En un contexto donde la presión social y mediática exige eliminar el plástico de los empaques, muchas marcas buscan alternativas que parezcan más sostenibles. Sin embargo, ¿realmente los envases sin plástico son la mejor solución o podrían estar disfrazando un problema aún mayor con una capa de marketing verde?
En esta nota analizamos una experiencia de colaboración multisectorial con académicos, ingenieros y estudiantes, que reveló verdades incómodas sobre las opciones más populares. Desde bolsas difíciles de reciclar hasta el vidrio con alta huella de carbono, descubrimos que lo sostenible no siempre es lo más obvio.
Bolsas: ¿menos plástico, más problemas?
De acuerdo con un artículo de edie, aunque a simple vista las bolsas parecen una solución lógica para reducir el uso de plástico, el análisis técnico cuenta otra historia. Muchas están fabricadas con plástico 100% virgen y combinan varios tipos de materiales que dificultan su reciclaje. Su producción suele estar centralizada en Asia, lo que aumenta significativamente las emisiones por transporte.
Además, su reciclabilidad es baja: el 64% de los consumidores las desechan en la basura común, según la Universidad de York. Incluso los modelos recargables presentan retos: si no se lavan correctamente, pueden generar contaminación, y las válvulas que impiden la entrada de aire también impiden su reutilización.
El resultado: un producto que aparenta sostenibilidad pero que, en términos prácticos y de ciclo de vida, no cumple con los criterios básicos de una solución circular o de bajo impacto.
Vidrio: el gran favorito… pero no el más verde
Muchos consumidores asumen que el vidrio es el material más ecológico por ser reciclable y libre de plástico. Sin embargo, fabricar vidrio requiere altas temperaturas y una gran cantidad de energía, además de depender de combustibles fósiles.
Su peso representa un problema logístico importante. Es 12 veces más pesado que el plástico, lo que multiplica las emisiones durante su transporte y distribución. También su reciclaje implica un proceso intensivo en consumo energético.
Aunque el vidrio puede ser una opción para ciertos productos de larga vida útil o sistemas de retorno eficientes, en empaques de alta rotación su impacto ambiental no lo convierte en la mejor elección.
El rol del plástico PCR: una opción pragmática
Tras múltiples pruebas, se determinó que el uso de plástico reciclado posconsumo (PCR) es actualmente la opción más sostenible. Este material es ligero, eficiente en transporte y utiliza menos energía que el vidrio para su producción y reciclaje.
El cambio a envases de plástico PCR ha permitido reducir significativamente las emisiones de CO₂ y la cantidad de residuos plásticos enviados a vertederos. Por ejemplo, solo el año pasado se evitaron cerca de 60 toneladas de CO₂ equivalente al utilizar PCR en botellas y tapones.
Aun cuando la conversación popular parece alejarse del plástico, el uso responsable y circular de este material demuestra que los envases sin plástico no siempre son más sostenibles si no hay una infraestructura adecuada para apoyar su uso.
Según un estudio realizado por Ecoplas, actualmente se recuperan 6 veces más plásticos que hace 20 años
Estos datos son alentadores, pero queda mucho por hacer y desde aquí seguimos trabajando recuperando y tratando de concientizar sobre lo importante que es separar los residuos pic.twitter.com/SeszHL3NzD
No todo es el empaque: eficiencia en todo el ciclo de vida
Una visión verdaderamente sostenible no se limita al material del empaque, sino que evalúa todo el ciclo de vida del producto. En el caso de Bio-D, por ejemplo, se rediseñaron las pastillas para lavavajillas para que fueran más pequeñas pero igual de efectivas. Esta reducción permitió empaques más compactos y menos emisiones durante su transporte.
Este enfoque muestra que pensar en eficiencia más allá del envase es clave para reducir la huella ambiental total. A veces, un diseño más inteligente puede generar más impacto que simplemente cambiar de material.
Los envases sin plástico pueden parecer sostenibles, pero si el producto que contienen es ineficiente o sobredimensionado, se pierde gran parte del beneficio ambiental.
El camino hacia una economía verdaderamente circular
La sostenibilidad de los envases no termina en su elección: requiere inversión, regulación y transparencia. Bio-D continúa trabajando para mejorar el contenido de PCR en sus tapas, un reto que ha implicado ensayos técnicos y diálogo con proveedores.
Más allá del uso de materiales reciclados, el futuro apunta hacia sistemas de circuito cerrado y envases diseñados desde su origen para ser reutilizados o reciclados eficazmente. Para lograrlo, es necesario establecer estándares comunes y regulaciones claras sobre reciclabilidad y etiquetado.
La intervención legislativa y el esfuerzo colaborativo serán determinantes. Solo así evitaremos caer en prácticas de greenwashing donde los envases sin plástico son promovidos como panacea, sin pruebas rigurosas que respalden su impacto real.
Los envases sin plástico no son en sí mismos sinónimo de sostenibilidad. La clave está en mirar más allá del material y evaluar todo el sistema de producción, uso y reciclaje. La experiencia de quienes ya han recorrido este camino muestra que no hay soluciones mágicas, pero sí estrategias bien fundamentadas que pueden marcar una diferencia real.
Optar por lo verdaderamente sostenible exige investigación, colaboración intersectorial y la valentía de cuestionar lo popular. Porque en temas de responsabilidad social, lo importante no es lo que parece mejor, sino lo que, probado en campo, demuestra serlo.
Durante años, las marcas se enfocaron casi exclusivamente en ofrecer calidad, precio y estatus. Sin embargo, ese paradigma ha cambiado radicalmente. Hoy, las personas esperan algo más profundo: que las marcas sean agentes de cambio social y ambiental. Esta transformación está remodelando la relación entre consumidores y empresas a nivel global.
El auge de la conciencia colectiva, los movimientos sociales y la transparencia digital están impulsando este cambio. Los consumidores ya no solo evalúan productos, sino también los valores detrás de ellos. En este contexto, comprender las nuevas expectativas sociales hacia las marcas se ha vuelto imprescindible para quienes lideran empresas o buscan conectar genuinamente con su audiencia.
Del consumo al activismo: el nuevo poder del consumidor
Las decisiones de compra están impregnadas de significado. Hoy, elegir una marca puede ser una declaración política, ética o ambiental. Esto ha transformado a los consumidores en activistas que premian o castigan a las empresas según sus acciones.
Ya no basta con ofrecer un buen producto: se exige un compromiso auténtico con causas relevantes. Desde el trato justo a empleados hasta el impacto ambiental, los consumidores están más informados y empoderados que nunca.
Esta nueva dinámica ha elevado las expectativas sociales hacia las marcas, obligándolas a asumir un rol más consciente, coherente y proactivo frente a los desafíos globales.
Transparencia radical: el nuevo estándar corporativo
Internet y las redes sociales han reducido las posibilidades de ocultar prácticas poco éticas. Hoy, una decisión errónea puede desatar una crisis reputacional en cuestión de horas. Por eso, la transparencia dejó de ser opcional y se convirtió en un estándar no negociable.
Las marcas que comunican de forma honesta, incluso cuando cometen errores, suelen ser mejor valoradas. La autenticidad construye confianza, y eso es precisamente lo que los consumidores actuales buscan.
Cumplir con las expectativas sociales hacia las marcas implica ser transparente no solo en lo que se dice, sino también en lo que se hace. La coherencia entre discurso y práctica se ha vuelto esencial.
El propósito como motor de diferenciación
Las marcas que logran destacarse hoy en día no son necesariamente las más grandes, sino las más relevantes para sus comunidades. Esto se logra cuando su propósito va más allá del lucro y se enfoca en resolver problemas reales.
Tener un propósito social o ambiental claro ayuda a conectar emocionalmente con los consumidores. Más aún, impulsa la innovación y fortalece la cultura interna de la empresa.
El propósito bien integrado se convierte en una poderosa respuesta a las expectativas sociales hacia las marcas, marcando la diferencia en mercados saturados y en constante evolución.
Diversidad e inclusión como valores irrenunciables
Las nuevas generaciones exigen espacios laborales y mensajes publicitarios que representen la diversidad del mundo en el que viven. Ya no se tolera la exclusión, ni en las empresas ni en la sociedad.
Los consumidores valoran y prefieren marcas que adoptan políticas inclusivas, promueven la equidad y visibilizan diferentes voces y realidades. La inclusión se volvió un eje de diferenciación y competitividad.
Cumplir con estas expectativas sociales hacia las marcas requiere más que campañas: se necesita una transformación cultural profunda y sostenida.
Crisis climática y sostenibilidad: de opción a urgencia
El cambio climático ha puesto a las marcas bajo una nueva lupa. Ya no basta con hablar de sostenibilidad; los consumidores quieren acciones concretas, medibles y continuas.
Las empresas son cada vez más evaluadas por su huella ecológica, sus políticas de economía circular y su compromiso con una transición justa. La sostenibilidad dejó de ser un “extra” para convertirse en una obligación ética.
Atender las expectativas sociales hacia las marcas implica contribuir activamente a mitigar los efectos de la crisis climática, desde el diseño de productos hasta la logística y distribución.
Colaboración e impacto colectivo: el nuevo rol de las marcas
En el pasado, las marcas actuaban de forma aislada. Hoy, se les pide colaborar con gobiernos, sociedad civil y otras empresas para lograr un impacto colectivo. Las alianzas estratégicas son clave para abordar retos complejos.
Los consumidores valoran aquellas marcas que suman esfuerzos en vez de competir sin sentido. La colaboración es vista como una muestra de madurez y responsabilidad.
En este nuevo entorno, las expectativas sociales hacia las marcas también incluyen su capacidad para ser parte de soluciones compartidas, no solo beneficiarias del sistema.
Las marcas que desean mantenerse vigentes deben entender que la sociedad ya no tolera la neutralidad. Se espera que tomen posición, se comprometan con causas relevantes y actúen con congruencia. El riesgo de no adaptarse no solo es reputacional, sino también económico.
Entender las expectativas sociales hacia las marcas no es una moda, es una necesidad estratégica. Aquellas empresas que sepan escuchar y responder genuinamente a estas demandas no solo ganarán la confianza del público, sino también la oportunidad de construir un legado positivo y duradero.
En un nuevo intento por fortalecer su narrativa ambiental, Shein ha anunciado que la Science Based Targets initiative (SBTi) ha validado sus objetivos de cero emisiones netas para 2050. Este reconocimiento posiciona a la firma dentro del selecto grupo de empresas que alinean sus metas de reducción de emisiones con la ciencia climática, en concordancia con el Acuerdo de París.
Sin embargo, mientras Shein avanza en descarbonización, la contradicción entre su modelo de negocios y la sostenibilidad a largo plazo resulta difícil de ignorar. ¿Puede realmente una empresa basada en la producción masiva y el consumo veloz mitigar su impacto ambiental solo con compromisos técnicos? La respuesta parece exigir algo más que hojas de ruta y promesas a futuro.
Shein avanza en descarbonización: metas validadas, modelo cuestionado
Que Shein avanza en descarbonización es una realidad respaldada por la validación de la SBTi. La marca ha fijado metas de reducción de emisiones para 2030 y 2050, abarcando sus operaciones directas y toda su cadena de valor. Estas metas incluyen una reducción del 42% en emisiones de Alcance 1 y 2, y del 25% en Alcance 3, de acuerdo con eco-business.
Si bien estos compromisos son técnicamente ambiciosos, resultan insuficientes si no se confronta el modelo de negocio basado en el hiperconsumo. La producción acelerada y barata de ropa, incentivada por precios bajos y colecciones constantes, contradice el principio de sostenibilidad.
Last month, we brought the SHEIN experience to life at Tempe Marketplace and we couldn’t have asked for a better way to connect with our Arizona community. Thank you to the thousands of local fans who stopped by our SHEIN pop-up to shop summer trends. Until next time, Arizona! 🫶 pic.twitter.com/Lrar4yP7Bk
Validar objetivos climáticos sin cambiar la lógica del negocio puede generar una falsa sensación de avance. Para muchos especialistas en responsabilidad social, el desafío real de Shein no está solo en las emisiones, sino en rediseñar su papel dentro del ecosistema global de la moda.
Energías renovables y eficiencia: avances operativos necesarios
Dentro de su estrategia climática, Shein ha implementado medidas en sus operaciones directas para reducir el uso de combustibles fósiles. El aumento de energía solar, la compra de certificados renovables y la mejora de eficiencia energética son pasos significativos.
Entre 2023 y 2024, estas acciones lograron una reducción del 4.4% en las emisiones de Alcance 1 y 2. Aunque es un progreso, el impacto de estas emisiones es mínimo comparado con las derivadas del ciclo completo del producto, principalmente del Alcance 3.
Este enfoque operativo no aborda los problemas estructurales del modelo fast fashion. Cambiar las bombillas por LED o instalar paneles solares en almacenes es relevante, pero no transforma la lógica de “usar y tirar” que alimenta el negocio.
La trampa del Alcance 3: proveedores, materiales y transporte
El 96% de las emisiones de Shein provienen del Alcance 3, es decir, de su cadena de suministro. Aquí se concentran los mayores desafíos: materiales vírgenes, procesos energéticamente intensivos y logística global.
Shein avanza en descarbonización al asociarse con universidades para desarrollar fibras recicladas y promover procesos de menor impacto. También trabaja para optimizar rutas de transporte y migrar a modos más sostenibles, como el marítimo o multimodal.
Sin embargo, mientras la producción continúe creciendo para satisfacer una demanda constante, estos avances serán meramente paliativos. La sostenibilidad requiere desacoplar el crecimiento económico del consumo de recursos, algo que Shein aún no está dispuesta a hacer.
Economía circular: buenas intenciones, impacto limitado
Shein ha lanzado la plataforma “Shein Exchange” para fomentar la reventa de ropa entre particulares y reducir el desperdicio textil. También está implementando sistemas de clasificación y reciclaje de residuos industriales.
Estas iniciativas son valiosas, pero marginales frente al volumen de productos que Shein introduce al mercado cada día. La economía circular no puede ser efectiva si la entrada de nuevos productos no se reduce de forma drástica.
