3 ejemplos de emisiones ocultas más allá de la energía y el transporte

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La contaminación climática no siempre sale de una chimenea, un escape o una planta eléctrica. A veces se encuentran en elementos tan cotidianos que difícilmente ocuparían el primer lugar en la lista de preocupaciones ambientales de una empresa, pero su impacto puede ser mucho mayor de lo que su tamaño o consumo hacen imaginar.

Estos ejemplos de emisiones ocultas revelan una dificultad importante para las estrategias de descarbonización: aquello que parece insignificante puede terminar teniendo un peso considerable en la huella de una organización. Identificarlas requiere mirar más allá de la energía y el transporte, medir los insumos con mayor precisión y conocer su origen. Solo así es posible descubrir dónde se encuentran realmente algunas de las emisiones que las empresas menos ven, pero que más deberían considerar. Por ello, te presentamos algunas fuentes de emisiones que, aunque no suelen generar mucha conversación, ilustran cómo las empresas deben poner mayor atención en los pequeños focos de contaminación para mejorar sus resultados de sostenibilidad.

3 ejemplos de emisiones ocultas que pueden cambiar una huella de carbono

Los siguientes ejemplos de emisiones ocultas muestran con claridad cómo componentes pequeños o poco visibles pueden adquirir un peso considerable en la huella climática de una empresa. Identificarlos es el primer paso para dejar de asumir dónde están las emisiones y comenzar a medir dónde realmente se generan.

1. Hielo seco: cuando el origen determina el impacto

El hielo seco parece un elemento sencillo dentro de una cadena de suministro: se utiliza para mantener productos congelados durante su transporte y posteriormente se sublima en forma de CO₂. Por ello, un primer cálculo podría asumir que toda la masa utilizada representa nuevas emisiones fósiles. Sin embargo, su impacto depende de algo que no resulta evidente al observar el producto: de dónde proviene el CO₂ con el que fue fabricado. En un análisis de ciclo de vida, se descubrió que el hielo seco procedía del procesamiento biológico de materia prima en una refinería de biodiésel.

Esto significaba que el CO₂ era biogénico y no fósil. Tanto el Protocolo de Gases de Efecto Invernadero como la norma ISO 14067 establecen que este tipo de emisiones debe reportarse por separado, por lo que el hielo seco pasó de representar un elemento significativo a quedar fuera del total de emisiones fósiles. El caso demuestra por qué estos ejemplos de emisiones ocultas pueden llevar a las empresas a sobreestimar o subestimar su huella si no rastrean los insumos hasta su origen. La materia física es la misma; la historia detrás de ella cambia por completo el cálculo climático.

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2. Crema batida: un pequeño cartucho con un gran impacto

En una cafetería, probablemente nadie pensaría que el dispensador de crema batida puede ser un asunto relevante para la estrategia climática. La atención suele concentrarse en las máquinas de café, los hornos, la electricidad o la flota de reparto, mientras la nata parece un insumo secundario. Sin embargo, un inventario de una cadena de tiendas de bebidas encontró que el óxido nitroso (N₂O) utilizado como propelente en los dispensadores representaba más del 5% de sus emisiones totales, incluso con una estimación conservadora del gas presente en los cartuchos.

El problema está en la enorme capacidad de calentamiento del N₂O: su potencial de calentamiento global a 100 años es aproximadamente 273 veces el del CO₂. Aunque se utiliza en cantidades pequeñas, su impacto puede ser considerable cuando se mide a nivel de actividad y no únicamente mediante estimaciones basadas en el gasto. Este es uno de los ejemplos de emisiones ocultas que muestra cómo un insumo barato y de poco peso puede desaparecer en una contabilidad convencional, pero adquirir una relevancia completamente distinta cuando se contabiliza según su impacto climático real.

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3. Refrigerantes: la contaminación que ocurre mientras nadie la ve

La refrigeración ofrece otro ejemplo particularmente cotidiano. Supermercados, restaurantes, empresas de alimentos y operadores logísticos necesitan sistemas de frío y, cuando se calcula su impacto, la electricidad que utilizan los compresores suele ser la primera variable considerada. Pero el problema puede encontrarse en otro lugar: los refrigerantes hidrofluorocarbonados (HFC), algunos de los cuales tienen un potencial de calentamiento global de entre aproximadamente 1,800 y casi 4,000 veces el del CO₂.

A diferencia de la electricidad, cuyo consumo puede registrarse con relativa facilidad, el impacto de estos gases aparece principalmente cuando existen fugas durante la operación, el mantenimiento o la eliminación de los equipos. En un supermercado con cientos de sucursales, las fugas de refrigerante podrían representar más del 70% de las emisiones de Alcance 1, según el caso analizado. Por eso, para empresas con cadenas de frío, medir únicamente la energía puede ofrecer una fotografía incompleta: gestionar fugas, mejorar el mantenimiento o migrar hacia refrigerantes naturales puede tener un efecto significativo sobre sus emisiones.

¿Qué estamos dejando fuera de nuestra huella de carbono?

Estos ejemplos de emisiones ocultas plantean una pregunta incómoda para cualquier responsable de sostenibilidad: ¿qué pasa si la mayor oportunidad de reducción está precisamente donde nadie está mirando? Un cartucho de N₂O, una fuga de refrigerante o el origen del CO₂ utilizado para fabricar hielo seco pueden parecer asuntos secundarios frente al consumo energético o el transporte. Sin embargo, cuando se miden correctamente, pueden cambiar de manera importante la fotografía de las emisiones de una organización. Por ello, conviene reflexionar en al menos cuatro cuestiones:

¿Estamos midiendo o suponiendo?

Una huella de carbono puede parecer precisa y aun así estar construida sobre estimaciones demasiado generales. Si los cálculos se realizan únicamente a partir del gasto o de grandes categorías de consumo, los insumos de bajo volumen pueden desaparecer entre las cifras. La pregunta para los equipos de sostenibilidad es sencilla: ¿cuántas de nuestras emisiones están realmente medidas y cuántas estamos suponiendo?

¿Conocemos el origen de lo que compramos?

No basta con saber qué utiliza una empresa; también es necesario conocer de dónde proviene. El caso del hielo seco demuestra que un mismo insumo puede tener una consideración climática completamente distinta dependiendo de su origen. Por eso, rastrear proveedores y materiales no debería ser únicamente una tarea de compras: también puede ser una herramienta para determinar con mayor precisión la huella ambiental.

ejemplos de emisiones ocultas

¿Dónde están nuestras emisiones que nadie puede ver?

Las fugas de refrigerantes muestran otro desafío: algunas emisiones no ocurren porque una empresa “consuma” deliberadamente un producto, sino porque este se libera accidentalmente durante la operación, el mantenimiento o la eliminación de equipos. Esto obliga a ampliar la mirada y preguntarse qué procesos, instalaciones o activos pueden estar generando emisiones que no aparecen en los indicadores habituales.

¿La medición está cambiando nuestras decisiones?

El objetivo final no debería ser producir una cifra más sofisticada, sino utilizarla para actuar. Si una medición revela que un insumo aparentemente insignificante tiene un impacto desproporcionado, la estrategia debe ser capaz de responder con cambios concretos: buscar alternativas, mejorar procesos, prevenir fugas o modificar prácticas de abastecimiento.

