P&G, Walmart y Nestlé lanzan una nueva edición de la iniciativa “Inspira el Cambio”, en colaboración con Pronatura México y Ecolana, con el objetivo de impulsar la conservación del agua y promover prácticas de cuidado ambiental en México. Esta campaña representa una poderosa alianza entre tres líderes del sector que comparten un interés por la sustentabilidad y la protección de nuestros recursos naturales.
La iniciativa “Inspira el Cambio” se centra en incorporar la sustentabilidad como un valor esencial en todas sus acciones, promoviendo medidas concretas que beneficien al medio ambiente. A través de esta estrategia, P&G se propone disminuir su impacto ambiental e inspirar a los consumidores para que también adopten prácticas responsables, enfocándose en áreas clave como Agua, Clima, Residuos y Naturaleza. Esta visión se refuerza con colaboraciones como P&G, Nestlé y Walmart, que hoy, trabajan juntas por un futuro más sustentable.
Este año, “Inspira el Cambio” se enfoca en desarrollar un proyecto en el Parque Estatal Sierra de Guadalupe, donde P&G, Nestlé y Walmart unirán esfuerzos para restaurar 30 hectáreas de suelo. Este proyecto busca mitigar la erosión y facilitar la infiltración de agua. A través de técnicas como la instalación de ocho micropresas y barreras de contorno, se busca crear un entorno más equilibrado y resiliente.
“Estamos entusiasmados de participar una vez más en la iniciativa ‘Inspira el Cambio’. En P&G, la sustentabilidad es fundamental en todas nuestras operaciones y es crucial que como sociedad adoptemos hábitos más responsables que beneficien tanto a nuestro presente como a nuestro futuro”, comenta Camilo Restrepo, Director de Brand Operations & Communications de P&G.
Además, “Inspira el Cambio” incluye un programa de voluntariado que invita a los empleados de estas tres empresas a involucrarse activamente en iniciativas ambientales. De esta forma, se demuestra que cuidar el agua y el medio ambiente se traduce en acciones efectivas y concretas, motivando a más personas a adoptar hábitos que favorezcan un futuro más sustentable y resiliente.
Al respecto, Javier León, Director de Asuntos Corporativos y Creación de Valor Compartido de Nestlé México, agregó: “En Nestlé, estamos comprometidos con la creación de valor compartido, y nuestra participación en esta iniciativa es un testimonio de este compromiso. A través de ‘Inspira el Cambio’, buscamos no solo contribuir a la conservación del agua, sino también promover prácticas sostenibles que beneficien a nuestras comunidades. Creemos firmemente que, al cuidar el medio ambiente, impactamos positivamente las vidas de las familias, las mascotas y la sociedad. Juntos, podemos inspirar un cambio significativo, asegurando un futuro más sostenible para las próximas generaciones”.
¡Queremos inspirarte!
Como parte de este esfuerzo, P&G, Nestlé y Walmart han lanzado una dinámica de recompensas a través de las plataformas Cashi y Ecolana para motivar la participación de los consumidores.
¿En qué consiste la dinámica?
Compra productos de Nestlé y P&G en Walmart: Al realizar una compra mayor a $250 en productos de estas marcas, los clientes recibirán el 20% de su compra en dinero Cashi.
Reciclaje en centros de acopio Ecolana: Los consumidores también podrán participar llevando sus productos reciclables a los centros de acopio de la red Ecolana, contribuyendo así al cuidado del medio ambiente.
Fecha límite para participar: La dinámica estará disponible hasta el 30 de abril.
Alsea, operador de restaurantes líder en América Latina y Europa, con marcas de reconocimiento global dentro de los segmentos de Comida Rápida, Cafeterías y Restaurantes de Servicio Completo, dio a conocer una inversión de más de 300 millones de pesos en el Estado de México para este 2025, lo que representa alrededor de 15 aperturas de sus marcas y la generación de aproximadamente 350 empleos directos.
“El Estado de México tiene un lugar muy especial en la historia de Alsea, que comenzó con la apertura de un Domino’s ubicado en Tecamachalco, y es clave para el crecimiento de la compañía. Hoy, con la inversión que damos a conocer reafirmamos nuestro compromiso de seguir trabajando por impulsar el desarrollo social y económico de la entidad”, comentó Armando Torrado, director general de Alsea.
Como parte de esta inversión, la empresa inauguró una sucursal de Chili’s y otra de Vips en Plaza Sendero, ubicada en Lerma. En el evento estuvieron presentes el director general de comercio de la Secretaría de Desarrollo Económico del Edomex, Alejandro Eduardo Razo Delgado, así como autoridades de diversos municipios del estado.
“Estas dos aperturas reflejan el compromiso de Alsea y sus marcas con el Estado de México. Hoy contamos con 18 unidades de Chili’s y 42 de Vips en el estado, en las cuales más de mil ochocientos colaboradores brindan increíbles momentos a cada uno de nuestros invitados, a través de su servicio y la calidad de nuestros productos”, señaló Jaime Vásquez, director general de Restaurantes de Alsea.
Estas dos nuevas unidades se suman a las 290 unidades que Alsea opera en la mayor parte de los municipios del Estado de México. La entidad también alberga el Centro de Operaciones de Alsea (COA), localizado en Tlalnepantla de Baz.
El COA brinda soporte a más de 2,000 tiendas en todo el país, abarcando procesos de planeación, abasto, manufactura, calidad, desarrollo de nuevos productos, logística y distribución. En sus líneas de producción se elaboran masas para pizza, productos de panadería y panquelería, sándwiches, alimentos procesados y cortes de carne, entre otros.
Durante el corte de listón, la compañía anunció que ambas unidades se sumarán a la iniciativa de “Aperturas con Causa” que las marcas de Alsea impulsan de la mano de Fundación Alsea, A.C. y el Movimiento Va por Mi Cuenta, donando, cada una, 1 tonelada de granos a la Red de Bancos de Alimentos de México.
Como parte del compromiso con las comunidades del Estado de México, el Movimiento Va por Mi Cuenta tiene comedores infantiles en municipios como Metepec y Ecatepec, entre otros, donde brinda diariamente alimento nutritivo a sus beneficiarios.
Además, los nuevos restaurantes de Chili’s y Vips en Plaza Sendero cuentan cada uno con una obra de arte exclusiva de la nueva colección realizada por jóvenes artistas de la Escuela Mexicana de Arte Down de la Fundación John Langdon Down.
El reciente llamado del reverendo Al Sharpton a boicotear a PepsiCo ha reavivado un debate central para la responsabilidad social empresarial: ¿pueden las empresas renunciar a sus compromisos de Diversidad, Equidad e Inclusión (DEI) sin poner en riesgo su legitimidad y reputación? Sharpton dio un plazo de tres semanas a la compañía para entablar diálogo o enfrentar un boicot formal, tras conocerse que PepsiCo eliminaría sus metas de representación y colaboración con organizaciones comunitarias.
