El Dr. Simi no es marketing: es un movimiento de impacto social, señala Aldo Farrugia

Por Aldo Farrugia

En un entorno donde las empresas enfrentan una creciente presión por demostrar su compromiso social, pocos casos han logrado trascender el discurso para convertirse en un verdadero modelo de impacto. Uno de ellos es el de Fundación del Dr. Simi, una iniciativa que ha evolucionado hasta posicionarse como un referente en responsabilidad social empresarial (RSE) a nivel regional e incluso global.

Cada semana podemos leer y ver noticias relacionadas a este famoso personaje que representa una forma divertida, ingeniosa pero sobre todo generosa de ayudar a quienes más lo necesitan.

Lo que comenzó como una estrategia para facilitar el acceso a medicamentos a bajo costo en México, hoy representa un ecosistema integral que combina negocio, impacto social y conexión cultural.

El modelo impulsado por Farmacias Similares partió de una premisa clara: democratizar el acceso a la salud en un país marcado por la desigualdad.

A través de consultas médicas accesibles y medicamentos a bajo costo, la organización no solo atendió una necesidad crítica, sino que construyó una relación de confianza con millones de personas. Este enfoque permitió sentar las bases para una estrategia de responsabilidad social alineada directamente con el core del negocio, una de las prácticas más recomendadas en sostenibilidad corporativa.

Desde esta lógica, la fundación ha desarrollado programas enfocados en:

  • Donación de medicamentos 
  • Atención médica para poblaciones vulnerables 
  • Inclusión de personas con discapacidad 
  • Campañas de prevención y educación en salud 
  • Entregas de despensas y artículos escolares
  • Hasta una propia Colonia Simi que apoya de manera integral a la comunidad
  • Salud mental y prevención 

Este modelo destaca por su capacidad de generar valor compartido: impacto social tangible mientras fortalece la reputación y legitimidad de la marca.

Uno de los elementos más relevantes del caso es su capacidad de trascender el ámbito empresarial para convertirse en un símbolo cultural.

El personaje del Dr. Simi ha logrado posicionarse como un ícono de cercanía y confianza, atributos clave en la construcción de reputación corporativa. Sin embargo, el fenómeno va más allá: la apropiación social de la marca reflejada en tendencias como la presencia de peluches del Dr. Simi en conciertos internacionales evidencia un nivel de conexión emocional que pocas organizaciones alcanzan.

Este tipo de engagement orgánico representa uno de los activos reputacionales más valiosos en la actualidad.

A diferencia de los modelos tradicionales de filantropía, centrados en acciones aisladas, la Fundación del Dr. Simi ha evolucionado hacia un enfoque más estratégico.

Su operación no se limita a donar recursos, sino a construir soluciones sostenibles que atienden problemáticas estructurales. Este enfoque es consistente con las tendencias actuales en RSE, donde se prioriza la generación de impacto a largo plazo sobre las acciones reactivas.

Lecciones para la responsabilidad social empresarial

El caso del Dr. Simi deja aprendizajes relevantes para empresas y organizaciones:

1. Alinear el impacto con el negocio
Las iniciativas más efectivas son aquellas que parten del propósito y capacidades de la organización.

2. Construir desde la empatía
La cercanía con las audiencias no se logra con comunicación, sino con acciones consistentes.

3. Apostar por la escalabilidad
Los modelos de impacto deben diseñarse pensando en su crecimiento y replicabilidad.

4. Generar conexión cultural
Las marcas que logran integrarse al imaginario colectivo fortalecen su relevancia y sostenibilidad.

En un contexto donde el “propósito” se ha convertido en una tendencia, el caso del Dr. Simi destaca por su autenticidad.

No se trata de una narrativa construida, sino de un modelo operativo que ha demostrado, durante años, su capacidad de transformar realidades.

En este sentido, el verdadero valor de este caso no radica únicamente en su impacto social o en su posicionamiento de marca, sino en su capacidad de demostrar que la responsabilidad social, cuando se ejecuta de manera estratégica y de manera genuina, puede convertirse en un motor de cambio sistémico.


El valor del altruismo, por Aldo Farrugia

Aldo Farrugia es un mexicano comprometido con el altruismo y la RS. Fundador y Director de Comunal, una agencia que promueve el impacto social mediante consultoría, marketing con causa y conferencias. También preside la Fundación Comunal, dedicada al fortalecimiento de organizaciones sin fines de lucro.

Con una formación en Mercadotecnia y certificaciones en Estrategia Comercial y Sostenibilidad, ha colaborado con más de 50 ONGs, enfocándose en ayudar a diversos grupos vulnerables, desde personas con discapacidad hasta pacientes con cáncer.

Busca transformar el individualismo en activismo, fomentando la empatía y la participación social entre los mexicanos. En 2023, desafió sus propios límites al correr el maratón de la CDMX a ciegas para apoyar a niños con retinoblastoma, logrando recaudar más de $500,000 mxn y obteniendo un Récord Guinness.

ONU afirma: la trata de esclavos africanos, el peor crimen contra la humanidad

La sala de la Organización de las Naciones Unidas guardó un silencio breve antes de romper en aplausos. No era un momento cualquiera: la Asamblea General acababa de aprobar una resolución que reconoce a la trata de esclavos africanos como el crimen más grave contra la humanidad. La votación, impulsada por Ghana, abre una conversación global que trasciende la historia y se conecta con debates actuales sobre justicia, memoria y reparación.

En el ámbito de la responsabilidad social, este tipo de decisiones no solo revisan el pasado, también invitan a reflexionar sobre cómo las instituciones —públicas y privadas— enfrentan los legados de desigualdad. Reconocer la magnitud de la trata de esclavos africanos implica cuestionar estructuras históricas que aún influyen en la discriminación racial y en las brechas sociales contemporáneas.

Una resolución que busca evitar el olvido de la trata de esclavos africanos

De acuerdo con El Economista, la resolución fue adoptada con 123 votos a favor, tres en contra —entre ellos Estados Unidos, Israel y Argentina— y 52 abstenciones, entre las que se encontraban Reino Unido y varios Estados de la Unión Europea. El documento declara explícitamente que el tráfico de africanos esclavizados y su explotación racializada constituyen el crimen más grave contra la humanidad.

Más allá del resultado de la votación, el gesto político tiene un significado profundo: reconocer que la historia de la esclavitud no es solo un capítulo del pasado, sino un proceso cuyas consecuencias siguen presentes. La resolución subraya que la persistencia del racismo estructural y del neocolonialismo no puede analizarse sin considerar este antecedente histórico.

El papel de Ghana y la apuesta por la justicia restaurativa

El liderazgo de Ghana fue central para que el tema llegara nuevamente al centro del debate internacional. Su presidente, John Mahama, viajó a la sede de la ONU para respaldar la iniciativa y fortalecer la discusión sobre posibles mecanismos de reparación vinculados con la esclavitud.

La propuesta no se limita a un reconocimiento simbólico. El texto invita a los países que participaron en el tráfico de personas esclavizadas a involucrarse en procesos de justicia restaurativa. Este enfoque busca abrir espacios de diálogo, reconocimiento del daño histórico y construcción de soluciones que contribuyan a sanar heridas colectivas.

