Durante años, las marcas se enfocaron casi exclusivamente en ofrecer calidad, precio y estatus. Sin embargo, ese paradigma ha cambiado radicalmente. Hoy, las personas esperan algo más profundo: que las marcas sean agentes de cambio social y ambiental. Esta transformación está remodelando la relación entre consumidores y empresas a nivel global.
El auge de la conciencia colectiva, los movimientos sociales y la transparencia digital están impulsando este cambio. Los consumidores ya no solo evalúan productos, sino también los valores detrás de ellos. En este contexto, comprender las nuevas expectativas sociales hacia las marcas se ha vuelto imprescindible para quienes lideran empresas o buscan conectar genuinamente con su audiencia.
Del consumo al activismo: el nuevo poder del consumidor
Las decisiones de compra están impregnadas de significado. Hoy, elegir una marca puede ser una declaración política, ética o ambiental. Esto ha transformado a los consumidores en activistas que premian o castigan a las empresas según sus acciones.
Ya no basta con ofrecer un buen producto: se exige un compromiso auténtico con causas relevantes. Desde el trato justo a empleados hasta el impacto ambiental, los consumidores están más informados y empoderados que nunca.
Esta nueva dinámica ha elevado las expectativas sociales hacia las marcas, obligándolas a asumir un rol más consciente, coherente y proactivo frente a los desafíos globales.
Transparencia radical: el nuevo estándar corporativo
Internet y las redes sociales han reducido las posibilidades de ocultar prácticas poco éticas. Hoy, una decisión errónea puede desatar una crisis reputacional en cuestión de horas. Por eso, la transparencia dejó de ser opcional y se convirtió en un estándar no negociable.
Las marcas que comunican de forma honesta, incluso cuando cometen errores, suelen ser mejor valoradas. La autenticidad construye confianza, y eso es precisamente lo que los consumidores actuales buscan.
Cumplir con las expectativas sociales hacia las marcas implica ser transparente no solo en lo que se dice, sino también en lo que se hace. La coherencia entre discurso y práctica se ha vuelto esencial.
El propósito como motor de diferenciación
Las marcas que logran destacarse hoy en día no son necesariamente las más grandes, sino las más relevantes para sus comunidades. Esto se logra cuando su propósito va más allá del lucro y se enfoca en resolver problemas reales.
Tener un propósito social o ambiental claro ayuda a conectar emocionalmente con los consumidores. Más aún, impulsa la innovación y fortalece la cultura interna de la empresa.
El propósito bien integrado se convierte en una poderosa respuesta a las expectativas sociales hacia las marcas, marcando la diferencia en mercados saturados y en constante evolución.
Diversidad e inclusión como valores irrenunciables
Las nuevas generaciones exigen espacios laborales y mensajes publicitarios que representen la diversidad del mundo en el que viven. Ya no se tolera la exclusión, ni en las empresas ni en la sociedad.
Los consumidores valoran y prefieren marcas que adoptan políticas inclusivas, promueven la equidad y visibilizan diferentes voces y realidades. La inclusión se volvió un eje de diferenciación y competitividad.
Cumplir con estas expectativas sociales hacia las marcas requiere más que campañas: se necesita una transformación cultural profunda y sostenida.
Crisis climática y sostenibilidad: de opción a urgencia
El cambio climático ha puesto a las marcas bajo una nueva lupa. Ya no basta con hablar de sostenibilidad; los consumidores quieren acciones concretas, medibles y continuas.
Las empresas son cada vez más evaluadas por su huella ecológica, sus políticas de economía circular y su compromiso con una transición justa. La sostenibilidad dejó de ser un “extra” para convertirse en una obligación ética.
Atender las expectativas sociales hacia las marcas implica contribuir activamente a mitigar los efectos de la crisis climática, desde el diseño de productos hasta la logística y distribución.
Colaboración e impacto colectivo: el nuevo rol de las marcas
En el pasado, las marcas actuaban de forma aislada. Hoy, se les pide colaborar con gobiernos, sociedad civil y otras empresas para lograr un impacto colectivo. Las alianzas estratégicas son clave para abordar retos complejos.
Los consumidores valoran aquellas marcas que suman esfuerzos en vez de competir sin sentido. La colaboración es vista como una muestra de madurez y responsabilidad.
En este nuevo entorno, las expectativas sociales hacia las marcas también incluyen su capacidad para ser parte de soluciones compartidas, no solo beneficiarias del sistema.
Las marcas que desean mantenerse vigentes deben entender que la sociedad ya no tolera la neutralidad. Se espera que tomen posición, se comprometan con causas relevantes y actúen con congruencia. El riesgo de no adaptarse no solo es reputacional, sino también económico.
Entender las expectativas sociales hacia las marcas no es una moda, es una necesidad estratégica. Aquellas empresas que sepan escuchar y responder genuinamente a estas demandas no solo ganarán la confianza del público, sino también la oportunidad de construir un legado positivo y duradero.
En un nuevo intento por fortalecer su narrativa ambiental, Shein ha anunciado que la Science Based Targets initiative (SBTi) ha validado sus objetivos de cero emisiones netas para 2050. Este reconocimiento posiciona a la firma dentro del selecto grupo de empresas que alinean sus metas de reducción de emisiones con la ciencia climática, en concordancia con el Acuerdo de París.
Sin embargo, mientras Shein avanza en descarbonización, la contradicción entre su modelo de negocios y la sostenibilidad a largo plazo resulta difícil de ignorar. ¿Puede realmente una empresa basada en la producción masiva y el consumo veloz mitigar su impacto ambiental solo con compromisos técnicos? La respuesta parece exigir algo más que hojas de ruta y promesas a futuro.
Shein avanza en descarbonización: metas validadas, modelo cuestionado
Que Shein avanza en descarbonización es una realidad respaldada por la validación de la SBTi. La marca ha fijado metas de reducción de emisiones para 2030 y 2050, abarcando sus operaciones directas y toda su cadena de valor. Estas metas incluyen una reducción del 42% en emisiones de Alcance 1 y 2, y del 25% en Alcance 3, de acuerdo con eco-business.
Si bien estos compromisos son técnicamente ambiciosos, resultan insuficientes si no se confronta el modelo de negocio basado en el hiperconsumo. La producción acelerada y barata de ropa, incentivada por precios bajos y colecciones constantes, contradice el principio de sostenibilidad.
Last month, we brought the SHEIN experience to life at Tempe Marketplace and we couldn’t have asked for a better way to connect with our Arizona community. Thank you to the thousands of local fans who stopped by our SHEIN pop-up to shop summer trends. Until next time, Arizona! 🫶 pic.twitter.com/Lrar4yP7Bk
Validar objetivos climáticos sin cambiar la lógica del negocio puede generar una falsa sensación de avance. Para muchos especialistas en responsabilidad social, el desafío real de Shein no está solo en las emisiones, sino en rediseñar su papel dentro del ecosistema global de la moda.
Energías renovables y eficiencia: avances operativos necesarios
Dentro de su estrategia climática, Shein ha implementado medidas en sus operaciones directas para reducir el uso de combustibles fósiles. El aumento de energía solar, la compra de certificados renovables y la mejora de eficiencia energética son pasos significativos.
