Nuestro país tiene ante sí la inigualable oportunidad de convertirse en líder mundial de la conservación de tiburones. Para lograrlo, resulta fundamental la intervención del gobierno federal, ya que solo a través de un decreto presidencial será posible la creación, en aguas nacionales del mar Caribe, de un santuario dedicado a los escualos, pero que también genere beneficios a otras especies y al sector Turismo de la región, así como servicios ambientales a toda la población.
Las condiciones [o requisitos] para lograrlo estén dadas: se trata de una especie vulnerable y expuesta a un gran número de amenazas; su presencia es una clara muestra de la salud de los ecosistemas marinos; genera importantes ganancias gracias a actividades recreativas como el buceo [que pueden llegar a miles de dólares por un ejemplar avistado]; su posible desaparición desencadenaría serios trastornos no sé lo para los océanos, sino también para quienes dependen de éstos para subsistir; por si fuera poco, cada vez son más las personas y asociaciones que presionan —a través de los medios y las redes sociales—, en busca de resultados, a las autoridades responsables de conservar a los tiburones y su hábitat.



Casi 17% de las empresas que alcanzaron el Distintivo ESR en el 2011 no lo refrendó este año, es decir, 96 entidades incumplieron con los estándares exigidos para conseguirlo nuevamente o ni siquiera realizaron el proceso para obtenerlo en esta edición.

