En un mundo que clama por acción climática urgente, el avance silencioso del gasto militar global representa una amenaza invisible, pero devastadora. Lejos de detenerse, el rearme masivo liderado por potencias mundiales como los países de la OTAN podría aumentar en casi 200 millones de toneladas anuales las emisiones de gases de efecto invernadero.
Este fenómeno nos obliga a mirar con nuevos ojos el costo ambiental de la guerra, más allá del evidente sufrimiento humano. Las inversiones en armas, lejos de aportar a la paz duradera, desvían recursos y comprometen las metas climáticas del planeta.
El costo ambiental de la guerra: una amenaza que escala
De acuerdo con The Guardian, el rearme militar se presenta como una respuesta a conflictos y tensiones geopolíticas, pero su impacto va mucho más allá del campo de batalla. La fabricación de armamento y el despliegue de fuerzas armadas generan altos niveles de emisiones, al mismo tiempo que se postergan inversiones clave en transición energética.
Tan solo la remilitarización de la OTAN podría equivaler a añadir un nuevo país del tamaño de Pakistán al presupuesto global de carbono. Esto refleja el verdadero costo ambiental de la guerra: millones de toneladas de CO₂ que no figuran en los tratados ni en las cumbres climáticas.
Las fuerzas armadas son responsables del 5.5% de las emisiones globales, una cifra que probablemente aumente con la intensificación del gasto militar. La pregunta ya no es si la guerra contamina, sino cuánto más estamos dispuestos a pagar en términos ambientales.
Seguridad a corto plazo, inseguridad climática a largo plazo
El dilema es profundo: al priorizar la seguridad inmediata, los países están debilitando su seguridad climática futura. Las emisiones derivadas del rearme se traducen en sequías, crisis alimentarias y desplazamientos forzados, muchos de ellos causantes de nuevos conflictos.
Ellie Kinney lo resume con claridad: estamos invirtiendo en seguridad militar mientras ignoramos la necesidad urgente de descarbonizar nuestras economías. El resultado es una espiral de violencia que alimenta la crisis climática y viceversa.
El costo ambiental de la guerra también es un costo moral. Al financiar arsenales en lugar de soluciones sostenibles, se desatienden comunidades vulnerables que podrían beneficiarse de políticas climáticas equitativas.
Conflictos armados y cambio climático: una relación circular
Las guerras no solo agravan el cambio climático; el cambio climático también exacerba los conflictos. En regiones como Darfur, la competencia por recursos escasos ha sido un detonante directo de la violencia, situación que se replica en otras zonas afectadas por la desertificación.
En el Ártico, el retroceso del hielo marino alimenta tensiones por el acceso a nuevos recursos, muchos de ellos fósiles, lo que perpetúa el círculo vicioso entre militarización y calentamiento global. Esto es parte del costo ambiental de la guerra que aún no se reconoce plenamente.
Además, los presupuestos militares actuales no incluyen una contabilidad clara de sus emisiones. Con el secretismo que rodea estas actividades, el verdadero impacto ambiental de las operaciones armadas sigue siendo una caja negra para la sociedad civil y los organismos internacionales.
El gasto militar como desvío de recursos climáticos
Cada dólar destinado a nuevas armas es un dólar que no se invierte en acción climática. Países como el Reino Unido, Francia y Bélgica han reducido sus presupuestos de ayuda exterior y sostenibilidad para poder aumentar el gasto en defensa. Esto representa una pérdida doble: ambiental y humanitaria.
La militarización masiva no solo bloquea fondos, también debilita la confianza internacional. Durante la COP29, varios países del sur global denunciaron la hipocresía de las potencias que aumentan sus arsenales mientras ofrecen compromisos climáticos insignificantes.
Este patrón revela cómo el costo ambiental de la guerra no solo se mide en CO₂, sino también en oportunidades perdidas para la cooperación global y el desarrollo sostenible.
Más allá de la OTAN: un problema mundial
Aunque los estudios se han centrado en la OTAN por su mayor transparencia, el fenómeno es global. En 2023, 108 países aumentaron su grado de militarización, y 92 estuvieron involucrados en conflictos armados. La tendencia es clara: más guerra, más emisiones.
En América Latina, Asia y África, las cifras del costo ambiental de la guerra son aún más difíciles de rastrear. Esto plantea un enorme reto para los Objetivos de Desarrollo Sostenible, especialmente el ODS 13, que exige acciones urgentes contra el cambio climático.
Mientras el gasto militar sigue creciendo sin una contabilidad verde adecuada, el planeta paga la factura. Necesitamos una nueva narrativa que enfrente la militarización como una amenaza climática en sí misma.
El costo ambiental de la guerra es un llamado a la conciencia para quienes trabajamos en responsabilidad social. No podemos permitir que la seguridad militar desplace a la seguridad climática como prioridad de Estado.
Las emisiones derivadas del rearme global ya son una carga inasumible para el planeta. Y lo peor es que esa inversión, lejos de generar paz, alimenta la inestabilidad que luego justificará nuevos conflictos.
Es hora de repensar nuestras prioridades colectivas. Solo una visión integrada, que reconozca la paz como una condición para la sostenibilidad, podrá romper el ciclo destructivo de guerra y cambio climático.
El burnout o agotamiento laboral es un fenómeno cada vez más presente en las organizaciones y representa un reto significativo para la salud mental de los colaboradores. Desde la perspectiva de la Responsabilidad Social Empresarial (RSE), abordar esta problemática va más allá de la atención individual y se convierte en un compromiso colectivo para fomentar entornos de trabajo saludables y sostenibles. Las empresas que integran estrategias de RSE tienen una oportunidad única para implementar medidas efectivas que contribuyan a prevenir el burnout y fortalecer el bienestar integral de sus equipos.
Entender las formas de prevenir el burnout desde la RSE implica reconocer que el bienestar laboral impacta directamente en la productividad, la retención de talento y la reputación corporativa. En este sentido, las iniciativas sociales y laborales deben estar alineadas para generar un impacto positivo tanto en las personas como en la comunidad. A continuación, te presentamos 12 formas clave que las organizaciones pueden adoptar para evitar el burnout, combinando responsabilidad social y cuidado humano.
12 formas de prevenir el burnout desde la RSE
1. Fomentar una cultura organizacional saludable
Una cultura que promueve el respeto, la inclusión y la comunicación abierta es fundamental para prevenir el burnout. Desde la RSE, fomentar estos valores genera un ambiente en el que las personas se sienten valoradas y escuchadas, lo que reduce el estrés y la sensación de aislamiento. Esta cultura también debe incorporar prácticas justas que aseguren la equidad y el bienestar de todos los colaboradores.
Además, una cultura organizacional saludable incluye el reconocimiento constante del esfuerzo y la dedicación de los empleados. Implementar programas de agradecimiento y celebrar logros fortalece el sentido de pertenencia y motivación, factores que disminuyen la probabilidad de desgaste emocional y mental.
2. Implementar horarios flexibles y promover el equilibrio vida-trabajo
Una de las formas de prevenir el burnout más efectivas es ofrecer a los colaboradores flexibilidad para manejar sus horarios y responsabilidades personales. La RSE orientada al bienestar debe incluir políticas que permitan a las personas equilibrar su vida profesional con la personal, favoreciendo su salud mental y física.
El trabajo remoto o híbrido es una estrategia que ha demostrado reducir el estrés y mejorar la satisfacción laboral. Sin embargo, para que sea efectiva, debe ir acompañada de capacitación y herramientas adecuadas que faciliten la organización y la comunicación.
3. Capacitar en gestión del estrés y autocuidado
Desde la RSE, la formación en habilidades para la gestión del estrés es un pilar esencial para prevenir el burnout. Capacitar a los colaboradores en técnicas de relajación, mindfulness y manejo emocional les proporciona herramientas prácticas para afrontar situaciones de alta demanda sin comprometer su salud.
Estas capacitaciones también fomentan una cultura de autocuidado y responsabilidad personal, integrando el bienestar emocional como un componente indispensable dentro del entorno laboral.
4. Promover espacios de diálogo y apoyo emocional
Crear espacios seguros donde los empleados puedan expresar sus preocupaciones y emociones es otra de las formas de prevenir el burnout desde la RSE. Esto puede incluir grupos de apoyo, asesorías psicológicas o charlas con expertos en salud mental.
El apoyo emocional dentro de la empresa contribuye a detectar signos tempranos de agotamiento y permite intervenir oportunamente, evitando que las situaciones se agraven y afecten el desempeño y la calidad de vida.
5. Establecer límites claros en las cargas laborales
La sobrecarga de trabajo es una de las causas más comunes del burnout. Por ello, la RSE debe promover políticas que definan claramente las responsabilidades y eviten jornadas excesivas. La planificación adecuada y la asignación justa de tareas contribuyen a que los colaboradores trabajen de manera eficiente sin comprometer su salud.
Asimismo, es importante que los líderes estén capacitados para identificar cuando un empleado está en riesgo de sobrecarga y actúen en consecuencia para redistribuir responsabilidades.
6. Incentivar pausas activas y tiempo de desconexión
Incorporar pausas activas durante la jornada laboral favorece la desconexión mental y la relajación física, factores clave para prevenir el burnout. La RSE puede impulsar iniciativas que promuevan ejercicios, estiramientos o breves momentos de meditación, mejorando la concentración y reduciendo el estrés.
Además, promover una política clara para respetar el tiempo fuera del trabajo, sin demandas o mensajes fuera del horario laboral, es fundamental para que los colaboradores puedan recuperar energía y mantener su bienestar.
7. Brindar acceso a servicios de salud mental
La accesibilidad a profesionales de salud mental, como psicólogos o terapeutas, es una estrategia efectiva para prevenir el burnout. Desde la RSE, ofrecer este tipo de servicios como parte de los beneficios laborales demuestra el compromiso de la empresa con la salud integral de sus colaboradores.
La confidencialidad y la facilidad para acceder a estos servicios son clave para que los empleados se sientan cómodos y motivados a utilizarlos cuando lo necesiten.
8. Promover el desarrollo profesional y la capacitación continua
El estancamiento profesional puede contribuir al desgaste emocional. Por ello, las empresas comprometidas con la RSE deben ofrecer oportunidades de formación y crecimiento a sus colaboradores. Esto no solo mejora las competencias, sino que también impulsa la motivación y el sentido de propósito.
Incluir planes de carrera y mentorías personalizadas fomenta el compromiso y previene el burnout al proporcionar un camino claro y estimulante dentro de la organización.
9. Fomentar el liderazgo empático y cercano
Un liderazgo que entiende las necesidades emocionales y laborales de su equipo es fundamental para prevenir el burnout. Los líderes deben ser capacitados en inteligencia emocional y habilidades de comunicación para detectar signos de agotamiento y brindar apoyo efectivo.
La cercanía y empatía fortalecen la confianza y crean un ambiente seguro donde los colaboradores pueden expresar sus dificultades sin temor a ser juzgados.
10. Impulsar programas de voluntariado y sentido de propósito
Desde la RSE, vincular a los colaboradores con programas de voluntariado y causas sociales puede ayudar a reforzar el sentido de propósito y bienestar emocional. Participar en actividades que benefician a la comunidad genera satisfacción personal y reduce la sensación de desgaste.
Estas iniciativas contribuyen a que los empleados vean su trabajo como parte de un compromiso mayor, favoreciendo un balance positivo entre vida profesional y emocional.
11. Facilitar la participación en actividades recreativas y de bienestar
Incluir actividades recreativas, deportivas o culturales dentro del entorno laboral es otra de las formas de prevenir el burnout. Estas actividades fomentan la interacción social, la creatividad y la desconexión del estrés cotidiano, creando espacios de esparcimiento y relajación.
La RSE puede integrar estos programas como parte de su estrategia de bienestar, demostrando preocupación por la calidad de vida de los colaboradores en todos sus aspectos.
12. Evaluar constantemente el clima laboral y ajustar políticas
Finalmente, para prevenir el burnout de forma sostenible, es crucial medir regularmente el clima laboral y la satisfacción de los colaboradores. A través de encuestas, entrevistas y análisis de datos, las empresas pueden identificar áreas de mejora y adaptar sus políticas de RSE.
Este seguimiento continuo permite anticipar problemas y ajustar las estrategias para mantener un ambiente saludable y productivo a largo plazo.
Impacto del burnout en la responsabilidad social empresarial
El burnout no solo afecta la salud de los colaboradores, sino que también tiene repercusiones directas en la responsabilidad social empresarial. Empresas que no gestionan adecuadamente el bienestar laboral pueden enfrentar problemas de reputación, disminución en la productividad y mayores tasas de rotación. Por ello, integrar acciones para prevenir el burnout es un imperativo estratégico dentro de la RSE.
Además, el compromiso con la salud mental fortalece la relación con los grupos de interés, incluyendo clientes, inversionistas y la comunidad. Mostrar sensibilidad y acción frente a esta problemática refleja una gestión responsable y ética, alineada con los valores sociales contemporáneos.
Innovaciones y tendencias en la prevención del burnout desde la RSE
Las organizaciones líderes están adoptando tecnologías y metodologías innovadoras para mejorar la prevención del burnout. Herramientas de monitoreo de bienestar emocional, plataformas de telemedicina y aplicaciones de mindfulness son solo algunos ejemplos que complementan las estrategias tradicionales de RSE.
Asimismo, la inclusión de enfoques holísticos que integran aspectos físicos, emocionales y sociales del bienestar está ganando terreno. Esto implica que las empresas no solo actúan sobre el entorno laboral, sino también sobre la vida integral del colaborador, promoviendo un modelo más humano y sostenible.
Las formas de prevenir el burnout desde la RSE representan una oportunidad invaluable para construir organizaciones más humanas, resilientes y competitivas. Adoptar estas prácticas no solo mejora la calidad de vida de los colaboradores, sino que también impulsa un impacto positivo en la comunidad y la sociedad en general. Las empresas que invierten en el bienestar emocional fortalecen su liderazgo y posicionamiento en un mundo cada vez más consciente.
En definitiva, prevenir el burnout es un compromiso que debe integrarse en la estrategia de responsabilidad social para asegurar la sostenibilidad y el éxito a largo plazo. Al aplicar estas 12 formas de manera consistente, las organizaciones generan un entorno laboral saludable que inspira, motiva y protege a sus equipos frente a los desafíos actuales.
En un contexto donde la gestión del bienestar laboral se vuelve cada vez más crucial, innovaciones tecnológicas apuntan a brindar soluciones prácticas para monitorear la salud mental en tiempo real. Entre estas, destaca un dispositivo revolucionario: un tatuaje electrónico que se adhiere a la frente y detecta la carga de trabajo mental. Esta tecnología ofrece una ventana hacia una gestión preventiva, especialmente valiosa para profesiones con alta demanda cognitiva y riesgo elevado.
El concepto de un tatuaje responsable no solo se refiere a la innovación tecnológica, sino también a su aplicación ética y social dentro del ámbito laboral. Un dispositivo capaz de alertar a los usuarios sobre su estado mental podría transformar las prácticas de responsabilidad social empresarial, impulsando ambientes de trabajo más saludables y conscientes. Por ello, esta innovación merece una reflexión profunda desde la perspectiva de la responsabilidad social.
El tatuaje responsable: una herramienta para la prevención
De acuerdo con The Guardian, el desarrollo del tatuaje electrónico responde a una necesidad creciente de monitorear el esfuerzo mental en profesiones críticas, como pilotos o trabajadores de la salud. A diferencia de métodos tradicionales que utilizan cuestionarios subjetivos o equipos voluminosos, este dispositivo se presenta como una solución ligera, inalámbrica y precisa. Este avance tecnológico podría permitir intervenciones oportunas, previniendo errores que comprometen vidas y calidad laboral.