Entre 2023 y 2024, estas acciones lograron una reducción del 4.4% en las emisiones de Alcance 1 y 2. Aunque es un progreso, el impacto de estas emisiones es mínimo comparado con las derivadas del ciclo completo del producto, principalmente del Alcance 3.
Este enfoque operativo no aborda los problemas estructurales del modelo fast fashion. Cambiar las bombillas por LED o instalar paneles solares en almacenes es relevante, pero no transforma la lógica de “usar y tirar” que alimenta el negocio.
La trampa del Alcance 3: proveedores, materiales y transporte
El 96% de las emisiones de Shein provienen del Alcance 3, es decir, de su cadena de suministro. Aquí se concentran los mayores desafíos: materiales vírgenes, procesos energéticamente intensivos y logística global.
Shein avanza en descarbonización al asociarse con universidades para desarrollar fibras recicladas y promover procesos de menor impacto. También trabaja para optimizar rutas de transporte y migrar a modos más sostenibles, como el marítimo o multimodal.
Sin embargo, mientras la producción continúe creciendo para satisfacer una demanda constante, estos avances serán meramente paliativos. La sostenibilidad requiere desacoplar el crecimiento económico del consumo de recursos, algo que Shein aún no está dispuesta a hacer.
Economía circular: buenas intenciones, impacto limitado
Shein ha lanzado la plataforma “Shein Exchange” para fomentar la reventa de ropa entre particulares y reducir el desperdicio textil. También está implementando sistemas de clasificación y reciclaje de residuos industriales.
Estas iniciativas son valiosas, pero marginales frente al volumen de productos que Shein introduce al mercado cada día. La economía circular no puede ser efectiva si la entrada de nuevos productos no se reduce de forma drástica.
Promover la reutilización sin cuestionar la sobreproducción es como intentar vaciar el mar con una cuchara. El problema no es que la ropa no se recicle, sino que se produce más de la que el planeta puede absorber.
SHEIN no solo daña a las personas. Cada pedido rápido genera emisiones, microplásticos, y ropa descartable que termina en vertederos del Sur Global, como en Ghana o Chile. pic.twitter.com/4cw1rEw97I
Greenwashing o compromiso real: ¿hacia dónde se inclina la balanza?
Que Shein avanza en descarbonización es una afirmación que, aunque respaldada por datos y validaciones, debe leerse con cautela. Las iniciativas en eficiencia energética y circularidad resultan positivas, pero se enmarcan en un modelo de negocio que promueve el consumo insostenible.
La responsabilidad social corporativa no puede reducirse a métricas técnicas. Implica una transformación profunda que alinee el propósito de negocio con el bienestar común y el respeto al entorno. En ese sentido, el fast fashion sigue siendo una contradicción con la sostenibilidad.
Especialistas del sector coinciden: el verdadero reto para Shein no es cumplir sus metas de emisiones, sino rediseñar su modelo desde la raíz. Mientras eso no suceda, cualquier avance será, en el mejor de los casos, una mejora insuficiente.
Shein avanza en descarbonización, pero no puede aspirar a ser un referente de sostenibilidad mientras sostenga un modelo que incentiva la obsolescencia programada del vestuario y el hiperconsumo. La validación de la SBTi es un paso importante, pero no basta. Para quienes trabajamos en responsabilidad social, el caso de Shein representa un recordatorio de que la verdadera sostenibilidad comienza cuestionando el propósito y el impacto del negocio, no solo sus emisiones.
En el contexto actual, las decisiones sobre tener hijos están siendo influenciadas por una serie de factores que van más allá de la voluntad personal. Un estudio reciente del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) revela que hombres y mujeres enfrentan obstáculos estructurales y ambientales que dificultan alcanzar sus aspiraciones de fertilidad. Estos retos van desde crisis económicas hasta problemas globales como el cambio climático y las pandemias.
Las preocupaciones sobre el futuro, como la degradación ambiental y la inseguridad política, afectan a casi uno de cada cinco individuos encuestados, quienes deciden tener menos hijos de los deseados. Así, la caída en las tasas de natalidad a nivel mundial no solo responde a cambios sociales, sino también a temores reales que condicionan las decisiones sobre tener hijos.
Estos hallazgos nos invitan a reflexionar sobre cómo las políticas públicas y la responsabilidad social deben adaptarse para apoyar a quienes enfrentan estas barreras. Entender estas dinámicas es fundamental para diseñar soluciones que permitan cumplir con las aspiraciones reproductivas en un mundo en constante cambio.
Factores que influyen en las decisiones sobre tener hijos
El estudio del UNFPA y YouGov encuestó a 14,000 personas de 14 países que representan un tercio de la población mundial. Entre los factores principales que limitan la fertilidad están la salud, las dificultades económicas, el cambio en los deseos personales, y las preocupaciones sobre el futuro.
El miedo al cambio climático, las guerras, las pandemias y la degradación ambiental fueron mencionados por un 20% de los encuestados como motivos para postergar o limitar la procreación. Esta cifra refleja la profunda incertidumbre global y su impacto en las decisiones sobre tener hijos, un tema que cada vez toma mayor relevancia social y política.
Por otro lado, las limitaciones económicas, que incluyen la falta de empleo estable y dificultades para acceder a vivienda digna, afectan a casi el 40% de los encuestados. Esta realidad pone en evidencia que las barreras para formar una familia están estrechamente vinculadas con el contexto socioeconómico y la responsabilidad social empresarial puede ser un actor clave para generar soluciones.
La influencia del cambio climático y las pandemias
El cambio climático y las pandemias no solo afectan la salud y la seguridad de las personas, sino que también se convierten en factores decisivos para planificar una familia. El temor al futuro por la degradación ambiental y crisis sanitarias se traduce en dudas y retrasos en las decisiones sobre tener hijos.
Estos factores generan una nueva realidad en la que las aspiraciones reproductivas chocan con riesgos reales y amenazas a largo plazo. Así, la sustentabilidad ambiental y la salud pública son temas clave para entender las nuevas dinámicas demográficas y la urgencia de adaptar políticas que apoyen a las familias.
Por eso, desde la perspectiva de la responsabilidad social, es necesario integrar soluciones que mitiguen estos riesgos, para que las personas puedan tomar decisiones sobre tener hijos en condiciones de mayor seguridad y confianza.
Barreras políticas y sociales para cumplir aspiraciones de fertilidad
El estudio también señala que las barreras políticas y sociales juegan un papel importante. Las políticas públicas muchas veces no responden a las necesidades reales de las personas, especialmente en temas de salud reproductiva, acceso a servicios y apoyo económico.
Las nociones tradicionales sobre quién debería tener hijos y por qué continúan limitando la capacidad de muchas personas para alcanzar su fertilidad deseada. Esto es particularmente relevante para diseñar programas de responsabilidad social que promuevan un enfoque más inclusivo y realista sobre la reproducción.
Alinear las políticas con las realidades actuales y las decisiones sobre tener hijos es indispensable para garantizar el bienestar social y el desarrollo sostenible.
Perspectivas para el futuro y el papel de la responsabilidad social
El UNFPA planea lanzar una encuesta sobre opciones reproductivas para jóvenes con el objetivo de orientar políticas futuras. Esta iniciativa apunta a incorporar las voces de las nuevas generaciones, quienes enfrentan los retos mencionados en mayor medida.
