¿Cómo surgió la idea de participar en este proyecto?
Hubo un concurso para un proyecto ambicioso y complicado: la transformación de la ex refinería de Azcapotzalco en el parque Bicentenario.
Terminamos dos equipos, uno de ésos era el que coordinaba Marinela Servitje, en colaboración con Mario Schjetnan, Ricardo Legorreta y Sordo Madaleno. Ellos ganaron y un mes después del fallo ella me invitó a su oficina, me presentó el proyecto (de Papalote Monterrey) y me invitó a que colaborara con ellos porque le querían dar un enfoque de educación ambiental. Marinela sintió que mi oficina tenía ya esa sensibilidad desarrollada. El proyecto arquitectónico y la museografía son resultados de una colaboración intensiva del equipo de mi oficina con el de diseño de Papalote.