PepsiCo amenazada con boicot: ¿una ruptura con su propio legado?
Sharpton fue directo al expresar su “profunda decepción” ante la decisión de PepsiCo de abandonar objetivos DEI que alguna vez fueron centrales para su cultura corporativa. Le recordó a la empresa que fue pionera en contratar ejecutivos afroamericanos en las décadas de 1940 y 1950, cuando eso implicaba romper con los estándares empresariales tradicionales.
Para el reverendo, eliminar estos compromisos no es una simple decisión operativa, sino una declaración de valores. Según su carta, el desmantelamiento de alianzas con organizaciones minoritarias y la eliminación de metas de representación son señales claras de que “la presión política ha superado los principios”. En este contexto, PepsiCo amenazada con boicot se vuelve una narrativa potente con eco histórico.
La crítica adquiere mayor peso considerando que Sharpton ha tenido vínculos formales con la empresa, como miembro de su consejo asesor afroamericano. Su voz, entonces, no solo representa activismo externo, sino una mirada interna sobre lo que alguna vez fue un referente en DEI.
El contexto político que enmarca esta controversia
El regreso de Donald Trump a la presidencia ha sido el catalizador para que diversas organizaciones —gubernamentales, empresariales y educativas— reconsideren sus programas de diversidad. Trump ha impulsado la eliminación de iniciativas DEI a nivel federal y ha advertido a escuelas que mantengan estos programas bajo riesgo de perder financiamiento.
Empresas como Walmart y Target han comenzado también a desmantelar políticas similares. En este entorno, la presión conservadora se convierte en un factor decisivo para la estrategia empresarial, y el caso de PepsiCo amenazada con boicot lo demuestra claramente: actuar en favor de la inclusión puede tener un costo político, pero dejar de hacerlo puede implicar un costo reputacional aún mayor.
Este cambio no es menor para la comunidad de responsabilidad social. Las decisiones empresariales, que antes se guiaban por criterios éticos y de sostenibilidad, ahora se ven arrastradas por cálculos políticos. Esto plantea nuevas preguntas sobre la verdadera autonomía de las estrategias DEI dentro de las organizaciones.
El impacto en la confianza de los consumidores
PepsiCo ha construido por décadas una marca cercana a comunidades diversas. Su compromiso con la inclusión no solo fue una estrategia interna de talento, sino una narrativa comercial que generó afinidad con millones de consumidores. Abandonar este enfoque no es solo un movimiento operativo; es un golpe directo a su identidad de marca.
Los consumidores actuales, especialmente las generaciones jóvenes, valoran profundamente el compromiso social de las empresas. La percepción de que PepsiCo se aleja de estos valores podría traducirse en pérdida de lealtad y en un impacto tangible en ventas. En este contexto, PepsiCo amenazada con boicot se convierte en una amenaza creíble, no solo desde el activismo, sino desde el mercado mismo.
Por su parte, marcas competidoras como Coca-Cola han reafirmado sus esfuerzos en DEI, marcando una diferenciación clave. En su último informe, Coca-Cola alertó que no mantener una cultura inclusiva podría afectar sus resultados. Este contraste hace aún más evidente la desconexión entre PepsiCo y las expectativas actuales.
La DEI como ventaja competitiva: ¿retroceder es perder?
Desde los años 70, las iniciativas de Diversidad, Equidad e Inclusión han evolucionado de una respuesta normativa a una herramienta estratégica para atraer talento, fomentar la innovación y conectar con clientes diversos. Estudios han demostrado que los equipos inclusivos son más creativos, más ágiles y más competitivos.
Mary-Frances Winters, experta en desarrollo organizacional, ha subrayado que DEI no es solo una cuestión ética, sino de supervivencia empresarial. PepsiCo supo entender esto en décadas pasadas, y por eso sorprende su reciente decisión de dar marcha atrás. La narrativa de PepsiCo amenazada con boicot refleja no solo una crisis reputacional, sino una oportunidad perdida de mantener su liderazgo.
Reducir los esfuerzos en DEI implica también debilitar los mecanismos que permiten a las empresas adaptarse a una sociedad multicultural. En tiempos de polarización política, sostener principios éticos sólidos puede ser un acto de valentía, pero también un diferenciador competitivo.
¿Diálogo o confrontación? El futuro inmediato de PepsiCo
El reverendo Sharpton ha dado tres semanas para que PepsiCo abra un canal de diálogo. El boicot no es solo una amenaza mediática; su implementación podría tener consecuencias serias, especialmente si logra movilizar a comunidades que han sido históricamente aliadas de la marca.
El silencio de PepsiCo ante la carta —según su vocero, aún no recibida oficialmente— puede interpretarse como una estrategia evasiva o como una oportunidad para reconfigurar internamente su postura. Lo cierto es que PepsiCo amenazada con boicot pone a la empresa en una disyuntiva urgente: dialogar y revalorar sus compromisos o enfrentar una crisis prolongada.
La decisión que tome la compañía en las próximas semanas podría marcar un antes y un después no solo para su reputación, sino para el debate más amplio sobre la legitimidad y el futuro de las políticas DEI en el ámbito corporativo.
El caso de PepsiCo amenazada con boicot es mucho más que un conflicto puntual entre una empresa y un líder social. Representa un momento crítico para las estrategias de responsabilidad social corporativa en un contexto político polarizado. Hoy más que nunca, las empresas están llamadas a demostrar que sus compromisos con la inclusión no son transaccionales, sino estructurales y auténticos.
Este episodio debe servir de recordatorio para líderes empresariales: las políticas de DEI no son un lujo, sino una necesidad estratégica, ética y reputacional. Ignorar su importancia puede resultar en una desconexión profunda con los valores de las comunidades a las que sirven. Y esa desconexión, como demuestra este caso, puede costar caro.
Durante años, el avance hacia una economía verde ha dependido no solo de la voluntad política, sino también del delicado equilibrio del comercio global. En este escenario, la política arancelaria de Donald Trump representa un riesgo creciente, capaz de frenar las inversiones en energías limpias justo cuando el planeta más las necesita. Lejos de ser una estrategia puramente económica, esta ofensiva comercial tiene implicaciones profundas sobre los compromisos ambientales de Estados Unidos y su rol en el escenario internacional, de acuerdo con The Guardian.
La imposición de nuevos aranceles de Donald Trump —particularmente contra China— no solo amenaza con desatar una recesión global, sino que pone en jaque a la transición energética. Al encarecer las tecnologías limpias y cortar el acceso a componentes clave, Estados Unidos se arriesga a quedarse rezagado en el desarrollo de soluciones climáticas, mientras otros países avanzan con decisión hacia un futuro descarbonizado.
Aranceles de Donald Trump: un golpe a las tecnologías limpias
La reciente ofensiva arancelaria de Donald Trump se dirige con particular fuerza contra China, el principal proveedor mundial de tecnologías limpias. Esto podría encarecer de manera significativa los paneles solares, baterías y componentes necesarios para impulsar proyectos de energía renovable en Estados Unidos. Hasta ahora, el país había dependido en gran medida de importaciones para mantener sus costos bajos y su innovación a flote.