Un reconocimiento histórico con implicaciones actuales

El secretario general de la ONU, António Guterres, señaló que la esclavitud atacó el núcleo mismo de la condición humana, destruyendo familias y devastando comunidades enteras. Su declaración recordó que este fenómeno no puede medirse únicamente en términos históricos, sino también por el impacto social acumulado a lo largo de generaciones.

Para quienes trabajan en sostenibilidad y responsabilidad social, este tipo de pronunciamientos refuerza la importancia de mirar el pasado para entender los retos presentes. El reconocimiento institucional abre un espacio para que organizaciones, gobiernos y sociedad civil revisen prácticas, narrativas y compromisos frente a la equidad.

Memoria histórica y responsabilidad colectiva

La resolución plantea una idea clave: la memoria no es solo un acto conmemorativo, también es una herramienta de transformación social. Nombrar a la esclavitud como el peor crimen contra la humanidad busca evitar que su magnitud se diluya con el paso del tiempo o en interpretaciones parciales de la historia.

En este contexto, la conversación global sobre justicia racial adquiere nuevos matices. La comunidad internacional se enfrenta al desafío de traducir este reconocimiento en acciones concretas que promuevan inclusión, reparación simbólica y, en algunos casos, compensaciones estructurales.

trata de esclavos africanos

El legado que conecta pasado, presente y futuro

Cuando se habla de la trata de esclavos africanos, también se habla de los sistemas económicos, políticos y culturales que se construyeron a partir de ella. El debate actual plantea preguntas sobre cómo esas estructuras continúan influyendo en la distribución de oportunidades y en la representación social de diversas comunidades.

Este reconocimiento de la ONU puede convertirse en un punto de inflexión. No porque resuelva de inmediato las consecuencias de siglos de desigualdad, sino porque coloca el tema en el centro de la agenda internacional y fomenta una conversación más amplia sobre reparación, memoria y responsabilidad histórica.

La resolución aprobada por la Asamblea General marca un momento relevante en la discusión global sobre justicia histórica. Al declarar que la trata de esclavos africanos fue el crimen más grave contra la humanidad, la comunidad internacional envía una señal clara: la memoria histórica es fundamental para construir sociedades más justas y conscientes de su pasado.

Para el campo de la responsabilidad social, el mensaje es igualmente significativo. Reconocer el impacto de procesos históricos como la trata de esclavos africanos invita a fortalecer enfoques de inclusión, derechos humanos y justicia social en las decisiones institucionales del presente y del futuro.

Entre propósito y equilibrio: lo que la Generación Z y los Millennials buscan

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El mercado laboral está atravesando un momento de transición que va más allá de la tecnología o la economía. Hoy, las conversaciones sobre empleo incluyen temas como bienestar, propósito y cultura organizacional. En ese escenario, la Generación Z y los Millennials han comenzado a redefinir qué significa tener un buen trabajo y qué condiciones son realmente sostenibles a largo plazo.

A medida que estas generaciones se consolidan como la mayor parte de la fuerza laboral, también crece la necesidad de comprender sus motivaciones. No se trata solo de beneficios o tendencias, sino de entender cómo imaginan su vida profesional. Para muchas personas jóvenes, el empleo ideal combina crecimiento, impacto y, sobre todo, equilibrio en el trabajo, un concepto que se ha convertido en uno de los ejes centrales del debate laboral actual.

Un cambio de prioridades: propósito, valores y equilibrio en el trabajo

Durante décadas, el salario y la estabilidad fueron los factores principales al evaluar un empleo. Sin embargo, para la Generación Z y los Millennials el análisis es más amplio y profundo. Hoy, las decisiones laborales incluyen preguntas sobre valores, cultura organizacional y el impacto que tiene su trabajo en la sociedad.

Las personas jóvenes quieren saber si la empresa escucha, si su liderazgo actúa con coherencia y si existe espacio para crecer de manera integral. En este contexto, el equilibrio en el trabajo no se limita a horarios razonables, sino a la posibilidad de desarrollar una vida profesional que no entre en conflicto con la vida personal.

Este cambio de prioridades refleja una evolución cultural en la forma en que se concibe el empleo. Las organizaciones que entienden esta transición suelen construir vínculos más duraderos con su talento, mientras que aquellas que mantienen modelos rígidos comienzan a enfrentar desafíos de retención.

compromiso laboral

Confianza y transparencia: la base de las nuevas relaciones laborales

La generación que creció con acceso constante a la información también espera claridad dentro de las organizaciones. Las decisiones tomadas sin explicación o los cambios poco transparentes afectan rápidamente la confianza del equipo.

Por ello, el liderazgo abierto y la comunicación honesta se han vuelto elementos clave en la cultura laboral contemporánea. Las personas quieren entender el rumbo de la empresa y cómo su trabajo contribuye a él. Cuando esa conexión existe, el compromiso suele fortalecerse de manera natural.

Diversos estudios han mostrado que los entornos con altos niveles de confianza pueden reducir significativamente el estrés y mejorar la productividad. En la práctica, esto demuestra que la transparencia no solo es un valor ético, sino también un factor estratégico para las organizaciones.

Flexibilidad laboral: cuando el bienestar se vuelve parte del modelo

Durante mucho tiempo, la flexibilidad se consideró un beneficio adicional. Hoy, para la Generación Z y los Millennials, es un indicador de si una empresa realmente respeta a su gente. La posibilidad de trabajar de forma híbrida, ajustar horarios o gestionar el tiempo de manera más autónoma forma parte de las expectativas básicas.

Este cambio también está vinculado con una visión más amplia del bienestar. Las jornadas excesivas o los modelos rígidos comienzan a percibirse como prácticas obsoletas en un mundo que busca mayor sostenibilidad laboral.

En este sentido, las empresas que integran políticas de flexibilidad no solo responden a una demanda generacional, sino que también fortalecen su cultura organizacional y su capacidad de atraer talento.

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Crecimiento profesional desde el inicio

Otra característica de estas generaciones es su interés por avanzar profesionalmente desde etapas tempranas. La idea de esperar varios años para acceder a nuevas oportunidades resulta cada vez menos atractiva.

Los empleados jóvenes buscan organizaciones que impulsen su desarrollo mediante mentoría, aprendizaje continuo y movilidad interna. Tener claridad sobre una trayectoria profesional genera motivación y sentido de pertenencia dentro de la empresa.

Cuando estas oportunidades no existen, la rotación suele aumentar. Por el contrario, las organizaciones que invierten en el crecimiento de su gente logran equipos más comprometidos y preparados para enfrentar los cambios del entorno.

Pertenencia, inclusión y cultura organizacional

Para la Generación Z y los Millennials, la diversidad no se limita a políticas o discursos. Lo que realmente importa es cómo se vive la inclusión en la experiencia diaria dentro del trabajo. Sentirse escuchados, respetados y representados influye directamente en su nivel de compromiso.

El sentido de pertenencia también se construye en las relaciones cotidianas, en el liderazgo y en la forma en que se toman decisiones. Un ambiente donde las personas sienten que deben ocultar partes de su identidad difícilmente logrará generar lealtad.

Por el contrario, las organizaciones que promueven culturas abiertas suelen desarrollar equipos más colaborativos y resilientes, capaces de adaptarse a entornos laborales cada vez más diversos.

