Un nuevo informe de World Vision revela disparidades extremas en la asequibilidad de los alimentos, mientras millones de personas siguen atrapadas en el hambre.
Los datos de un estudio publicado por World Vision, titulado Price Shocks 2025, muestran que los elevados precios de los alimentos siguen sumiendo a las familias vulnerables en el hambre, a pesar de los signos de estabilización de los precios en las naciones más ricas. El informe, que analiza el coste de los alimentos en 77 países, pone de relieve el agravamiento de la crisis en las regiones afectadas por conflictos y vulnerables al clima, donde los alimentos siguen siendo inasequibles para millones de personas.
Según las últimas conclusiones, en 16 países se necesita más de una semana entera de trabajo para poder comprar una cesta básica de alimentos. Casi 300 millones de personas en todo el mundo padecen hambre aguda, y la gran mayoría vive en zonas de conflicto y economías frágiles. Mientras tanto, en países como Burundi y Sudán, el coste de los alimentos esenciales se ha disparado, obligando a las familias a tomar decisiones imposibles entre comer, la atención sanitaria o la educación.
“El mundo está sufriendo una pandemia de hambre”, afirma Amanda Rives, directora de Gestión de Catástrofes de World Vision. “Para millones de familias, los alimentos no sólo son caros, sino que están fuera de su alcance. Ningún niño ni niña debería acostarse con hambre en un mundo que produce alimentos más que suficientes para todos”.
Principales conclusiones del informe 2025:
Los precios de los alimentos siguen siendo alarmantemente altos en los países más pobres. En Burundi, una persona media debe trabajar 47 días para poder comprar 10 alimentos básicos, la cifra más alta registrada en el estudio. En Sudán, el tiempo de trabajo necesario ha aumentado un 42% desde el año pasado.
Creciente desigualdad mundial en el acceso a los alimentos. En España se tarda sólo 2,8 horas y en Alemania 1,5 en comprar una cesta básica de alimentos, mientras que en la República Centroafricana se necesitan 30 días. Esta cruda división pone de manifiesto el impacto desproporcionado de la inflación y la inestabilidad económica en los países de renta baja.
La crisis del hambre se agrava en el caso de la infancia. 36 millones de niños y niñas menores de cinco años están gravemente desnutridos en 32 países, lo que les expone a un riesgo extremo de enfermedad y muerte.
La ayuda es insuficiente. En 2024, sólo se financió el 47% de la ayuda alimentaria humanitaria necesaria, dejando a millones de personas sin apoyo.
Los conflictos, el cambio climático y la inestabilidad económica impulsan el hambre
El análisis de World Vision identifica los conflictos, el cambio climático y la inestabilidad económica como los principales impulsores del aumento de la inseguridad alimentaria. La guerra en Sudán, las prolongadas sequías en el Cuerno de África y las consecuencias económicas de la inflación mundial han contribuido a empeorar la situación. Los países dependientes de la agricultura y las importaciones se han visto especialmente afectados, con un aumento interanual de los precios de los alimentos de hasta el 50% en algunas regiones.
“Estamos en un punto de ruptura”, afirma Rives. “Los gobiernos y la comunidad mundial deben cumplir los compromisos adquiridos y actuar ya para aumentar la ayuda alimentaria, apoyar a los pequeños agricultores e invertir en soluciones a largo plazo para evitar que millones de personas más caigan en la hambruna”.
Antecedentes:
En respuesta a la crisis mundial del hambre, World Vision lleva realizando una encuesta anual sobre los precios de los alimentos desde 2021, en la que supervisa tanto las fluctuaciones interanuales de los precios de los alimentos como la comparación del coste de una cesta de alimentos estándar en términos de horas trabajadas entre países. Este informe es la cuarta edición de nuestra encuesta anual e incluye datos de casi 80 países en los que trabaja World Vision.
Los datos de la encuesta se basan en los recogidos por el personal y los voluntarios de World Vision. Recogieron los precios locales de una cesta de alimentos compuesta por 10 productos alimenticios comunes: 1 Kg de plátanos, 1 kg de arroz, 1 kg de harina de trigo, 1 kg de azúcar, 1 kg de maíz, una docena de huevos, 1 litro de aceite de cocina, 1 pollo crudo, 1 kg de tomates y 1 litro de leche fresca.Los datos se recogieron dos veces, en mayo y septiembre de 2024. Cada ronda de recogida de datos se llevó a cabo en distintos lugares del país, tanto en zonas rurales como urbanas y en mercados formales e informales. Para comparar los precios entre países, el coste total de las cestas de alimentos se convirtió a dólares estadounidenses utilizando los tipos de cambio de la moneda actual y, a continuación, se convirtió a los tipos de cambio de la Paridad del Poder Adquisitivo. A continuación, se compararon estos precios con la Renta Nacional Bruta per cápita de cada país para calcular la cantidad de tiempo necesaria para pagar la cesta de alimentos común en cada país. Los resultados se basan en una jornada laboral de ocho horas.
La Fórmula 1 no solo es sinónimo de velocidad, innovación y adrenalina; también representa uno de los entornos más exigentes del mundo para la ingeniería. Pero esa misma exigencia ha derivado históricamente en una gran cantidad de desperdicio. Después de cada carrera, cientos de piezas se retiran, se evalúan y, en muchos casos, se descartan.
Consciente del impacto ambiental que esto genera, la Federación Internacional del Automóvil (FIA) encargó a McLaren y Deloitte la creación de un Manual de Circularidad cuyo objetivo es ayudar a los equipos a medir la circularidad en la fabricación de los chasis, promoviendo el reciclaje de autos de competencia y sentando las bases de una Fórmula 1 más sostenible.
¿Qué propone el Manual de Circularidad?
El Manual de Circularidad de Constructores de F1, elaborado por McLaren Racing en alianza con Deloitte UK, es una herramienta pionera para estandarizar las prácticas circulares en la fabricación de monoplazas. El documento proporciona una metodología paso a paso para identificar y recopilar datos, estimar vacíos de información y aplicar métricas claras de circularidad a materiales y flujos de residuos.
Este enfoque permitirá a los equipos evaluar la reutilización de componentes como chasis y suspensiones, diseñados para durar varias carreras, frente a otros como frenos o neumáticos, que deben reemplazarse constantemente. Al contar con una métrica uniforme, se podrán proponer cambios regulatorios que incentiven la sostenibilidad sin comprometer el rendimiento deportivo.
Nikolas Tombazis, director de monoplazas de la FIA, afirma que este manual no solo beneficiará a los equipos de F1, sino que también podrá aplicarse a la industria automotriz en general. “Queremos inspirar a fanáticos, ingenieros y partes interesadas a ver el potencial de la economía circular en el deporte”, explicó en entrevista con Sustainability Magazine.
La circularidad se convierte así en un criterio técnico más, junto a la velocidad o la seguridad. De ser adoptado masivamente, este enfoque podría posicionar al automovilismo de élite como un catalizador para el desarrollo de nuevas regulaciones ambientales en todo el ecosistema de la movilidad.
Retos y oportunidades del reciclaje de autos en la F1
Uno de los principales desafíos para implementar el reciclaje de autos en la F1 es la seguridad. Muchos de los materiales utilizados en los monoplazas, como la fibra de carbono, han sido seleccionados por su ligereza y resistencia. Sin embargo, estos mismos compuestos son difíciles de reciclar y su incorporación en formato reutilizado puede poner en riesgo la integridad de los autos.
McLaren ha estado a la vanguardia de la innovación en este rubro. En 1981 fue el primer equipo en competir con un chasis totalmente fabricado en fibra de carbono. En 2023, volvió a hacer historia al probar el uso de fibra de carbono reciclada durante el Gran Premio de Estados Unidos, lo que representa un hito importante para la industria.
Además, el equipo británico experimentó con fibra de lino de origen biológico como sustituto parcial en el asiento del monoplaza de Lando Norris en 2020. Estos esfuerzos apuntan a validar materiales sostenibles sin sacrificar el rendimiento o la seguridad, buscando abrir camino a nuevos estándares de diseño.
Kim Wilson, director de sostenibilidad de McLaren Racing, destacó el orgullo del equipo por liderar este primer paso hacia una mayor circularidad en la F1. “Queremos mejorar nuestro impacto ambiental y este manual es crucial para lograrlo”, aseguró. En un entorno donde cada milésima de segundo cuenta, incorporar la sostenibilidad representa tanto un reto como una gran oportunidad de innovación.
Innovar sin frenar: la sostenibilidad como ventaja competitiva
El reciclaje de autos en la F1 no busca ralentizar el deporte, sino hacerlo más inteligente. Adoptar prácticas de economía circular podría redefinir la noción de ventaja competitiva: los equipos que mejor integren procesos sostenibles podrían recibir beneficios regulatorios o incentivos en el futuro.
