La organización de grandes eventos deportivos enfrenta cada vez más expectativas en materia de sostenibilidad, bienestar de los asistentes y responsabilidad social. En este contexto, decisiones aparentemente operativas pueden convertirse en temas de debate público cuando entran en conflicto con principios relacionados con la salud, el acceso a recursos básicos o la reducción de residuos. Eso es precisamente lo que ha ocurrido con una de las medidas adoptadas por la FIFA de cara a la próxima Copa del Mundo.
A pocos meses del Mundial que organizarán Estados Unidos, México y Canadá, el organismo rector del futbol ha sido objeto de críticas tras revertir una decisión que inicialmente permitía a los aficionados ingresar a los estadios con botellas de agua reutilizables vacías y transparentes. De acuerdo con The Guardian, la medida ha encendido las alarmas entre grupos de aficionados y especialistas debido a las altas temperaturas previstas en varias sedes y a las dudas sobre el acceso al agua dentro de los recintos, reabriendo una discusión sobre la relación entre seguridad, sostenibilidad y derechos de los espectadores.
La prohibición de las botellas de agua reutilizables genera preocupación entre los aficionados
La controversia comenzó cuando la FIFA confirmó que no permitirá el ingreso de botellas de agua reutilizables a los estadios del Mundial. La decisión representó un cambio significativo respecto a la postura previamente comunicada por la organización y a las medidas implementadas durante el Mundial de Clubes celebrado en Estados Unidos el año pasado.
De acuerdo con la FIFA, la medida responde a criterios de seguridad. En un comunicado, el organismo señaló que la restricción busca “prevenir riesgos y lesiones a jugadores y asistentes”, argumentando que varios de los estadios ya aplicaban limitaciones similares para objetos introducidos desde el exterior.
Sin embargo, la explicación ha sido recibida con escepticismo por parte de organizaciones de aficionados. Para muchos, resulta difícil entender por qué un artículo permitido en torneos recientes representa ahora un riesgo significativo, especialmente cuando la propia FIFA había contemplado originalmente su uso para esta edición.
La falta de información detallada sobre alternativas para acceder al agua dentro de los recintos ha alimentado aún más las críticas. Los grupos de seguidores consideran que la medida fue anunciada sin ofrecer garantías suficientes sobre cómo se protegerá la salud de los asistentes durante jornadas que podrían registrar temperaturas extremas.
Salud pública, calor extremo y acceso al agua
Uno de los principales cuestionamientos a la decisión está relacionado con los riesgos para la salud. Diversos expertos han advertido que las altas temperaturas previstas en varias sedes mundialistas podrían incrementar significativamente los casos de deshidratación y golpes de calor entre los espectadores.
Ronan Evain, director ejecutivo de Football Supporters Europe, fue particularmente crítico con la medida. “Es un riesgo real para la salud”, afirmó, señalando que en distintos eventos deportivos europeos se observan cada vez más casos de aficionados que sufren insolación en las gradas debido a la exposición prolongada al calor.
El representante de los aficionados también destacó que limitar el acceso al agua genera una ecuación sencilla: cuanto más difícil sea hidratarse, mayor será el riesgo de afectaciones médicas. Desde esta perspectiva, la discusión trasciende el ámbito logístico para convertirse en un asunto de salud pública.
La preocupación cobra relevancia si se considera que la FIFA había identificado previamente el calor extremo como uno de los desafíos del torneo. Entre las medidas anunciadas figuraban pausas para hidratación y mecanismos para reducir los riesgos asociados a las altas temperaturas, lo que hace que la nueva restricción resulte contradictoria para muchos observadores.
¿Seguridad o ingresos? El debate sobre la coherencia de las decisiones
Más allá de la salud, la polémica también ha abierto un debate sobre la coherencia entre los compromisos de sostenibilidad y las decisiones operativas de los grandes eventos deportivos. La prohibición de las botellas de agua reutilizables podría incentivar el consumo de envases desechables dentro de los estadios, lo que genera interrogantes sobre el impacto ambiental de la medida.
Las críticas se han intensificado porque muchos aficionados interpretan la decisión como una forma de aumentar el consumo de productos vendidos al interior de los recintos. Aunque la FIFA rechaza esta acusación, la ausencia de información sobre los precios del agua ha contribuido a alimentar las sospechas.
“Esto demuestra que, lamentablemente, el agua todavía se considera una mercancía, pero no lo es; es una cuestión de salud”, afirmó Evain. Para el dirigente, lucrar con el acceso al agua en un contexto de altas temperaturas resulta éticamente cuestionable cuando la seguridad de las personas podría verse comprometida.
La inconformidad también se ha manifestado en redes sociales. El grupo inglés Free Lions ironizó sobre la medida preguntando si el siguiente paso será prohibir el protector solar para obligar a los aficionados a adquirirlo dentro de los estadios. Más allá del tono de la crítica, el comentario refleja una preocupación creciente sobre las prioridades que orientan la organización de eventos deportivos de gran escala.
FIFA bans fans from bringing water bottles into 2026 World Cup stadiums
The decision reverses an earlier policy and will prohibit reusable water bottles inside venues due to safety concerns pic.twitter.com/f1kWpo4VM0
— non aesthetic things (@PicturesFoIder) June 4, 2026
Una decisión que pone a prueba la credibilidad de la FIFA
La controversia en torno a las botellas de agua reutilizables demuestra cómo una decisión aparentemente menor puede tener implicaciones significativas en materia de salud, sostenibilidad y confianza institucional. En un momento en que las organizaciones deportivas buscan fortalecer sus credenciales ESG y responder a mayores exigencias de transparencia, las medidas adoptadas son observadas con creciente escrutinio por parte de la sociedad.
Más allá de si la restricción responde efectivamente a razones de seguridad, la polémica evidencia la necesidad de que las decisiones sean coherentes con los compromisos públicos asumidos por las instituciones. Garantizar el acceso seguro al agua durante un evento de la magnitud del Mundial no solo es una cuestión operativa, sino también un elemento fundamental de responsabilidad social y respeto hacia millones de aficionados que participarán en la fiesta deportiva más importante del planeta.
La conversación global sobre sostenibilidad suele estar dominada por diagnósticos alarmantes. Los informes científicos advierten sobre el aumento de las temperaturas, la pérdida de biodiversidad y la profundización de las desigualdades, mientras que los debates políticos parecen cada vez más polarizados. En este contexto, imaginar un futuro distinto puede parecer un ejercicio de optimismo poco realista. Sin embargo, un nuevo informe del Laboratorio Mundial de la Desigualdad (WIL, por sus siglas en inglés), titulado Informe sobre Justicia Global. Un plan para la igualdad y la prosperidaddentro de los límites planetarios busca demostrar que otro escenario es posible.
Bajo la premisa de que la lucha contra la crisis climática y la reducción de la desigualdad deben abordarse de manera conjunta, el Informe sobre Justicia Global plantea una hoja de ruta para alcanzar altos niveles de bienestar social sin rebasar los límites planetarios. Más que un ejercicio académico, se trata de una propuesta integral que combina evidencia económica, climática y social para responder a una pregunta central: ¿cómo construir una sociedad más equitativa sin comprometer el futuro del planeta?
Una respuesta integral a la policrisis global
El informe, elaborado por 45 autores y respaldado por bases de datos desarrolladas por más de 200 investigadores de todo el mundo, parte de un diagnóstico contundente: la humanidad enfrenta una policrisis caracterizada por el avance de la crisis climática, el aumento de las desigualdades, la polarización política y una creciente tensión social y económica.
Para sus autores, los enfoques tradicionales han demostrado ser insuficientes. Critican tanto las visiones económicas centradas exclusivamente en el crecimiento material como algunas propuestas de decrecimiento que no consideran suficientemente los impactos sociales. También señalan las limitaciones de los análisis climáticos convencionales, que suelen prestar poca atención a la distribución de la riqueza y al bienestar de las personas.
Frente a ello, el informe propone un nuevo paradigma basado en la idea de que la prosperidad no debe medirse únicamente por la acumulación de bienes materiales, sino por la capacidad de garantizar vidas dignas, saludables y seguras dentro de los límites ecológicos del planeta.
This is the result of more than two years of research of 45 direct contributors and in continuation of many international initiatives and a much longer research tradition on inequality and the climate crisis. Find report, website, research papers and more here:… pic.twitter.com/2xJliJtqhx
La suficiencia como eje para superar la crisis climática
En el centro de la propuesta se encuentra el concepto de “suficiencia”. Se trata de una visión que cuestiona la idea de que el bienestar depende de un consumo cada vez mayor de recursos naturales y bienes materiales.
Los investigadores sostienen que es posible mantener una alta calidad de vida reduciendo significativamente la presión sobre los ecosistemas. Para lograrlo, plantean tres transformaciones estructurales.
La primera consiste en reducir el tiempo promedio de trabajo anual de 2,100 a 1,000 horas, equivalente aproximadamente a una semana laboral de dos días y medio. La segunda propone disminuir el consumo de carne roja, identificada como uno de los principales impulsores de la deforestación y la degradación ambiental. La tercera plantea una profunda reorientación económica hacia sectores de bajo impacto ambiental, particularmente educación y salud.
