sector de pisos y para otras industrias.
Innovación en materias primas
Uno de los pilares de la estrategia de Interface es la innovación en materiales. La compañía revisa de forma constante la composición de sus productos para reducir su huella de carbono, priorizando el uso de insumos reciclados, de origen biológico y, recientemente, materiales con carbono capturado. Gracias a estas acciones, ha logrado reducciones de hasta 35 % en losetas de alfombra y 46 % en LVT desde 2019.
El mayor desafío radica en la disponibilidad limitada de estos materiales a gran escala. Sin embargo, Interface ha demostrado que la colaboración con proveedores es la clave para superar esta barrera. Su alianza con Aquafil para el desarrollo del nailon regenerado ECONYL® es un ejemplo de cómo crear demanda para soluciones sostenibles.
El éxito de ECONYL® ha trascendido el sector de los pisos, siendo adoptado por marcas globales como Prada y adidas. Esto demuestra que diseñar para la circularidad no solo es una ventaja competitiva para Interface, sino que impulsa transformaciones en toda la industria textil y de interiores.
El siguiente paso será acelerar la adopción de materiales de carbono capturado, con el objetivo de escalar su uso en más productos y reducir el impacto ambiental de forma significativa.
Instalación y longevidad
Otro frente estratégico es el diseño de productos que duren más tiempo y sean más fáciles de reutilizar. Interface ha innovado en este sentido con su línea i2™, que permite la sustitución de losetas de moqueta sin preocuparse por la coincidencia exacta de colores, simplificando el mantenimiento y reduciendo el desperdicio.
Además, el sistema de instalación sin adhesivos TacTiles™ facilita el desmontaje de los productos y su reinstalación, prolongando la vida útil del material. Esta solución elimina la necesidad de reemplazar superficies completas, permitiendo a los clientes ahorrar recursos y costos.
Los productos de caucho nora® y LVT también han sido diseñados para una larga vida útil, aunque presentan desafíos para su reciclaje. Interface reconoce estas limitaciones y continúa invirtiendo en investigación para mejorar su reciclabilidad y mantener el ciclo de materiales en movimiento.
De esta manera, la empresa avanza en su objetivo de diseñar para la circularidad, asegurando que sus productos tengan un impacto ambiental mínimo durante y después de su uso.
Programas de recuperación y reciclaje
El fin de vida de los productos es un aspecto crucial en la economía circular. Interface ha desarrollado su programa ReEntry™, que permite recuperar y reutilizar losetas de moqueta postconsumo. La prioridad de este programa es siempre la reutilización directa, seguida del reciclaje o, en última instancia, la recuperación de energía.
Un desafío importante es lograr la participación activa de los clientes en la devolución de materiales. Interface trabaja en campañas de concientización para fomentar la devolución de productos y maximizar el volumen recuperado.
Colaboraciones con empresas como CVS Health han permitido desviar grandes volúmenes de alfombra de los vertederos, dándoles un nuevo uso y contribuyendo a los objetivos de sostenibilidad de ambas partes.
Estas iniciativas muestran que diseñar para la circularidad implica no solo repensar el producto, sino también crear sistemas logísticos y educativos que hagan viable la recuperación de materiales en toda la cadena de valor.
Lecciones para la industria
El caso de Interface demuestra que la circularidad no es una meta inalcanzable, sino una ruta viable para reducir el impacto climático de las empresas. Su enfoque integral abarca materias primas, instalación, durabilidad y recuperación, inspirando a otras organizaciones a replicar este modelo.
Para quienes lideran áreas de responsabilidad social y sostenibilidad, Interface es un referente que demuestra que diseñar para la circularidad puede ser rentable, innovador y escalable. Sus aprendizajes son una invitación a acelerar la transición hacia modelos productivos que respeten los límites del planeta y generen valor para todos los actores involucrados.
La Organización de las Naciones Unidas (ONU) enfrenta una de las crisis financieras más severas de su historia reciente, pues según información de The Guardian, tras la drástica reducción de fondos por parte de Estados Unidos, el organismo deberá recortar 500 millones de dólares de su presupuesto para el próximo año, lo que equivale a una disminución del 15.1 % en recursos y la pérdida de al menos 3,000 empleos de su plantilla principal.
Estos recortes en la ONU no solo afectan el funcionamiento administrativo, sino que ponen en riesgo programas de asistencia vitales para millones de personas en el mundo. Con menos recursos y personal, se compromete la capacidad de la organización para garantizar derechos humanos, brindar ayuda humanitaria y mantener operaciones de paz en regiones críticas.
Recortes en la ONU: el impacto financiero y operativo
Los recortes en la ONU implican reducir su presupuesto básico de 3,700 millones de dólares a aproximadamente 3,200 millones, un ajuste que no se veía en décadas y que obligará a tomar decisiones drásticas. Para António Guterres, secretario general de la ONU, es claro que el momento exige “convertir la necesidad en virtud”.
Por ello, en lugar de limitarse a administrar la escasez, ha impulsado una agenda de transformación estructural que busca optimizar el funcionamiento de más de 140 entidades que, en ocasiones, tienen mandatos superpuestos y líneas de trabajo duplicadas. Este esfuerzo se materializa en la iniciativa UN80, liderada por Guy Ryder, subsecretario general de políticas.
El proyecto busca racionalizar las agencias de la ONU en torno a tres pilares: paz y seguridad, derechos humanos y desarrollo. También promueve la creación de centros administrativos y la consolidación de nómina para reducir costos y ganar eficiencia.
Sin embargo, esta reestructuración podría traer consecuencias difíciles. Además de la pérdida de al menos 3,000 empleos, algunas agencias podrían fusionarse o incluso desaparecer, lo que generaría incertidumbre en el personal y podría afectar la cobertura de ciertos programas en terreno.
La ONU se encuentra en un delicado equilibrio entre recortar gastos y mantener su capacidad de cumplir su misión global. No obstante, para António Guterres, la situación representa un llamado urgente a regresar a los principios básicos de la Carta de las Naciones Unidas y garantizar que cada dólar se traduzca en resultados concretos para la población.
Consecuencias para las agencias humanitarias
Las repercusiones de los recortes en la ONU ya se sienten en el terreno. El Programa Mundial de Alimentos (PMA), que dependía de Washington para cubrir la mitad de su presupuesto, ahora solo podrá asistir a un tercio de las personas que necesitan ayuda. UNICEF ha advertido que 6 millones de niños podrían quedar fuera de la escuela en 2025.
ACNUR también se verá obligado a reducir su alcance, lo que podría dejar sin apoyo a 11 millones de refugiados. Estos números representan no solo un impacto estadístico, sino el sufrimiento de millones de familias en regiones de conflicto.
La crisis también amenaza con cerrar programas clave como UNRWA, que asiste a refugiados palestinos, y limitar la ayuda a zonas en guerra como Afganistán y Sudán del Sur. En este contexto, el trabajo de campo de los trabajadores humanitarios se vuelve cada vez más desafiante.
El director de OCHA, Tom Fletcher, ha señalado que el mundo parece entrar en una “era de indiferencia”, donde la reducción de fondos compromete la capacidad de respuesta ante emergencias humanitarias y crisis prolongadas.
“I am very happy to be with my friends and teachers, and to have such great teachers,” says Anas, an UNRWA student in Jordan.
Impacto en los empleados y en la burocracia de la ONU
La pérdida de 20 % del personal tendrá consecuencias en la operación diaria. Más de 3,000 trabajadores podrían perder su empleo, lo que generará incertidumbre y fuga de talento en un momento crítico para la organización.
Los sindicatos internos ya han expresado su preocupación por el impacto emocional y económico que estos recortes representan para las familias de los empleados, muchos de los cuales trabajan en zonas de alto riesgo.
La burocracia de la ONU, criticada por su tamaño y complejidad, enfrenta el desafío de agilizar procesos sin afectar la calidad de los servicios. Reducir estructuras superpuestas podría mejorar la eficiencia, pero también implica la desaparición de agencias y programas con décadas de trabajo.
Esta reestructuración debe equilibrar la reducción de costos con el mantenimiento de la capacidad de acción de la ONU en contextos críticos, algo que aún está en evaluación.
Repercusiones geopolíticas y de legitimidad
Estos recortes en la ONU también tienen una dimensión geopolítica. La retirada de EE. UU. de varios organismos multilaterales, incluida la OMS y el Consejo de Derechos Humanos, envía un mensaje de debilitamiento del orden internacional basado en la cooperación.
Para muchos expertos, la falta de financiamiento no solo limita la acción de la ONU, sino que pone en entredicho su legitimidad. Si no puede responder a las crisis globales, su papel como garante de la paz y los derechos humanos podría verse erosionado.
Otros países miembros podrían no estar dispuestos a cubrir el vacío dejado por EE. UU., lo que podría provocar una disminución prolongada de recursos y capacidades. Esto sería un golpe a los esfuerzos colectivos en temas como el cambio climático y el desarrollo sostenible.
La ONU se enfrenta a la doble tarea de demostrar que sigue siendo relevante y de convencer a sus miembros de invertir en su futuro, a pesar de las tensiones políticas actuales.
ONU en encrucijada
Los recortes financieros representan mucho más que ajustes contables: son una amenaza directa a la misión de la ONU. La organización debe decidir si esta crisis será una oportunidad para transformarse y volverse más eficiente, o si será el inicio de un declive en su capacidad de acción.
Lo que está en juego son millones de vidas que dependen de la asistencia humanitaria, la educación, la alimentación y la seguridad que la ONU proporciona. En un mundo lleno de conflictos y desafíos globales, garantizar su sostenibilidad es una responsabilidad compartida por la comunidad internacional.
Las ciudades son el motor de la economía global y concentran el 80 % del PIB mundial, según el Banco Mundial. Sin embargo, su papel protagónico en la actividad económica también las convierte en uno de los principales contribuyentes al cambio climático, responsables del 70 % de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, de acuerdo con la Agencia Internacional de la Energía. Esta dualidad genera un reto urgente para los responsables de políticas públicas y los innovadores.