Actualmente, el desarrollo constante de los automóviles y las frecuentes actualizaciones reglamentarias generan una gran cantidad de componentes que se vuelven obsoletos. Si se consigue establecer mecanismos eficientes de reutilización o transformación, se podrá reducir significativamente el volumen de residuos de alto impacto ambiental.
El uso de materiales reciclados, como el caucho natural certificado por el FSC en los neumáticos, es otra línea de acción clave. Aunque hoy en día muchos componentes especializados aún no pueden fabricarse con materiales sostenibles sin afectar la seguridad o el rendimiento, el desarrollo de nuevas tecnologías abre nuevas posibilidades cada año.
La visión a mediano plazo de la FIA es integrar plenamente la sostenibilidad en la regulación técnica del deporte. Esto incluye abastecimiento responsable, diseño con criterios circulares y planes concretos para el fin de vida útil de cada pieza. En este nuevo modelo, el reciclaje de autos no será solo una opción, sino una condición para competir.
Hacia una Fórmula 1 con circuito cerrado
La Fórmula 1 ha sido históricamente un campo de pruebas para la innovación automotriz. Hoy, ese mismo espíritu puede aplicarse para liderar la transición hacia un modelo circular que incluya el reciclaje de autos como parte esencial del diseño y desarrollo de los monoplazas. Iniciativas como el Manual de Circularidad demuestran que es posible impulsar una transformación desde el corazón del deporte, sin comprometer el rendimiento.
El compromiso de equipos como McLaren, que ha apostado por materiales reciclados y biológicos, marca un punto de inflexión en el deporte. Estas acciones muestran que integrar la sostenibilidad no es una limitante, sino una fuente de innovación técnica y estratégica. Además, abre la posibilidad de que la F1 sea un agente de cambio para la industria automotriz global, contribuyendo a la reducción de residuos, la eficiencia energética y la educación ambiental.
A medida que las regulaciones evolucionen, el reciclaje de autos en la Fórmula 1 podría dejar de ser una novedad para convertirse en la norma. La sostenibilidad ya no es un accesorio en el mundo del deporte motor: es parte de su futuro. Si se logra una adopción integral de prácticas circulares, la F1 podrá demostrar que hasta los deportes más exigentes pueden correr en la dirección correcta: la de un planeta más limpio y justo para todos.
Los perros forman parte esencial de millones de hogares en el mundo. Su presencia mejora la salud mental, promueve la actividad física y fortalece vínculos afectivos. Sin embargo, pocas veces nos detenemos a pensar en las consecuencias ambientales que puede tener su compañía, más allá de su bienestar individual.
Investigaciones recientes revelan que el impacto ambiental de los perros va mucho más allá de lo que imaginamos. Desde la producción de su alimento hasta la contaminación por sus desechos, su huella ecológica afecta directamente la biodiversidad, los cuerpos de agua y los ecosistemas urbanos y rurales.
Esto no significa que debamos renunciar a convivir con ellos, sino que es momento de repensar nuestras prácticas de cuidado. Una tenencia responsable con enfoque ambiental puede reducir significativamente su impacto y contribuir a un futuro más equilibrado entre el bienestar animal y el del planeta y para ello mantenernos informados es crucial, por lo que te presentamos, a continuación, algunos datos que te ayudarán a comprender el impacto que estos compañeros de vida pueden generar de manera directa e indirecta.
8 formas en las que tu lomito impacta al planeta
1. Contaminación por heces caninas
Las heces de los perros no son solo un problema de higiene urbana, sino una fuente significativa de contaminación ambiental. Estos desechos contienen nutrientes como nitrógeno y fósforo, que al acumularse en cuerpos de agua provocan eutrofización: un proceso que estimula el crecimiento excesivo de algas, disminuye el oxígeno y pone en riesgo la vida acuática.
Además, las bacterias presentes en las heces pueden afectar la salud humana y animal si llegan a fuentes de agua potable o se dispersan en áreas recreativas. En ciudades densamente pobladas, como Nueva York, se estima que los perros generan hasta 90 toneladas diarias de excremento, una carga que exige mejores sistemas de gestión de residuos.
«¡En 26 años (como jardinero de un parque en la CDMX) nunca he visto que multen a un propietario de un perro por no recoger sus heces!».
El tema es polémico, pero es una realidad que la saturación de perros —y ciertas políticas que se emprenden por populismo y no por respaldo… pic.twitter.com/NQP7uKKj3H
Aunque muchos dueños creen que pasear a su perro con correa evita impactos ambientales, la ciencia demuestra lo contrario. Incluso atados, los perros pueden alterar los patrones de comportamiento de la fauna silvestre debido a su olor, ladridos y presencia física, afectando especialmente a aves playeras y mamíferos pequeños.
Estudios recientes documentan que especies como ciervos o zorros evitan áreas donde los perros caminan con frecuencia, reduciendo su rango de acción y alterando sus hábitos alimenticios o reproductivos. Este tipo de impacto ambiental de los perros ocurre silenciosamente, pero puede tener consecuencias graves en ecosistemas frágiles.
3. Productos veterinarios contaminantes
El uso rutinario de medicamentos antiparasitarios como los piretroides y neonicotinoides tiene un costo ecológico. Estos compuestos, al ser excretados o derramados, pueden llegar al suelo y a los cuerpos de agua, afectando a insectos polinizadores, peces y otros organismos acuáticos.
Aunque son necesarios para el cuidado de los animales, su uso sin supervisión o en exceso puede generar efectos colaterales en la cadena alimentaria. Por ello, se recomienda optar por productos menos agresivos y aplicarlos siempre bajo la guía de profesionales, minimizando así el impacto ambiental de los perros a través de su salud.
4. Huella de carbono de su alimentación
El alimento de los perros, especialmente el que contiene altos porcentajes de proteína animal, tiene una huella ecológica considerable. Para producirlo, se requiere una gran cantidad de recursos naturales como agua, tierra y energía, además de generar emisiones significativas de gases de efecto invernadero.
Según datos de la Universidad de California, los perros y gatos consumen alrededor del 25% de las calorías cárnicas en Estados Unidos. Esto se traduce en un fuerte impacto ambiental de los perros, comparable al de millones de humanos, lo cual exige repensar la forma en la que alimentamos a nuestras mascotas.
5. Generación de residuos
Más allá de las heces, los perros generan una importante cantidad de residuos sólidos. Desde bolsas de plástico usadas para recoger sus desechos, hasta envolturas de premios, empaques de croquetas, juguetes, collares y camas, muchos de estos productos terminan en vertederos sin posibilidad de reciclaje.
Estos residuos, fabricados en su mayoría con materiales sintéticos o mezclas no compostables, aumentan la presión sobre los sistemas de gestión urbana. Para reducir el impacto ambiental de los perros, es fundamental optar por artículos durables, reutilizables o biodegradables, y evitar el consumo excesivo de productos innecesarios.
6. Transmisión de enfermedades a fauna silvestre
Los perros sin control veterinario adecuado pueden actuar como transmisores de enfermedades a la fauna silvestre. Infecciones como la rabia, el moquillo o el parvovirus pueden afectar gravemente a especies de carnívoros silvestres, algunas de ellas en peligro de extinción.
El riesgo se incrementa cuando los perros vagan libremente en zonas periurbanas, donde interactúan con animales nativos. Este tipo de impacto ambiental de los perros representa un problema de salud pública y conservación, que requiere una política fuerte de vacunación, esterilización y supervisión responsable.
7. Presión sobre ecosistemas por sobrepoblación
La enorme población de perros domésticos en el mundo —más de 900 millones— implica una presión ecológica creciente. En países como México, donde se estima que más del 70% de los perros viven en situación de calle o semilibertad, el riesgo para la fauna silvestre y los ecosistemas urbanos es crítico.
Los perros ferales pueden formar jaurías, competir con especies nativas, depredarlas o alterar sus hábitos naturales. Además, su presencia masiva genera conflictos con comunidades humanas. Controlar esta presión requiere campañas constantes de esterilización, adopción responsable y educación sobre el impacto ambiental de los perros.
8. Ocupación de espacios naturales
En parques, playas y reservas naturales, la presencia de perros puede afectar procesos ecológicos esenciales, como la anidación de aves o la conservación de flora vulnerable. Aunque muchas personas disfrutan de estos espacios con sus mascotas, la falta de regulación puede causar un daño acumulativo e invisible.
Algunas ciudades ya han establecido zonas de exclusión canina en áreas protegidas para prevenir estos efectos. Conciliar el derecho al esparcimiento con la conservación de la biodiversidad es parte de la convivencia responsable. Reconocer el impacto ambiental de los perros en espacios naturales es esencial para su gestión adecuada.
Educación y regulación: claves para una tenencia responsable
El cambio comienza con la conciencia. Muchos tutores no conocen el daño que sus perros pueden causar en ecosistemas frágiles o compartidos. Informar, educar y sensibilizar es esencial para promover decisiones de cuidado con enfoque ambiental.
