En un contexto donde la gestión de residuos se posiciona como uno de los mayores desafíos ambientales, ECOCE reforzó su papel como articulador de soluciones al participar en el 6º Seminario “Nuevas tecnologías y sustentabilidad en empaques flexibles”, organizado por NSV en Guadalajara.
Durante el encuentro, que reunió a más de 120 actores clave de la industria, la organización impartió la conferencia “Gestión circular efectiva de los empaques plásticos flexibles”, abriendo el diálogo sobre cómo avanzar hacia modelos más sostenibles para este tipo de materiales.
El seminario congregó a especialistas, empresas y tomadores de decisión con el objetivo de analizar el papel de la innovación en el rediseño de empaques, la adopción de nuevas tecnologías y la construcción de soluciones viables que permitan integrar los plásticos flexibles a esquemas efectivos de reciclaje.
En este espacio, Adrián Velasco, Director de Empaque de Plásticos Flexibles de ECOCE, subrayó que el reto de la circularidad va más allá de la tecnología y requiere una visión integral:
“La transición hacia empaques flexibles reciclables no depende de un solo actor o solución. Requiere articular diseño, tecnología, infraestructura y mercado para que el reciclaje sea una realidad en la práctica, no solo en la intención”.
Durante la ponencia, se destacó que el principal desafío actual no radica únicamente en la disponibilidad de tecnologías, sino en su implementación a escala y en la alineación de toda la cadena de valor, desde el diseño del empaque hasta su recuperación y reincorporación al ciclo productivo.
Ante este panorama, ECOCE reafirmó su compromiso de impulsar la evolución del sistema de reciclaje en México, promoviendo el diseño circular, el fortalecimiento de infraestructura y la generación de condiciones que faciliten la valorización de los plásticos flexibles.
La participación de la organización en este tipo de espacios consolida su rol como un puente entre industria, innovación y sustentabilidad, contribuyendo activamente al desarrollo de soluciones integrales frente a los retos actuales en el manejo de residuos en el país.
Lenovo ha vuelto a ser reconocida entre las 100 empresas más sostenibles del mundo, según el Ranking Global 100 de los Corporate Knights 2026 presentado en la Mesa Redonda Anual de CEOs de la organización durante el Foro Económico Mundial en Davos.
El Global 100 evalúa empresas que cotizan en bolsa con ingresos superiores a 1.000 millones de dólares estadounidenses mediante metodología actualizada y filtros excluyentes. Para 2026, Corporate Knights evaluó a las empresas mediante tres métricas ponderadas por igual:
Inversiones sostenibles
Ingresos sostenibles según la Taxonomía de Economía Sostenible de los Corporate Knights
El Sustainable Revenue Momentum, que mide el crecimiento de los ingresos sostenibles de 2022 a 2024
Los resultados de este año refuerzan una tendencia poderosa: las empresas del Global 100 están aumentando sus fuentes de ingresos sostenibles al doble del ritmo de sus otros ingresos. A pesar del aumento del escrutinio y los vientos políticos en contra hacia las acciones de ESG y climáticas, estos líderes en sostenibilidad continuaron logrando un sólido rendimiento financiero en 2025.
“Hemos visto un progreso notable desde nuestra primera inclusión en el Global 100 en 2015, tanto dentro de nuestro sector como en Lenovo”, dijo Mary Jacques, directora ejecutiva de ESG Global y Cumplimiento Regulatorio en Lenovo. “Hoy en día, la sostenibilidad es una parte integral de nuestros ingresos debido a cómo se ha integrado en nuestros productos, servicios y soluciones.”
Este reconocimiento se suma a la creciente lista de logros ESG de Lenovo durante el último año, incluyendo evaluaciones positivas de EcoVadis, CDP y Calificaciones MSCI ESG. Para explorar la lista completa y metodología de los Global 100 2026, visite el sitio.
El café está en el corazón de Starbucks. Cada taza comienza desde los agricultores cuyo sustento depende de árboles de café saludables y productivos. A medida que el cambio climático transforma las condiciones de cultivo (con el aumento de las temperaturas, cambios en los patrones de lluvia y una mayor presión de plagas y enfermedades) los agricultores necesitan variedades más fuertes y resilientes que les permitan mantener la productividad de sus fincas a largo plazo.
Starbucks ha alcanzado un hito importante en su trabajo para apoyar el futuro del café arábica de alta calidad: la donación de 100 millones de árboles de café cultivados a partir de variedades seleccionadas por su desempeño en condiciones climáticas adversas. Desde 2017, Starbucks comenzó a donar árboles a agricultores en El Salvador, Guatemala y México. Además, la compañía está comprometida a donar 50 millones adicionales a fincas en lugares estratégicos como Etiopía, Tanzania, Indonesia, Costa Rica, Honduras, y Colombia, entre otros, mientras continúa apoyando a agricultores en El Salvador, Guatemala y México.
Un hito construido durante años
En 2017, Starbucks estableció el objetivo de donar 100 millones de árboles para ayudar a pequeños caficultores a renovar parcelas envejecidas o propensas a enfermedades, y mejorar la productividad de sus fincas. Muchos de los árboles donados provienen de investigaciones avanzadas en Hacienda Alsacia, la finca global de investigación y desarrollo de Starbucks en Costa Rica. Ahí, agrónomos estudian variedades de plantas, junto con la salud del suelo, la nutrición de las plantas y la tolerancia a enfermedades, para ayudar a los agricultores a adaptarse a las realidades del cambio climático.
El esfuerzo no sería posible sin casi tres décadas de colaboración con Conservation International. Como socio de la iniciativa, Conservation International ayuda a integrar prácticas ambientales y sociales en el programa, desde la protección de bosques hasta la promoción del manejo de sombra y la defensa de los derechos de los agricultores. Dede la creación de la iniciativa, la organización trabaja directamente con agricultores, viveros y socios proveedores para verificar que reciban plantas de alta calidad y que los lineamientos sean comprendidos y respetados. Este monitoreo ayuda a asegurar que el enfoque responda a las necesidades de los agricultores y genere beneficios significativos en toda la cadena de suministro.
“Con el cambio climático amenazando el futuro del café, construir sistemas agrícolas resilientes nunca ha sido más urgente. Apoyar a los agricultores mientras se adaptan a condiciones cambiantes puede ayudarles, junto a sus tierras, a mantenerse productivos, mientras se protegen ecosistemas vitales”, comentó Raina Lang, Directora Senior de Café Sostenible en Conservation International. “La colaboración intersectorial entre empresas, ONG y comunidades es el futuro de la conservación, ya que puede generar resultados positivos para el clima, las personas y los medios de vida.”