Aunque la visión tradicional ha presentado a las ciudades como un problema climático que debe resolverse, el portal edie informa que una nueva corriente de pensamiento busca convertirlas en el eje de las soluciones a este desafío. Esta idea es el punto de partida del concepto de ciudades solución, que impulsa el diseño de entornos urbanos resilientes, sostenibles y capaces de ser motores de transformación frente a la crisis climática.
¿Qué son las ciudades solución?
Para entender qué son las ciudades solución, es necesario mirar más allá de la infraestructura y del urbanismo convencional. Estas ciudades se conciben como espacios que no solo minimizan su huella ambiental, sino que también generan un impacto positivo en el clima. En lugar de limitarse a reducir emisiones, buscan capturar carbono, generar energía limpia y restaurar ecosistemas.
El concepto implica repensar el entorno construido como un aliado de la sostenibilidad. Materiales de construcción que almacenan carbono, techos solares que generan electricidad y parques urbanos que aumentan la biodiversidad son ejemplos de cómo estas urbes pueden convertirse en agentes activos de mitigación.
Las ciudades solución no son un ideal lejano. Diversos proyectos piloto en el mundo ya incorporan tecnologías como el biocarbón en el hormigón, sistemas híbridos de energía solar y corredores verdes para la fauna urbana. Son laboratorios vivos donde la innovación se integra en la vida cotidiana para enfrentar el cambio climático de manera tangible.
¿Qué características convierten a las ciudades solución en una esperanza para combatir el cambio climático?
Captura y almacenamiento de carbono
Una característica central es su capacidad para funcionar como sumideros de carbono. A través de materiales innovadores como el biocarbón, las construcciones pueden retener CO₂ de manera estable por décadas. Esto convierte a la infraestructura en un aliado directo de los objetivos de cero emisiones netas.
Además de su beneficio ambiental, este enfoque abre oportunidades para el mercado voluntario de carbono. Las ciudades podrían convertirse en polos de inversión climática, atrayendo recursos para proyectos de construcción que compensen emisiones residuales.
Generación de energía limpia en entornos urbanos
Las ciudades solución aprovechan el potencial de sus techos, fachadas y espacios públicos para generar energía solar. Estudios han demostrado que el potencial global de energía solar en azoteas podría superar el consumo energético total de 2018. Esto permitiría a las urbes ser autosuficientes y apoyar la estabilidad de la red eléctrica.
Los avances tecnológicos en sistemas híbridos de energía solar fotovoltaica y térmica permiten generar electricidad y calor simultáneamente, lo que reduce la dependencia de combustibles fósiles. De esta forma, las ciudades no solo consumen menos energía, sino que producen energía limpia para sus habitantes.
Rehabilitación de la biodiversidad urbana
La tercera característica es la integración de la naturaleza en el espacio urbano. Las ciudades pueden convertirse en corredores biológicos que conecten ecosistemas fragmentados, favoreciendo la polinización y la resiliencia de especies en riesgo. Esto beneficia no solo a la fauna, sino también a la salud humana al mejorar la calidad del aire y regular la temperatura.
Estas soluciones verdes tienen beneficios económicos adicionales: ayudan a gestionar el agua de lluvia, reducen el efecto de isla de calor y aumentan la habitabilidad de los barrios. Así, las ciudades se vuelven más sostenibles y resilientes ante fenómenos extremos.
Más allá de la teoría: del reto a la oportunidad
El tránsito hacia las ciudades solución requiere colaboración intersectorial. Gobiernos, empresas y ciudadanos deben trabajar juntos para reimaginar los sistemas urbanos. La inversión en innovación y la regulación que incentive prácticas sostenibles son pasos indispensables para lograrlo.
Un aspecto crucial es la financiación. Para escalar estas iniciativas, se necesitan mecanismos que faciliten la inversión privada en proyectos de infraestructura sostenible. Bonos verdes, asociaciones público-privadas y fondos climáticos son herramientas que pueden acelerar esta transición.
También es fundamental educar a la población y a los tomadores de decisiones sobre los beneficios de estos enfoques. Una ciudadanía informada es más propensa a apoyar proyectos urbanos que integren sostenibilidad, incluso si requieren cambios en la forma de vida o de movilidad.
El futuro se construye en las ciudades
Las ciudades concentran los mayores desafíos, pero también las mejores oportunidades para enfrentar el cambio climático. Entender qué son las ciudades solución es el primer paso para impulsar políticas que conviertan los entornos urbanos en motores de mitigación y adaptación.
Si logramos diseñar urbes que capturen carbono, generen energía limpia y restauren la biodiversidad, estaremos construyendo un futuro más resiliente. El cambio no es opcional: el futuro del clima se definirá en gran medida en nuestras ciudades, y convertirlas en soluciones es una tarea urgente.
En la compleja realidad de México, coexisten contrastes que definen su tejido social. Uno de los más apremiantes es la paradoja de la malnutrición infantil. No es un problema único, sino una dualidad alarmante.
Mientras que en algunas comunidades la desnutrición crónica y la inseguridad alimentaria persisten, en vastas áreas urbanas la epidemia de obesidad infantil avanza sin control. Ambos extremos tienen consecuencias devastadoras para la salud y el futuro de millones de niños.
La malnutrición va más allá de la simple falta de comida. La desnutrición afecta el desarrollo cognitivo y físico, llevando a deficiencias en el aprendizaje. Por otro lado, la obesidad infantil, impulsada por el consumo de alimentos ultraprocesados, genera problemas crónicos como diabetes e hipertensión a edades cada vez más tempranas.
Este es un círculo vicioso. La malnutrición en la infancia sienta las bases para problemas de salud en la adultez, creando una carga masiva sobre el sistema de salud. La complejidad del problema exige soluciones que promuevan hábitos saludables y ofrezcan alternativas accesibles.
No podemos depender solo de modelos de asistencia tradicionales. El desafío es tan grande que requiere de la creatividad, la tecnología y el dinamismo del sector privado y social. Aquí es donde surge una iniciativa que promete ser un punto de inflexión.
Impacto al Plato, la convocatoria
Impacto al Plato es el resultado de una alianza estratégica entre Irrazonables y Fundación CMR. Su objetivo es identificar y potenciar las soluciones más disruptivas en México.
No buscan simplemente proyectos, sino motores de cambio que, a través de un producto, servicio o tecnología, fortalezcan la seguridad alimentaria de los niños mexicanos de 0 a 6 años. La premisa es simple pero poderosa: las grandes transformaciones sociales nacen de ideas audaces.
Impacto al Plato no es una simple competencia, es una inversión en el futuro de la salud de México. El programa ofrece un paquete de aceleración con un valor de $500,000 MXN, completamente sin costo para los emprendimientos seleccionados.
Este es un compromiso serio para empoderar a los participantes con las herramientas, el conocimiento y los recursos necesarios para escalar sus operaciones. La convocatoria busca a diez empresas, ya sean startups, scale-ups o incluso ONGs, que estén dispuestas a llevar su solución al siguiente nivel.
El programa está meticulosamente diseñado para catalizar el crecimiento. La aceleración virtual inicial permite a los participantes recibir mentoría y formación sin importar su ubicación.
Esto culmina en un instituto presencial en la Ciudad de México, una oportunidad invaluable para interactuar cara a cara con expertos y pares. La joya de la corona es el Demo Day.
Este evento de alto perfil, programado para el 29 de enero de 2026, es donde los emprendedores presentarán su solución ante un panel de más de 400 mentores e inversionistas.
Esta red es el verdadero tesoro de la convocatoria. Nombres como Scot Rank y Marina Díaz son solo una muestra del calibre de los profesionales y líderes comprometidos.
Esta exposición no solo puede abrir puertas a rondas de inversión, sino que también crea alianzas estratégicas fundamentales para el éxito a largo plazo.
Por lo tanto, este es un llamado a la acción. A todas las startups, scale-ups y ONGs en México que han desarrollado una solución para la crisis de la malnutrición infantil.
Ya sea una aplicación que promueve la alimentación saludable, una tecnología para optimizar la cadena de suministro o un modelo de negocio que hace accesibles productos nutritivos.
Es el momento de dar un paso al frente
La ventana de oportunidad es limitada. El 22 de septiembre de 2025 marca la fecha límite para las aplicaciones. Es el inicio de una travesía que tiene el potencial de transformar vidas.
La lucha contra la malnutrición infantil es una carrera contra el tiempo, y cada innovación, cada idea, cada emprendedor audaz, es un aliado invaluable.
Impacto al Plato no es solo una convocatoria; es un catalizador para un futuro más saludable y justo para los niños de México. La invitación está abierta: demuestren su impacto, escalen su visión y únanse a la primera línea de la batalla.
Ante la creciente pérdida de biodiversidad en zonas urbanizadas, el conjunto urbano Terralago, ubicado en Naucalpan, Estado de México, ha implementado un programa de reubicación de flora nativa y polinización manual dentro del desarrollo, con el objetivo de preservar semillas, contribuir a la conservación de la vegetación y, principalmente, cambiar la visión de las construcciones modernas en la Zona Conurbada del Valle de México.
Como parte de su estrategia de desarrollo sostenible, un equipo de biólogos especializados en la materia realiza un inventario de la flora presente en los terrenos. Todas las especies rescatadas han sido trasladadas cuidadosamente a viveros temporales dentro del conjunto y posteriormente serán reubicadas en áreas verdes dentro del mismo proyecto y en áreas Naturales Protegidas.
Este protocolo, donde convergen especialistas en botánica y conservación, busca minimizar el impacto ambiental del conjunto urbano y mantener la identidad ecológica del sitio. “No se trata solo de reforestar con especies decorativas, sino de respetar el ecosistema original y ayudar a regenerarlo”, explicó uno de los especialistas que trabajan en el complejo.
Hasta el momento, se ha iniciado un proceso de reubicación de siete tipos de especies de plantas, entre ellas: agave arroqueño, agave espadín, agave pulquero, biznaga colmillo de elefante, nopal cardón y nopal común, sumando más de seis mil 400 ejemplares. Todas ellas ya cuentan con un nuevo destino dentro de un área protegida del Estado de México.