Promover la reutilización sin cuestionar la sobreproducción es como intentar vaciar el mar con una cuchara. El problema no es que la ropa no se recicle, sino que se produce más de la que el planeta puede absorber.
SHEIN no solo daña a las personas. Cada pedido rápido genera emisiones, microplásticos, y ropa descartable que termina en vertederos del Sur Global, como en Ghana o Chile. pic.twitter.com/4cw1rEw97I
Greenwashing o compromiso real: ¿hacia dónde se inclina la balanza?
Que Shein avanza en descarbonización es una afirmación que, aunque respaldada por datos y validaciones, debe leerse con cautela. Las iniciativas en eficiencia energética y circularidad resultan positivas, pero se enmarcan en un modelo de negocio que promueve el consumo insostenible.
La responsabilidad social corporativa no puede reducirse a métricas técnicas. Implica una transformación profunda que alinee el propósito de negocio con el bienestar común y el respeto al entorno. En ese sentido, el fast fashion sigue siendo una contradicción con la sostenibilidad.
Especialistas del sector coinciden: el verdadero reto para Shein no es cumplir sus metas de emisiones, sino rediseñar su modelo desde la raíz. Mientras eso no suceda, cualquier avance será, en el mejor de los casos, una mejora insuficiente.
Shein avanza en descarbonización, pero no puede aspirar a ser un referente de sostenibilidad mientras sostenga un modelo que incentiva la obsolescencia programada del vestuario y el hiperconsumo. La validación de la SBTi es un paso importante, pero no basta. Para quienes trabajamos en responsabilidad social, el caso de Shein representa un recordatorio de que la verdadera sostenibilidad comienza cuestionando el propósito y el impacto del negocio, no solo sus emisiones.
En el contexto actual, las decisiones sobre tener hijos están siendo influenciadas por una serie de factores que van más allá de la voluntad personal. Un estudio reciente del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) revela que hombres y mujeres enfrentan obstáculos estructurales y ambientales que dificultan alcanzar sus aspiraciones de fertilidad. Estos retos van desde crisis económicas hasta problemas globales como el cambio climático y las pandemias.
Las preocupaciones sobre el futuro, como la degradación ambiental y la inseguridad política, afectan a casi uno de cada cinco individuos encuestados, quienes deciden tener menos hijos de los deseados. Así, la caída en las tasas de natalidad a nivel mundial no solo responde a cambios sociales, sino también a temores reales que condicionan las decisiones sobre tener hijos.
Estos hallazgos nos invitan a reflexionar sobre cómo las políticas públicas y la responsabilidad social deben adaptarse para apoyar a quienes enfrentan estas barreras. Entender estas dinámicas es fundamental para diseñar soluciones que permitan cumplir con las aspiraciones reproductivas en un mundo en constante cambio.
Factores que influyen en las decisiones sobre tener hijos
El estudio del UNFPA y YouGov encuestó a 14,000 personas de 14 países que representan un tercio de la población mundial. Entre los factores principales que limitan la fertilidad están la salud, las dificultades económicas, el cambio en los deseos personales, y las preocupaciones sobre el futuro.
El miedo al cambio climático, las guerras, las pandemias y la degradación ambiental fueron mencionados por un 20% de los encuestados como motivos para postergar o limitar la procreación. Esta cifra refleja la profunda incertidumbre global y su impacto en las decisiones sobre tener hijos, un tema que cada vez toma mayor relevancia social y política.
Por otro lado, las limitaciones económicas, que incluyen la falta de empleo estable y dificultades para acceder a vivienda digna, afectan a casi el 40% de los encuestados. Esta realidad pone en evidencia que las barreras para formar una familia están estrechamente vinculadas con el contexto socioeconómico y la responsabilidad social empresarial puede ser un actor clave para generar soluciones.
La influencia del cambio climático y las pandemias
El cambio climático y las pandemias no solo afectan la salud y la seguridad de las personas, sino que también se convierten en factores decisivos para planificar una familia. El temor al futuro por la degradación ambiental y crisis sanitarias se traduce en dudas y retrasos en las decisiones sobre tener hijos.
Estos factores generan una nueva realidad en la que las aspiraciones reproductivas chocan con riesgos reales y amenazas a largo plazo. Así, la sustentabilidad ambiental y la salud pública son temas clave para entender las nuevas dinámicas demográficas y la urgencia de adaptar políticas que apoyen a las familias.
Por eso, desde la perspectiva de la responsabilidad social, es necesario integrar soluciones que mitiguen estos riesgos, para que las personas puedan tomar decisiones sobre tener hijos en condiciones de mayor seguridad y confianza.
Barreras políticas y sociales para cumplir aspiraciones de fertilidad
El estudio también señala que las barreras políticas y sociales juegan un papel importante. Las políticas públicas muchas veces no responden a las necesidades reales de las personas, especialmente en temas de salud reproductiva, acceso a servicios y apoyo económico.
Las nociones tradicionales sobre quién debería tener hijos y por qué continúan limitando la capacidad de muchas personas para alcanzar su fertilidad deseada. Esto es particularmente relevante para diseñar programas de responsabilidad social que promuevan un enfoque más inclusivo y realista sobre la reproducción.
Alinear las políticas con las realidades actuales y las decisiones sobre tener hijos es indispensable para garantizar el bienestar social y el desarrollo sostenible.
Perspectivas para el futuro y el papel de la responsabilidad social
El UNFPA planea lanzar una encuesta sobre opciones reproductivas para jóvenes con el objetivo de orientar políticas futuras. Esta iniciativa apunta a incorporar las voces de las nuevas generaciones, quienes enfrentan los retos mencionados en mayor medida.
Para el sector empresarial y las organizaciones dedicadas a la responsabilidad social, esta es una oportunidad para participar activamente en la creación de entornos que faciliten las decisiones sobre tener hijos, mediante el apoyo a programas de salud, bienestar y educación ambiental.
El compromiso con estas causas no solo responde a una necesidad social, sino que también contribuye a un desarrollo sostenible y equitativo para las próximas generaciones.
Apoyar las decisiones sobre tener hijos en un mundo complejo
Las decisiones sobre tener hijos están siendo profundamente afectadas por factores globales como el cambio climático, las pandemias y la inestabilidad económica. Estos elementos, lejos de ser individuales, son reflejo de desafíos sociales y ambientales que requieren respuestas integrales.
Desde la responsabilidad social, es crucial impulsar políticas y programas que apoyen a las personas para que puedan cumplir sus aspiraciones reproductivas en un contexto de seguridad y esperanza. Solo así será posible enfrentar de manera efectiva esta nueva realidad demográfica y social.
En medio del avance tecnológico y la creciente urgencia por frenar la crisis climática, las fábricas del mundo enfrentan un enorme desafío: producir más, pero con menor impacto ambiental. Las organizaciones que lideran esta transformación no solo adoptan energías renovables o prácticas de economía circular; rediseñan todo su modelo de operación, incorporando innovación, responsabilidad y eficiencia desde la base misma de sus procesos industriales.
Hoy más que nunca, las fábricas son un punto crítico en la lucha contra el cambio climático. Según la Agencia Internacional de Energía, el sector industrial es responsable de aproximadamente un tercio de las emisiones globales de CO₂. Por ello, las plantas que logran disminuir su huella ecológica no solo aportan al planeta, sino que también adquieren ventajas competitivas clave en costos, reputación y cumplimiento normativo.
En esta nota te presentamos algunos ejemplos de fábricas sostenibles que, según el portal Sustainability Magazine, están marcando pauta a nivel global. Cada una demuestra cómo la manufactura del siglo XXI puede ser tanto vanguardista como respetuosa con el entorno. Desde sectores como la automoción hasta los bienes de consumo, estas instalaciones redefinen lo que significa operar con conciencia ambiental en el mundo moderno.
8 ejemplos de fábricas sostenibles
1. Fábrica de Heineken en Sevilla (España)
Esta planta se ha convertido en una de las cerveceras más sostenibles del mundo. Desde 2021, funciona con energía 100 % renovable, principalmente procedente de una planta termosolar y paneles fotovoltaicos. Su sistema de producción optimiza el consumo de agua, alcanzando una eficiencia que reduce a menos de 3 litros por litro de cerveza producido. Además, implementa medidas de economía circular, como el aprovechamiento del bagazo para alimentación animal. Todo esto le ha valido el reconocimiento de la propia marca como su planta más verde del mundo.
Heineken también trabaja con proveedores locales para minimizar la huella de carbono en su cadena de valor. Sus campañas de educación ambiental en la región promueven el consumo responsable y la protección de recursos hídricos. A través del proyecto “Cierzo”, la compañía colabora en la restauración de humedales cercanos a la fábrica. Esta visión integrada demuestra que una planta puede ser rentable y regenerativa a la vez. La fábrica de Sevilla es un ejemplo inspirador de cómo el sector de bebidas puede liderar en sostenibilidad.
Hoy inauguramos en nuestra fábrica de Sevilla, junto con ENGIE España, la planta termosolar de uso industrial más grande de Europa, una innovación totalmente pionera en nuestro país. pic.twitter.com/A5w3I3ujoq
2. Centro de Fabricación Avanzada de Ørsted (Taiwán)
Este centro fue desarrollado por Ørsted, una de las mayores compañías eólicas del mundo, como parte de su estrategia para fomentar la energía renovable en Asia. La planta sirve como punto de ensamblaje de componentes para parques eólicos marinos y fue diseñada con un enfoque de energía neta cero. Cuenta con sistemas inteligentes de ventilación, techos verdes y un fuerte componente de eficiencia energética. Sus operaciones no solo son limpias, sino que también están pensadas para escalar soluciones sostenibles en toda la región.
Además, Ørsted fomenta la capacitación de talento local en energías renovables mediante programas vinculados con universidades taiwanesas. Su política de cero residuos al vertedero ha logrado reutilizar más del 95 % de los materiales utilizados. La planta se ha convertido en un modelo replicable para otros países de Asia-Pacífico interesados en transición energética. Este ejemplo refuerza la idea de que las fábricas del futuro deben ser nodos educativos, ecológicos y tecnológicos al mismo tiempo.
3. Fábrica de Interface en Troup County, Georgia (EE. UU.)
Interface, una de las compañías más influyentes en la industria de alfombras modulares, opera una planta en Georgia que es pionera en sostenibilidad industrial. Esta fábrica ha logrado una drástica reducción de su huella de carbono al emplear energías renovables y procesos de producción cerrados que reutilizan el agua y minimizan residuos. Su sistema de producción se basa en el uso de materiales reciclados, como redes de pesca recuperadas, para fabricar sus productos.
Además, la planta ha integrado un diseño biofílico que incorpora vegetación natural, luz solar y ventilación eficiente para mejorar el bienestar de los trabajadores. Interface ha implementado un modelo de “fábrica restaurativa”, cuyo objetivo es no solo reducir su impacto ambiental, sino contribuir activamente a regenerar ecosistemas. Esta visión va más allá de la neutralidad de carbono y se alinea con los principios de la economía regenerativa. Su ejemplo es hoy estudiado por otras empresas del sector textil y de diseño industrial.
4. Planta de BMW en Leipzig (Alemania)
La fábrica de BMW en Leipzig ha sido reconocida por su modelo de producción innovador y bajo en emisiones. Esta planta produce modelos eléctricos e híbridos, como el BMW i3, utilizando energía 100 % renovable proveniente de turbinas eólicas instaladas en el propio terreno. Sus procesos automatizados están optimizados para maximizar el uso eficiente de materiales, lo cual ha reducido significativamente el desperdicio en la producción de carrocerías.
Además, la planta cuenta con un sistema logístico inteligente que reduce el tráfico interno y las emisiones asociadas al transporte. En términos de arquitectura, el edificio fue diseñado para minimizar el uso de energía mediante aislamiento térmico, ventilación natural y luz solar directa. BMW también apuesta por el reciclaje de materiales compuestos, como el carbono, en un circuito cerrado dentro de la misma planta. Este enfoque demuestra que la movilidad del futuro también requiere fábricas inteligentes y responsables.
La planta insignia de Lego en Dinamarca ha hecho grandes avances para reducir su huella ecológica. Utiliza energías renovables en el 100 % de sus operaciones, gracias a inversiones en parques eólicos tanto onshore como offshore. La compañía ha reemplazado sus sistemas de iluminación por LED inteligentes y optimizado el uso de agua para procesos industriales. También ha incorporado máquinas de moldeo más eficientes que consumen menos energía y reducen el desperdicio de materiales plásticos.
En línea con su meta de fabricar productos más sostenibles, esta planta ha comenzado la transición hacia bricks elaborados con polímeros reciclables. Asimismo, impulsa programas de educación ambiental para sus empleados y las comunidades locales. A través de auditorías periódicas, Lego garantiza que sus procesos sean cada vez más responsables y transparentes. Su enfoque demuestra que la innovación en sostenibilidad puede ir de la mano con la calidad y la tradición lúdica de la marca. Esta fábrica encarna el compromiso real con el planeta desde la infancia.
As the world's first commercial-scale e-methanol plant begins operations in Denmark, shipping giant Maersk, toymaker Lego and drugmaker Novo Nordisk have signed up as buyers for the zero-emission fuel https://t.co/1E8RPk5bH0pic.twitter.com/M14Lhhvt93
6. Planta de Schneider Electric en Lexington, Kentucky (EE. UU.)
Esta fábrica ha sido designada como una de las “Smart Factories” por el Foro Económico Mundial debido a su digitalización y eficiencia. Schneider Electric implementa sistemas de monitoreo energético en tiempo real que permiten reducir consumos innecesarios y detectar fallas en segundos. Gracias a la integración de IoT y analítica avanzada, la planta ha logrado reducir en más del 30 % sus emisiones de CO₂. Además, se abastece en su mayoría de energía renovable generada localmente.