Cómo marcan la diferencia
Los árboles de café saludables pueden mantener el sustento de una familia durante décadas, cuando están adaptados a las condiciones de cultivo de su región. Muchos agricultores aún dependen de árboles que tienen dificultades bajo la presión climática o que son susceptibles a enfermedades como la roya del café. Replantar con variedades más resistentes puede darles una base para una producción más estable en el tiempo, especialmente cuando se combina con apoyo agronómico y acceso a financiamiento.
Starbucks amplía el acceso al financiamiento a través del Global Farmer Fund. El año pasado, la compañía alcanzó su meta de otorgar 100 millones de dólares a pequeños agricultores en todo el mundo. El fondo trabaja con organizaciones no gubernamentales, gestores de fondos e instituciones financieras para apoyarlos con el acceso a capital para renovar fincas, mejorar infraestructura y fortalecer su estabilidad financiera. Muchos beneficiarios de préstamos también reciben asistencia técnica en mejores prácticas agronómicas, planificación empresarial y gestión del riesgo de precios. Además, pueden recibir capacitación en habilidades de gestión y comprensión de riesgos climáticos, seguida de apoyo para adaptarse a los impactos del cambio climático. Estos servicios de asesoría buscan beneficiar a los agricultores mucho después de que el préstamo haya sido pagado.
Estos avances ayudan a prolongar la viabilidad de la producción de café en regiones afectadas por el cambio climático y fortalecer la resiliencia a largo plazo del suministro global.
Mirando hacia adelante: 50 millones más
Alcanzar el hito de los 100 millones es un paso importante, pero no es el final del camino. Los 50 millones de árboles adicionales que Starbucks donará en la siguiente fase refuerzan su compromiso con el abastecimiento responsable, la innovación en finca y su enfoque de “Back to Starbucks” en calidad y oficio.
“El futuro del café depende de las acciones que realicemos hoy”, afirmó Ricardo Arias-Nath, vicepresidente senior de Café y Té Global y presidente para América Latina y el Caribe. “Estamos invirtiendo en los agricultores, protegiendo los paisajes cafetaleros y escalando soluciones que contribuyan a fortalecer la resiliencia en toda nuestra cadena de suministro. Cuando lideramos con propósito, ayudamos a asegurar el futuro del café para todos.”
Apoyar el futuro del café arábica de alta calidad también es apoyar el futuro de Starbucks y de las comunidades que lo cultivan. Con 100 millones de árboles ya plantados y 50 millones más por venir, la compañía trabaja en conjunto con los agricultores para fortalecer la resiliencia climática, mejorar la productividad y ayudar a garantizar que el café de alta calidad siga disponible en los próximos años.
Los últimos años han sido testigos de una evolución drástica en el trabajo remoto, transformando los simples escritorios en auténticos centros de operaciones corporativas. Los profesionales de hoy necesitan herramientas tecnológicas fiables que aseguren un flujo de tareas ininterrumpido en su hogar, ya sea para digitalizar documentos importantes o crear reportes físicos con alta nitidez; sea lo que sea, es necesario dejar atrás los dispositivos domésticos básicos.
Invertir en equipos equipados con tecnología láser y conectividad inalámbrica es una decisión inteligente para optimizar el tiempo en el trabajo cada día. Es por ello que los usuarios están siempre a la búsqueda de plataformas seguras con las que puedan renovar su infraestructura tecnológica, explorando opciones destacadas en el mercado latinoamericano.
En un catálogo especializado como el de la Tienda Ricoh, podrá encontrar dispositivos creados para soportar cargas operativas muy exigentes con un costo por página mínimo. Esta transición a la gama alta garantiza una calidad de texto verdaderamente impecable y profesional.
Ricoh y la adaptación del poder corporativo al espacio de la vivienda
La tienda de Ricoh una marca japonesa de prestigio consiguió condensar la inmensa capacidad de sus fotocopiadoras empresariales en tamaños compactos, ideales para cualquier estudio casero. Sus ingenieros saben que el usuario remoto requiere rapidez absoluta desde el momento en que presiona el botón de encendido.
La P 502 es un claro ejemplo de esta filosofía, ya que ofrece una velocidad sorprendente procesando decenas de hojas por minuto con un nivel de ruido casi imperceptible. Este equipo monocromático se conecta a las redes domésticas mediante protocolos de seguridad muy avanzados, protegiendo los datos confidenciales de la compañía.
Ecoeficiencias: Este modelo destaca por su compromiso con la reducción del impacto ambiental, contando con la certificación ENERGY STAR® . Su diseño de alta ingeniería permite un Consumo Eléctrico Típico (TEC) extremadamente bajo de apenas 1,8 kWh, optimizando el gasto energético. Además, en EUA tiene Calificación de oro en EPEAT®.
HP y la conectividad inteligente para varios dispositivos móviles
El fabricante estadounidense domina los espacios de trabajo gracias a la inmensa versatilidad de su actual catálogo. La empresa se ha centrado en lograr una perfecta sincronización entre los teléfonos inteligentes y el hardware encargado del procesamiento del papel.
El modelo LaserJet Pro MFP M428fdw destaca por su habilidad para automatizar los flujos de trabajo repetitivos, gracias a los atajos programables en la pantalla táctil frontal. Y claro, siempre viene bien el poder imprimir directamente desde el correo electrónico móvil, mientras tomas tu café matutino.
Ecoeficiencias: Diseñada para un entorno de trabajo consciente, esta unidad posee las certificaciones ENERGY STAR® y EPEAT® Silver, garantizando estándares rigurosos de eficiencia. Incorpora la tecnología HP Auto-On/Auto-Off, que gestiona de forma inteligente el encendido del equipo solo cuando es necesario.
La LaserJet Pro M15w es una maravilla de miniaturización para quienes tienen espacios muy reducidos, ya que ofrece textos de calidad profesional en un chasis ultracompacto. La app móvil de esta empresa permite controlar en tiempo real los niveles de tóner para evitar esas molestas interrupciones que de repente se presentan en semanas pesadas.
Brother y la resistencia máxima para ciclos intensivos de impresión
Los profesionales que se dedican a la contabilidad o a la abogacía manipulan verdaderamente un montón de papel cada semana. Los diseños de Brother buscan una durabilidad extrema en los componentes internos, con el objetivo de soportar este tipo de maltrato constante en su forma de trabajo.