Como explica Thomas Piketty, codirector del WIL y profesor de la Escuela de Economía de París: “Un euro adicional del PIB destinado a educación y sanidad tiene entre tres y cuatro veces menos impacto ambiental y consumo energético que un euro adicional del PIB destinado al sector manufacturero”.
La propuesta busca demostrar que combatir la crisis climática no implica necesariamente renunciar al bienestar, sino redefinir las actividades que generan valor para la sociedad.
Redistribuir la riqueza para construir prosperidad compartida
Uno de los aspectos más ambiciosos del informe es su apuesta por una redistribución significativa de la riqueza global.
Los autores sostienen que la desigualdad extrema no solo representa un problema social, sino también un obstáculo para la transición climática. Por ello, proponen impuestos más elevados sobre las grandes fortunas, especialmente sobre los multimillonarios, quienes concentran una proporción considerable de las emisiones y del patrimonio mundial.
Según las proyecciones del informe, la participación de la riqueza global controlada por el 0.001% más rico de la población disminuiría del 6% al 0.05%, mientras que la mitad más pobre del planeta aumentaría su participación del 2% al 30%.
Bajo este escenario, los ingresos del 89% de la población mundial se duplicarían hacia finales de siglo. Las mayores mejoras se registrarían en los países del Sur Global, donde millones de personas podrían acceder a mejores condiciones de vida, educación y servicios de salud. Para Piketty, este enfoque es indispensable:
“Al final, tendremos que llegar a este tipo de redistribución cooperativa de recursos y poder porque la alternativa simplemente conducirá a resultados desastrosos tanto para el medio ambiente y el clima como para la sociedad”.
Invertir en personas para descarbonizar la economía
La visión del WIL también propone acelerar la transición energética mediante una reorientación masiva de las inversiones.
El informe plantea canalizar capital desde actividades intensivas en materiales —como ciertos sectores industriales y extractivos— hacia energías renovables, educación y salud. Además, contempla la creación de un fondo mundial de justicia que financie la transición energética y permita incrementar el gasto global en educación y salud hasta representar el 38% del PIB mundial, frente al 13% actual.
De acuerdo con sus cálculos, la combinación de electrificación total del sistema energético, expansión de las energías renovables, cambios en los patrones de consumo y reducción de la jornada laboral permitiría limitar el calentamiento global a 1.8 °C para finales de siglo.
Esta cifra contrasta con escenarios de descarbonización lenta que podrían conducir a aumentos de temperatura de entre 4 °C y 4.5 °C, con consecuencias potencialmente devastadoras para las sociedades y los ecosistemas.
Una batalla política e ideológica por el futuro
Más allá de las propuestas técnicas, el informe reconoce que el principal desafío es político. Los autores sostienen que existen los recursos, las tecnologías y el conocimiento necesarios para construir un futuro más justo y sostenible. Lo que falta, afirman, es la voluntad colectiva para impulsar cambios estructurales en la distribución del poder y la riqueza.
“Se está librando una enorme batalla cultural, intelectual y política. Y todos tenemos un papel que desempeñar”, advierte Piketty.
Desde esta perspectiva, el documento también se posiciona frente a las narrativas que consideran inevitable un futuro marcado por más combustibles fósiles, mayor desigualdad y deterioro ambiental. Por el contrario, plantea que la crisis climática y la desigualdad son problemas interconectados que solo podrán resolverse mediante soluciones igualmente integradas.
Jason Hickel, investigador visitante sénior de la London School of Economics, coincide con esta visión al señalar que:
“Podemos lograr una buena calidad de vida para todos dentro de los límites planetarios, pero requerirá una lucha política organizada para conseguirlo”.
Imaginar el futuro para hacerlo posible
El Informe sobre Justicia Global no pretende ofrecer una predicción, sino una posibilidad. Su principal aportación radica en demostrar que los objetivos de bienestar social, prosperidad económica y estabilidad climática no son necesariamente incompatibles. Por el contrario, sus autores argumentan que el éxito de uno depende cada vez más del éxito de los otros.
Para las organizaciones comprometidas con la sostenibilidad, la responsabilidad social y los criterios ESG, el documento representa una invitación a ampliar la conversación más allá de la reducción de emisiones. La crisis climática exige transformaciones profundas, pero también una reflexión sobre la distribución de la riqueza, la calidad de vida y el propósito de las economías. Como concluye el informe, un siglo XXI habitable e igualitario es materialmente posible; la verdadera pregunta es si existirá la voluntad política para construirlo.
La salud de las mujeres continúa siendo una de las áreas más desatendidas dentro de los sistemas de salud, la investigación científica y la inversión filantrópica global. Aunque las mujeres representan aproximadamente la mitad de la población mundial, los problemas de salud que las afectan de manera específica siguen enfrentando importantes brechas de financiamiento, atención médica y desarrollo de soluciones innovadoras. Esta realidad no solo impacta la calidad de vida de millones de personas, sino que también refleja desigualdades estructurales que limitan el desarrollo social y económico.
Ante esta problemática, Melinda French Gates ha decidido destinar 215 millones de dólares adicionales a iniciativas enfocadas en la salud femenina que representa mucho más que una importante contribución económica. La inversión busca visibilizar problemáticas históricamente ignoradas, fortalecer el acceso a servicios esenciales y demostrar que la equidad en salud debe ocupar un lugar prioritario en las agendas filantrópicas, gubernamentales y empresariales. Se trata, además, de una apuesta por acelerar cambios sistémicos en beneficio de millones de mujeres alrededor del mundo.
La donación de Melinda French Gates apuesta por una salud más equitativa
La nueva donación de Melinda French Gates eleva a más de 600 millones de dólares el monto destinado por la filántropa a la salud de las mujeres durante los últimos dos años. La inversión será canalizada hacia diversas iniciativas relacionadas con el acceso a anticonceptivos, la atención materna, la salud mental y la menopausia, áreas que históricamente han recibido una atención insuficiente por parte de los sistemas de financiamiento tradicionales.
Women deserve to live in a world that prioritizes their health—full stop.
That’s why I’m announcing additional funding for women's health, bringing my total investment over the past two years to more than $600 million. Here’s what that looks like: pic.twitter.com/1RjK5XE4Se
— Melinda French Gates (@melindagates) June 4, 2026
Entre las aportaciones más relevantes destaca una donación de 40 millones de dólares destinada a Co-Impact para impulsar programas que integren servicios de salud mental dentro de la atención materna y primaria, particularmente en países africanos. Asimismo, se asignarán 10 millones de dólares a The Menopause Society para fortalecer la formación de profesionales de la salud y ampliar el acceso a servicios especializados en menopausia en regiones con cobertura limitada.
La decisión forma parte de la estrategia filantrópica que French Gates ha consolidado a través de Pivotal desde su salida de la Fundación Gates en 2024. Para la empresaria y filántropa, la salud constituye un requisito indispensable para que las mujeres puedan desarrollar plenamente su potencial:
“Es evidente que la salud de la mujer es fundamental: para tener éxito en la vida, es imprescindible que esté sana”, afirmó durante una entrevista con Associated Press.
Más allá de los recursos económicos, la donación de Melinda French Gates busca generar un efecto catalizador que incentive a otros financiadores, fundaciones y gobiernos a prestar atención a desafíos que durante décadas han permanecido fuera de las prioridades globales.
La salud de las mujeres: una deuda pendiente de la inversión global
Esta falta de recursos ha contribuido a la escasez de tratamientos, estudios clínicos, tecnologías médicas y servicios especializados enfocados en las necesidades particulares de las mujeres. Como consecuencia, múltiples condiciones relacionadas con la salud reproductiva, el embarazo, la salud mental o la menopausia continúan siendo insuficientemente estudiadas y atendidas.
Uno de los ejemplos más evidentes es la menopausia. La Dra. Stephanie Faubion, directora médica de The Menopause Society y del Centro de Salud de la Mujer de la Clínica Mayo, señaló que actualmente existen alrededor de 6,000 condados en Estados Unidos donde las mujeres tienen acceso muy limitado a especialistas capacitados para atender esta etapa de la vida.
“La menopausia sigue siendo una de las áreas más ignoradas y desatendidas de la medicina, y las mujeres merecen algo mejor”, afirmó Faubion. Su declaración pone de manifiesto cómo la falta de inversión no responde únicamente a una cuestión presupuestaria, sino también a patrones históricos de invisibilización de las experiencias y necesidades femeninas dentro de los sistemas de salud.
Financiar la salud femenina también es cerrar brechas de género
La donación de Melinda French Gates también abre una conversación más amplia sobre la relación entre salud, equidad y desarrollo sostenible. La insuficiente inversión en salud femenina no solo afecta indicadores médicos; también tiene implicaciones económicas, laborales y sociales que perpetúan desigualdades de género.