Una de las acciones más destacadas del programa es la polinización manual cruzada que lleva a cabo este equipo de biólogos de Terralago en la zona conocida como el Cerrito. Debido a la disminución de abejas, mariposas y otros polinizadores naturales —como consecuencia del cambio climático, el uso de pesticidas y la fragmentación del hábitat—, los expertos han realizado técnicas de polinización asistida para asegurar la reproducción de especies clave, como las biznagas, y así preservar sus semillas. Todo ello a pesar de que en la zona que abarca Terralago no se han detectado abejas.
El proceso consiste en recolectar polen de las flores masculinas y transferirlo cuidadosamente a las flores femeninas, replicando de manera artificial el ciclo natural de fecundación. Aunque laboriosa, esta medida ha resultado efectiva para mantener la continuidad genética de las especies y favorecer su propagación dentro de las áreas verdes del desarrollo.
El enfoque ecológico de este desarrollo se alinea con una tendencia creciente en el sector inmobiliario: integrar criterios de sostenibilidad, certificaciones verdes y responsabilidad ambiental en el diseño urbano. Todo ello cobra singular importancia, en espacios superpoblados como la Ciudad de México y el Estado de México.
Si bien estos esfuerzos no sustituyen las estrategias de conservación a gran escala ni eliminan completamente el impacto del crecimiento urbano, representan un paso significativo hacia un modelo de desarrollo más consciente y respetuoso con el entorno.
Cada árbol que se planta es una promesa de aire más limpio, agua más pura y un futuro más verde. Whirlpool renueva su compromiso con la protección del medio ambiente a través de iniciativas de reforestación que han permitido sembrar más de 6,500 árboles de especies endémicas de cada región, como Mezquite y Huizache, en México y Latinoamérica desde 2017.
De acuerdo con el Foro Mundial para la Naturaleza (WWF), los bosques cubren un 30% de la superficie del planeta y son vitales en la lucha contra el cambio climático. Sin embargo, en México, entre 2001 y 2024 se perdieron en promedio 203,552 hectáreas de bosques y selvas por año.
Ante este panorama, Whirlpool Corporation ha diseñado diversas estrategias para ser parte activa de la solución e impulsar la regeneración de ecosistemas por medio de la sensibilización de sus colaboradores y las comunidades en las que opera sobre la importancia de preservar a los “pulmones verdes” del planeta.
Acciones que trascienden
Este año, la compañía sumó más de 1.3 hectáreas sembradas al celebrar su novena jornada de reforestación en México con dos actividades destacadas en México: la primera se llevó a cabo en agosto en General Zuazua, Nuevo León, donde 84 voluntarios Whirlpool se dieron cita en un estadio de béisbol que también funciona como parque comunitario para donar 600 árboles, además realizaron labores como preparación del suelo, aplicación de hidrogel y vitaminas, así como la plantación de 324 árboles y el aseguramiento de cada ejemplar con la tierra necesaria para su cuidado.
Adicionalmente, 82 voluntarios de Whirlpool en Ramos Arizpe, Coahuila, se reunieron en la comunidad de Santa Anita del Peñasco y donaron 763 árboles de los cuales plantaron 450. También colaboraron en labores que abarcaron la preparación del suelo y cavar para hidratar y proteger cada árbol plantado con los nutrientes adecuados.
Estas acciones son parte de la estrategia de Responsabilidad Social de Whirlpool, House & Home, de las cuales las iniciativas de House se enfocan en la seguridad de las viviendas como primer paso hacia una vida mejor en el hogar, mientras que las iniciativas de Home, como las jornadas de reforestación, fomentan comunidades resilientes y dinámicas a través de la educación y el desarrollo comunitario con salud y acciones ambientales.
“Hay que sembrar un árbol al menos una vez en nuestra vida, pues tener un ser vivo en las manos y ponerlo en la tierra es un acto poderoso. Al plantarlo hoy, aseguramos la producción de oxígeno, sombra y más vida para el mañana y en Whirlpool creemos firmemente que su cuidado es una responsabilidad compartida, por eso nos enorgullecemos de cada #YoSoyVoluntarioWhirlpool y del impacto real que logramos en nuestras comunidades. Desde Whirlpool continuaremos fomentando iniciativas que contribuyan a un futuro más sostenible para México”, afirmó Delia Sánchez, Sr. Manager de Comunicación, Relaciones Públicas, Responsabilidad Social y Cultural de Whirlpool LAR.
Esta es sólo una de las acciones por medio de las cuales Whirlpool, refuerza que para ellos la sostenibilidad y la reforestación no solo son un gesto simbólico, sino una estrategia fundamental para impulsar la conservación ambiental, la educación ecológica y el bienestar social que busca para las comunidades en dónde opera. Cada árbol sembrado es un paso hacia la construcción de un planeta más resiliente y en equilibrio con su entorno natural.
Al expresar su beneplácito con el Gobierno Federal por incorporar impuestos a las bebidas azucaradas y el tabaco en el Paquete Económico 2026, organizaciones civiles pidieron al Congreso de la Unión incluir en esa propuesta gravámenes para bebidas con alcohol porque, de lo contrario, continuarán incompletos los impuestos saludables en México y permanecerá la omisión con esos productos relacionados con cánceres, cirrosis hepática y más de 200 enfermedades entre la población.
Los representantes de la Red de Acción sobre Alcohol (RASA), el Centro de Análisis e Investigación Fundar, el Poder del Consumidor y Salud Justa Mx advirtieron además que las actuales propuestas sobre los impuestos saludables aún son limitadas, pues consideraron que en el caso de las bebidas azucaradas el gravamen debe elevarse a 7 pesos por litro, y el tabaco debe aumentarse a 3 pesos por cigarro.
Luis Alonso Robledo, representante de RASA, afirmó que gravar los productos con alcohol nos permitiría avanzar a un México más justo, más saludable y con finanzas públicas más sólidas porque, refirió, el consumo de alcohol está relacionado con 41 mil muertes anuales y vinculado con 6 de las 10 principales causas de fallecimiento entre los mexicanos. Además, se asocia con 20% de los siniestros viales fatales.
También, dijo, tiene enormes costos sociales: en 2023, 45% de los homicidios dolosos fueron cometidos por personas bajo sus influjos, y 65% de quienes murieron en riñas callejeras estaban en estado de ebriedad; además, las mujeres tienen 3.5 veces mayor riesgo de sufrir violencia severa cuando su pareja toma alcohol.
Agregó que el costo económico asciende a 552 mil millones de pesos, equivalentes al 2.1% del PIB, con base en lo cual apuntó: “Mientras la sociedad mexicana paga los daños ocasionados por el alcohol, las ganancias se concentran en la industria. No incluir impuestos para el alcohol en el Paquete Económico 2026 agudizará la problemática ya existente del efecto de sustitución a las bebidas azucaradas. Esto sería una omisión injusta e insostenible”.
En ello coincidió Ivan Benumea, coordinador del Programa de Justicia Fiscal de FUNDAR, quien afirmó que el Congreso de la Unión aún puede fortalecer la propuesta de la Secretaría de Hacienda y retomar las mejores prácticas internacionales y recomendaciones de la OMS, incorporando en dicho paquete un esquema más efectivo del impuesto al alcohol.
A su vez Alejandro Calvillo, director de El Poder del Consumidor, refirió que el impuesto a las bebidas azucaradas es una recomendación de los organismos de Naciones Unidas dedicadas a la salud, la infancia y la alimentación, así como de organismos financieros internacionales, desde el Banco Mundial hasta la OCDE y el Fondo Monetario Internacional.
Indicó que México se encuentra entre las naciones con mayor consumo de esas bebidas, lo que se relaciona directamente con que México ocupa uno de los primeros lugares en sobrepeso, obesidad y diabetes, y afirmó que una de cada siete enfermedades cardiovasculares se debe al consumo de bebidas azucaradas.
“El impuesto que proponemos es de 7 pesos por litro que representaría un 20% de su precio. Un impuesto de 20% es el mínimo recomendado para lograr efectos claros en reducción del consumo. La experiencia muestra muy buenos resultados cuando los impuestos son mayores al 20%”, aseguró.
En su oportunidad Erick Antonio Ochoa, director de Salud Justa Mx, celebró que el gobierno federal haya propuesto medidas fiscales con un objetivo de salud, como son los impuestos saludables, lo que refleja el compromiso de la presidenta Claudia Sheinbaum con la salud, y un paso decidido para combatir el consumo de tabaco y sus derivados.
“La presidenta ya dio el primer paso, pero toca a las y los legisladores fortalecer esa medida. El aumento al IEPS a los productos de tabaco debe ser mayor al propuesto. Lo ideal es que sea de 3 pesos por cigarro, siguiendo con las recomendaciones internacionales. Enmendar la propuesta con ese monto ayudaría a reducir las más de 63 mil muertes provocadas por el tabaquismo en el país, además de contribuir a recaudar lo necesario para invertirlo en el sector salud que tanto lo necesita”, puntualizó.
Más que un lema, el “Hecho en México, Hecho con Valor”, es una estrategia que Tetra Pak realiza para reforzar su papel en el desarrollo económico del país.
Su estrategia está enfocada en apoyar a que los productos locales sean más seguros, accesibles y de alta calidad; siendo más relevantes en la vida cotidiana de las personas, sus clientes, la industria y las comunidades. Un ejemplo de ello son sus envases, los cuales protegen los alimentos y las bebidas del aire, la luz y microorganismos, conservando su textura, sabor y nutrientes; además, no necesitan refrigeración ni conservadores, permitiendo estar disponibles en todas partes mediante formatos que ofrecen practicidad al consumidor.
De esta manera, la compañía ayuda a posicionar diversos productos contribuyendo no solo al crecimiento económico, sino a una resiliencia de la industria y al desarrollo sostenible.
Este 15 de septiembre, además de celebrar el Grito de Independencia, Tetra Pak se enorgullece de lo construido en el país impulsando la calidad y fuerza local; por lo que cada envase producido aquí, refleja el compromiso de México con el mundo.
