Este fue el comentario del director de un periódico, cuando estábamos debatiendo cómo los medios de comunicación crean la agenda de lo que es relevante y configuran el universo sobre el que pensamos.
La objeción, como se puede suponer, era la habitual: superficialidad, banalidad, irrelevancia, solo hablar de lo negativo y escandaloso… He rememorado este comentario a menudo mientras hemos llevado a cabo con mi colega Àngel Castiñeira el seminario sobre Valores y dirección pública en el programa EMPA de ESADE.
Durante 13 horas hemos estado acompañando a 35 directivos del sector público en su reflexión sobre los valores que deben regir el servicio público y sobre los instrumentos y las prácticas que pueden favorecer su integración en la gestión cotidiana.