Este freno en el acceso a tecnologías asequibles es especialmente preocupante dado el rezago histórico del país en materia de sostenibilidad energética. Aún bajo las políticas verdes de la administración Biden, los desarrolladores de energía limpia ya enfrentaban desafíos estructurales. Con los nuevos aranceles, el panorama se vuelve aún más complejo, restando atractivo a las inversiones en infraestructura verde.
Además, muchos de los materiales necesarios para reindustrializar el país —como el acero, el aluminio y el cemento— también se verán afectados por los aranceles, lo que encarece doblemente la apuesta por una transición energética interna. La paradoja es clara: buscar independencia industrial con tarifas que encarecen esa misma transformación.
La inestabilidad económica como freno climático
Los aranceles de Donald Trump también generan incertidumbre financiera, alejando a inversionistas interesados en proyectos sostenibles. En un entorno global cada vez más volátil, el capital busca estabilidad y señales claras de apoyo gubernamental, dos elementos que hoy parecen ausentes en la política energética estadounidense.
Esta incertidumbre repercute directamente en el desarrollo y escalamiento de nuevas tecnologías limpias. Sin financiamiento adecuado, los proyectos en etapas tempranas podrían quedar congelados, lo que debilita la competitividad del país frente a otras economías más abiertas al cambio climático como oportunidad de desarrollo.
El riesgo más profundo es que Estados Unidos pierda participación en los mercados verdes del futuro. Mientras otros países capitalizan la transición energética como motor de crecimiento, la postura proteccionista podría aislar al país justo cuando el liderazgo climático mundial necesita más colaboración.
Un efecto dominó: del proteccionismo al retroceso climático
La acción climática no puede entenderse sin cooperación internacional, y los aranceles de Donald Trump desincentivan justamente eso. Al cerrarse a la importación de tecnologías limpias, el país también limita su capacidad de influir en la evolución de estándares globales y cadenas de valor sostenibles.
Este aislamiento llega en un momento crítico. Con el aumento de la demanda eléctrica proyectado por el crecimiento de centros de datos de inteligencia artificial y el impulso a la manufactura nacional, Estados Unidos necesita más energía. Sin embargo, la falta de alternativas limpias y viables abre la puerta a una mayor dependencia de combustibles fósiles, incluyendo el carbón.
Las recientes órdenes ejecutivas firmadas por Trump para frenar el abandono del carbón refuerzan este giro regresivo. Más que una estrategia energética, parece una declaración de guerra a los compromisos climáticos, ignorando las consecuencias para la salud pública y la competitividad a largo plazo del país.
Una oportunidad perdida: inversión que migra a otras regiones
Aunque la ralentización de la inversión verde parece centrarse en Estados Unidos, el impacto puede ser global. Grandes empresas de energías renovables ya han advertido que, si bien mantendrán proyectos actuales en suelo estadounidense, su apuesta futura estará en mercados más receptivos y predecibles.
Esto abre nuevas oportunidades para países del sudeste asiático, América Latina y Oceanía, donde la demanda energética crece y la apertura comercial favorece la adopción de tecnologías limpias. Australia y Brasil, por ejemplo, emergen como destinos atractivos para inversionistas que buscan impulsar proyectos ambiciosos y de largo plazo.
El efecto indirecto de los aranceles de Donald Trump será, paradójicamente, acelerar la transición energética fuera de Estados Unidos. Mientras el mundo avanza, la potencia norteamericana arriesga su relevancia como actor clave en la lucha climática global.
El rol del liderazgo político en tiempos de urgencia climática
Las decisiones políticas tomadas hoy tendrán impactos duraderos en la configuración del sistema energético del mañana. En ese sentido, los aranceles de Donald Trump no solo representan un revés económico, sino una muestra clara de cómo el proteccionismo puede desacoplarse de los principios de sostenibilidad.
Para los países que buscan liderar la acción climática, el mensaje es claro: no basta con establecer metas ambiciosas; se necesita crear condiciones favorables para la inversión, la innovación y la colaboración internacional. La certidumbre política y regulatoria sigue siendo uno de los factores clave para atraer capital a las soluciones del futuro.
En contraste, la estrategia arancelaria de Trump debilita el ecosistema verde estadounidense y compromete su papel en una transición energética que, con o sin él, es imparable. El costo de este aislamiento no será solo ambiental, sino también económico y geopolítico.
Los aranceles de Donald Trump ponen en riesgo el papel de Estados Unidos como impulsor de soluciones climáticas a escala global. Al frenar las importaciones clave, encarecer la innovación verde y ahuyentar inversiones, el país se arriesga a quedar rezagado en una carrera donde el tiempo es el recurso más escaso.
Para la comunidad internacional y los actores responsables, esto representa un llamado a reforzar su compromiso con un modelo económico sustentable que no dependa de voluntades políticas cambiantes. La acción climática debe trascender fronteras, y resistir incluso las políticas más regresivas. Porque mientras algunos se aíslan, el resto del mundo sigue avanzando.
El burnout no es simplemente estar cansado. Es un estado de agotamiento físico, emocional y mental que puede afectar la salud, la productividad y las relaciones personales. Reconocer a tiempo las señales de burnout es fundamental para evitar consecuencias mayores tanto a nivel individual como organizacional.
En el mundo actual, donde la presión por el rendimiento y la conexión constante son la norma, este síndrome se ha vuelto cada vez más común. Tanto empresas como trabajadores deben aprender a detectarlo, comprenderlo y atenderlo. Esta guía te ayudará a identificar 12 señales clave del burnout, con información útil para actuar antes de que sea demasiado tarde.
12 señales de burnout que no debes ignorar
1. Cansancio físico constante
El agotamiento no se alivia con dormir una noche completa. Si te sientes sin energía incluso después de descansar, es una señal clara de que tu cuerpo está al límite. Esta fatiga persistente puede afectar tanto tu motivación como tu salud física, aumentando el riesgo de enfermedades.
Muchas personas ignoran este síntoma por creer que es “normal” sentirse así debido a las exigencias del trabajo. Pero si el cansancio es crónico y no mejora, puede ser una de las señales de burnout más peligrosas y fáciles de pasar por alto.
2. Desmotivación
Perder el entusiasmo por actividades que antes disfrutabas es una de las señales más comunes. La desmotivación no es simple aburrimiento: es una desconexión emocional con lo que haces.
En entornos laborales exigentes, es común que las tareas se automaticen, pero cuando nada parece tener sentido o valor, puede ser señal de que algo más profundo está ocurriendo. Esto impacta directamente en la productividad y el compromiso.
3. Irritabilidad o cambios de humor
¿Te encuentras reaccionando de forma exagerada a situaciones mínimas? Cambios bruscos en el estado de ánimo, mal humor constante o sensibilidad extrema pueden ser señales de burnout.