En ese sentido, estos ejemplos de emisiones ocultas dejan una lección especialmente relevante: la calidad de una estrategia climática depende tanto de aquello que decide reducir como de aquello que consigue descubrir. Para los responsables de sostenibilidad, ampliar la capacidad de medición puede significar encontrar emisiones que hasta entonces permanecían invisibles y, con ellas, nuevas oportunidades para avanzar en la descarbonización.

¿Qué tan bien convivimos en la calle? CONCUI comparte el decálogo para conductores, ciclistas y peatones

Cada día, miles de personas comparten calles, avenidas, banquetas, cruces peatonales y ciclovías. Algunas van caminando, otras en bicicleta, en transporte público, en motocicleta o en automóvil. Todas se mueven distinto, pero coinciden en un mismo espacio: la vialidad.

En ese encuentro cotidiano, la seguridad vial se vuelve mucho más que una regla de tránsito. Es una forma de convivencia.

Con el objetivo de acercar estos aprendizajes desde edades tempranas, Muévete CONCUI, iniciativa de MOBILITY ADO, promueve la educación vial enfocada en las personas y elementos de la circulación —personas, autoridades, dispositivos, vehículos y caminos— para desarrollar hábitos más responsables, conscientes y alineados con las normas y reglamentos de circulación.

El propósito no es solo enseñar señales o normas básicas, sino ayudar a entender que cada persona tiene un papel dentro de la movilidad urbana. Para MOBILITY ADO, fortalecer la sana convivencia entre quienes integran la pirámide de movilidad —peatones, ciclistas, transporte público, vehículos particulares y transporte de carga— es clave para construir ciudades más seguras y humanas.

“La seguridad vial no depende únicamente de saber conducir; también implica aplicar estrategias y técnicas que nos permitan anticiparnos, tomar decisiones responsables y entender que en cada trayecto compartimos el camino con otras personas”, señala Enrique Zavala, Gerente del Centro de Formación de Conductores de MOBILITY ADO.

CONCUI

Desde esa mirada, CONCUI comparte un decálogo sencillo para moverse mejor en la ciudad:

1. Respeta al peatón

Las personas que caminan son las más vulnerables en la vía. Ceder el paso, respetar los cruces y disminuir la velocidad en zonas escolares, hospitales o espacios concurridos ayuda a prevenir riesgos.

2. No normalices la prisa

Llegar rápido no siempre significa llegar mejor. Mantener una velocidad adecuada permite reaccionar a tiempo y cuidar a quienes se mueven alrededor.

3. Observa antes de avanzar

Cruzar una calle, cambiar de carril, abrir la puerta del auto o incorporarse a una avenida son acciones cotidianas que requieren atención. Observar dos veces puede evitar un accidente.

4. Respeta los dispositivos horizontales y verticales

Semáforos, altos, pasos peatonales, ciclovías, límites de velocidad y demás dispositivos de control de tránsito no son obstáculos: son acuerdos para que todas las personas puedan convivir con mayor seguridad.

5. Comparte el camino

Las vialidades no pertenecen a un solo tipo de usuario. Conductores, ciclistas, motociclistas, peatones y transporte público forman parte de un mismo ecosistema de movilidad.

CONCUI

6. Evita distracciones

Enviar mensajes, leer o grabar audios, atender una llamada o revisar el celular puede quitar la atención en segundos. En la vía, estar presente también es una forma de cuidado.

7. Hazte visible

Usar luces, direccionales, casco, reflejantes o señales manuales permite que otras personas anticipen tus movimientos. Comunicar lo que harás también ayuda a prevenir riesgos.

8. Ten paciencia con quienes necesitan más tiempo

Niñas, niños, personas mayores o personas con discapacidad pueden requerir más espacio y calma para desplazarse. Una ciudad segura también es una ciudad paciente.

9. Piensa en comunidad

Cada decisión en la calle tiene impacto en alguien más. Frenar a tiempo, ceder el paso o respetar una ciclovía contribuye a trayectos más seguros para todas y todos.

10. Convierte la seguridad vial en hábito

Moverse mejor no depende de una sola acción, sino de pequeñas decisiones repetidas todos los días: caminar con atención, conducir con empatía y compartir la calle con responsabilidad.

A través de Muévete CONCUI, MOBILITY ADO busca que la educación vial se entienda como una herramienta de impacto social, especialmente en las infancias. Cuando niñas y niños aprenden desde temprano a reconocer riesgos, respetar a los demás y moverse con responsabilidad, también llevan esos aprendizajes a sus familias y comunidades.

Y tú, ¿cuántas de estas prácticas pones en marcha todos los días?

Conoce Star-Cycle, la iniciativa que te recompensa por reciclar residuos

Con el objetivo de impulsar hábitos de reciclaje en el país, HEINEKEN México, en colaboración con Ecolana, presenta Star-Cycle, una campaña que busca incentivar la separación y reciclaje de materiales valiosos después de su consumo, como las latas aluminio, las botellas de vidrio y los anillos de plástico de Hi-Cone, a través de una experiencia sencilla, digital y accesible.

En México, materiales como el vidrio y el aluminio tienen un alto potencial de recuperación y reincorporación a nuevas cadenas productivas. Sin embargo, una parte importante de estos materiales aún no llega a los canales adecuados de reciclaje debido a la falta de información, infraestructura visible y mecanismos que faciliten la participación ciudadana.

Para responder a este reto, “Star-Cycle” aprovecha el ecosistema digital de Ecolana, plataforma especializada en conectar a las personas con centros de acopio en todo el país. A través de su aplicación, los usuarios podrán ubicar puntos de recolección cercanos, registrar sus entregas y dar seguimiento a su participación de manera transparente y trazable, para obtener recompensas.

La iniciativa contempla la recuperación de materiales como botellas de vidrio, latas de aluminio y anillos plásticos utilizados en empaques multipack, contribuyendo a que estos recursos permanezcan en circulación durante más tiempo y evitando que terminen como residuos.

La campaña incorpora incentivos atractivos que reconocen el compromiso de los participantes, incluyendo recompensas digitales y un sistema de ranking basado en los kilogramos reciclados.

Como parte de la experiencia, los usuarios obtendrán la insignia Star-Cycle, un distintivo que valida su participación dentro de la app de Ecolana y los integra a una comunidad que contribuye activamente al cuidado del medio ambiente.

Star-Cycle

Esta insignia no solo representa el esfuerzo individual, sino que también conecta el acto de reciclar con una experiencia de marca más amplia, alineada con los pilares de sustentabilidad de HEINEKEN México.

La estrategia de comunicación de la campaña se basa en educar, visibilizar y movilizar a los consumidores. A través de contenido en redes sociales y dentro de Ecolana, se explicará cómo reciclar correctamente, qué materiales pueden recuperarse incluyendo el Hi-Cone, anillo de plástico reciclable, cuyo reciclaje aún es poco conocido y cómo participar en la dinámica.

Con mensajes como “Disfruta, recicla y repite” y “Dale otra vida a lo que ya disfrutaste”, la iniciativa busca integrar el reciclaje como parte natural de la experiencia de consumo.

Gracias a la infraestructura digital de Ecolana, cada acción queda registrada y validada mediante evidencia fotográfica y procesos de verificación, garantizando la transparencia del programa.