El modelo de economía circular también está presente: muchos de sus productos se ensamblan con partes reutilizadas o recicladas, y el empaque es 100 % compostable. La planta es un ejemplo de cómo la automatización puede convivir con la sostenibilidad, mejorando la productividad sin dañar el medio ambiente. La capacitación continua de su personal en habilidades verdes refuerza este enfoque. Esta fábrica es muestra de que la innovación tecnológica también puede ser una herramienta para regenerar el entorno.
7. Planta de Natura en Cajamar (Brasil)
Natura, la reconocida empresa de cosméticos brasileña, tiene una planta modelo en Cajamar que ha sido galardonada internacionalmente por su sostenibilidad. Su arquitectura bioclimática permite reducir el uso de aire acondicionado e iluminación artificial, lo cual disminuye el consumo energético. Funciona con energía proveniente de fuentes renovables y tiene un sistema interno de reutilización de agua en circuito cerrado. Además, toda su cadena de producción está certificada como carbono neutro.
La fábrica se inserta en un entorno forestal protegido, lo cual refuerza su enfoque de armonía con la biodiversidad. Natura también promueve prácticas laborales responsables, como la equidad de género y la diversidad en la contratación. A través de alianzas con comunidades amazónicas, parte de sus materias primas son obtenidas mediante comercio justo. Esta planta va más allá del compromiso ambiental y representa un modelo holístico de sostenibilidad social, cultural y económica. Es un referente en América Latina para la industria cosmética.
👀 Não perca nenhum detalhe da nossa visita às instalações da @naturabroficial em Cajamar, São Paulo!
A diretora @perpetua_acre e a gerente sênior de relações governamentais, Isabela Dias, da Natura & Co compartilharam suas perspectivas. pic.twitter.com/NPPK3aFQyy
La planta de Patagonia en Reno es una extensión de los principios éticos y ecológicos que caracterizan a esta marca de ropa outdoor. Opera con un sistema de energía solar que cubre más del 100 % de sus necesidades eléctricas, y además compensa el carbono restante a través de proyectos de reforestación. El edificio fue construido bajo criterios LEED Platinum, con materiales reciclados y diseño pasivo que regula naturalmente la temperatura interior. Su modelo de fabricación prioriza materiales reciclables y procesos sin productos tóxicos.
Además, la planta se destaca por sus programas internos de reparación de prendas para alargar la vida útil de sus productos, reduciendo así el consumo innecesario. Patagonia también impulsa campañas de activismo climático directamente desde esta instalación, convirtiéndola en un nodo de concientización ambiental. Los empleados participan en jornadas de voluntariado y toma de decisiones sobre mejoras sostenibles. Esta planta ejemplifica cómo una marca puede alinear su espacio físico con sus valores más profundos.
¿Qué caracteriza a una fábrica verdaderamente sostenible?
A diferencia de estrategias parciales o decorativas, los ejemplos de fábricas sostenibles destacados no solo adoptan tecnologías limpias, sino que transforman sus operaciones en cada nivel. Utilizan energía renovable, reducen residuos, aplican economía circular y buscan mejorar activamente su entorno inmediato mediante políticas concretas y medibles.
Estas fábricas también se distinguen por implementar sistemas de monitoreo constante. A través de herramientas digitales como sensores, gemelos digitales y plataformas de trazabilidad, miden su consumo, emisiones y eficiencia, permitiendo una mejora continua basada en datos reales. Además, muchas incorporan certificaciones reconocidas como LEED o ISO 14001, lo que respalda su compromiso ambiental ante terceros.
Otro aspecto clave es su impacto social. No se limitan a lo ambiental: también fomentan condiciones laborales dignas, respetan a las comunidades locales y promueven el desarrollo regional. En conjunto, estas acciones consolidan modelos industriales capaces de armonizar productividad, ética y sostenibilidad, lo cual las convierte en referentes globales de una nueva era manufacturera.
¿Por qué importa esta transformación?
La industria representa alrededor del 30 % de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, lo que la convierte en un sector prioritario para cualquier estrategia climática efectiva. Las fábricas sostenibles no solo reducen su propia huella, sino que también actúan como catalizadoras de cambios en cadenas de suministro, normativas gubernamentales y expectativas sociales.
Además del impacto ambiental, este tipo de transformación industrial ofrece beneficios económicos tangibles. La eficiencia energética, el reciclaje de materiales y la reducción de residuos contribuyen a disminuir costos operativos. Por otra parte, las empresas que lideran en sostenibilidad mejoran su posicionamiento en mercados globales y captan más fácilmente inversión verde.
También hay un componente reputacional ineludible. En un contexto donde consumidores e inversionistas exigen responsabilidad, las marcas que promueven fábricas sostenibles fortalecen su credibilidad y fidelidad. Así, conocer y replicar estos ejemplos de fábricas sostenibles no solo es deseable desde un punto de vista ambiental, sino indispensable desde una lógica de competitividad y resiliencia empresarial.
Hacia una industria más limpia y consciente
Los casos presentados no son simples esfuerzos aislados. Representan una nueva forma de pensar la industria, donde la innovación y la sostenibilidad son inseparables. Estas ocho plantas ejemplares —seleccionadas por Sustainability Magazine— demuestran que es posible crecer, competir y liderar sin comprometer el planeta ni sacrificar la eficiencia operativa.
Cada uno de estos ejemplos de fábricas sostenibles muestra que el cambio estructural es posible cuando se acompaña de visión a largo plazo, inversión en tecnología y voluntad política y empresarial. Más allá de los beneficios inmediatos, estas plantas sientan las bases de un sistema industrial más justo, regenerativo y adaptado a los retos del siglo XXI.
A medida que más compañías se suman a esta tendencia, el número de ejemplos de fábricas sostenibles seguirá creciendo. Esto permitirá consolidar un nuevo estándar de producción que ya no conciba el impacto ambiental como un daño colateral inevitable, sino como una variable crítica que debe ser medida, controlada y reducida de forma activa.
Atletas olímpicos de todo el mundo han condenado con firmeza la creación de los presuntos Juegos Olímpicos con dopaje permitido. Según información de The Guardian, este nuevo evento, denominado oficialmente Juegos Mejorados, permitirá y, en algunos casos, incentivará el uso de sustancias para mejorar el rendimiento físico, desatando la alarma entre comités deportivos y expertos en salud.
El rechazo ha sido tajante. Las comisiones de atletas del Comité Olímpico Internacional (COI) y de la Agencia Mundial Antidopaje (AMA) calificaron esta iniciativa como “una traición a todo lo que defendemos”. A través de un comunicado conjunto, denunciaron el evento como “irresponsable e inmoral” y advirtieron que “estas sustancias pueden tener graves consecuencias para la salud a largo plazo, incluso la muerte”.
Juegos Olímpicos con dopaje permitido: ¿avance médico o retroceso ético?
El evento, programado para mayo de 2026 en Las Vegas, ha sido impulsado por el empresario australiano Aron D’Souza, quien lo presenta como una reinvención del modelo olímpico acorde al siglo XXI. Según D’Souza, se busca “abrazar el futuro” y normalizar los avances científicos y farmacéuticos en el deporte. No obstante, este discurso ha sido ampliamente criticado por expertos.
Travis Tygart, director de la Agencia Antidopaje de EE. UU., ha sido contundente: “Esto es un espectáculo de payasos peligroso, no deporte de verdad”. Recordó que las sustancias dopantes han tenido impactos devastadores, tanto físicos como mentales, en numerosos atletas a lo largo de la historia. “Algunos han fallecido”, enfatizó.
— BiohackerDAO | Official (@bio_hacker_dao) June 10, 2025
La idea de unos Juegos Olímpicos con dopaje permitido pone en juego la esencia del deporte limpio y justo. Aunque los organizadores prometen un protocolo médico supervisado, la ausencia de controles antidopaje tradicionales y el incentivo económico de hasta un millón de dólares por romper récords convierten la competencia en un terreno éticamente inestable.
Las voces del deporte: condena al dopaje como espectáculo
Los atletas olímpicos no han dudado en expresar su repudio al evento. Asimismo, un comunicado emitido por el COI y la AMA aseveró:
Promover sustancias y métodos para mejorar el rendimiento envía un mensaje peligroso, especialmente a las generaciones actuales y futuras de atletas. Estas sustancias pueden tener graves consecuencias para la salud a largo plazo, incluso la muerte, y alentar a los atletas a consumirlas es totalmente irresponsable e inmoral”.
Esta crítica no solo se enfoca en la salud, sino también en el legado moral que deja el deporte.
James Magnussen, dos veces campeón mundial australiano, ha sido una de las primeras figuras en confirmar su participación en los Juegos Mejorados. Su decisión ha sorprendido a la comunidad deportiva, que esperaba de él una postura alineada con los valores del juego limpio. Otro nadador, Kristian Gkolomeev, llegó incluso a superar un récord mundial usando mejoras no avaladas, lo que refuerza la controversia.
The Enhanced Games: Rewriting the Rules of Sport, Science, and Human Potential https://t.co/M0FMjL9xxZ
El lema del evento, Vive Mejorado, ha sido interpretado como una provocación. La supuesta apertura hacia atletas marginados por las reglas antidopaje tradicionales puede ser vista como un disfraz de legitimidad para una práctica peligrosa. En definitiva, los Juegos Olímpicos con dopaje permitido no solo alteran la competencia, sino también el contrato ético del deporte.
Detrás del telón: dinero, política y contradicciones
El financiamiento de los Juegos Olímpicos con dopaje permitido revela un entramado de intereses económicos y políticos que va más allá del deporte. Entre los inversores se encuentran Donald Trump Jr., Omeed Malik y el magnate tecnológico Peter Thiel, figuras que han respaldado iniciativas que desafían el statu quo institucional. Lejos de ser neutrales, los Juegos están impregnados de una agenda que promueve una visión transgresora de la competencia y del cuerpo humano.
El discurso de los organizadores gira en torno a la “libertad de elección”, pero muchos críticos lo interpretan como una estrategia para enmascarar riesgos médicos bajo una narrativa de empoderamiento. Presentar el uso de sustancias como un avance científico no elimina el hecho de que su consumo sigue siendo perjudicial, sobre todo cuando se hace por presión o incentivo económico. Esto distorsiona el sentido del deporte y lo reduce a una vitrina de rendimientos antinaturales.
Además, la dimensión ideológica no puede ignorarse: los Juegos representan una reacción a las instituciones que tradicionalmente han regulado el deporte y protegido la salud de los atletas. Lo que se vende como progreso es, en realidad, una renuncia ética. Al promover el uso de sustancias como sinónimo de éxito, estos actores reafirman un modelo competitivo que privilegia la espectacularidad por encima del bienestar humano.
Special shoutout to James Magnussen for being the first to accept the challenge and question the status quo. 💪💪 pic.twitter.com/MjAv3xvyhc
¿Qué implicaciones para la salud puede tener esta propuesta?
Los organizadores de los Juegos Mejorados afirman que las sustancias serán administradas bajo estricta supervisión médica y que cada atleta tendrá un perfil de salud personalizado. Sin embargo, numerosos especialistas en medicina deportiva señalan que no existen garantías reales de seguridad cuando se trata de drogas para mejorar el rendimiento.
El riesgo no es sólo inmediato —como paros cardíacos o efectos adversos graves— sino también acumulativo: daño hepático, dependencia, trastornos hormonales y efectos mentales a largo plazo. “Ningún éxito deportivo justifica semejante gasto”, reitera el comunicado del COI, refiriéndose tanto al daño físico como al costo humano.
Además, aceptar el uso abierto de estas sustancias crea una falsa narrativa de que se puede alcanzar la “superhumanidad” sin consecuencias. Esto pone en peligro especialmente a jóvenes deportistas que podrían ver el dopaje como un atajo legítimo, normalizando un comportamiento riesgoso como parte del éxito atlético.
🇦🇺🚀 "The Missile", also known as James Magnussen, moments before one of his 50m Freestyle World Record attempts.
Los Juegos Olímpicos con dopaje permitido constituyen una peligrosa transgresión de los principios fundamentales del deporte. Su existencia envía un mensaje devastador: que el rendimiento vale más que la salud, que el espectáculo justifica el riesgo, y que la ética puede negociarse a cambio de patrocinio y visibilidad mediática. Esto es especialmente grave en un mundo donde miles de jóvenes buscan en los atletas un modelo de vida saludable y responsable.
Por otro lado, resulta irónico que figuras vinculadas al poder político y que denuncian públicamente crisis como la del fentanilo, financien a su vez eventos que trivializan el uso de sustancias. Si de verdad se quiere proteger a la juventud de las adicciones y promover la salud pública, normalizar el dopaje en una plataforma internacional no es el camino. Es hora de que el deporte vuelva a ser un espacio de integridad, esfuerzo honesto y respeto humano.
Vivimos en una encrucijada crítica de salud pública: la cantidad de microplásticos en el cuerpo humano ha alcanzado niveles que alarman tanto a expertos como a organismos internacionales. Según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), cada persona ingiere más de 50 mil partículas de plástico al año, sin contar lo que se inhala.
Por otro lado, mientras la producción global de este material supera los 400 millones de toneladas anuales, el porcentaje de reciclaje es inferior al 10 %, lo que quiere decir que una gran cantidad de residuos plásticos se degradan en microplásticos que terminan contaminando nuestros alimentos, el agua, el aire y hasta el polvo. Este prisma revela una amenaza invisible pero constante para nuestra salud.
Diversos estudios han confirmado que los microplásticos están en todo nuestro entorno y al consumirse o inhalarse, se infiltran en el organismo. Estamos ante un riesgo infravalorado, pero aún no existen regulaciones que limiten su presencia en alimentos o agua, ni se han implementado políticas sanitarias integrales frente a esta exposición masiva.
