¿Adiós al exceso de azúcar? Gatorade redefine la hidratación diaria

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Durante años, las bebidas deportivas han ocupado un lugar específico en el mercado: el rendimiento físico. Sin embargo, esa narrativa ha comenzado a transformarse conforme los hábitos de consumo evolucionan y cada vez más personas buscan opciones de hidratación funcional para su vida cotidiana. En este contexto, Gatorade —propiedad de PepsiCo— ha anunciado un cambio estratégico relevante: ajustar su propuesta para atender no solo a atletas, sino también a consumidores comunes que enfrentan rutinas diarias que demandan hidratación.

La apuesta no es menor. La nueva fórmula de Gatorade responde a un mercado donde el bienestar, la reducción de azúcar y la funcionalidad nutricional se han convertido en factores decisivos de compra. Con este movimiento, la marca busca reposicionarse en una categoría cada vez más competida, ampliando su alcance hacia escenarios como vuelos largos, jornadas laborales extensas o incluso rutinas matutinas, donde la hidratación deja de ser exclusiva del deporte.

Nueva fórmula de Gatorade: una estrategia basada en el cambio del consumidor

El rediseño de Gatorade parte de una realidad contundente: el perfil del consumidor ha cambiado. De acuerdo con datos citados por la propia compañía, el 60% de quienes compran bebidas deportivas no son atletas, lo que evidencia una desconexión entre el diseño original del producto y su uso actual.

Frente a ello, la empresa ha lanzado el llamado Sistema Avanzado de Hidratación Gatorade, una estructura que busca orientar mejor al consumidor sobre qué tipo de hidratación necesita: más rápida, más eficiente o de mayor duración. Este sistema se reflejará en nuevos empaques con mensajes más claros sobre beneficios, facilitando decisiones de consumo más informadas.

Mike Del Pozzo, presidente de PepsiCo Beverages US, reconoció que la competencia ha sido un factor determinante en esta transformación: más de 150 nuevas marcas han irrumpido en el mercado en los últimos años, muchas inspiradas en innovaciones desarrolladas por la propia Gatorade. En este sentido, la nueva fórmula de Gatorade no solo responde a una demanda de salud, sino también a una presión competitiva que obliga a evolucionar.

Además, la compañía señala que más de 150 millones de estadounidenses experimentan deshidratación leve o moderada cada semana, a pesar de que la gran mayoría reconoce la importancia de hidratarse. Este dato refuerza la narrativa de que la hidratación es un tema cotidiano, no exclusivo del deporte.

Nuevos productos y menor azúcar: cómo será la evolución de la oferta

Uno de los cambios más visibles de la nueva fórmula de Gatorade es la diversificación de productos y la mejora en su perfil nutricional. Entre las principales innovaciones destacan:

  • Gatorade Lower Sugar, ya disponible, con 75% menos azúcar que la fórmula tradicional y sin saborizantes, colorantes ni edulcorantes artificiales.
  • Gatorade Longer Lasting, que se lanzará a finales de este año y estará disponible a nivel nacional en 2027, incorporando una mezcla de electrolitos con glicerina para prolongar la retención de líquidos en el cuerpo.

A esto se suma una transformación en los ingredientes: la compañía eliminará progresivamente los colorantes artificiales. Para otoño, sabores icónicos como Fruit Punch, Lemon Lime y Orange utilizarán colorantes derivados de frutas y verduras.

El rediseño también abarca el empaque, que ahora comunicará de forma más clara los beneficios del producto según el contexto de uso. Este enfoque busca segmentar mejor a los consumidores: desde quienes requieren hidratación ligera en su día a día, hasta quienes necesitan un aporte energético más robusto.

No obstante, la compañía ha sido clara en mantener su base: la fórmula clásica de Gatorade Thirst Quencher no cambiará, conservando su alto contenido de carbohidratos y azúcar, diseñado para el rendimiento deportivo.

¿Innovación o responsabilidad? La nueva fórmula de Gatorade desde la RSE

Más allá de una estrategia de mercado, la nueva fórmula de Gatorade puede leerse como una respuesta a crecientes exigencias en materia de responsabilidad social empresarial. La reformulación no solo busca captar nuevos consumidores, sino también corregir una tensión histórica: el consumo masivo de productos diseñados para atletas por parte de personas con necesidades nutricionales distintas.

En este sentido, ofrecer opciones con menor contenido de azúcar y sin aditivos artificiales responde a una lógica de salud pública. Permite que los consumidores accedan a productos más adecuados para su nivel de actividad, reduciendo riesgos asociados al consumo excesivo de azúcares.

Sin embargo, el movimiento también abre un debate legítimo. Algunos expertos, como el académico Travis Masterson, cuestionan si estas bebidas son realmente necesarias para la población general, señalando que en muchos casos la hidratación básica puede cubrirse con agua y una dieta equilibrada.

Aquí radica el matiz clave en términos de RSE: la responsabilidad no está solo en reformular productos, sino en comunicar de manera transparente cuándo son necesarios y para quién. Si la nueva fórmula de Gatorade logra equilibrar innovación, claridad y salud, podría representar un avance genuino. De lo contrario, corre el riesgo de ampliar el mercado sin modificar de fondo los patrones de consumo.

nueva fórmula de Gatorade

Hidratación, mercado y responsabilidad

La evolución de Gatorade refleja un cambio más amplio en la industria alimentaria: el paso de productos especializados a soluciones de consumo masivo adaptadas a nuevas demandas de salud y bienestar. La nueva fórmula de Gatorade evidencia cómo las empresas están respondiendo a consumidores más informados, pero también más exigentes.

No obstante, el verdadero impacto de esta transformación dependerá de su ejecución. Si bien reducir azúcar, eliminar aditivos y segmentar mejor la oferta son pasos positivos, el desafío está en evitar que la hidratación funcional se convierta en un consumo innecesario promovido por el marketing.

En última instancia, la apuesta de Gatorade abre una pregunta relevante para la responsabilidad social corporativa: ¿puede una empresa liderar un cambio en hábitos de consumo sin incentivar nuevas dependencias? La respuesta definirá si esta innovación es una evolución responsable o simplemente una sofisticación del mercado.

ExxonMobil, Chevron y más de 100 petroleras lucran con la Guerra: registran ganancias extraordinarias

La verdad es que ya lo sabemos: los efectos de una guerra se expanden a escala global. En un mundo profundamente interconectado y tecnológicamente avanzado, los conflictos geopolíticos impactan cadenas de suministro, mercados energéticos y economías enteras en cuestión de días. Sin embargo, poco se discute sobre los actores que, lejos de perder, capitalizan estos escenarios de crisis.

No obstante, un análisis de The Guardian ha puesto el foco precisamente en uno de los sectores más beneficiados:  las grandes petroleras. El estudio revela que, tras apenas un mes del conflicto entre Estados Unidos e Irán, estas compañías han acumulado ganancias millonarias, lo que evidencia un patrón recurrente en la economía global: las crisis no solo generan inestabilidad, también redistribuyen la riqueza hacia quienes controlan los recursos.