A nivel legislativo, la falta de normativas específicas limita las soluciones. Solo algunos municipios mexicanos han iniciado campañas de esterilización, limpieza y uso responsable de espacios públicos. Una política nacional sería un avance significativo.
La responsabilidad también es compartida con la industria: desde el diseño de alimentos de menor huella hasta la regulación de productos veterinarios. El impacto ambiental de los perros puede reducirse si todos los actores asumen su papel.
Acciones posibles: del alimento al paseo
Existen alternativas sostenibles que permiten cuidar de nuestros lomitos sin dañar el entorno. Elegir alimento con ingredientes locales y menos carne, recoger sus heces siempre, evitar el acceso a zonas protegidas y optar por productos duraderos son algunas.
También es importante evitar la sobrepoblación: esterilizar, no abandonar y fomentar la adopción responsable son pasos fundamentales para prevenir impactos negativos. Cada decisión suma o resta al bienestar del planeta.
Reducir el impacto ambiental de los perros no implica dejarlos fuera de nuestras vidas. Se trata de integrar su cuidado con la protección de la naturaleza, en una convivencia armónica y consciente que reconozca sus beneficios sin negar sus efectos.
Cuidar a tu lomito también es cuidar al planeta
Reconocer el impacto ambiental de los perros no debe verse como una crítica a su existencia, sino como una oportunidad para actuar con mayor conciencia. Así como reciclamos, reducimos el uso de plásticos o adoptamos hábitos alimenticios sostenibles, también podemos incorporar prácticas más amigables con el medio ambiente en el cuidado de nuestras mascotas.
Desde recoger sus heces hasta elegir productos ecológicos o limitar su presencia en áreas sensibles, nuestras decisiones cotidianas pueden generar un cambio positivo. La responsabilidad no recae solo en los dueños, sino también en gobiernos, empresas y comunidades.
Al final, se trata de honrar el vínculo que tenemos con nuestros lomitos sin desatender nuestro deber hacia la Tierra. Porque cuidar del planeta también es una forma de cuidar de ellos, sus futuras generaciones y todos los seres vivos con los que compartimos este hogar común.
La moda ha dejado de ser solo una expresión de estilo y se ha convertido en una seria amenaza para el planeta. Hoy, el 70% de las prendas de vestir se fabrican con materiales plásticos derivados del petróleo que pueden tardar siglos en descomponerse. Esta lenta degradación convierte a la ropa en una fuente masiva de microplásticos, pequeñas partículas contaminantes que ya han sido detectadas en nuestros alimentos, agua potable, e incluso en nuestros pulmones y sangre.
Estos materiales no solo perduran en el ambiente, sino que también contribuyen al calentamiento global, al ser producidos a partir de combustibles fósiles. En este escenario alarmante, el impacto ambiental de la industria textil es comparable al de la aviación o la producción de alimentos.
Frente a esto, algunas marcas están comenzando a repensar el diseño de sus productos desde un enfoque regenerativo. Tal es el caso de Under Armour, que ha lanzado una colección de ropa biodegradable que no solo es funcional, sino también compostable, marcando un punto de inflexión en la industria.
Una colección hecha para volver a la tierra
La nueva colección de Under Armour fue presentada en la Milan Design Week y desarrollada junto a Unless Collective, una marca de Portland centrada en crear prendas sostenibles. A través de esta colaboración nació una línea de ropa y calzado completamente elaborada con materiales naturales y biodegradables. Se trata de una apuesta por la moda regenerativa: prendas que vuelven a la tierra sin dejar rastro tóxico.
Under Armour designed plant-based clothing to beat microplastics: The compostable collection, debuting at Milan Design Week, stands in contrast to the prevalence of microplastics in sportswear. @CllLennox https://t.co/xfFzciGH88
El calzado, por ejemplo, utiliza cáscaras de coco y látex natural para las suelas, mientras que las prendas cuentan con fibras vegetales como el algodón orgánico y el kapok. Para los detalles, como botones, se emplean nueces de corozo. Incluso el aislamiento térmico de las chaquetas ha sido sustituido por materiales compostables. Esto significa que, al final de su vida útil, toda la prenda puede degradarse sin contaminar el entorno.
“Todos nuestros productos generan desechos buenos”, explica Eric Liedtke, cofundador de Unless y EVP de estrategia de marca de Under Armour. Según el directivo, las camisetas de la colección pueden enterrarse en un jardín y descomponerse de forma natural, o desintegrarse en cuestión de semanas en un compostador industrial. A diferencia de otras líneas verdes que solo prometen sostenibilidad parcial, esta colección apuesta por una solución integral.
Una de las preocupaciones más comunes del consumidor es si estas prendas podrían comenzar a descomponerse mientras están en uso o almacenadas. Liedtke aclara que el proceso de compostaje solo se activa bajo condiciones muy específicas de humedad, temperatura y presencia de microorganismos. “No se van a descomponer en tu armario”, asegura. De hecho, destaca que las prendas están diseñadas para ser tan duraderas como las de marcas resistentes como Dickies, Carhartt o Champion.
Con esta colección, Under Armour busca provocar una reflexión profunda sobre el futuro de la moda. Así como Beyond Meat alteró el curso de la industria cárnica y los autos eléctricos transformaron el sector automotriz, esta línea de ropa biodegradable pretende sacudir los cimientos de una industria que ha sido históricamente contaminante. Y lo hace desde una narrativa optimista: es posible diseñar con el planeta en mente sin sacrificar calidad o estilo.
Una mirada desde la RSE: responsabilidad más allá del producto
Desde la perspectiva de la responsabilidad social empresarial (RSE), la propuesta de Under Armour trasciende la innovación en materiales: redefine el rol de una empresa en la protección ambiental. La marca no solo se limita a crear productos sostenibles, sino que promueve un nuevo paradigma de diseño circular y regenerativo, donde las prendas no terminan como desechos, sino como nutrientes para el suelo.
Esto implica una transformación profunda en toda la cadena de valor. No basta con sustituir los materiales: también se requiere modificar procesos de manufactura, distribución, embalaje y consumo. Under Armour ha logrado construir esta colección aprovechando los recursos, redes y capacidades que ha desarrollado durante años, ahora al servicio de un propósito más amplio: el de reducir el impacto ambiental de sus operaciones.
El impacto de esta colección va más allá de las ventas. Su valor simbólico radica en el mensaje que envía a la industria: se puede y se debe innovar con responsabilidad. Al demostrar que es posible fabricar ropa biodegradable de alta calidad, Under Armour lanza un reto al resto de las marcas deportivas y de moda. Ya no hay excusas para no explorar alternativas sostenibles y avanzar hacia la descarbonización del sector textil.
Además, el lanzamiento en un evento de alto perfil como la Milan Design Week amplifica su alcance e influencia. Las grandes decisiones en la industria de la moda suelen partir de las pasarelas, y con esta colección, Under Armour se posiciona como un líder que no solo sigue tendencias, sino que las crea con una clara vocación ética y ambiental. En tiempos en que los consumidores son cada vez más conscientes, esta es una ventaja competitiva clave.
Lo que debes saber sobre la ropa biodegradable
El término ropa biodegradable no debe confundirse con “eco-friendly” o “orgánico”. Para que una prenda pueda considerarse realmente biodegradable, debe estar compuesta en su totalidad por materiales que se degraden sin dejar residuos tóxicos, lo cual implica prescindir completamente de fibras sintéticas como poliéster, nylon o elastano.
Esto representa un reto técnico importante, ya que muchas prendas utilizan mezclas de fibras para aportar elasticidad, durabilidad o resistencia. Under Armour, en colaboración con Unless, ha logrado superar estos desafíos y ofrecer una línea que combina funcionalidad y respeto ambiental. Para ello, recurrieron a fibras alternativas como el kapok, que además de ser ligero y térmico, es naturalmente repelente al agua y resistente al moho.
Otro aspecto importante es el proceso de compostaje. No basta con desechar la prenda: es necesario que esta pase por condiciones controladas que favorezcan su descomposición. Algunas prendas pueden degradarse en compostadores caseros, mientras que otras requieren instalaciones industriales. Aun así, el potencial de esta tecnología es enorme, especialmente si se integra con políticas de recolección y reciclaje a gran escala.
Una moda que siembra futuro
La colección de ropa biodegradable de Under Armour marca un antes y un después en la industria de la moda deportiva. Al combinar innovación, funcionalidad y compromiso ambiental, la marca demuestra que es posible ofrecer prendas de alta calidad sin comprometer el futuro del planeta. Esta colección no solo es un producto, es una declaración de principios.
Desde la óptica de la RSE, Under Armour da un paso firme hacia la regeneración ambiental, promoviendo un modelo de producción donde el residuo se convierte en recurso. Con esta iniciativa, contribuye activamente a reducir la contaminación por microplásticos y a construir una cultura empresarial más consciente.