Con tres plantas en el país (Querétaro, Mexicali e Izcalli), Tetra Pak busca satisfacer la demanda tanto nacional como en otras regiones produciendo sus propias materias primas:
Querétaro: Este sitio se destaca por ser un centro de producción de envases con una capacidad de más de 12 mil millones de piezas al año. Es la segunda planta más grande de Tetra Pak a nivel global en su tipo.
Mexicali: Esta planta está especializada en la producción de tapas y es referente a nivel global en eficiencia, tecnología y sostenibilidad. Su operación abastece principalmente al mercado nacional, seguido de Estados Unidos, Canadá y Centroamérica, consolidando su papel como un punto estratégico en la red de suministro regional.
Izcalli: Este sitio se posiciona como un centro de producción clave para acercar la fabricación de equipos que anteriormente se importaban desde Europa y Asia. Permitiendo ofrecer soluciones de procesamiento en tiempos considerablemente menores para México y América Latina.
Impulso al reciclaje
Los envases de Tetra Pak sí se reciclan al fabricarse con materiales provenientes de fuentes renovables: 72% cartón, 23% polietileno y 5% aluminio. El cartón cuenta con certificación Forest Stewardship Council (FSC). que garantiza un aprovechamiento responsable de los bosques.
Con el cartón que se obtiene a partir del reciclaje de los envases de Tetra Pak, diferentes empresas producen papel higiénico, servitoallas, servilletas, cuadernos, cajas de cartón, tubos de cartón, papel, suelas para zapatos, entre otros productos.
Con el objetivo de desarrollar una economía circular en torno a los envases posconsumo, Tetra Pak trabaja en conjunto con acopiadores, recicladores, empresas y consumidores para impulsar el reciclaje de sus envases. Entre las colaboraciones para impulsar esta actividad destacan:
Bio Pappel
Geoparque Mixteca Alta (Basura Cero)
Teletón (Reciclatón)
Tan solo en 2024, la empresa recicló más de 55 mil toneladas de envases, es decir, un 10 por ciento más en comparación con 2023.
En Tetra Pak, la innovación permite cumplir con el compromiso de proteger los alimentos, las personas y el planeta; y desde México, como hace más de 60 años, la compañía trabaja para satisfacer la creciente demanda de los consumidores en todas las regiones.
No todas las marcas están hechas para transformar el mundo, y Unilever acaba de confirmarlo. La renuncia de Jerry Greenfield, cofundador de Ben & Jerry’s , anunciada ayer, 17 de septiembre de 2025, no es solo un adiós: es un desafío directo a una multinacional que compró una marca con alma y la convirtió en un activo más.
“Es profundamente decepcionante concluir que la independencia, la base de nuestra venta a Unilever, se ha perdido”, escribió Greenfield en una carta compartida por Ben Cohen.
En un mundo donde la sostenibilidad se vende como moda, este caso desnuda una verdad incómoda: el compromiso real no es para todos.
Cuando Unilever adquirió Ben & Jerry’s en 2000 por 326 millones de dólares, prometió un consejo independiente para proteger su misión activista. Pero esa promesa se desvaneció como helado al sol. En 2021, Ben & Jerry’s suspendió sus ventas en los asentamientos israelíes, coherente con su lucha por la justicia social. Unilever, sin embargo, revirtió esa decisión en 2022 al vender la operación israelí a un licenciatario local, desencadenando una demanda que terminó en un acuerdo forzado. En 2024, la marca tuvo que demandar nuevamente a Unilever por intentar desmantelar su consejo independiente. ¿El veredicto? Para Unilever, los valores son un lujo que se desecha cuando los accionistas exigen.
Nick Stockley, especialista en disputas, lo señala: “Por mucho que una empresa independiente intente retener su identidad, la corporación compradora siempre tendrá la última palabra”. Unilever no solo compró Ben & Jerry’s; intentó doblegar su esencia. Mientras Greenfield y Cohen luchaban por recomprar la marca por 1.5 a 2.5 mil millones de dólares, Unilever les negó los datos financieros y cerró la puerta. Ahora, con el plan de escindir la división de helados en la The Magnum Ice Cream Company, Unilever prioriza el balance sobre el legado.
Este retroceso no sorprende. Como BlackRock , que moderó su apuesta por ESG ante las presiones, Unilever muestra que el compromiso sostenible es un juego de conveniencia. No está listo—ni parece dispuesto—a sostener el activismo radical que Ben & Jerry’s encarnaba. Y, en un mundo pragmático, moderar ese compromiso puede ser una decisión calculada, aunque poco inspiradora. Ahí radica la grieta entre un empresario y las personas de neocios. El primero, como Greenfield y Cohen, forja un legado que trascienda los números. El segundo, como el Board de Unilever, se aferra al corto plazo, al pragmatismo, a los dividendos. Para los accionistas, esas ideas “románticas” de legado son un lujo que no entienden ni toleran.
Esta mañana, pasé a elegir un helado en el supermercado, sostuve un envase de Ben & Jerry’s Chocolate Fudge Brownie y algo faltaba: el sello B Corp de Sistema B, emblema de su compromiso social que ya está ausente. ¿Un cambio deliberado? ¿Un reflejo de esta grieta? B Lab deberá decidir si este silencio en el empaque aún merece su aprobación.
La renuncia de Greenfield es un espejo para las empresas que lucen la bandera de la sostenibilidad. Nos fuerza a preguntarnos: ¿puede un negocio ser ético cuando los valores son solo un activo más? Unilever nos enseña que, a veces, ser “responsable” significa retroceder estratégicamente. Pero también nos recuerda el valor de quienes, como Greenfield, eligen la congruencia sobre la conveniencia.
En tu empresa, ¿te alinearás con el legado de un empresario o con los números de un hombre de negocios?
Edgar López Pimentel, es actualmente Director en Expok, ejerciendo su liderazgo día a día con pasión por la responsabilidad social y el desarrollo sustentable. Su labor ha contribuido significativamente al posicionamiento de empresas líderes en materia de responsabilidad social.
Su formación académica, enriquecida por programas de Alta Dirección de Empresas en el IPADE e IE Business School, así como una maestría en Responsabilidad Social Empresarial en la Universidad Anáhuac Norte, respaldan su liderazgo.
El voluntariado corporativo se ha convertido en un eje fundamental de la responsabilidad social empresarial, prometiendo beneficios tanto para la sociedad como para las empresas. Sin embargo, no todos los programas logran generar un impacto real; algunos se quedan en la superficie, mientras otros transforman comunidades y fortalecen la cultura corporativa. Esta tensión da origen a lo que muchos especialistas llaman la paradoja del voluntariado corporativo.
Comprender por qué ciertos programas triunfan y otros fracasan es esencial para diseñar iniciativas que realmente sumen. La clave no solo está en la buena intención, sino en la estrategia, la alineación con la misión de la empresa y la manera en que se involucra a los colaboradores. Explorar esta paradoja permite aprender lecciones valiosas sobre efectividad, motivación y sostenibilidad en programas de voluntariado.
La paradoja del voluntariado corporativo: más allá de la intención
Muchas empresas lanzan programas de voluntariado con la mejor intención, pero sin una planificación adecuada, estos esfuerzos pueden resultar en experiencias superficiales. A menudo, los empleados participan de manera voluntaria, pero sin un objetivo claro o una conexión con la estrategia de la empresa, el impacto social es limitado.
La paradoja surge cuando un programa bien intencionado genera poco valor tangible: la percepción interna es positiva, pero la comunidad beneficiada no experimenta cambios sostenibles. Este fenómeno evidencia que el éxito del voluntariado corporativo depende tanto de la intención como de la ejecución estratégica.
La solución requiere un diseño que integre objetivos medibles, seguimiento de resultados y una alineación coherente con los valores corporativos. Solo así se puede trascender la paradoja y convertir el voluntariado en un motor de transformación social y empresarial.
Conexión entre propósito corporativo y voluntariado
Los programas de voluntariado que se vinculan con la misión y visión de la empresa suelen ser más efectivos. Cuando las acciones sociales refuerzan la identidad de la organización, los empleados se sienten parte de un proyecto mayor, aumentando su compromiso y sentido de pertenencia.
Esta conexión permite que los esfuerzos no solo generen beneficios externos, sino que también fortalezcan la cultura interna. Además, las iniciativas alineadas con el propósito corporativo logran mayor credibilidad frente a la sociedad, evitando la percepción de acciones superficiales o de greenwashing social.
Por ello, diseñar programas con un enfoque estratégico y coherente con la misión de la empresa es fundamental para superar la paradoja del voluntariado corporativo y garantizar que los esfuerzos tengan impacto real.
La importancia de la medición y el seguimiento
Uno de los errores más comunes en voluntariado corporativo es no medir resultados ni establecer indicadores claros. Sin métricas de éxito, los programas dependen de la percepción subjetiva y pueden no reflejar su verdadero impacto en la comunidad.
Medir la efectividad permite identificar qué actividades generan cambios tangibles y cuáles necesitan ajustes. Herramientas como encuestas a beneficiarios, evaluaciones de impacto social y reportes internos son esenciales para garantizar la transparencia y la mejora continua.
El seguimiento constante convierte los programas en procesos iterativos, donde cada experiencia aporta aprendizaje y permite corregir el rumbo, mitigando la paradoja del voluntariado corporativo.
Participación auténtica vs. cumplimiento obligatorio
Otro factor crítico es la motivación de los empleados. Cuando la participación se percibe como obligatoria o es impulsada solo por beneficios corporativos, el compromiso real disminuye. La experiencia se vuelve rutinaria y el impacto social limitado.
La paradoja del voluntariado corporativo también se refleja aquí: un programa con alta participación puede no generar transformación si el engagement es superficial. Por eso, fomentar la autenticidad y el voluntariado basado en motivaciones genuinas es clave.
Crear espacios donde los empleados elijan proyectos alineados con sus intereses y talentos aumenta la satisfacción, la eficacia y la percepción positiva tanto dentro como fuera de la empresa.
Colaboración con organizaciones expertas
Trabajar junto a ONGs o entidades con experiencia en el terreno potencia el efecto de los programas. Estas organizaciones aportan conocimiento, estructura y redes de contacto, asegurando que las acciones corporativas sean relevantes y sostenibles.