Para el sector empresarial y las organizaciones dedicadas a la responsabilidad social, esta es una oportunidad para participar activamente en la creación de entornos que faciliten las decisiones sobre tener hijos, mediante el apoyo a programas de salud, bienestar y educación ambiental.
El compromiso con estas causas no solo responde a una necesidad social, sino que también contribuye a un desarrollo sostenible y equitativo para las próximas generaciones.
Apoyar las decisiones sobre tener hijos en un mundo complejo
Las decisiones sobre tener hijos están siendo profundamente afectadas por factores globales como el cambio climático, las pandemias y la inestabilidad económica. Estos elementos, lejos de ser individuales, son reflejo de desafíos sociales y ambientales que requieren respuestas integrales.
Desde la responsabilidad social, es crucial impulsar políticas y programas que apoyen a las personas para que puedan cumplir sus aspiraciones reproductivas en un contexto de seguridad y esperanza. Solo así será posible enfrentar de manera efectiva esta nueva realidad demográfica y social.
En medio del avance tecnológico y la creciente urgencia por frenar la crisis climática, las fábricas del mundo enfrentan un enorme desafío: producir más, pero con menor impacto ambiental. Las organizaciones que lideran esta transformación no solo adoptan energías renovables o prácticas de economía circular; rediseñan todo su modelo de operación, incorporando innovación, responsabilidad y eficiencia desde la base misma de sus procesos industriales.
Hoy más que nunca, las fábricas son un punto crítico en la lucha contra el cambio climático. Según la Agencia Internacional de Energía, el sector industrial es responsable de aproximadamente un tercio de las emisiones globales de CO₂. Por ello, las plantas que logran disminuir su huella ecológica no solo aportan al planeta, sino que también adquieren ventajas competitivas clave en costos, reputación y cumplimiento normativo.
En esta nota te presentamos algunos ejemplos de fábricas sostenibles que, según el portal Sustainability Magazine, están marcando pauta a nivel global. Cada una demuestra cómo la manufactura del siglo XXI puede ser tanto vanguardista como respetuosa con el entorno. Desde sectores como la automoción hasta los bienes de consumo, estas instalaciones redefinen lo que significa operar con conciencia ambiental en el mundo moderno.
8 ejemplos de fábricas sostenibles
1. Fábrica de Heineken en Sevilla (España)
Esta planta se ha convertido en una de las cerveceras más sostenibles del mundo. Desde 2021, funciona con energía 100 % renovable, principalmente procedente de una planta termosolar y paneles fotovoltaicos. Su sistema de producción optimiza el consumo de agua, alcanzando una eficiencia que reduce a menos de 3 litros por litro de cerveza producido. Además, implementa medidas de economía circular, como el aprovechamiento del bagazo para alimentación animal. Todo esto le ha valido el reconocimiento de la propia marca como su planta más verde del mundo.
Heineken también trabaja con proveedores locales para minimizar la huella de carbono en su cadena de valor. Sus campañas de educación ambiental en la región promueven el consumo responsable y la protección de recursos hídricos. A través del proyecto “Cierzo”, la compañía colabora en la restauración de humedales cercanos a la fábrica. Esta visión integrada demuestra que una planta puede ser rentable y regenerativa a la vez. La fábrica de Sevilla es un ejemplo inspirador de cómo el sector de bebidas puede liderar en sostenibilidad.
Hoy inauguramos en nuestra fábrica de Sevilla, junto con ENGIE España, la planta termosolar de uso industrial más grande de Europa, una innovación totalmente pionera en nuestro país. pic.twitter.com/A5w3I3ujoq
2. Centro de Fabricación Avanzada de Ørsted (Taiwán)
Este centro fue desarrollado por Ørsted, una de las mayores compañías eólicas del mundo, como parte de su estrategia para fomentar la energía renovable en Asia. La planta sirve como punto de ensamblaje de componentes para parques eólicos marinos y fue diseñada con un enfoque de energía neta cero. Cuenta con sistemas inteligentes de ventilación, techos verdes y un fuerte componente de eficiencia energética. Sus operaciones no solo son limpias, sino que también están pensadas para escalar soluciones sostenibles en toda la región.
Además, Ørsted fomenta la capacitación de talento local en energías renovables mediante programas vinculados con universidades taiwanesas. Su política de cero residuos al vertedero ha logrado reutilizar más del 95 % de los materiales utilizados. La planta se ha convertido en un modelo replicable para otros países de Asia-Pacífico interesados en transición energética. Este ejemplo refuerza la idea de que las fábricas del futuro deben ser nodos educativos, ecológicos y tecnológicos al mismo tiempo.
3. Fábrica de Interface en Troup County, Georgia (EE. UU.)
Interface, una de las compañías más influyentes en la industria de alfombras modulares, opera una planta en Georgia que es pionera en sostenibilidad industrial. Esta fábrica ha logrado una drástica reducción de su huella de carbono al emplear energías renovables y procesos de producción cerrados que reutilizan el agua y minimizan residuos. Su sistema de producción se basa en el uso de materiales reciclados, como redes de pesca recuperadas, para fabricar sus productos.
Además, la planta ha integrado un diseño biofílico que incorpora vegetación natural, luz solar y ventilación eficiente para mejorar el bienestar de los trabajadores. Interface ha implementado un modelo de “fábrica restaurativa”, cuyo objetivo es no solo reducir su impacto ambiental, sino contribuir activamente a regenerar ecosistemas. Esta visión va más allá de la neutralidad de carbono y se alinea con los principios de la economía regenerativa. Su ejemplo es hoy estudiado por otras empresas del sector textil y de diseño industrial.
4. Planta de BMW en Leipzig (Alemania)
La fábrica de BMW en Leipzig ha sido reconocida por su modelo de producción innovador y bajo en emisiones. Esta planta produce modelos eléctricos e híbridos, como el BMW i3, utilizando energía 100 % renovable proveniente de turbinas eólicas instaladas en el propio terreno. Sus procesos automatizados están optimizados para maximizar el uso eficiente de materiales, lo cual ha reducido significativamente el desperdicio en la producción de carrocerías.
Además, la planta cuenta con un sistema logístico inteligente que reduce el tráfico interno y las emisiones asociadas al transporte. En términos de arquitectura, el edificio fue diseñado para minimizar el uso de energía mediante aislamiento térmico, ventilación natural y luz solar directa. BMW también apuesta por el reciclaje de materiales compuestos, como el carbono, en un circuito cerrado dentro de la misma planta. Este enfoque demuestra que la movilidad del futuro también requiere fábricas inteligentes y responsables.
La planta insignia de Lego en Dinamarca ha hecho grandes avances para reducir su huella ecológica. Utiliza energías renovables en el 100 % de sus operaciones, gracias a inversiones en parques eólicos tanto onshore como offshore. La compañía ha reemplazado sus sistemas de iluminación por LED inteligentes y optimizado el uso de agua para procesos industriales. También ha incorporado máquinas de moldeo más eficientes que consumen menos energía y reducen el desperdicio de materiales plásticos.
En línea con su meta de fabricar productos más sostenibles, esta planta ha comenzado la transición hacia bricks elaborados con polímeros reciclables. Asimismo, impulsa programas de educación ambiental para sus empleados y las comunidades locales. A través de auditorías periódicas, Lego garantiza que sus procesos sean cada vez más responsables y transparentes. Su enfoque demuestra que la innovación en sostenibilidad puede ir de la mano con la calidad y la tradición lúdica de la marca. Esta fábrica encarna el compromiso real con el planeta desde la infancia.