Tecnología, propósito y éxito compartido

Como nativos digitales, estos profesionales esperan que la tecnología facilite su trabajo y no lo complique. Sistemas obsoletos o plataformas poco intuitivas pueden generar frustración rápidamente. La eficiencia tecnológica, en este sentido, también se ha convertido en parte de la experiencia laboral.

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Sin embargo, más allá de las herramientas, existe otro factor que influye de manera decisiva: el propósito. Muchas personas jóvenes buscan trabajar en empresas que tengan una postura clara frente a los desafíos sociales y ambientales actuales.

Cuando el trabajo cotidiano se conecta con un impacto mayor, el compromiso aumenta. En este contexto, el equilibrio en el trabajo también se relaciona con la posibilidad de sentir que el esfuerzo personal contribuye a algo significativo.

El equilibrio en el trabajo como una nueva forma de entender el empleo

El debate sobre el futuro del trabajo ya no gira únicamente en torno a la productividad. Cada vez más organizaciones reconocen que el bienestar, la confianza y el desarrollo profesional son elementos inseparables del desempeño.

Para la Generación Z y los Millennials, el equilibrio en el trabajo representa un modelo laboral más humano, donde las personas pueden crecer sin sacrificar su salud o sus proyectos personales. Esta visión está influyendo en la manera en que las empresas diseñan sus políticas internas.

Al mismo tiempo, el concepto también invita a repensar el liderazgo. Las organizaciones que adoptan esta perspectiva suelen fortalecer su reputación, mejorar la retención de talento y generar culturas laborales más sostenibles.

El ingreso de la Generación Z y la consolidación de los Millennials en el mercado laboral están marcando un punto de inflexión en la forma de entender el trabajo. Sus expectativas no se centran únicamente en beneficios o compensaciones, sino en construir trayectorias profesionales con sentido, crecimiento y bienestar.

Para las empresas, este cambio representa tanto un desafío como una oportunidad. Aquellas que logren escuchar, adaptarse y evolucionar podrán construir entornos donde el talento quiera permanecer. En un contexto laboral cada vez más dinámico, comprender estas expectativas ya no es opcional: es parte del camino hacia organizaciones más humanas y sostenibles.

Jurado señala a Meta y YouTube por diseño que habría perjudicado a jóvenes

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La discusión sobre el impacto de las plataformas digitales en la salud mental de niñas, niños y adolescentes dejó de ser únicamente académica o mediática. Un veredicto reciente en Estados Unidos volvió a colocar el tema en el centro del debate global, especialmente para quienes analizan la responsabilidad corporativa en la era digital. En este caso, un jurado determinó que dos de las plataformas más influyentes del mundo habrían contribuido al daño de una joven usuaria a partir de decisiones relacionadas con el funcionamiento de sus productos.

De acuerdo con The Guardian, el fallo marca un momento clave porque abre preguntas profundas sobre la forma en que se conciben los entornos digitales, el papel de las empresas tecnológicas y los límites éticos del diseño de plataformas con millones de usuarios jóvenes. Más allá del caso individual, el juicio también refleja una conversación más amplia sobre regulación, transparencia y la obligación de advertir riesgos cuando los productos pueden afectar el bienestar de las personas.

Un veredicto que cambia la conversación

El miércoles, un jurado de Los Ángeles concluyó que Meta y YouTube fueron responsables de diseñar deliberadamente productos que generaron comportamientos adictivos en una joven identificada en el proceso judicial como KGM. De acuerdo con el fallo, las compañías actuaron con negligencia al no advertir adecuadamente sobre los posibles riesgos asociados con el uso prolongado de sus plataformas.

La decisión llegó después de casi nueve días de deliberaciones y puso fin a un juicio de seis semanas en el que participaron ejecutivos de ambas empresas, especialistas en redes sociales, expertos en adicción digital y denunciantes. El jurado otorgó una indemnización de 6 millones de dólares a la demandante, de los cuales Meta deberá cubrir el 70 %, mientras que YouTube asumirá el resto.

Este proceso es considerado el primero de su tipo en llegar a juicio por presuntos daños causados por redes sociales a jóvenes, lo que lo convierte en un punto de referencia para futuras discusiones legales y corporativas en torno al diseño de Meta y YouTube.

La historia detrás del caso

Durante el juicio, KGM relató que comenzó a utilizar YouTube cuando tenía seis años y que su relación con Instagram empezó a los nueve. Según su testimonio, el uso constante de ambas plataformas influyó de forma negativa en su bienestar emocional y en su vida cotidiana.

A los diez años, explicó, ya experimentaba depresión y conductas de autolesión. Con el paso del tiempo, también enfrentó dificultades en sus relaciones familiares y en la escuela. A los trece años, su terapeuta le diagnosticó trastorno dismórfico corporal y fobia social, condiciones que ella relacionó con su experiencia en redes sociales.

Los abogados de la demandante señalaron que su historia no es un caso aislado, sino un ejemplo de lo que miles de jóvenes han vivido en internet. Desde su perspectiva, el diseño de Meta y YouTube forma parte de un ecosistema digital que, en algunos casos, prioriza el tiempo de permanencia sobre el bienestar del usuario.

diseño de Meta y YouTube

El debate sobre la ingeniería de la atención

Uno de los momentos más comentados del juicio ocurrió durante los alegatos finales, cuando el abogado de KGM describió lo que llamó “ingeniería de la adicción”. Con esta expresión se refirió a herramientas como el desplazamiento infinito de contenido o la reproducción automática de videos, elementos que, según los demandantes, buscan mantener a los usuarios conectados durante más tiempo.

Estas funciones fueron comparadas en el juicio con prácticas históricas de otras industrias que enfrentaron cuestionamientos por el carácter adictivo de sus productos, como ocurrió con las grandes tabacaleras en la década de 1990. En ambos casos, el centro del debate fue si las empresas conocían los riesgos y cómo comunicaron esa información al público.

La discusión ya no se limita a si estas herramientas funcionan, sino a si su implementación considera adecuadamente a usuarios vulnerables, especialmente menores de edad.

diseño de Meta y YouTube

El papel del diseño de Meta y YouTube en el debate global

La decisión del jurado se basó en preguntas clave: si la negligencia de las empresas fue un factor determinante en el daño sufrido por la demandante y si las compañías sabían que ciertos elementos de sus plataformas podían resultar peligrosos. El jurado, integrado por 12 personas, votó 10 a 2 a favor de KGM en todas las preguntas planteadas.

Este resultado no solo tiene implicaciones legales, sino también reputacionales y regulatorias para la industria tecnológica. El tema del diseño de Meta y YouTube se vuelve particularmente relevante en un contexto donde gobiernos, investigadores y organizaciones civiles analizan cómo funcionan los algoritmos y los sistemas de recomendación.

Además, el veredicto se produjo apenas un día después de otro fallo contra Meta en Nuevo México, donde un jurado ordenó el pago de 375 millones de dólares en multas civiles por engañar a consumidores sobre la seguridad de sus plataformas. Ambos casos marcan precedentes importantes en la discusión sobre responsabilidad digital.

diseño de Meta y YouTube

Apelaciones y lo que viene para la industria

Tanto Meta como YouTube han rechazado el veredicto y anunciaron que apelarán la decisión judicial. Un portavoz de Meta afirmó que la empresa considera que la salud mental de los adolescentes es un tema complejo que no puede atribuirse a una sola aplicación.