Ganancias de petroleras: 30 millones de dólares por hora en plena guerra

El dato es tan contundente como revelador: las 100 mayores compañías de petróleo y gas del mundo generaron más de 30 millones de dólares por hora en ganancias extraordinarias tan solo durante el primer mes del conflicto. Este incremento responde directamente al alza en los precios del crudo, que alcanzó un promedio de 100 dólares por barril en marzo, frente a los 70 dólares previos a la guerra.

En términos agregados, esto se traduce en 23,000 millones de dólares en beneficios extraordinarios en solo un mes, con proyecciones que apuntan a 234,000 millones adicionales para finales de 2026 si las condiciones del mercado se mantienen.

ganancias de petroleras

El contexto global explica esta dinámica. La guerra interrumpe suministros, genera incertidumbre en los mercados y eleva automáticamente los precios del petróleo y el gas. A esto se suma una decisión política clave: varios países han optado por reducir impuestos a los combustibles para amortiguar el impacto en los consumidores. El resultado es una transferencia indirecta de valor: los Estados recaudan menos, mientras las empresas incrementan sus márgenes.

Pero este ciclo tiene un costo claro. Las ganancias de petroleras no emergen en el vacío; provienen de consumidores que enfrentan precios más altos para abastecer sus hogares, mover sus vehículos y sostener sus actividades productivas. En otras palabras, el encarecimiento energético actúa como un impuesto regresivo que financia, en parte, esta bonanza corporativa.

Las grandes beneficiadas: quiénes concentran las ganancias de petroleras

El análisis identifica a las principales compañías que lideran esta acumulación de beneficios, evidenciando la concentración del poder económico en el sector energético.

  • Saudi Aramco encabeza la lista, con proyecciones de 25,500 millones de dólares en ganancias extraordinarias derivadas del conflicto. Su historial ya es notable: entre 2016 y 2023 generó aproximadamente 250 millones de dólares diarios.
  • Las empresas rusas Gazprom, Rosneft y Lukoil acumularían en conjunto 23,900 millones de dólares, en un contexto donde los ingresos energéticos también fortalecen la capacidad financiera del Estado ruso.
  • ExxonMobil se posiciona como otro gran ganador, con 11,000 millones de dólares en beneficios extraordinarios proyectados. Además, su valor de mercado aumentó en 118,000 millones de dólares tras el inicio del conflicto.
  • Shell obtendría un impulso adicional de 6,800 millones de dólares, acompañado de un incremento de 34,000 millones en su capitalización bursátil.
  • Chevron, por su parte, alcanzaría 9,200 millones de dólares en ganancias extraordinarias, mientras su director ejecutivo vendió acciones por más de 100 millones de dólares en el mismo periodo.

Estas cifras no solo reflejan el volumen de las ganancias de petroleras, sino también cómo los mercados financieros amplifican estos beneficios a través de la valorización de activos.

ganancias de petroleras

Crisis energética y dependencia fósil: el costo estructural

La actual crisis energética no es un evento aislado, sino la manifestación de una vulnerabilidad estructural acumulada durante décadas: la dependencia global de los combustibles fósiles. El conflicto entre Estados Unidos e Irán actuó como detonador, pero el trasfondo es un sistema energético expuesto a tensiones geopolíticas, cuellos de botella logísticos y mercados altamente especulativos. Cada interrupción —real o percibida— en el suministro se traduce en aumentos inmediatos de precios, evidenciando la fragilidad de un modelo que concentra poder en pocos actores.

Este contexto no solo eleva los costos económicos, sino que también amplifica los impactos sociales y ambientales. Por un lado, millones de personas enfrentan incrementos en el costo de la energía, el transporte y los alimentos, lo que erosiona el poder adquisitivo y profundiza desigualdades. Por otro, la persistencia del modelo fósil implica la continuidad de emisiones intensivas de gases de efecto invernadero, agravando la crisis climática en un momento crítico para su contención.

Es precisamente en este escenario donde las ganancias de petroleras alcanzan su mayor expresión. Las mismas compañías —y países— que históricamente han obstaculizado la acción climática no solo resisten el cambio, sino que prosperan en contextos de crisis. Arabia Saudita, Rusia y los grandes conglomerados energéticos consolidan ingresos extraordinarios, fortaleciendo su influencia económica y geopolítica, mientras el resto del sistema absorbe los costos.

La advertencia del jefe climático de la ONU, Simon Stiell, sintetiza esta paradoja:
“La dependencia de los combustibles fósiles está socavando la seguridad y la soberanía nacionales, y sustituyéndolas por la sumisión y el aumento de los costes”.

ganancias de petroleras

En otras palabras, el modelo actual no solo es ambientalmente insostenible, sino también estratégicamente riesgoso. Cada nueva crisis energética confirma que la dependencia fósil transfiere riqueza hacia quienes controlan los recursos, mientras expone a gobiernos, empresas y ciudadanos a ciclos recurrentes de volatilidad.

Así, la crisis no solo revela un problema de precios o suministro, sino una dinámica más profunda: mientras el planeta y las personas asumen los costos ambientales y sociales, los principales opositores a la agenda climática continúan acumulando riqueza, poder y capacidad de influencia, retrasando la transición energética y perpetuando el mismo sistema que origina estas crisis.

Ganancias de petroleras vs. costos sociales y climáticos

El análisis de The Guardian confirma una realidad incómoda: mientras las guerras generan inestabilidad, inflación y presión sobre los hogares, también consolidan un sistema en el que las grandes petroleras amplifican sus beneficios.

Las ganancias de petroleras crecen en paralelo a los costos sociales —energía más cara, menor recaudación pública, presión inflacionaria— y a los costos ambientales, en un momento en que la transición energética debería acelerarse, no retroceder.

El problema no es únicamente económico, sino ético y sistémico. Los mismos actores que históricamente han obstaculizado la acción climática continúan fortaleciéndose en contextos de crisis, retrasando transformaciones urgentes.

La pregunta de fondo no es si estas empresas seguirán obteniendo beneficios, sino cuánto tiempo más el sistema permitirá que las crisis globales se traduzcan en enriquecimiento corporativo mientras se profundizan los riesgos climáticos y sociales.

9 de cada 10 mexicanos no se sienten representados en la publicidad actual

El informe, basado en más de 3,200 casos en Argentina, Brasil, Colombia y México, arroja una cifra contundente para el mercado local: el 87% de los jóvenes y el 93% de los adultos +50 en la región no se sienten representados en los anuncios que consumen. En el caso específico de México, el sentimiento de desconexión está en la misma línea, interpelando así a la industria de la comunicación y el marketing, que deberá revisar sus narrativas para conectar con públicos diversos y complejos.