Además, el manejo de los residuos se realiza en coordinación con centros de acopio y gestores autorizados, asegurando su correcta disposición.

El recorrido del usuario abarca desde el descubrimiento de la iniciativa en redes sociales, hasta la acción dentro de la app, la validación de su impacto y la obtención de recompensas, convirtiendo la intención en resultados tangibles.

Durante los primeros seis meses de la implementación de esta iniciativa, se proyecta recuperar al menos 500 kilogramos de materiales reciclables, con la participación de usuarios dentro del ecosistema de Ecolana.

Con esta iniciativa, HEINEKEN México fortalece su estrategia de circularidad y continúa impulsando soluciones que faciliten la participación de los consumidores en la construcción de un futuro donde los materiales se mantengan en uso por más tiempo y generen valor más allá de su primer ciclo de vida.

Grupo Peñafiel y la alcaldía Iztapalapa suman esfuerzos por el medio ambiente con jornada de reforestación 

Como parte de su compromiso integral con la sostenibilidad, la recuperación ecológica y la creación de valor en las comunidades donde opera, Grupo Peñafiel llevó a cabo una jornada de reforestación voluntaria en el Parque Nacional Cerro de la Estrella, declarada área natural protegida estratégica para la capital, pues actúa como un pulmón verde y un punto clave para la recarga de los mantos acuíferos del oriente de la ciudad de acuerdo con la SEDEMA.

La actividad dio inicio a las 8:30 AM y contó con la participación de voluntarios de Grupo Peñafiel, quienes sumaron manos para plantar más de 400 árboles aptos para la zona, entre ellos palo loco, salvia, oreja de burro, chapulixtle, además de otras especies nativas. Esta iniciativa busca contribuir activamente a la restauración de las áreas verdes urbanas, lo que favorece la captación de agua de lluvia, la preservación de la biodiversidad local y la captación de carbono.

Asimismo, la iniciativa se alinea a los esfuerzos continuos de la Alcaldía Iztapalapa en materia de gestión ambiental integral, los cuales le valieron obtener el reconocimiento internacional “Iztapalapa, Ciudad Árbol del Mundo” (Tree Cities of the World 2025), otorgado por la Arbor Day Foundation, la FAO y Reforestamos México por su destacada labor en la conservación, ampliación y manejo sostenible del arbolado urbano y áreas de valor ecológico.

Grupo Peñafiel

El evento contó con la presencia de Wendy Alcalá, Vicepresidenta de Legal de Grupo Peñafiel, quien acompañó a los brigadistas durante toda la jornada. Asimismo, con el fin de garantizar el bienestar e hidratación de todas las personas voluntarias, la empresa dotó la jornada con Aguafiel.

“Para Grupo Peñafiel, el compromiso con el medio ambiente se demuestra con hechos y con la suma de esfuerzos entre la iniciativa privada, las autoridades y la comunidad. Cuidar nuestras áreas naturales protegidas asegura un futuro más sostenible para las próximas generaciones”, destacó Wendy Alcalá, Vicepresidenta de Legal en Grupo Peñafiel.

A través de este tipo de acciones, Grupo Peñafiel refrenda su convicción de actuar con responsabilidad, mantener una relación cercana con la sociedad y promover programas orientados a la protección de los recursos naturales del país.

Retroceder en DEI: el costo que muchas organizaciones subestiman

Durante los últimos años, la diversidad, la equidad y la inclusión (DEI) se consolidaron como pilares de las estrategias ESG y de gestión del talento. Sin embargo, el aumento de la presión política y el cambio en el discurso público han llevado a algunas organizaciones a reducir o eliminar estas iniciativas, bajo la idea de que así disminuirán riesgos legales, reputacionales o financieros. La realidad, sin embargo, apunta en la dirección contraria.

Lejos de representar una medida de protección, retroceder en DEI puede incrementar la exposición de las empresas a demandas por discriminación, pérdida de talento, deterioro de la cultura organizacional y daños reputacionales. Casos recientes impulsados por la Comisión para la Igualdad de Oportunidades en el Empleo (EEOC) de Estados Unidos demuestran que las obligaciones legales para garantizar entornos laborales libres de discriminación continúan plenamente vigentes y que ignorarlas puede tener consecuencias económicas y operativas significativas.

Los costos de retroceder en DEI que muchas empresas no están considerando

Aunque el impacto de reducir las iniciativas de diversidad, equidad e inclusión no siempre es inmediato, sus efectos suelen extenderse a distintas áreas del negocio, desde el cumplimiento normativo hasta la capacidad para atraer y retener talento. En un contexto donde los inversionistas, colaboradores y reguladores exigen mayor transparencia y responsabilidad corporativa, retroceder en DEI puede traducirse en costos mucho más altos que los recursos que una organización cree estar ahorrando. Estos son algunos de los riesgos más importantes que las empresas deberían considerar antes de dar marcha atrás en sus estrategias de inclusión:

1. Mayor riesgo de sanciones y litigios

Uno de los costos más evidentes de retroceder en DEI es el aumento del riesgo legal. La EEOC continúa investigando y sancionando prácticas discriminatorias, independientemente de que las empresas hayan reducido o eliminado sus programas de diversidad. Un ejemplo reciente es el acuerdo por 2.6 millones de dólares alcanzado con una empresa de reciclaje de Alabama que excluía deliberadamente a mujeres calificadas de puestos operativos.

Casos similares muestran que la discriminación por género, el acoso y las represalias siguen siendo una prioridad para las autoridades. Más que un cambio de tendencia regulatoria, estos procesos evidencian que abandonar las políticas de inclusión no exime a las organizaciones de cumplir con la legislación vigente ni reduce su exposición a litigios costosos.

retroceder en DEI

2. Pérdida de talento y disminución del compromiso

Cuando las personas perciben que la organización no ofrece igualdad de oportunidades o tolera conductas discriminatorias, la confianza se deteriora rápidamente. En lugar de concentrarse en innovar o aportar valor al negocio, los colaboradores deben invertir tiempo y energía en enfrentar situaciones de exclusión, resolver conflictos o protegerse de posibles represalias.

En muchos casos, el resultado es la renuncia de profesionales altamente capacitados. La salida de talento implica costos de reemplazo, pérdida de conocimiento organizacional y menor capacidad para atraer perfiles diversos en el futuro, un aspecto especialmente crítico en mercados donde el talento especializado es cada vez más escaso.

3. Deterioro de la cultura organizacional

Las organizaciones que dejan de invertir en capacitación sobre sesgos, evaluaciones de cultura laboral o mecanismos de denuncia corren el riesgo de normalizar conductas discriminatorias. Esto genera ambientes de trabajo menos colaborativos, incrementa los conflictos internos y reduce la percepción de justicia entre los equipos.

Además, cuando las denuncias no se investigan de forma transparente o las políticas se aplican de manera desigual —especialmente si involucran a altos directivos— la credibilidad del liderazgo se debilita. Con el tiempo, esto afecta el compromiso de los colaboradores y dificulta construir una cultura basada en la confianza y el respeto.

clima laboral

4. Menor capacidad para prevenir riesgos futuros

Las iniciativas de DEI no solo buscan promover la inclusión; también funcionan como mecanismos preventivos. Herramientas como las evaluaciones periódicas de clima laboral, la capacitación para supervisores, los canales confidenciales de denuncia y la documentación de incidentes permiten detectar problemas antes de que evolucionen hacia conflictos legales o crisis reputacionales.

