En un contexto laboral cada vez más exigente, el burnout se consolida como uno de los mayores desafíos para la salud mental y la productividad en las organizaciones. Según el informe Burnout Laboral 2025 de Buk, plataforma tecnológica líder en gestión de capital humano, el 72% de los colaboradores en México ha experimentado este fenómeno en algún momento durante el último año, 16% lo vive de forma ocasional y 12% lo experimenta de manera frecuente.
El estudio, que analiza el fenómeno en México, Chile, Colombia y Perú, revela que en nuestro país, el porcentaje de los colaboradores que experimenta burnout de manera frecuente es ligeramente menor al de Perú, que se ubica en 16%.
La insatisfacción con la jornada laboral tiene un impacto significativo en los niveles de burnout entre los colaboradores en México. El 25 % de quienes se declaran insatisfechos con su jornada reportan experimentar burnout con frecuencia, el porcentaje más alto registrado para este tipo de agotamiento entre los países analizados.
Burnout Laboral 2025 de Buk identifica otros factores que inciden en el desarrollo del fenómenot: la falta de flexibilidad, la ausencia de reconocimiento y la percepción de discriminación o trato injusto, todos ellos asociados a un aumento en los niveles de burnout frecuente.
A su vez, la insatisfacción con la flexibilidad laboral también se asocia con mayores niveles de burnout frecuente, especialmente en Perú, donde alcanza el 23%. Le siguen México (21%) y Colombia (19%). En cambio, Chile presenta el menor porcentaje: el burnout frecuente entre quienes están insatisfechos con la flexibilidad laboral es del 16%.
Aunque comúnmente suelen confundirse, el estrés y el burnout son diferentes. El burnout es reconocido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como un fenómeno ocupacional, se trata de un estado crónico de agotamiento físico, emocional y mental, que surge por la exposición prolongada al estrés laboral no gestionado de manera adecuada. A diferencia del estrés, que es una respuesta puntual a situaciones de alta presión.
“Esta distinción es fundamental para entender que el burnout es una señal de alerta que requiere cambios estructurales en la cultura organizacional”, declara Lesley Warren, Head of Research en Buk.
¿A quién afecta con mayor intensidad el burnout?
El análisis realizado por Buk destaca que el burnout afecta con mayor intensidad a jóvenes, mujeres, y minorías históricamente excluidas:
● La Generación Z (17%) y las mujeres (15%) presentan niveles altos de burnout frecuente, especialmente aquellas mujeres con hijos.
● Además, las personas neurodivergentes (24%) y quienes pertenecen a la comunidad LGBTQ+ (19%) también experimentan niveles elevados de burnout.
Sobre esto último, Warren declara: “En estos casos, el fenómeno se asocia al llamado “esfuerzo de ocultamiento”, que es la presión constante por adaptar o invisibilizar aspectos clave de su identidad para encajar en entornos laborales que no siempre son inclusivos”.
Consecuencias del burnout para las empresas
Además de sus efectos negativos sobre la vida de los colaboradores, el estudio de Buk demuestra que este fenómeno tiene consecuencias tangibles para las organizaciones:
Impacta la productividad: sólo el 72% de las personas con burnout frecuente logran cumplir sus tareas de forma efectiva, frente al 82% de quienes presentan bajo nivel de burnout.
Es un factor de renuncia: el 25% de los colaboradores menciona el burnout como una razón importante para querer cambiar de trabajo, porcentaje que se eleva al 32% entre las generaciones más jóvenes.
Deteriora la marca empleadora: sólo el 63% de quienes sufren burnout frecuente recomendarían su empresa, contra el 81% de quienes no lo padecen.
En suma, “el burnout no sólo afecta el bienestar individual, sino que también genera menor eficiencia operativa, mayores costos de rotación y dificulta la capacidad de las empresas para atraer, retener y fidelizar talento en un contexto cada vez más competitivo”, comparte Warren.
¿Cuáles son las recomendaciones para disminuir el burnout laboral?
Burnout Laboral 2025 de Buk propone transitar hacia culturas organizacionales centradas en el bienestar sostenible, además de otras acciones concretas:
● Políticas de flexibilidad y carga laboral equilibrada.
● Programas de reconocimiento y diversidad.
● Capacitación a líderes en detección temprana.
● Medición continua del burnout.
● Educación sobre sus síntomas y prevención.
Test gratuito de burnout
En caso de ser de tu interés te invitamos a evaluar tus riesgos de burnout con un test rápido de 10 preguntas, disponible en:https://bukhr.typeform.com/burnout2025
Comprometida con contribuir a transformar la vida de cientos de personas mediante el impulso a organizaciones y programas que contribuyen al desarrollo del país y de las comunidades a las que pertenece, Fundación Sempra Infraestructura cumple este 2025 una década de labores. En este periodo ha invertido más de 280 millones de pesos en beneficio de más de 400 proyectos en 23 estados de la república mexicana, promoviendo la prosperidad y el bienestar.
Como parte de la celebración por su 10o aniversario, se llevarán a cabo jornadas especiales de voluntariado en distintos estados, fortaleciendo el vínculo con las comunidades donde opera la compañía. Las actividades especiales tendrán lugar en Baja California en el Zoológico del Niño Jersey en Ensenada, en Nuevo León en la Ciudad de los Niños en Monterrey, en Sonora en la Casa Guadalupe Libre en Hermosillo, en el Patronato Francisco Méndez en la Ciudad de México y en el Parque Central 3 Presas en Chihuahua.
Creada en 2015 como un instrumento para contribuir en la transformación social, la Fundación ha fortalecido su estrategia incorporando, además del respaldo financiero, el conocimiento técnico de Sempra Infraestructura en materia energética para amplificar el alcance de sus labores. Así, hoy sus acciones se agrupan en torno a cuatro ejes conocidos como las “4 E”:
Electrificación sustentable. Esta línea de acción destina recursos para implementar soluciones energéticas limpias en centros que atienden a grupos vulnerables, mediante la instalación de paneles y calentadores solares, reacondicionamiento de sistemas eléctricos, entre otras acciones. En estos 10 años, se han invertido 81.5 millones de pesos en esta causa, contribuyendo a reducir la huella ambiental de las organizaciones y a generar ahorros en su consumo eléctrico, lo que les permite destinar más recursos a continuar apoyando a quienes más lo necesitan.
Screenshot
Educación para el futuro. Este eje impulsa oportunidades para nuevas generaciones y un mejor futuro mediante becas educativas con énfasis en energía y medio ambiente, apoyos de manutención para estudiantes, recursos para cursar estudios en el extranjero, y programas de capacitación técnica en instalación y mantenimiento de paneles solares. A lo largo de la década, se han destinado 40.5 millones de pesos para ampliar las oportunidades educativas y contribuir a un mejor futuro.
Empatía en emergencias. Mediante alianzas con instituciones como la Cruz Roja, se brinda apoyo a comunidades afectadas por desastres naturales o situaciones de crisis. Esta labor solidaria ha representado una inversión acumulada de 83.9 millones de pesos desde 2015.
Espíritu colaborador. A través del voluntariado corporativo y campañas de involucramiento interno, esta línea de acción promueve la participación de las y los colaboradores mediante horas de trabajo voluntario y aportaciones económicas destinadas a mejorar la infraestructura de organizaciones y apoyar distintas causas sociales. Su objetivo es fortalecer el sentido de comunidad y contribuir a la prosperidad compartida. A lo largo de los años, se han destinado más de 2.5 millones de pesos para esta labor.
Presentan Informe de Resultados 2024
En el marco de su décimo aniversario, la Fundación también presentó su Informe de Resultados 2024, correspondiente a su noveno año de operación. Este documento da cuenta de las acciones realizadas durante ese año, en el que se destinaron 48.3 millones de pesos en donativos para la ejecución de 84 proyectos en 16 estados del país.
Del total invertido el año pasado, 33.8 millones de pesos se canalizaron a iniciativas de Electrificación Sustentable; 6.7 millones se dirigieron a programas de Educación para el Futuro; y 1.5 millones se destinaron al eje de Empatía en Emergencias, donde resaltó, por noveno año consecutivo, la participación en el Plan Invernal de la Cruz Roja, con apoyo a comunidades vulnerables ante las bajas temperaturas. Además, en el marco del eje Espíritu Colaborador, se registraron más de 2,000 horas de trabajo voluntario en 12 actividades realizadas en 10 entidades del país.
