B Lab redefine las reglas de la certificación empresarial

Las reglas para competir en la economía global están cambiando. Mientras México busca consolidarse como un destino estratégico para la inversión extranjera, los principales mercados internacionales elevan cada vez más las exigencias en materia de derechos laborales, trazabilidad, acción climática, economía circular y transparencia en las cadenas de suministro.

Presentada por B Lab a nivel global, esta actualización representa la evolución más importante en la historia de la certificación de Empresas B™. Los nuevos estándares elevan el nivel esperado para demostrar impacto social, ambiental y económico mediante requisitos específicos en siete temas de impacto, fortaleciendo la transparencia, la gestión integral y la mejora continua.

Además, incorporan metodologías y criterios de marcos reconocidos internacionalmente, como GRI para reportes de sostenibilidad, SBTi para objetivos climáticos basados en ciencia y Fair Trade para comercio justo, facilitando que las empresas alineen sus estrategias de sostenibilidad con referentes ampliamente utilizados a nivel global.

Los requerimientos responden a la evolución de las expectativas sociales, regulatorias y de mercado sobre lo que significa una empresa líder en impacto, pero se ajustan según el tamaño, sector y nivel de riesgo de cada empresa, permitiendo una aplicación sumamente efectiva.

“Los nuevos estándares representan una nueva etapa para las Empresas B y reflejan la evolución de las expectativas sobre lo que significa liderar con impacto. La actualización de la Certificación B™ fortalece los requisitos en siete temas estratégicos e incorpora mecanismos de mejora continua que impulsarán a las empresas a seguir avanzando en su desempeño social y ambiental a lo largo del tiempo.

Más que sustituir un modelo por otro, los nuevos estándares ofrecen una referencia más clara, rigurosa y verificable para gestionar y demostrar el impacto empresarial”, señaló Javier Herrero, director general de Sistema B México.

¿Qué cambia en la Certificación B para México y el resto del mundo?

AntesAhora
5 áreas de evaluación:7 temas de impacto obligatorios:
GobernanzaGobernanza y propósito
Trabajadores   Trabajo justo
Comunidad      Derechos humanos
Medio Ambiente           Acción climática
Clientes           JEDI (Justicia, Equidad, Diversidad, e Inclusión)
 Asuntos gubernamentales y acción colectiva
 Circularidad y gestión ambiental
Sistema de puntos (80/200)    Cumplimiento obligatorio de requisitos
Se podía compensar un área débil con una fuerte  Todas las áreas aplicables deben cumplirse

La conversación ya no es si las empresas deben transformarse, sino qué tan preparadas están para actuar frente a los desafíos que enfrentan las personas y el planeta. Los nuevos estándares ofrecen una guía clara para gestionar el impacto de manera más integral y fortalecer el papel de las empresas como agentes de cambio”, puntualizó Herrero.

Bajo este enfoque, añadió, las empresas certificadas deberán demostrar avances a lo largo del tiempo, reafirmando que el compromiso con el impacto positivo no es un punto de llegada, sino un proceso continuo de transformación.

B Lab

La actualización llega en un momento de expansión para el Movimiento B, que reúne a más de 10,000 Empresas B certificadas en más de 104 países. En México, más de 150 Empresas B Certificadas demuestran que es posible integrar el impacto positivo en múltiples sectores de la economía.

Además de fortalecer los requisitos para la certificación, los nuevos estándares buscan servir como referencia para cualquier empresa interesada en mejorar su desempeño social y ambiental. El objetivo es impulsar una economía más inclusiva, equitativa y resiliente, donde la creación de valor considere tanto los resultados financieros como el impacto generado en las personas y el entorno.

Entre los nuevos requisitos se incluyen acciones relacionadas con la medición y gestión de emisiones, planes climáticos con objetivos basados en la ciencia, procesos de debida diligencia en derechos humanos, fortalecimiento de la gobernanza corporativa y una mayor supervisión de las cadenas de suministro.

“Las empresas que integren estos criterios en su estrategia estarán mejor preparadas para responder a las nuevas expectativas del entorno y, al mismo tiempo, liderar la transición hacia una economía más inclusiva, equitativa y regenerativa. En el contexto mexicano, los nuevos estándares representan una oportunidad para fortalecer la contribución del sector privado frente a desafíos sociales y ambientales cada vez más urgentes, generando valor para las personas, las comunidades y el planeta”, advirtió Herrero.

Arranca el Mundial… y no está ni estamos bien

Por Luis Maram

Me sentía fuera de lugar por no compartir la emoción desbordada que genera el Mundial… pero varias columnas, comentaristas y creadores de contenido me hicieron sentir que soy parte de la mayoría, no la excepción.

Creo que hay tres razones concretas y, francamente, tristes.

1 México no está para fiestas — los datos hablan solos

· En el Mundial del 94, el crimen organizado no controlaba territorios enteros como lo hace hoy, ni existían más de 100 mil desaparecidos. 

· Las instituciones autónomas apenas nacían; hoy las están desmantelando y la polarización social es brutal. 

· Las finanzas se habían estabilizado; hoy cargamos un déficit fiscal histórico y un crecimiento del PIB raquítico: 1%, sin mencionar que la deuda pública podría alcanzar 58% del PIB hacia 2030.

· A pesar de los aumentos al salario mínimo, la realidad es que el país está hundido en una realidad donde más de la mitad trabaja en la informalidad.

· Y por si fuera poco, la relación bilateral con EUA está más tensa que nunca, marcada por temas como aranceles, deportación de migrantes y acusaciones de narcogobiernos.

Es difícil celebrar con ese telón de fondo.

2 La FIFA se adueñó del Mundial

· En el 86 y el 94, la gente podía ir al estadio. Hoy los precios son obscenos y la mayoría de los partidos irá en PPV. 

· De forma que raya en lo ridículo, se han restringido incluso las palabras que se pueden pronunciar cerca de los recintos si no eres patrocinador oficial. 

· Y no olvidemos que la FIFA es una organización con un historial de corrupción documentado, no obstante, es quien cosechará todas las ganancias del evento. Las ciudades ponen los estadios, el gobierno pone la seguridad, el contribuyente pone el dinero para el evento, y la FIFA cobra la factura.

· Lo que era una fiesta popular se convirtió en un evento privado de élites, pero que pagamos todos.

3 La sede es Estados Unidos — seamos claros

· EUA albergará 78 partidos. México y Canadá, apenas 13 cada uno. Somos sedes alternas, no anfitriones, aunque el gobierno insista en presentarlo así en un desesperado intento de catapultar inversiones y ánimo en el país.