Renunciar a estas prácticas significa perder información clave para la toma de decisiones y limitar la capacidad de la organización para identificar patrones de discriminación o corregir conductas de manera oportuna. En otras palabras, retroceder en DEI puede hacer que los problemas permanezcan ocultos hasta que sus consecuencias sean mucho más costosas.

5. Canales de denuncia débiles y menor confianza de los colaboradores

Una organización que reduce sus esfuerzos en diversidad, equidad e inclusión también puede debilitar los mecanismos mediante los cuales los colaboradores reportan casos de discriminación o acoso. Cuando los empleados perciben que sus líderes no actuarán o que presentar una denuncia puede traer consecuencias negativas, es mucho más probable que opten por guardar silencio.

Esta falta de confianza impide que los problemas se detecten a tiempo y favorece que las conductas discriminatorias se normalicen. Contar con canales de denuncia claros, confidenciales y accesibles, así como con figuras imparciales que acompañen a los colaboradores, no solo fortalece la cultura organizacional, sino que también ayuda a prevenir conflictos que podrían escalar hasta convertirse en demandas o crisis reputacionales.

6. Investigaciones deficientes que erosionan la credibilidad

Otro de los riesgos de retroceder en DEI es restar importancia a las investigaciones internas sobre casos de discriminación, acoso o represalias. Cuando una empresa no actúa con rapidez, imparcialidad y transparencia, envía el mensaje de que estas conductas pueden quedar impunes, especialmente si involucran a directivos o colaboradores con posiciones estratégicas.

Además del incumplimiento normativo, esta falta de acción afecta directamente la confianza de los equipos. Los colaboradores dejan de creer en los procesos internos, disminuye la percepción de justicia y aumenta la probabilidad de que los conflictos terminen en instancias legales o sean expuestos públicamente, con el consecuente impacto para la reputación corporativa.

retroceder en DEI

7. Menor capacidad para aprender y prevenir nuevos casos

Las organizaciones que no documentan adecuadamente las denuncias, investigaciones y medidas correctivas también renuncian a una valiosa fuente de información para mejorar sus procesos. Los registros permiten identificar patrones, detectar áreas de riesgo y diseñar acciones preventivas más eficaces para evitar que los mismos problemas se repitan.

Cuando esa información no existe o no se utiliza estratégicamente, las empresas reaccionan únicamente cuando surge una crisis. En cambio, una adecuada gestión de datos permite fortalecer las políticas internas, mejorar la capacitación de los líderes y construir una cultura organizacional basada en la mejora continua y el aprendizaje.

8. Represalias que agravan el riesgo empresarial

Las represalias contra quienes denuncian discriminación o acoso representan una de las principales preocupaciones de las autoridades laborales. Estas pueden manifestarse mediante despidos, degradaciones, negación de ascensos o beneficios, pero también a través de acciones más sutiles, como el aislamiento, las evaluaciones injustificadas o la creación de un ambiente laboral hostil.

Además de exponer a la empresa a sanciones económicas, las represalias generan un efecto inhibidor entre el resto del personal, que deja de reportar irregularidades por miedo a sufrir consecuencias similares. Esto perpetúa conductas discriminatorias, deteriora el clima laboral y aumenta significativamente el riesgo legal y reputacional de la organización, demostrando que retroceder en DEI termina siendo mucho más costoso que mantener políticas sólidas de protección e inclusión.

Más que una agenda social: una estrategia de gestión del riesgo

Para los líderes de responsabilidad social, recursos humanos y sostenibilidad, el debate sobre DEI ya no debería centrarse únicamente en valores corporativos, sino también en la gestión integral del riesgo. Las organizaciones que cuentan con políticas claras, procesos de investigación imparciales, mecanismos de protección contra represalias y programas permanentes de formación no solo fortalecen su cumplimiento normativo, sino que también construyen entornos más productivos y resilientes.

Las ocho prácticas recomendadas—desde políticas escritas contra la discriminación hasta la protección efectiva de quienes denuncian irregularidades— muestran que la prevención es mucho menos costosa que enfrentar demandas, sanciones o la pérdida de talento estratégico. Además, estas acciones generan información que permite mejorar continuamente la cultura organizacional y fortalecer la gobernanza.

En un contexto donde inversionistas, colaboradores y consumidores observan con mayor atención el comportamiento empresarial, mantener una estrategia sólida de diversidad, equidad e inclusión también representa una ventaja competitiva. Las empresas que integran estos principios en su gestión están mejor preparadas para responder a riesgos sociales, atraer talento y consolidar relaciones de confianza con sus grupos de interés.

retroceder en DEI

La inclusión sigue siendo una decisión de negocio

Los casos recientes demuestran que retroceder en DEI no elimina los riesgos asociados a la discriminación; por el contrario, puede amplificarlos. Las sanciones económicas, el deterioro del clima laboral y la pérdida de reputación son solo algunas de las consecuencias que enfrentan las organizaciones cuando descuidan la equidad y la inclusión.

Para las empresas comprometidas con la responsabilidad social, la lección es clara: la diversidad, la equidad y la inclusión no deben entenderse como una tendencia pasajera, sino como elementos esenciales de una estrategia de sostenibilidad y buen gobierno corporativo. Mantener políticas sólidas, garantizar procesos justos y proteger a las personas no solo favorece el cumplimiento legal, sino que también fortalece la competitividad y el desempeño del negocio a largo plazo.

¿Cuáles son las mejores empresas de gestión de residuos? 

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La gestión de residuos se ha convertido en un pilar de la sostenibilidad empresarial. En un contexto marcado por la escasez de recursos, el crecimiento de las ciudades y la urgencia de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, las organizaciones dedicadas a este sector desempeñan un papel estratégico en la transición hacia una economía circular. Hoy, su capacidad para recuperar materiales, generar energía y reducir el uso de vertederos las convierte en aliadas clave de gobiernos e industrias.

Las empresas de gestión de residuos más importantes del mundo no solo administran millones de toneladas de desechos cada año, sino que también impulsan la innovación mediante tecnologías de reciclaje, inteligencia artificial, valorización energética y soluciones para residuos peligrosos. Gracias a estas iniciativas, contribuyen a disminuir la presión sobre los recursos naturales, generar energía renovable y construir ciudades más resilientes. Por ello, a continuación, te presentamos un listado de las compañías que, según Sustainability Magazine, son las principales líderes en materia de gestión de residuos.

Las 8 mejores empresas de gestión de residuos del mundo

8. FCC Environment

FCC Environment ha convertido la sostenibilidad en el eje de toda su estrategia empresarial. Con sede en Reino Unido y una capitalización cercana a los 6,000 millones de dólares, la compañía trabaja para reducir al máximo la cantidad de residuos que terminan en vertederos mediante sistemas de reciclaje, valorización energética y recuperación de recursos.