Cuando las mujeres carecen de acceso a servicios de salud reproductiva, atención materna de calidad o tratamientos adecuados para condiciones específicas, aumentan los riesgos de exclusión laboral, pérdida de ingresos y deterioro del bienestar familiar. Diversos estudios han demostrado que invertir en salud femenina genera beneficios que trascienden a las personas atendidas, impactando positivamente en comunidades enteras y en el crecimiento económico.
Por ello, French Gates considera que la filantropía debe asumir un papel estratégico para visibilizar estas problemáticas y movilizar recursos adicionales:
“El papel de la filantropía consiste en analizar algunos de estos problemas sociales olvidados, visibilizarlos y mostrar cómo avanzar para así atraer a otros donantes y, en última instancia, conseguir financiación gubernamental”, explicó.
La propia Faubion advirtió que, ante los recientes recortes a la investigación médica en Estados Unidos, la participación de actores filantrópicos será cada vez más relevante para garantizar que temas fundamentales para la salud de las mujeres continúen siendo investigados y atendidos.
Hacer visible lo que históricamente ha sido ignorado
La donación de Melinda French Gates representa una de las apuestas filantrópicas más significativas de los últimos años en materia de salud femenina. Sin embargo, su verdadero valor podría medirse no solo por los 215 millones de dólares comprometidos, sino por su capacidad para colocar en el centro del debate problemas que durante demasiado tiempo han permanecido invisibles dentro de los sistemas de salud y financiamiento.
En un contexto donde la equidad de género se ha convertido en un componente esencial de las estrategias ESG y de responsabilidad social, iniciativas como esta recuerdan que cerrar las brechas en salud también es una cuestión de justicia social. Como señala la propia French Gates: “No quiero que se dé por sentado que las mujeres deben lidiar con el dolor y el sufrimiento”. Reconocer, investigar y atender esas experiencias es un paso indispensable para construir sociedades más inclusivas, resilientes y equitativas.
La sostenibilidad corporativa ya es un factor estratégico que influye en la competitividad, la reputación y la capacidad de las organizaciones para generar valor a largo plazo. En un contexto marcado por la crisis climática, la presión regulatoria y una creciente demanda de transparencia por parte de inversionistas y consumidores, las empresas están siendo evaluadas no solo por sus resultados financieros, sino también por el impacto que generan en las personas y el planeta.
En este escenario, los premios y certificaciones se han convertido en una herramienta clave para identificar a las organizaciones que lideran la transformación hacia modelos de negocio más responsables. Más allá del reconocimiento público, estos galardones permiten visibilizar soluciones innovadoras, impulsar mejores prácticas y establecer referentes para el sector privado. Por ello, a continuación, te presentamos a los 10 reconocimientos de sostenibilidad más prestigiosos e influyentes del mundo, según una selección de Sustainability Magazine.
Los 10 reconocimientos de sostenibilidad más importantes del mundo
10. King’s Awards for Enterprise
Los King’s Awards for Enterprise son considerados uno de los máximos honores empresariales del Reino Unido y una referencia internacional en materia de excelencia corporativa. Su origen se remonta a 1966, cuando fueron creados para reconocer a las compañías que contribuyen significativamente al desarrollo económico del país mediante la innovación, el crecimiento y la generación de valor. A lo largo de casi seis décadas, más de 8,000 empresas han recibido este reconocimiento, consolidándolo como uno de los premios empresariales más prestigiosos del mundo. La categoría de sostenibilidad destaca a organizaciones que han logrado integrar de manera exitosa criterios ambientales y sociales dentro de sus operaciones y estrategia de negocio.
En 2025, el galardón fue otorgado a Triodos Bank UK, una institución financiera reconocida por demostrar que la banca puede convertirse en una herramienta para impulsar cambios positivos en la sociedad. La entidad ha sido reconocida en cuatro ocasiones por estos premios, incluyendo tres ediciones anteriores bajo la denominación Queen’s Awards. Su modelo de negocio se enfoca en financiar proyectos vinculados con energías renovables, agricultura orgánica, vivienda sostenible y emprendimientos sociales. El premio reconoce especialmente su nivel de transparencia, su compromiso con las finanzas éticas y su capacidad para generar impacto positivo sin sacrificar la rentabilidad. Esto convierte al King’s Award en uno de los reconocimientos más valorados por las empresas que buscan posicionarse como líderes en sostenibilidad.
👑 Could your business win a King’s Award for Enterprise? 🤩
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— August Recognition (@august_awards) June 4, 2026
9. Premios Ashden
Desde su fundación en 2001, los Premios Ashden se han especializado en identificar y potenciar soluciones innovadoras para enfrentar la crisis climática. A diferencia de otros galardones que se enfocan únicamente en reconocer resultados, Ashden acompaña a los ganadores mediante programas de asesoría, fortalecimiento institucional y acceso a redes internacionales de expertos e inversionistas. Gracias a este enfoque, el premio se ha convertido en una plataforma de aceleración para organizaciones que desarrollan tecnologías limpias, soluciones energéticas y modelos de desarrollo sostenible en comunidades vulnerables. Su alcance incluye tanto iniciativas del Reino Unido como proyectos desarrollados en países del Sur Global.
Uno de los casos más representativos es el de Sosai Renewable Energies, empresa nigeriana liderada por Habiba Ali que obtuvo recientemente este reconocimiento. La organización surgió tras identificar los efectos negativos que tenían las lámparas de queroseno en la salud y economía de miles de familias rurales. Lo que comenzó con la distribución de lámparas y cocinas solares evolucionó hasta convertirse en una empresa que opera minirredes solares para comunidades con acceso limitado a la electricidad. El reconocimiento de Ashden destaca no solo la innovación tecnológica de la iniciativa, sino también su capacidad para mejorar la calidad de vida de las personas, reducir emisiones contaminantes y generar oportunidades económicas para mujeres y jóvenes.
8. Lista A de CDP
La Lista A de CDP es uno de los mecanismos de evaluación ambiental más rigurosos y respetados a nivel global. Desde 2015, esta clasificación reconoce a las empresas que demuestran un liderazgo sobresaliente en transparencia, gestión de riesgos ambientales y acción climática. Cada año, miles de organizaciones reportan información relacionada con cambio climático, recursos hídricos y deforestación, pero solo una pequeña proporción logra ingresar a esta lista de excelencia. El prestigio del reconocimiento radica precisamente en la exigencia de sus criterios, que evalúan tanto la calidad de la información reportada como los resultados concretos obtenidos por las compañías.
Los datos reflejan la exclusividad de este reconocimiento. En 2025, apenas 23 de las 877 empresas incluidas alcanzaron la máxima distinción Triple A, que implica liderazgo simultáneo en cambio climático, protección de recursos hídricos y prevención de la deforestación. Entre ellas destacó Danone, cuya estrategia de sostenibilidad se centra en reducir las emisiones de metano asociadas a la producción lechera y fortalecer la resiliencia climática de su cadena de suministro. La presencia en la Lista A de CDP se ha convertido en un indicador clave para inversionistas, analistas ESG y grupos de interés que buscan identificar empresas con una gestión ambiental sólida y verificable.
7. Premio Medioambiental Goldman
Fundado en 1989, el Premio Medioambiental Goldman es ampliamente conocido como el “Premio Nobel del Medio Ambiente”. Aunque no está dirigido específicamente a empresas, su influencia dentro del ecosistema de la sostenibilidad es enorme debido a su capacidad para visibilizar liderazgos que han generado cambios ambientales de gran alcance. Cada año reconoce a seis personas, una por cada región habitada del planeta, que han impulsado campañas exitosas para proteger ecosistemas, recursos naturales o comunidades afectadas por actividades económicas de alto impacto. Su prestigio se ha consolidado durante más de tres décadas gracias a la credibilidad de sus procesos de selección y al alcance global de las causas que promueve.
La ganadora reciente Alannah Acaq Hurley representa perfectamente el espíritu de este reconocimiento. Como líder indígena yup’ik, encabezó una coalición que logró detener el megaproyecto minero Pebble en Alaska, considerado uno de los proyectos extractivos más controvertidos de Norteamérica. La campaña culminó con un histórico veto de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos en 2023, protegiendo una cuenca de aproximadamente 25 millones de acres. Casos como este demuestran por qué el Goldman es considerado uno de los galardones más influyentes dentro del movimiento ambiental global y una referencia para organizaciones que buscan impulsar transformaciones sistémicas.
6. Corporate Knights Global 100
Entre todos los rankings corporativos relacionados con ESG, Corporate Knights Global 100 ocupa un lugar privilegiado. Creado en 2005, este listado clasifica anualmente a las 100 empresas públicas más sostenibles del mundo con ingresos superiores a los mil millones de dólares. La evaluación se basa en indicadores relacionados con eficiencia energética, productividad de recursos, generación de ingresos sostenibles, diversidad, gobernanza y desempeño ambiental. El rigor metodológico del ranking ha permitido que se convierta en una referencia para inversionistas institucionales, gestores de fondos y líderes empresariales interesados en identificar compañías capaces de combinar rentabilidad y sostenibilidad.