Estas reacciones no solo afectan tu bienestar emocional, sino también tus relaciones interpersonales en el trabajo y en casa. La irritabilidad prolongada puede volverse un patrón y es un llamado de atención a buscar apoyo.
4. Dificultad para concentrarse
Cuando tu mente se dispersa fácilmente y te cuesta enfocarte incluso en tareas simples, tu capacidad cognitiva puede estar siendo afectada por el estrés crónico.
Esta disminución de la atención afecta el rendimiento laboral y puede hacer que los errores aumenten, lo que refuerza el ciclo de agotamiento. Si te descubres olvidando cosas o perdiendo el hilo de las conversaciones, es momento de pausar.
5. Sensación de fracaso o inutilidad
Una de las señales de burnout más silenciosas es sentir que nada de lo que haces es suficiente. Este sentimiento puede derivar en baja autoestima, autocrítica excesiva y desmotivación.
Las personas que experimentan burnout suelen ser perfeccionistas o muy responsables, lo que agrava esta percepción de ineficiencia. Identificar este patrón es clave para frenar la espiral descendente del agotamiento emocional.
6. Aislamiento social
El deseo de evitar a colegas, amigos o incluso a la familia puede ser una forma de protegerse del estrés, pero también es una bandera roja.
El aislamiento puede ser una respuesta al cansancio extremo o a la sensación de que nadie comprende lo que se está viviendo. Aunque parezca una solución temporal, este comportamiento puede profundizar el burnout.
7. Dolores físicos frecuentes
Dolores de cabeza, tensión muscular, problemas digestivos o insomnio pueden ser manifestaciones físicas del burnout. El cuerpo habla cuando la mente ya no puede sostener más carga.
Estas molestias se vuelven parte del día a día y muchas veces se normalizan. Pero es vital prestar atención a estos síntomas porque indican que el estrés ha pasado a un nivel físico.
8. Negatividad constante
Una perspectiva pesimista sobre el trabajo, la vida o el futuro puede reflejar agotamiento emocional. Si todo parece oscuro o sin solución, probablemente estás experimentando una de las señales de burnout más complejas.
La negatividad prolongada puede alterar la forma en que percibes tu entorno, reduciendo tu capacidad de resiliencia y deteriorando tu bienestar emocional.
9. Pérdida de eficacia laboral
Las tareas que antes resolvías fácilmente ahora te parecen titánicas. Te cuesta entregar a tiempo, te equivocas más seguido o simplemente pierdes el ritmo.
Esta disminución en la eficacia es resultado del desgaste mental acumulado. Reconocer este cambio sin culpa es el primer paso para iniciar una recuperación.
10. Cinismo o desapego
Frases como “me da igual” o “yo solo vengo por el cheque” son expresiones comunes en personas que viven el burnout. El desapego puede parecer una forma de protegerse, pero en realidad es una desconexión emocional alarmante.
Este cinismo se extiende a veces hacia clientes, colegas o incluso hacia la misión de la empresa, deteriorando el ambiente laboral.
11. Sensación de estar atrapado
Cuando sientes que no hay salida, que ninguna alternativa es válida o que el cambio es imposible, podrías estar frente a una señal clara de burnout.
Este pensamiento puede paralizar, impedir tomar decisiones e incluso agravar problemas de salud mental como la ansiedad o la depresión. Sentirse atrapado es común, pero no es irreversible.
12. Aumento del consumo de sustancias
Recurrir a estimulantes, alcohol, medicamentos o comida en exceso para “soportar” la jornada laboral o desconectarse es una señal de alarma.
Este tipo de conductas evasivas pueden parecer inofensivas al inicio, pero se vuelven mecanismos de afrontamiento poco saludables que refuerzan el ciclo del burnout.
Una realidad subestimada: ¿las empresas comprenden realmente el burnout?
Muchas empresas ya reconocen que el agotamiento profesional es un problema creciente, pero los datos revelan una brecha preocupante entre la percepción de los empleadores y la realidad vivida por su fuerza laboral. El informe de Mercer de 2023 reveló que el 82 % de los trabajadores se sentían en riesgo de padecer burnout. Además, más de la mitad afirmó haberlo experimentado, según datos de la Alianza Nacional de Enfermedades Mentales e Ipsos.
Sin embargo, el reporte de Care.com muestra una desconexión alarmante: mientras que el 84 % de las empresas admite que el burnout afecta la retención, creen que solo el 45 % de su plantilla está en riesgo. En contraste, el 69 % de los empleados afirmó estar en riesgo moderado o alto. Esta falta de alineación demuestra que el reconocimiento del problema no siempre va acompañado de una comprensión profunda o acciones eficaces.
¿Qué ayuda realmente con el burnout?
Según Care.com, uno de los factores más determinantes del burnout es la sobrecarga derivada de las responsabilidades de cuidado familiar. Muchos empleados, en especial quienes están en sus 40s, se ven obligados a cuidar de hijos pequeños y padres mayores al mismo tiempo, lo que multiplica el estrés laboral.
Lo que sí parece marcar la diferencia son los beneficios laborales que apoyan a los cuidadores: subsidios, respaldo económico para cuidados temporales, o programas de salud mental. Las cifras lo respaldan: el 45 % de quienes tienen acceso a estas prestaciones mejoraron su productividad, y el 40 % reportó menor ausentismo. Más allá del rendimiento, el impacto emocional es clave: más de la mitad afirmó que mejoraron su calidad de vida y su conciliación entre trabajo y familia.
Identificar las señales de burnout es más que una cuestión de salud mental: es un acto de responsabilidad hacia uno mismo y hacia los equipos de trabajo. El agotamiento no se cura con días libres o frases motivacionales; requiere cambios estructurales, apoyo emocional y políticas laborales más humanas.
Para empresas socialmente responsables, entender este fenómeno es clave para atraer, cuidar y retener talento. El burnout no es una debilidad, sino una consecuencia de un sistema que necesita ser revisado. Detectarlo a tiempo puede ser la diferencia entre sobrevivir en piloto automático o recuperar el bienestar y el propósito en lo que hacemos.
Vivimos rodeados de pantallas, pasamos más de 4-5 horas al día conectados a dispositivos móviles. Hoy, gran parte de nuestras relaciones, opiniones y rutinas se desarrollan en entornos digitales. Esta hiperconectividad, si bien abre puertas al conocimiento y al encuentro, también ha dado paso a una forma de violencia que muchas veces pasa desapercibida: la violencia digital.
La violencia digital no es un simple “mal rato” en redes sociales. Se trata de acciones que buscan dañar, controlar, humillar o amedrentar a una persona a través de herramientas tecnológicas. Y aunque no deja marcas visibles en la piel, sus heridas pueden ser igual o más profundas que las de cualquier otra forma de violencia.