A diez años de labor ininterrumpida, Fundación Sempra Infraestructura refrenda su compromiso con la creación de un México más próspero para todas y todos, con visión a largo plazo, solidaridad y trabajo conjunto con las comunidades.
Para más información, consulte el Informe Anual de Fundación Sempra Infraestructura aquí.
Durante años, las estadísticas globales de salud pública han demostrado que el cáncer no solo sigue siendo una de las principales causas de muerte, sino que también presenta patrones diferenciados por género. En Estados Unidos, las tasas de cáncer en mujeres menores de 50 años han aumentado de manera más pronunciada que en los hombres de la misma edad, lo que sugiere un fenómeno multifactorial. A esta brecha creciente ahora se suma una hipótesis inquietante: el cambio climático podría estar desempeñando un papel clave en este incremento.
Un reciente estudio publicado por Frontiers in Public Health advierte que los cambios a largo plazo en las temperaturas globales, impulsados por el uso intensivo de combustibles fósiles, podrían estar relacionados con un aumento de cáncer en mujeres. Según sus autores, si bien los incrementos por grado Celsius son modestos, su efecto acumulado sobre la salud pública es considerable. Esta conclusión plantea nuevos desafíos para la planificación en salud y para el rol que deben asumir las empresas en entornos vulnerables.
¿Aumento de cáncer en mujeres por crisis climática?
El equipo de investigación, liderado por la Universidad Americana de El Cairo, analizó datos de 17 países del Medio Oriente y el norte de África, regiones especialmente afectadas por el aumento sostenido de las temperaturas. El estudio se enfocó en los cánceres más prevalentes entre mujeres: mama, ovario, cuello uterino y útero, y comparó su frecuencia y mortalidad con los cambios de temperatura entre 1998 y 2019.
Los resultados muestran que por cada grado Celsius adicional, la prevalencia de estos tipos de cáncer se incrementó de 107 a 280 casos por cada 100,000 personas, siendo el cáncer de ovario el más sensible al cambio térmico. En términos de mortalidad, los decesos aumentaron de 160 a 332 por cada 100,000 personas por cada grado. El patrón se repitió con mayor intensidad en países como Catar, Baréin y Arabia Saudita, donde las olas de calor veraniegas son más extremas.
La investigadora principal, Wafa Abuelkheir Mataria, subrayó que el aumento de cáncer en mujeres debido a factores climáticos podría deberse a un conjunto de mecanismos interconectados. Entre ellos, la exposición prolongada a carcinógenos ambientales, el impacto en la atención médica y los efectos celulares del calor extremo. Aunque los datos no prueban causalidad directa, sí representan una alarma estadística con implicaciones en salud pública.
El estudio también considera que la desigualdad de género puede agravar el impacto. Las mujeres marginadas, con menor acceso a servicios de salud, son más vulnerables tanto a los efectos del calor como a la falta de detección temprana. Esta vulnerabilidad estructural amplifica el riesgo de muerte y subraya la necesidad de políticas públicas que incluyan una perspectiva de género ante el cambio climático.
¿Por qué el cambio climático podría estar aumentando el cáncer?
Según la OMS, el cambio climático intensifica problemas de salud ya existentes. El aumento de temperatura agrava la contaminación del aire, del agua y del suelo, incrementando así la exposición a sustancias cancerígenas. Las poblaciones en regiones de alto calor quedan más expuestas a estos factores y, a su vez, tienen menos acceso a diagnósticos tempranos y tratamientos adecuados.
A ello se suma la disrupción del sistema de salud que traen los eventos climáticos extremos. Las olas de calor, sequías o huracanes afectan tanto a la infraestructura como al funcionamiento de los servicios médicos. Esta situación es particularmente crítica en países en desarrollo, donde las instituciones públicas ya enfrentan limitaciones significativas.
De acuerdo con los investigadores, el aumento de cáncer en mujeres podría estar ligado a estas condiciones de manera directa e indirecta. Por ejemplo, el calor extremo se asocia con niveles más altos de contaminación por partículas finas, un carcinógeno conocido. Además, los cambios fisiológicos inducidos por el estrés térmico podrían alterar funciones celulares, aumentando el riesgo oncológico.
Mujeres: doblemente expuestas al riesgo
El estudio también resalta que las mujeres están fisiológicamente más expuestas a los impactos del cambio climático. Esta mayor vulnerabilidad se manifiesta no solo en una mayor sensibilidad al calor, sino también en la exposición diaria a toxinas y contaminantes en el hogar y en el entorno laboral, especialmente en países con desigualdades estructurales.
Además, las brechas en el acceso a servicios médicos entre hombres y mujeres se vuelven más pronunciadas en contextos de crisis climática. Las mujeres suelen tener menos oportunidades para acceder a diagnósticos tempranos, lo cual limita su capacidad de enfrentar enfermedades como el cáncer con éxito.
Estas condiciones generan una combinación letal: exposición aumentada y menor capacidad de respuesta. La consecuencia directa es un aumento de cáncer en mujeres, tanto en términos de prevalencia como de mortalidad. Las empresas y gobiernos deben prestar especial atención a este riesgo, que se intensifica con la crisis climática.
El papel de la RSE en la salud pública
El impacto del cambio climático en la salud de las mujeres no puede ser entendido únicamente como un problema médico. Es también una cuestión de justicia social y responsabilidad institucional. Las compañías con operaciones en regiones afectadas tienen un rol que desempeñar en la prevención, mitigación y adaptación ante estos riesgos.
Incluir variables climáticas en las evaluaciones de salud ocupacional es clave para anticiparse a enfermedades crónicas como el cáncer. Además, es necesario fortalecer alianzas con instituciones de salud para promover la detección temprana en comunidades vulnerables, especialmente en mujeres con acceso limitado al sistema de salud.
Finalmente, los datos del estudio deberían impulsar una revisión de las políticas de sostenibilidad corporativa. Incluir el aumento de cáncer en mujeres como un indicador relevante podría ayudar a diseñar estrategias de impacto social más eficaces y alineadas con los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
El cáncer como efecto silencioso del clima
Los hallazgos de Frontiers in Public Health abren una nueva ventana de análisis sobre los impactos del cambio climático en la salud de las mujeres. La correlación entre el aumento de la temperatura global y las tasas de cáncer en regiones vulnerables no solo es significativa desde el punto de vista estadístico, sino también desde una perspectiva ética y preventiva.
Para quienes trabajamos en responsabilidad social, este estudio nos recuerda que el compromiso ambiental y la salud pública están íntimamente conectados. Enfrentar el cambio climático también implica proteger a las poblaciones más vulnerables del riesgo creciente de enfermedades crónicas como el cáncer. Actuar con base en la evidencia es el primer paso.
En un mundo donde la rapidez domina la estrategia de marca, muchas empresas comienzan a preguntarse si vale la pena seguir corriendo. El slow branding nace como respuesta a la saturación de estímulos, mensajes y campañas que buscan resultados inmediatos, pero sacrifican profundidad y conexión genuina con sus audiencias. Este enfoque propone algo radicalmente distinto: construir marcas con propósito, tiempo y coherencia.
Al igual que el movimiento slow food revolucionó nuestra forma de comer, el slow branding invita a repensar la manera en que comunicamos y cultivamos la reputación de una empresa. Su meta no es solo vender más, sino generar vínculos duraderos, sostenibles y basados en valores reales. En esta nota exploraremos qué es el slow branding, por qué importa y cómo algunas marcas están aplicándolo con gran impacto.
¿Qué es el slow branding?
Entender qué es el slow branding implica ir más allá de una estrategia de marketing: se trata de una filosofía empresarial centrada en la construcción de marcas conscientes, duraderas y emocionalmente conectadas con sus audiencias. A diferencia del branding tradicional —que prioriza la inmediatez y el volumen de alcance—, esta visión valora el tiempo como aliado, no como obstáculo. Las marcas que lo practican no gritan, conversan.
El slow branding se basa en la autenticidad, la transparencia y la coherencia entre lo que la empresa dice y lo que realmente hace. Cada mensaje, campaña o interacción debe ser reflejo del propósito y los valores de la organización, no solo de sus intereses comerciales. Esto permite que la confianza se construya de manera orgánica y que la reputación crezca con bases firmes y éticas.
