La inteligencia artificial (IA) se ha convertido en una herramienta estratégica para las empresas, pero su adopción también está generando nuevos riesgos reputacionales. Una nueva encuesta realizada a más de 150 líderes de asuntos públicos señala que el mal uso de la IA es actualmente el principal riesgo para la reputación de las empresas. La preocupación supera incluso a otros escenarios como las acusaciones de poner a los niños en riesgo o la exposición de información confidencial.
El resultado refleja un cambio importante en la conversación empresarial: la IA ya no se evalúa únicamente por su capacidad para aumentar la productividad. Su uso también plantea preguntas sobre seguridad, privacidad, fraude, ciberataques, empleo y posibles daños en el mundo real. En este contexto, la IA en la reputación corporativa se ha convertido en un tema que involucra tanto a las áreas de tecnología como a comunicación, asuntos públicos, recursos humanos y alta dirección.
La IA en la reputación corporativa ya es una preocupación recurrente
Los resultados forman parte de la nueva edición del Índice Trimestral de Riesgo de Reputación, publicado por el Consejo Asesor de Riesgos Globales. El organismo explicó que el mal uso de la IA no es una preocupación reciente: desde la primera edición del estudio, publicada en abril de 2025, ha aparecido de forma recurrente entre los principales riesgos para las organizaciones.
La novedad de esta edición está en el nivel de urgencia. El consejo recomendó a los líderes empresariales tomar medidas inmediatas para reducir posibles daños de largo plazo a sus marcas. La advertencia ocurre mientras las empresas incorporan IA para mejorar su eficiencia, al mismo tiempo que disminuye la confianza pública en esta tecnología.

¿Por qué la inteligencia artificial puede afectar la reputación de una empresa?
De acuerdo con The Guardian, la inteligencia artificial puede afectar la reputación corporativa cuando su uso genera problemas de seguridad, privacidad, protección de datos, fraude o ciberataques. También puede provocar conflictos relacionados con la transformación de la fuerza laboral y posibles responsabilidades legales cuando productos o herramientas de IA son vinculados con daños en el mundo real.
Por eso, el riesgo no depende únicamente de que una herramienta de IA funcione correctamente. También está relacionado con cómo decide una empresa utilizarla, qué controles establece y cuánto mantiene la supervisión humana. La IA en la reputación corporativa se convierte así en un asunto transversal que puede tener consecuencias legales, operativas, sociales y financieras.
Entre los riesgos que ocuparon los primeros lugares del índice también estuvieron las acusaciones de poner a niños en riesgo de sufrir daños mentales, emocionales o físicos y la exposición de información confidencial de las personas. Esto muestra que la preocupación por la IA está vinculada con una cuestión más amplia: la capacidad de las empresas para gestionar responsablemente las nuevas tecnologías.
¿Qué es la reputación corporativa y por qué es importante?
La reputación corporativa es la percepción que tienen de una empresa sus grupos de interés, incluidos empleados, clientes, accionistas y público en general. Se construye a partir de las actividades, productos y comunicaciones de una organización, pero también está influida por factores externos como la cobertura de los medios y las tendencias del mercado.
Aunque es un activo intangible, sus efectos pueden ser concretos. Una buena reputación puede generar mayor confianza, fidelidad de los clientes, satisfacción de los empleados y beneficios financieros. Una reputación deteriorada, en cambio, puede provocar pérdida de clientes, menor confianza y dificultades para atraer inversiones o mantener relaciones sólidas con otros grupos de interés.
Por esta razón, un problema relacionado con inteligencia artificial puede convertirse rápidamente en un problema corporativo. Una decisión tecnológica que afecte la privacidad, la experiencia del cliente o la percepción de los empleados también puede modificar la manera en que distintos públicos valoran a la organización.
¿Cuáles son los principales riesgos para la reputación de las empresas?
El mal uso de la inteligencia artificial encabeza el Índice Trimestral de Riesgo de Reputación, pero comparte espacio con otros riesgos. Entre los cinco primeros también aparecen las conductas poco éticas o ilegales utilizadas para obtener una ventaja estratégica o beneficio, así como las malas decisiones estratégicas u operativas que provocan un deterioro de la reputación financiera o pública.
La diferencia frente a la edición anterior es significativa. En julio, los problemas en las cadenas de suministro, las posturas políticas polarizadas y otros factores relacionados con la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán eran considerados los principales riesgos reputacionales. De acuerdo con los participantes, esas preocupaciones se habían atenuado con el paso del tiempo, aunque el conflicto continuara.
El cambio sugiere que los riesgos reputacionales no son estáticos. Pueden ganar o perder relevancia conforme cambia el contexto, mientras que la incorporación acelerada de nuevas tecnologías puede abrir frentes que las empresas todavía están aprendiendo a gestionar.

¿Cómo pueden las empresas reducir el riesgo reputacional asociado con la IA?
Los creadores del índice, la firma de asuntos públicos Global Situation Room, señalaron algunas medidas preventivas. Entre ellas están reducir o eliminar determinados usos de contenido generado por IA y mantener la intervención humana en áreas como el servicio al cliente.
La recomendación parte de una premisa: automatizar no siempre significa mejorar. Si una interacción automatizada afecta la experiencia de una persona o genera una respuesta que la empresa no puede explicar o controlar, la eficiencia obtenida puede terminar convirtiéndose en un problema reputacional.
La encuesta reunió a exjefes de Estado, ministros de gobierno y altos ejecutivos de más de 20 países y cinco continentes, seleccionados por su experiencia en la respuesta a crisis. Sus respuestas plantean una pregunta que cada empresa tendrá que responder: qué beneficios busca obtener mediante la IA y qué controles está dispuesta a establecer para reducir sus posibles consecuencias.
La inteligencia artificial puede representar una oportunidad para mejorar la productividad, pero también un riesgo cuando su implementación no considera la seguridad, la privacidad, la ética y la supervisión humana. Según el Índice Trimestral de Riesgo de Reputación, esa tensión ya coloca al mal uso de la tecnología como la principal preocupación reputacional entre los líderes consultados.
Para las empresas, el desafío no consiste simplemente en adoptar o rechazar la IA. Consiste en definir cómo utilizarla, dónde establecer límites y cuándo debe intervenir una persona. En una época en la que la confianza puede deteriorarse rápidamente, gestionar esos límites será parte esencial de proteger la reputación corporativa.