Uno de los elementos que distingue a este reconocimiento es que no solo premia buenas prácticas, sino que también excluye automáticamente a empresas involucradas en actividades incompatibles con la transición sostenible, como el uso intensivo de carbón térmico, la deforestación o el bloqueo de políticas climáticas. En 2026, la italiana ERG SpA encabezó el ranking mundial y fue la única compañía en obtener una calificación A+. La empresa logró esta posición gracias a una estrategia centrada en energías renovables, una elevada proporción de ingresos provenientes de actividades sostenibles y objetivos de descarbonización avalados por la iniciativa Science Based Targets. Por ello, aparecer en el Global 100 es considerado uno de los mayores distintivos de liderazgo corporativo en sostenibilidad.
5. Premio Zayed a la Sostenibilidad
Creado en 2008 por los Emiratos Árabes Unidos en honor al legado del jeque Zayed bin Sultan Al Nahyan, este premio se ha consolidado como una de las plataformas más importantes para impulsar soluciones sostenibles con impacto social a nivel global. A diferencia de otros reconocimientos enfocados exclusivamente en grandes corporaciones, el Premio Zayed pone especial atención en pequeñas y medianas empresas, organizaciones sin fines de lucro y escuelas que desarrollan proyectos innovadores para enfrentar desafíos relacionados con la energía, el agua, la alimentación, la salud y la acción climática. Su enfoque busca identificar iniciativas con potencial de escalamiento que puedan mejorar la calidad de vida de las comunidades más vulnerables.
Desde su creación, el galardón ha reconocido a 139 ganadores provenientes de decenas de países y ha contribuido a amplificar el alcance de soluciones que, de otro modo, tendrían dificultades para acceder a financiamiento y visibilidad internacional. Uno de los ganadores más recientes fue la Fundación BASE, organización suiza que desarrolló un innovador modelo de “refrigeración como servicio” para facilitar el acceso a tecnologías de enfriamiento limpias mediante esquemas de pago por uso. Gracias a esta solución, más de 160,000 personas se han beneficiado, se han creado alrededor de 2,500 empleos y se ha evitado la emisión de más de 81,000 toneladas de CO₂ en 68 países. Estos resultados explican por qué el Premio Zayed es considerado uno de los reconocimientos más influyentes para las organizaciones que buscan generar impacto sostenible a gran escala.
Inspiration turns action into wider momentum.
We recognise solutions that reflect the values of Sheikh Zayed: sustainability, humanity, and long-term thinking.
If your work is inspiring communities and advancing sustainable development, apply now. pic.twitter.com/8w7GAtujNq
— Zayed Sustainability Prize (@ZSP_ORG) June 4, 2026
4. Premios de Liderazgo RE100
Los Premios de Liderazgo RE100, impulsados por Climate Group desde 2020, se han convertido en una referencia para medir el compromiso empresarial con la transición energética. Estos galardones están dirigidos a las organizaciones que forman parte de la iniciativa RE100, una coalición global de empresas comprometidas a operar con electricidad proveniente exclusivamente de fuentes renovables. Más que reconocer metas declarativas, los premios distinguen avances concretos y estrategias innovadoras que contribuyen a acelerar la adopción de energías limpias en distintos sectores económicos.
Lo que hace especialmente relevantes a estos premios es que evalúan la capacidad de las empresas para influir más allá de sus propias operaciones. Un ejemplo de ello es Mars, cuyo programa Renewable Acceleration obtuvo recientemente el reconocimiento en la categoría de Pionero del Mercado. La iniciativa no se limitó a transformar el consumo energético de las instalaciones de la compañía, sino que buscó impulsar la transición hacia energías renovables en toda su cadena de valor. Este enfoque refleja una tendencia cada vez más importante dentro de la sostenibilidad corporativa: entender que el impacto ambiental de una empresa no termina en sus oficinas o fábricas, sino que se extiende a proveedores, distribuidores y socios comerciales.
3. Premios de Acción de la ONU para los ODS
Desde su lanzamiento en 2019, los Premios de Acción de las Naciones Unidas para los Objetivos de Desarrollo Sostenible se han posicionado como uno de los reconocimientos más relevantes para organizaciones que contribuyen directamente al cumplimiento de la Agenda 2030. A diferencia de otros galardones centrados en indicadores ambientales específicos, estos premios adoptan una visión integral de la sostenibilidad y buscan destacar iniciativas capaces de generar transformaciones sociales, económicas y ambientales de manera simultánea. Además, ponen especial énfasis en la creatividad, la innovación y la capacidad de movilizar comunidades hacia el cambio.
Cada año, los premios distinguen proyectos que demuestran cómo los ODS pueden traducirse en acciones concretas con resultados medibles. Uno de los ganadores más recientes fue Smartel, organización reconocida en la categoría de Creatividad por su sistema hidropónico modular que permite cultivar alimentos sin necesidad de suelo agrícola. Más allá de la innovación tecnológica, el proyecto ha generado oportunidades económicas para mujeres, jóvenes y pequeños agricultores, demostrando cómo una solución puede contribuir simultáneamente a la seguridad alimentaria, la inclusión social y el desarrollo económico local. Precisamente por esta capacidad de conectar múltiples dimensiones de la sostenibilidad, estos premios son considerados una referencia para organizaciones comprometidas con los ODS.
2. Premio Earthshot
El Premio Earthshot es uno de los reconocimientos más recientes, pero también uno de los más ambiciosos e influyentes del panorama global. Fue creado en 2021 por el príncipe William con el objetivo de identificar y acelerar soluciones capaces de enfrentar algunos de los mayores desafíos ambientales del planeta. Inspirado en el espíritu innovador que impulsó la llegada del ser humano a la Luna, el premio propone cinco grandes metas ambientales —conocidas como Earthshots— orientadas a proteger la naturaleza, limpiar el aire, restaurar los océanos, reducir los residuos y combatir el cambio climático antes de 2030.
Cada año se seleccionan cinco ganadores entre quince finalistas provenientes de todo el mundo, quienes reciben financiamiento y acompañamiento para ampliar el alcance de sus soluciones. En 2025, la High Seas Alliance obtuvo el reconocimiento en la categoría Revitalizar Nuestros Océanos por su papel en la promoción del Tratado de Alta Mar. La coalición logró movilizar a gobiernos, científicos y organizaciones civiles para impulsar un acuerdo internacional destinado a proteger la biodiversidad marina en aguas internacionales. Actualmente, más de 145 países han firmado el tratado y más de 70 lo han ratificado formalmente, convirtiéndolo en uno de los avances más relevantes en materia de conservación oceánica de los últimos años.
1. Premios Mundiales de Sostenibilidad
Encabezando este listado se encuentran los Premios Mundiales de Sostenibilidad (Global Sustainability Awards), una iniciativa relativamente nueva creada en 2025, pero que rápidamente ha ganado relevancia dentro del ecosistema ESG internacional. Estos galardones fueron diseñados para reconocer a las organizaciones y líderes empresariales que están impulsando transformaciones significativas en materia climática, ambiental, social y de gobernanza. A diferencia de otros premios que se enfocan en áreas específicas, los Premios Mundiales de Sostenibilidad evalúan la capacidad de las empresas para integrar la sostenibilidad de forma transversal en toda su estrategia de negocio y demostrar resultados concretos a largo plazo.
En su primera edición, Aston Martin fue reconocida como Empresa del Año gracias a su estrategia “Racing.Green.”, un programa integral que incorpora criterios ESG en todas las áreas de la organización. La iniciativa abarca desde la gestión responsable de la cadena de suministro y la eficiencia de los procesos productivos hasta la inclusión laboral y el fortalecimiento de la relación con las comunidades. Entre los resultados reportados por la compañía destacan la reducción del consumo de recursos, la eliminación de residuos enviados a vertederos y la mejora de la biodiversidad en las zonas cercanas a sus instalaciones. Debido a su enfoque integral y a su capacidad para visibilizar casos de liderazgo corporativo, este premio aspira a convertirse en uno de los referentes más importantes para las empresas comprometidas con la sostenibilidad en las próximas décadas.
Más que un premio: cómo los reconocimientos de sostenibilidad impulsan la transformación empresarial
Los reconocimientos de sostenibilidad cumplen una función que va mucho más allá de la reputación corporativa. En un entorno donde las declaraciones ambientales son cada vez más cuestionadas, estos premios ofrecen mecanismos independientes para evaluar el desempeño de las organizaciones y validar sus avances mediante criterios objetivos y transparentes.
Además, estos reconocimientos de sostenibilidad contribuyen a generar estándares de referencia para el mercado. Al visibilizar casos exitosos, permiten que otras empresas identifiquen prácticas replicables, impulsen procesos de mejora continua y fortalezcan la confianza de inversionistas, clientes y grupos de interés. En muchos casos, también aceleran la movilización de recursos hacia soluciones que demuestran impactos medibles y escalables.
Cuando el reconocimiento impulsa la transformación
Los premios y rankings especializados se han convertido en una herramienta estratégica para destacar a las organizaciones que están redefiniendo la manera de hacer negocios. Más allá de celebrar logros individuales, funcionan como una vitrina de innovación y liderazgo, mostrando que es posible generar rentabilidad mientras se atienden desafíos ambientales y sociales complejos.