🌀 ¿Qué son los microplásticos? ⚕️ ¿Dónde se encuentran y cómo afectan nuestra salud y la del medio ambiente? ☣️ Te compartimos las ilustraciones de Emma Casadevall Sayeras en #Plástico de @revista_unam, para reflexionar sobre este tema. ➡️ https://t.co/7PoJDz7W1e 📖 pic.twitter.com/ODsPzCnwvF
Efectos de la cantidad de microplásticos en el cuerpo: lo que revela la ciencia
Se ha detectado cantidad de microplásticos en el cuerpo en órganos como pecho, hígado, pulmones, riñones, placenta, testículos, leche materna e incluso en el tejido cerebral. Un estudio publicado en Nature Medicine reveló que los cerebros presentaban concentraciones 7–30 veces mayores que un hígado o riñón, en algunos casos equivalentes a una “cuchara” de plástico en el tejido cerebral. Además, las personas diagnosticadas con demencia tenían niveles hasta diez veces más altos.
Por otra parte, estudios en animales y cultivos han vinculado su presencia con estrés oxidativo, inflamación, disfunción inmune, alteraciones metabólicas y proliferación celular anormal. Además, pueden actuar como vectores de aditivos tóxicos, como el BPA, que potencian su efecto dañino.
🚨|Microplásticos ya aparecen en placenta, leche materna y el cerebro, con consecuencias preocupantes.
No es ciencia ficción. Estudios recientes por Científicos de la Universidad Médica de Viena, en Austria, han confirmado lo que parecía impensable.
¿Qué medidas podemos adoptar para reducir la exposición a microplásticos?
Ante la contaminación plástica galopante, es urgente que adoptemos medidas personales para reducir la exposición: la cantidad de microplásticos en el cuerpo puede mitigar con hábitos diarios conscientes. Aquí algunas recomendaciones eficaces:
Beber agua filtrada en lugar de embotellada. El agua embotellada puede contener hasta 240 000 microplásticos por litro, mientras que el agua del grifo filtrada reduce esta cifra a apenas 4 000 partículas anuales por persona. Esto disminuye sustancialmente la cantidad de microplásticos en el cuerpo.
Evitar calentar alimentos en recipientes de plástico, ya que el calor libera partículas al alimento, reduciendo su migración al organismo.
Utilizar utensilios de vidrio, acero o cerámica, lo que evita la lixiviación de restos plásticos a los alimentos.
Reducir el consumo de ultraprocesados y alimentos enlatados, ya que suelen contener recubrimientos plásticos que aumentan la exposición.
Evitar bolsitas de té plásticas, ya que un solo saquito puede liberar más de 11 000 millones de partículas nano y microplásticas al agua .
Cocinar en casa, ya que los alimentos industriales pasan por más etapas de envasado e industrialización donde pueden contaminarse.
Beber con pajilla de materiales no plásticos, evitando la liberación de partículas al líquido.
Ventilar y limpiar el polvo con paños húmedos, reduciendo la ingesta de microplásticos suspendidos en el aire doméstico .
Usar ropa de fibras naturales, evitando así la liberación de microfibras sintéticas al lavar o secar ropa.
Evitar alimentos filtradores y mariscos, que concentran microplásticos al procesar grandes volúmenes de agua.
¿Es el reciclaje plástico puede ser una solución para este problema?
Aunque representa una vía para reducir residuos, el reciclaje plástico no es la panacea. En muchos casos, el reciclaje:
Fracasa en romper el ciclo lineal de producción: gran parte del plástico reciclado se degrada rápidamente y termina desintegrándose en microplásticos durante procesos mecánicos o químicos .
Genera contaminación secundaria: la trituración y lavado de plásticos liberan micro y nanoplásticos junto a subproductos químicos potencialmente tóxicos, derivados de aditivos globalcitizen.org+7es.wikipedia.org+7ipsnoticias.net+7.
Tiene limitada capacidad real: sólo se recicla menos del 10 % del total producido, lo que deja sin gestionar al grueso del plástico desechado .
Así, lejos de ser la solución definitiva, el reciclaje puede perpetuar la cantidad de microplásticos en el cuerpo, al alimentar flujos constantes de fragmentación plástica.
El rol clave de la regulación y el tratado global sobre el plástico
Es crucial que los gobiernos implementen políticas robustas para reducir la producción de plástico virgen, regular la presencia de microplásticos y fortalecer herramientas como:
Establecer normativa obligatoria sobre microplásticos en agua y alimentos, cubriendo también inhalación ambiental.
Obligar a fabricantes a reducir aditivos tóxicos y mejorar la durabilidad de productos plásticos.
Impulsar prohibiciones y tasas sobre plásticos de un solo uso, además de prohibir microperlas en cosméticos.
Promover modelos de economía circular con reciclaje de calidad y recuperación productiva.
Motivar la firma rápida del tratado mundial sobre contaminación plástica, como propone la ONU.
Sin la participación estatal, las acciones individuales serán insuficientes para revertir esta tendencia.
🌍 Ayer, en la #UNOC, se hizo un llamado histórico: 95 Estados firmaron un acuerdo para un tratado ambicioso contra la contaminación por plásticos.
🎯 Objetivo: reducir en un 50 % los plásticos en la naturaleza de aquí a 2030. pic.twitter.com/EjXQDHDJI0
— Embajada de Francia en México 🇲🇽 (@FranciaenMexico) June 11, 2025
Un problema invisible con impactos urgentes para la salud pública
Enfrentamos una crisis silenciosa: la cantidad de microplásticos en el cuerpo se ha disparado a niveles que desafían nuestro bienestar, con fragmentos encontrados incluso en el cerebro y órganos vitales, y crecientes evidencias aunque aún sin causalidad directa con enfermedades. La investigación en curso revela riesgos potenciales como inflamación, estrés oxidativo y efectos tóxicos adicionales al actuar como vectores químicos.
Es urgente actuar. Adoptar hábitos cotidianos —desde el agua que bebemos hasta lo que comemos— permite reducir la cantidad de microplásticos en el cuerpo. Pero, sobre todo, se necesita que los gobiernos asuman su responsabilidad y culminen en un tratado global que limite la producción de plástico, regule su exposición y proteja la salud pública. Sin medidas colectivas, las acciones individuales resultarán insuficientes frente a un problema tan ubicuo.
Durante décadas, la comunidad internacional ha impulsado iniciativas para lograr la paridad en la toma de decisiones políticas. Sin embargo, ONU Mujeres revela que el liderazgo político femenino no solo se ha estancado, sino que comienza a retroceder en diversas regiones del mundo, lo que genera preocupación por el cumplimiento de los compromisos asumidos en materia de igualdad de género.
Las cifras más recientes muestran una disminución en la representación de mujeres en los niveles más altos del poder ejecutivo. Hoy, solo 27 países son dirigidos por una mujer, mientras que 103 jamás han tenido a una mujer al frente del gobierno. Esta regresión representa un desafío ético, político y estructural que impacta negativamente en la gobernanza y la justicia social.
Estancamiento y retroceso del liderazgo político femenino
Según ONU Mujeres, la presencia de mujeres en altos cargos ejecutivos ha disminuido en el último año. Esta tendencia pone en evidencia una sistemática falta de representación femenina y la persistencia de barreras estructurales que impiden el acceso igualitario al poder político.
A nivel ministerial, las cifras también son preocupantes. La proporción de mujeres en los gabinetes gubernamentales ha caído del 23.3 % al 22.9 %, con solo nueve países alcanzando la paridad. Este descenso refleja un compromiso frágil e incluso inexistente por parte de algunos gobiernos para promover el liderazgo político femenino.
Además, se ha incrementado el número de países sin una sola mujer en sus gabinetes, lo cual representa un retroceso alarmante. Esto indica que muchos estados siguen sin adoptar políticas claras para incluir mujeres en los espacios más relevantes de decisión pública y política.
La distribución de carteras ministeriales continúa reproduciendo sesgos de género. Las mujeres suelen ser asignadas a ministerios tradicionalmente relacionados con el cuidado, como Mujer e Igualdad, Familia o Inclusión Social. En contraste, los hombres siguen dominando áreas de alto poder como Defensa, Finanzas y Relaciones Exteriores.
Según el informe, el 87 % de las ministras actuales ocupan cargos vinculados a la igualdad o a políticas sociales, lo que limita su incidencia en ámbitos estratégicos para el desarrollo nacional e internacional. Esta división simbólica del poder reproduce estereotipos que obstaculizan el fortalecimiento del liderazgo político femenino.
A esto se suma la reducción en el número de ministerios dedicados a temas de igualdad, que ha pasado de 80 en 2020 a solo 74 en la actualidad. Esta disminución refleja una desinversión institucional en políticas de género en momentos donde serían más necesarias que nunca.
Violencia política y desincentivo a la participación
La violencia política hacia las mujeres, tanto en espacios físicos como digitales, es uno de los factores más disuasivos para su ingreso y permanencia en la política. ONU Mujeres denuncia que muchas mujeres optan por abandonar o ni siquiera intentar una carrera política debido al acoso y las agresiones constantes.
Este fenómeno agrava la exclusión y erosiona los avances en igualdad, pues limita las posibilidades de alcanzar una representación equitativa. A medida que aumenta la violencia de género en el ámbito político, disminuye la motivación de las nuevas generaciones de mujeres para involucrarse en espacios de poder.
La falta de políticas efectivas para prevenir y sancionar esta violencia refleja una tolerancia institucional preocupante. La ONU propone establecer normativas claras y mecanismos de protección para garantizar que las mujeres puedan ejercer el liderazgo político femenino sin temor ni obstáculos.
Urgencia de compromisos concretos y políticas públicas
ONU Mujeres advierte que la tendencia actual representa una amenaza directa a los objetivos de desarrollo sostenible y a los acuerdos establecidos en la Declaración de Pekín. El liderazgo político femenino no puede ser una aspiración simbólica: debe traducirse en acciones efectivas y estructuras inclusivas.
El uso de cuotas de género, los nombramientos directos y la reforma de los sistemas políticos son algunas de las medidas urgentes que propone el organismo para revertir el declive. Estas acciones deben acompañarse de campañas culturales que combatan los prejuicios que impiden el avance de las mujeres en política.
Además, es fundamental que los gobiernos asignen presupuestos adecuados a los ministerios de igualdad y promuevan el acceso de mujeres a carteras de alto perfil. Solo así podrá garantizarse una gobernanza verdaderamente representativa, justa y democrática.
El futuro de la igualdad política está en juego
El descenso en el liderazgo político femenino es un llamado de alerta para la comunidad internacional y, en particular, para los gobiernos que han asumido compromisos en pro de la igualdad de género. No se trata solo de una cuestión numérica, sino del impacto estructural que esta exclusión tiene sobre la calidad democrática y la justicia social.
Si no se revierten estas tendencias, se corre el riesgo de consolidar una política que margina a la mitad de la población. Para que la igualdad sea real, se requiere voluntad política, cambios normativos y una defensa activa del derecho de las mujeres a liderar. La representación no es un lujo: es una necesidad urgente.
Durante 2024, más de cinco millones de personas se beneficiaron directamente de las iniciativas sociales de Fundación Coppel, una cifra que refleja con claridad el impacto de Coppel en México. Ese compromiso por mejorar la vida de las personas y cuidar el entorno se traduce hoy en la renovación de la identidad visual del grupo. La emblemática llave de Coppel evoluciona: ya no solo representa acceso al crédito, sino también una herramienta de transformación social, inclusión financiera, movilidad sostenible y protección ambiental.
Este rediseño, respaldado por una inversión de más de 80 mil millones de pesos a cinco años, va mucho más allá del aspecto estético. Forma parte de una estrategia integral que busca consolidar un ecosistema físico y digital más equitativo, accesible y responsable. Entre sus prioridades se encuentran la bancarización de millones de personas, la creación de empleos formales, la capacitación con herramientas de inteligencia artificial y la transición hacia energías limpias.
Todo esto sin perder su esencia: estar cerca de las personas, acompañarlas y abrir oportunidades para que cada quien escriba su propia historia.
Un rediseño con visión global y propósito local
La nueva identidad fue desarrollada por un equipo internacional de alto nivel: la agencia global Wolff Olins, la firma creativa latinoamericana The Juju y la mexicana Brands&People, especialista en marcas con propósito. El resultado es una estética moderna, cercana y adaptable, que fortalece la conexión emocional con sus clientes sin perder la esencia de la marca.
Grupo Coppel anunció una inversión de más de 80 mil millones de pesos para los próximos cinco años, que se distribuirán así:
50% para expansión de tiendas y centros de distribución.
40% para transformación digital y servicios financieros.
10% para logística sustentable y eficiencia operativa.
A esta inversión se suman 12, 400 millones de pesos adicionales anunciados a inicios de 2025 para acelerar los procesos de digitalización e inclusión financiera, reforzando el impacto de Coppel en México mediante infraestructura moderna y conectividad.
Expansión omnicanal y apuesta por la innovación
Durante 2025, Coppel abrirá 100 nuevas tiendas y lanzará unidades especializadas en motos, moda, deportes, ópticas y hogar. También fortalecerá su red logística mediante nuevos centros de distribución, garantizando una cobertura más amplia y eficiente.
En el ámbito digital, Coppel busca que el e-commerce represente el 20% de sus ventas totales. Para lograrlo, modernizará más de 4,500 kioscos digitales e implementará una plataforma renovada con más de 200 funciones nuevas, como Pick-up Store, devoluciones en línea, mesa de regalos, guía de tallas y reseñas de productos.
Este enfoque integral demuestra cómo la compañía evoluciona sin perder el rumbo, combinando cercanía y tecnología para seguir generando valor y ampliando el impacto de Coppel en México a través de todos sus canales.
Inclusión financiera y generación de empleos con visión de futuro
Como parte de este proceso de transformación, BanCoppel fortalecerá su infraestructura tecnológica para ofrecer a más de 12 millones de clientes una experiencia digital más segura, sencilla y eficiente. Con estas acciones, Grupo Coppel proyecta bancarizar a más de 3 millones de personas en los próximos cinco años, contribuyendo de forma directa a cerrar las brechas de exclusión financiera en el país.
Además, Coppel planea generar 6,800 nuevos empleos formales durante 2025, consolidándose como uno de los 10 principales empleadores del país. Esta apuesta por el talento se ve fortalecida por una renovada plataforma de gestión del colaborador que busca mejorar la experiencia laboral y el desarrollo profesional.