El voluntariado corporativo que se desarrolla sin alianzas corre el riesgo de ser desarticulado o duplicar esfuerzos existentes. La colaboración estratégica permite a las empresas actuar con precisión, aprovechar recursos y generar resultados medibles.
Además, estas alianzas fortalecen la reputación corporativa y la percepción de autenticidad, demostrando un compromiso serio con la responsabilidad social más allá del voluntariado simbólico.
Innovación y flexibilidad en los programas
El voluntariado corporativo efectivo no se limita a actividades tradicionales; requiere innovación y adaptación a contextos cambiantes. Programas híbridos, iniciativas virtuales y proyectos centrados en habilidades específicas de los empleados están mostrando resultados prometedores.
La flexibilidad permite que los programas respondan a necesidades emergentes de la sociedad y a la disponibilidad de los colaboradores, maximizando el impacto sin comprometer la productividad empresarial.
De esta manera, la paradoja del voluntariado corporativo se supera al integrar creatividad, adaptación y aprendizaje continuo en el diseño de las iniciativas.
Transformando la paradoja en oportunidad
La paradoja del voluntariado corporativo nos enseña que la intención no es suficiente; la estrategia, la medición, la motivación y las alianzas son determinantes. Las empresas que logran combinar estos elementos generan impactos duraderos y fortalecen su cultura interna.
Superar esta paradoja implica reconocer que cada acción debe tener un propósito claro y resultados medibles. Solo así el voluntariado corporativo se convierte en una herramienta poderosa de transformación social y en un motor de reputación y compromiso para la empresa.
Al final, la clave está en la coherencia: programas bien diseñados no solo benefician a las comunidades, sino que también refuerzan la identidad, valores y liderazgo responsable de la organización.
La crisis climática no es solo una realidad científica: es también un campo de batalla político y económico. Lo ocurrido en Vermont lo demuestra. Este estado, afectado por desastres naturales cuyo costo se cuenta en miles de millones de dólares, decidió aprobar en 2024 la Ley del Superfondo Climático, una norma pionera que exige a los grandes contaminadores pagar por los daños ocasionados por sus emisiones de carbono.
Pero el esfuerzo local se enfrenta ahora a la maquinaria federal. La administración de Donald Trump, a través del Departamento de Justicia, ha pedido a un juez federal que declare la ley “inconstitucional e inaplicable”. La narrativa se ha instalado con fuerza: Trump defiende a petroleras y busca revertir políticas que responsabilicen a los principales actores de la crisis climática.
Un frente legal contra la rendición de cuentas
De acuerdo con The Guardian, la moción presentada por el Departamento de Justicia califica la ley de Vermont como un “experimento ilegal”. En ella se solicita al tribunal detener cualquier intento de aplicar la medida, bajo el argumento de que excede la autoridad estatal. La estrategia legal no es nueva: ya en abril, Trump emitió una orden ejecutiva para frenar este tipo de iniciativas.
Para Vermont, sin embargo, la ley representa una herramienta indispensable de justicia climática. Tras sufrir inundaciones devastadoras con daños superiores a los 1,000 millones de dólares, el estado considera legítimo exigir compensaciones a quienes más han contribuido al calentamiento global.
Este choque revela un dilema central: ¿puede un estado adelantarse a la inacción federal? En la práctica, Vermont y Nueva York se han convertido en laboratorios de políticas climáticas, mientras la Casa Blanca impulsa la narrativa de que Trump defiende a petroleras como parte de su plataforma política.
Vermont, un laboratorio de justicia climática
El impulso de Vermont no surgió de la nada. Detrás de la ley hay décadas de activismo local, liderado por organizaciones como el Grupo de Investigación de Interés Público de Vermont. Para sus defensores, esta medida es una extensión lógica del derecho del estado a proteger a sus ciudadanos.
Paul Burns, uno de los promotores clave, lo resumió con claridad: la ley no busca cambiar la política federal, sino asegurar que las familias, granjas y comunidades no sigan pagando solas las consecuencias de los desastres climáticos. El enfoque, por tanto, es de reparación, no de castigo.
La innovación de Vermont consiste en trasladar la responsabilidad financiera del ciudadano común a los gigantes del petróleo y gas. Este modelo es observado con interés por legisladores de al menos una docena de estados que ya planean presentar proyectos similares en 2026.
Trump defiende a petroleras: un patrón de decisiones
Esta no es una acción aislada. Desde su regreso al poder, Trump ha emprendido una ofensiva sistemática contra regulaciones ambientales. En julio, por ejemplo, su gobierno propuso revertir la “declaración de peligro” de 2009, que reconocía el riesgo de las emisiones para la salud pública bajo la Ley de Aire Limpio.
El patrón es claro: cada medida busca reducir la presión sobre las grandes empresas energéticas, incluso a costa de la salud y seguridad de la población. Para los especialistas en responsabilidad social, esta postura abre un debate sobre la ética de gobernar en función de los intereses de ciertos sectores económicos.
La narrativa de que Trump defiende a petroleras ha dejado de ser una percepción para convertirse en un eje central de su política. Con ello, el mensaje a la ciudadanía es directo: la rentabilidad de los combustibles fósiles está por encima de la justicia climática.
El choque de narrativas: comunidades vs. corporaciones
Mientras la administración federal califica la ley como “ilegal en sí misma”, las comunidades de Vermont la defienden como un derecho legítimo a la protección. Kate Sinding Daly, de la Conservation Law Foundation, lo subrayó: se trata de evitar que las familias y negocios locales carguen con costos que deberían asumir los contaminadores.
Este choque de narrativas refleja una tensión mayor entre comunidades vulnerables y corporaciones multimillonarias. No se trata solo de interpretaciones legales, sino de quién paga la factura del cambio climático.
En este terreno, la defensa de Trump a las petroleras refuerza la percepción de que el poder político federal está alineado con los intereses de la industria fósil, en lugar de con los de la ciudadanía más afectada.
Apoyo ciudadano a la rendición de cuentas climática
A pesar de la ofensiva legal, las encuestas muestran que el 74% de los votantes estadounidenses —incluyendo a la mayoría de republicanos— apoyan que las petroleras paguen por los daños climáticos. Esto explica por qué, a nivel estatal, la popularidad de leyes como la de Vermont sigue creciendo.
Jamie Henn, de Fossil Free Media, sostiene que estas políticas son “sensatas y necesarias” para que ciudades y familias puedan enfrentar los costos del clima extremo. La presión social se ha convertido en un contrapeso frente al lobby corporativo.
Aquí radica una paradoja: mientras la ciudadanía reclama justicia climática, la administración federal insiste en blindar a las petroleras. La brecha entre gobierno y sociedad se profundiza, y la frase Trump defiende a petroleras resume con crudeza esa distancia.
¿Qué está en juego para el futuro?
Más allá del caso legal, lo que está en juego es un modelo de gobernanza climática. Si Vermont gana, abrirá la puerta a un precedente que otros estados podrán replicar. Si pierde, se consolidará la idea de que las corporaciones pueden operar sin asumir costos proporcionales a sus impactos.
En este escenario, la responsabilidad social empresarial no es un concepto abstracto, sino una línea de defensa. Obligar a los contaminadores a pagar no solo es un acto de justicia económica, sino una estrategia de resiliencia social.
Para las empresas que buscan legitimidad en un mundo cada vez más consciente del clima, oponerse a este tipo de leyes es una apuesta de alto riesgo. El costo reputacional puede ser tan elevado como el financiero.
Una batalla que define un modelo de país
La disputa en Vermont es mucho más que un caso judicial: es un reflejo de la tensión entre dos visiones de futuro. Una, en la que las comunidades exigen justicia y protección frente a los impactos climáticos. Otra, en la que Trump defiende a petroleras y prioriza la rentabilidad de los combustibles fósiles.
El desenlace marcará un precedente clave para la política climática en Estados Unidos. Sea cual sea el fallo, lo que está claro es que la conversación sobre la rendición de cuentas climática ya no puede ser ignorada.
Vermont ha encendido una chispa: la pregunta es si el país está dispuesto a dejarla arder o sofocarla bajo la presión de los intereses petroleros.
Un reciente informe global advierte que la acción climática podría salvar más de 725.000 vidas cada año y reducir 70.000 millones de dólares en costos médicos. La investigación, respaldada por 29 ciudades, empresas de salud y destacados centros académicos, revela que medidas de adaptación relativamente simples tienen un impacto directo y medible en la salud urbana.
La magnitud del desafío es clara: sin intervención, las ciudades enfrentarán un aumento drástico en la mortalidad por calor y contaminación, sobrecargando sistemas de salud ya frágiles. Ante este panorama, la implementación de estrategias de bajo costo se perfila no solo como una necesidad ambiental, sino como una urgente responsabilidad social.
Ciudades, epicentros de resiliencia climática
De acuerdo con edie, el informe destaca que cuatro paquetes de acciones lideradas por las ciudades podrían salvar cientos de miles de vidas. Mejorar la infraestructura de refrigeración, garantizar el saneamiento, invertir en barrios resilientes y promover estilos de vida saludables son medidas concretas y replicables.
Aplicadas a gran escala, estas intervenciones no solo salvan vidas, sino que también reducen 15,6 megatoneladas de emisiones de carbono, equivalente a la producción anual de ciudades como Praga o Accra. La evidencia muestra que las decisiones urbanas tienen un efecto directo en la salud pública y en la mitigación del cambio climático.
El rol de las ciudades se convierte así en un eje estratégico para el impacto de la acción climática: líderes locales y responsables de planificación urbana tienen la capacidad de generar cambios tangibles que trascienden fronteras.
Riesgos urgentes y la presión sobre los sistemas de salud
Si no se actúa, la mortalidad urbana por calor aumentará un 45 % para 2030 y las muertes por contaminación un 18 %. Estas cifras duplican la mortalidad causada por accidentes de transporte, evidenciando la magnitud del riesgo.
Los sistemas de salud, especialmente en ciudades densamente pobladas, podrían verse al borde del colapso. Enfermedades relacionadas con el calor y la contaminación representarían una carga insostenible, aumentando la presión económica y social.
En este contexto, la prevención a través del impacto de la acción climática se vuelve más que un objetivo ambiental: es una estrategia de protección social y económica indispensable.