A medida que la sostenibilidad se consolida como un criterio central para evaluar el desempeño empresarial, los reconocimientos de sostenibilidad seguirán desempeñando un papel fundamental. No solo ayudan a identificar a las compañías más avanzadas, sino que también contribuyen a elevar las expectativas del mercado y a acelerar la transición hacia una economía más resiliente, inclusiva y compatible con los límites del planeta.
En el marco del Mundial 2026, Someone Somewhere —una empresa social mexicana que ha construido un modelo de negocio enfocado en conectar el talento artesanal con marcas y consumidores—, realizó una alianza con la marca deportiva Adidas y 150 mujeres artesanas de Naupan, de la Sierra Norte de Puebla, pertenecientes a la Organización Mujeres Unidas Chakalxóchitl con las cuales la empresa nacional ha trabajado durante años. Con el objetivo de crear la edición especial de Adidas que recrea seis modelos deportivos intervenidos con bordados, entre los que se encuentra el tercer jersey de la Selección Mexicana.
Dicha alianza fue celebrada como una oportunidad para internacionalizar el trabajo de las artesanas mexicanas y reconocer el valor de su labor ante una audiencia global. Sin embargo, tras el lanzamiento de la colección también surgieron cuestionamientos sobre distintos aspectos de la colaboración, lo que llevó a la Organización Mujeres Unidas Chakalxóchitl a publicar un video dando sus propias declaraciones:
Por otra parte, Someone Somewhere emitió la siguiente carta a inicios del mes de junio de 2026 dirigida a la comunidad en general:
Queremos agradecer el interés y apertura para abordar la situación sobre el proyecto que Someone Somewhere, junto con la Organización Mujeres Unidas Chakalxóchitl y adidas, nuestros grandes aliados, hemos logrado al intervenir con bordado a mano la colección del tercer equipamiento de la Selección Mexicana 2026.
Someone Somewhere es una empresa social cuyo propósito es contribuir al bienestar de las comunidades artesanales de México mediante una marca de ropa y accesorios que integre el trabajo artesanal en productos contemporáneos. De esta manera buscamos que la artesanía, además de ser un bien con un valor cultural e identitario profundo, sea una fuente de ingresos importante a la que accedan los 10 millones de artesanos de México.
Mujeres Unidas Chakalxóchitl, con quienes colaboramos, es un colectivo autónomo y autogestionado conformado por mujeres artesanas náhuatl, que tienen un reglamento interno y un sistema de gobernanza representativo, que les permite tomar decisiones, lograr su propósito y mantener la libertad individual de balancear su trabajo artesanal con otras actividades productivas, familiares y comunitarias de acuerdo a sus costumbres.
La relación entre Someone Somewhere y Mujeres Unidas Chakalxóchitl lleva 15 años de confianza, respeto y colaboración, pero, sobre todo, de una relación humana. En términos comerciales, la relación es la de cliente y proveedor, en la que ambas partes han compartido sus conocimientos de manera horizontal. Someone Somewhere ha compartido su experiencia sobre temas operativos, administrativos e innovación, y Mujeres Unidas Chakalxóchitl, ha compartido su cosmovisión, su cultura, sus conocimientos textiles y su gestión comunitaria. De esta forma, ambas partes han ido encontrando la manera de trabajar en conjunto para lograr proyectos de alcance global como este.
Los productos intervenidos a mano para esta colección fueron trabajados por 150 artesanas durante un periodo de 15 meses generando 165,000 horas de trabajo, en los cuales Someone Somewhere y la Organización profesionalizaron muchos de sus procesos para cumplir con los requisitos operativos y administrativos que adidas solicitaba para asegurar los controles de calidad que un producto global requiere y, por tanto , cumplir con auditorías externas para asegurar los estándares de cumplimiento social necesarios.
El esquema comercial de este proyecto está estructurado según la lógica de las cadenas de valor globales. Adidas y distribuidores venden los productos, a través de un proveedor certificado se confeccionaron los productos integrando las piezas bordadas compradas a Someone Somewhere, quien gestionó el diseño, el desarrollo, la producción artesanal, la logística, y el control de calidad.
Mujeres Unidas Chakalxóchitl cobró a Someone Somewhere las piezas bordadas y con esta venta, la Organización cubre los costos de bordado, los gastos administrativos y operativos, y obtiene una utilidad que será utilizada para la sostenibilidad de la Organización y los fines que decidan las mujeres que participaron en la producción. A nivel regional, el precio cobrado por la Organización es entre 3 y 5 veces mayor al de la misma y otras actividades económicas a las que las mujeres tienen acceso en la comunidad. El ingreso generado por cada artesana de la Organización está en línea con el indicador de salario digno del Anker Institute en regiones comparables, que considera cuál debe ser el ingreso para cubrir una
alimentación nutritiva, vivienda digna, educación, salud, transporte, comunicación, ropa y calzado y ahorros. Este ingreso posiciona a las artesanas en el 10% de mayor ingreso equivalente por hora del municipio de acuerdo a la Secretaría de Bienestar.
Sabemos que proyectos con tanta visibilidad pueden generar ciertas preocupaciones, dudas y críticas por parte de diversos actores, desde distintas perspectivas culturales y sociales, con información falsa y sesgada. Sin embargo, a través de estos 15 años hemos trabajado creando cadenas de valor inclusivas y hemos identificado que el aspecto comercial es la barrera más importante que enfrentan los artesanos de nuestro país, considerado como el detonante del bienestar social de sus comunidades.
Con este tipo de proyectos colaborativos, a nivel económico, los artesanos pueden comercializar su trabajo textil y recibir un ingreso justo para sostener a sus familias e iniciar su camino en la economía formal del país. A nivel social, se logra que las mujeres aporten al ingreso familiar y adquieran mayor reconocimiento en sus comunidades, contribuyendo así a reducir la desigualdad de género y a aumentar la autonomía de las mujeres. También se evita la migración y la desintegración familiar al poder acceder a oportunidades laborales en sus propias localidades. Finalmente, a nivel cultural, estos proyectos fomentan que los Pueblos Indígenas y comunidades encuentren un nuevo valor en las tradiciones textiles y artesanales, y que ese valor permee en las nuevas generaciones, quienes, a su vez, enaltezcan la cultura local y las experiencias de su comunidad, sintiéndose orgullosos de su origen.
El sector artesanal de México alberga la riqueza de una nación multicultural. Sin embargo, durante décadas ha quedado rezagado frente a la competencia global y abandonado por el sistema económico e institucional. Consideramos que todavía hay muchas oportunidades en estos términos para que el sector sea reconocido y valorado como se merece. Por eso, este proyecto que Someone Somewhere, junto con Mujeres Unidas Chakalxochitl y adidas ha logrado posicionar en el mundo, queremos que sea un caso de estudio e inspiración para que:
–Las comunidades artesanales sepan que su trabajo puede ser valorado en otros mercados y países con proyectos de gran alcance,
–Los mexicanos defendamos el trabajo hecho por manos mexicanas a través del consumo responsable,
–Las empresas sociales sigamos fomentando el comercio justo a través de la innovación y nuevos mercados,
–Las organizaciones civiles sigan trabajando por fortalecer al sector artesanal,
–Las empresas mexicanas y globales integren el trabajo artesanal en sus cadenas de valor,
–Los gobiernos diseñen políticas públicas y esquemas fiscales entendiendo las barreras y necesidades de los artesanos,
–La academia siga promoviendo el estudio de la artesanía y la cultura.
Nos enorgullece mucho el éxito que los productos de esta colección han tenido en México, Estados Unidos y Europa, y que alguien, en algún lugar del mundo, que nunca había vestido un producto bordado a mano pueda conocer y valorar el trabajo hecho en México y vestirlo con orgullo. Pero sobre todo el extraordinario impacto social y económico que este proyecto ha generado en la región, para las artesanas y sus familias. En Someone Somewhere seguiremos en mejora continua para contribuir positivamente al fortalecimiento del sector artesanal, a través de proyectos comerciales, y para reconocer a ese alguien en algún lugar que trabaja con mucho corazón, buscando alcanzar sus propios sueños.
Atentamente
Someone Somewhere
Asimismo, la compañía publicó un pronunciamiento en el que aborda el alcance del proyecto, el modelo de trabajo implementado y los beneficios generados para las mujeres participantes y sus comunidades:
Postura Someone Somewhere y la colaboración con la Organización Mujeres Unidas Chakalxochitl
Desde hace 14 años, Someone Somewhere colabora con comunidades artesanales a partir de modelos que buscan reconocer su trabajo, generar oportunidades económicas y construir relaciones que respeten la autonomía de estas organizaciones.
Reconocemos la importancia de dialogar de manera seria y transparente sobre el trabajo, la remuneración y las condiciones en las colaboraciones con comunidades artesanales, especialmente en contextos en donde existen desigualdades históricas y asimetrías.
Por ello, para Someone Somewhere es importante contribuir a una conversación más completa, responsable y basada en la realidad.