As the world's first commercial-scale e-methanol plant begins operations in Denmark, shipping giant Maersk, toymaker Lego and drugmaker Novo Nordisk have signed up as buyers for the zero-emission fuel https://t.co/1E8RPk5bH0pic.twitter.com/M14Lhhvt93
6. Planta de Schneider Electric en Lexington, Kentucky (EE. UU.)
Esta fábrica ha sido designada como una de las “Smart Factories” por el Foro Económico Mundial debido a su digitalización y eficiencia. Schneider Electric implementa sistemas de monitoreo energético en tiempo real que permiten reducir consumos innecesarios y detectar fallas en segundos. Gracias a la integración de IoT y analítica avanzada, la planta ha logrado reducir en más del 30 % sus emisiones de CO₂. Además, se abastece en su mayoría de energía renovable generada localmente.
El modelo de economía circular también está presente: muchos de sus productos se ensamblan con partes reutilizadas o recicladas, y el empaque es 100 % compostable. La planta es un ejemplo de cómo la automatización puede convivir con la sostenibilidad, mejorando la productividad sin dañar el medio ambiente. La capacitación continua de su personal en habilidades verdes refuerza este enfoque. Esta fábrica es muestra de que la innovación tecnológica también puede ser una herramienta para regenerar el entorno.
7. Planta de Natura en Cajamar (Brasil)
Natura, la reconocida empresa de cosméticos brasileña, tiene una planta modelo en Cajamar que ha sido galardonada internacionalmente por su sostenibilidad. Su arquitectura bioclimática permite reducir el uso de aire acondicionado e iluminación artificial, lo cual disminuye el consumo energético. Funciona con energía proveniente de fuentes renovables y tiene un sistema interno de reutilización de agua en circuito cerrado. Además, toda su cadena de producción está certificada como carbono neutro.
La fábrica se inserta en un entorno forestal protegido, lo cual refuerza su enfoque de armonía con la biodiversidad. Natura también promueve prácticas laborales responsables, como la equidad de género y la diversidad en la contratación. A través de alianzas con comunidades amazónicas, parte de sus materias primas son obtenidas mediante comercio justo. Esta planta va más allá del compromiso ambiental y representa un modelo holístico de sostenibilidad social, cultural y económica. Es un referente en América Latina para la industria cosmética.
👀 Não perca nenhum detalhe da nossa visita às instalações da @naturabroficial em Cajamar, São Paulo!
A diretora @perpetua_acre e a gerente sênior de relações governamentais, Isabela Dias, da Natura & Co compartilharam suas perspectivas. pic.twitter.com/NPPK3aFQyy
La planta de Patagonia en Reno es una extensión de los principios éticos y ecológicos que caracterizan a esta marca de ropa outdoor. Opera con un sistema de energía solar que cubre más del 100 % de sus necesidades eléctricas, y además compensa el carbono restante a través de proyectos de reforestación. El edificio fue construido bajo criterios LEED Platinum, con materiales reciclados y diseño pasivo que regula naturalmente la temperatura interior. Su modelo de fabricación prioriza materiales reciclables y procesos sin productos tóxicos.
Además, la planta se destaca por sus programas internos de reparación de prendas para alargar la vida útil de sus productos, reduciendo así el consumo innecesario. Patagonia también impulsa campañas de activismo climático directamente desde esta instalación, convirtiéndola en un nodo de concientización ambiental. Los empleados participan en jornadas de voluntariado y toma de decisiones sobre mejoras sostenibles. Esta planta ejemplifica cómo una marca puede alinear su espacio físico con sus valores más profundos.
¿Qué caracteriza a una fábrica verdaderamente sostenible?
A diferencia de estrategias parciales o decorativas, los ejemplos de fábricas sostenibles destacados no solo adoptan tecnologías limpias, sino que transforman sus operaciones en cada nivel. Utilizan energía renovable, reducen residuos, aplican economía circular y buscan mejorar activamente su entorno inmediato mediante políticas concretas y medibles.
Estas fábricas también se distinguen por implementar sistemas de monitoreo constante. A través de herramientas digitales como sensores, gemelos digitales y plataformas de trazabilidad, miden su consumo, emisiones y eficiencia, permitiendo una mejora continua basada en datos reales. Además, muchas incorporan certificaciones reconocidas como LEED o ISO 14001, lo que respalda su compromiso ambiental ante terceros.
Otro aspecto clave es su impacto social. No se limitan a lo ambiental: también fomentan condiciones laborales dignas, respetan a las comunidades locales y promueven el desarrollo regional. En conjunto, estas acciones consolidan modelos industriales capaces de armonizar productividad, ética y sostenibilidad, lo cual las convierte en referentes globales de una nueva era manufacturera.
¿Por qué importa esta transformación?
La industria representa alrededor del 30 % de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, lo que la convierte en un sector prioritario para cualquier estrategia climática efectiva. Las fábricas sostenibles no solo reducen su propia huella, sino que también actúan como catalizadoras de cambios en cadenas de suministro, normativas gubernamentales y expectativas sociales.
Además del impacto ambiental, este tipo de transformación industrial ofrece beneficios económicos tangibles. La eficiencia energética, el reciclaje de materiales y la reducción de residuos contribuyen a disminuir costos operativos. Por otra parte, las empresas que lideran en sostenibilidad mejoran su posicionamiento en mercados globales y captan más fácilmente inversión verde.
También hay un componente reputacional ineludible. En un contexto donde consumidores e inversionistas exigen responsabilidad, las marcas que promueven fábricas sostenibles fortalecen su credibilidad y fidelidad. Así, conocer y replicar estos ejemplos de fábricas sostenibles no solo es deseable desde un punto de vista ambiental, sino indispensable desde una lógica de competitividad y resiliencia empresarial.
Hacia una industria más limpia y consciente
Los casos presentados no son simples esfuerzos aislados. Representan una nueva forma de pensar la industria, donde la innovación y la sostenibilidad son inseparables. Estas ocho plantas ejemplares —seleccionadas por Sustainability Magazine— demuestran que es posible crecer, competir y liderar sin comprometer el planeta ni sacrificar la eficiencia operativa.
Cada uno de estos ejemplos de fábricas sostenibles muestra que el cambio estructural es posible cuando se acompaña de visión a largo plazo, inversión en tecnología y voluntad política y empresarial. Más allá de los beneficios inmediatos, estas plantas sientan las bases de un sistema industrial más justo, regenerativo y adaptado a los retos del siglo XXI.
A medida que más compañías se suman a esta tendencia, el número de ejemplos de fábricas sostenibles seguirá creciendo. Esto permitirá consolidar un nuevo estándar de producción que ya no conciba el impacto ambiental como un daño colateral inevitable, sino como una variable crítica que debe ser medida, controlada y reducida de forma activa.
Atletas olímpicos de todo el mundo han condenado con firmeza la creación de los presuntos Juegos Olímpicos con dopaje permitido. Según información de The Guardian, este nuevo evento, denominado oficialmente Juegos Mejorados, permitirá y, en algunos casos, incentivará el uso de sustancias para mejorar el rendimiento físico, desatando la alarma entre comités deportivos y expertos en salud.