¿Cómo se manifiesta? Las expresiones de violencia digital son múltiples y lamentablemente cada vez más comunes:
Ciberacoso: Mensajes agresivos, amenazas, burlas o rumores difundidos por redes sociales, foros o chats.
Control y manipulación digital: Revisión de dispositivos personales, acceso forzado a contraseñas o vigilancia de la actividad en línea.
Difusión no consentida de contenido íntimo: También conocida como “pornovenganza”, busca castigar o exponer a alguien utilizando imágenes o videos privados.
Sextorsión y grooming: En especial en menores, se da cuando adultos se hacen pasar por otros para obtener imágenes íntimas o para extorsionar.
Discursos de odio y desinformación: Ataques por razones de género, raza, orientación sexual o creencias, así como la difusión intencionada de noticias falsas para manipular la opinión pública.
¿Por qué debemos prestarle atención? Porque las consecuencias son reales. La violencia digital puede provocar ansiedad, estrés, aislamiento, pérdida de confianza e incluso pensamientos suicidas. Y lo más alarmante es que suele ser invisibilizada o minimizada con frases como: “solo fue una broma” o “puedes ignorarlo”.
Pero no, no es una exageración. No es “drama”. Es violencia, y como tal, debe ser reconocida, enfrentada y erradicada.
¿Qué podemos hacer como sociedad?
Informarnos y educar desde temprano sobre el respeto digital, el consentimiento y los riesgos en línea.
Romper el silencio. Escuchar, creer y acompañar a quienes han sido víctimas, sin culpabilizarlas.
Denunciar. No normalizar el contenido violento, ofensivo o ilegal. Las plataformas tienen mecanismos para reportarlo y en muchos casos, también es posible acudir a instancias legales.
Crear redes de apoyo. Fomentar espacios seguros, tanto en línea como fuera de ella, donde todas las personas puedan expresarse sin miedo.
La violencia digital no se combate solo con tecnología, sino con empatía, educación y acción colectiva. Internet debería ser un lugar de encuentro, no de miedo.
Conoce más sobre estos temas en la entrevista que tuve con Andy Torres, fundador de Colectivo DLR un colectivo que apoya casos de violencia digital en nuestro pais.
La violencia digital es un problema de todos y todas. No basta con apagar la pantalla, es necesario encender la conciencia.
La reciente decisión del Servicio Meteorológico Nacional (NWS, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos de suspender la traducción de alertas meteorológicas a otros idiomas ha encendido alarmas entre especialistas en comunicación de riesgos, inclusión y responsabilidad social. Este cambio operativo, justificado por la expiración de un contrato con una empresa de inteligencia artificial, podría tener consecuencias fatales para millones de personas que no dominan el inglés, de acuerdo con CNN.
El hecho no es menor: en un país donde más de 68 millones de personas hablan un idioma distinto al inglés en casa, limitar el acceso a información climática crítica representa una exclusión directa. La traducción de alertas en EE.UU. no es solo un servicio técnico; es un puente entre la información vital y la seguridad de comunidades vulnerables, especialmente en contextos de emergencia climática cada vez más frecuentes.
Traducción de alertas en EE.UU.: una deuda con la inclusión
Durante años, el NWS ofreció traducción de alertas en EE.UU. en idiomas como español, chino, vietnamita, francés y samoano. Este servicio, primero manual y luego automatizado gracias a la empresa Lilt, fue clave para proteger a comunidades con dominio limitado del inglés. Su suspensión representa un retroceso significativo en materia de derechos lingüísticos y acceso a información pública.
La falta de traducción puede generar confusión, inacción y tragedias prevenibles. Casos documentados como el de una familia hispanohablante en Kentucky, que solo reaccionó ante una alerta de tornado cuando la recibió en español, ilustran el poder de la traducción como herramienta de protección civil. La eliminación de esta práctica pone vidas en riesgo.
En materia de responsabilidad social institucional, esta decisión contradice los principios de equidad y no discriminación. Las agencias gubernamentales deben garantizar el acceso universal a la información crítica, sobre todo en contextos donde el cambio climático intensifica los fenómenos meteorológicos extremos.
Impactos sectoriales: del hogar a la economía
La falta de traducción de alertas en EE.UU. no solo afecta a las familias. Sectores como el turismo, la agricultura, el transporte y la energía dependen diariamente de información meteorológica clara y oportuna. La precisión de las decisiones operativas se ve afectada si la información no es comprendida por todos los actores involucrados.
Además, empresas con plantillas multilingües enfrentan nuevos retos. La imposibilidad de transmitir alertas en los idiomas de sus colaboradores puede afectar la seguridad laboral y la continuidad operativa. En el caso de industrias que operan al aire libre o en condiciones de riesgo, como la construcción, esto es especialmente crítico.
El riesgo no es hipotético. Las estadísticas muestran un aumento en la frecuencia y severidad de eventos meteorológicos extremos. Frente a esta realidad, la eliminación de traducciones representa un vacío institucional que agrava las desigualdades existentes en la gestión del riesgo climático.
Inteligencia artificial y contratos: excusas que no bastan
El argumento del NWS de que la suspensión se debe al fin de un contrato con la empresa Lilt refleja una preocupante falta de planificación estratégica. En lugar de buscar soluciones para mantener la traducción de alertas en EE.UU., se optó por detener el servicio sin alternativas claras a corto plazo.
El uso de inteligencia artificial para este fin no es nuevo ni complejo. De hecho, herramientas como Lilt estaban demostrando eficiencia y sostenibilidad, en comparación con las traducciones manuales. Sin embargo, la decisión de no renovar el contrato coincide con una tendencia de recortes presupuestarios en agencias federales bajo ciertas administraciones.
Esto evidencia la fragilidad de los sistemas públicos de alerta ante cambios administrativos o financieros. Desde la perspectiva de sostenibilidad institucional, es urgente establecer mecanismos estables que garanticen este tipo de servicios, independientemente de contratos temporales o ciclos políticos.
Lenguaje técnico y accesibilidad: una barrera silenciosa
Más allá de la traducción literal, existe otra barrera igual de peligrosa: el lenguaje técnico. Muchas personas, incluso aquellas con dominio básico del inglés, no comprenden términos meteorológicos complejos. Por eso, la traducción culturalmente adecuada es también parte del derecho a la información.
Expertos como Norma Mendoza-Denton destacan que entender una conversación cotidiana no es equivalente a interpretar correctamente una alerta meteorológica. Esta diferencia puede determinar si una persona toma o no las medidas necesarias para protegerse. La accesibilidad no es opcional en contextos de riesgo.
La traducción de alertas en EE.UU. debe ir acompañada de estrategias de comunicación adaptadas a distintos niveles de comprensión. Este enfoque, más allá del idioma, es parte de una política pública inclusiva y eficaz frente a emergencias climáticas.