Con la Organización Mujeres Unidas Chakalxochitl, colectivo independiente conformado por artesanas que decidieron organizarse de manera autogestiva para tomar sus propias decisiones, cuidar sus intereses y mantener la libertad de colaborar con otras marcas, vender sus propios productos y realizar otras actividades productivas, familiares y comunitarias, el proyecto se realizó mediante un contrato de proveeduría.
Como parte de su organización autogestiva, las artesanas eligieron a las representantes de la Organización, decidieron sus horarios y disponibilidad, combinando esta producción con otras labores.
1.Esquema de pago
Someone Somewhere compra a la Organización Mujeres Unidas Chakalxochitl cada pieza intervenida. El esquema de pago está estipulado en el contrato de proveeduría celebrado entre Someone Somewhere y la Organización. Este esquema está integrado por 2 variantes:
1.La remuneración de acuerdo a un tiempo de muestreo inicial corroborado por la Organización. Con este cobro, la Organización cubre el costo del trabajo artesanal, paga sus gastos operativos y administrativos y genera una utilidad.
En los casos en que el producto involucró técnicas nuevas o procesos de capacitación, se agregó un monto garantizado por hora, siempre superior al salario mínimo, para asegurar que el tiempo de aprendizaje también sea remunerado. Además de este monto base por hora, el colectivo paga un monto variable por pieza.
2.Después de este pago base + variable y de los gastos administrativos, queda una utilidad por las piezas producidas durante la duración del proyecto, que la Organización reparte entre todas las artesanas de forma proporcional a las piezas hechas por cada una. Este monto puede ser incluso mayor a los dos montos anteriores juntos, y se reparte al final de cada proyecto.
2.Atención médica
Para este proyecto, realizado en un espacio físico determinado por la Organización, se incorporó un seguro médico privado como complemento del IMSS-Bienestar, con el objetivo de ampliar las opciones de atención sin afectar el acceso que ya tienen a la clínica en su comunidad. Este seguro ha sido utilizado en diversas ocasiones por integrantes de la Organización y sus familiares.
3.Taller de bordado en la Casa de Cultura Naupan
Para este proyecto fue necesario centralizar parte del trabajo artesanal, tanto por la coordinación de la producción como por la confidencialidad de los diseños antes del lanzamiento. La Organización Mujeres Unidas Chakalxochitl propuso utilizar la Casa de Cultura de Naupan por tratarse de un espacio céntrico, accesible para las integrantes y con un salón destinado a actividades de trabajo y de promoción artesanal. El uso del espacio se realizó mediante acuerdo entre el colectivo y el municipio.
4.Técnicas y puntadas de bordado utilizadas
Hace más de diez años, antes de incorporar nuevas puntadas, Someone Somewhere trabajó junto con artesanas de la comunidad en una investigación y recopilación de bordados tradicionales. Ese proceso derivó en un catálogo iconográfico entregado al resto de las artesanas participantes como parte de un esfuerzo de documentación y preservación.
A partir de ese trabajo y de acuerdo con la Organización, se utilizaron nuevas puntadas, materiales y técnicas en este proyecto. La incorporación de estas técnicas buscó abrir nuevas posibilidades de innovación, producción y generación de ingresos adicionales para las artesanas participantes. Ya que el proyecto implicó el aprendizaje de nuevas técnicas, ese tiempo fue contemplado en el esquema de pago mediante un monto garantizado por hora.
5.Acuerdos de confidencialidad y uso de imagen
Previo a la firma de acuerdos de confidencialidad y uso de imagen, las artesanas participantes recibieron información y capacitación sobre el alcance de dichos documentos.
Estos acuerdos fueron voluntarios y resultado de un diálogo entre ambas partes que tienen como finalidad proteger información, diseños, materiales e imagen de todas las partes involucradas en el proyecto.
Desde Someone Somewhere compartimos esta información con apertura y respeto, entendiendo la relevancia de discutir públicamente las condiciones en las que se desarrollan las colaboraciones entre marcas, organizaciones y comunidades artesanales.
En todo momento nuestro interés es contribuir a una conversación seria, informada y responsable, que permita seguir construyendo mejores prácticas para reconocer el valor cultural, económico y social del trabajo artesanal en México.
En medio de sequías históricas, acuíferos agotados y ciudades que enfrentan estrés hídrico extremo, el Día Mundial del Medio Ambiente, que se conmemora cada 5 de junio, llega este año con una pregunta incómoda para las grandes empresas: ¿cuánta agua le deben realmente al planeta?
México atraviesa una de las crisis hídricas más delicadas de su historia. Y aunque durante años el debate se ha centrado en la escasez de agua para la población, cada vez resulta más evidente que el sector corporativo también tiene una responsabilidad imposible de ignorar.
Las proyecciones del Atlas de Riesgos Hídricos del World Resources Institute advierten que, para 2030, 14 de las 32 entidades del país enfrentarán niveles extremadamente altos de agotamiento de agua, superiores al 80%. A nivel global, la Organización de las Naciones Unidas estima que cerca de 5 mil millones de personas podrían sufrir escasez de agua hacia 2050.
El problema no es menor. Actualmente, 157 de los 653 acuíferos de México están sobreexplotados y otros 105 se encuentran al límite de su capacidad. Detrás de esta presión hídrica no solo está el consumo doméstico, también se encuentra industrias cuya operación depende de grandes volúmenes de agua.
Por eso, en medio de coyunturas como la del Día Mundial del Medio Ambiente, es importante que la industria avance de manera certera hacia la sostenibilidad, pues la exigencia social y la misma exigencia industrial, pide resultados medibles, acciones comprobables y compromisos transparentes.
La próxima década definirá qué industrias estarán preparadas para operar en un entorno donde el agua será uno de los recursos más estratégicos y limitados del planeta. Frente a este escenario, el sector empresarial tiene la responsabilidad de elevar sus estándares y asumir un papel activo en la construcción de una economía hídrica sostenible.
La colaboración entre industria, gobierno, academia y sociedad será indispensable para modernizar infraestructura, impulsar innovación y promover una cultura de eficiencia que permita garantizar agua para las futuras generaciones. El desafío es enorme, pero también representa una oportunidad histórica para transformar la manera en que México produce, construye y crece.
El futuro de nuestras ciudades, de la infraestructura y de la industria dependerá de las decisiones que tomemos hoy. La sustentabilidad y el cuidado y uso eficiente del agua ya no puede entenderse como un diferenciador; debe convertirse en el nuevo estándar de desarrollo para México.
Desde Grupo Helvex hacemos un llamado a la industria, desarrolladores, fabricantes y actores del sector construcción para acelerar la adopción de tecnologías y procesos que permitan un uso más eficiente del agua. Durante más de 76 años hemos demostrado que la sostenibilidad puede ser un motor de competitividad, y que la innovación aplicada genera resultados tangibles: tan solo desde 2010, nuestros productos y tecnologías han contribuido al ahorro de más de 730 mil millones de litros de agua. Frente a una crisis hídrica cada vez más profunda, es momento de que la eficiencia hídrica, la economía circular y la gestión responsable de los recursos dejen de ser una excepción y se conviertan en el nuevo estándar para el desarrollo de México.
Hoy, el verdadero reto ambiental está en la capacidad de todos los actores sociales para saldar la deuda que durante décadas hemos acumulado con el planeta. Y quizá ese sea el mayor desafío este 5 de junio: lograr que el Día Mundial del Medio Ambiente deje de ser una fecha simbólica y se convierta en un punto de inflexión.
Esta semana se celebra el Día Mundial del Medio Ambiente. La Fundación Microfinanzas BBVA (FMBBVA) recuerda el impacto que pueden tener los efectos del cambio climático en los microempresarios y pone de relieve los retos a los que se enfrentan para aplicar criterios de sostenibilidad y resiliencia financiera en los pequeños negocios.
La Fundación apoya a más de tres millones de emprendedores vulnerables en cinco países de América Latina, la segunda región más expuesta del planeta a los eventos climáticos extremos (solo superada por África), según el Índice de Vulnerabilidad al Financiamiento Climático (CliF, por sus siglas en inglés).
“En el último año, hemos logrado que más de 100 mil microempresarios tengan cobertura frente a eventos climáticos y casi 9 mil agricultores hayan accedido a créditos para ser más resilientes; por ejemplo, con sistemas de riego por goteo. También impulsamos créditos verdes para optimizar el acceso al agua y la conexión a los sistemas de saneamiento públicos. Lo complementamos con formación a emprendedores sobre el impacto del cambio climático para el negocio y sobre prácticas de producción más sostenibles”, afirma Susana González, responsable de Sostenibilidad de la FMBBVA.
Los asesores de FMBBVA analizan riesgos y aconsejan a los emprendedores a través de mapas climáticos, con los que pueden proteger sus negocios, hogares-empresa, cultivos y animales ante elementos climáticos. Además, les proporcionan educación ambiental y formación sobre productos bancarios, digitalización y finanzas sostenibles. La fundación también apoya a emprendedores de escasos recursos con créditos adaptados a los ciclos de producción para que mitiguen los efectos del cambio climático: desde sistemas de riego impulsados por energía solar ante el elevado precio del combustible al uso de abonos orgánicos.