Medidas prácticas que salvan vidas
El informe señala que intervenciones relativamente simples podrían generar resultados extraordinarios. Zonas verdes urbanas, techos frescos y fomento del transporte activo reducirían las muertes relacionadas con el calor y la contaminación en un 15 %.
Mejoras en agua, saneamiento e higiene podrían prevenir 166.000 muertes al año de aquí a 2030. Asimismo, la promoción de estilos de vida saludables mediante diseño urbano y prescripción social evitaría 131.000 fallecimientos anuales.
Incluso las herramientas de resiliencia comunitaria, como sistemas de alerta temprana y campañas de concientización, podrían disminuir la mortalidad hasta un 13 % en ciertas ciudades, demostrando que la prevención es altamente efectiva y accesible.
Coalición global y compromiso corporativo
El informe fue posible gracias a la colaboración de ciudades como Ciudad de México, Gran Manchester y Lagos, empresas de salud como Reckitt y Bupa, y centros académicos de renombre como Yale y Sanofi.
Esta coalición trabaja en un plan de salud resiliente al clima, incluyendo guías de equidad sanitaria y herramientas de evaluación para priorizar intervenciones locales. La participación corporativa y académica refuerza la idea de que la acción climática requiere responsabilidad compartida.
El impacto de la acción climática, cuando se aborda de manera colectiva, no solo salva vidas, sino que también genera un efecto multiplicador en la sostenibilidad social y ambiental de las ciudades.
Lecciones del calor extremo en Europa
El verano europeo reciente provocó 24.400 muertes en 854 ciudades, de las cuales 16.500 fueron directamente atribuibles al cambio climático. Estas cifras muestran que los fenómenos extremos ya no son eventos aislados, sino señales de un riesgo creciente.
Investigadores del Imperial College y de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres advierten que los cuerpos humanos no toleran estos extremos por períodos prolongados. La combinación de altas temperaturas y sequías prolongadas amenaza no solo la salud, sino también la producción de alimentos y la estabilidad social.
Esta evidencia subraya que el impacto de la acción climática no es solo teórico: cada intervención práctica representa vidas salvadas y comunidades más resilientes frente a desastres crecientes.
Ciencia de atribución y responsabilidad corporativa
Nuevos modelos de atribución climática vinculan emisiones de empresas de combustibles fósiles con pérdidas económicas y muertes por calor extremo. Solo 111 compañías son responsables de daños por 28 billones de dólares desde los años 90, destacando la urgencia de responsabilizar a actores clave.
Estudios sugieren que la reducción de emisiones corporativas podría prevenir decenas de miles de muertes futuras, reforzando la relación directa entre decisiones empresariales y salud pública. Las empresas no solo enfrentan riesgos financieros, sino también una responsabilidad ética frente a la sociedad.
Integrar el impacto de la acción climática en la estrategia corporativa y urbana ya no es opcional; es un requisito para proteger vidas, reducir costos y cumplir con los objetivos de sostenibilidad global.
El estudio revela un mensaje claro: cada acción cuenta. La implementación de medidas de bajo costo y alto impacto puede salvar más de 725.000 vidas anuales y reducir pérdidas millonarias en atención médica.
Para profesionales en responsabilidad social, este informe confirma que la acción climática efectiva combina planificación urbana, intervención corporativa y participación comunitaria. La salud pública y la sostenibilidad ambiental están inexorablemente conectadas.
Invertir en resiliencia y adaptación urbana no solo protege vidas: redefine el papel de las ciudades, empresas y comunidades en la construcción de un futuro más seguro y equitativo.
Las cadenas de suministro globales, aunque motor esencial del comercio y la producción, esconden complejidades que a menudo repercuten negativamente en los derechos humanos. Desde la extracción de materias primas hasta la entrega final, las condiciones laborales, sociales y ambientales son vulnerables a abusos que requieren vigilancia constante. Reconocer estos desafíos es clave para que las empresas puedan implementar políticas efectivas de responsabilidad social.
En este contexto, los derechos humanos más vulnerados se convierten en indicadores críticos de riesgo y áreas de intervención para corporaciones y auditores. Comprender dónde y cómo ocurren estos abusos permite diseñar estrategias más responsables, éticas y sostenibles, además de fortalecer la reputación y confianza empresarial. A continuación, analizamos los diez derechos humanos más vulnerados en las cadenas de suministro y sus implicaciones.
1. Derecho a condiciones laborales justas y equitativas
La explotación laboral sigue siendo uno de los problemas más comunes en cadenas de suministro complejas. Jornadas extensas, salarios insuficientes y la falta de beneficios mínimos son prácticas que afectan la dignidad de los trabajadores y perpetúan ciclos de pobreza.
Las empresas tienen la responsabilidad de garantizar auditorías periódicas y controles de cumplimiento, asegurando que los proveedores respeten estándares internacionales. Esto no solo protege a los empleados, sino que fortalece la sostenibilidad de la cadena de valor y la reputación corporativa.
2. Derecho a la no discriminación
La discriminación por género, origen étnico o religión sigue presente en muchas etapas de producción. Desde el acceso a empleos hasta las oportunidades de promoción, la desigualdad limita el desarrollo personal y profesional de los trabajadores.
Adoptar políticas de diversidad e inclusión en toda la cadena de suministro es crucial. La formación, los sistemas de denuncia y los criterios de selección transparentes son herramientas que las empresas pueden utilizar para garantizar el respeto a este derecho humano fundamental.
3. Derecho a la salud y seguridad en el trabajo
Accidentes laborales, exposición a químicos peligrosos y la falta de equipo de protección son situaciones frecuentes en industrias manufactureras y extractivas. Estas condiciones ponen en riesgo la vida y bienestar de millones de trabajadores.
Las organizaciones deben implementar protocolos de seguridad robustos y monitorear constantemente su cumplimiento. Los programas de capacitación en prevención de riesgos, junto con auditorías externas, son esenciales para garantizar que este derecho humano no sea vulnerado.
4. Derecho a la libertad de asociación y negociación colectiva
En muchas cadenas de suministro, los trabajadores enfrentan obstáculos para formar sindicatos o negociar colectivamente sus condiciones. La ausencia de este derecho debilita su capacidad de defender salarios justos y condiciones laborales dignas.
Fomentar un entorno donde la negociación colectiva sea posible fortalece la equidad laboral y reduce conflictos. Las empresas responsables deben promover diálogos abiertos y garantizar que ningún proveedor limite estos derechos fundamentales.
5. Derecho a un salario digno
Recibir un salario insuficiente para cubrir necesidades básicas es una de las violaciones más frecuentes. La remuneración por debajo del mínimo vital impacta directamente la calidad de vida de los empleados y sus familias.
La transparencia salarial y la implementación de estándares de pago justo en toda la cadena de suministro son estrategias clave. Las empresas que priorizan este derecho humano fortalecen tanto la lealtad del trabajador como la sostenibilidad social de su modelo de negocio.
6. Derecho a la protección de la infancia
El trabajo infantil sigue siendo un desafío crítico en sectores como la agricultura, la minería y la manufactura textil. Niños y adolescentes son expuestos a tareas peligrosas que limitan su educación y desarrollo integral.
Combatir este problema requiere un compromiso corporativo firme, auditorías regulares y programas educativos alternativos. Erradicar la explotación infantil protege no solo a los menores, sino también la reputación y credibilidad de la empresa.
7. Derecho a un medio ambiente seguro y saludable
Los impactos ambientales de la extracción y producción pueden vulnerar derechos humanos al afectar la salud de comunidades cercanas. Contaminación del agua, del aire y destrucción de ecosistemas son ejemplos de daños indirectos pero significativos.
Integrar criterios de sostenibilidad ambiental y responsabilidad social corporativa ayuda a mitigar estos riesgos. Evaluar los efectos ambientales de los proveedores y adoptar prácticas de economía circular son pasos fundamentales para proteger este derecho.
8. Derecho a la privacidad y protección de datos
En la era digital, la información personal de empleados y comunidades puede ser mal gestionada o expuesta. La vulneración de este derecho genera riesgos legales y reputacionales significativos.
Establecer políticas claras de protección de datos y asegurar la confidencialidad en todos los niveles de la cadena de suministro es imprescindible. La tecnología y la capacitación en ciberseguridad son aliados estratégicos para garantizar el respeto a este derecho humano.
9. Derecho a la educación
La falta de acceso a la educación limita la movilidad social y las oportunidades de empleo digno. En ciertas cadenas de suministro, los trabajadores y sus familias no cuentan con programas que les permitan continuar su formación.
Invertir en capacitación, becas y programas educativos contribuye al desarrollo integral de los colaboradores. Las empresas responsables reconocen que la educación es un pilar esencial para la sostenibilidad social de sus operaciones.
10. Derecho a la participación y consulta comunitaria
Las comunidades impactadas por operaciones industriales y extractivas a menudo no son consultadas ni participan en decisiones que afectan su territorio. Esto puede generar conflictos y vulneraciones de derechos fundamentales.
Implementar mecanismos de consulta y diálogo con comunidades fortalece relaciones y evita impactos negativos. La participación activa permite a las empresas anticipar riesgos y construir cadenas de suministro más justas y responsables.
Identificar y abordar los derechos humanos más vulnerados en las cadenas de suministro no es solo un imperativo ético, sino también estratégico. Cada empresa que adopta políticas responsables fortalece su reputación, reduce riesgos y contribuye a un desarrollo más justo y sostenible.
La vigilancia constante, la colaboración con proveedores y la implementación de programas de prevención son fundamentales. Reconocer estos diez derechos vulnerados y actuar de manera proactiva establece un estándar de excelencia en responsabilidad social que va más allá del cumplimiento normativo: transforma la cadena de suministro en un motor de impacto positivo.
La icónica marca de helados Ben & Jerry’s enfrenta un momento crítico. Jerry Greenfield, cofundador y rostro del activismo social de la empresa, anunció su salida tras 47 años de trayectoria. La razón: la pérdida de independencia frente a la empresa matriz Unilever y el silenciamiento de sus acciones comprometidas con la justicia social
De acuerdo con Forbes, Greenfield afirma que los valores que dieron origen a la marca ya no pueden expresarse dentro de la estructura corporativa actual. La decisión refleja un conflicto profundo entre los ideales fundacionales de la compañía y las exigencias de una multinacional que busca controlar el discurso empresarial.