El rechazo ha sido tajante. Las comisiones de atletas del Comité Olímpico Internacional (COI) y de la Agencia Mundial Antidopaje (AMA) calificaron esta iniciativa como “una traición a todo lo que defendemos”. A través de un comunicado conjunto, denunciaron el evento como “irresponsable e inmoral” y advirtieron que “estas sustancias pueden tener graves consecuencias para la salud a largo plazo, incluso la muerte”.
Juegos Olímpicos con dopaje permitido: ¿avance médico o retroceso ético?
El evento, programado para mayo de 2026 en Las Vegas, ha sido impulsado por el empresario australiano Aron D’Souza, quien lo presenta como una reinvención del modelo olímpico acorde al siglo XXI. Según D’Souza, se busca “abrazar el futuro” y normalizar los avances científicos y farmacéuticos en el deporte. No obstante, este discurso ha sido ampliamente criticado por expertos.
Travis Tygart, director de la Agencia Antidopaje de EE. UU., ha sido contundente: “Esto es un espectáculo de payasos peligroso, no deporte de verdad”. Recordó que las sustancias dopantes han tenido impactos devastadores, tanto físicos como mentales, en numerosos atletas a lo largo de la historia. “Algunos han fallecido”, enfatizó.
— BiohackerDAO | Official (@bio_hacker_dao) June 10, 2025
La idea de unos Juegos Olímpicos con dopaje permitido pone en juego la esencia del deporte limpio y justo. Aunque los organizadores prometen un protocolo médico supervisado, la ausencia de controles antidopaje tradicionales y el incentivo económico de hasta un millón de dólares por romper récords convierten la competencia en un terreno éticamente inestable.
Las voces del deporte: condena al dopaje como espectáculo
Los atletas olímpicos no han dudado en expresar su repudio al evento. Asimismo, un comunicado emitido por el COI y la AMA aseveró:
Promover sustancias y métodos para mejorar el rendimiento envía un mensaje peligroso, especialmente a las generaciones actuales y futuras de atletas. Estas sustancias pueden tener graves consecuencias para la salud a largo plazo, incluso la muerte, y alentar a los atletas a consumirlas es totalmente irresponsable e inmoral”.
Esta crítica no solo se enfoca en la salud, sino también en el legado moral que deja el deporte.
James Magnussen, dos veces campeón mundial australiano, ha sido una de las primeras figuras en confirmar su participación en los Juegos Mejorados. Su decisión ha sorprendido a la comunidad deportiva, que esperaba de él una postura alineada con los valores del juego limpio. Otro nadador, Kristian Gkolomeev, llegó incluso a superar un récord mundial usando mejoras no avaladas, lo que refuerza la controversia.
The Enhanced Games: Rewriting the Rules of Sport, Science, and Human Potential https://t.co/M0FMjL9xxZ
El lema del evento, Vive Mejorado, ha sido interpretado como una provocación. La supuesta apertura hacia atletas marginados por las reglas antidopaje tradicionales puede ser vista como un disfraz de legitimidad para una práctica peligrosa. En definitiva, los Juegos Olímpicos con dopaje permitido no solo alteran la competencia, sino también el contrato ético del deporte.
Detrás del telón: dinero, política y contradicciones
El financiamiento de los Juegos Olímpicos con dopaje permitido revela un entramado de intereses económicos y políticos que va más allá del deporte. Entre los inversores se encuentran Donald Trump Jr., Omeed Malik y el magnate tecnológico Peter Thiel, figuras que han respaldado iniciativas que desafían el statu quo institucional. Lejos de ser neutrales, los Juegos están impregnados de una agenda que promueve una visión transgresora de la competencia y del cuerpo humano.
El discurso de los organizadores gira en torno a la “libertad de elección”, pero muchos críticos lo interpretan como una estrategia para enmascarar riesgos médicos bajo una narrativa de empoderamiento. Presentar el uso de sustancias como un avance científico no elimina el hecho de que su consumo sigue siendo perjudicial, sobre todo cuando se hace por presión o incentivo económico. Esto distorsiona el sentido del deporte y lo reduce a una vitrina de rendimientos antinaturales.
Además, la dimensión ideológica no puede ignorarse: los Juegos representan una reacción a las instituciones que tradicionalmente han regulado el deporte y protegido la salud de los atletas. Lo que se vende como progreso es, en realidad, una renuncia ética. Al promover el uso de sustancias como sinónimo de éxito, estos actores reafirman un modelo competitivo que privilegia la espectacularidad por encima del bienestar humano.
Special shoutout to James Magnussen for being the first to accept the challenge and question the status quo. 💪💪 pic.twitter.com/MjAv3xvyhc
¿Qué implicaciones para la salud puede tener esta propuesta?
Los organizadores de los Juegos Mejorados afirman que las sustancias serán administradas bajo estricta supervisión médica y que cada atleta tendrá un perfil de salud personalizado. Sin embargo, numerosos especialistas en medicina deportiva señalan que no existen garantías reales de seguridad cuando se trata de drogas para mejorar el rendimiento.
El riesgo no es sólo inmediato —como paros cardíacos o efectos adversos graves— sino también acumulativo: daño hepático, dependencia, trastornos hormonales y efectos mentales a largo plazo. “Ningún éxito deportivo justifica semejante gasto”, reitera el comunicado del COI, refiriéndose tanto al daño físico como al costo humano.
Además, aceptar el uso abierto de estas sustancias crea una falsa narrativa de que se puede alcanzar la “superhumanidad” sin consecuencias. Esto pone en peligro especialmente a jóvenes deportistas que podrían ver el dopaje como un atajo legítimo, normalizando un comportamiento riesgoso como parte del éxito atlético.
🇦🇺🚀 "The Missile", also known as James Magnussen, moments before one of his 50m Freestyle World Record attempts.
Los Juegos Olímpicos con dopaje permitido constituyen una peligrosa transgresión de los principios fundamentales del deporte. Su existencia envía un mensaje devastador: que el rendimiento vale más que la salud, que el espectáculo justifica el riesgo, y que la ética puede negociarse a cambio de patrocinio y visibilidad mediática. Esto es especialmente grave en un mundo donde miles de jóvenes buscan en los atletas un modelo de vida saludable y responsable.
Por otro lado, resulta irónico que figuras vinculadas al poder político y que denuncian públicamente crisis como la del fentanilo, financien a su vez eventos que trivializan el uso de sustancias. Si de verdad se quiere proteger a la juventud de las adicciones y promover la salud pública, normalizar el dopaje en una plataforma internacional no es el camino. Es hora de que el deporte vuelva a ser un espacio de integridad, esfuerzo honesto y respeto humano.
Vivimos en una encrucijada crítica de salud pública: la cantidad de microplásticos en el cuerpo humano ha alcanzado niveles que alarman tanto a expertos como a organismos internacionales. Según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), cada persona ingiere más de 50 mil partículas de plástico al año, sin contar lo que se inhala.
Por otro lado, mientras la producción global de este material supera los 400 millones de toneladas anuales, el porcentaje de reciclaje es inferior al 10 %, lo que quiere decir que una gran cantidad de residuos plásticos se degradan en microplásticos que terminan contaminando nuestros alimentos, el agua, el aire y hasta el polvo. Este prisma revela una amenaza invisible pero constante para nuestra salud.