Además, esta forma de construir marca no busca una viralidad momentánea, sino generar vínculos duraderos con consumidores cada vez más informados y exigentes. Es una estrategia sostenible que también es rentable, pues genera una comunidad fiel y reduce el desgaste por tener que estar reinventándose constantemente. Comprender qué es el slow branding es abrir la puerta a una forma más humana de hacer negocios.
7 ejemplos destacados de slow branding
1. Patagonia
Patagonia es probablemente el referente más claro cuando hablamos de qué es el slow branding. Esta marca de ropa outdoor ha construido su identidad con base en valores medioambientales, activismo real y transparencia radical. En lugar de incentivar el consumo masivo, ha lanzado campañas como “Don’t Buy This Jacket”, invitando a sus clientes a reflexionar sobre el consumo responsable.
Su éxito no proviene de grandes estrategias publicitarias sino de un compromiso coherente con su propósito: preservar el planeta. Desde la trazabilidad de sus materiales hasta sus donaciones a causas ambientales, todo comunica autenticidad. Patagonia no solo vende ropa, crea una comunidad consciente y fiel. Es un ejemplo perfecto de cómo una marca crece lento, pero con raíces profundas.
2. Aesop
Aesop, la firma australiana de productos para el cuidado personal, es una oda a la elegancia minimalista y al slow branding bien aplicado. Sus tiendas no siguen un diseño estandarizado, sino que cada una es creada en armonía con el entorno local. Sus campañas son sutiles, con mensajes sobrios y estéticos que apelan a la experiencia sensorial más que al consumo rápido.
Lo que distingue a Aesop es su rechazo al marketing agresivo y su apuesta por el boca a boca. La marca prioriza la conversación real con el cliente y fomenta la conexión desde el detalle, desde la textura de un producto hasta la calidez de su atención. En Aesop, todo comunica cuidado y profundidad, lo cual genera una fidelidad poco común en la industria cosmética.
3. Veja
Veja es una marca francesa de calzado que ha logrado destacar en la industria de la moda por su enfoque ético y sostenible. Desde el origen de sus materiales —como algodón orgánico y caucho amazónico— hasta su modelo de producción justo, cada aspecto de la empresa refleja un compromiso real con el planeta y las comunidades. Sus campañas nunca son escandalosas; el producto y su historia hablan por sí solos.
Al practicar el slow branding, Veja ha demostrado que una marca puede crecer globalmente sin sacrificar sus principios. No tiene grandes presupuestos en publicidad, pero sí una comunidad que valora la honestidad, el diseño consciente y la innovación social. Su éxito radica en su consistencia, algo que pocas marcas logran mantener en el tiempo.
4. COS (Collection of Style)
COS, perteneciente al grupo H&M, ha trazado un camino propio bajo los principios del diseño atemporal, la durabilidad y la producción ética. A diferencia de su marca matriz, COS no persigue las tendencias, sino que diseña prendas con una vida útil prolongada. Su estilo sobrio, sus campañas visuales pausadas y sus mensajes claros refuerzan una propuesta de valor centrada en la calidad.
El slow branding en COS se manifiesta en la estética, el ritmo y el discurso. No busca sobresaturar a los consumidores, sino acompañarlos a largo plazo con una visión más reflexiva del vestir. Esta marca demuestra que incluso dentro de grandes conglomerados es posible generar propuestas responsables, coherentes y diferenciadas del modelo de fast fashion dominante.
5. Rituals
Rituals es una marca de cosmética que ha sabido integrar el slow branding a través de un enfoque holístico del bienestar. En lugar de vender solo productos, invita a sus consumidores a transformar rutinas cotidianas en momentos de conexión personal. Desde su packaging elegante hasta sus puntos de venta sensoriales, todo está pensado para reducir el ritmo y reconectar con uno mismo.
La narrativa de Rituals se centra en la calma, el autocuidado y la espiritualidad, alejándose de la lógica acelerada del consumo. Sus campañas no hablan de urgencia ni descuentos, sino de experiencias. Esta estrategia ha consolidado una base de consumidores leales que valoran tanto la calidad del producto como los valores de serenidad y propósito que la marca transmite.
6. Everlane
Everlane se ha posicionado como pionera del movimiento de la “transparencia radical”, una práctica esencial dentro del slow branding. Esta marca de moda revela los costos reales de sus productos, el margen de ganancia y la historia detrás de sus fábricas. Su estrategia no se basa en convencer al consumidor con promesas vacías, sino en ganarse su confianza a través de hechos.
Al priorizar relaciones auténticas con sus clientes y prácticas laborales responsables, Everlane construye una narrativa de honestidad que contrasta con la opacidad del fast fashion. Sus campañas son visualmente limpias, su comunicación es directa y su ritmo de lanzamiento es más mesurado. Todo esto refuerza un crecimiento sostenible y una imagen de marca coherente con sus valores.
7. Algramo
Algramo, startup chilena de consumo responsable, propone un modelo que combate el desperdicio de envases y promueve la economía circular. La empresa distribuye productos básicos mediante envases reutilizables y tecnología inteligente, permitiendo a las personas comprar solo la cantidad que necesitan. Su propuesta se aleja del marketing tradicional y se alinea perfectamente con la lógica del slow branding.
En lugar de masificar su imagen con publicidad invasiva, Algramo ha ganado visibilidad a través de alianzas comunitarias y soluciones reales para problemáticas sociales y ambientales. La marca crece desde la utilidad y la ética, no desde la prisa. Su modelo demuestra que es posible transformar industrias desde un enfoque responsable, empático y centrado en el largo plazo.
¿Cómo aplicar el slow branding en tu empresa?
Adoptar el slow branding implica repensar el ritmo, la forma y el fondo de la comunicación corporativa. En lugar de priorizar la cantidad de publicaciones o la velocidad de las campañas, se recomienda trabajar en profundidad los mensajes, alinearlos con la cultura organizacional y nutrir una narrativa auténtica. La pregunta no es cuánto decimos, sino cómo y por qué lo decimos.
Este enfoque también exige una revisión integral del comportamiento empresarial. Desde el diseño del producto hasta la atención al cliente, todo debe comunicar coherencia. Una empresa no puede hablar de sostenibilidad si no mide su impacto ambiental; ni puede presumir de inclusión si no aplica políticas internas con equidad. El slow branding requiere que la identidad de marca esté presente en cada acción.
Además, las marcas deben cultivar relaciones activas con sus públicos: escuchar, responder y evolucionar con base en sus necesidades reales. Esto implica dejar espacio para el diálogo y no solo para la promoción. El slow branding es una invitación a conectar con propósito, a generar confianza y a ser recordadas no por lo que gritan, sino por lo que construyen a fuego lento.
Branding con impacto real
Saber qué es el slow branding permite cambiar el paradigma de cómo se construye una marca en el contexto actual. Ya no basta con estar presente en redes o tener una estética llamativa: se trata de aportar valor real, generar empatía y sostener la coherencia en el tiempo. Las marcas que entienden esto se vuelven parte de la vida de las personas, no solo de su consumo.
En un mundo donde la credibilidad es un bien escaso, el slow branding se presenta como una solución estratégica para diferenciarse con autenticidad. Más que una técnica, es una postura empresarial que reconoce que la confianza no se compra con likes, sino que se gana con hechos. Este enfoque resulta especialmente valioso en industrias donde la reputación se construye con base en el impacto social.
Adoptar el slow branding es comprometerse con una narrativa sólida, humana y con propósito. Es renunciar a la urgencia vacía para abrazar la construcción consciente de marca. En definitiva, es crear algo que valga la pena recordar, compartir y sostener, incluso cuando las modas cambien. Ahí radica su verdadero poder.
En un entorno donde la digitalización avanza rápidamente, proteger la información financiera de los clientes se ha convertido en una prioridad para las empresas que operan en sectores sensibles. Por si fuera poco, la seguridad de los datos no solo fortalece la confianza del usuario, sino que también es un requisito indispensable para cumplir con normas regulatorias y salvaguardar la integridad operativa.
En este contexto, ODESSA es un ejemplo destacado de cómo una institución puede salvaguardar los datos de sus clientes al invertir en herramientas, procesos y capacitación para proteger la información sensible de quienes confían en sus servicios. A continuación, te explicamos cómo ODESSA ha hecho de la protección de la información un eje central de su cultura organizacional.
