Por las circunstancias de la humanidad y por el desarrollo tan vertiginoso que se está produciendo, hemos llegado a la situación de tener sociedades a lo largo de todo el planeta, donde residen la agresividad, la falta de amabilidad, el hambre, la enfermedad y el egoísmo o egocentrismo en grado superlativo, sin contar con el daño permanente y sin descanso al que sometemos a nuestro planeta y a otros seres humanos tan dignos y respetables como nosotros, los del “primer mundo”.
Debemos trabajar para conseguir una humanidad pacífica, respetuosa y amable con todo su entorno, ya sean personas, animales o plantas. Estamos convencidos de que es necesario enseñar a los niños que nuestro mundo es un regalo, una joya donde nosotros formamos parte de su belleza y que es para todos y cada unos de los humanos que vivimos en ella en el presente y los que la vivirán en el futuro.
Los niños son las nuevas generaciones, enseñémosles que un mundo tranquilo y hermoso es posible; que se puede tener calidad de vida sin menguar la de los demás, que no hay lugar para la violencia, que la tierra es un lugar maravilloso para vivir y que puede seguir siendo así eternamente.