La alta vulnerabilidad ante los eventos climatológicos supone una amenaza a los pequeños negocios en América Latina. Un evento adverso puede destruir la única fuente de ingresos de una microempresa, limitando su ya escasa capacidad de ahorro y su inversión en infraestructuras para mejorar su resiliencia medioambiental a largo plazo.
Estos eventos climatológicos extremos (olas de calor, sequías, lluvias torrenciales) también son una realidad creciente en España. En nuestro país, el 89,5% de las empresas desarrolla actuaciones de sostenibilidad, aunque no todas disponen de una estrategia definida, según el Observatorio de Competitividad Empresarial de la Cámara de Comercio. El 81,1% de las grandes compañías tienen una política de sostenibilidad ambiental, frente al 18,7% de las microempresas (hasta 10 trabajadores) y el 34,1% de las pequeñas (entre 10 y 49 trabajadores).
El 75% de las pymes españolas considera prioritario aplicar factores ambientales, sociales y de gobernanza, pero para más del 80% es difícil ponerlas en marcha por sus altos costes. Por su tamaño, tienen menos capacidad de inversión, y eso dificulta su acceso a tecnologías limpias y a la renovación de equipos ineficientes, según el Informe sobre Sostenibilidad del Informe sobre Sostenibilidad del Observatorio de FINRESP y CEPYME.
Resiliencia financiera frente al cambio climático
En el corazón del Amazonas, la emprendedora colombiana Kasia Morales confecciona mochilas artesanales con tela hecha de corteza de árbol y tintes naturales, que extrae de las plantas que cultiva. El impacto de su negocio trasciende a su núcleo familiar, formado por sus cinco hijos y su esposo: proporciona empleo directo a siete mujeres de su comunidad y su taller es un centro de formación donde recibe a profesores universitarios y estudiantes, compartiendo su conocimiento a todo el mundo.
Kasia ha obtenido el sello de sostenibilidad gubernamental “Negocio Verde”, que reconoce que su proceso productivo respeta los ciclos de la selva y promueve una economía en armonía con la naturaleza. Logró
este reconocimiento tras registrar su empresa en la Cámara de Comercio. En su camino de progreso ha contado con el apoyo de Bancamía, la entidad de FMBBVA en Colombia. “En las capacitaciones me han enseñado a fortalecer mi negocio y he aprendido técnicas de sembrado atendiendo al cambio climático”, indica Kasia.
El Día Mundial del Medio Ambiente se celebra cada 5 de junio para impulsar la conciencia sobre la sostenibilidad y el cambio climático, fomentando la acción colectiva para proteger el planeta.
The Home Depot México obtuvo por vigésima ocasión consecutiva el Distintivo Empresa Socialmente Responsable (ESR®), reconocimiento otorgado por el Centro Mexicano para la Filantropía (Cemefi) a las compañías que integran prácticas responsables en su operación, cultura y relación con las comunidades.
The Home Depot México impulsa iniciativas enfocadas en generar impacto positivo dentro y fuera de la organización a través de programas comunitarios, acciones de voluntariado y proyectos orientados en el bienestar social y ambiental y por eso ha recibido durante dos décadas este importante reconocimiento.
Con este reconocimiento, la compañía suma dos décadas impulsando iniciativas enfocadas en generar impacto positivo dentro y fuera de la organización, a través de programas comunitarios, acciones de voluntariado y proyectos orientados al bienestar social y ambiental.
“Cumplir 20 años consecutivos recibiendo este distintivo representa un enorme orgullo para toda la compañía. Es resultado del compromiso constante de nuestros asociados y asociadas, quienes viven nuestra cultura de devolver a la comunidad y contribuir positivamente en cada lugar donde tenemos presencia”, señaló Erika Díaz, vicepresidenta de Mercadotecnia, Venta en línea y Relaciones Públicas de The Home Depot México.
Actualmente, The Home Depot México desarrolla iniciativas enfocadas en apoyo a comunidades, mejoramiento de espacios, atención ante emergencias y participación voluntaria de sus asociados mediante los Equipos Depot, presentes en tiendas, centros logísticos y oficinas de todo el país.
Tan solo en 2025, la compañía benefició a más de 100 mil personas a través de distintas iniciativas sociales, realizó 935 jornadas de voluntariado y apoyó a más de 900 instituciones en todo México. Asimismo, donó más de 78.7 millones de pesos en especie para contribuir al bienestar de comunidades en situación vulnerable.
Asimismo, la empresa mantiene campañas de recaudación y programas de donación que permiten sumar esfuerzos con clientes, proveedores y organizaciones sociales para beneficiar a personas en situación vulnerable.
Como parte de su compromiso social de largo plazo, The Home Depot México también alcanzó recientemente las 10 mil jornadas de Equipos Depot realizadas desde su llegada al país, reflejo del compromiso y participación activa de sus asociados en acciones de voluntariado y apoyo comunitario.
Este reconocimiento refrenda el compromiso de The Home Depot México de continuar promoviendo acciones responsables y sostenibles que contribuyan al desarrollo de comunidades más fuertes y al bienestar de miles de familias mexicanas.
La industria turística atraviesa una transformación impulsada por viajeros cada vez más conscientes del impacto social y ambiental de sus decisiones. Hoy, la experiencia ya no se mide únicamente por la calidad del servicio o la exclusividad de un destino, sino también por la capacidad de generar un beneficio tangible para las comunidades y el entorno. En este escenario, algunos actores del sector hotelero están replanteando el concepto de lujo para alinearlo con las expectativas de una nueva generación de consumidores.
Uno de los ejemplos más destacados es Rosewood Villa Magna, ubicado en Madrid, España. Este hotel ha desarrollado una estrategia integral que combina conservación ambiental, inclusión social y apoyo a la economía local, demostrando que la hospitalidad puede convertirse en una plataforma para impulsar cambios positivos. Su propuesta no solo responde a las tendencias actuales, sino que también refleja el potencial del turismo sostenible para redefinir la forma en que las personas viajan y se relacionan con los destinos.
Turismo sostenible que impulsa la inclusión y la economía circular
Uno de los pilares más innovadores de la estrategia del hotel es su apuesta por la reutilización de materiales a través de proyectos con impacto social. Las sábanas que concluyen su ciclo de vida dentro de las habitaciones encuentran una segunda oportunidad al transformarse en uniformes, delantales artesanales y pijamas exclusivas para huéspedes.
La iniciativa se desarrolla en colaboración con Deleite Wear y la ONG Entreculturas, organizaciones que trabajan con personas que han enfrentado situaciones de vulnerabilidad, exclusión social o explotación. Más allá de reducir residuos, el proyecto busca generar oportunidades económicas y laborales mediante procesos de producción locales y artesanales.
Este tipo de acciones reflejan cómo el turismo sostenible puede trascender las prácticas ambientales tradicionales para convertirse en un vehículo de inclusión social. Al colocar las historias humanas en el centro de la experiencia, el hotel demuestra que la sostenibilidad también implica construir modelos económicos más equitativos y resilientes.
El valor social detrás de cada experiencia
La responsabilidad social forma parte de la identidad de Rosewood Villa Magna y se integra de manera visible en la experiencia de los visitantes. Una muestra de ello es la colaboración con la Fundación Prodis, organización dedicada a promover la inclusión de personas con discapacidad intelectual.
Gracias a esta alianza, artistas vinculados a la fundación participan en el diseño de los menús de helados de verano, así como en distintos elementos decorativos que forman parte de la experiencia gastronómica y cultural del hotel. Sin embargo, la colaboración no se limita al ámbito creativo.
Profesionales de la fundación también se incorporan a diversas áreas operativas y participan en eventos especiales, fortaleciendo una cultura organizacional basada en la diversidad y la inclusión. Estas acciones contribuyen a visibilizar el talento de grupos históricamente subrepresentados y generan espacios de interacción que enriquecen la experiencia de huéspedes y colaboradores por igual.
Turismo sostenible que también se construye desde la gastronomía
La gastronomía se ha convertido en uno de los principales vehículos para impulsar prácticas responsables dentro del sector turístico. Consciente de ello, el hotel ha incorporado criterios de abastecimiento local y orgánico en su propuesta culinaria, priorizando ingredientes provenientes de productores cercanos.
Esta estrategia contribuye a fortalecer las economías regionales, reducir las emisiones asociadas al transporte de alimentos y ofrecer productos con altos estándares de calidad y frescura. Al mismo tiempo, permite que los visitantes establezcan una conexión más auténtica con el territorio que visitan.
La tendencia responde a una demanda creciente por parte de consumidores que buscan experiencias alineadas con valores de sostenibilidad y consumo responsable. En este sentido, la gastronomía deja de ser únicamente un servicio complementario para convertirse en una herramienta de transformación social y ambiental.