Los resultados respaldan esta estrategia. Tan solo en 2025 recicló 1.65 millones de toneladas de residuos y produjo 236 MW de energía a partir del aprovechamiento de estos materiales. Además, invierte constantemente en nuevas tecnologías para mejorar la eficiencia de sus operaciones y fomentar la biodiversidad. Su objetivo no es únicamente gestionar residuos, sino recuperar el mayor valor posible de ellos para reincorporarlos al ciclo productivo, una visión alineada con los principios de la economía circular.

empresas de gestión de residuos

7. GFL Environmental

Con operaciones en Canadá y Estados Unidos, GFL Environmental se ha consolidado como una de las compañías más completas del sector gracias a una oferta que abarca la gestión de residuos sólidos, residuos líquidos y proyectos de remediación de suelos. Su red de instalaciones atiende a más de cuatro millones de hogares y a más de 135,000 clientes industriales, comerciales e institucionales, lo que refleja la magnitud de sus operaciones.

Más allá de su crecimiento financiero, la empresa destaca por integrar la sostenibilidad dentro de su estrategia corporativa. Desde la implementación de su Plan de Acción de Sostenibilidad en 2021, ha fortalecido iniciativas para reducir su huella ambiental y ofrecer soluciones cada vez más eficientes a sus clientes. Su enfoque consiste en demostrar que la gestión responsable de residuos también puede traducirse en mayor competitividad, cumplimiento regulatorio y generación de valor para empresas y comunidades.

6. SUEZ

Hablar de SUEZ es hablar de una de las empresas con mayor experiencia en la gestión sostenible de recursos. Con más de 160 años de historia, la compañía francesa ha evolucionado hasta convertirse en un referente internacional en el reciclaje, la recuperación de materiales y el desarrollo de soluciones que reducen el impacto ambiental de ciudades e industrias. Actualmente, su estrategia se centra en acelerar la transición hacia una economía circular, donde los residuos dejan de verse como un problema para convertirse en una fuente de nuevos recursos.

Lo que posiciona a SUEZ entre las mejores empresas de gestión de residuos del mundo es su apuesta por la innovación. La compañía planea duplicar sus proyectos de gestión de residuos entre 2022 y 2027 apoyándose en una red de 1,100 expertos, 1,700 patentes y 10 centros de investigación. Además, incorpora inteligencia artificial para optimizar la recolección, clasificación, tratamiento y recuperación de residuos, mejorando la eficiencia operativa y aumentando la cantidad de materiales que pueden reincorporarse a la cadena productiva.

5. Clean Harbors

Con una capitalización bursátil cercana a los 16,000 millones de dólares, Clean Harbors se ha consolidado como el principal proveedor de servicios ambientales e industriales para sectores altamente regulados. Su experiencia en el manejo de residuos peligrosos la convierte en un aliado estratégico para industrias como la química, la manufacturera y diversas agencias gubernamentales que requieren soluciones especializadas para proteger el medio ambiente y la salud pública.

Su liderazgo radica en ofrecer una cobertura integral que va mucho más allá de la recolección de residuos. La empresa gestiona más de 100 instalaciones de tratamiento en Estados Unidos, entre ellas plantas de reciclaje, incineración, tratamiento de aguas residuales y rellenos especializados. Asimismo, brinda servicios de respuesta ante derrames de sustancias peligrosas, mantenimiento industrial y reciclaje, demostrando que la correcta gestión de residuos también es una herramienta para prevenir riesgos ambientales y fortalecer la resiliencia de las operaciones industriales.

4. Veolia

Pocas compañías han logrado posicionarse como referentes globales en economía circular como Veolia. Con una capitalización bursátil cercana a los 30,000 millones de dólares, la empresa francesa participa en todas las etapas del ciclo de vida de los residuos, desde la recolección y clasificación hasta el tratamiento y la recuperación de materiales y energía. Su objetivo es maximizar el aprovechamiento de cada recurso y reducir al mínimo la cantidad de residuos que termina en vertederos.

Uno de los aspectos más destacados de Veolia es su infraestructura de valorización. La empresa opera 63 plantas de incineración de residuos domésticos y 53 rellenos sanitarios equipados con sistemas de recuperación de biogás, además de utilizar tecnologías que permiten alcanzar tasas de recuperación de materiales de hasta 95%. Este enfoque demuestra cómo la innovación tecnológica puede convertir los residuos en nuevas materias primas y fuentes de energía, contribuyendo simultáneamente a la descarbonización y al fortalecimiento de la economía circular.

3. Waste Connections

Con presencia en Estados Unidos y Canadá, Waste Connections ocupa el tercer lugar del ranking gracias a una estrategia basada en la innovación continua y la optimización de procesos. La empresa ofrece servicios de recolección, transferencia, reciclaje y disposición final de residuos sólidos, además de programas de recuperación de recursos dirigidos tanto a empresas como a comunidades locales.

Lo que diferencia a Waste Connections es su apuesta por incorporar nuevas tecnologías para hacer más eficiente la gestión de residuos. La compañía opera más de 80 plantas de reciclaje y ha desplegado cerca de 50 robots para automatizar la clasificación de materiales posconsumo. Paralelamente, trabaja en el desarrollo de tecnologías alternativas que reduzcan la dependencia de los vertederos, disminuyan las emisiones de gases de efecto invernadero y favorezcan el uso de biocombustibles, consolidándose como una de las empresas que mejor ejemplifica la transformación digital del sector.

2. Republic Services

Con una capitalización bursátil de 67,000 millones de dólares, Republic Services se ha consolidado como una de las empresas más innovadoras del sector gracias a su capacidad para combinar infraestructura de reciclaje con soluciones de movilidad sostenible. La compañía presta servicios de recolección, tratamiento y disposición de residuos sólidos, especiales y peligrosos, además de desarrollar soluciones industriales que ayudan a empresas y gobiernos a gestionar sus desechos de forma más eficiente.

Uno de los factores que la distingue es su fuerte apuesta por la innovación. Republic Services opera 74 centros de reciclaje y 73 proyectos de energía renovable en Estados Unidos, además de haber colaborado con la ciudad de San Pablo, California, para poner en marcha la primera flota totalmente eléctrica de recolección de residuos y reciclaje residencial del estado. Esta iniciativa demuestra que la sostenibilidad en el sector no solo depende del tratamiento de los residuos, sino también de la descarbonización de toda la cadena logística. Para su presidente y director ejecutivo, Jon Vander Ark, la electrificación de la flota refleja el compromiso de la empresa con la innovación y la prestación de servicios más limpios y silenciosos para las comunidades.

1. WM (Waste Management)

En la primera posición del ranking se encuentra WM, anteriormente conocida como Waste Management, considerada la mayor empresa de gestión integral de residuos de Norteamérica. Con una capitalización bursátil cercana a los 97,000 millones de dólares, la compañía opera la flota de recolección más grande de la industria, integrada por alrededor de 26,000 vehículos, además de ofrecer soluciones para residuos municipales, industriales, peligrosos, orgánicos y servicios de consultoría ambiental.

Lo que convierte a WM en el principal referente entre las empresas de gestión de residuos es que ha colocado la sostenibilidad en el centro de su estrategia de negocio. Sus esfuerzos descansan sobre tres pilares: maximizar la reutilización de materiales, impulsar proyectos de energías renovables y fortalecer a las comunidades donde opera. Tan solo en 2025 recuperó 15.2 millones de toneladas de materiales reciclables y procesó 3.4 millones de toneladas de residuos orgánicos, evitando que una gran cantidad de recursos terminara en rellenos sanitarios. Además, continúa invirtiendo en infraestructura de reciclaje, innovación tecnológica y proyectos de valorización energética para acelerar la transición hacia una economía circular. Como ha señalado su director ejecutivo, Jim Fish, maximizar el valor de los recursos mientras se protege el medio ambiente es una de las claves para generar beneficios tanto para la empresa como para la sociedad.