Desde la óptica de la responsabilidad social, implementar un tatuaje responsable puede ser una estrategia para reducir riesgos psicosociales y mejorar la salud mental en el trabajo. Al alertar en tiempo real sobre la saturación cognitiva, los empleadores podrían diseñar protocolos de apoyo y redistribución de tareas más eficaces. Así, esta innovación no solo cuida al individuo, sino que también fortalece la sostenibilidad organizacional.
Además, este tatuaje responsable podría facilitar la creación de entornos laborales inclusivos y conscientes, donde se reconozca la importancia de la carga mental. Su uso ético y transparente debe formar parte de una cultura organizacional comprometida con el bienestar integral de sus colaboradores.
Funcionamiento y tecnología detrás del tatuaje responsable
El tatuaje electrónico está compuesto por una estructura flexible y conductora, basada en grafito, que se adhiere suavemente a la piel de la frente mediante un adhesivo especial. Cuenta con electrodos EEG que captan la actividad cerebral y electrodos EOG que registran los movimientos oculares, elementos claves para medir la carga cognitiva con precisión y sin interferencias típicas de equipos convencionales.
El dispositivo está conectado a un circuito impreso flexible y una batería ligera que permite su funcionamiento inalámbrico. La flexibilidad y la personalización del tatuaje responsable lo hacen ideal para uso prolongado y adaptable a diferentes usuarios y condiciones laborales, garantizando comodidad y fiabilidad en la medición.
En pruebas con voluntarios, el tatuaje demostró ser tan efectivo como los dispositivos tradicionales para detectar variaciones en la carga mental. Esta capacidad de monitoreo en tiempo real abre la puerta a soluciones predictivas, apoyadas en inteligencia artificial, para manejar la salud cognitiva en entornos complejos.
Aplicaciones en ámbitos de alta demanda mental
El uso del tatuaje responsable puede ser transformador en sectores donde la sobrecarga mental puede resultar en consecuencias graves, como la aviación, la medicina y la atención de emergencias. Para estos profesionales, detectar la fatiga mental a tiempo podría evitar errores críticos y mejorar la seguridad operacional y la calidad del servicio.
Además, esta tecnología puede ser una herramienta clave en la gestión del estrés laboral y la prevención del burnout, problemas que impactan negativamente tanto en la productividad como en la reputación corporativa. La implementación de un tatuaje responsable puede ser un paso hacia la humanización del trabajo en industrias de alta presión.
La incorporación de esta innovación en programas de responsabilidad social empresarial evidencia un compromiso real con la salud mental, alineándose con los Objetivos de Desarrollo Sostenible relacionados con el bienestar y condiciones dignas de trabajo.
Consideraciones éticas y sociales del tatuaje responsable
A pesar de sus beneficios, el uso del tatuaje responsable debe ser analizado desde una perspectiva ética rigurosa. La privacidad y el consentimiento informado son elementos esenciales para garantizar que la tecnología no se convierta en un mecanismo de vigilancia invasiva ni genere discriminación o estigmatización.
Las organizaciones deben establecer políticas claras que regulen el uso de los datos recolectados, priorizando siempre el respeto a la autonomía y dignidad del trabajador. La transparencia y la participación activa de los colaboradores en la implementación del dispositivo serán claves para construir confianza y evitar resistencias.
Asimismo, la responsabilidad social implica educar y capacitar sobre el uso adecuado del tatuaje responsable, promoviendo un enfoque preventivo y colaborativo en lugar de punitivo o coercitivo.
El tatuaje responsable y el futuro de la gestión laboral
El desarrollo tecnológico que representa el tatuaje responsable señala una tendencia hacia la integración de soluciones digitales para mejorar la calidad de vida laboral. Su potencial para anticipar y mitigar riesgos psicosociales puede cambiar paradigmas en la gestión de recursos humanos y salud ocupacional.
Con el apoyo de algoritmos de aprendizaje automático, este dispositivo podría evolucionar para ofrecer recomendaciones personalizadas y dinámicas, facilitando la autogestión y el equilibrio entre exigencias laborales y bienestar personal.
Finalmente, la adopción masiva del tatuaje responsable dependerá de un equilibrio entre innovación, ética y compromiso social, donde el foco central sea siempre el respeto y cuidado de las personas.
El tatuaje responsable emerge como una innovadora herramienta para monitorear y gestionar la carga de trabajo mental en tiempo real, con aplicaciones significativas en sectores de alta exigencia. Más allá de su valor tecnológico, representa una oportunidad para avanzar en prácticas responsables que prioricen la salud y bienestar de los colaboradores. Sin embargo, su implementación debe considerar cuidadosamente aspectos éticos y sociales para garantizar que esta innovación sea un verdadero motor de responsabilidad social empresarial.
El futuro del trabajo pasa por integrar tecnologías como el tatuaje responsable en modelos de gestión que no solo mejoren la productividad, sino que también respeten y fortalezcan el capital humano, asegurando ambientes laborales más saludables, justos y sostenibles.
En un contexto global donde la crisis climática representa una amenaza inminente para los derechos humanos, un grupo de veintidós jóvenes estadounidenses ha interpuesto una demanda contra la administración Trump, argumentando que las políticas públicas promovidas por el exmandatario violan su derecho constitucional a la vida. Esta acción legal surge en respuesta a una serie de órdenes ejecutivas que impulsan la producción de combustibles fósiles, mientras obstaculizan el desarrollo de energías limpias y la protección ambiental.
Según The Guardian, los jóvenes demandantes, con edades que van de los 7 a los 25 años, provienen de regiones gravemente afectadas por el cambio climático como Montana, Hawái, California, Oregón y Florida. Ellos exigen que se reconozca la responsabilidad del gobierno federal en la generación de daños a su salud y a los ecosistemas, reclamando la restitución de sus derechos a un medio ambiente saludable y a un futuro sostenible.
Jóvenes demandan a Trump: un reclamo por la justicia climática y el derecho a la vida
La demanda presentada por estos jóvenes pone en cuestión la constitucionalidad de tres órdenes ejecutivas firmadas durante el segundo mandato de Trump. Estas medidas promueven la producción nacional de petróleo, gas y carbón, mientras frenan el avance de las energías renovables. Tal política, según los demandantes, no solo exacerba la crisis climática, sino que también incumple mandatos legislativos orientados a proteger la salud pública y los ecosistemas.
Los jóvenes argumentan que el gobierno ha incurrido en una extralimitación ilegal de sus poderes al pasar por alto la evidencia científica y suprimir datos climáticos relevantes. Esta acción viola la llamada doctrina del peligro creado por el Estado, que busca impedir que las autoridades causen daño a los ciudadanos, especialmente a quienes son más vulnerables ante el cambio climático.
El litigio, encabezado por la organización Our Children’s Trust, es un ejemplo paradigmático de cómo los jóvenes activistas están utilizando la justicia como herramienta para demandar políticas responsables y exigir el respeto a sus derechos constitucionales, en un momento crítico para la democracia ambiental.
Impactos reales en la vida de los jóvenes demandantes
Eva Lighthiser, principal demandante de 19 años originaria de Montana, ha experimentado de primera mano los efectos devastadores del cambio climático. Su familia tuvo que vender su casa tras las inundaciones que destruyeron carreteras y puentes en su comunidad. Este hecho subraya la urgencia y relevancia del reclamo legal, pues ilustra cómo las decisiones gubernamentales impactan directamente la vida cotidiana y la seguridad de las nuevas generaciones.
El estrés y la ansiedad por un futuro incierto afectan profundamente a estos jóvenes, quienes enfrentan no solo daños ambientales, sino también riesgos a su salud física por la contaminación y la exposición a materiales tóxicos, como el polvo proveniente de las minas y centrales eléctricas de carbón cercanas a sus hogares.
Además, estos impactos generan un profundo sentido de injusticia, ya que son las generaciones más jóvenes quienes padecen las consecuencias de decisiones políticas que benefician intereses económicos a corto plazo, sacrificando el bienestar colectivo y la sostenibilidad del planeta.
La estrategia legal: derechos explícitos y precedentes judiciales
La demanda se fundamenta en derechos explícitos otorgados por la Constitución de Estados Unidos, un enfoque estratégico que fortalece la viabilidad del caso frente a tribunales. A diferencia de litigios previos como Juliana vs. Estados Unidos, que apelaban a derechos implícitos y fueron desestimados, este nuevo proceso presenta bases sólidas en garantías legales reconocidas por la Corte Suprema.
Los jóvenes demandantes solicitan que se declare la inconstitucionalidad de las órdenes ejecutivas de Trump y que se impida su aplicación, garantizando así el derecho a un medio ambiente limpio, especialmente protegido en constituciones estatales como las de Montana y Hawái. Este avance podría sentar un precedente importante para futuros litigios ambientales en Estados Unidos y a nivel internacional.
Our Children’s Trust sostiene que este caso no solo es jurídicamente sólido, sino que también representa una forma legítima de activismo cívico para proteger la democracia y asegurar un futuro digno para todos.
Obstáculos y resistencia institucional a la justicia ambiental
La demanda enfrenta la resistencia de diversas agencias federales, entre ellas la Agencia de Protección Ambiental (EPA), el Departamento del Interior y la Oficina de Administración y Presupuesto, quienes están involucrados en la implementación de las órdenes ejecutivas. Además, organismos científicos como la NOAA y la NASA han sido acusados de suprimir información climática en cumplimiento con estas políticas.
Las respuestas oficiales minimizan las preocupaciones de los jóvenes y defienden la agenda energética como un medio para asegurar la seguridad económica y energética de Estados Unidos. Esta postura refleja un choque fundamental entre intereses políticos y económicos y la urgencia ética de proteger los derechos humanos y la integridad ambiental.
Frente a estas tensiones, los jóvenes demandantes representan una voz crítica que pone en evidencia la necesidad de un compromiso genuino con la sostenibilidad y la responsabilidad social por parte del Estado.
La relevancia del caso en el contexto global y la responsabilidad social corporativa
El caso en que jóvenes demandan a Trump se inscribe en una tendencia mundial donde nuevas generaciones están alzando la voz frente a gobiernos y empresas que perpetúan modelos insostenibles. Para la comunidad especializada en responsabilidad social, este litigio ofrece un ejemplo concreto de cómo la defensa del medio ambiente es inseparable de la defensa de los derechos humanos.
Además, esta demanda plantea un llamado a las corporaciones y a la sociedad civil para apoyar políticas públicas que respeten el equilibrio ecológico y el bienestar colectivo, y para ejercer presión sobre actores que impulsan prácticas dañinas. El litigio subraya la importancia de integrar la responsabilidad social ambiental como un eje estratégico en la toma de decisiones.
Finalmente, este proceso judicial invita a reflexionar sobre el rol de los jóvenes como agentes de cambio y sobre la necesidad de escuchar sus demandas en la construcción de un futuro justo y sostenible.
El caso donde jóvenes demandan a Trump representa mucho más que una disputa legal: es un símbolo de la lucha por la justicia climática y los derechos constitucionales en un momento donde la supervivencia misma de las futuras generaciones está en juego. Este litigio reafirma el poder transformador de la acción colectiva y la importancia de la responsabilidad social en la defensa del medio ambiente.
Para los expertos en responsabilidad social, este proceso es un llamado a redoblar esfuerzos para impulsar políticas públicas y prácticas empresariales que protejan el derecho a la vida y el bienestar ambiental. La valentía de estos jóvenes es una inspiración que debe motivar a todos los actores sociales a actuar con urgencia y compromiso en la defensa de nuestro planeta y nuestras comunidades.
La crisis climática ha alcanzado una nueva advertencia crítica: la pérdida de glaciares ya no es una posibilidad futura, sino una certeza presente. Un reciente estudio científico confirma que el 39% de los glaciares del mundo están condenados a desaparecer, incluso si frenamos hoy las emisiones. La razón principal: décadas de dependencia de combustibles fósiles han desencadenado una inercia térmica que ya no se puede revertir del todo.
Esta realidad plantea un desafío urgente para quienes trabajamos en responsabilidad social y sostenibilidad. No se trata solo de un fenómeno ambiental aislado, sino de un problema sistémico que afectará el acceso al agua, la producción de alimentos, la estabilidad de comunidades costeras y los flujos migratorios. Estamos ante una crisis socioambiental sin precedentes, que exige decisiones valientes hoy para salvar lo que aún puede conservarse.
Una pérdida global irreversible
La pérdida de glaciares ya alcanza un 40% del total mundial, y si el planeta se encamina hacia un calentamiento de 2,7 °C —como indican las tendencias actuales—, el daño se extenderá hasta el 75%. Este nivel de destrucción tendría efectos devastadores para millones de personas que dependen del hielo glaciar para su suministro de agua y agricultura.
Las regiones más afectadas hasta ahora son el oeste de Estados Unidos y Canadá, donde tres de cada cuatro glaciares ya no pueden salvarse. Esto no solo amenaza la biodiversidad local, sino también el turismo, la economía y la estabilidad de las comunidades cercanas.
A diferencia de estudios anteriores, este análisis contempla escenarios de largo plazo, revelando que incluso con esfuerzos de mitigación moderados, los impactos serán visibles durante siglos. La huella ecológica del presente marcará el destino de generaciones futuras.
Pérdida de glaciares y justicia climática
La desaparición de glaciares no impacta por igual a todas las regiones ni a todas las personas. Las poblaciones más vulnerables —como aquellas que habitan zonas montañosas o costeras— serán las primeras en sentir los efectos de la pérdida de glaciares, con migraciones forzadas, pérdida de cultivos y escasez de agua potable.
Desde una perspectiva de justicia climática, el fenómeno pone en evidencia la desigualdad estructural del cambio climático: quienes menos contribuyen a las emisiones son quienes más sufrirán sus consecuencias. Las comunidades del sur global, muchas de ellas rurales e indígenas, enfrentarán desafíos socioeconómicos agravados.
Es por eso que la agenda de responsabilidad social debe enfocarse en estrategias de adaptación comunitaria, infraestructura hídrica resiliente y empoderamiento local para hacer frente a esta amenaza climática que ya es una emergencia social.
Cada décima de grado importa
El estudio es claro: por cada décima de grado que logremos evitar en el calentamiento global, se podrían salvar 2,7 billones de toneladas de hielo. Esto refuerza el mensaje de que no todo está perdido. La pérdida de glaciares aún puede ralentizarse si actuamos con contundencia desde los sectores público, privado y civil.
Limitar el calentamiento a 1,5 °C —el objetivo del Acuerdo de París— permitiría conservar la mitad del hielo glaciar restante. Aunque alcanzar este objetivo parece cada vez más difícil, cada acción cuenta: reducir las emisiones, transformar el sistema energético y adoptar políticas climáticas ambiciosas puede marcar la diferencia.
Como bien apuntan los investigadores, cada fracción de grado que evitemos es una inversión en el futuro del planeta. La urgencia es real, pero también lo es la capacidad de respuesta si alineamos la voluntad política con la conciencia ciudadana.
El papel del sector empresarial
El sector empresarial tiene un rol crucial en esta coyuntura. Las decisiones corporativas en torno a la descarbonización, la eficiencia energética y la inversión en tecnologías limpias pueden acelerar o desacelerar la pérdida de glaciares. No hay tiempo para medidas simbólicas ni estrategias de greenwashing.
Hoy más que nunca, los informes de sostenibilidad deben integrar indicadores climáticos alineados con la ciencia. También es fundamental fomentar alianzas con gobiernos, sociedad civil y academia para impulsar proyectos de impacto que realmente reduzcan emisiones y protejan ecosistemas vulnerables.