Innovación financiera con responsabilidad social
ODESSA ha construido su trayectoria sobre dos pilares fundamentales: promover el valor del ahorro en México y brindar soluciones financieras innovadoras. A través de cuentas de cajas de ahorro, fondos de pensiones y planes de ahorro, ha ayudado a miles de personas a alcanzar sus metas económicas con herramientas flexibles, confiables y adaptadas a sus necesidades.
Esta apuesta por la innovación no solo ha posicionado a ODESSA como una empresa líder en el sector, sino que también la ha convertido en un referente de confianza. Sus clientes no solo buscan seguridad financiera, sino también un respaldo ético que garantice el manejo responsable de su información.
Como parte de su compromiso como empresa socialmente responsable, ODESSA ha implementado medidas sólidas para proteger la información financiera de sus usuarios. Uno de los pasos más relevantes ha sido la creación del Departamento de Seguridad de la Información, una unidad especializada en detectar amenazas, prevenir incidentes y garantizar la continuidad operativa.
Además, ODESSA ha obtenido la certificación en la norma ISO 27001:2022, un estándar internacional que establece los requisitos para un Sistema de Gestión de la Seguridad de la Información (SGSI). Esta norma promueve prácticas sólidas para proteger la confidencialidad, integridad y disponibilidad de los datos, fortaleciendo la capacidad de las organizaciones para prevenir y responder a riesgos digitales.
Un escudo para la información financiera: norma ISO 27001
La implementación de la norma ISO 27001 ha sido un pilar estratégico para ODESSA. Gracias a ella, la organización cuenta con un marco de seguridad integral que le permite anticiparse a posibles amenazas y reaccionar con rapidez y eficacia ante cualquier incidente.
Jenny Mercado, CISO de ODESSA, ha destacado la relevancia de esta certificación en las operaciones diarias de la compañía, una medida que va más allá de una necesidad técnica, ya que corresponde, también a un compromiso profundo con los clientes y su bienestar financiero:
“Con esta certificación buscamos fortalecer nuestra postura en ciberseguridad. Nos ayuda a proteger la confidencialidad, integridad y disponibilidad tanto de los datos como de los sistemas”.
Jenny Mercado, CISO de ODESSA.
Entre los beneficios que ofrece la certificación en ISO 27001 se encuentran el cumplimiento de normas legales como la Ley Federal de Protección de Datos Personales, la mejora de la reputación corporativa y, sobre todo, una ventaja competitiva en un sector altamente regulado. Según Jenny Mercado: “Esto no solo genera un valor adicional para nuestros procesos internos, sino para todo el portafolio de servicios que ofrecemos”.
La certificación también contempla planes de continuidad del negocio y respuesta ante incidentes. Además, ODESSA prueba estos protocolos una o dos veces al año para asegurar que, ante cualquier eventualidad, el equipo esté preparado para actuar rápidamente, minimizar impactos y garantizar que la operación de los ingresos de sus clientes no se vea comprometida.
Una cultura organizacional centrada en la seguridad
Para ODESSA, la ciberseguridad no es un conjunto de prácticas aisladas, sino una parte esencial del ADN corporativo. Desde hace años, la empresa ha integrado las políticas de seguridad en las rutinas de sus colaboradores, a sabiendas de que la protección empieza desde actividades sencillas, como verificar la procedencia de correos electrónicos o evitar descargas innecesarias.
Jenny Mercado lo resume así: “Los procedimientos de seguridad no son una carga adicional; son parte del día a día de cada colaborador. Estas rutinas forman parte de la operación habitual”. Esta integración permite que las buenas prácticas de seguridad se mantengan vivas, relevantes y alineadas con los objetivos estratégicos de la compañía.
ODESSA también capacita constantemente a su personal en la detección de amenazas desde su incorporación en la empresa, boletines, comunicados y campañas de concientización, en los que informa sobre temas de interés, tales como la detección de ciberataques y cómo evitarlos, pues sabe que, en muchos casos, el usuario puede ser el eslabón más débil si no se le prepara adecuadamente.
Además, ODESSA no se limita al ámbito interno. También ofrece a sus clientes información útil para mejorar su propia seguridad digital. Esto puede incluir boletines o consejos difundidos en redes sociales, con recomendaciones sobre cómo evitar el robo de identidad o proteger cuentas bancarias personales. Esta práctica demuestra un compromiso amplio, que trasciende la relación comercial.
ODESSA: seguridad que genera confianza
Proteger la información financiera no solo es un deber ético, sino un elemento diferenciador en un entorno empresarial cada vez más competitivo. ODESSA ha comprendido que cuidar los datos de sus clientes es también proteger su reputación, su operación y su liderazgo en el sector financiero.
Con herramientas como la certificación ISO 27001, un equipo capacitado y políticas alineadas con las mejores prácticas internacionales, ODESSA se posiciona como una empresa confiable, innovadora y socialmente responsable. La seguridad no es una promesa, sino una práctica constante.
El enfoque integral de ODESSA no solo protege, también educa y fortalece la cultura de prevención entre sus empleados y clientes. Este compromiso permanente le permite no solo proteger la información financiera de sus usuarios, sino también construir relaciones duraderas basadas en la confianza de que sus activos y sus datos están a salvo.
Una tarde cualquiera puede convertirse en un recuerdo inolvidable cuando se acompaña de risas, juegos y el calor humano de personas dispuestas a dar su tiempo. Por ello, en el marco del Día del Niño (30 de abril), colaboradoras y colaboradores de Corporativo Kosmos visitaron la Casa Hogar Santa Inés, hogar temporal para niñas que enfrentan realidades complejas desde edades tempranas. La actividad no solo significó una celebración, sino también un acto de empatía y compromiso social por parte de la empresa.
El voluntariado, organizado por la Fundación Pablo Landsmanas, el brazo social de la compañía, no se limitó a entregar juguetes, sino que fue una jornada de convivencia genuina, donde el juego se convirtió en puente para conectar, aprender y compartir afecto.
Esta acción forma parte de las múltiples alianzas con las que Corporativo Kosmos brinda apoyo a niñas en situación de desventaja a través de voluntariados y donaciones, todo lo cual, ha posicionado a la empresa como un referente en responsabilidad social.
¡Corporativo Kosmos brinda apoyo a niñas en situación de desventaja!
El compromiso de Corporativo Kosmos con la niñez vulnerable va más allá de fechas conmemorativas, pues, desde hace años, la empresa ayuda de manera constante a instituciones como Casa Hogar Santa Inés, una organización dirigida por las Hermanas Franciscanas que atiende a niñas de entre 3 y 12 años en contextos de riesgo, desnutrición o desintegración familiar, con el objetivo de contribuir a su bienestar físico, emocional y educativo.
La Fundación Pablo Landsmanas entrega insumos alimentarios a esta casa hogar, cada quince días para ayudar a las hermanas de esta casa a cubrir las necesidades nutrimentales de las pequeñas, con la convicción de que una la alimentación saludable y suficiente es clave para construir futuros brillantes.
Sin embargo, esta vez la empresa líder en servicios de alimentación en México quiso aportar más que alimentos, por lo que, mediante la Fundación Pablo Landsmanas, organizó un día de voluntariado en el que algunos colaboradores de la compañía pudieron disponer un poco de su tiempo para jugar y convivir con las niñas de la casa hogar y llevarles los juegos de mesa que donó para ellas la Fundación.
Esta interacción permitió crear un ambiente de confianza y diversión, vital para niñas que, como las residentes de esta organización, han atravesado situaciones difíciles, así como el impacto que puede tener una empresa comprometida con causas sociales.
Voluntariado y diversión: una jornada para recordar
Desde el momento en que las voluntarias y voluntarios de Corporativo Kosmos llegaron a Casa Hogar Santa Inés, la emoción de las niñas fue palpable. Las risas comenzaron con los primeros juegos y se mantuvieron durante toda la visita:
“Nosotros venimos a pasar un tiempo de calidad con ellas, entre juegos y risas. Siempre he pensado que dar te da más que recibir, entonces participar en un voluntariado te llena el corazón. El convivir con ellas y darles un poquito de atención es muy bonito y de verdad que aprendes mucho de cada una”.
Raquel Martínez, del área de Finanzas de Corporativo Kosmos.
Durante la visita las y los voluntarios pusieron manos a la obra para jugar con las menores cada uno de los juegos de mesa que la Fundación Pablo Landsmanas les regaló, desatando así un ambiente de cooperación y compañerismo. Rebeca de la Torre, colaboradora de Corporativo Kosmos, destacó el valor de compartir este tipo de experiencias:
“Ver a las niñas riéndose y pasar un rato padre es muy satisfactorio. Son momentos que las integran de una manera distinta a su grupo y a la sociedad”.