Con ese escenario, no es que vayamos perdiendo: nos están goleando, y no tenemos banca que pueda rescatar el partido.

Mundial

Y no me amargo, pero…

Veré el Mundial, gritaré gol cuando México anote y disfrutaré el juego de los equipos que me gustan, porque soy humano y multidimensional. Pero no voy a cerrar los ojos ni a fingir que estamos viviendo la gran fiesta del fútbol y que todo está bien. No, no está bien.


Luis Maram, Marketing y sostenibilidad
Marketer, Speaker, Experto en Marketing y Reputación

Linkedin | Creo en el poder transformador de las marcas

Luis Maram es estratega digital especializado en desarrollo de contenidos orientados a visibilidad de marca, reputación y responsabilidad corporativa. Durante años ha acompañado a marcas en el diseño de acciones digitales que inspiran a sus audiencias, generan conexión y producen resultados concretos —desde el content marketing y el social media hasta la inteligencia artificial.

Es Director de Marketing y Media en Expok, donde lidera la estrategia digital de la empresa y sus clientes. Asimismo, edita uno de los blogs de estrategia de contenido y marketing digital más reconocidos de México, LuisMaram.com, y ha impartido más de un centenar de conferencias en México y el extranjero.

Lluvias, fútbol y tránsito ponen a prueba la movilidad en las ciudades más importantes de México

En México, la temporada de lluvias representa uno de los mayores retos para la movilidad urbana, especialmente cuando coincide con partidos de fútbol, conciertos o eventos masivos, que concentran a miles de personas en las principales ciudades del país, generando alta carga vehicular, cierres viales y mayores riesgos para automovilistas y peatones.

Este desafío cobra aún mayor relevancia ante el incremento de visitantes, movilidad y actividades masivas que vivirán en distintas ciudades del país, particularmente en sedes con alta concentración turística y deportiva como Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey.

Basta una fuerte lluvia minutos antes de un encuentro deportivo para alterar por completo la dinámica natural de las calles y convertirse en mayores tiempos de traslado, zonas inundadas, avenidas saturadas, conductores bajo estrés y miles de personas intentando llegar al mismo lugar al mismo tiempo.

El resultado no solo es el caos vial, también aumenta el riesgo de accidentes, averías y situaciones que pueden comprometer tanto la seguridad de las personas como su patrimonio.

De acuerdo con Quálitas, la aseguradora vehicular líder en México, durante días con lluvias intensas la siniestralidad puede incrementarse entre 1% y 4%, especialmente entre mayo y octubre, periodo en el que históricamente se registra un mayor número de reportes relacionados con colisiones, derrapes e inundaciones.

Cifras de Quálitas revelan que durante 2025 se registraron alrededor de 16 mil reportes derivados de eventos catastróficos en México, entre ellos lluvias, inundaciones, tormentas y huracanes. Además, el choque por alcance continúa siendo el tipo de colisión más frecuente, al representar aproximadamente 30% de los incidentes atendidos.

“Hoy las contingencias ya no pueden atenderse únicamente reaccionando al momento. La clave está en anticiparse. En Quálitas, contamos con un modelo predictivo que nos permite tener más de 90% de confiabilidad e identificar zonas con mayor probabilidad de inundaciones o congestionamiento vial y reforzar así la capacidad operativa antes de que ocurra la contingencia”, explicó Sergio Álvarez, Director de Servicio Siniestros Metropolitana de Quálitas.

movilidad en las ciudades

Uno de los principales riesgos durante las lluvias ocurre cuando los conductores subestiman la fuerza del agua o intentan atravesar vialidades inundadas. En muchos casos, unos cuantos centímetros pueden provocar daños severos al motor, afectaciones eléctricas o incluso la pérdida total del vehículo. Para el caso de inundaciones, al contar con una póliza amplia, el riesgo está amparado; sin embargo, en caso de no contar con la cobertura adecuada, el asegurado asumiría la reparación de los daños.

“Hoy contamos con herramientas tecnológicas que nos permiten atender siniestros de forma remota y mantener la atención aun en escenario complejos, tal es el caso de Ajuste Digital, donde el cliente puede reportar su siniestro y recibir la atención adecuada desde su celular, con un porcentaje de satisfacción por encima del 90%”, comentó Sergio Álvarez, Director de Servicio Siniestros Metropolitana de Quálitas. 

A esto se suman otros factores frecuentes durante la temporada: baches ocultos por encharcamientos, pérdida de visibilidad, menor capacidad de frenado, alcances por distracción y objetos arrastrados por la corriente, sin embargo, especialistas coinciden en que el mayor factor de riesgo sigue siendo humano.

“El entorno no siempre puede controlarse, las decisiones detrás del volante sí. La prevención comienza desde la planeación del trayecto, el estado del vehículo y la forma en que reaccionamos ante situaciones de presión o estrés vial”, señaló César Girón, Subdirector de Prevención de Riesgos de Quálitas.

Aunque las lluvias elevan la posibilidad de incidentes, millones de conductores continúan circulando sin protección financiera. Actualmente, sólo alrededor del 30% del parque vehicular en México cuenta con seguro, dejando expuestas a miles de familias ante gastos inesperados, daños a terceros o conflictos legales derivados de un accidente.

movilidad en las ciudades

Ante escenarios de alta movilidad como los que enfrentará México en esta temporada, la planeación anticipada cobrará más importancia. Evitar circular sin seguro, salir con mayor anticipación, revisar previamente la ruta y estado de las llantas, considerar rutas alternas, respetar límites de velocidad, evitar circular por zonas inundadas, priorizar el transporte público cuando existan eventos masivos y mantenerse informado sobre cierre o contingencias puede ayudar a reducir riesgos y mejorar la experiencia de movilidad de millones de personas.

Además, especialistas recuerdan que contar al menos con una cobertura de Responsabilidad Civil puede marcar una diferencia importante frente a los costos derivados de un accidente. De acuerdo con cifras de Quálitas, durante 2024 y 2025, Nuevo León, registró más de 3,000 siniestros relacionados con lluvias; Ciudad de México, Jalisco y Veracruz alrededor de 2,000 casos, y Tamaulipas cerca de 1,000, posicionándose entre las entidades con mayor incidencia.

Estas cifras reflejan cómo la combinación entre lluvias, alta movilidad y saturación urbana continúa siendo uno de los principales desafíos viales en el país.

“La seguridad vial no depende únicamente del clima o del tráfico, depende de la capacidad que tengamos como sociedad para anticiparnos, conducir con responsabilidad y entender que cada decisión al volante puede prevenir o provocar una emergencia”, concluyó César Girón.

