Con la distribución del último borrador de la Norma ISO 26000 sobre Responsabilidad Social para su revisión, con miras para aprobarse y entrar en vigor en el ya cercano 2010, vale la pena reconsiderar su obligatoriedad en función del tremendo cambio del entorno que se ha dado en estos dos últimos dos años a raíz de la crisis financiera internacional.
Desde el anuncio de la quiebra de Lehman Brothers el 15 de septiembre del 2008, se abrió la “Caja de Pandora” de todas las corruptelas y comportamientos poco o nada éticos y faltos totalmente de responsabilidad, dentro de un marco de visión plenamente cortoplacista, menospreciando o desdeñando los riesgos y las potenciales consecuencias que tuvieron por parte de todos quienes participaron en mayor o menor grado en las complicadas operaciones financieras, las cuales han provocado la profunda recesión en este 2009, y los elevados índices de desempleo en prácticamente todo el mundo.