Cómo proyectan el éxito

La falta de representación en la publicidad se enmarca en un escenario más amplio de coincidencias y contrastes entre ambas generaciones. Tanto los Gen Z como los +50 colocan a la familia y la salud —mental y física— en el centro de sus prioridades, pero difieren en cómo proyectan el éxito. Los jóvenes lo asocian con la carrera, el aprendizaje y la construcción de futuro, mientras que los +50 valoran la estabilidad alcanzada y el equilibrio entre trabajo y vida personal.

“Cada vez más clientes nos preguntan por la Generación Z, pero muy pocos lo hacen sobre los +50. Ese contraste fue el disparador de este informe: entender a dos generaciones que suelen ser presentadas como opuestas, pero que en realidad comparten valores centrales. Lo que encontramos es que ambas sienten que la publicidad no las representa. La oportunidad para las marcas está en construir puentes intergeneracionales y narrativas inclusivas que inspiren confianza y reflejen la diversidad real de la sociedad”, destacó Daniel Finder, Presidente y Socio de Quiddity.

Tecnología como punto de quiebre

Mientras el 73% de la Generación Z reconoce que las redes sociales influyen en su estado de ánimo, el 52% de los +50 admite un impacto menor, lo que refleja una relación más controlada y utilitaria con el entorno digital. En el uso de inteligencia artificial, ambos grupos muestran adopción creciente: en México, la tecnología es vista mayoritariamente como una herramienta (85% en NSE alto y 79% en NSE bajo). La adopción de la Inteligencia Artificial ya es una realidad cotidiana: 4 de cada 10 personas de +50 en México ya la utilizan, principalmente para productividad, mientras que los jóvenes la integran de forma identitaria y emocional.

Sostenibilidad, consumo e innovación

En sostenibilidad, los +50 realizan más acciones concretas, como el reciclaje, mientras que los jóvenes proyectan expectativas de que la sostenibilidad se convierta en parte natural de la vida cotidiana. Estas diferencias, sumadas a la percepción compartida de no estar representados en la publicidad, plantean un desafío urgente para las marcas: construir narrativas inclusivas que reflejen la diversidad real de la sociedad y que logren conectar con dos segmentos que, en conjunto, representan casi la mitad de la población en la región.

El estudio concluye que Gen Z y +50 son segmentos decisivos para el consumo, la innovación y la comunicación en América Latina.

El eCommerce en México crece 25 veces más rápido que la economía nacional (19.2% vs 0.8% del PIB). Al elegir una marca, ambos segmentos en México priorizan la calidad (68%) y el precio (67-52%), dejando la reputación de la marca en un lejano cuarto lugar.

Para la industria publicitaria, el desafío es claro: dejar atrás estereotipos y apostar por narrativas auténticas que representen genuinamente a estas generaciones, abriendo un espacio de diálogo intergeneracional que refleje la sociedad actual y potencie nuevas oportunidades de negocio.

Informe de Geotab muestra cómo los datos conectados están ayudando a descarbonizar las flotas globales

Geotab, líder global en transporte conectado, videotelemática y soluciones de rastreo, publicó hoy su quinto Informe Anual de Sostenibilidad e Impacto, revelando la magnitud con la que los datos de vehículos conectados están ayudando a organizaciones de todo el mundo a reducir emisiones, disminuir costos de combustible y mejorar la seguridad vial, al tiempo que aceleran la transición hacia flotas eléctricas.

Los datos cuentan una historia clara: los clientes de Geotab están utilizando la plataforma para eliminar millones de litros de desperdicio de combustible, reducir el ralentí hasta en un 30% y tomar decisiones basadas en datos sobre cuándo y cómo electrificar. Los vehículos eléctricos conectados a Geotab recorrieron más de 870 millones de millas (1,400 millones de kilómetros) en 2025. En una era en la que los operadores de flotas enfrentan presión simultánea en costos, carbono y cumplimiento, el informe muestra que la sostenibilidad y la rentabilidad no son un intercambio, sino la misma estrategia.

“Ya no necesitamos debatir entre sostenibilidad o rentabilidad, cuando se integra con un enfoque pragmático en el valor a corto plazo, la sostenibilidad es un claro impulsor de la eficiencia y la rentabilidad”, afirmó Neil Cawse, fundador y CEO de Geotab. “Cada mejora operativa que genera valor hoy es un paso inmediato y medible: un bloque esencial que crea una base sólida para alcanzar de forma creíble y rentable nuestros ambiciosos objetivos a largo plazo”.

Hitos clave:

  • Mejora en la calificación de Cambio Climático de CDP a B, reflejando un sólido desempeño en políticas ambientales, divulgación de riesgos y colaboración en la industria.
  • Calificación de sostenibilidad: Medalla de plata de EcoVadis, que sitúa a Geotab en el 15% superior de las empresas evaluadas.
  • Reducción de las emisiones de alcance 2 en un 42.5% interanual (basado en ubicación), equivalente a una reducción del 87.5% respecto a la línea base de 2019.
  • Reducción de las emisiones de alcance 3 en un 14% mediante la colaboración con proveedores y la adopción de datos primarios basados en actividad, ofreciendo una representación más precisa de su impacto en la cadena de valor.
  • Publicación del primer Informe de Divulgación Relacionado con el Clima, evaluando voluntariamente riesgos y oportunidades bajo distintos escenarios climáticos futuros.
  • Establecimiento de la línea base de huella de carbono de producto para el dispositivo Geotab GO y su portafolio principal de hardware, permitiendo reducciones específicas a lo largo del ciclo de vida del producto.
  • Más de 8,500 libras de dispositivos reciclados a través del programa GO Recycle, un incremento del 51% interanual.

El informe también detalla el progreso de Geotab frente a su objetivo basado en la ciencia de reducir en un 50% las emisiones absolutas en todos los alcances para 2030, con el compromiso de alcanzar emisiones netas cero para 2040 bajo The Climate Pledge.

Impacto en el mundo real: cómo las flotas globales utilizan datos para descarbonizar

En distintas industrias y geografías, las organizaciones están traduciendo los datos de Geotab en resultados ambientales y financieros medibles:

  • Correo y logística (Bélgica): bpost SA ahorró 1.6 millones de euros en costos de combustible —equivalente a 1 millón de litros de diésel— utilizando datos de vehículos eléctricos de Geotab para dimensionar correctamente su flota de 10,000 furgonetas y optimizar los horarios de carga, mientras avanza hacia la neutralidad de CO₂ al 100% para 2030.
  • Construcción e infraestructura (Reino Unido): Tarmac redujo el ralentí de vehículos en un 30% en tres meses, mejoró el rendimiento de combustible en un 25% y disminuyó las infracciones por exceso de velocidad en un 25% por cada 1,000 millas.
  • Transporte público (Italia): Autolinee Federico logró una reducción del 20% en el consumo de combustible y aproximadamente un 40% menos en infracciones y multas mediante la optimización del comportamiento de conducción y el cumplimiento del tacógrafo.
  • Distribución mayorista (Estados Unidos): Richards Building Supply proyectó ahorros anuales superiores a $195,000 USD tras un piloto de 90 días con Geotab Vitality, con una mejora del 41% en la conducción segura y una reducción del 8% en el riesgo de colisiones.
  • Gobierno municipal (Estados Unidos): La ciudad de Carmel, ganadora del Premio de Innovación en Sostenibilidad de Geotab 2025, utilizó un panel personalizado para validar la reducción de emisiones de un programa piloto de biodiésel.