¿Cómo la orina puede convertirse en fertilizante? Wasted tiene la respuesta

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Durante décadas, la humanidad ha considerado la orina como un desecho que debe eliminarse lo más rápido posible. Sin embargo, en un contexto marcado por la escasez de recursos, la presión sobre los sistemas agrícolas y la necesidad de impulsar modelos de economía circular, algunos innovadores han comenzado a verla desde una perspectiva completamente distinta. Lo que antes se descartaba podría convertirse en una valiosa fuente de nutrientes para la producción de alimentos.

Esa es precisamente la apuesta de Wasted, una startup con sede en Vermont que ha desarrollado una tecnología capaz de transformar la orina como fertilizante en una alternativa viable para la agricultura. A través de un sistema especializado de recolección y procesamiento, la empresa busca recuperar nutrientes esenciales y reincorporarlos al ciclo productivo, demostrando que incluso los residuos más inesperados pueden formar parte de soluciones sostenibles.

De residuo a recurso: el potencial de la orina como fertilizante

Para Taylor Zehren, cofundadora y directora ejecutiva de Wasted, la orina es mucho más que un subproducto humano. En ella se encuentran nitrógeno, fósforo y potasio, tres de los componentes más importantes para el desarrollo de cultivos. Esta combinación de nutrientes llevó a la empresa a replantear la forma en que la sociedad gestiona sus residuos.

La idea nació de la experiencia de los fundadores en proyectos de saneamiento realizados en distintos países, desde América Latina hasta Asia. Durante años trabajaron instalando sistemas de gestión de residuos en comunidades remotas, donde descubrieron que la separación de la orina permitía recuperar recursos valiosos que normalmente terminaban desperdiciados. Ese aprendizaje fue la base para impulsar el uso de la orina como fertilizante a mayor escala.

El proceso detrás de WeeBloom

La producción de WeeBloom comienza con baños portátiles y sistemas sanitarios especialmente diseñados para separar la orina de otros residuos desde el primer momento. Esta etapa resulta fundamental, ya que evita la contaminación cruzada y permite conservar intactos los nutrientes presentes en el líquido.

Posteriormente, la orina recolectada es transportada a una planta de tratamiento donde se somete a diversos procesos que permiten convertirla en un fertilizante en polvo de liberación lenta y en un subproducto rico en nitrógeno. El resultado final es un material refinado, estable e inodoro que puede utilizarse en aplicaciones agrícolas de manera similar a otros fertilizantes disponibles en el mercado.

Las pruebas realizadas por la empresa han demostrado que WeeBloom ofrece resultados comparables a los de productos convencionales. Además, su formulación rica en fósforo responde a una necesidad creciente dentro de la agricultura moderna: encontrar fuentes alternativas para este nutriente esencial.

¿Por qué la orina como fertilizante podría ser clave para el futuro?

El fósforo es uno de los recursos más importantes para la producción de alimentos, pero también uno de los más vulnerables. Actualmente, gran parte de este mineral proviene de actividades extractivas concentradas en determinadas regiones del mundo, lo que genera desafíos ambientales, económicos y geopolíticos.

Ante este panorama, la orina como fertilizante plantea una alternativa interesante. Al recuperar el fósforo presente en los residuos humanos, es posible reducir la dependencia de fuentes externas y construir sistemas más resilientes. En lugar de extraer nuevos recursos, los nutrientes pueden mantenerse en circulación dentro de las mismas comunidades que los generan.

Este enfoque también fortalece los principios de la economía circular, ya que convierte un flujo de desechos en una materia prima útil para producir alimentos y otros recursos necesarios para la sociedad.

Rompiendo mitos y garantizando la seguridad

Uno de los principales retos para iniciativas como WeeBloom es superar la percepción negativa que suele existir alrededor de los residuos humanos. Para muchas personas, la idea de utilizar productos derivados de la orina genera dudas relacionadas con la higiene o la seguridad.

Sin embargo, Wasted asegura que el fertilizante final ya no puede considerarse orina. Tras completar el proceso de tratamiento, el producto se transforma en un polvo limpio, sin olor y listo para aplicaciones agrícolas. La empresa destaca que su sistema evita el contacto con muchas de las fuentes de contaminación presentes en las aguas residuales convencionales.

Además, WeeBloom fue sometido a pruebas bajo estándares regulatorios estrictos para detectar sustancias PFAS, conocidas como “químicos eternos”, obteniendo resultados no detectables en los compuestos analizados. Esto ha permitido a la empresa avanzar con confianza en la comercialización de su fertilizante y contribuir a cambiar la conversación sobre el aprovechamiento responsable de los residuos.

Un cambio cultural impulsado por la innovación

Más allá de la tecnología, el proyecto de Wasted busca promover una transformación cultural. La compañía considera que los sistemas actuales de saneamiento han sido diseñados bajo una lógica lineal en la que grandes cantidades de agua potable se utilizan para transportar nutrientes que podrían aprovecharse nuevamente.

Para sus fundadores, recuperar esos recursos representa una oportunidad para replantear la relación entre las ciudades, la agricultura y los ciclos naturales. La meta no es solo vender fertilizantes, sino demostrar que los residuos pueden convertirse en activos estratégicos cuando se gestionan adecuadamente.

La historia de WeeBloom demuestra que la innovación sostenible muchas veces surge al cuestionar prácticas que durante años parecieron inamovibles. Lo que para la mayoría de las personas es simplemente un desecho, para Wasted representa una fuente de nutrientes capaz de fortalecer la producción agrícola y reducir la presión sobre recursos finitos.

A medida que la población mundial crece y aumenta la demanda de alimentos, iniciativas como esta invitan a reflexionar sobre el valor de los sistemas circulares. La recuperación de fósforo, nitrógeno y otros nutrientes podría desempeñar un papel cada vez más relevante en la construcción de modelos productivos más eficientes, resilientes y alineados con los desafíos ambientales del futuro.

¿Por qué la huella de carbono del Mundial 2026 podría duplicar la de Qatar 2022?

La Copa Mundial de la FIFA 2026 promete ser un evento histórico. Por primera vez participarán 48 selecciones nacionales, se disputarán 104 partidos y tres países —México, Estados Unidos y Canadá— compartirán la organización de uno de los espectáculos deportivos más importantes del planeta. La magnitud del torneo refleja la ambición de la FIFA por ampliar el alcance global del futbol y atraer a millones de aficionados de todos los continentes.