Por otro lado, la Universidad Corporativa Coppel integrará inteligencia artificial generativa en sus programas de capacitación, con el fin de ofrecer procesos de aprendizaje más personalizados, dinámicos y adaptados a las necesidades de cada colaborador. Todo esto dentro de un entorno que promueve la diversidad, la inclusión y el respeto a todas las perspectivas.
Compromiso con el bienestar social y el medio ambiente
A través de Fundación Coppel, y en alianza con más de 230 organizaciones, la empresa seguirá impulsando la movilidad social en cuatro líneas estratégicas: Educación y Liderazgo, Desarrollo Económico y Social, Cultura y Espacios Públicos, y Atención a Desastres. Durante 2024, las acciones sociales beneficiaron directamente a más de 5 millones de personas, reafirmando el impacto de Coppel en México en materia de desarrollo comunitario.
En el ámbito ambiental, Grupo Coppel ha colocado el cuidado del planeta como eje central de su visión a largo plazo. Entre sus metas destacan operar con al menos 30% de energía limpia para 2030, instalar paneles solares en 890 inmuebles para 2025, incorporar una flota de 800 vehículos sustentables y mejorar continuamente sus procesos para reducir su huella ambiental.
Un compromiso auténtico con el bienestar y el futuro de México
La renovación de Grupo Coppel no es solo un cambio visual, sino una reafirmación de su compromiso con un México más justo, inclusivo y sostenible. Al fortalecer la inclusión financiera, generar empleos dignos, impulsar la educación y cuidar el medio ambiente, Coppel demuestra que la responsabilidad social es el corazón de su estrategia de crecimiento.
Su impacto en México va más allá de los negocios: es una apuesta firme por transformar vidas y comunidades, empoderando a las personas para que construyan un futuro lleno de oportunidades reales. Este modelo de negocio responsable se convierte en un ejemplo inspirador para otras empresas que buscan no solo crecer, sino hacerlo con propósito y conciencia social.
En un contexto de inflación persistente y bajo poder adquisitivo, cada vez más mexicanas están utilizando una alternativa poco explorada para generar ingresos: vender ropa usada en plataformas digitales. Lo que antes era una práctica ocasional hoy comienza a formar parte de una estrategia personal para mejorar las finanzas del hogar.
De acuerdo con el resale report 2025 de ThredUp, el mercado global de ropa de segunda mano crecerá 2.7 veces más rápido que el de moda tradicional. En México, ese crecimiento se traduce en plataformas como GoTrendier, donde más de 8 millones de usuarias han reutilizado más de 6.6 millones de prendas, generando ingresos sin necesidad de inversión inicial ni endeudamiento.
Para muchas usuarias, esto representa una fuente de liquidez inmediata. En promedio, pueden generar entre $2,000 y $6,000 pesos mensuales, simplemente vendiendo ropa en buen estado desde su celular.
“El modelo de segunda mano está dejando de ser solo una opción de consumo y está funcionando como un ingreso adicional real y constante para miles de mexicanas. Muchas de ellas han logrado cubrir estudios, iniciar emprendimientos o crear un fondo de ahorro”, afirma Aloma García, Country Manager de GoTrendier en México.
Los datos lo respaldan: tan solo en 2024, las mexicanas generaron más de $377 millones de pesos vendiendo ropa a través de esta app. Y cada 15 segundos se concreta una venta. No se trata de moda, sino de microeconomía en acción.
Además del impacto financiero, esta práctica se alinea con el creciente interés por el consumo consciente. Según el Consumer Pulse de Bain & Company, el 90% de los consumidores en Latinoamérica valoran la sostenibilidad, aunque no siempre están dispuestos a pagar más por ella. El modelo second hand ofrece una solución intermedia: es accesible, rentable y reduce el desperdicio.
Expertos en economía doméstica coinciden en que generar ingresos sin endeudarse será clave para los hogares en 2025. Y en ese escenario, el comercio digital de segunda mano se perfila como una herramienta viable, especialmente entre mujeres jóvenes.
Mientras las grandes cifras hablan de crecimiento macroeconómico, el dato revelador está en lo cotidiano: vender una prenda que ya no usas podría ayudarte a construir un colchón financiero, sin salir de casa.
Smirnoff, el vodka número uno del mundo y una de las marcas más icónicas de Diageo, presenta tres botellas con diseño edición limitada Pride 2025 como una celebración del orgullo, la diversidad y la autoexpresión. Esta nueva edición de Smirnoff No. 21 cuenta con ilustraciones del artista mexicano Óscar Torres, las cuales convierten las botellas de la marca en un homenaje visual a la comunidad LGBTIǪ+.
Desde hace años, la marca ha buscado acompañar a la comunidad LGBTIǪ+ en cada paso, y hoy, transforman sus botellas de Smirnoff 21, 1L en símbolos de identidad, historia y creatividad. Por medio de sus ilustraciones y el espacio en blanco dentro de “Juntos somos______” al reverso, invitando al público a expresarse con orgullo, a compartir su identidad y a crear un vínculo más fuerte entre la comunidad y la sociedad construido desde el respeto, la celebración y la alegría de ser quienes somos.
Esta colaboración forma parte de la iniciativa “Juntos Somos Orgullo”, con la que Smirnoff reafirma su compromiso por construir un mundo más libre, inclusivo y auténtico, conectando con la comunidad LGBTIǪ+ al invitarlos a completar la frase “Juntos somos ” con palabras que los representen, como “Juntos somos orgullo”, “Juntos somos comunidad” y “Juntos Somos LGBTIǪ+”, la marca busca resignificar y apropiarse de formas tradicionales de hablar sobre la diversidad, transformándolas en expresiones de empoderamiento y unión.
Seis universos. ¿Con cuál te conectas?
Las ilustraciones de Óscar Torres dan vida a seis personajes únicos, de cocteles inspirados por figuras reales de la comunidad LGBTIǪ+ en México, como una forma distinta de ser, vivir y brillar:
Fuego Místico de Mega Drag – Glam, glitter y presencia. La protagonista absoluta.
Ariel Bi-Modérrimo – Memes, rebeldía y discurso. El que siempre rompe la norma.
Dalia Brillante de Muyers – Elegancia, poder y liderazgo. Ǫuien inspira a través de su fuerza.
Estrella La Más Dulce – Historias, risa y cariño. La amistad siempre presente.
Lexi Serviste Picosito – Autenticidad sin filtros. Intensx, segurx, sin miedo al qué dirán.
Amoroso ReinOso – Raver, cute y hot. El alma de cada fiesta.
Una colección, mil formas de ser
Con esta edición especial y la campaña “Juntos Somos Orgullo”, Smirnoff celebra la diversidad sin etiquetas y consolida su compromiso con una cultura más libre, expresiva e incluyente, al lado de quienes desafían lo establecido y celebran la autoexpresión.
En un contexto marcado por tensiones diplomáticas entre México y Estados Unidos, derivadas de redadas migratorias y declaraciones de funcionarios norteamericanos, la Presidenta Claudia Sheinbaum optó por enviar un mensaje de estabilidad, rumbo y confianza desde su conferencia matutina. Lo hizo acompañada de dos voces del sector privado: Oriol Bonaclocha, CEO de Heineken México, y Héctor Ibarzábal, representante de la Asociación Mexicana de Parques Industriales Privados (AMPIP).
“Siguen las inversiones en México, sigue la confianza. No es por nada, pero hoy el peso está abajo de 19: 18.98”, dijo la mandataria desde el podio presidencial.
La coincidencia no fue casual: dos sectores —consumo y manufactura— alinearon su mensaje en el mismo espacio, el mismo día, con una narrativa común de inversión con impacto, desarrollo regional y responsabilidad social.
Heineken México: inversión con raíces verdes
El CEO de Heineken México anunció una inversión de 2,750 millones de dólares hasta 2028, destinada a fortalecer la operación en el país, incluida la construcción de una nueva planta cervecera en Kanasín, Yucatán. El proyecto generará más de 3,000 empleos (entre directos, indirectos y temporales) y permitirá abastecer de forma más eficiente y sustentable a la región.
“Esta es una apuesta por México. Esta inversión tiene una visión enfocada en crecimiento, innovación, sustentabilidad y experiencias memorables”, destacó Bonaclocha.
Además de su relevancia económica, la planta representa un hito en términos sociales: será la primera instalación del sector cervecero en realizar una consulta indígena previa a su desarrollo. También se implementó un proceso de vinculación con proveedores locales, alineado al impulso de economías regionales y cadenas de valor con sentido social.
Eficiencia hídrica: una prioridad estructural
En un país con desafíos de escasez y desigualdad hídrica, la ubicación en el sureste es estratégica. Bonaclocha subrayó que no se cerrarán plantas actuales (como la de Meoqui en Chihuahua), pero que la nueva instalación contribuirá a operar con estándares ambientales aún más exigentes.
“Meoqui opera con 1.7 litros de agua por litro de cerveza, muy por debajo del estándar mundial de 3.4. Es la más eficiente del circuito y queremos replicar ese modelo”.
Parques industriales: infraestructura con responsabilidad
Por su parte, Héctor Ibarzábal, CEO de Fibra Prologis y consejero de AMPIP, destacó los avances del programa de desarrollo de parques industriales. De los 100 parques previstos en el sexenio, ya se han lanzado 13, y se proyecta superar los 116.
Actualmente, la AMPIP agrupa a 477 parques en 28 estados, con más de 4 mil inquilinos industriales y representa el 95% de la actividad formal del sector. La inversión esperada en infraestructura “horizontal” (tierra e instalaciones) supera los 5 mil millones de dólares.
“Tenemos más clientes que nunca. Y estamos avanzando porque tenemos, por primera vez, un diálogo estructurado y constante con el gobierno federal sobre infraestructura, electricidad, agua y seguridad”, afirmó Ibarzábal.
El ejecutivo también destacó el enfoque social de los desarrollos:
“Queremos ser el mejor vecino. Por eso trabajamos con gobiernos locales para capacitar talento de la comunidad y generar empleo formal donde se instalan los parques”.
El mensaje político detrás del empresariado
El respaldo público de ambas entidades privadas sirvió como una afirmación del gobierno federal en momentos de confrontación internacional. Sin mencionar directamente la polémica, la Presidenta Sheinbaum dejó claro su enfoque:
“Tenemos que buscar siempre la mejor relación con Estados Unidos. Eso no quiere decir subordinación, sino una relación como iguales”.
Marcelo Ebrard, secretario de Economía, complementó:
“Hay buena comunicación. El hecho de que estas inversiones se anuncien aquí muestra respeto para México y para nuestra Presidenta”.
Apunte al calce: Heineken como caso emblemático
De acuerdo con su comunicado oficial, la inversión anunciada está alineada con la estrategia global “Brindar un Mundo Mejor”, basada en tres pilares:
Ambiental: eficiencia en agua y energía.
Social: diálogo con comunidades, consulta indígena y empleo local.
Consumo Inteligente: campañas como “Cuando manejes, nunca tomes”, apoyadas en plataformas como la Fórmula 1 y la Liga MX.
A 135 años de historia en México, Heineken no solo reafirma su arraigo, sino que eleva el estándar de lo que implica invertir con impacto.
“Confiamos en México, en su gente y en todo lo que podemos construir juntos”, concluyó Bonaclocha.
La relación entre propiedad intelectual y tecnologías emergentes ha vuelto a colocarse en el centro del debate. Esta vez, Disney y Universal demandan a Midjourney, una empresa líder en generación de imágenes mediante inteligencia artificial, por presunto uso no autorizado de sus personajes en procesos de entrenamiento y creación visual.
De acuerdo con CNN, la demanda fue presentada en una corte federal de California y representa el primer gran litigio entre estudios de Hollywood y una compañía de IA. Más allá del aspecto legal, el caso plantea interrogantes relevantes sobre la convivencia entre innovación tecnológica, derechos de autor y responsabilidad corporativa.
Demanda a Midjourney
Según la denuncia, Midjourney habría utilizado imágenes protegidas por derechos de autor para entrenar su modelo, lo que permitiría a cualquier usuario generar réplicas de personajes como Ariel, Shrek, Bart Simpson o Wall-E. Las compañías señalan que estas prácticas infringen su propiedad intelectual al no contar con su consentimiento previo.
Midjourney es una de las plataformas de generación visual más utilizadas a nivel mundial. Permite crear imágenes hiperrealistas a partir de texto, lo que ha despertado tanto entusiasmo como preocupación en sectores creativos. En este contexto, Disney y Universal demandan a Midjourney con el objetivo de sentar un precedente sobre el uso legítimo de contenidos protegidos.
Aunque la empresa no ha emitido comentarios sobre esta nueva demanda, en casos anteriores ha argumentado que las imágenes generadas por IA son el resultado de fragmentos mínimos de datos, similares al proceso creativo de un artista que ha sido influenciado por múltiples fuentes a lo largo del tiempo.
Responsabilidad corporativa frente a la IA
El avance de la inteligencia artificial plantea nuevos desafíos para el ejercicio de la responsabilidad social empresarial. Desde esta perspectiva, el caso en que demandan a Midjourney también invita a reflexionar sobre cómo deben actuar las empresas tecnológicas al manejar contenidos de terceros.
Tanto los estudios como los desarrolladores de IA tienen intereses legítimos: unos buscan proteger sus activos creativos, y otros defienden el potencial innovador de sus tecnologías. Sin embargo, la clave está en encontrar mecanismos transparentes, éticos y acordados que permitan avanzar sin vulnerar derechos.
El dilema ético en torno a la IA no radica únicamente en lo que es legal o ilegal, sino en lo que resulta justo para todas las partes involucradas. Por eso, integrar principios de autorregulación, trazabilidad y diálogo entre sectores puede ser un camino viable para una innovación sostenible.
La legislación: ¿va al mismo ritmo que la innovación?
El hecho de que grandes estudios demandan a Midjourney pone en evidencia un desfase entre el avance tecnológico y la legislación vigente. Aunque ya existen marcos legales para proteger la propiedad intelectual, muchos de ellos no contemplan el funcionamiento específico de herramientas basadas en IA generativa.
