Por CaRloS Muñoz
La parte medular de la Responsabilidad Social Empresarial radica en vigilar que sus grupos de interés o stakeholders estén gustosos de participar como inversionistas, colaboradores, proveedores o como consumidores en una determinada organización.
Parece que Cinemex, y particularmente la sala de Santa Fe, sabe bien esta importantísima, por no llamarle vital premisa, y ha permeado esta mentalidad de servicio en sus colaboradores. Insisto tal como lo mencioné en un artículo anterior, no soy dado a alabar marcas o personas, pero ahora que viví “en carne propia” una experiencia realmente satisfactoria en esa sala cinematográfica, la menciono con mucho gusto esperando que todas las empresas, especialmente las mexicanas, tomen lo que a continuación les contaré, como un modelo replicable en pro de su, tal vez, propia existencia.
Hace unos días acudí al cine a ver una película clasificación B, obviamente a la que no estaban permitidos los menores de edad, y no se trata de una película de las llamadas XXX, todo lo contrario, se trató de una comedia muy singular por el uso tan soez del lenguaje (subtitulada) y algunas escenas absolutamente prohibidas para menores. Pero vaya sorpresa la que me llevé cuando al interior de la sala noté que había fácilmente 10 niños quienes no solamente veían una cinta que por su edad no les correspondía hacerlo, pero lo peor de todo fue que una señora, su hija y una criatura de máximo 1 año, también estaban instalados ahí dentro y claro, ese prácticamente bebé, no paró de gritar y balbucear durante la función.