Un llamado a la acción desde la responsabilidad social
La decisión del NWS ha encendido las alarmas, pero también abre una oportunidad para que otras instituciones, empresas y actores sociales asuman un rol activo. Desde medios comunitarios hasta plataformas tecnológicas, se pueden generar redes de traducción colaborativa que cierren la brecha dejada por el gobierno federal.
El sector privado también tiene un papel que jugar. Invertir en soluciones multilingües dentro de sus propios sistemas de alerta, sobre todo en industrias con alto riesgo operativo, es una forma concreta de ejercer responsabilidad social empresarial. Además, esto fortalece la confianza con comunidades diversas y trabajadores migrantes.
La traducción de alertas en EE.UU. no puede depender únicamente del presupuesto de una agencia. Debe entenderse como una necesidad sistémica que involucra al conjunto de actores comprometidos con la resiliencia climática y la equidad social.
Traducir para salvar vidas
En un contexto global de crisis climática y creciente diversidad lingüística, excluir a millones de personas de las alertas meteorológicas por razones administrativas es inaceptable. La traducción de alertas en EE.UU. no es un lujo ni un gesto de cortesía: es una obligación ética, legal y social.
Garantizar que todas las personas comprendan los riesgos climáticos que enfrentan es un principio básico de responsabilidad institucional. Ignorarlo no solo aumenta la vulnerabilidad, sino que socava los esfuerzos de inclusión y sostenibilidad que tantos otros actores están impulsando.
Recuperar, mejorar y asegurar la continuidad de los sistemas de traducción es una prioridad urgente. Porque traducir información vital, en realidad, es traducir oportunidades para sobrevivir.
En un contexto donde varias compañías han suavizado o eliminado sus políticas internas de diversidad, equidad e inclusión (DEI, por sus siglas en inglés), Edward Jones, la firma financiera con más asesores en Estados Unidos, parece estar tomando el camino opuesto. A pesar de las crecientes críticas externas y una demanda colectiva en curso, documentos filtrados revelan que la empresa no solo mantiene, sino que refuerza sus iniciativas de DEI bajo un perfil más discreto.
El caso ha generado atención porque ocurre en un momento de tensiones políticas en torno a la DEI, especialmente bajo la influencia de discursos conservadores que la consideran innecesaria o divisiva. Aun así, Edward Jones ha optado por continuar con sus compromisos estratégicos, enfocándose en metas a largo plazo, aun cuando enfrenta acusaciones de trato preferencial y de discriminación laboral inversa.
Un compromiso silencioso pero constante con las iniciativas de DEI
Aunque su informe más reciente redujo la visibilidad de las cifras de diversidad y actividades internas, el contenido filtrado por un denunciante demuestra que Edward Jones mantiene una infraestructura robusta dedicada a las iniciativas de DEI. La empresa no ha cancelado programas, sino que ha adoptado una postura más reservada ante el escrutinio público.
Esto incluye el mantenimiento de su programa “DEI 365”, que promueve el aprendizaje intercultural durante todo el año mediante eventos, cursos y charlas temáticas. La intención, según la propia firma, es fomentar una cultura de inclusión continua que beneficie tanto al personal como a los clientes.
A través de estos esfuerzos, la compañía ha generado más de 38 mil visualizaciones en eventos DEI, reflejo de un esfuerzo sistemático para mantener viva la conversación sobre equidad, representación y empatía en el lugar de trabajo, aunque sea lejos del reflector público.
La tensión entre meritocracia y reconocimiento diverso
La controversia más significativa proviene de una demanda colectiva presentada por un exempleado que acusa a Edward Jones de aplicar criterios de promoción basados en identidad y no en desempeño. Según el documento legal, las personas que se identifican como “mujeres y/o diversas” reciben una comisión adicional del 10%, lo que, en su interpretación, representa un trato discriminatorio hacia hombres blancos heterosexuales.
Si bien Edward Jones niega categóricamente estas acusaciones, los testimonios filtrados sugieren que la empresa prioriza, al menos en parte, la identidad de género y raza en procesos de reconocimiento interno. Esto abre el debate sobre el delicado equilibrio entre promover la inclusión y mantener la percepción de justicia organizacional.
Este tipo de conflictos pone en tela de juicio no solo la legitimidad de las acciones afirmativas, sino también la manera en que se comunican y se implementan las iniciativas de DEI, particularmente en sectores tradicionales como el financiero.
Cursos, guías y eventos: arquitectura interna de las iniciativas de DEI
Más allá de las políticas públicas, Edward Jones ha construido una red interna sofisticada para mantener sus programas de inclusión. Cuenta con una Academia de Aprendizaje de DEI que ofrece cursos sobre sesgo inconsciente, fundamentos de diversidad y liderazgo inclusivo, así como conversaciones voluntarias para fomentar el entendimiento mutuo.
Además, la empresa apoya 12 Grupos de Recursos Empresariales activos, integrados por alrededor de 5,000 empleados, que funcionan como espacios de comunidad e impulso a los objetivos de DEI. También organiza una conferencia anual sobre inclusión, destacando voces reconocidas como la de la actriz y activista Geena Davis.
En su plataforma interna, la compañía no rehúye de mensajes que confrontan directamente temas como el privilegio, el poder y la representación, lo que refuerza su postura como una organización que ve la inclusión como parte de su propósito y no solo como una estrategia de imagen.
Beneficios concretos y medición de impacto
Edward Jones no se limita a crear narrativas inspiradoras. Ha implementado beneficios tangibles que refuerzan su visión inclusiva, como la cobertura médica para personas trans, una guía especializada para empleados LGBTQ+ y el uso del Índice de Igualdad Corporativa como parámetro de medición institucional.
Gracias a esto, la firma ha logrado puntuaciones destacadas en los rankings de la Human Rights Campaign, un reconocimiento codiciado por muchas empresas estadounidenses. Esto indica que la inclusión no solo es parte del discurso, sino también del sistema de beneficios y políticas corporativas.
Aunque estos esfuerzos pueden ser percibidos por algunos sectores como “ideológicos”, también son una forma clara de responder a las demandas de una fuerza laboral y una clientela más diversa, que espera congruencia entre valores corporativos y prácticas internas.
Un modelo de inclusión bajo presión
Lo que sucede en Edward Jones refleja un dilema más amplio que enfrentan muchas organizaciones hoy en día: cómo mantener iniciativas de DEI sin enfrentar una reacción adversa del entorno político, social o incluso del interior de sus propias filas. La presión por demostrar resultados sin sacrificar la meritocracia es constante.
Aun así, la estrategia de Edward Jones parece centrarse en la convicción de que la inclusión, bien gestionada, no es un gasto, sino una inversión. Incluso en medio de controversias, la firma continúa afinando sus mecanismos internos para evitar retrocesos, aunque eso implique operar con mayor discreción.