Su modelo HL L2350DW se encuentra en los primeros puestos de las listas de los más populares, ya que logra conjugar un precio de adquisición accesible con consumibles de larga duración, que benefician la economía del trabajador independiente. Esta unidad incluye impresión a doble cara automática, lo cual ahorra resmas enteras de papel en el transcurso del año calendario.
Ecoeficiencias: Este equipo es un referente en ahorro de recursos gracias a su función de impresión a doble cara automática de serie, que reduce drásticamente el consumo de papel. Cuenta con el aval de ENERGY STAR® y Blue Angel, además de incluir un “Modo ahorro de tóner”
Por otro lado, la MFC L2710DW es la preferida de quienes necesitan digitalizar volúmenes de expedientes gracias a su excelente ADF (alimentador automático de documentos), que es capaz de escanear varias páginas una tras otra. Sus sólidas bandejas de alimentación evitan los molestos atascos de papel, por lo que tus grandes reportes saldrán sin demora.
Canon y la obsesión por el detalle tipográfico digital
La experiencia fotográfica de esta empresa pasa directamente a sus sistemas láser para una legibilidad perfecta también en los tamaños de letra más pequeños. Los arquitectos y diseñadores que necesitan revisar planos monocromáticos confían plenamente en la precisión milimétrica de sus inyectores de polvo.
La imageCLASS MF445dw se perfila como una opción sobresaliente en el segmento profesional, con una pantalla a color de dimensiones generosas que facilita la administración de los perfiles de usuario en el hogar. Su conexión inalámbrica se mantiene estable de una manera asombrosa, evitando esos cortes repentinos que tanto pueden entorpecer entregas urgentes de proyectos importantes.
Ecoeficiencias: Este dispositivo se posiciona con una calificación EPEAT® Plata, reflejando un alto estándar en materiales y eficiencia. Utiliza un tóner de bajo punto de fusión que requiere menos calor y energía para fijarse al papel, acelerando la salida de la primera página mientras ahorra electricidad. Además, incluye un botón “Copiado (Eco)”.
También es una excelente opción la imageCLASS LBP226dw, diseñada para enfocarse únicamente en la velocidad de salida de la primera página, haciendo que los tiempos de espera sean absolutamente mínimos. El diseño exterior de estos equipos es elegante y sobrio.
Xerox y la tradición en el tratamiento seguro de la información
La empresa que prácticamente inventó la tecnología moderna de impresión sigue liderando el camino con soluciones altamente eficientes para el teletrabajo. Su enfoque actual prioriza integrar directamente en el hardware del equipo el software de protección ante ataques cibernéticos.
El modelo B210 es ideal para usuarios independientes que requieran una conectividad impecable y un rendimiento excepcional a la hora de producir textos nítidos. Su compatibilidad nativa con los distintos sistemas operativos del mercado elimina los dolores de cabeza de siempre con la instalación de drivers pasados.
Ecoeficiencias: La eficiencia de este modelo se centra en funciones de software inteligentes como el salto automático de páginas en blanco, lo que evita el desperdicio innecesario de papel en documentos mal formateados. Permite configurar un “Modo de ahorro de tóner” para extender la vida útil del cartucho.
Sin embargo, para los usuarios que necesitan más prestaciones, suelen optar por la multifuncional B215, que suma una pantalla interactiva muy amigable para digitalizar contratos directamente a plataformas de almacenamiento en la nube. La trayectoria de esta empresa asegura un constante abastecimiento de piezas de insuperable calidad en cualquier momento.
La conversación pública sobre el consumo digital suele señalar al algoritmo como el principal responsable del tiempo que millones de personas pasan deslizando videos. Sin embargo, la historia es más compleja. En el caso de muchos jóvenes, el uso intensivo de plataformas de video corto no depende únicamente de la tecnología, sino de factores psicológicos previos que moldean la forma en que se relacionan con el contenido y con su propio mundo emocional. Ahí comienza a tomar forma la discusión sobre la adicción a TikTok.
Comprender este fenómeno resulta especialmente relevante para quienes trabajan en responsabilidad social, educación y bienestar digital. Las plataformas forman parte del ecosistema cotidiano de información y entretenimiento, pero también interactúan con vulnerabilidades individuales. El resultado no es solo un problema de diseño tecnológico, sino una dinámica donde emociones, atención y búsqueda de validación pueden reforzar patrones de consumo cada vez más intensos.
Cuando la tecnología encuentra vulnerabilidades emocionales
En este contexto, el ecosistema de plataformas de video corto se convierte en un entorno particularmente atractivo. La retroalimentación inmediata, la personalización del contenido y la rapidez del formato crean un circuito emocional que puede reforzar conductas repetitivas. Es ahí donde la adicción a TikTok comienza a entenderse no solo como un fenómeno tecnológico, sino también psicológico.
Ansiedad de apego y adicción a TikTok: una relación que va más allá del algoritmo
El estudio analizó a 342 estudiantes universitarios de entre 18 y 22 años, utilizando escalas para medir ansiedad de apego, control atencional, alexitimia y uso problemático de videos cortos. Los resultados mostraron que existe una relación directa entre la ansiedad de apego y la tendencia a engancharse con este tipo de contenido.
Aunque la correlación no es extrema, sí es consistente. La ansiedad de apego se vinculó con el uso problemático de videos cortos y también con mayores dificultades emocionales. Este patrón sugiere que la adicción a TikTok no surge de manera aislada, sino dentro de un entramado donde la necesidad de validación social y la búsqueda de estímulos constantes juegan un papel relevante.
El papel del control atencional en el consumo de videos cortos
Otro factor clave que identificó la investigación es el control atencional. Los resultados muestran que cuando esta capacidad disminuye, aumenta la probabilidad de engancharse con el consumo continuo de videos cortos. En términos prácticos, significa que a algunas personas les resulta más difícil detener el ciclo de desplazamiento infinito.
En el análisis estadístico, el control atencional mostró una relación negativa con el uso adictivo de videos cortos. Dicho de otro modo, mientras mayor es la capacidad de gestionar la atención, menor es la tendencia a caer en patrones de consumo intensivo. Este hallazgo abre una línea de reflexión importante para programas de bienestar digital y educación mediática.
Alexitimia: cuando identificar emociones se vuelve difícil
La alexitimia —dificultad para reconocer o expresar emociones— apareció como uno de los factores más influyentes en el estudio. De hecho, fue la relación más fuerte observada en los resultados. Esto sugiere que cuando una persona tiene problemas para comprender lo que siente, puede recurrir con mayor frecuencia a estímulos externos que ayuden a regular su estado emocional.