Por su parte, YouTube señaló que el caso, desde su perspectiva, malinterpreta la naturaleza de la plataforma, argumentando que se trata de un servicio de streaming construido de manera responsable. Ambas compañías también han negado irregularidades en relación con el caso de la demandante.

Este juicio es apenas el inicio de una serie de procesos similares. Forma parte de un conjunto consolidado de demandas presentadas en California contra varias plataformas digitales en nombre de más de 1,600 demandantes, entre ellos cientos de familias y distritos escolares. En el caso específico de KGM, TikTok y Snap llegaron a un acuerdo antes de que el juicio comenzara.

diseño de Meta y YouTube

Un precedente para futuras demandas

El caso de KGM es el primero de más de 20 juicios piloto programados para los próximos dos años. Este tipo de procesos busca evaluar cómo reaccionan los jurados ante las pruebas presentadas y establecer precedentes legales que podrían influir en litigios posteriores.

El siguiente juicio piloto está previsto para julio, mientras que en junio comenzará en San Francisco una serie de demandas federales con cientos de demandantes que presentan alegaciones similares. Esto sugiere que el tema seguirá ocupando un lugar relevante en la agenda pública y corporativa.

Para las empresas tecnológicas, estos procesos podrían marcar el inicio de una etapa en la que el diseño de plataformas digitales sea examinado con el mismo rigor que otros productos con impacto social significativo. Más allá de la sentencia específica, este caso refleja un cambio en la forma en que la sociedad analiza la responsabilidad de las grandes plataformas digitales. El diseño tecnológico ya no se observa únicamente desde la innovación o el crecimiento de usuarios, sino también desde sus efectos en la vida cotidiana de millones de personas, especialmente jóvenes.

Para quienes trabajan en responsabilidad social, el desafío será impulsar modelos de desarrollo digital que integren bienestar, transparencia y prevención de riesgos desde el origen del producto. El debate que abrió este juicio probablemente no termine en los tribunales: apenas comienza en la conversación global sobre ética tecnológica y cuidado de las audiencias más jóvenes.

La advertencia de Larry Fink: la IA podría ampliar la brecha de riqueza global

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El avance de la inteligencia artificial está marcando un nuevo capítulo en la economía mundial. Lo que para muchos representa innovación, eficiencia y competitividad, para otros abre interrogantes sobre cómo se distribuirán sus beneficios. En medio de este debate, algunas de las voces más influyentes del sistema financiero han comenzado a advertir que el impacto de esta tecnología podría ir más allá del mercado tecnológico y alcanzar la estructura misma de la economía global.

Uno de ellos es Larry Fink, quien desde su posición al frente de BlackRock planteó un escenario que ha captado la atención de inversionistas, empresas y especialistas en sostenibilidad económica. En su carta anual a inversionistas, el directivo subrayó que el crecimiento acelerado de la inteligencia artificial podría generar enormes oportunidades, pero también reproducir dinámicas históricas de concentración de riqueza.

Tecnología que podría ampliar la brecha de riqueza global

En su análisis, Fink advirtió que el auge de la inteligencia artificial podría profundizar tendencias ya conocidas en los ciclos tecnológicos. Históricamente, explicó, las innovaciones transformadoras generan valor significativo, pero una parte importante de ese valor termina concentrándose en las empresas que desarrollan la tecnología y en quienes poseen sus acciones.

El directivo señaló que, en el contexto actual, la situación podría repetirse a una escala mayor. Las compañías que ya cuentan con grandes volúmenes de datos, infraestructura tecnológica y capital suficiente para invertir en inteligencia artificial están en una posición privilegiada para capturar los beneficios económicos del nuevo ciclo tecnológico.

Según The Guardian, este escenario, de acuerdo con su advertencia, podría acelerar la brecha de riqueza global, especialmente si la participación en los mercados financieros continúa concentrada en un grupo relativamente reducido de inversionistas.

El dominio de unas pocas empresas en la carrera de la IA

La evolución reciente del mercado tecnológico refuerza parte de esta preocupación. Empresas vinculadas al desarrollo de inteligencia artificial han registrado fuertes incrementos en su valor bursátil, impulsadas por el entusiasmo de inversionistas y la expectativa de que esta tecnología redefina múltiples industrias.

Un caso emblemático es el del fabricante de chips Nvidia, considerado uno de los líderes del sector. Su crecimiento refleja cómo las empresas que construyen la infraestructura de la inteligencia artificial están concentrando gran parte del valor generado en esta etapa de innovación.

Para Fink, esta dinámica no es necesariamente negativa por sí misma. El desafío surge cuando el crecimiento del valor de mercado ocurre mientras la propiedad de esos activos permanece limitada, lo que puede hacer que la prosperidad parezca cada vez más distante para quienes quedan fuera de esos beneficios.

Brecha de riqueza global: una discusión que también involucra a los mercados

Desde una perspectiva económica más amplia, la reflexión de Fink abre un debate relevante para gobiernos, empresas y organizaciones que analizan la evolución de la desigualdad. Si el crecimiento económico se desplaza cada vez más hacia los mercados de capitales, la pregunta clave es quién tiene acceso real a ellos.

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El directivo señaló que, en generaciones recientes, gran parte de la riqueza creada terminó en manos de personas que ya poseían activos financieros. Si la inteligencia artificial acelera este patrón, el riesgo es que la participación en el nuevo valor económico quede aún más concentrada.

Para quienes estudian temas de responsabilidad social y desarrollo sostenible, esta discusión resulta central: el acceso a oportunidades económicas no solo depende del crecimiento tecnológico, sino también de cómo se distribuyen los mecanismos para participar en ese crecimiento.

La posibilidad de una burbuja tecnológica

A la par del entusiasmo por la inteligencia artificial, también han surgido señales de cautela en distintos frentes del sistema financiero internacional. Algunos especialistas consideran que la velocidad con la que ha crecido la inversión en este sector podría recordar episodios pasados de sobrevaloración en los mercados.

Incluso instituciones financieras han comenzado a señalar posibles riesgos. El Banco de Inglaterra advirtió sobre la posibilidad de una corrección repentina en los mercados globales, vinculada al rápido aumento en las valoraciones de empresas tecnológicas relacionadas con la inteligencia artificial.

Además, se ha incrementado el escrutinio sobre ciertas operaciones multimillonarias dentro de la industria, incluyendo inversiones cruzadas entre compañías del sector. Este tipo de movimientos ha generado dudas sobre la sostenibilidad del crecimiento actual y sobre la solidez de algunos modelos de negocio vinculados a la IA.

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Invertir o quedarse fuera del nuevo ciclo económico

En su carta, Fink también planteó una reflexión que ha generado debate: la necesidad de que más personas participen en los mercados de capitales. Según su visión, si gran parte de la prosperidad se está generando en estos espacios, ampliar el acceso a la inversión podría ser una vía para que más ciudadanos participen en el crecimiento económico.

Esta postura surge en un contexto donde adquirir vivienda se ha vuelto más difícil en muchos países, debido al aumento de precios, mayores requisitos crediticios y costos asociados como impuestos, seguros y mantenimiento. Para algunos hogares, el camino tradicional para construir patrimonio se ha vuelto menos accesible.

Sin embargo, el planteamiento también abre preguntas relevantes sobre educación financiera, regulación y equidad de acceso. La expansión de la inversión minorista podría ser una oportunidad, pero también requiere condiciones que reduzcan riesgos para quienes ingresan por primera vez a los mercados.

