Hace unos días se escribió aquí sobre el comentario de Daniel Basurto, director de la Asociación Mexicana de Pilas, Amexpilas, referente a que las pilas no eran residuos que representaran ningún riesgo a la salud o al medio ambiente; en contraparte veíamos contenedores especiales para este tipo de desechos, en París. Volviendo un poco al tema, aquí traemos una imagen de otro contenedor específicamente dedicado a ello, en esta ocasión es de Ginebra, Suiza; el mueble no tiene nada de glamoroso pero es muy visible y funcional; el texto sobre éste lee así: No tires nuestra energía al bote de la basura.
De modo que hacemos hincapié nuevamente… si no son residuos tóxicos o peligrosos ¿por qué Europa maneja estos programas?
Por otra parte el gobierno de la Cd. de México ha instalado algunos contenedores para este fin, sólo que por desgracia, no parecen contenedores y nadie sabe que lo son. Los depósitos se asemejan más a mobiliarios urbanos publicitarios o de asistencia geográfica que a un servicio de recolección; ¿por qué? ¡Porque eso son!
Es decir, el mobiliario no nació con el fin de recolectar desechos, sino que se planeó una adaptación gradual de 250 Columnas Informativas y Turísticas, añadiéndoles un contenedor que permitiera almacenar temporalmente las pilas que la ciudadanía deposite en ellos. La empresa IMU recuperaría estos materiales y los enviaría a reciclaje o a disposición final controlada, evitando el envío al relleno sanitario de Bordo Poniente.
Por desgracia, la difusión no ha sido la adecuada y la ranura para depositar las baterías es ridículamente pequeña a comparación de la enorme estructura. ¿Por qué no generar algo tan sencillo y económico como los desarrollos de Ginebra? Simplemente no lo entendemos; pero bueno, al menos en el D.F. ya comienzan a existir recolectores de pilas.


















El domingo pasado se efectuó la Consulta Verde, un ejercicio del Gobierno de la Ciudad de México referente a 10 medidas de política ambiental.