Inversión en las personas y la transición

Geotab también está invirtiendo directamente en la transición de su fuerza laboral hacia un transporte más limpio. Más de 2 millones de dólares estadounidenses fueron destinados al incentivo de vehículos eléctricos de Geotab, que ofrece a los empleados un subsidio del 25% para la compra de estos vehículos. La empresa mantiene 41 estaciones de carga gratuitas, ofrece reembolso del 100% en transporte público y lanzó en 2025 un programa de autos eléctricos compartidos de cero emisiones para viajes de negocios.

Geotab fue reconocida con un premio SEAL Business Sustainability por su programa de transporte sostenible y con un EPEAT Purchaser Award por adquisiciones de TI sostenibles. Además, fue clasificada como el proveedor número uno de telemática comercial a nivel mundial por cuarto año consecutivo por ABI Research.

Protejamos la cultura… matando iniciativas sociales y comerciales para México: Caso Travesía Maya de Xcaret

Grupo Xcaret anunció que suspende la Travesía Sagrada 2026. No por falta de interés. No por falta de comunidad. No por falta de valor cultural.Básicamente es por miedo.

Miedo a que realizarla “se pueda interpretar como un acto de rebeldía” frente a autoridades que prohibieron usar elementos mayas. No prohibieron la Travesía explícitamente pero como decimos los mexicanos… “por las dudas”.

Es difícil no ver el absurdo.

Una tradición que llevaba más de 500 años desaparecida fue rescatada hace casi dos décadas. No solo eso: fue apropiada —en el buen sentido— por miles de personas de comunidades locales. Más de 5,000 participantes a lo largo de los años. Cientos de canoeros listos. Niños, adultos mayores, artistas, comunidades enteras involucradas.

Cultura viva. Y ahora se suspende… para evitar problemas.

Aquí es donde el fallo de la Corte deja de ser un debate abstracto y se vuelve tangible. No se prohibió explícitamente la Travesía. No hubo una orden directa. Pero se generó algo peor: incertidumbre. Y en entornos de incertidumbre jurídica, las decisiones racionales son defensivas.

Es decir: mejor no hacer nada.

Desde mi arena, como mercadólogo debo decir que este patriotismo rancio aml entendido que a veces se tiene en México, daña más de lo que ayuda y mata oportunidades de mercado que generan ingresos y empleos. Este es el tipo de productos que un Europeo paga por venir a experimentar. Este es el tipo de experiencias que al visitante internacional le hacían ver a México como ese país lleno de cultura ancestral, generándole un magnetismo irresistible. Y este es el tipo de prohibiciones que nos da un tiro en el pie… “a favor de México”. La ironía y el absurdo.

Desde una perspectiva de responsabilidad social, esto es exactamente lo contrario de lo que debería pasar. La cultura no se protege aislándola, sino activándola a través de la participación comunitaria, el diálogo y la continuidad .

Pero aquí estamos. Una tradición revivida después de cinco siglos… vuelve a pausarse. No por abandono, sino por precaución. Y eso es aún más grave.Porque cuando las reglas son tan ambiguas que inhiben incluso lo que nadie ha prohibido explícitamente, el problema ya no es legal: es sistémico. Y entonces surgen sospechas inevitables.

Cuando decisiones generan efectos que nadie pidió, que nadie explicó y que claramente dañan más de lo que protegen… cuesta creer que todo sea casualidad… y nos preguntemos ¿qué intereses no cuajaron y dieron al traste con algo tan bueno?

El resultado es claro: En nombre de proteger la cultura, se está logrando exactamente lo contrario. Se está apagando.

Y lo más preocupante no es que se suspenda una travesía. Es que se está enviando un mensaje a todo el ecosistema turístico y cultural: mejor no te metas en estos temas. No sea que te veten… o como diríamos en el argot de las redes sociales… te cancelen.

Porque en México hoy, el mayor riesgo no es hacer las cosas mal. Es hacerlas bien… y que aun así te salga caro. Lástima.


Luis Maram, Marketing y sostenibilidad
Marketer, Speaker, Experto en Marketing y Reputación

Linkedin | Creo en el poder transformador de las marcas

Luis Maram es un estratega digital con alta expertise en desarrollo de contenidos enfocados en visibilidad de marca, reputación y responsabilidad corporativa. Durante años ha guiado a marcas para desarrollar acciones digitales que inspiren a sus audiencias, conecten y generen resultados.

Es Director de Marketing y Media en Expok, desde donde gestiona la estrategia digital de la empresa. De la misma forma edita uno de los blogs de estrategia de contenido y marketing digital más reconocido de México: LuisMaram.com, y ha impartido más de un centenar de conferencias en México y el extranjero.

Promotora Social México: evolución estratégica y fortalecimiento del liderazgo

A nuestra comunidad de aliados del impacto social:

Hace 17 años, Promotora Social México nació con la convicción de que el bienestar social requiere de una visión profesional, ética y, sobre todo, profundamente humana. Tras casi dos décadas de camino compartido, hoy nos encontramos en un momento de plenitud institucional que nos permite anunciar una evolución natural en nuestra estructura de liderazgo.

Desde nuestra fundación, PSM se ha regido por los más altos estándares internacionales, consolidándose como un referente de impacto social en México y Latinoamérica. Este reconocimiento ha sido fruto de una cultura inquebrantable, una visión centrada en la persona que enaltece la dignidad humana en cada una de nuestras acciones.

Con el objetivo de fortalecer nuestro gobierno corporativo y garantizar la continuidad transgeneracional de nuestra misión, informamos los siguientes cambios en nuestra estructura:

  • Fortalecimiento del Consejo Directivo.                                    

Nuestro cofundador, Juan Carlos Domenzain Arizmendi, quien ha liderado, con una visión excepcional, la organización desde su origen, culmina su destacada gestión como Presidente Ejecutivo para asumir la Vicepresidencia del Consejo Directivo. Desde esta posición, Juan Carlos continuará velando por la preservación del propósito fundacional, aportando su experiencia en el diseño del futuro estratégico de largo plazo.

Promotora Social México
  • Presidencia Ejecutiva.                                                

Nos complace anunciar la incorporación de Juan Pardinas Carpizo como nuevo Presidente Ejecutivo de PSM. Juan asume este liderazgo con la encomienda de potenciar nuestro impacto y dar continuidad a la excelencia operativa que nos distingue. Su vasta experiencia y reconocida calidad humana se integran a PSM para servir a nuestra misión con renovada energía.