Además, las empresas que operan en sectores sensibles al clima —como alimentos, turismo, construcción y finanzas— deben evaluar riesgos asociados a la desaparición de glaciares. No es solo una cuestión ambiental, sino de continuidad operativa, reputación corporativa y responsabilidad intergeneracional.
Glaciares: testigos visibles del cambio climático
La imagen del retroceso glaciar ha sido una de las más poderosas para explicar el cambio climático. Como señala la doctora Schuster, los glaciares son testigos visuales del calentamiento global, pero también reflejan los tiempos largos del clima. Lo que hoy vemos derretirse comenzó a perderse hace décadas.
Por ello, la pérdida de glaciares representa una oportunidad pedagógica para sensibilizar sobre la urgencia de actuar. En términos de comunicación y educación ambiental, documentar esta pérdida puede ayudar a construir una narrativa clara, emocional y basada en evidencia.
A medida que nuestros paisajes se transforman, también debe hacerlo nuestra manera de relacionarnos con el entorno. Preservar lo que queda de hielo es preservar memoria climática, biodiversidad y, sobre todo, la posibilidad de un futuro habitable.
La pérdida de glaciares no es un fenómeno lejano ni intangible: es el reflejo físico del impacto humano sobre la Tierra. Nos interpela a todos, pero en especial a quienes trabajamos en responsabilidad social, sostenibilidad y política pública. Hoy tenemos la responsabilidad —y la oportunidad— de actuar con decisión.
Lo que está en juego no es solo el hielo, sino el equilibrio del planeta, la seguridad alimentaria, el acceso al agua y la estabilidad social. La respuesta no puede esperar. Como ya lo muestran los datos, el futuro se decide con cada décima de grado.
Porque el hielo que perdemos hoy es el clima que no recuperaremos mañana.
Durante años, soñamos con que la sostenibilidad llegara a la oficina del CFO. Hoy que ya está ahí, es momento de hablar sin adornos: riesgo es riesgo, largo plazo es largo plazo, y rentabilidad es rentabilidad. Desde la trinchera financiera, el mensaje es claro: menos narrativa, más estrategia.
La sostenibilidad bien entendida ya no necesita llamarse ESG. Cuando se vincula al rendimiento financiero, a la gestión de riesgos y a la consistencia operativa, deja de ser una aspiración narrativa para consolidarse como lo que es: inversión responsable.
El pasado 28 de mayo, Afore XXI Banorte, Cuatrecasas México y Chapter Zero México convocaron una conversación de alto nivel: “ASG: Financiamiento, operatividad y regulaciones frente a nuevas narrativas”.
En un contexto donde los criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ESG por sus siglas en inglés) son objeto de tensión, escepticismo y reevaluación global, el evento fue una oportunidad para repensar su viabilidad, legitimidad y futuro desde la perspectiva de quienes hoy toman decisiones con impacto estructural.
David Razú abrió la conversación reconociendo que el concepto ESG, en su implementación más reciente, ha comenzado a perder el foco. Se ha llenado de narrativas, métricas y etiquetas que a veces distraen del objetivo esencial: generar valor a largo plazo con base en criterios consistentes.
Fue claro al señalar que Afore XXI Banorte no ha abandonado ningún criterio; por el contrario, los ha fortalecido como parte de una visión madura de gestión del riesgo. Para él, la sostenibilidad debe ser reconceptualizada: no como una moda ni como un juego reputacional, sino como una respuesta seria a riesgos financieros reales.
Desde su visión, cuando una empresa falla en derechos laborales, medio ambiente o gobernanza, no solo comete una falta ética; incurre en un riesgo material que puede erosionar valor y afectar el futuro financiero de millones de trabajadores. La sostenibilidad, entonces, no es un discurso decorativo: es una disciplina que exige consistencia, evidencia y visión de largo plazo.
Jimena Marván complementó desde la operación: el ESG solo será sostenible si deja de ser un proyecto periférico y se convierte en parte estructural del modelo de negocio. Para ella, cuando sostenibilidad y finanzas se entienden mutuamente, la organización entera gana. De lo contrario, advirtió, será una narrativa frágil ante los vaivenes reputacionales y políticos.
Desde el ámbito legal, María Eugenia Ortega puntualizó que la sostenibilidad ya no es opcional. Con marcos regulatorios emergentes —algunos de origen europeo pero con efectos globales—, las empresas deben responder con evidencia, no con eslóganes. Hoy, la regulación no premia las buenas intenciones; exige cumplimiento.
Pregunté si el ESG se ha vaciado de propósito al entrar al terreno financiero
Durante el evento, compartí una inquietud con David Razú sobre el momento que vive el concepto ESG. Mi intención era explorar si el creciente peso que ha tomado desde la esfera financiera representa una pérdida de sentido… o, por el contrario, una oportunidad para consolidar su impacto.
¿Estamos frente a una distorsión del concepto ESG, donde el peso financiero lo ha pervertido y lo ha convertido en una herramienta reputacional más que en una guía de transformación? ¿O estamos, en realidad, ante una etapa de madurez que podría fortalecer su alcance y eficacia?
David Razú respondió con una postura clara:
“Lo relevante no es la etiqueta, sino la consistencia. Me da igual qué pase con el término ESG.”
Desde su visión, cuando la sostenibilidad logra hablar el idioma del CFO, no se diluye, se fortalece. Lo resumió con contundencia:
“Ya no es ESG. Es inversión responsable.”
Jimena Marván agregó que este tránsito hacia el centro financiero de las organizaciones no debe verse como una pérdida de propósito, sino como una oportunidad para integrar la sostenibilidad de forma estructural y estratégica. Para ella, cuando sostenibilidad y finanzas se entienden mutuamente, la organización entera gana.
Ambos coincidieron: más allá de las etiquetas, el reto está en construir una sostenibilidad profesional, consistente y con visión de largo plazo.
Y fue justo ahí donde David usó una imagen que vale la pena recuperar:
“La sostenibilidad avanza como las olas. Cada ola deja capacidades instaladas. Y la que trajo al sector financiero, ha sido fundamental.”
Quizá no estemos ante una distorsión… sino frente a una nueva ola
Y con las olas, como saben bien los surfistas, no se lucha. Se entienden, se anticipan… y se toman con equilibrio. No todas valen la pena. Pero las que sí, se surfean con decisión.
El ESG, quizá, está justo ahí: en ese momento donde hay que dejar de resistir y aprender a remar en la dirección correcta.
Edgar López Pimentel, es actualmente Director en Expok, ejerciendo su liderazgo día a día con pasión por la responsabilidad social y el desarrollo sustentable. Su labor ha contribuido significativamente al posicionamiento de empresas líderes en materia de responsabilidad social.
Su formación académica, enriquecida por programas de Alta Dirección de Empresas en el IPADE e IE Business School, así como una maestría en Responsabilidad Social Empresarial en la Universidad Anáhuac Norte, respaldan su liderazgo.
La alimentación es un factor determinante para gozar de buena salud. Diversas investigaciones han demostrado que una mala dieta puede propiciar enfermedades crónicas, tales como obesidad, diabetes, cáncer y problemas cardiacos. Por ello, adoptar hábitos alimenticios saludables es un paso esencial para prevenir este tipo de padecimientos y promover una vida más plena y saludable.
En el marco del Día Mundial de la Nutrición, que se conmemora cada 28 de mayo, es importante recordar que comer bien no sólo implica cubrir necesidades energéticas, sino también ingerir los nutrientes adecuados para cada etapa de la vida. Esto toma especial relevancia en poblaciones vulnerables o con condiciones médicas específicas, donde una dieta balanceada puede marcar la diferencia entre el desarrollo o la recuperación.
Consciente de ello, Corporativo Kosmos, empresa comprometida con la salud de las personas, promueve la nutrición para evitar enfermedades no sólo desde sus operaciones, sino a través de sus acciones de responsabilidad social empresarial (RSE), las cuales lleva a cabo mediante su brazo social, la Fundación Pablo Landsmanas (FPL), cuyas alianzas e iniciativas favorecen el acceso a alimentos de calidad para quienes más lo necesitan.
En México, más de 500 mil menores tienen padres privados de la libertad, enfrentando desafíos que afectan su desarrollo. 👧👦 Nuestra alianza con FUNFAI garantiza alimentación, educación y entorno seguro para estos menores. 🍎📚📌 Acompaña a Jack Landsmanas en su visita. #RSEpic.twitter.com/7qYjjv4dwZ
— Fundación Pablo Landsmanas (@FPLandsmanas) March 14, 2025
El compromiso de Corporativo Kosmos con la nutrición
Consciente de la importancia de la nutrición para evitar enfermedades y garantizar una vida saludable, Corporativo Kosmos ha integrado la promoción de la alimentación equilibrada como parte central de su labor social. Su brazo filantrópico coordina esfuerzos bajo tres ejes: Alimentación, Salud y Educación, siendo el primero uno de sus pilares fundamentales.
La FPL ha enfocado gran parte de su trabajo en proporcionar alimentos a menores con algún padecimiento y a sus familias mediante las donaciones que realiza a organizaciones como Centro Suma y Fundación Ser Humano. Asimismo, apoya a niñas y niños que viven bajo resguardo institucional, como Casa Hogar Florecer, Camino a Casa, FUNFAI, Reinserta, entre otras, contribuyendo activamente a su desarrollo mediante una nutrición adecuada.
No obstante, el compromiso de esta compañía con la alimentación no termina ahí, ya que la empresa se ha propuesto promover buenos hábitos alimenticios a través de ofrecer menús balanceados en cada hospital, centro penitenciario, comedor institucional, floteles y lugar donde presta servicios alimenticios. Esta estrategia garantiza que cada comensal reciba una alimentación que promueva su salud y bienestar.
🍎💙 ¿Qué tan importante es una buena alimentación para la salud de un niño o niña con #VIH? Descubre cómo La Cosmopolitana, a través de la Fundación Pablo Landsmanas, está transformando vidas con su apoyo. 🎥🍽️ #NutriciónInfantil#RSEpic.twitter.com/ykdk8MMeuC
¿Qué enfermedades pueden derivar de una mala nutrición?
Una alimentación desequilibrada puede desencadenar numerosos padecimientos. Estos pueden originarse tanto por deficiencia de nutrientes, como por el consumo excesivo de ciertos alimentos. Entre los principales padecimientos relacionados con una mala alimentación, se encuentran:
● Anemia: causada por una baja ingesta de hierro, especialmente en mujeres, niños y niñas.
● Raquitismo: por deficiencia de vitamina D y calcio en etapas de crecimiento.
● Déficit de vitamina A: que afecta la vista y debilita el sistema inmunológico.
● Desnutrición proteico-calórica: en casos de pobreza extrema o dietas inadecuadas.
● Sobrepeso y obesidad: resultado de consumir más calorías de las que el cuerpo necesita, especialmente provenientes de grasas y azúcares.
● Diabetes tipo 2: provocada por una dieta alta en azúcares y carbohidratos refinados.
● Hipertensión arterial: relacionada con el exceso de sal en la alimentación diaria.
● Hipercolesterolemia: generada por el alto consumo de grasas saturadas y alimentos procesados.
● Caries dentales: consecuencia de la fermentación de azúcares simples en la boca.
● Cáncer: una mala alimentación se ha vinculado con el desarrollo de varios tipos de cáncer, como el colorrectal y el de mama. Dietas altas en grasas, carnes procesadas y alcohol, así como bajas en fibra y vegetales, aumentan el riesgo.
🍽️ La #nutrición adecuada es esencial para la recuperación: Desde Corporativo Kosmos y Fundación Pablo Landsmanas destacamos la importancia de dietas personalizadas en entornos hospitalarios para mejorar la salud de las y los pacientes. 🏥 👇 #RSEhttps://t.co/C2e9Qi28P9pic.twitter.com/2KEOhUAIQa
En el marco del Día Mundial de la Nutrición, Corporativo Kosmos aprovecha la fecha para reforzar el mensaje sobre la importancia de una alimentación equilibrada. A través de sus operaciones, canales institucionales y acciones de RSE, la empresa busca promover una adecuada nutrición para evitar enfermedades y como esta puede marcar la diferencia en la salud de las personas.
Una nutrición para evitar enfermedades comienza con la toma de decisiones informadas: elegir alimentos frescos, naturales y variados; evitar el exceso de sal, azúcares y grasas; y adecuar las porciones a la etapa de vida y nivel de actividad física. Estos hábitos no deben verse como restricciones, sino como una inversión en salud.
Sin duda, nuestra alimentación diaria es el mejor aliado para mantenernos sanos, por lo que incluir frutas, verduras, legumbres, cereales integrales y fuentes de proteína magra según nuestras necesidades individuales es una de las formas más efectivas de prevenir enfermedades crónicas y vivir con mayor bienestar.
🍽️🍑🍇🐟 La ciencia ha demostrado que ciertos alimentos tienen un impacto directo en nuestro estado de ánimo gracias a sus nutrientes especiales. 💫 Como la Fundación de #CorporativoKosmos, líder en alimentación, te dejamos una #infografía con 8 de ellos. #RSEpic.twitter.com/kwcd5TRDVE
Corporativo Kosmos ha demostrado que su compromiso con fomentar la sana nutrición para evitar enfermedades va más allá de las palabras, pues es una práctica integrada a sus procesos y acciones sociales. Al atender a poblaciones vulnerables y ofrecer menús balanceados a cada uno de sus comensales, contribuye directamente a reducir la carga de enfermedades prevenibles.
En un país con altos índices de obesidad y desnutrición, la labor de esta empresa resulta indispensable. Apostar por una alimentación saludable y accesible para todos es una de las formas más efectivas de construir una sociedad más equitativa, es sembrar un futuro más saludable y justo para todas y todos.
En un contexto laboral cada vez más exigente, el burnout se consolida como uno de los mayores desafíos para la salud mental y la productividad en las organizaciones. Según el informe Burnout Laboral 2025 de Buk, plataforma tecnológica líder en gestión de capital humano, el 72% de los colaboradores en México ha experimentado este fenómeno en algún momento durante el último año, 16% lo vive de forma ocasional y 12% lo experimenta de manera frecuente.
El estudio, que analiza el fenómeno en México, Chile, Colombia y Perú, revela que en nuestro país, el porcentaje de los colaboradores que experimenta burnout de manera frecuente es ligeramente menor al de Perú, que se ubica en 16%.
La insatisfacción con la jornada laboral tiene un impacto significativo en los niveles de burnout entre los colaboradores en México. El 25 % de quienes se declaran insatisfechos con su jornada reportan experimentar burnout con frecuencia, el porcentaje más alto registrado para este tipo de agotamiento entre los países analizados.
Burnout Laboral 2025 de Buk identifica otros factores que inciden en el desarrollo del fenómenot: la falta de flexibilidad, la ausencia de reconocimiento y la percepción de discriminación o trato injusto, todos ellos asociados a un aumento en los niveles de burnout frecuente.
A su vez, la insatisfacción con la flexibilidad laboral también se asocia con mayores niveles de burnout frecuente, especialmente en Perú, donde alcanza el 23%. Le siguen México (21%) y Colombia (19%). En cambio, Chile presenta el menor porcentaje: el burnout frecuente entre quienes están insatisfechos con la flexibilidad laboral es del 16%.
Aunque comúnmente suelen confundirse, el estrés y el burnout son diferentes. El burnout es reconocido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como un fenómeno ocupacional, se trata de un estado crónico de agotamiento físico, emocional y mental, que surge por la exposición prolongada al estrés laboral no gestionado de manera adecuada. A diferencia del estrés, que es una respuesta puntual a situaciones de alta presión.