Al final, su caso podría marcar el inicio de una nueva etapa en la evolución de la DEI corporativa: una menos ruidosa, más estratégica y, quizá, más efectiva. Las iniciativas de DEI se han convertido en un campo de batalla cultural y organizacional. Mientras algunas empresas retroceden, Edward Jones elige avanzar con determinación y bajo un perfil más reservado. Este enfoque, aunque polémico, muestra que la inclusión puede sostenerse con compromiso genuino, incluso frente a la adversidad. Lo que queda por ver es si este modelo silencioso se traducirá en resultados sostenibles y una cultura verdaderamente equitativa.
La reciente evaluación de Carbon Tracker ha vuelto a encender las alarmas sobre el papel de las grandes petroleras en la lucha contra el cambio climático. De acuerdo con el informe, muchas de las compañías más influyentes del sector siguen apostando por proyectos de combustibles fósiles que no solo desatienden el Acuerdo de París, sino que también representan riesgos financieros a largo plazo para inversores y países enteros.
Dentro de este preocupante panorama, Pemex figura entre las petroleras con mayor retroceso climático, al obtener la calificación más baja (“H”) en todos los indicadores analizados. Este hecho no solo plantea interrogantes sobre la sostenibilidad de su modelo de negocio, sino que también cuestiona la solidez y autenticidad de sus estrategias de responsabilidad social empresarial (RSE) en el contexto actual.
Pemex y el rezago climático: ¿retórica o acción?
Que Pemex haya sido clasificada como una de las petroleras con mayor retroceso climático no es un hallazgo menor. La empresa, considerada estratégica para el gobierno mexicano, continúa invirtiendo de forma agresiva en proyectos de petróleo y gas sin presentar un plan sólido para la transición energética. Esto evidencia una desconexión entre su discurso institucional y las acciones concretas necesarias para alinearse con los compromisos climáticos globales.
El informe de Carbon Tracker revela que Pemex carece de metas claras en cuanto a reducción de emisiones de gases de efecto invernadero y metano, dos de los indicadores más relevantes del estudio. Mientras otras empresas al menos simulan un compromiso climático, Pemex permanece anclada a un modelo extractivista intensivo que cada vez es más insostenible desde el punto de vista ambiental y económico.
Climate backsliding has increased in recent weeks, coinciding with US🇺🇸 administration shifting from renewables to oil & gas production. Equinor & Eni both increased production targets within 1month of the Trump administration’s day1 ExecOrders backing O&G https://t.co/9Uuh33vbUOpic.twitter.com/V7q7RUtB41
Además, la falta de estrategias de mitigación o adaptación ante el cambio climático la pone en la mira no solo de activistas ambientales, sino también de inversionistas con mandatos ESG. La ausencia de transparencia en su gobernanza climática representa un riesgo reputacional creciente que puede limitar su acceso a financiamiento internacional y alianzas estratégicas a futuro.
La paradoja de la RSE en Pemex
Pemex ha desarrollado iniciativas de RSE en comunidades donde opera, enfocadas principalmente en salud, educación y desarrollo local. Sin embargo, el contraste entre estas acciones y su falta de compromiso ambiental integral pone en entredicho su autenticidad. ¿Puede hablarse de una RSE efectiva cuando la empresa es una de las petroleras con mayor retroceso climático?
La RSE no puede entenderse como una colección de proyectos asistencialistas que operan al margen de las decisiones corporativas estratégicas. Una empresa verdaderamente responsable alinea su modelo de negocio con los principios de sostenibilidad. Pemex, en cambio, perpetúa un enfoque donde la RSE parece funcionar más como un escudo reputacional que como un catalizador de transformación.
Este enfoque limitado debilita la legitimidad social de la empresa. En un contexto donde los grupos de interés —desde las comunidades hasta los mercados financieros— exigen coherencia, Pemex debería replantear el papel de su RSE para que sea parte integral de su transición hacia modelos energéticos bajos en carbono, no solo una narrativa paralela.
El contexto político y su impacto en la gobernanza ambiental
Uno de los factores que explican el rezago de Pemex frente a otras petroleras es el contexto político nacional. La actual administración federal ha promovido una política energética centrada en el fortalecimiento del petróleo como recurso soberano, marginando las oportunidades que representa la energía renovable. Esto condiciona severamente las posibilidades de cambio dentro de Pemex.
Si bien la empresa responde a una lógica estatal, esto no la exime de responsabilidades frente a la comunidad internacional ni ante sus propios grupos de interés. Ser una empresa nacional no significa tener carta blanca para ignorar el consenso científico sobre el cambio climático. Por el contrario, debería implicar un compromiso aún más profundo con el bienestar presente y futuro del país.
La falta de visión a largo plazo ha hecho que Pemex no solo sea una de las petroleras con mayor retroceso climático, sino también una de las más vulnerables a los efectos financieros de esta inercia. Un verdadero liderazgo político debería reconocer que la transición energética no es opcional, sino inevitable, y Pemex debería ser parte de esa evolución.
La presión de los mercados y el riesgo reputacional
El informe también advierte sobre los riesgos que enfrentan los inversionistas que siguen apostando por compañías como Pemex. Con una calificación ambiental tan baja y sin señales de mejorar, la empresa representa una apuesta riesgosa en un entorno financiero cada vez más sensible a los criterios ESG. El concepto de “activos varados” ya no es una amenaza lejana, sino un escenario probable.
Los grandes fondos internacionales están ajustando sus políticas de inversión para excluir a las petroleras con mayor retroceso climático. Si Pemex no realiza ajustes significativos, podría perder acceso a estos recursos, comprometiendo su viabilidad financiera. A largo plazo, la sostenibilidad no solo será una exigencia reputacional, sino una condición de supervivencia económica.
Por ello, su inacción también tiene implicaciones para México como país. La exposición del Estado a los riesgos de Pemex se traduce en potenciales impactos fiscales, sociales y ambientales. Las decisiones de hoy podrían comprometer los recursos públicos del mañana, profundizando la desigualdad y generando nuevos focos de conflictividad social.
Hacia una RSE con enfoque climático
Revertir la situación requiere que Pemex replantee su estrategia de responsabilidad social desde una lógica climática. Ya no basta con operar clínicas móviles o patrocinar eventos culturales; es imprescindible que la RSE se ancle en una transición energética justa. Esto implica incorporar metas de descarbonización, estrategias de adaptación comunitaria y transparencia en los impactos ambientales.
Las petroleras con mayor retroceso climático deben entender que su licencia social para operar está condicionada al cumplimiento de estándares ambientales robustos. La ciudadanía está cada vez más informada y menos tolerante a los discursos sin sustento. En este sentido, Pemex tiene una oportunidad —aún vigente— de redefinir su papel como actor responsable en la transición energética de México.
Integrar la sostenibilidad como eje transversal de su operación podría incluso convertirse en un activo estratégico. La empresa podría liderar, en lugar de resistirse, al cambio que el mundo exige. Para lograrlo, requiere voluntad política, liderazgo institucional y una RSE que deje de ser marginal para convertirse en motor de cambio.