Sin embargo, detrás de las expectativas deportivas, los estadios llenos y la derrama económica, emerge una pregunta cada vez más relevante: ¿cuál será el costo ambiental de un evento de esta escala? Mientras la sostenibilidad gana espacio en las agendas corporativas y gubernamentales, diversas organizaciones advierten que la expansión del torneo podría traducirse en un incremento sin precedentes de sus emisiones de gases de efecto invernadero.

La huella de carbono del Mundial 2026 podría romper todos los récords

Un análisis independiente elaborado por la plataforma de contabilidad de carbono Greenly estima que la huella de carbono del Mundial 2026 alcanzará aproximadamente 7.8 millones de toneladas métricas de dióxido de carbono. La cifra representa más del doble de las emisiones reportadas oficialmente para Qatar 2022 y equivale a las emisiones anuales de países completos como Sierra Leona.

Según Alexis Normand, cofundador de Greenly, el crecimiento del torneo explica gran parte de este aumento. Más equipos significan más desplazamientos, más partidos, más espectadores y una logística considerablemente más compleja. Además, el hecho de que las sedes estén distribuidas a lo largo de Norteamérica incrementará las distancias recorridas por jugadores, equipos técnicos, patrocinadores y aficionados.

La expansión del Mundial también supone un aumento significativo en el número de asistentes. Greenly calcula que el torneo atraerá casi tres veces más espectadores que Qatar 2022, generando una presión ambiental difícil de ignorar incluso antes de que ruede el balón.

El transporte de aficionados: el gran desafío para la huella de carbono del Mundial 2026

Cuando se habla del impacto ambiental de los grandes eventos deportivos, la atención suele centrarse en los estadios, la construcción de infraestructura o el consumo energético. Sin embargo, los cálculos de Greenly apuntan a una realidad distinta: el transporte de los aficionados será el principal responsable de las emisiones.

La investigación estima que el 87 % de las emisiones totales estarán relacionadas con los desplazamientos de los espectadores. Aunque los visitantes internacionales representarían alrededor del 35 % de la asistencia, generarían cerca del 74 % de las emisiones derivadas de los viajes debido a la necesidad de realizar vuelos de larga distancia.

La dispersión geográfica de las 16 ciudades sede también amplifica el problema. A diferencia de Qatar, donde las distancias entre estadios eran relativamente cortas, el torneo de 2026 obligará a muchos aficionados a recorrer miles de kilómetros entre partidos, multiplicando el impacto asociado al transporte aéreo.

Una infraestructura más eficiente que la de Qatar

No todos los indicadores ambientales son negativos. Existen aspectos en los que el Mundial de 2026 muestra avances respecto a la edición anterior. Uno de ellos es la infraestructura deportiva.

Mientras Qatar construyó siete estadios completamente nuevos para albergar el torneo de 2022, la mayoría de las sedes que se utilizarán en Norteamérica ya existen y cuentan con operaciones regulares. Esto reduce significativamente las emisiones vinculadas a la construcción y renovación de instalaciones.

De acuerdo con Greenly, la infraestructura representará apenas el 3.1 % de las emisiones totales previstas para 2026, frente al 24.6 % registrado en Qatar. Este cambio demuestra cómo el aprovechamiento de activos existentes puede contribuir a disminuir el impacto ambiental de los grandes eventos.

Las promesas climáticas de la FIFA bajo la lupa

Las preocupaciones sobre sostenibilidad no son nuevas para la FIFA. Qatar 2022 enfrentó fuertes críticas después de promocionarse como un torneo “neutral en carbono”, una afirmación que posteriormente fue cuestionada por diversos organismos especializados y observadores independientes.

Las propias estimaciones de la FIFA situaron las emisiones del torneo en 3.8 millones de toneladas métricas de CO₂, una cantidad superior a las emisiones anuales generadas por algunos países. Desde entonces, la conversación sobre la transparencia climática en los eventos deportivos ha cobrado mayor relevancia.

En el marco del programa Deportes para la Acción Climática de la ONU, la FIFA se comprometió a reducir sus emisiones en un 50 % para 2030 y alcanzar la neutralidad de carbono en 2040. Sin embargo, especialistas señalan que la estrategia de sostenibilidad para 2026 carece de una meta específica de reducción de emisiones para el torneo, lo que genera dudas sobre su capacidad para cumplir esos compromisos.

Los grandes eventos deportivos como catalizadores de cambio

Aunque los desafíos son significativos, expertos consideran que eventos de esta magnitud también pueden convertirse en oportunidades para acelerar la transición hacia modelos urbanos más sostenibles.

El ejemplo más citado es el de los Juegos Olímpicos de París 2024, donde las inversiones realizadas no solo estuvieron enfocadas en la celebración del evento, sino también en la modernización de infraestructura con beneficios permanentes para la población. La renovación de sistemas ferroviarios, la mejora de instalaciones deportivas y la reducción del consumo energético formaron parte de una estrategia más amplia de descarbonización.

Para especialistas como Normand, el verdadero legado de los eventos internacionales debería medirse no solo por su impacto económico o deportivo, sino por su capacidad para impulsar transformaciones sostenibles que permanezcan décadas después de la ceremonia de clausura.

Un Mundial que pondrá a prueba la sostenibilidad global

La huella de carbono del Mundial 2026 representa uno de los mayores retos ambientales que haya enfrentado una competición deportiva internacional. Su tamaño, alcance geográfico y volumen de espectadores podrían convertirlo en el torneo con mayores emisiones registradas hasta ahora.

Al mismo tiempo, la discusión abre una oportunidad para replantear cómo se diseñan y organizan los grandes eventos del futuro. La sostenibilidad ya no puede considerarse un aspecto complementario, sino un elemento central de la planificación.

La huella de carbono del Mundial 2026 será observada de cerca por gobiernos, organizaciones ambientales, patrocinadores y aficionados. Más allá de los resultados deportivos, el verdadero desafío será demostrar que es posible organizar espectáculos globales sin comprometer los objetivos climáticos que el mundo busca alcanzar en las próximas décadas.

¿Es momento de pausar la IA? Propuesta de Anthropic abre la discusión

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La inteligencia artificial ha dejado de ser una promesa futurista para convertirse en una tecnología capaz de transformar industrias completas, redefinir empleos e influir en decisiones estratégicas a escala global. Sin embargo, mientras las capacidades de estos sistemas avanzan a un ritmo acelerado, también crecen las preguntas sobre los riesgos que podrían surgir si el desarrollo tecnológico supera la capacidad humana para supervisarlo.