“Esta distinción es fundamental para entender que el burnout es una señal de alerta que requiere cambios estructurales en la cultura organizacional”, declara Lesley Warren, Head of Research en Buk.
¿A quién afecta con mayor intensidad el burnout?
El análisis realizado por Buk destaca que el burnout afecta con mayor intensidad a jóvenes, mujeres, y minorías históricamente excluidas:
● La Generación Z (17%) y las mujeres (15%) presentan niveles altos de burnout frecuente, especialmente aquellas mujeres con hijos.
● Además, las personas neurodivergentes (24%) y quienes pertenecen a la comunidad LGBTQ+ (19%) también experimentan niveles elevados de burnout.
Sobre esto último, Warren declara: “En estos casos, el fenómeno se asocia al llamado “esfuerzo de ocultamiento”, que es la presión constante por adaptar o invisibilizar aspectos clave de su identidad para encajar en entornos laborales que no siempre son inclusivos”.
Consecuencias del burnout para las empresas
Además de sus efectos negativos sobre la vida de los colaboradores, el estudio de Buk demuestra que este fenómeno tiene consecuencias tangibles para las organizaciones:
Impacta la productividad: sólo el 72% de las personas con burnout frecuente logran cumplir sus tareas de forma efectiva, frente al 82% de quienes presentan bajo nivel de burnout.
Es un factor de renuncia: el 25% de los colaboradores menciona el burnout como una razón importante para querer cambiar de trabajo, porcentaje que se eleva al 32% entre las generaciones más jóvenes.
Deteriora la marca empleadora: sólo el 63% de quienes sufren burnout frecuente recomendarían su empresa, contra el 81% de quienes no lo padecen.
En suma, “el burnout no sólo afecta el bienestar individual, sino que también genera menor eficiencia operativa, mayores costos de rotación y dificulta la capacidad de las empresas para atraer, retener y fidelizar talento en un contexto cada vez más competitivo”, comparte Warren.
¿Cuáles son las recomendaciones para disminuir el burnout laboral?
Burnout Laboral 2025 de Buk propone transitar hacia culturas organizacionales centradas en el bienestar sostenible, además de otras acciones concretas:
● Políticas de flexibilidad y carga laboral equilibrada.
● Programas de reconocimiento y diversidad.
● Capacitación a líderes en detección temprana.
● Medición continua del burnout.
● Educación sobre sus síntomas y prevención.
Test gratuito de burnout
En caso de ser de tu interés te invitamos a evaluar tus riesgos de burnout con un test rápido de 10 preguntas, disponible en:https://bukhr.typeform.com/burnout2025
Comprometida con contribuir a transformar la vida de cientos de personas mediante el impulso a organizaciones y programas que contribuyen al desarrollo del país y de las comunidades a las que pertenece, Fundación Sempra Infraestructura cumple este 2025 una década de labores. En este periodo ha invertido más de 280 millones de pesos en beneficio de más de 400 proyectos en 23 estados de la república mexicana, promoviendo la prosperidad y el bienestar.
Como parte de la celebración por su 10o aniversario, se llevarán a cabo jornadas especiales de voluntariado en distintos estados, fortaleciendo el vínculo con las comunidades donde opera la compañía. Las actividades especiales tendrán lugar en Baja California en el Zoológico del Niño Jersey en Ensenada, en Nuevo León en la Ciudad de los Niños en Monterrey, en Sonora en la Casa Guadalupe Libre en Hermosillo, en el Patronato Francisco Méndez en la Ciudad de México y en el Parque Central 3 Presas en Chihuahua.
Creada en 2015 como un instrumento para contribuir en la transformación social, la Fundación ha fortalecido su estrategia incorporando, además del respaldo financiero, el conocimiento técnico de Sempra Infraestructura en materia energética para amplificar el alcance de sus labores. Así, hoy sus acciones se agrupan en torno a cuatro ejes conocidos como las “4 E”:
Electrificación sustentable. Esta línea de acción destina recursos para implementar soluciones energéticas limpias en centros que atienden a grupos vulnerables, mediante la instalación de paneles y calentadores solares, reacondicionamiento de sistemas eléctricos, entre otras acciones. En estos 10 años, se han invertido 81.5 millones de pesos en esta causa, contribuyendo a reducir la huella ambiental de las organizaciones y a generar ahorros en su consumo eléctrico, lo que les permite destinar más recursos a continuar apoyando a quienes más lo necesitan.
Screenshot
Educación para el futuro. Este eje impulsa oportunidades para nuevas generaciones y un mejor futuro mediante becas educativas con énfasis en energía y medio ambiente, apoyos de manutención para estudiantes, recursos para cursar estudios en el extranjero, y programas de capacitación técnica en instalación y mantenimiento de paneles solares. A lo largo de la década, se han destinado 40.5 millones de pesos para ampliar las oportunidades educativas y contribuir a un mejor futuro.
Empatía en emergencias. Mediante alianzas con instituciones como la Cruz Roja, se brinda apoyo a comunidades afectadas por desastres naturales o situaciones de crisis. Esta labor solidaria ha representado una inversión acumulada de 83.9 millones de pesos desde 2015.
Espíritu colaborador. A través del voluntariado corporativo y campañas de involucramiento interno, esta línea de acción promueve la participación de las y los colaboradores mediante horas de trabajo voluntario y aportaciones económicas destinadas a mejorar la infraestructura de organizaciones y apoyar distintas causas sociales. Su objetivo es fortalecer el sentido de comunidad y contribuir a la prosperidad compartida. A lo largo de los años, se han destinado más de 2.5 millones de pesos para esta labor.
Presentan Informe de Resultados 2024
En el marco de su décimo aniversario, la Fundación también presentó su Informe de Resultados 2024, correspondiente a su noveno año de operación. Este documento da cuenta de las acciones realizadas durante ese año, en el que se destinaron 48.3 millones de pesos en donativos para la ejecución de 84 proyectos en 16 estados del país.
Del total invertido el año pasado, 33.8 millones de pesos se canalizaron a iniciativas de Electrificación Sustentable; 6.7 millones se dirigieron a programas de Educación para el Futuro; y 1.5 millones se destinaron al eje de Empatía en Emergencias, donde resaltó, por noveno año consecutivo, la participación en el Plan Invernal de la Cruz Roja, con apoyo a comunidades vulnerables ante las bajas temperaturas. Además, en el marco del eje Espíritu Colaborador, se registraron más de 2,000 horas de trabajo voluntario en 12 actividades realizadas en 10 entidades del país.
A diez años de labor ininterrumpida, Fundación Sempra Infraestructura refrenda su compromiso con la creación de un México más próspero para todas y todos, con visión a largo plazo, solidaridad y trabajo conjunto con las comunidades.
Para más información, consulte el Informe Anual de Fundación Sempra Infraestructura aquí.
Durante años, las estadísticas globales de salud pública han demostrado que el cáncer no solo sigue siendo una de las principales causas de muerte, sino que también presenta patrones diferenciados por género. En Estados Unidos, las tasas de cáncer en mujeres menores de 50 años han aumentado de manera más pronunciada que en los hombres de la misma edad, lo que sugiere un fenómeno multifactorial. A esta brecha creciente ahora se suma una hipótesis inquietante: el cambio climático podría estar desempeñando un papel clave en este incremento.
Un reciente estudio publicado por Frontiers in Public Health advierte que los cambios a largo plazo en las temperaturas globales, impulsados por el uso intensivo de combustibles fósiles, podrían estar relacionados con un aumento de cáncer en mujeres. Según sus autores, si bien los incrementos por grado Celsius son modestos, su efecto acumulado sobre la salud pública es considerable. Esta conclusión plantea nuevos desafíos para la planificación en salud y para el rol que deben asumir las empresas en entornos vulnerables.
¿Aumento de cáncer en mujeres por crisis climática?
El equipo de investigación, liderado por la Universidad Americana de El Cairo, analizó datos de 17 países del Medio Oriente y el norte de África, regiones especialmente afectadas por el aumento sostenido de las temperaturas. El estudio se enfocó en los cánceres más prevalentes entre mujeres: mama, ovario, cuello uterino y útero, y comparó su frecuencia y mortalidad con los cambios de temperatura entre 1998 y 2019.
Los resultados muestran que por cada grado Celsius adicional, la prevalencia de estos tipos de cáncer se incrementó de 107 a 280 casos por cada 100,000 personas, siendo el cáncer de ovario el más sensible al cambio térmico. En términos de mortalidad, los decesos aumentaron de 160 a 332 por cada 100,000 personas por cada grado. El patrón se repitió con mayor intensidad en países como Catar, Baréin y Arabia Saudita, donde las olas de calor veraniegas son más extremas.
La investigadora principal, Wafa Abuelkheir Mataria, subrayó que el aumento de cáncer en mujeres debido a factores climáticos podría deberse a un conjunto de mecanismos interconectados. Entre ellos, la exposición prolongada a carcinógenos ambientales, el impacto en la atención médica y los efectos celulares del calor extremo. Aunque los datos no prueban causalidad directa, sí representan una alarma estadística con implicaciones en salud pública.
El estudio también considera que la desigualdad de género puede agravar el impacto. Las mujeres marginadas, con menor acceso a servicios de salud, son más vulnerables tanto a los efectos del calor como a la falta de detección temprana. Esta vulnerabilidad estructural amplifica el riesgo de muerte y subraya la necesidad de políticas públicas que incluyan una perspectiva de género ante el cambio climático.
¿Por qué el cambio climático podría estar aumentando el cáncer?
Según la OMS, el cambio climático intensifica problemas de salud ya existentes. El aumento de temperatura agrava la contaminación del aire, del agua y del suelo, incrementando así la exposición a sustancias cancerígenas. Las poblaciones en regiones de alto calor quedan más expuestas a estos factores y, a su vez, tienen menos acceso a diagnósticos tempranos y tratamientos adecuados.
A ello se suma la disrupción del sistema de salud que traen los eventos climáticos extremos. Las olas de calor, sequías o huracanes afectan tanto a la infraestructura como al funcionamiento de los servicios médicos. Esta situación es particularmente crítica en países en desarrollo, donde las instituciones públicas ya enfrentan limitaciones significativas.
De acuerdo con los investigadores, el aumento de cáncer en mujeres podría estar ligado a estas condiciones de manera directa e indirecta. Por ejemplo, el calor extremo se asocia con niveles más altos de contaminación por partículas finas, un carcinógeno conocido. Además, los cambios fisiológicos inducidos por el estrés térmico podrían alterar funciones celulares, aumentando el riesgo oncológico.
Mujeres: doblemente expuestas al riesgo
El estudio también resalta que las mujeres están fisiológicamente más expuestas a los impactos del cambio climático. Esta mayor vulnerabilidad se manifiesta no solo en una mayor sensibilidad al calor, sino también en la exposición diaria a toxinas y contaminantes en el hogar y en el entorno laboral, especialmente en países con desigualdades estructurales.
Además, las brechas en el acceso a servicios médicos entre hombres y mujeres se vuelven más pronunciadas en contextos de crisis climática. Las mujeres suelen tener menos oportunidades para acceder a diagnósticos tempranos, lo cual limita su capacidad de enfrentar enfermedades como el cáncer con éxito.
Estas condiciones generan una combinación letal: exposición aumentada y menor capacidad de respuesta. La consecuencia directa es un aumento de cáncer en mujeres, tanto en términos de prevalencia como de mortalidad. Las empresas y gobiernos deben prestar especial atención a este riesgo, que se intensifica con la crisis climática.
El papel de la RSE en la salud pública
El impacto del cambio climático en la salud de las mujeres no puede ser entendido únicamente como un problema médico. Es también una cuestión de justicia social y responsabilidad institucional. Las compañías con operaciones en regiones afectadas tienen un rol que desempeñar en la prevención, mitigación y adaptación ante estos riesgos.
Incluir variables climáticas en las evaluaciones de salud ocupacional es clave para anticiparse a enfermedades crónicas como el cáncer. Además, es necesario fortalecer alianzas con instituciones de salud para promover la detección temprana en comunidades vulnerables, especialmente en mujeres con acceso limitado al sistema de salud.
Finalmente, los datos del estudio deberían impulsar una revisión de las políticas de sostenibilidad corporativa. Incluir el aumento de cáncer en mujeres como un indicador relevante podría ayudar a diseñar estrategias de impacto social más eficaces y alineadas con los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
El cáncer como efecto silencioso del clima
Los hallazgos de Frontiers in Public Health abren una nueva ventana de análisis sobre los impactos del cambio climático en la salud de las mujeres. La correlación entre el aumento de la temperatura global y las tasas de cáncer en regiones vulnerables no solo es significativa desde el punto de vista estadístico, sino también desde una perspectiva ética y preventiva.
Para quienes trabajamos en responsabilidad social, este estudio nos recuerda que el compromiso ambiental y la salud pública están íntimamente conectados. Enfrentar el cambio climático también implica proteger a las poblaciones más vulnerables del riesgo creciente de enfermedades crónicas como el cáncer. Actuar con base en la evidencia es el primer paso.
En un mundo donde la rapidez domina la estrategia de marca, muchas empresas comienzan a preguntarse si vale la pena seguir corriendo. El slow branding nace como respuesta a la saturación de estímulos, mensajes y campañas que buscan resultados inmediatos, pero sacrifican profundidad y conexión genuina con sus audiencias. Este enfoque propone algo radicalmente distinto: construir marcas con propósito, tiempo y coherencia.
Al igual que el movimiento slow food revolucionó nuestra forma de comer, el slow branding invita a repensar la manera en que comunicamos y cultivamos la reputación de una empresa. Su meta no es solo vender más, sino generar vínculos duraderos, sostenibles y basados en valores reales. En esta nota exploraremos qué es el slow branding, por qué importa y cómo algunas marcas están aplicándolo con gran impacto.
¿Qué es el slow branding?
Entender qué es el slow branding implica ir más allá de una estrategia de marketing: se trata de una filosofía empresarial centrada en la construcción de marcas conscientes, duraderas y emocionalmente conectadas con sus audiencias. A diferencia del branding tradicional —que prioriza la inmediatez y el volumen de alcance—, esta visión valora el tiempo como aliado, no como obstáculo. Las marcas que lo practican no gritan, conversan.
El slow branding se basa en la autenticidad, la transparencia y la coherencia entre lo que la empresa dice y lo que realmente hace. Cada mensaje, campaña o interacción debe ser reflejo del propósito y los valores de la organización, no solo de sus intereses comerciales. Esto permite que la confianza se construya de manera orgánica y que la reputación crezca con bases firmes y éticas.
Además, esta forma de construir marca no busca una viralidad momentánea, sino generar vínculos duraderos con consumidores cada vez más informados y exigentes. Es una estrategia sostenible que también es rentable, pues genera una comunidad fiel y reduce el desgaste por tener que estar reinventándose constantemente. Comprender qué es el slow branding es abrir la puerta a una forma más humana de hacer negocios.
7 ejemplos destacados de slow branding
1. Patagonia
Patagonia es probablemente el referente más claro cuando hablamos de qué es el slow branding. Esta marca de ropa outdoor ha construido su identidad con base en valores medioambientales, activismo real y transparencia radical. En lugar de incentivar el consumo masivo, ha lanzado campañas como “Don’t Buy This Jacket”, invitando a sus clientes a reflexionar sobre el consumo responsable.
Su éxito no proviene de grandes estrategias publicitarias sino de un compromiso coherente con su propósito: preservar el planeta. Desde la trazabilidad de sus materiales hasta sus donaciones a causas ambientales, todo comunica autenticidad. Patagonia no solo vende ropa, crea una comunidad consciente y fiel. Es un ejemplo perfecto de cómo una marca crece lento, pero con raíces profundas.