Promotora Social México

Esta transición es un testimonio de la madurez de PSM. Estamos convencidos de que fortalecer nuestra gobernanza es la vía más sólida para asegurar que nuestro compromiso con la transformación social sea permanente, profesional y resiliente.

Queremos agradecer profundamente a todos nuestros aliados por la confianza depositada en nosotros durante estos 17 años. Iniciamos este proceso de sucesión de manera ordenada e institucional, reafirmando nuestra pasión por servir y contribuir al desarrollo social, sobre todo de las personas menos favorecidas.

En Promotora Social México evolucionamos para trascender, con la certeza de que los cimientos que hemos construido son solo el principio de una nueva etapa. Lo mejor está por venir.

Atentamente,

Promotora Social México

Ayudamos a Crecer

Fracking y ESG: cuando la sostenibilidad empieza a ser negociable

Durante años, el fracking fue, para México, una línea clara.

No por falta de recursos, ni por ausencia de tecnología, sino por sus implicaciones ambientales. El consumo intensivo de agua, los riesgos de contaminación y la conflictividad social asociada lo colocaban fuera de la ruta deseable.

Esa claridad se acaba de matizar.

“Yo misma durante muchos años dije: ‘el fracking no’. Pero… lo que hemos estado observando es que hay una innovación enorme en este tema…”, señaló la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.

El giro no es menor. Pero tampoco es aislado.

Más que un cambio de postura ambiental, lo que empieza a observarse es un reordenamiento de prioridades. La variable que entra con fuerza no es nueva, pero sí determinante: la soberanía energética.

“Dependemos 75 por ciento del gas natural que viene de Estados Unidos… tenemos que ver por la soberanía de nuestro país.”

En un contexto global donde la geopolítica vuelve a marcar el ritmo —conflictos, disrupciones en cadenas de suministro, tensiones comerciales—, la dependencia energética deja de ser un tema técnico y se convierte en un riesgo inmediato.

Y los riesgos inmediatos, casi siempre, pesan más.

Ahí es donde la conversación trasciende al sector energético y se vuelve relevante para quienes trabajan en sostenibilidad, ESG y negocio.

Porque lo que está en juego no es solo el fracking.

Es cómo se toman decisiones cuando el corto plazo entra en tensión con el largo plazo.

De acuerdo con el Foro Económico Mundial, los principales riesgos en el corto plazo están dominados por factores como la confrontación geoeconómica y la inestabilidad social. En contraste, los riesgos más severos en el largo plazo siguen siendo ambientales: eventos climáticos extremos, pérdida de biodiversidad y deterioro de los sistemas naturales.

Fracking y ESG

El dilema es evidente: los riesgos más urgentes no son necesariamente los más estructurales.

La respuesta que empieza a tomar forma —en gobiernos y empresas— no es cancelar el largo plazo, sino posponerlo.

Bajo esa lógica, el fracking deja de ser una línea roja y se convierte en una posibilidad condicionada: si la tecnología mejora, si los impactos se reducen, si el costo lo permite, si la sociedad lo acepta.

Y, sobre todo, si hay cómo justificarlo.

Ahí entra la academia.

“Estamos incorporando a los mejores científicos de México… para que nos digan si, en efecto, hay nuevas tecnologías”.

El respaldo académico cumple una función clave: no solo evaluar la viabilidad, sino construir legitimidad.

En la escena pública, participaron instituciones como la Universidad Nacional Autónoma de México, la Universidad Autónoma Metropolitana, el Instituto Politécnico Nacional y la Universidad Autónoma de Nuevo León.

Sus intervenciones destacaron capacidades técnicas, trayectoria y contribuciones en materia energética. Sin embargo, el énfasis se concentró principalmente en la dimensión operativa: geología, ingeniería, tratamiento de agua, eficiencia.

Fracking y ESG

Las implicaciones sociales, sanitarias o climáticas —históricamente centrales en la discusión del fracking— quedaron en un segundo plano en esta primera exposición pública.

Esto no invalida el proceso, pero sí marca su punto de partida.

Porque cuando la ciencia entra a la conversación, también define el tipo de conversación que se tiene.

Y en este caso, la aproximación parece orientarse, primero, a explorar condiciones de viabilidad.

Para quienes trabajan en ESG, la escena resulta familiar.

En los últimos años, muchas organizaciones han construido compromisos claros en sostenibilidad. Pero frente a presiones económicas, regulatorias o geopolíticas, esos compromisos empiezan a reconfigurarse.

No necesariamente se abandonan.

Se reinterpretan.

Se ajustan metas, se reordenan prioridades, se introducen matices.

La sostenibilidad no desaparece.

Pero deja de ser incuestionable.

El caso del fracking en México es un ejemplo visible de esa transición.

No porque defina por sí mismo el rumbo energético del país, sino porque muestra algo más profundo:

cuando el contexto cambia, incluso las decisiones que parecían resueltas vuelven a abrirse.

Y con ellas, también se reabre una pregunta que hoy atraviesa gobiernos, empresas y mercados:

¿hasta dónde se sostiene el largo plazo cuando el corto plazo empieza a apretar?

Por qué la RSC se parece más a un Ferrari de lo que crees

Por Edgar López

Hace unos días leí que Ferrari está enviando algunos de sus vehículos altamente personalizados por vía aérea a clientes ultra-ricos en Medio Oriente. Ante las restricciones en el transporte marítimo derivadas del conflicto en la región, la marca italiana optó por asumir un costo entre cuatro y cinco veces superior al habitual para cumplir con las entregas prometidas.

Financial Times
Financial Times

Desde un punto de vista puramente operativo, la decisión parece un exceso injustificable. Pero desde la lógica de la marca —que vende no solo autos, sino exclusividad, personalización y un cumplimiento absoluto—, se trata de una elección coherente y estratégica.

Esa noticia me hizo entender algo que rara vez se ve con tanta claridad en el mundo empresarial: cuando una promesa de valor es realmente central para tu marca, no se suspende ni siquiera cuando se vuelve cara o incómoda.

Y eso me llevó a pensar tanto en la RSC como en el ESG y en cómo se viven hoy dentro de muchas empresas. En la práctica, muchas organizaciones han avanzado en integrar la responsabilidad social y la sustentabilidad a su discurso e incluso a su operación. Pero cuando el contexto aprieta —presiones geopolíticas, exigencias de corto plazo o la necesidad de proteger márgenes—, reaparece una pregunta clásica, la que suele surgir en mesas de consejo o en conversaciones con liderazgos financieros: ¿y todo esto para qué?, ¿qué estamos ganando realmente?

Aunque nunca haya tenido un Ferrari, su modelo deja una idea clara: el valor no se declara; se construye.

