Las ideas más grandes, aún en mensajes de responsabilidad social, son aquellas llamadas “out of the box” aunque en este caso, bien podría ser “out of the page.”
Cuatro ciudades verdes que sorprenden
Por: Leticia Gasca
Para quienes vivimos en la ciudad de México a veces es difícil imaginar urbes donde sólo se permite que circulen automóviles que no funcionan con combustibles fósiles, o que fue diseñada especialmente pensando en los ciclistas.
Sin embargo existen ciudades así, que nos sorprenden y nos ponen el ejemplo.
Zermatt, Suiza
Se trata de una pintoresca ciudad al pie del Matterhorn, cuyas condiciones son ideales para practicar esquí, senderismo y montañismo. Ya que la cantidad de turistas era cada vez mayor, la ciudad tomó la decisión de que las calles fueran sólo peatonales y para ciclistas.
Prefieren limosnas a donaciones
Los mexicanos prefieren dar una limosna en la calle en vez de donar dinero a una organización, revela un estudio del Instituto Tecnológico Autónomo de México.
La Segunda Encuesta Nacional Sobre Filantropía y Sociedad Civil arroja que 60 por ciento de las personas prefiere dar aportaciones directamente a una persona necesitada, mientras que sólo 16 por ciento prefiere hacerlo a través de instituciones dedicadas a la procuración de recursos..
Pero es la limosna en la iglesia donde más mexicanos aportan, ya que 52 por ciento lo hace cada vez que asiste a misa. El estudio también deja ver que 51 por ciento de los mexicanos ha participado en colectas en la vía pública, como las de la Cruz Roja.
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Cerco a la propaganda “verde” en España
El Ministerio de Medio Ambiente veía con preocupación la proliferación de anuncios con lo ecológico y el verde como reclamo.
“El primer efecto es positivo, porque ayuda a diferenciar los productos”, explica la secretaria de Estado de Cambio Climático, Teresa Ribera. Pero con la explosión de lemas sostenibles, se avecinaba “el riesgo de saturación e incredulidad entre el consumidor”.
Con la multiplicación de coches ecológicos, petroleras respetuosas con el entorno y hasta quesos que salvan bosques, el ministerio temió que se repitiera “el fenómeno de los bios y de los productos saludables”, en los que hubo que imponer una regulación muy estricta ante el desmadre.