Brecha de riqueza global en la era de la inteligencia artificial

Más allá del debate financiero, el mensaje central de Fink apunta a un desafío estructural. La inteligencia artificial, afirmó, generará un valor económico significativo en los próximos años, posiblemente comparable con otras revoluciones tecnológicas de la historia.

El reto, según su planteamiento, consiste en asegurar que la participación en ese crecimiento se amplíe al mismo ritmo que el valor creado. Si esto no ocurre, la brecha de riqueza global podría ampliarse en un momento en el que las sociedades ya enfrentan tensiones relacionadas con desigualdad, acceso a oportunidades y confianza en las instituciones económicas.

Este punto conecta con discusiones cada vez más frecuentes en el ámbito de la responsabilidad corporativa, donde se analiza el papel de las empresas tecnológicas en la distribución del valor generado por la innovación.

La advertencia de Larry Fink no solo refleja la mirada de uno de los líderes más influyentes del sistema financiero global, sino también una preocupación que empieza a tomar forma en distintos sectores: el impacto social de la inteligencia artificial. A medida que la tecnología redefine industrias completas, también obliga a repensar cómo se construye y distribuye la prosperidad.

Para empresas, inversionistas y responsables de políticas públicas, el desafío no es únicamente impulsar la innovación, sino asegurar que sus beneficios se traduzcan en oportunidades más amplias. En un mundo donde el desarrollo tecnológico avanza con rapidez, la conversación sobre inclusión económica podría convertirse en uno de los temas centrales de la próxima década.

Corporativo Kosmos garantiza apoyo alimentario mensual a adultos mayores en México

El envejecimiento poblacional en México está avanzado con rapidez. Hoy, más de 17 millones de personas, es decir, aproximadamente, el 12.8 % de la población nacional, tiene 60 años o más. Además, las proyecciones demográficas señalan que para 2030 México entrará en una fase en la que habrá proporcionalmente más personas mayores que jóvenes de entre 0 y 14 años, lo que marca un punto de inflexión en la estructura poblacional.

Sin embargo, el país aún enfrenta un déficit importante en políticas públicas integrales que protejan plenamente los derechos de esta población, que con frecuencia es considerada vulnerable debido a factores como la precariedad económica, la falta de acceso a servicios especializados y la ausencia de redes de apoyo.

A esta situación se suma un problema preocupante: según especialistas de la UNAM, al menos el 16 % de los adultos mayores —es decir, cerca de 2.7 millones de personas— vive en condiciones de abandono o sufre algún tipo de violencia, que puede manifestarse como aislamiento domiciliario, soledad, violencia física o psicológica, abuso económico e incluso agresiones sexuales.

Ante este panorama, resulta fundamental desarrollar políticas públicas que ayuden a garantizar que los derechos de este grupo social sean respetados, así como involucrar a todos los actores sociales en su protección y cuidado. Consciente de esta realidad, Corporativo Kosmos, empresa líder en servicios alimentarios en México, está apoyando la alimentación de adultos mayores que viven en centros de atención para ancianos, con el objetivo de contribuir a que puedan vivir con mayor bienestar.

alimentación de adultos mayores

Corporativo Kosmos apoya la alimentación de adultos mayores

Desde su fundación, Corporativo Kosmos se ha enfocado en apoyar a diversos grupos en situación vulnerable a través de su brazo social, la Fundación Pablo Landsmanas, mediante iniciativas de impulso a la salud, educación y alimentación, siendo esta última una de sus principales vías de apoyo. Entre los sectores a los que apoya, se encuentran los adultos mayores, a los cuales ayuda mediante la colaboración con instituciones que brindan atención directa a este grupo de la población.

Uno de estos esfuerzos se materializa en la alianza con el Asilo de Ancianos San Judas Tadeo A.C., una casa de reposo dedicada al cuidado y sustento de personas mayores. Gracias a esta colaboración, la organización recibe donaciones constantes de alimentos que permiten cubrir una parte importante de las necesidades nutrimentales de los residentes, al mismo tiempo que fortalece las condiciones de atención dentro de la institución.

El apoyo de la Fundación Pablo Landsmanas no sólo permite asegurar la alimentación saludable de los residentes de este hogar, sino que también ayuda a reducir los gastos económicos de esta casa que busca ofrecer un entorno seguro, la atención y cuidados necesarios a ancianos de diversos contextos socioeconómicos.

Sin duda, acciones como las que impulsa Corporativo Kosmos resultan sumamente necesarias para apoyar a este grupo de la población que enfrenta problemáticas que, aunque muchas veces pasan desapercibidas, son reales, profundas y cada vez más urgentes de tratar. Si miramos con atención, encontraremos múltiples razones que explican por qué la sociedad debe involucrarse más en promover el bienestar de los adultos mayores. por eso, a continuación, te presentamos cinco motivos que muestran por qué apoyar a los adultos mayores es una responsabilidad colectiva.

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Cinco razones por las que es urgente apoyar a los adultos mayores

1. El abandono es una realidad creciente

Uno de los problemas más graves que enfrentan muchas personas mayores es el abandono familiar o social. De acuerdo con especialistas, una proporción significativa de este grupo vive en condiciones de soledad o aislamiento domiciliario. Además, en muchos casos, enfermedades crónicas o limitaciones físicas dificultan su movilidad y reducen su interacción social, lo que incrementa el riesgo de depresión, deterioro cognitivo y exclusión.

2. La violencia contra las personas mayores existe y suele invisibilizarse

La violencia hacia los adultos mayores adopta múltiples formas. Puede tratarse de agresiones físicas o verbales, negligencia en el cuidado, manipulación psicológica o incluso abuso financiero. En algunos casos también se han documentado situaciones de abuso sexual o explotación económica. Estas prácticas suelen pasar desapercibidas porque ocurren dentro del ámbito familiar o doméstico, lo que dificulta su denuncia y atención.

3. Muchos carecen de ingresos suficientes

Aunque existen programas sociales dirigidos a personas mayores, una parte importante de esta población no cuenta con ingresos suficientes para cubrir sus necesidades básicas. Esto incluye gastos médicos, vivienda y alimentación. Por ello, el respaldo de organizaciones civiles y empresas puede marcar una diferencia significativa en su calidad de vida, especialmente cuando se trata de garantizar necesidades básicas como la comida diaria.

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4. Las necesidades nutricionales cambian con la edad

Con el paso del tiempo, el cuerpo requiere dietas específicas que ayuden a prevenir enfermedades y mantener la energía. Problemas como la pérdida de masa muscular, enfermedades crónicas o dificultades digestivas obligan a prestar especial atención a la nutrición. En este contexto, asegurar una adecuada alimentación de adultos mayores se vuelve fundamental para preservar su salud y autonomía el mayor tiempo posible.

5. El envejecimiento digno es una responsabilidad colectiva

Finalmente, apoyar a las personas mayores no solo es una cuestión de asistencia social, sino también de justicia y responsabilidad intergeneracional. Quienes hoy superan los 60 años contribuyeron durante décadas al desarrollo económico y social del país. Garantizarles condiciones de vida dignas es una forma de reconocer su aportación y fortalecer los valores de solidaridad y respeto dentro de la sociedad.

