La responsabilidad social corporativa ha sido definida recientemente por la Comisión Europea como “la responsabilidad de las empresas por sus impactos en la sociedad”
Incluye aspectos sociales, económicos y medioambientales. Las empresas que deciden asumir la responsabilidad social en su gestión diaria, modifican aspectos de su gestión al tener que tener en cuenta por una parte a sus grupos de interés (clientes, personal contratado, proveedores, accionistas, administración pública, comunidad en la que operan, medios de comunicación y un largo etc.) y por otra la necesidad de medir y reducir sus impactos medioambientales.