Rebeca de la Torre, colaboradora de Corporativo Kosmos.
Estas experiencias no solo transforman a las niñas, también impactan a quienes participan, como es el caso de Ingrid Manso, gerente de administración de efectivo, quien, entre lágrimas comentó:
“Estar aquí te enseña a valorar lo que tienes. Ellas disfrutan y valoran muchísimo ese ratito que les dedicamos. Es una experiencia que te llena como ser humano, la necesitas vivir de vez en cuando”.
Ingrid Manso, gerente de administración de efectivo.
El valor del tiempo compartido
En un entorno donde las niñas están acostumbradas a una rutina estructurada con deberes y responsabilidades, el tiempo de juego extraordinario cobra una relevancia inmensa, ya que alejarlas por unas horas de esa rutina no solo les permite divertirse, sino también sentirse vistas, queridas e importantes:
“El recibir atención tiene un impacto muy grande para ellas. Sacarlas de la rutina y enseñarles que pueden por un momento dedicarse solo a jugar y ser niñas de nuevo aporta mucho”.
Raquel Martínez, del área de Finanzas de Corporativo Kosmos.
Por su parte, la directora del albergue, la hermana Beatriz Aguilera, también destacó la importancia de estas actividades:
“Nuestra misión es atender a las niñas de forma integral. La visita de Corporativo Kosmos permite que vivan momentos de alegría y afecto, tan necesarios para su desarrollo emocional”.
Beatriz Aguilera, directora de Casa Hogar Santa Inés.
Sin duda, actividades como esta nos recuerdan que el juego compartido no es un lujo, sino una herramienta poderosa para sanar, aprender y crecer. Al convivir con personas adultas que las escuchan y respetan, las menores reciben un mensaje claro: su bienestar importa y, en ese sentido, el apoyo a niñas en situación de desventaja por parte de empresas como Corporativo Kosmos tiene el potencial de hacer la diferencia en las vidas de los beneficiarios.
Además, este tipo de iniciativas también permiten que el personal del corporativo conozca de primera mano el impacto de las operaciones sociales de la empresa, ya que, tal como expresó Ingrid Manso:
“Agradezco al Corporativo Kosmos y sobre todo a la Fundación Pablo Landsmanas por permitirme esta oportunidad de venir a convivir aquí con las niñas. Para mí, que estoy en finanzas y veo pasar el flujo de todas las operaciones que se hacen, ver un poco de lo que la empresa hace para ayudar de verdad que te llene el alma”.
Ingrid Manso, gerente de administración de efectivo en Corporativo Kosmos.
¡Cada juego, cada risa, cada apoyo cuenta!
Corporativo Kosmos demuestra que el verdadero liderazgo empresarial va de la mano con un profundo sentido de responsabilidad social. Mediante alianzas con instituciones como Casa Hogar Santa Inés, la empresa brinda apoyo a niñas en situación de desventaja, ofreciendo no solo alimentos, sino también experiencias que nutren el alma.
Estas acciones son prueba de que una compañía puede y debe generar valor más allá del negocio. A través del voluntariado, la donación constante y la cercanía con las comunidades, Corporativo Kosmos fortalece su compromiso con el desarrollo integral de la infancia. En cada juego, en cada risa compartida, se construye un futuro más justo y saludable para las niñas y niños de México.
En los últimos años, la llamada Generación Z ha ganado protagonismo como un colectivo socialmente activo, consciente del medioambiente y crítico de los combustibles fósiles. Son jóvenes que marchan por el clima, exigen políticas de transición energética y denuncian la inacción de gobiernos y empresas. Sin embargo, esta conciencia ambiental parece diluirse cuando se trata de sus hábitos de consumo.
Recientemente, la directora ejecutiva de Woodside, Meg O’Neill, desató una polémica al señalar esta incongruencia: jóvenes que condenan al gas y al petróleo mientras consumen productos baratos vía Shein o Temu, sin cuestionar la huella de carbono de sus decisiones. Más allá del tono, sus palabras abren una discusión necesaria sobre la contradicción de la Gen Z entre su discurso verde y su comportamiento cotidiano.
Un rechazo ideológico con prácticas poco sostenibles
O’Neill describe un fenómeno evidente: el entusiasmo juvenil contra los combustibles fósiles coexiste con una dependencia digital de bienes que requieren energía intensiva para producir y transportar. En sus palabras, “enchufan sus dispositivos, piden cosas en línea y esperan que las luces se enciendan” sin reconocer el impacto energético detrás.
Este comportamiento revela una desconexión entre las causas que defienden y las prácticas que sostienen. Las plataformas de moda rápida, tan populares entre los jóvenes, no solo emiten toneladas de CO2 en logística y producción, sino que dependen de redes globales de extracción y energía fósil para operar. La defensa del planeta no puede limitarse a discursos en redes sociales.
O’Neill no es una vocera ambiental ni pretende serlo, pero al exponer esta incoherencia da en el blanco: la contradicción de la Gen Z refleja un activismo simbólico más que estructural. Una generación puede ser aliada del clima, pero no si sus acciones refuerzan las dinámicas que buscan erradicar.
La industria fósil bajo presión y a la defensiva
La molestia de O’Neill no surge en el vacío. Woodside enfrenta críticas por su intención de extender operaciones hasta 2070 y por las 74 millones de toneladas de CO2 que generó su producción el año pasado. Además, su nuevo proyecto de GNL en Luisiana ha sido catalogado como incompatible con los compromisos climáticos globales.
Ante este contexto, culpar a los jóvenes por la crisis climática parece una estrategia defensiva. Líderes de Greenpeace, la Coalición Juvenil por el Clima y el partido Verde respondieron que las responsabilidades no pueden trasladarse a consumidores individuales, especialmente cuando enfrentan una crisis del costo de vida. La magnitud del problema requiere cambios sistémicos, no acusaciones individuales.
Sin embargo, estas críticas no invalidan del todo la observación: los hábitos individuales importan, sobre todo cuando se masifican. Negar la responsabilidad corporativa no implica eximir de responsabilidad a quienes consumen sin cuestionar. La conversación debe evolucionar de la culpa al cambio colectivo.
Today we released our 2024 Climate Update showing progress on our strategy to thrive through the energy transition with a low-cost, lower-carbon, profitable, resilient and diversified portfolio. Read more here: https://t.co/4eRkiHAHp6 sent on Tuesday, 25 February 2025 4:50 pm pic.twitter.com/fSqXBUwE9o
Fast fashion: el talón de Aquiles de la conciencia ambiental
Uno de los sectores que encarna la contradicción de la Gen Z es la moda rápida. Este modelo de negocio, que promueve ciclos de consumo acelerado y obsolescencia estética, es altamente dependiente de combustibles fósiles, tanto en la manufactura como en el transporte global. Pese a ello, las marcas low cost siguen siendo tendencia entre los jóvenes.
Shein y Temu, citadas por O’Neill, son ejemplo de esta paradoja. Sus precios bajos y constante renovación seducen a una generación que, paradójicamente, defiende la sostenibilidad. Las prendas, a menudo hechas con materiales sintéticos derivados del petróleo, terminan desechadas en menos de un año, contribuyendo a la saturación de vertederos y microplásticos en los océanos.
La solución no pasa por cancelar a la Gen Z, sino por promover alternativas que sean accesibles y coherentes con sus valores. La educación sobre consumo responsable, los modelos circulares y el fortalecimiento del comercio local son estrategias clave para alinear intención y acción.
Una contradicción generacional que también interpela a la industria
Hablar de la contradicción de la Gen Z no implica negar sus aportes al movimiento climático, sino señalar una tensión presente en toda la sociedad. Los consumidores, sin importar su edad, viven en sistemas que les imponen opciones insostenibles como norma. La responsabilidad no es exclusivamente suya, pero tampoco deben quedar exentos de cuestionamiento.
Al mismo tiempo, las empresas como Woodside deben asumir su papel protagónico en la crisis climática. Culpar a los jóvenes desvía el foco de su propio impacto: inversiones millonarias en proyectos fósiles hasta 2070 no son compatibles con los objetivos del Acuerdo de París. El sector privado debe liderar con coherencia si espera una ciudadanía más consciente.