Dignidad y cuidado para quienes construyeron el país

El crecimiento acelerado de la población adulta mayor en México obliga a replantear la manera en que la sociedad protege y acompaña a este grupo. El abandono, la violencia y la precariedad económica siguen siendo desafíos importantes que requieren la participación conjunta del gobierno, la sociedad civil y el sector privado.

alimentación de adultos mayores

En este contexto, iniciativas como la impulsada por Corporativo Kosmos muestran cómo el sector privado, mediante alianzas con instituciones dedicadas al cuidado de adultos mayores, puede contribuir a fortalecer las redes de apoyo para adultos mayores y ayudar a garantizar que cuenten con las condiciones básicas para su bienestar.

Respaldar a quienes hoy enfrentan la vejez no solo es una necesidad social, sino también una señal del tipo de sociedad que se desea construir. Cuando organizaciones, comunidades y empresas se suman a este esfuerzo, se avanza hacia un modelo más solidario, en el que los adultos mayores puedan vivir con respeto, seguridad y calidad de vida.

Empresas más éticas del mundo en 2026: ¿quiénes están marcando el estándar global?

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Hablar de ética empresarial ya no es un ejercicio aspiracional, sino una conversación cada vez más vinculada con la competitividad y la sostenibilidad de los negocios. En un contexto marcado por crisis reputacionales, demandas sociales más exigentes y marcos regulatorios en evolución, identificar a las empresas más éticas del mundo en 2026 permite observar hacia dónde se están moviendo los estándares globales de integridad corporativa. No se trata únicamente de reconocer buenas prácticas, sino de analizar cómo estas se convierten en parte del ADN organizacional.

A lo largo de dos décadas, el reconocimiento impulsado por Ethisphere ha servido como un termómetro para medir la madurez ética de las organizaciones. Cada año, empresas de diferentes sectores y regiones se someten a un proceso riguroso que evalúa no solo políticas, sino cultura, liderazgo y gobernanza. El resultado es una radiografía interesante sobre qué significa hoy liderar con integridad y cómo esa apuesta se traduce en confianza, resiliencia y valor a largo plazo.

La ética corporativa como una estrategia de negocio

En muchas organizaciones, la ética dejó de ser vista como un elemento de cumplimiento para convertirse en un motor de decisiones estratégicas. Las compañías que buscan ser parte de las empresas más éticas del mundo en 2026 comprenden que la integridad no es un discurso, sino una práctica cotidiana que se refleja en la relación con colaboradores, clientes, proveedores e inversionistas. Esto implica integrar principios éticos en procesos clave del negocio, desde la cadena de suministro hasta la innovación.

Liderar con integridad significa también asumir que el entorno empresarial actual está marcado por una mayor vigilancia pública. Las organizaciones que destacan en este reconocimiento han logrado construir culturas donde la transparencia y la responsabilidad no son solo valores declarados, sino elementos que orientan la toma de decisiones en todos los niveles de la compañía. En ese sentido, la ética se vuelve una ventaja competitiva tangible.

Además, diversos análisis sobre valor corporativo señalan que cerca del 90 % del valor de una empresa proviene de activos intangibles, como la reputación, la propiedad intelectual o el capital humano. Por ello, invertir en programas sólidos de ética y cumplimiento ya no es opcional. Para muchas compañías, es una estrategia para proteger estos activos y fortalecer su legitimidad frente a las partes interesadas.

Un reconocimiento que cumple 20 años impulsando estándares globales

El reconocimiento de las empresas más éticas del mundo en 2026 forma parte de una iniciativa que comenzó hace 20 años con un objetivo claro: destacar a organizaciones que apuestan por la integridad corporativa como base de su crecimiento a largo plazo. Desde entonces, el programa ha evolucionado junto con las expectativas sociales y los desafíos que enfrentan las empresas a nivel global.

Más que un premio simbólico, este reconocimiento busca visibilizar a compañías que han demostrado consistencia en sus prácticas éticas. Es decir, organizaciones que no solo reaccionan ante tendencias, sino que integran la ética en su modelo de negocio, su cultura organizacional y su estrategia de sostenibilidad. Esta visión ha permitido que el reconocimiento se convierta en una referencia dentro del ecosistema empresarial.

Al mismo tiempo, el programa también cumple una función de aprendizaje colectivo. Las empresas que participan en el proceso reciben información comparativa sobre sus programas de ética y cumplimiento, lo que les permite identificar áreas de mejora y fortalecer sus marcos de gobernanza. En ese sentido, el reconocimiento también actúa como una plataforma de mejora continua para el sector empresarial.

La metodología detrás de las empresas más éticas del mundo en 2026

Uno de los elementos que ha consolidado la credibilidad de este reconocimiento es su metodología. El proceso de evaluación se basa en el Ethics Quotient®, una herramienta desarrollada por Ethisphere que analiza más de 200 puntos de datos relacionados con la cultura organizacional, la ética empresarial, la gobernanza, las prácticas ambientales y sociales, así como las iniciativas de diversidad y cumplimiento.

Este enfoque permite observar a las empresas desde una perspectiva integral. No se trata únicamente de evaluar políticas escritas, sino de analizar cómo estas se implementan y se traducen en prácticas reales dentro de la organización. La evaluación también considera cómo las compañías están respondiendo a desafíos contemporáneos, como la agenda ESG, la equidad, la inclusión y la seguridad.

Otro aspecto relevante es que todas las empresas que participan en el proceso reciben una tarjeta de puntuación analítica. Este documento ofrece una comparación con estándares de referencia y con las empresas que han sido reconocidas, lo que se convierte en una herramienta útil para mejorar programas de ética y cumplimiento. En otras palabras, la metodología no solo identifica líderes, también impulsa evolución en el ecosistema empresarial.

Un listado global que no funciona como ranking

Es importante subrayar un punto que suele generar confusión: el listado de las empresas más éticas del mundo en 2026 no es un ranking. A diferencia de otras clasificaciones empresariales, aquí no existe una posición numérica que determine quién es “más ético” que otro. El reconocimiento funciona más bien como una selección de organizaciones que cumplen con estándares elevados de integridad corporativa.

Dentro de este universo, existe un grupo conocido como el Top 25 por número de años de reconocimiento. Este grupo reúne a empresas que han mantenido su presencia en el listado durante largos periodos, lo que habla de consistencia en sus prácticas éticas. Sin embargo, esto no implica una jerarquía tradicional, sino una manera de reconocer la continuidad en el compromiso empresarial.

En el caso de América Latina, la presencia dentro del listado global sigue siendo limitada. Dentro de la edición de las empresas más éticas del mundo en 2026, aparecen dos compañías mexicanas: CEMEX y Grupo Bimbo, lo que refleja cómo algunas organizaciones del país están alineándose con estándares globales de integridad corporativa.

Empresas reconocidas que operan en México

Entre las organizaciones que han acumulado más años dentro del reconocimiento y que además tienen presencia en México, se encuentran varias compañías relevantes para el entorno empresarial del país. Este grupo refleja cómo la ética corporativa puede mantenerse como un eje estratégico a lo largo del tiempo y en distintos mercados.

A continuación, algunas de las empresas del Top 25 por número de años que operan en México y que han construido trayectorias consistentes en materia de integridad empresarial:

  • Ecolab: se ha basado históricamente en valores claros que incluyen hacer lo correcto de manera justa y honesta. Su equipo de Cumplimiento y Ética desempeña un papel clave al brindar orientación y apoyo a los colaboradores para que actúen conforme a las leyes, regulaciones y políticas corporativas, fortaleciendo así una cultura organizacional centrada en la integridad.

