En una intervención ante un grupo de empresarios de la Región de Valparaíso, el Obispo Auxiliar de Santiago, Monseñor Fernando Chomalí, señalaba que la crisis que enfrenta el país tiene un innegable contenido económico, pero su raíz profunda es de carácter moral, que consiste en que se ha olvidado que el hombre es el centro de todo, principio y fin de toda actividad humana. Se da más primacía al tener que al ser. Por consiguiente, sin perjuicio de la necesidad de implementar las medidas técnicas que sean necesarias, es preciso recuperar una visión centrada en la persona.
El trabajo es la clave de toda sociedad y elemento indispensable para el desarrollo humano; la empresa, con su misión fundamental de producir bienes y generar empleos dignos, es una institución que juega un papel protagónico en la organización social. Debe ser concebida como una comunidad de personas, de orientación intrínsecamente económica y complementada con una mirada humanista, consciente de su rol ante la sociedad. De esta manera, la principal responsabilidad social de la empresa es generar espacios que permitan el progreso de sus empleados, tanto en el aspecto profesional como en el humano, contribuyendo así a que todos los ciudadanos tengan un empleo digno y adecuadamente remunerado para sustentar a sus familias, núcleo básico de toda sociedad.