Por CaRloS Muñoz
Observé con molestia y a la vez tristeza la cantidad de basura generada por los carteles que invadieron el espacio citadino (postes, bardas, posters adheridos al parabrisas de muchos coches, autobuses, espectaculares y hasta avionetas haciendo propaganda política).
No tengo la más remota idea de cuánto se gastaron (gastaron, no invirtieron) los partidos políticos de nuestro país para tratar de llegarle a los ciudadanos, pero es indiscutible que fue un derroche de recursos que bien se pudieron haber aprovechado para mejorar las condiciones de vida de muchos, muchos millones de mexicanos.