Un compromiso ambiental respaldado por acciones concretas
La dimensión ambiental de la estrategia también ocupa un papel central. Rosewood Villa Magna trabaja activamente para eliminar los plásticos de un solo uso dentro de sus instalaciones, una medida que contribuye a disminuir significativamente la generación de residuos.
A ello se suma la implementación de sistemas para reutilizar restos de productos cosméticos, el uso de iluminación LED, la incorporación de productos de limpieza ecológicos y el mantenimiento de una cubierta vegetal que favorece la eficiencia energética del edificio.
Estas acciones forman parte de una visión integral que ha permitido al inmueble obtener la certificación LEED Gold, uno de los estándares internacionales más reconocidos en materia de construcción sostenible. El reconocimiento valida una estrategia que busca reducir continuamente la huella ambiental de la operación sin comprometer la calidad de la experiencia ofrecida a los huéspedes.
La evolución de las expectativas de los viajeros está obligando al sector turístico a replantear sus modelos de negocio. En este contexto, Rosewood Villa Magna muestra cómo la sostenibilidad puede integrarse de manera transversal en una operación hotelera, generando beneficios para las personas, las comunidades y el medioambiente.
Su experiencia evidencia que el futuro del turismo sostenible no depende únicamente de la adopción de tecnologías o certificaciones ambientales, sino de la capacidad de construir relaciones más humanas, inclusivas y responsables. A medida que más empresas del sector sigan este camino, el turismo tendrá la oportunidad de convertirse en una verdadera fuerza para el desarrollo sostenible.
La inteligencia artificial se ha convertido en uno de los motores tecnológicos más importantes de nuestra época. Desde asistentes virtuales hasta sistemas capaces de generar contenido, analizar datos y optimizar procesos, su crecimiento parece imparable. Sin embargo, detrás de cada consulta, imagen generada o algoritmo entrenado existe una infraestructura física que consume enormes cantidades de recursos naturales.
Durante años, la conversación sobre el impacto ambiental de la inteligencia artificial se centró principalmente en las emisiones de carbono. Hoy, nuevas investigaciones revelan que el verdadero desafío podría ser mucho más complejo. Un reciente informe de la Universidad de las Naciones Unidas advierte que la demanda de agua de la IA podría alcanzar niveles sin precedentes, generando presiones significativas sobre ecosistemas, comunidades y recursos hídricos en distintas regiones del mundo.
La creciente demanda de agua de la IA preocupa a expertos
El informe elaborado por el Instituto de Agua, Medio Ambiente y Salud de la Universidad de las Naciones Unidas (UNU-INWEH) presenta una advertencia contundente: para 2030, los centros de datos que impulsan la inteligencia artificial podrían utilizar una cantidad de agua equivalente a las necesidades básicas de consumo de 1,300 millones de personas durante un año.
Esta proyección pone sobre la mesa una realidad poco visible. Mientras millones de usuarios interactúan diariamente con herramientas basadas en IA, los centros de datos requieren sistemas de enfriamiento permanentes para evitar el sobrecalentamiento de miles de servidores que operan las 24 horas del día.
La investigación señala que la demanda de agua de la IA está directamente relacionada con el crecimiento acelerado de la infraestructura tecnológica global. A medida que aumenta la adopción de estas herramientas, también se incrementan las necesidades energéticas y los recursos necesarios para mantener operativos los sistemas que las hacen posibles.
El enorme costo ambiental detrás de cada consulta
Los investigadores destacan que evaluar el impacto ambiental de la inteligencia artificial únicamente a través de las emisiones de carbono resulta insuficiente. El funcionamiento de los centros de datos genera también importantes huellas hídricas y territoriales que suelen quedar fuera del análisis público.
Según las proyecciones del informe, para 2030 los centros de datos especializados en IA consumirán alrededor de 945 teravatios-hora de electricidad al año. Esta cifra equivale a casi tres veces el consumo anual combinado de países como Pakistán, Bangladesh y Nigeria, donde viven más de 650 millones de personas.
Además del consumo energético, la expansión de esta infraestructura requerirá extensiones territoriales cada vez mayores. Los cálculos indican que la superficie destinada a estas instalaciones podría superar los 5,590 kilómetros cuadrados, una extensión comparable al doble del área metropolitana de Yakarta.
Cuando las soluciones climáticas generan nuevos desafíos
Uno de los hallazgos más relevantes del estudio es que reducir una huella ambiental no necesariamente implica disminuir todas las demás. En algunos casos, las estrategias para reducir emisiones pueden generar efectos secundarios significativos sobre el agua y el uso del suelo.
Los investigadores ejemplifican esta situación con la transición del carbón hacia la bioenergía. Aunque este cambio puede disminuir las emisiones de carbono hasta en un 70%, también incrementa considerablemente la cantidad de agua requerida para generar electricidad y multiplica la superficie terrestre necesaria para la producción energética.
Esta situación obliga a replantear la forma en que se evalúa la sostenibilidad tecnológica. La sostenibilidad de la inteligencia artificial no puede medirse únicamente por su contribución a la descarbonización, sino también por las consecuencias que genera sobre otros recursos fundamentales para la vida.
La demanda de agua de la IA ya genera tensiones en comunidades
Las preocupaciones descritas en el informe no son escenarios hipotéticos. En distintas partes del mundo ya existen comunidades que experimentan los efectos del crecimiento acelerado de los centros de datos.
Durante 2025, estas instalaciones consumieron aproximadamente 448 teravatios-hora de electricidad, una cantidad superior al consumo total de Arabia Saudita. En Irlanda, por ejemplo, los centros de datos representaron el 21% de toda la electricidad medida en 2023, superando incluso el consumo de los hogares urbanos.
La situación también genera inquietudes en América Latina. En Querétaro, uno de los principales polos tecnológicos de México, diversas voces han alertado sobre el impacto que podría tener la construcción acelerada de nuevos centros de datos en una región que ya enfrenta periodos recurrentes de sequía. Casos similares se registraron en Uruguay durante la crisis hídrica de 2023, cuando surgieron protestas por la asignación de recursos hídricos a proyectos industriales mientras la población enfrentaba restricciones en el acceso al agua potable.
Una brecha digital que también es ambiental
El informe identifica otro desafío emergente: la concentración global de la infraestructura de inteligencia artificial. Actualmente, la mayor parte de la capacidad instalada se encuentra en un número reducido de países, generando desigualdades en el acceso a los beneficios económicos de esta tecnología.
Para 2025, solo 32 países albergaban centros de datos especializados en IA, y cerca del 90% de esa capacidad estaba concentrada en Estados Unidos y China. Esta distribución desigual limita la participación de muchas economías en desarrollo dentro de la nueva revolución tecnológica.
Al mismo tiempo, los impactos ambientales asociados suelen trasladarse hacia regiones con menor capacidad regulatoria. La extracción de minerales, la disposición de residuos electrónicos y la instalación de infraestructura pueden generar presiones adicionales sobre comunidades que muchas veces no participan directamente en los beneficios económicos del ecosistema digital.
El reto de los residuos electrónicos y los límites planetarios
Además del agua, la electricidad y el uso de suelo, la expansión de la inteligencia artificial traerá consigo una creciente generación de residuos electrónicos. Los investigadores estiman que para 2030 podrían producirse hasta 2.5 millones de toneladas métricas de desechos tecnológicos cada año vinculados a esta infraestructura.
Muchos de estos residuos terminan exportándose hacia países con sistemas limitados de gestión ambiental, exponiendo a las comunidades más vulnerables a sustancias tóxicas y materiales peligrosos. Este fenómeno amplía aún más la discusión sobre la responsabilidad compartida dentro de las cadenas globales de suministro tecnológicas.
La situación evidencia que la transformación digital no ocurre en un vacío. Cada avance tecnológico implica decisiones sobre recursos naturales, gobernanza, justicia ambiental y distribución equitativa de beneficios y riesgos.
Hacia un ecosistema de inteligencia artificial responsable
Ante este panorama, los autores del informe proponen avanzar hacia un modelo de gobernanza que considere de forma integral todos los impactos ambientales asociados al desarrollo de la inteligencia artificial. Esto incluye fortalecer los procesos de permisos, evaluaciones de impacto ambiental y mecanismos de consulta con las comunidades locales.
Asimismo, señalan la necesidad de que gobiernos, inversionistas e instituciones financieras incorporen criterios más amplios para evaluar proyectos tecnológicos, considerando no solo las emisiones de carbono, sino también el uso del agua, la ocupación territorial y la gestión de residuos.
La demanda de agua de la IA representa uno de los desafíos más relevantes de la próxima década. Su crecimiento exponencial obliga a replantear cómo se construye la infraestructura digital que sostiene gran parte de la innovación contemporánea.
La inteligencia artificial tiene el potencial de impulsar el desarrollo económico, la productividad y el bienestar humano. Sin embargo, alcanzar estos beneficios de manera sostenible requerirá garantizar que la expansión tecnológica ocurra dentro de los límites planetarios y sin comprometer los recursos esenciales de las comunidades. El verdadero desafío no será únicamente desarrollar sistemas más inteligentes, sino hacerlo de manera responsable, equitativa y compatible con el futuro del planeta.