La ruptura que sacude a la industria
Jerry Greenfield comunicó su salida con un mensaje directo y emocional. Señaló que Unilever, al comprar Ben & Jerry’s, había prometido mantener la independencia de la marca, pero que esta promesa se había incumplido. Según él, la empresa fue “silenciada” y marginada por temor a molestar a quienes ostentan el poder político.
Ben Cohen, cofundador, apoyó el anuncio en X, enfatizando que el legado de la empresa debe permanecer fiel a sus valores y no ser “silenciado” por intereses corporativos. Con el hashtag #FreeBenAndJerrys, se buscó visibilizar la lucha por mantener la identidad ética y social de la marca.
After 47 years, Jerry has made the difficult decision to step down from the company we built together. I’m sharing his words as he resigns from Ben & Jerry’s. His legacy deserves to be true to our values, not silenced by @MagnumGlobal#FreeBenAndJerryspic.twitter.com/EZXGRjs76a
Esta ruptura ejemplifica cómo los valores fundacionales de una empresa pueden entrar en conflicto con la estrategia corporativa de un conglomerado, poniendo en riesgo la reputación y la credibilidad social de la marca.
Activismo social vs. control corporativo
El corazón del conflicto reside en el activismo social que siempre ha definido a Ben & Jerry’s. Greenfield criticó a la administración del presidente Donald Trump por su ataque a derechos civiles y sociales. Subrayó que la defensa de la justicia y la equidad nunca ha sido tan necesaria.
Sin embargo, los esfuerzos de la empresa para mantener una postura ética se vieron limitados por Unilever, que, según Greenfield, prioriza evitar conflictos políticos y comerciales. Este choque evidencia cómo las decisiones corporativas pueden afectar la capacidad de una empresa para actuar según sus principios.
Este caso es un ejemplo paradigmático: incluso marcas con fuerte compromiso social pueden ver sus valores fundacionales comprometidos cuando se integran a estructuras corporativas más grandes.
El peso de la independencia perdida
La independencia prometida por Unilever fue central en la decisión de los fundadores de unirse a la multinacional. Greenfield asegura que esa libertad ya no existe, y que la empresa ha sido silenciada al intentar expresar sus posiciones sobre justicia social.
La pérdida de autonomía también se refleja en la Junta Independiente de Ben & Jerry’s, que el año pasado demandó a Unilever por limitar sus iniciativas de apoyo a causas como los refugiados palestinos. La demanda incluyó acusaciones de amenazas directas a los miembros de la junta si promovían mensajes críticos sobre situaciones internacionales.
Este escenario plantea una reflexión sobre cómo las empresas pueden preservar su misión fundacional dentro de estructuras corporativas más amplias, sin comprometer sus valores ni su credibilidad ante los consumidores.
La postura de Unilever
Unilever, a través de Magnum Ice Cream Company, ha respondido defendiendo su visión corporativa. Aseguran que han buscado dialogar con los cofundadores para fortalecer la posición basada en valores de Ben & Jerry’s, pero que no comparten la perspectiva de Greenfield y Cohen sobre la independencia de la marca.
La multinacional también está en proceso de escindir su negocio de helados, lo que incluye a Ben & Jerry’s y otras marcas reconocidas. Para Unilever, esta reorganización forma parte de su estrategia de negocio, aunque los fundadores consideran que afecta directamente la esencia ética de la compañía.
Este enfrentamiento evidencia cómo los conflictos entre ética corporativa y estrategia financiera pueden generar tensiones críticas, sobre todo cuando una marca tiene un fuerte compromiso social reconocido públicamente.
Valores fundacionales frente a intereses corporativos
Greenfield ha insistido en que los valores de amor, equidad y justicia forman la base de la identidad de Ben & Jerry’s. Desde sus inicios, los fundadores priorizaron la misión social por encima de la mera rentabilidad.
"Free Ben & Jerry's" from Unilever for silencing Gaza activism
Ben Cohen, co-founder of Ben & Jerry's Ice Cream, launches a campaign to "Free Ben & Jerry's" from Unilever because of silencing Ben & Jerry from speaking out on the genocide in Gaza and other social justice issues. pic.twitter.com/cS7Vz5KRAb
El cofundador afirmó que si la empresa no podía transmitir esos valores internamente, él los defendería externamente, manteniendo su activismo con convicción y amor. Esta postura resalta la importancia de la coherencia ética como factor clave en la reputación corporativa y en la percepción de los consumidores.
Especialistas en responsabilidad social consideran este caso un recordatorio de que los valores fundacionales no deben ser sacrificados por conveniencias corporativas o presiones externas, ya que comprometen la credibilidad y la conexión emocional con los públicos.
El legado de Ben & Jerry’s en juego
La salida de Greenfield marca un antes y un después en la historia de la compañía. La coherencia ética, un pilar de su reputación, ahora enfrenta un desafío crucial: mantenerse o adaptarse a las decisiones de Unilever.
La presión sobre la marca muestra cómo la responsabilidad social puede convertirse en un terreno de confrontación dentro de corporativos globales, donde las decisiones financieras a veces entran en conflicto con los valores históricos.
Para los profesionales de RSE, este caso es un ejemplo de la necesidad de diseñar estructuras que protejan la independencia de la misión social de la empresa, incluso bajo propiedad corporativa, asegurando que la voz ética de la marca no se pierda.
La salida de Jerry Greenfield refleja un conflicto profundo entre la ética fundacional y la estrategia corporativa de Unilever. La historia de Ben & Jerry’s nos recuerda que la responsabilidad social no es solo un adorno corporativo, sino un compromiso que define la identidad y el legado de una marca.
Este caso plantea un debate clave: ¿cómo pueden las empresas mantener su integridad social cuando forman parte de conglomerados globales? La respuesta podría redefinir el futuro de marcas con activismo histórico y la manera en que se construye la confianza con sus consumidores.
Del 8 al 10 de octubre, la Ciudad de México será anfitriona de la Semana de Acción Climática México (CAWMX), el encuentro regional más importante para acelerar soluciones frente al cambio climático.
El evento reunirá a miles de participantes, entre ellos líderes empresariales, autoridades de gobierno, académicos, organizaciones sociales, comunidades y jóvenes activistas. El objetivo: generar alianzas y acciones concretas para transformar la región hacia un modelo más sostenible.
Los escenarios principales serán el Bosque de Chapultepec, la Casa del Lago y el Papalote Museo del Niño, con actividades paralelas en otros países de América Latina.
CAWMX está inspirada en la Climate Week de Nueva York y cuenta con el respaldo de la SEMARNAT, el Gobierno de la Ciudad de México, organismos internacionales y el sector privado con el objetivo de:
· Tejer la Red México por el clima.
· Consolidar el liderazgo regional de México en sostenibilidad.
· Movilizar inversión hacia proyectos de innovación climática.
Esta es una oportunidad única para sumar esfuerzos y construir un futuro más resiliente para México y la región.
Nos enorgullece anunciar que Comunal es un aliado del evento para impulsar la comunicación y participación de todos los sectores. Además, nuestro director, Aldo Farrugia, tendrá el honor de ser maestro de ceremonias en una de las jornadas del evento, llevando el mensaje de transformación y colaboración a los asistentes.
México por el Clima 2025 no es solo un evento, es el inicio de un movimiento para tranformar la región.
Aldo Farrugia es un mexicano comprometido con el altruismo y la RS. Fundador y Director de Comunal, una agencia que promueve el impacto social mediante consultoría, marketing con causa y conferencias. También preside la Fundación Comunal, dedicada al fortalecimiento de organizaciones sin fines de lucro.
Con una formación en Mercadotecnia y certificaciones en Estrategia Comercial y Sostenibilidad, ha colaborado con más de 50 ONGs, enfocándose en ayudar a diversos grupos vulnerables, desde personas con discapacidad hasta pacientes con cáncer.
Busca transformar el individualismo en activismo, fomentando la empatía y la participación social entre los mexicanos. En 2023, desafió sus propios límites al correr el maratón de la CDMX a ciegas para apoyar a niños con retinoblastoma, logrando recaudar más de $500,000 mxn y obteniendo un Récord Guinness.
El consumo de bebidas azucaradas en México es un problema de salud pública que afecta tanto a adultos como a menores. De acuerdo con cifras oficiales, los mexicanos ingieren en promedio 166 litros de refresco al año, lo que convierte al país en uno de los principales consumidores de estas bebidas en el mundo.
En el caso de la niñez, el panorama es aún más preocupante, pues se estima que 7 de cada 10 menores consumen refrescos diariamente, incluso en el desayuno, un hábito que no solo afecta la salud física, sino también el rendimiento escolar y el bienestar general de los infantes, pues está íntimamente relacionado con el desarrollo de padecimientos como obesidad, diabetes, enfermedades cardiovasculares, daño renal e, incluso, baja autoestima y conductas como el aislamiento social.
Frente a este escenario, resulta indispensable promover medidas que incentiven hábitos saludables, como la educación nutricional y la creación de entornos escolares que prioricen la alimentación sana y la hidratación adecuada y es por eso que Corporativo Kosmos, a través de su brazo social, la Fundación Pablo Landsmanas (FPL), puso manos a la obra para impulsar una iniciativa con el objetivo de fomentar el consumo de agua y el cuidado del planeta mediante el uso de envases reutilizables entre niñas y niños de primaria.
Corporativo Kosmos ayuda a fomentar el consumo de agua desde la infancia
Corporativo Kosmos y la Fundación Pablo Landsmanas han demostrado un interés constante en impulsar la educación, la salud y el bienestar de la infancia en México. Por ello, en esta ocasión decidieron aliarse con la institución A Favor del Niño, una organización que desde hace más de 80 años ofrece educación, salud, nutrición y oportunidades de desarrollo a niñas, niños y adolescentes en situación de vulnerabilidad.