Los estudios solicitan compensaciones económicas y una orden que impida futuras infracciones. Esto podría motivar a otras plataformas a revisar sus políticas y procedimientos de entrenamiento para mitigar riesgos legales. También podría acelerar el diseño de normativas específicas para IA.
A nivel global, los organismos reguladores están comenzando a estudiar estos temas con mayor detenimiento. Para las empresas, anticiparse a posibles conflictos a través de prácticas responsables no solo protege su reputación, sino que también puede ofrecer ventajas competitivas a largo plazo.
¿Cómo responden otras empresas de IA?
No todas las plataformas de generación visual actúan de la misma manera. Algunas ya han implementado filtros para evitar el uso de ciertos personajes o estilos reconocibles. En la demanda se menciona que Midjourney cuenta con restricciones para ciertos contenidos (como violencia o desnudez), lo que demostraría que es técnicamente posible aplicar limitaciones similares para obras protegidas.
La cuestión de fondo es si el entrenamiento de modelos puede realizarse exclusivamente con materiales de libre acceso o con licencias adquiridas. Algunas voces defienden que el uso amplio de imágenes es indispensable para lograr modelos eficientes; otras señalan que esto no debería ir en detrimento de los derechos de los creadores.
En este entorno, demandar a Midjourney se convierte en un caso testigo. Su resolución podría marcar una pauta no solo para el sector del entretenimiento, sino para todo el ecosistema tecnológico que utiliza IA generativa.
Un punto de reflexión para las audiencias especializadas
Este conflicto legal ofrece una oportunidad para que especialistas en responsabilidad social, innovación tecnológica y gobernanza corporativa analicen de manera integral cómo deben diseñarse las reglas del juego en esta nueva era. No se trata únicamente de proteger intereses económicos, sino de fomentar un ecosistema equilibrado.
Cuando empresas como Disney y Universal demandan a Midjourney, también están enviando un mensaje al mercado: es necesario discutir qué se considera un uso justo de la creatividad en la era digital. Del mismo modo, las empresas tecnológicas deben considerar cómo sus modelos pueden adaptarse sin vulnerar derechos de terceros.
Un enfoque colaborativo entre industria creativa, desarrolladores de IA y autoridades regulatorias podría generar modelos de gobernanza más efectivos, sin frenar el potencial transformador de la inteligencia artificial.
Entre protección y colaboración
El caso en que Disney y Universal demandan a Midjourney refleja una tensión natural entre innovación y regulación, una constante en la evolución tecnológica. Si bien aún no se ha dictado una sentencia, lo cierto es que el tema ya ha abierto una conversación necesaria sobre cómo equilibrar intereses legítimos en un entorno en constante cambio.
Para las empresas y profesionales enfocados en responsabilidad social, este caso representa una valiosa oportunidad para proponer soluciones que integren tecnología, legalidad y ética. La inteligencia artificial tiene el poder de transformar industrias, pero su desarrollo debe considerar también el respeto por los derechos preexistentes.
Más que tomar partido, lo relevante es construir un diálogo informado, en el que los valores de colaboración, transparencia y sostenibilidad guíen las decisiones que marcarán el futuro de la innovación.
Hoy más que nunca, la Responsabilidad Social Empresarial (RSE) debe ir más allá del discurso y tener un impacto tangible. En un contexto global donde las empresas juegan un papel clave para lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), no basta con citarlos en un reporte o discurso institucional. La pregunta es directa: ¿tu empresa realmente trabaja para cumplirlos o solo los usa como adorno?
Muchos programas de RSE presumen estar “alineados” con los ODS, pero en realidad, su vínculo es superficial. Hablar de sostenibilidad sin métricas, sin impacto medible y sin relación real con las metas globales, es caer en el greenwashing. Si queremos generar valor auténtico, necesitamos una estrategia de RSE alineada con los ODS de forma estratégica, consciente y transformadora.
¿Qué significa tener una estrategia de RSE alineada con los ODS?
Tener una estrategia de RSE alineada con los ODS implica mucho más que listar los objetivos en un informe. Significa revisar profundamente la operación, identificar los impactos reales de la empresa y establecer metas que se traduzcan en acciones concretas, medibles y alineadas con las metas de la Agenda 2030.
Por ejemplo, si una empresa promueve la igualdad de género, debe incorporar prácticas laborales inclusivas, políticas de equidad salarial, capacitación y liderazgo femenino. Solo así se alinea con el ODS 5 de manera creíble, no simbólica. Lo importante es el “cómo” y no solo el “qué”.
Este enfoque requiere una visión sistémica y de largo plazo. Las estrategias deben trascender la filantropía y vincularse con el modelo de negocio, impactando positivamente tanto en la rentabilidad como en el entorno social y ambiental.
Diagnóstico: el primer paso hacia la coherencia
Antes de definir cualquier acción, es fundamental hacer un diagnóstico integral. ¿Qué impacto tiene tu empresa en las personas y el planeta? ¿Cuáles son los ODS más relevantes para tu sector? Estas preguntas son clave para construir una estrategia de RSE alineada con los ODS que sea genuina y eficaz.
Este diagnóstico debe incluir tanto datos cuantitativos como cualitativos. Herramientas como la matriz de materialidad, análisis de riesgos y consulta a grupos de interés permiten tener una visión clara y estructurada de la situación actual.
Un diagnóstico honesto también permite identificar brechas: aquello que se comunica pero no se practica, y las oportunidades de mejora. Este paso evita caer en contradicciones y fortalece la credibilidad de la empresa ante sus públicos.
De la estrategia al plan de acción
Una vez definido el enfoque, el siguiente paso es operacionalizar la estrategia. Esto se traduce en planes de acción con metas SMART (específicas, medibles, alcanzables, relevantes y con tiempo definido), indicadores de impacto y responsables asignados.
Por ejemplo, si la empresa quiere contribuir al ODS 13 (Acción por el Clima), deberá reducir sus emisiones de CO₂, implementar tecnologías limpias y medir avances regularmente. Cada acción debe tener indicadores asociados para hacer seguimiento real del impacto.
Una estrategia de RSE alineada con los ODS requiere planificación, recursos y compromiso transversal en la organización. No es tarea exclusiva del área de RSE; involucra a todas las áreas: compras, finanzas, recursos humanos, operaciones y más.
Comunicación responsable: contar lo que sí se hace (y lo que no, también)
Uno de los errores más comunes es comunicar de más y actuar de menos. La transparencia es clave. Informar sobre avances reales, retos pendientes y aprendizajes genera confianza y credibilidad, tanto en consumidores como en inversionistas y aliados estratégicos.
La rendición de cuentas es un componente central de una estrategia de RSE alineada con los ODS. Herramientas como los informes GRI, estándares SASB o las evaluaciones B Corp permiten reportar de manera estructurada y comparativa.
Además, el storytelling puede ser un gran aliado. Contar historias reales sobre cómo la empresa impacta vidas o ecosistemas, sin exagerar logros, humaniza el compromiso. La honestidad, más que la perfección, es lo que marca la diferencia.
Medición de impacto: la prueba definitiva
¿Qué tanto estás avanzando hacia los ODS? Medir es esencial para saber si las acciones realmente están generando cambios. No basta con decir que se “contribuye” al desarrollo sostenible: hay que demostrarlo con datos duros.
El uso de indicadores específicos por objetivo, metodologías como el SDG Compass o el Impact Management Project, ayudan a estructurar este proceso. La medición no solo permite rendir cuentas, también impulsa la mejora continua.
Una estrategia de RSE alineada con los ODS se fortalece con cifras que respalden el impacto y con una narrativa coherente. Así, las empresas pueden posicionarse como actores clave del desarrollo sostenible, con resultados verificables.
Innovación con propósito: el futuro de la RSE
Alinear la RSE con los ODS no debe ser visto como una carga, sino como una oportunidad para innovar. Nuevos productos, servicios y modelos de negocio pueden surgir al atender desafíos sociales y ambientales desde una lógica de creación de valor compartido.
Empresas que rediseñan empaques sostenibles, transforman cadenas de suministro para ser más justas o desarrollan soluciones tecnológicas para comunidades vulnerables, están no solo alineadas con los ODS, sino que generan ventajas competitivas.
Una estrategia de RSE alineada con los ODS no es un destino, sino un camino de evolución constante. El mundo cambia, los desafíos también, y la capacidad de adaptarse y repensar el propósito empresarial será la clave de una RSE con impacto real.
Más allá del checklist
Mencionar los ODS sin una estrategia clara es como querer navegar sin brújula. Para que la RSE tenga un impacto real y duradero, debe estar integrada al negocio, con objetivos definidos, acciones medibles y una visión transformadora.
Hoy las empresas tienen una oportunidad única de ser parte de la solución. Al construir una estrategia de RSE alineada con los ODS, no solo contribuyen a un mundo mejor, también construyen reputación, atraen talento y generan valor a largo plazo.
La creciente presencia de las redes sociales en la vida cotidiana de niños y adolescentes ha encendido alarmas a nivel global. Un reciente informe publicado por la organización KidsRights y la Universidad Erasmus de Rotterdam advierte que la salud mental de los jóvenes atraviesa una crisis profunda, estrechamente relacionada con el uso intensivo y descontrolado de estas plataformas. Uno de cada siete adolescentes, entre los 10 y los 19 años, enfrenta algún tipo de afección psicológica.
De acuerdo con un artículo de Expansión, esta situación ha sido calificada como un punto crítico que ya no puede ser ignorado. Los hallazgos del KidsRight Index 2025 apuntan a una correlación directa entre el deterioro de la salud mental de los menores y un consumo adictivo de redes sociales, que interfiere con su rutina diaria, su bienestar emocional y su desarrollo psicosocial. La urgencia de intervenir desde un enfoque de responsabilidad social es ineludible.
Problemas de salud mental en jóvenes: un fenómeno en expansión
El reporte revela que los problemas de salud mental en jóvenes han dejado de ser casos aislados para convertirse en una tendencia alarmante. El acceso temprano y constante a plataformas digitales ha transformado la adolescencia en una etapa marcada por la hiperconectividad, pero también por la vulnerabilidad emocional. En muchos casos, la búsqueda de aceptación en línea ha reemplazado el desarrollo de vínculos significativos.
La presión por mantener una imagen idealizada, la exposición al acoso cibernético y la constante comparación con otros usuarios afectan profundamente la autoestima de los adolescentes. A esto se suma la dependencia a la validación inmediata a través de “likes” y comentarios. El consumo excesivo de contenido digital puede alterar patrones de sueño, dificultar la concentración y generar ansiedad crónica.
El KidsRight Index identifica una conexión preocupante entre este uso problemático y el aumento en tentativas de suicidio, fenómeno que se ha incrementado entre adolescentes de 15 a 19 años. Este dato, respaldado por cifras de la OMS, debe llevar a los actores sociales y responsables de políticas públicas a redoblar esfuerzos preventivos desde una perspectiva de derechos y protección integral.
Más allá de la prohibición: el dilema de las restricciones
Si bien algunos países han optado por imponer restricciones drásticas al acceso de menores a redes sociales, como es el caso de Australia, el informe advierte que estas medidas pueden violar los derechos civiles de los adolescentes. Limitar su acceso a la información y a espacios digitales también puede generar exclusión, brechas educativas y rezago en habilidades tecnológicas.
Es necesario entender que no se trata de prohibir, sino de educar y acompañar. El enfoque de responsabilidad social invita a promover un uso consciente y seguro de las plataformas digitales. Esto implica desarrollar políticas de alfabetización digital que enseñen a los menores a identificar riesgos, proteger su privacidad y construir entornos virtuales saludables.
Los gobiernos, empresas tecnológicas y organizaciones civiles deben trabajar en conjunto para establecer marcos éticos que regulen el diseño de algoritmos, la moderación de contenidos y la publicidad dirigida a este grupo etario. Un modelo de corresponsabilidad permitirá garantizar los derechos de los menores sin aislarlos de la era digital.
El papel del entorno familiar y escolar
La intervención de los adultos responsables resulta clave en la prevención de los problemas de salud mental en jóvenes. El informe subraya que padres, cuidadores y docentes deben ser capacitados para identificar señales de alerta emocional y acompañar con empatía y comunicación abierta. La desconexión intergeneracional suele ser uno de los mayores obstáculos.
Además, las escuelas tienen un papel fundamental en la construcción de entornos seguros. Incluir en el currículo escolar temas relacionados con la salud mental, el uso responsable de la tecnología y el autocuidado emocional es una estrategia efectiva. El bienestar estudiantil debe ser tan prioritario como el rendimiento académico.
El acompañamiento profesional también es indispensable. Invertir en servicios psicológicos escolares y comunitarios garantiza una atención oportuna. Desde la responsabilidad social, se deben destinar recursos a programas que promuevan la resiliencia, el desarrollo socioemocional y la participación activa de los jóvenes en la transformación de sus realidades digitales.
Plataformas digitales, ¿aliadas o amenazas?
Los problemas de salud mental en jóvenes han sido alimentados por la falta de regulación y ética en el desarrollo de las plataformas digitales. Aunque ofrecen oportunidades valiosas, como el acceso a información y redes de apoyo, también presentan desafíos como la desinformación, la exposición a contenidos violentos y la explotación sexual infantil.
El informe insta a las empresas tecnológicas a asumir su responsabilidad en la protección de los derechos de la niñez. Esto implica diseñar plataformas con medidas de seguridad por defecto, mecanismos de denuncia accesibles y contenidos adaptados a las necesidades y edades de los usuarios menores.
Hacia una respuesta integral y sostenible
Los problemas de salud mental en jóvenes no pueden abordarse con soluciones simplistas ni reactivas. Se requiere una visión sistémica que articule esfuerzos de múltiples sectores: salud, educación, tecnología, políticas públicas y sociedad civil. Solo así se podrá construir un ecosistema digital más humano y protector.