2. Aesop
Aesop, la firma australiana de productos para el cuidado personal, es una oda a la elegancia minimalista y al slow branding bien aplicado. Sus tiendas no siguen un diseño estandarizado, sino que cada una es creada en armonía con el entorno local. Sus campañas son sutiles, con mensajes sobrios y estéticos que apelan a la experiencia sensorial más que al consumo rápido.
Lo que distingue a Aesop es su rechazo al marketing agresivo y su apuesta por el boca a boca. La marca prioriza la conversación real con el cliente y fomenta la conexión desde el detalle, desde la textura de un producto hasta la calidez de su atención. En Aesop, todo comunica cuidado y profundidad, lo cual genera una fidelidad poco común en la industria cosmética.
3. Veja
Veja es una marca francesa de calzado que ha logrado destacar en la industria de la moda por su enfoque ético y sostenible. Desde el origen de sus materiales —como algodón orgánico y caucho amazónico— hasta su modelo de producción justo, cada aspecto de la empresa refleja un compromiso real con el planeta y las comunidades. Sus campañas nunca son escandalosas; el producto y su historia hablan por sí solos.
Al practicar el slow branding, Veja ha demostrado que una marca puede crecer globalmente sin sacrificar sus principios. No tiene grandes presupuestos en publicidad, pero sí una comunidad que valora la honestidad, el diseño consciente y la innovación social. Su éxito radica en su consistencia, algo que pocas marcas logran mantener en el tiempo.
4. COS (Collection of Style)
COS, perteneciente al grupo H&M, ha trazado un camino propio bajo los principios del diseño atemporal, la durabilidad y la producción ética. A diferencia de su marca matriz, COS no persigue las tendencias, sino que diseña prendas con una vida útil prolongada. Su estilo sobrio, sus campañas visuales pausadas y sus mensajes claros refuerzan una propuesta de valor centrada en la calidad.
El slow branding en COS se manifiesta en la estética, el ritmo y el discurso. No busca sobresaturar a los consumidores, sino acompañarlos a largo plazo con una visión más reflexiva del vestir. Esta marca demuestra que incluso dentro de grandes conglomerados es posible generar propuestas responsables, coherentes y diferenciadas del modelo de fast fashion dominante.
5. Rituals
Rituals es una marca de cosmética que ha sabido integrar el slow branding a través de un enfoque holístico del bienestar. En lugar de vender solo productos, invita a sus consumidores a transformar rutinas cotidianas en momentos de conexión personal. Desde su packaging elegante hasta sus puntos de venta sensoriales, todo está pensado para reducir el ritmo y reconectar con uno mismo.
La narrativa de Rituals se centra en la calma, el autocuidado y la espiritualidad, alejándose de la lógica acelerada del consumo. Sus campañas no hablan de urgencia ni descuentos, sino de experiencias. Esta estrategia ha consolidado una base de consumidores leales que valoran tanto la calidad del producto como los valores de serenidad y propósito que la marca transmite.
6. Everlane
Everlane se ha posicionado como pionera del movimiento de la “transparencia radical”, una práctica esencial dentro del slow branding. Esta marca de moda revela los costos reales de sus productos, el margen de ganancia y la historia detrás de sus fábricas. Su estrategia no se basa en convencer al consumidor con promesas vacías, sino en ganarse su confianza a través de hechos.
Al priorizar relaciones auténticas con sus clientes y prácticas laborales responsables, Everlane construye una narrativa de honestidad que contrasta con la opacidad del fast fashion. Sus campañas son visualmente limpias, su comunicación es directa y su ritmo de lanzamiento es más mesurado. Todo esto refuerza un crecimiento sostenible y una imagen de marca coherente con sus valores.
7. Algramo
Algramo, startup chilena de consumo responsable, propone un modelo que combate el desperdicio de envases y promueve la economía circular. La empresa distribuye productos básicos mediante envases reutilizables y tecnología inteligente, permitiendo a las personas comprar solo la cantidad que necesitan. Su propuesta se aleja del marketing tradicional y se alinea perfectamente con la lógica del slow branding.
En lugar de masificar su imagen con publicidad invasiva, Algramo ha ganado visibilidad a través de alianzas comunitarias y soluciones reales para problemáticas sociales y ambientales. La marca crece desde la utilidad y la ética, no desde la prisa. Su modelo demuestra que es posible transformar industrias desde un enfoque responsable, empático y centrado en el largo plazo.
¿Cómo aplicar el slow branding en tu empresa?
Adoptar el slow branding implica repensar el ritmo, la forma y el fondo de la comunicación corporativa. En lugar de priorizar la cantidad de publicaciones o la velocidad de las campañas, se recomienda trabajar en profundidad los mensajes, alinearlos con la cultura organizacional y nutrir una narrativa auténtica. La pregunta no es cuánto decimos, sino cómo y por qué lo decimos.
Este enfoque también exige una revisión integral del comportamiento empresarial. Desde el diseño del producto hasta la atención al cliente, todo debe comunicar coherencia. Una empresa no puede hablar de sostenibilidad si no mide su impacto ambiental; ni puede presumir de inclusión si no aplica políticas internas con equidad. El slow branding requiere que la identidad de marca esté presente en cada acción.
Además, las marcas deben cultivar relaciones activas con sus públicos: escuchar, responder y evolucionar con base en sus necesidades reales. Esto implica dejar espacio para el diálogo y no solo para la promoción. El slow branding es una invitación a conectar con propósito, a generar confianza y a ser recordadas no por lo que gritan, sino por lo que construyen a fuego lento.
Branding con impacto real
Saber qué es el slow branding permite cambiar el paradigma de cómo se construye una marca en el contexto actual. Ya no basta con estar presente en redes o tener una estética llamativa: se trata de aportar valor real, generar empatía y sostener la coherencia en el tiempo. Las marcas que entienden esto se vuelven parte de la vida de las personas, no solo de su consumo.
En un mundo donde la credibilidad es un bien escaso, el slow branding se presenta como una solución estratégica para diferenciarse con autenticidad. Más que una técnica, es una postura empresarial que reconoce que la confianza no se compra con likes, sino que se gana con hechos. Este enfoque resulta especialmente valioso en industrias donde la reputación se construye con base en el impacto social.
Adoptar el slow branding es comprometerse con una narrativa sólida, humana y con propósito. Es renunciar a la urgencia vacía para abrazar la construcción consciente de marca. En definitiva, es crear algo que valga la pena recordar, compartir y sostener, incluso cuando las modas cambien. Ahí radica su verdadero poder.
En un entorno donde la digitalización avanza rápidamente, proteger la información financiera de los clientes se ha convertido en una prioridad para las empresas que operan en sectores sensibles. Por si fuera poco, la seguridad de los datos no solo fortalece la confianza del usuario, sino que también es un requisito indispensable para cumplir con normas regulatorias y salvaguardar la integridad operativa.
En este contexto, ODESSA es un ejemplo destacado de cómo una institución puede salvaguardar los datos de sus clientes al invertir en herramientas, procesos y capacitación para proteger la información sensible de quienes confían en sus servicios. A continuación, te explicamos cómo ODESSA ha hecho de la protección de la información un eje central de su cultura organizacional.
Innovación financiera con responsabilidad social
ODESSA ha construido su trayectoria sobre dos pilares fundamentales: promover el valor del ahorro en México y brindar soluciones financieras innovadoras. A través de cuentas de cajas de ahorro, fondos de pensiones y planes de ahorro, ha ayudado a miles de personas a alcanzar sus metas económicas con herramientas flexibles, confiables y adaptadas a sus necesidades.
Esta apuesta por la innovación no solo ha posicionado a ODESSA como una empresa líder en el sector, sino que también la ha convertido en un referente de confianza. Sus clientes no solo buscan seguridad financiera, sino también un respaldo ético que garantice el manejo responsable de su información.
Como parte de su compromiso como empresa socialmente responsable, ODESSA ha implementado medidas sólidas para proteger la información financiera de sus usuarios. Uno de los pasos más relevantes ha sido la creación del Departamento de Seguridad de la Información, una unidad especializada en detectar amenazas, prevenir incidentes y garantizar la continuidad operativa.
Además, ODESSA ha obtenido la certificación en la norma ISO 27001:2022, un estándar internacional que establece los requisitos para un Sistema de Gestión de la Seguridad de la Información (SGSI). Esta norma promueve prácticas sólidas para proteger la confidencialidad, integridad y disponibilidad de los datos, fortaleciendo la capacidad de las organizaciones para prevenir y responder a riesgos digitales.
Un escudo para la información financiera: norma ISO 27001
La implementación de la norma ISO 27001 ha sido un pilar estratégico para ODESSA. Gracias a ella, la organización cuenta con un marco de seguridad integral que le permite anticiparse a posibles amenazas y reaccionar con rapidez y eficacia ante cualquier incidente.
Jenny Mercado, CISO de ODESSA, ha destacado la relevancia de esta certificación en las operaciones diarias de la compañía, una medida que va más allá de una necesidad técnica, ya que corresponde, también a un compromiso profundo con los clientes y su bienestar financiero:
“Con esta certificación buscamos fortalecer nuestra postura en ciberseguridad. Nos ayuda a proteger la confidencialidad, integridad y disponibilidad tanto de los datos como de los sistemas”.
Jenny Mercado, CISO de ODESSA.
Entre los beneficios que ofrece la certificación en ISO 27001 se encuentran el cumplimiento de normas legales como la Ley Federal de Protección de Datos Personales, la mejora de la reputación corporativa y, sobre todo, una ventaja competitiva en un sector altamente regulado. Según Jenny Mercado: “Esto no solo genera un valor adicional para nuestros procesos internos, sino para todo el portafolio de servicios que ofrecemos”.
La certificación también contempla planes de continuidad del negocio y respuesta ante incidentes. Además, ODESSA prueba estos protocolos una o dos veces al año para asegurar que, ante cualquier eventualidad, el equipo esté preparado para actuar rápidamente, minimizar impactos y garantizar que la operación de los ingresos de sus clientes no se vea comprometida.
Una cultura organizacional centrada en la seguridad
Para ODESSA, la ciberseguridad no es un conjunto de prácticas aisladas, sino una parte esencial del ADN corporativo. Desde hace años, la empresa ha integrado las políticas de seguridad en las rutinas de sus colaboradores, a sabiendas de que la protección empieza desde actividades sencillas, como verificar la procedencia de correos electrónicos o evitar descargas innecesarias.
Jenny Mercado lo resume así: “Los procedimientos de seguridad no son una carga adicional; son parte del día a día de cada colaborador. Estas rutinas forman parte de la operación habitual”. Esta integración permite que las buenas prácticas de seguridad se mantengan vivas, relevantes y alineadas con los objetivos estratégicos de la compañía.
ODESSA también capacita constantemente a su personal en la detección de amenazas desde su incorporación en la empresa, boletines, comunicados y campañas de concientización, en los que informa sobre temas de interés, tales como la detección de ciberataques y cómo evitarlos, pues sabe que, en muchos casos, el usuario puede ser el eslabón más débil si no se le prepara adecuadamente.
Además, ODESSA no se limita al ámbito interno. También ofrece a sus clientes información útil para mejorar su propia seguridad digital. Esto puede incluir boletines o consejos difundidos en redes sociales, con recomendaciones sobre cómo evitar el robo de identidad o proteger cuentas bancarias personales. Esta práctica demuestra un compromiso amplio, que trasciende la relación comercial.
ODESSA: seguridad que genera confianza
Proteger la información financiera no solo es un deber ético, sino un elemento diferenciador en un entorno empresarial cada vez más competitivo. ODESSA ha comprendido que cuidar los datos de sus clientes es también proteger su reputación, su operación y su liderazgo en el sector financiero.
Con herramientas como la certificación ISO 27001, un equipo capacitado y políticas alineadas con las mejores prácticas internacionales, ODESSA se posiciona como una empresa confiable, innovadora y socialmente responsable. La seguridad no es una promesa, sino una práctica constante.
El enfoque integral de ODESSA no solo protege, también educa y fortalece la cultura de prevención entre sus empleados y clientes. Este compromiso permanente le permite no solo proteger la información financiera de sus usuarios, sino también construir relaciones duraderas basadas en la confianza de que sus activos y sus datos están a salvo.
Una tarde cualquiera puede convertirse en un recuerdo inolvidable cuando se acompaña de risas, juegos y el calor humano de personas dispuestas a dar su tiempo. Por ello, en el marco del Día del Niño (30 de abril), colaboradoras y colaboradores de Corporativo Kosmos visitaron la Casa Hogar Santa Inés, hogar temporal para niñas que enfrentan realidades complejas desde edades tempranas. La actividad no solo significó una celebración, sino también un acto de empatía y compromiso social por parte de la empresa.
El voluntariado, organizado por la Fundación Pablo Landsmanas, el brazo social de la compañía, no se limitó a entregar juguetes, sino que fue una jornada de convivencia genuina, donde el juego se convirtió en puente para conectar, aprender y compartir afecto.
Esta acción forma parte de las múltiples alianzas con las que Corporativo Kosmos brinda apoyo a niñas en situación de desventaja a través de voluntariados y donaciones, todo lo cual, ha posicionado a la empresa como un referente en responsabilidad social.
¡Corporativo Kosmos brinda apoyo a niñas en situación de desventaja!
El compromiso de Corporativo Kosmos con la niñez vulnerable va más allá de fechas conmemorativas, pues, desde hace años, la empresa ayuda de manera constante a instituciones como Casa Hogar Santa Inés, una organización dirigida por las Hermanas Franciscanas que atiende a niñas de entre 3 y 12 años en contextos de riesgo, desnutrición o desintegración familiar, con el objetivo de contribuir a su bienestar físico, emocional y educativo.
La Fundación Pablo Landsmanas entrega insumos alimentarios a esta casa hogar, cada quince días para ayudar a las hermanas de esta casa a cubrir las necesidades nutrimentales de las pequeñas, con la convicción de que una la alimentación saludable y suficiente es clave para construir futuros brillantes.
Sin embargo, esta vez la empresa líder en servicios de alimentación en México quiso aportar más que alimentos, por lo que, mediante la Fundación Pablo Landsmanas, organizó un día de voluntariado en el que algunos colaboradores de la compañía pudieron disponer un poco de su tiempo para jugar y convivir con las niñas de la casa hogar y llevarles los juegos de mesa que donó para ellas la Fundación.
Esta interacción permitió crear un ambiente de confianza y diversión, vital para niñas que, como las residentes de esta organización, han atravesado situaciones difíciles, así como el impacto que puede tener una empresa comprometida con causas sociales.
Voluntariado y diversión: una jornada para recordar
Desde el momento en que las voluntarias y voluntarios de Corporativo Kosmos llegaron a Casa Hogar Santa Inés, la emoción de las niñas fue palpable. Las risas comenzaron con los primeros juegos y se mantuvieron durante toda la visita:
“Nosotros venimos a pasar un tiempo de calidad con ellas, entre juegos y risas. Siempre he pensado que dar te da más que recibir, entonces participar en un voluntariado te llena el corazón. El convivir con ellas y darles un poquito de atención es muy bonito y de verdad que aprendes mucho de cada una”.
Raquel Martínez, del área de Finanzas de Corporativo Kosmos.
Durante la visita las y los voluntarios pusieron manos a la obra para jugar con las menores cada uno de los juegos de mesa que la Fundación Pablo Landsmanas les regaló, desatando así un ambiente de cooperación y compañerismo. Rebeca de la Torre, colaboradora de Corporativo Kosmos, destacó el valor de compartir este tipo de experiencias:
“Ver a las niñas riéndose y pasar un rato padre es muy satisfactorio. Son momentos que las integran de una manera distinta a su grupo y a la sociedad”.