En ese sentido, el consumo constante de videos cortos puede funcionar como una forma de escape o compensación emocional. No necesariamente consciente, pero sí efectiva en el corto plazo. El problema aparece cuando ese patrón se repite y termina consolidándose como hábito.
Una cadena de factores que explica el fenómeno
Uno de los aportes más interesantes del estudio es la identificación de una ruta secuencial entre las variables analizadas. La ansiedad de apego se relaciona primero con una disminución del control atencional; posteriormente, esa caída se vincula con mayor alexitimia; y finalmente, ambos factores desembocan en una mayor tendencia al uso adictivo de videos cortos.
Cuando los investigadores integraron estas rutas en un solo modelo, el efecto directo inicial dejó de ser significativo. Esto indica que el fenómeno se explica mejor como una cadena de factores psicológicos que interactúan entre sí. En términos de análisis social y digital, este hallazgo cambia el foco del debate.
Adicción a TikTok y bienestar digital: implicaciones para la responsabilidad social
Desde una perspectiva de responsabilidad social, estos resultados amplían la conversación sobre el impacto de las plataformas digitales. La adicción a TikTok no puede analizarse únicamente como un problema de diseño algorítmico o regulación tecnológica. También implica considerar la salud emocional, las habilidades de autorregulación y el contexto social de los jóvenes.
Esto abre oportunidades para iniciativas que combinen educación digital, salud mental y desarrollo de habilidades socioemocionales. Programas de mindfulness, entrenamiento cognitivo o terapias centradas en emociones podrían ayudar a reducir la vulnerabilidad detectada en el estudio, especialmente en poblaciones jóvenes que interactúan diariamente con este tipo de plataformas.
Límites del estudio y lo que aún falta por entender
Como toda investigación, el estudio tiene limitaciones. La muestra presenta un desbalance de género, los datos provienen de cuestionarios de autorreporte y el diseño es transversal. Esto significa que se pueden identificar asociaciones sólidas, pero no establecer causalidad directa entre las variables analizadas.
Aun así, los resultados aportan evidencia valiosa para comprender cómo interactúan factores psicológicos y entornos digitales. En un contexto donde el consumo de videos cortos sigue creciendo, contar con este tipo de análisis permite diseñar estrategias más integrales y realistas.
El debate sobre el impacto de las plataformas digitales suele centrarse en el poder del algoritmo. Sin embargo, estudios como este muestran que la relación entre jóvenes y contenido digital también está mediada por emociones, atención y necesidades sociales. En otras palabras, el entorno tecnológico amplifica dinámicas que ya existen en el plano psicológico.
Para quienes trabajan en responsabilidad social, educación o bienestar digital, la lección es clara: abordar el fenómeno requiere una mirada sistémica. La tecnología importa, pero también lo hacen las habilidades emocionales, el acompañamiento educativo y la construcción de entornos digitales más conscientes y saludables. Solo así será posible entender —y atender— el verdadero alcance del consumo intensivo de plataformas como TikTok.
Durante años, la conversación pública sobre el cambio climático estuvo marcada por la negación abierta de su existencia o de su origen humano. Sin embargo, en los últimos años algo ha cambiado en los tribunales del mundo. Mientras algunos discursos políticos aún cuestionan la ciencia climática, varias empresas de combustibles fósiles han comenzado a adoptar una narrativa distinta: aceptar que el problema es real, pero discutir quién debe responder por él.
Este giro no es menor. En procesos judiciales que van desde Europa hasta Estados Unidos, compañías energéticas reconocen el consenso científico sobre el calentamiento global. No obstante, el centro del debate se ha desplazado hacia otro terreno: la responsabilidad de la industria fósil y el papel que desempeñan gobiernos, consumidores y sistemas económicos en la crisis climática actual.
Del negacionismo a una defensa más sofisticada
De acuerdo con The Guardian, el cambio en la estrategia legal de las grandes petroleras y compañías energéticas refleja una transformación en la forma en que la industria enfrenta el escrutinio público. En lugar de cuestionar la ciencia, ahora la aceptan como punto de partida en sus argumentos judiciales. Este movimiento responde tanto a la solidez del consenso científico como al aumento de litigios climáticos en distintos países.
Investigaciones recientes analizan documentos legales presentados por empresas como Shell, Chevron, RWE y TotalEnergies en casos emblemáticos. Los hallazgos muestran que el discurso corporativo ya no gira en torno a negar el cambio climático, sino a redefinir la responsabilidad de la industria fósil dentro de un fenómeno global mucho más complejo.
Este cambio de narrativa también refleja una realidad: la presión social, regulatoria y reputacional ha crecido. En ese contexto, admitir la crisis climática se convierte en una estrategia defensiva que busca reposicionar el debate en términos legales y sistémicos.
Responsabilidad de la industria fósil: un problema colectivo, según las empresas
Uno de los argumentos más recurrentes en los tribunales es que el cambio climático no puede atribuirse a actores individuales. Las empresas sostienen que el fenómeno es el resultado de un sistema económico global basado en el consumo energético, en el que participan gobiernos, empresas y ciudadanos.
En distintos casos, compañías han citado informes del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) para respaldar esta postura. En ellos se señala que las emisiones dependen de factores como el crecimiento poblacional, la actividad económica y los patrones de consumo, lo que refuerza la idea de una responsabilidad compartida.
Desde esta perspectiva, la responsabilidad de la industria fósil se diluye dentro de la dinámica de la sociedad industrial moderna. La producción energética, argumentan las empresas, responde a una demanda social sostenida durante décadas. Este planteamiento tiene implicaciones profundas para la gobernanza climática, ya que desplaza el debate del ámbito empresarial hacia el sistema económico en su conjunto.
Cuando la energía se presenta como bien público
Otra línea de defensa recurrente se basa en la idea de que la producción de combustibles fósiles ha respondido históricamente a necesidades colectivas. En algunos procesos judiciales, las empresas han argumentado que sus emisiones se generaron para garantizar estabilidad energética y desarrollo económico.
Un ejemplo es el caso de un agricultor y guía de montaña peruano que demandó a una empresa energética por el retroceso de glaciares que amenaza su comunidad. La defensa sostuvo que las emisiones derivaban de actividades necesarias para el funcionamiento de la sociedad moderna.
Este tipo de argumentos busca redefinir la narrativa histórica del sector energético. En lugar de presentarse como agentes que impulsaron la expansión de los combustibles fósiles, las compañías se posicionan como proveedores que respondieron a una demanda global creciente. La discusión, entonces, se traslada hacia el papel de los gobiernos y las políticas públicas en la transición energética.