Diversos estudios han confirmado que los microplásticos están en todo nuestro entorno y al consumirse o inhalarse, se infiltran en el organismo. Estamos ante un riesgo infravalorado, pero aún no existen regulaciones que limiten su presencia en alimentos o agua, ni se han implementado políticas sanitarias integrales frente a esta exposición masiva.
🌀 ¿Qué son los microplásticos? ⚕️ ¿Dónde se encuentran y cómo afectan nuestra salud y la del medio ambiente? ☣️ Te compartimos las ilustraciones de Emma Casadevall Sayeras en #Plástico de @revista_unam, para reflexionar sobre este tema. ➡️ https://t.co/7PoJDz7W1e 📖 pic.twitter.com/ODsPzCnwvF
Efectos de la cantidad de microplásticos en el cuerpo: lo que revela la ciencia
Se ha detectado cantidad de microplásticos en el cuerpo en órganos como pecho, hígado, pulmones, riñones, placenta, testículos, leche materna e incluso en el tejido cerebral. Un estudio publicado en Nature Medicine reveló que los cerebros presentaban concentraciones 7–30 veces mayores que un hígado o riñón, en algunos casos equivalentes a una “cuchara” de plástico en el tejido cerebral. Además, las personas diagnosticadas con demencia tenían niveles hasta diez veces más altos.
Por otra parte, estudios en animales y cultivos han vinculado su presencia con estrés oxidativo, inflamación, disfunción inmune, alteraciones metabólicas y proliferación celular anormal. Además, pueden actuar como vectores de aditivos tóxicos, como el BPA, que potencian su efecto dañino.
🚨|Microplásticos ya aparecen en placenta, leche materna y el cerebro, con consecuencias preocupantes.
No es ciencia ficción. Estudios recientes por Científicos de la Universidad Médica de Viena, en Austria, han confirmado lo que parecía impensable.
¿Qué medidas podemos adoptar para reducir la exposición a microplásticos?
Ante la contaminación plástica galopante, es urgente que adoptemos medidas personales para reducir la exposición: la cantidad de microplásticos en el cuerpo puede mitigar con hábitos diarios conscientes. Aquí algunas recomendaciones eficaces:
Beber agua filtrada en lugar de embotellada. El agua embotellada puede contener hasta 240 000 microplásticos por litro, mientras que el agua del grifo filtrada reduce esta cifra a apenas 4 000 partículas anuales por persona. Esto disminuye sustancialmente la cantidad de microplásticos en el cuerpo.
Evitar calentar alimentos en recipientes de plástico, ya que el calor libera partículas al alimento, reduciendo su migración al organismo.
Utilizar utensilios de vidrio, acero o cerámica, lo que evita la lixiviación de restos plásticos a los alimentos.
Reducir el consumo de ultraprocesados y alimentos enlatados, ya que suelen contener recubrimientos plásticos que aumentan la exposición.
Evitar bolsitas de té plásticas, ya que un solo saquito puede liberar más de 11 000 millones de partículas nano y microplásticas al agua .
Cocinar en casa, ya que los alimentos industriales pasan por más etapas de envasado e industrialización donde pueden contaminarse.
Beber con pajilla de materiales no plásticos, evitando la liberación de partículas al líquido.
Ventilar y limpiar el polvo con paños húmedos, reduciendo la ingesta de microplásticos suspendidos en el aire doméstico .
Usar ropa de fibras naturales, evitando así la liberación de microfibras sintéticas al lavar o secar ropa.
Evitar alimentos filtradores y mariscos, que concentran microplásticos al procesar grandes volúmenes de agua.
¿Es el reciclaje plástico puede ser una solución para este problema?
Aunque representa una vía para reducir residuos, el reciclaje plástico no es la panacea. En muchos casos, el reciclaje:
Fracasa en romper el ciclo lineal de producción: gran parte del plástico reciclado se degrada rápidamente y termina desintegrándose en microplásticos durante procesos mecánicos o químicos .
Genera contaminación secundaria: la trituración y lavado de plásticos liberan micro y nanoplásticos junto a subproductos químicos potencialmente tóxicos, derivados de aditivos globalcitizen.org+7es.wikipedia.org+7ipsnoticias.net+7.
Tiene limitada capacidad real: sólo se recicla menos del 10 % del total producido, lo que deja sin gestionar al grueso del plástico desechado .
Así, lejos de ser la solución definitiva, el reciclaje puede perpetuar la cantidad de microplásticos en el cuerpo, al alimentar flujos constantes de fragmentación plástica.
El rol clave de la regulación y el tratado global sobre el plástico
Es crucial que los gobiernos implementen políticas robustas para reducir la producción de plástico virgen, regular la presencia de microplásticos y fortalecer herramientas como:
Establecer normativa obligatoria sobre microplásticos en agua y alimentos, cubriendo también inhalación ambiental.
Obligar a fabricantes a reducir aditivos tóxicos y mejorar la durabilidad de productos plásticos.
Impulsar prohibiciones y tasas sobre plásticos de un solo uso, además de prohibir microperlas en cosméticos.
Promover modelos de economía circular con reciclaje de calidad y recuperación productiva.
Motivar la firma rápida del tratado mundial sobre contaminación plástica, como propone la ONU.
Sin la participación estatal, las acciones individuales serán insuficientes para revertir esta tendencia.
🌍 Ayer, en la #UNOC, se hizo un llamado histórico: 95 Estados firmaron un acuerdo para un tratado ambicioso contra la contaminación por plásticos.
🎯 Objetivo: reducir en un 50 % los plásticos en la naturaleza de aquí a 2030. pic.twitter.com/EjXQDHDJI0
— Embajada de Francia en México 🇲🇽 (@FranciaenMexico) June 11, 2025
Un problema invisible con impactos urgentes para la salud pública
Enfrentamos una crisis silenciosa: la cantidad de microplásticos en el cuerpo se ha disparado a niveles que desafían nuestro bienestar, con fragmentos encontrados incluso en el cerebro y órganos vitales, y crecientes evidencias aunque aún sin causalidad directa con enfermedades. La investigación en curso revela riesgos potenciales como inflamación, estrés oxidativo y efectos tóxicos adicionales al actuar como vectores químicos.
Es urgente actuar. Adoptar hábitos cotidianos —desde el agua que bebemos hasta lo que comemos— permite reducir la cantidad de microplásticos en el cuerpo. Pero, sobre todo, se necesita que los gobiernos asuman su responsabilidad y culminen en un tratado global que limite la producción de plástico, regule su exposición y proteja la salud pública. Sin medidas colectivas, las acciones individuales resultarán insuficientes frente a un problema tan ubicuo.
Durante décadas, la comunidad internacional ha impulsado iniciativas para lograr la paridad en la toma de decisiones políticas. Sin embargo, ONU Mujeres revela que el liderazgo político femenino no solo se ha estancado, sino que comienza a retroceder en diversas regiones del mundo, lo que genera preocupación por el cumplimiento de los compromisos asumidos en materia de igualdad de género.
Las cifras más recientes muestran una disminución en la representación de mujeres en los niveles más altos del poder ejecutivo. Hoy, solo 27 países son dirigidos por una mujer, mientras que 103 jamás han tenido a una mujer al frente del gobierno. Esta regresión representa un desafío ético, político y estructural que impacta negativamente en la gobernanza y la justicia social.