En este contexto, Anthropic, una de las empresas más influyentes en el sector de la IA, ha reavivado un debate que parecía reservado para la ciencia ficción: la posibilidad de establecer una pausa temporal en el desarrollo de modelos cada vez más poderosos. La propuesta no solo ha captado la atención de investigadores y gobiernos, sino también de organizaciones interesadas en el impacto social, ético y económico de estas tecnologías.

¿Por qué pausar la IA se ha convertido en un tema de discusión global?

La discusión surgió tras una publicación de Anthropic en la que la compañía explicó los avances de Claude, su modelo de inteligencia artificial. Según la empresa, los sistemas actuales muestran señales de una evolución que podría conducir, en el largo plazo, a una capacidad conocida como “automejora recursiva”, es decir, la posibilidad de diseñar versiones cada vez más avanzadas de sí mismos.

Para los especialistas en seguridad tecnológica, este escenario representa uno de los mayores desafíos del siglo XXI. La preocupación no radica únicamente en que los modelos sean más inteligentes, sino en la velocidad con la que podrían mejorar sin intervención humana directa, reduciendo la capacidad de supervisión y control.

La idea no es nueva. Desde hace varios años, académicos y centros de investigación han advertido sobre la necesidad de crear mecanismos internacionales que permitan anticipar riesgos antes de que se materialicen. Sin embargo, el posicionamiento de una empresa líder del sector vuelve a colocar el tema en el centro de la conversación pública.

La automejora recursiva y el temor a perder el control

Uno de los conceptos clave detrás de la propuesta de Anthropic es la automejora recursiva. En teoría, este proceso permitiría que una IA participe activamente en el diseño de sistemas más sofisticados, generando un ciclo continuo de evolución tecnológica.

La compañía señala que Claude ya contribuye a acelerar experimentos relacionados con programación y desarrollo de software. De hecho, Anthropic afirma que más del 80% del código integrado recientemente en su propia base tecnológica fue escrito por el modelo de IA.

Aunque estos avances todavía están lejos de representar una inteligencia autónoma capaz de evolucionar sin restricciones, los investigadores consideran que podrían ser los primeros pasos hacia sistemas mucho más complejos. Por ello, la discusión sobre si es necesario pausar la IA busca adelantarse a escenarios futuros antes de que resulten inmanejables.

Entre la seguridad y la contradicción

La propuesta de Anthropic ha generado reacciones encontradas debido a que coincide con reportes que vinculan a la empresa con proyectos de ciberseguridad desarrollados junto a agencias gubernamentales estadounidenses.

Diversos medios informaron que ingenieros de la compañía colaboran con la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) para implementar herramientas basadas en inteligencia artificial en operaciones relacionadas con la seguridad digital. Esto ha llevado a algunos críticos a cuestionar si es coherente solicitar un debate mundial sobre riesgos tecnológicos mientras se participa en iniciativas de carácter estratégico y ofensivo.

Steven Murdoch, profesor del University College de Londres, señaló que la postura de la empresa no resulta sorprendente, ya que Anthropic ha defendido históricamente una visión de la seguridad enfocada en determinados riesgos específicos, sin oponerse necesariamente al uso gubernamental de estas tecnologías.

¿Realmente existe una razón urgente para pausar la IA?

No todos los expertos consideran que los recientes anuncios representen un cambio significativo en las capacidades de los modelos actuales. Algunos investigadores sostienen que, aunque la IA continúa mejorando, no existen evidencias concluyentes de que haya alcanzado un punto de inflexión que justifique medidas extraordinarias.

Murdoch considera que la publicación de Anthropic funciona más como un recordatorio de preocupaciones que la compañía ha expresado durante años. Desde esta perspectiva, el debate sobre una pausa temporal responde a inquietudes persistentes y no necesariamente a un descubrimiento reciente.

Otros especialistas coinciden en que los avances reportados son relevantes, pero todavía se desarrollan dentro de límites relativamente controlados, especialmente en tareas relacionadas con programación, análisis de datos y automatización de procesos.

Mythos, marketing y la construcción de narrativas sobre el riesgo

La conversación se intensificó hace algunos meses cuando Anthropic anunció Mythos, un modelo de IA que decidió no lanzar públicamente debido a supuestos riesgos de ciberseguridad. La noticia atrajo la atención de gobiernos, organismos de inteligencia y líderes políticos.

Sin embargo, el anuncio también despertó escepticismo. Algunos expertos cuestionaron la falta de detalles técnicos y sugirieron que la presentación del proyecto pudo haber tenido un componente importante de posicionamiento mediático.

Entre las voces críticas se encuentra Heidy Khlaaf, científica jefe de IA del AI Now Institute, quien calificó la comunicación de Mythos como una publicación con características más cercanas al marketing que a una divulgación técnica rigurosa. Este tipo de observaciones evidencia la dificultad de distinguir entre riesgos reales y estrategias de comunicación en una industria altamente competitiva.

Gobernanza tecnológica: el verdadero desafío

Más allá de las capacidades de un modelo específico, la propuesta de Anthropic pone sobre la mesa una pregunta fundamental: ¿quién debe decidir el ritmo del desarrollo tecnológico? La empresa ha planteado convocar a responsables políticos, investigadores, organizaciones de la sociedad civil y otras compañías para debatir posibles mecanismos de supervisión.

Esta discusión resulta especialmente relevante. Los impactos de la inteligencia artificial ya alcanzan ámbitos como el empleo, la privacidad, la seguridad digital, la educación y el acceso a oportunidades económicas. Por ello, la gobernanza tecnológica se está convirtiendo en un tema tan importante como la innovación misma.

La necesidad de construir reglas claras, transparentes e inclusivas podría determinar si la IA se convierte en una herramienta para impulsar el bienestar colectivo o en una fuente de nuevas desigualdades y riesgos sistémicos.

La propuesta de pausar la IA no implica necesariamente detener el progreso tecnológico, sino abrir un espacio para reflexionar sobre sus consecuencias antes de que los avances superen la capacidad de regulación y supervisión de las instituciones. En un entorno donde la innovación avanza a velocidad récord, la prudencia comienza a ganar protagonismo.

Más allá de si la iniciativa de Anthropic prospera o no, el debate ya está planteado. La verdadera pregunta no es únicamente cuánto puede avanzar la inteligencia artificial, sino si la sociedad está preparada para gestionar de manera responsable los desafíos que acompañan a esa transformación.