Las empresas de gestión de residuos, un actor clave para la economía circular

La creciente generación de residuos, la presión por reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y la necesidad de aprovechar mejor los recursos han convertido a las empresas de gestión de residuos en actores estratégicos para el desarrollo sostenible. Más allá de recolectar y disponer desechos, las compañías que lideran este sector están demostrando que es posible recuperar materiales, producir energía renovable, incorporar tecnologías como la inteligencia artificial y diseñar modelos de negocio alineados con los principios de la economía circular. Su evolución refleja cómo la sostenibilidad ha dejado de ser un elemento complementario para convertirse en una ventaja competitiva y una oportunidad de innovación.

Para las organizaciones comprometidas con la responsabilidad social empresarial, este ranking también ofrece una hoja de ruta sobre el futuro del sector. Las compañías líderes no solo destacan por su tamaño o capitalización bursátil, sino por su capacidad para transformar los residuos en nuevos recursos, reducir la dependencia de los vertederos y generar valor ambiental, económico y social al mismo tiempo. En un mundo que demanda soluciones cada vez más sostenibles, fortalecer la colaboración entre empresas, gobiernos y ciudadanía será indispensable para construir sistemas de gestión de residuos más eficientes, resilientes y capaces de responder a los desafíos ambientales de las próximas décadas.

BP, Shell, Chevron y ExxonMobil ganaron 90 MDD mientras millones sufrían la crisis energética y climática

Mientras millones de personas enfrentaban facturas energéticas cada vez más elevadas, olas de calor históricas y desastres naturales cada vez más frecuentes, las principales compañías petroleras del mundo vivían uno de sus mejores momentos financieros. Un análisis de The Guardian reveló que las ocho mayores petroleras que cotizan en bolsa obtuvieron beneficios superiores a 93,000 millones de dólares durante un solo trimestre financiero, impulsadas por el incremento de los precios del petróleo tras la escalada del conflicto entre Israel, Estados Unidos e Irán.

Este contraste vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre la responsabilidad del sector de los combustibles fósiles frente a la crisis climática. Mientras las ganancias de grandes petroleras alcanzan niveles históricos gracias a un contexto de incertidumbre geopolítica, millones de personas alrededor del mundo enfrentan los costos económicos, sociales y ambientales de un modelo energético que continúa profundizando el calentamiento global. 

Ganancias de grandes petroleras: beneficios récord en plena crisis climática

El análisis muestra que Saudi Aramco, BP, Shell, Equinor, TotalEnergies, Eni, Chevron y ExxonMobil generaron en conjunto casi 93,000 millones de dólares entre abril y junio de 2026. Esto equivale a más de 700,000 dólares de ganancias por minuto, mientras su valor de mercado aumentó cerca de 600,000 millones de dólares, superando los tres billones de dólares.

ganancias de grandes petroleras

La empresa que encabezó los beneficios fue Saudi Aramco, con más de 33,000 millones de dólares de utilidad trimestral, un incremento de 34% respecto al periodo anterior. Sin embargo, la petrolera saudí también carga con otro récord: de acuerdo con la base de datos Carbon Majors, es la empresa responsable de más emisiones de carbono en la historia, seguida por Chevron y ExxonMobil, mientras Shell y BP también figuran entre las diez compañías más contaminantes del planeta.

Por su parte, BP reportó ganancias por 5,730 millones de dólares, más del doble respecto al trimestre previo; Shell alcanzó 9,840 millones; Chevron obtuvo 12,200 millones, cinco veces más que un año antes; y ExxonMobil registró 14,500 millones de dólares, su mayor beneficio desde el inicio de la guerra entre Rusia y Ucrania.

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Las emisiones de estas empresas están detrás de olas de calor extremas

Las ganancias de grandes petroleras también coinciden con un creciente cuerpo de evidencia científica que vincula directamente las emisiones de las compañías de combustibles fósiles con fenómenos climáticos extremos. Un estudio publicado en septiembre y citado por The Guardian concluyó, por primera vez, que las emisiones de cualquiera de las 14 mayores empresas del sector son suficientes para provocar más de 50 olas de calor que, de otro modo, habrían sido prácticamente imposibles. El hallazgo representa un punto de inflexión, ya que permite atribuir parte de estos eventos extremos no solo al cambio climático en general, sino también a la actividad histórica de empresas específicas.

Las consecuencias ya se sienten en prácticamente todos los continentes. Europa atraviesa uno de los veranos más devastadores de su historia reciente, con la peor ola de calor jamás registrada. Se estima que alrededor de 20,000 personas murieron a causa de las temperaturas extremas, de las cuales cerca de 3,000 fallecieron en Reino Unido únicamente entre mayo y junio. Más allá de las pérdidas humanas, el calor ha resecado los suelos, acelerado la desertificación y agravado una sequía histórica que amenaza la producción de alimentos en gran parte del continente.

La agricultura europea es uno de los sectores más afectados. La falta de lluvias y las temperaturas récord han reducido drásticamente el rendimiento de cultivos como maíz, girasol y hortalizas, mientras que se prevé la pérdida de al menos 9 millones de toneladas de cereales. Países como Reino Unido enfrentan incluso la posibilidad de registrar la peor cosecha de su historia, un escenario que incrementa la presión sobre los precios de los alimentos y la seguridad alimentaria.

Las condiciones de calor extremo también han favorecido incendios forestales de gran magnitud en España, Francia, Portugal y Grecia, donde miles de hectáreas han sido consumidas por el fuego y las pérdidas económicas ascienden a miles de millones de euros. Además de destruir ecosistemas e infraestructura, estos incendios deterioran gravemente la calidad del aire. Solo en Estados Unidos y Canadá, la exposición al humo de los incendios registrados entre el 15 y el 23 de julio habría provocado alrededor de 4,000 muertes durante la primera semana, mientras que cada año aproximadamente 1.5 millones de personas ven reducida su esperanza de vida debido a la contaminación generada por estos siniestros.

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El impacto tampoco se limita a Occidente. En Corea del Sur y Japón, los termómetros alcanzaron hasta 42.5 °C, obligando a las autoridades a pedir a la población suspender todas las actividades al aire libre para evitar golpes de calor. En África, julio estuvo marcado por temperaturas excepcionalmente altas que pusieron en riesgo la salud de millones de personas, mientras que en el sur de Asia el problema fue el contrario: el calentamiento global intensificó las lluvias torrenciales. En Bangladesh cayeron más de 40 centímetros de lluvia en apenas 24 horas, provocando inundaciones repentinas, mientras que India, Pakistán y el noroeste de China registraron deslizamientos de tierra, evacuaciones masivas y decenas de víctimas mortales.

Este panorama evidencia que la crisis climática ya no es un riesgo futuro, sino una realidad que está afectando la salud pública, la producción de alimentos, la infraestructura y la estabilidad económica de numerosos países. Mientras las grandes petroleras continúan obteniendo beneficios extraordinarios gracias a la venta de combustibles fósiles, millones de personas enfrentan un costo cada vez mayor en forma de calor extremo, incendios, sequías, inundaciones y pérdidas humanas, una realidad que vuelve más urgente acelerar la transición hacia un sistema energético con menores emisiones.