Estancamiento y retroceso del liderazgo político femenino
Según ONU Mujeres, la presencia de mujeres en altos cargos ejecutivos ha disminuido en el último año. Esta tendencia pone en evidencia una sistemática falta de representación femenina y la persistencia de barreras estructurales que impiden el acceso igualitario al poder político.
A nivel ministerial, las cifras también son preocupantes. La proporción de mujeres en los gabinetes gubernamentales ha caído del 23.3 % al 22.9 %, con solo nueve países alcanzando la paridad. Este descenso refleja un compromiso frágil e incluso inexistente por parte de algunos gobiernos para promover el liderazgo político femenino.
Además, se ha incrementado el número de países sin una sola mujer en sus gabinetes, lo cual representa un retroceso alarmante. Esto indica que muchos estados siguen sin adoptar políticas claras para incluir mujeres en los espacios más relevantes de decisión pública y política.
La distribución de carteras ministeriales continúa reproduciendo sesgos de género. Las mujeres suelen ser asignadas a ministerios tradicionalmente relacionados con el cuidado, como Mujer e Igualdad, Familia o Inclusión Social. En contraste, los hombres siguen dominando áreas de alto poder como Defensa, Finanzas y Relaciones Exteriores.
Según el informe, el 87 % de las ministras actuales ocupan cargos vinculados a la igualdad o a políticas sociales, lo que limita su incidencia en ámbitos estratégicos para el desarrollo nacional e internacional. Esta división simbólica del poder reproduce estereotipos que obstaculizan el fortalecimiento del liderazgo político femenino.
A esto se suma la reducción en el número de ministerios dedicados a temas de igualdad, que ha pasado de 80 en 2020 a solo 74 en la actualidad. Esta disminución refleja una desinversión institucional en políticas de género en momentos donde serían más necesarias que nunca.
Violencia política y desincentivo a la participación
La violencia política hacia las mujeres, tanto en espacios físicos como digitales, es uno de los factores más disuasivos para su ingreso y permanencia en la política. ONU Mujeres denuncia que muchas mujeres optan por abandonar o ni siquiera intentar una carrera política debido al acoso y las agresiones constantes.
Este fenómeno agrava la exclusión y erosiona los avances en igualdad, pues limita las posibilidades de alcanzar una representación equitativa. A medida que aumenta la violencia de género en el ámbito político, disminuye la motivación de las nuevas generaciones de mujeres para involucrarse en espacios de poder.
La falta de políticas efectivas para prevenir y sancionar esta violencia refleja una tolerancia institucional preocupante. La ONU propone establecer normativas claras y mecanismos de protección para garantizar que las mujeres puedan ejercer el liderazgo político femenino sin temor ni obstáculos.
Urgencia de compromisos concretos y políticas públicas
ONU Mujeres advierte que la tendencia actual representa una amenaza directa a los objetivos de desarrollo sostenible y a los acuerdos establecidos en la Declaración de Pekín. El liderazgo político femenino no puede ser una aspiración simbólica: debe traducirse en acciones efectivas y estructuras inclusivas.
El uso de cuotas de género, los nombramientos directos y la reforma de los sistemas políticos son algunas de las medidas urgentes que propone el organismo para revertir el declive. Estas acciones deben acompañarse de campañas culturales que combatan los prejuicios que impiden el avance de las mujeres en política.
Además, es fundamental que los gobiernos asignen presupuestos adecuados a los ministerios de igualdad y promuevan el acceso de mujeres a carteras de alto perfil. Solo así podrá garantizarse una gobernanza verdaderamente representativa, justa y democrática.
El futuro de la igualdad política está en juego
El descenso en el liderazgo político femenino es un llamado de alerta para la comunidad internacional y, en particular, para los gobiernos que han asumido compromisos en pro de la igualdad de género. No se trata solo de una cuestión numérica, sino del impacto estructural que esta exclusión tiene sobre la calidad democrática y la justicia social.
Si no se revierten estas tendencias, se corre el riesgo de consolidar una política que margina a la mitad de la población. Para que la igualdad sea real, se requiere voluntad política, cambios normativos y una defensa activa del derecho de las mujeres a liderar. La representación no es un lujo: es una necesidad urgente.
Durante 2024, más de cinco millones de personas se beneficiaron directamente de las iniciativas sociales de Fundación Coppel, una cifra que refleja con claridad el impacto de Coppel en México. Ese compromiso por mejorar la vida de las personas y cuidar el entorno se traduce hoy en la renovación de la identidad visual del grupo. La emblemática llave de Coppel evoluciona: ya no solo representa acceso al crédito, sino también una herramienta de transformación social, inclusión financiera, movilidad sostenible y protección ambiental.
Este rediseño, respaldado por una inversión de más de 80 mil millones de pesos a cinco años, va mucho más allá del aspecto estético. Forma parte de una estrategia integral que busca consolidar un ecosistema físico y digital más equitativo, accesible y responsable. Entre sus prioridades se encuentran la bancarización de millones de personas, la creación de empleos formales, la capacitación con herramientas de inteligencia artificial y la transición hacia energías limpias.
Todo esto sin perder su esencia: estar cerca de las personas, acompañarlas y abrir oportunidades para que cada quien escriba su propia historia.
Un rediseño con visión global y propósito local
La nueva identidad fue desarrollada por un equipo internacional de alto nivel: la agencia global Wolff Olins, la firma creativa latinoamericana The Juju y la mexicana Brands&People, especialista en marcas con propósito. El resultado es una estética moderna, cercana y adaptable, que fortalece la conexión emocional con sus clientes sin perder la esencia de la marca.
Grupo Coppel anunció una inversión de más de 80 mil millones de pesos para los próximos cinco años, que se distribuirán así:
50% para expansión de tiendas y centros de distribución.
40% para transformación digital y servicios financieros.
10% para logística sustentable y eficiencia operativa.
A esta inversión se suman 12, 400 millones de pesos adicionales anunciados a inicios de 2025 para acelerar los procesos de digitalización e inclusión financiera, reforzando el impacto de Coppel en México mediante infraestructura moderna y conectividad.
Expansión omnicanal y apuesta por la innovación
Durante 2025, Coppel abrirá 100 nuevas tiendas y lanzará unidades especializadas en motos, moda, deportes, ópticas y hogar. También fortalecerá su red logística mediante nuevos centros de distribución, garantizando una cobertura más amplia y eficiente.
En el ámbito digital, Coppel busca que el e-commerce represente el 20% de sus ventas totales. Para lograrlo, modernizará más de 4,500 kioscos digitales e implementará una plataforma renovada con más de 200 funciones nuevas, como Pick-up Store, devoluciones en línea, mesa de regalos, guía de tallas y reseñas de productos.
Este enfoque integral demuestra cómo la compañía evoluciona sin perder el rumbo, combinando cercanía y tecnología para seguir generando valor y ampliando el impacto de Coppel en México a través de todos sus canales.
Inclusión financiera y generación de empleos con visión de futuro
Como parte de este proceso de transformación, BanCoppel fortalecerá su infraestructura tecnológica para ofrecer a más de 12 millones de clientes una experiencia digital más segura, sencilla y eficiente. Con estas acciones, Grupo Coppel proyecta bancarizar a más de 3 millones de personas en los próximos cinco años, contribuyendo de forma directa a cerrar las brechas de exclusión financiera en el país.