Rebeca de la Torre, colaboradora de Corporativo Kosmos.
Estas experiencias no solo transforman a las niñas, también impactan a quienes participan, como es el caso de Ingrid Manso, gerente de administración de efectivo, quien, entre lágrimas comentó:
“Estar aquí te enseña a valorar lo que tienes. Ellas disfrutan y valoran muchísimo ese ratito que les dedicamos. Es una experiencia que te llena como ser humano, la necesitas vivir de vez en cuando”.
Ingrid Manso, gerente de administración de efectivo.
El valor del tiempo compartido
En un entorno donde las niñas están acostumbradas a una rutina estructurada con deberes y responsabilidades, el tiempo de juego extraordinario cobra una relevancia inmensa, ya que alejarlas por unas horas de esa rutina no solo les permite divertirse, sino también sentirse vistas, queridas e importantes:
“El recibir atención tiene un impacto muy grande para ellas. Sacarlas de la rutina y enseñarles que pueden por un momento dedicarse solo a jugar y ser niñas de nuevo aporta mucho”.
Raquel Martínez, del área de Finanzas de Corporativo Kosmos.
Por su parte, la directora del albergue, la hermana Beatriz Aguilera, también destacó la importancia de estas actividades:
“Nuestra misión es atender a las niñas de forma integral. La visita de Corporativo Kosmos permite que vivan momentos de alegría y afecto, tan necesarios para su desarrollo emocional”.
Beatriz Aguilera, directora de Casa Hogar Santa Inés.
Sin duda, actividades como esta nos recuerdan que el juego compartido no es un lujo, sino una herramienta poderosa para sanar, aprender y crecer. Al convivir con personas adultas que las escuchan y respetan, las menores reciben un mensaje claro: su bienestar importa y, en ese sentido, el apoyo a niñas en situación de desventaja por parte de empresas como Corporativo Kosmos tiene el potencial de hacer la diferencia en las vidas de los beneficiarios.
Además, este tipo de iniciativas también permiten que el personal del corporativo conozca de primera mano el impacto de las operaciones sociales de la empresa, ya que, tal como expresó Ingrid Manso:
“Agradezco al Corporativo Kosmos y sobre todo a la Fundación Pablo Landsmanas por permitirme esta oportunidad de venir a convivir aquí con las niñas. Para mí, que estoy en finanzas y veo pasar el flujo de todas las operaciones que se hacen, ver un poco de lo que la empresa hace para ayudar de verdad que te llene el alma”.
Ingrid Manso, gerente de administración de efectivo en Corporativo Kosmos.
¡Cada juego, cada risa, cada apoyo cuenta!
Corporativo Kosmos demuestra que el verdadero liderazgo empresarial va de la mano con un profundo sentido de responsabilidad social. Mediante alianzas con instituciones como Casa Hogar Santa Inés, la empresa brinda apoyo a niñas en situación de desventaja, ofreciendo no solo alimentos, sino también experiencias que nutren el alma.
Estas acciones son prueba de que una compañía puede y debe generar valor más allá del negocio. A través del voluntariado, la donación constante y la cercanía con las comunidades, Corporativo Kosmos fortalece su compromiso con el desarrollo integral de la infancia. En cada juego, en cada risa compartida, se construye un futuro más justo y saludable para las niñas y niños de México.
En los últimos años, la llamada Generación Z ha ganado protagonismo como un colectivo socialmente activo, consciente del medioambiente y crítico de los combustibles fósiles. Son jóvenes que marchan por el clima, exigen políticas de transición energética y denuncian la inacción de gobiernos y empresas. Sin embargo, esta conciencia ambiental parece diluirse cuando se trata de sus hábitos de consumo.
Recientemente, la directora ejecutiva de Woodside, Meg O’Neill, desató una polémica al señalar esta incongruencia: jóvenes que condenan al gas y al petróleo mientras consumen productos baratos vía Shein o Temu, sin cuestionar la huella de carbono de sus decisiones. Más allá del tono, sus palabras abren una discusión necesaria sobre la contradicción de la Gen Z entre su discurso verde y su comportamiento cotidiano.
Un rechazo ideológico con prácticas poco sostenibles
O’Neill describe un fenómeno evidente: el entusiasmo juvenil contra los combustibles fósiles coexiste con una dependencia digital de bienes que requieren energía intensiva para producir y transportar. En sus palabras, “enchufan sus dispositivos, piden cosas en línea y esperan que las luces se enciendan” sin reconocer el impacto energético detrás.
Este comportamiento revela una desconexión entre las causas que defienden y las prácticas que sostienen. Las plataformas de moda rápida, tan populares entre los jóvenes, no solo emiten toneladas de CO2 en logística y producción, sino que dependen de redes globales de extracción y energía fósil para operar. La defensa del planeta no puede limitarse a discursos en redes sociales.
O’Neill no es una vocera ambiental ni pretende serlo, pero al exponer esta incoherencia da en el blanco: la contradicción de la Gen Z refleja un activismo simbólico más que estructural. Una generación puede ser aliada del clima, pero no si sus acciones refuerzan las dinámicas que buscan erradicar.
La industria fósil bajo presión y a la defensiva
La molestia de O’Neill no surge en el vacío. Woodside enfrenta críticas por su intención de extender operaciones hasta 2070 y por las 74 millones de toneladas de CO2 que generó su producción el año pasado. Además, su nuevo proyecto de GNL en Luisiana ha sido catalogado como incompatible con los compromisos climáticos globales.
Ante este contexto, culpar a los jóvenes por la crisis climática parece una estrategia defensiva. Líderes de Greenpeace, la Coalición Juvenil por el Clima y el partido Verde respondieron que las responsabilidades no pueden trasladarse a consumidores individuales, especialmente cuando enfrentan una crisis del costo de vida. La magnitud del problema requiere cambios sistémicos, no acusaciones individuales.
Sin embargo, estas críticas no invalidan del todo la observación: los hábitos individuales importan, sobre todo cuando se masifican. Negar la responsabilidad corporativa no implica eximir de responsabilidad a quienes consumen sin cuestionar. La conversación debe evolucionar de la culpa al cambio colectivo.
Today we released our 2024 Climate Update showing progress on our strategy to thrive through the energy transition with a low-cost, lower-carbon, profitable, resilient and diversified portfolio. Read more here: https://t.co/4eRkiHAHp6 sent on Tuesday, 25 February 2025 4:50 pm pic.twitter.com/fSqXBUwE9o
Fast fashion: el talón de Aquiles de la conciencia ambiental
Uno de los sectores que encarna la contradicción de la Gen Z es la moda rápida. Este modelo de negocio, que promueve ciclos de consumo acelerado y obsolescencia estética, es altamente dependiente de combustibles fósiles, tanto en la manufactura como en el transporte global. Pese a ello, las marcas low cost siguen siendo tendencia entre los jóvenes.
Shein y Temu, citadas por O’Neill, son ejemplo de esta paradoja. Sus precios bajos y constante renovación seducen a una generación que, paradójicamente, defiende la sostenibilidad. Las prendas, a menudo hechas con materiales sintéticos derivados del petróleo, terminan desechadas en menos de un año, contribuyendo a la saturación de vertederos y microplásticos en los océanos.
La solución no pasa por cancelar a la Gen Z, sino por promover alternativas que sean accesibles y coherentes con sus valores. La educación sobre consumo responsable, los modelos circulares y el fortalecimiento del comercio local son estrategias clave para alinear intención y acción.
Una contradicción generacional que también interpela a la industria
Hablar de la contradicción de la Gen Z no implica negar sus aportes al movimiento climático, sino señalar una tensión presente en toda la sociedad. Los consumidores, sin importar su edad, viven en sistemas que les imponen opciones insostenibles como norma. La responsabilidad no es exclusivamente suya, pero tampoco deben quedar exentos de cuestionamiento.
Al mismo tiempo, las empresas como Woodside deben asumir su papel protagónico en la crisis climática. Culpar a los jóvenes desvía el foco de su propio impacto: inversiones millonarias en proyectos fósiles hasta 2070 no son compatibles con los objetivos del Acuerdo de París. El sector privado debe liderar con coherencia si espera una ciudadanía más consciente.
En ese sentido, el discurso de O’Neill podría haberse traducido en una autocrítica productiva. Reconocer que la transición energética exige coherencia tanto en el consumo como en la producción permitiría construir puentes, en lugar de trazar líneas divisorias que debilitan el diálogo.
La coherencia como desafío intergeneracional
La defensa del medioambiente no puede dividirse en bandos de edad o poder adquisitivo. El cambio climático es un fenómeno global que requiere la participación de todos: consumidores informados, empresas responsables y gobiernos comprometidos. Señalar las inconsistencias en las prácticas juveniles no debe ser excusa para perpetuar las propias.
La contradicción de la Gen Z es un espejo que revela nuestras propias tensiones como sociedad. Solo reconociéndolas y trabajando en soluciones estructurales, podremos avanzar hacia un modelo de desarrollo verdaderamente sostenible. Las palabras deben ir acompañadas de acciones, y eso aplica tanto en la trinchera digital como en las salas de juntas corporativas.
Cada año se desperdician cerca de 1,300 millones de toneladas de alimentos a nivel mundial, lo que representa aproximadamente un tercio de todos los alimentos producidos para el consumo humano, según la FAO. Este fenómeno no solo genera impactos sociales, sino también ambientales: contribuye al 8% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero.
En este contexto, evitar desperdicio de comida es una tarea ineludible para gobiernos, industrias y ciudadanía. Las empresas alimentarias, por su posición estratégica en la cadena de suministro, están comenzando a implementar soluciones tecnológicas innovadoras para reducir sus pérdidas y aportar a un sistema alimentario más justo y eficiente.
IA contra el desperdicio: Nestlé prueba el futuro
Nestlé implementó en una de sus fábricas del Reino Unido una herramienta de inteligencia artificial desarrollada por Zest, que permite monitorear, rastrear y analizar en tiempo real los alimentos comestibles descartados. En solo dos semanas, logró reducir el desperdicio en un 87%, lo que representa una mejora sin precedentes en la eficiencia operativa de su cadena.
Con esta tecnología, la empresa estima rescatar hasta 700 toneladas de excedentes de alimentos de calidad, lo que se traduce en alrededor de 1.5 millones de comidas redistribuidas. Además, se evitarían 1,400 toneladas de emisiones de CO₂ y se ahorrarían hasta 14 millones de libras en costos de operación, según sus primeras proyecciones.
Los residuos detectados —como barras de KitKat rotas o productos con fechas de caducidad cortas— suelen ser comestibles, pero no rentables bajo el modelo de venta tradicional. Alina Sartogo, cofundadora de Zest, explica que el valor de la herramienta está en su capacidad para revalorizar estos productos a través de información estratégica.
El software de Zest también se lanzará al mercado bajo modelo de suscripción en marzo del próximo año, después de completar varias pruebas piloto con diferentes fabricantes. Su potencial de escalabilidad es alto, especialmente en sectores con cadenas de suministro complejas y volúmenes elevados de producción.
Evitar desperdicio de comida: clave en la industria
Para las compañías del sector alimentario, evitar desperdicio de comida ya no es una medida simbólica, sino un requisito operativo y reputacional. Implementar herramientas como Zest no solo permite reducir pérdidas económicas, sino también alinear sus operaciones con estándares internacionales de sostenibilidad.
Nestlé ha entendido que esta tecnología permite transitar hacia una industria más circular. La IA no solo corrige fallas puntuales, sino que aprende, predice y mejora continuamente, permitiendo ajustar los procesos desde el origen de la producción hasta el destino final del alimento.
Este enfoque de eficiencia también facilita la transparencia ante reguladores, inversionistas y consumidores. Evitar desperdicio de comida mediante tecnologías basadas en datos puede convertirse en una ventaja competitiva con impacto directo en las métricas ESG.
Una red colaborativa para escalar soluciones
El valor del proyecto también reside en la red de aliados que lo impulsa. En el segundo piloto de esta tecnología participaron entidades como Sustainable Ventures, FareShare, FuturePlus, Howard Tenens Logistics, Google Cloud y Nestlé. La cooperación intersectorial es clave para escalar este tipo de innovaciones.
FareShare, la organización que redistribuye alimentos a más de 8,000 organizaciones benéficas en Reino Unido, resaltó que esta tecnología puede transformar su capacidad operativa. A través de un monitoreo más preciso, pueden optimizar la recepción y entrega de productos rescatados con menos recursos.
Además, la agencia gubernamental Innovate UK destinó 1.9 millones de libras al piloto a través de su programa BridgeAI. Su directora de IA y economía de datos, Esra Kasapoglu, señaló que este tipo de soluciones pueden transformar todo el modelo de abastecimiento, distribución y reducción de emisiones del país.
¿Cómo impacta la IA en la seguridad alimentaria?
Evitar desperdicio de comida también es una estrategia clave para fortalecer la seguridad alimentaria global. La inteligencia artificial permite identificar en tiempo real los puntos críticos de pérdida, lo cual favorece una distribución más justa y eficaz de los recursos alimentarios disponibles.
Además, esta tecnología mejora la trazabilidad y resiliencia del sistema alimentario ante crisis. Cuando una fábrica es capaz de prever qué alimentos podrían desperdiciarse y derivarlos a otros usos, se reduce la presión sobre el sistema y se incrementa su capacidad de respuesta.
El enfoque predictivo de la IA, sumado a una gestión colaborativa, permite que cada ingrediente que no llegue a los anaqueles aún pueda cumplir una función social. Así, se transforma un pasivo ambiental en un activo solidario y rentable.
Tecnología para alimentar al mundo
La lucha por evitar desperdicio de comida ha encontrado en la IA una herramienta poderosa y transformadora. Soluciones como Zest permiten que millones de alimentos se reintegren al sistema alimentario y lleguen a las personas que más los necesitan, reduciendo emisiones y costos operativos.
La experiencia de Nestlé nos recuerda que la tecnología, cuando se alinea con valores de sostenibilidad, puede ser una vía para cerrar brechas de desigualdad alimentaria. El siguiente paso es sumar más actores, replicar estas buenas prácticas y consolidar cadenas de suministro que no solo produzcan, sino también cuiden.
En una acción sin precedentes, la Comisión Europea anunció que investigan a gigantes de la pornografía como Pornhub, XVideos, Stripchat y XNXX por incumplir las normas de protección a menores en sus plataformas. Estas empresas enfrentan sanciones económicas significativas, que podrían llegar hasta el 6% de su facturación global anual, debido a la insuficiente implementación de medidas para evitar el acceso de niños a contenidos para adultos.
De acuerdo con Reuters, esta medida se enmarca en el cumplimiento de la Ley de Servicios Digitales (DSA), que desde 2023 exige a las plataformas digitales grandes que implementen mecanismos efectivos para combatir contenido ilegal y proteger los derechos de los menores en línea. El enfoque de la Comisión Europea pone énfasis en la responsabilidad social de estas plataformas, obligándolas a adoptar políticas claras y verificaciones robustas para garantizar un entorno digital seguro.
Investigan a gigantes de la pornografía: incumplimiento de la Ley de Servicios Digitales
La Comisión Europea subrayó que las plataformas bajo investigación no han cumplido con la Ley de Servicios Digitales, la cual demanda una gestión proactiva del contenido dañino y la implementación de mecanismos eficaces para la protección infantil. Esta ley obliga a los gigantes de la pornografía a evaluar continuamente los riesgos asociados y a tomar medidas de mitigación para evitar que los menores accedan a material explícito.