En ese sentido, el discurso de O’Neill podría haberse traducido en una autocrítica productiva. Reconocer que la transición energética exige coherencia tanto en el consumo como en la producción permitiría construir puentes, en lugar de trazar líneas divisorias que debilitan el diálogo.
La coherencia como desafío intergeneracional
La defensa del medioambiente no puede dividirse en bandos de edad o poder adquisitivo. El cambio climático es un fenómeno global que requiere la participación de todos: consumidores informados, empresas responsables y gobiernos comprometidos. Señalar las inconsistencias en las prácticas juveniles no debe ser excusa para perpetuar las propias.
La contradicción de la Gen Z es un espejo que revela nuestras propias tensiones como sociedad. Solo reconociéndolas y trabajando en soluciones estructurales, podremos avanzar hacia un modelo de desarrollo verdaderamente sostenible. Las palabras deben ir acompañadas de acciones, y eso aplica tanto en la trinchera digital como en las salas de juntas corporativas.
Cada año se desperdician cerca de 1,300 millones de toneladas de alimentos a nivel mundial, lo que representa aproximadamente un tercio de todos los alimentos producidos para el consumo humano, según la FAO. Este fenómeno no solo genera impactos sociales, sino también ambientales: contribuye al 8% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero.
En este contexto, evitar desperdicio de comida es una tarea ineludible para gobiernos, industrias y ciudadanía. Las empresas alimentarias, por su posición estratégica en la cadena de suministro, están comenzando a implementar soluciones tecnológicas innovadoras para reducir sus pérdidas y aportar a un sistema alimentario más justo y eficiente.
IA contra el desperdicio: Nestlé prueba el futuro
Nestlé implementó en una de sus fábricas del Reino Unido una herramienta de inteligencia artificial desarrollada por Zest, que permite monitorear, rastrear y analizar en tiempo real los alimentos comestibles descartados. En solo dos semanas, logró reducir el desperdicio en un 87%, lo que representa una mejora sin precedentes en la eficiencia operativa de su cadena.
Con esta tecnología, la empresa estima rescatar hasta 700 toneladas de excedentes de alimentos de calidad, lo que se traduce en alrededor de 1.5 millones de comidas redistribuidas. Además, se evitarían 1,400 toneladas de emisiones de CO₂ y se ahorrarían hasta 14 millones de libras en costos de operación, según sus primeras proyecciones.
Los residuos detectados —como barras de KitKat rotas o productos con fechas de caducidad cortas— suelen ser comestibles, pero no rentables bajo el modelo de venta tradicional. Alina Sartogo, cofundadora de Zest, explica que el valor de la herramienta está en su capacidad para revalorizar estos productos a través de información estratégica.
El software de Zest también se lanzará al mercado bajo modelo de suscripción en marzo del próximo año, después de completar varias pruebas piloto con diferentes fabricantes. Su potencial de escalabilidad es alto, especialmente en sectores con cadenas de suministro complejas y volúmenes elevados de producción.
Evitar desperdicio de comida: clave en la industria
Para las compañías del sector alimentario, evitar desperdicio de comida ya no es una medida simbólica, sino un requisito operativo y reputacional. Implementar herramientas como Zest no solo permite reducir pérdidas económicas, sino también alinear sus operaciones con estándares internacionales de sostenibilidad.
Nestlé ha entendido que esta tecnología permite transitar hacia una industria más circular. La IA no solo corrige fallas puntuales, sino que aprende, predice y mejora continuamente, permitiendo ajustar los procesos desde el origen de la producción hasta el destino final del alimento.
Este enfoque de eficiencia también facilita la transparencia ante reguladores, inversionistas y consumidores. Evitar desperdicio de comida mediante tecnologías basadas en datos puede convertirse en una ventaja competitiva con impacto directo en las métricas ESG.
Una red colaborativa para escalar soluciones
El valor del proyecto también reside en la red de aliados que lo impulsa. En el segundo piloto de esta tecnología participaron entidades como Sustainable Ventures, FareShare, FuturePlus, Howard Tenens Logistics, Google Cloud y Nestlé. La cooperación intersectorial es clave para escalar este tipo de innovaciones.
FareShare, la organización que redistribuye alimentos a más de 8,000 organizaciones benéficas en Reino Unido, resaltó que esta tecnología puede transformar su capacidad operativa. A través de un monitoreo más preciso, pueden optimizar la recepción y entrega de productos rescatados con menos recursos.
Además, la agencia gubernamental Innovate UK destinó 1.9 millones de libras al piloto a través de su programa BridgeAI. Su directora de IA y economía de datos, Esra Kasapoglu, señaló que este tipo de soluciones pueden transformar todo el modelo de abastecimiento, distribución y reducción de emisiones del país.
¿Cómo impacta la IA en la seguridad alimentaria?
Evitar desperdicio de comida también es una estrategia clave para fortalecer la seguridad alimentaria global. La inteligencia artificial permite identificar en tiempo real los puntos críticos de pérdida, lo cual favorece una distribución más justa y eficaz de los recursos alimentarios disponibles.
Además, esta tecnología mejora la trazabilidad y resiliencia del sistema alimentario ante crisis. Cuando una fábrica es capaz de prever qué alimentos podrían desperdiciarse y derivarlos a otros usos, se reduce la presión sobre el sistema y se incrementa su capacidad de respuesta.
El enfoque predictivo de la IA, sumado a una gestión colaborativa, permite que cada ingrediente que no llegue a los anaqueles aún pueda cumplir una función social. Así, se transforma un pasivo ambiental en un activo solidario y rentable.
Tecnología para alimentar al mundo
La lucha por evitar desperdicio de comida ha encontrado en la IA una herramienta poderosa y transformadora. Soluciones como Zest permiten que millones de alimentos se reintegren al sistema alimentario y lleguen a las personas que más los necesitan, reduciendo emisiones y costos operativos.
La experiencia de Nestlé nos recuerda que la tecnología, cuando se alinea con valores de sostenibilidad, puede ser una vía para cerrar brechas de desigualdad alimentaria. El siguiente paso es sumar más actores, replicar estas buenas prácticas y consolidar cadenas de suministro que no solo produzcan, sino también cuiden.
En una acción sin precedentes, la Comisión Europea anunció que investigan a gigantes de la pornografía como Pornhub, XVideos, Stripchat y XNXX por incumplir las normas de protección a menores en sus plataformas. Estas empresas enfrentan sanciones económicas significativas, que podrían llegar hasta el 6% de su facturación global anual, debido a la insuficiente implementación de medidas para evitar el acceso de niños a contenidos para adultos.
De acuerdo con Reuters, esta medida se enmarca en el cumplimiento de la Ley de Servicios Digitales (DSA), que desde 2023 exige a las plataformas digitales grandes que implementen mecanismos efectivos para combatir contenido ilegal y proteger los derechos de los menores en línea. El enfoque de la Comisión Europea pone énfasis en la responsabilidad social de estas plataformas, obligándolas a adoptar políticas claras y verificaciones robustas para garantizar un entorno digital seguro.
Investigan a gigantes de la pornografía: incumplimiento de la Ley de Servicios Digitales
La Comisión Europea subrayó que las plataformas bajo investigación no han cumplido con la Ley de Servicios Digitales, la cual demanda una gestión proactiva del contenido dañino y la implementación de mecanismos eficaces para la protección infantil. Esta ley obliga a los gigantes de la pornografía a evaluar continuamente los riesgos asociados y a tomar medidas de mitigación para evitar que los menores accedan a material explícito.
El incumplimiento de estas obligaciones representa un serio riesgo social, pues expone a los menores a contenidos inapropiados y potencialmente traumáticos. Más allá del daño individual, se genera una responsabilidad ética y legal para estas empresas que, por su tamaño y alcance, deben asumir un compromiso sólido con la protección de los derechos humanos en la red.
Este proceso de investigación evidencia la creciente exigencia para que las empresas digitales no solo respeten las leyes, sino que actúen con responsabilidad social corporativa, priorizando la seguridad y bienestar de las poblaciones vulnerables, en particular los niños.
Retos en la verificación de edad y protección infantil
Uno de los puntos centrales en la investigación es la falta de mecanismos adecuados para la verificación de la edad. Según la Comisión Europea, los sitios como Pornhub y otros han fallado en implementar sistemas robustos que impidan el acceso de menores. La normativa exige que estas plataformas usen tecnologías que confirmen la mayoría de edad antes de permitir el acceso a contenido para adultos.