A medida que más empresas se sumen a esta tendencia, el impacto positivo se multiplicará. La ropa del futuro no solo será cómoda y estilizada: también deberá ser responsable. Under Armour ya plantó la semilla. Ahora, toca al resto de la industria hacer que esta nueva forma de vestir florezca.
La sostenibilidad en el mundo corporativo ya no es una tendencia: es una exigencia. Frente a los desafíos ambientales y sociales globales, las grandes compañías han tenido que reinventar sus estrategias, y en muchas de ellas, son las mujeres quienes están liderando el cambio desde los más altos niveles de decisión.
Desde empresas tecnológicas hasta firmas de bienes de consumo, las mujeres están transformando la visión empresarial hacia modelos más responsables, resilientes y éticos. Lo hacen no solo con conocimiento técnico, sino con un enfoque integral que combina innovación, justicia social y protección ambiental.
En este artículo te presentamos algunas compañías globales que hoy destacan por tener a mujeres líderes en sostenibilidad, impulsando ambiciosas metas de descarbonización, circularidad y compromiso social. Ellas son prueba de que un liderazgo diverso y ético es clave para construir un futuro más justo y sostenible.
10 empresas con mujeres líderes en sostenibilidad
1. Google – Kate Brandt
Google ha integrado la sostenibilidad como parte central de su estrategia operativa y tecnológica. La empresa ha alcanzado operaciones neutrales en carbono y trabaja para operar completamente con energía libre de carbono las 24 horas del día, todos los días, para 2030. Además, impulsa la circularidad en sus centros de datos y productos, y lidera múltiples alianzas globales para acelerar la transición energética.
Kate Brandt, directora de sostenibilidad de Google desde 2018, es la mente detrás de estos avances. Fue la primera Directora Federal de Sostenibilidad de EE. UU. y desde 2015 ha promovido una visión integral de sostenibilidad en Google. Con formación en relaciones internacionales y filosofía, lidera con enfoque sistémico, combinando datos, innovación y políticas públicas en favor del planeta.
#AI has the potential to mitigate 5-10% of emissions globally by 2030 by scaling proven applications and technology 🌏.
Microsoft ha asumido ambiciosos compromisos de sostenibilidad, entre ellos eliminar todas sus emisiones históricas de carbono para 2050 y lograr una “positividad del agua” para 2030. Su estrategia también incluye la protección de ecosistemas, el abastecimiento ético y el desarrollo de herramientas tecnológicas para que otros actores aceleren su propia transición sostenible.
Melanie Nakagawa, vicepresidenta corporativa y directora de sostenibilidad desde 2023, lidera estos esfuerzos con una perspectiva multidisciplinaria. Con experiencia en el gobierno de EE. UU. y en finanzas sostenibles, ha sido una figura clave en la política climática internacional. Su enfoque integra regulación, ciencia y tecnología en la acción empresarial.
“I believe that, if we have the right tools, and if we work together to harness the power of AI for sustainability, that path can lead us to the net zero future we’ve all been working towards.”
Walmart, el minorista más grande del mundo, ha implementado el ambicioso Proyecto Gigaton, con el que ha logrado evitar 750 millones de toneladas de CO₂ en su cadena de suministro. Además, se ha comprometido a conservar 50 millones de acres de tierra y un millón de millas cuadradas de océano para 2030, convirtiéndose en un actor ambiental de peso.
Al frente de estos esfuerzos está Kathleen McLaughlin, directora de sostenibilidad desde 2013. Con una formación académica robusta y más de dos décadas en McKinsey, ha impulsado una visión de sostenibilidad escalable y orientada al impacto. Su liderazgo ha sido esencial para vincular a miles de proveedores en un modelo de economía baja en carbono.
Starbucks ha renovado su estrategia de sostenibilidad con foco en agricultura regenerativa, eficiencia hídrica, reducción de emisiones y abastecimiento ético. La empresa también promueve la equidad económica en comunidades cafetaleras, prácticas inclusivas en su cadena de valor y la eliminación de plásticos de un solo uso.
Marika McCauley Sine asumió como directora de sostenibilidad en 2024, tras una amplia trayectoria en Coca-Cola, Mars Petcare y organizaciones como Oxfam. Su visión combina experiencia corporativa y trabajo con comunidades, consolidando una estrategia de sostenibilidad que conecta el negocio con las personas y los territorios.
“I am inspired to help advance the Starbucks legacy of doing business with humanity and fostering connection, opportunity, and joy through exceptional coffee." https://t.co/I9ZhbOA1uW
📣 Marika McCauley Sine, (new) global chief sustainability officer, @Starbucks
Amazon ha puesto en marcha iniciativas clave como The Climate Pledge, su compromiso para alcanzar cero emisiones netas para 2040. La empresa también invierte en soluciones de energía renovable, movilidad eléctrica, empaques sostenibles y protección de la biodiversidad, usando su escala global para acelerar el cambio.
Kara Hurst lidera la sostenibilidad global de Amazon desde 2014, guiando tanto su estrategia ESG como su cultura corporativa. Con estudios en políticas públicas y urbanismo, ha sabido insertar la sostenibilidad en el corazón operativo del gigante tecnológico. Su enfoque ambicioso y colaborativo ha sido fundamental para posicionar a Amazon como referente en innovación verde.
Colgate-Palmolive ha estructurado una estrategia robusta hacia el logro de cero emisiones netas, promoviendo la eficiencia energética, el uso responsable del agua y el diseño circular de sus productos. La compañía también se ha comprometido con el bienestar animal, la inclusión social y la reducción del uso de plásticos vírgenes en sus empaques.
Ann Tracy ha sido pieza clave en esta transformación desde que asumió como directora de sostenibilidad en 2020, tras décadas de trayectoria en la compañía. Es también parte de la Red del Pacto Mundial de la ONU en EE. UU., lo que refuerza su visión global. Bajo su liderazgo, Colgate-Palmolive ha vinculado sostenibilidad con innovación, desempeño financiero y propósito social.
"Our focus is on how to design more sustainable products and help consumers live more sustainable lives at home while driving social impact" – Ann Tracy, Chief Sustainability Officer of Colgate-Palmolive @CP_News. #SDGBizForumpic.twitter.com/wwQgYqenD7
Apple es una de las empresas más influyentes en sostenibilidad tecnológica. Desde 2020, ha logrado que todas sus operaciones sean alimentadas con energía 100% renovable y está impulsando a sus proveedores a adoptar el mismo estándar. También apuesta por el reciclaje de materiales, el diseño de productos más duraderos y la descarbonización de su cadena logística.
Lisa Jackson, vicepresidenta de Medio Ambiente, Políticas e Iniciativas Sociales, lidera esta agenda desde 2013. Fue administradora de la Agencia de Protección Ambiental de EE. UU. y ha enfocado su carrera en hacer que los beneficios de la sostenibilidad lleguen a todas las comunidades. En Apple, su enfoque combina innovación, justicia ambiental y visión a largo plazo.
IBM ha posicionado la sostenibilidad como un eje transversal de su oferta tecnológica, desarrollando soluciones de inteligencia artificial, nube híbrida y análisis de datos que permiten a otras empresas reducir su huella ambiental. Su estrategia incluye ser cliente cero de sus propias innovaciones, utilizando sus herramientas para mejorar sus propias métricas de sostenibilidad.
Christina Shim asumió como directora de sostenibilidad en 2024, con una sólida trayectoria en consultoría estratégica en sostenibilidad y ESG. Ha trabajado en firmas como PwC, Bain y Palladium, y ha asesorado a universidades y organismos internacionales. Su liderazgo busca posicionar a IBM como referente de transformación verde en el sector tecnológico.
"Businesses need a roadmap to building intelligent, sustainable infrastructure – one that brings together data to set benchmarks for both accountability and compliance.”
Mastercard ha articulado una visión de sostenibilidad centrada en el poder de la colaboración. A través de la Priceless Planet Coalition, la compañía ha comprometido esfuerzos para restaurar 100 millones de árboles en todo el mundo, al tiempo que trabaja en reducir su huella de carbono y fomentar la inclusión financiera.
Ellen Jackowski, directora de sostenibilidad, lidera estas iniciativas desde 2022. Con experiencia previa como directora de impacto en HP, ha demostrado que la sostenibilidad puede impulsar tanto resultados ambientales como económicos. En 2023, Mastercard creció un 13% en ingresos y redujo sus emisiones, consolidando su lugar entre las empresas con líderes en sostenibilidad más destacadas.
Johnson & Johnson, líder global en salud, ha reforzado su compromiso ambiental y social a través de metas concretas: energía 100% renovable, carbono neutral en sus operaciones y respeto por los derechos humanos en toda su cadena de valor. Estas acciones son parte de una estrategia que busca impactar positivamente tanto en las personas como en el planeta.
Paulette Frank, directora de sostenibilidad desde 2021, ha sido clave en esta transformación. Lleva más de 25 años en la empresa y fue quien fundó la primera oficina de sostenibilidad en su división de consumo. Su liderazgo combina experiencia técnica, visión humanista y una fuerte vocación por integrar la sostenibilidad como principio rector en el sector salud.