La ciencia climática en el terreno legal
Una segunda estrategia utilizada por las empresas consiste en cuestionar la capacidad de la ciencia para establecer responsabilidades legales directas. Aunque reconocen que el calentamiento global existe y que es causado por actividades humanas, argumentan que demostrar la relación entre emisiones específicas y daños concretos sigue siendo complejo.
En varios litigios climáticos se ha debatido si es posible vincular moléculas de dióxido de carbono emitidas por una empresa con impactos específicos, como inundaciones o el deshielo de glaciares. Desde el punto de vista jurídico, las compañías sostienen que esa trazabilidad aún presenta limitaciones.
Este enfoque introduce una tensión entre el conocimiento científico y los estándares legales de causalidad. Mientras la ciencia climática opera con modelos probabilísticos y atribuciones estadísticas, los tribunales requieren evidencias más directas para determinar responsabilidades. En ese contexto, la responsabilidad de la industria fósil se discute en un terreno donde ciencia, derecho y política se entrelazan de manera compleja.
Responsabilidad de la industria fósil frente a la transición energética
Otro argumento clave en los procesos judiciales sostiene que la transición hacia energías limpias debe ser liderada por los Estados y no por empresas individuales. Algunas compañías han defendido que las metas climáticas deben establecerse mediante políticas públicas y acuerdos internacionales.
Bajo esta lógica, las empresas se posicionan como actores dentro de un sistema regulado, no como responsables únicos de reducir emisiones globales. Esto desplaza el debate hacia el diseño de marcos normativos y estrategias nacionales de descarbonización. Sin embargo, esta postura abre preguntas relevantes para quienes trabajan en sostenibilidad y responsabilidad social empresarial. Si bien la política pública es crucial, también lo es el papel que las compañías desempeñan en la transformación de los modelos energéticos.
Por ello, la discusión sobre la responsabilidad de la industria fósil continúa evolucionando, especialmente a medida que aumentan los litigios climáticos en diferentes regiones del mundo.
Cuestionar a quienes producen la evidencia
Una tercera estrategia detectada en los litigios consiste en poner en duda la imparcialidad de quienes generan estudios científicos utilizados como prueba en los tribunales. En algunos casos, las defensas han señalado posibles sesgos en investigadores o han cuestionado sus vínculos profesionales.
Este tipo de tácticas busca debilitar la credibilidad de la evidencia presentada por demandantes y organizaciones ambientales. La estrategia no consiste en negar el conocimiento científico, sino en cuestionar la neutralidad de quienes lo producen o interpretan.
En Estados Unidos y Europa, varios procesos judiciales han mostrado este patrón: analizar redes profesionales, publicaciones y hasta mensajes en redes sociales de científicos para argumentar posibles conflictos de interés. Este fenómeno muestra que el debate climático ya no solo ocurre en laboratorios o conferencias internacionales, sino también en tribunales donde la legitimidad del conocimiento científico puede convertirse en parte del litigio.
La narrativa corporativa en torno al cambio climático está cambiando, y ese cambio está redefiniendo el terreno del debate global. Si antes la discusión giraba en torno a la existencia del problema, hoy el foco está puesto en determinar quién debe asumir las consecuencias económicas, legales y sociales del calentamiento global.
Para el campo de la sostenibilidad y la responsabilidad social empresarial, este giro plantea nuevos retos. Entender cómo evoluciona la discusión sobre la responsabilidad de la industria fósil será clave para anticipar regulaciones, riesgos reputacionales y el futuro de la gobernanza climática.
En los próximos años, es probable que los tribunales se conviertan en uno de los principales escenarios donde se defina el alcance de esa responsabilidad. Y en ese proceso, el equilibrio entre ciencia, justicia y política será determinante para el rumbo de la acción climática global.
La Fundación H&M ha dado un paso estratégico al lanzar un conjunto de recursos de acceso abierto diseñados para acelerar la descarbonización del sector moda. En un momento donde la presión regulatoria, los riesgos climáticos y las expectativas de los consumidores convergen, esta iniciativa busca cerrar una brecha crítica: no la falta de ambición, sino la falta de alineación sistémica entre los actores de la cadena de valor.
El anuncio no es menor. La industria enfrenta el reto de reducir a la mitad sus emisiones cada década hacia 2050, lo que implica una transformación estructural profunda. Bajo este contexto, la propuesta de la Fundación redefine el enfoque: la reducción de emisiones en industria textil no será resultado de acciones aisladas, sino de comprender y rediseñar el sistema completo en el que operan las empresas.
Reducción de emisiones en industria textil: del pensamiento lineal al enfoque sistémico
Uno de los principales aportes de esta iniciativa es el desarrollo del llamado “Mapa del Sistema”, una herramienta que permite visualizar la industria textil no como una cadena lineal, sino como un ecosistema interconectado. Este mapa integra tres capas clave: la cadena de valor completa, las emisiones de carbono asociadas a cada etapa y las fuerzas sistémicas —como incentivos económicos, normas culturales o dinámicas de poder— que condicionan las decisiones.
A través de esta herramienta, la reducción de emisiones en industria textil deja de ser un ejercicio técnico aislado para convertirse en un proceso estratégico. El mapa permite identificar actores, flujos de capital e innovación, así como puntos de inflexión donde una decisión puede transformar todo el sistema. Esto es particularmente relevante en un sector donde las decisiones de diseño, abastecimiento o precio impactan múltiples eslabones.
El valor del mapa radica en generar un lenguaje común entre actores tradicionalmente desconectados: marcas, proveedores, inversores, reguladores y sociedad civil. Al hacer visibles estas interdependencias, se facilita la coordinación y se reduce la fragmentación que ha limitado los avances en sostenibilidad. Como señaló Anna Gedda:
“Si queremos reducir a la mitad las emisiones cada década, tenemos que dejar de optimizar de forma aislada y empezar a coordinar las acciones adecuadas”.
Esta afirmación posiciona el enfoque sistémico como condición necesaria para lograr una descarbonización real
¿Qué ofrecen los recursos de H&M a la industria?
Para convertir esta visión en acción concreta, la Fundación H&M, en colaboración con Accenture, desarrolló un kit de herramientas práctico que permite a las organizaciones aplicar el Mapa del Sistema en entornos reales. Este conjunto de recursos está diseñado para guiar a los actores en la identificación de su rol y su capacidad de influencia dentro del sistema.