El fútbol mueve al mundo, el agua lo sostiene

En el contexto de los próximos eventos deportivos que se celebrarán en nuestro país en las ciudades de Monterrey, Guadalajara y Ciudad de México, una alianza de organizaciones de la sociedad civil se une para promover el consumo responsable del agua en hoteles, hospedajes de plataforma, restaurantes, espacios públicos y en las actividades cotidianas, con el objetivo de normalizar que cuidar el agua es tan importante como meter goles.

Convencidos de que el agua también nos une, como el fútbol, y que podemos ser un país capaz de transformar su cultura de consumo excesivo de agua, las organizaciones Agua Capital, Asociación Nacional de Entidades de Agua y Saneamiento de México (ANEAS), Consejo Consultivo del Agua (CCA), Colegio de Ingenieros Civiles de México (CICM), Hoy por el Agua y Toroto, en colaboración con Aguarkía, la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (CANIRAC) y Grupo Helvex, lanzan una campaña digital y en medios de comunicación, así como un micrositio para informar sobre la crisis hídrica y llamar a la acción que transforme nuestros hábitos de consumo.

A través de la campaña “El Agua también nos une”, queremos visibilizar los retos hídricos del país y en particular de las ciudades que recibirán aficionados a la justa deportiva.

El agua está en juego: entender la realidad detrás de cada gota también es cuidarla

La celebración del próximo evento deportivo en tres de las ciudades más importantes del país, en la que se espera que asistan más de cinco millones de personas en treinta días, significa incrementar el consumo de agua hasta en 40% en localidades que enfrentan retos de escasez, servicio intermitente de agua y problemas de calidad del recurso, por lo que se hace necesario impulsar acciones de consumo responsable.

De acuerdo con Perspectivas del Agua en México, nuestro país enfrenta una crisis hídrica sin precedentes. En 2024, el uso total de agua por persona —que incluye el consumo doméstico, agrícola e industrial— fue de 754 m³ al año, muy por encima del promedio global de 512 m³. Hoy las ciudades de Monterrey, Guadalajara y Ciudad de México enfrentan retos importantes para garantizar su seguridad hídrica y retos relacionados con la disponibilidad y calidad del recurso.

CDMX. El agua no llega igual para todos

Uno de cada cuatro hogares no la recibe todos los días; cerca de cuatro de cada 10 litros se pierden en fugas antes de llegar a las personas; casi 70% del agua que se consume se extrae del acuífero más sobreexplotado del país (se extrae más agua de la que se recarga, provocando que la ciudad se hunda hasta 40 cm al año). En una ciudad de más de nueve millones de habitantes, donde cada persona utiliza en promedio 300 litros diarios, la demanda total es enorme. Esto amplifica el impacto de las pérdidas y la desigualdad en el acceso, haciendo evidente que el agua es un recurso bajo presión. Además, la intermitencia en el servicio recae de forma desproporcionada en las mujeres, que suelen encargarse de la gestión del agua en los hogares.

Guadalajara: dependencia del Lago de Chapala y presión por sequía recurrente

La zona metropolitana de Guadalajara se abastece principalmente de agua superficial: alrededor del 60% proviene del Lago de Chapala. Este lago es fundamental para la región: alberga biodiversidad, regula el clima y contribuye a mitigar sequías e inundaciones. Actualmente se encuentra en niveles favorables, pero su conservación sigue siendo clave para garantizar el abastecimiento a largo plazo. El agua disponible debe repartirse entre más de cinco millones de personas, lo que genera presión constante sobre el sistema, acentuada por un contexto de sequía recurrente. Además de los retos en disponibilidad, también existen desafíos en la calidad del agua: en algunas zonas, el agua llega turbia o con mal olor. En este contexto, el reto no es solo contar con agua, sino asegurar que llegue de forma suficiente, continua y en buenas condiciones para todas las personas.

Monterrey: déficit de 2.1 m³/s; demanda permanentemente superior a la oferta

El abastecimiento depende principalmente de agua superficial: alrededor del 60% proviene de presas como El Cuchillo, Cerro Prieto y La Boca. El 40% restante se extrae de acuíferos que presentan condiciones de sobreexplotación, por lo que enfrenta un desbalance entre la disponibilidad y la demanda de agua. El crecimiento urbano e industrial mantiene una presión constante sobre el sistema. La crisis hídrica de 2022, cuando miles de personas se quedaron sin agua debido a la baja en los niveles de las presas, evidenció esta vulnerabilidad. Aunque las condiciones han mejorado, el reto persiste: todos podemos ser parte de la solución.

Usamos la vitrina más grande del mundo para cambiar cómo México cuida su agua

Nuestra meta es que cuando acabe el mayor encuentro deportivo, México no sea solo recordado por los goles — sino por haber cambiado su relación con el agua. Para ello se encuentra disponible un micrositio con información para los visitantes sobre hoteles y hospedajes que adoptan reglas sustentables y de ahorro de agua; restaurantes participantes en acciones voluntarias de sensibilización y ahorro de agua, así como tips para trasladarse de manera sustentable y hacer buen uso de las instalaciones públicas.

Además, se pueden encontrar tips de uso responsable de agua en estadios y hasta una playlist para que las personas se bañen en menos de 5 minutos; la importancia de llevar siempre un termo de agua y una guía para visitar lugares donde se rinde homenaje al agua y que son icónicos de cada ciudad, como fuentes, parques y bosques. La idea es que cada visitante sepa que se encuentra en un territorio con retos hídricos importantes.

El llamado es claro: usar el agua de forma responsable, ya que cada acción cuenta.

Conoce más en: https://aguas.org.mx/el-agua-tambien-nos-une/

Premio Alsea entra en su recta final de convocatoria para impulsar investigaciones en alimentación y nutrición

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La quinta convocatoria del Premio Alsea entra en su etapa final de recepción de proyectos que aborden investigaciones científicas en alimentación y nutrición. Desde su creación, ha recibido más de 300 postulaciones provenientes de siete países de Iberoamérica.

Impulsado por Fundación Alsea, A.C. y World Vision, el Premio Alsea promueve investigaciones alineadas con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas y orientadas a generar resultados que contribuyan a la solución de los desafíos alimentarios en la región. El proyecto ganador recibe un apoyo de 150 mil dólares para desarrollar su investigación durante un periodo de hasta 24 meses.

Como parte de las actividades en torno a esta convocatoria, se llevó a cabo el conversatorio “La investigación científica como factor de cambio para enfrentar desafíos en materia de alimentación y nutrición”, en el que especialistas y académicas reflexionaron sobre el papel de la investigación científica en la generación de evidencia, el fortalecimiento de las políticas públicas y el desarrollo de soluciones con impacto social.