El informe propone medidas como campañas de sensibilización, programas de mentoría entre pares, creación de contenidos positivos y espacios de escucha activa para adolescentes. Además, destaca la necesidad de generar evidencia científica sobre los efectos psicológicos del entorno digital, lo que permitirá diseñar intervenciones más efectivas.
La sostenibilidad del bienestar juvenil pasa por reconocer que la salud mental es un derecho, no un lujo. Cuidarla desde una perspectiva de corresponsabilidad es una tarea urgente, ética y necesaria para el presente y el futuro de nuestras sociedades.
Los problemas de salud mental en jóvenes deben dejar de ser una estadística alarmante para convertirse en una prioridad colectiva. Las redes sociales, si bien forman parte de la realidad cotidiana, requieren de una regulación ética y de una educación digital consciente. Desde la responsabilidad social, es posible contribuir a crear entornos digitales más seguros, incluyentes y saludables para la niñez y adolescencia. La oportunidad está en nuestras manos.
En un mundo cada vez más consciente de la necesidad de actuar por el bien común, muchas personas se preguntan cómo pueden contribuir si no cuentan con recursos económicos. La buena noticia es que existen acciones solidarias que puedes hacer sin dinero y que, al mismo tiempo, generan un impacto profundo en tu comunidad, en el medio ambiente y en la vida de otras personas.
Este tipo de participación no solo es valiosa, sino que también demuestra que la solidaridad no depende de la billetera, sino del compromiso, la empatía y las ganas de hacer la diferencia. Aquí te presentamos una lista con 10 acciones solidarias que puedes hacer sin dinero, ideales para integrar en tu rutina diaria y multiplicar su efecto positivo desde lo cotidiano.
10 acciones solidarias que puedes hacer sin dinero (y con mucho impacto)
1. Dona tu tiempo
El voluntariado es una de las acciones solidarias que puedes hacer sin dinero más poderosas. Existen muchas organizaciones que necesitan manos, ideas y compañía más que recursos financieros. Puedes apoyar en comedores comunitarios, casas hogar, refugios o incluso en iniciativas digitales de mentoría.
Darle tiempo a una causa no solo impacta a quienes reciben la ayuda, también transforma a quien la brinda. Estableces conexiones humanas, desarrollas habilidades y entiendes las problemáticas sociales desde dentro. Además, al compartir tu experiencia puedes inspirar a más personas a hacer lo mismo.
2. Comparte conocimientos
Todos sabemos algo que alguien más necesita aprender. Ya sea que domines un idioma, habilidades digitales, costura, cocina o herramientas administrativas, puedes organizar talleres gratuitos o sesiones en línea para capacitar a quienes buscan superarse.
Este tipo de acciones solidarias que puedes hacer sin dinero tienen un efecto multiplicador: empoderas a otros con herramientas para mejorar su calidad de vida y fomentar la autosuficiencia, que es una forma de ayuda a largo plazo.
3. Escucha activamente
Muchas veces, las personas solo necesitan ser escuchadas. Dedicar tiempo a acompañar emocionalmente a alguien que atraviesa un momento difícil puede tener un impacto tan relevante como cubrir una necesidad material.
Escuchar sin juzgar, validar emociones y ofrecer apoyo emocional sincero es una de las formas más humanas de ejercer la solidaridad. Esta acción sencilla refuerza los lazos comunitarios y promueve el bienestar mental y emocional.
4. Organiza una campaña de donación
Aunque no tengas dinero para donar, sí puedes coordinar a personas que sí pueden. Puedes usar tus redes sociales, tu trabajo o tu escuela como punto de encuentro para reunir ropa, libros, alimentos o útiles escolares.
Además de movilizar recursos, estas acciones solidarias que puedes hacer sin dinero fomentan una cultura de participación social y fortalecen redes de apoyo que trascienden una sola acción o evento.
5. Participa en jornadas ambientales
Sembrar árboles, limpiar parques o playas, o incluso promover la separación de residuos en tu colonia son actividades de gran impacto ambiental. No requieren inversión económica, solo disposición y constancia.
Este tipo de iniciativas te permiten conectar con la naturaleza, fortalecer tu sentido de comunidad y promover hábitos sostenibles entre tus vecinos. Son ideales para realizar en grupo o en familia.
6. Comparte tus redes sociales con causa
Tu cuenta en redes sociales puede ser una herramienta poderosa para el cambio. Compartir campañas, iniciativas ciudadanas, convocatorias solidarias o historias inspiradoras es una forma moderna de hacer activismo.
Estas acciones solidarias que puedes hacer sin dinero generan visibilidad y ayudan a que las causas sociales alcancen más personas, generando apoyo económico, voluntarios o simplemente mayor conciencia pública.
7. Cuida a personas mayores o dependientes
Muchas personas mayores o con discapacidad necesitan acompañamiento para realizar actividades cotidianas: ir al médico, hacer compras o simplemente conversar. Ofrecerte para ayudarles es una manera directa y hermosa de aportar.
Este tipo de cuidado comunitario genera inclusión social, evita el aislamiento y mejora la calidad de vida de quienes más lo necesitan. Además, fomenta el respeto intergeneracional y fortalece el tejido social.
8. Sé mentor o mentora
Acompañar a jóvenes en procesos educativos, laborales o emocionales puede transformar sus vidas. No necesitas ser experto, basta con estar dispuesto a compartir tu experiencia, escuchar y orientar.
Estas acciones solidarias que puedes hacer sin dinero construyen confianza, refuerzan la autoestima de los jóvenes y les permiten visualizar un futuro más claro y posible. Es una inversión de tiempo que rinde frutos humanos.
9. Repara o reutiliza objetos para donar
¿Eres bueno arreglando cosas? Desde bicicletas, juguetes, ropa o electrodomésticos, hay muchos objetos que pueden tener una segunda vida útil si alguien los repara. Luego, puedes donarlos a quien los necesite.
Este tipo de acción no solo es solidaria, también es sostenible. Reduce residuos, extiende la vida de los productos y proporciona soluciones prácticas a personas que no pueden acceder a ellos fácilmente.
10. Ayuda a personas migrantes o en situación de calle
Ofrecer información, ayudar a llenar formularios, acompañar a alguna dependencia o incluso brindar orientación sobre albergues y servicios disponibles es algo que puedes hacer sin costo alguno.
En estos contextos, la empatía y la dignidad son fundamentales. Estas acciones solidarias que puedes hacer sin dinero ofrecen más que ayuda inmediata: ofrecen humanidad, respeto y acompañamiento en momentos críticos.
¿Por qué son tan importantes las acciones solidarias sin dinero?
En un entorno donde muchas veces el impacto se mide en cifras, es importante recordar que los pequeños gestos también cuentan. Las acciones solidarias que puedes hacer sin dinero visibilizan el valor del compromiso social más allá del capital financiero. Generan vínculos, fortalecen el sentido de comunidad y promueven una cultura de corresponsabilidad.
Además, son accesibles para todas las personas, sin importar su contexto. Democratizan la participación social, abren espacios de colaboración y fomentan la construcción de una sociedad más equitativa y empática, desde lo cotidiano.
Cómo fomentar una cultura de solidaridad sin dinero
Desde la educación básica hasta espacios laborales, se puede incentivar este tipo de acciones solidarias mediante ejemplos, dinámicas colaborativas y reconocimiento simbólico. Las empresas, por ejemplo, pueden impulsar programas de voluntariado corporativo no monetario o redes de mentoría interna.
También es fundamental comunicar que todos tenemos algo que ofrecer. Cuando compartimos nuestro tiempo, experiencia o escucha activa, estamos sembrando comunidad y bienestar. Estas prácticas fortalecen los valores sociales y, a la larga, generan entornos más resilientes y cohesionados.
Las acciones solidarias que puedes hacer sin dinero no solo son posibles, son necesarias. En un mundo marcado por desigualdades y crisis, el poder de las pequeñas acciones cotidianas puede transformar realidades más de lo que imaginamos. Lo único que se necesita es disposición, empatía y la convicción de que ayudar también es una forma de resistir.
El impacto de tu tiempo, energía y atención puede ser mayor que cualquier donativo económico. Cada gesto suma, cada historia cuenta, y cada acción construye un mundo más justo. Y lo mejor: todos podemos ser parte de ese cambio.
Recientemente, Aleatica y el Centro para el Futuro de las Ciudades (CFC) del Tecnológico de Monterrey han lanzado una herramienta digital pionera: movilidadasg.com. Esta plataforma gratuita y de libre acceso está diseñada para ayudar a empresas del sector de movilidad e infraestructura vial a realizar un autodiagnóstico ASG, evaluar su desempeño en sostenibilidad y acceder a recursos que les permitan mejorar, inspirarse y avanzar en su camino hacia un futuro más responsable.
Con esta iniciativa, Aleatica reafirma su compromiso como empresa socialmente responsable, al mismo tiempo que promueve una transformación sectorial profunda. Más que una herramienta, esta plataforma representa un llamado a la acción colectiva para que las organizaciones adopten prácticas más sostenibles, alineadas con estándares ambientales, sociales y de gobernanza (ASG), en beneficio no solo de sus negocios, sino también del Planeta y las comunidades a las que sirven.
Una herramienta hecha a la medida del sector
La plataforma es el resultado de un proceso colaborativo iniciado en 2024, en el que participaron más de 35 organizaciones del sector vial, académicos, organizaciones de la sociedad civil y representantes empresariales. Durante una serie de talleres y diálogos estratégicos, se delineó una visión compartida sobre la sostenibilidad en la infraestructura vial. De ese proceso surgió la convicción de crear herramientas útiles, prácticas y especialmente elaboradas para ayudar a quienes operan en este rubro a mejorar su desempeño en materia de sostenibilidad, tal como lo ha expresado Perla Martínez, líder de Ciudades y Cambio Climático del CFC:
“Generamos conocimiento aplicado y creamos herramientas útiles que respondan a los desafíos del sector”.
Perla Martínez, líder de Ciudades y Cambio Climático del CFC.
La plataforma, en ese sentido, no es genérica ni ajena a la realidad del país: ha sido diseñada tomando como base estándares reconocidos como SASB, pero adaptados al contexto mexicano y a las operaciones de concesionarias, constructoras, transportistas, desarrolladores tecnológicos y demás actores vinculados a la movilidad.
¿Qué incluye la plataforma?
El eje principal del sitio es una herramienta que permite a las empresas realizar un autodiagnóstico ASG, la cual está compuesta por 53 indicadores clave mediante los cuales las organizaciones podrán evaluar su nivel de madurez en la adopción de criterios ASG. Ya sea que estén en una etapa básica, intermedia o avanzada, el diagnóstico ofrece un análisis claro de sus fortalezas, áreas de oportunidad y riesgos. Este primer paso es fundamental para establecer metas realistas y trazar una hoja de ruta personalizada hacia una operación más responsable.
Junto al autodiagnóstico, la plataforma ofrece dos herramientas complementarias:
Un catálogo de buenas prácticas categorizadas por fases de madurez, que ayudan a las empresas a identificar acciones concretas que pueden implementar para mejorar.
Un marco de referencia por industria, que facilita la definición de objetivos estratégicos alineados con las expectativas de sus grupos de interés.
Además, el portal recopila ejemplos de iniciativas exitosas en el sector: desde la adopción de tecnologías limpias y vehículos eléctricos, hasta programas de inclusión social, desarrollo de talento y alianzas multisectoriales. Estos casos no solo ilustran lo que es posible, sino que demuestran que avanzar en sostenibilidad es compatible con la rentabilidad y la innovación.
¿Quiénes pueden usar esta plataforma?
La herramienta está diseñada especialmente para empresas que tienen una relación directa o indirecta con la infraestructura vial y la movilidad. Esto incluye a concesionarias de autopistas, constructoras, operadoras de servicios de infraestructura, empresas de transporte de carga y pasajeros, fabricantes y comercializadores de vehículos, así como desarrolladores de soluciones tecnológicas relacionadas con el transporte.
Sin embargo, su utilidad se extiende también a proveedores, consultoras y organizaciones de la cadena de valor del sector. Para Aleatica, impulsar esta iniciativa responde a un deber como organización que no sólo busca hacer las cosas bien, sino motivar a otros a sumarse al cambio:
“No basta con ser líder. También es necesario convocar a las demás empresas y organizaciones para avanzar en esta agenda de sostenibilidad”.
Vanessa Silveyra, directora global de sostenibilidad de Aleatica.
En ese sentido, la plataforma funciona como un punto de encuentro entre empresas de distintos tamaños y niveles de madurez que comparten una visión común: transformar el modelo actual hacia uno más verde, ético y resiliente.
¿Por qué mi empresa debería utilizar esta herramienta para realizar un autodiagnóstico ASG?
Una de las principales ventajas de realizar un autodiagnóstico ASG a través de esta plataforma es que las empresas obtienen una evaluación clara y personalizada, con recomendaciones específicas para seguir avanzando. Además, pueden acceder a buenas prácticas probadas, referentes del sector y una comunidad de actores que están recorriendo el mismo camino.
Este proceso no solo fortalece la operación interna, sino que ayuda a prevenir riesgos, mejorar la reputación, atraer inversionistas conscientes y cumplir con normativas cada vez más exigentes. También permite a las empresas demostrar su compromiso con el medio ambiente, la transparencia y el desarrollo comunitario.
Por otro lado, los datos generados por los diagnósticos servirán como insumo para que la academia, el gobierno, las OSC y el propio sector privado identifiquen tendencias, necesidades y oportunidades. De este modo, la plataforma no solo beneficia a cada empresa de manera individual, sino que aporta a la generación de políticas públicas, estrategias y soluciones colectivas para un entorno más sostenible.
¡Un llamado a sumarse a la transformación!
Aleatica y el CFC del Tec de Monterrey han hecho un llamado claro a las empresas del sector para sumarse a esta iniciativa:
Si trabajas en el sector de la movilidad vial y carretera y te interesa que la empresa donde tú trabajas sea más sostenible, es decir, que además de generar valor económico cuide al planeta y mejore la vida de las personas, te invito a que realices el de autodiagnóstico que Aleatica y el Centro para el Futuro de las Ciudades ideamos”.