La transición energética ya no puede esperar

Diversas organizaciones consideran que estas cifras evidencian la necesidad de acelerar el abandono de los combustibles fósiles. Patrick Galey, responsable de combustibles fósiles de Global Witness, afirmó que los beneficios de BP representan “un escandaloso recordatorio de quién se ha estado enriqueciendo a costa del sufrimiento humano”, mientras comunidades enfrentan incendios forestales, sequías y un aumento constante en el costo de la energía. Asimismo, sostuvo que las grandes petroleras deberían contribuir a financiar medidas de adaptación climática e impulsar tecnologías limpias.

En la misma línea, Rosie Downes, de Friends of the Earth, señaló que mientras las petroleras continúan acumulando beneficios extraordinarios, millones de hogares soportan una crisis energética y climática que se acelera sin control.

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El secretario ejecutivo de Cambio Climático de la ONU, Simon Stiell, resumió el desafío con un llamado contundente: abandonar cuanto antes el carbón, el petróleo y el gas, acelerar el despliegue de energías renovables y proteger a las comunidades que ya enfrentan los impactos del cambio climático.

Además, organizaciones ambientales sostienen que estas empresas deberían contribuir a financiar una transición acelerada hacia energías limpias y asumir parte de los daños derivados de sus emisiones.

La rentabilidad ya no puede medirse sin considerar el costo climático

Más allá de las cifras récord, este escenario plantea una pregunta que el mundo empresarial ya no puede seguir postergando: ¿es posible hablar de éxito financiero cuando ese crecimiento está ligado a un modelo que agrava la crisis climática y profundiza la vulnerabilidad de millones de personas? La discusión trasciende el desempeño económico de las petroleras y se convierte en un debate sobre la responsabilidad corporativa, la justicia climática y el futuro del sistema energético global. 

Mientras las ganancias de grandes petroleras continúan creciendo, también aumenta la presión para que estas compañías asuman un papel activo en la reparación de los daños ambientales que han contribuido a generar y aceleren una transición real hacia modelos energéticos sostenibles. El desafío no consiste únicamente en reducir emisiones, sino en impulsar una transformación que coloque el bienestar de las personas y del planeta al mismo nivel que los resultados financieros.

Grupo Surman fortalece la prevención del cáncer de mama junto a Fundación CIMA

Detectar el cáncer de mama a tiempo puede hacer la diferencia entre un tratamiento oportuno y un diagnóstico que llega demasiado tarde. Sin embargo, para miles de mujeres en México acceder a una mastografía sigue representando un reto debido a la distancia, los costos o la falta de servicios de salud cercanos. Frente a este panorama, las alianzas por el cáncer de mama se han convertido en una herramienta clave para acercar la prevención a quienes más la necesitan.

En este contexto, Grupo Surman y Fundación CIMA escriben un nuevo capítulo de una colaboración que comenzó hace más de una década. La llegada del Programa de Jornadas Comunitarias a Coahuila, en coordinación con la Secretaría de Salud estatal, demuestra que cuando empresas, organizaciones de la sociedad civil y gobierno trabajan con un mismo propósito, el impacto puede traducirse en algo muy concreto: más mujeres con acceso a estudios que pueden salvar vidas. Un gran caso de éxito en alianzas intersectoriales.

¿Cómo fortalecen Grupo Surman y Fundación CIMA las alianzas por el cáncer de mama?

La responsabilidad social cobra mayor sentido cuando responde a necesidades reales de las comunidades. Bajo esa visión nació Las Mujeres de tu Vida son Nuestro Motor, la iniciativa que Grupo Surman impulsa desde 2013 para fortalecer la prevención y detección oportuna del cáncer de mama en México.

Lo que comenzó como una campaña de sensibilización ha evolucionado hasta convertirse en un programa con resultados tangibles. Gracias al trabajo conjunto con Fundación CIMA y, ahora, con la Secretaría de Salud de Coahuila, la iniciativa amplía su alcance para acercar servicios preventivos a mujeres que, en muchos casos, enfrentan dificultades para acceder a ellos.

Programa de Jornadas Comunitarias: así llega la prevención del cáncer de mama a Coahuila

El Programa de Jornadas Comunitarias inició oficialmente operaciones en Coahuila con el objetivo de facilitar el acceso a estudios preventivos para mujeres de Torreón, Matamoros, Francisco I. Madero, Viesca y San Pedro. La estrategia busca eliminar una de las principales barreras para la detección oportuna: la falta de acceso a servicios médicos especializados.

Para lograrlo, el programa operará a través del CIMABUS, una unidad donada por Grupo Surman a Fundación CIMA que permitirá trasladar a las beneficiarias al Hospital General de Torreón, donde podrán realizarse mastografías, Papanicolaou y colposcopías. Cada uno de estos estudios representa una oportunidad para identificar enfermedades en etapas tempranas, cuando las posibilidades de tratamiento suelen ser mayores.

Cómo apoyar la detección oportuna del cáncer de mama de más de 14 mil mujeres

Aunque el CIMABUS es una unidad de transporte, su verdadero valor va mucho más allá de la movilidad. Para muchas mujeres, representa la posibilidad de realizarse por primera vez un estudio preventivo sin que la distancia o la falta de recursos sean un obstáculo. Hasta diciembre del 2025, ha transportado a sus estudios de diagnóstico a más de 14 mil mujeres.

Durante el arranque del programa, representantes de Grupo Surman, Fundación CIMA y la Secretaría de Salud de Coahuila reiteraron la importancia de fortalecer el trabajo conjunto entre los diferentes sectores. La prevención del cáncer de mama requiere información, infraestructura y coordinación, pero también voluntad para acercar estos servicios a quienes más los necesitan.

Alianzas por el cáncer de mama: más de una década de colaboración entre Grupo Surman y Fundación CIMA

La colaboración entre Grupo Surman y Fundación CIMA comenzó en 2015 y, desde entonces, ha impulsado diversas acciones enfocadas en mejorar la atención y el acompañamiento de mujeres que enfrentan esta enfermedad. Más que una alianza institucional, se ha consolidado como una estrategia de largo plazo para fortalecer la prevención en México.

Como parte de este esfuerzo, se han donado mangas de compresión y prótesis mamarias externas para mujeres sobrevivientes de cáncer de mama, además de vehículos como el CIMABUS y el CIMACOCHE. Estas acciones reflejan cómo las alianzas por el cáncer de mama pueden generar soluciones que responden tanto a la prevención como a las necesidades de quienes atraviesan el proceso de recuperación.

Las Mujeres de tu Vida son Nuestro Motor: una campaña que impulsa la prevención del cáncer de mama

Desde su creación, Las Mujeres de tu Vida son Nuestro Motor ha buscado promover una cultura de prevención a través de diferentes iniciativas. Además de facilitar el acceso a estudios médicos, el programa ha impulsado pláticas gratuitas de sensibilización, entrega de vales para chequeos preventivos y convenios con hospitales para beneficiar a colaboradores de Grupo Surman en todo el país.

El impacto también se refleja en el trabajo realizado junto con la Fundación CIMA. Desde 2018, el CIMABUS y el CIMACOCHE han contribuido al traslado de más de 14,000 mujeres hacia clínicas y hospitales para realizarse estudios de detección oportuna. Detrás de cada traslado existe una historia distinta, pero todas comparten un mismo objetivo: detectar la enfermedad antes de que sea demasiado tarde.