La conversación contó con la participación de Ivonne Madrid, directora de Fundación Alsea, A.C.; Ana Bertha Pérez Lizaur, presidenta del Comité Científico de Evaluación del Premio Alsea; y María Daniela Defagó, investigadora y ganadora de la edición 2024 del Premio Alsea. La moderación estuvo a cargo de Roxana Núñez, directora de Asuntos Corporativos del Consejo de la Comunicación.

“En Fundación Alsea estamos convencidos de que la colaboración entre academia, organizaciones de la sociedad civil y aliados es fundamental para generar soluciones que contribuyan a fortalecer la seguridad alimentaria en todos los países donde tenemos presencia. A través del Premio Alsea buscamos impulsar proyectos que ayuden a transformar los desafíos actuales en oportunidades de cambio para nuestras comunidades”, afirmó Ivonne Madrid, directora de Fundación Alsea, A.C.

Por su parte, Ana Bertha Pérez Lizaur señaló que, además del rigor científico, el Premio Alsea valora propuestas con enfoques innovadores, colaboración interinstitucional y una visión de largo plazo que permita dar continuidad a los proyectos y ampliar su alcance más allá de lo académico.

“Las iniciativas con impacto social son las que buscamos impulsar. Queremos investigaciones que generen beneficios para las comunidades, que tengan efectos positivos y duraderos, y cuyos resultados puedan verse reflejados en el bienestar de las personas”, señaló la presidenta del Comité Científico de Evaluación del Premio Alsea.

Durante el conversatorio, María Daniela Defagó compartió los avances de su proyecto enfocado en el desarrollo de una plataforma que integra inteligencia artificial, información satelital y datos climáticos para apoyar la toma de decisiones en materia de seguridad alimenticia y con esto fortalecer el diseño de políticas públicas en América Latina.

La quinta convocatoria del Premio Alsea permanecerá abierta hasta el 24 de junio de 2026. Los académicos y equipos de investigación de Argentina, Colombia, Chile, España, México, Paraguay y Uruguay interesados en participar pueden consultar las bases y registrar sus proyectos en: https://premioalsea.com/

Más de 900 MDD: los bancos más grandes del mundo aumentan su apoyo a combustibles fósiles

Durante años, las instituciones financieras más importantes del planeta han asegurado que la sostenibilidad forma parte de su visión de futuro. Han firmado compromisos climáticos, anunciado metas de descarbonización y prometido respaldar la transición energética. Sin embargo, los números más recientes cuentan una historia distinta, una que pone en duda el verdadero rumbo del sistema financiero global.

Un nuevo informe revela que los 65 bancos más grandes del mundo comprometieron 906 mil millones de dólares a la industria de los combustibles fósiles durante el último año. Lejos de disminuir, el flujo de capital hacia el carbón, el petróleo y el gas aumentó significativamente, en un momento en el que la comunidad científica insiste en la urgencia de reducir las emisiones responsables del calentamiento global.

El regreso de la financiación masiva al petróleo y al gas

El informe Banking on Climate Chaos documenta un incremento de 64 mil millones de dólares en nuevos préstamos destinados a empresas de combustibles fósiles respecto al año anterior. Esto representa un crecimiento cercano al 8%, una cifra que sorprendió incluso a las organizaciones ambientales que participan en el análisis.

La expectativa era diferente. Tras años de presión social, regulatoria y corporativa, muchos especialistas esperaban observar una disminución progresiva en la financiación de actividades intensivas en carbono. Sin embargo, ocurrió lo contrario: la inversión creció y consolidó una tendencia que aleja a los mercados financieros de los objetivos climáticos internacionales.

Para diversos analistas, esta situación demuestra una desconexión entre los compromisos públicos asumidos por los bancos y las decisiones de financiamiento que continúan impulsando la expansión de actividades altamente emisoras.

El liderazgo del apoyo a combustibles fósiles sigue concentrado

Entre las instituciones financieras analizadas, JPMorgan Chase volvió a ocupar el primer lugar como financiador mundial de combustibles fósiles. Solo durante el último año destinó 58 mil millones de dólares al sector, un aumento del 13% respecto a 2024.

Le siguen Bank of America, los bancos japoneses MUFG y Mizuho Financial, además de Citigroup. En Europa, Barclays aparece como la entidad mejor posicionada dentro de los principales financiadores del sector.

El informe también señala una creciente concentración del capital. Un grupo de apenas doce grandes instituciones financieras concentra alrededor del 40% de toda la financiación destinada a combustibles fósiles. Asimismo, la mayor parte de estos recursos proviene de seis grandes centros financieros: Estados Unidos, Canadá, Japón, China, Reino Unido y la Unión Europea.

apoyo a combustibles fósiles

Un camino cada vez más distante del Acuerdo de París

Cuando se firmó el Acuerdo de París en 2015, los países se comprometieron a limitar el aumento de la temperatura global a 1.5 °C por encima de los niveles preindustriales. Alcanzar este objetivo implica reducir drásticamente las emisiones provenientes de la producción y el consumo de combustibles fósiles.

Sin embargo, desde entonces los principales bancos del mundo han canalizado aproximadamente 8.7 billones de dólares hacia empresas dedicadas a extraer más carbón, petróleo y gas. Esta cifra refleja la magnitud de una contradicción que preocupa cada vez más a científicos, inversionistas y organizaciones ambientales.

La situación resulta especialmente relevante porque diversos estudios advierten que el límite de 1.5 °C podría superarse en los próximos años. Además, la última década ha estado marcada por récords históricos de temperatura, fenómenos meteorológicos extremos y crecientes impactos económicos asociados al cambio climático.

El apoyo a combustibles fósiles crece pese a los compromisos climáticos

Uno de los hallazgos más llamativos del informe es que buena parte del crecimiento del financiamiento se destinó a la expansión de infraestructura existente. Los bancos comprometieron 508 mil millones de dólares para ampliar proyectos relacionados con combustibles fósiles, una cifra 27% superior a la registrada en 2024.

Entre las empresas que más recursos recibieron destacan Venture Global, Enbridge y Energy Transfer, compañías vinculadas al desarrollo y transporte de petróleo y gas en Estados Unidos.

Este escenario contrasta con las promesas realizadas por numerosas instituciones financieras durante los últimos años. Varias de ellas habían anunciado restricciones para financiar actividades relacionadas con el carbón o habían establecido objetivos de reducción de emisiones alineados con la neutralidad climática.