El propietario de Pornhub, Aylo Freesites Ltd, afirma cumplir con la norma RTA (Restringido a Adultos), avalada por la Asociación de Sitios que Defienden la Protección Infantil. Sin embargo, la Comisión considera que las medidas actuales no son suficientes para proteger de manera efectiva a los menores. En este sentido, la empresa insiste en que la mejor solución es la verificación de edad en el punto de acceso, es decir, en los dispositivos de los usuarios.
Este escenario revela la complejidad técnica y ética que implica garantizar la protección infantil en plataformas digitales masivas. La responsabilidad social corporativa aquí va más allá del cumplimiento normativo: se trata de implementar estándares que realmente eviten riesgos para los niños, algo que hasta ahora no ha sido satisfactorio.
Impacto social y económico de la investigación
El impacto de esta investigación no se limita a posibles multas económicas —que podrían alcanzar hasta el 6% de la facturación anual global— sino también a la reputación y credibilidad de estas plataformas. En un mundo cada vez más consciente sobre la responsabilidad social, las empresas que no protegen a los menores enfrentan un costo significativo en su imagen pública y en la confianza de sus usuarios y socios comerciales.
Además, la investigación pone en evidencia el papel que deben jugar las plataformas de contenido adulto como actores responsables en la sociedad digital. El compromiso social implica no solo generar ingresos, sino también contribuir a un entorno seguro, especialmente para quienes son más vulnerables.
Por último, el llamado a coordinar acciones contra plataformas pornográficas más pequeñas destaca un esfuerzo integral para enfrentar un problema que afecta a toda la industria digital, subrayando la importancia de la colaboración entre reguladores y empresas para fortalecer la protección infantil.
Respuesta y postura de las plataformas investigadas
El grupo Aylo, propietario de Pornhub, respondió defendiendo sus protocolos de protección, señalando que cumplen con los estándares establecidos por la norma RTA y subrayando que sus sitios están estrictamente reservados para adultos. La empresa argumenta que la verificación de edad en dispositivos es la solución más efectiva para bloquear el acceso de menores.
En contraste, otras plataformas como Stripchat, XNXX y XVideos han mantenido un silencio relativo o no respondieron a las solicitudes de información, lo que genera mayor preocupación sobre su compromiso con la responsabilidad social y la protección de los derechos infantiles.
Este contraste en respuestas evidencia la necesidad urgente de un marco regulatorio uniforme y exigente, que garantice la implementación de medidas efectivas, obligue a las plataformas a rendir cuentas y, en última instancia, promueva un entorno digital que proteja a la niñez sin excepciones.
Futuro de la regulación y responsabilidad social en plataformas digitales
La investigación abre un nuevo capítulo en la regulación de las plataformas digitales muy grandes, estableciendo un precedente en la vigilancia y sanción del incumplimiento en materia de protección infantil. La Comisión Europea ha dejado claro que la responsabilidad social no es opcional, sino un mandato legal con consecuencias tangibles para quienes la ignoren.
A futuro, se espera que estas plataformas adopten tecnologías más avanzadas para la verificación de edad y la detección de contenido ilegal, integrando la responsabilidad social como un pilar estratégico en sus modelos de negocio. Esto implica invertir en innovación y en procesos internos que garanticen un entorno seguro para todos.
Además, la colaboración entre organismos reguladores, sociedad civil y empresas será fundamental para generar políticas públicas efectivas que protejan a los menores en la era digital, consolidando una cultura de responsabilidad social digital que beneficie a toda la sociedad
La noticia de que investigan a gigantes de la pornografía por poner en riesgo a menores resalta la importancia de la responsabilidad social en el entorno digital. Las plataformas con gran alcance tienen la obligación ética y legal de proteger a los más vulnerables, implementando mecanismos efectivos para evitar el acceso infantil a contenido adulto.
Esta investigación no solo busca sancionar incumplimientos, sino también fomentar una cultura corporativa que priorice la seguridad, el respeto y la protección de derechos. Este caso refuerza la necesidad de exigir a las empresas una gestión responsable y proactiva, que garantice un internet más seguro para todos.
La discriminación sigue siendo uno de los principales obstáculos para alcanzar sociedades justas e inclusivas. Conocer las causas de discriminación más comunes es esencial para identificar las formas en que se vulneran derechos y para diseñar acciones que promuevan la igualdad. En esta nota, analizaremos las 20 causas que afectan con mayor frecuencia a las personas en distintos ámbitos sociales, laborales y culturales.
Entender estas causas no solo nos ayuda a reconocer la exclusión, sino también a fortalecer nuestro compromiso con la diversidad y la justicia social en todos los espacios.
20 causas de discriminación más comunes y cómo resolverlo
1. Discriminación por género
Las desigualdades basadas en el género siguen siendo una de las causas de discriminación más comunes. Se manifiestan en brechas salariales, en el acceso limitado a posiciones de liderazgo y en la asignación de roles tradicionales que minimizan el potencial de mujeres y personas no binarias. Esta discriminación está tan arraigada que muchas veces pasa desapercibida, perpetuando ciclos de exclusión.
¿Cómo resolverlo? Desde la RSE, las empresas pueden adoptar una política activa de equidad de género con acciones como auditorías salariales, programas de liderazgo femenino, protocolos contra violencia de género y mecanismos de conciliación laboral y familiar.
Además, deben promover campañas de sensibilización interna, garantizar la paridad en procesos de contratación y generar alianzas con organizaciones expertas en género. Invertir en esta causa fortalece la reputación corporativa, mejora el clima laboral y potencia el talento diverso.
2. Discriminación racial y étnica
La discriminación basada en el origen étnico o el color de piel sigue limitando el acceso de millones de personas a oportunidades educativas, laborales y políticas. En América Latina, por ejemplo, las poblaciones indígenas y afrodescendientes siguen enfrentando barreras estructurales e invisibilidad mediática.
¿Cómo resolverlo? Una estrategia efectiva de RSE debe incluir políticas de diversidad étnica en todos los niveles de la organización. Esto implica establecer metas de inclusión, diseñar procesos de reclutamiento sin sesgos, incorporar formación intercultural y celebrar la riqueza cultural mediante acciones institucionales.
Las marcas pueden también crear campañas que den visibilidad a estas comunidades y fomentar proyectos productivos en colaboración con ellas, impulsando el desarrollo económico local.
3. Discriminación por edad
El edadismo afecta tanto a jóvenes, quienes son percibidos como inexpertos, como a personas mayores, que suelen ser descartadas en procesos de selección por considerarse “obsoletas”. Esta exclusión impacta la innovación, el aprendizaje organizacional y la cohesión social.
¿Cómo resolverlo? Las empresas con visión de RSE deben promover equipos intergeneracionales, reconocer el valor de la experiencia y fomentar programas de mentoría cruzada. Es clave eliminar los límites de edad en convocatorias laborales y desarrollar políticas de retiro flexible o de reincorporación gradual.
Incluir a todas las generaciones en los procesos de toma de decisiones genera una cultura inclusiva que mejora la productividad y reduce la rotación.
4. Discriminación por discapacidad
Las personas con discapacidad enfrentan múltiples barreras físicas, tecnológicas, culturales y actitudinales. A menudo se les invisibiliza y se les excluye de la vida económica y social, lo que refuerza la marginación.
¿Cómo resolverlo? Una empresa socialmente responsable no solo debe cumplir con la accesibilidad legal, sino ir más allá diseñando espacios de trabajo inclusivos, accesibles y seguros. Es fundamental adaptar plataformas digitales, capacitar al personal en inclusión y contratar personas con discapacidad en roles activos, no simbólicos. Aliarse con fundaciones especializadas, promover el diseño universal y contar con indicadores de inclusión son prácticas que convierten a la empresa en agente de transformación.
5. Discriminación por orientación sexual
Las personas LGBTQ+ suelen vivir discriminación desde el ámbito educativo hasta el laboral, pasando por el acceso a servicios de salud y espacios públicos. La falta de reconocimiento y protección de sus derechos genera altos niveles de violencia y exclusión.
¿Cómo resolverlo? Las empresas con compromiso social deben garantizar ambientes libres de discriminación por orientación sexual. Esto se logra con políticas explícitas de inclusión LGBTQ+, beneficios igualitarios para todas las configuraciones familiares, formación continua sobre diversidad y la creación de redes internas de apoyo.