El kit incluye una guía detallada para interpretar el mapa, una presentación introductoria y una serie de talleres estructurados. El primero permite a los participantes ubicar su posición en el sistema y entender sus relaciones; el segundo ayuda a identificar oportunidades de impacto a partir de las dinámicas sistémicas; y el tercero invita a rediseñar el sistema hacia un modelo descarbonizado y justo, definiendo acciones concretas.
Este enfoque metodológico transforma la reducción de emisiones en industria textil en un proceso participativo y estratégico. Las organizaciones no solo comprenden el sistema, sino que pueden traducir esa comprensión en decisiones operativas alineadas con objetivos climáticos y sociales.
Además, los recursos están diseñados para ser accesibles y adaptables: pueden utilizarse en formatos digitales, talleres interactivos o sesiones presenciales. Están dirigidos a toda la cadena de valor, desde fabricantes y marcas hasta inversores, responsables políticos y organizaciones de la sociedad civil, reconociendo que todos forman parte del sistema y tienen un rol en su transformación.
De la ambición a la acción coordinada
La iniciativa de la Fundación H&M representa un avance significativo en la forma en que la industria aborda la sostenibilidad. Al ofrecer herramientas abiertas, prácticas y basadas en un entendimiento sistémico, facilita que la reducción de emisiones en industria textil pase de ser un objetivo aspiracional a una estrategia operativa concreta.
Para los líderes en ESG, este esfuerzo aporta claridad en un entorno caracterizado por la complejidad. No se trata solo de reducir emisiones, sino de hacerlo de manera coordinada, justa y sostenible en el tiempo. La capacidad de identificar puntos de influencia, alinear incentivos y transformar dinámicas estructurales será clave para el éxito del sector.
En última instancia, el valor de estos recursos radica en su capacidad para convertir la colaboración en un motor de cambio real. Cuando los actores comparten una visión común y herramientas prácticas, las decisiones individuales pueden escalar hacia transformaciones sistémicas, marcando el camino hacia una industria textil verdaderamente descarbonizada y responsable.
Marzo suele ser un mes que pone a prueba a los equipos de sostenibilidad. En muchas empresas, especialmente en Europa, comienza la cuenta regresiva para entregar el borrador del Informe de Información No Financiera. Las reuniones se multiplican, los correos se acumulan y las hojas de cálculo vuelven a convertirse en el centro de operaciones. Lo que desde fuera parece un simple ejercicio de reporte, desde dentro se vive como una carrera contrarreloj.
Sin embargo, el verdadero origen de esa presión no siempre es el calendario. En muchas organizaciones, el problema surge mucho antes, cuando llega el momento de reunir los datos en ESG que han estado dispersos durante meses. Archivos en carpetas compartidas, reportes de proveedores por correo o métricas registradas en distintos sistemas convierten el proceso en una tarea compleja que revela una debilidad estructural: la falta de una infraestructura sólida para gestionar la información no financiera.
Cuando marzo revela el problema de los datos en ESG
De acuerdo con un artículo publicado por EL Español, cada año se repite la misma escena en muchos departamentos de sostenibilidad. Un responsable abre Excel, descarga información de diferentes plataformas internas y comienza un proceso casi artesanal de limpieza y verificación. Luego, esos datos se trasladan a otro sistema para generar reportes, solo para volver a exportarlos y ajustarlos manualmente.
El problema no es únicamente la cantidad de información, sino su fragmentación. El mismo indicador puede aparecer en varios archivos con formatos distintos, lo que obliga a invertir tiempo en reconciliar cifras que deberían estar alineadas desde el origen. En ese momento queda claro que el desafío no es el plazo, sino la forma en que se gestionan los datos.
Esta dinámica se vuelve especialmente crítica cuando entran en juego diferentes marcos regulatorios y estándares internacionales. Cada uno solicita información similar, pero con estructuras distintas, lo que multiplica el trabajo y expone la falta de integración entre sistemas.
La arquitectura invisible detrás del caos
Muchas organizaciones creen que su dificultad radica en entender cómo reportar, cuando en realidad el problema es más profundo: no saben con precisión dónde se encuentran sus datos ni cómo fluyen dentro de la empresa. Esa falta de trazabilidad se vuelve evidente cuando se intenta construir un reporte coherente.
En la práctica, los datos suelen estar repartidos entre departamentos, proveedores y herramientas tecnológicas que no se comunican entre sí. La consecuencia es una dependencia constante de procesos manuales que aumentan el riesgo de errores y retrasos. Además, cuando la información no está verificada desde su origen, cualquier ajuste implica revisar múltiples archivos y versiones. Esto genera incertidumbre sobre la calidad de la información y complica la toma de decisiones estratégicas.
Regulaciones que exigen más que buenas intenciones
El crecimiento de estándares y regulaciones en sostenibilidad ha elevado el nivel de exigencia para las empresas. Hoy no basta con reportar iniciativas o compromisos: se requiere evidencia sólida, métricas consistentes y trazabilidad clara. Esto ha puesto en evidencia que la gestión de datos en ESG no puede seguir tratándose como un proceso secundario. Los inversionistas, reguladores y grupos de interés esperan información comparable, verificable y alineada con estándares globales.
Cuando la infraestructura no está preparada para ello, cada ciclo de reporte se convierte en un esfuerzo extraordinario. En lugar de analizar tendencias o diseñar estrategias de impacto, los equipos terminan dedicando la mayor parte de su tiempo a reconstruir información.
Un mercado de soluciones fragmentadas
En los últimos años han surgido numerosas herramientas tecnológicas orientadas a ESG. Sin embargo, muchas de ellas responden a necesidades muy específicas o a regulaciones concretas, lo que ha generado un ecosistema fragmentado. Algunas soluciones funcionan más como plantillas digitales o servicios de consultoría con acceso en línea que como verdaderos sistemas integrados de gestión de datos. Esto obliga a las empresas a operar con múltiples plataformas que no necesariamente se comunican entre sí.
El resultado es un entorno en el que los equipos deben aprender distintos sistemas, cargar información varias veces y depender de intermediarios para ajustes simples. En lugar de simplificar el proceso, la tecnología termina replicando los mismos silos que ya existían.
Lo que pasaría si los datos estuvieran realmente conectados
Imaginemos por un momento un escenario distinto. Una empresa en la que cada indicador ambiental o social esté centralizado, validado y disponible en tiempo real. Donde sea posible rastrear el origen de cada cifra y comprender su evolución sin necesidad de reconstruirla desde cero.