La colaboración se enfocó en proporcionar a los menores conocimientos sobre la importancia de beber agua natural en lugar de refrescos o jugos azucarados. Además, se buscó concientizar a los estudiantes sobre la necesidad de proteger el medio ambiente al utilizar envases reutilizables y así fortalecer su salud mientras cuidan el planeta.
Con esta alianza, la FPL y A Favor del Niño lograron reforzar un mensaje crucial: el agua es esencial para el crecimiento y el desarrollo de los menores, y su consumo debe ser parte de los hábitos cotidianos desde temprana edad. De esta manera, se contribuye no sólo a prevenir la obesidad infantil, sino también a sembrar valores de responsabilidad ambiental.
¡Una iniciativa que combinó salud y sostenibilidad!
Para llevar a cabo esta iniciativa, la FPL y algunos de los colaboradores de Corporativo Kosmos que decidieron acudir como voluntarios, visitaron las instalaciones de A Favor del Niño, donde niñas y niños de nivel primaria participaron en dinámicas interactivas diseñadas para enseñarles sobre la importancia de beber agua. Una de las dinámicas más destacadas fue el juego de la “papa caliente”, que permitió a los niños compartir lo que sabían sobre los efectos negativos de las bebidas azucaradas y los beneficios de mantenerse hidratados con agua natural.
Asimismo, como parte de la iniciativa, la Fundación Pablo Landsmanas entregó termos metálicos a los estudiantes, con el objetivo de ayudar a fomentar el consumo de agua durante sus actividades escolares. Los menores recibieron un recipiente útil, que además de ser práctico, les enseñó la importancia de evitar el uso de plásticos de un solo uso. También tuvieron la oportunidad de personalizarlo con stickers, lo que hizo la experiencia aún más atractiva para ellos, motivándolos así a llevar consigo su termo todos los días.
Brenda Juárez, voluntaria y colaboradora de Corporativo Kosmos, destacó la relevancia de estas acciones:
“El día de hoy la Fundación Pablo Landsmanas ayudó a fomentar el consumo de agua entre las niñas y niños, pero también les recordó que deben evitar el consumo de jugos, refrescos y otras bebidas endulzadas y se encargó de hacerles ver que les hacen daño, además de mencionarles los beneficios que tiene tomar agua, ya que les da más energía, una hidratación más completa y es importante para su día a día”.
La actividad logró tener un doble alcance en los infantes, pues al reflexionar sobre cómo las bebidas azucaradas dañan su salud, mientras que el agua les ayuda a estar bien hidratados sin causarles daño y sobre cómo el uso de envases reutilizables reduce el uso de botellas de plástico, los menores entendieron que sus acciones pueden generar un cambio positivo tanto en su salud, como en el entorno.
Gracias a estas dinámicas, se reforzó la necesidad de incorporar el agua como la bebida principal en la vida diaria de cada niña y niño ahí presente. Así, un gesto sencillo como regalar un termo se convirtió en un símbolo del compromiso de la FPL con el bienestar integral de la niñez y con la construcción de un futuro más saludable y sustentable.
Sembrando hábitos saludables, transformando vidas
Daniela Jiménez, directora general de A Favor del Niño, subrayó el valor de esta colaboración con la fundación de la compañía líder en servicios de alimentación en México:
“Creemos que es determinante que los infantes consuman agua desde pequeños y que tengan este hábito porque al final de la historia todos los hábitos que se desarrollan desde la niñez se llevan consigo a lo largo de su vida. Al tener este tipo de actividades reforzamos el hábito en los niños, así como un mejor desarrollo físico y mental. Gracias a Fundación Pablo Landsmanas por hacer juntos esta colaboración y por demostrar a los menores la importancia del consumo de agua”.
Por su parte, la voluntaria Brenda Juárez resaltó el impacto trascendental que iniciativas como esta pueden aportar a la vida de los pequeños:
“Este tipo de iniciativas hacen la diferencia en la vida de la niñez, porque no solo les damos información importante, sino también herramientas prácticas como los termos, que los motivan a cuidar su salud y a reducir el consumo de plásticos”.
Ambas voces reflejan el impacto que pueden tener las acciones conjuntas entre fundaciones y empresas cuando se enfocan en favorecer el bienestar de la niñez mexicana, ya que este tipo de esfuerzos contribuyen a sembrar hábitos que acompañarán a los niños a lo largo de su vida.
Corporativo Kosmos: educando en nutrición y sostenibilidad desde la infancia
El impulso de iniciativas como esta demuestra que es posible transformar hábitos desde la infancia, generando impactos positivos en la salud y en el medio ambiente. Fomentar el consumo de agua en las escuelas no solo previene enfermedades como la obesidad y la diabetes, también refuerza valores de autocuidado y responsabilidad ecológica.
Corporativo Kosmos y la Fundación Pablo Landsmanas han dejado claro que el compromiso con la niñez va más allá de la asistencia inmediata. Al crear programas que combinan educación nutricional y sostenibilidad, contribuyen a formar generaciones más sanas, responsables y conscientes del entorno en el que viven. El agua, más que un recurso, se convierte así en un motor de bienestar y de futuro.
Grupo Lomas, en alianza con Kiin Energy y Energía Real, presentaron un proyecto energético en el que se invierten 230 millones de pesos orientado a impulsar la sostenibilidad hotelera y la preservación del medio ambiente en el Caribe Mexicano.
El corporativo turístico y referente de la industria hotelera de alta gama con 43 años de exitosa operación en el país, anunció oficialmente esta alianza estratégica que marca un parteaguas en la adopción de tecnologías limpias y la generación de energía solar dentro del sector turístico en México.
Este ambicioso proyecto permitirá al grupo abastecer de electricidad a 1,900 habitaciones de sus diferentes desarrollos hoteleros en la Riviera Maya y a sus oficinas corporativas en Cancún, logrando un ahorro aproximado de un 14 % de su consumo eléctrico, lo que evitará la emisión de más de 1000 toneladas de Dióxido de Carbono (CO₂) a la atmósfera al año, equivalente a dejar de consumir 2,347 barriles de petróleo o bien, 437,265 litros de gasolina.
“En Energía Real celebramos la colocación de esta inversión junto a Grupo Lomas. Gracias a nuestro modelo de cero inversión, la compañía podrá destinar su capital al corazón de su negocio mientras obtiene ahorros energéticos del 11%. Este proyecto, desarrollado bajo nuestros tres pilares -integración total, innovación disruptiva y compromiso a largo plazo- incorpora 1.5 MW de generación distribuida y un sistema de almacenamiento BESS de 15.4 MWh. Con ello, el sistema fotovoltaico generará más de 2.3 GWh de energía limpia al año, evitando la emisión de más de 1,000 toneladas de CO₂”, dijo Óscar García, Head of Growth & Customer Success de Energía Real.
“Como resultado de esta alianza, el impacto ambiental y energético del proyecto será positivo no sólo al representar un ahorro significativo en el consumo de electricidad, sino que también refuerza nuestro compromiso con la protección del medio ambiente y la transición hacia fuentes renovables de energía, en línea con los objetivos de desarrollo sostenible de la ONU”, comentó Dolores López Lira, Presidente del Consejo de Grupo Lomas al recibir la placa que acredita a la empresa como una destacada promotora en la generación y uso de energías limpias.
La CEO de Lomas Hospitality y Vicepresidente del Consejo, Samantha Frachey precisó que este esfuerzo de sostenibilidad hotelera incluye la instalación de 2,479 paneles solares y 45 baterías que generarán un total de 190,143 kilovatios hora de energía limpia al mes. “Con esta clase de proyectos, Grupo Lomas fortalece su competitividad energética y asume su responsabilidad de conservar los recursos naturales y respetar su entorno”, puntualizó.
Jeroen Hanlo, líder del proyecto por parte de Grupo Lomas, resaltó los alcances de esta transición energética que ya tiene un avance significativo en algunos de los complejos hoteleros del grupo a los que se les instalaron sistemas fotovoltaicos de última generación y baterías BESS (Battery Energy Storage Systems).
El directivo refirió que esta iniciativa se logró con el apoyo de un fideicomiso que promueve la transición hacia energías limpias por lo que el grupo turístico no tuvo que desembolsar ningún recurso y al finalizar el acuerdo, firmado por un plazo de 15 años, podrán conservar los equipos y fotoceldas instaladas en sus propiedades. En el proyecto, añadió, Kiin Energy aporta la ingeniería y experiencia técnica, mientras que Energía Real asegura la inversión y la seguridad jurídica.
Rocío Moreno, Directora Corporativa de Sostenibilidad de Grupo Lomas, enfatizó que este proyecto energético se alinea con su modelo de sostenibilidad, Evolución Responsable, presentado en junio de este año con programas que impulsan prácticas con propósito, innovación y conciencia y “es un paso firme en el compromiso de impactar positivamente al entorno natural y las comunidades donde operan nuestros hoteles”.
El nuevo centro se especializará en áreas clave como urbanismo social y ambiental, y ciencia de ciudades, y operará con herramientas tecnológicas como sensores, simuladores, imágenes satelitales y modelos computacionales que ayudarán a diagnosticar territorios, prever escenarios de crecimiento o degradación urbana, medir captura de carbono en suelos, detectar zonas verdes y diseñar propuestas de transporte para la Zona Metropolitana de Guadalajara (AMG).
“El Centro será un punto de encuentro entre academia, gobierno, sector privado y comunidades, para construir soluciones colectivas a los retos de nuestras ciudades”, explicó José Antonio Torre, director del Centro para el Futuro de las Ciudades del Tecnológico de Monterrey.
Durante la apertura, Jorge Rocha, director general del Tec Campus Guadalajara, destacó que este centro refuerza el compromiso con Jalisco y su capacidad de generar impacto real.
Por su parte, Roberto Ponce, profesor investigador del centro, subrayó que se buscará “traducir diagnósticos y simulaciones en políticas públicas y planes urbanos más eficientes”.
Esta nueva sede funcionará como un laboratorio vivo, probando soluciones que podrán replicarse en otras ciudades con la meta de ampliar el acceso equitativo a oportunidades y mejorar la calidad de vida urbana.