“We need to catalyze more action to care for the planet like our health depends on it…because it does.” – Paulette Frank, VP, EHSS, #JNJ, on harnessing the power of women to help safeguard planetary health and create a healthier future for all. #ClimateWeekNYCpic.twitter.com/3Lrxu5DbX7
El papel de las mujeres en la sostenibilidad empresarial
El liderazgo femenino en sostenibilidad se ha consolidado como un motor de transformación empresarial. Las mujeres que ocupan estos cargos no solo impulsan políticas ambientales, sino que también fortalecen la visión ética de las compañías, integrando principios de justicia social, transparencia y equidad.
Estudios recientes han demostrado que la diversidad de género en la alta dirección mejora la toma de decisiones estratégicas y amplía la capacidad de las empresas para anticiparse a riesgos socioambientales. En sostenibilidad, este enfoque diverso es clave para abordar desafíos complejos como el cambio climático o las cadenas de suministro responsables.
Además, muchas de estas líderes en sostenibilidad promueven alianzas intersectoriales y proyectos colaborativos que generan valor compartido. Su presencia ha sido fundamental para incorporar la perspectiva de género en la sostenibilidad, garantizando que las soluciones no solo sean verdes, sino también justas e inclusivas.
Más allá del impacto ambiental: sostenibilidad con enfoque humano
La sostenibilidad empresarial ha evolucionado para incorporar una mirada más integral, donde el bienestar humano y la justicia social ocupan un lugar prioritario. Las mujeres al frente de esta agenda están llevando esta evolución a otro nivel, vinculando el cuidado del planeta con los derechos y la dignidad de las personas.
Estas líderes en sostenibilidad trabajan por condiciones laborales justas, por el acceso equitativo a recursos y por la inclusión de comunidades vulnerables en las cadenas de valor. Muchas de ellas colaboran activamente con organizaciones de la sociedad civil, gobiernos y organismos multilaterales para amplificar su impacto.
Gracias a su liderazgo, las empresas están avanzando hacia modelos regenerativos, donde los negocios no solo reducen daños, sino que generan beneficios sociales y ambientales duraderos. Este cambio de paradigma está guiado por una visión que entiende que el futuro de la sostenibilidad es profundamente humano.
Liderazgo sostenible que inspira
Las mujeres que hoy lideran las áreas de sostenibilidad en grandes corporativos están moldeando un nuevo modelo de liderazgo: estratégico, empático y transformador. No se trata solo de reducir emisiones o promover energías limpias, sino de repensar cómo las empresas pueden actuar como agentes positivos de cambio.
Estas líderes en sostenibilidad están desafiando las lógicas tradicionales del negocio, demostrando que el éxito económico puede y debe ir acompañado de un compromiso real con el planeta y las personas. Su trabajo inspira no solo a otras mujeres, sino a toda la comunidad empresarial global.
Impulsar su visibilidad y replicar sus buenas prácticas será crucial para avanzar hacia una economía más responsable, resiliente e inclusiva. El futuro de la sostenibilidad está en buenas manos… y muchas de ellas, son femeninas.
La responsabilidad social de Grupo Financiero Banorte ha evolucionado hasta consolidarse como un referente de buenas prácticas en el sistema financiero mexicano. Desde la integración de criterios ASG hasta el impulso de productos con impacto social, Banorte demuestra que la banca puede y debe ser un agente activo en la construcción de un futuro sostenible. Por si fuera poco, su visión se extiende más allá del cumplimiento normativo, ya que busca generar valor para todos sus grupos de interés.
En esta ocasión, Edgar López Pimentel, Director General de Expok, tuvo la oportunidad de conversar con Beatriz Sánchez Covarrubias, Directora de Sustentabilidad e Inversión Responsable del Grupo Financiero Banorte, en La Entrevista, un espacio que da voz a líderes y empresas cuyos compromisos con la sostenibilidad y el impacto social positivo están marcando un precedente.
Durante la charla, Sánchez Covarrubias compartió algunas de las formas en las que la institución ha logrado enriquecer su Informe Anual, los logros más recientes de la compañía y la estrategia que guía la gobernanza sustentable de Banorte. Acompáñanos a conocer lo más destacado de esta conversación.
Un informe para todos los públicos: claridad y utilidad en la estrategia de Banorte
Durante La Entrevista, Beatriz Sánchez Covarrubias explica que la rendición de cuentas no es solo un ejercicio anual, sino un proceso continuo y estratégico en la operación de Grupo Financiero Banorte. Año con año, el informe de sostenibilidad se fortalece con el análisis de las mejores prácticas para informar, retroalimentación de inversionistas y otros stakeholders y la incorporación de áreas clave como auditoría interna. Este proceso garantiza la calidad, relevancia y transparencia de los datos reportados.
Además, el diseño del informe responde a un principio clave: ser útil para los distintos grupos de interés, desde reguladores y clientes, hasta proveedores e inversionistas. Cada sección está pensada para ofrecer información accesible y valiosa que hace al reporte una herramienta eficaz de comunicación y toma de decisiones.
Otra de las características destacadas del informe es la adición de anexos, los cuales facilitan el análisis de los impactos financieros, sociales y ambientales. Esta accesibilidad no solo responde a los estándares internacionales, sino que refleja el enfoque de Banorte de poner a la persona al centro y facilitar la comprensión de sus iniciativas.
En este sentido, la responsabilidad social de Grupo Financiero Banorte se expresa también en su forma de comunicar. La narrativa ha sido depurada para hacerla más concreta, sin omitir datos cruciales. Esta estrategia demuestra que la transparencia no está reñida con la claridad, y que un informe bien diseñado puede convertirse en un aliado para la sostenibilidad.
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Por cuarto año consecutivo cumplimos con el compromiso de transparencia con el Reporte de Riesgos y Oportunidades Climáticas. Descubre cómo gestionamos los efectos del cambio climático de nuestras operaciones.
Banorte reafirma su liderazgo en sostenibilidad con el éxito de sus iniciativas sostenibles
Asimismo, Beatriz Sánchez señala que, como cada año, Banorte continúa avanzando en cuestión de impacto social y ambiental positivo. En 2024, uno de sus principales logros es la emisión de su primer bono etiquetado por 13 mil millones de pesos, cuyos recursos fueron canalizados a proyectos de energías renovables, vivienda asequible, productos verdes y programas de apoyo a mujeres empresarias, una suma que la institución logró colocar durante el mismo año.
Además, se fortaleció la gobernanza interna, articulando mejor la colaboración entre áreas del banco para hablar un lenguaje común en sostenibilidad. Este enfoque holístico ha permitido traducir la estrategia en acciones concretas con impacto positivo. Como señaló la directiva:
“Lo que ha quedado claro entre las distintas áreas es que esto nos permite transmitir a nuestros grupos de interés cuáles son los principales hitos y prioridades de Grupo Financiero Banorte de una forma muy clara y coherente”.
Beatriz Sánchez Covarrubias, Directora de Sustentabilidad e Inversión Responsable del Grupo Financiero Banorte.
La responsabilidad social de Grupo Financiero Banorte también se reafirma en su compromiso con los derechos humanos, la inclusión financiera y el desarrollo sostenible. Sanchez Covarrubias enfatiza que, pese al contexto geopolítico, la institución mantiene una postura firme frente a sus compromisos ambientales, como la medición de su huella de carbono y su estrategia de descarbonización:
“Estamos convencidos de que si nos sumamos a esas iniciativas es porque queremos hacerlo. Queremos detonar los proyectos que esto conlleva, sabemos que son retadores, pero mantenemos nuestros compromisos con firmeza”.
Este enfoque confirma que para Banorte la sostenibilidad no es una moda, sino parte integral de su modelo de negocio.
Grupo Financiero Banorte ha logrado consolidar su liderazgo como una institución que entiende la sostenibilidad como un pilar estratégico. Desde la generación de valor compartido hasta el diseño de productos responsables, su enfoque trasciende lo financiero para abrazar un modelo centrado en las personas, el medio ambiente y la ética empresarial.
La responsabilidad social de Grupo Financiero Banorte se refleja en cada acción emprendida por la institución y su informe anual es una prueba de este esfuerzo sostenido por evolucionar y demostrar que no se trata solo de cumplir con la norma, sino de ir más allá, de integrar la sostenibilidad en la toma de decisiones y en el diálogo permanente con sus grupos de interés.
En tiempos donde la confianza es clave, Banorte se presenta como un modelo de transparencia, integridad y rendición de cuentas. Su capacidad para escuchar, adaptarse y liderar con responsabilidad lo convierte en un referente indispensable para el sector financiero y para cualquier empresa que aspire a generar impacto positivo a largo plazo.