PepsiCo: La compañía considera fundamental proteger y apoyar el desarrollo profesional y los derechos humanos de sus empleados. Promover una cultura diversa, impulsar el progreso equitativo de las mujeres y ofrecer políticas laborales sólidas forman parte de su enfoque para atraer talento y fortalecer un modelo de negocio más ético, extendiendo estos principios a su cadena de valor.

Accenture: En un entorno cada vez más incierto, la organización ha señalado que la confianza se ha convertido en un activo central para las empresas. Su enfoque se basa en construir negocios responsables a partir de la ética, el respeto a los derechos humanos y un gobierno corporativo sólido que proteja a colaboradores, clientes y a la propia marca.

L’Oréal: Para la compañía, la ética es uno de los pilares fundamentales de su cultura y liderazgo. La continuidad en este reconocimiento refleja un compromiso sostenido con la transparencia, la integridad y la responsabilidad social, reafirmando que un modelo de negocio ético también impulsa la sostenibilidad a largo plazo.

ManpowerGroup: Desde su fundación, la organización ha promovido el principio de “hacer el bien, haciéndolo bien”. Su enfoque busca generar valor para empleados, candidatos, clientes, comunidades y la sociedad en general, manteniendo la ética como un eje central en la forma en que se desarrolla el talento y el empleo.

La ética como parte del futuro empresarial

La conversación sobre integridad corporativa continúa evolucionando a medida que surgen nuevos desafíos para las empresas. Aspectos como la inteligencia artificial, la transparencia en las cadenas de suministro o las expectativas sociales en torno a la sostenibilidad están ampliando el alcance de lo que hoy se entiende por ética empresarial.

En este contexto, las organizaciones que forman parte de las empresas más éticas del mundo en 2026 ofrecen señales sobre cómo se están redefiniendo los estándares globales. Su experiencia demuestra que integrar la ética en la estrategia empresarial no solo fortalece la reputación, sino que también contribuye a construir negocios más resilientes y preparados para el futuro.

Al mismo tiempo, el reconocimiento también funciona como una invitación abierta para que más compañías adopten prácticas responsables. En un entorno donde la confianza se ha convertido en un activo clave, el liderazgo ético puede marcar la diferencia entre organizaciones que simplemente operan en el mercado y aquellas que ayudan a transformarlo.

Empresas más éticas del mundo en 2026

Terralago obtiene certificación LEED for Cities and Communities: Plan and Design nivel Gold y se posiciona como referente de desarrollo urbano sostenible en México

El Conjunto Urbano Terralago, ubicado en Naucalpan, Estado de México, se consolida como un referente internacional de urbanismo sostenible al ser reconocido como un modelo de desarrollo replicable, tras haber obtenido la certificación LEED for Communities: Plan and Design level Gold del U.S. Green Building Council (USGBC). Más allá del reconocimiento, el proyecto destaca hoy por su validación global como ejemplo de cómo integrar sostenibilidad, rentabilidad y calidad de vida en el desarrollo urbano en México.

El U.S. Green Building Council (USGBC) es la organización internacional responsable del sistema LEED (Leadership in Energy and Environmental Design), uno de los estándares más rigurosos y reconocidos a nivel global para evaluar el desempeño integral de los proyectos urbanos y de edificación. A través de este sistema, se miden aspectos clave como la eficiencia energética, gestión del agua, reducción de emisiones, uso de materiales, planificación del entorno, movilidad, conservación de ecosistemas e impacto en la calidad de vida de las personas. Su certificación no sólo valida el cumplimiento de criterios técnicos de alto nivel, sino que también posiciona a los proyectos como referentes en sostenibilidad, resiliencia y desarrollo urbano responsable.

Con este reconocimiento, Terralago se integra a una red de solo 200 proyectos certificados bajo los estándares LEED for Cities y LEED for Communities a nivel global, y se posiciona como el primero en México en obtener esta certificación, consolidándose como un referente nacional en desarrollo urbano sostenible.

Actualmente en construcción –y con conclusión prevista para 2027–, Terralago contempla más de 1,500 unidades residenciales, 317 lotes, 28 edificios multifamiliares y cinco espacios de uso mixto. El proyecto ha sido concebido como un modelo integral que combina infraestructura urbana, restauración ecológica y calidad de vida, alineando el crecimiento habitacional con la conservación del entorno natural.

“Más del 23% de Terralago se conserva como área natural, incluyendo tres parques públicos. La zona forestal preservada se ubica en el centro del desarrollo, funcionando como eje rector de la planeación urbana y generando beneficios como mejora en la calidad del aire, regulación microclimática y bienestar para la comunidad”, señaló Roberto Cueto, titular de Relaciones Institucionales en Terralago.

En materia hídrica, el desarrollo implementa un modelo de descarga cero mediante el tratamiento y reutilización de aguas residuales, así como sistemas de captación pluvial que reducen la dependencia de fuentes externas, en un contexto marcado por el estrés hídrico en México.

Terralago incorpora estrategias para reducir emisiones y mejorar la movilidad, como infraestructura energética eficiente, iluminación de bajo consumo y acceso a transporte público, contribuyendo a disminuir costos operativos y fortalecer la conectividad urbana.

Desde una perspectiva de negocio, la certificación otorgada por el U.S. Green Building Council no sólo valida el desempeño ambiental del proyecto, sino que también fortalece su valor comercial y su atractivo para inversionistas, en un contexto donde la demanda por desarrollos sostenibles continúa en aumento.

El proyecto destaca por su modelo de comunidad abierta, alineado con el concepto de Conjunto Urbano en México, que prioriza la conectividad, el acceso a servicios y la integración con el entorno, frente a esquemas tradicionales de desarrollos cerrados.

Con este logro, Terralago no sólo se posiciona como un caso emblemático en México, sino como parte de una conversación global impulsada por el U.S. Green Building Council, que busca transformar la forma en que se diseñan, construyen y habitan las ciudades hacia modelos más sostenibles, resilientes y centrados en las personas.

Nestlé identificó el riesgo. Pero ¿de quién es realmente la responsabilidad?

Por Edgar López

En enero de 2026, Nestlé retiró del mercado, en más de 60 países, varios lotes de fórmulas infantiles (marcas SMA, BEBA, NAN y otras) por posible contaminación con cereulide, una toxina producida por la bacteria Bacillus cereus. El origen se ubicó en un ingrediente suministrado por un proveedor tercero. Miles de familias ya habían comprado y estaban usando los productos cuando se activó la alerta.

El episodio no fue del todo imprevisto. En su Non-Financial Statement 2025, la compañía reconoce de forma explícita el riesgo general de que productos inseguros lleguen al consumidor final.

En la matriz de materialidad (páginas 18 y 25), Nestlé catalogó el impacto “Consumption of unsafe products” como uno de sus 39 impactos negativos materiales, ubicándolo en la fase downstream (consumo final). El texto del documento es claro:

“This negative impact in our downstream value chain relates to how compromised product safety or inaccurate allergen labeling can pose health risks to consumers.”