El incumplimiento de estas obligaciones representa un serio riesgo social, pues expone a los menores a contenidos inapropiados y potencialmente traumáticos. Más allá del daño individual, se genera una responsabilidad ética y legal para estas empresas que, por su tamaño y alcance, deben asumir un compromiso sólido con la protección de los derechos humanos en la red.
Este proceso de investigación evidencia la creciente exigencia para que las empresas digitales no solo respeten las leyes, sino que actúen con responsabilidad social corporativa, priorizando la seguridad y bienestar de las poblaciones vulnerables, en particular los niños.
Retos en la verificación de edad y protección infantil
Uno de los puntos centrales en la investigación es la falta de mecanismos adecuados para la verificación de la edad. Según la Comisión Europea, los sitios como Pornhub y otros han fallado en implementar sistemas robustos que impidan el acceso de menores. La normativa exige que estas plataformas usen tecnologías que confirmen la mayoría de edad antes de permitir el acceso a contenido para adultos.
El propietario de Pornhub, Aylo Freesites Ltd, afirma cumplir con la norma RTA (Restringido a Adultos), avalada por la Asociación de Sitios que Defienden la Protección Infantil. Sin embargo, la Comisión considera que las medidas actuales no son suficientes para proteger de manera efectiva a los menores. En este sentido, la empresa insiste en que la mejor solución es la verificación de edad en el punto de acceso, es decir, en los dispositivos de los usuarios.
Este escenario revela la complejidad técnica y ética que implica garantizar la protección infantil en plataformas digitales masivas. La responsabilidad social corporativa aquí va más allá del cumplimiento normativo: se trata de implementar estándares que realmente eviten riesgos para los niños, algo que hasta ahora no ha sido satisfactorio.
Impacto social y económico de la investigación
El impacto de esta investigación no se limita a posibles multas económicas —que podrían alcanzar hasta el 6% de la facturación anual global— sino también a la reputación y credibilidad de estas plataformas. En un mundo cada vez más consciente sobre la responsabilidad social, las empresas que no protegen a los menores enfrentan un costo significativo en su imagen pública y en la confianza de sus usuarios y socios comerciales.
Además, la investigación pone en evidencia el papel que deben jugar las plataformas de contenido adulto como actores responsables en la sociedad digital. El compromiso social implica no solo generar ingresos, sino también contribuir a un entorno seguro, especialmente para quienes son más vulnerables.
Por último, el llamado a coordinar acciones contra plataformas pornográficas más pequeñas destaca un esfuerzo integral para enfrentar un problema que afecta a toda la industria digital, subrayando la importancia de la colaboración entre reguladores y empresas para fortalecer la protección infantil.
Respuesta y postura de las plataformas investigadas
El grupo Aylo, propietario de Pornhub, respondió defendiendo sus protocolos de protección, señalando que cumplen con los estándares establecidos por la norma RTA y subrayando que sus sitios están estrictamente reservados para adultos. La empresa argumenta que la verificación de edad en dispositivos es la solución más efectiva para bloquear el acceso de menores.
En contraste, otras plataformas como Stripchat, XNXX y XVideos han mantenido un silencio relativo o no respondieron a las solicitudes de información, lo que genera mayor preocupación sobre su compromiso con la responsabilidad social y la protección de los derechos infantiles.
Este contraste en respuestas evidencia la necesidad urgente de un marco regulatorio uniforme y exigente, que garantice la implementación de medidas efectivas, obligue a las plataformas a rendir cuentas y, en última instancia, promueva un entorno digital que proteja a la niñez sin excepciones.
Futuro de la regulación y responsabilidad social en plataformas digitales
La investigación abre un nuevo capítulo en la regulación de las plataformas digitales muy grandes, estableciendo un precedente en la vigilancia y sanción del incumplimiento en materia de protección infantil. La Comisión Europea ha dejado claro que la responsabilidad social no es opcional, sino un mandato legal con consecuencias tangibles para quienes la ignoren.
A futuro, se espera que estas plataformas adopten tecnologías más avanzadas para la verificación de edad y la detección de contenido ilegal, integrando la responsabilidad social como un pilar estratégico en sus modelos de negocio. Esto implica invertir en innovación y en procesos internos que garanticen un entorno seguro para todos.
Además, la colaboración entre organismos reguladores, sociedad civil y empresas será fundamental para generar políticas públicas efectivas que protejan a los menores en la era digital, consolidando una cultura de responsabilidad social digital que beneficie a toda la sociedad
La noticia de que investigan a gigantes de la pornografía por poner en riesgo a menores resalta la importancia de la responsabilidad social en el entorno digital. Las plataformas con gran alcance tienen la obligación ética y legal de proteger a los más vulnerables, implementando mecanismos efectivos para evitar el acceso infantil a contenido adulto.
Esta investigación no solo busca sancionar incumplimientos, sino también fomentar una cultura corporativa que priorice la seguridad, el respeto y la protección de derechos. Este caso refuerza la necesidad de exigir a las empresas una gestión responsable y proactiva, que garantice un internet más seguro para todos.
La discriminación sigue siendo uno de los principales obstáculos para alcanzar sociedades justas e inclusivas. Conocer las causas de discriminación más comunes es esencial para identificar las formas en que se vulneran derechos y para diseñar acciones que promuevan la igualdad. En esta nota, analizaremos las 20 causas que afectan con mayor frecuencia a las personas en distintos ámbitos sociales, laborales y culturales.
Entender estas causas no solo nos ayuda a reconocer la exclusión, sino también a fortalecer nuestro compromiso con la diversidad y la justicia social en todos los espacios.
20 causas de discriminación más comunes y cómo resolverlo
1. Discriminación por género
Las desigualdades basadas en el género siguen siendo una de las causas de discriminación más comunes. Se manifiestan en brechas salariales, en el acceso limitado a posiciones de liderazgo y en la asignación de roles tradicionales que minimizan el potencial de mujeres y personas no binarias. Esta discriminación está tan arraigada que muchas veces pasa desapercibida, perpetuando ciclos de exclusión.
¿Cómo resolverlo? Desde la RSE, las empresas pueden adoptar una política activa de equidad de género con acciones como auditorías salariales, programas de liderazgo femenino, protocolos contra violencia de género y mecanismos de conciliación laboral y familiar.
Además, deben promover campañas de sensibilización interna, garantizar la paridad en procesos de contratación y generar alianzas con organizaciones expertas en género. Invertir en esta causa fortalece la reputación corporativa, mejora el clima laboral y potencia el talento diverso.
2. Discriminación racial y étnica
La discriminación basada en el origen étnico o el color de piel sigue limitando el acceso de millones de personas a oportunidades educativas, laborales y políticas. En América Latina, por ejemplo, las poblaciones indígenas y afrodescendientes siguen enfrentando barreras estructurales e invisibilidad mediática.
¿Cómo resolverlo? Una estrategia efectiva de RSE debe incluir políticas de diversidad étnica en todos los niveles de la organización. Esto implica establecer metas de inclusión, diseñar procesos de reclutamiento sin sesgos, incorporar formación intercultural y celebrar la riqueza cultural mediante acciones institucionales.
Las marcas pueden también crear campañas que den visibilidad a estas comunidades y fomentar proyectos productivos en colaboración con ellas, impulsando el desarrollo económico local.
3. Discriminación por edad
El edadismo afecta tanto a jóvenes, quienes son percibidos como inexpertos, como a personas mayores, que suelen ser descartadas en procesos de selección por considerarse “obsoletas”. Esta exclusión impacta la innovación, el aprendizaje organizacional y la cohesión social.
¿Cómo resolverlo? Las empresas con visión de RSE deben promover equipos intergeneracionales, reconocer el valor de la experiencia y fomentar programas de mentoría cruzada. Es clave eliminar los límites de edad en convocatorias laborales y desarrollar políticas de retiro flexible o de reincorporación gradual.
Incluir a todas las generaciones en los procesos de toma de decisiones genera una cultura inclusiva que mejora la productividad y reduce la rotación.
4. Discriminación por discapacidad
Las personas con discapacidad enfrentan múltiples barreras físicas, tecnológicas, culturales y actitudinales. A menudo se les invisibiliza y se les excluye de la vida económica y social, lo que refuerza la marginación.
¿Cómo resolverlo? Una empresa socialmente responsable no solo debe cumplir con la accesibilidad legal, sino ir más allá diseñando espacios de trabajo inclusivos, accesibles y seguros. Es fundamental adaptar plataformas digitales, capacitar al personal en inclusión y contratar personas con discapacidad en roles activos, no simbólicos. Aliarse con fundaciones especializadas, promover el diseño universal y contar con indicadores de inclusión son prácticas que convierten a la empresa en agente de transformación.
5. Discriminación por orientación sexual
Las personas LGBTQ+ suelen vivir discriminación desde el ámbito educativo hasta el laboral, pasando por el acceso a servicios de salud y espacios públicos. La falta de reconocimiento y protección de sus derechos genera altos niveles de violencia y exclusión.
¿Cómo resolverlo? Las empresas con compromiso social deben garantizar ambientes libres de discriminación por orientación sexual. Esto se logra con políticas explícitas de inclusión LGBTQ+, beneficios igualitarios para todas las configuraciones familiares, formación continua sobre diversidad y la creación de redes internas de apoyo.
También es importante participar en campañas de sensibilización externas y posicionar la marca como aliada de la comunidad LGBTQ+, lo cual impacta positivamente la percepción pública y el compromiso del talento.
6. Discriminación por religión o creencias
Las personas que practican religiones no mayoritarias suelen ser objeto de prejuicios, estigmas o exclusión. Esta discriminación puede manifestarse en comentarios despectivos, impedimentos para ejercer su fe o incluso violencia.
¿Cómo resolverlo? Desde la RSE, las empresas pueden fomentar la libertad religiosa permitiendo prácticas como horarios flexibles para celebraciones importantes o espacios adecuados para la oración. También es clave capacitar al personal en respeto intercultural y evitar símbolos o mensajes excluyentes. La promoción activa del pluralismo religioso contribuye a entornos más justos y abiertos.
7. Discriminación por nacionalidad o condición migratoria
Las personas migrantes y refugiadas suelen ser víctimas de xenofobia, exclusión laboral o trato injusto por prejuicios relacionados con su origen o situación legal.
¿Cómo resolverlo? Una empresa socialmente responsable puede ofrecer oportunidades laborales a personas migrantes, asegurando procesos justos y apoyo en su integración social. Además, puede generar alianzas con organizaciones especializadas en derechos migrantes y capacitar a sus equipos para evitar sesgos inconscientes. Esta inclusión fortalece la diversidad y fomenta la cohesión social.
8. Discriminación por nivel socioeconómico
El origen social sigue marcando diferencias en el acceso a educación, salud, empleo y cultura. Personas con menos recursos enfrentan barreras estructurales y estigmas relacionados con su apariencia, acento o estilo de vida.
¿Cómo resolverlo? Las empresas pueden implementar programas de desarrollo de talento que prioricen la equidad en el acceso, ofrecer becas o empleos a jóvenes de comunidades vulnerables, y colaborar con iniciativas educativas. También pueden ajustar sus productos y servicios para ser accesibles sin perder calidad, generando un impacto positivo real en la movilidad social.
9. Discriminación por apariencia física
El aspecto físico, incluyendo peso, estatura, cicatrices o tatuajes, sigue siendo motivo de prejuicio, especialmente en procesos de selección o en atención al cliente.
¿Cómo resolverlo? La RSE puede impulsar políticas de imagen no discriminatoria, centradas en las competencias y no en la estética. Capacitar al personal para evitar sesgos y visibilizar historias que desafíen los estereotipos son acciones poderosas. Además, incluir modelos diversos en la comunicación institucional fortalece la empatía y la inclusión.
10. Discriminación por identidad de género
Las personas trans, no binarias y de género fluido son víctimas frecuentes de discriminación en todos los ámbitos. Muchas enfrentan dificultades para acceder a empleos dignos o recibir un trato respetuoso.
¿Cómo resolverlo? Una empresa con enfoque en RSE debe reconocer legalmente la identidad de género de sus colaboradores y brindar acompañamiento psicológico y administrativo durante procesos de transición. Además, puede diseñar baños inclusivos, ajustar formularios institucionales y educar a su plantilla en temas de diversidad sexual y de género.
11. Discriminación por estado civil o maternidad
Mujeres embarazadas, madres solteras o personas divorciadas suelen ser víctimas de discriminación laboral, en especial en contrataciones o ascensos.
¿Cómo resolverlo? Desde la RSE, se deben promover políticas de maternidad y paternidad corresponsables, horarios flexibles, salas de lactancia y licencias extendidas. También es importante garantizar que la maternidad no represente una desventaja profesional, promoviendo activamente el liderazgo femenino.
12. Discriminación por salud mental
El estigma sobre trastornos de salud mental impide que muchas personas accedan a empleos o permanezcan en ellos. Las etiquetas y la incomprensión agravan su situación.
¿Cómo resolverlo? Una empresa socialmente responsable debe incluir el bienestar emocional en su estrategia organizacional, ofrecer servicios de salud mental accesibles, promover jornadas de autocuidado y formar líderes empáticos. Romper el tabú del sufrimiento emocional genera ambientes laborales más saludables y productivos.
13. Discriminación por idioma
Personas que no dominan el idioma mayoritario, que tienen acento o usan una lengua indígena, suelen ser discriminadas o subvaloradas, lo cual limita su inclusión social y laboral.
¿Cómo resolverlo? Las organizaciones pueden ofrecer materiales bilingües, intérpretes, y promover el aprendizaje de lenguas locales o extranjeras entre sus colaboradores. Reconocer la riqueza lingüística es un acto de inclusión, y además mejora la relación con comunidades diversas y con el mercado global.
14. Discriminación por lugar de origen
Quienes provienen de ciertas regiones, colonias o zonas rurales suelen enfrentar estereotipos y ser excluidos de ciertos espacios o redes.
¿Cómo resolverlo? Es clave promover narrativas positivas sobre comunidades rurales o marginadas y descentralizar las oportunidades. Las empresas pueden operar programas de empleabilidad o desarrollo de proveedores en distintas regiones del país, impulsando una visión más equitativa del territorio.
15. Discriminación por ocupación
Personas dedicadas a oficios considerados “menores” o informales suelen ser tratadas con desprecio o invisibilizadas.
¿Cómo resolverlo? Desde la RSE, se puede dignificar a todas las profesiones reconociendo su valor, asegurando condiciones laborales dignas para personal de limpieza, mantenimiento, seguridad, entre otros. También es importante evitar la jerarquización del trabajo en la comunicación institucional.
16. Discriminación por VIH/SIDA
Las personas que viven con VIH enfrentan estigmas que afectan su vida personal y profesional. El desconocimiento y el miedo generan entornos hostiles.
¿Cómo resolverlo? Incluir protocolos antidiscriminación claros, campañas de sensibilización, y ofrecer pruebas voluntarias con consejería son medidas clave. Las empresas también deben garantizar confidencialidad, acceso a tratamientos y no condicionar contrataciones por el estatus serológico.
17. Discriminación política o ideológica
Quienes expresan posturas políticas distintas pueden enfrentar exclusión, censura o despidos, especialmente en contextos polarizados.
¿Cómo resolverlo? Las empresas deben establecer un código de ética que garantice la libertad de expresión mientras se mantenga el respeto mutuo. También pueden organizar foros de diálogo plural que fomenten la escucha activa y el pensamiento crítico sin imposiciones.
18. Discriminación por antecedentes penales
Personas que han pasado por el sistema penitenciario encuentran grandes barreras para reinsertarse laboralmente, lo que perpetúa la desigualdad.