Un nuevo informe de Carbon Tracker ha encendido las alarmas sobre el retroceso en objetivos climáticos de las principales compañías de petróleo y gas del mundo. Factores como la crisis energética derivada de la guerra en Ucrania y el posible regreso de Trump a la presidencia de EE.UU. han incentivado decisiones corporativas que priorizan las ganancias a corto plazo por encima de los compromisos ambientales.
De las 30 empresas evaluadas, ninguna superó una calificación de “D”, lo que refleja un distanciamiento sistemático de las metas del Acuerdo de París. Lejos de reducir su dependencia de los combustibles fósiles, muchas han aumentado su producción y han aprobado proyectos altamente contaminantes, desoyendo los llamados globales por una transición energética urgente.
Retroceso en objetivos climáticos: un patrón preocupante
El estudio revela un retroceso en objetivos climáticos generalizado entre los grandes actores del sector energético. A pesar del consenso internacional para triplicar la capacidad de energías renovables hacia 2030, las petroleras continúan aprobando proyectos contrarios a esta visión. La mayoría ha ignorado las señales del pico de demanda proyectado por analistas y sigue apostando por modelos extractivistas.
De forma preocupante, ninguna de las 30 compañías evaluadas por Carbon Tracker obtuvo calificación superior a una “D”. Este dato refleja no solo falta de acción, sino una desconexión entre el discurso corporativo y la práctica real. Las decisiones de inversión, los planes de producción y la remuneración de sus directivos siguen sin alinearse con la sostenibilidad.
“La mayoría de los productores están ignorando el pico de demanda”, advierte Rich Collett-White, autor del informe. Esta falta de compromiso no solo desacelera el avance global, sino que también expone a los inversionistas a riesgos financieros importantes derivados del retroceso en objetivos climáticos.
Europa lidera, pero con retrocesos significativos
Las compañías europeas mostraron un desempeño relativamente mejor, con Repsol liderando el ranking y desplazando a BP. Sin embargo, incluso estas empresas han tenido caídas en su calificación debido a la aprobación de planes de producción incompatibles con las metas del Acuerdo de París. BP, por ejemplo, cayó de “D” a “F” tras abandonar sus metas de reducción para 2030.
Otras compañías como Eni, Equinor, Shell y TotalEnergies tampoco salieron bien paradas. Aunque mantienen compromisos públicos con la descarbonización, sus planes de largo plazo reflejan otra realidad. Las decisiones recientes han privilegiado la estabilidad económica sobre el cumplimiento climático, afectando su credibilidad y evaluación ESG.
Este retroceso en objetivos climáticos en Europa, aunque menos drástico que en otras regiones, indica que incluso las empresas más avanzadas enfrentan tensiones internas entre crecimiento económico, presión política y responsabilidad ambiental. El liderazgo europeo está siendo cuestionado desde dentro.
EE.UU. y petroleras estatales, en el fondo de la tabla
En la parte más baja del informe se ubican empresas estadounidenses como ExxonMobil y ConocoPhillips, junto con petroleras estatales como PEMEX, Sonatrach y KPC. Todas recibieron la calificación más baja (“H”), evidenciando una alarmante desconexión con los principios del Acuerdo de París. Su falta de acción pone en duda cualquier narrativa de transición justa o progreso ambiental.
Estos actores, en su mayoría, han incrementado su producción en los últimos años y continúan promoviendo proyectos a gran escala de gas natural licuado (GNL), los cuales también son señalados como incompatibles con una trayectoria climática alineada. Este exceso de oferta podría incluso provocar inestabilidad en el mercado energético global, según la AIE.
Además, persisten graves omisiones en temas críticos como el control del metano. A pesar de avances parciales, muchas de estas empresas aún no implementan medidas básicas de mitigación, y gobiernos como el de EE.UU. han flexibilizado las regulaciones, profundizando el retroceso en objetivos climáticos.
Todo el que hace las cosas mal hechas se le presentan sus dificultades El ESEQUIBO pasa factura s la ExxonMobil con los pescadores de la zona que denunciaron aguas por delimitar contaminadas por petróleo Viene problemas pic.twitter.com/ZL7Pixyzhu
— 🇻🇪 PATRIA ARMADA🇻🇪 El ESEQUIBO es de VENEZUELA (@Patria8Esequibo) April 7, 2025
Riesgos financieros y urgencia de acción para inversionistas
El informe lanza una advertencia directa a los inversionistas y a las instituciones financieras: reevaluar sus portafolios frente al riesgo que representa invertir en compañías que desoyen los objetivos climáticos. Apoyar nuevas producciones de combustibles fósiles puede significar apostar por activos que perderán valor rápidamente en un mundo que avanza hacia la descarbonización.
La investigación recuerda que muchas de las medidas de mitigación, como la reducción de fugas de metano, son financieramente viables e incluso ofrecen retornos positivos. Sin embargo, la inacción persiste, elevando los riesgos sistémicos para los mercados y las economías nacionales, como lo demuestra el caso del Reino Unido, en riesgo de sufrir una crisis financiera relacionada con activos fósiles sobrevaluados.
Para los bancos y aseguradoras, esto se traduce en una necesidad urgente de rediseñar políticas de inversión y cobertura, evitando ataduras con empresas que profundicen el retroceso en objetivos climáticos. La sostenibilidad, más que un valor reputacional, se vuelve un imperativo económico.
Una oportunidad perdida con graves consecuencias
Las grandes petroleras están, una vez más, priorizando beneficios inmediatos sobre el bienestar del planeta y la estabilidad financiera de largo plazo. El retroceso en objetivos climáticos documentado por Carbon Tracker demuestra que, pese a la evidencia científica y los compromisos globales, el cambio estructural en la industria aún está lejos de materializarse.
Para las empresas responsables, los inversores conscientes y los reguladores, este estudio es un llamado a redoblar esfuerzos, exigir mayor transparencia y condicionar el capital a verdaderos compromisos climáticos. El tiempo para corregir el rumbo se agota
El cáncer colorrectal es una de las principales causas de muerte en México, con miles de casos detectados cada año y una tasa de mortalidad que podría reducirse significativamente con diagnósticos oportunos. La prevención del cáncer colorrectal es crucial para disminuir el impacto de esta enfermedad, ya que la detección temprana puede salvar vidas y, en esta lucha, la participación de organizaciones y el sector privado resulta fundamental para lograr ampliar el acceso a la información y tratamientos entre los sectores más vulnerables.
Consciente de esta problemática, Corporativo Kosmos ha fortalecido su compromiso con la salud a través de sus acciones de responsabilidad social empresarial (RSE). Por ello, mediante la Fundación Pablo Landsmanas (FPL), el brazo filantrópico del conglomerado líder en servicios de alimentación, la compañía se ha aliado con la Fundación Fomento de Desarrollo Teresa de Jesús (FUTEJE) para impulsar la prevención del cáncer colorrectal y la lucha contra esta enfermedad mediante el apoyo a la 4ª Carrera FUTEJE.
Corporativo Kosmos se une a FUTEJE para impulsar la prevención del cáncer colorrectal en México
Desde su fundación, Corporativo Kosmos ha promovido diversas iniciativas para mejorar la salud y el bienestar de la población y un claro ejemplo de ello es su reciente colaboración con FUTEJE, una organización con la que ha sumado esfuerzos para ayudar a la concientización y prevención del cáncer colorrectal, además de ayudar a quienes lo padecen a recibir los cuidados pertinentes.
FUTEJE desempeña un papel fundamental en la lucha contra el cáncer colorrectal, proporcionando apoyo a pacientes y promoviendo campañas informativas. Su labor incluye asistencia médica, estudios de detección temprana y programas educativos para fomentar hábitos saludables. La carrera anual es una de sus iniciativas más importantes, ya que no solo recauda fondos, sino que también crea conciencia sobre esta enfermedad y la importancia de su detección oportuna. Por ello, a través de la Fundación Pablo Landsmanas, la empresa ha contribuido a la realización de la 4ª Carrera FUTEJE, un evento clave para garantizar la continuidad operativa de la fundación.
Un evento posible gracias al apoyo de aliados
La 4ª Carrera FUTEJE no podría realizarse sin la colaboración de aliados estratégicos como Corporativo Kosmos, que contribuyen a cubrir las necesidades logísticas y de infraestructura. La organización de un evento de esta magnitud requiere una planeación meticulosa, coordinación de recursos y apoyo financiero para garantizar la seguridad y comodidad de los corredores.
Las donaciones de empresas aliadas como Corporativo Kosmos son clave para el éxito del evento, ya que permiten reducir costos operativos, asegurando que los fondos recaudados se destinen únicamente a cubrir las necesidades de los beneficiarios de FUTEJE, por lo que estos apoyos no solo facilitan la realización de la carrera, sino que amplían el alcance de la iniciativa:
“Esta carrera es más que un evento deportivo; es una oportunidad para sensibilizar a la sociedad sobre el cáncer colorrectal y recaudar fondos para nuestros programas”.
Francisco Freyrías, director general de FUTEJE.