Entonces, con esa lógica en mente, al ver este caso (Ferrari) se me vienen a la mente cinco cosas que pueden ayudar a entender mejor por qué algunas estrategias de RSC se sostienen… y otras no.

1. El estatus no está en el cumplimiento, sino en la elección visible

El estatus de un Ferrari no proviene únicamente de poseer el auto. Proviene de cómo se configura. Los materiales, los acabados, los detalles, los tiempos y hasta la disposición a asumir costos extraordinarios forman parte de la señal. El comprador no se distingue por cumplir con un estándar, sino por elegir algo más allá de lo necesario, y por hacerlo visible.

www.ferrari.com
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En sostenibilidad ocurre algo similar. Cumplir ya no diferencia; es el punto de partida. Lo que empieza a construir valor es la capacidad de ir más allá de lo obligatorio y hacerlo de forma perceptible. No se trata solo de “tener ESR” o de contar con una política ambiental, sino de cómo se interpreta esa responsabilidad, qué causas se priorizan, qué renuncias se aceptan y qué decisiones concretas modifican la operación. El estatus, también aquí, no viene del cumplimiento básico, sino de decisiones que no eran forzosas y que, precisamente por eso, adquieren significado.

2. La personalización es narrativa, no solo operación

En la nota sobre Ferrari, la palabra “personalización” podría leerse de forma superficial, como si hablara solo de estética. Pero en realidad describe una lógica de negocio: el cliente no compra un objeto estándar, compra una expresión de identidad. No paga únicamente por transporte o desempeño; paga por una configuración que dice algo sobre él. En el lujo, la personalización no es decoración: es narrativa.

Ferrari - Tailor Made
Ferrari – Tailor Made

Ese es uno de los grandes vacíos del ESG corporativo. Muchas empresas gestionan bien sus programas, pero pocas construyen una postura propia. Repiten agendas, replican discursos, adoptan iniciativas similares. El resultado es predecible: hay actividad, pero poca identidad. Una empresa responsable empieza a diferenciarse cuando deja de limitarse a decir “tenemos un programa ambiental” y puede afirmar, con hechos, “decidimos salir de esta práctica”, “dejamos de vender este producto”, “asumimos esta posición aunque nos incomodara”. Ahí la sostenibilidad deja de ser solo gestión y empieza a convertirse en relato corporativo con carácter.

3. El estatus se nota más cuando implica una decisión difícil

Enviar un Ferrari por avión no es la solución más eficiente. Justamente por eso comunica tanto. El sobrecosto deja de ser un problema logístico y se convierte en una prueba visible de coherencia: la marca sostiene su promesa aunque eso implique un trade-off claro, y el cliente está dispuesto a valorarlo.

En ESG ocurre algo parecido. Muchas empresas buscan que la sostenibilidad sea impecable en el discurso y, al mismo tiempo, que no altere realmente la operación. El problema es que cuando no hay renuncias reales ni decisiones que cambien el negocio, su valor estratégico se vuelve frágil.

El mercado y los equipos internos suelen reconocer mejor a las organizaciones que toman decisiones incómodas: cambiar proveedores más caros pero responsables, retirar productos problemáticos o transparentar prácticas que antes se toleraban.

La responsabilidad que no exige ninguna decisión difícil puede ser técnicamente correcta… pero rara vez construye valor. La que sí implica renunciar a algo es la que construye credibilidad.

4. La exclusividad no es elitismo; es coherencia difícil de replicar

Ferrari no es para todos. Y una parte esencial de su valor consiste precisamente en eso. No solo por precio, sino porque su lógica de compra exige un tipo de relación con el producto, con el tiempo y con el estatus que no todos pueden ni quieren sostener. La exclusividad no es un accidente; es parte del sistema de valor.

Ferrari - Tailor Made
Ferrari – Tailor Made

En sostenibilidad hay una lección importante allí. No todas las empresas pueden sostener con consistencia ciertas prácticas, ciertos niveles de trazabilidad, ciertas decisiones difíciles o ciertas renuncias. Y eso no necesariamente es una falla del sistema; también puede ser la fuente del posicionamiento. El verdadero diferencial no está en afirmar “somos responsables”, sino en demostrar “hacemos esto que pocos están dispuestos a hacer de forma sostenida”. Visto así, la exclusividad no tiene que ver con elitismo, sino con una coherencia que no es fácil de replicar.

5. El estatus no se comunica; se filtra

Sería extraño que alguien comprara un Ferrari altamente personalizado, aceptara pagar más para recibirlo antes y luego decidiera esconderlo. El producto está hecho para ser visto. No porque necesite propaganda, sino porque su valor se vuelve evidente en la medida en que circula, aparece y se reconoce. El estatus no necesita ser explicado en exceso; se percibe.

En ESG sucede con demasiada frecuencia lo contrario. Hay empresas que siguen tratándolo como algo que debe hacerse bien, pero no necesariamente verse. O, peor aún, que intentan compensar con storytelling lo que no alcanza a sostenerse en la operación. El problema es que, en el mercado, lo que no se ve difícilmente construye valor, y lo que se sobreactúa sin respaldo termina pareciendo cosmético. La salida no es más discurso, sino mejor evidencia. La reputación responsable no se grita; se filtra cuando la coherencia es suficientemente sólida como para volverse visible por sí misma.

PortAventura – Ferrari

Ferrari no envía autos por avión por capricho. Lo hace porque no cumplir rompería el significado mismo de lo que vende. Sus clientes lo aceptan porque entienden que el valor está en la coherencia, no solo en la eficiencia.

La gran lección para las empresas es similar: no basta con tener programas, reportes y narrativas bonitas. Llega un momento en que la pregunta clave deja de ser “¿la responsabilidad corporativa genera valor?” y se convierte en otra más incómoda:

¿Estamos realmente dispuestos a sostenerla cuando implique una decisión difícil? Y, sobre todo, ¿alguien lo notaría si dejáramos de hacerlo?


Edgar

R con R, por Edgar López

Edgar López Pimentel, es actualmente Director en Expok, ejerciendo su liderazgo día a día con pasión por la responsabilidad social y el desarrollo sustentable. Su labor ha contribuido significativamente al posicionamiento de empresas líderes en materia de responsabilidad social.

Su formación académica, enriquecida por programas de Alta Dirección de Empresas en el IPADE e IE Business School, así como una maestría en Responsabilidad Social Empresarial en la Universidad Anáhuac Norte, respaldan su liderazgo.

Edgar López es un activo participante en diversos comités dedicados a promover la responsabilidad social en México.

¿Por qué las sequías están impulsando el regreso de los combustibles fósiles?

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Las sequías están revelando una de las contradicciones más incómodas de la transición energética: incluso los sistemas diseñados para reducir emisiones pueden volverse vulnerables ante los efectos del propio cambio climático. En Europa, la caída del caudal de ríos y embalses ha debilitado la generación hidroeléctrica en momentos clave, obligando a varios países a recurrir nuevamente a fuentes convencionales para sostener el suministro eléctrico.