En ese contexto, generar reportes para distintos marcos regulatorios dejaría de ser un proceso repetitivo. Los sistemas podrían reutilizar la misma base de información para distintos estándares, reduciendo errores y optimizando recursos. Más allá del cumplimiento normativo, esta transformación permitiría que los datos en ESG se conviertan en una herramienta de gestión estratégica. Es decir, información útil para anticipar riesgos, identificar oportunidades y orientar decisiones empresariales.
El futuro: datos no financieros al nivel de los financieros
Hace algunas décadas, la gestión financiera también atravesó un proceso de transformación tecnológica. Los sistemas ERP consolidaron la información y establecieron estándares que hoy parecen indispensables para cualquier organización. Algo similar está comenzando a ocurrir en el ámbito de la sostenibilidad. Cada vez más empresas entienden que los datos en ESG necesitan la misma robustez, gobernanza y confiabilidad que los datos financieros.
Las organizaciones que comiencen a construir esa infraestructura desde ahora estarán mejor preparadas para los próximos años. No solo cumplirán con las regulaciones, sino que podrán utilizar la información para impulsar innovación y competitividad. El estrés que muchos equipos viven en marzo no es únicamente una cuestión de plazos. Es el síntoma visible de un sistema que todavía no ha evolucionado al ritmo que exige la sostenibilidad corporativa. Cuando la información está dispersa y los procesos dependen de hojas de cálculo, cualquier reporte se convierte en un desafío mayor.
La buena noticia es que el cambio ya está en marcha. Las empresas que inviertan en infraestructura, gobernanza y calidad de datos estarán un paso adelante. Y cuando llegue el próximo marzo, en lugar de vivirlo como una crisis, podrán verlo como lo que debería ser: un simple trámite dentro de una estrategia bien estructurada.
La conversación sobre inteligencia artificial y contenidos digitales ha entrado en una nueva etapa. En un momento en el que la automatización avanza con rapidez, la mayor enciclopedia colaborativa del mundo decidió trazar una línea clara: limitar el uso de herramientas generativas en la construcción de conocimiento público. La medida no solo impacta a editores y comunidades digitales, también abre preguntas sobre transparencia, confianza y gobernanza tecnológica.
Para quienes observan el fenómeno desde la responsabilidad social, la decisión de la plataforma representa algo más que una norma editorial. Es, en esencia, un posicionamiento frente al uso de tecnología en espacios donde la veracidad y la trazabilidad son fundamentales.
El debate sobre los artículos con IA deja de ser únicamente técnico y se convierte en una discusión sobre ética digital, participación comunitaria y calidad de la información.
El debate detrás de los artículos con IA
Durante los últimos años, los asistentes basados en grandes modelos de lenguaje comenzaron a incorporarse a distintas tareas editoriales en internet. Desde resúmenes hasta redacción completa, la promesa de velocidad y eficiencia atrajo a miles de usuarios. Sin embargo, en el ecosistema de Wikipedia —donde cada afirmación debe estar respaldada por fuentes verificables— esta tendencia encendió alertas.
De acuerdo con lo discutido dentro de la comunidad de editores, herramientas como las utilizadas para generar artículos con IA pueden modificar conceptos clave o reinterpretar información que originalmente estaba sustentada por referencias. Este fenómeno, aparentemente menor, tiene un impacto directo en la confiabilidad de una plataforma que millones de personas consultan a diario.
La preocupación principal radica en que, incluso cuando el texto generado parece correcto, pequeñas variaciones pueden alterar el sentido original de los contenidos. En un entorno colaborativo, donde la precisión es un principio básico, este tipo de alteraciones puede afectar la integridad del conocimiento compartido.
Artículos con IA: dónde se establecen los límites
La nueva normativa establece una prohibición clara: la inteligencia artificial generativa no debe utilizarse para redactar o editar entradas dentro de la enciclopedia. La razón central es que estas herramientas pueden contravenir varias de las políticas esenciales que regulan la creación de contenido dentro de la plataforma.
Uno de los riesgos señalados por la comunidad es que los sistemas automatizados pueden introducir cambios que no están respaldados por las fuentes originales citadas en un artículo. En otras palabras, aunque la modificación parezca mínima, puede romper la coherencia entre la información publicada y la evidencia que la sustenta.
Esta medida marca un precedente importante en el debate global sobre la automatización del conocimiento. En un entorno donde la velocidad digital suele imponerse, Wikipedia decidió priorizar la verificación humana y la responsabilidad editorial.
🚨 La version anglophone de Wikipédia interdit l’IA pour générer ou réécrire les articles
L’IA peut seulement aider pour la grammaire ou la traduction, mais tout doit être vérifié et validé par un humain pic.twitter.com/LQjHPmWk6N
Las excepciones permitidas para la inteligencia artificial
A pesar de la restricción, la plataforma no ha descartado completamente el uso de inteligencia artificial. La comunidad estableció dos escenarios en los que la tecnología puede ser útil sin comprometer la integridad del contenido: la corrección ortográfica y gramatical, así como la traducción de artículos a otros idiomas.
Sin embargo, incluso en estos casos, el uso de herramientas automatizadas debe estar estrictamente supervisado por editores humanos. La condición principal es que la IA no agregue contenido nuevo ni altere el significado original de los textos. En esencia, se trata de una asistencia técnica y no de una participación editorial.
Este matiz es clave para entender la postura de la plataforma. No se trata de rechazar la innovación, sino de delimitar su papel dentro de un ecosistema basado en la colaboración y la confianza.
El papel de la supervisión humana
Uno de los puntos que más enfatizó la comunidad es la necesidad de mantener el control humano sobre cada cambio sugerido por sistemas automatizados. Incluso cuando la inteligencia artificial se usa para tareas simples, existe el riesgo de que el sistema vaya más allá de lo solicitado.
Por ello, la revisión manual se vuelve un elemento central del proceso editorial. Los editores deben verificar que cada ajuste propuesto respete el sentido del texto original y no modifique información clave. En el caso de las traducciones, la supervisión es aún más estricta. La comunidad exige que el resultado final sea revisado completamente antes de su publicación, asegurando que cualquier posible alteración conceptual sea corregida a tiempo.
Una decisión impulsada desde la comunidad
La iniciativa que llevó a esta medida fue impulsada por una administradora de la plataforma conocida como Chaotic Enby, quien planteó la necesidad de debatir el alcance de la inteligencia artificial dentro de los procesos editoriales. Más allá de la normativa en sí, el planteamiento abrió una discusión más amplia: quién debe decidir cómo se integra la tecnología en plataformas colaborativas. En este caso, la respuesta fue clara: la comunidad.