Durante y después de la carrera, la hidratación y recuperación de los corredores son esenciales. En este sentido, la donación de 1500 plátanos por parte de Corporativo Kosmos ha sido un aporte fundamental para los miles de participantes. Corredores como Karla Tapia destacaron la importancia de contar con estos insumos para mantener su energía y finalizar la carrera de manera segura, además de ayudar a la fundación a cumplir su meta:
“Para que este tipo de carreras se puedan lograr necesitamos de todo una infraestructura, necesitamos de muchos apoyos y el que una organización, como es el caso de Corporativo Kosmos, de pronto llegue y te diga ‘te voy a donar los plátanos para tu carrera’ es muy importante, porque tú sabes que puedes tener miles de corredores y así vas a tener ese alimento que al finalizar la carrera les va a ayudar a mantener buenos niveles de potasio, a evitar calambres, a que se sientan mejor y es algo que al final suma a esta causa porque ayuda a bajar los costos para la organización y así poder lograr la meta de recaudación”.
Karla Tapia, corredora de la 4ta Carrera FUTEJE.
Otros corredores expresaron su agradecimiento a los patrocinadores de este evento, destacando que su apoyo hace posible la continuidad de la causa:
“De todo corazón agradezco a Corporativo Kosmos la ayuda que brindan a la fundación para que más personas puedan salir adelante y vencer el cáncer y que conozcan más sobre esta enfermedad y así poder prevenir más muertes por cáncer de colon”.
Araceli Espinoza Merino, sobreviviente de cáncer de colon.
Corriendo por la vida: historias de lucha y esperanza
La 4ª Carrera FUTEJE no solo fue un evento deportivo, sino un espacio de solidaridad y concientización. Entre los participantes se vivieron momentos emotivos, con historias inspiradoras de personas que corrieron en honor a familiares afectados por el cáncer colorrectal o en apoyo a pacientes en tratamiento.
Muchos de los corredores eran sobrevivientes de cáncer colorrectal apoyados por FUTEJE, quienes, con gran determinación, participaron para demostrar que la lucha contra esta enfermedad no termina con el diagnóstico. “Correr aquí significa demostrar que podemos seguir adelante, que la vida continúa y que podemos ayudar a otros que están pasando por lo mismo”, expresó un sobreviviente.
El evento se convirtió en un testimonio vivo de resiliencia, donde los pacientes en remisión compartieron sus experiencias y animaron a otros a no rendirse:
“El principal motivo que me mueve para estar aquí en la carrera es concientizar a otros para que no vayan a caer en ese tipo de problemas, quiero decirles que participen en la carrera, que vean a los sobrevivientes como yo para que vean que este problema se puede vencer siempre y cuando lo ataquemos a tiempo”.
Santiago Velázquez Duarte, beneficiario de FUTEJE.
El ambiente estuvo lleno de esperanza y motivación. Muchos de los corredores que han recibido apoyo de FUTEJE manifestaron su deseo de devolver el favor a la comunidad:
“Esta es mi tercera Carrera FUTEJE y mi motivación fue que soy sobreviviente de cáncer de colon y la fundación me apoyó. Ahora yo vengo a apoyar a mis compañeros para poder devolverle a la fundación un poco de lo que me ayudaron a mí”.
Araceli Espinoza Merino, beneficiaria de FUTEJE.
El evento también fue un recordatorio del poder de la solidaridad y, sin duda, la participación de aliados como Corporativo Kosmos fortalece el impacto de iniciativas como esta, permitiendo que la fundación continúe con su labor de apoyo a los pacientes y promoción de la salud.
Corporativo Kosmos: acciones que brindan esperanza
La alianza entre Corporativo Kosmos y FUTEJE ha sido fundamental para el éxito de la 4ª Carrera FUTEJE. Su contribución en infraestructura y donaciones ha permitido reducir costos, optimizar la recaudación y garantizar la seguridad de los participantes. Gracias a su compromiso con la prevención del cáncer colorrectal, se ha logrado amplificar el impacto de este evento.
El apoyo de Corporativo Kosmos refuerza su responsabilidad social y su papel en la lucha contra esta enfermedad. La colaboración entre empresas y organizaciones sin fines de lucro es clave para generar cambios significativos en la sociedad.
Eventos como la Carrera FUTEJE demuestran que, a través de la solidaridad y el compromiso, es posible avanzar en la prevención del cáncer colorrectal y mejorar la calidad de vida de quienes enfrentan esta enfermedad.
En un mundo donde la diversidad es cada vez más visible y valorada, impulsar un liderazgo inclusivo se ha vuelto una prioridad estratégica para las organizaciones. Más allá de una moda o una buena práctica, la inclusión es una necesidad para innovar, atraer talento y generar ambientes de trabajo saludables. Pero lograrlo no es automático: requiere intención, acciones concretas y, sobre todo, una transformación cultural.
Este tipo de liderazgo busca garantizar que todas las voces sean escuchadas y valoradas, sin importar el origen, género, edad, religión o identidad de las personas. Para muchas personas líderes, el camino hacia la inclusión puede parecer incierto, pero existen prácticas comprobadas que permiten avanzar con claridad. A continuación, presentamos 15 formas efectivas para impulsar un liderazgo inclusivo dentro de cualquier organización o equipo.
15 formas de impulsar un liderazgo inclusivo
1. Promueve una escucha activa y empática
Una de las bases para impulsar un liderazgo inclusivo es aprender a escuchar con verdadera atención. La escucha activa implica estar presente en la conversación, sin interrumpir ni prejuzgar, permitiendo que las personas expresen sus ideas y emociones en un entorno seguro.
Además, requiere empatía: comprender los contextos, emociones y necesidades de los demás. Al practicar esta habilidad, las personas líderes demuestran respeto, fomentan la confianza y crean un espacio donde todas las voces son válidas, fortaleciendo el sentido de pertenencia.
2. Reconoce y aborda tus sesgos inconscientes
Los sesgos inconscientes influyen en nuestras decisiones sin que lo notemos. Reconocerlos es el primer paso para impulsar un liderazgo inclusivo, pues permite tomar decisiones más objetivas y equitativas.
Esto implica educarse constantemente, realizar ejercicios de autorreflexión y pedir retroalimentación. A través de este trabajo interno, las personas líderes pueden evitar prácticas excluyentes que perpetúan desigualdades dentro de sus equipos.
3. Fomenta el lenguaje inclusivo en la comunicación diaria
El lenguaje construye realidades. Al incorporar un lenguaje inclusivo en correos, presentaciones o reuniones, se envía un mensaje poderoso de respeto y apertura. Esta acción sencilla pero profunda es clave para impulsar un liderazgo inclusivo.
No se trata solo de evitar expresiones discriminatorias, sino de visibilizar a grupos históricamente invisibilizados. Decir “todas, todos y todes”, por ejemplo, puede ser un gesto significativo para quienes nunca se sintieron nombrados.
4. Crea espacios seguros para el diálogo
Los equipos que pueden hablar con libertad, sin temor a represalias, crecen más rápido. Un liderazgo inclusivo garantiza estos espacios, donde las personas pueden compartir sus inquietudes, vivencias y propuestas.
Para ello, es necesario establecer normas claras de respeto, confidencialidad y participación. Esta práctica fortalece la cohesión grupal y demuestra el compromiso real por impulsar un liderazgo inclusivo desde la práctica cotidiana.
5. Diseña políticas que garanticen la equidad
No basta con tener buenas intenciones: la inclusión necesita estructuras formales que la respalden. Políticas como licencias de paternidad equitativas, horarios flexibles o procesos de reclutamiento sin sesgos son fundamentales.
Estas acciones sistematizadas generan condiciones para que todas las personas puedan desarrollarse profesionalmente en igualdad de oportunidades. Así, impulsar un liderazgo inclusivo también significa revisar y rediseñar nuestras reglas del juego.
6. Celebra y visibiliza la diversidad del equipo
Cada persona aporta una historia, una perspectiva y un talento único. Celebrar esa diversidad no solo es motivador, sino esencial para impulsar un liderazgo inclusivo. Esto puede hacerse en fechas conmemorativas, en redes internas o en eventos corporativos.
Más allá de una celebración simbólica, esta práctica reconoce el valor de quienes integran la organización y refuerza una cultura que aprecia lo distinto como una fortaleza.
7. Capacita en temas de inclusión y diversidad
La inclusión no es un tema que se aprende una sola vez. Se construye día a día, con educación constante. Las capacitaciones ayudan a identificar malas prácticas, ampliar el conocimiento y sensibilizar sobre realidades diversas.
Al ofrecer estos espacios formativos, se contribuye a impulsar un liderazgo inclusivo basado en el aprendizaje colectivo y el compromiso institucional.
8. Crea programas de mentoría inclusiva
Los programas de mentoría pueden ser herramientas poderosas para cerrar brechas. En especial, cuando se dirigen a personas de grupos históricamente excluidos y se acompañan con una mirada empática y estratégica.