Lo preocupante no es solo la dependencia momentánea, sino lo que este fenómeno deja al descubierto. Cuando el agua escasea y la energía renovable no alcanza a cubrir la demanda, el regreso de los combustibles fósiles aparece como una solución inmediata, aunque costosa en términos ambientales, económicos y sociales. El resultado es un círculo que se retroalimenta: el clima extremo reduce la capacidad renovable, se usan combustibles fósiles, aumentan las emisiones y con ello se intensifican las condiciones que harán más frecuentes estas crisis.

Cuando las renovables no logran cubrir la brecha

La vulnerabilidad se hace evidente en la energía hidroeléctrica, una de las fuentes renovables más importantes de Europa. Su desempeño depende casi por completo de la disponibilidad de agua, por lo que una temporada prolongada de sequía puede reducir de forma drástica su capacidad de generación. El problema no es menor: cuando esa fuente pierde fuerza, la solar y la eólica no siempre consiguen llenar el vacío con la rapidez necesaria.

regreso de los combustibles fósiles

Es en ese punto donde varios países se ven obligados a activar centrales de respaldo o aumentar importaciones eléctricas para evitar interrupciones en el suministro. En la práctica, esto se ha traducido en el regreso de los combustibles fósiles como una respuesta inmediata a la caída de la oferta renovable. De hecho, un estudio realizado por investigadores como Francesco Cherubini y Xianping Hu del Programa de Ecología Industrial de la NTNU entre 2017 y 2023, en 25 países europeos, reveló que esta sustitución elevó en 180 teravatios-hora la generación fósil dentro de la Unión Europea.

Más allá de la cifra, lo que este comportamiento muestra es la fragilidad de una transición energética que aún no termina de blindarse frente a fenómenos climáticos extremos. La sequía ya no es solo un problema ambiental: se ha convertido en un factor que pone a prueba la estabilidad de todo el sistema.

El regreso de los combustibles fósiles acelera el círculo climático

Lo más inquietante es la rapidez con la que se activa el efecto de retroalimentación. Cuando cae la generación hidroeléctrica, el sistema compensa con gas, carbón o lignito; al hacerlo, las emisiones aumentan y contribuyen a agravar el calentamiento global, que a su vez hace más frecuentes e intensas las sequías.

Durante los años analizados, este regreso de los combustibles fósiles dejó como saldo 141 millones de toneladas adicionales de CO2 equivalente, una cifra que supera las emisiones anuales por combustibles fósiles de países como los Países Bajos. No se trata de una acumulación lenta, sino de un incremento que puede producirse en una sola temporada crítica.

regreso de los combustibles fósiles

Este punto es clave porque demuestra que la crisis climática no solo genera daños visibles como incendios, inundaciones o pérdida de cosechas; también erosiona silenciosamente la capacidad de los sistemas energéticos para sostener la descarbonización. La transición, en otras palabras, está empezando a sufrir el impacto de los mismos riesgos que intenta resolver.

Un problema ambiental que también afecta la salud

El aumento de emisiones no se limita al CO2. Cada vez que el sistema recurre al carbón, al lignito o incluso al gas natural, también libera contaminantes que tienen consecuencias inmediatas sobre la calidad del aire.

El estudio puso atención en tres de los más relevantes: dióxido de azufre, óxidos de nitrógeno y partículas PM2.5. Estas últimas son especialmente preocupantes porque su tamaño microscópico les permite entrar al torrente sanguíneo y afectar tanto al sistema respiratorio como al cardiovascular. Aunque representaron solo una pequeña parte de las emisiones adicionales, fueron responsables de una proporción mucho mayor del daño total a la salud.

Esto explica por qué países como Bulgaria, España e Italia registraron impactos más severos. Su combinación de ubicación geográfica y matriz energética amplificó la exposición a contaminantes provenientes de distintas regiones. El dato también obliga a ampliar la conversación: el regreso de los combustibles fósiles durante sequías no solo compromete metas climáticas, también tiene efectos directos en bienestar social y salud pública.

regreso de los combustibles fósiles

El costo oculto detrás de la sequía energética

La factura de este fenómeno no termina en el medio ambiente. Los investigadores estimaron que el mayor uso de combustibles fósiles durante estos episodios tuvo un costo cercano a 26 mil millones de dólares, considerando daños sanitarios, ambientales y presión sobre la infraestructura energética.

Para la población, este impacto se vuelve tangible en el aumento de las tarifas eléctricas y en la incertidumbre sobre el suministro. Francesco Cherubini lo resume de forma clara al señalar que este es uno de los efectos del cambio climático que las personas experimentan directamente “en el bolsillo”, a través de facturas más altas y sistemas menos estables.

Desde la perspectiva de sostenibilidad, esto refuerza la idea de que la crisis climática no es un problema distante ni abstracto. Se manifiesta en costos cotidianos, en la competitividad de las industrias y en la capacidad de los países para sostener su seguridad energética.

regreso de los combustibles fósiles

Cómo evitar que la próxima sequía reactive el regreso de los combustibles fósiles

La salida no pasa por cuestionar la transición energética, sino por hacerla más resiliente. Una de las claves está en fortalecer las interconexiones entre países para mover electricidad con mayor facilidad desde regiones con excedentes hacia aquellas que enfrentan déficit temporal.

La flexibilidad en la demanda también será determinante. Desplazar ciertos consumos a horas de menor presión, como la carga de vehículos eléctricos o procesos industriales no urgentes, puede aliviar significativamente la tensión sobre la red en momentos de escasez.

A esto se suma el papel de nuevas soluciones tecnológicas como el almacenamiento en baterías y el hidrógeno limpio, capaces de conservar excedentes renovables para utilizarlos cuando la hidroelectricidad cae. La meta es clara: evitar que cada evento extremo termine provocando un nuevo regreso de los combustibles fósiles.

Resiliencia para no retroceder

La lección que deja Europa es tan clara como incómoda: la transición energética no puede medirse solo por la expansión de renovables, sino por su capacidad para resistir fenómenos extremos sin perder estabilidad.

Las sequías han demostrado que, sin infraestructura flexible, almacenamiento y redes mejor conectadas, el sistema seguirá recurriendo a soluciones de corto plazo que aumentan emisiones y costos. El regreso de los combustibles fósiles es, en ese sentido, menos una decisión política que una señal de vulnerabilidad estructural.

El verdadero desafío hacia adelante será construir sistemas capaces de soportar el estrés climático sin renunciar a la descarbonización. Porque la transición no solo debe ser limpia; también necesita ser lo suficientemente robusta para no retroceder justo cuando más se la necesita.