¿Cómo resolverlo? Las organizaciones pueden colaborar con programas de reinserción social, capacitar a personas liberadas y contratarlas con acompañamiento psicosocial. Esto no solo reduce la reincidencia delictiva, sino que amplía el compromiso de la empresa con la justicia social.
19. Discriminación digital
La brecha digital afecta el acceso a educación, empleo y participación cívica. Muchas personas carecen de conectividad o habilidades digitales básicas.
¿Cómo resolverlo? Desde la RSE, se pueden impulsar programas de alfabetización digital en comunidades vulnerables, donar equipos y promover plataformas accesibles. También es importante diseñar productos digitales pensados para personas mayores, con discapacidad o de bajo nivel educativo.
20. Discriminación ambiental
Comunidades que habitan zonas contaminadas o degradadas suelen ser víctimas de injusticias ambientales y no reciben atención adecuada.
¿Cómo resolverlo? Las empresas deben realizar evaluaciones de impacto social y ambiental con enfoque en justicia territorial, mitigar daños y colaborar con proyectos de restauración ecológica. Además, deben incluir a estas comunidades en procesos de consulta y respetar su derecho a un ambiente sano.
Las causas de discriminación más comunes son variadas y complejas, pero todas comparten un origen en prejuicios, estereotipos y estructuras sociales desiguales. Entenderlas nos permite identificar las barreras que enfrentan grupos vulnerables y crear estrategias para eliminar la discriminación. La responsabilidad social juega un rol decisivo al impulsar cambios culturales y normativos que promuevan la igualdad y el respeto por la diversidad.
Promover una cultura inclusiva requiere compromiso, educación y acción conjunta. Solo así lograremos construir sociedades más justas donde todas las personas tengan las mismas oportunidades para desarrollarse y vivir con dignidad. La lucha contra la discriminación es una tarea constante que beneficia a la sociedad en su conjunto, fortaleciendo la cohesión social y el bienestar común.
El 22 de mayo celebramos el Día Internacional de la Diversidad Biológica, una fecha que nos recuerda el inmenso valor de todas las formas de vida que habitan nuestro planeta. Sin embargo, en un mundo cada vez más afectado por el cambio climático, la contaminación y la pérdida de hábitats naturales, la protección de la biodiversidad no es sólo tarea de especialistas o gobiernos: comienza en casa, en la escuela, y especialmente desde la niñez.
Educar en el amor y respeto por la naturaleza desde temprana edad es una inversión fundamental para construir un futuro sostenible. Las niñas y niños que aprenden a valorar el medio ambiente desarrollan un sentido de responsabilidad y empatía que los acompañará durante toda su vida. Al comprender cómo sus acciones impactan a otros seres vivos y al planeta, crecen como ciudadanos conscientes, capaces de impulsar cambios positivos en sus comunidades.
En esta labor por enseñar a los más pequeños, iniciativas como las Eco Jornadas LTH son un ejemplo vivo de este compromiso. Estas jornadas acercan a niños, jóvenes y familias a prácticas ambientales responsables, mediante actividades educativas, talleres, juegos y dinámicas que muestran, de forma práctica y divertida, como cuidar nuestro entorno.
Tan sólo en 2024, las Eco Jornadas lograron la participación de más de 212 mil niños a lo largo de la República Mexicana.
Sembrar estas semillas de conocimiento y acción desde la infancia es una de las estrategias más efectivas para garantizar que la biodiversidad siga siendo una fuente de vida y bienestar para las próximas generaciones.
En este Día de la Diversidad Biológica, recordemos que cada especie, cada ecosistema y cada pequeño gesto de protección cuenta. Fomentar la educación ambiental desde la niñez no sólo forma mejores seres humanos, sino también guardianes comprometidos con el planeta en el que todos vivimos.
La Generación Z no solo es la más diversa y digital de la historia, también es profundamente consciente de los problemas sociales, ambientales y económicos que enfrenta el planeta. Crecieron con la crisis climática como fondo y con movimientos sociales que les enseñaron el poder de levantar la voz. Por eso, conectar la RSE con la Gen Z no es una opción para las marcas, es una urgencia estratégica.
Más allá de una buena campaña de marketing, las organizaciones deben demostrar un compromiso genuino con las causas que les importan. Esta generación exige coherencia, acción y transparencia. En este contexto, conectar la RSE con la Gen Z implica adaptar el lenguaje, los canales y los valores corporativos para construir una relación real y duradera. Aquí te contamos cómo lograrlo.
Autenticidad: el valor no negociable para conectar la RSE con la Gen Z
La Gen Z detecta la hipocresía a kilómetros. No basta con “parecer” responsables, las marcas deben “serlo” de verdad. La autenticidad se convierte en un valor esencial para conectar la RSE con la Gen Z, especialmente cuando está en juego la credibilidad empresarial. Esta generación escanea discursos vacíos y castiga a quienes solo usan la sostenibilidad como etiqueta.
Por eso, las empresas deben demostrar congruencia entre lo que dicen y lo que hacen. Si una marca habla de diversidad, debe tener equipos diversos. Si habla de sustentabilidad, debe tener metas verificables. Las acciones reales valen más que cualquier anuncio publicitario, y eso es justamente lo que la Gen Z espera.
Abrirse al diálogo, aceptar errores y mostrar procesos de mejora también son formas de ser auténticos. La vulnerabilidad estratégica no debilita, humaniza. Y eso genera conexiones verdaderas con un público que valora lo real sobre lo perfecto.
Digitalizar la RSE sin perder el propósito
Esta generación vive en redes sociales, pero no quiere que todo se quede en un “post bonito”. Conectar la RSE con la Gen Z exige llevar los proyectos a formatos que hablen su idioma digital: reels, podcasts, newsletters o experiencias interactivas. Pero el contenido debe ser útil, claro y, sobre todo, tener propósito.
No se trata de usar TikTok o Instagram solo para presumir lo que hace la empresa. Lo importante es cómo se cuenta la historia, a quién involucra y qué genera. Mostrar el impacto real, dar voz a beneficiarios o sumar a la audiencia a una causa son estrategias efectivas para atraer a esta generación.
Además, es fundamental que las marcas estén abiertas a feedback. Las plataformas digitales son de ida y vuelta. Permitir que la Gen Z opine, cuestione y proponga transforma la RSE en una herramienta participativa y mucho más poderosa.
Inclusión y representación: mucho más que diversidad
Para conectar la RSE con la Gen Z, las marcas deben demostrar que entienden lo que significa representar distintas voces. Esta generación es profundamente interseccional: le importa la equidad de género, la diversidad sexual, la inclusión de personas con discapacidad y la justicia racial.
Ya no se trata solo de tener campañas “inclusivas”. Las acciones deben reflejar una cultura organizacional incluyente. Desde los procesos de reclutamiento hasta la toma de decisiones, cada paso debe garantizar igualdad de oportunidades y respeto a la diferencia.
Incluir no solo es mostrar, también es transformar. Las marcas que construyen espacios seguros y representativos son aquellas que realmente logran conectar con la Gen Z y activar su participación en causas sociales, desde dentro y fuera de la organización.
Propósito empresarial como centro de la estrategia
La Gen Z no quiere trabajar ni consumir en empresas que solo buscan generar ganancias. Espera que las marcas tengan un propósito claro, alineado con el bienestar social y ambiental. Para conectar la RSE con la Gen Z, el propósito no puede estar solo en un documento institucional: debe ser parte del día a día.
El propósito debe reflejarse en decisiones tangibles: cómo se diseñan productos, cómo se trata al personal, cómo se eligen proveedores. Cada elección empresarial envía un mensaje. Y cuando ese mensaje está alineado con valores de justicia, equidad y sostenibilidad, el vínculo con la Gen Z se fortalece.
Además, esta generación está dispuesta a apoyar a empresas que actúan con sentido. Valoran más el “por qué” de una organización que el “qué” ofrece. En ese sentido, la RSE se convierte en una ventaja competitiva cuando está anclada a un propósito real.
Educación y co-creación: construir juntos el futuro
La RSE también puede ser una herramienta educativa para empoderar a la Gen Z. Esta generación quiere aprender, participar y co-crear soluciones. Las marcas que apuestan por espacios colaborativos y formativos logran conectar mejor con ellos.
Los programas de voluntariado, incubadoras de impacto o concursos de innovación social son excelentes formas de involucrarlos. Además, escuchar sus ideas e integrarlas a los procesos internos permite enriquecer los proyectos y hacerlos más relevantes.
Al incluir a la Gen Z en el diseño de la estrategia de RSE, las marcas no solo ganan aliados, también obtienen insights frescos, innovadores y profundamente alineados con las nuevas demandas sociales. La co-creación no es una tendencia, es el nuevo estándar.
Medición y transparencia: rendir cuentas como forma de respeto
La Gen Z no se deja impresionar fácilmente. Quiere datos, quiere pruebas. Por eso, para conectar la RSE con la Gen Z es fundamental medir el impacto y comunicarlo de forma clara, accesible y comprensible.
Reportes amigables, infografías o dashboards interactivos son herramientas ideales para mostrar avances y desafíos. Pero lo más importante es que la información no se use para maquillar la realidad, sino para abrir conversaciones honestas sobre lo que falta por hacer.
La transparencia no solo construye confianza, también impulsa mejoras continuas. Al rendir cuentas de manera pública y clara, las marcas demuestran respeto por su audiencia y su compromiso con la mejora constante. Y ese es un mensaje que la Gen Z valora profundamente.
Conectar la RSE con la Gen Z es una oportunidad única para transformar la relación entre marcas y sociedad. Esta generación busca autenticidad, impacto, participación y coherencia. Las empresas que entiendan estas expectativas no solo mejorarán su reputación, sino que serán parte activa en la construcción de un mundo más justo.
Esta conexión no se logra con fórmulas prefabricadas, sino con compromiso genuino y apertura al cambio. En un entorno en el que la responsabilidad social ya no es una ventaja, sino un mínimo esperado, quienes logren conectar la RSE con la Gen Z estarán liderando el camino hacia una nueva cultura corporativa.
En un entorno digital cada vez más moldeado por la inteligencia artificial (IA), emergen nuevas preguntas sobre los límites éticos del desarrollo tecnológico. Lo que comenzó como una herramienta para mejorar la experiencia del usuario ha evolucionado hacia sistemas capaces de generar contenido hiperpersonalizado que no solo entretiene, sino que engancha.
Las plataformas digitales utilizan algoritmos con IA que refinan constantemente sus técnicas para prolongar la permanencia de las personas en línea. El problema no radica en su capacidad, sino en cómo esta se emplea: generando hábitos compulsivos, afectando la salud mental y desplazando formas sanas de socialización, especialmente entre jóvenes, de acuerdo con Forbes.
Algoritmos con IA: ¿inteligencia al servicio del control?
Los algoritmos con IA ya no se limitan a mostrar recomendaciones: ahora predicen, seducen y manipulan. Su precisión para ofrecer contenido ajustado a nuestros gustos en tiempo real hace que la navegación en redes sociales o plataformas de video se vuelva casi hipnótica. Esta “eficiencia” tiene un precio: la autonomía del usuario.
El scroll infinito y la reproducción automática son mecanismos diseñados para que el tiempo de conexión nunca termine. Bajo una apariencia inofensiva, estos patrones adictivos alimentan un ciclo en el que el usuario pierde noción del tiempo y pospone actividades esenciales como el descanso o el contacto interpersonal.
Especialistas advierten que la frontera entre personalización y manipulación se está desdibujando. El uso de algoritmos con IA sin regulaciones claras podría reforzar modelos económicos que privilegian la captación de atención por encima del bienestar de las personas.
Jóvenes en riesgo: el blanco más vulnerable
La franja de edad entre los 12 y los 21 años es la más impactada por estos entornos digitales diseñados para ser adictivos. Los algoritmos con IA generan realidades a medida, lo que da a los adolescentes la falsa sensación de control. En realidad, son estos sistemas los que controlan lo que ven, sienten y comparten.
Como señala el experto Sergio Rodríguez, estos patrones no solo capturan tiempo, sino también emociones. El temor a perderse algo (FOMO, por sus siglas en inglés), la constante necesidad de validar experiencias en línea y la disminución de actividades físicas están configurando una generación con menos recursos emocionales para gestionar la frustración y el aislamiento.
La responsabilidad social implica visibilizar estos riesgos y exigir una respuesta estructural. Si como sociedad queremos proteger a nuestros jóvenes, debemos revisar el papel de las plataformas tecnológicas y la intencionalidad con la que sus algoritmos con IA son programados.
Salud mental y derechos digitales: una nueva intersección
Cada vez hay más investigaciones que vinculan el uso de algoritmos con IA con problemas de salud mental, especialmente en menores. Ansiedad, estrés, alteraciones del sueño y deterioro de las relaciones sociales son algunas de las consecuencias de pasar horas frente a contenidos diseñados para no soltar al espectador.
La Agencia Española de Protección de Datos advierte sobre las implicaciones éticas y legales de estos patrones. La recopilación masiva de datos personales se entrelaza con prácticas de diseño engañosas, generando un ecosistema digital que vulnera derechos fundamentales.
Frente a esta realidad, los marcos de protección deben evolucionar. Las organizaciones y gobiernos que promueven la responsabilidad social deben incluir la defensa del bienestar digital como una prioridad en sus agendas.
¿Tecnología responsable o capitalismo de vigilancia?
Las compañías tecnológicas que desarrollan estos sistemas argumentan que responden a la demanda de los usuarios. Sin embargo, la arquitectura misma de las plataformas está pensada para crear dependencia. Aquí, los algoritmos con IA se convierten en herramientas de explotación emocional.
Más que decisiones espontáneas, muchas de nuestras interacciones digitales son inducidas. Desde desbloquear el teléfono de forma automática hasta pasar horas viendo videos sin planificación, los hábitos se programan, no se eligen.
Una ética de la innovación debe cuestionar no solo lo que la tecnología puede hacer, sino lo que debería hacer. El enfoque centrado en el usuario exige repensar la relación entre las corporaciones tecnológicas, los derechos humanos y la salud pública.
La urgencia de una regulación con perspectiva social
El debate sobre regular la inteligencia artificial ya no es teórico. Ante el perfeccionamiento de los algoritmos con IA, es urgente contar con leyes que frenen la explotación de la atención humana. La regulación no debe inhibir la innovación, sino canalizarla hacia fines que prioricen el bienestar colectivo.
Esto implica, entre otras cosas, la obligación de transparencia algorítmica, límites en la personalización de contenidos para menores y la prohibición de patrones de diseño adictivo. La regulación, además, debe contemplar la participación de diversos sectores: desde la academia hasta las organizaciones de la sociedad civil.
Una IA verdaderamente responsable se construye con principios de equidad, justicia digital y corresponsabilidad. El rol de la responsabilidad social empresarial es fundamental para establecer estos estándares desde dentro del ecosistema tecnológico.
Los algoritmos con IA están redefiniendo la manera en que nos relacionamos con el mundo digital, y con ello, están transformando nuestras vidas en niveles profundos. No podemos permitir que esta revolución tecnológica avance sin considerar sus implicaciones éticas, sociales y emocionales.
La responsabilidad social exige ir más allá del discurso corporativo y asumir un compromiso con el diseño de tecnologías al servicio del ser humano, no de sus debilidades. Regular no es censurar, es garantizar un desarrollo justo y sostenible.
La pregunta no es si debemos actuar, sino cuánto más podemos postergar una regulación que proteja lo más valioso que tenemos: nuestra atención, nuestra salud mental y nuestra capacidad de decidir.