Pemex enfrenta un momento crucial: persistir en un modelo intensivo en carbono que la ha ubicado entre las petroleras con mayor retroceso climático, o transformarse en un referente de responsabilidad energética y climática en América Latina. El camino que elija no solo determinará su futuro, sino también el del país.
La responsabilidad social en el siglo XXI ya no se mide por la cantidad de proyectos filantrópicos, sino por la capacidad real de las empresas de transformar sus modelos de negocio para hacer frente a los desafíos globales. En este sentido, Pemex aún está a tiempo de redefinir su papel. Pero cada día que pasa sin acción la aleja más del futuro sostenible que México necesita.
La brecha de género en posiciones de liderazgo continúa siendo un desafío en el mundo corporativo. Según el informe Global Gender Gap Report 2023 del Foro Económico Mundial, solo el 32.2 % de los roles directivos están ocupados por mujeres. Esta desigualdad refleja no solo una falta de representación, sino una pérdida de talento potencial que podría fortalecer la toma de decisiones, la innovación y la competitividad de las organizaciones.
Desarrollar habilidades de liderazgo en las colaboradoras es fundamental para revertir esta situación. Las empresas que fomentan el crecimiento profesional femenino no solo promueven la equidad, sino que también ganan equipos más diversos, resilientes y capaces de adaptarse a los desafíos del mercado. Además, impulsar estas capacidades contribuye al empoderamiento económico de las mujeres, aumentando su autonomía y mejorando su calidad de vida.
En este contexto, Clarios se ha posicionado como un actor comprometido con la equidad de género y el desarrollo del talento femenino, ya que, a través de su estrategia de RSE, la compañía ha puesto en marcha iniciativas que buscan contribuir al cierre de la brecha de género en el ámbito laboral. Un ejemplo reciente es su serie de actividades organizadas en el marco del Día Internacional de la Mujer (8 de marzo), donde la formación, la inspiración y el reconocimiento al liderazgo femenino fueron protagonistas.
¡Clarios ayuda a que más mujeres desarrollen habilidades de liderazgo!
Desde hace varios años, Clarios ha promovido activamente la equidad de género en las regiones donde opera. Su visión global se alinea con acciones locales que buscan ofrecer a las mujeres herramientas que les ayuden a avanzar profesionalmente. Esta labor no se limita a una fecha conmemorativa, sino que forma parte de su Estrategia de Impacto Social y de las diversas iniciativas que ejecuta a lo largo del año.
Ejemplo de este compromiso continuo son las acciones que Clarios región andina organizó durante el mes de marzo de 2025 y previo a este, tal como el taller “Pinceladas de Mujer”, diseñado con el objetivo de que las colaboradoras pudieran encontrarse en un espacio de reflexión, aprendizaje y trabajo colaborativo. El evento, que contó con la participación de 80 mujeres, incluyó un desayuno especial, una conferencia y una actividad de pintura en la que cada una de ellas pudo recordar que tienen el poder y la capacidad de crear su destino y abrirse camino.
“Pinceladas de Mujer” no solo fue un momento simbólico, sino una intervención significativa que promueve el bienestar emocional, la autoestima y la conexión personal. Estos aspectos son esenciales para desarrollar habilidades de liderazgo, ya que fortalecen la autoconfianza y el sentido de propósito, claves en cualquier proceso de crecimiento profesional.
Además de este taller, Clarios región andina, en alianza con Andi y la Confederación de Industrias Danesas, ha puesto en marcha iniciativas como el Programa Impacto M, que busca ayudar a que más mujeres desarrollen habilidades de liderazgo. Dicho programa se basa en una metodología de transferencia de conocimientos entre duplas de mentores y aprendices, donde las beneficiarias reciben durante seis meses, módulos de liderazgo, sesiones de mentoría y seguimiento vía Hub virtual.
El Programa Impacto M: cierre de una etapa, apertura de oportunidades
La empresa líder en soluciones avanzadas de almacenamiento de energía llevó a cabo el cierre de la primera cohorte del Programa Impacto M el 28 de marzo en Cali, Colombia. El evento contó con la presencia de mentores y mentees pertenecientes al programa e integrantes del equipo de liderazgo de Región Andina. Este fue un espacio emotivo y de reconocimiento, donde todos los participantes compartieron sus aprendizajes y logros.
Durante la jornada se llevó a cabo un conversatorio y la entrega de certificados. Las voces de los asistentes fueron el centro del evento:
“Cada mentoría y sesión de aprendizaje me brindó herramientas valiosas para desarrollar una visión más estratégica y segura de mi papel como líder. Compartir este espacio con otras mujeres inspiradoras me permitió comprender que, aunque cada una tiene su propio camino, todas enfrentamos retos similares y juntas podemos impulsarnos para crecer. He consolidado la convicción de que el liderazgo femenino no solo es necesario, sino que transforma realidades y abre puertas para futuras generaciones”.
Isabella del Vasto, mentee del programa.
“No solo tienes la posibilidad de compartir tus conocimientos y experiencias, sino que también aprendes y creces junto a las mentees. Este tipo de programas, tan alineados a los valores de Clarios, promueven la diversidad y la inclusión, lo que fortalece la cultura organizacional y fomenta un ambiente de trabajo más colaborativo y creativo. Además, al apoyar el desarrollo profesional de las mujeres, contribuimos a construir un futuro más equitativo y a potenciar el talento dentro de la organización”.
Óscar David Ospina, mentor del programa.
El acompañamiento emocional y profesional que brinda Impacto M representa un modelo efectivo de desarrollo de habilidades de liderazgo, ya que combina formación técnica con apoyo psicosocial, fortaleciendo no solo conocimientos, sino también actitudes y competencias clave que permiten a más mujeres avanzar en el mundo del trabajo:
“Agradezco a Clarios, a mi mentora Johana Escobar, a Margarita Escobar como líder del proyecto y a todas las personas que hicieron posible Impacto M, por creer en el potencial de las mujeres y por brindarnos este espacio de crecimiento. Sin duda, recomiendo este programa a quienes deseen fortalecer su liderazgo y ser parte de una red de mujeres que están cambiando el mundo”.
Isabella del Vasto, mentee del programa.
Liderazgo femenino para transformar el presente
Las acciones de Clarios en la región andina reflejan un compromiso auténtico con el desarrollo profesional de las mujeres. Iniciativas como “Pinceladas de Mujer” y el Programa Impacto M no solo celebran la diversidad, sino que crean espacios para que las colaboradoras crezcan, se formen y se posicionen como líderes dentro y fuera de la empresa.
Promover habilidades de liderazgo en las mujeres es clave para cerrar la brecha de género en el ámbito laboral. Clarios ha entendido que la equidad no se logra con discursos, sino con acciones sostenidas que generen transformación social, empresarial y personal.
A través de su enfoque estratégico y sus alianzas, la empresa no sólo brinda formación, acompañamiento y desarrollo profesional a las mujeres, sino que construye un futuro más justo e inclusivo donde el progreso sea para todas y todos.