También es importante participar en campañas de sensibilización externas y posicionar la marca como aliada de la comunidad LGBTQ+, lo cual impacta positivamente la percepción pública y el compromiso del talento.
6. Discriminación por religión o creencias
Las personas que practican religiones no mayoritarias suelen ser objeto de prejuicios, estigmas o exclusión. Esta discriminación puede manifestarse en comentarios despectivos, impedimentos para ejercer su fe o incluso violencia.
¿Cómo resolverlo? Desde la RSE, las empresas pueden fomentar la libertad religiosa permitiendo prácticas como horarios flexibles para celebraciones importantes o espacios adecuados para la oración. También es clave capacitar al personal en respeto intercultural y evitar símbolos o mensajes excluyentes. La promoción activa del pluralismo religioso contribuye a entornos más justos y abiertos.
7. Discriminación por nacionalidad o condición migratoria
Las personas migrantes y refugiadas suelen ser víctimas de xenofobia, exclusión laboral o trato injusto por prejuicios relacionados con su origen o situación legal.
¿Cómo resolverlo? Una empresa socialmente responsable puede ofrecer oportunidades laborales a personas migrantes, asegurando procesos justos y apoyo en su integración social. Además, puede generar alianzas con organizaciones especializadas en derechos migrantes y capacitar a sus equipos para evitar sesgos inconscientes. Esta inclusión fortalece la diversidad y fomenta la cohesión social.
8. Discriminación por nivel socioeconómico
El origen social sigue marcando diferencias en el acceso a educación, salud, empleo y cultura. Personas con menos recursos enfrentan barreras estructurales y estigmas relacionados con su apariencia, acento o estilo de vida.
¿Cómo resolverlo? Las empresas pueden implementar programas de desarrollo de talento que prioricen la equidad en el acceso, ofrecer becas o empleos a jóvenes de comunidades vulnerables, y colaborar con iniciativas educativas. También pueden ajustar sus productos y servicios para ser accesibles sin perder calidad, generando un impacto positivo real en la movilidad social.
9. Discriminación por apariencia física
El aspecto físico, incluyendo peso, estatura, cicatrices o tatuajes, sigue siendo motivo de prejuicio, especialmente en procesos de selección o en atención al cliente.
¿Cómo resolverlo? La RSE puede impulsar políticas de imagen no discriminatoria, centradas en las competencias y no en la estética. Capacitar al personal para evitar sesgos y visibilizar historias que desafíen los estereotipos son acciones poderosas. Además, incluir modelos diversos en la comunicación institucional fortalece la empatía y la inclusión.
10. Discriminación por identidad de género
Las personas trans, no binarias y de género fluido son víctimas frecuentes de discriminación en todos los ámbitos. Muchas enfrentan dificultades para acceder a empleos dignos o recibir un trato respetuoso.
¿Cómo resolverlo? Una empresa con enfoque en RSE debe reconocer legalmente la identidad de género de sus colaboradores y brindar acompañamiento psicológico y administrativo durante procesos de transición. Además, puede diseñar baños inclusivos, ajustar formularios institucionales y educar a su plantilla en temas de diversidad sexual y de género.
11. Discriminación por estado civil o maternidad
Mujeres embarazadas, madres solteras o personas divorciadas suelen ser víctimas de discriminación laboral, en especial en contrataciones o ascensos.
¿Cómo resolverlo? Desde la RSE, se deben promover políticas de maternidad y paternidad corresponsables, horarios flexibles, salas de lactancia y licencias extendidas. También es importante garantizar que la maternidad no represente una desventaja profesional, promoviendo activamente el liderazgo femenino.
12. Discriminación por salud mental
El estigma sobre trastornos de salud mental impide que muchas personas accedan a empleos o permanezcan en ellos. Las etiquetas y la incomprensión agravan su situación.
¿Cómo resolverlo? Una empresa socialmente responsable debe incluir el bienestar emocional en su estrategia organizacional, ofrecer servicios de salud mental accesibles, promover jornadas de autocuidado y formar líderes empáticos. Romper el tabú del sufrimiento emocional genera ambientes laborales más saludables y productivos.
13. Discriminación por idioma
Personas que no dominan el idioma mayoritario, que tienen acento o usan una lengua indígena, suelen ser discriminadas o subvaloradas, lo cual limita su inclusión social y laboral.
¿Cómo resolverlo? Las organizaciones pueden ofrecer materiales bilingües, intérpretes, y promover el aprendizaje de lenguas locales o extranjeras entre sus colaboradores. Reconocer la riqueza lingüística es un acto de inclusión, y además mejora la relación con comunidades diversas y con el mercado global.
14. Discriminación por lugar de origen
Quienes provienen de ciertas regiones, colonias o zonas rurales suelen enfrentar estereotipos y ser excluidos de ciertos espacios o redes.
¿Cómo resolverlo? Es clave promover narrativas positivas sobre comunidades rurales o marginadas y descentralizar las oportunidades. Las empresas pueden operar programas de empleabilidad o desarrollo de proveedores en distintas regiones del país, impulsando una visión más equitativa del territorio.
15. Discriminación por ocupación
Personas dedicadas a oficios considerados “menores” o informales suelen ser tratadas con desprecio o invisibilizadas.
¿Cómo resolverlo? Desde la RSE, se puede dignificar a todas las profesiones reconociendo su valor, asegurando condiciones laborales dignas para personal de limpieza, mantenimiento, seguridad, entre otros. También es importante evitar la jerarquización del trabajo en la comunicación institucional.
16. Discriminación por VIH/SIDA
Las personas que viven con VIH enfrentan estigmas que afectan su vida personal y profesional. El desconocimiento y el miedo generan entornos hostiles.
¿Cómo resolverlo? Incluir protocolos antidiscriminación claros, campañas de sensibilización, y ofrecer pruebas voluntarias con consejería son medidas clave. Las empresas también deben garantizar confidencialidad, acceso a tratamientos y no condicionar contrataciones por el estatus serológico.
17. Discriminación política o ideológica
Quienes expresan posturas políticas distintas pueden enfrentar exclusión, censura o despidos, especialmente en contextos polarizados.
¿Cómo resolverlo? Las empresas deben establecer un código de ética que garantice la libertad de expresión mientras se mantenga el respeto mutuo. También pueden organizar foros de diálogo plural que fomenten la escucha activa y el pensamiento crítico sin imposiciones.
18. Discriminación por antecedentes penales
Personas que han pasado por el sistema penitenciario encuentran grandes barreras para reinsertarse laboralmente, lo que perpetúa la desigualdad.
¿Cómo resolverlo? Las organizaciones pueden colaborar con programas de reinserción social, capacitar a personas liberadas y contratarlas con acompañamiento psicosocial. Esto no solo reduce la reincidencia delictiva, sino que amplía el compromiso de la empresa con la justicia social.
19. Discriminación digital
La brecha digital afecta el acceso a educación, empleo y participación cívica. Muchas personas carecen de conectividad o habilidades digitales básicas.
¿Cómo resolverlo? Desde la RSE, se pueden impulsar programas de alfabetización digital en comunidades vulnerables, donar equipos y promover plataformas accesibles. También es importante diseñar productos digitales pensados para personas mayores, con discapacidad o de bajo nivel educativo.
20. Discriminación ambiental
Comunidades que habitan zonas contaminadas o degradadas suelen ser víctimas de injusticias ambientales y no reciben atención adecuada.
¿Cómo resolverlo? Las empresas deben realizar evaluaciones de impacto social y ambiental con enfoque en justicia territorial, mitigar daños y colaborar con proyectos de restauración ecológica. Además, deben incluir a estas comunidades en procesos de consulta y respetar su derecho a un ambiente sano.
Las causas de discriminación más comunes son variadas y complejas, pero todas comparten un origen en prejuicios, estereotipos y estructuras sociales desiguales. Entenderlas nos permite identificar las barreras que enfrentan grupos vulnerables y crear estrategias para eliminar la discriminación. La responsabilidad social juega un rol decisivo al impulsar cambios culturales y normativos que promuevan la igualdad y el respeto por la diversidad.
Promover una cultura inclusiva requiere compromiso, educación y acción conjunta. Solo así lograremos construir sociedades más justas donde todas las personas tengan las mismas oportunidades para desarrollarse y vivir con dignidad. La lucha contra la discriminación es una tarea constante que beneficia a la sociedad en su conjunto, fortaleciendo la cohesión social y el bienestar común.