Nestlé
Non-Financial Statement 2025 – Nestlé

Nestlé divide su cadena de valor en tres niveles nítidos: upstream (proveedores), own operations (operaciones propias) y downstream (consumo final). Aunque el origen técnico del problema estuvo upstream, la capacidad de control y decisión —y, por tanto, la responsabilidad operativa— se ubica en las own operations de la compañía: aprobación de proveedores, controles de calidad finales y decisión de lanzar el producto bajo su marca. Es ahí donde el riesgo pudo haberse contenido antes de llegar al consumidor.

El informe aplica a todos sus impactos el mismo marco: identificar, prevenir, monitorear y remediar. Ese es, en esencia, su modelo de debida diligencia. Nestlé afirma seguir las directrices de la OCDE y cuenta con procesos específicos de Human Rights and Environmental Due Diligence (HREDD). No promete eliminar todos los riesgos en su origen, sino gestionarlos a lo largo de la cadena.

Nestlé
Non-Financial Statement 2025 – Nestlé

El retiro de las fórmulas infantiles ilustra con precisión cómo funciona ese modelo en la práctica. El riesgo downstream ya estaba documentado, pero se materializó de todos modos. Con este caso es razonable suponer que el resto de los impactos negativos que Nestlé reconoce —deforestación, contaminación de agua, pérdida de biodiversidad, riesgos de trabajo infantil o salarios insuficientes— se manejan bajo la misma lógica: se identifican, se mapean, se publican y se gestionan, pero no siempre se previenen por completo.

Nestlé
Non-Financial Statement 2025 – Nestlé

La compañía también reportó avances medibles en 2025: reducción neta del 24,52 % en emisiones de gases de efecto invernadero desde 2018, 28 % menos uso de plástico virgen, 87,5 % de empaques diseñados para reciclarse y 27,6 % de ingredientes clave bajo prácticas de agricultura regenerativa.

El valor del Non-Financial Statement 2025 no está solo en lo que promete. Está en lo que permite entender. Nestlé había identificado el riesgo general. Su sistema funcionó para detectarlo y retirar el producto. Pero el caso deja abierta una pregunta más relevante: ¿hasta qué punto gestionar los riesgos es suficiente cuando se trata de productos que ya están en manos del consumidor?

Más aún, este tipo de episodios obliga a ir un paso más allá en la lectura del propio modelo: ¿deberían algunas de estas categorías de impacto —aunque se materialicen downstream— reconsiderarse como responsabilidad de own operations, dado el nivel de control que la empresa ejerce sobre el producto final?

Este caso no lo uso para sensacionalizar, sino para comprender mejor el modelo de responsabilidad de una empresa de esta escala. Revela lo complejo que resulta sostener promesas sobre seguridad, responsabilidad y bienestar cuando los productos ya están en manos del consumidor.

Los informes de sostenibilidad como este son valiosos precisamente porque muestran —con mayor nivel de detalle— cómo las grandes compañías identifican, categorizan y atienden sus asuntos materiales. No ocultan los riesgos; los publican.

La verdadera prueba está en cómo esa transparencia se traduce en resultados concretos. Y en si las empresas están dispuestas no solo a gestionar los impactos que identifican, sino a asumir —y, en su caso, redefinir— aquellos que dependen directamente de sus propias decisiones.


Edgar López Pimentel, es actualmente Director en Expok, ejerciendo su liderazgo día a día con pasión por la responsabilidad social y el desarrollo sustentable. Su labor ha contribuido significativamente al posicionamiento de empresas líderes en materia de responsabilidad social.

Su formación académica, enriquecida por programas de Alta Dirección de Empresas en el IPADE e IE Business School, así como una maestría en Responsabilidad Social Empresarial en la Universidad Anáhuac Norte, respaldan su liderazgo.

Nestlé identified the risk. But who is really responsible?

By Edgar López

In January 2026, Nestlé recalled several batches of infant formula (brands SMA, BEBA, NAN, and others) in more than 60 countries due to possible contamination with cereulide, a toxin produced by the bacterium Bacillus cereus. The source was traced to an ingredient supplied by a third-party provider. Thousands of families had already purchased and were using the products when the alert was issued.

The episode was not entirely unforeseen. In its 2025 Non-Financial Statement, the company explicitly acknowledges the general risk that unsafe products may reach the end consumer.

In its materiality matrix (pages 18 and 25), Nestlé categorized the impact “Consumption of unsafe products” as one of its 39 material negative impacts, placing it in the downstream phase (final consumption). The document states clearly:

“This negative impact in our downstream value chain relates to how compromised product safety or inaccurate allergen labeling can pose health risks to consumers.”

Non-Financial Statement 2025 – Nestlé

Nestlé divides its value chain into three distinct levels: upstream (suppliers), own operations, and downstream (final consumption). Although the technical origin of the issue was upstream, the capacity for control and decision-making—and therefore operational responsibility—lies within the company’s own operations: supplier approval, final quality controls, and the decision to launch the product under its brand. This is where the risk could have been contained before reaching the consumer.

The report applies the same framework to all its impacts: identify, prevent, monitor, and remediate. This is, essentially, its due diligence model. Nestlé states that it follows OECD guidelines and has specific Human Rights and Environmental Due Diligence (HREDD) processes in place. It does not promise to eliminate all risks at their source, but rather to manage them throughout the value chain.

Non-Financial Statement 2025 – Nestlé

The recall of infant formula illustrates precisely how this model works in practice. The downstream risk had already been documented, yet it still materialized. Based on this case, it is reasonable to assume that the other negative impacts Nestlé acknowledges—deforestation, water pollution, biodiversity loss, risks of child labor, or insufficient wages—are managed under the same logic: they are identified, mapped, disclosed, and managed, but not always fully prevented.

Non-Financial Statement 2025 – Nestlé

The company also reported measurable progress in 2025: a net 24.52% reduction in greenhouse gas emissions since 2018, 28% less use of virgin plastic, 87.5% of packaging designed for recycling, and 27.6% of key ingredients sourced under regenerative agriculture practices.

The value of the 2025 Non-Financial Statement lies not only in what it promises, but in what it helps us understand. Nestlé had identified the general risk. Its system worked to detect it and withdraw the product. But the case raises a more important question: to what extent is managing risks sufficient when it comes to products already in consumers’ hands?

Moreover, this type of episode pushes us to go a step further in interpreting the model itself: should some of these impact categories—even if they materialize downstream—be reconsidered as part of own operations responsibility, given the level of control the company exerts over the final product?

This case is not used to sensationalize, but to better understand the responsibility model of a company of this scale. It reveals how complex it is to uphold promises of safety, responsibility, and well-being when products are already in consumers’ hands.

Sustainability reports like this are valuable precisely because they show—in greater detail—how large companies identify, categorize, and address their material issues. They do not hide risks; they publish them.

The real test lies in how that transparency translates into concrete results—and whether companies are willing not only to manage the impacts they identify, but also to assume—and, if necessary, redefine—those that depend directly on their own decisions.


Edgar López Pimentel is currently a Director at Expok, where he exercises his leadership every day with a strong passion for social responsibility and sustainable development. His work has significantly contributed to positioning leading companies in the field of corporate social responsibility.

His academic background, enriched by executive education programs in Senior Management at IPADE Business School and IE Business School, as well as a master’s degree in Corporate Social Responsibility from Universidad Anáhuac México Norte, supports his leadership.