¿Por qué las empresas impulsan alianzas por el cáncer de mama como parte de su responsabilidad social?

Hoy las empresas tienen la oportunidad de ir más allá de sus operaciones y contribuir a resolver desafíos que afectan directamente a las comunidades donde están presentes. La salud es uno de ellos y, particularmente, la prevención del cáncer de mama continúa siendo un tema prioritario en un país donde esta enfermedad representa una de las principales causas de muerte entre las mujeres.

Iniciativas como la de Grupo Surman demuestran que la responsabilidad social también consiste en construir puentes entre distintos actores para generar soluciones sostenibles. Cuando la inversión social se enfoca en prevenir, informar y facilitar el acceso a servicios médicos, el impacto trasciende una campaña y se convierte en una oportunidad para mejorar la calidad de vida de miles de personas.

La llegada del Programa de Jornadas Comunitarias a Coahuila no representa únicamente la expansión de una iniciativa; también confirma el valor que tiene la colaboración para atender uno de los principales retos de salud pública en México. Acercar estudios preventivos significa reducir barreras, fomentar la detección oportuna y brindar mayores posibilidades de tratamiento a más mujeres.

En un escenario donde la prevención sigue siendo fundamental, las alianzas por el cáncer de mama demuestran que el trabajo conjunto puede generar cambios reales. La historia que Grupo Surman, Fundación CIMA y la Secretaría de Salud de Coahuila continúan construyendo demuestran que, cuando las empresas ponen sus capacidades al servicio de las comunidades, la responsabilidad social deja de ser un discurso para convertirse en un motor de transformación.

¿El fin de la exclusión laboral juvenil? Proponen multas de hasta 290 mil pesos para empresas

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Cada año, miles de jóvenes mexicanos llegan al mercado laboral con una expectativa común: conseguir una primera oportunidad que les permita construir experiencia, independencia económica y un proyecto de vida. Sin embargo, para muchos de ellos, esa puerta permanece cerrada por no contar con trayectoria previa.

El primer empleo se convierte así en una paradoja: las empresas solicitan experiencia para contratar, pero pocos espacios existen para que las nuevas generaciones puedan adquirirla. Ante este escenario, una iniciativa en la Cámara de Diputados busca modificar las reglas de contratación para impulsar la incorporación de jóvenes al trabajo formal.

El reto de abrir la puerta al primer empleo

La propuesta promovida por diputados de Movimiento Ciudadano (MC) durante la Comisión Permanente plantea reformar tres leyes para establecer una cuota obligatoria de contratación juvenil en empresas y dependencias públicas. La medida busca atender una problemática que afecta a quienes intentan incorporarse por primera vez al mercado laboral.

De acuerdo con la exposición de motivos de la iniciativa, las personas jóvenes enfrentan barreras relacionadas con la falta de experiencia, la escasez de oportunidades y prácticas discriminatorias que pueden llevarlas a aceptar empleos informales o con bajos salarios. Esta situación limita su acceso a seguridad social, vivienda y mejores condiciones de vida.

La iniciativa plantea que las empresas con 40 trabajadores o más incorporen una cuota mínima del 5% de jóvenes que nunca hayan sido registrados previamente ante el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) como trabajadores. Además, la contratación deberá considerar criterios de igualdad de género.

Una sanción económica para quienes no cumplan la cuota juvenil

La propuesta busca convertir la inclusión laboral de jóvenes en una obligación patronal y no únicamente en una práctica voluntaria. Para ello, plantea modificar la Ley Federal del Trabajo (LFT) e incorporar nuevas disposiciones que establezcan responsabilidades específicas para empleadores y representantes.

En caso de incumplimiento, las empresas podrían recibir sanciones económicas que van de los 50 a los 2,500 UMAs.

Esto representa multas que oscilan entre 5,865.50 pesos y 293,275 pesos, dependiendo de la gravedad de la falta.

Más allá del impacto financiero, la medida pretende enviar una señal sobre la importancia de generar espacios laborales donde las nuevas generaciones puedan desarrollarse profesionalmente. La iniciativa busca que la contratación juvenil deje de depender únicamente de la voluntad empresarial.

Exclusión laboral juvenil: multas y estímulos para cambiar el mercado laboral

La propuesta no solo contempla sanciones, también incorpora incentivos para aquellas organizaciones que decidan apostar por el talento joven. Entre las medidas planteadas está la creación de estímulos fiscales para empresas que generen empleos formales destinados a este sector.

A través de una reforma a la Ley del Impuesto Sobre la Renta (LISR), se propone otorgar un beneficio fiscal equivalente al 25% del salario efectivamente pagado a jóvenes contratados y registrados ante el IMSS.

Con esta estrategia, los legisladores buscan equilibrar la obligación de abrir oportunidades con incentivos que faciliten a las empresas adoptar nuevas prácticas de contratación. La intención es que la inclusión juvenil represente una inversión en talento y crecimiento económico.

El impacto de incorporar jóvenes al empleo formal

La discusión sobre empleo juvenil va más allá de conseguir un puesto de trabajo. Para millones de personas entre 18 y 29 años, acceder a un empleo formal representa la posibilidad de contar con ingresos estables, seguridad social y mejores condiciones para construir su futuro.

La iniciativa señala que las personas de entre 18 y 24 años son uno de los grupos con mayor vulnerabilidad laboral, debido a que enfrentan mayores dificultades para ejercer plenamente su derecho al trabajo.

Además, integrar a más jóvenes al mercado formal podría generar beneficios económicos más amplios. Al contar con ingresos y prestaciones, las nuevas generaciones pueden incrementar su consumo, fortalecer la economía y reducir condiciones asociadas con la desigualdad.

Una nueva conversación sobre talento, oportunidades y responsabilidad empresarial

La iniciativa impulsada por MC también contempla modificaciones a la Ley Federal de los Trabajadores al Servicio del Estado para establecer una cuota similar del 5% dentro del sector público. De esta manera, las dependencias e instituciones gubernamentales también tendrían que considerar la incorporación de jóvenes dentro de sus equipos.

El proyecto representa un cambio en la manera de abordar el acceso al empleo, al reconocer que la falta de oportunidades durante los primeros años laborales puede tener efectos prolongados en la trayectoria profesional y económica de las personas.

En abril de 2026, senadores de MC ya habían manifestado su interés por aprobar esta reforma; sin embargo, debido a sus implicaciones fiscales, el análisis pasó a la Cámara de Diputados. Si logra avanzar, entraría en vigor al día siguiente de su publicación en el Diario Oficial de la Federación (DOF).

La discusión sobre la contratación juvenil plantea una pregunta clave para empresas, instituciones y sociedad: ¿cómo construir un mercado laboral donde la falta de experiencia no sea una barrera definitiva para comenzar una carrera profesional? La respuesta requiere políticas públicas, incentivos adecuados y organizaciones dispuestas a abrir espacios.

Más que una cuota o una sanción económica, el debate refleja la necesidad de transformar la relación entre talento joven y empleo formal. Crear oportunidades para quienes comienzan su trayectoria puede convertirse en una estrategia para fortalecer la economía, reducir desigualdades y construir un futuro laboral más incluyente.