Perla Martínez, líder de Ciudades y Cambio Climático del CFC.
Por su parte, Vanessa Silveyra recalcó la urgencia de actuar de manera conjunta:
“Este diagnóstico tiene el objetivo de reunir a todas estas empresas en una agenda común y poder avanzar juntos a tener un estándar ambiental, social y de gobernanza que nos permita hacer negocios sostenibles y generar bienestar en el entorno a favor del Planeta y de las personas, mientras generamos sostenibilidad para el negocio a través de invertir en estos aspectos”.
Vanessa Silveyra, directora global de sostenibilidad de Aleatica.
Ingresar a movilidadasg.com es el primer paso. Allí, cada empresa encontrará una ruta práctica para evaluar su situación actual, mejorar sus capacidades y fortalecer su contribución al desarrollo sostenible. En un entorno donde los desafíos ambientales y sociales son cada vez más complejos, esta herramienta se convierte en un aliado clave para avanzar con propósito.
Una plataforma al servicio del futuro
El lanzamiento de movilidadasg.com representa una contribución significativa al desarrollo sostenible de la infraestructura en México. Aleatica y el CFC han puesto al alcance del sector más que una herramienta para realizar un autodiagnóstico ASG, sino también para mejorar su impacto y construir un camino colectivo hacia la resiliencia.
Aleatica demuestra así que el liderazgo empresarial implica también compromiso, apertura al cambio y visión de largo plazo y es por ello que, a través deL uso de esta plataforma, invita a todo el ecosistema de movilidad e infraestructura a actuar, aprender y mejorar juntos, bajo la firme convicción de que solo la voluntad de mejora y el trabajo colaborativo hará posible avanzar hacia un modelo que ponga en el centro el bienestar de las personas y del Planeta.
Los resultados de la Primera Encuesta de Percepción de la Seguridad Vial realizada por Fundación Aleatica para la Seguridad Vial, SIMO Consulting y el Instituto Universitario de Investigación de Tráfico y Seguridad Vial (INTRAS), aplicada a usuarios de movilidad a nivel nacional, develó que el 97% de la población subestima gravemente la emergencia de seguridad vial que se vive en el país.
En 2023, último año oficial del que se tiene registro, ocurrieron más de 16 mil fatalidades sin embargo, las personas encuestadas consideraron que las fatalidades no superan las 100, es decir, la problemática es 160 veces mayor a lo que la gente piensa. De estas fatalidades, más de la tercera parte (6 mil) son motociclistas. Además, la encuesta arrojó que más del 50% de las personas se consideran a sí mismas como “muy seguras”, esto refleja que aunque la ciudadanía identifica los factores de riesgo, suele atribuirlos a los demás:
● El 67% considera de alto riesgo la conducta de los motociclistas.
● El 63% culpa al mal estado de las vías.
● El 48% responsabiliza a los peatones.
Motociclistas sin licencia
Del 21% de la población que declaró conducir una motocicleta, apenas el 9% de ellos cuenta con una licencia (A1 o A2) para hacerlo, lo que revela un vacío en el control vial. La falta de licencias entre motociclistas es aún más alarmante si se considera que cada vez más personas utilizan este vehículo como medio de transporte y trabajo en las ciudades.
¿Qué tanto es tantito? Andar sin casco “porque voy a la vuelta”. “¿Qué tanto es tantito?” que en 2023, 5,927 personas perdieron la vida en siniestros donde hubo motos involucradas. Porque en la calle, las consecuencias las vivimos todos, #NoTeHagas Súmate a esta iniciativa de… pic.twitter.com/rrx3NPfyhS
El número de motocicletas en circulación aumentó de 6.8 millones en el 2022 a 7.8 millones en 2023, según cifras del INEGI. La Encuesta reveló que los mexicanos tienen claridad sobre las acciones que pueden contribuir a reducir los siniestros viales: el 85% apoya la incorporación de educación vial en las escuelas, el 80% respalda la implementación de campañas de comunicación efectivas y exámenes más estrictos para obtener licencias, mientras que el 73% está a favor del uso de cámaras y detectores de velocidad, y el 70% apoya las revisiones mecánicas obligatorias.
Sin embargo, para hacer frente a esta emergencia debemos ejercer la corresponsabilidad, esto es, se debe actuar en coordinación con todos los actores involucrados, ya que la seguridad vial es un desafío multifactorial que nos atañe a todos: gobierno, sociedad civil, empresas y a todos los usuarios de las vías.
Una campaña para dejar de mirar a otro lado
A partir del análisis de esta evidencia científica, Fundación Aleatica para la Seguridad Vial presentó la campaña de comunicación “No Te Hagas”. El lanzamiento se realizó con la presencia de autoridades, líderes motociclistas, organizaciones de la sociedad civil, iniciativa privada y víctimas de siniestros y la Fundación hizo un llamado a la corresponsabilidad para salvar vidas.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, más del 28% de las muertes por hechos de tránsito en el mundo corresponden a personas que viajaban en motocicleta. En México, el panorama es aún más preocupante: las fatalidades de este grupo vulnerable hoy representan el 36% en el país.
Los datos nos dicen también que estas cifras se pueden revertir. El uso de cascos certificados reduce el riesgo de muerte en más de 6 veces y disminuye el riesgo de lesión cerebral hasta en un 74%.1
Bosco Martí, Presidente de Fundación Aleatica señaló: “Nombramos a esta campaña ‘No Te Hagas’ porque los datos muestran que no estamos dimensionando la gravedad de esta crisis nacional. Mientras sigamos minimizando el impacto de los siniestros viales y trasladando la responsabilidad a los otros, seguiremos perdiendo vidas que pudieron haberse salvado”.
“No te Hagas” está alineada con la meta del Segundo Decenio de Acción para la Seguridad Vial de las Naciones Unidas de reducir en un 50% los fallecimientos y lesiones graves por siniestros viales para 2030. La campaña tiene una identidad visual directa y memorable. En una primera etapa estará enfocada en el Estado de México, ya que ahí se concentran más del 20% de las motocicletas del país.
Aborda directamente comportamientos de riesgo (no usar el casco, que la motocicleta sea transporte de carga, conducir una moto viendo el celular), utilizando un tono de humor que busca impactar y quedarse en la mente de las personas. Se difundirá a través de distintos formatos: plataformas digitales y redes sociales, con el apoyo de influencers para llegar a los motociclistas; asimismo tendrá presencia en el espacio público con espectaculares, parabuses y camiones, así como algunas casetas dentro en el Circuito Exterior Mexiquense.
La estrategia que gira en torno a la campaña de comunicación “No te Hagas” está diseñada y acompañada por una serie de aliados con un alto compromiso a favor de la seguridad vial, y quienes han sido pieza fundamental para la construcción de la misma, como el Instituto de Políticas para el Transporte y el Desarrollo ITDP, FIA Foundation, y la Coalición del Casco.
Fundación Aleatica hace un llamado a las autoridades, medios de comunicación, empresas y ciudadanía a sumar esfuerzos con corresponsabilidad para lograr salvar vidas. Difundir información clara y basada en evidencia sobre lo que piensan los mexicanos en torno a esta problemática permite impulsar campañas que logren impacto y contribuir al diseño de políticas públicas orientadas a resolver los desafíos de la seguridad vial. Somos parte de la solución. Somos Seguridad Vial.
Durante la Mañanera del Pueblo encabezada por la Presidenta Claudia Sheinbaum, Oriol Bonoclocha CEO de HEINEKEN México, reafirmó el compromiso de la cervecera con México con una inversión millonaria que refrenda su confianza en el país.
“Estamos aquí para reafirmar nuestro compromiso con México. Con mucho orgullo, compartimos nuestra intención de invertir $2,740 millones de dólares desde este año y hacia 2028, con una visión enfocada en crecimiento, innovación, sustentabilidad y experiencias de entretenimiento memorables”, comentó Oriol Bonaclocha, CEO de HEINEKEN México.
La inversión contempla una nueva planta cervecera, ubicada en el municipio de Kanasín en Yucatán, que generará más de 2,500 empleos directos e indirectos y que permitirá a HEINEKEN México abastecer de forma más eficiente y sustentable a la península del estado.
En temas de sustentabilidad, continuarán invirtiendo en proyectos de innovación guiados por su estrategia global “Brindar Un Mundo Mejor” enfocada en tres pilares; Ambiental, Social y de Consumo Inteligente.
Finalmente, para continuar cerca de sus consumidores seguirán apostando por generar experiencias que conecten con la pasión de las personas, como lo es su patrocinio global con la Fórmula 1, reforzando mensajes de consumo inteligente con campañas de alto alcance, como “Cuando manejes nunca tomes” de Heineken 0.0, así como su presencia en festivales como EDC, Tecate Pa’l Norte y en eventos de conexión cultural deportiva con la Liga Mx.
Con esto la compañía continúa haciendo historia desde 1890 confiando en México, en su gente y fortaleciendo su propósito de Brindar momentos de alegría para inspirar un mundo mejor.
Durante los últimos años, la preocupación por el poder desmedido de las grandes tecnológicas ha ganado terreno en la agenda regulatoria de múltiples países. México no ha sido la excepción pues, según información de El Economista, la Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece) está a punto de emitir una resolución histórica sobre el presunto monopolio digital de Google en el sector de publicidad en línea, un fallo que podría implicar una de las multas más altas jamás impuestas por el organismo.
La decisión, que se espera antes del 17 de junio, derivará de una investigación iniciada en 2020 y que avanzó a la etapa de juicio en 2023. En ella, se acusa a Google de prácticas anticompetitivas que habrían configurado un dominio ilegal del mercado. Aunque la empresa tuvo oportunidad de responder a las imputaciones, de confirmarse su culpabilidad podría enfrentar una sanción de hasta el 8% de sus ingresos anuales en el país.
La investigación que sacude el ecosistema digital
Desde hace más de cuatro años, la Cofece ha venido analizando el comportamiento del gigante tecnológico en el mercado mexicano de la publicidad digital. El expediente indica que Google habría incurrido en prácticas monopólicas al excluir o dificultar la participación de otros actores, consolidando su posición dominante mediante tecnologías propias altamente eficientes.
El organismo solicitó incluso información financiera al SAT para delimitar el tamaño económico del caso. Si bien Alphabet, la matriz de Google, no divulga cifras específicas por país, los ingresos de la región “otras Américas” —que incluye a México— ascendieron a más de 20,400 millones de dólares en 2024. Esto da una idea de la magnitud económica en juego.
El caso ha captado atención tanto por su alcance como por sus implicaciones regulatorias. Es la primera vez que un gigante tecnológico de esta dimensión enfrenta un proceso formal en México por presunto abuso de poder de mercado en el entorno digital.
Monopolio digital de Google: implicaciones más allá de México
De confirmarse que existe un monopolio digital de Google, México se sumaría a otros países que han iniciado procedimientos legales contra la empresa por razones similares. En Estados Unidos, por ejemplo, un juez dictaminó que Google mantiene un monopolio ilegal en las búsquedas en línea y la publicidad relacionada, obligando al Departamento de Justicia a exigir medidas estructurales.
Entre ellas, se plantea la posibilidad de forzar a Google a vender Google Ad Manager y su servidor de anuncios, para evitar la integración vertical que le da una ventaja injusta. Estas iniciativas buscan restaurar la competencia en un mercado crucial para la economía digital moderna.
La eventual resolución de la Cofece podría establecer un precedente en América Latina y enviar un mensaje claro a otras plataformas digitales: el dominio tecnológico no otorga carta blanca para desplazar a la competencia ni acaparar el ecosistema publicitario.
Entre política, diplomacia y tecnología
El caso ha trascendido el ámbito estrictamente económico. La relación de Google con actores políticos mexicanos también ha estado en el foco, como muestra la reciente disputa con la presidenta Claudia Sheinbaum por el cambio de nombre del “Golfo de México” en Google Maps para usuarios estadounidenses. Aunque el tema no está relacionado directamente con la Cofece, refleja las tensiones crecientes entre gobiernos y tecnológicas.
Por su parte, legisladores de Morena han exigido desde 2023 una resolución expedita, argumentando que el país necesita regular con firmeza el entorno digital para evitar abusos y proteger a consumidores y empresas. Google, en tanto, ha sostenido que “ser grande no es malo”, en palabras de Lina Ornelas, su directora de políticas públicas en México.
“A través de internet, no sólo accedemos al mundo del conocimiento; el desafío está en la generación de contenidos con enfoque de Derechos Humanos".
El marco legal mexicano contempla un recurso de amparo directo ante la resolución de la Cofece. Es decir, la batalla judicial podría extenderse si la empresa decide impugnar la decisión, lo que mantendría el caso en la agenda pública por varios meses más.
¿Qué está en juego en el ecosistema de competencia digital?
En el fondo, la decisión sobre el monopolio digital de Google plantea una cuestión más amplia: ¿cómo equilibrar innovación tecnológica con un mercado abierto y justo? La respuesta no es sencilla. Las herramientas de Google son eficientes y ampliamente adoptadas, pero su integración también dificulta la entrada de competidores más pequeños.
El entorno digital mexicano —y global— se enfrenta al reto de construir un ecosistema que fomente tanto el acceso a servicios tecnológicos de calidad como la libre competencia. La Cofece busca hacer valer este principio mediante una posible sanción ejemplar que disuada conductas similares.
Además, el resultado podría impulsar una revisión más amplia de la regulación digital en México. Se espera que el caso estimule la discusión sobre prácticas de datos, algoritmos de distribución publicitaria y relaciones comerciales entre plataformas y anunciantes.
Una decisión que marcará un antes y un después
La resolución de la Cofece sobre el monopolio digital de Google podría sentar un precedente histórico en la defensa de la competencia económica en México. Sea cual sea el desenlace, es claro que las grandes plataformas ya no operan al margen del escrutinio regulatorio.
Para los especialistas en responsabilidad social empresarial y regulación digital, este caso representa una oportunidad para repensar la gobernanza tecnológica y establecer nuevas reglas que protejan tanto la innovación como el interés público.