Estas iniciativas no solo brindan acompañamiento profesional, sino que reafirman el compromiso por impulsar un liderazgo inclusivo en todos los niveles jerárquicos de la organización.
9. Evalúa el clima organizacional con enfoque inclusivo
Medir la percepción de inclusión dentro del equipo es tan importante como cualquier indicador financiero. Encuestas de clima laboral con enfoque en diversidad e inclusión permiten detectar áreas de mejora y oportunidades de acción.
Escuchar a las personas desde su propia vivencia permite ajustar políticas y fortalecer los lazos internos. Así, impulsar un liderazgo inclusivo se convierte en una práctica basada en datos y escucha activa.
10. Establece metas y métricas de inclusión
Lo que no se mide, no mejora. Establecer objetivos claros de inclusión, como aumentar la representación de mujeres en puestos directivos o contratar personas con discapacidad, es fundamental.
Estas metas deben ser realistas, pero también ambiciosas. Integrar indicadores de diversidad en los KPIs de liderazgo ayuda a consolidar una cultura organizacional comprometida con impulsar un liderazgo inclusivo.
¿Por qué es crucial impulsar un liderazgo inclusivo en la actualidad?
La inclusión ya no es un lujo; es una exigencia de los nuevos tiempos. En un entorno cada vez más global e interconectado, los equipos diversos logran mejores resultados, tienen mayor capacidad de innovación y son más resilientes ante los cambios. Las empresas que no aborden este tema se arriesgan a perder competitividad, talento y legitimidad social.
Además, las nuevas generaciones valoran profundamente los espacios en los que pueden ser ellas mismas. Para atraer y retener talento joven, impulsar un liderazgo inclusivo debe ser parte de la cultura organizacional, no solo de los manuales.
El rol de la responsabilidad social en el liderazgo inclusivo
Desde la perspectiva de la responsabilidad social, impulsar un liderazgo inclusivo también significa comprometerse con la transformación del entorno. No se trata solo de lo que pasa dentro de la empresa, sino de cómo ésta influye en la sociedad.
Una compañía con liderazgo inclusivo es capaz de generar alianzas con comunidades, impulsar el desarrollo de grupos vulnerables y actuar como un agente de cambio. Así, se convierte en referente y ejemplo para otras organizaciones.
Impulsar un liderazgo inclusivo no es una tarea simple, pero sí profundamente necesaria. Requiere compromiso, sensibilidad y visión estratégica. Más allá de una tendencia, es una decisión ética y de negocio que transforma culturas, mejora relaciones y potencia resultados.
Al adoptar estas 15 prácticas, cualquier organización puede avanzar hacia un modelo más justo y humano. En tiempos donde la confianza es el nuevo capital, la inclusión se vuelve la clave para construir equipos sólidos, creativos y comprometidos con un futuro mejor.
En los últimos años, la industria cinematográfica ha buscado posicionarse como una aliada de la sostenibilidad, con narrativas que promueven el respeto a la naturaleza y valores medioambientales. Sin embargo, el análisis de las emisiones de películas como los remakes de Blancanieves (2025) y La Sirenita (2023) revela una alarmante contradicción entre el mensaje que se muestra en pantalla y el impacto ambiental detrás de cámaras.
Estas superproducciones no solo han generado controversia por cuestiones políticas y sociales, sino también por su huella de carbono. Los reportes oficiales, obligatorios en el Reino Unido desde 2019, muestran que sus emisiones de películas superan incluso a las de aeropuertos como Birmingham y Luton, lo que obliga a replantear urgentemente los estándares ambientales en la industria del entretenimiento, de acuerdo con un artículo de The Guardian.
Emisiones de películas: la paradoja de los cuentos verdes
Blancanieves y La Sirenita apelan visualmente a mundos mágicos y naturales, pero su producción dejó una huella de carbono considerable. En el caso de Blancanieves, se recreó un bosque artificial con animales de utilería, una cabaña de paja a tamaño real y ambientaciones de cuento, todo en medio de un gran despliegue logístico. En paralelo, Disney presentó un conejo real en la alfombra roja de Hollywood para subrayar su narrativa de conexión con la naturaleza.
No obstante, los documentos oficiales demuestran que Blancanieves generó más gases de efecto invernadero en Reino Unido que Rápido y Furioso, una saga de alto consumo energético por sus escenas automovilísticas. En ese contraste se evidencia cómo el discurso ambiental queda atrapado en el guion, mientras la realidad operativa no se ajusta a los compromisos climáticos.
Trailer completo del live-action de #BlancaNieves (Español Latino) ✨️
La emisiones de películas como estas resultan especialmente preocupantes cuando su impacto rebasa el de industrias tradicionalmente más señaladas. Con más de 8000 toneladas combinadas de CO₂ equivalente, ambas producciones lideran la lista de las más contaminantes de Disney en territorio británico.
¿Producción verde o marketing verde?
Uno de los grandes retos de la sostenibilidad corporativa es evitar caer en el greenwashing, es decir, promover acciones ambientales cosméticas sin un impacto real. Disney ha intentado justificar su estrategia de reducción de emisiones mediante el uso de generadores híbridos, renta de autos eléctricos y tarifas verdes para abastecer Pinewood Studios, donde se filmaron las películas.
Sin embargo, los resultados no acompañan al discurso. A pesar de los supuestos esfuerzos, las emisiones reales de La Sirenita duplicaron el estándar promedio de una gran producción cinematográfica, y Blancanieves lo superó en un 62%. Esto revela una falta de control real sobre los procesos indirectos y logísticos que inciden directamente en las cifras finales de contaminación.
Aquí es donde la trazabilidad de las emisiones de películas se vuelve clave. Para lograr una transición efectiva hacia una industria verdaderamente sostenible, los estudios no pueden limitarse a compensar el daño; deben prevenirlo desde el diseño de producción, la elección de locaciones y la planificación de transporte.
El rol de los subsidios gubernamentales
Tanto Blancanieves como La Sirenita fueron filmadas parcialmente en el Reino Unido, país que otorga reembolsos fiscales de hasta el 25.5 % a producciones extranjeras. Esto ha generado críticas hacia la política pública que, sin condicionamientos ambientales estrictos, termina premiando producciones altamente contaminantes.
Disney recibió más de 94 millones de libras por filmar ambas películas en el Reino Unido, una cifra significativa si se considera el impacto ambiental asociado. Al no exigirse límites rigurosos a las emisiones de películas como criterio para acceder a estos incentivos, se pierde una oportunidad valiosa para alinear el gasto público con los compromisos climáticos del país.
La obligación de presentar reportes ambientales es un avance, pero debe ir acompañada de mecanismos de control y penalización, además de incentivos adicionales para producciones que implementen tecnologías limpias y procesos circulares.
Las emisiones de películas vs infraestructura pública
Comparar las emisiones de películas con las de aeropuertos o grandes complejos de entretenimiento podría parecer exagerado, pero los datos no mienten. La Sirenita y Blancanieves generaron juntas más CO₂ que todo el aeropuerto de Birmingham en un año. Incluso superan a destinos como Blackpool Pleasure Beach o el icónico O2 Arena de Londres.
Este paralelismo permite dimensionar el verdadero peso ambiental de la industria del entretenimiento, muchas veces pasada por alto frente a sectores más tradicionales como el transporte o la construcción. La diferencia está en que, mientras los aeropuertos están constantemente bajo vigilancia ambiental, el cine aún goza de una cierta impunidad mediática.
Adoptar un enfoque integral que contemple la totalidad del ciclo de vida de las producciones es esencial. Esto incluye desde los vuelos del elenco y equipo técnico hasta la fabricación de utilería y el transporte de mercancías.
¿Y ahora qué? Hacia una producción cinematográfica responsable
El caso de Disney es un llamado de atención para toda la industria. Las productoras deben asumir su responsabilidad más allá de los créditos finales y comprometerse con prácticas que reflejen lo que promueven en sus historias. No basta con alquilar autos eléctricos o usar tarifas verdes si el resto del proceso continúa siendo intensivo en carbono.
Una acción concreta sería ampliar el alcance de las métricas utilizadas y comprometerse a reducir las emisiones de películas año con año. También es vital incluir a proveedores responsables, invertir en escenografías digitales cuando sea posible y fomentar la capacitación del personal en prácticas sustentables.
La audiencia también tiene un rol que jugar: exigir coherencia entre los valores que se narran en pantalla y las prácticas detrás del telón. Porque si algo nos ha enseñado el cine, es que los cuentos también pueden tener un final diferente si tomamos las decisiones correctas.
Las películas pueden inspirar a cuidar el planeta, pero si al hacerlo generan más contaminación que un aeropuerto, hay algo que no cuadra. Blancanieves y La Sirenita han dejado claro que la industria del entretenimiento debe replantearse urgentemente su impacto ambiental. La sostenibilidad no puede ser solo parte del guion: debe ser parte del proceso completo. Solo así, las historias que vemos reflejarán los valores que verdaderamente importan.