Además, Coppel planea generar 6,800 nuevos empleos formales durante 2025, consolidándose como uno de los 10 principales empleadores del país. Esta apuesta por el talento se ve fortalecida por una renovada plataforma de gestión del colaborador que busca mejorar la experiencia laboral y el desarrollo profesional.
Por otro lado, la Universidad Corporativa Coppel integrará inteligencia artificial generativa en sus programas de capacitación, con el fin de ofrecer procesos de aprendizaje más personalizados, dinámicos y adaptados a las necesidades de cada colaborador. Todo esto dentro de un entorno que promueve la diversidad, la inclusión y el respeto a todas las perspectivas.
Compromiso con el bienestar social y el medio ambiente
A través de Fundación Coppel, y en alianza con más de 230 organizaciones, la empresa seguirá impulsando la movilidad social en cuatro líneas estratégicas: Educación y Liderazgo, Desarrollo Económico y Social, Cultura y Espacios Públicos, y Atención a Desastres. Durante 2024, las acciones sociales beneficiaron directamente a más de 5 millones de personas, reafirmando el impacto de Coppel en México en materia de desarrollo comunitario.
En el ámbito ambiental, Grupo Coppel ha colocado el cuidado del planeta como eje central de su visión a largo plazo. Entre sus metas destacan operar con al menos 30% de energía limpia para 2030, instalar paneles solares en 890 inmuebles para 2025, incorporar una flota de 800 vehículos sustentables y mejorar continuamente sus procesos para reducir su huella ambiental.
Un compromiso auténtico con el bienestar y el futuro de México
La renovación de Grupo Coppel no es solo un cambio visual, sino una reafirmación de su compromiso con un México más justo, inclusivo y sostenible. Al fortalecer la inclusión financiera, generar empleos dignos, impulsar la educación y cuidar el medio ambiente, Coppel demuestra que la responsabilidad social es el corazón de su estrategia de crecimiento.
Su impacto en México va más allá de los negocios: es una apuesta firme por transformar vidas y comunidades, empoderando a las personas para que construyan un futuro lleno de oportunidades reales. Este modelo de negocio responsable se convierte en un ejemplo inspirador para otras empresas que buscan no solo crecer, sino hacerlo con propósito y conciencia social.
En un contexto de inflación persistente y bajo poder adquisitivo, cada vez más mexicanas están utilizando una alternativa poco explorada para generar ingresos: vender ropa usada en plataformas digitales. Lo que antes era una práctica ocasional hoy comienza a formar parte de una estrategia personal para mejorar las finanzas del hogar.
De acuerdo con el resale report 2025 de ThredUp, el mercado global de ropa de segunda mano crecerá 2.7 veces más rápido que el de moda tradicional. En México, ese crecimiento se traduce en plataformas como GoTrendier, donde más de 8 millones de usuarias han reutilizado más de 6.6 millones de prendas, generando ingresos sin necesidad de inversión inicial ni endeudamiento.
Para muchas usuarias, esto representa una fuente de liquidez inmediata. En promedio, pueden generar entre $2,000 y $6,000 pesos mensuales, simplemente vendiendo ropa en buen estado desde su celular.
“El modelo de segunda mano está dejando de ser solo una opción de consumo y está funcionando como un ingreso adicional real y constante para miles de mexicanas. Muchas de ellas han logrado cubrir estudios, iniciar emprendimientos o crear un fondo de ahorro”, afirma Aloma García, Country Manager de GoTrendier en México.
Los datos lo respaldan: tan solo en 2024, las mexicanas generaron más de $377 millones de pesos vendiendo ropa a través de esta app. Y cada 15 segundos se concreta una venta. No se trata de moda, sino de microeconomía en acción.
Además del impacto financiero, esta práctica se alinea con el creciente interés por el consumo consciente. Según el Consumer Pulse de Bain & Company, el 90% de los consumidores en Latinoamérica valoran la sostenibilidad, aunque no siempre están dispuestos a pagar más por ella. El modelo second hand ofrece una solución intermedia: es accesible, rentable y reduce el desperdicio.
Expertos en economía doméstica coinciden en que generar ingresos sin endeudarse será clave para los hogares en 2025. Y en ese escenario, el comercio digital de segunda mano se perfila como una herramienta viable, especialmente entre mujeres jóvenes.
Mientras las grandes cifras hablan de crecimiento macroeconómico, el dato revelador está en lo cotidiano: vender una prenda que ya no usas podría ayudarte a construir un colchón financiero, sin salir de casa.
Smirnoff, el vodka número uno del mundo y una de las marcas más icónicas de Diageo, presenta tres botellas con diseño edición limitada Pride 2025 como una celebración del orgullo, la diversidad y la autoexpresión. Esta nueva edición de Smirnoff No. 21 cuenta con ilustraciones del artista mexicano Óscar Torres, las cuales convierten las botellas de la marca en un homenaje visual a la comunidad LGBTIǪ+.
Desde hace años, la marca ha buscado acompañar a la comunidad LGBTIǪ+ en cada paso, y hoy, transforman sus botellas de Smirnoff 21, 1L en símbolos de identidad, historia y creatividad. Por medio de sus ilustraciones y el espacio en blanco dentro de “Juntos somos______” al reverso, invitando al público a expresarse con orgullo, a compartir su identidad y a crear un vínculo más fuerte entre la comunidad y la sociedad construido desde el respeto, la celebración y la alegría de ser quienes somos.
Esta colaboración forma parte de la iniciativa “Juntos Somos Orgullo”, con la que Smirnoff reafirma su compromiso por construir un mundo más libre, inclusivo y auténtico, conectando con la comunidad LGBTIǪ+ al invitarlos a completar la frase “Juntos somos ” con palabras que los representen, como “Juntos somos orgullo”, “Juntos somos comunidad” y “Juntos Somos LGBTIǪ+”, la marca busca resignificar y apropiarse de formas tradicionales de hablar sobre la diversidad, transformándolas en expresiones de empoderamiento y unión.
Seis universos. ¿Con cuál te conectas?
Las ilustraciones de Óscar Torres dan vida a seis personajes únicos, de cocteles inspirados por figuras reales de la comunidad LGBTIǪ+ en México, como una forma distinta de ser, vivir y brillar:
Fuego Místico de Mega Drag – Glam, glitter y presencia. La protagonista absoluta.
Ariel Bi-Modérrimo – Memes, rebeldía y discurso. El que siempre rompe la norma.
Dalia Brillante de Muyers – Elegancia, poder y liderazgo. Ǫuien inspira a través de su fuerza.
Estrella La Más Dulce – Historias, risa y cariño. La amistad siempre presente.
Lexi Serviste Picosito – Autenticidad sin filtros. Intensx, segurx, sin miedo al qué dirán.
Amoroso ReinOso – Raver, cute y hot. El alma de cada fiesta.
Una colección, mil formas de ser
Con esta edición especial y la campaña “Juntos Somos Orgullo”, Smirnoff celebra la diversidad sin etiquetas y consolida su compromiso con una cultura más libre, expresiva e incluyente, al lado de quienes desafían lo establecido y celebran la autoexpresión.