Presiones políticas y un cambio de rumbo financiero

Para los autores del informe, el contexto político internacional ha desempeñado un papel importante en este cambio de dirección. El regreso de discursos favorables a la expansión de la producción energética tradicional ha coincidido con una relajación de algunos compromisos climáticos asumidos por el sector financiero.

La desaparición de la Alianza Bancaria de Cero Emisiones Netas, una iniciativa respaldada por Naciones Unidas que buscaba alinear las carteras de crédito con objetivos de neutralidad climática para 2050, es vista por muchos especialistas como una señal de retroceso.

De acuerdo con los investigadores, varios bancos han optado por abandonar o minimizar sus compromisos ambientales debido a presiones políticas y económicas. Esto ha reabierto el debate sobre la necesidad de una regulación más estricta para garantizar que las metas climáticas se traduzcan en acciones concretas.

Entre la transición energética y la seguridad del suministro

Los bancos involucrados defienden sus decisiones argumentando que el sistema energético mundial aún depende de múltiples fuentes para garantizar estabilidad, seguridad y accesibilidad económica.

Representantes de JPMorgan Chase, Bank of America y Citigroup han señalado que sus estrategias buscan equilibrar la inversión en energías limpias con la necesidad de mantener un suministro energético confiable para consumidores, industrias y economías nacionales.

Desde esta perspectiva, la transición hacia una economía baja en carbono no puede ocurrir de manera inmediata. Sin embargo, organizaciones ambientales advierten que continuar financiando la expansión de proyectos fósiles podría dificultar significativamente el cumplimiento de los objetivos climáticos globales.

El aumento de la financiación a combustibles fósiles evidencia una de las mayores tensiones de la actualidad: la distancia entre las metas climáticas y las decisiones económicas que siguen moldeando el sistema energético mundial. Mientras los impactos del cambio climático se vuelven cada vez más visibles, los flujos de capital continúan favoreciendo actividades que contribuyen al calentamiento global.

La discusión ya no gira únicamente en torno a la responsabilidad de las empresas energéticas. Cada vez más actores señalan que los bancos desempeñan un papel determinante en la velocidad y dirección de la transición energética. En ese contexto, las decisiones que tomen las principales instituciones financieras durante los próximos años podrían influir tanto en el futuro de la economía global como en la capacidad del planeta para enfrentar la crisis climática.

Aeroméxico y Grupo Bimbo se unen para impulsar la descarbonización en América Latina

Grupo Aeroméxico anunció que concretó una alianza estratégica con Grupo Bimbo a través de la cual impulsará el uso de Combustible Sostenible de Aviación (SAF por sus siglas en inglés) en sus viajes corporativos y de negocios en América Latina.

Con esta alianza, la primera de su tipo en la región, Grupo Bimbo y Aeroméxico unen capacidades, visión y compromiso para acelerar la reducción de emisiones mediante el uso de SAF, sumando esfuerzos para avanzar hacia una aviación más sostenible.

La reducción de emisiones se acreditará mediante mecanismos reconocidos internacionalmente para la asignación y trazabilidad del SAF.

De esta manera, ambas compañías contribuirán a la mitigación de gases de efecto invernadero en el caso de Aeroméxico, mediante la disminución de emisiones de Alcance 1 generadas con el uso del combustible; mientras que Grupo Bimbo reducirá sus emisiones de Alcance 3, generadas por viajes de negocio, este esfuerzo conjunto refuerza los objetivos de descarbonización de largo plazo de ambas organizaciones y consolida su liderazgo en materia de sustentabilidad corporativa.

Esta colaboración representa un hito para la industria aérea de México y América Latina, al reflejar el compromiso y visión de ambas organizaciones en la integración de la sostenibilidad en sus modelos de negocio y estrategias corporativas; así como en la adopción de soluciones tangibles para avanzar hacia una economía baja en carbono. Asimismo, esta alianza no solo impulsa la reducción de emisiones, sino que también refleja la apuesta de ambas compañías por invertir en México para incrementar el uso y desarrollo de combustibles más sustentables.

Respecto a Aeroméxico, esta iniciativa permitirá continuar avanzando hacia su meta de cero emisiones netas para 2050, fortaleciendo su liderazgo como uno de los principales impulsores de la viabilidad de los combustibles sostenibles de aviación en la región.

En este sentido, Karen Farías, Directora de Sostenibilidad & ESG en Aeroméxico, afirmó: “Esta alianza refleja cómo la colaboración puede acelerar la transición hacia una aviación más sostenible en México y América Latina, impulsando acciones concretas para reducir emisiones en actividades clave como los viajes de negocio” y agregó: “La transición sólo será posible mediante una red de aliados comprometidos con reducir significativamente el impacto ambiental de toda su cadena de valor y avanzar hacia metas de largo plazo para 2050. Este acuerdo marca un precedente en la región y demuestra que es posible avanzar hacia soluciones concretas, medibles y alineadas con los desafíos climáticos globales.”

Por su parte, Alejandra Vázquez, Directora Global de Sustentabilidad de Grupo Bimbo, mencionó: “Tenemos un objetivo claro al 2050: que Grupo Bimbo sea una empresa con cero emisiones netas de carbono. Para lograrlo, iniciativas como la que hoy tenemos con Aeroméxico, suma un granito de harina a esta meta que requiere el trabajo conjunto de todos los actores a lo largo de nuestra cadena de valor.”

Además, David Hernández, Director Global de Compras en Grupo Bimbo, afirmó, “En Grupo Bimbo creemos que la sostenibilidad debe integrarse en cada decisión de negocio y de abastecimiento. Esta alianza con Aeroméxico demuestra cómo la colaboración con socios estratégicos puede ayudarnos a reducir emisiones más allá de nuestras operaciones directas y avanzar de manera tangible hacia nuestra meta de cero emisiones netas para 2050.”

Actualmente, el SAF es considerado la principal solución disponible para reducir las emisiones del transporte aéreo, ya que permite reducir hasta 80% las emisiones de carbono, en comparación con el combustible fósil convencional. Su producción se realiza a partir de materias primas renovables como residuos orgánicos, y cuenta con las certificaciones necesarias para su uso, lo que lo hace un producto compatible con la flota actual de las aerolíneas.

Esta iniciativa busca fortalecer una cultura de sustentabilidad tanto al interior de las organizaciones como en la sociedad, promoviendo una mayor conciencia sobre la importancia de la descarbonización. Se enmarca además en la estrategia integral de descarbonización de Grupo Bimbo, que aborda distintos frentes de la cadena de valor, desde el campo hasta la logística y la energía.