La expectativa de quienes promovieron la propuesta es que otras plataformas digitales puedan observar este proceso y replantear sus propias políticas sobre automatización y contenidos.
La decisión llega en un momento en el que el uso de inteligencia artificial para producir contenidos digitales crece de forma acelerada. Desde redes sociales hasta portales informativos, la presencia de sistemas automatizados es cada vez más común. En este contexto, la postura de Wikipedia busca reforzar la confianza en su modelo colaborativo. Al limitar la generación automática de contenido, la plataforma intenta proteger la calidad de la información y la transparencia en su construcción.
Para muchos analistas del ecosistema digital, este movimiento también refleja una preocupación más amplia: cómo garantizar la integridad del conocimiento cuando la producción de textos puede automatizarse a gran escala.
La restricción sobre los artículos con IA no solo redefine la forma en que se construyen las entradas dentro de Wikipedia. También envía un mensaje al resto del ecosistema digital: la innovación tecnológica necesita reglas claras cuando se trata de información pública y verificada.
En un entorno donde la velocidad de producción de contenidos crece constantemente, la apuesta por la supervisión humana y la responsabilidad editorial podría convertirse en un referente para otras comunidades digitales. Más que una batalla ganada o perdida, la decisión abre un nuevo capítulo en la conversación sobre cómo equilibrar tecnología, confianza y conocimiento compartido.
En un contexto donde México se prepara para recibir uno de los eventos deportivos más importantes del mundo, Volaris se suma a la exposición temporal del Museo Memoria y Tolerancia “Juego limpio: la cancha que nos une” para visibilizar una de las problemáticas más urgentes y menos visibles del país: la trata de niñas, niños y adolescentes con fines de explotación sexual comercial, y cómo podemos actuar como sociedad para prevenirlo.
Esta iniciativa cobra especial relevancia ante el incremento de riesgos asociados a eventos de gran escala. La evidencia internacional muestra que la trata de niñas, niños y adolescentes no solo persiste, sino que se está intensificando. En los últimos años, las víctimas detectadas han aumentado a nivel global, impulsadas por el crecimiento de la explotación infantil: en los últimos 15 años el porcentaje de víctimas menores de edad en casos de trata pasó de aproximadamente 10% a más del 30%.
América Latina se ha consolidado como una de las regiones más afectadas, y México enfrenta una realidad especialmente crítica, con tasas superiores al promedio global y una combinación de factores, como la movilidad, la digitalización y la vulnerabilidad social, que incrementan el riesgo, particularmente en contextos de alta afluencia internacional: se estima que alrededor de 70 mil niñas y niños son víctimas de este delito en nuestro país, lo que refleja la magnitud de la problemática y la vulnerabilidad de la infancia y adolescencia.
El campeonato del 2026 representa una oportunidad económica para el país, pero también incrementa riesgos que no pueden ignorarse. En este escenario, las niñas siguen siendo las principales víctimas de explotación sexual, mientras que la impunidad y la baja denuncia mantienen esta crisis en gran medida invisible.
En este contexto, la industria de la aviación juega un rol clave. La conectividad aérea, motor del desarrollo económico y social, también puede ser utilizada por redes delictivas, lo que hace indispensable fortalecer la prevención, detección y sensibilización desde el sector.
La exposición es un espacio que busca generar conciencia sobre el impacto social del fútbol, su capacidad de transformar vidas, así como los desafíos que aún persisten, como la homofobia, el racismo, la explotación sexual y el papel de la sociedad para construir entornos más seguros, incluyentes y sostenibles.
“En el Museo Memoria y Tolerancia creemos que visibilizar la magia del fútbol nos une como sociedad, pero también es necesario poner atención las problemáticas que nos aquejan ante estos eventos deportivos, que no son lejanos ni invisibles, como la explotación sexual de niñas, niños y adolescentes: está presente y exige la participación de todos los sectores. La colaboración con Volaris es un ejemplo de cómo el sector privado puede convertirse en un aliado clave para generar conciencia, prevenir riesgos y proteger a quienes se encuentran en mayor situación de vulnerabilidad”, dijo Linda Atach, directora de Exposiciones Temporales del Museo de Memoria y Tolerancia.
La participación de Volaris se alinea con su compromiso de contribuir al bienestar de las comunidades donde opera, a través de acciones que van más allá del transporte aéreo y que buscan generar un impacto positivo en la sociedad.
Desde 2013, en alianza con ECPAT International y ECPAT México, Volaris se convirtió en la primera aerolínea en Latinoamérica y la segunda a nivel mundial en adherirse a The Code, un código de conducta internacional para prevenir la explotación sexual comercial de niñas, niños y adolescentes en el contexto de los viajes y el turismo.
A partir de ello, Volaris implementó un protocolo operativo que permite a sus Embajadores identificar señales de alerta, reportar y activar procesos de acción ante la posible presencia de este delito en su operación. La aplicación constante y decidida de este protocolo ha generado resultados concretos: 27 niñas, niños y adolescentes a los cuales la Compañía ayudó a cambiar su destino. La aerolínea capacita a más de 6,000 Embajadores operativos anualmente.
Además, en 2024, Volaris lanzó la campaña de comunicación “Ojos en el Cielo”, una iniciativa que amplifica esfuerzos de concientización al involucrar no solo a su personal, sino también a clientes y sociedad en general, promoviendo la sensibilización y la corresponsabilidad frente a este delito.
“En Volaris entendemos que conectar personas también implica asumir la responsabilidad de poner su seguridad como prioridad y protegerlas. La trata de niñas, niños y adolescentes no es una realidad lejana: ocurre todos los días y nos exige actuar. Participar en esta exposición es un llamado a no ser indiferentes y a visibilizar una problemática que no puede seguir en silencio.” Añadió Enrique Beltranena, presidente y director general de Volaris.
“Llevamos más de una década trabajando para prevenir este delito, pero hoy sabemos que no es suficiente. Tenemos que ir más allá, sumar esfuerzos y movilizar a toda la sociedad. La aviación tiene un papel clave: somos un punto de conexión, pero también podemos ser una línea de defensa. Cuando aerolíneas, aeropuertos y autoridades trabajan juntos, es posible identificar señales, intervenir a tiempo y, sobre todo, cambiar el destino de una vida”, señaló Enrique Beltranena, presidente y director general de Volaris.
Rumbo a la justa futbolera 2026, la compañía refuerza su llamado a la colaboración entre autoridades, sector privado y sociedad civil para anticipar riesgos y fortalecer mecanismos de prevención, especialmente en contextos de alta movilidad internacional.