¿Cerveza hecha con sobrantes de pan? La innovación que podría reducir la huella de esta bebida

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Hoy, industrias enteras están siendo llamadas a revisar no sólo su consumo energético, sino también la manera en que diseñan sus cadenas de suministro, gestionan residuos y aprovechan materiales que históricamente han sido descartados. En ese contexto, la economía circular se ha convertido en una ruta concreta de innovación, especialmente en sectores de consumo masivo donde el volumen y la recurrencia multiplican la huella ambiental.

La industria cervecera ofrece un ejemplo particularmente revelador. Frente al impacto climático de la cerveza, asociado tanto a materias primas como a procesos industriales, ha surgido una compañía cuya propuesta es elaborar cerveza a partir de sobrantes de pan, un modelo que, por un lado, reduce la dependencia de cebada y las emisiones vinculadas a su cultivo y malteado; por otro, rescata toneladas de pan que de otro modo terminarían en vertederos, demostrando que la innovación sostenible puede convertir residuos en valor económico, ambiental y social.

Del desperdicio al insumo: una compañía que redefine el impacto climático de la cerveza

Se trata de Toast Brewing, una empresa de Reino Unido fundada en 2016 que nació con el objetivo de intervenir uno de los flujos de desperdicio más normalizados en la vida cotidiana: el pan. Millones de rebanadas terminan diariamente en la basura entre hogares, panaderías, cadenas de sándwiches y establecimientos de hospitalidad, pese a que detrás de cada pieza existe una carga material importante de agua, suelo, energía y trabajo. Frente a ello, la empresa creó una solución circular: recolectar sobrantes, secarlos, convertirlos en migas e incorporarlos en todas sus recetas de cerveza.

Esta innovación no sólo atiende la gestión de residuos, sino que modifica la intensidad material del producto final. Al sustituir aproximadamente 25% de la cebada por pan recuperado, la marca reduce la dependencia de materias primas vírgenes y ataca una de las fuentes más relevantes del impacto climático de la cerveza: la malta, cuya producción exige fertilizantes, agua y energía térmica. A esto se suma un componente social diferenciador: la empresa dona sus utilidades a organizaciones ambientales, ampliando el alcance del valor compartido.

De migaja a lata: cómo funciona el proceso y por qué reduce emisiones

El proceso conserva la lógica central de la elaboración cervecera, pero introduce una sustitución inteligente en la etapa de materias primas. El pan sobrante, proveniente de panaderías y sandwicherías, se deshidrata y se transforma en migas con un perfil apto para integrarse al macerado. Su contenido de almidón y azúcares lo convierte en un reemplazo funcional de parte de la cebada, siempre que la proporción se mantenga en niveles que no alteren el sabor ni incrementen excesivamente la salinidad.

Desde la perspectiva climática, el beneficio es doble. Por un lado, cada kilogramo de pan reutilizado evita emisiones derivadas de su descomposición como residuo; por otro, reduce la demanda de cebada malteada, cuyo procesamiento es intensivo en calor y agua. Diversos análisis muestran que cada kilo de pan transformado en cerveza puede evitar casi medio kilo de CO₂, lo que convierte esta práctica en una vía concreta para disminuir el impacto climático de la cerveza. Además, en un contexto de calentamiento global que amenaza cultivos templados como la cebada, esta sustitución parcial también fortalece la resiliencia futura de la cadena de suministro.

impacto climático de la cerveza

Los retos del modelo y la circularidad como visión estratégica

Aunque el modelo de Toast Brewing es un referente de innovación circular, su operación diaria enfrenta desafíos mucho más complejos de lo que podría suponerse desde fuera. El primero está en la gestión de la materia prima recuperada. A diferencia de la cebada malteada, que llega con estándares homogéneos de humedad, tamaño y composición, el pan sobrante proviene de distintas fuentes —panaderías, cadenas de sándwiches, hospitalidad— y cada lote puede variar en salinidad, densidad, nivel de azúcares e incluso frescura. Esto obliga a la empresa a implementar procesos rigurosos de clasificación, secado, triturado y análisis nutricional para asegurar que la receta mantenga consistencia en sabor, fermentación y calidad, lo que incrementa costos operativos y complejidad logística.

A ello se suma el reto de la rentabilidad del modelo, uno de los puntos más sensibles para cualquier innovación ESG que busque escalabilidad. Existe la percepción de que, al utilizar un “residuo”, el costo debería disminuir, pero en realidad ocurre lo contrario: recolectar pan en múltiples puntos, transportarlo, acondicionarlo y verificar que sea apto para producción puede hacer que el costo final sea comparable al de la cebada tradicional. Desde la óptica de negocio, esto obliga a sostener una propuesta de valor robusta donde la diferenciación por sostenibilidad, reputación de marca y fidelidad del consumidor compensen la menor eficiencia económica inicial.

En el plano técnico, el propio proceso de elaboración presenta barreras específicas. Durante el macerado, el pan puede alterar la textura del mosto y provocar obstrucciones en las tinas, reduciendo el flujo del líquido azucarado y disminuyendo el rendimiento por lote. Este tipo de incidentes afecta directamente la productividad industrial, ya que se obtiene menos mosto fermentable y, por ende, menos cerveza comercializable. Para mitigar este riesgo, la empresa ha tenido que introducir ajustes como el uso de cáscaras de arroz para mejorar la filtración, lo que evidencia que la circularidad requiere rediseños de proceso y no sólo sustitución de insumos.

Finalmente, uno de los retos más estratégicos está en el mercado y la percepción cultural del consumidor. A pesar del avance de la sostenibilidad, todavía persisten sesgos sobre el sabor, la calidad o incluso la seguridad de un producto elaborado con ingredientes recuperados. Convencer al consumidor de que el pan aporta azúcares fermentables, pero no un “sabor a pan”, exige inversión en comunicación, degustación, narrativa de marca y educación sobre economía circular. Precisamente ahí radica la relevancia de este caso para la RSE: reducir el impacto climático de la cerveza no sólo depende de la innovación técnica, sino de la capacidad de transformar imaginarios de consumo y demostrar que los residuos pueden convertirse en productos premium, deseables y competitivos.

impacto climático de la cerveza

Cuando la sostenibilidad convierte residuos en valor

La cerveza hecha con sobrantes de pan demuestra que la innovación climática más poderosa no siempre surge de tecnologías complejas, sino de nuevas formas de observar los materiales que ya existen en la economía. Lo que antes era desperdicio hoy sustituye recursos agrícolas intensivos, reduce presión sobre cadenas vulnerables al cambio climático y redefine el ciclo de vida de uno de los productos más consumidos del mundo.

Para líderes de sostenibilidad y responsabilidad social, el aprendizaje es profundo: abordar el impacto climático de la cerveza exige pensar más allá de la eficiencia y avanzar hacia modelos regenerativos y circulares. Esta propuesta también instala una nueva ética industrial: en una economía verdaderamente sostenible, todo tiene valor, todo puede reimaginarse y ningún recurso debería terminar prematuramente como residuo.